America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

Militarización y contrainsurgencia – Stella Calloni


calloni

A partir de los años ’90, y después de que en 1983 Panamá se negara a continuar manteniendo la Escuela de las Américas en el Comando Sur en la Zona del Canal, comenzaron a cambiar los planes de dominación sobre el sur. Generales del Comando Sur y sectores de inteligencia de EE UU definieron nuevas estrategias hemisféricas y establecieron un esquema para lo que llamaban “los conflictos de los años 2000”, junto con la necesidad de estar en los territorios regionales antes de que estos sucesos “estallaran”.

El Comando Sur, que llegó a tener 20 bases militares y centros de inteligencia en la Zona del Canal, se había transformado ya en un peligroso “objetivo de retaliación” (de respuesta) ante las nuevas guerras coloniales e intervenciones que se planeaban. Además, EE UU debía salir de Panamá al finalizar 1999 por los Acuerdos Torrijos-Carter de 1977. La estrategia fue trasladar el Comando a La Florida y dispersar –bajo su mando– bases militares, algunas de las cuales ya estaban enclavadas en el continente para la actuación de las Fuerzas de Despliegue Rápido, preparadas para actuar velozmente en la renovada Guerra de Baja Intensidad (GBI). Además de las bases militares también se diseñaron establecimientos en todos los países, varios de ellos de espionaje y para proteger a pequeños comandos de tropas especiales.

En el famoso Libro Blanco del Comando Central Aéreo de Estados Unidos, dado a conocer por Hugo Chávez en una reunión de UNASUR en 2009, se habla del papel asignado a nuestra región al reconocer “la inclusión de Suramérica en la estrategia de tránsito, lo que permite lograr dos resultados: ejecutar la estrategia de compromiso regional y ayudar con las rutas de movilidad hacia África. Desafortunadamente no tenemos una estrategia disponible de compromiso en Suramérica que recurra a equipos aéreos”. Ahora han avanzado en esto. En respuesta a la expulsión de la Base de Manta de Ecuador ese mismo año, se anunció la instalación de siete nuevas bases militares en Colombia.

En estos esquemas no se pueden obviar las características de las invasiones en la región casi a finales del siglo XX, como la ocurrida contra la pequeña Isla de Granada en el Caribe en 1983 y en Panamá en diciembre de 1989, y la contrainsurgencia (acciones ilegales) para justificar esto. Algunos autores consideran como bases militares a las que tienen tropas y señalan 49 en la región, mientras que otros agregan a esta cifra los “establecimientos” (radarización y otras construcciones), lo que suma ochenta.
Ya sean bases con tropas o los Sitios de Operaciones de Avanzada, todas estas formaciones confluyen en la red de militarización de los proyectos de recolonización continental, entre los cuales figuran el Plan Colombia o la Iniciativa Mérida, en supuestas guerras antinarcotráfico o antiterroristas, que en ambos casos produjeron un verdadero genocidio. También aparece la “pata civil” de este armado de contrainsurgencia y militarización.

Esta es la llamada “invasión silenciosa”, que funciona desde 1983 bajo el control de organizaciones tales como la Fundación para la Democracia o la Agencia Internacional para el Desarrollo de EE UU (USAID). Bajo estas fundaciones, la “cara social” de la CIA, están las redes de araña de las ONG y los medios masivos de información, concertados bajo un poder único, ubicado estos tiempos en la oficina de GBI y en las guerras psicológicas del Pentágono.

El poder hegemónico maneja el 95% de la distribución de la noticia. Esta es hoy por hoy el arma básica de la injerencia para la desestabilización regional y la guerra bajo distintos métodos, de lo que es reflejo el golpismo. Como dicen sus documentos, para “cubrir las necesidades de control y seguridad” y manejar las amenazas que esta región pueda plantear a EE UU. ¿Quién amenaza a quién?

INFONEWS

05/04/2015 Posted by | Uncategorized | , , , , , , , , | Deja un comentario

La barbarie infinita – Atilio A. Boron


La barbarie infinita

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Por Atilio A. Boron
¿Qué está sucediendo en Gaza? El gobierno de Israel, un estado que somete a un injusto, cruel e inhumano bloqueo a un diminuto territorio palestino a orillas del Mediterráneo, decidió aplicar un escarmiento ejemplar por el asesinato de tres jóvenes colonos judíos presuntamente perpetrado por Hamas. Sin pruebas mínimamente convincentes y en medio de una sospechosa operación policial, Jerusalén acusó a esa organización de lo ocurrido con el propósito –como lo reconociera días atrás un apologista de Israel dentro de EE.UU., Zbigniew Brzezinski– de “agitar a la opinión pública en Israel para que justifique su ataque a Gaza”. Y eso fue lo que ocurrió: niños, ancianos, mujeres y hombres caen bajo el fuego de su metralla. Para Netanyahu y su gavilla en Gaza todos son terroristas, más allá de sus apariencias. Uno de los jerarcas de la dictadura genocida en la Argentina, Ibérico Saint Jean, dijo que “primero vamos a matar a todos los subversivos, después a sus colaboradores; después a los indiferentes y por último a los tímidos”. El gobierno israelí invirtió esa secuencia y comenzó por la población civil, gente cuyo único crimen era vivir en Gaza, y cometió un delito al aplicar una penalidad colectiva para un crimen perpetrado por algunos individuos. Después de este brutal y aleccionador escarmiento invadieron Gaza para aniquilar a los terroristas y sus colaboradores. Israel sabe que el rudimentario y escaso armamento de Hamas apenas podía ocasionarle daños de alguna significación. Sus amenazas de destruir al Estado de Israel son bravuconadas que no se corresponden ni remotamente con su poder efectivo de fuego. Pero son muy útiles en la guerra psicológica: sirven para aterrorizar a la población israelí y así obtener su consentimiento para el genocidio y la ocupación de los territorios palestinos. Y también para que Estados Unidos y los países europeos aporten todo tipo de armamentos y amparen políticamente al régimen. Justamente en estos días Israel solicitó a Wa-shington la entrega de 225 millones de dólares adicionales para financiar la producción de componentes de su escudo antimisiles, conocido como “Cúpula de Hierro”. El secretario de Defensa de EE.UU. remitió un mensaje al Senado y a la Cámara de Representantes urgiendo la rápida aprobación de la petición israelí. Si fuese aprobada la ayuda de EE.UU. para estos propósitos ascendería, sólo en 2014, a 500 millones de dólares. La ayuda militar, de cualquier fuente, que recibe Hamas es cero. La desproporción de fuerzas es tan flagrante que hablar de una “guerra” es una broma macabra. Lo dijo Marco Aurelio García, asesor especial de la presidenta Dilma Rousseff: “Lo que estamos viendo en Medio Oriente, por el amor de Dios, es un genocidio, es una masacre”.

Y es así porque Gaza no tiene ejército, no se le ha permitido que lo tenga. Israel tiene uno de los mejores del mundo, pertrechado con la más sofisticada tecnología bélica que le proporcionan Washington y las viejas potencias coloniales europeas. Gaza tampoco tiene una aviación para vigilar su espacio aéreo o una flota que custodie su mar y sus playas. Los drones y helicópteros israelíes sobrevuelan Gaza sin temor y disparan sus misiles sin preocuparse por el fuego enemigo, porque no hay fuego enemigo. Las nuevas tecnologías bélicas le han permitido “perfeccionar” lo que hizo Hitler en Guernica. En su furia asesina han bombardeado casas, escuelas, hospitales, recintos de la ONU. Sus poderosos aliados (cómplices de sus crímenes) convalidan cualquier atrocidad. Ya lo hicieron antes, y no sólo con Israel, y lo harán cuantas veces sea necesario. Su mala conciencia juega a favor de este plan genocida: callaron desvergonzadamente durante la Shoá perpetrada por Hitler ante la vista y paciencia de todo el mundo, desde el papa Pío XII hasta Franklin D. Roosevelt y Winston Churchill. Callarán también ante el genocidio que metódica y periódicamente se está consumando en Gaza, porque matar palestinos a mansalva es eso: un genocidio. El Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional estableció en 1998 que “se entenderá por ‘genocidio’ cualquiera de los actos mencionados a continuación, perpetrados con la intención de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso como tal: a) matanza de miembros del grupo; b) lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo; c) sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial”. El gobierno israelí incurre en los tres componentes de la definición. El problema para el Estado de Israel, al menos en su actual conformación, es que rara vez el genocidio ha sido un camino hacia la victoria. Hitler asesinó a seis millones de judíos en los hornos crematorios y terminó aplastado por sus enemigos. ¿Por qué pensar que este genocidio tendrá un resultado diferente? Es tal vez por eso que en la entrevista ya mencionada Brzezinski afirmó que con sus políticas Netanyahu “está aislando a Israel y poniendo en peligro su futuro en el largo plazo”.

Afortunadamente, dentro de Israel hay sectores que reprueban con durísimos términos la conducta seguida en Gaza: un grupo denominado “Judíos contra el genocidio”, el Partido Comunista de Israel junto con el Frente Democrático por la Paz y la (Hadash) han condenado los crímenes perpetrados en Gaza y plantean, además, la legitimidad de la resistencia de cualquier territorio ocupado. Pero hay otros que predican la aniquilación de los palestinos, como Ayelet Shaked, la diputada que instó a las fuerzas de ocupación a matar a las madres palestinas porque engendran serpientes terroristas. Y desde el gobierno israelí se trabaja para fomentar la deshumanización del “otro” árabe. Los grandes medios de comunicación y las escuelas enseñan a los niños israelíes a odiar a sus indeseables vecinos, degradados a la condición de una raza despreciable. Para involucrarlos en el esfuerzo bélico se los invita a que escriban mensajes de muerte en los misiles que lanzan sus fuerzas armadas. Otros niños serán los que caerán muertos por esos proyectiles amorosamente dedicados por sus contrapartes israelíes.

Este comportamiento es un escupitajo a la gran tradición humanista del pueblo judío, que arranca con los profetas bíblicos, sigue con Moisés, Abraham, Jesucristo y pasa por Avicena, Maimónides, Baruch Spinoza, Sigmund Freud, Albert Einstein, Martin Buber hasta llegar a Erich Fromm, Claude Lévi-Strauss, Hannah Arendt y Noam Chomsky. O con extraordinarios judíos que enriquecieron el acervo cultural de la Argentina como León Rozitchner, Juan Gelman, Alberto Szpunberg y Daniel Barenboim, entre tantos otros que sería muy largo nombrar aquí. La traición a los grandes ideales que el judaísmo aportó a la humanidad no será gratuita. Con su criminal cobardía, con sus delitos de lesa humanidad, con sus prácticas propias del “terrorismo de Estado”, con la violación de la legalidad internacional (desacatando la resolución Nº 242, de noviembre de 1967, del Consejo de Seguridad de la ONU, que por unanimidad exige que Israel se retire de los territorios ocupados durante la Guerra de los Seis Días de 1967), las autoridades israelíes están infligiendo un durísimo golpe a la sustentabilidad a largo plazo del estado de Israel. Su aislamiento en la Asamblea General de la ONU es patético, ejemplificado por su sistemático y solitario acompañamiento a los Estados Unidos en las votaciones sobre el bloqueo impuesto a Cuba. Incluso sus más incondicionales amigos, como Mario Vargas Llosa, no ahorran críticas: después de visitar Gaza en 2005 dijo en el diario español El País: “Nadie me lo ha contado, no soy víctima de ningún prejuicio contra Israel, un país que siempre defendí … lo he visto con mis propios ojos. Y me he sentido asqueado y sublevado por la miseria atroz, indescriptible, en que languidecen, sin trabajo, sin futuro, sin espacio vital, en las cuevas estrechas e inmundas de los campos de refugiados o en esas ciudades atestadas y cubiertas por las basuras, donde se pasean las ratas a la vista y paciencia de los transeúntes, esas familias palestinas condenadas sólo a vegetar, a esperar que la muerte venga a poner fin a esa existencia sin esperanza, de absoluta inhumanidad, que es la suya. Son esos pobres infelices, niños y viejos y jóvenes, privados ya de todo lo que hace humana la vida, condenados a una agonía tan injusta y tan larval como la de los judíos en los guetos de la Europa nazi, los que ahora están siendo masacrados por los cazas y los tanques de Israel, sin que ello sirva para acercar un milímetro la ansiada paz”.

Parece poco probable que la infernal maquinaria bélica israelí pueda hacer un alto y reflexionar sobre el significado de esta traición a los ideales del humanismo judío. Un enfermizo racismo se ha apoderado de los círculos dominantes en la sociedad israelí que le inhibe reaccionar ante las monstruosidades perpetradas en contra de los palestinos en Gaza o ante la construcción de un ignominioso muro en Cisjordania, o ante la perpetuación y profundización de las políticas de usurpación y despojo colonial. Los horrores padecidos bajo el nazismo parecerían ser suficientes para justificar lo que es a todas luces injustificable e imperdonable. ¿Será así? Pero, en caso afirmativo, la cuestión es: ¿por cuánto tiempo? Pregunta pertinente si se recuerda el dictum de John Quincy Adams, sexto presidente de EE.UU. cuando dijo que “Estados Unidos no tiene amistades permanentes, sino intereses permanentes”, una frase repetida hasta el cansancio por otro criminal de guerra, Henry Kissinger. Sería bueno que las autoridades israelíes, que dan por descontado un apoyo indefinido de Wa-shington a sus políticas, meditaran sobre este asunto.
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29/07/2014 Posted by | General, Historia, Justicia, Politica Internacional, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , | Deja un comentario

La reforma constitucional y el contexto sudamericano


La reforma constitucional y el contexto sudamericano – Infonews | Un mundo, muchas voces.

19/07/2012 Posted by | Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

La embajada de los EE UU maneja a un “grupo de periodistas cautivos”


 

El escándalo de los papers secretos del Departamento de Estado divulgados por WikiLeaks


Publicado el 2 de Diciembre de 2010

Por Roberto Caballero
Director.

En 2007, cuando estalló el affaire de Antonini Wilson, el embajador Earl Wayne admitió haber acudido a ellos para montar una operación de distensión. Qué otras cosas dicen los cables que no publican los medios tradicionales.

Impresiona ver cómo los documentos reservados del Departamento de Estado que publicó WikiLeaks se transformaron, de la noche a la mañana, en el oráculo de la política local. No importa que 180 mil de los 250 mil papers secretos hablen del conflicto en Medio Oriente. No importa que la principal víctima del escándalo sea el propio Barack Obama, que planteó algunas tibias diferencias con la agenda conservadora del complejo militar-industrial de su país. Nada de eso importa. Interesa acá, por sobre todas las cosas, mencionar el supuesto colon irritable de Néstor Kirchner y la pasión de Cristina por los shoppings. O la opinión de Sergio Massa y Alberto Fernández, dos expulsados del paraíso kirchnerista, precisamente por opinar como opinan, en público y en privado. O los supuestos consejos de Aníbal Fernández a Daniel Scioli para que no se meta con el narcotráfico, aunque el mismo cable desclasificado aclare que las versiones corresponden “a informes de inteligencia y periodísticos no confiables”. Da lo mismo confundir la firmeza diplomática argentina para recuperar las Malvinas con un rebrote de la fiebre militarista. Cristina es Galtieri, y viceversa. Es igual el Ejército y una dictadura que la jefa de Estado de una democracia. Todo tiene sabor a poco, cuando no a viejo, pero se lo presenta con la fuerza de una novedad. Que no existe.
Los dos diarios tradicionales de mayor tiraje, Clarín y La Nación –en una sociedad editorial que ya se refleja de modo obvio en sus títulos de tapa–, hacen un abordaje de chismes a lo Intrusos en el espectáculo que, en el mejor de los casos, estaban destinados a nutrir las legendarias Charlas de Quincho, del inefable Julio Ramos; o las tapas de la revista Noticias, de Jorge Fontevecchia.
Una lectura tranquila de los materiales, sin embargo, permite descubrir los límites de esa misma prensa cartelizada cuando quedan expuestas sus intencionalidades. En el cable confidencial 1311, remitido desde Buenos Aires al Departamento de Comercio de los Estados Unidos –fechado el 31 de diciembre de 2009–, la embajadora Vilma Martínez eleva una síntesis del incidente generado entre ambos gobiernos por las declaraciones del secretario de Asuntos Latinoamericanos, Arturo Valenzuela, ante una docena de periodistas locales, el 16 de diciembre. Escribió Martínez: “A pesar de la amplia gama de temas abordados por Valenzuela (en esa reunión), los medios de comunicación argentinos se concentraron exclusivamente en su observación sobre la preocupación de la comunidad empresarial estadounidense por la inseguridad jurídica y la gestión económica local.”. La embajadora, sorprendida, relató: “Como ejemplo de la naturaleza sensacionalista de gran parte del periodismo, el diario La Nación tituló el 17 de diciembre ‘Crecen los cruces con EE UU por la advertencia de inseguridad jurídica en el país’ y el 18 de diciembre ‘Protesta ante EE UU por las críticas del enviado de Obama’.” Hay un dato que se le escapó a Martínez: el domingo 16, Joaquín Morales Solá publicó su habitual columna dominical, bajo el siguiente título: “El peor momento en décadas de la relación con Washington”. Los reales beneficiarios de aquel incidente entre los EE UU y la Argentina aparecen también en el cable remitido por la embajadora: los integrantes de la AmCham (la Cámara de Comercio Argentino Estadounidense). Ni los Estados intervinientes, ni los lectores de La Nación, ni el derecho a la comunicación. A veces, una operación periodística puede confundirse con “sensacionalismo de prensa”, pero no deja de ser una operación, lisa y llana.
El cable confidencial 2345, del 14 de diciembre de 2007, remitido por el entonces embajador Earl Wayne al Departamento de Justicia, al FBI y al Consejo Nacional de Seguridad, en Washington, es otra muestra de la manipulación. En él se habla sobre el affaire de Antonini Wilson. Es maravilloso. Ubiquemos el contexto: primera semana de Cristina en el poder. El 12 de diciembre, el FBI presentó una acusación formal ante una corte de Miami, contra agentes venezolanos que habrían ocultado que la valija con U$S 800 mil era para financiar la candidatura oficial. Si bien en la acusación no figuraba el nombre de la presidenta, el fiscal Tom Mulvihill, dijo que la plata era “para ayudar a la campaña de Cristina Kirchner”. La Nación, el 13 de diciembre, tituló: “Según el FBI, la valija de Antonini era para la campaña de Cristina Kirchner”. La réplica del gobierno argentino no se hizo esperar. Denunció una operación de inteligencia de los Estados Unidos contra la Argentina. Los ánimos estaban muy caldeados. El cable de Wayne refleja el interés de Washington por bajarle el tono a la disputa, explicando que en los EE UU la justicia es independiente del poder político. Ese era el eje a imponer. El apartado lleva un encabezado gracioso: “El imperio contrataca: respuesta de la misión”. Escribió el divertido Waine: “Lo que comenzó con un día negro para la imagen de los EE UU en Argentina –con titulares llenos de ataques de CFK y otros acerca de nuestras supuestas oscuras intenciones– se termina de modo más optimista, ya que el trabajo de los departamentos de Estado, de Justicia y el FBI para revisar y aprobar nuestro proyecto de orientación sobre el tema nos permitió llevar nuestra historia a un grupo cautivo de periodistas argentinos.” Digamos que Waine logró su cometido a medias. El sábado 15, La Nación tituló “EE UU se despega del caso Antonini” y en su bajada reflejó: “El embajador Waine aclaró que Washington no tiene que ver con la investigación; defendió la independencia judicial”. El eje previsto. Tres días más tarde, Andrés Oppenheimer, de La Nación y The Miami Herald, hizo lo suyo con su columna: “La gratuita pelea de la Casa Rosada con EE UU”. Allí escribió: “En lugar de aplaudir la investigación del Departamento de Justicia norteamericano y resaltar que la acusación en ningún momento sugiere que ella (Cristina) o algunos de sus colaboradores estaban al tanto de las contribuciones venezolanas…” Paños fríos: con reproche, pero paños fríos. Lo más llamativo, lo que seguramente no saldrá publicado en otro diario que no sea Tiempo Argentino, es que ahora se sabe que la Embajada de los EE UU tiene “un grupo de periodistas cautivos”, que actúa en sociedad con ella para resolver sus problemas diplomáticos. Sería bueno conocer sus nombres. ¿Habrá que esperar una próxima entrega de WikiLeaks?
Hay más. En el cable confidencial 827, del 15 de julio de 2009, producido por Tom Kelly –a cargo de la oficina diplomática en Buenos Aires, por ese entonces–, y dirigido a la Oficina de Asuntos Hemisféricos, el Consejo de Seguridad Nacional y el Departamento del Tesoro, se destaca un párrafo hasta ahora omitido por el sistema tradicional de medios. Es el que manifiesta la preocupación de los EE UU por el creciente giro a la izquierda del gobierno de Cristina Kirchner. Kelly escribió: “La diputada kirchnerista Patricia Vaca Narvaja envió recientemente una carta a Nancy Pelosi (demócrata, presidenta de la Cámara de Representantes) pidiendo que Estados Unidos desclasifique toda la información disponible sobre la dictadura militar argentina. El gobierno de Kirchner ha manifestado una recurrente obsesión por volver a pelear la ‘Dirty War’ (Guerra Sucia) de los años ’70 y principio de los ’80, este pedido puede ser el preludio de otra ofensiva retórica contra el gobierno de los EE UU por su apoyo a los regímenes militares de la región.” El veredicto de Kelly tiene algo de humor: “Red Dawn. Unlikely”, escribió debajo. Se trata de una película (Amanecer rojo) de 1984, dirigida por John Milius, ambientada en 1980. La trama es simple: la URSS y un grupo de aliados latinoamericanos invaden los EE UU. Es el comienzo de la Tercera Guerra Mundial. Por suerte, Kelly agregó, luego de su alusión al filme, la definición “unlikely”, es decir, “poco probable”. La ironía no es sólo patrimonio de los británicos.
Un capítulo aparte merece la construcción de cierto relato canalla de la embajada estadounidense sobre nuestro país. Buena parte de sus fuentes provienen del “grupo de periodistas cautivos”, al que se alude en el cable 2345, de Wayne. Es pura retroalimentación: estos periodistas transcriben los asuntos mirados desde AmCham y luego, los diplomáticos estadounidenses, con la información ya legitimada porque se publicó en los diarios tradicionales, la levantan y la envían a Washington como “asunto confidencial y secreto”. Un circuito cerrado, en general, de malas o pésimas noticias, si se tiene en cuenta la crispación de los medios, donde esos periodistas trabajan, con el gobierno K.
También hay funcionarios oficiales, ex funcionarios oficiales y opositores que le dan letra a la embajada, de modo alegre, con cierto morbo cipayo, ese que asquea a “los nacionales”, como se definía con orgullo Arturo Jauretche.
Hacen recordar a esos viejos unitarios que, en su pelea contra Juan Manuel de Rosas, hablaban pestes de él y su gobierno a sus amigos franceses e ingleses.
Se ve que algunos llevan 150 años sin entender nada.
Nada de nada.<
Con la colaboración
de Clara Encabo.

Tiempo Argentino

03/12/2010 Posted by | Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Nuevo jefe de la USAID para Latinoamérica


interesante…muy interesante….

09-06-2010

Un viejo zorro conocido de Nicaragua

Jorge Capelán

Rebelión/Tortilla con Sal

El periodista de Granma y especialista en las política yanqui de desestabilización contra Cuba Jean-Guy Allard dio en el clavo al llamar “experto en engaño” al nuevo jefe de la USAID para América Latina designado este fin de semana por la administración Obama.

El presidente de Bolivia Evo Morales amenazó con expulsar a la agencia ingerencista del país si no cambiaba de actitud. Pero es difícil que cambie.

El nuevo administrador adjunto para América Latina y el Caribe de la USAID Mark Feierstein fue, a través de la consultora Greenberg Quinlan Rosner, de la que es vicepresidente, asesor del genocida boliviano “Goni” Sánchez de Lozada y su Movimiento Nacionalista Revolucionario.

Como se recordará, “Goni” fue quién ordenó perpetrar una masacre sangrienta que causó la muerte de 67 personas, y heridas a unas 400 casi todas civiles, durante la denominada Guerra del gas, en octubre 2003. Desde hace varios años Sánchez de Lozada es requerido por la justicia boliviana para ser juzgado por cargos de genocidio, pero los EE.UU, país al que se fugó, se niegan a extraditarlo.

“Hemos trabajado en México, Argentina, Colombia, Peru, República Dominicana, Panamá. Actualmente estamos trabajando en Venezuela, Nicaragua y Honduras. Tal vez sea mejor preguntar dónde no hemos trabajado”, explicaba Feierstein en una entrevista realizada en 2006 por el periodista Brooke Gladstone de la Radio WNYC de Nueva York.

Es interesante hacer notar que por ese entones se celebraban importantes elecciones presidenciales en Venezuela y Nicaragua, mientras que el gobierno de luego depuesto Manuel Zelaya en Honduras apenas contaba con unos meses de vida.

¿Cuál era exactamente el tipo de trabajo realizado por la firma Greenberg Quinlan Rosner?

“Bueno, nosotros trabajamos para candidatos del Partido Demócrata en los Estados Unidos. Y cuando vamos al extranjero buscamos clientes que abracen, usted sabe, los valores del Partido Demócrata (…) gente en América Latina que (…) esté comprometida en la lucha contra la corrupción, gente que apoye el libre mercado pero que crea (…) que necesita operar en un contexto social de modo que la gente gane en la medida que crezca el conjunto de la economía” explicaba Feierstein en la entrevista.

…y, como en el caso del “Goni”, gente a la que no le tiemble el pulso al dar la orden de disparar contra el pueblo.

En realidad, Greenberg Quinlan Rosner hace la política del “cliente”, diseña sus estrategias electorales y realiza los estudios de opinión que les sirven de base. Todo vale para vender el producto harto conocido en América Latina y, como veremos, nada es realmente independiente del gobierno estadounidense.

Vinculado a diversos organismos del Partido Demócrata, Mark Feierstein fue asesor especial del embajador de los EE.UU ante la OEA y director de la oficina global de elecciones de la USAID en los días de la administración Clinton. También es miembro del influyente Council on Foreign Relations (CFR) junto con el resto de la crema y nata de la élite de poder que define la política exterior de los EE.UU.

En la web de Greenberg Quinlan Rosner, Feierstein recuerda satisfecho sus inicios en el campo de la intervención política al servicio del paraestatal Instituto Nacional Democrático para Asuntos Internacionales (NDI, por sus siglas en inglés) “trabajando con los movimientos democráticos que derrotaron a Augusto Pinochet en Chile (¿?) y a los sandinistas en Nicaragua”.

En efecto, en su famoso libro A Faustian Bargain, el investigador William I. Robinson menciona las visitas de Feierstein a Managua para, en su condición de oficial de programa del NDI, dar los últimos toques a la UNO, la colcha de retazos cosida por el Departamento de Estado para derrotar al gobierno sandinista en las elecciones de 1990.

Un artículo de los periodistas Holly Sklar y Chip Berlet publicado por la revista Covert Action en 1991 menciona una anécdota aún más reveladora del papel jugado por Feierstein en ese entonces.

Cuentan los autores que en la reunión de la directiva de la NED del mes de marzo de 1990, poco después de la victoria electoral de la UNO, el presidente del órgano de intervención política Carl Gershman elogió a Feierstein por haber hecho “todo un aporte” a lo que consideró como “una tremenda victoria” para la NED.

Feierstein es un alumno aplicado de maestros estrategas de la intervención política estadounidense como Mark Falcoff, colega de Feierstein en el CFR, ex-miembro de la Comisión Kissinger que en los años 80 formuló una política bi-partidista estadounidense de apoyo a la contra nicaragüense, ex miembro del comité de relaciones exteriores para garantizar una “transición ordenada” (es decir, sin comunistas) en Chile a fines de esa década, miembro del panel de consejeros de Radio Martí en los 90’s y analista que “predijo” la partición étnica de Bolivia en 2003 al mismo tiempo que los consultores de la firma de Feierstein asesoraban al genocida “Goni” de Lozada.

¿Alguien dijo “cambio”? Por “derecha” o por “izquierda” el imperio jamás equivoca el rumbo estratégico de su política, las diferencias sólo son de estilo, al menos en apariencia. Las experiencias de agentes como Feierstein en el terreno de la intervención política han resultado invalorables para la administración del poder imperial.

Fuente: http://tortillaconsal.com/tortilla/node/6142

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Fuente: Rebelión

10/06/2010 Posted by | General, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , | Deja un comentario

En Venezuela sale gratis difamar a Chávez


Esa burguesía retrograda venezolana, cuando vio que Chávez no era uno más a quien se le podía utilizar en beneficio de sus intereses, inició la confrontación.

José Justiniano Lijerón | 29-3-2010 a las 18:17

www.kaosenlared.net/noticia/venezuela-sale-gratis-difamar-chavez

Desde que el Presidente Hugo Chávez, llegó en el año 1999 a la presidencia de la República, mediante elecciones limpias y democráticas. La derecha venezolana espero un tiempo prudencial creyendo que este nuevo presidente sería otro más a las ordenes de sus intereses, pero una vez que el presidente asentado en el gobierno con un apoyo popular diferente a los anteriores enjuague eleccionarios de la IV República, donde se repartía el gobiernoa gusto y sabor de las clases dominantes y entreguista del país. Esa burguesía retrograda venezolana, cuando vio que Chávez no era uno más a quien se le podía utilizar en beneficio de sus intereses, inició la confrontación.

Según lo comentó públicamente en varias oportunidades el Presidente Chávez, hubo un tiempo de coqueteo de parte del imperio norteamericano y todos sus satélites del norte, luego comenzaron a adular al presidente aprovechándose de los infiltrados que al principio cercaban a Chávez y que para bien del proceso venezolano, sedieron cuenta que su trabajo sería inútil para sus aviesas intenciones y se fueron, pues el nuevo destino de Venezuela estaba sellado con la posición firme de Chávez de ir al proceso constituyente y al mismo tiempo insistir en el anhelo truncado del libertador Simón Bolívar, luchar decididamente junto a su pueblo por la nueva independencia de todo coloniaje extranjero.

Ese fue su “delito” de Chávez y de cualquier otro presidente u organizaciones o movimientos, que ose rebelarse contra el poder imperial y sus clases dominantes.

A partir de ahí EE.UU. como amo de las burguesías nativas, comenzó a desplegar todo su aparato de inteligencia y poder económico, para desestabilizar al gobierno venezolano llegando al golpe fascista del año 2002, luego el sabotaje económico con el paro petrolero y la conjura internacional de todos sus medios de comunicación con el objeto de criminalizar ante el mundo a Chávez y tratar de justificar su intervencionismo solapado y que lo sigue haciendo hasta el presente ante el rechazo firme y contundente de las mayorías del pueblo venezolano.

La burguesía venezolana incapaz y servil a intereses externos, como amplificador dócil del imperio, sededica todo el tiempo a denigrar, insultar por todos y cada uno de sus medios de comunicación, oral y escritos, inclusive mentándole a su señora madre del Presidente, y acusándolo sin prueba alguna, de nexos terroristas, de apoyar bases guerrilleras en su territorio y por si eso fuera poco es muy frecuente que lo acusen de mafioso, de dilapidar fondos públicos, de dictador, de exportar uranio a Irán, etc., etc., etc. y no pasa nada, y cuando existe algún reclamo de parte de los agredidos, inmediatamente salta toda la sinfónica internacional gritando en coro general toda la derecha internacional, que en Venezuela no existe “libertad de expresión” y que “ Chávez es un tirano” y “ que es un peligro en el continente” y por supuesto para los EE.UU. y muchos incautos de creen ese cuento, incluido los países del “primer mundo”.

Este modo de hacer política de la burguesía venezolana es similar al que usan las burguesías de otros países donde se están desarrollando procesos de recuperación de la dignidad nacional, su arremetida nada tiene que ver con el sagrado derecho de opinión, sino que raya en el delito. Como sostenemos líneas arriba es toda una conjura internacional a la cabeza de los EE.UU. contra todo aquel que se atreva a no someterse a sus designios imperiales.

Se conoce que en estos días, la justicia venezolana por fin parece tomará cartas en el asunto como es de su competencia hacer respetar la ley,y ha convocado a los estrados judiciales a eternos difamadores a que prueben sus aseveraciones .En casi todas las leyes del mundo se sostiene, que: “todo ciudadano es responsable de responder por sus actos”, así de simple es la cosa. Quien acusa sin pruebas debe responder ante la justicia y no invocar su “libertad de expresión”, pues por encima de ese derecho de denigrar esta el derecho a la verdad.

Lo que reclaman los patrones de los medios de comunicación de la SIP, sobre el derecho de la libre expresión y opinión, es pretender confundir estos sagrados principios con los delitos de la libre difamación como práctica cotidiana de los dueños de medios de comunicación mundial, es tiempo de acabar con la impunidad de quienes se creen dueños de la verdad.

Ojala que en Venezuela y en cualquier otro país, todo aquel que difame a cualquier persona, empezando desde el Presidente hasta cualquier ciudadano común, no le salga gratis denigrar, sino que le cueste todo el peso de las leyes.

José Justiniano Lijerón

Es ex Dirigente de la Central Obrera Boliviana (COB)

30/03/2010 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , | Deja un comentario

Zelaya denunció que EE.UU. hace negocios políticos con régimen de facto


EE.UU. cambió ”su política exterior al estar apoyando los golpes de Estado como una solución a los problemas políticos de la región”, denunció Zelaya, tras conocer que la Casa Blanca felicitó este lunes al vencedor de los comicios ilegítimos hondureños, Porfirio Lobo, según lo informó el vicesecretario de Estado para América Latina estadounidense, Arturo Valenzuela.

TeleSUR _

El presidente constitucional de Honduras, Manuel Zelaya, aseguró que el gobierno de Estados Unidos (EE.UU.), legitimó el golpe de Estado al reconocer los resultados de las elecciones ilegítimas realizadas el domingo y denunció que “está haciendo negocios políticos” con el régimen que usurpó el poder, tras su derrocamiento.

“Estados Unidos, como es público, negoció la posición de Honduras, abandonó la posición democrática y está reconociendo al régimen de facto, porque está haciendo negocios políticos con ellos, lo cual considero un error muy grande”, denunció en declaraciones telefónicas ofrecidas al portal informativo ecuatoriano Ecuadorinmediato.

La Casa Blanca este lunes resaltó por una parte la “amplia victoria” del candidato del conservador Partido Nacional, Porfirio Lobo, en los comicios hondureños ilegítimos realizados el domingo, y por otra manifestó que “no son suficientes”, discurso que evidencia ambigüedades en la posición de Washington respecto al conflicto del país centroamericano.

El proceso electoral hondureño realizado el domingo, estuvo marcado por un amplio abstencionismo, represión y violaciones a los Derechos Humanos.


De acuerdo al Tribunal Supremo Electoral (TSE) de facto las primeras 4 mil 159 urnas escrutadas dieron como resultado 318 mil 960 votos, a favor del candidato conservador Porfirio Lobo y 218 mil 358 votos al candidato del Partido Liberal, Elvin Ernesto Santos.

Por su parte, el Frente de la Resistencia contra el golpe de Estado, arrojó la noche del domingo cifras de un “mínimo del 65 al 70 por ciento” de abstención, “el más alto en la historia nacional, lo que implica que apenas votó un máximo del 30 al 35 por ciento del electorado”, indicó del organismo a través de un comunicado difundido.

El presidente constitucional de Honduras, Manuel Zelaya, reiteró que las autoridades de facto  “continúan amenazando la democracia hondureña, la cual ha demostrado serias debilidades el día de ayer (durante las elecciones) porque hubo un abstencionismo de más del 70 por ciento”, remarcó.

Los ciudadanos hondureños, al no salir a votar expresaron “un rechazo al abuso de poder que existe en este país y es un mensaje de transformación, de esperanza para Honduras”, subrayó Zelaya.

teleSUR – Ecuadorinmediato – Efe / ld – MM

01/12/2009 Posted by | General, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , , , | Deja un comentario