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Argentina, entre los mejores posicionados ante la crisis –


Argentina, entre los mejores posicionados ante la crisis – Infonews | Un mundo, muchas voces.

06/12/2011 Posted by | Economía, General, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Mundo nuevo


Mundo nuevo | Revista Veintitrés.

28/11/2011 Posted by | Agricultura yGanadería, Economía, Educación, General, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , | 1 comentario

Por qué EE.UU. no quiere perder Egipto


Andrés Sal.lari

Rebelión

Los sucesos de las últimas semanas en el norte de África y parte del Medio Oriente nos obligan a reflexionar sobre algunos países que permanecían marginados del habitual análisis geopolítico; y al realizar este ejercicio vuelve a evidenciarse que el concepto de imperio aparece más vigente que nunca.

En Egipto pareciera ser que la última palabra sobre la forma de establecer la continuidad de su sistema político la tiene Washington y no El Cairo.

Estados Unidos avaló durante años a quien hoy la prensa hegemónica occidental descubre como el dictador Hosni Mubarak.

El ultraconservador exvicepresidente de George W. Bush, Richard Cheney, calificó a Mubarak, de viejo amigo y aliado de Estados Unidos, también instó a la Casa Blanca a tener eso en consideración al tratar la crisis en ese país. El ideólogo de la invasión a Irak aseguró: “Creo que Mubarak necesita ser tratado como se merece, porque ha sido un buen amigo”. Cheney recordó que el dictador colaboró con Estados Unidos durante la Guerra del Golfo de 1991 al permitir la presencia de aviones estadounidenses.

Parece ser que la línea expresada por el viejo halcón no es marginal, el enviado de Barack Obama a Egipto, Frank Wisner, definió: “La continuidad de Mubarak en el liderazgo político de Egipto es fundamental: es la oportunidad con la que cuenta para escribir su propio legado”.

Egipto es el segundo cliente más importante para la industria armamentística estadounidense detrás de Israel. Se calcula que Mubarak gasta entre 1.200 y 2.000 millones de dólares anuales en comprarle armas a Estados Unidos.

Este dato nos abre el camino para entender el por qué Washington no puede permitirse un gobierno no adicto en El Cairo (capital de Egipto). Si Washington no puede permitir que el arsenal atómico paquistaní pase a manos islámicas, la misma lógica debe plantearse para el multimillonario arsenal de Egipto.

Geopolítica regional

En Asia Central, el Medio Oriente, en todo el norte de África y hasta el conocido cuerno donde se enclava Somalia existe una feroz batalla liderada por Washington y sus gobiernos aliados por frenar el avance de los movimientos islamistas.

Los puntos más calientes de esta contienda son Pakistán, Afganistán, Irak, Líbano, Yemen y Somalia.

Con los últimos levantamientos populares se suman a la preocupación imperial Túnez, Egipto y Jordania.

Para frenar distintos tipos de islamismo en estas regiones Washington arma y avala feroces operativos militares contra los talibanes en el noroeste de Pakistán; invade Afganistán con más de 100 mil soldados, maniobra políticamente –otra vez con más de 100 mil soldados- en Irak; hace lo imposible por frenar la llegada de Hizbulá (el Partido de Dios) al poder en el Líbano; cataloga de terrorista al gobierno democráticamente electo de Hamás en la Franja de Gaza y colma de agentes de la CIA a Yemen para combatir a los campamentos de Al Qaeda en el sur de la Península Arábiga.

A fin de 2006 un grupo político militar islámico conocido como las Cortes, tomó el poder en Mogadiscio, capital de Somalia. Estados Unidos ordenó al gobierno de Etiopía invadir Somalia para derrocar a los islamistas; lograron su objetivo, pero la batalla en está lejos de terminar.

Estos datos nos ayudan a entender cuan fuerte juega Washington en la región.

Egipto

Egipto no es la pauperizada Somalia, es una potencia regional con un ejército altamente equipado. El Cairo está muy cerca de Tel Aviv (Israel) y Mubarak ha sido un factor principal a la hora de mantener los intereses árabes mucho más cerca de Washington y Tel Aviv que del pueblo palestino, eso no debe cambiar.

Durante las primeras décadas de la segunda mitad del siglo pasado Egipto fue un faro para muchos países en la región y en el mundo, la cuna del nacionalismo árabe encabezado por Gamal Abdel Nasser.

Washington conoce la capacidad de influencia de Egipto en la región, Nasser inspiró la revolución libia liderada por Muamar Kadafi y al partido Baas de Saddam Hussein en Irak.

Esto quiere decir que si un proceso contrahegemónico o anti imperialista surge hoy en Egipto, los efectos para la estrategia de Washington en la región podrían ser devastadores.

Hasta ahora no aparece ningún grupo político que pueda capitalizar el descontento con el régimen de Mubarak, ni por el lado del nacionalismo árabe, ni por el lado del islamismo. No existe en el Egipto actual nada similar al Movimiento de Resistencia Islámico Hamás que gobierna la vecina Franja de Gaza, ni al Partido de Dios que está cada vez más cerca de lograr la hegemonía política en el Líbano.

Evo e Irán en escena

En la línea de fortalecer su proyección internacional el presidente de Bolivia, Evo Morales, sumó su visión desde el Foro Social Mundial en Senegal: “Hay una rebelión de países árabes contra el imperio norteamericano, esa lucha de los pueblos va a ser imparable por más que el Gobierno de Estados Unidos financie millones y millones para acabar con esos movimientos sociales”.

Los líderes de la República Islámica de Irán –el gran enemigo geoestratégico del imperio dentro del mundo musulmán- juegan sus fichas.

El líder supremo de la Revolución, el ayatolá Alí Jamenei celebró lo que calificó como un “movimiento de liberación islámico” en el mundo árabe, y aconsejó a los pueblos de Egipto y Túnez que se unan en torno a su religión y en contra de Occidente.

Jamenei dijo que la revolución iraní de 1979, que depuso al sha apoyado por Estados Unidos y estableció la república islámica, podría servir como patrón en otras insurrecciones árabes.

“El despertar del pueblo islámico egipcio es un movimiento de liberación islámico y yo, en nombre del Gobierno iraní, saludo al pueblo egipcio y al pueblo tunecino”, dijo Jamenei a los fieles en las tradicionales plegarias del viernes en Teherán, la capital de Irán.

Washington toma nota, que los islamistas avancen en los territorios palestinos o en el Líbano es un problema muy serio, si toman El Cairo sería una catástrofe.

Washington logró mantener en pié a su dictador aliado durante 30 años; hasta el cierre de esta edición la suerte de Mubarak todavía no estaba echada. Con cientos de miles de egipcios en las calles demandando democracia, mantener al tirano es una labor compleja.

Una nota del periódico New York Times desnudaba las intenciones del imperio para poder seguir controlando Egipto: cerrar un acuerdo entre las Fuerzas Armadas y el vicepresidente Omar Suleiman y apartar a Mubarak retirándolo a su residencia estival de Sharm el Sheik; otra posibilidad sería enviarlo a un chequeo médico a Alemania.

Las fichas seguirán moviéndose y Washington hará lo imposible por mantener su hegemonía en Egipto. El resultado final de esta partida dependerá probablemente de la voluntad transformadora de las masas que estas semanas ocupan las calles egipcias.

http://andressallari.blogspot.com/

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 

 

08/02/2011 Posted by | General, Politica Internacional, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Egipto en Estados Unidos – David Brooks



08-02-2011


David Brooks

La Jornada

Se dice que algún político estadunidense, justificando el apoyo de Washington a dictadores, declaró que Somoza es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta, y esa frase, cambiando el apellido, tal vez resume más que nada la relación de Estados Unidos con el régimen de Hosni Mubarak durante los últimos 30 años. Y al igual que ocurrió con Nicaragua, ahora parece ser el caso en Egipto –con muchos más ejemplos en medio–, en donde un pueblo decide sorprender al autoproclamado defensor mundial de la democracia sólo por demandar, pues, democracia, y con ello provocar una crisis para los que manejan eso de la geopolítica.

Egipto es el segundo receptor de la asistencia estadunidense en el mundo (unos 1.500 millones de dólares anuales, con más del 85 por ciento en asistencia militar). Estados Unidos ha capacitado a sus fuerzas armadas, ha suministrado desde los tanques Abrams, aviones caza y más aparatos militares hasta el gas lacrimógeno que la policía lanzó contra los manifestantes, a cambio de que se comporte como un aliado confiable de la lógica geopolítica de Estados Unidos en la región.

Pero ahora, cuando nuestro hijo de puta pierde el control, el desafío para Washington es el manejo de la crisis, la cual decora con palabras como democracia, elecciones imparciales y libres, respeto a los derechos humanos y todo lo demás que durante años jamás se había exigido de esta manera desde Estados Unidos. De hecho, las cámaras de tortura empleadas contra disidentes por el régimen de Hosni Mubarak fueron las mismas que se utilizaron, como favor al gobierno estadunidense, para torturar a sospechosos de terrorismo secuestrados por la CIA en otras partes del mundo en lo que se llamaba rendiciones (una de las confesiones arrancadas por medio de torturas ahí formó parte de las evidencias empleadas por Estados Unidos ante la ONU para justificar la guerra contra Irak).

De repente algunos políticos ahora confiesan que quizá fue un error dar prioridad a los intereses geopolíticos y no a la democracia. El senador demócrata John Kerry, presidente del Comité de Relaciones Exteriores, escribió esta semana que durante un largo periodo el financiamiento estadounidense a los militares egipcios ha dominado la relación bilateral, porque existía un entendimiento estratégico de que nuestra relación beneficiaba la política exterior estadunidense y promovía la paz en la región, y por lo tanto, afirmó, había una política de apoyo a Mubarak. Pero subrayó que la ira y las aspiraciones que impulsan las manifestaciones no desaparecerán sin cambios extensos, y por ello advirtió que “el despertar en todo el mundo árabe tiene que llevar nueva luz a Washington también. No se sirven nuestros intereses cuando observamos a gobiernos amistosos derrumbarse bajo el peso de la ira y frustración de sus propios pueblos…”

Pero tal vez la frase que mejor resumió la relación estadunidense (e israelí) con Mubarak fue la de John Rothmann, un sionista estadunidense que en su programa de radio en San Francisco afirmó: nadie defiende a Mubarak. Puede que sea un bárbaro, pero es nuestro bárbaro.

Pero otros en este país denuncian la lógica que ha dominado la relación bilateral. En la misma San Francisco, como en otras ciudades, incluida Washington, a lo largo de los últimos días se han realizado actos en solidaridad con los rebeldes en Egipto con la participación de diversas agrupaciones progresistas junto con representantes de la comunidad egipcia en este país. En San Francisco un amplio contingente de la agrupación Voz Judía por la Paz se sumó a la manifestación de solidaridad con el pueblo egipcio el sábado, lo que provocó un intenso y furioso debate en esa comunidad a nivel nacional; incluso otras agrupaciones judías acusaron a Voz de ser anti Israel, reportó el New York Times.

En el otro extremo, para algunos de la derecha en Estados Unidos la sublevación en Egipto es un asunto casi apocalíptico. Glenn Beck, la figura mediática más famosa de la derecha, advirtió a sus televidentes en Fox News de que los Herrmanos Musulmanes y la izquierda radical estadunidense operan de manera conjunta en Egipto para llevar a cabo la destrucción del mundo occidental. Acusó a agrupaciones estadunidenses antiguerra como Código Rosa, Hamás y los Hermanos Musulmanes de estar vinculados para promover una agenda izquierdista totalitaria, y por eso instó a todos a orar por nuestra forma de vida.

Para Noam Chomsky, la rebelión en Egipto va precisamente contra de nuestra forma de vida, impuesta a ese pueblo por su gobierno, y las políticas estadunidenses –sobre todo el modelo neoliberal– que anularon sus aspiraciones más básicas. En entrevista con Amy Goodman en su programa Democracy Now!, Chomsky dijo que Estados Unidos y Egipto están relacionados no sólo por la cúpula, sino por lo que ocurre en sus sociedades. La evaluación de los políticos estadunidenses, dijo, era que lo más importante es que los dictadores nos apoyan en la región y podemos hacer caso omiso de la población porque están en silencio, y mientras prevalece el silencio, ¿a quién le importa? De hecho hay algo análogo en eso con respecto a la situación interna en Estados Unidos, y por supuesto es la misma política por todo el mundo.

Chomsky explicó que la población de Estados Unidos también está llena de ira, frustrada, llena de temor y odios irracionales. Los cuates en Wall Street, mientras tanto, están muy bien, los mismos que crearon la crisis actual… Y ellos están saliendo más fuertes y ricos que nunca. Pero todo está bien mientras se mantiene pasiva la población… Ese es el escenario que se ha estado desarrollando en Medio Oriente también, como lo fue en Centroamérica y otros dominios.

Chomsky concluye que todo ello revela un desprecio por la democracia y la opinión pública realmente profundo por parte de los gobernantes.

Egipto, por el momento, ha puesto a todos esos gobiernos sobre aviso.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2011/02/07/index.php?section=opinion&article=023o1mun

Fuente: Rebelión

08/02/2011 Posted by | General, Politica Internacional, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , | Deja un comentario