America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

Prensa canalla – La Nación y “el acercamiento entre Duhalde y Macri”


Los monopolios mediáticos están empeñados en instalar la idea de “caos” como característica de la realidad argentina actual. Por eso buscan “salvadores” y, para La Nación, nada mejor que un “acercamiento” entre Mauricio Macri y Eduardo Duhalde…

Especialmente desde la toma del Parque Indoamericano por parte de cientos de familias sin techo y el posterior ataque armado –en los dos sentidos de la palabra-, los medios monopólicos se han empeñado en instalar el “caos” como eje sobre el cual giran la sociedad y la política argentinas.

Clarín de hoy vuelve a titular: “Fuertes choques de vecinos y policías en Villa Lugano”. La Nación, por su parte, viene con una columna de Carlos Pagni, titulada “La dolorosa lección del parque”, en el que abona aquella peregrina “teoría” (la del caos) y se alboroza por el remedo de Unión Democrática que alumbraría la firma de un documento conjunto entre algunos sectores partidarios.

Primeras líneas de Pagni: “La Argentina está realizando en estos días su pequeña contribución a la teoría del caos. El gobierno nacional cree que detrás de la ocupación de espacios baldíos están el macrismo y, más allá, ‘el padrino’, Eduardo Duhalde. En el gobierno porteño sospechan que, como los voceros de los intrusos se identifican con los Kirchner, las operaciones son una maquinación de la Casa Rosada. La Presidenta supone que la Policía Federal está complicada en una maniobra de desestabilización, provocando muertes deliberadas. Por lo tanto, la retira de la escena y la interviene. Los policías presienten que, en el caso de un eventual malentendido, no podrán esperar de sus superiores ningún respaldo. La muerte del militante trotskista Mariano Ferreyra y los asesinatos y disturbios del parque Indoamericano vinieron a confirmar que cada bala que se dispara hoy en el país parece tener un responsable asignado de antemano. Cada actor, cada facción, se prepara para que el otro le tienda una trampa, le tire un muerto. Y actúa, por lo tanto, en consecuencia”.

Quien, ajeno a la realidad concreta y diaria de la Argentina, lea este primer y largo párrafo, podrá colegir que se trata, en realidad, de un país africano inmerso en una guerra civil… Y de eso se trata: Pagni sólo es el vocero de La Nación –y Clarín–, cuya política ha virado a instalar entre la población o entre sus lectores, como sea, la idea de que el país está inmerso en un verdadero caos social y político.

¿La salida? “En este contexto, el viernes se produjo un episodio inesperado –nos anoticia el escriba–. Un grupo bastante amplio de políticos consiguió salir por un día de la torre de Babel a fin de elaborar un ‘Acuerdo de Gobernabilidad y Políticas Públicas’ que trasciendan los períodos presidenciales. Entre los participantes están varios de los aspirantes a suceder a Cristina Kirchner en 2011: los radicales Ricardo Alfonsín y Ernesto Sanz; el líder de Pro, Mauricio Macri, y los peronistas disidentes Felipe Solá y Eduardo Duhalde. Es cierto que Elisa Carrió no participó, pero sí estuvo María Eugenia Estenssoro, que es senadora por la Coalición Cívica. Entre los firmantes estuvieron Rodolfo Terragno, Francisco Cabrera, Carlos Brown, Oscar Aguad, Hermes Binner, Eugenio Burzaco, Gabriela Michetti, Margarita Stolbizer, Jaime Linares, Daniel Katz, Ramón Puerta, Eduardo Amadeo, Gerardo Morales, Ricardo Gil Lavedra, entre otros. No hubo, es curioso, ningún representante de Francisco de Narváez”.

Muchos, pero muchos –sino la mayoría– de los que provocaron aquel verdadero estallido de convulsión social –esto es: verdadero casos– de principios de siglo firman ahora un “acuerdo de gobernabilidad” que, para La Nación, es un hecho “inesperado” que salvaría al país… Vaya paradoja.

Para más datos, Pagni nos anoticia quién promovieron el encuentro: “La reunión del viernes fue promovida, sobre todo, por Cabrera -ministro de Desarrollo Económico porteño- y por Brown -responsable del Movimiento Productivo Argentino, del duhaldismo-“, lo que para el autor de la columna significa algo positivo hacia 2011: “el acercamiento entre Duhalde y Macri…”

¿Algo más que agregar?

Diario Registrado

21/12/2010 Posted by | Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Gob. de la Ciudad de Buenos Aires – La punta del ovillo de la trama que ahora desvela al macrismo


Foto: Sur

18-04-2010 /  El ingeniero Ariel Garbarz revela cómo el macrismo liberó la zona virtual para el espionaje.

Por R. Ragendorfer y W. Goobar
delitosypesquisas@miradasalsur.com

En la figura del actual jefe de la Policía Metropolitana, Eugenio Burzaco, puede estar la clave de la seguidilla de escándalos que han llevado a Mauricio Macri, Guillermo Montenegro y Mariano Narodowsky hacia el  banquillo de los acusados.

En la primavera de 2007, el entonces diputado Burzaco suponía  para sí mismo un futuro venturoso. Era el principal asesor en seguridad de Macri –que acababa de ser elegido jefe del Gobierno porteño– y daba por hecho su nombramiento como ministro del área. En ese contexto, se mostraría muy interesado en un asunto tecnológico: el software con el cual el Poder Ejecutivo nacional se protegía de posibles pinchaduras telefónicas. Y para interiorizarse de su mecanismo, no dudó en recurrir a las fuentes.

Lo cierto es que el ingeniero Ariel Garbarz experimentaría cierta sorpresa ante la visita del robusto legislador a su oficina del barrio de Palermo. Éste se dejó caer allí junto con dos técnicos de su confianza.

El anfitrión, a la cabeza de un equipo dependiente de la Universidad de Buenos Aires, había desarrollado durante 2006 –en coincidencia con el juicio político a Aníbal Ibarra– un programa de encriptación llamado DBA. De ese modo se neutralizó el espionaje sobre los celulares de 54 diputados de la Ciudad y todas las líneas de la Legislatura. Aquella maniobra se hacía a través de unidades interceptoras NAR6400 y AST128, con capacidad simultánea para oír unas 1.800 líneas. Ello derivó en un allanamiento a un edificio de Telecom en la localidad de Garín, donde fueron hallados nada menos que los puertos de entrada de tales equipos. Fue sugestivo que, poco antes de la irrupción policial, manos anónimas pegaran en los aparatos unas estiquetas escritas con birome en las que decía: “Observaciones Judiciales-Avenida de los Incas”, en alusión a la oficina de la Side encargada de hacer escuchas legales. Pero no tardaría en trascender que tal estructura en realidad era parte de una central de inteligencia manejada por misteriosas manos privadas.

Burzaco, en ocasión de su entrevista con Garbarz, escuchó las explicaciones del caso sin pronunciar palabra alguna. Sus acompañantes, en cambio, insistían en preguntar detalles del software en cuestión; especialmente, todo lo referido a su sistema de desbloqueo.

En diciembre de aquel año, luego de que Macri asumiera en la Ciudad, algo hizo que Garbarz recordara su encuentro con Burzaco: la flamante administración del PRO había ordenado desactivar ese sistema de protección, tanto el de los teléfonos fijos de la Legislatura como el de los celulares pertenecientes a los diputados. Objetivamente, se había liberado la zona para el espionaje.
Los pormenores de esta historia fueron relatados en marzo por Garbarz, durante su declaración ante el juez federal Norberto Oyarbide. También fue incorporado al expediente un informe pericial, suscripto por 28 ingenieros y analistas de sistemas de la UBA.

“La Justicia recién ahora está ante la punta del ovillo de una gran central de inteligencia articulada desde la ilegalidad”, sostuvo Garbarz en un díalogo con Miradas al Sur.

Es posible que, a raíz del testimonio realizado por este especialista en telecomunicaciones, los investigadores hayan evocado la súbita presentación en el despacho de Oyarbide del empresario Carlos Ávila –una de las víctimas del Macrigate–, ocurrida durante la mañana del 18 de febrero. En aquella oportunidad, éste dijo, casi a boca de jarro: “¡Ahora entiendo el motivo de mis pinchaduras!”.

En resumidas cuentas, responsabilizaría del asunto al Grupo Clarín y los directivos de su ex empresa, TyC Sports, puesto que al promediar 2007 el presidente de la AFA, Julio Grondona, le había encargado evaluar la posibilidad de romper el compromiso contractual con TyC, mediante la creación de un canal alternativo.

Por esos días, el CEO de TyC era Alejandro Burzaco, nada menos que hermano de Eugenio.

Danza con lobos. Ya se sabe que los sueños de gloria de este último sufrirían una postergación de casi dos años. No menos público es el baldazo de agua fría que significó para su autoestima el nombramiento del juez federal Guillermo Montenegro en el cargo al que ansiaba. Recién en diciembre de 2009, la debacle policial nacida con la eyección del comisario Jorge Fino Palacios y   que concluyó con la caída de su sucesor, Osvaldo Chamorro, lo rescataría del ostrasismo.

Tal vez ahora paladee con fruición la vidriosa situación Montenegro, quien gambetea su indagatoria por encubrimiento como un futbolista de metegol. Sin embargo, su propio presente tampoco es plácido.

A casi tres meses del lanzamiento de la Mazorca del PRO, su magro desempeño en algunas calles de la ciudad es irremediáblmente opacado por el escandaloso currículum de los comisarios que integran su plana mayor.

Uno de ellos hasta fue acusado de matar a una prostituta, luego de contratar sus servicios. Al parecer, alguna desaveniencia hizo que la mujer lo atacara con un puñal, recibiendo cinco balazos por respuesta. El tipo –por entonces, comisario de la Federal– resultó al final sobreseído por defensa propia, pero fue expulsado de esa fuerza, antes de su ingreso en la Metropolitana.
Otro de sus camaradas fue protagonista de un episodio no menos desafortunado: un disparo accidental salido de su pistola reglamentaria malograría a un subordinado suyo. Al tiempo del incidente fue reclutado por Palacios en la policía macrista. Se trata del actual superintendente de Comunicaciones, Eduardo Jorge Martino.

Sobre él ahora pesa la sospecha de manejar una empresa de seguridad privada en la provincia de Buenos Aires, lo cual por ley es incompatible con su trabajo policial. El propio Burzaco salió en su defensa, afirmando que Martino había abdicado de la actividad privada en mayo de 2009, es decir, un mes antes de su incorporación a la Metropolitana. Sin embargo, la autorización del gobierno bonaerense para regentear  esa agencia –firmada por el ministro Carlos Stornelli– está fechada el 24 de julio, o sea, 32 días después de asumir como funcionario de la ciudad.

Más catastrófico fue el caso del comisario Fausto Colombo, quien en sus años mozos había prestado servicios en Coordinación Federal, el brazo policial de la dictadura, junto con muchos colegas que terminarían en las filas de la Metropolitana. Pero no fue eso lo que lo llevó a la jubilación sino  su procesamiento en una causa por coimas para proteger prostíbulos y proxenetas. En ella también está acusado otro ex mandamás de la milicia de Burzaco: el ex comisario Carlos Roncatti, oportunamente exonerado por la brutal represión que en 2003 desató contra los trabajadores de la fábrica recuperada Brukman.

No le va a la saga el actual superintendente de Investigaciones, Arturo Kervokian. Se lo vincula con el caso de Fernando Blanco, un hincha de Defensores de Belgrano que murió durante un operativo de seguridad que Kervokián encabezó el 25 de julio de 2007 en la cancha de Huracán.
Un vocero de Burzaco envió al respecto el siguiente comunicado a Miradas al Sur: “Tras ser consultada esta causa judicial por el sistema informático, no surge que el superintentente Kevorkián esté imputado en la misma”.

Entre los hombres de Burzaco también está Pascual Mazzeo, un antiguo oficial de inteligencia de la Federal que supo infiltrarse durante los años de plomo entre los militantes de la Juventud Universitaria Peronista de la facultad de Derecho. Hasta hace pocos meses, Palacios le había conferido una misión crucial: convertirse en ladero de Montenegro, para así controlar sus movimientos. Lo cierto es que, en su calidad de vaso comunicante entre el ministro y el Fino, el Flaco Pascual –como le dicen sus allegados– jugó un papel clave en la selección del personal de la Metropolitana

El actual director de control de Desempeño Profesional –una especie de sección de contrainteligencia– es Carlos Misurelli. Es otro de los despedidos en la purga que hubo en la Federal en el otoño de 2004. Tras su forzado retiro, llegó a ser el director ejecutivo de la Asociación de Protección de la Industria Fonográfica (Apdif). Ello tal vez explique la razón por la que Montenegro anunció que los primeros efectivos de la Metropolitana investigarán de manera excluyente la venta callejera de música y películas editadas de manera informal.

En semejante dream team, también resalta la figura del comisario general retirado Roberto Weschberg, a cargo de la Dirección Científica y Técnica de la Metropolitana. Hace apenas tres semanas, una sala de la Cámara Federal ratificó su procesamiento y el de otros cuatro comisarios de su antigua fuerza, acusados de peculado. Sucede que el quinteto encabezado por Waschberg tenía la presunta costumbre de modificar planillas de gastos de comida y adicionales para quedarse con el dinero.

A su vez, el actual superintendente de Seguridad y Policía Comunitaria es el ex comisario de la Federal Miguel Ciancio.  Llegó a este puesto de la mano de Burzaco, tras el despido de su antecesor, el superintendente Miguél López. Hasta ese momento, Ciancio se desempeñaba como asesor del jefe de Gabinete porteño, Horacio Rodríguez Larreta, mientras que, en sus ratos libres, atiende su empresa, JSA Security, dedicada desde hace un cuarto de siglo a custiar hoteles y otros objetivos turísticos. Tanto es así que en la actualidad tiene entre su cartera de clientes a 14 firmas hoteleras de primer orden.

Estos son algunos de los 14 jefes policiales cuestionados por una amplia franja de la oposición por su cercanía con el Fino Palacios. Por caso, el diputado porteño de Nuevo Encuentro, Gonzalo Ruanova, reclamó a Macri la inmediata destitución de esa alegre camada. “Mientras la Justicia avanza en la búsqueda de responsabilidades de cada uno de los funcionarios, Macri no puede hacerse el distraído, y ya debería haber expulsado a esos policías”, fueron sus palabras.

En tanto, esquivando la demanda de articular una comisión legislativa de control policial, Montenegro ordenó disolver el área de reclutamiento de la policía porteña. A partir de ahora, la selección de efectivos provenientes de otras fuerzas quedará en manos de un civil; éste será el director de la academia policial, Miguel del Castillo. “Revisaremos legajo por legajo y extremaremos los controles”, anunció el ministro.

Por ahora, 14 de esos legajos aún no han sido revisados.

SUR

18/04/2010 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , , , , , | Deja un comentario

Gob. de la Ciudad de Buenos Aires – Macri sigue con sus errores..hasta cuando..y Buenos Aires cada vez peor.


LOS LEGISLADORES DE LA OPOSICION IMPULSARAN LA INTERPELACION DEL JEFE DE LA METROPOLITANA

Con muchas preguntas para Burzaco

Quieren citarlo por el caso de Fausto Colombo, el metropolitano acusado de proteger prostíbulos a cambio de coimas. También piensan promover la revisión de los legajos de los oficiales de la policía porteña y proponer que sean sometidos a audiencia pública.

Por Werner Pertot

La oposición porteña intentará interpelar al jefe de la Metropolitana, Eugenio Burzaco, luego de que se conociera que un oficial jerárquico de esa fuerza, Fausto Colombo, está involucrado en una causa por coimas para encubrir prostíbulos. La gestión PRO tuvo que separarlo e iniciarle un sumario administrativo. El martes, los opositores irán al recinto a plantear la interpelación, para la que contarían con más de 31 votos. Es posible, de todas formas, que el PRO ofrezca que Burzaco concurra voluntariamente a las comisiones de Seguridad y de Derechos Humanos. En tanto, piensan reflotar la comisión para revisar los legajos de los oficiales e, incluso, proponer que deban pasar por una audiencia pública.

Colombo es un ex subcomisario de la Federal y está involucrado en una causa por cohecho que sería elevada a juicio oral. Según la oposición, se encontraba procesado hacía nueve meses cuando el gobierno de Mauricio Macri lo incorporó a la Metropolitana. Desde el macrismo sostienen que tiene falta de mérito en la causa o bien que el procesamiento no figuraba en su certificado de antecedentes penales. “Cuando él entró a la policía se le pidió el certificado de reincidencia y estaba limpio”, aseguró el jefe de Gabinete porteño, Horacio Rodríguez Larreta. “Puede ser que cuando Colombo presentó el certificado estuviera procesado y nadie lo puso. Otro tipo de inteligencia no hacemos”, se atajó. “Hay gente en la Federal que tiene vicios y otra que no. Si encontramos a otro efectivo que tenga una situación complicada, será separado”, prometió el funcionario macrista.

En tanto, el legislador sabbatellista Gonzalo Ruanova envió un pedido al Ejecutivo para que Burzaco concurra a dar explicaciones a la Comisión de Seguridad. Como no recibió respuesta, los opositores reunieron las firmas para presentar un proyecto de interpelación al jefe de la Metropolitana. Hasta ayer, se habían sumado los bloques de Proyecto Sur, Igualdad Social, Encuentro Popular para la Victoria, Diálogo por Buenos Aires, Coalición Cívica, UCR, socialismo y el PJ, por lo que contarían con más de los 31 votos necesarios para interpelarlo. En el proyecto, señalan que le preguntarán sobre los criterios de selección de personal, además de por la “situación del comisionado Colombo, tareas que desempeña, nivel de responsabilidad, circunstancias de reclutamiento”. El martes, la oposición conseguiría quórum sin el PRO, pero para habilitar la votación sobre tablas necesitan dos tercios, con los que no cuentan. Ese empate técnico llevaría a que negocien la asistencia voluntaria de Burzaco, como ocurrió en otros casos con el ministro de Justicia, Guillermo Montenegro.

“Las mujeres y los hombres de la ciudad de Buenos Aires merecen fuerzas de seguridad que no sean fuerzas del delito, reclaman transparencia institucional y no pactos mafiosos, auspician una supervisión seria e idónea sobre la Policía Metropolitana y no complicidades”, plantearon en un comunicado conjunto los legisladores de Proyecto Sur, Igualdad Social y la CC, que reclamaron la depuración de la Metropolitana. Para eso, insisten en que se impulse una comisión de seguimiento que revise legajo por legajo. Esa comisión se creó por ley con un carácter transitorio, por noventa días. Pero en esos noventa días no se constituyó, ni funcionó. Lo único que hubo fue un encuentro informal, en el que la legisladora kirchnerista Gabriela Alegre, el macrista Martín Borrelli y la defensora del Pueblo Alicia Pierini revisaron 50 legajos. Allí se pudo comprobar que no cuentan con la foja de servicios de la Federal, sino simplemente con una declaración jurada y una constancia de trabajo.

Existen dos proyectos para activar la comisión de seguimiento: uno de Ruanova, que propone prorrogar la comisión transitoria, y otro de Rafael Gentili, que plantea que la comisión debe ser permanente, dado que la incorporación de personal de otras fuerzas es constante. En tanto, Ruanova presentará un nuevo proyecto el lunes para que los rangos de director general hacia arriba de la Metropolitana deban pasar por una audiencia pública consultiva antes de incorporarse.

Página 12

27/03/2010 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , , , , , | Deja un comentario

Argentina – Las reuniones de Valenzuela



Por Luis Bruschtein

“Fuimos a la reunión como partido de oposición con neta vocación de poder”, fue la declaración del flamante jefe del principal partido de la oposición, el senador Ernesto Sanz, al salir del encuentro con Arturo Valenzuela, el subsecretario para Asuntos Latinoamericanos del Departamento de Estado norteamericano. Pero en el grupo que lo acompañó estaba el vicepresidente Julio Cobos, que dijo todo lo contrario: “Vine aquí en mi carácter de vicepresidente”.

Si Valenzuela fuera ingenuo podría haber pensado que se trataba de un grupo de esquizofrénicos salidos del Borda. Pero lo que menos hubo en esa reunión fue ingenuidad y cada quien se sabía protagonista del disparate institucional argentino, donde el mismo grupo que se asume como “de oposición, con vocación de poder” lleva al vicepresidente del oficialismo. El radicalismo, cuya carta más fuerte a lo largo de su historia ha sido la institucionalidad, se convierte así en el protagonista del equívoco institucional más grande.

La vicepresidencia le da a Cobos un escenario que lo pone a mucha distancia de sus competidores en la carrera para el 2011. Sin embargo, es nada más una estratagema, una picardía, que a medida que se prolonga puede comenzar a producir un efecto contrario y cuando eso suceda el proceso puede ser irreversible. No es un buen lugar para Cobos ni para ningún político aunque por ahora no tenga costos por la condescendencia de la mayoría de los grandes medios y los periodistas políticos, más enfrascados en una pelea sin cuartel con el oficialismo.

Resulta que para el Departamento de Estado, los tres candidatos de la oposición con más posibilidades en las presidenciales del 2011 son Francisco de Narváez, Mauricio Macri y Julio Cobos. Si la administración norteamericana pensara que hubiera otros, entonces, éstos fueron sus preferidos ya que fue con quienes pidió reunirse Valenzuela. De los tres, De Narváez es el único que se presenta como peronista, lo que los mismos peronistas no terminan de digerir. Y tampoco es tan seguro que pueda ser candidato a la presidencia por su nacionalidad colombiana. De alguna manera, los consultores argentinos de la embajada y los mismos analistas del Departamento de Estado parecieran descontar que el próximo presidente o no es peronista o sale del oficialismo.

Desde el punto de vista de Valenzuela sería lógica su intención de conocer a los posibles futuros inquilinos de la Rosada, pero para cualquier argentino resulta evidente la cortedad de un análisis que en este momento ya limita la carrera en la oposición a esos tres candidatos, cuando hay otros nombres, incluso dentro del peronismo, de centroderecha y centroizquierda, que pueden ostentar los mismos diplomas para esa competencia.

La agenda de Valenzuela tuvo intención política. Las tres reuniones con políticos no fueron al azar ni solamente porque son los que tienen más posibilidades, porque la realidad demuestra que no es así. De la misma manera funciona con los encuentros que mantuvo con los directivos de empresas norteamericanas radicadas en Argentina ya que después convocó a una conferencia de prensa donde usó los argumentos retrógrados de esos empresarios para hostigar al Gobierno. Fue un evento planificado y controlado donde no había forma de repreguntar y donde cada palabra estaba muy pensada.

Esta primera visita de Valenzuela a la Argentina plantea algunos contrastes con su antecesor Thomas Shannon, un diplomático de carrera que manejaba con mucho pragmatismo la relación con un gobierno argentino que resulta difícil de etiquetar desde Washington ya que se permite ciertas radicalidades diferentes a los gobiernos de Brasil y Chile, pero no se enrola en la línea bolivariana de Venezuela o Bolivia. Shannon evitó ideologizar su diplomacia y tendió a establecer relaciones personales con los mandatarios, en especial con Cristina Fernández.

Valenzuela es profesor titular de la materia Gobierno y director del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Georgetown, es un intelectual de la derecha demócrata y ha sido funcionario del gobierno de Bill Clinton. Por lo menos en esta primera visita demostró que, al revés que Shannon, tiende a ideologizar las relaciones diplomáticas desde la visión que él considera como republicana y democrática. Es un admirador del sistema político de Chile (el país donde nació) y hasta ha llegado a expresar sus simpatías por el candidato extrapartidario Marco Enríquez-Ominami.

El sistema chileno es uno de los más cerrados si se lo compara con otros latinoamericanos, incluyendo al argentino. Prácticamente no deja espacio para las fuerzas menores y otorga casi todo el manejo del poder a la primera minoría. El que gana, gana todo y el que pierde, acompaña. Es un sistema que está pensado para evitar desbordes, sorpresas o largas deliberaciones y negociaciones. Una democracia prolija y ordenada desde donde se puede mirar a otras versiones más abiertas y dinámicas, como populistas.

Otro de los invitados de Valenzuela fue un Mauricio Macri en el peor momento de su gestión, golpeado por un escándalo de espionaje realizado por sus funcionarios y por otro escándalo por la designación en el Ministerio de Educación de alguien acusado de masserista. La imagen de un Macri que nombra jefe de policía a su amigo Fino Palacios, acusado de encubrimiento en el atentado a la AMIA y de montar una oficina de espionaje político y comercial, no es la mejor para mostrarse al mundo. Y menos si se le suma la designación de Abel Posse en Educación, un ministro que reclama represión y responsabiliza al rock “foráneo” por la criminalidad juvenil y la drogadicción. Ninguna de las dos situaciones tiene atenuantes ni puede negarse, son hechos reales y provocados por el mismo jefe de Gobierno.

Igual, Macri le dijo a Valenzuela que el “ciclo de los Kirchner en Argentina está terminando y les pedí que nos tengan fe, que después venimos nosotros”, amenazó. Lo más gracioso es que el reemplazante del Fino Palacios, Eugenio Burzaco, fue discípulo de Valenzuela en la Universidad de Georgetown. El macrismo se esforzó por difundir que, a partir de esta relación con Burzaco, Valenzuela se había comprometido a apoyar a la policía porteña con programas de capacitación permanentes. El único problema es que los cursos que ofrece Estados Unidos están relacionados con el combate a la droga y el terrorismo, pero la nueva policía porteña no podrá intervenir en delitos federales.

De la reunión con De Narváez, un ex empresario que vive de la renta que producen fondos fiduciarios en algún paraíso fiscal, no trascendieron detalles, aunque es probable que haya tenido un contenido similar. El colombiano-argentino está haciendo circular encuestas en los medios que lo sitúan con probabilidades para disputar el año próximo la interna del PJ por la gobernación bonaerense. Así empezó su campaña mediática para la elección del 28 de junio, distribuyendo encuestas que finalmente se hicieron realidad. Pero primero deberá decidir si compite en la presidencial.

Valenzuela es hijo de un obispo metodista chileno que a los 16 años viajó a los Estados Unidos para estudiar y allí se quedó. Sus cuestionamientos conocidos a la Argentina apuntaron siempre al default y a los intereses de los tenedores de bonos que quedaron fuera de la negociación. Por eso su reclamo sobre la “inseguridad jurídica” no es nuevo. Antes lo hizo por los “holdouts” y ahora por los empresarios norteamericanos con quienes se reunió. Su añoranza por el menemismo tiene sentido porque en la época de las relaciones carnales, él era el que estaba del otro lado (como subsecretario de Clinton). Obama designó a Hillary Clinton en el Departamento de Estado y la ex primera dama nombró a Valenzuela, un ex colaborador de su marido, al frente de las relaciones con América latina. Y la agenda de la primera visita de Valenzuela a la Argentina mostró a una diplomacia que, si insiste por ese camino, podría llegar a resultar tanto o más perjudicial para América latina que la de George Bush, porque expresa objetivos y conceptos parecidos, pero con una actitud más militante.

PÁGINA 12

20/12/2009 Posted by | General, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , | 3 comentarios

Gob. de la Ciudad de Bs. As. – Cómo Macri y Palacios forjaron el sueño de una Side neoliberal


Macrinervioso

Esto si que es más que PRO…es volver a los años 76 …

Marianike

 

La persistencia de Macri por crear un aparato de inteligencia propio sumó a su gestión en la debacle.

01-11-2009 /  Mientras Montenegro casi se va por la llegada de Burzaco, trasciende una lista de espías porteños.

Por Ricardo Ragendorfer y Walter Goobar
delitosypesquisas@miradasalsur.com

No sin un toque de ironía, el ministro Guillermo Montenegro resumió su estado de ánimo con las siguientes palabras:
–Hasta acá llegó mi amor.
–No digas eso, Guillermo. Hacelo por mí –fue la respuesta de la ex vicejefa del gobierno porteño, Gabriela Michetti–.
El diálogo tuvo lugar el miércoles pasado, después de que Mauricio Macri anunciara el nombramiento de Eugenio Burzaco como jefe de la aún latente Policía Metropolitana. Ello no habría causado el beneplácito del ex juez federal, quien insistió:
–No aguanto más…
La diputada electa sólo atinó a forzar una sonrisa comprensiva, a la vez que palmeaba con suavidad la mejilla de su interlocutor. Y él prometió reconsiderar el asunto.
De hecho, Montenegro ya había redactado su renuncia. Y ello, en sí mismo, constituye una curiosidad. Porque no había tenido una reacción así ante los repudios que generó la presencia del comisario Jorge Palacios en su área de influencia. Ni por las graves irregularidades constatadas en las contrataciones y compras de equipos. Ni por el affaire del espionaje que llevó tras las rejas al hoy afamado Ciro Gerardo James. Por el contrario, frente al estallido de cada uno de estos episodios, él supo aferrarse a su cargo con un fervor casi irracional. Claro que también lo tuvieron sin cuidado otros tragos amargos de última data. Como la suspensión de custodias en dependencias porteñas por una deuda morosa de 36 millones de pesos que su gestión mantiene con la Policía Federal. Y la filtración periodística de datos sobre unos 20 agentes de inteligencia que, como James, cumplen tareas inciertas en el Ministerio de Seguridad. Sin embargo, en medio de semejante debacle, sería la designación de Burzaco lo que terminó por sacudir su entereza emocional. No es un secreto, claro, que entre ellos anida un añejo rencor.

Cuestión de peso. En la campaña electoral de 2007, Macri enarboló el tema de la seguridad como su bandera más preciada. Ello fue determinante en su llegada a la jefatura de la Ciudad. Su principal asesor al respecto fue precisamente Burzaco, un robusto   muchacho de 38 años que soñaba con ser  ministro de seguridad, tal como el líder del PRO se lo había prometido. Pero  grande fue su sorpresa al enterarse por los diarios que Macri terminó eligiendo a Montenegro para ese cargo.
Apalabrado en septiembre de ese año por Michetti –con la que había entablado un lazo de amistad a través de quien fuera su esposo, el ex periodista Eduardo Cura–, Montenegro no vacilaría en renunciar al Juzgado Federal Nº 7 para estrenar el traje de ministro, no sin antes tener una gentileza con su futuro patrón: archivar una causa que investigaba a Ángelo Calcaterra –el primo de Macri– por notorios sobreprecios en obras públicas.
Lo cierto es que la figura del Gordo –como todos le dicen a Montenegro– entusiasmó a Macri. En realidad, éste pretendía designar en Seguridad a un especialista en la materia que, además, tuviera una excelente llegada al universo policial. Pero ante la inexistencia de un candidato con tales características, terminó por orientar su búsqueda hacia alguien que sólo cumpliera con el segundo requisito. Montenegro tenía justo ese perfil. Y, por cierto, su llegada a la función pública contó con la expresa aprobación de Palacios, quien –desde la sombra– ya entonces asesoraba al futuro jefe de gobierno en el diseño de una fuerza policial cuyo eje estuviera depositado en el espionaje. Montenegro también tenía justo ese perfil.
Es que aquel hombre de 45 años, padre de tres hijos, amante del rugby y con una inquebrantable fe católica, jamás ocultó su fascinación por el universo de los agentes secretos. Incluso, entre sus conocidos y colegas del fuero federal, era célebre por jactarse de espiar teléfonos ajenos. “Ojo, yo sé todo”, supo ser su latiguillo en tales ocasiones.  Y ello tenía su asidero de razón: durante sus días de fiscal, en su despacho estaba instalado uno de los equipos permanentes de la Side para efectuar filmaciones clandestinas, tal como está probado en la causa que lleva el juez Ariel Lijo por las irregularidades cometidas en la instrucción judicial por el atentado a la Amia. Ya entonces, Montenegro y el Fino mantenían una relación cordial. Y este último no dudó que el Gordo sería funcional, o al menos, manejable, en el proyecto macrista de crear una Side paralela.
Ahora –según fuentes confiables– se sabe que ese plan fue dispuesto desde el principio por el propio Macri. Y Palacios fue su brazo ejecutor. En aquel contexto, éste le incrustó a Montenegro la forzada presencia de Pascual Miguel Mazzeo, un ex oficial de la temible Superintendencia de Seguridad Federal que durante la dictadura –bajo el alias de Macciopinto– fue infiltrado en la Juventud Universitaria Peronista (JUP). Y en los albores de la gestión del PRO en la Ciudad, siempre bajo las órdenes del Fino, su misión sería la de ser ladero del ministro, con el propósito de que éste sea debidamente controlado.
Ahora también se sabe que Mazzeo –en su calidad de vaso comunicante entre Macri y Palacios con Montenegro– jugó un rol clave en la selección del personal de la Metropolitana. Ya entonces fue reclutado Ciro James, cuyo destino intermedio sería el Ministerio de Educación, puesto que la fuerza policial porteña transitaba aún por su prehistoria. Para ello se recurrió al gerente de Boca Juniors, Andrés Ibarra –y por consiguiente, empleador de James en ese Club– quien acababa de convertirse en subsecretario de esa cartera. Allí, el espía –bajo la cobertura de ser asesor del área legal– monitoreaba a docentes y estudiantes en sus respectivos conflictos con el gobierno de la Ciudad.
Junto con James, el dúo Fino-Macri también orquestó la incorporación de una verdadera legión de plumas –como se les dice a los agentes de inteligencia de la Federal– y un volumen no menor de ex agentes de la Side. De los primeros, trascendió un listado con la identidad y el rango de unos 20. Entre ellos resaltan, por caso, María Graciela y Soledad Ontivero, hijas de Adalberto Ontivero, secretario del comisario Osvaldo Chamorro. Nadie sabe a ciencia cierta las tareas que cumplen estos efectivos. Al respecto, un vocero del Ministerio evacuó dicho enigma con las siguientes palabras: “Antes eran topos que se infiltraban; acá se van a cortar el pelo y salir a la calle”.
A su vez, Miradas al Sur tuvo acceso a una listado de ex agentes de la Side que ahora, por cuenta de la Metropolitana, también “se van a cortar el pelo y salir a la calle”. Entre ellos están Mario Viña, Rodrigo Bononi, Luis Starzza, Lucio Starzza, Federico Tornazo y Félix Isla Rodríguez (jefe de seguridad del Teatro Colón).  También hay dos agentes vinculados a Miguel Ángel Toma –Raúl Rosa y Alejandro Colombo–, un ex agente cesanteado por inventar pagos a confidentes imaginarios –Víctor Ruiz–, dos agentes que participaron con Galeano y Palacios en el encubrimiento del caso Amia –Jorge Matute y Vito Occhionero– y  un traficante de datos de dudosa veracidad para fines periodísticos: Walter Bucceta.
Ésa es parte de la Policía Metropolitana que, a partir de diciembre, encabezará su recién designado jefe civil, Eugenio Burzaco.

La segunda oportunidad. Hijo del Raúl Burzaco –ex vocero de Carlos Menem y director del diario Tiempo Argentino–, el joven Eugenio jamás fue informado por Macri sobre la decisión de reemplazar su entronización como ministro por la de Montenegro. Sin embargo, en los corrillos del PRO circuló con insistencia la versión de que ello había obedecido a la mácula sanguinolenta que perdura en su currículum por haber asesorado a la policía neuquina de Jorge Sobisch, en tiempos del asesinato del maestro Carlos Fuentealba.
Aún así, en enero de 2008, el ex juez le ofreció hacerse cargo de la subsecretaría del Ministerio. Pero Burzaco –seguramente por un despecho escalafonario– ni le contestó. A partir de entonces –dicen–, Montenegro empezaría a profesarle una indisimulada animosidad. Ya se sabe sobre el golpe que para él significó la imposición del otro por parte de Macri en la Metropolitana. En consecuencia, Burzaco se convertirá en el tercer jefe de una fuerza policial que aún no ha visto la luz. Y Chamorro –quien se reúne diariamente con el Fino en las oficinas compartidas de la calle Maipú– pasaría nuevamente al segundo peldaño de dicha milicia, pero recién en diciembre, cuando Burzaco culmine su mandato como diputado. En tanto, un coro de repudios ya comienza a opacar su futuro.
Con la esperanza de que su condición de jefe policial civil impresionara de modo positivo a la opinión pública, el nombramiento de Burzaco exhumó del olvido el sabor picante de su trayectoria. Considerado como una suerte de intelectual del ala más conservadora de la nueva derecha argentina, este licenciado en Ciencias Políticas de la Universidad del Salvador haría su primer trabajo de campo como agente de la Side, durante la época de Fernando De Santibáñez. Luego asesoraría –además de Sobisch– al no ingeniero Juan Carlos Blumberg, a la comisión directiva de River Plate y hasta a un senador estadounidense del Partido Republicano. También es autor de dos libros: Rehenes de la violencia y Mano justa. En lo político, tras abandonar la Side durante la caída del gobierno de la Alianza, se fascinó con la profundidad del pensamiento macrista. Y se unió a las filas del PRO, siendo elegido diputado en 2007. Tras el desaire de su fallido nombramiento, se mudó hacia las huestes de Francisco De Narváez, quien en las últimas elecciones sólo le concedió una candidatura de consejal. Ello determinó su alejamiento de la política. Pero la sorpresiva convocatoria de Macri para encabezar la fuerza policial más desafortunada del país, lo situó por vez primera en el centro de la escena.
Enemistado con Montenegro, al frente de una cúpula controlada por el Fino  y resistido por la oposición y las organizaciones sociales, su futuro es más que incierto.

El Argentino

01/11/2009 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , , , , , , | Deja un comentario