America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

La embajada de los EE UU maneja a un “grupo de periodistas cautivos”


 

El escándalo de los papers secretos del Departamento de Estado divulgados por WikiLeaks


Publicado el 2 de Diciembre de 2010

Por Roberto Caballero
Director.

En 2007, cuando estalló el affaire de Antonini Wilson, el embajador Earl Wayne admitió haber acudido a ellos para montar una operación de distensión. Qué otras cosas dicen los cables que no publican los medios tradicionales.

Impresiona ver cómo los documentos reservados del Departamento de Estado que publicó WikiLeaks se transformaron, de la noche a la mañana, en el oráculo de la política local. No importa que 180 mil de los 250 mil papers secretos hablen del conflicto en Medio Oriente. No importa que la principal víctima del escándalo sea el propio Barack Obama, que planteó algunas tibias diferencias con la agenda conservadora del complejo militar-industrial de su país. Nada de eso importa. Interesa acá, por sobre todas las cosas, mencionar el supuesto colon irritable de Néstor Kirchner y la pasión de Cristina por los shoppings. O la opinión de Sergio Massa y Alberto Fernández, dos expulsados del paraíso kirchnerista, precisamente por opinar como opinan, en público y en privado. O los supuestos consejos de Aníbal Fernández a Daniel Scioli para que no se meta con el narcotráfico, aunque el mismo cable desclasificado aclare que las versiones corresponden “a informes de inteligencia y periodísticos no confiables”. Da lo mismo confundir la firmeza diplomática argentina para recuperar las Malvinas con un rebrote de la fiebre militarista. Cristina es Galtieri, y viceversa. Es igual el Ejército y una dictadura que la jefa de Estado de una democracia. Todo tiene sabor a poco, cuando no a viejo, pero se lo presenta con la fuerza de una novedad. Que no existe.
Los dos diarios tradicionales de mayor tiraje, Clarín y La Nación –en una sociedad editorial que ya se refleja de modo obvio en sus títulos de tapa–, hacen un abordaje de chismes a lo Intrusos en el espectáculo que, en el mejor de los casos, estaban destinados a nutrir las legendarias Charlas de Quincho, del inefable Julio Ramos; o las tapas de la revista Noticias, de Jorge Fontevecchia.
Una lectura tranquila de los materiales, sin embargo, permite descubrir los límites de esa misma prensa cartelizada cuando quedan expuestas sus intencionalidades. En el cable confidencial 1311, remitido desde Buenos Aires al Departamento de Comercio de los Estados Unidos –fechado el 31 de diciembre de 2009–, la embajadora Vilma Martínez eleva una síntesis del incidente generado entre ambos gobiernos por las declaraciones del secretario de Asuntos Latinoamericanos, Arturo Valenzuela, ante una docena de periodistas locales, el 16 de diciembre. Escribió Martínez: “A pesar de la amplia gama de temas abordados por Valenzuela (en esa reunión), los medios de comunicación argentinos se concentraron exclusivamente en su observación sobre la preocupación de la comunidad empresarial estadounidense por la inseguridad jurídica y la gestión económica local.”. La embajadora, sorprendida, relató: “Como ejemplo de la naturaleza sensacionalista de gran parte del periodismo, el diario La Nación tituló el 17 de diciembre ‘Crecen los cruces con EE UU por la advertencia de inseguridad jurídica en el país’ y el 18 de diciembre ‘Protesta ante EE UU por las críticas del enviado de Obama’.” Hay un dato que se le escapó a Martínez: el domingo 16, Joaquín Morales Solá publicó su habitual columna dominical, bajo el siguiente título: “El peor momento en décadas de la relación con Washington”. Los reales beneficiarios de aquel incidente entre los EE UU y la Argentina aparecen también en el cable remitido por la embajadora: los integrantes de la AmCham (la Cámara de Comercio Argentino Estadounidense). Ni los Estados intervinientes, ni los lectores de La Nación, ni el derecho a la comunicación. A veces, una operación periodística puede confundirse con “sensacionalismo de prensa”, pero no deja de ser una operación, lisa y llana.
El cable confidencial 2345, del 14 de diciembre de 2007, remitido por el entonces embajador Earl Wayne al Departamento de Justicia, al FBI y al Consejo Nacional de Seguridad, en Washington, es otra muestra de la manipulación. En él se habla sobre el affaire de Antonini Wilson. Es maravilloso. Ubiquemos el contexto: primera semana de Cristina en el poder. El 12 de diciembre, el FBI presentó una acusación formal ante una corte de Miami, contra agentes venezolanos que habrían ocultado que la valija con U$S 800 mil era para financiar la candidatura oficial. Si bien en la acusación no figuraba el nombre de la presidenta, el fiscal Tom Mulvihill, dijo que la plata era “para ayudar a la campaña de Cristina Kirchner”. La Nación, el 13 de diciembre, tituló: “Según el FBI, la valija de Antonini era para la campaña de Cristina Kirchner”. La réplica del gobierno argentino no se hizo esperar. Denunció una operación de inteligencia de los Estados Unidos contra la Argentina. Los ánimos estaban muy caldeados. El cable de Wayne refleja el interés de Washington por bajarle el tono a la disputa, explicando que en los EE UU la justicia es independiente del poder político. Ese era el eje a imponer. El apartado lleva un encabezado gracioso: “El imperio contrataca: respuesta de la misión”. Escribió el divertido Waine: “Lo que comenzó con un día negro para la imagen de los EE UU en Argentina –con titulares llenos de ataques de CFK y otros acerca de nuestras supuestas oscuras intenciones– se termina de modo más optimista, ya que el trabajo de los departamentos de Estado, de Justicia y el FBI para revisar y aprobar nuestro proyecto de orientación sobre el tema nos permitió llevar nuestra historia a un grupo cautivo de periodistas argentinos.” Digamos que Waine logró su cometido a medias. El sábado 15, La Nación tituló “EE UU se despega del caso Antonini” y en su bajada reflejó: “El embajador Waine aclaró que Washington no tiene que ver con la investigación; defendió la independencia judicial”. El eje previsto. Tres días más tarde, Andrés Oppenheimer, de La Nación y The Miami Herald, hizo lo suyo con su columna: “La gratuita pelea de la Casa Rosada con EE UU”. Allí escribió: “En lugar de aplaudir la investigación del Departamento de Justicia norteamericano y resaltar que la acusación en ningún momento sugiere que ella (Cristina) o algunos de sus colaboradores estaban al tanto de las contribuciones venezolanas…” Paños fríos: con reproche, pero paños fríos. Lo más llamativo, lo que seguramente no saldrá publicado en otro diario que no sea Tiempo Argentino, es que ahora se sabe que la Embajada de los EE UU tiene “un grupo de periodistas cautivos”, que actúa en sociedad con ella para resolver sus problemas diplomáticos. Sería bueno conocer sus nombres. ¿Habrá que esperar una próxima entrega de WikiLeaks?
Hay más. En el cable confidencial 827, del 15 de julio de 2009, producido por Tom Kelly –a cargo de la oficina diplomática en Buenos Aires, por ese entonces–, y dirigido a la Oficina de Asuntos Hemisféricos, el Consejo de Seguridad Nacional y el Departamento del Tesoro, se destaca un párrafo hasta ahora omitido por el sistema tradicional de medios. Es el que manifiesta la preocupación de los EE UU por el creciente giro a la izquierda del gobierno de Cristina Kirchner. Kelly escribió: “La diputada kirchnerista Patricia Vaca Narvaja envió recientemente una carta a Nancy Pelosi (demócrata, presidenta de la Cámara de Representantes) pidiendo que Estados Unidos desclasifique toda la información disponible sobre la dictadura militar argentina. El gobierno de Kirchner ha manifestado una recurrente obsesión por volver a pelear la ‘Dirty War’ (Guerra Sucia) de los años ’70 y principio de los ’80, este pedido puede ser el preludio de otra ofensiva retórica contra el gobierno de los EE UU por su apoyo a los regímenes militares de la región.” El veredicto de Kelly tiene algo de humor: “Red Dawn. Unlikely”, escribió debajo. Se trata de una película (Amanecer rojo) de 1984, dirigida por John Milius, ambientada en 1980. La trama es simple: la URSS y un grupo de aliados latinoamericanos invaden los EE UU. Es el comienzo de la Tercera Guerra Mundial. Por suerte, Kelly agregó, luego de su alusión al filme, la definición “unlikely”, es decir, “poco probable”. La ironía no es sólo patrimonio de los británicos.
Un capítulo aparte merece la construcción de cierto relato canalla de la embajada estadounidense sobre nuestro país. Buena parte de sus fuentes provienen del “grupo de periodistas cautivos”, al que se alude en el cable 2345, de Wayne. Es pura retroalimentación: estos periodistas transcriben los asuntos mirados desde AmCham y luego, los diplomáticos estadounidenses, con la información ya legitimada porque se publicó en los diarios tradicionales, la levantan y la envían a Washington como “asunto confidencial y secreto”. Un circuito cerrado, en general, de malas o pésimas noticias, si se tiene en cuenta la crispación de los medios, donde esos periodistas trabajan, con el gobierno K.
También hay funcionarios oficiales, ex funcionarios oficiales y opositores que le dan letra a la embajada, de modo alegre, con cierto morbo cipayo, ese que asquea a “los nacionales”, como se definía con orgullo Arturo Jauretche.
Hacen recordar a esos viejos unitarios que, en su pelea contra Juan Manuel de Rosas, hablaban pestes de él y su gobierno a sus amigos franceses e ingleses.
Se ve que algunos llevan 150 años sin entender nada.
Nada de nada.<
Con la colaboración
de Clara Encabo.

Tiempo Argentino

03/12/2010 Posted by | Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Atilio Borón: “Uribe es el Caballo de Troya de Estados Unidos”


América Latina enfrenta un nuevo panorama geopolítico con la presencia norteamericana en Colombia. Borón explica la postura de los Estados Unidos y la militarización en la región, el panorama en Honduras, la situación de Chávez y el Amazonas.

Por Julio Ferrer

Es sociólogo y uno de los más destacados pensadores latinoamericanos. Acaba de obtener el Premio Internacional José Martí 2009 otorgado por la Unesco. Fue secretario ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO). Actualmente dirige el PLED (Programa Latinoamericano de Educación a Distancia) y es titular de las cátedras de Teoría y Filosofía Política en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. Entre sus numerosos libros se destacan “Reflexiones sobre el poder, el estado y la revolución”, “Consolidando la explotación, la academia y le Banco Mundial contra el pensamiento crítico”, “Socialismo siglo XXI ¿hay vida después del neoliberalismo? y “Crisis civilizatoria y agonía del capitalismo, diálogos con Fidel Castro” de reciente aparición. En esta entrevista reflexiona sobre el golpe cívico-militar en Honduras, las bases militares de EEUU en territorio colombiano y el nuevo escenario de América Latina.

Crisis en Honduras

Si el gobierno de los Estados Unidos prometió suspender todas las visas, cortar los fondos a los golpistas y no reconocer las próximas elecciones hondureñas de noviembre, ¿por qué todavía no ha declarado que la vida política de Honduras se ha transformado en una dictadura cívico-militar?

Sin ninguna duda, la brutalidad de los hechos lleva la marca indeleble de la CIA y la Escuela de las Américas. Un presidente constitucional- Manuel Zelaya- es violentamente secuestrado en horas de la madrugada por militares encapuchados y trasladado a una base militar norteamericana (la Soto Cano, en Palmerotas), una carta de renuncia apócrifa que se dio a conocer con el propósito de engañar y desmovilizar a la población –tal como se hiciera en el golpe contra Chávez- y que fue de inmediato retransmitida a todo el mundo por la CNN; la reacción del pueblo que sale a la calle a detener a los tanques y los vehículos del Ejército a mano limpia y exigir el retorno de Zelaya a la presidencia; el corte de la energía eléctrica para impedir el funcionamiento de las radios y la televisión, la censura a la prensa, todo para sembrar pánico y confusión. De todas maneras, los gobiernos de la región han repudiado al golpismo y la OEA se ha manifestado en los mismos términos, exigiendo la restitución inmediata de Zelaya. El presidente Obama debe saber que el golpe en Honduras sólo fue posible por la aquiescencia brindada por su gobierno. Pese a todo este cúmulo de evidencias, Washington se niega a hablar de golpe de Estado y a sancionar con toda severidad al nuevo régimen.

Además no es la primera vez que Estados Unidos intervienen en los asuntos políticos en Honduras para proteger sus intereses

Absolutamente. EEUU lo viene haciendo desde 1903, pero la gran invasión ocurriría en 1983, cuando el embajador de EEUU en Honduras era nada menos que John Negroponte, cuya carrera “diplomática” lo llevó a cubrir destinos como Vietnam, Honduras, México, Irak para, posteriormente, hacerse cargo del organismo de inteligencia llamado Consejo Nacional de Inteligencia de su país. No está de más recordar que durante los años ochenta las fuerzas armadas de Honduras fueron reestructuradas y reeducadas integralmente por la Escuela de las Américas. En Tegucigalpa se establecería la gran base de operaciones desde donde se monitorearon los actos terroristas realizados contra el gobierno Sandinista y se promovió la creación del Escuadrón de la Muerte (Batallón 316) que secuestró, torturó y asesinó a centenares de personas dentro de Honduras. Se brindó apoyo logístico y militar al ejército salvadoreño y a los paramilitares que combatían a la guerrilla del Frente Farabundo Martí. El presidente Obama no puede ignorar estos nefastos antecedentes. Lo que se le está pidiendo es que Estados Unidos deje de intervenir, que retire su apoyo a los golpistas, único sustento que los mantiene en el poder, y que de ese modo facilite el retorno de Zelaya a Tegucigalpa. La Casa Blanca dispone de muchos instrumentos económicos y financieros para disciplinarlos. Si no lo hace es porque no quiere, y los gobiernos y pueblos de América Latina deberían sacar sus propias conclusiones.

Álvaro Uribe: “Caballo de Troya del Imperio”

En un artículo reciente, usted sostiene que Uribe es uno de los principales narcotraficante de Colombia ¿Podría hacer una ampliación de ésto?

Hay un documento que se hizo público recientemente y que resume información que han venido compilando el     FBI, la DEA, y varias agencias de inteligencia norteamericanas, donde se demuestra irrefutablemente el vínculo que liga Uribe con el narcotráfico. En 2004, el Archivo Federal de Seguridad de Estados Unidos dio a conocer un documento producido en 1991 en el que se acusa al por entonces senador Álvaro Uribe Vélez de ser uno de los principales narcotraficantes de Colombia, referenciado como el hombre número 82 en un listado, cuyo puesto 79 ocupaba Pablo Escobar de Gaviria, capo del Cartel de Medellín y amigo de toda la familia de Uribe. El informe, que puede leerse en http://www.gwu.edu/%7Ensarchiv/NSAEBB/NSAEBB131/dia910923.pdf, asegura que el hoy presidente colombiano “se dedicó a colaborar con el cartel de Medellín en los más altos niveles del gobierno. Uribe estaba vinculado a un negocio involucrado en el tráfico de narcóticos en Estados Unidos. Su padre fue asesinado en Colombia por su conexión con los narcos. Uribe trabajó para el cartel de Medellín y es un estrecho amigo personal de Pablo Escobar Gaviria… (y) fue uno de los políticos que desde el Senado atacó toda forma de tratado de extradición”. Y siguen unas series de acusaciones muy fundadas y probadas, a las cuales se agrega un cuantioso volumen de informaciones que todavía no han sido desclasificadas pero que demuestran los lazos indestructibles y comprobables entre Uribe y el narcotráfico. Esto para ni hablar de su probada vinculación con los paramilitares y su complicidad en el asesinato de miles de civiles en Colombia perpetrado por aquellos en los últimos años y que, entre otras cosas, motivara el bloqueo en el Congreso de Estados Unidos del Tratado de Libre Comercio firmado por George W. Bush y Álvaro Uribe hace ya algunos años.

¿Usted define a Uribe como “el Caballo de Troya del Imperio” en base a esta información?

Absolutamente. Su misión es ser el Caballo de Troya de EEUU dentro del cual penetrará la máquina militar norteamericana con el pretexto de combatir al narcotráfico. Si los norteamericanos le piden siete bases, Uribe pondrá siete bases. Si él llegara a reaccionar o rechazara los pedidos del Imperio, correría la misma suerte del “ex hombre fuerte” de Panamá Manuel Antonio Noriega, quien una vez cumplida con las tareas que le impusiera la Casa Blanca, fue derrocado y apresado por la cruenta invasión de 1989. Noriega fue encerrado en una cárcel de máxima seguridad y condenado a 40 años de prisión por sus vinculaciones con el cartel de Medellín. Eso les ocurre a estos personajes cuando dejan de ser funcionales a los intereses del Imperio. Es por eso que Uribe no puede oponerse a nada de lo que le pida. Y está decidido, si es necesario, en convertir a Colombia en un protectorado norteamericano.

Ahora se entiende porque Uribe intenta a cualquier costo conseguir que la Corte Suprema declare constitucional su reelección…

Claro, por eso Uribe está tan desesperado por obtener su reelección, en medio de un proceso plagado de ilegalidades, fraudes y sobornos. La mal llamada “prensa libre” que se rasga las vestiduras por las iniciativas de consulta popular sobre la reelección de presidentes nobles y patrióticos como Hugo Chávez, Evo Morales o Rafael Correa, no escriben ni una sola línea sobre el proyecto reeleccionista de un personaje del bajo fondo como Uribe, donde más de 70 personas involucradas en su campaña -sobre todo parlamentarios de su partido y altos funcionarios del gobierno- que se encuentran procesadas (y algunas ya condenadas) por la justicia colombiana por la comisión de toda suerte de ilícitos encaminados a facilitar la re-elección de Uribe.
Las bases militares norteamericanas en Colombia

¿Cuántas bases tiene EEUU diseminada por el mundo?

Según Douglas Chalmers, un especialista en este tema, el imperio tiene 872 bases y misiones militares a lo largo y ancho del planeta. Tal como lo dijera ese notable pensador estadounidense Noam Chomsky -a quien el poeta y ensayista cubano Roberto Fernández Retamar denominara “El Bartolomé de Las Casas del imperio norteamericano”- este inmenso dispositivo militar es el principal instrumento de un plan de dominación mundial solo comparable al que alucinara la mente patológica de Adolf Hitler.

Con respecto a las siete bases norteamericanas en territorio colombiano, el presidente Uribe las justifica “para librar una batalla contra el narcotráfico y el terrorismo”.

Es una excusa insostenible a la luz de la experiencia: según una agencia especializada de las Naciones Unidas los dos países donde creció la producción y exportación de amapola y coca son Afganistán y Colombia, ambos bajo una suerte de ocupación militar norteamericana. Y, por otra parte, si algo enseña la historia del último medio siglo de Colombia es la probada incapacidad de la vía militar para resolver el desafío planteado por las FARC. La solución a la crisis es política, no militar.

¿Dónde se instalarían las bases?

Las siete bases estarían localizadas en Larandia y en Aplay (ambas en el Oriente Colombiano); en Tolemaida y en Palanquero (en el centro de Colombia); en Malambo (sobre el Atlántico, en la costa Norte); en Cartagena, sobre el Caribe colombiano y la séptima en un lugar aún no determinado del Pacífico. El Congreso de EEUU ya aprobó la suma de 46 millones de dólares para instalar su personal y sus equipos bélicos y de monitoreo en la más importante de estas bases: Palanquero. En la actualidad ya hay en Colombia 800 hombres de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos y 600 “contratistas civiles”-en realidad, mercenarios-pero los analistas coinciden en señalar que la cifra real es mucho más elevada que la oficialmente reconocida. También hay evidencia de que en el Perú de Alan García se han destinado algunos apostaderos navales como base de operaciones de la Cuarta Flota.

Con las bases funcionando en Colombia, ¿el objetivo inmediato es desestabilizar la revolución bolivariana de Venezuela? ¿Puede producirse un efecto dominó en el continente?

Con la entrega de estas bases, Venezuela queda completamente rodeada, sometida al acoso permanente de las tropas del Imperio estacionadas en Colombia, aparte de las nativas y los “paramilitares”. A ello habría que agregar el apoyo que aporta en esta ofensiva en contra en contra de la revolución bolivariana las bases norteamericanas en Aruba, Curaçao y Guantánamo, la de Palmerola, en Honduras; y la IV Flota que dispone de suficiente recursos para patrullar el litoral marítimo y penetrar en los ríos interiores de América Latina. También Bolivia y Ecuador. También Evo Morales y Correa quedan en la mira. En Paraguay, Estados Unidos se aseguro el control de la base estratégica de Estigarribia-a menos de cien kilómetros de la frontera con Bolivia- y que cuenta con unas de las pistas de aviación más extensas y resistentes de Sudamérica, apta para recibir los gigantescos aviones de transporte Galaxy con tanques, aviones y armamento pesado de todo tipo que utiliza el Pentágono. También tiene otra base, a cien metros de la frontera con Brasil (sí, cien metros), actualmente bajo el control formal de la DEA pero que, en realidad es una base militar. Está situada en la localidad de Pedro Juan Caballero, justo frente a la ciudad brasileña de Ponta Porá, en Mato Grosso do Sul. El plan es clarísimo: tienen completamente rodeada al Amazonas, que para los estrategos norteamericanos es una suerte de “tierra de nadie” que será ocupada por quienes tengan la capacidad técnica, logística y militar para hacerlo. No reconocen la soberanía del Brasil, y mucho menos de Colombia, Venezuela, Perú, Ecuador o Bolivia sobre esa inmensa región, el pulmón del planeta Tierra.

En la reunión última del Unasur en Bariloche, ¿se pudo consensuar algo concreto sobre las bases de EEUU en territorio colombiano?

Si bien no se condenó ni se exigió el retiro de las bases norteamericanas en territorio colombiano-cosa que se podría haber hecho- Uribe tuvo que aceptar la creación de una Comisión del Consejo Sudamericano de Defensa con autoridad para visitar esas siete bases, inspeccionar su armamento, las tropas, los civiles-mercenarios contratados. Veremos si cumple. Evo Morales dijo una cosa muy interesante en Bariloche: si EE.UU. es un país tan democrático entonces debería aceptar la realización de un plebiscito continental para que los pueblos de Latinoamérica decidan si aceptan o no la instalación de bases extranjeras en sus territorios. Esta sería una interesante propuesta. De todos modos lo que hay que decir es que pese a su tono lavado la resolución de la UNASUR es importante, que el conflicto no termina aquí y que la disputa será muy larga y con incontables idas y venidas. Haber preservado la unidad de UNASUR y elaborado una declaración por consenso alienta a los distintos gobiernos democráticos de la región para seguir en la lucha contra la militarización desencadenada por la política estadounidense. Y, además, es un moderado revés para la política de la Casa Blanca, uno de cuyos objetivos es abortar a la UNASUR y a cualquier organismo regional que no cuente con su activa presencia.
El Amazonas: el objetivo estratégico de Estados Unidos

Lula y su gigante sudamericano ¿corre peligro también de caer en las garras del imperio?

Como dije antes, el objetivo inmediato es derrocar a Chávez, y con el efecto carambola acabar con Evo Morales y Correa. Pero el objetivo estratégico de largo alcance, es tomar el Amazonas.

¿Por qué?

Porque en el Amazonas se encuentra la más grande reserva de agua subterránea del planeta (sobre todo por su inmensa capacidad de recarga) que es el acuífero Guaraní, que compartimos Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay. En la zona hay grandes ríos como el Amazonas, el Orinoco, el Paraná e innumerables afluentes, muchos de los cuales desembocan en la Cuenca del Plata. Esta es una región que los expertos consideran como la más rica del planeta por sus recursos naturales: agua, petróleo, gas, energía hidroeléctrica, minerales estratégicos, agricultura, biodiversidad, etcétera. Esas bases militares son la avanzada de una agresión militar orientada a apoderarse de esas riquezas, la que se desencadenará inexorablemente una vez que el imperio lo considere oportuno y necesario. Por lo tanto, sabemos que esto va a ocurrir; lo único que no sabemos es cuándo ocurrirá. Y Uribe es quien descaradamente ofrece a Colombia como la base territorial más importante para semejante plan de rapiña, aspirando emular en América Latina el papel que Israel desempeña en Medio Oriente.
-Ante este panorama, donde EEUU planea recolonizar América Latina y el Caribe, ¿qué posición tienen que tomar los distintos gobiernos democráticos de la región?
Ante estas amenazas los países sudamericanos tienen que reaccionar con mucha firmeza, exigiéndole a Estados Unidos archivar sus planes belicistas en Colombia, desmilitarizar América Latina y el Caribe y desactivar la IV Flota. Por su parte los gobiernos de la región nucleados en la Unsaur y el Consejo Sudamericano de Defensa deberían reforzar esta demanda mediante algunas iniciativas que claramente demuestren la seriedad de este reclamo: por ejemplo, una primera medida podría ser ordenar el inmediato retiro de las misiones militares y el personal militar estadounidense estacionado en nuestros países mientras no se reviertan las políticas belicistas del imperio. Luego se debería ir escalando meticulosamente estas medidas hasta forzar a Estados Unidos a abandonar sus pretensiones en esta región. Es difícil, sin duda; pero no es imposible.

Revista 2010

18/12/2009 Posted by | General, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | 2 comentarios

Buen candidato a Presidente de la República Argentina – ES PRO


NESTOR LEONARDO, EL MARIDO DE SANDRA, UNA DE LAS HERMANAS DE MAURICIO MACRI, VICTIMA DEL ESPIONAJE DE JAMES

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“Macri quiere que desaparezca de la familia”

El juez Oyarbide le tomó declaración ayer como testigo al esposo de Sandra Macri porque su teléfono estaba pinchado. Leonardo reveló las amenazas que sufría de la familia Macri y apuntó al jefe de Gobierno porteño y a su padre, Franco.

Por Irina Hauser y

Raúl Kollmann

Néstor Daniel Leonardo es cuñado del jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri. Tiene 49 años, trabaja de parapsicólogo y está casado desde hace cinco años con Sandra Macri. El juez federal Norberto Oyarbide comprobó que tuvo su celular pinchado ilegalmente entre mayo y junio de 2008. La orden para intervenir su teléfono la dio un juzgado de Misiones a través de una causa armada y las cintas con sus conversaciones las retiraba de la SIDE el policía-abogado-espía Ciro James –hombre del riñón del ex jefe de la Policía Metropolitana Jorge “Fino” Palacios–, quien a los pocos días de iniciada esta escucha fue contratado en el Ministerio de Educación porteño. “Creo, sin posibilidad de error, que el Sr. Franco Macri habrá hablado con Mauricio Macri a los efectos de que violaran mi intimidad por medio de la pinchadura de teléfono. Tanto Mauricio como Franco tienen interés en que yo desaparezca de la familia”, afirmó al dar su testimonio en el juzgado. Leonardo contó que su suegro le ofreció dinero para separarse de su hija y lo amenazó en varias oportunidades. Lo acusó también de perjudicar económicamente a su mujer.

Leonardo, un hombre rubión con barba candado, llegó con cara de susto al juzgado.

–Quédese tranquilo, usted no está imputado de nada –le dijo Oyarbide, y lo invitó a tomar asiento. Junto a su secretario Gustavo Ru-sso, le explicaron que en medio de la investigación sobre las operaciones de espionaje de Ciro James, que sigue preso, habían detectado la intervención a su celular. “No conozco Misiones”, acotó Leonardo. Luego le señalaron el período en que sus conversaciones fueron escuchadas. El parapsicólogo, que también se presentó como enfermero, arqueó las cejas y dijo que el período coincidía con una serie de episodios en que Franco Macri le ofreció dinero primero a través de su abogado y luego cara a cara para que pusiera fin al matrimonio con su hija Sandra.

Allegados a la investigación repararon en otra coincidencia, siguiendo la secuencia del trámite de la escucha: el pedido de intervención telefónica por parte de la policía misionera es del 2 de mayo de 2008; seis días después el juzgado ordena efectivizarla; la conexión para grabar los diálogos se inicia el 23 de mayo y el día 30 James firma el contrato para trabajar en el Ministerio de Educación del gobierno porteño en un cargo de supuesto asesor legal en el que nunca hizo un dictamen o informe por escrito y cuyas tareas ningún funcionario supo o quiso explicar. Pese a desempeñarse en esa repartición, James nunca dejó su puesto de auxiliar de inteligencia de la Policía Federal, hasta agosto último, cuando pidió la baja porque estaba por ingresar a la Policía Metropolitana, gestiones mediante de su mentor, el Jorge “Fino” Palacios.

La vinculación con Palacios llamó la atención en el juzgado desde un comienzo, puesto que la primera escucha denunciada y comprobada fue la que le hicieron a Sergio Burstein, dirigente de familiares de las víctimas del atentado a la AMIA, férreo impulsor del desplazamiento del Fino de la jefatura de la nueva policía porteña, donde Macri intentó sostenerlo a toda costa hasta que decidió ceder a fines de agosto. Burstein recibió en su casa un llamado anónimo advirtiéndole que lo estaba escuchando Palacios. La escucha fue en agosto y septiembre, cuando era inminente el procesamiento del comisario retirado por encubrimiento en la investigación del ataque terrorista. Hoy Palacios es uno de los principales sospechosos de estar detrás del espionaje, más todavía desde que la Justicia verificó que en los últimos tres meses habló 150 veces, usando un teléfono de su agencia de seguridad, con el espía James.

Cuando comenzaron a tomarle testimonio, Leonardo sentenció: “Atribuyo la pinchadura del teléfono a la relación que tengo con la familia Macri, por medio de mi esposa, Sandra Cristina Macri, que desde el inicio de nuestra relación el padre, Franco Macri, se opuso y quiso no sólo comprar mi disolución matrimonial, sino además me amenazó en reiteradas oportunidades, así como también lo hizo con mi abogado personal, el Dr. Luis Eduardo Conde”. Luego apuntó al jefe de Gobierno porteño como quien se habría encargado de que se consumara el espionaje. “Tanto Mauricio Macri como Franco Macri tienen interés en que yo desaparezca de la familia”, agregó después.

Fuentes cercanas al jefe de Gobierno porteño calificaron la versión como un “verdadero disparate”. “Mauricio tiene una excelente relación con su cuñado, la tiene

toda la familia”, le dijeron a Página/12. “Es más, Mauricio es con el que mejor se lleva de los hermanos. Hoy (por ayer) hablaron por teléfono y él (Leonardo) le dijo que de ninguna manera tuvo la intención de involucrarlo”, insistieron los voceros porque “todo es una campaña armada contra Macri para impedir que la Policía Metropolitana salga a la calle”.

Culebrón

En una declaración que le tomó un buen tramo de la mañana el cuñado de Macri contó unos cuantos pormenores del culebrón familiar. Después del primer ofrecimiento de plata para que se divorciara y dado que esa ruptura no ocurrió, dijo, a Sandra le retiraron “el pago de dividendos que cobra como accionista de la empresa Socma en donde detenta el 20 por ciento de las acciones como así también los intereses por fideicomisos que tenía fuera del país”. Detalló que ella tenía un “patrimonio de 18 millones de pesos” en la empresa familiar y por una rectificación presentada ante la AFIP por “los contadores de Socma aproximadamente en mayo de 2008 su patrimonio” se redujo a “entre cinco y siete millones de pesos”. Su teoría es que hubo maniobras destinadas a “insolventar a mi esposa”, sostuvo.

En cuanto a las amenazas, el parapsicólogo –que también ofrece servicios de sanación– dijo que algunas le llegaron a través del jefe de la custodia de Franco Macri, Richard Ford, quien le dijo a su abogado –siempre según su relato– que si no se despegaba de Sandra se iba a “tener que atener a las consecuencias”. Sobre Ford, a quien identificó como jefe de seguridad de toda la familia, informó que “tendría los medios logísticos suficientes para realizar escuchas, seguimiento de personas, fotografías y filmaciones” y recordó que es amigo de William Godoy, el delegado del FBI en la Argentina que también tiene buenas relaciones con Palacios.

Por la misma época –mediados de 2008– relató que en una oportunidad en que su esposa estuvo internada en el Hospital Italiano Franco Macri lo llamó apenas llegó de un viaje a las tres de la madrugada, para verlo a la mañana siguiente. “Me ofreció un café y pensé que me iba a hablar de su hija. En ese momento se para y me dice: ¿vos sabés a qué viniste? Y le digo, sí, a hablar de Sandra y me manifiesta: No, esto es así, alejate de mi hija y vos sabés que económicamente necesitás. ¿Cuánto querés?”, contó. “También me refirió que a la larga esto iba a terminar mal, que lo tomé como una amenaza, golpeando la mesa violentamente. Lo único que le contesté era que el amor no se compra y que no sabía que él se manejaba de esa manera”, dijo en su testimonio.

Cuando le preguntaron qué amenazas llevó a los tribunales, precisó que hizo una denuncia penal en Morón por llamados telefónicos donde le decían “tomátelas de al lado de Sandra porque te vamos a hacer boleta”, algo que dijo que se repitió en 2003, 2007 y 2008. También denunció un secuestro en 2007, cuando llevaba el pago de 18 mil pesos para los empleados de seguridad de la quinta de su suegro en la que “una de las propiedades es de mi mujer”, aclaró.

Siete víctimas

Néstor Daniel es la séptima víctima detectada en la causa sobre el espionaje que instruye el juez Norberto Oyarbide. Después de la denuncia de Burstein, los investigadores advirtieron que también fueron espiados algunos desde 2007 en adelante –cada quien en distintos momentos– el empresario televisivo Carlos Avila, su yerno Federico Infante, que tiene un cargo gerencial en el canal Torneos y Competencias, dos gerentes de supermercados Coto y el abogado Francisco Castex del influyente estudio de Alfredo Iribarren. A todos ellos en el marco de la misma causa por un asesinato en Misiones se los espió con la falsa excusa. El juzgado está en vías de identificar otros teléfonos que habrían sido intervenidos.

La mayoría de los espiados, el cuñado de Macri inclusive, ya pidió ser querellante en la causa. Los investigadores intentan indagar qué razones había en cada escucha y quién pudo haber encomendado el trabajo. A Avila, todo indicaría que lo espiaban a raíz de una negociación que había iniciado con Julio Grondona en 2007 para la creación de un canal de fútbol, que no prosperó. Se barajaba que la AFA rompiera el contrato con TyC, algo que ocurrió ahora. Avila ya no estaba en TyC, pero se presume que querían chequear si conservaba a alguien suyo, lo que explicaría la pinchadura a su yerno. El abogado Castex se presentó ayer en el juzgado y dijo que no tenía demasiadas hipótesis. Sólo señaló dos grandes temas en los que intervino el estudio al que pertenece: el caso donde representan a Cablevisión, que entre sus derivaciones tuvo el procesamiento por cohecho del ex juez Ismael Murtorio y el abogado Alejandro Mitchell, y otro expediente en el cual, como abogado de Carrefour contra el grupo Exxel en una demanda por 120 millones de dólares, denunció a los peritos oficiales por coimas. También recordó que uno de sus principales clientes es TyC.

Oyarbide busca más teléfonos pinchados y enfila la investigación a determinar, más allá de James, si hay alguna vinculación en toda esta historia ya sea de la Policía Federal –desde donde James practicó múltiples escuchas– o del gobierno de Macri que, como sea, aparece cada vez más enredado en esta increíble historia.

Página 12

07/11/2009 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , | Deja un comentario

EEUU: impunidad perpetuada


20-05-2009

Editorial de La Jornada

La Jornada

En una votación dividida, de cinco contra cuatro, la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos rechazó juzgar a dos altos funcionarios de la administración de George W. Bush, el ex procurador general de ese país, John Ashcroft, y el actual director de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés), Robert Mueller, acusados de diseñar una red de reclusión y abuso en contra de sospechosos de terrorismo.

El máximo tribunal del vecino país revocó así la decisión de una corte federal de apelaciones en Nueva York que dictaminaba que Mueller y Ashcroft podían ser responsabilizados de los maltratos a los que fueron sometidos cientos de inmigrantes musulmanes –entre ellos el denunciante Javaid Iqbal–, detenidos tras los ataques del 11 de septiembre de 2001 y posteriormente procesados por violaciones a las leyes migratorias y otros delitos menores, sin que pudiera probarse vínculo alguno con el terrorismo. El propio Iqbal, luego de haber permanecido varios meses en una prisión de Brooklyn, privado de atención médica y sometido a revisiones humillantes y golpizas sistemáticas –según su testimonio–, fue declarado culpable de fraude y finalmente deportado a Pakistán, su país de origen.

La determinación de la Corte Suprema de Estados Unidos tiene implicaciones escandalosas e inaceptables por cuanto proporciona, en los hechos, una cobertura de impunidad a los posibles autores intelectuales y materiales de crímenes de lesa humanidad, a pesar del reclamo de distintas organizaciones humanitarias internacionales y de amplios sectores de la sociedad estadunidense, y no obstante la sobrada evidencia de gran cantidad de atropellos perpetrados por funcionarios civiles y militares estadunidenses en el contexto de la guerra contra el terrorismo, abusos que difícilmente pudieron haber ocurrido sin el conocimiento y la anuencia de altos funcionarios de la administración Bush.

A lo anterior deben añadirse los recientes enredos declarativos de la presidenta de la Cámara de Representantes en Washington, Nancy Pelosi, quien primero acusó a la Agencia Central de Inteligencia de ocultar al Congreso del vecino país la aplicación de técnicas de tortura a los enemigos combatientes capturados tras las invasiones a Afganistán e Irak, y después reconoció estar enterada de dichas prácticas desde 2003.

Estos hechos, en conjunto, dañan severamente la imagen del sistema de justicia de Estados Unidos, de por sí desvirtuado; exhiben a connotados integrantes de las máximas instancias Judicial y Legislativa de aquella nación como garantes de la impunidad –ya sea por acción o por omisión– y erosionan, a fin de cuentas, la credibilidad del proyecto político de Barack Obama, quien llegó a la Casa Blanca hace casi cuatro meses con la consigna de sanear la vida institucional de Estados Unidos y sacar a ese país de la bancarrota política y moral en que se encuentra como saldo de la desastrosa era Bush.

No puede pasarse por alto, en lo que respecta al fallo judicial mencionado, que la absolución de los funcionarios referidos pudiera resultar, en lo inmediato, conveniente en términos políticos para el propio Obama, pues reduciría las presiones ejercidas por los halcones de Washington, uno de cuyos representantes, el ex vicepresidente Dick Cheney, ha adquirido en los últimos días notoriedad mediática como crítico virulento de la actual administración. Es claro, sin embargo, que si el mandatario estadunidense no encuentra la manera de revertir la sentencia emitida ayer por la Corte Suprema, ésta acabará, más temprano que tarde, por deteriorar la confianza que en él han depositado los electores de la nación vecina, así como amplias franjas de la población mundial.

Ante estas consideraciones, es deseable que el presidente de Estados Unidos entienda que la situación que hoy enfrenta su país no es muy diferente a las que en su momento se vivieron en las naciones sudamericanas en la época posterior a las dictaduras militares; en España, tras el fin de la era franquista, e incluso en nuestro país, después del periodo en que el poder público emprendió una guerra sucia contra oposiciones armadas pero también contra luchadores sociales pacíficos: un periodo en el que los precedentes inmediatos del ejercicio ilegal, criminal y abusivo del poder demandan una investigación a fondo, el esclarecimiento de los crímenes cometidos y el castigo a los responsables.

http://www.jornada.unam.mx/2009/05/19/index.php?section=edito

20/05/2009 Posted by | Politica Internacional, Uncategorized | , , , , , , , | Deja un comentario