America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

Finanzas en los países emergentes y la Argentina – Aldo Ferrer


Finanzas en los países emergentes y la Argentina
aldo-ferrer

La opinión de Aldo Ferrer, economista

El planteo de vivir con lo nuestro respecto de nuestro país pFinanzas en los países emergentes y la Argentina

La opinión de Aldo Ferrer, economista

El planteo de vivir con lo nuestro respecto de nuestro país puede generalizarse como “vivir con lo propio”, respecto de la estrategia de desarrollo en el escenario internacional. La propuesta implica el rechazo del principio neoliberal de que el desarrollo económico de los países ocurre en el contexto mundial, bajo el libre juego de las fuerzas del mercado. Se sustenta, en cambio, en la evidencia histórica de que el desarrollo tiene lugar, en primer lugar, dentro de cada país, en virtud de la fortaleza de su densidad nacional, capacidad de movilizar recursos propios y establecer una relación simétrica, no subordinada, con el orden mundial.

La exitosa estrategia de China y otros países emergentes se basa, precisamente, en vivir con lo propio. Uno de sus componentes principales radica en el financiamiento del desarrollo. Un estudio reciente de Rogoff y Reinhardt destaca que, hasta la década de 1950, alrededor del 20% de la deuda pública de los países ahora llamados emergentes estaba denominado en moneda extranjera. En la década de 1990, la proporción aumento al 60 por ciento. Una causa principal de esta tendencia fue la expansión de la especulación financiera globalizada y su penetración en las plazas periféricas

La abundancia del crédito internacional fomentó las políticas fiscales de endeudamiento externo y la apreciación de las monedas nacionales en América latina y en otros países de Asia y África. El consecuente déficit público y de los pagos internacionales generó las crisis de deuda externa que estallaron en América latina a principios de la década de 1980 y en países asiáticos y Rusia a fines de la de 1990. Los rigurosos programas de ajuste y reestructuraciones de deuda estuvieron destinados a preservar los activos de los acreedores y recuperar la “confianza” de los mercados financieros, corresponsables de la crisis. El resultado fue la “década perdida” en América latina y un deterioro, semejante o peor, en otros países endeudados. La estrategia neoliberal de “vivir con lo ajeno”, es decir, la subordinación al financiamiento y la deuda externa, deprimió el ahorro interno y la tasa de inversión y crecimiento. Finalmente, colapsó en todas partes y, actualmente, en las economías vulnerables de la Unión Europea.

El fracaso del planteo neoliberal consagró la vigencia de la estrategia de vivir con lo propio, la misma que sustenta el desarrollo de los países emergentes más exitosos, como China, Corea del Sur y Taiwán. Vivir con lo propio incluye la movilización del ahorro interno para financiar al sector público y la inversión privada. Esto ha provocado un aumento extraordinario, del 500% en los últimos diez años en el mercado de títulos emitidos por países emergentes en su propia moneda. Su stock alcanza actualmente, según un informe reciente del Financial Times, a más de u$s10 billones, equivalentes a cerca del 20% del stock total de títulos en los mercados financieros. Consecuentemente, la deuda pública denominada en moneda local de los países emergentes, respecto del total de la deuda pública, aumentó al 60% en el 2010 y, probablemente, al 90% en el 2012. Cerca de 2/3 del stock de deuda en moneda local de los países emergentes corresponde a China, Brasil y Corea del Sur.

La expansión de este mercado atrae capitales especulativos del exterior, cuya volatilidad, introduce un elemento de inestabilidad en las plazas locales y provoca medidas preventivas para controlarlos, evitar la apreciación cambiaria y no repetir la experiencia de vivir con lo ajeno.

El éxito de la política de financiamiento con ahorro interno, a partir de la expansión del mercado de deuda en moneda local requiere la contrapartida del superávit en la cuenta corriente de los pagos internacionales. De otro modo, se instala la “vulnerabilidad externa”, es decir, la dependencia permanente del financiamiento en moneda extranjera. En conclusión, financiamiento dominante con ahorro interno y superávit en los pagos internacionales son condiciones necesarias de la estrategia de vivir con lo propio y de apertura al mundo, fortaleciendo la soberanía y las políticas nacionales de desarrollo.

La experiencia de la Argentina forma parte de esta tendencia en los países emergentes exitosos. La deuda pública respecto del PBI cayó de cerca del 170% en el 2002 al 40% en el 2012 y, de esta última, cerca del 60% es deuda intrasector público. El desendeudamiento incluye la reducción de la deuda pública denominada en moneda extranjera, la cual cayó, respecto del total, del 79% en el 2002 al 61% en el 2012 y, respecto del PBI, del 132 al 25% entre los mismos años.

Acontecimientos decisivos en esta tendencia, en la Argentina fueron la reestructuración de la deuda externa, la nacionalización del sistema jubilatorio, el aumento de la presión tributaria, la pesificación posconvertibilidad del sistema monetario, el persistente superávit en los pagos internacionales y la duplicación del PBI desde la salida de la crisis del 2001

Subsiste la necesidad de condiciones propicias para la creación de instrumentos financieros que retengan el ahorro interno en el circuito económico del país y eviten la fuga de capitales. En tal sentido, acontecimientos recientes, como la colocación de bonos de YPF en moneda local, son pasos positivos. uede generalizarse como “vivir con lo propio”, respecto de la estrategia de desarrollo en el escenario internacional. La propuesta implica el rechazo del principio neoliberal de que el desarrollo económico de los países ocurre en el contexto mundial, bajo el libre juego de las fuerzas del mercado. Se sustenta, en cambio, en la evidencia histórica de que el desarrollo tiene lugar, en primer lugar, dentro de cada país, en virtud de la fortaleza de su densidad nacional, capacidad de movilizar recursos propios y establecer una relación simétrica, no subordinada, con el orden mundial.

La exitosa estrategia de China y otros países emergentes se basa, precisamente, en vivir con lo propio. Uno de sus componentes principales radica en el financiamiento del desarrollo. Un estudio reciente de Rogoff y Reinhardt destaca que, hasta la década de 1950, alrededor del 20% de la deuda pública de los países ahora llamados emergentes estaba denominado en moneda extranjera. En la década de 1990, la proporción aumento al 60 por ciento. Una causa principal de esta tendencia fue la expansión de la especulación financiera globalizada y su penetración en las plazas periféricas

La abundancia del crédito internacional fomentó las políticas fiscales de endeudamiento externo y la apreciación de las monedas nacionales en América latina y en otros países de Asia y África. El consecuente déficit público y de los pagos internacionales generó las crisis de deuda externa que estallaron en América latina a principios de la década de 1980 y en países asiáticos y Rusia a fines de la de 1990. Los rigurosos programas de ajuste y reestructuraciones de deuda estuvieron destinados a preservar los activos de los acreedores y recuperar la “confianza” de los mercados financieros, corresponsables de la crisis. El resultado fue la “década perdida” en América latina y un deterioro, semejante o peor, en otros países endeudados. La estrategia neoliberal de “vivir con lo ajeno”, es decir, la subordinación al financiamiento y la deuda externa, deprimió el ahorro interno y la tasa de inversión y crecimiento. Finalmente, colapsó en todas partes y, actualmente, en las economías vulnerables de la Unión Europea.

El fracaso del planteo neoliberal consagró la vigencia de la estrategia de vivir con lo propio, la misma que sustenta el desarrollo de los países emergentes más exitosos, como China, Corea del Sur y Taiwán. Vivir con lo propio incluye la movilización del ahorro interno para financiar al sector público y la inversión privada. Esto ha provocado un aumento extraordinario, del 500% en los últimos diez años en el mercado de títulos emitidos por países emergentes en su propia moneda. Su stock alcanza actualmente, según un informe reciente del Financial Times, a más de u$s10 billones, equivalentes a cerca del 20% del stock total de títulos en los mercados financieros. Consecuentemente, la deuda pública denominada en moneda local de los países emergentes, respecto del total de la deuda pública, aumentó al 60% en el 2010 y, probablemente, al 90% en el 2012. Cerca de 2/3 del stock de deuda en moneda local de los países emergentes corresponde a China, Brasil y Corea del Sur.

La expansión de este mercado atrae capitales especulativos del exterior, cuya volatilidad, introduce un elemento de inestabilidad en las plazas locales y provoca medidas preventivas para controlarlos, evitar la apreciación cambiaria y no repetir la experiencia de vivir con lo ajeno.

El éxito de la política de financiamiento con ahorro interno, a partir de la expansión del mercado de deuda en moneda local requiere la contrapartida del superávit en la cuenta corriente de los pagos internacionales. De otro modo, se instala la “vulnerabilidad externa”, es decir, la dependencia permanente del financiamiento en moneda extranjera. En conclusión, financiamiento dominante con ahorro interno y superávit en los pagos internacionales son condiciones necesarias de la estrategia de vivir con lo propio y de apertura al mundo, fortaleciendo la soberanía y las políticas nacionales de desarrollo.

La experiencia de la Argentina forma parte de esta tendencia en los países emergentes exitosos. La deuda pública respecto del PBI cayó de cerca del 170% en el 2002 al 40% en el 2012 y, de esta última, cerca del 60% es deuda intrasector público. El desendeudamiento incluye la reducción de la deuda pública denominada en moneda extranjera, la cual cayó, respecto del total, del 79% en el 2002 al 61% en el 2012 y, respecto del PBI, del 132 al 25% entre los mismos años.

Acontecimientos decisivos en esta tendencia, en la Argentina fueron la reestructuración de la deuda externa, la nacionalización del sistema jubilatorio, el aumento de la presión tributaria, la pesificación posconvertibilidad del sistema monetario, el persistente superávit en los pagos internacionales y la duplicación del PBI desde la salida de la crisis del 2001

Subsiste la necesidad de condiciones propicias para la creación de instrumentos financieros que retengan el ahorro interno en el circuito económico del país y eviten la fuga de capitales. En tal sentido, acontecimientos recientes, como la colocación de bonos de YPF en moneda local, son pasos positivos.
BAE

16/02/2013 Posted by | Ciencia y Tecnología, Economía, General, Industrias, Política Argentina, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Acontecimientos, imposturas y contundencias – Por Ricardo Forster


 

02.11.2011

Pudimos comprobar, una vez más, que la verdadera oposición es la del establishment económico-financiero que busca debilitar al Gobierno.

 Decía, en otra de estas columnas, que hay momentos en los que la conjunción de acontecimientos permite visualizar, con mayor claridad, la marcha de una etapa histórica. Acontecimientos, cada uno por sí solo, capaces de ocupar sin inconvenientes la tapa de los diarios y de suscitar múltiples y apasionadas interpretaciones. Desde hace unos cuantos años, y al calor del retorno de lo político, que la Argentina nos tiene acostumbrados a esta acumulación sorprendente de hechos conmovedores que impiden la toma de distancia o la asepsia interpretativa. Como algo que parecía olvidado, el retorno de la política ha venido a conmover lo que parecía sellado. Lo que se abrió, otra vez y a fuerza de la contundencia de lo acontecido, es la dinámica conflictiva de la vida democrática que recuperó, después de la noche neoliberal, la vitalidad participativa y el apasionamiento que sólo puede nacer cuando, de nuevo, una sociedad se enfrenta a sus dilemas y a sus contradicciones.

Para algunos, esas profusas marcas dejadas sobre el cuerpo de la realidad constituyen la evidencia de que algo importante sigue recorriéndonos como sociedad; para otros, opositores acérrimos, estaríamos delante de una sofisticada dramatización que ha logrado transformar una impostura y una ficción en lo más parecido a la materialidad de la vida concreta. Los primeros, y el lector ya sabe que me encuentro entre estos, consideran que lo iniciado en mayo de 2003 ha conmovido profunda y decisivamente a una sociedad que no imaginaba lo que vendría y que esa inauguración ha permitido salirnos de la continuidad malsana de una decadencia que parecía imbatible (la abrumadora lista de acciones y decisiones fundamentales me ahorra mayores comentarios). Los otros, cultores de una analítica que se quiere demoledora y erigidos en la última reserva de una oposición famélica de ideas y posibilidades interpelativas, insisten, como lo ha hecho con su elocuencia bastante menguada Beatriz Sarlo, en la tesis de la actuación que se asocia a la aguda intervención, para hacer más impactante esa sofisticación actoral de parte de Cristina, de un selecto grupo de publicistas e ideólogos que han sabido sacarle el jugo a un acontecimiento –la muerte de Néstor Kirchner– capaz de torcer el rumbo del país y de capturar, en un movimiento hipnótico, a la mayoría de la población. Sin poder sustraerse a la irradiación de lo que los años ’90 dejaron como saldo de cuentas, instalados en la continuidad de un análisis despolitizador e inclinado a la pura artificialidad telemática y espectacularizante, no han podido comprender lo que viene sucediendo ni han logrado sobreponerse al impacto de la absoluta endeblez de sus argumentos sostenidos por los prejuicios de teorías deudoras de una posmodernidad largamente rebasada por la nueva etapa por la que estamos atravesando. Se trata, una vez más, de eludir prejuicios y obstáculos que impiden poner en valor aquello que vino a desmontar los discursos del fin de la historia, la muerte de las ideologías y la entrada en un tiempo pospolítico en el que todo se resolvería de acuerdo a los lenguajes massmediáticos.

Recorrer, entonces, con mirada escrutadora las señales dejadas por la última semana de octubre constituye, para alguien desprejuiciado y con intenciones de hacer una lectura comprensiva de la realidad argentina, una verdadera experiencia alejada de los lugares comunes y atiborrada de acontecimientos que, cada uno por sí mismo, hubiera merecido una larga reflexión. Me refiero, estimado lector y en orden de aparición, al arrasador triunfo, el domingo 23, de Cristina Fernández y del Frente para la Victoria, un triunfo que dejó al menos dos cosas en claro: la primera, que el kirchnerismo ha logrado subirse a lo más alto de la consideración popular revirtiendo las dificultades de los años 2008 y 2009, y la segunda, que la oposición ha demostrado su insustancialidad a la hora de constituirse en una fuerza alternativa.

También, y a lo largo de la semana, pudimos comprobar, una vez más, que la verdadera oposición es la del establishment económico-financiero que busca debilitar al Gobierno a través de la fuga de capitales y tratando de forzar una devaluación. La respuesta del kirchnerismo, en consonancia con su estilo y su capacidad para tomar decisiones impactantes en momentos oportunos, ha sido exigirles a las petroleras y a las mineras que liquiden sus divisas en el país. Volveré sobre esta cuestión que marca la nueva problemática a la que se enfrentará un gobierno que, y eso lo ha demostrado con creces, no se amedrenta ante las presiones de las corporaciones económicas como no lo hizo ante la munición gruesa que le tiraron, a lo largo de los últimos años, los grandes medios de comunicación concentrados. De la misma manera en que también está señalando la necesidad de encarar políticas que toquen cuestiones estructurales de la economía sabiendo, como lo sabe el kirchnerismo, que una decisión económica cobra real sentido cuando se inscribe en un proyecto que no se queda en el mero emparchamiento sino que busca avanzar hacia otra matriz productiva, social y política. Lo que se dirime en los mercados financieros y de cambio, en la lucha contra la especulación y la fuga de capitales, es la posibilidad o no de profundizar en el sentido de la igualdad. Allí donde todos los gobiernos democráticos han fallado para dejarse finalmente condicionar por las corporaciones económicas, el kirchnerismo deberá, como ya lo ha hecho, ejercer su poder soberano.

Otro de los acontecimientos decisivos ha sido el fallo histórico que se dictó el miércoles por la noche en la causa de la ESMA, una causa emblemática, tal vez la más cargada simbólicamente ya que nos remite a ese lugar maldito que representó el núcleo más visible y brutal del terrorismo de Estado. La ESMA es la dictadura, por sus mazmorras pasaron miles de hombres y mujeres que, en la mayoría de los casos, además de ser salvajemente torturados luego fueron asesinados. La ESMA, el juicio y la condena a los genocidas, constituye la mejor expresión de lo que implicó, desde la llegada de Néstor Kirchner al gobierno en mayo de 2003, el giro fundamental en relación a la política de derechos humanos, un giro que permitió, primero, anular las leyes de impunidad y los indultos, para luego, y reformada también la Corte Suprema de Justicia de la Nación –integrada ahora por jueces comprometidos con el Estado de Derecho y dispuestos a caminar en el sentido de la reparación jurídica–, avanzar, aunque con demoras producto de un aparato judicial deudor, en muchos de sus estamentos, de las rémoras del pasado, por la senda de la justicia logrando, de ese modo, que las otras dos palabras clave de la trilogía enarbolada por los movimientos de derechos humanos –memoria y verdad– se convirtieran, ¡por fin!, en una realidad visible y reparadora. ¿Resulta acaso extraño que los cultores de la idea sempiterna de la impostura y de la dramatización prácticamente hayan pasado por alto un acontecimiento simbólicamente tan decisivo que evidencia lo inocultable de un giro histórico que ha permitido avanzar sobre una reparación antes inimaginable? ¿Ahí también estamos ante un montaje y una pura ficción que busca capturar la conciencia de los incautos?

El tercer acontecimiento de esta semana inolvidable fue la jornada del jueves 27 en la que se cumplió el primer aniversario de la muerte de Néstor Kirchner. El mejor homenaje a un líder político extraordinario, que marcó a fondo la vida argentina de este comienzo de siglo, ha sido el reconocimiento popular a Cristina con ese caudaloso 54 por ciento (14 puntos por arriba del mágico 40 por ciento al que aspiraba Néstor para ganar en primera vuelta) y la inmensa alegría de ver condenados a los Acosta y a los Astiz. Lejos, esos dos acontecimientos constituyeron el mejor homenaje imaginable para un hombre que hizo de su vida una lucha continua por la justicia en su doble acepción de reparación social y judicial. Lo que no han comprendido, una vez más, quienes son incapaces de correrse de sus prejuicios, es que la muerte, además de una “escenificación cuidada en sus detalles”, y muy lejos de “una dramaturgia consumada por parte de quien interpretó cabalmente su papel hasta el menor de los detalles”, permitió correr un grueso velo que, una vez despejado, mostró, a una parte importante de la sociedad, lo que se buscó, con denodado esfuerzo mediático, ocultar. Pero también habilitó lo que raramente sucede en nuestras sociedades que es la confluencia, entrañable y caudalosa, de política y sentimiento, de tristeza y energía, de impacto emocional y movilización políticamente transfigurada en un apoyo sin medias tintas a Cristina (es en esos momentos únicos donde se suelen hacer añicos los análisis que piensan a la masa como un ente pasivo y carente, por lo tanto, de iniciativa, incapaz de apropiarse de un acontecimiento y transformarlo en un giro de la vida histórica; prefieren, esos analistas, seguir moviéndose, cómodos, por la zona de la incomprensión y el prejuicio y amparados en su supuesta sofisticación teórica que, en muchos casos, encubre la ignorancia y, peor todavía, el desprecio por los sentimientos y las experiencias populares). La muerte de Néstor Kirchner solidificó, en el interior de la multitud, la potencia de una interpelación que vino a conmover la dinámica de los acontecimientos. Cristina, su duelo, se inscribió, como no podía ser de otro modo, en el misterio del reconocimiento popular. El 27 de octubre, estoy tentado a arriesgar, quizás haya sido nuestro 17 de octubre y, como aquel momento parteaguas de la historia nacional, a muchos les costó entender qué es lo que estaba pasando y de qué modo algo decisivo dejó marca en la vida del pueblo.

Pero la oposición, la verdadera y no las escuálidas fuerzas políticas que sufrieron una paliza monumental el domingo 23, lejos de aceptar la contundencia del apoyo social a Cristina y más lejos todavía de adaptarse a las exigencias de un proyecto que no ha dejado de tocar intereses corporativos y a destacar que la etapa actual estará signada por la búsqueda de la mayor igualdad posible, ya ha mostrado cuál es su respuesta y lo viene haciendo, con distintos grados de virulencia, desde el comienzo del mandato de Cristina en diciembre de 2007 (su punto más álgido, pero no el único, fue la avanzada destituyente de la mesa de enlace y su socio mediático). La fuga de capitales, la presión sobre el dólar y el intento de forzar una devaluación son las armas que viene utilizando para volver reales las profecías de la catástrofe. Evidenciando reflejos rápidos y como señal de lo que será el camino a recorrer en su tercer mandato, el Gobierno ha salido con contundencia a responderle a la fuga y a la especulación. Lo que sigue estando en juego, ahora como ayer, son proyectos antagónicos de país y lo que también ha quedado claro es que, a diferencia de otras etapas de la democracia argentina, el kirchnerismo no se replegará ante los chantajes ni las presiones sino que, por el contrario, como lo hizo en el 2008 y en el 2009, doblará la apuesta. Tal vez, estemos ante el punto de partida de aquello que, sin grandes precisiones, se viene anunciando como la “profundización del proyecto” y, a estas alturas de los acontecimientos, ya no habría que recordarle a la derecha restauracionista que cuando más y mejor responde el kirchnerismo es cuando lo desafían. Ahí está una de las enseñanzas de Néstor: no retroceder ni amilanarse y responder con inteligencia y reduplicando los esfuerzos transformadores.

La semana que dejamos atrás es más que elocuente respecto de lo que sigue en pugna en la Argentina pero, también, ha servido para manifestar caudalosamente el grado de apoyo y de movilización de una parte significativa, mayoritaria, de la sociedad a la hora de sostener el camino emprendido desde mayo de 2003. Alrededor de Cristina, de su liderazgo indiscutido, se ha constituido una fuerza social y política a la que ya no se la puede arredrar con golpes de mercado ni mucho menos con operaciones de prensa. Mientras tanto el Gobierno seguirá dando señales elocuentes de hacia dónde quiere ir.

Veintitrés

05/11/2011 Posted by | Economía, General, Medios de Comunicaciòn, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , | Deja un comentario

Europa: Actuar para erradicar el capitalismo y cualquier otra forma de opresión


07-06-2009

Frente a las elecciones al parlamento europeo

Damien Millet y Eric Toussaint

Rebelión

Los defensores del capitalismo, y en primer lugar los dirigentes de la Unión Europea, han perdido toda credibilidad. Desde hace años pisotean los derechos de los pueblos, pero no dudaron en defender lo contrario de sus publicitados principios para organizar el salvamento de los bancos. Los partidos que están en el poder en Europa podrían haber actuado de otra forma, nacionalizando los bancos y recuperando el coste de esa operación con el patrimonio de los grandes accionistas y de sus administradores. El instrumento público de crédito así constituido podría financiar proyectos socialmente útiles, respetuosos con el medio ambiente, generadores de empleos, que al mismo tiempo garantizara el ahorro de los particulares. La crisis pone sobre el tapete propuestas descartadas durante la larga noche neoliberal, como la reducción radical del tiempo de trabajo (con contratos compensatorios y sin pérdida de salario) o la indexación de los salarios y de las ayudas sociales con el coste de vida. Europa necesita una nueva disciplina financiera: se debe abrir los libros de contabilidad de las empresas capitalistas a auditorías internas (sindicatos) y externas, reglamentar todos los productos financieros y prohibir a las empresas que tengan activos en un paraíso fiscal. Se debe transferir los grandes medios de producción, de comercialización, de las finanzas, de la comunicación y otros servicios al dominio público, retirándolos de las manos de los capitalistas. Es necesario promover de forma sistemática los bienes comunes.

En el plano político, los ciudadanos europeos deben recuperar el poder político que se les ha confiscado. Los pueblos que pudieron expresarse sobre el tratado constitucional manifestaron su rechazo, pero los dirigentes no lo tuvieron en cuenta sin el menor escrúpulo. Durante ese tiempo, Venezuela, Ecuador y Bolivia nos mostraron un ejemplo a seguir. Los ciudadanos y ciudadanas eligieron en esos países una Asamblea Constituyente con el fin de elaborar un proyecto de Constitución, discutido con los movimientos sociales y aprobado por referéndum. En estos tres países, los electores tienen ahora el derecho de revocar cualquier cargo electo a medio mandato, mientras que ninguna Constitución europea prevé un mecanismo semejante, altamente democrático.

Los países de Europa deben acabar con el saqueo de los recursos naturales y los saberes del Sur, deben aumentar la ayuda pública al desarrollo, que hay que rebautizar como «contribución a la reparación», como reembolso de la deuda ecológica, social e histórica. Europa debe anular la deuda del Tercer Mundo y aplicar la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en todas sus dimensiones, especialmente en lo que concierne al derecho de libre circulación y de radicación de las personas. Europa debe abandonar la energía nuclear y poner a buen recaudo todas las armas nucleares presentes en su territorio. Europa debe salir de la OTAN y retirar sus tropas de todos los territorios ocupados militarmente. Europa debe cerrar todas las bases militares estadounidenses en su territorio. Todos los países miembro de la Unión Europea deben dar la independencia a los pueblos que todavía hoy colonizan (Antillas «francesas», «holandesas», territorios británicos de ultramar, Nueva Caledonia, Isla de la Reunión, Ceuta, Melilla, etc.). Europa debe romper los acuerdos de partenariado con Israel y hacer todo lo necesario para conseguir que sean respetados los derechos del pueblo palestino.

El capitalismo ha hundido a la humanidad en una profunda crisis multidimensional: financiera, económica, climática, alimentaria y energética, sin olvidar las guerras y la carrera armamentística. El patriarcado perpetúa un sistema que oprime a las mujeres en todas los ámbitos de la vida. Como afirma la asamblea de mujeres reunida en Belem con ocasión del Foro Social Mundial, el 1 de febrero de 2009: «Frente a la crisis, las respuestas paliativas que se continúan basando en la lógica del mercado no nos interesan. Eso no puede llevar más que a la supervivencia del mismo sistema. Necesitamos avanzar hacia la construcción de alternativas para oponernos al sistema patriarcal y capitalista que nos oprime y nos explota».1

De igual forma apoyamos la declaración de los pueblos indígenas adoptada también en Belem: «Esta crisis de modelo de desarrollo capitalista, eurocéntrico, machista y racista es total y nos lleva a la mayor crisis socio ambiental climática de la historia humana. La crisis financiera, económica, energética, productiva agrava el desempleo estructural, la exclusión social, la violencia racista, machista y fanatismo religioso, todo junto a la vez. Tantas y tan profundas crisis al mismo tiempo configuran una auténtica crisis civilizatoria, la crisis del “desarrollo y modernidad capitalista” que ponen en peligro todas las formas de vida. Pero hay quienes siguen soñando con enmendar este modelo y no quieren asumir que lo que está en crisis es el capitalismo, el eurocentrismo, con su modelo de Estado Uni-Nacional, homogeneidad cultural, derecho positivo occidental, desarrollismo y mercantilización de la vida.»2

El capitalismo, el patriarcado y todas las formas de opresión no desaparecerán por sí mismas: sólo la acción consciente de las mujeres y hombres puede desembocar en la creación de otro sistema, que debe tener por objetivos la satisfacción de los derechos humanos indivisibles y la proyección de la naturaleza. En ruptura con la trágica caricatura estalinista, se trata de acabar con el capitalismo y de reinventar un proyecto ecologista, socialista y feminista, anclado en la realidad del siglo XXI.

Traducido por Griselda Pinero.

1 Extracto de la declaración de la asamblea de mujeres: http://www.cadtm.org/spip.php?article4103

2 Texto original en español: http://www.cadtm.org/spip.php_?article4133

07/06/2009 Posted by | Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , , , , , , , | Deja un comentario