America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

Confundir políticas contracíclicas de supervivencia con demagogia o mesianismo puede ser suicida


ESCUPIR AL CIELO


Por Luis Bruschtein

La referencia histórica resulta inapelable. Hace nueve años, cuando comenzaba el gobierno de Néstor Kirchner había una presión interna muy fuerte para romper con las recetas ortodoxas que habían producido la hecatombe. Kirchner leyó ese mandato y desarrolló líneas de acción que no fueron bien recibidas por el establishment internacional. Nueve años después, como dijo Cristina Kirchner en Tucumán, “vivimos en un mundo dado vuelta”. O sea, en el mundo está pasando lo que pasó nueve años atrás en la Argentina, quhttps://americalatinaunida.wordpress.com/wp-admin/edit.phpe ahora está bien. Pero hay una diferencia: al revés de lo que sucedió en Argentina y en otros países, los que mantienen el timón son los mismos que provocaron la crisis generando burbujas especulativas.

Ahora Argentina viene con nueve años con record de crecimiento y, en contraposición, las economías de la Euro Zona empiezan a mostrar números rojos. El discurso del Gobierno se basa en esa evidencia: los que hoy están en crisis por aplicar las políticas del neoliberalismo critican a la Argentina por aplicar medidas heterodoxas que sacaron al país de la crisis. Y si hubiera necesidad, está el mismo Rodrigo Rato dándole la razón. En aquellos años era el titular del Fondo Monetario Internacional y no se cansaba de criticar las políticas que se implementaban en Argentina. Fue uno de los mayores defensores del neoliberalismo y un crítico durísimo del gobierno de Néstor Kirchner. Pasaron los años, se produjo esta voltereta en el mundo y Rato está en las puertas de la cárcel por haber quebrado uno de los grupos financieros más grandes de España. Rato hundió Bankia por aplicar las medidas que quería que se aplicaran en Argentina. Y junto con Bankia se hundieron todos sus pequeños y medianos accionistas.

La historia de Rato tiene una moraleja insoslayable para la Argentina, ya que si hubieran aplicado las medidas que exigía el banquero español, en este momento la clase media estaría en la calle otra vez, rompiendo cajeros automáticos y golpeando las cortinas metálicas de los bancos. Sin embargo, hay un sector de esa clase media que se muestra furiosa con las medidas que las salvaron de ese calvario. Resulta paradójico que esa parte de la clase media, muy confundida también por una estrategia mediática que siempre se benefició con las políticas de los ‘90, escupa al cielo como si quisiera que volvieran esas políticas que la fundieron.

Sobre la base de esa moraleja tan ilustrada con la historia de Rato, el Gobierno reivindica la aplicación de paquetes anticícilicos y de inclusión alineados en la misma lógica que sacó al país de la crisis del 2001-2002. Tiene esa ventaja frente a las exigencias de los economistas ortodoxos siempre convocados por los medios. En ese marco tomó medidas que son el ABC de la economía: protegió la producción interna y las divisas, cerró las aduanas y estableció el control de cambios.

Estas decisiones generaron una postal de época: esa misma clase media clamaba al cielo para que dejara pasar el huracán furioso que estaba empujando para llevársela puesta. Frente a la amenaza de una crisis, el control de cambios parecería nada más que una molestia pero fue motivo de cacerolazos y enojos. El encarecimiento de los artículos importados fue tomado por ese sector también como una agresión, cuando en realidad es una protección. El lanzamiento de un plan masivo de construcción de viviendas populares fue criticado como una mentira demagógica, igual que los créditos para los jubilados.

Confundir políticas contracíclicas de supervivencia con demagogia o mesianismo puede ser suicida, algo que este sector de las capas medias, muy influenciadas una y otra vez por los medios, tiende a cometer. Creció con el peronismo y se hizo antiperonista; respaldó el golpe del ’76, que la hundió con la tablita, y se colgó del “voto cuota” con el menemismo, que la llevó al borde de la extinción. Si las economías como la argentina no se protegen, los coletazos de la crisis serán mucho peores para ellas porque la historia demostró que las economías centrales tienden a resolver sus crisis trasladándolas a las emergentes.

Página12

10/07/2012 Posted by | Economía, General, Historia, Política Argentina, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , , | Deja un comentario

El FMI no descansa – Pedro Brieger


El FMI no descansa.

30/11/2011 Posted by | Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

La Unión Europea rescata el proyecto neoliberal


13-05-2010

Alejandro Nadal

La Jornada

Hace tres semanas, la Unión Europea decidió rescatar a Grecia, que estaba ahogándose en el mar de la deuda. Se autorizó un paquete por 110 mil millones de euros (80 de la UE y el resto del Fondo Monetario Internacional) para enfrentar los vencimientos más urgentes de su deuda soberana. El precio para el pueblo griego será una recesión profunda y larga por haber caído en la trampa de una prosperidad que nunca existió.

Con tanto jaleo, el barco de la Unión Europea se ladeó y comenzó a hacer agua. Los tripulantes vieron el peligro del efecto cascada que podría arrastrar a Portugal y España. Los arrecifes no estaban lejos: el desplome del euro se había convertido en una posibilidad real. Había que tomar medidas para evitar el hundimiento.

El 9 de mayo los dieciséis países de la eurozona se comprometieron a proteger al euro con un paquete de más de 500 mil millones de euros (mmde). Junto con otros 220 mmde provenientes del FMI, el blindaje alcanza la portentosa suma de 720 mmde. Por supuesto, esto significa que la condicionalidad de los paquetes del Fondo será el precio a pagar para los países rescatados.

Los medios bautizaron a la medida como un ejemplo del shock y espanto de la doctrina Powell al arrancar la triste guerra de Irak. La idea de esa doctrina era, recordarán los lectores, abrumar con un despliegue militar al enemigo para aniquilar rápidamente sus defensas y desmantelar sus centros de poder.

La metáfora es más que desafortunada. La guerra en Irak es un desastre, así que hay que preguntarse a quién está rescatando esta iniciativa. Para responder, hay que hacer un poco de historia.

El proyecto original de una Europa unida fue concebido como heredero del pacto social de la posguerra. Era el momento de la reconstrucción y la reconciliación, pero también el de la distribución mediante una política de ingresos que permitió una demanda agregada robusta. Ese era, a grandes trazos, el proyecto original de Jean Monnet para el Tratado de Roma de 1957.

Quince años más tarde, el derrumbe del sistema de Bretton Woods cambió las reglas de juego y al final, la Unión Europea alcanzó su plenitud en medio del frenesí neoliberal de los años noventa. Su creación más espectacular, la unión monetaria, nació al abrigo de la teología macroeconómica neoliberal cristalizada en el Tratado de Maastricht (1992): política monetaria obsesionada por la lucha contra la inflación, política fiscal comprometida con el dogma del presupuesto equilibrado y una política de contención salarial que llevaría a serios desequilibrios estructurales en toda Europa.

Aunque el esquema de Maastricht y del Pacto de estabilidad y crecimiento se descompuso antes de que estallara la crisis, los políticos y financieros jugaron a no darse cuenta. Y hoy que la crisis financiera y económica ha roto el paradigma de la economía neoliberal, los centros de poder político y financiero se resisten a abandonarlo.

Según Christine Lagarde, ministra de economía francesa, es sumamente útil tener al FMI participando en esta iniciativa de la UE debido a su experiencia en aplicar programas de estabilización y ajuste. Para Lagarde, el análisis del Fondo en los casos de Lituania, Hungría y Grecia fueron muy preciosos. Caray, qué bueno que a Sarkozy le da por reflexionar sobre las alternativas al capitalismo.

Al igual que la Reserva Federal, la Unión Europea sacó su maquinita de imprimir billetes. Ahora podrá comprar deuda soberana, pero la hipocresía del poder es ilimitada: esas operaciones sólo se llevarán a cabo en los mercados secundarios. Pero los países rescatados recibirán el trato que acostumbra otorgar el FMI. Ahora queda claro no sólo a quién van a rescatar, sino también a quién van a destruir: esta maquinaria quiere desmantelar los últimos vestigios del proyecto original de la Europa solidaria y próspera en el espíritu del Tratado de Roma.

A dos años de haber explotado la crisis neoliberal no se ha prohibido ni una de las transacciones financieras que sirven para especular, incrementar riesgos e intensificar la volatilidad. En cambio, se inicia la última ofensiva en la guerra para desmantelar lo que queda de una etapa en la vida del capitalismo en la que la solidaridad social y una norma salarial que permitía hacer frente a la deficiencia de demanda agregada importaban un poco. ¡Arriba la flexibilidad laboral!

Hoy el pueblo griego se retuerce en un asador en el que los sueños de una generación morirán. Es la misma suerte de la generación que fue sacrificada en México desde 1982 para poder pagar una deuda interminable. Veinticinco años de no invertir en salud, educación, vivienda o medio ambiente. Tiene razón el pueblo griego en rebelarse.

No hay que ser ingenuos. La crisis no es una patología que esporádicamente afecta al capitalismo. En el capital, la crisis no es un episodio del que uno se recupera para regresar a la norma. La crisis es el estado normal del capitalismo. El capital disfruta, vive y se nutre en la crisis.

http://www.jornada.unam.mx/2010/05/12/index.php?section=opinion&article=028a1eco

13/05/2010 Posted by | General, Politica Internacional, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , | Deja un comentario