America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

Plan para atacar Siria – Pedro Brieguer en Canal 7


01/09/2013 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized, Videos | , , , | Deja un comentario

Elogios en Francia por el nuevo billete de 100 pesos con la cara de Evita –


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20/10/2012 Posted by | Arte, Ciencia y Tecnología, Economía, General, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , | Deja un comentario

La resurrección del socialismo francés, tras 17 años


Télam – La resurrección del socialismo francés, tras 17 años.

06/05/2012 Posted by | Politica Internacional, Reflexiones, Sociedad y Cultura | , , , , | Deja un comentario

El país y su rol en el mundo | Miradas al Sur


El país y su rol en el mundo | Miradas al Sur.

11/09/2011 Posted by | Economía, General, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , | Deja un comentario

HUGO CHÁVEZ Por IGNACIO RAMONET




HUGO CHÁVEZ
Por IGNACIO RAMONET
Le Monde Diplomatique

AGOSTO 2007 – NÚMERO 142

Pocos Gobiernos en el mundo son objeto de campañas de demolición tan cargadas de odio como Hugo Chávez, presidente de Venezuela. Sus enemigos no han vacilado ante nada: golpe de Estado, huelga petrolera, éxodo de capitales, intentos de atentados… Desde los ataques de Washington contra Fidel Castro no se había visto un ensañamiento semejante en América Latina.

Contra Chávez se divulgan las más miserables calumnias, concebidas por las nuevas oficinas de propaganda -National Endowment for Democracy, Freedom House- financiadas por la Administración del presidente de Estados Unidos George W. Bush. Dotada de recursos financieros ilimitados, esta máquina de difamar manipula repetidores mediáticos (entre ellos los diarios de referencia) y organizaciones de defensa de los derechos humanos, enroladas a su vez al servicio de designios tenebrosos. Sucede también, ruina del socialismo, que parte de la izquierda socialdemócrata sume su voz a este coro de difamadores.

¿Por qué tanto odio? Porque en momentos en que la socialdemocracia pasa en Europa por una crisis de identidad, las circunstancias históricas parecen haber confiado a Chávez la responsabilidad de asumir la conducción a escala internacional de la reinvención de la izquierda. Mientras que en el viejo continente la construcción europea ha tenido como efecto hacer prácticamente imposible toda alternativa al neoliberalismo, en Brasil, Argentina, Bolivia y Ecuador, inspirados por el ejemplo venezolano, se suceden experiencias que mantienen viva la esperanza de realizar la emancipación de los más humildes.

En ese sentido el balance de Chávez es espectacular. Se comprende que se haya convertido en referencia obligada en decenas de países pobres. ¿No ha refundado la nación venezolana sobre una base nueva, legitimada por una nueva Constitución que garantiza el involucramiento popular en el cambio social, siempre dentro del más escrupuloso respeto de la democracia y de todas las libertades? (1). ¿No ha devuelto a unos cinco millones de marginados, entre ellos las poblaciones indígenas, su dignidad de ciudadanos? ¿No ha recuperado la empresa pública Petróleos de Venezuela Sociedad Anónima (PDVSA)? ¿No ha desprivatizado y devuelto al servicio público la principal empresa de telecomunicaciones del país como así también la empresa de electricidad de Caracas? ¿No ha nacionalizado los campos petrolíferos del Orinoco? Por último, ¿no ha consagrado parte de la renta petrolera a conseguir una autonomía efectiva frente a las instituciones financieras internacionales, y otra al financiamiento de programas sociales?

Más de tres millones de hectáreas de tierra han sido distribuidas entre los campesinos. Millones de niños y adultos han sido alfabetizados. Se han instalado millares de dispensarios médicos en los barrios populares. Decenas de miles de personas sin recursos con afecciones oculares han sido operadas gratuitamente. Los productos alimentarios básicos son subvencionados y ofrecidos a los pobres a precios inferiores en un 42% respecto de los del mercado. La duración del trabajo semanal ha pasado de 44 horas a 36, mientras que el salario mínimo ascendía a 204 euros mensuales (el más alto en América Latina después de Costa Rica).

El resultado de todas estas medidas es que entre 1999 y 2005 la pobreza disminuyó del 42,8% al 33,9% (2), mientras que la población que vive de la economía informal cayó del 53% al 40%. Este retroceso de la pobreza permite sostener con fuerza el crecimiento, que en el curso de los tres últimos años fue de un 12% promedio, entre los más altos del mundo, estimulado por un consumo que ha aumentado un 18% por año (3).

Ante estos resultados, para no hablar de los logrados en política internacional, ¿cabe sorprenderse de que el presidente Hugo Chávez se haya convertido en un hombre contra el cual disparar para los dueños del mundo y sus agentes?

Notas:
(1) Las mentiras a propósito de Radio Caracas Televisión acaban de ser desmentidas, dado que esta cadena ha reanudado sus programas por cable y satélite a partir del pasado 16 de julio.
(2) Poverty Rates in Venezuela. Getting the Numbers Right , Center for Economic and Policy Research, Washington DC, mayo de 2006.
(3) Leer el dossier “Chávez, not so bad for business”, Business Week , New York, 21 de junio de 2007.

Fuente original: monde-diplomatique.es

20/01/2011 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , | 1 comentario

“Haití: La maldición blanca”, por Eduardo Galeano


Escuche aquí el artículo de Galeano (MP3)

El primer día de este año, la libertad cumplió dos siglos de vida en el mundo. Nadie se enteró, o casi nadie. Pocos días después, el país del cumpleaños, Haití, pasó a ocupar algún espacio en los medios de comunicación; pero no por el aniversario de la libertad universal, sino porque se desató allí un baño de sangre que acabó volteando al presidente Préval.

Haití fue el primer país donde se abolió la esclavitud. Sin embargo, las enciclopedias más difundidas y casi todos los textos de educación atribuyen a Inglaterra ese histórico honor.

Es verdad que un buen día cambió de opinión el imperio que había sido campeón mundial del tráfico negrero; pero la abolición británica ocurrió en 1807, tres años después de la revolución haitiana, y resultó tan poco convincente que en 1832 Inglaterra tuvo que volver a prohibir la esclavitud.

Nada tiene de nuevo el ninguneo de Haití. Desde hace dos siglos, sufre desprecio y castigo. Thomas Jefferson, prócer de la libertad y propietario de esclavos, advertía que de Haití provenía el mal ejemplo; y decía que había que “confinar la peste en esa isla”. Su país lo escuchó. Los Estados Unidos demoraron sesenta años en otorgar reconocimiento diplomático a la más libre de las naciones.

Mientras tanto, en Brasil, se llamaba haitianismo al desorden y a la violencia. Los dueños de los brazos negros se salvaron del haitianismo hasta 1888. Ese año, el Brasil abolió la esclavitud. Fue el último país en el mundo.

Haití ha vuelto a ser un país invisible, hasta la próxima carnicería. Mientras estuvo en las pantallas y en las páginas, a principios de este año, los medios trasmitieron confusión y violencia y confirmaron que los haitianos han nacido para hacer bien el mal y para hacer mal el bien.

Desde la revolución para acá, Haití sólo ha sido capaz de ofrecer tragedias. Era una colonia próspera y feliz y ahora es la nación más pobre del hemisferio occidental. Las revoluciones, concluyeron algunos especialistas, conducen al abismo. Y algunos dijeron, y otros sugirieron, que la tendencia haitiana al fratricidio proviene de la salvaje herencia que viene del África.

El mandato de los ancestros. La maldición negra, que empuja al crimen y al caos. De la maldición blanca, no se habló.

La Revolución Francesa había eliminado la esclavitud, pero Napoleón la había resucitado: –¿Cuál ha sido el régimen más próspero para las colonias? El anterior. Pues, que se restablezca–. Y, para reimplantar la esclavitud en Haití, envió más de cincuenta naves llenas de soldados. Los negros alzados vencieron a Francia y conquistaron la independencia nacional y la liberación de los esclavos. En 1804, heredaron una tierra arrasada por las devastadoras plantaciones de caña de azúcar y un país quemado por la guerra feroz. Y heredaron “la deuda francesa”. Francia cobró cara la humillación infligida a Napoleón Bonaparte.

A poco de nacer, Haití tuvo que comprometerse a pagar una indemnización gigantesca, por el daño que había hecho liberándose. Esa expiación del pecado de la libertad le costó 150 millones de francos oro. El nuevo país nació estrangulado por esa soga atada al pescuezo: una fortuna que actualmente equivaldría a 21,700 millones de dólares o a 44 presupuestos totales del Haití de nuestros días. Mucho más de un siglo llevó el pago de la deuda, que los intereses de usura iban multiplicando. En 1938 se cumplió, por fin, la redención final. Para entonces, ya Haití pertenecía a los bancos de los Estados Unidos.

A cambio de ese dineral, Francia reconoció oficialmente a la nueva nación. Ningún otro país la reconoció. Haití había nacido condenada a la soledad. Tampoco Simón Bolívar la reconoció, aunque le debía todo. Barcos, armas y soldados le había dado Haití en 1816, cuando Bolívar llegó a la isla, derrotado, y pidió amparo y ayuda. Todo le dio Haití, con la sola condición de que liberara a los esclavos, una idea que hasta entonces no se le había ocurrido. Después, el prócer triunfó en su guerra de independencia y expresó su gratitud enviando a Port-au-Prince una espada de regalo. De reconocimiento, ni hablar. En realidad, las colonias españolas que habían pasado a ser países independientes seguían teniendo esclavos, aunque algunas tuvieran, además, leyes que lo prohibían. Bolívar dictó la suya en 1821, pero la realidad no se dio por enterada. Treinta años después, en 1851, Colombia abolió la esclavitud; y Venezuela en 1854.

En 1915, los marines desembarcaron en Haití. Se quedaron diecinueve años. Lo primero que hicieron fue ocupar la aduana y la oficina de recaudación de impuestos. El ejército de ocupación retuvo el salario del presidente haitiano hasta que se resignó a firmar la liquidación del Banco de la Nación, que se convirtió en sucursal del Citibank de Nueva York.

El presidente y todos los demás negros tenían la entrada prohibida en los hoteles, restoranes y clubes exclusivos del poder extranjero. Los ocupantes no se atrevieron a restablecer la esclavitud, pero impusieron el trabajo forzado para las obras públicas. Y mataron mucho.

No fue fácil apagar los fuegos de la resistencia. El jefe guerrillero, Charlemagne Péralte, clavado en cruz contra una puerta, fue exhibido, para escarmiento, en la plaza pública. La misión civilizadora concluyó en 1934. Los ocupantes se retiraron dejando en su lugar una Guardia Nacional, fabricada por ellos, para exterminar cualquier posible asomo de democracia.

Lo mismo hicieron en Nicaragua y en la República Dominicana. Algún tiempo después, Duvalier fue el equivalente haitiano de Somoza y de Trujillo.

Y así, de dictadura en dictadura, de promesa en traición, se fueron sumando las desventuras y los años. Aristide, el cura rebelde, llegó a la presidencia en 1991. Duró pocos meses. El gobierno de los Estados Unidos ayudó a derribarlo, se lo llevó, lo sometió a tratamiento y una vez reciclado lo devolvió, en brazos de los marines, a la presidencia. Y otra vez ayudó a derribarlo, en este año 2004, y otra vez hubo matanza. Y otra vez volvieron los marines, que siempre regresan, como la gripe. Pero los expertos internacionales son mucho más devastadores que las tropas invasoras.

País sumiso a las órdenes del Banco Mundial y del Fondo Monetario, Haití había obedecido sus instrucciones sin chistar. Le pagaron negándole el pan y la sal. Le congelaron los créditos, a pesar de que había desmantelado el Estado y había liquidado todos los aranceles y subsidios que protegían la producción nacional. Los campesinos cultivadores de arroz, que eran la mayoría, se convirtieron en mendigos o balseros. Muchos han ido y siguen yendo a parar a las profundidades del mar Caribe, pero esos náufragos no son cubanos y raras veces aparecen en los diarios. Ahora Haití importa todo su arroz desde los Estados Unidos, donde los expertos internacionales, que son gente bastante distraída, se han olvidado de prohibir los aranceles y subsidios que protegen la producción nacional.

En la frontera donde termina la República Dominicana y empieza Haití, hay un gran cartel que advierte: El mal paso. Al otro lado, está el infierno negro. Sangre y hambre, miseria, pestes. En ese infierno tan temido, todos son escultores. Los haitianos tienen la costumbre de recoger latas y fierros viejos y con antigua maestría, recortando y martillando, sus manos crean maravillas que se ofrecen en los mercados populares. Haití es un país arrojado al basural, por eterno castigo de su dignidad. Allí yace, como si fuera chatarra. Espera las manos de su gente.

Fuente-http://orhpositivo.wordpress.com/2010/01/24/haiti-la-maldicion-blanca-por-eduardo-galeano/

27/01/2010 Posted by | General, Historia, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , | 1 comentario

Haití – Anatomía de una maldición


18-01-2010

Aurelio Alonso

Rebelión


Acabo de leer en un despacho de AP que el televangelista norteamericano Pat Robertson sentenció que sobre Haití pesa una maldición ocasionada por «un pacto con el demonio», supuestamente sellado en «ritos del vudú» que habrían precedido a los alzamientos de esclavos con los cuales se inició la revolución de 1791 en la colonia francesa de Saint Domingue. La revolución que conduciría a la primera independencia de nuestra América, consumada el 1 de enero de 1804, tras una cruenta contienda contra los ejércitos napoleónicos, contabilizada por la historia como una de las más estruendosas derrotas de Bonaparte. Si alguna influencia tuvieron los loas del vudú no fue exactamente negativa.

Pero la maldición no vino del cielo cristiano, vino de Europa y de los vecinos del Norte: del Occidente, al que no debiéramos sentir tanto orgullo de pertenecer. Era el Occidente que no podía tolerar en sus dominios una república nacida de una revolución de negros esclavos y de mulatos. Es curioso que la intolerancia procediera principalmente de la antigua metrópoli: la Francia salida de la primera gran revolución social, que le cerró los indispensables asideros económicos, forzando además a la nación haitiana a pagar una indemnización arbitrariamente impuesta, la cual costó más de medio siglo cancelar.

Por otra parte, actuando a modo de tenaza, la joven nación de América del Norte, nacida de la independencia de las trece colonias británicas, se asociaba a Francia en el bloqueo de su ex colonia. El novedoso experimento político, admirado por tantos europeos liberales de la época, iba a mantener el régimen de trabajo esclavo en el centro de su economía durante medio siglo más; Haití no cuadraba en su entorno cercano. Es decir, que los dos países más representativos de la avanzada de la modernidad no vacilaron en estrangular las rutas de asentamiento a la primera república que se emancipaba en la América realmente colonial.

Muchos años después, a principios del siglo XX, en el contexto ya de su expansión de poder en la región, los Estados Unidos completaron la tarea pendiente en Haití con una ocupación militar que duró cerca de treinta años (1915-1934), dejando el país materialmente desolado y en manos de una dictadura sui generis: la dinastía de los Duvalier. Paradojas de la historia: la dominación colonial francesa había llevado a Saint Domingue a la opulencia, en tanto la neocolonial norteamericana sirvió para perpetuar la pobreza extrema.

Me inclino a pensar que el pacto con el diablo existe, pero que no lleva la firma de Mackandal sino de quienes desde el comienzo del siglo XIX han ocupado la Casa Blanca y el palacio del Elíseo. Y de banqueros y empresarios ricos y blancos de los dos lados del Atlántico.

Las masas haitianas, empobrecidas a extremos que rebasan cualquier explicación histórica racional, se lograron sacudir la dictadura duvalierista en 1986, para caer de nuevo en un torbellino de inestabilidad muy difícil de afrontar. Sujeto siempre al lastre de «lo arcaico», denominador que engloba, en la comprensión de la realidad haitiana, a los factores económicos, políticos y culturales que comprimen las posibilidades de hacer viable un proyecto social que responda a las potencialidades y los intereses de la nación.

Un Haití superpoblado, de tierras agotadas y campos deforestados, con el setenta y ocho por ciento de su población bajo la línea de pobreza, un producto per cápita que no llega a 400 dólares anuales, clasificado en la posición 146 según el índice de desarrollo humano calculado por las Naciones Unidas, es el país maldito cuya capital ha sido castigada con el brutal terremoto del 12 de enero de 2010.

El conteo de las víctimas mortales del terremoto va a ser muy alto, tal vez imposible de fijar con exactitud. El de las víctimas que han sobrevivido va a ser mucho mayor. Pero el de las víctimas de dos siglos de opresión imperial es descomunal. El panorama de Puerto Príncipe arrasada por el sismo es siniestro. Pero no hay que olvidar que el panorama antes del sismo también lo era. Solamente con menos demoliciones y sangre en la calle. Eso es precisamente lo que hace mayor la desolación del pueblo haitiano ante esta desgracia.

La tragedia provocada por el huracán Katrina en Nueva Orleáns en 2006 mostró los niveles de desamparo que podía sufrir la población humilde en una ciudad del país más opulento y poderoso de la Tierra. Los sobrevivientes del Katrina han debido purgar también su maldición. Si nos guiamos por ese antecedente, ¿qué pueden esperar las víctimas haitianas de esta catástrofe natural?

Ahora habrá que concentrarse en salvar vidas de todos los impactados por los escombros. ¿Dónde escombrear en una ciudad que ya estaba en ruinas antes del desastre? Se hace urgente garantizar la alimentación de las victimas ahora impedidas. ¿Y la del resto de la población sumida en la miseria, que también carece de medios? Se necesita reponer progresivamente la perdida de techo a los que han quedado sin abrigo. ¿Y el techo de los cientos de miles que duermen en las calles habitualmente? ¿Cuáles van a ser las prioridades constructivas? ¿Reconstruir el palacio presidencial -el edificio más bello y emblemático de la capital haitiana- o levantar espacios de alojamiento para la población? Si fuese la Casa Blanca la arrasada no creo que sus inquilinos hubieran quedados tan desprovistos como las víctimas del huracán Katrina.

¿De donde van a salir los recursos para hacer frente a la restauración de Puerto Principe? Sabemos que seguramente de la solidaridad de gobiernos y pueblos hermanos, instituciones de la sociedad civil, seguramente. ¿Y el mundo del capital transnacional qué va a poner? ¿Cuánto van a aportar Carlos Slim, William Gates, Warren Buffet, Georges Soros, Álvaro Novoa, Lawrence Elliot y otros acaudalados personajes? Habría que dirigirse a los que se han beneficiado de las formidables inyecciones de dinero que Wall Street y la City recibieron para afrontar la crisis financiera. No basta con el esfuerzo de Cáritas Internacional, de otras instituciones benéficas y de los países amigos latinoamericanos, periféricos todos, para ayudar al pueblo haitiano a afrontar una catástrofe de tales magnitudes.

Y al despacho oval, donde ahora se sienta un afroamericano -como gustan decir para creer que la discriminación ha sido superada- quien podría compensar toda la discriminación que el Estado de la Unión impuso a la primera república latina en independizarse en América, por el sólo hecho de haber sido forjada por esclavos negros y mulatos que decidieron no seguir oprimidos por los colonos franceses.

¿Será posible conseguir lo necesario tocando a esas puertas?

Rebelión ha publicado este artículo a petición expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

18/01/2010 Posted by | General, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Entrevista con Paul Moreira, autor del libro “Trabajar hasta la muerte” – Ya son 25 los suicidios en France Télécom


20-10-2009

Olivier Bailly

Agoravox

Traducido por Rocío Anguiano

El vigésimo quinto suicidio en casi dos años. Un ingeniero de France Télécom se ahorcó el pasado jueves. El cuerpo del hombre de 48 años fue encontrado ahorcado en su casa, en Lannion (Côtes-d’Armor). El miércoles, en Marsella, salvaron por los pelos a otro empleado de la empresa de telefonía.

El hombre, un padre de familia, estaba de baja por enfermedad desde hace un mes. La baja se la dio el médico de la empresa. Un portavoz de la dirección de France Télécom anunció su muerte y añadió que Didier Lombard, el Presidente del grupo que acudió al lugar de los hechos, “estaba profundamente afectado por este gesto”. Otro empleado de France Télécom, también de Lannion, se suicidó la noche del 29 al 30 del pasado mes de agosto.

Este suicidio es el vigésimo quinto desde el mes de febrero de 2008. «Los sindicatos de France Télécom (CGT, CFDT, FO, CFTC, CFE-CGC/Unsa, Sud), señala Le Point, hicieron un llamamiento el jueves al personal para que el día 20 de octubre, fecha de la próxima reunión de la mesa de negociación sobre el estrés laboral “lleven a cabo todo tipo de actuaciones y, especialmente, asambleas generales” al considerar que los trabajadores están “todavía en peligro”».

El miércoles, los servicios de socorro pudieron impedir el gesto desesperado de un empleado de France Télécom. Es el gesto desesperado de un colega, ejecutivo en la misma empresa, un empleado de 54 años en baja laboral desde hace meses, que había decidido poner fin a sus días el martes, en su casa, en el distrito once de Marsella. Le salvaron a tiempo de una muerte por ahorcamiento.

Ese día, Xavier Darcos se felicitaba en Canal + de que se hubiera podido salvar a este hombre, al tiempo que subrayaba que estaba muy enfermo desde hace varios meses. Antes de llevar a cabo el acto fatal, el empleado, en un impulso, envió a su jefe un SMS informándole de sus intenciones. Este alertó inmediatamente a los servicios de socorro. «Creo que a final de este año estaremos en condiciones de evitar que lo que está sucediendo vuelva a pasar” declaró a su vez el Ministro de Trabajo Xavier Darcos que acaba de lanzar un Plan de emergencia para la prevención del estrés laboral, “las cosas se están estabilizando”». France Télécom va a distribuir, a partir del 19 de octubre, unos cuestionarios sobre las condiciones laborales de sus 120 000 trabajadores franceses.

En la actualidad, el suicida es la víctima de un sistema que ha sido denunciado por el periodista Paul Moreira en su libro Travailler à en mourir (Trabajar hasta la muerte) publicado por Flammarion.

Olivier Bailly: No existe ningún estudio de carácter nacional sobre el suicidio laboral en Francia. ¿Por qué?

Paul Moreira: Existe una evaluación realizada en la cuenca de Baja Normandía. A partir de esos datos regionales, parciales, se hizo una proyección nacional que dio lugar a un informe del Consejo Económico y Social. Según esta proyección habría aproximadamente un suicidio diario en el trabajo por causas laborales. Cuando estrené el documental Travailler à en mourir, hace aproximadamente año y medio, el Ministro de Trabajo de entonces, Xavier Bertrand, había solicitado que se efectuara un estudio sobre el tema.

A decir verdad, no existe una evaluación real del impacto del sufrimiento laboral. Ni cuantitativa, ni cualitativa. En lugar de asumir el problema y hacerle frente, se opta cada vez más por negarlo. Cosa que no me sorprende… Enfrentarse a este tema supone enfrentarse a algo de mucho más alcance, a saber, el funcionamiento del mundo empresarial en un momento de la historia del capitalismo en que parece que este se ha vuelto loco.

OB: Su libro se centra en Renault. ¿Por qué esa elección?

PM: Internet desempeña un papel esencial (y circunstancial…) en la elección de Renault. Cuando se difundió el documental Travailler à en mourir en France 2, la repercusión fue enorme. El nivel de audiencia demostraba, sobre todo, que la película había puesto el dedo en la llaga. A raíz de esto, puse una entrada en mi blog en la que decía que había estado a punto de titular la película Travailler plus pour mourir plus (Trabajar más para morir más).

Me llegaron muchos comentarios de los internautas. Uno de ellos era de Sylvie, la viuda de Antonio, uno de los empleados que se había suicidado en Renault. Ella me decía que efectivamente debería haberla llamado así porque esa es la realidad que se está imponiendo en algunas empresas. Entablamos un dialogo. Después nos vimos y me di cuenta de que ella había reflexionado mucho sobre el tema. Decidí escribir un libro que prolongara la película pero que incluyera también la historia de los muertos de Renault. Hubert Prolongeau, que es mi amigo, tenía un proyecto similar con Flammarion. Unimos nuestras fuerzas. Lo que me interesaba era entender con la mayor objetividad posible lo que había pasado. No se trataba de denunciar simplemente a los jefes directos que son también víctimas.

Por ejemplo, la jefa de Antonio. Sin duda, algo tiene que ver con su muerte. Pero curiosamente, indagando, descubrimos que es la única que fue a decir la verdad a los investigadores, a la policía. Ella insistirá en verlos mientras toda la empresa se escondía debajo de la mesa. Y dice que no le extraña que Antonio se suicidara, que la presión era enorme. Todo lo contrario de la versión oficial de Renault. Esta mujer va a cargar toda su vida con la culpabilidad de la muerte de un hombre. Y de una forma u otra, porque se tiende a simplificar siempre, se la considerará el chivo expiatorio de la historia. Lo que es injusto. Porque realmente son un sistema y una mecánica quienes han llevado a un hombre a la muerte. Es lo que intentamos mostrar en el libro, con sutileza, con un máximo de detalles y entrevistándonos con toda la gente posible. Lo que no ha sido realmente fácil. El mundo de la empresa, es hoy el mundo del silencio. Es más fácil encontrar mafiosos o jihadistas dispuestos a hablar que empleados de las grandes compañías francesas.

OB: ¿La mediatización de estos suicidios por causas laborales es suficiente para cambiar las cosas?

PM: La movilización de la sociedad civil es lo que dará lugar a las leyes. Los políticos van por detrás de la realidad. Intentan controlar el espectáculo y cuando realmente les desborda, actúan. Hace poco estuve en el programa de Franz-Olivier Giesbert (Vous aurez le dernier mot en France 2) al que también habían invitado a Xavier Darcos, el Ministro de Trabajo. Le pregunté si realmente había un problema en las empresas francesas y me respondió: «Usted tiene una imagen de la empresa similar a la de la película La Tapadera pero hay muchas empresas donde todo va muy bien». ¡Lo sé! Ese no es el problema, sino qué se debe hacer en aquellas en las que las cosas van mal. Y son muchas.

Hoy lo único que hace reaccionar a la empresa no es la moral, porque no tiene, solo tiene una vocación económica: producir beneficios para sí misma y para sus accionistas. Su talón de Aquiles es su imagen. Eso es lo que le sirve de moral. Hoy lo que ha hecho que los responsables de Renault o de France Télécom se muevan no es la muerte de sus empleados, sino el impacto sobre la imagen de la empresa, el hecho de que haya clientes que se desabonen de Orange, que haya gente que elija una marca que no sea Renault en el momento de cambiar de coche. Una de las formas más eficaces de luchar contra el clima infernal que ha impuesto un cierto tipo de gestión en las empresas es la reacción de la sociedad civil. Que nosotros, los periodistas, le prestemos más atención, que los sindicatos estén más atentos, que se hable más sobre ello. No hay nada como la palabra y la transparencia para mejorar las cosas. Las empresas, como por lo demás todo el mundo, cuando se sienten escrutadas tienden a modificar su comportamiento. Los políticos irán por detrás. Harán lo que la sociedad civil les imponga.

OB: Industria automovilística (Renault y Peugeot), energía (central EDF de Chinon), telefonía (Orange y SFR), bancos. ¿Por qué estos sectores se ven más afectados que otros?

PM: El tema está muy relacionado con los objetivos y la individualización. En Renault ha sido el contrato 2009, impuesto por Carlos Ghosn, que aumenta espectacularmente la producción y sus ritmos. Ghosn presenta las cosas con una especie de amenaza velada: «o lo conseguimos o vamos hacia un plan social masivo»; «No son objetivos sino compromisos» – en inglés la palabra es commitment un término muy fuerte para indicar un compromiso profundo que se firma con la sangre.

En France Télécom, evidentemente, se trata de la entrada en el mundo de la competencia, lo que ha provocado una reorganización. No puedo hablar con autoridad porque no he investigado en esta empresa, pero lo que descubro cuando leo los periódicos es alucinante. El colmo: la política de trasladar a los ejecutivos cada tres años para que tengan una movilidad permanente. Muchas veces, cuando los directivos se toman por demiurgos, hay hombres que mueren.

En los bancos sucede lo mismo. Utilizan un discurso que no es solo económico sino que está ideologizado: la ambición, la promoción, los objetivos… Y, curiosamente, todo esto recae sobre los mejores. En el fondo, los que mejor lo llevan son lo que encuentran vías de fuga para evitar que los triture la máquina. A menudo, los que mueren son los que se implican de verdad en el trabajo, para quienes este representa una parte importante de su identidad, quienes tienen miedo de no estar a la altura… Los muertos de los que hablamos son frecuentemente directivos, es decir aquellos que están más aislados, que están metidos en historias de entrevistas individuales con objetivos anuales, para quienes el colectivo está completamente dividido. Hay más sufrimiento entre esta gente que entre los obreros en donde, a pesar de todo, pervive algo del espíritu colectivo de los talleres.

OB: ¿Cree que estos suicidios son generacionales, que afectan más a los mayores que a los jóvenes?

PM: No. Por ejemplo, Antonio, en Renault, no llegaba a los cuarenta años cuando se suicidó. A priori la presión sobre la gente de cincuenta años es mayor porque hay además toda una ideología que manda señales del tipo “eres viejo, ya no sirves para nada”.

OB: Los suicidios están menos relacionados con el trabajo en sí o con las condiciones laborales que con la forma de gestión de la empresa. ¿Qué diferencia cree que existe entre esta forma de gestión y el acoso moral?

PM: La gran diferencia es que el acoso moral es una especie de arreglo de cuentas entre un empleado y su responsable jerárquico que hará todo para destruirle, porque le tiene manía. En los suicidios de los que hablamos, lo importante no es eso, sino la estructura, la reorganización, la fusión, el hecho de que los empleados pierdan el contacto con su superior. Es el caso de Raymond, que trabajaba en Renault. Raymond pierde el contacto con un superior que podía ayudarle, respaldarle, tras una reorganización en la que dividen los equipos en dos.

El objetivo es producir catorce modelos más (30%) sin contratar personal y reduciendo los costes. Se llega a una situación en donde la gente trabaja entre un 30 y un 40 % más. A raíz de esta reorganización, Raymond pierde a su superior jerárquico y se encuentra con un responsable directo que no conoce el sector y, además, lo admite.

Por encima llega, y esto es consecuencia directa de la reorganización, un equipo de directivos matriciales, tipos a los que llaman los jemeres rojos de Renault porque tienen acceso directo a Carlos Ghosn, y que los ingenieros y técnicos ven como policías. Estos señalan los errores, los problemas, las preocupaciones, envían correos electrónicos con 47 copias y presionan para que los plazos se cumplan. No son jefes “normales”. No se puede contar con ellos ni buscar una solución con ellos. Su misión consiste en localizar los problemas y, eventualmente, conseguir que se solucionen. No es tampoco una labor de destrucción, pero el impacto que esto puede tener en gente vulnerable que empieza a desestabilizarse, puede ser terrible.

OB: ¿Qué piensa de la actitud de la CPAM (1) que no establece ninguna relación entre el suicidio y las condiciones laborales en Renault?

PM: Esto es válido en el caso de Raymond que se suicidó en su casa, incluso cuando en su nota de suicido denuncia claramente sus condiciones laborales y a sus directivos. Como ocurrió en su casa, asunto cerrado. Pero hay casos peores. Antonio que se suicidó en el Technocentre (2). Durante la investigación, descubrimos que al principio la CPAM no quiso reconocer el accidente laboral. Y lo hizo sin notificárselo ni a su esposa ni al empleado. Sylvie se reveló y cambió el rumbo de las cosas.

La actitud de la CPAM me dejó pasmado. ¿Incompetencia? ¿Miedo de meterse en el terreno de empresas tan grandes como Renault? No tenemos la respuesta porque, como de costumbre, se negaron a hablar con nosotros.

OB: Además de los métodos de gestión que generan estrés entre los empleados, ustedes hablan también de explotación de la mano de obra en precario.

PM: Sí, Patrick Darcy que trabajaba en Arcelor sin estar declarado. Rudy Norbert que trabajó 21 horas seguidas. Gérard Libier murió directamente en la empresa. Jean-Luc Pruvost, otro trabajador temporal, acumulaba los peores horarios, por ejemplo de 21 h a 5 h de la mañana, el tipo de horario que necesita al menos tres días de recuperación, es decir, el tiempo para que el organismo se reponga. Sin embargo, le llamaban durante ese periodo para que trabajara de nuevo, lo que es totalmente ilegal. Sufrió un accidente vascular. Un paro cardiaco. Es difícil demostrar que este ataque se debiera únicamente al hecho de que se ignoraran los horarios de recuperación. En cambio, sí se sabe que hubo una infracción a la legislación laboral. Y si existe la legislación laboral también es para proteger la salud de los trabajadores.

OB: Da la impresión de que la inspección de trabajo esta totalmente desarmada.

PM: Uno de los grandes problemas en Francia es que, a parte de Gérard Filoche que es conocido como el lobo blanco y que ejerce su libertad de expresión arriesgando su carrera, los inspectores están sujetos al secreto profesional. Con los más valientes es posible tener una conversación off the record donde revelan algunas cosas, pero no es posible acceder a sus informes.

Una de las medidas positiva para los asalariados sería devolver la libertad de expresión a los inspectores de trabajo, que pudieren convertirse en fuentes de información, como en los países normales y democráticos. Los inspectores de trabajo son la autoridad pública, somos nosotros, son el ojo independiente de la sociedad civil dentro de las empresas. No hay razón para que deban guardar el secreto profesional. Debería ser posible leer y comentar sus informes. Esta podría ser la forma de conseguir que las empresas actúen un poco mejor.

NdT:

(1) CPAM: Caisse Primaire d’Assurance Maladie (organismo que se encarga de gestionar la asistencia sanitaria, con funciones similares a las de la Seguridad Social).

(2) Technocentre: centro de investigación de Renault en donde se diseñan los futuros vehículos de la marca y en el que trabajan aproximadamente doce mil personas. Desde finales del año 2006 han sido varios los empleados de este centro que se han quitado la vida.

Fuente: http://www.agoravox.fr/actualites/actu-en-bref/article/25eme-suicide-chez-france-telecom-63284

Fuente- http://www.rebelion.org/noticia.php?id=93596

20/10/2009 Posted by | General, Politica Internacional, Uncategorized | , , , , | 1 comentario

LA EXPLOSIÓN DEL DESEMPLEO


03-03-2009

desempleo

Ignacio Ramonet

Le Monde Diplomatique

Hay que repetirlo: la crisis aún no ha tocado fondo. Y las próximas noticias van a ser peores. Las Bolsas siguen desplomándose. Los planes de rescate fracasan uno tras otro. No impiden que las principales economías del mundo -Estados Unidos, Japón, Alemania, Reino Unido, Francia, España- entren en recesión. Grandes o pequeños, los bancos se hallan en situación objetiva de quiebra. Si no se nacionaliza la banca urgentemente y en bloque, el sistema financiero occidental podría perecer.

Lo más grave es que esta nueva fase de la crisis arrastrará a algún país en su caída. Por ejemplo: Irlanda, inmersa en una grave recesión, con un sector bancario muy vapuleado y un déficit público que podría elevarse hasta el 11% del PIB. Otros países (Letonia, Estonia, Ucrania, Pakistán) podrían declararse en quiebra.

El huracán económico se ha llevado por delante una cuarta parte de la riqueza mundial. Y está provocando, en casi todo el planeta, el cierre de fábricas, la explosión del desempleo, una escalada proteccionista y la radicalización de las protestas sociales.

Causa de pobreza, de angustia y de exclusión, la lepra del desempleo se extiende. En Estados Unidos, la recesión ha destruido 3,6 millones de puestos de trabajo, a un ritmo nunca visto. La mitad durante los últimos tres meses. El total de parados ya asciende a 11,6 millones. Y firmas gigantes como Microsoft, Boeing, Caterpilar, Kodak, Pfizer, Macy’s, Starbucks, Home Depot, SprintNextel o Ford Motor planean desprenderse de 250.000 asalariados en 2009. La confianza de los consumidores se ha desplomado.

En China, la caída de las exportaciones provoca el hundimiento de la producción fabril y despidos masivos. Más de 20 millones de trabajadores venidos del campo han perdido su empleo. En la India, entre octubre y diciembre de 2008, medio millón de puestos de trabajo se destruyeron.

En Francia, una cifra resume la magnitud del seísmo: el número de horas de paro forzoso pasó de 200.000 en enero de 2008 a 13 millones en diciembre (1). Ya hay más de 2,5 millones de desempleados. Y para los menores de 25 años, el aumento de la tasa de paro alcanzó, en 2008, el 20%…

En España, durante el pasado mes de enero, el número de despidos aumentó en casi 200.000 personas; y el total de desocupados sobrepasa ya los 3.320.000. En 2009, el paro afectará a unos 850.000 trabajadores más, con lo cual la suma de parados superará los cuatro millones… Más de 827.000 hogares cuentan con todos sus miembros desempleados…
En la UE, el número de parados es de 17,5 millones, 1,6 millones más que hace un año. Y para 2009, se prevé la pérdida de 3,5 millones de empleos. En 2010, la desocupación escalará hasta el 10% de la población activa.

En Sudamérica, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en 2009, se registrará un aumento de 2,4 millones de desempleados. Si bien los países del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay), así como Venezuela, Bolivia y Ecuador, podrían capear el temporal, varios Estados centroamericanos, México y Perú, por sus lazos con la economía estadounidense, sufrirán.

El director general de la OIT, Juan Somavía, estima que el número de desempleados en el mundo (190 millones en 2008) podría incrementarse en 51 millones más a lo largo de 2009. Y recuerda que los trabajadores pobres (que ganan apenas dos euros diarios) serán 1.400 millones, o sea el 45% de la población activa mundial (2).

La brutal explosión del desempleo provoca naturalmente el retorno del nacionalismo económico. Rusia ha decidido elevar el gravamen para los coches importados y ha introducido aranceles a la carne de ave y de cerdo. Ecuador lo ha hecho para los teléfonos móviles y el material de transporte. La India ha anunciado que prohibirá durante seis meses la importación de juguetes de China. Argentina e Indonesia han creado nuevos aranceles para limitar algunas importaciones.

Grecia ha prohibido a sus bancos que socorran a las sucursales en otros países balcánicos. EEUU ha decidido apoyar a las Big Three (Chrysler, Ford, General Motors) de Detroit, pero sólo para que salven sus plantas en el país. No ayuda a las multinacionales extranjeras (Toyota, Kia, Volkswagen, Volvo) instaladas en su territorio. Francia y Suecia han anunciado que condicionarán las ayudas a sus industrias automotoras: sólo podrán beneficiarse los centros ubicados en sus respectivos países. La ministra francesa de Economía, Christine Lagarde, declaró que el protectionismo podía ser “un mal necesario en tiempos de crisis”. El ministro español de Industria, Miguel Sebastián, insta a “consumir productos españoles”. Y en Alemania, gran país exportador, una reciente encuesta reveló que el 78% de los empresarios de PYME eran favorables a medidas protectionistas (3).

Este auge del nacionalismo económico está provocando brotes de xenofobia. En Reino Unido, uno de los países más golpeados por la crisis, con unas previsiones de reducción de la actividad del 2,8%, miles de obreros del sector de la energía, gritando la  consigna ” UK jobs for British workers! ” (“Empleos británicos para trabajadores británicos”), se declararon en huelga contra la contratación de trabajadores portugueses e italianos en las obras de la refinería Total de Lindsey (Lincolnshire). Al mismo tiempo, en ese mismo país, cientos de miles de polacos eran “invitados” a regresar a su tierra natal. Igual en Irlanda, donde el sentimiento antipolaco crece a medida que aumenta el índice de desempleo. En Italia se está expulsando sin miramientos a los rumanos. Y en todas partes se cuestiona el derecho de residencia de los inmigrantes legalmente establecidos (léase, p. 3, el artículo de Javier de Lucas ).

En numerosos países, grandes empresarios o banqueros que reclaman a gritos -y obtienen del Estado- ayudas millonarias, se aprovechan de la crisis para despedir a mansalva y reducir costes. Una actitud que, en el actual contexto de crecimiento descontrolado del desempleo, enfurece. Por eso se multiplican las protestas sociales. Las turbulencias ya han causado la caída de los Gobiernos de Bélgica, Islandia y Letonia. Se han registrado manifestaciones en Francia, con una huelga nacional el 29 de enero, enfrentamientos violentos en Guadalupe y una nueva jornada nacional de acción prevista para el 19 de este mes. Los países más vulnerables de la UE: Hungría, Bulgaria, Grecia, Letonia, Lituania… también han registrado protestas y disturbios más o menos violentos.

Para los ciudadanos, el desempleo es una de las peores formas de represión; una demostración en carne propia de la violencia del capitalismo. Por eso la rabia. Se avecinan tiempos sombríos. El concepto de crisis no alcanza a explicar el momento que estamos viviendo. Un cambio de era. Una mutación de valores. ¿Una esperanza de justicia y de progreso?

Notas:
(1) Sami Nair, “¿Xenofobia o Europa social?”, El País , Madrid, 7 de febrero de 2009.
(2) Le Monde , París, 28 de enero de 2009.
(3) Time Magazine , 4 de febrero de 2009.

http://www.monde-diplomatique.es

04/03/2009 Posted by | Politica Internacional, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario