America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

Otro mal diagnóstico del Doctor Binner


Otro mal diagnóstico del Doctor Binner | Tiempo Argentino.

 

Los políticos son los primeros que deberían enterarse de que las personas con autismo sienten, interactúan, se comunican –con o sin lenguaje–, comparten, y palpan desde una percepción distinta –y a veces mucho más aguda–, lo que sucede a diario. Ellos no entienden un chiste porque sólo comprenden la verdad, en forma directa, sin medias tintas, y se rebelan contra un mundo que oculta, que tergiversa y que disfraza hasta los sucesos más sencillos. Así de simple es entender a un autista, y así de complejo es aquel que no sólo no lo entiende sino que además lo usa como un sinónimo perverso.

 

18/10/2011 Posted by | Educación, General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Solidaridad, Uncategorized | , , , , | 3 comentarios

Con tendencia al crecimiento – Octubre 2011


Página/12 :: El país :: Con tendencia al crecimiento.

06/09/2011 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , | Deja un comentario

Durán Barba: la voz de Macri para que los primates puedan entender


Domingo 23 de enero de 2011

Por

Eduardo Blaustein

eblaustein@miradasalsur.com

El ecuatoriano entiende que apenas si somos “simios” movidos por emociones atávicas. Sus recetas

Hiera su honor con el ataque, incítelo a gastar todo su dinero amplificando el tema y gánele la elección. Lo grave para él es que, cuando usted triunfe, la gente creerá que la acusación fue cierta. Los que ganan tienen la razón y escriben la historia.”
Jaime Durán Barba y su colega Santiago Nieto sostienen que a “la gente” no le gustan los traidores ni los enjuagues políticos. Cuando se trata de atacar adversarios en las campañas políticas, sin embargo, prescriben captar espías y “disidentes al adversario para saber de sus debilidades, su psicología, de manera de hacerlos engranar o perder aunque sea mediante acusaciones que no sean ciertas”.
En El arte de ganar. Cómo usar el ataque en campañas exitosas (Debate), los autores dicen que nuestras sociedades son maduras y mucho más autónomas del poder político que en el pasado. Lo reiteran en las primeras páginas del libro para exigirles respeto a los políticos cuando piensen en cómo ganar votantes. Pero a medida que se avanza en la lectura, la tesis que prevalece, y que literalmente se repite unas treintena de veces como sustrato seudohistórico, es que nuestra sociedad es aún básicamente una aglomeración de simios que someten a otros simios, sólo que no por la fuerza, sino por el cálculo. De esa tesis rudimentaria sólo escapan los buenos consultores políticos: ellos son sofisticados, los políticos son más bien brutitos que se mueven como machos alfa recién salidos de la horda. El resto –nosotros– nos movemos según impulsos irracionales, más necesidades hedonistas y de consumo. A la hora de las elecciones, priman entre los primates imágenes y pulsiones atávicas.
Este es el núcleo duro del pensamiento de Jaime Durán Barba, a quien Macri, cuando tuvo que explicar por qué no es no xenófobo, definió como “ecuatoriano y el principal de mis asesores”. Puede colegirse que Durán Barba es Macri, su pensamiento íntimo, su modo de ver el mundo. De ahí el interés de leer a Durán Barba, quien es a la vez lo único, lo mejor y lo peor que tiene Macri, y lo que por ahora lo sostiene en un relativo grado de incombustibilidad: su comunicación.

Léase con cuidado en la playa. No está mal el libro para llevarlo a la playa. Como lo prescribe la época, es de lectura amena, ligerito y con unas cuantas astucias no demasiado complejas de entender. Claro que debería ser algo tonto o ciego (sucede) el político que no conozca esas astucias. En conjunto, el trabajo no hace más que reproducir la vulgata más elemental del discurso de nuestras derechas. Apenas se da vuelta la primera página, psicoanálisis berreta: toda la vida y obra de Néstor Kirchner en la política argentina se resuelve en el recuerdo presunto de un “peleador” que salió así de “terco” y “agresivo” porque “de niño (un niño que no vio suficiente televisión) tuvo que enfrentarse a sus compañeros de escuela que se burlaban por su ceceo y su mirada estrábica”. Cinco líneas más abajo se inscribe al ex Presidente en una línea de “grandes caudillos del siglo pasado” que va de Lázaro Cárdenas a Perón, Castro, Duvalier” y… Hitler.
Como es habitual entre quienes dicen estar de vuelta de las ideologías, a DB y su socio de escritura se les escapan de modo permanente sus derechosidades: el ataque irónico contra las izquierdas por melancólicas, la ley de medios entendida como un instrumento “para controlar los medios de comunicación”, el rebrote de “totalitarismos plebiscitarios” en Latinoamérica, un nuevo indigenismo al que textualmente ubican entre lo nazi y lo new age. Más este párrafo de la página 235: “Aquellos que expresan interés por los hijos de los desaparecidos no vacilan en atropellar los derechos y humillar a los huérfanos que fueron adoptados (por el caso Noble) cuando eso conviene a sus intereses”.
Demagogo hasta el asombro por su nivel de desprecio a la política y la sociedad, DB escribe como si lo hiciera para la peor platea de La Nación, de modo de recibir sus aplausos. A su entender, los actos populares son sólo “una forma de pasear, divertirse y conseguir unos pesos… Luego van a otro mitin y aplauden a quien paga, diga lo que diga (…) Esas manifestaciones son reminiscencias de una época que murió”. El que muere en ese punto es el libro mismo, que queda súbitamente viejo y pobre si se atiende a lo sucedido durante el último año desde los festejos del Bicentenario a la recuperación del kirchnerismo por la vía de sus acciones políticas, más la movilización sucedida tras la muerte de Kirchner. Acontecimientos que por otro lado desmienten la existencia de un único sentido común dominante en una sociedad mucho más compleja y rica que lo que trivialmente describe DB.
No hay nada más aburrido que asistir a una marcha, sostiene el hedonista DB, para afirmar algo tan livianito como que “nuestros países (por Latinoamérica) eran hasta hace poco enormemente aburridos”. Se viene entonces el panegírico de rutina acerca del divertidísimo estallido de la era de la imagen y las nuevas tecnologías, que no aporta una sola idea al acumulado en 25 a 50 años de literatura sobre el tema. Excepto por afirmaciones según las cuales en aquella sociedad del pasado “muchos creían que quien se bañaba en Viernes Santo podía convertirse en pescado”, que los peluqueros extraían las muelas y que dado que eso no es más así los políticos deberían entender que las elecciones no se ganan “llenando la Plaza de Mayo con cabecitas negras como lo hacía Perón”.
En graciosa contraposición a la idea de una política añeja, La Voz de Macri festeja en la página 72 el Alica, alicate televisivo de Francisco de Narváez: “A partir de ese día su popularidad creció de manera vertical”. No se pregunta qué tipo de gobierno pueda devenir del Alica, alicate, si bien, perdidísima en la página 111, una línea de texto recuerda que “ser buen candidato no significa ser un buen estadista”.

Atento boxes. De todo hay que leer en este mundo de dolor y hay algunas anotaciones de DB acerca de la derrota de Kirchner en la provincia de Buenos Aires que conviene tener en cuenta. Aún cuando hace un recorte feroz en la noción de lo que pueda haber perdido Kirchner por “peleador”, es verosímil lo que sostiene cuando dice que los ataques contra De Narváez fortalecieron al colombiano. O que se hizo un excesivo énfasis en la defensa del “modelo” siendo que el “modelo”, en la particular escala del 2009, no era tan visible como para ser percibido o apreciado como tal, fuera de los sectores cuyo voto duro estaba asegurado para el oficialismo. De cara a lo que viene, no está mal calibrar la afirmación elemental de DB cuando afirma que las campañas (o la comunicación) que sólo apuntan al voto fiel no son buenas campañas.
Aún en contradicción con la visión según la cual seguimos siendo monos incorregibles, también es para tener en cuenta lo que sostiene DB en esta frase: “Hacer una obra no compra la voluntad de los electores… Los ciudadanos, cuanto más tienen, más demandan. Si tienen alcantarillado, quieren luz. Si tienen ambas cosas, quieren parques. Si tienen las tres cosas, quieren una universidad en el barrio… Es impensable que llegue un momento en el que le digan al gobernador, intendente o al presidente ‘tenemos suficiente, preocúpese por otros’”. El párrafo alerta contra la peligrosa idea de que una elección esté ganada por lo hecho de bueno en el gobierno y sintetiza la lógica de las aspiraciones que reemplazan otras satisfechas.

La cápsula. El gran macanazo en la visión de Durán Barba/Nieto, más allá de lo ideológico, tiene que ver con una lógica de encapsulamiento, como si las campañas electorales se libraran fuera de todo espacio e historia posible. Es entendible el procedimiento argumental siendo que una operación básica del libro es compre campañas Durán Barba. Sin la menor modestia, los autores se la pasan vendiendo sus destrezas, un tipo de saber situado muy por encima de la ignorancia media de los políticos (“nuestros clientes”). Cada quince páginas, una frase del tipo “para hacer estas cosas se necesita de profesionales con experiencia”. A cambio, brillan por su ausencia los contextos históricos, las identidades culturales por complejas o elusivas que puedan ser, los procesos políticos y las alianzas, las marcas dejadas por las gestiones de gobierno o las de época. Todo es sanata y culto a la era de la imagen y del celular en una sociedad plana y vacía. Si todo se jugara en una campaña y nada más que una campaña, hasta se podría apostar a que Durán Barba podría hacer ganar a De la Rúa un año después de su renuncia.
Asombra la ausencia casi total de referencias sobre el rol de los medios de comunicación y la capacidad de acceder al dinero, los medios o los factores de poder a la hora de hacer campañas. Recién sobre el final del libro menciona DB un viejísimo best seller (1971) de David Cooper, La muerte de la familia, para sostener la tesis de que el avance central de nuestras sociedades se debe al ascenso de los medios. Página 406, tras un largo divague acerca de cómo pasamos de la horda a la ciudad-Estado y de allí a la democracia liberal: “La televisión hizo desfilar a los líderes despojados de sus ropajes y la gente se percató de que no eran divinos”. Una pelotudez notoria que revela lecturas ausentes en la formación de DB, siendo que se pueden rastrear extensísimas genealogías culturales (desde Aristófanes a la salida de la Edad Media y de allí a la revista inglesa Punch, nacida en 1841 o la argentina El Mosquito) generosas en sospechas, menosprecios y sátiras de élite o populares sobre la política.
Acaso no se le pueda pedir mucho más a La Voz de Macri, así como a Macri no se le puede pedir más que (lo peor de) Queen. Como toda escritura, el libro espeja a sus autores. Y si el favorito de Macri es La virtud del egoísmo (Ayn Rand), no puede sorprender que Durán Barba ancle la lógica esencial de sus recetas en la idea, un tanto compartible pero más bien tosca, de que sólo “somos simios con sueños racionales”.

EL GOBIERNO AFINA EL DISCURSO
El que habla es una de los mejores cabezas que trabajan en la Secretaría de Comunicación del Gobierno Nacional: “Todos los trabajos de Durán Barba tienen un eje estructurador que es el de cómo escucha el candidato o la política en general a determinado sentido común de una sociedad. Él intenta ajustar al candidato como a un surfeador en ese esquema. Por eso siempre trabaja con los candidatos de las derechas latinoamericanas, porque se trata de un modelo de conservación de lo dominante. Y por eso mismo no sirve para un gobierno como el nuestro. Él no podría trabajar con este gobierno por su matriz conceptual. Acá nuestro desafío es cómo generar un sentido común alternativo que sostenga las políticas que se llevan adelante. Para eso no alcanza un programa de tele o un medio oficialista”.
Con la llegada de Juan Manuel Abal Medina a la Secretaría, se vienen días de novedades y búsqueda de estrategias más integradas en la comunicación oficial. Con dos planteos básicos: mejorar en la construcción de los relatos que deben hacerse acerca del por qué de las políticas oficiales y hacerlo mediante el empleo en simultáneo “de todos los canales de comunicación, ya sean publicitarios, periodísticos, de comunicación directa, u otros”. El desafío que se plantean los viejos y nuevos cuadros de la Secretaría es “superar cierta fragmentación de la actual comunicación”, algo que podría llamarse dispersión o suma de tácticas sin estrategia. El segundo objetivo de la Secretaría es reunir en un único ámbito a los distintos organismos –que también viven su propia dispersión– que intervienen en el proceso comunicacional: Afsca, CNC, RTA, Télam, las señales de la TV Digital, de modo de centralizar y darle mayor velocidad tanto al surgimiento de los nuevos medios como a la producción de contenidos.
A diferencia crucial con la gestión de Mauricio Macri en la ciudad, la mejor comunicación del Gobierno Nacional suele tener relación no con fuegos de artificio sino con lo esencial y lo mejor de las políticas oficiales y sus resultados concretos. El déficit asumido, sin embargo, tiene que ver con lo simbólico, con la necesidad de construir esos relatos en los que cada acción de gobierno y cada conflicto que se afronte aparezcan vinculados en una cadena de sentido que permee en la sociedad. Buena parte de la acción permanente del kirchnerismo antes del 2009 adoleció de mejor comunicación on line. Para cuando llegó la campaña 2009 el slogan “Nosotros Hacemos” llegaba algo tarde o fuera de sincro. Estos son algunos de los problemas que el nuevo equipo comandado por Abal Medina busca revertir.


23/01/2011 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , | Deja un comentario

El conflicto agropecuario – Otra vez el campo pone en marcha las herramientas discursivas de 2008


L A ELITE DEL CAMPO (LLAMEMOS LAS COSAS POR SU NOMBRE) , NO ES EL “CAMPO” SON LOS PATRONES RURALES, TRATAN DE SEGUIR OPERANDO PARA DESPRESTIGIAR A  CRISTINA  QUE TIENE UNA ACEPTACIÓN DEL 60% EN TODO EL PAÍS, Y ASI AYUDAR AL MULTIMEDIO CLARIN Y A  LA NACION, JUNTO A SUS EMPLEADOS DE LA OPOSICIÓN POLÍTICA (MACRI, DUHALDE, ALFONSIN, PINO, STOLBIZER, ETC, ETC) , CON MIRAS A LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES. NO ESTAMOS EN MARZO DEL 2008, CUANDO A TRAVÉS DE ESOS  MEDIOS  ENGAÑARON A LA SOCIEDAD HABLANDO DEL CAMPO….EL PUEBLO ARGENTINO SABE BIEN QUIEN LES MIENTE…!!!

Marianike

Publicado el 18 de Enero de 2011


Los diarios Clarín y La Nación intentan equiparar el cese por una semana en la comercialización de granos con el conflicto por las retenciones móviles de hace más de dos años atrás, y buscan cuestionar “la política oficial”.

Comenzó la protesta encabezada por la Sociedad Rural al frente de la Mesa de Enlace y los medios hegemónicos vuelven a recurrir a herramientas discursivas ya utilizadas en conflictos anteriores entre el gobierno y parte del sector agropecuario.
Así, se cambian términos para reforzar el conflicto: la protesta o medida de fuerza pasa a denominarse “paro del campo”. Otra vez, la Mesa de Enlace y su principal entidad conductora, la Sociedad Rural, pasan a ser “el campo”.
Además, para estos medios,  estas entidades ya no cuestionan una medida puntual del gobierno, referida a la comercialización de granos, que incide en su precio.  Se intenta instalar un cuestionamiento al gobierno en sí mismo.
Clarín coloca en tapa la noticia, dándole máxima importancia su agenda. “El paro seguirá hasta el domingo. El campo retomó su protesta contra la política oficial.” El uso del verbo “retomó” tampoco es casual. Trata de indicar una continuidad, en este caso con el conflicto por las retenciones de 2008.
En página 3 varían levemente el título: “Paro del campo. Arrancó una nueva protesta del campo contra la política oficial.” Aquí trata de indicar que esta medida sería el resultado de la sumatoria de protestas anteriores. Ya en el cuerpo de la nota, repite: “La decisión de la Mesa de Enlace no es ajena al contexto político, al inicio de un año de elecciones presidenciales. Se trata de las mismas cuatro entidades que desafiaron la política de Cristina Fernández en sus primeros meses de su presidencia, con la prolongada protesta contra la resolución 125 entre marzo y julio de 2008.”
En página 4, Clarín despotrica contra el precio del pan en la Argentina y lo compara con el valor que tiene en Brasil. Además, intenta mostrar un cerrado respaldo desde la oposición. “Coincidencias. Respaldo al campo desde toda la oposición.” El diario de Noble y Magnetto publica un cuadro con declaraciones de Hermes Binner, Francisco de Narváez y un comunicado de la UCR, los cuales serían “todo” el arco opositor para ellos.
La Nación, en su suplemento Economía y Negocios, elige entrevistar precisamente a tres productores que participaron del conflicto de 2008. Además, no se les tomó nuevas imágenes a los entrevistados: la fotografía de los tres productores, marcan en el epígrafe, es de ese año, cuando estuvieron en pleno paro. “La protesta nos parece justa”, titula. Más adelante, un testimonio desecha las posibles respuestas oficiales: “A mí me interesa que me paguen lo que corresponde, no los créditos”, habría dicho un productor citado  en la página 2, según el diario de Mitre.
Página/12 titula en tapa “Otra vez soja”, vinculando también el trigo, causa de la protesta actual, con la soja, principal motivo del conflicto en 2008. Los mismos sectores que están detrás de la soja, dice Página, también se agazapan tras el trigo.
En página 5, en los temas de debate, Tomás Lukin reunió dos notas de opinión con respecto a la política agropecuaria y a la rentabilidad rural. “Una época de oro para el campo. Las quejas de la dirigencia rural por la intervención estatal no alcanzan a disimular las extraordinarias ganancias que logró el sector. Primero por el dólar competitivo y luego por el impulso adicional de la suba de precios.”
BAE también dedica su título principal en tapa al tema, minimiza la medida como “simbólica” y destaca que no tendrá impacto en el abastecimiento interno. En página 2 también menciona los reflejos gubernamentales respecto a la situación: “Comienza el paro agropecuario y el Gobierno sale a controlar a las exportadoras y molineros.”

La Prensa le otorga un cuadro en tapa, y también remarca en página 3 que la medida no producirá desabastecimiento. “Campo: comenzó el paro y dicen que no habrá desabastecimiento. El cese de comercialización de cereales y oleaginosas, que se extenderá hasta el próximo domingo, no va a afectar en absoluto al público.”

Ámbito Financiero, además de mencionar las “lluvias que ayudan a la soja”, elige titular en página11 con una afirmación gubernamental que tiende a restar gravedad e impacto a la medida de la Mesa de Enlace: “Gobierno dice que el paro del campo será inocuo. Y descata una frase del ministro de Agricultura, Julián Domínguez: “Hay un grupo minoritario que, por apego a dogmas ideológicos, atenta contra sus propios intereses.” <

Tiempo Argentino

18/01/2011 Posted by | Agricultura yGanadería, Como Registrarse., Economía, General, Medios de Comunicaciòn, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , , | Deja un comentario

Un modelo de país que contrasta con el que estamos construyendo


 

Publicado el 6 de Enero de 2011

Por Daniel Mojica

Hay hechos que ponen en evidencia lo que, a veces, las palabras de ciertos dirigentes no nombran, los titulares de ciertos diarios ocultan o tergiversan. Circunstancias que son manipuladas por los comunicadores del sistema de poder. Que clarifican el modelo de país que anhelan aquellos que no se animan a ponerlo en palabras. Porque, como bien lo manifestara quien ha leído todos los libros de Sócrates, “si decía lo que iba a hacer no me votaba nadie”. El modelo de país que proponen las corporaciones, sin enunciarlo, por la simple prepotencia del hecho consumado tiene las características que van saliendo a la luz: trabajo esclavo (en diferentes rubros), evasión impositiva; degradación de los servicios públicos privatizados (Edesur), tercerización en otros rubros, con la consiguiente degradación del trabajador y de las condiciones laborales. Para sostener semejante modelo es imprescindible: 1) la represión de la protesta social, (que nos lleva de manera irremediable a un pasado que los juicios a los genocidas, aunque de manera lenta, van camino a reparar, 2) el acompañamiento mediático de quienes comparten ese modelo de país y que han sido cómplices y socios del genocidio, 3) la complicidad de la dirigencia sindical que siempre ha acompañado las políticas en contra de los trabajadores y que se ha acomodado a las diferentes dictaduras (hoy, casi todos ellos enrolados en la CGT azul y blanca que conduce José Luis Barrionuevo). La prueba piloto la están llevando a cabo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con un jefe de gobierno que no pasaría un simple análisis preocupacional para un puesto de mediana responsabilidad. ¿Acaso alguien piensa que es casualidad la deferencia con que es tratado por los “periodistas cautivos” de los medios hegemónicos? ¿A qué otro dirigente político en funciones de gobierno que fuera sospechado de tantos ilícitos, y estando procesado por alguno de ellos, lo tratan tan bien desde los diferentes estamentos del sistema de poder? Hay un elemento más a considerar y que siembra confusión en algunas franjas juveniles, cuya natural rebeldía es canalizada para servir a los fines del mismo sistema de poder que enuncian combatir. Es el rol de cierta izquierda que se pregona como obrera o trabajadora, pero que acciona claramente en contra de la gran mayoría de obreros y trabajadores que, como se demuestra en cada acto realizado por las centrales que los representan, apoyan de manera clara y contundente el proyecto nacional y popular iniciado en mayo de 2003 y que hoy conduce Cristina Fernández de Kirchner. Vivimos un tiempo maravilloso, porque las máscaras que ocultaban estas realidades que los hechos nombrados ponen de manifiesto, hacen que podamos ver los verdaderos rostros de quienes se oponen al proyecto de país que estamos construyendo, donde la soberanía política, la independencia económica, la justicia social y la integración latinoamericana son cada vez más realidad y menos sueño. Este tiempo, que es la antesala del futuro que pretendemos, tenemos que defenderlo. De quienes pretenden arrasar todas y cada una de las conquistas conseguidas por el conjunto desde mayo de 2003 a la fecha. Esos personajes tienen nombre y apellido, y tienen en común que responden a la conducción de Héctor Magnetto. Son: Eduardo Duhalde, Mauricio Macri, Elisa Carrió, Patricia Bullrich, Gerardo Morales, Ernesto Sanz, Julio Cobos, Ricardo Alfonsín, Francisco De Narváez, Pino Solanas, y la dirigencia de esa “izquierda extraviada” sin remedio (PO, MST, y otros sellos similares, que son funcionales de manera conciente o no). En 2011, está visto, el sistema de poder no se va a quedar quieto ante la posibilidad de que el proyecto nacional y popular que encarna el actual gobierno sea plebiscitado mayoritariamente en octubre. Por eso las operaciones desestabilizadoras se irán sucediendo. Tengamos claro no caer en las provocaciones. Mantengamos el estado de alerta y movilicemos sólo cuando la conducción lo requiera.

TIEMPO ARGENTINO

06/01/2011 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

DESPUES DE KIRCHNER, LA IMPLOSION DEL GRUPO AHHH…


 

La hipnosis terminó

La muerte de Kirchner no creó un vacío de poder en el Gobierno sino en el Grupo Ahhh…. Las boutades de Carrió y Reutemann, en sendas pausas del spa y el campo, dejaron castañeteando los dientes a sus respectivas coaliciones. Sin fuerza, cohesión ni proyecto enfrentan a un gobierno coherente, fortalecido por el reconocimiento popular a su líder muerto y la adhesión a su continuadora, por temor a cualquier cambio de rumbo.

Imagen: Télam y DyN.

Por Horacio Verbitsky

Las boutades de Reutemann y Carrió, en sendas pausas del campo y el spa, dejaron castañeteando los dientes a sus respectivas coaliciones.

La imponente eclosión afectiva producida en cuanto se supo que había muerto Néstor Kirchner actuó como el chasquido que despierta a un hipnotizado. La bruma de imágenes inducidas por sugestión se disipa y la realidad recupera su nítida primacía. La espuma de los días y la trivialidad del debate mediático, detrás del cual eran visibles los intereses, habían tendido un velo deformante, que desapareció en un minuto. Clarín ni siquiera tuvo tiempo de levantar el aviso transparente de un hipermercado que estaba en su portada on line y que durante varios minutos proyectó una salva de fuegos de artificio sobre la noticia de la muerte de Kirchner, como involuntaria celebración. La ruta de la emoción recondujo a la racionalidad perdida.

Un hombre ordinario

Unos minutos más tardó en instalarse la respuesta al nuevo escenario: como el primer día del gobierno de Kirchner en 2003, igual que al asumir Cristina en 2007 o como al conocerse los resultados del escrutinio de 2009, la condición pregonada para la gobernabilidad fue el consenso y la concertación con los intereses corporativos. Esta insistencia en torcer la voluntad del gobierno por medios insidiosos, es una muestra de impotencia de quienes no pueden imponer sin amenazas su propia agenda, por falta de fuerza, de cohesión y de proyecto. Kirchner tuvo la sagacidad de persistir en el rumbo trazado sin amilanarse por riesgos ni contratiempos. Esa obstinación en perseguir un objetivo claro por encima de las contradicciones inevitables de la acción política, la sencillez del discurso que repitió sin variar durante años y su coherencia con la práctica es lo que el país reconoció con demostraciones de amor y gratitud como no se recuerdan en muchas décadas, por parte de la multitud más diversa de la historia, donde los sindicatos obreros coincidieron con las minorías sexuales. Sólo la ceguera irremediable de quien no quiere ver puede confundir con necrofilia este diálogo profundo de una sociedad en mutación con el liderazgo que le permitió emerger. A los pocos días, comenzó una desaforada idealización. ¿Quién podrá llenar el vacío que deja tan enorme figura?, es el solapado subtexto que, una vez más, apunta a menoscabar a Cristina, reciclando la ficción de que él era el único poder real. El mejor ejemplo está en el título de la crónica del diario Washington Post, “Transición sudamericana: las dos mujeres que liderarán el futuro de Brasil y Argentina”. A ambas les vaticina “una transición difícil”, como si CFK recién se hiciera cargo de la presidencia, al mismo tiempo que la electa Dilma Rousseff. Kirchner sólo fue un hombre ordinario que, puesto en una situación extraordinaria, estuvo a la altura del desafío. No más, pero tampoco menos. Lo mismo vale para su esposa. Eso es lo que el pueblo celebró en Buenos Aires y Santa Cruz, con tristísima satisfacción.

¿Por qué cambiar?

Fueron una pareja sentimental y política, que compartió vida y proyecto. Y al pueblo jamás le fue mejor en décadas. La economía crece por encima del 9%; la relación deuda/PIB se redujo diez veces y es la menor desde el empréstito Baring de 1826; las reservas son las más elevadas de la historia; las relaciones con los países vecinos son estrechas y cooperativas, con Estados Unidos y Europa, cordiales y respetuosas pero en un pie de igualdad. Los jefes de la dictadura criminal están presos y son juzgados. La justicia funciona con independencia del gobierno, aunque no siempre de los poderes fácticos. La producción y las exportaciones agrícolas y de automóviles serán este año las mayores de la historia. El consumo crece a pesar de la elevada inflación, los salarios formales superan el IPC, la Asignación Universal por Hijo compensa la diferencia para los precarios, el desempleo cayó a 7,6% y sigue bajando. Los obreros de la multinacional francesa Renault, que presentó un nuevo auto, con 40% de piezas argentinas, aclamaron a la presidente. Son tan jóvenes como quienes colmaron la Plaza de Mayo y las calles porteñas para despedir a Kirchner. ¿Por qué debería cambiar Cristina una política que goza de tanta adhesión? Si ella se lo propusiera, hoy sería reelecta en primera vuelta, por mayor diferencia que en 2007, cuando dobló a la segunda fuerza.

La famosa crispación

Kirchner no está y CFK pasó los últimos días en la cumbre del G-20. Si el relato predominante fuera cierto, esto debería reflejarse en un clima de serenidad y concordia. Por el contrario, todas las contradicciones del Grupo Ahhh… asomaron como fracturas expuestas. Los efectos más deletéreos afectaron al Peronismo opositor, la Coalición Cívica Libertadora, el radicalismo, el socialismo y el PRO, donde se produjo una verdadera implosión. Una semana antes del 27 de octubre, José Scioli pedía proyectos y ofrecía cargos en el futuro gabinete presidencial de su hermano. Su trabajo junto a Francisco de Narváez no obedecía a que se hubiera distanciado del gobernador bonaerense, como acordaron simular: Daniel Scioli aspiraría a la presidencia y De Narváez lo acompañaría como candidato en la principal provincia del país. En el último diálogo con Scioli, Kirchner cortó camino y lo invitó a que compitiera con él en las primarias justicialistas. “Si me ganás yo te apoyo”, le dijo. Scioli protestó lealtad pero siguió con su plan de congregar al kirchnerismo y al peronismo disidente, sin confrontar con nadie. El espacio político para esa fantasía se le ha hecho minúsculo y no le queda mejor alternativa que la reelección en Buenos Aires. Pero esto ha desacomodado al Peronismo opositor. Como también desapareció en acción el vicepresidente Julio Cobos (beneficiario del mayor hit musical del año), De Narváez ha renovado los contactos con el senador Carlos Reutemann, quien pegó un portazo en las narices del ex senador Eduardo Duhalde y sus acólitos, quienes pretendían seguir como si nada hubiera sucedido. Reutemann estaba negociando con Kirchner un acuerdo para impedir que en Santa Fe volviera a imponerse el Pacto Radical-Socialista. Implicaba la elección en primarias justicialistas entre el diputado kirchnerista Agustín Rossi y el entenado reutemista Jorge Obeid. Para Kirchner, y para Cristina ahora, la condición era que el senador sojero apoyara la candidatura presidencial del FpV. La votación por el presupuesto fue una prueba ácida para esa amalgama: Rossi solicitó que los seis diputados nacionales que responden a Reutemann y Obeid votaran el proyecto oficial, a lo que se negaron. La confluencia de julio sólo es posible dentro de un acuerdo para octubre. De otro modo, sólo resolvería los problemas de Reutemann, lo cual no constituye una prioridad en Olivos. Otro tanto vale para Córdoba, donde siguen bien encaminadas las conversaciones con el ex gobernador José De la Sota, menos remilgado que Reutemann. En la Capital, los contactos se habían entablado con colaboradores de los más próximos a Pino Solanas. En combinación con CFK, Pino hasta podría ganar la jefatura municipal. El problema es que esto lo obligaría a despedirse de su regalada existencia, y además dispersaría su tropa, una sumatoria de microemprendimientos como los de Claudio Lozano, Humberto Tumini y Miguel Bonasso, siempre asidos de algún faldón nacional para no caerse del mapa. También se movieron las placas tectónicas en las cámaras patronales agropecuarias, cuya Mesa de Enlace pasó al olvido, dada la avidez de Eduardo Buzzi por reubicarse en la nueva situación. Hasta hace poco pretendía llegar a la gobernación de Santa Fe por el duhaldismo. Hoy pugna por la mera subsistencia, desprestigiado en todos los ambientes que supo frecuentar, y sólo anhela que le tiren un cable desde la nave oficial. ¡Hasta fue mencionado por Clarín, que no perdona, entre los operadores del FpV para la aprobación del presupuesto!

La implosión

El mayor escándalo lo produjo la jefa de la Coalición Cívica Libertadora, con su denuncia de un nuevo Pacto de Olivos. Los radicales nunca habían abjurado de la reforma constitucional de 1994, negociada entre su líder Raúl Alfonsín y el entonces presidente Carlos Menem. Sin embargo, a la sola mención de Elisa Carrió saltaron como si se tratara del peor insulto. Es cierto que estaban sensibilizados por la propia fractura que los partió al medio en la disputa por la presidencia del bloque, que ahora se repite en el Senado. También cruje la bancada macrista que, como animal de dos cabezas, se intercambia acusaciones cara a cara. Más sosegada fue la respuesta oficial ante el otro exabrupto de Carrió, acerca de una presunta “Banelco de Cristina”. Aníbal Fernández recurrió al mecanismo psicológico de la proyección y Rossi dijo que el escándalo de una denuncia sin fundamentos fue la única forma de impedir una derrota en la inminente votación presupuestaria. Lo confirmó la camaleónica asistente de Carrió, Patricia Bullrich, ex ministra de Trabajo de Fernando de la Rúa, al confesar que “si no denunciábamos, perdíamos la votación”. Ya las declaraciones de las diputadas Cinthya Hotton (macrismo evangélico) y Elsa Alvarez (radicalismo patagón) sobre llamados telefónicos habían sido interpretadas por la prensa de oposición como ofrecimientos de soborno, cosa que ninguna de ellas había dicho. Sería ingenuo, si no fuera perverso, suponer que una gestión semejante se haga por teléfono y sin una relación personal previa. La verdadera Banelco fue el traslado de 5 millones de pesos para pagar a senadores propios y ajenos por parte del secretario del Senado, no un diálogo político sobre la importancia de contar con un presupuesto para el último año de gestión. La denuncia es de tan extrema gravedad que no se entiende cómo las dos legisladoras omitieron su judicialización, obligatoria por el artículo 117 del Código Procesal Penal, ni accedieron a identificar quién o quiénes les ofrecieron qué cosa. En cambio, se propicia una investigación parlamentaria, en la que una vez más se buscará enlodar al gobierno, como ocurre desde el día en que Cristina juró el cargo. El Grupo Ahhh… y sus satélites de izquierda no escarmentaron con la ley previsional del 82 por ciento. Ese único éxito parlamentario que consiguieron en un año se les volvió en contra. Cuando CFK cumplió su promesa de vetarla no hubo una sola protesta de los presuntos afectados, mientras en Francia más de tres millones de personas paralizaban el país para reclamar por el aumento de tres años en la edad jubilatoria. Hacía falta un esfuerzo de voluntarismo y microclima para no percibir la valoración del gobierno que latía en las capas profundas de la sociedad y que salió a la superficie en cuanto la muerte de Kirchner hizo entrever el peligro de un cambio de rumbo.

De Buenos Aires a Seúl

“Esta presidente inteligente y luchadora como pocas, valiente como ninguna” (según la definición del nieto de uno de los grandes juristas del establishment liberal, que se refiere a ella como “la chica que nos gusta”) presidía al mismo tiempo la apertura de la mesa de Finanzas en la Cumbre Mundial del G-20 en Corea. Allí reivindicó sus políticas activas para superar la crisis financiera y sostener el empleo y el consumo. Mencionó la acumulación de reservas como defensa contra la volatilidad de los mercados, el pago con ellas de compromisos externos para invertir los recursos fiscales en la economía real y las restricciones al ingreso de capitales especulativos. “Las finanzas tienen que volver a la escala de la producción de bienes y servicios y tenemos que mejorar los salarios porque la gente tiene que consumir”, explicó. Para tirria de quienes no abandonan las catastróficas recetas del establishment, concluyó que en la Argentina “comprobamos que no puede crecer un sector a costa de que se derrumbe el resto de la sociedad”, y que esa enseñanza es aplicable a escala global. No es una conclusión presuntuosa. En Holanda, los economistas Servaas Storm and C.W.M. Naastepad, de la Universidad Tecnológica de Delft, acaban de publicar un artículo (“El costo de la desigualdad”) en el que analizan las consecuencias de la teoría de la tasa de desempleo que no acelera la inflación (o, por su sigla en inglés, la NAIRU), responsable de los espectaculares desequilibrios que culminaron con el colapso de 2007/2008. Para la NAIRU, que los autores equiparan con el ejército de reserva de desocupados de la doctrina de Marx, habría un desempleo de equilibrio, resultante del conflicto distributivo entre trabajadores y patrones. Su principal implicación es que los gobiernos y sus banqueros centrales no deberían promover el pleno empleo porque aceleraría la inflación. En consecuencia el mercado laboral debe ser desregulado, los estados de bienestar puestos a dieta y la posición negociadora de los sindicatos debilitada, de modo de reducir el salario real respecto de la productividad y mejorar la rentabilidad empresarial. Crecimiento e igualdad serían así incompatibles. Esta familiar descripción de lo que ocurrió en la Argentina del neoliberalismo está en la base de la crisis global. Al acentuarse la desigualdad y disminuir los ingresos del 90 por ciento de la población surgió un mercado cautivo de préstamos para mantener el nivel de vida de esos hogares. Al mismo tiempo se incrementaban los ingresos del 10 por ciento restante, origen de la sobreabundante liquidez que se depositó en fondos especulativos. Ese exceso de crédito no se utilizó para financiar el progreso técnico sino para la creación de nuevos e imaginativos instrumentos financieros, como la securitización de las hipotecas que, a partir de cierto punto, fueron insostenibles y pincharon la burbuja. Aunque la crisis haya emergido en el sector financiero, dicen los holandeses, sus raíces son más profundas y residen en el cambio estructural en la distribución del ingreso en los últimos treinta años. Para impedir la fragilidad financiera y la crisis es preciso “disciplinar a las empresas, los inversores y los mercados financieros”. Los autores proponen una toma de decisiones compartida a nivel de empresas, para desalentar la actividad especulativa y no productiva. “Un crecimiento más igualitario, traccionado por el salario y con baja desocupación, es crucial para impedir la acumulación de los excesos de liquidez que desencadenaron la actual crisis”. La alternativa a la NAIRU es el regreso a la regulación financiera y a políticas más equitativas de pleno empleo. Como si también volvieran de un sueño hipnótico, Storm y Naastepad enuncian algunas viejas verdades elementales. “El salario no es sólo un costo para las empresas (como supone la NAIRU) sino que mayores remuneraciones también producen beneficios macroeconómicos, como mayor demanda y más rápido aumento de productividad, mayor capacidad utilizada por las empresas y mayores ganancias”. Si aumentan la demanda y las utilidades también crecerá la productividad, por la inversión en nuevo equipamiento de tecnología más avanzada. Los mayores salarios, una fuerte protección legal para los trabajadores y su participación efectiva en la gestión de las empresas también motivarán a los trabajadores a comprometerse con las empresas a través de una mayor productividad. Además de los líderes de una docena de compañías globales, escucharon el mensaje de Cristina el presidente y vice de la Unión Industrial, Héctor Méndez y José Ignacio Mendiguren, los mismos que han liderado la oposición a todas las medidas que el gobierno adoptó en ese sentido y que ahora resisten, con el apoyo del Episcopado Católico, la participación obrera en las ganancias contenida en la Constitución desde hace 53 años. ¿Qué habrán entendido esas mentes obtusas, reacias al inevitable despertar?

Página 12

14/11/2010 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Peronismo Federal: los ´90 no se han ido, aguardan su oportunidad


02/08/2010 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized, Videos | , , , , , | Deja un comentario

Argentina retrógrada – Quiénes impulsan la oposición al matrimonio gay


Oscurantistas. Bergoglio, Mitre, director de La Nación, De Narváez y Chiche Duhalde desoyen a la sociedad que marchó el 28.

01-07-2010 /  Los líderes de la cruzada antigay son los mismos que piden la impunidad de los represores, avalan la mano dura y alimentan la discriminación.

Por Diego Rojas

Quién puede dudar de que la Argentina es un país extraño? Nuestra sociedad se encuentra a las puertas de la ampliación de los derechos civiles hacia una parte de la población que carece de ellos. Hombres y mujeres a quienes el Estado considera, todavía, ciudadanos de segunda clase. Personas privadas de garantías a las que accede, con la naturalidad del ejercicio republicano, el resto de la población. Niños con posibilidades legales cercenadas que podrían ser protegidos por el paraguas jurídico de la igualdad.

La aprobación de la ley de matrimonio entre personas del mismo sexo garantizaría el acceso al estado de derecho a centenares de miles de personas que hoy se encuentran por fuera de él. Sin embargo, este es un país extraño. La nueva situación que produciría una sanción favorable de la ley, que ya tiene media sanción, en el Senado provocó un reguero de manifestaciones oscurantistas. Una brotada reacción de la derecha local, sus representantes y sus instituciones, que salieron a atacar la posibilidad con los botines de punta. Que decidieron lanzar una cruzada para resguardar una forma de ver la vida anquilosada, una mirada perimida sobre la sociedad.

Los senadores, en sus orígenes, se diferenciaban de los diputados por representar a las provincias, mientras que estos últimos se erigían como los representantes del pueblo. Los miembros de la Cámara alta expresaban una cuestión de clase de la que quedan rastros en la actual Constitución: el artículo 55 determina que quienes se postulen para ese cargo deberán “disfrutar de una renta anual de dos mil pesos fuertes o de una entrada equivalente”. En el Senado funciona una representación de los Estados de cada provincia y sus miembros no son elegidos de manera proporcional a la cantidad de habitantes. Estas y otras razones provocan que la Cámara alta sea, estructuralmente, la división más conservadora del Poder Legislativo. En ese ámbito se resolverá, este 14 de julio, la aprobación o no de la ley. Algunos de sus representantes ya se pronunciaron. “Esta es una ley que gestaron los porteños, que gestó el puerto –afirmó Liliana Teresita Negre de Alonso, senadora por San Luis–. El puerto quiere esta ley porque quiere convertir a Buenos Aires en la capital gay del mundo. Y quieren atropellarnos a las provincias argentinas como si la Nación sólo fuera Buenos Aires y no la conformáramos todos.” Negre de Alonso, supernumeraria del Opus Dei, una de las órdenes más poderosas y oscuras del Vaticano, también afirmó: “Existe un fuerte movimiento que incluye la llegada de buques gay, la construcción de restaurantes gay, hoteles gay, galerías gay, shoppings gay. Hay todo un movimiento artístico muy fuerte en lo económico que necesita que esta ley salga sí o sí”. La senadora no se detuvo allí: “(la reforma del Código Civil) habilita la puerta al comercio ilegal de óvulos, esperma y de vientres”, sostuvo. No se trata de una expresión de pura ignorancia, sino de la estrategia de confusión que la representante católica ultramontana eligió diseñar para propagandizar su postura en contra de las libertades democráticas: la apelación al centralismo porteño en detrimento del federalismo nacional es una maniobra que intenta desarrollar divisiones que, si bien existen, no son la fuente de la iniciativa igualitaria. La legisladora puntana también se opuso a la designación de Eugenio Zaffaroni, Carmen Argibay y Elena Highton en la Corte Suprema y a la ley de educación sexual, votada por todos sus demás compañeros en el recinto. Sin embargo, aunque sus declaraciones pueden ser de las más brutales (le hizo competencia el diputado salteño Alfredo Olmedo, que justificó su voto en contra declarando: “No soy gay, para nada. Tengo la mente cerrada y la cola también”), no es la única representante en el campo político que postula estas posiciones. El Pro en su totalidad votó en contra del casamiento gay en Diputados y Mauricio Macri, su jefe político, siempre se mostró ambiguo respecto de la cuestión –primero se opuso; luego anunció que no se opondría al fallo de la Justicia, aunque el fiscal del Estado porteño obstruyó la resolución que lo habilitaba después de haber sido reprendido por la curia católica–. Francisco de Narváez votó en contra de la ley y fundamentó su voto: “Apruebo la unión civil, pero no estoy de acuerdo con el matrimonio de personas del mismo sexo”. La senadora Hilda “Chiche” Duhalde se refirió al diputado socialista Ricardo Cucovillo, que fundamentó su postura a favor en un emotivo alegato en el que describió lo que pensaba de su hijo gay, diciendo: “Cuando veo diputados que votaron a favor (del proyecto) sólo porque tienen un hijo homosexual pienso que votaron según su problema en particular”. La esposa del ex presidente aseveró: “El Gobierno (nacional) intenta sacarnos de las preocupaciones serias que tiene el país y meternos en estos temas que hoy no deberíamos estar discutiendo. Por otro lado, estamos hablando de minorías y hay estadísticas que dicen que las uniones homosexuales no duran más de un promedio de tres o cuatro años y en general tienen dificultades importantes a la hora de separarse”. La diputada evangelista Cinthya Hotton planteó: “El niño que es adoptado ya viene con problemas. Si lo damos en adopción a un papá y un papá, no le doy derecho a una mamá. El fin del matrimonio es la procreación”.

*La nota completa, en la edición impresa de Veintitrés

08/07/2010 Posted by | General, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Argentina – El rejunte neoliberal y la foto de los PRO disidentes


17-06-2010 /


Jorge Muracciole

La década con hegemonía menemista sin lugar a dudas marcó a fuego el imaginario y la cultura de la vida cotidiana de los argentinos, pero particularmente en las filas del Partido Justicialista dejó sus marcas indelebles. La metamorfosis en el sostén partidario del movimiento popular más importante de la historia contemporánea de nuestro país se convirtió en un caso de estudio de politólogos y analistas en el ámbito interncacional. El devenir de un sector de la dirigencia peronista en cruzados del neoliberalismo se constituyó en uno de los ejemplos paradigmáticos de la penetración del discurso hegemónico de la cultura neoliberal en ascenso en los años ochenta y noventa.

Esta gramática que nació en la revolución conservadora de Margaret Tatcher en los ochenta , junto a Ronald Reagan en Estados Unidos, trascendió las fronteras ideológicas de la derecha de los países centrales y se convirtió en la forma de gestionar la crisis hasta en gobiernos de la histórica socialdemocracia del Viejo Continente.

Nuestro país no fue la excepción, pero la virulencia de los cambios y la permeabilidad de determinados líderes nacidos en un movimiento popular signado durante décadas por las banderas de la independencia económica, la justicia social y la soberanía política, fue la novedad de esos años en la postergada e inequitativa América mestiza.

Los acontecimientos de diciembre del 2001 y el desplome de la continuidad política de los planes económicos ajustistas, expresados por el gobieno de la fallida Alianza, heredera del proyecto de subalternidad de las mayorías populares , donde la derecha de la Unión Civica Radical, encarnada en la figura del ex presidente De la Rúa, desencadenó un verdadero cataclismo en el escenario político, económico y social que generó corrimientos impensados en la dirigencia política unos años antes, cuando las formas propias del hacer político se confundían con la gestión del ninguneo a las necesidades de las mayorías y la fiesta de los sectores más concentrados de la economía.

En las jornadas de fines de diciembre, el paraíso neoliberal se derrumbó junto al engendro criollo de la convertibilidad. Y los políticos que se aggiornaron a los tiempos del consenso de Washington, comenzaron a mudar sus ropajes del fondo monetarista y superaron el tsunami insurgente del “que se vayan todos”, reforzando su seguridad personal, alterando sus hábitos públicos y ejercitando el bajo perfil, en esos tiempos, de hartazgos compartidos e insubordinación ciudadana.

Con el tiempo y con la normalización institucional se perdieron en las listas sábanas y adaptaron su discurso a los nuevos vientos. Eduardo Duhalde , otrora coequiper del caudillo riojano en los noventa, se convirtió en el reaseguro del stablishment para reencauzar la situación. Sus planes se desplomaron, con el plomo policial sobre los jóvenes piqueteros Kosteki y Santillan en el invierno del 2002, y su lento calendario debió acelerar imprevistamente sus tiempos. Hoy, tras su amague histórico de alejamiento de la política activa, retorna como el principal restaurador del proyecto neoliberal en franco retroceso, constituyéndose en el articulador del rejunte neoconservador del llamado PJ disidente.

Desde hace un tiempo a esta parte se ha propuesto con su gramática discursiva convertirse en el abanderado de la desmemoria. Llamando a la “reconciliación” de la ciudadanía con los partícipes e ideólogos del Terrorismo de Estado de la dictadura de 1976.

En una suerte de borrón y cuenta nueva con los genocidas justamente encarcelados. En esta utopía restauradora encuentra como socios de la partida al empresario-heredero Francisco de Narváez, que de financista del menemismos devino en un viaje sin escalas a líder del peronismo bonaerense y aspirante a la primera magistratura; Carlos Reuterman, el sempiterno indeciso a ocupar la pole position, de la carrera presidencial por el peronismo, amigo sin complejos del oriundo de Anillaco y experto en ocultar su pensamiento sobre el país de sus sueños, junto a Felipe Solá, político itinerante que de su puesto de secretario de Agricultura de Menem, saltó sin previa autocrítica a un papel destacado en el gobierno Duhalde, transformándose, de la noche a la mañana, en fugáz kirchnerista, hasta que la crisis del campo lo hizo retroceder a sus antiguas alianzas.

Alianzas que hoy se cristalizaron en una instantánea política en el Senado de la Nación, donde jugó de anfitrión el imprevisible Rodríguez Saá, quien se sumó sin mediar autocrítica al entente del peronismo noventista, que promete al corto plazo la firma de un documento programático que unifique la diáspora posmenemista. Ese fotograma de la prolongada película neoliberal en la Argentina, tuvo una amplia repercusión en los medios tradicionales. Incansables defensores del viejo orden y especialistas en dar oxígeno comunicacional a todo conglomerado variopinto con tufillo anti K, no perdieron la oportunidad de caracterizar el cónclave como “las bases de un nuevo consenso en el peronismo”.

Pero cuáles serán los puntos fundamentales de esa base programática, tanto en la esfera económica como en el amplio espectro de la política nacional, regional o incluso en sus relaciones bilaterales con la gran potencia del Norte.

En lo económico un plan que sepa atender los intereses de los sectores mas concentrados tanto del agro como de la industria, y que la derecha conservadora instale la “previsibilidad en los mercados”. Una suerte de nueva teoría del derrame, que bajo la seductora consigna de la “Argentina Productiva”, discipline al conjunto de la sociedad y en paticular a las clases subalternas en la restauración de un modelo que dependa en exclusiva de la reinversión de las superganancias empresarias.

Una prueba incontrastable de qué modelo de país se pretende, es su indisimulada voluntad de acercar al Ingeniero Mauricio Macri a su cruzada restauradora. De ahora en más el centro de su proyecto de acumulación social estará dirigido a operar sobre los miedos de la ciudadanía, tanto en materia de inseguridad como en la necesidad de orden y la vuelta al consenso de los noventa, donde lo políticamente correcto era ajustarse a los requerimentos de la acumulación.

Sus esperanzas de triunfo están cifradas en la remanida teoría del péndulo social, donde a cada etapa de avance de las fuerzas transformadoras le sucede un nuevo período de disciplinamiento de las mayorías en PRO de los intereses de los poderosos.

Buenos Aires Económico

18/06/2010 Posted by | Economía, General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Argentina… oposición o golpismo a la hondureña?


El desafío de la oposición automática

Sorpresa. Diferencias ideológicas pero estrategia común en un Parlamento anti K.

04-03-2010 /  Representantes de la UCR, Pro, Coalición Cívica, Gen y peronismo disidente unidos contra el Gobierno. El arco anti K debutó con un triunfo parlamentario. El pacto con Carlos Menem y la estrategia oficialista para sortear el cerco.

Por Luz Laici

Puede parecerlo algunas veces más que otras, pero la política nunca es un juego de suma cero. Tampoco de lógicas binarias, con un ring que muestra al derrotado sin poder levantarse ante la cuenta regresiva y al triunfador cargado en hombros por sus seguidores más fieles. Justamente, la precisa imagen que intentó imponerse en los últimos días tras el discurso de Cristina Fernández en la apertura de las sesiones ordinarias, la embestida de una oposición que, disfrazada de selección nacional, intenta mantenerse abroquelada a pesar de los quiebres internos y su virtual conquista de espacios de poder en el Parlamento.Sin embargo, en el medio de esa pelea entre oficialistas y antikirchneristas sin distinción de ideologías, hay cuarenta millones de argentinos que se levantan cada mañana, salen a trabajar, llevan a sus chicos a la escuela, lidian con ciudades inundadas y piensan cómo estirar la plata que tienen en el bolsillo para pagar la carne, los útiles y, con suerte, algún que otro regalito para la mascota del hogar.

Un espejo que no miente: la realidad, siempre, es mucho más compleja. Pase y vea.
El lunes 1 de marzo la Presidenta volvió a pisar el Congreso para inaugurar las sesiones ordinarias. Dijo Cristina: “Vengo a hablar del país real, que me toca administrar todos los días, donde se baten récords de consumo (… otro país, al que denomino virtual o mediático, en el que suceden cosas horribles, donde nada está bien, todo está mal”. La división tuvo sus ejemplos concretos:

– “La Argentina virtual hablaba de que no íbamos a recaudar en nuestra balanza de comercio exterior más de 6 mil millones de dólares. Recaudamos 17 mil millones”.

– “Nos hablaban de que nuevamente se iban a disparar los índices de desocupación, que íbamos a trasponer largamente los dos dígitos. Cerramos el año en el 8,4 por ciento”.

– “En cuanto a las reservas acumuladas, el año 2009 fue de crecimiento mucho menor, 0,9 (por ciento), pero tuvimos crecimiento positivo (…) pese a la crisis superamos este año los 48 mil millones de dólares. Queremos llegar de vuelta a los 50 mil millones, tope al que habíamos llegado en marzo de 2008, batiendo récords en toda la serie histórica”.

– “Los superávit gemelos, fiscal y comercial, que fueron bandera de esta gestión y condiciones y pilares macroeconómicos del sostenimiento, fueron para el período 2003-2008, 82.966 millones de dólares (a favor). Durante el período de la convertibilidad tuvimos balanza comercial negativa”.
No fue caprichoso el contraste presidencial. Detrás de la pólvora, el discurso K reveló una estrategia que tendrá a las mejoras económicas como pilar de supervivencia. Y dio las primeras puntadas, con hilo: CFK anunció la derogación del decreto de necesidad y urgencia 2010/09 –que preveía la creación del Fondo del Bicentenario con reservas del Banco Central– y dio a conocer la firma de otros dos, con igual origen monetario pero distintas características –uno conforma el Fondo de Desendeudamiento Argentino, para cancelar deuda con acreedores privados; y otro simple, que prevé pagos al Banco Mundial y al Banco Interamericano de Desarrollo– que contaron con ejecución inmediata por parte de la entidad monetaria del país.

El revés del Gobierno pegó en el mentón opositor, que masculló bronca y puso en marcha una revancha automática. En la mañana del martes 2, representantes de la UCR, el Pro y la Coalición Cívica presentaron nuevas medidas cautelares para impedir la ejecución de la decisión presidencial. Un guión judicial que mutó de forma para presentarse en el Parlamento. Con tensión recargada y epicentro en el despacho del radical Oscar Aguad, el arco anti K decidió convocar a la Comisión de Finanzas de la Cámara baja. Y, en boca del diputado Alfonso Prat Gay, anunció: “Citamos a declarar a la presidenta del Central, Mercedes Marcó del Pont, junto al directorio de la entidad y al ministro de Economía, Amado Boudou”. Del “nosotros” del ex golden boy no participaron, claro, los legisladores oficialistas que resistieron la embestida opositora con su propia medicina: “¿Acaso eso es buscar consensos?”, repitieron.

No encontraron respuesta. Pero sí una explicación lógica: sin provincias ni municipios que gestionar –y ante los cuales rendir cuentas–, los lilitos dispusieron enfrentar a los K con artillería pesada y caiga quien caiga. ¿Para tanto? Tanto y más. “Si la Argentina tolera estas actitudes (en referencia a las decisiones presidenciales) no habrá orden institucional”, advirtió Carrió el pasado miércoles 3 y convocó a la Organización de Estados Americanos –cuestionada en los últimos meses por ratificar las elecciones en Honduras, que convalidaron el golpe de Estado contra el gobierno de Manuel Zelaya– a intervenir en el curso institucional de la Argentina (ver nota aparte). Una imagen que generó escozor. Aunque no fue la única: el mismo miércoles, las pantallas mediáticas mostraron a Hilda “Chiche” Duhalde junto a los radicales Ernesto Sanz y Gerardo Morales, el peronista disidente Adolfo Rodríguez Saá, el socialista Rubén Giustiniani, la romerista Sonia Escudero, el cómico Nito Artaza y la lilita María Eugenia Estenssoro, entre otros, alrededor de la misma mesa. El objetivo: “salvar” a la Patria. El mecanismo para el debut: rechazar el pliego de Marcó del Pont, presentado por el Ejecutivo ante el Senado para que la ratifique como presidenta del Central. Y, de cara al futuro, discutir un proyecto de ley girado a la Comisión de Asuntos Constitucionales de Diputados –comandada por la disidente y esposa de Luis Barrionuevo, Graciela Camaño– que pretende limitar la facultad presidencial de emitir decretos.

Lejos de la vorágine opositora, el Gobierno optó por no desesperar. “Si se están peleando todos contra todos”, justificó un funcionario cercano al matrimonio K y continuó: “(Mauricio) Macri está enfrentado a (Felipe) Solá y (Francisco) De Narváez, Lilita defenestra a (Julio) Cobos y los radicales no saben para dónde disparar. Lo mejor es que se desgasten entre ellos y se enfrenten en sus propios pagos, donde tendrán que explicarle a su gente por qué estando en las antípodas ideológicas son aliados en el Congreso. Las contradicciones van a empezar a saltar”. Y no son pocas. Por caso, el arco anti K deberá explicar:

– Su acercamiento con Carlos Menem, fuertemente cuestionado por legisladores como Carrió y convertido en pieza clave para derrotar al oficialismo. El armado opositor trocó su fidelidad a cambio de garantizarle un asiento en comisiones de gestión como Presupuesto y Hacienda y Relaciones Exteriores.

– La conformación de un espacio compartido por el socialista Giustiniani –candidato a vicepresidente por la lista de Lilita, en 2007, y defensor acérrimo de la gestión de Binner en Santa Fe– y el ex corredor de Fórmula 1 y ex gobernador provincial Carlos Reutemann.

– La unión entre el líder del Frente Cívico, Luis Juez, y sus eternos enemigos provinciales: el radicalismo.

En definitiva, la correlación de fuerzas entre los representantes de la oposición –hoy un espacio plagado de histeria, especulación, ambición y apenas alguna buena intención– definirá la sensatez (o no) de sus referentes. Carrió no tendrá gestiones a cargo pero los radicales son responsables de gobernaciones como Catamarca o Río Negro, los peronistas disidentes de San Luis o Neuquén y los socialistas del destino de Santa Fe. “Y entonces hasta los gobernadores deberán revisar su accionar”, reflexiona Matías Kulfas, director del Banco Nación y presidente de la Asociación de Economistas para el Desarrollo de Argentina (AEDA). “Las provincias mantienen un doble discurso: le reclaman fondos a la Nación pero no implementan acciones para generar recursos. Santa Fe, por ejemplo, tiene suelo fértil pero un impuesto a la tierra con una valuación del 10 por ciento sobre su valor real. ¿Por qué los dirigentes no cambian esta situación? En las provincias se muestran como víctimas pero también son responsables de que los gobiernos tengan déficit.”

Con la mira puesta en sobrevivir el 2010 –para ganar las elecciones presidenciales del 2011–, el matrimonio Kirchner ordenó actuar con celeridad para sortear los obstáculos judiciales y parlamentarios –un ámbito en el que resistirá los avances contra la gestión, como sucedió semanas atrás, cuando los senadores oficialistas se retiraron del recinto y dejaron sin quórum la sesión– y trazó dos caminos de seducción. Uno tiene como destino a los empresarios, con los que Cristina Fernández compartió una cena en Olivos semanas atrás y considera aliados imprescindibles para garantizar el desarrollo sostenido. En tren de establecer una convivencia armónica, la relación ya forjó un toma y daca primario: el Gobierno aseguró que mantendrá un dólar competitivo y fijó un techo para las negociaciones salariales –mientras la mayoría de los gremios reclama recomposiciones en torno al 25 y, en algunos casos como los frigoríficos, del 30 por ciento, el Ministerio de Trabajo deslizó como preferencia incrementos que ronden el 19 por ciento–, pero dejó en claro que no cederá espacios de intervención estatal en la economía.

El otro, en cambio, tiene como bandera de llegada al interior del país: con promesas a los gobernadores, el oficialismo pretende traccionar el apoyo político partidario necesario para romper el cerco de la oposición en el Parlamento y sancionar leyes clave para la gestión de gobierno. “Todos respetan a quien le da de comer”, chicanea un aliado K, que suma otras cartas: la posibilidad de conquistar a representantes de centroizquierda en votaciones específicas o torcer la decisión de legisladores más proclives al coqueteo entre bandas, como el caso de la santafesina Roxana Latorre, el pampeano Carlos Verna o el mismísimo Menem, que salvó al Gobierno de una derrota en el Senado –permitiendo que el cuerpo reeligiera al bonaerense K José Pampuro como presidente provisional– y luego benefició a la oposición que alcanzó la mayoría en las comisiones.
Señora y señor lector. La tira Valientes habrá terminado en TV pero no podrá decir que no tiene con qué entretenerse. Con Corte Suprema de lujo pero oposición automática, navegar el rumbo del país avizora como una historia de novela.

Veintitrés

09/03/2010 Posted by | Como Registrarse., Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario