America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

Por qué EE.UU. no quiere perder Egipto


Andrés Sal.lari

Rebelión

Los sucesos de las últimas semanas en el norte de África y parte del Medio Oriente nos obligan a reflexionar sobre algunos países que permanecían marginados del habitual análisis geopolítico; y al realizar este ejercicio vuelve a evidenciarse que el concepto de imperio aparece más vigente que nunca.

En Egipto pareciera ser que la última palabra sobre la forma de establecer la continuidad de su sistema político la tiene Washington y no El Cairo.

Estados Unidos avaló durante años a quien hoy la prensa hegemónica occidental descubre como el dictador Hosni Mubarak.

El ultraconservador exvicepresidente de George W. Bush, Richard Cheney, calificó a Mubarak, de viejo amigo y aliado de Estados Unidos, también instó a la Casa Blanca a tener eso en consideración al tratar la crisis en ese país. El ideólogo de la invasión a Irak aseguró: “Creo que Mubarak necesita ser tratado como se merece, porque ha sido un buen amigo”. Cheney recordó que el dictador colaboró con Estados Unidos durante la Guerra del Golfo de 1991 al permitir la presencia de aviones estadounidenses.

Parece ser que la línea expresada por el viejo halcón no es marginal, el enviado de Barack Obama a Egipto, Frank Wisner, definió: “La continuidad de Mubarak en el liderazgo político de Egipto es fundamental: es la oportunidad con la que cuenta para escribir su propio legado”.

Egipto es el segundo cliente más importante para la industria armamentística estadounidense detrás de Israel. Se calcula que Mubarak gasta entre 1.200 y 2.000 millones de dólares anuales en comprarle armas a Estados Unidos.

Este dato nos abre el camino para entender el por qué Washington no puede permitirse un gobierno no adicto en El Cairo (capital de Egipto). Si Washington no puede permitir que el arsenal atómico paquistaní pase a manos islámicas, la misma lógica debe plantearse para el multimillonario arsenal de Egipto.

Geopolítica regional

En Asia Central, el Medio Oriente, en todo el norte de África y hasta el conocido cuerno donde se enclava Somalia existe una feroz batalla liderada por Washington y sus gobiernos aliados por frenar el avance de los movimientos islamistas.

Los puntos más calientes de esta contienda son Pakistán, Afganistán, Irak, Líbano, Yemen y Somalia.

Con los últimos levantamientos populares se suman a la preocupación imperial Túnez, Egipto y Jordania.

Para frenar distintos tipos de islamismo en estas regiones Washington arma y avala feroces operativos militares contra los talibanes en el noroeste de Pakistán; invade Afganistán con más de 100 mil soldados, maniobra políticamente –otra vez con más de 100 mil soldados- en Irak; hace lo imposible por frenar la llegada de Hizbulá (el Partido de Dios) al poder en el Líbano; cataloga de terrorista al gobierno democráticamente electo de Hamás en la Franja de Gaza y colma de agentes de la CIA a Yemen para combatir a los campamentos de Al Qaeda en el sur de la Península Arábiga.

A fin de 2006 un grupo político militar islámico conocido como las Cortes, tomó el poder en Mogadiscio, capital de Somalia. Estados Unidos ordenó al gobierno de Etiopía invadir Somalia para derrocar a los islamistas; lograron su objetivo, pero la batalla en está lejos de terminar.

Estos datos nos ayudan a entender cuan fuerte juega Washington en la región.

Egipto

Egipto no es la pauperizada Somalia, es una potencia regional con un ejército altamente equipado. El Cairo está muy cerca de Tel Aviv (Israel) y Mubarak ha sido un factor principal a la hora de mantener los intereses árabes mucho más cerca de Washington y Tel Aviv que del pueblo palestino, eso no debe cambiar.

Durante las primeras décadas de la segunda mitad del siglo pasado Egipto fue un faro para muchos países en la región y en el mundo, la cuna del nacionalismo árabe encabezado por Gamal Abdel Nasser.

Washington conoce la capacidad de influencia de Egipto en la región, Nasser inspiró la revolución libia liderada por Muamar Kadafi y al partido Baas de Saddam Hussein en Irak.

Esto quiere decir que si un proceso contrahegemónico o anti imperialista surge hoy en Egipto, los efectos para la estrategia de Washington en la región podrían ser devastadores.

Hasta ahora no aparece ningún grupo político que pueda capitalizar el descontento con el régimen de Mubarak, ni por el lado del nacionalismo árabe, ni por el lado del islamismo. No existe en el Egipto actual nada similar al Movimiento de Resistencia Islámico Hamás que gobierna la vecina Franja de Gaza, ni al Partido de Dios que está cada vez más cerca de lograr la hegemonía política en el Líbano.

Evo e Irán en escena

En la línea de fortalecer su proyección internacional el presidente de Bolivia, Evo Morales, sumó su visión desde el Foro Social Mundial en Senegal: “Hay una rebelión de países árabes contra el imperio norteamericano, esa lucha de los pueblos va a ser imparable por más que el Gobierno de Estados Unidos financie millones y millones para acabar con esos movimientos sociales”.

Los líderes de la República Islámica de Irán –el gran enemigo geoestratégico del imperio dentro del mundo musulmán- juegan sus fichas.

El líder supremo de la Revolución, el ayatolá Alí Jamenei celebró lo que calificó como un “movimiento de liberación islámico” en el mundo árabe, y aconsejó a los pueblos de Egipto y Túnez que se unan en torno a su religión y en contra de Occidente.

Jamenei dijo que la revolución iraní de 1979, que depuso al sha apoyado por Estados Unidos y estableció la república islámica, podría servir como patrón en otras insurrecciones árabes.

“El despertar del pueblo islámico egipcio es un movimiento de liberación islámico y yo, en nombre del Gobierno iraní, saludo al pueblo egipcio y al pueblo tunecino”, dijo Jamenei a los fieles en las tradicionales plegarias del viernes en Teherán, la capital de Irán.

Washington toma nota, que los islamistas avancen en los territorios palestinos o en el Líbano es un problema muy serio, si toman El Cairo sería una catástrofe.

Washington logró mantener en pié a su dictador aliado durante 30 años; hasta el cierre de esta edición la suerte de Mubarak todavía no estaba echada. Con cientos de miles de egipcios en las calles demandando democracia, mantener al tirano es una labor compleja.

Una nota del periódico New York Times desnudaba las intenciones del imperio para poder seguir controlando Egipto: cerrar un acuerdo entre las Fuerzas Armadas y el vicepresidente Omar Suleiman y apartar a Mubarak retirándolo a su residencia estival de Sharm el Sheik; otra posibilidad sería enviarlo a un chequeo médico a Alemania.

Las fichas seguirán moviéndose y Washington hará lo imposible por mantener su hegemonía en Egipto. El resultado final de esta partida dependerá probablemente de la voluntad transformadora de las masas que estas semanas ocupan las calles egipcias.

http://andressallari.blogspot.com/

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 

 

08/02/2011 Posted by | General, Politica Internacional, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Un genocidio a sangre fría


Los misiles Qassam: una vil excusa que no engaña a nadie

Patricia Rivas

Yvke

Al Estado de Israel no le importa la verdad, como no le importa un comino la vida de civiles ni el Derecho Internacional. Estados Unidos e Israel justifican la masacre del sábado en Gaza por el hecho de que la resistencia palestina contra la ocupación lance misiles de fabricación casera contra las poblaciones israelíes aledañas a Gaza.

El poder mortífero de los cohetes Qassam quedó demostrado este sábado, después del peor ataque israelí contra los palestinos en 40 años, cuando Hamas lanzó 20 de estos proyectiles y dejó un saldo de una ciudadana israelí asesinada. Una víctima civil israelí contra más de 230 civiles palestinos asesinados.

Esa desproporción no es sino evidencia de la desigualdad de fuerzas entre uno de los Ejércitos mejor equipados del mundo y un movimiento de resistencia palestino que se alimenta de la desesperación de los palestinos en los territorios ocupados, donde la muerte parece el único destino claro: mártir o víctima, esa es la única opción para los niños palestinos que viven todos los días bajo la bota militar israelí.

La cuestión no es si se justifica o no el terrorismo, nadie se confunda. La cuestión es, de nuevo, de proporciones. Equiparar los crímenes de Hamas con los del Estado de Israel es como comparar a los judíos partisanos que combatieron la ocupación nazi en Europa con el III Reich. Sencillamente inmoral, y criminal, porque hace igual a la víctima y al victimario.

Claro que disparar proyectiles explosivos, así sean de fabricación casera y alcance limitado, contra población civil viola todo el Derecho Internacional Humanitario y la IV Convención de Ginebra. Nadie dice que eso esté bien. El asunto es que hay gobiernos, como el de Israel, Estados Unidos y Canadá, que esgrimen eso como justificación de un bombardeo masivo contra una de las zonas más densamente pobladas del mundo.

Según el cartel mediático internacional, los niños, las mujeres y los civiles que vimos tendidos en las calles, o con el cuerpo destrozado, son peligrosos “terroristas islámicos”. Pero sí nos hablaron con detalle de la mujer israelí que murió víctima del misil Qassam lanzado por Hamas.

Desde que la población palestina en los territorios ocupados se levantó contra las Fuerzas Israelíes de Ocupación en septiembre del año 2000, han muerto 430 civiles israelíes en los diversos atentados y acciones armadas llevados a cabo por todas las facciones de la resistencia palestina en su conjunto (1). En el mismo período, las Fuerzas Israelíes de Ocupación han asesinado a más de cinco mil civiles palestinos, entre ellos casi 900 niños (menores de 18 años no combatientes).

Y, por cierto, según el último reporte publicado por el Centro Israelí de Información para los Derechos Humanos en los Territorios Ocupados B´TSELEM , entre junio de 2004 y hasta el final de 2007 (es decir, en tres años y medio) un total de once civiles israelíes y cinco palestinos murieron a causa de ataques con misiles Qassam lanzados desde Gaza.

Esta organización israelí de derechos humanos califica, y con mucha razón, el lanzamiento de cohetes Qassam como un “crimen de guerra”, por las siguientes razones: “Las organizaciones palestinas que disparan cohetes Qassam declaran abiertamente que se proponen golpear, entre otros objetivos, civiles israelíes. Los ataques dirigidos contra civiles son inmorales e ilegales, y el asesinato intencional de civiles es una grave violación de la IV Convención de Ginebra, un crimen de guerra, y no puede ser justificado, bajo ninguna circunstancia. Es más, los cohetes Qassam son en sí mismos ilegales, incluso aunque apunten a objetivos militares, porque los cohetes son tan imprecisos que ponen en peligro la vida de los civiles en el área desde la que son lanzados así como en la que aterrizan, violando dos principios fundamentales de las leyes de la guerra: diferenciación (entre objetivos militares y civiles) y proporcionalidad (en el uso de la fuerza)”.

Si el lanzamiento de cohetes Qassam, con el poder mortífero antes reseñado, es un crimen de guerra, ¿quién podrá calificar las dimensiones del crimen cometido este 27 de diciembre por el Gobierno de Ehud Olmert y George W.Bush en calidad de cómplice?

Y quien dice este 27 de diciembre, dice cualquier otra fecha en los últimos 40 años, porque la masacre de civiles palestinos como política intencional del Estado de Israel, incluyendo niños, viene siendo sistemática en los territorios palestinos ocupados desde 1967.

Pero retomando el tema del artículo: las operaciones militares israelíes “como respuesta al lanzamiento de cohetes Qassam” por los palestinos, la lectura del informe del Centro Palestino para los Derechos Humanos (CPDH) sobre los asesinatos de niños en la Franja de Gaza por las Fuerzas Israelíes de Ocupación, titulado “Sangre en sus manos”, es revelador:

“Cuando los civiles son asesinados en la Franja de Gaza, el Estado de Israel alega permanentemente que es en respuesta al lanzamiento de misiles por parte de grupos militantes desde el interior de Gaza. Sin embargo, las investigaciones del CPDH sobre las muertes de civiles, incluyendo las muertes de niños en Gaza, refutan sistemáticamente estos argumentos.

En septiembre de 2006, el diario de Londres “Independent” publicó un informe en primera plana sobre las muertes de niños en Gaza que se convertiría posteriormente en una noticia internacionalmente divulgada. “Gaza: los niños asesinados en una guerra sobre la que el mundo no quiere saber nada” se centraba en las muertes de civiles palestinos en la Franja de Gaza durante una operación militar a gran escala de las Fuerzas Israelíes de Ocupación, denominada “Operación Lluvia de Verano” que asesinó al menos a 153 palestinos en junio-julio de 2006. Noventa y seis de las víctimas eran civiles desarmados, incluyendo al menos a 31 niños. El hecho de que civiles desarmados llevaran la peor parte de los ataques de las Fuerzas Israelíes de Ocupación ilustra claramente el nivel de fuerza letal excesiva que las Fuerzas Israelíes de Ocupación emplean permanentemente contra los civiles palestinos.

Israel se ha negado siempre a investigar los asesinatos de civiles desarmados por las Fuerzas Israelíes de Ocupación, incluyendo los de niños. En las extraordinarias ocasiones en que se han abierto investigaciones oficiales sobre asesinatos de civiles palestinos por las Fuerzas Israelíes de Ocupación, las investigaciones han sido realizadas por las propias Fuerzas Israelíes de Ocupación.

El 9 de junio de 2006, un barco cañonero israelí disparó siete proyectiles de artillería contra civiles en una concurrida playa en Beit Lahia, en el norte de la Franja de Gaza. Siete miembros de la familia Ghalia fueron asesinados en el ataque, y otros 32 civiles fueron heridos. Una investigación posterior de las Fuerzas Israelíes de Ocupación sobre los asesinatos de la familia Ghalia concluyó que “la probabilidad (de que el proyectil israelí causara la masacre) es absolutamente cero. No hay ninguna posibilidad de ello” (cita del investigador de las Fuerzas Israelíes de Ocupación Mayor Meir Klifi en el diario “Haaretz” del 14-06-2006). Esta afirmación de las Fuerzas Israelíes de Ocupación contradecía frontalmente la investigación del CPDH sobre los asesinatos de la familia Ghalia, que demostró, más allá de cualquier duda razonable, que la familia fue asesinada por los proyectiles de las Fuerzas Israelíes de Ocupación. Human Rights Watch también investigó los asesinatos, y concluyó que “Ha habido mucha especulación sobre la causa de los asesinatos en la playa de la familia Ghalia, pero las evidencias que hemos reunido sugieren con mucha fuerza que la culpa fue del fuego de artillería israelí”.

El CPDH ha expresado su firme oposición a estas investigaciones internas de las Fuerzas Israelíes de Ocupación, que no cumplen los estándares internacionales de independencia y transparencia y no representan ningún intento sincero por parte de las Fuerzas Israelíes de Ocupación de hacer que sus miembros rindan cuentas por los asesinatos de civiles palestinos desarmados, incluyendo niños.

Las investigaciones del CPDH sobre las muertes de los 68 niños asesinados por las Fuerzas Israelíes de Seguridad en la Franja de Gaza entre el 30 de junio de 2007 y el 30 de junio de 2008, han puesto de manifiesto que en muchas ocasiones los objetivos buscados por las Fuerzas Israelíes de Seguridad eran claramente niños.

El 21 de agosto de 2007, Abdul Qader Yousef Ashour, de trece años, y Fadi Mansour al-Kafarna, de once años, fueron asesinados por las Fuerzas Israelíes de Ocupación en Beit Hanoun, en el norte de la Franja de Gaza. Los dos niños habían estado jugando con un amigo en un huerto contiguo a la Escuela Secundaria Agrícola en las afueras de la norteña Beit Hanoun, cuando las Fuerzas Israelíes de Ocupación dispararon un misil tierra-tierra que los mató a ambos instantáneamente. El tercer niño, Ahmed Sa’id al-Bo, de trece años sufrió heridas de metralla por el ataque con misil. La madre e Abdul Qader, Sabah Mohammed Jadallah Ashour, se encontraba a unos cientos de metros de la Escuela de Secundaria Agrícola cuando escuchó el estruendo de una explosión. “Eran las 5.45 p.m. Sabía que Abdul Qader había estado jugando fútbol en el patio de la escuela”, declaró al CPDH. “Corrí inmediatamente hacia el patio de la escuela. De camino, un hombre me dijo que un niño llamado Fadi había sido herido. Le pregunté si sabía algo de un niño de azul, porque mi hijo estaba vestido de azul. Me dijo que el niño de azul había sido desmembrado”. (Entrevista del CPDH con Sabah Mohammed Jadallah Ashour, 09-07-08).

El CPDH visitó el lugar donde Abdul Qader Ashour y Fadi al-Kafarna fueron asesinados. Fueron asesinados a 2-3 metros de la Escuela Secundaria Agrícola, y aproximadamente 150 metros del emplazamiento de un lanzador de cohetes. Miembros de las familias Ashour y al-Kafarna confirmaron que ningún cohete se había lanzado desde Beit Hanoun el 21 de agosto de 2007. El CPDH confirmó que las Fuerzas Israelíes de Ocupación dispararon el misil tierra-tierra en las inmediaciones de una escuela, donde docenas de otros niños estaban jugando fútbol en el momento, poniendo en riesgo las vidas de todos estos escolares.

Las familias de Abdul Qader Ashour y Fadi al-Kafarna afirman que los dos niños fueron tomados como objetivo por las Fuerzas Israelíes de Ocupación para presionar a los padres de la localidad a que evitaran el lanzamiento de cohetes desde Beit Hanoun contra Israel”.

Testimonios como éste son los que nunca son noticia en el televisor. Revelan, por si nos quedaba alguna duda, que lo ocurrido este sábado en Gaza es un crimen de lesa humanidad, una masacre premeditada que no puede ser justificada bajo ninguna excusa.

No quiero terminar estas líneas acudiendo a la consabida exigencia de justicia y de cumplimiento del derecho internacional. Ese es el deber de los gobiernos del mundo, que una vez más emiten comunicados, más o menos firmes, pero que a la hora de la verdad, no aplican sanciones económicas contra el Estado de Israel (por cierto, que supeditar el acuerdo de libre comercio entre Mercosur e Israel al cumplimiento de la IV Convención de Ginebra, al menos, sería un gesto político que el Sur está en capacidad de hacer, dando ejemplo de coherencia al mundo, empezando por la encanallada Unión Europea).

No. Termino como empecé. Viendo en el cuerpo destrozado del niño de la foto y en la desesperación que lo rodea, a mi propio hijo. Ponerse en el lugar de una madre palestina, así sea por cinco minutos, es sobrecogedor. En estos días en que Belén esta presente en millones de hogares, y nos inspira sentimientos de humanidad un niño palestino que nació y murió bajo la ocupación de otro Imperio, me pregunto por qué nos acongoja tan poco el destino de un millón y medio de sus descendientes recluidos sin alimentos ni electricidad, bombardeados y a las puertas de una incursión terrestre… Y por qué somos tan condescendientes con los Herodes de nuestros días.


(1) Dato tomado de Wikipedia, una fuente nada sospechosa de antisionista, que hace un recuento exhaustivo de los civiles israelíes asesinados durante la II Intifada.

(2) Informe “Sangre en sus manos” sobre los asesinatos de niños civiles palestinos por las Fuerzas Israelíes de Ocupación en la Franja de Gaza. Puede descargar la versión en inglés en el sitio del Centro Palestino para los Derechos Humanos

29/12/2008 Posted by | Politica Internacional, Uncategorized | , , , | Deja un comentario