America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

La barbarie infinita – Atilio A. Boron


La barbarie infinita

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Por Atilio A. Boron
¿Qué está sucediendo en Gaza? El gobierno de Israel, un estado que somete a un injusto, cruel e inhumano bloqueo a un diminuto territorio palestino a orillas del Mediterráneo, decidió aplicar un escarmiento ejemplar por el asesinato de tres jóvenes colonos judíos presuntamente perpetrado por Hamas. Sin pruebas mínimamente convincentes y en medio de una sospechosa operación policial, Jerusalén acusó a esa organización de lo ocurrido con el propósito –como lo reconociera días atrás un apologista de Israel dentro de EE.UU., Zbigniew Brzezinski– de “agitar a la opinión pública en Israel para que justifique su ataque a Gaza”. Y eso fue lo que ocurrió: niños, ancianos, mujeres y hombres caen bajo el fuego de su metralla. Para Netanyahu y su gavilla en Gaza todos son terroristas, más allá de sus apariencias. Uno de los jerarcas de la dictadura genocida en la Argentina, Ibérico Saint Jean, dijo que “primero vamos a matar a todos los subversivos, después a sus colaboradores; después a los indiferentes y por último a los tímidos”. El gobierno israelí invirtió esa secuencia y comenzó por la población civil, gente cuyo único crimen era vivir en Gaza, y cometió un delito al aplicar una penalidad colectiva para un crimen perpetrado por algunos individuos. Después de este brutal y aleccionador escarmiento invadieron Gaza para aniquilar a los terroristas y sus colaboradores. Israel sabe que el rudimentario y escaso armamento de Hamas apenas podía ocasionarle daños de alguna significación. Sus amenazas de destruir al Estado de Israel son bravuconadas que no se corresponden ni remotamente con su poder efectivo de fuego. Pero son muy útiles en la guerra psicológica: sirven para aterrorizar a la población israelí y así obtener su consentimiento para el genocidio y la ocupación de los territorios palestinos. Y también para que Estados Unidos y los países europeos aporten todo tipo de armamentos y amparen políticamente al régimen. Justamente en estos días Israel solicitó a Wa-shington la entrega de 225 millones de dólares adicionales para financiar la producción de componentes de su escudo antimisiles, conocido como “Cúpula de Hierro”. El secretario de Defensa de EE.UU. remitió un mensaje al Senado y a la Cámara de Representantes urgiendo la rápida aprobación de la petición israelí. Si fuese aprobada la ayuda de EE.UU. para estos propósitos ascendería, sólo en 2014, a 500 millones de dólares. La ayuda militar, de cualquier fuente, que recibe Hamas es cero. La desproporción de fuerzas es tan flagrante que hablar de una “guerra” es una broma macabra. Lo dijo Marco Aurelio García, asesor especial de la presidenta Dilma Rousseff: “Lo que estamos viendo en Medio Oriente, por el amor de Dios, es un genocidio, es una masacre”.

Y es así porque Gaza no tiene ejército, no se le ha permitido que lo tenga. Israel tiene uno de los mejores del mundo, pertrechado con la más sofisticada tecnología bélica que le proporcionan Washington y las viejas potencias coloniales europeas. Gaza tampoco tiene una aviación para vigilar su espacio aéreo o una flota que custodie su mar y sus playas. Los drones y helicópteros israelíes sobrevuelan Gaza sin temor y disparan sus misiles sin preocuparse por el fuego enemigo, porque no hay fuego enemigo. Las nuevas tecnologías bélicas le han permitido “perfeccionar” lo que hizo Hitler en Guernica. En su furia asesina han bombardeado casas, escuelas, hospitales, recintos de la ONU. Sus poderosos aliados (cómplices de sus crímenes) convalidan cualquier atrocidad. Ya lo hicieron antes, y no sólo con Israel, y lo harán cuantas veces sea necesario. Su mala conciencia juega a favor de este plan genocida: callaron desvergonzadamente durante la Shoá perpetrada por Hitler ante la vista y paciencia de todo el mundo, desde el papa Pío XII hasta Franklin D. Roosevelt y Winston Churchill. Callarán también ante el genocidio que metódica y periódicamente se está consumando en Gaza, porque matar palestinos a mansalva es eso: un genocidio. El Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional estableció en 1998 que “se entenderá por ‘genocidio’ cualquiera de los actos mencionados a continuación, perpetrados con la intención de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso como tal: a) matanza de miembros del grupo; b) lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo; c) sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial”. El gobierno israelí incurre en los tres componentes de la definición. El problema para el Estado de Israel, al menos en su actual conformación, es que rara vez el genocidio ha sido un camino hacia la victoria. Hitler asesinó a seis millones de judíos en los hornos crematorios y terminó aplastado por sus enemigos. ¿Por qué pensar que este genocidio tendrá un resultado diferente? Es tal vez por eso que en la entrevista ya mencionada Brzezinski afirmó que con sus políticas Netanyahu “está aislando a Israel y poniendo en peligro su futuro en el largo plazo”.

Afortunadamente, dentro de Israel hay sectores que reprueban con durísimos términos la conducta seguida en Gaza: un grupo denominado “Judíos contra el genocidio”, el Partido Comunista de Israel junto con el Frente Democrático por la Paz y la (Hadash) han condenado los crímenes perpetrados en Gaza y plantean, además, la legitimidad de la resistencia de cualquier territorio ocupado. Pero hay otros que predican la aniquilación de los palestinos, como Ayelet Shaked, la diputada que instó a las fuerzas de ocupación a matar a las madres palestinas porque engendran serpientes terroristas. Y desde el gobierno israelí se trabaja para fomentar la deshumanización del “otro” árabe. Los grandes medios de comunicación y las escuelas enseñan a los niños israelíes a odiar a sus indeseables vecinos, degradados a la condición de una raza despreciable. Para involucrarlos en el esfuerzo bélico se los invita a que escriban mensajes de muerte en los misiles que lanzan sus fuerzas armadas. Otros niños serán los que caerán muertos por esos proyectiles amorosamente dedicados por sus contrapartes israelíes.

Este comportamiento es un escupitajo a la gran tradición humanista del pueblo judío, que arranca con los profetas bíblicos, sigue con Moisés, Abraham, Jesucristo y pasa por Avicena, Maimónides, Baruch Spinoza, Sigmund Freud, Albert Einstein, Martin Buber hasta llegar a Erich Fromm, Claude Lévi-Strauss, Hannah Arendt y Noam Chomsky. O con extraordinarios judíos que enriquecieron el acervo cultural de la Argentina como León Rozitchner, Juan Gelman, Alberto Szpunberg y Daniel Barenboim, entre tantos otros que sería muy largo nombrar aquí. La traición a los grandes ideales que el judaísmo aportó a la humanidad no será gratuita. Con su criminal cobardía, con sus delitos de lesa humanidad, con sus prácticas propias del “terrorismo de Estado”, con la violación de la legalidad internacional (desacatando la resolución Nº 242, de noviembre de 1967, del Consejo de Seguridad de la ONU, que por unanimidad exige que Israel se retire de los territorios ocupados durante la Guerra de los Seis Días de 1967), las autoridades israelíes están infligiendo un durísimo golpe a la sustentabilidad a largo plazo del estado de Israel. Su aislamiento en la Asamblea General de la ONU es patético, ejemplificado por su sistemático y solitario acompañamiento a los Estados Unidos en las votaciones sobre el bloqueo impuesto a Cuba. Incluso sus más incondicionales amigos, como Mario Vargas Llosa, no ahorran críticas: después de visitar Gaza en 2005 dijo en el diario español El País: “Nadie me lo ha contado, no soy víctima de ningún prejuicio contra Israel, un país que siempre defendí … lo he visto con mis propios ojos. Y me he sentido asqueado y sublevado por la miseria atroz, indescriptible, en que languidecen, sin trabajo, sin futuro, sin espacio vital, en las cuevas estrechas e inmundas de los campos de refugiados o en esas ciudades atestadas y cubiertas por las basuras, donde se pasean las ratas a la vista y paciencia de los transeúntes, esas familias palestinas condenadas sólo a vegetar, a esperar que la muerte venga a poner fin a esa existencia sin esperanza, de absoluta inhumanidad, que es la suya. Son esos pobres infelices, niños y viejos y jóvenes, privados ya de todo lo que hace humana la vida, condenados a una agonía tan injusta y tan larval como la de los judíos en los guetos de la Europa nazi, los que ahora están siendo masacrados por los cazas y los tanques de Israel, sin que ello sirva para acercar un milímetro la ansiada paz”.

Parece poco probable que la infernal maquinaria bélica israelí pueda hacer un alto y reflexionar sobre el significado de esta traición a los ideales del humanismo judío. Un enfermizo racismo se ha apoderado de los círculos dominantes en la sociedad israelí que le inhibe reaccionar ante las monstruosidades perpetradas en contra de los palestinos en Gaza o ante la construcción de un ignominioso muro en Cisjordania, o ante la perpetuación y profundización de las políticas de usurpación y despojo colonial. Los horrores padecidos bajo el nazismo parecerían ser suficientes para justificar lo que es a todas luces injustificable e imperdonable. ¿Será así? Pero, en caso afirmativo, la cuestión es: ¿por cuánto tiempo? Pregunta pertinente si se recuerda el dictum de John Quincy Adams, sexto presidente de EE.UU. cuando dijo que “Estados Unidos no tiene amistades permanentes, sino intereses permanentes”, una frase repetida hasta el cansancio por otro criminal de guerra, Henry Kissinger. Sería bueno que las autoridades israelíes, que dan por descontado un apoyo indefinido de Wa-shington a sus políticas, meditaran sobre este asunto.
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29/07/2014 Posted by | General, Historia, Justicia, Politica Internacional, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , | Deja un comentario

Dialogando sobre la verdad y el poder


David Tresilian

Al Ahram Weekly

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

El Profesor Chomsky, conocido tanto por su trabajo profesional en lingüística y fisolofía como por sus escritos sobre cuestiones políticas y sociales, estuvo en París a finales de mayo por invitación de Le Monde Diplomatique y el Collège de France. Dividió sus participaciones entre el seminario académico organizado por Jacques Bouveresse, titular de la cátedra de Filosofía del Lenguaje y el Conocimiento del Collège de France, y una serie de entrevistas sobre cuestiones políticas que culminaron en un encuentro público organizado por Le Monde Diplomatique en el que el programa desarrollado por Chomsky sirvió para atestiguar el alcance de su trabajo y el respeto que se le profesa en Francia.

Nacido en 1928 y superados ya los ochenta años, el programa habría agotado a cualquier hombre que tuviera la mitad de sus años. Sin embargo, Chomsky parecía tomárselo todo con mucha calma mientras respondía a las preguntas de la audiencia en ambos eventos hasta bien entrada la noche, hablando ininterrumpidamente durante varias horas sobre la política exterior estadounidense y la situación de las regiones del mundo en cuyo estudio ha profundizado, como Latinoamérica, Oriente Medio y el Sureste Asiático.

Tanto en el seminario celebrado en el Collège de France, en el que se centró en cuestiones como la verdad y la racionalidad pública, siguiendo una tradición asociada con el filósofo inglés Bertrand Russel y el escritor George Orwell, transmitido de forma simultánea por la Red, como en el último encuentro público, se desbordaron las previsiones de asistencia, y los participantes, que en algunos casos habían viajado por toda Europa para estar presentes, recibieron la aparición de Chomsky con entusiasmo y afecto en ambas ocasiones.

En virtud de su más de medio siglo de activismo político y docenas de libros y artículos, entre ellos sus magníficos trabajos sobre “La Guerra de Vietnam, el Poder Estadounidense y los Nuevos Mandarines” (1969) y “Por razones de estado” (1973), sus trabajos sobre el lugar de los intelectuales en la vida de EEUU y el papel jugado por los medios: “Manufacturing Consent” (con Edward Herman, 1988), y sus trabajos especializados en Israel y Palestina: “Fateful Triangle: the United States, Israel and the Palestinians” (1983 & 1999), sobre el Oriente Medio: “Perilous Power: the Middle East and US Foreign Policy” (con Gilbert Achcar, 2007), y sobre la política exterior de EEUU: “Hegemonony or Survival: America’s Quest for Global Domination” (2003), Chomsky habló con autoridad sobre cuestiones contemporáneas, demostrando que su extraordinaria inteligencia y compromiso con el cambio social siguen más vivos que nunca.

En la semana en la que Chomsky estuvo en París vio la luz un nuevo libro suyo titulado “Hopes and Prospects”, en el que recopila artículos recientes sobre Latinoamérica, EEUU, Oriente Medio e Israel.

A pesar de su apretado programa, Noam Chomsky encontró tiempo para hablar con Al Ahram Weekly de sus puntos de vista sobre la situación actual en Oriente Medio y sobre la política estadounidense hacia Israel, Palestina y la región a nivel global. Fue un honor para el Weekly poder estar presente en esa entrevista, de la que a continuación se ofrece un resumen:

¿Podría pedirle una declaración sobre el ataque de Israel de esta semana contra la Flotilla de la Libertad cuando ésta se encontraba en aguas internacionales camino de Gaza?

Secuestrar barcos en aguas internacionales y matar pasajeros es, desde luego, un delito muy grave. Los editores del Guardian de Londres tienen razón cuando dicen: “Si un grupo armado de piratas somalíes hubiera abordado ayer a seis navíos en alta mar, matando al menos a diez pasajeros e hiriendo a muchos más, una fuerza de la OTAN estaría hoy dirigiéndose hacia la costa somalí”.

Merece la pena tener en cuenta que ese delito no es nada nuevo. Israel lleva decenios secuestrando barcos en aguas internacionales entre Chipre y Líbano, matando o secuestrando pasajeros, llevándoselos muchas veces a cárceles en Israel que tienen prisiones secretas o cámaras de tortura, reteniéndoles como rehenes en algunos casos durante muchos años. Israel tiene asumido que puede perpetrar esos crímenes con impunidad porque EEUU los tolera y Europa hace, por lo general, lo que dice EEUU.

Lo mismo ocurre con el pretexto utilizado por Israel para su último delito: que la Flotilla de la Libertad llevaba materiales que podrían ser utilizados para carcasas de cohetes. Dejando a un lado la absurdidad de esa aseveración, si Israel estuviera interesado en parar los cohetes de Hamás, sabe muy bien cómo hacerlo: aceptando las ofertas de Hamás de un alto el fuego. En junio de 2008, Israel y Hamás alcanzaron un acuerdo de alto el fuego. El gobierno israelí sabe perfectamente que hasta que Israel no rompió el acuerdo el 4 de noviembre, invadiendo Gaza y matando a media docena de activistas de Hamás, éste no disparó ni un solo cohete.

Hamás se ofreció a renovar el alto el fuego. El gabinete israelí consideró la oferta y la rechazó, prefiriendo lanzar, el 27 de diciembre, la destructiva y mortífera Operación Plomo Fundido. Evidentemente, no puede justificarse de ningún modo que el uso de la fuerza sea “autodefensa” a menos que se hayan agotado antes todos los medios pacíficos. En este caso, ni siquiera lo intentaron, aunque –o quizás porque- existían bastantes razones para pensar que habrían tenido éxito. Por tanto, la Operación Plomo Fundido no ha sido más que una pura agresión criminal, sin ningún pretexto creíble, y lo mismo ocurre con el actual recurso a la fuerza por parte de Israel.

El asedio de Gaza no tiene ni el más mínimo pretexto creíble. Fue impuesto por EEUU y por Israel en enero de 2006 para castigar a los palestinos por votar “de forma equivocada” en unas elecciones libres, y se intensificó gravemente en julio de 2007 cuando Hamás bloqueó un intento israelí-estadounidense de derrocar al gobierno elegido a través de un golpe militar que pretendía instalar allí al hombre fuerte de Fatah, Muhammad Dahlan. El asedio es salvaje y cruel, está diseñado para mantener animales enjaulados escasamente con vida a fin de esquivar las protestas internacionales, pero apenas algo más que eso. Es la última etapa de los planes a largo plazo de Israel, apoyados por EEUU, para separar Gaza de Cisjordania.

Esas son las líneas puras y duras de unas políticas miserables e impresentables.

Recientemente le negaron la entrada a Israel. ¿Cómo ve la situación en los Territorios Ocupados y en Gaza?

Bien, permítame una pequeña corrección, se me negó la entrada a los Territorios Ocupados, no a Israel. En realidad, si hubiera ido a Israel me habrían admitido y después podría haber ido a los Territorios Ocupados. La razón que dieron es que sólo iba a ir a Bir Zeit y no a una universidad israelí.

Desde mi punto de vista, Israel está llegando a ser extremadamente paranoico, desbordado de sentimientos ultranacionalistas y actuando de forma completamente irracional. Está perjudicando sus propios intereses. La negativa a que yo entrara es un ejemplo menor de ello. Si me hubieran permitido que diera la charla en Bir Zeit, ése habría sido el fin de la historia. En realidad no iba a hablar de Oriente Medio. Iba a hablar de Estados Unidos y ellos lo sabían perfectamente.

En el caso de Gaza, se trata de una situación de tortura bestial. Están manteniendo a la población apenas con vida porque no quieren que les acusen de genocidio, pero eso es lo que es, un genocidio. Se limitan a sobrevivir. No es la peor atrocidad en el mundo pero es una de las más salvajes. Egipto está cooperando con todo eso al construir un muro y negarse a permitir que entre cemento y cosas así, por eso se trata de una operación conjunta israelí-egipcia que está literalmente torturando al pueblo de Gaza de una forma que no creo que tenga precedentes y que cada vez va a peor.

En Cisjordania, no se trata sólo de Israel, sino de EEUU y de Israel. EEUU fija los límites de lo que puede hacer y coopera con ellos. Es una operación conjunta, al igual que lo fue el ataque contra Gaza. Y así Israel sigue imponiendo su dominio y apropiándose de lo que se le antoja. La tierra del interior del muro de separación, que es en realidad un muro de anexión, se la apropiarán. Tomarán el Valle del Jordán, y tomarán lo que se llamaba Jerusalén, que es mucho más de lo que fue Jerusalén, ya que es una inmensa zona que se amplía hacia Cisjordania.

Y luego tenemos los corredores que van hacia el este, hay un corredor que va desde Jerusalén a través de Maal Adumim hacia Jericó. Si eso se desarrolla totalmente, partirá Cisjordania. Curiosamente, EEUU ha bloqueado hasta ahora sus esfuerzos para desarrollar completamente ese corredor.

Hace unos años, los industriales israelíes aconsejaron al gobierno diciéndole que en Cisjordania se debería evolucionar, según sus palabras, del “colonialismo” al “neocolonialismo”. Es decir, que deberían construir estructuras neocoloniales en Cisjordania. Ahora sabemos lo que significa eso: Cojan cualquier antigua colonia, que típicamente se compone de un sector de extrema riqueza y privilegio, que colabora con la antigua potencia colonial, y una inmensa masa de miseria y horror rodeándolo. Y eso es lo que sugieren, y eso es lo que se está haciendo. Por eso, si Vd. va Ramala –yo quería ir para verlo por mí mismo pero no lo conseguí-, es una especie de París, se encontrará con que hay una vida agradable, restaurantes elegantes y demás, pero si se interna por el país todo es muy diferente, todo está lleno de puntos de control y la vida se hace imposible. Bien, eso es neocolonialismo. Sólo puede haber un desarrollo totalmente dependiente y no van a permitir ningún desarrollo independiente, y están tratando de imponer un acuerdo permanente de ese orden.

Salam Fayyad, con quien esperaba reunirme en Ramala –hablamos por teléfono- ha descrito sus programa de una forma que me parece sensible. Lo primero de todo, pide que se boicotee la producción de los asentamientos, eso creo que es algo muy sensible y pienso que todo el mundo debería apoyarlo, mientras intentan conseguir que los palestinos tengan otras formas de empleo que trabajar en los asentamientos, para que no contribuyan al crecimiento de los mismos: participando en formas de resistencia no violenta ante la expansión y haciendo cualquier construcción que puedan controlar dentro del marco israelí, quizá incluso en el Área C, la zona controlada por Israel, y seguir dando pequeños pasos intentando establecer la base de una futura entidad independiente palestina.

Esta es una cuestión muy delicada porque Israel podría muy bien aceptar ese plan. En realidad, creo que el viceprimer ministro israelí Silvan Shalom, celebró una entrevista en la que le preguntaron cómo reaccionaría ante eso, y dijo: “si quieren llamar cantones al estado que les dejamos, está bien, pero será un estado sin fronteras…” y eso servirá para implantar esencialmente una estructura neocolonial.

Hay otro elemento relacionado, que es la fuerza militar. Hay un ejército dirigido por un general estadounidense, Keith Dayton, al que se entrena en Jordania con cooperación israelí, y que ha causado mucho entusiasmo en EEUU. John Kerry, el presidente del comité de relaciones exteriores del Senado, ofreció un discurso importante sobre Israel-Palestina –él es una especie de hombre clave de Obama para Oriente Medio- diciendo que es la primera vez que Israel tiene un socio legítimo para negociar. ¿Por qué? Porque durante el ataque a Gaza, el ejército de Dayton consiguió impedir las protestas, y Kerry pensó que eso era estupendo, y la prensa también pensó que era estupendo y resulta que ahora son ya un socio legítimo. Si Vd. lee al propio Dayton, dice que fueron tan eficaces durante el ataque a Gaza que Israel pudo trasladar fuerzas desde Cisjordania a Gaza para ampliar el ataque, y Kerry y Obama creen que eso es estupendo, por tanto, ahí tienen algo más del tradicional modelo neocolonial, con fuerzas paramilitares dominadas por la potencia colonial que mantienen a la población bajo control.

Esos son pasos muy ambivalentes… A menos que EEUU cambie de postura y se una al mundo en un acuerdo político… pienso que el panorama es realmente sombrío y no creo que la posición egipcia ayude en absoluto.

¿Se producirá el cambio como consecuencia del papel jugado por la opinión pública mundial, quizá del mismo modo que sucedió en Sudáfrica?

Sudáfrica es un caso interesante, y merece la pena mirar detenidamente la historia. Alrededor de 1960, Sudáfrica estaba empezando a darse cuenta que se estaba convirtiendo en un estado-paria, y el ministro de exteriores sudafricano llamó al embajador estadounidense –tenemos ahora las grabaciones de su conversación- y le dijo: “Somos conscientes de que nos estamos convirtiendo en un estado-paria, y todo el mundo vota contra nosotros en las Naciones Unidas, pero Vd. y yo comprendemos que sólo hay un voto que cuenta en las Naciones Unidas: el suyo, lo que significa que mientras Vds. nos apoyen, no nos importa lo que el resto del mundo diga”. Y eso resultó ser algo muy preciso.

En los decenios siguientes, aumentaron las protestas contra Sudáfrica y a finales de la década de 1970 hubo sanciones, y las empresas ya iban en franca retirada. El Congreso estadounidense estaba aprobando resoluciones que incluían sanciones, que Reagan había intentado evitar para seguir apoyando a Sudáfrica, como hizo hasta llegar a finales de la década de 1980, momento en el que se perpetraban las peores atrocidades, como las guerras en Angola y Mozambique, que mataron a cientos de miles de personas, y todo eso se hizo dentro del marco de la guerra contra el terrorismo.

Washington condenó al Congreso Nacional Africano en 1988 como uno de los más infames grupos terroristas del mundo, y hasta 2008 no quitó a Mandela de su lista de terroristas. Sudáfrica parecía inexpugnable: el mundo estaba contra ellos pero iban ganándolo todo y se sentían bien. Entonces fue, en 1990, cuando EEUU cambió su política. Se permitió que Mandela saliera de la prisión y el apartheid se vino abajo en unos pocos años, por eso el ministro sudafricano tenía razón en su apreciación.

Creo que Israel está recorriendo el mismo sendero. No importa que el mundo esté en contra nuestra, mientras EEUU nos apoye. Pero están pisando terreno peligroso: EEUU puede decidir que sus intereses están en otra parte. Volviendo a su pregunta sobre el papel de la opinión pública mundial, la opinión en Europa y Oriente Medio influye sustancialmente en las cosas. EEUU no puede vivir solo en el mundo. Hay personalidades políticas que piensan que deberíamos meternos en una jaula y no preocuparnos de lo que sucede en el mundo… eso sería como construir un muro alrededor del país, salirnos de las Naciones Unidas y no tener en cuenta nada de lo que se diga. Hay una cierta tendencia a eso en la política estadounidense, pero los dirigentes y las corporaciones multinacionales no pueden aceptar eso, se preocupan por lo que piensa el resto del mundo aunque sea en función de sus intereses.

Europa no está ayudando gran cosa. El hecho de haber admitido a Israel en la OCDE supone afirmar la legitimidad de la ocupación. Europa está financiando la supervivencia de los Territorios Ocupados, pero no está haciendo nada para tratar de conseguir que EEUU acepte la opinión internacional, y podría hacerlo. Justo ahora, por ejemplo, hay negociaciones indirectas entre palestinos e israelíes con EEUU de intermediario honesto. Europa puede denunciar que eso es una farsa: lo que debería haber es conversaciones indirectas entre EEUU y el resto del mundo, con quizá las Naciones Unidas como intermediario neutral, mientras que EEUU se está quedando solo bloqueando un abrumador consenso internacional, y hasta que eso cambie, no va a suceder nada, y es en eso en lo que se apoya Israel.

En su discurso en El Cairo de junio de 2009, el Presidente Obama dijo que iba a conformar la política estadounidense a partir de bases nuevas respecto a Oriente Medio y al mundo musulmán. ¿Tiene Vd. alguna prueba de que esté ocurriendo así?

Hay ligeras diferencias. Las primeras diferencias se produjeron entre los dos mandatos de Bush. El primer mandato de Bush fue extremadamente arrogante, abrasivo y agresivo. EEUU se dirigía a las Naciones Unidas y decía abiertamente: “O hacéis lo que os decimos o pasamos de vosotros”. Y eso causó mucho antagonismo, incluso entre aliados. A la gente no le gusta que le insulten en la cara. Produjo muchas críticas y el prestigio de EEUU en el mundo llegó a su punto más bajo en las encuestas internacionales y hubo muchas protestas también en casa, incluso en el establishment, porque eso perjudicaba los intereses estadounidenses.

El segundo mandato de Bush fue algo más complaciente, en cierto modo tuvo en cuenta algo más las normas y consiguió una especie de apoyo del centro. Obama va un poco por ahí, por eso es como una ampliación del segundo mandato de Bush. La retórica es más moderada y la posición más amistosa pero las políticas apenas han cambiado nada. Consideremos el discurso de El Cairo. Lo fundamental fue que su discurso tenía muy poco contenido: se limitó a decir algo así como “amémonos los unos a los otros”. Pero camino de El Cairo dio una conferencia de prensa y un periodista le preguntó: “¿Va a decir algo sobre el régimen autoritario de Mubarak”?  Y contestó, sus palabras exactas fueron: “No me gusta utilizar etiquetas con la gente. Está haciendo cosas buenas. Por tanto, es un amigo”. No tengo que contarles cómo es la situación de los derechos humanos en Egipto…, la gente de Oriente Medio, si hubiera estado levantada en ese momento, habría comprendido que nada iba a cambiar.

Y lo mismo ocurre con las políticas en relación con Israel. Sus políticas son incluso más duras que las de los dos Bush, el primero y el segundo. Precisamente ahora, por ejemplo, hay una controversia en relación a la expansión de los asentamientos. Es muy similar a la controversia que surgió hace veinte años cuando el primer George Bush y cuando James Baker, el secretario de estado, estaban en el poder. Pueden recordar que hubo un tiempo en que cada vez que Baker se marchaba a Jerusalén, el primer ministro, Yitzhak Shamir, aprovechaba la ocasión para anunciar un nuevo asentamiento, era como insultar a Baker –a él, que era un patricio, no le gustaba nada que Israel le insultara- pero Bush apenas penalizó a Israel. Impuso ligeras sanciones en forma de restricciones en las garantías de los créditos que se suponía cubrían los gastos de los asentamientos, pero bastó e Israel cambió velozmente de política.

Bien, eso es precisamente lo que está sucediendo ahora, con una diferencia. Obama ha dicho que no va a imponer sanción alguna y que sus protestas son puramente simbólicas, fue su portavoz de prensa quien lo dijo en respuesta a una pregunta. Además, todo el parloteo sobre la expansión de los asentamientos es realmente una nota a pie de página: el problema son los asentamientos, no la expansión de los asentamientos. La posición de Obama ha sido reiterar lo que George W. Bush dijo y lo que está en la Hoja de Ruta, las palabras de la Hoja de Ruta, que dicen, en primer lugar, que no tiene que haber ninguna expansión más, ni siquiera como crecimiento natural. Eso lo reiteró Obama, pero de tal forma lo hizo que dejó claro que no iba a hacer nada sobre el particular, y lo mismo sucede con el resto de las cuestiones.

Cuando anunció el nombramiento de George Mitchell dio una charla sobre Oriente Medio. Básicamente dijo: “Hay una buena esperanza para la paz, hay un plan constructivo sobre la mesa”, y después se dirigió a los países árabes y les dijo que debían hacer honor a lo que decían y avanzar hacia la normalización de relaciones con Israel. Él sabe perfectamente bien que esa no era la propuesta. La propuesta consistía en establecer un acuerdo de dos estados y en ese contexto avanzar hacia la normalización, por lo que muy estudiadamente ignoró el contenido de la propuesta y se centró en el corolario, que es como una forma de decir que no iban a cambiar de posición y que no se iban a unir al resto del mundo en apoyo del acuerdo de los dos estados, y así lleva siendo desde siempre.

En el momento de las elecciones, la gente se sentía esperanzada de ver a un nuevo presidente en EEUU, especialmente tras los ocho años de Bush. En su nuevo libro describe a Obama como una página en blanco, en la que la gente puede escribir lo que le guste. ¿Cómo valora a Obama?

Escribí eso antes de las elecciones, antes incluso de las primarias, y no cambiaría nada de lo que dije. Si Vd. examinaba su programa, se encontraba con el típico demócrata centrista de retórica agradable, buen vendedor… Como Vd. sabrá, consiguió un premio de la industria propagandística a la mejor campaña de marketing de 2008, así es… Es culto, inteligente, sabe redactar bien, es afable y actúa como si le gustara la gente. Pero, ¿qué era todo ese llamamiento para el cambio? Estaba vacío. En realidad no era sino una página en blanco: puede escribirse en ella lo se quiera. Nunca dijo en qué iba a consistir el cambio, o de qué iba la esperanza. Era sólo y únicamente: “va a haber un cambio”.

McCain tenía los mismos eslóganes, la razón es obvia. En EEUU, es la industria propagandística quien dirige las elecciones, y los gestores del partido leían las encuestas y sabían que éstas mostraban que el 80% de la población pensaba que el país iba por el camino equivocado. Por eso, la plataforma de tu campaña tiene que reflejar “esperanza y cambio”, y eso hizo Obama. Y lo hizo de manera encantadora y animó a mucha gente a que se revitalizara y emocionara, pero la realidad es que la principal razón de que ganara se debió al apoyo de las instituciones financieras. Le preferían a McCain y le proporcionaron la financiación necesaria y eso hizo que ganara las elecciones. Contaba con el apoyo popular, pero fue gracias a las instituciones financieras, que esperaban que les devolviera el favor –así es como funciona la política-, y no se están viendo defraudadas.

Ha habido inmensos rescates de los bancos y la gran banca es más rica y poderosa que antes y, finalmente, cuando Obama empezó a reaccionar ante la furia popular y empezó a hablar de los “avariciosos banqueros” y demás, le dijeron rápidamente: “Te has pasado, y mucho, de la raya”, y se pusieron a financiar a los republicanos, que favorecen aún más a las grandes empresas que Obama. Esa es la naturaleza de la política estadounidense.

Durante la presidencia de Bush, vimos cómo EEUU utilizaba la tortura en Iraq, las entregas extraordinarias y la fuerza en las relaciones internacionales, dando de lado a la ONU a pesar de las protestas internacionales. ¿Se esforzará EEUU en restaurar su imagen ante la opinión pública mundial, dado lo decepcionante que está siendo la experiencia con Obama?

Más que eso aún, no se ha hecho casi nada y en realidad, en algunos aspectos, es peor que Bush. Lo expongo con todo detalle en mi libro. Hubo un caso en el Tribunal Supremo, en el que éste determinó que los prisioneros en Guantánamo tenían derecho al habeas corpus, y la administración Bush lo aceptó pero declaró que no iba a aplicarlo a Bagram. Eso fue a los tribunales y un juez de primera instancia, que estaba nombrado por Bush, un juez de derechas de un tribunal de primera instancia, anuló eso y declaró que sí, que tenía que aplicarse también a Bagram. El departamento de justicia de Obama está intentando revertir eso para que no se pueda aplicar a Bagram. A este respecto, está yendo más lejos aún que Bush.

Si yo fuera abogado de la administración Bush, indicaría que las acusaciones contra Bush por las torturas no pueden realmente mantenerse mucho bajo la ley estadounidense. Casi todo lo que Bush hizo y autorizó estaba dentro del marco de la ley estadounidense. Los Estados Unidos no han firmado el Convenio contra la Tortura, o lo firmaron con reservas. Fue reescrito muy cuidadosamente para excluir las modalidades de tortura que la CIA había desarrollado e introducido en sus manuales de tortura. La denominada “tortura que no deja huellas”, la tortura psicológica, la tortura mental. La CIA se inspiró en los manuales de la KGB y resultó que habían encontrado que las formas más eficaces para convertir a una persona en vegetal son las de la tortura psicológica, como el confinamiento en solitario, las humillaciones y otras cosas por el estilo. Si nos fijamos en los casos de Abu Ghraib y Guantánamo, aplicaban ese tipo de torturas, en su mayoría “psicológicas”, no de electrodos en los genitales. Por eso, podría sostenerse que estaban actuando desde la derecha dentro del marco de la ley estadounidense.

En realidad, probablemente la única diferencia entre la administración de Bush y las anteriores fue que, en el caso de Bush, la tortura la llevaron a cabo los estadounidenses. Habitualmente, EEUU se la encarga a otros: la perpetran survietnamitas, guatemaltecos o egipcios. Eso es lo que significan las “entregas extraordinarias”. Envías a la gente a otro país para que se encargue de torturarles. Pero en este caso se estaba haciendo justo en Guantánamo.

En la actualidad, la única revelación realmente interesante de los memorandos sobre la tortura, de los que se no se ha dado mucha información, es que los interrogadores testificaron que estaban bajo serias presiones de Cheney y Rumsfeld para que consiguieran información que vinculara a Saddam Hussein con Al-Qaida, lo cual resultaba una afirmación ridícula. Pero ése fue al parecer el elemento que impulsó la mayor parte de las torturas.

Su último libro se titula “Esperazas y Perspectivas”. ¿Cuáles son las esperanzas?

La primera parte del libro trata de Suramérica, y allí tenemos muchos y muy esperanzadores acontecimientos. Por primera vez en quinientos años, desde la época de los conquistadores, Suramérica está empezando a conseguir un cierto grado de independencia e integración y a poder enfrentar al menos algunos de sus más graves problemas internos. La estructura colonial es extrema en Suramérica, donde hay una concentración muy intensa de la riqueza en unas elites europeizadas, de mayoría blanca, rodeadas de una horrible situación trágica y con la peor desigualdad del mundo en una región que tiene muchísimos recursos y potencial. Y se están dando algunos pasos para corregir eso.

En los mismos EEUU también se están produciendo cambios. No sé si son lo suficientemente veloces como para que puedan superarse los principales problemas, pero tomemos sólo la cuestión de Israel y Palestina. No hace muchos años, si yo quería dar una charla sobre ese tema tenía que llevar protección policial en la universidad porque los encuentros podían acabar violentamente. Puedo recordar una ocasión en que la policía insistió en acompañarnos a mí y a mi mujer hasta nuestro coche tras una charla en una universidad. Ese aspecto no ha cambiado del todo, pero ha ido evolucionando con los años y ha cambiado de forma radical después de Gaza. Ahora me encuentro con audiencias entusiastas, muy implicadas, muy comprometidas, que quieren cambiar las cosas.

No ha afectado a los medios, y no ha afectado a la clase política ni a los intelectuales, pero algo está cambiando por todo el país y tarde o temprano esas cosas tienen efectos. En algún sentido se debió al fenómeno Obama, porque sembró muchas expectativas y entretuvo mucho a los activistas. Pero la desilusión ahora está ahí presente. Si esos cambios siguen desarrollándose, con el tiempo pueden finalmente traer cambios importantes, como ocurrió en el caso de Sudáfrica.

Gran parte de su trabajo se ha centrado en el control de los medios y en las deficiencias de la clase intelectual en Estados Unidos, donde resulta difícil mantenerse al margen de un estrecho espectro de opinión. ¿Cómo ve su propia posición en estos momentos?

En primer lugar, yo no diría que EEUU sea muy diferente de otras sociedades a ese respecto. Puede haber cuestiones diferentes, pero no hay muchas diferencias en relación con Inglaterra o Francia. En cada sociedad hay una franja de disidentes. Eso ha sido así a través de la historia. ¿Cómo lo hacen? Porque se sienten comprometidos con ciertos valores e ideales y deciden no conformarse. Normalmente, no se les trata muy bien y cómo se les trate depende de la naturaleza de la sociedad, que nunca actúa de forma muy cortés. En algunas sociedades puedes conseguir que te vuelen la cabeza, en otras que te lleven al Gulag, en otras que te difamen. A los sistemas de poder no les gustan los críticos y utilizan cualquier técnica posible para hundirte y condenarte.

Pero lo que siempre ha sido muy típico, a lo largo de la historia, es que las clases intelectuales se hayan subordinado al poder, con muy pocas excepciones. Pero aún hay personas que no se someten y siguen un camino independiente. A este respecto, EEUU no es realmente muy duro, por eso una persona con una cierta cantidad de privilegios, como les pasa a muchos, y ciertamente a mí, somos bastante inmunes ante una represión dura. Me tuve que enfrentar a la posibilidad de una larga sentencia de prisión, y casi me sentencian, pero fue a causa de una abierta y clara resistencia. No podía objetar nada porque estuve haciendo cosas que eran abierta y conscientemente ilegales en la resistencia contra la guerra, por eso si tenía que ir a prisión no podía llamarlo represión. Por hablar y escribir y cosas así, el castigo es la marginación y la difamación, pero puedo vivir con eso. Cuento con mucho apoyo entre la gente.

El periodista Chris Hedges está investigando en el New York Times, y hace unas pocas semanas se encontró con un memorando del editor jefe de ese periódico a los escritores y columnistas en el que les decía que no se podía mencionar mi nombre. La Radio Nacional Pública ha manifestado que soy la única persona a la que nunca le van a permitir aparecer en las noticias en horario estelar ni en los programas de debate. Pero ese no es un castigo muy grande, y cuando llegue a casa tendré cientos de mensajes llegados por correo, y entre ellos habrá un par de docenas de invitaciones para dar charlas por todo el país y en casi todas ellas habrá una audiencia importante de personas interesadas y comprometidas que son receptivas y que quieren hacer algo, y eso es más que suficiente para animarme a seguir adelante.

Tengo acceso a los medios extranjeros en determinadas circunstancias, por ejemplo, si me muestro crítico hacia EEUU, tengo acceso a los medios. Pero si voy a criticar a los países a los que me invitan, se acabó, sistemáticamente. Lo he notado incluso en Canadá. Si voy a Canadá, les gusta escuchar cómo critico a EEUU, pero si empiezo a criticar a Canadá, la puerta se cierra e igual ocurre por todas partes.

Por último, ¿por qué ha criticado la fórmula de “decirle la verdad al poder”, que el difunto Edward Said utilizó para describir el papel de los intelectuales?

Ése es actualmente un eslogan de los cuáqueros, me gustan los cuáqueros y quiero hacer muchas cosas con ellos, pero no estoy de acuerdo con el eslogan. En primer lugar, no tienes que decirle la verdad al poder, porque sabe bien cuál es. Y en segundo lugar, tú no le dices la verdad a nadie, eso es demasiado arrogante. Lo que puedes hacer es unirte a la gente y tratar de encontrar la verdad, por eso tienes que escuchar y decirles lo que piensas y así sucesivamente, e intentar animar a la gente para que piense por sí misma.

A uno le preocupan las víctimas, no los poderosos, por eso el lema debería ser comprometerte con los débiles y ayudarles y ayudarte a ti mismo a encontrar la verdad. No es un lema fácil para poder formularlo en cinco palabras, pero creo que es el correcto.

Fuente: http://weekly.ahram.org.eg/2010/1001/intrvw.htm

10/06/2010 Posted by | Como Registrarse., General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Israel: salvajismo tolerado


Foto: Agencia EFE

El cruento asalto emprendido antenoche por militares israelíes contra una flotilla de seis embarcaciones que se proponía llevar ayuda humanitaria a la cercada población de Gaza –que dejó un saldo de 19 activistas muertos y decenas de heridos– es consecuencia de los inaceptables márgenes de impunidad que Estados Unidos y Europa occidental han otorgado al régimen de Tel Aviv para que cometa toda suerte de crímenes de guerra, atropellos y violaciones a los derechos humanos, no sólo contra los palestinos, prisioneros en su propia tierra, sino también contra cualquier expresión de solidaridad para con ese infortunado pueblo. Los gobernantes israelíes saben que pueden cometer cualquier delito, en cualquier lugar del mundo, sin que ello les acarree consecuencias negativas.

Tal es la circunstancia en la que se produjo la agresión, en aguas internacionales del Mediterráneo, contra la Flotilla de la Libertad, en las que viajaban unos 700 integrantes de organizaciones humanitarias de varias nacionalidades –turcos, principalmente– y que transportaba cerca de 10 mil toneladas de ayuda humanitaria (alimentos, medicinas, material educativo y de construcción) a la franja de Gaza, la cual padece un despiadado bloqueo por parte de Tel Aviv.

Como es su costumbre, la propaganda oficial israelí presentó a los agredidos como agresores y los acusó de haber atacado, golpeado y apuñalado a los efectivos castrenses que tomaron por asalto las embarcaciones y dispararon indiscriminadamente contra quienes se encontraban en ellas.

Tales falsificaciones propagandísticas muestran claramente que el ataque contra las embarcaciones humanitarias no fue un caso aislado de descontrol, sino consecuencia de una decisión de Estado a la que no se le puede ver más propósito que descarrilar los esfuerzos diplomáticos que venían realizándose con miras a aliviar, así fuera en una mínima medida, la ocupación depredadora en Cisjordania y el cerco israelí contra Gaza, cuya población ha venido padeciendo actos de genocidio que evocan, de manera inevitable, la circunstancia terrible de los judíos que fueron hacinados y masacrados por los nazis en el gueto de Varsovia.

En esta perspectiva, las balas que segaron la vida de más de una decena de activistas pro palestinos habrían ido dirigidas en última instancia, y en forma por demás certera, contra la política hacia Medio Oriente emprendida por la administración de Barack Obama.

La indignación mundial generada por la agresión contra la Flotilla de la Libertad, caracterizada por gobiernos y organizaciones sociales como un acto de terrorismo de Estado, no basta, sin embargo, para poner un alto a la impunidad con la que se ha conducido desde siempre el gobierno israelí. Las manifestaciones y las muestras de repudio contra las acciones criminales de ese régimen parecen haber generado un umbral de tolerancia que permite a Tel Aviv proseguir con sus crímenes de guerra, incluso en medio del rechazo planetario.

Este fenómeno hace necesario redirigir los esfuerzos sociales de solidaridad hacia los palestinos y reformularlos en exigencias concretas dirigidas a los gobiernos de Estados Unidos y Europa occidental: las notas diplomáticas deben ser remplazadas por sanciones políticas y económicas concretas, así como por acciones judiciales orientadas a llevar a los gobernantes de Israel a las instancias internacionales de justicia. Cabe recordar, en este punto, la doble vara que ha caracterizado la conducta de las naciones ricas de occidente, las cuales arrasaron a Irak y a Serbia, y sometieron a juicio a sus ex gobernantes, por atrocidades no muy distintas de las que Israel ha cometido en la Palestina ocupada y en otras partes del mundo.

Si Washington y la Unión Europea permiten que quede impune la agresión criminal, perpetrada en aguas internacionales, contra las embarcaciones civiles que se dirigían a Gaza en una misión humanitaria, anularán con ello sus discursos a favor de la legalidad internacional, los derechos humanos y la justicia, y el mundo avanzará no hacia la civilización, sino hacia el salvajismo.

La JORNADA – EDITORIAL

http://www.jornada.unam.mx/2010/06/01/index.php?section=edito

01/06/2010 Posted by | General, Politica Internacional, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

La mala influencia de Obama – Naomi Klein


09-11-2009

Naomi Klein

The Nation

De todas las explicaciones acerca del Premio Nobel de Barack Obama, el que sonó más verdadero provino del presidente francés Nicolas Sarkozy. Imprime el sello del retorno de Estados Unidos al corazón de los pueblos del mundo. En otras palabras, ésta fue la manera en que Europa le dijo a Estados Unidos, de nuevo te amamos, algo así como esas extrañas ceremonias de renovación de votos que celebran las parejas luego de sobrevivir a una mala racha.

Ahora que Europa y Estados Unidos están oficialmente re-unidos, parece que vale la pena preguntar: ¿Necesariamente eso es algo bueno? El Comité del Nobel, que otorgó el premio porque Obama adoptó la diplomacia multilateral, evidentemente está convencido de que el compromiso estadunidense en el escenario mundial implica un triunfo de la paz y la justicia. No estoy tan segura. Luego de nueve meses en la administración, es evidente el historial de Obama como jugador global. Una y otra vez, los negociadores estadunidenses han elegido no fortalecer las leyes internacionales y los protocolos, sino más bien debilitarlos, muchas veces han encabezado a otros países ricos en una carrera hacia abajo.

Comencemos donde hay más en riesgo: el cambio climático. Durante los años de Bush, los políticos europeos se diferenciaron de Estados Unidos al expresar un inquebrantable compromiso con el Protocolo de Kyoto. Así, mientras Estados Unidos incrementaba sus emisiones de carbono en 20 por ciento de los niveles de 1990, los países de la Unión Europea redujeron los suyos en 2 por ciento. Nada estelar, pero claramente un caso en el cual la separación con respecto a Estados Unidos aportó beneficios tangibles para el planeta.

Adelántele en moción rápida hasta las negociaciones climáticas donde había mucho en riesgo, que acaban de culminar en Bangkok. Se suponía que las pláticas llevarían a un acuerdo en Copenhague en diciembre, que fortalecería significativamente el Protocolo de Kyoto. En vez, Estados Unidos, la Unión Europea y el resto de los países desarrollados formaron un solo bloque que llamaba a abandonar Kyoto y remplazarlo. Ahí donde Kyoto ponía claras y vinculantes metas para reducir las emisiones, el plan estadunidense establecería que cada país decida cuánto reducir, luego someta sus planes a un monitoreo internacional (con nada más que buenos deseos para asegurar que todo esto mantenga la temperatura por debajo de niveles catastróficos). Y ahí donde Kyoto claramente asignaba el peso de la responsabilidad sobre los países ricos que crearon la crisis climática, el nuevo plan trata por igual a todos los países.

Este tipo de propuestas débiles no sorprendían del todo viniendo de Estados Unidos. Lo que resultaba escandaloso era la repentina unidad del mundo rico alrededor de este plan, incluyendo a muchos países que antes habían cantado alabanzas a Kyoto. Y había más traiciones: la Unión Europea, que había anunciado que gastaría de 19 mil millones a 35 mil millones de dólares al año para ayudar a los países en desarrollo a adaptarse al cambio climático, llegó a Bangkok con una oferta mucho menor, una que se asemejaba más al compromiso estadunidense de… nada. Antonio Hill, de Oxfam, resumió así las negociaciones: Cuando sonó el disparo de salida, se volvió una carrera por llegar hasta abajo, con los países ricos debilitando los compromisos existentes bajo el marco internacional.

No es la primera vez que un retorno tan celebrado a la mesa de negociaciones acaba con la mesa volcada, con las leyes y las convenciones internacionales, que se ganaron con mucho esfuerzo, esparcidas por el suelo. Estados Unidos jugó un papel similar en la Conferencia sobre Racismo de Naciones Unidas que tuvo lugar en Ginebra, en abril. Luego de lograr que se suprimiera todo tipo de cosas del texto de negociación –ninguna referencia a Israel o los palestinos, nada acerca de las compensaciones a los esclavos, etcétera–, la administración de Obama de todos modos decidió boicotearlo, bajo el argumento de que el nuevo texto reafirmaba el documento adoptado en 2001 en Durban, Sudáfrica.

Fue una excusa pobre, pero había cierta lógica en ella, ya que Estados Unidos nunca firmó el texto original de 2001. Lo que no tuvo lógica fue la ola de retiros del mundo rico, en imitación a Estados Unidos. En un lapso de 48 horas del anuncio estadunidense, Italia, Australia, Alemania, Holanda, Nueva Zelanda y Polonia se habían retirado. A diferencia de Estados Unidos, todos estos gobiernos habían firmado la declaración de 2001, así que no había razón alguna para objetar un documento que lo reafirmaba. No importaba. Al igual que con las negociaciones del cambio climático, alinearse con Obama, con su impecable reputación, era una manera fácil de evitar agobiantes obligaciones internacionales y, a la vez, aparentar ser progresista, un servicio que Estados Unidos nunca pudo ofrecer durante los años de Bush.

Estados Unidos ha tenido una similar influencia corruptora como nuevo integrante del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas. Su primera gran prueba fue el valiente informe del juez Richard Goldstone sobre la masacre en Gaza perpetrada por Israel, que concluía que el ejército israelí y Hamas habían cometido crímenes de guerra. En vez de demostrar su compromiso con la legislación internacional, Estados Unidos usó su influencia para manchar el informe y decir que era profundamente defectuoso y presionar a la Autoridad Nacional Palestina para que retirara una resolución que apoyaba el informe. (La ANP, que en casa enfrentó una furiosa reacción por haber cedido ante la presión estadunidense, podría presentar una nueva versión.)

Y luego están las cumbres del G-20, los más destacados compromisos multilaterales de Obama. Cuando se llevó a cabo una en Londres, parecía que iba a haber algún tipo de intento coordinado internacional para controlar a los especuladores financieros y evasores de impuestos trasnacionales. Sarkozy hasta prometió abandonar la cumbre si no lograba plantear serios compromisos reguladores. Pero la administración Obama no tenía interés alguno en un auténtico multilateralismo, en vez, abogó por que los países presentaran (o no) sus propios planes y por esperar lo mejor; parecido a su imprudente plan de cambio climático. Sarkozy, sobra decirlo, no abandonó ningún lugar, sólo se encaminó hacia la sesión fotográfica para tomarse la foto con Obama.

Claro que Obama ha hecho algunas buenas movidas en el escenario mundial: no respaldar al gobierno golpista en Honduras, apoyar una Agencia de Mujeres de Naciones Unidas… Pero ha emergido un patrón evidente: en áreas en las cuales otras naciones prósperas se tambaleaban entre una acción basada en principios y la negligencia, las intervenciones de Estados Unidos las han inclinado hacia la negligencia. Si ésta es la nueva era del multilateralismo, no es ningún premio.

Copyright Naomi Klein 2009.

www.naomiklein.org.

Este artículo fue publicado en The Nation.

Traducción para La Jornada: Tania Molina Ramírez

: http://www.jornada.unam.mx/2009/11/08/index.php?section=opinion&article=022a1mun

Fuente. Rebelión

10/11/2009 Posted by | General, Medio Ambiente, Politica Internacional, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , , , | 1 comentario

Israel reafirma su supremacía en Oriente Próximo: de Gaza a Teherán – James Petras


9/2/2009

x James Petras – La Haine

Sólo cuando las víctimas israelíes aumenten, cuando los los banqueros sionistas sufran pérdidas, Israel y EEUU comenzarán a repensar su adhesión ciega a políticas militaristas

«¡Las fuerzas de defensa israelíes son el ejército más moral del mundo!» (Primer Ministro israelí Ehud Olmert)

Introducción

La Italia fascista y la Alemania nazi bombardearon, invadieron y se anexionaron países y territorios como preludio de su búsqueda del Imperio Mundial. La deriva de Israel en su lucha por el dominio regional ha ido siguiendo sus huellas e imitando su estilo: Bombardeos indiscriminados aéreos de civiles e instalaciones militares, encarnizada guerra relámpago a base de vehículos blindados, desprecio y repudio de todas las críticas de las agencias internacionales, y todo ello acompañado de una abierta concentración militar a fin de desplegar una nueva guerra más intensa contra Irán. Igual que el liderazgo nazi, que se sirvió de la «amenaza bolchevique», el alto mando israelí ha puesto en marcha una inmensa campaña de propaganda a escala mundial, dirigida por su red sionista universal, agitando el espantajo del «terror islámico» para justificar sus preparativos de un ataque militar contra setenta y cuatro millones de iraníes.

Igual que la Alemania nazi, Israel ha interpretado la pasividad, simpatía e impotencia de Occidente valorando «los hechos sobre el terreno» como licencia para la agresión; la maquinaria del ejército israelí está recibiendo un impulso poderoso para emprender nuevas guerras por la inacción y flácida respuesta de los gobiernos occidentales ante su invasión del Líbano, ante el bombardeo llevado a cabo en Siria y ahora ante su conquista de Gaza con bombardeos aéreos al estilo nazi. Para el alto mando israelí, la impotencia y complicidad de los Estados occidentales marca el camino de guerras mayores y más sangrientas que establezcan la supremacía y el dominio de Israel en Oriente Próximo, desde el Mar Rojo hasta el Golfo Pérsico.

El bombardeo de Gaza: Ensayo general para un ataque contra Irán

La victoria militar de Israel en Gaza es un ensayo general para un ataque militar a escala total contra Irán. En el curso de su campaña de exterminio en Gaza, los estrategas políticos y militares israelíes consiguieron gran cantidad de información vital sobre:

1) los niveles de complicidad e impotencia de Europa, Estados Unidos y los Estados árabes; 2) el alto nivel y profundidad del apoyo político y material que pueden esperar del gobierno de Estados Unidos para poder pulverizar a sus adversarios; 3) el alto grado de apoyo interno del electorado judío, incluso en los aspectos más brutales de la matanza; 4) el incuestionable y masivo apoyo a una guerra ofensiva hasta en los aspectos más despiadadamente criminales; 4) el apoyo masivo e incuestionable a una guerra ofensiva desde todas las organizaciones judías sionistas más influyentes políticamente y más acaudaladas en EEUU y Europa occidental; 5) la debilidad e ineficacia de las Naciones Unidas y la incapacidad de toda la serie de organizaciones humanitarias para frenar la campaña de exterminio de Israel dirigida a destruir la existencia misma de todo un pueblo; 6) el apoyo incondicional de todos los medios de comunicación y agencias de noticias en EEUU, en la mayoría de los medios de Europa y en el resto del mundo; 7) la buena disposición de los críticos liberales a culpar de la violencia, por igual, a las víctimas del exterminio y a los exterminadores, neutralizando así cualquier condena consecuente y eficaz al Estado israelí; y 8) la asunción por prácticamente todos los periodistas, escritores, académicos y políticos de todo del eufemístico vocabulario de la oficina de propaganda israelí.

Por ejemplo, una guerra total sostenida se denomina «incursión». Diez mil ataques aéreos de cientos de helicópteros y cazabombarderos israelíes se asimilaron, en cuanto al término «violencia», con los esporádicos e inofensivos ataques de los cohetes caseros de Hamás. Los ataques israelíes contra miles de hogares civiles, hospitales e infraestructuras básicas se calificaron como objetivos «terroristas». Los combatientes de la resistencia se etiquetaron de «terroristas de Hamás». El bombardeo de la Cruz Roja, las instalaciones de asistencia humanitaria de las Naciones Unidas, hospitales y mezquitas se llamaron «errores» o se justificaron porque eran «lugares desde donde los terroristas de Hamás lanzaban cohetes».

Los dirigentes políticos de Israel han aprendido una lección de su pequeña guerra sucia: que puedan destruir totalmente una nación, aniquilar a una sociedad y asesinar y herir a 7.000 civiles con total impunidad. Los dirigentes israelíes han comprendido que pueden desencadenar una guerra ofensiva genocida sin sufrir grandes destrozos en sus relaciones diplomáticas (excepto en los casos de Mauritania, Qatar, Bolivia y Venezuela). Los israelíes han comprobado la lealtad y sumisión de los principales regímenes árabes en la región y se han asegurado la cooperación y aquiescencia de Egipto, la Autoridad Palestina, Jordania y Arabia Saudí.

Los dirigentes militares-civiles israelíes calculan que con este alto grado de complicidad gubernamental, combinado con el apoyo de todos los dirigentes sionistas importantes y los magnates de los medios de comunicación, pueden rechazar incluso las protestas callejeras a gran escala, los llamamientos al boicot y las denuncias de las Naciones Unidas. Los dirigentes israelíes saben que las críticas de los líderes religiosos importantes y del creciente número de disidentes, intelectuales críticos y activistas judíos, no tendrán impacto ni consecuencias sobre los gobiernos occidentales ni reducirán el fervor y lealtad de las principales organizaciones judías.

Amenazas invisibles e impunidad descarada

Las dos potenciales amenazas para las guerras ofensivas genocidas de Israel, es decir, los boicots económicos por parte del comercio e inversión de países importantes y el recorte de la ayuda militar no han llegado a materializarse. En Estados Unidos, las principales organizaciones sionistas se aseguraron de que la cuestión del boicot ni siquiera apareciera en las ramas del ejecutivo y el legislativo. En EEUU, el AIPAC [Comité de Asuntos Públicos EEUU-Israel] escribió resoluciones y se aseguró la aprobación casi unánime (100% en el Senado, 90% en el Congreso) de una resolución dictada por el AIPAC que endosaba la invasión y carnicería israelíes.

Además, los sionistas que colonizan el Pentágono consiguieron que se autorizaran nuevos envíos masivos de misiles y bombas de casi 500 kilos para reabastecer a Israel en medio de sus masacres de palestinos. Los dirigentes de Israel se regodearon con el hecho de que el control de los grupos de presión sionistas judíos sobre la política estadounidense seguía siendo incontestable por parte de los antibelicistas. Pocos, si es que hubo alguno, de los manifestantes de todo el mundo identificaron y denunciaron el papel de las organizaciones sionistas en sus propios países a la hora de conformar la política europea, canadiense y estadounidense en relación con Oriente Próximo.

Nada ejemplifica mejor la total y ciega subordinación de las 51 Organizaciones Judías Estadounidenses Más Importantes (véase anexo 1 al final) a los objetivos de la política exterior israelí que dos incidentes ocurridos durante el genocidio de Gaza. Cuando las «51» se dieron cuenta de que la Secretaria de Estado, Condoleezza Rice, estaba trabajando para sacar adelante una resolución del Consejo de Seguridad que pedía un alto el fuego en Gaza que detuviera el genocidio israelí, las organizaciones judías importantes movilizaron a todos sus miembros para que se opusieran.

Como informa la revista semanal judía Forward: «Durante una teleconferencia celebrada el 5 de enero de 2009 con activistas judíos, Malcolm Hoenlein, vicepresidente ejecutivo de la Conferencia de Presidentes de las Organizaciones Judías Estadounidenses Más Importantes, concedió una prioridad especial a que se impidiera que la entidad internacional adoptara una posición sobre la cuestión de Gaza. ‘Necesitamos trabajar duro para asegurarnos de que el Consejo de Seguridad no apruebe la resolución, dijo Hoenlein’». (Forward, 15 de enero de 2009).

El segundo ejemplo de la creencia sionista en la supremacía israelí sobre la política estadounidense en Oriente Próximo y el servilismo presidencial se produjo con la respuesta a los alardes del Primer Ministro israelí Olmert de que había conseguido dictar la política de la Casa Blanca e imponerla en las Naciones Unidas. Según Forward: «El Primer Ministro israelí, Ehud Olmert, no hizo nada equivocado pero debería haber tenido la boca cerrada. Esa fue la reacción de varios dirigentes judíos… ‘No tengo ningún problema por lo que hizo Olmert’, dijo Abraham Forman, Director Nacional de la Liga Anti-Difamación». (Forward, 15 de enero de 2009).

El ex jefe de los lobbys del AIPAC, Douglas Bloomfield, afirmó que él (un ciudadano estadounidense) no tenía ningún problema porque Israel dictara las políticas estadounidenses pero «es un error hablar de ello». (Forward, 15 de enero de 2009). Al hablar del poder de Israel en Washington, se revela el papel de la Configuración del Poder Sionista a la hora de decidir las políticas estadounidenses.

Esos ejemplos demuestran, una vez más, los vínculos indivisibles entre Israel y la Quinta Columna Sionista estadounidense y su poder en la elaboración de la política de EEUU, aunque se trate incluso de apoyar un genocidio. Estos casos ilustran también el hecho de que las organizaciones judías estadounidenses más importantes no tolerarán ni la menor desviación de la Casa Blanca de ninguna de las políticas de Israel, aunque impliquen asesinatos masivos. No fue suficiente con que durante ocho años el Presidente Bush siguiera servilmente y financiara la maquinaria bélica israelí: Para los dirigentes judíos estadounidenses tiene que ser una sumisión al cien por cien y hasta su último día en el poder. Como escribe Forward: «Esas duras palabras de Israel y de los grupos judíos… sirven de mensaje para las administraciones entrantes (Obama)…» (ibid).

Además de apoderarse de los puestos de poder político, una de las prioridades de todas las organizaciones judías sionistas importantes en EEUU es llevar a cabo labores de propaganda, apología y manipulación de historias en nombre de Israel. Incluso frente a los más flagrantes crímenes de Israel contra los palestinos, condenados por la Asamblea General de las Naciones Unidas, la Cruz Roja Internacional y todos los grupos humanitarios, las principales instituciones religiosas y lobbys judíos estadounidenses han demostrado su lealtad hacia el estado de Israel.

El modus operandi, según aparece documentado en sus memorandos internos, es dominar los medios de comunicación mediante toda una maquinaria -editores, «expertos», académicos y periodistas pro sionistas- que elabora y transmite justificaciones y apologías para los crímenes de guerra israelíes (repitiendo como loros la línea argumental del Estado israelí) en los medios de comunicación. Los propagandistas sionistas hacen circular después los artículos producidos por sus colegas dando la impresión de que gozan de un amplio apoyo público cuando en realidad no hacen sino reproducir la elaborada propaganda sionista-israelí. El estilo y sustancia de la operación de propaganda sionista es evidente en su defensa del baño de sangre perpetrado en Gaza por Israel. El estilo es el de la Gran Mentira, reminiscencia de los regímenes totalitarios. Merece la pena poner unos cuantos ejemplos de los principales portavoces de los 51 Presidentes de las Organizaciones Judías Estadounidenses Más Importantes (PMAJO):

1. Negación de los crímenes de guerra israelíes y fabricación de relatos minimizando las matanzas del Estado judío. The Daily Alert (22 de enero de 2009) afirmaba que Israel había matado sólo a 600 palestinos y que «la mayoría eran combatientes». The Daily Alert negaba en su página los informes de importantes activistas por los derechos humanos, de funcionarios de la Cruz Roja, de doctores internacionales y palestinos y trabajadores médicos y periodistas, que arriesgaron sus vidas (y algunos murieron) para documentar las casi 1.400 muertes, de las que alrededor de dos tercios eran niños y mujeres, no combatientes.

2. Repetición de la propaganda israelí que justificaba el bombardeo de escuelas dirigidas por las Naciones Unidas afirmando que en ellas se habían «infiltrado terroristas palestinos» entre los miles de refugiados (The Daily Alert, 22 de enero de 2009). No había ni un solo combatiente de la resistencia armada entre los 40 cadáveres que los trabajadores de Naciones Unidas, la Cruz Roja Internacional y los equipos médicos palestinos recuperaron de entre los escombros en la escuela de enseñanza primaria para niñas; todos eran niños, profesores y refugiados. Todas las organizaciones y las personas testigos de los hechos rechazan la apología sionista-estadounidense del bombardeo israelí de la escuela, incluida la Unión Europea. La manipulación más estrafalaria impresa en el Daily Alert es un titular en el que se leía: «Hamás dispara desde las barriadas de civiles», sobre un artículo de Rod Nordlan en Newsweek en el que, en realidad, se informa de todo lo contrario: «Todos los residentes entrevistados en la zona oriental de Yabalia insistieron en que no había habido ninguna provocación desde la zona, ni combatientes de la resistencia ni lanzamiento de cohetes».

3. La tercera mentira es truculenta: «Israel está haciendo todo lo posible para ayudar a los habitantes de Gaza» (Daily Alert, 16 de enero de 2009). En realidad, Israel impidió que pudiera entrar en Gaza cualquier medicina y equipamiento sanitario, bombardeó hospitales, disparó contra ambulancias, asesinó a médicos y trabajadores de la ayuda médica y bloqueó la entrada de todos los envíos de agua, alimentos y combustible. Los israelíes bombardearon el principal almacén de suministros médicos y alimentarios de las Naciones Unidas destruyendo todos los depósitos. Los sionistas estadounidenses defendieron este bombardeo citando el sangriento libelo de Olmert que alegaba que la destrucción de miles de toneladas de alimentos fue en «respuesta a los disparos que se hacían desde el edificio». El Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, se escandalizó por esa mentira descarada cuando visitó el almacén de las Naciones Unidas, que todavía seguía ardiendo, para ver la destrucción mientras la Secretaria de Estado de EEUU, Rice, se arrastraba ante los israelíes mendigándoles que «evitaran repetir esos incidentes». (Daily Alert, 16 de enero de 2009).

4. «Salvar Gaza destruyendo el corazón del terror» (Daily Alert, 16 de enero de 2009). La hoja de propaganda judía reproduce un artículo del ultranacionalista Natan Sharansky, que aboga por expulsar a todos los árabes palestinos del «Gran Israel». En un artículo publicado en Bloomberg, Sharansky defendía la destrucción de 10.000 casas, los daños a 40.000 hogares, carreteras, hospitales, centrales eléctricas, instalaciones de agua, alcantarillas, 121 talleres comerciales y pequeñas industrias, 30 mezquitas, 29 instituciones educativas, granjas, aves de corral, vacas, pequeños barcos de pesca y el puerto pesquero (según el Centro Palestino para los Derechos Humanos y la cita aparecida en el ensayo de Stephen Lendman del 25 de enero de 2009: «Israel acabó con todo menos con la voluntad de resistir».

5. La quinta Gran Mentira: «Piloto israelí trata de evitar alcanzar a civiles», (Daily Alert, 14 de enero de 2009). Las fotos publicadas en todos los medios de comunicación internacionales refutan esa afirmación de la propaganda sionista. Las ruinas fantasmales de edificios completos de apartamentos parecen haber sufrido un ataque nuclear o un terremoto, según los reporteros de la BBC que finalmente pudieron entrar en Gaza. Numerosos representantes parlamentarios europeos y otros visitantes del lugar de todo el mundo se quedaron conmocionados a la vista de la devastación. No sólo los pilotos israelíes habían lanzado sus bombas contra objetivos civiles, sino que además sus tropas de infantería asesinaron a civiles desarmados que mostraban banderas blancas y en algunos casos incluso mataron a niños pequeños que intentaban huir. Niños palestinos que lograron sobrevivir relataron cómo sus padres habían sido ejecutados delante de sus familias.

La Gran Mentira, promovida por las principales organizaciones sionistas, resuena desde los púlpitos rabínicos dirigida a sus miembros y más allá: Los sondeos telefónicos informales con miembros normales de los grupos sionistas locales se hacen eco, casi al pie de la letra, de las mismas mentiras y apologías. En una palabra, ni los hechos, ni los informes, ni la condena universal, ni los desafíos de rabinos disidentes, de notables, activistas y escritores judíos han hecho mella en las organizaciones judías principales y sus agentes en puestos influyentes en la nueva administración Obama. Son los cómplices bien dispuestos de los asesinatos masivos en Gaza. Son los promotores activos de los ataques aéreos preventivos contra Irán. Disculparán incondicionalmente cualquier crimen contra la humanidad que cometa Israel. Sus apologistas académicos en Harvard defienden el genocidio israelí como parte de una «guerra justa». Frente a la condena mundial, siguen citando el Holocausto y proclamando que ellos y su Estado son el único Pueblo Moral con derecho a decidir y juzgar lo que es justo y lo que es la Verdad Sagrada.

Los dirigentes israelíes son perfectamente conscientes de la carta blanca con la que opera su «Quinta Columna», incluyendo su importante papel en la defensa del genocidio. Los dirigentes israelíes se aseguran de que incluso aunque lancen una guerra mayor, más audaz y más destructiva (incluida la posibilidad de un ataque nuclear preventivo) contra Irán o Siria/Líbano, pueden contar con el millón de miembros de los lobbies sionistas estadounidenses para asegurarse el apoyo de la Casa Blanca y del Congreso. Ahora, a los dirigentes israelíes les consta que el movimiento antibelicista volverá a protestar, sin consecuencias, contra las «sombras del poder» y no contra quienes detentan realmente el poder, empotrados en la Configuración del Poder Sionista.

Gaza: Probando el sometimiento de la Casa Blanca y del Congreso estadounidense

Al arrasar Gaza con una brutalidad extrema, Israel está probando el apoyo estadounidense para más guerras ofensivas. Gaza ha permitido que los dirigentes judíos midan la profundidad y alcance de la influencia política sionista estadounidense y su disposición a «llegar hasta el final» cuando Israel decida bombardear a setenta y cuatro millones de iraníes, devolviéndoles a la edad de piedra. O, como sugirió el famoso historiador sionista israelí, Benny Morris, en el New York Times el 18 de julio de 2008, convertir a Irán «en un vertedero nuclear».

La jactancia pública del Primer Ministro Olmert de que había sacado al Presidente Bush del estrado de una aparición pública oficial y le había ordenado con total éxito que instruyera a la Secretaria de Estado, Condoleezza Rice, para que se abstuviera de votar en la resolución que ella misma había preparado pidiendo un alto el fuego en Gaza ante el Consejo de Seguridad, tiene muchos y profundos significados. Al nivel más obvio, la revelación de Olmert confirma el poder de los dirigentes israelíes sobre la Casa Blanca. En segundo lugar, la naturaleza pública del ejercicio del poder, le dice al mundo que Israel puede alardear abiertamente de su capacidad para humillar y ridiculizar al Presidente de Estados Unidos y jactarse después ante los oficiales israelíes de que no habría consecuencias adversas. Tercero, nos dice que Israel tiene más voz y voto en la política exterior estadounidense que la misma Secretaria de Estado de EEUU (o ministra de Asuntos Exteriores). Cuarto, nos dice que Israel es quien decide cómo debe comportarse, votar, vetar y abstenerse EEUU en el Consejo de Seguridad, siempre sometido a la aprobación israelí.

Israel, la Quinta Columna sionista e Irán

Israel despliega su poder en Oriente Próximo por medio de su armamento militar. Sus amenazas repetidas y sus ataques aéreos y terrestres contra países vecinos es una estrategia deliberada para afirmar su supremacía regional. En los últimos años, el poder regional de Israel ha aumentado por la acción de la Configuración del Poder Sionista en EEUU y Canadá, que utilizan los ejércitos de sus propios países para destruir a cualquier país que se atreva a contestar la supremacía militar israelí. Un caso clásico lo constituyeron los preliminares de la invasión estadounidense de Iraq y la subsiguiente ocupación, en la cual los partidarios de siempre de «Ante Todo Israel» en el gobierno estadounidense jugaron un papel mortífero fundamental promoviendo la guerra.

Desde los últimos años de la década de 1980 hasta la actualidad, la Configuración del Poder Sionista en EEUU ha estado al frente de una campaña que promueve la confrontación del ejército estadounidense con Irán en colaboración con Israel. Los objetivos militares sionistas adquirieron una velocidad tremenda durante los ocho años de la administración Bush. La Configuración del Poder Sionista montó una inmisericorde campaña de propaganda en los medios de comunicación para satanizar a Irán, inventando y diseminando historias falsas de sus programas nucleares, infiltrándose y ocupando puestos clave en el Departamento del Tesoro estadounidense (dirigido por Stuart Levey), machacando agresivamente a otros gobiernos, industrias, bancos e inversores para que boicoteen a Irán. Los funcionarios sionistas del Departamento del Tesoro confían en estrangular y debilitar la economía de Irán, y de esta formar desgastarla, de cara a un ataque militar. Ninguna otra fuerza individual o combinada en Estados Unidos ni en ningún otro lugar del mundo (excepto Israel) ha jugado un papel tan grande a la hora de promover una guerra ofensiva contra Irán como los políticos y funcionarios sionistas en el gobierno estadounidense. A tal fin recibieron la ayuda y el amparo de los lobbies judíos, de los centros de propaganda sionistas, de multimillonarios y de cientos de organizaciones de la comunidad judía.

Las organizaciones religiosas judías más importantes juegan un papel muy influyente como canales de transmisión de la propaganda israelí y son una fuerza importante dentro de las principales organizaciones paraguas sionistas (por ejemplo, la Conferencia de Presidentes de las Organizaciones Judías Estadounidenses Más Importantes o CPMAJO). Una quinta parte de la Conferencia (Véase anexo 1 para tener la lista completa) se compone de organizaciones clericales-sionistas cuya misión principal es promover los objetivos israelíes a través de una intervención directa, a todos los niveles, en las políticas estadounidenses. Un memorando de un grupo, la Sinagoga Unida del Judaísmo Conservador, publicado el 3 de enero de 2009, esboza una estrategia detallada en defensa de la masacre perpetrada por Israel en Gaza:

«Todas las congregaciones deberían publicar un comunicado en apoyo de Israel. Solicitar comunicados de las autoridades en la ciudad, estado o provincia, o a nivel federal. Solicitar comunicados de importantes personalidades locales religiosas, étnicas o de otro carácter. Controlar y responder a la cobertura de los medios. En la medida de lo posible, reclutar a funcionarios públicos no judíos y a portavoces importantes para demostrar que apoyan a Israel».

A continuación, el memorando propone una serie de «puntos de conversación sobre la situación en la Franja de Gaza» que repite al pie de la letra las mismas mentiras de la propaganda del alto mando político militar israelí: Afirma las intenciones pacíficas de Israel, culpa a Hamás de ser el agresor y proclama que «Israel, como siempre, está haciendo todo lo que puede para limitar las víctimas civiles en Gaza». Los clérigos judíos en las Sinagogas Unidas dirán a sus fervientes feligreses que ignoren las más de 5.000 víctimas civiles y los 1.300 muertos, de los cuales las tres cuartas partes son mujeres, niños y civiles desarmados, los sesenta colegios y las decenas de miles de casas y las docenas de mezquitas demolidas, las condenas por crímenes de guerra por parte de las Naciones Unidas, la Cruz Roja y todos los grupos israelíes y palestinos por los derechos humanos.

El documento estratégico publicado por los judíos conservadores religiosos es muy parecido al emitido por toda la red de 51 grupos laicos y religiosos afiliados con los «Presidentes». Esto subraya la forma en que una minoría bien financiada y altamente disciplinada toma y multiplica su poder más allá de sus propios miembros, «apalancando» a los gentiles influyentes, a los medios de comunicación a todos los niveles y a las personalidades públicas, conformando un monstruo poderoso en defensa ahora del genocidio israelí en Gaza, y mañana en defensa de una guerra contra Irán.

La amenaza del ejército israelí a Irán

Israel, al contrario de lo que piensan algunos izquierdistas escépticos, tenía planes operativos avanzados para lanzar un ataque aéreo masivo contra Irán. En diversas ocasiones del pasado reciente, Israel ha planificado varios ataques aéreos contra Irán, que sólo fueron desbaratados por la Casa Blanca de Bush. El estado judío ha anunciado públicamente que atacará unilateralmente a Irán si éste sigue adelante con su derecho legal, internacionalmente reconocido, a enriquecer uranio. El más probable ganador en estas elecciones nacionales de febrero, Benjamín Netanyahu, ha declarado en público que un ataque militar contra Irán constituye la parte prioritaria de su agenda, un mensaje que ha activado a todas las organizaciones importantes judías-sionistas en EEUU para redoblar sus esfuerzos en aras de asegurar la conformidad, apoyo y activa colaboración estadounidense. El 7 de enero de 2009, The London Sunday Times, citando varias fuentes de alto nivel del ejército israelí, informaba de que: «Israel ha elaborado planes secretos para destruir las instalaciones de enriquecimiento de uranio de Irán con armas tácticas nucleares. Dos escuadrones del ejército del aire israelí entrenándose para hacer explotar una instalación iraní utilizando «bombas anti-búnker» nucleares de bajo rendimiento… Robert Gates, el nuevo (sic) Secretario de Defensa estadounidense, ha descrito la acción militar contra Irán como un «último recurso», lo que ha llevado a los oficiales israelíes a concluir que finalmente les van a dejar que ataquen. El general de división Eliezar Shkedi, Comandante del ejército del aire israelí, es quien ha supervisado los preparativos». (Times on Line, 7 de enero de 2009).

Un artículo posterior en el pro israelí New York Times (11 de enero de 2009), de David Sanger, un importante simpatizante sionista, informaba de que el «Presidente Bush desvió una petición secreta de Israel el año pasado (2008) de bombas anti-búnker especializadas con objeto de atacar el principal complejo nuclear de Irán… La administración Bush se alarmó ante una petición israelí de volar sobre Iraq para llegar hasta el principal complejo nuclear de Irán… La Casa Blanca rechazó rotundamente esa petición». Sanger siguió afirmando que los israelíes estaban furiosos por un informe detallado elaborado por dieciséis agencias de inteligencia estadounidenses (The National Intelligence Estimate) que demostraban que en 2003 Irán interrumpió el desarrollo de una ojiva nuclear al comprender que así socavaba los esfuerzos israelíes para asegurarse la colaboración estadounidense en un ataque militar contra Irán. Sanger pasa varios párrafos tratando de reforzar las afirmaciones, no comprobadas, de Israel acerca del programa nuclear de Irán enmarcando el caso para un ataque unilateral israelí… que según él debía haber empezado «en los primeros meses de 2008» pero que el ejército estadounidense paralizó.

Las próximas elecciones nacionales israelíes (10 de febrero de 2009) prometen acelerar los planes israelíes de un ataque militar masivo contra Irán, de acuerdo con las previsiones de las encuestas que indican que la mayoría de los votantes judíos elegirán al ultramilitarista sionista Benjamín Netanyahu, favorito de la mayoría de las organizaciones sionistas estadounidenses más influyentes. En una entrevista muy reciente con el Wall Street Journal (24 de enero de 2009), Netanyahu calificaba a Irán como la «base madre del terrorismo» y decía «que Israel no puede aceptar una base terrorista iraní (Gaza) al lado de sus ciudades importantes». Después continuaba justificando los asesinatos israelíes de civiles porque, proclamaba, la resistencia palestina («terroristas») «se esconde detrás de los civiles».

El periodista del Wall Street, Brett Stephens, completamente intimidado y maravillado, se situaba a los pies del dirigente israelí y escribía aprobando las justificaciones de Netanyahu para lanzar un ataque contra Irán: «la amenaza de un Irán nuclear representa para el mundo un peligro mucho mayor que la crisis económica… y supone una amenaza existencial directa contra Israel…» Stephens sigue resumiendo la posición de Netanyahu hacia Obama: «Si la diplomacia fracasa y EEUU no se decide a utilizar la fuerza militar, Israel atacará en solitario…»

Los dirigentes israelíes desistieron temporalmente de atacar a Irán y en su lugar lanzaron el ataque contra Gaza para debilitar cualquier posible resistencia de los palestinos a una guerra israelí contra su aliado musulmán en Teherán. Los planes de guerra israelíes hacia Irán se van a ver reforzados con el nuevo Presidente Obama. Con la subida al poder del ultrasionista Dennis Ross como asesor principal en temas de Irán del Presidente Obama y con Hillary Clinton («Arrasaremos Irán») como Secretaria de Estado, la cuestión de un ataque preventivo israelí contra Irán apoyado por EEUU parece que está cerca de convertirse en una realidad. Tan solo hace dos meses que Ross firmó un documento que proporcionaba una «hoja de ruta» de la guerra contra Irán. El hecho de que todo el aparato de toma de decisiones políticas del régimen de Obama aparezca infectado de sionistas significa que cualquier oposición por parte de la inteligencia o del ejército a un ataque contra Irán será desactivada y sus portavoces marginados. El gobierno de Obama e Israel

El gobierno de Obama está todavía más saturado de sionistas, si cabe, que el anterior. Desde los cargos más altos a los más bajos, desde el gabinete ejecutivo al Congreso, los sionistas están situados en posiciones de influencia sobre cualquier decisión estratégica que tenga alguna relación con las políticas relativas a Oriente Próximo.

Con fecha 20 de enero pasado, la Jewish Telegraph Agency, principal agencia de prensa al servicio de las publicaciones sionistas estadounidenses, proporcionó una lista detallada de los sionistas pro Israel colocados en puestos importantes relacionados con Oriente Próximo en el gobierno de Obama. Las pruebas de su control son abrumadoras y las consecuencias letales para cualquier posibilidad de equilibrio en unas negociaciones de paz, a la vez que sumamente prometedoras para las ambiciones bélicas de Israel en la región:

1. Dennis Ross: será un influyente consejero para las políticas relativas a Irán. Es un defensor de la intensificación de las sanciones para socavar las negociaciones y reforzar la opción militar;

2. Richard Holbrooke, sionista destacado, es el enviado especial de Obama para Afganistán. Fue representante de EEUU ante la ONU en la época de Bill Clinton, y recientemente ha presidido un grupo especial llamado United Against a Nuclear Iran (Unidos contra un Irán nuclear), que aboga por la acción militar contra Irán si no presenta una declaración -dictada por Israel- de cese de su programa legal de energía nuclear;

3. George Mitchell, enviado especial de Obama para la resolución del conflicto entre Palestina e Israel, es uno de los cuatro copresidentes del destacado grupo sionista Bipartisan Policy Center, que propone un planteamiento gradual, que va desde las sanciones al embargo comercial, al bloqueo naval y a un ataque militar contra Irán;

4. Dan Shapiro y Puneet Talwar colaborarán en materia de política de Oriente Próximo en el Consejo de Seguridad Nacional. Shapiro, en consultas con Israel, fue un elemento clave en el trámite de la Syrian Accountability Act (Ley de responsabilidad siria) en el Senado, que permitió la imposición de duras sanciones a Siria. Shapiro elaboró el sumiso y humillante discurso de Obama ante la conferencia del AIPAC en Washington, en mayo de 2008. Puneet Talwar manejará los asuntos del Golfo Pérsico, incluido Irán. Fue miembro del gabinete del ex senador y actual vicepresidente, Joe Biden, y colaborador y conducto del AIPAC;

5. Eric Lynn está siendo designado para un empleo en la Casa Blanca en materia de políticas para Oriente Próximo. Empezó su carrera como becario del AIPAC, en 1998, y continuó como miembro del gabinete del congresista Peter Deutsch, una de las figuras más comprometidas con Israel en el Congreso. Lynn pasó un año en Israel, aprendiendo hebreo y saturándose de su cultura militar-sionista;

6. James Steinberg y Jacob Jack Law fueron nombrados delegados de Clinton en el Departamento de Estado. Steinberg ha mantenido una fuerte relación con la comunidad pro Israel, y fue uno de los transmisores de la presión israelí sobre Yasser Arafat a fin de que éste capitulase ante las demandas israelíes. Jack Law dirigirá la política de estímulo económico en el extranjero. Es un sionista ortodoxo que utilizará los recursos económicos estadounidenses para respaldar el militarismo israelí y recompensar o castigar así a sus adversarios. Anteriormente fue jefe de una unidad de inversiones de Citigroup, y posee entre 50.000 y 100.000 dólares en bonos de Estado de Israel;

7. Samantha Power fue en su momento crítica con los crímenes de guerra israelíes de 2002, por lo que la configuración de poder sionista consiguió apartarla de la campaña electoral de Obama en marzo de 2008. Fue rehabilitada y reincorporada como miembro del equipo de transición de Clinton después de pedir unas disculpas lamentables a Israel;

8. Cass Sunstein, sionista liberal de toda la vida, es jefe de la oficina de información y asuntos normativos de la Casa Blanca: un órgano clave de propaganda del gobierno de Obama;

9. Rand Beers fue el principal consejero de seguridad nacional del senador John Kerry durante su campaña presidencial de 2004, y consiguió establecer relaciones estrechas con el aparato político pro Israel. Como consejero del departamento estatal Homeland Security (equivalente a un ministerio del Interior) será «probablemente un elemento … a medida que Israel y EEUU forjan una alianza más estrecha» (Jewish Telegraph Agency, 20.1.2009);

10. Lee Feinstein y Mara Rudman son veteranos sionistas de los gobiernos de Clinton. Feinstein es consejero principal de la Secretaria de Estado, Hillary Clinton, y Rudman es consejera senior del Presidente Obama en política exterior.

11. Susan Rice, nombrada representante ante la ONU por Obama, puso su firma en un documento elaborado por el Washington Institute for Near East Policy (WINEP) en el que se pedía una mayor coordinación entre Israel y Estados Unidos, con vistas al embargo y eventual ataque a Irán. WINEP es un conocido productor de propaganda de los más belicistas, fanáticos e incondicionales seguidores de Israel. En su testimonio ante el Senado, Rice denunció las críticas de la Asamblea General de las Naciones Unidas hacia el baño de sangre israelí en Gaza.

Al frente de la política exterior del gobierno de Obama, el vicepresidente Biden (que afirmó públicamente: «Soy un sionista»), la Secretaria de Estado Clinton («Destruyan Irán») y el Secretario de Defensa Gates (un resto del gobierno de Bush, totalmente dominado por Israel) han establecido el aparato más sionista posible para las políticas de Oriente Próximo de la historia de EEUU. Por sus antecedentes, lealtades y compromisos, este gobierno no está dispuesto a abrir negociaciones serias con Irán o a gestionar el fin de la ocupación israelí de Palestina. Al contrario, sus estrechos lazos con la configuración del poder sionista y el compromiso a largo plazo con respecto al militarismo y las políticas expansionistas israelíes, garantizan que el gobierno de Obama avanzará en su colaboración con el Estado judío hacia una confrontación militar con Irán. Todo el mundo en el equipo de Obama apoyó la carnicería israelí en Gaza y aprobó los esfuerzos de Israel para destruir el gobierno democráticamente elegido de Hamás, a la vez que apoyó al desacreditado y corrupto régimen títere encabezado por Mahmud Abbas.

La presidencia de Obama ha logrado lo que muchos observadores creían imposible: ha colocado más sionistas en posiciones estratégicas de poder, más comprometidos en una guerra contra Irán, que incluso durante la administración de Bush. Teniendo en cuenta los nombramientos de Obama y su propia sumisión personal a los líderes israelíes, es difícil imaginarse que los 16 servicios de inteligencia principales elaboren un informe que refute los montajes de Israel sobre el programa nuclear de Irán, como sucedió bajo el gobierno de Bush. Más tremendo aún, dado el dominio sionista de la Casa Blanca, es poco probable que Obama ponga su veto a un ataque aéreo israelí, tal como se admite que hizo Bush.

La estrategia israelí de guerra contra Irán sigue paso a paso la de su precursor nazi: los ataques se diseñan para conseguir el máximo efecto destructor de la infraestructura civil en los países y líderes opuestos a cualquier agresión israelí hacia Irán. Israel bombardeó e invadió Líbano; bombardeó Siria; destruyó Gaza. Su lobby ha ampliado y ha hecho cumplir sanciones económicas globales a través de un Departamento del Tesoro infestado de sionistas. El principal consejero económico de Obama, el ultrasionista Lawrence Summers, promueve las sanciones, boicoteos y embargos más estrictos contra los enemigos designados de Israel. Se trata de políticas que apuntan en dirección de la guerra.

Unas negociaciones de paz destinadas a la guerra

La probabilidad de que el gobierno de Obama lleve al mundo a una guerra ofensiva contra Irán no está basada en la especulación ociosa o en citas seleccionadas de su campaña presidencial. Nadie puede tomar en serio la intención del presidente Obama o de su Secretaria de Estado, Hillary Clinton, de entablar negociaciones con Irán, cuando éstas se acompañan de condiciones inaceptables para la soberanía o los intereses nacionales de dicho país. El gobierno de Obama amenaza abiertamente con la guerra si Irán no acepta el desarme unilateral, con una inspección intrusiva de sus instalaciones estratégicas de defensa, lo que ofrecería a Israel y EEUU una oportunidad única para establecer claramente los objetivos claves de su primera oleada de ataques.

Pero lo que demuestra de manera concluyente el impulso de Obama hacia la guerra con Irán es su designación del más entusiasta militarista sionista, Dennis Ross, en la posición estratégica clave en las negociaciones con Irán.

Obama ha nombrado a Ross en el puesto de enviado especial para Irán y máximo responsable en política de Oriente Próximo. George Mitchell, por su parte, es su enviado a las negociaciones entre Israel y Palestina. Se trata de una estrategia típica de policía bueno (Mitchell), policía malo (Ross). Ross, conocido a menudo como el abogado de Israel, es el sionista máximo, un príncipe heredero del lobby judío sionista de EEUU en todas las empresas importantes relativas a Irán. Es líder fundador del AIPAC, el principal y más potente grupo de presión de Israel en Washington. Es un ideólogo siocon de siempre, muy influyente, que llevó con éxito la campaña a favor de la invasión de Iraq. Está entre los escritores y propagandistas más prolíficos e influyentes del antes citado WINEP, que ha elaborado los documentos programáticos más belicistas de promoción de la intervención militar de EEUU a favor de las ambiciones expansionistas de Israel.

Durante los años de Clinton, Ross fue nombrado jefe del comité de mediación de EEUU durante las negociaciones entre palestinos e israelíes (1999-2000). Como tal, su actuación fue la de abogado de Israel, según otro diplomático sionista de EEUU participante. Pasó por encima de cualquier posibilidad de alcanzar un compromiso aceptable, siguiendo las iniciativas de Israel, y creó las condiciones que hicieron inevitable el rechazo palestino a la vez que culpaba de ello a este sacrificado pueblo. Ross tiene una gran influencia en las políticas de Obama con respecto a Israel.

Ross es un líder en un grupo tapadera sionista relativamente nuevo, conocido como el Bipartisan Policy Center. Este centro publicó recientemente un informe titulado Meeting the Challenge: US Policy Toward Iranian Nuclear Development (Haciendo frente al desafío: políticas de EEUU ante el desarrollo nuclear iraní.) Este plan de trabajo para la guerra con Irán fue elaborado por un grupo de trabajo que incluía a Ross y otros dos extremistas siocons: Michal Makovsky y Michael Rubin, ambos con doble nacionalidad israelí y estadounidense. El reconocimiento por parte de Ross del citado informe refleja su rechazo de cualquier posibilidad de un acuerdo negociado con Irán que aceptase el derecho legal de Irán a un programa de enriquecimiento de uranio tal y como está reconocido en los tratados internacionales.

Un pequeño problema conocido recientemente en la designación de Dennis Ross como miembro del gabinete de Obama es su papel como presidente actual del Jewish People Policy Planning Institute (Instituto de planificación de políticas para el pueblo judío) con sede en Jerusalén y dependiente de la Jewish Agency, organismo oficial del gobierno israelí. Su trabajo actual para un organismo de la administración pública israelí podría colocar a Ross en conflicto con la Foreign Agents Registration Act (FARA), ley estadounidense que obliga a registrarse como tales a los individuos que trabajen como agentes de un gobierno extranjero, algo que Ross nunca ha hecho.

El informe aboga por un bombardeo aéreo israelí preventivo y un ataque de misiles contra Irán, en caso de que EEUU y Europa no llegasen a golpear primero. Este informe, acreditado por Dennis Ross, propone un bloqueo total de Irán por mar y aire y un embargo de este país como preludio de un ataque de EEUU contra la infraestructura vital de Irán. El documento invitaba a Obama a introducir tropas y equipo en la región so pretexto de los conflictos de Iraq y Afganistán, manteniendo por tanto un cierto nivel de sorpresa estratégica y táctica. Es decir, el próximo nombramiento de Ross para dirigir el Middle East Policy Advisory Group (Grupo consultivo de políticas para Oriente Próximo) de su gobierno coloca a un defensor y promotor incondicional de la guerra genocida contra Irán en una posición estratégica clave de política exterior.

La secretaria de estado Hillary Clinton y Dennis Ross harán todo lo que esté en su mano para promover y justificar un ataque conjunto estadounidense-israelí contra Irán. Ross y Clinton comenzarán con unas falsas negociaciones con ultimátum inaceptables. A continuación, seguirán acciones de guerra en forma de embargos al estilo del impuesto a Gaza, diseñados para matar de hambre y empobrecer a la población de Irán, y, finalmente, un blitzkrieg aéreo también al estilo de Gaza. Dado el número extraordinario de sionistas designado por Obama en todos los niveles claves de su Gobierno, la posibilidad de cualquier debate interno o desacuerdo sobre el plan de trabajo de Ross para la guerra en interés de Israel es mínimo. Para la formulación de sus políticas, Obama ha creado una élite tan estrechamente ligada y leal al establishment militar israelí que impide cualquier tipo de negociación significativa con Irán.

Posibles obstáculos exteriores a la guerra sionista-israelí y de EEUU contra Irán

La única disuasión real a un ataque israelí al estilo de Gaza en Irán es la capacidad de respuesta militar de Teherán, especialmente sus misiles de precisión y largo alcance capaces de alcanzar los principales objetivos militares en Israel, así como sus infraestructuras y sistemas conexos de apoyo. Dada la ausencia de cualquier escrúpulo moral en los líderes israelíes y su inmersión en una ideología militarista, en la que la fuerza bruta y la violencia generalizada se consideran los principales medios de proyección del poder y de garantía del apoyo público israelí, un fuerte contraataque militar masivo es, probablemente, la disuasión más efectiva para forzar a sus líderes a reconsiderar la política exterior militar conducida por Israel.

Mientras los militaristas israelíes adoptan una retórica defensiva, su estrategia consiste en debilitar la capacidad defensiva de Irán y hacerlo más vulnerable a las amenazas militares y a la presión diplomática en una espiral creciente hasta un asalto aéreo preventivo. Las inspecciones internacionales realizadas por organismos de las Naciones Unidas solamente se llevan a cabo en sitios iraníes, pero no en las instalaciones militares de EEUU en la región, entre otras sus naves y submarinos dotados de armas nucleares de guerra, ni en las instalaciones nucleares de Israel y sus laboratorios del arma nuclear.

Estas inspecciones desiguales proporcionan una gran cantidad de información sobre las capacidades militares y de defensa iraníes, así como de sus laboratorios de investigación estratégica avanzada. Las inspecciones de la ONU antes de la invasión de Iraq por EEUU permitieron identificar las instalaciones claves de defensa y los científicos iraquíes, sus lugares de trabajo y sus hogares, datos que se utilizaron en las misiones de bombardeo y la subsiguiente campaña de asesinatos de científicos iraquíes de alto nivel. Esta clase de información fue crucial en la dirección de los ataques israelíes con bombas y misiles y en el asesinato de líderes y sus familias durante las invasiones israelíes de Líbano y Gaza.

El boicoteo económico sionista a Irán, impuesto por Israel y Estados Unidos, pretende claramente socavar tanto las condiciones de vida iraníes como el rendimiento de su economía, de forma parecida a lo que el estado judío ha impuesto en Gaza. Forma parte de la campaña de ablandamiento, previa a un ataque en toda la regla.

Hoy, sin embargo, a pesar del esfuerzo continuo de todos los altos funcionarios sionistas en el gobierno de EEUU y de las presiones intensas de sus grupos de presión sobre los gestores de fondos de pensiones de EEUU, el embargo no ha conseguido quebrar la economía iraní. Especialmente con el inicio de la recesión, la reducción de los mercados mundiales y la demanda energética cada vez mayor de China, numerosas multinacionales occidentales y asiáticas están impacientes por negociar con Irán e ignorar las presiones sionistas israelíes y estadounidenses.

La guerra genocida de Israel contra Gaza ha producido finalmente algunas grietas importantes en el monopolio sionista sobre la opinión judía fuera de Israel. Las principales organizaciones comunales judías y sus portavoces espirituales siguen apoyando todos los delitos israelíes, desde el bombardeo de ambulancias y clínicas de la Cruz Roja hasta de escuelas de las Naciones Unidas, almacenes de alimentos y suministros médicos y centros de refugiados, pero finalmente, esto ha provocado una oposición vigorosa entre los principales intelectuales, escritores y otros profesionales judíos.

Nuevas organizaciones y personalidades de la comunidad judía han repudiado decididamente el genocidio perpetrado por Israel. Algunos activistas judíos han tomado resueltas medidas directas, ocupando oficinas consulares israelíes en ciudades importantes y pidiendo un boicoteo total de mercancías e intercambios académicos israelíes. Otros se han enfrentado a apologistas sionistas en foros y ruedas de prensa públicas.

A pesar de que el número y la influencia de judíos críticos con los crímenes de guerra sionistas es pequeño, su importancia se halla en la legitimidad que otorgan y el estímulo que facilitan a millones de gentiles, generalmente intimidados y silenciosos, a manifestarse públicamente. Como consecuencia, un número sin precedentes de personas en todo Occidente, ha expresado su horror y oposición al monstruo militar sionista y ha expresado su apoyo al boicoteo económico contra Israel. Aunque la oposición judía y gentil de masas no detuvo ni debilitó la masacre de Israel de civiles en Gaza, ha sentado la base política y organizativa para poner en marcha una campaña masiva contra los planes sionistas y estadounidenses de guerra contra Irán.

Los éxitos militares de Israel han creado una fiebre guerrera triunfalista e irracional entre todos sus líderes y partidarios entusiastas en las organizaciones judeo-sionistas de EEUU, que cuentan con cerca de un millón de miembros. Dichos éxitos los ha llevado a subestimar los costes catastróficos de una guerra contra Irán. Un ataque militar por sorpresa a Irán por parte de Israel y EEUU provocará acciones de represalia en todo Oriente Próximo. Esto infligirá ciertamente pérdidas humanas, militares, políticas y económicas graves en muchas instalaciones militares de EEUU en la región del Golfo Pérsico. En particular en Iraq y los cercanos Estados satélites del Golfo, donde las fuerzas militares de EEUU son altamente vulnerables. Un ataque israelí podría llevar a la desestabilización o al derrocamiento de los regímenes satélites árabes. Por otra parte, Irán puede tomar represalias con éxito lanzando misiles de precisión de largo alcance, que tendrían por objetivo los principales centros militares israelíes y los centros de población colindantes.

Teniendo en cuenta la repugnancia y el horror enormes, en todo el mundo, que han producido los crímenes de guerra de Israel en Gaza y el odio que inspira la perspectiva de nuevos ataques aéreos sobre millones de iraníes, no es probable que las represalias de Teherán contra Israel y EEUU susciten una gran condena. Más probablemente, la mayor parte de la gente percibirá, con un sentimiento de justa venganza, que finalmente se pague al tirano arrogante con su misma moneda por sus ataques a los civiles desarmados y encarcelados de Gaza. Al igual que los supervivientes británicos de los ataques de los nazis, con sus bombas volantes V-2, a las ciudades británicas aplaudieron el bombardeo de Dresde, partes significativas de la opinión pública pueden saludar un ataque de represalia contra Israel como una disuasión válida a la vista de sus atrocidades en serie contra la humanidad.

Una de las amenazas más efectivas contra el impulso genocida de Israel es la puesta en marcha de investigaciones sobre los crímenes de guerra israelíes y el establecimiento de tribunales para juzgar a los líderes militares y políticos de Israel por sus delitos contra la humanidad (Financial Times, 16 de enero de 2009.) Los líderes israelíes han informado a sus militares criminales de que se les proporcionará protección legal, y han manifestado su preocupación por el hecho de que ellos mismos puedan estar sujetos a detenciones y juicios en el extranjero. Varios gobiernos están presentando querellas por crímenes de guerra ante la Corte Penal Internacional de La Haya.

El problema a la hora de llevar a juicio a los criminales de guerra israelíes consiste en establecer los límites entre los líderes político-militares que dirigieron los crímenes de guerra y los oficiales de campo que aplicaron las políticas que violaban los Convenios de Ginebra. Por ejemplo, identificar a los funcionarios que impidieron, concretamente durante más de cuatro días, que trabajadores médicos y de rescate pudieran realizar la evacuación de heridos y civiles al borde de la inanición, entre ellos niños pequeños, del lugar de una masacre israelí espantosa de civiles gazatíes. ¿Y qué decir de la gran cantidad de ciudadanos judíos israelíes que, de pura exaltación ante el bombardeo de barrios enteros, se instalaron en puestos de observación con sus cestas de picnic para ver mejor la carnicería en curso? Los mismos israelíes «encantados por las imágenes, que llenaban las primeras páginas de los periódicos, de soldados israelíes sonrientes que regresaban a sus hogares en los tanques, haciendo el signo de la victoria» (Financial Times, 26 de enero de 2009).

El entusiasmo masivo israelí, la intoxicación política y el abrazo a los autores de la matanza de gente desarmada pueden ser repugnantes para la opinión mundial, pero no constituyen un delito suficiente para merecer un tribunal internacional. Sin embargo, está sujeto al mismo desprecio moral que muchos de nosotros sentimos hacia los alemanes que celebraron los bombardeos salvajes hitlerianos de ciudades soviéticas, polacas y balcánicas. Incluso si esta Casa Blanca controlada por los sionistas lograra la utilización de su veto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para prevenir una investigación por crímenes de guerra de los líderes israelíes, la presentación de acusaciones y posibles detenciones en varios países europeos forzará a los líderes israelíes a reflexionar sobre su situación de parias, y podría inhibir su deseo de una guerra asesina contra Irán. Incluimos aquí una lista (véase el anexo no 2) de los líderes militares israelíes, su graduación y su función y responsabilidad operativa en los crímenes de guerra en Gaza.

Los israelíes rechazan de antemano el oprobio ante la opinión mundial como un asunto irrelevante para su ofensiva militar. Esto origina que el estado judío no preste atención a la importancia de la opinión pública mundial, que erosionará el apoyo político estratégico en el futuro. Muchos observadores creen que centenares de millones de ciudadanos árabes y multitudes de no árabes y no musulmanes están llegando a la conclusión de que Israel y su quinta columna sionista de ultramar sólo entienden el lenguaje de la fuerza, puesto que practican sistemáticamente el terrorismo de Estado para imponer sus intereses sobre personas cautivas y empobrecidas. Como consecuencia, muchos analistas sostienen que es comprensible que las opciones de las víctimas de Israel inevitablemente se basen en la resistencia popular continua, organizada y militarizada. En estas circunstancias, la actual generación de líderes árabes, anémicos e impotentes, y los regímenes colaboracionistas pueden ser derrocados y dar paso a un nuevo liderazgo combativo y consecuente que consulte y fundamente su apoyo de masas en los más profundos sentimientos de dignidad nacional y odio profundo a las humillaciones impuestas por los sionistas.

Conclusiones

La guerra de Gaza está llevando a los líderes de Israel y a sus agentes de ultramar, estratégicamente situados en el sistema político de EEUU, a nuevos excesos y a una nueva guerra contra Irán, como parte de una estrategia regional para asegurar el poder imperial. El gobierno de Obama y el Primer Ministro israelí que salga elegido compartirán más cosas que unos responsables de las políticas que sirven a ambas partes y unos compromisos a largo plazo con la construcción del imperio manu militari. Han dejado claro también que procederán a una serie de movimientos diplomáticos y económicos destinados a preparar el escenario para poner en marcha una guerra genocida contra Irán, que coincidirá con la retórica de Obama de reconstrucción de una alianza judeo-afro-estadounidense basada en los intereses israelíes y las vidas de estadounidenses.

La única disuasión ante nuevas guerras de exterminio es una acción de masas que aumente los costes políticos, económicos y militares de la agresión israelí. Sólo cuando las víctimas israelíes aumenten, cuando los explotadores y los banqueros sionistas sufran pérdidas, cuando se boicoteen sus sitios académicos y turísticos, sólo entonces los israelíes y sus acólitos de EEUU comenzarán a repensar su adhesión ciega a políticas militaristas. Sólo entonces revisarán su irracional visión judeocéntrica de un mundo hecho por y para el Pueblo Elegido que vive en el único Estado Moral del mundo.

Lamentablemente, puede que sean necesarios algunos choques militares para disipar esas fantasías tribales. La Historia nos enseña que no hay nada como una derrota sangrienta para terminar con el complejo de superhombre.

Anexo nro. 1

51 organizaciones pertenecientes a la Conferencia de presidentes de las principales organizaciones judías de Estados Unidos

1. Ameinu
2. American Friends of Likud
3. American Gathering/Federation of Jewish Holocaust Survivors
4. American-Israel Friendship League
5. American-Israel Public Affairs Committee
6. American Jewish Committee
7. American Jewish Congress
8. American Jewish Joint Distribution Committee
9. American Sephardi Federation
10. American Zionist Movement
11. Americans for Peace Now
12. AMIT
13. Anti-Defamation League
14. Association of Reform Zionist of America
15. B’nai B’rith International
16. Bnai Zion
17. Central Committee of American Rabbis
18. Committee for Accuracy in Middle East Reporting in America
19. Development Corporation for Israel/State of Israel Bonds
20. Emunah of America
21. Friends of Israel Defense Forces
22. Hadassah, Women’s Zionist Organization of America
23. Hebrew Immigrant Aid Society
24. Hillel: The Foundation of Jewish Campus Life
25. Jewish Community Centers Association
26. Jewish Council for Public Affairs
27. Jewish Institute for National Security Affairs
28. Jewish Labor Committee
29. Jewish National Fund
30. Jewish Reconstructionist Federation
31. Jewish War Veterans of the USA
32. Jewish Women International
33. Mercaz USA, Zionist Organization of the Conservative Movement
34. Na’amat USA
35. NCSJ: Advocates on behalf of Jews in Russia, Ukraine, the Baltic States and Eurasia
36. National Council of Jewish Women
37. National Council of Young Israel
38. ORT America
39. Rabbinical Assembly
40. Rabbinical Council of America
41. Religious Zionist of America
42. Union for Reform Judaism
43. Union of Orthodox Jewish Congregations of America
44. United Jewish Communities
45. United Synagogue of Conservative Judaism
46. WIZO
47. Women’s League for Conservative Judaism
48. Women of Reform Judaism
49. Workmen’s Circle
50. World Zionist Executive, US
51. Zionist Organization of America

Anexo no 2

Lista de funcionarios israelíes que han participado en crímenes de guerra durante la invasión de Gaza. Se trata de una lista parcial y evolutiva de presuntos criminales de guerra recogida por un grupo de activistas israelíes, a pesar de la censura del gobierno israelí y en abierto desafío al fiscal general de Israel, el general Menachem Mazuz, y su contraparte en el ejército, el juez-fiscal general de brigada Avihai Mandelblit:

1. Ehud Olmert, primer ministro israelí
2. Ehud Barak, ministro de la Guerra israelí
3. Tzipi Livni, ministra de Asuntos Exteriores israelí
4. Yuval Diskin, jefe del servicio secreto Shin Bet
5. Teniente general Gabi Ashkenazi, jefe de Estado Mayor de las fuerzas israelíes de ocupación
6. Coronel Hartzi Halevi, comandante de la Brigada paracaidista
7. Coronel Yigal Slovik, comandante de la 401a Brigada
8. General de brigada Jonathan Locker, jefe de la Fuerza Aérea israelí
9. General de división Ido Nehushtan, Fuerza Aérea israelí
10. Coronel Ron Ashrov, comandante de la zona norte de Gaza
11. General de brigada Eyal Eisenberg, comandante de todas las fuerzas israelíes de ocupación
12. Coronel Yigal Slovik, comandante de convoy de la 401a Brigada acorazada
13. General de brigada en la reserva Sho’alay Marom,
14. Teniente coronel Yoav Mordechai, 13o batallón de la Brigada de infantería Golani
15. Teniente coronel Oren Cohen, 13o batallón de la Brigada de infantería Golani
16. Teniente coronel Avi Blot, 101o batallón de la Brigada de paracaidista
17. Teniente coronel Yehuda Cohen, Regimiento Rotem, Brigada de infantería Givati
18. Teniente coronel Ronen Dagmi, comandante adjunto de la 401a Brigada acorazada
19. Coronel Avi Peled, comandante de brigada, Batallón 51o
20. General de brigada en la reserva Zvika Fogel, ex jefe del Comando Sur
21. General de brigada Yuval Halamish, jefe de los servicios secretos del ejército israelí
22. Coronel Hartzi Halevi, Comandante de la Brigada paracaidista
23. Coronel Hertzi Halevy, comandante de brigada
24. Coronel Tomer Tsiter, participante en la masacre de Gaza conocida como Operación Plomo Fundido; antes, participante en la masacre conocida como Operación Escudo Defensivo, perpetrada en el campo de refugiados de Jenin en 2002.
25. Oficial de infantería en la reserva Gur Rosenblatt
26. Oficial de infantería en la reserva Guy Ohaion
27. Teniente coronel Erez
28. Comandante Nimrod Aloni
29. Teniente coronel en la reserva Shlomo Saban
30. Capitán Ron Vardi ,
31. Coronel Pnina Sharvit-Baruch, jefe del servicio jurídico internacional, fiscal militar
32. General de división Yoav Galant, jefe del Comando Sur
33. Subteniente mayor Richard Awizrat
34. General de división Amos Yadlin, jefe de la inteligencia militar

Artículo original: http://petras.lahaine.org/articulo.php?p=1774 – Traducido para Rebelión por Sinfo Fernández y S. Seguí. Revisado por Caty R.

10/02/2009 Posted by | Politica Internacional, Uncategorized | , , , , , | Deja un comentario

Israel – Palestina: Soledades


Por Juan Gelman

No se trata de “la soledad de dos en compañía”, que tanto le pesaba a Campoamor, sino la del que nada contra la corriente. La lista de esas soledades puede ser muy larga en este mundo cada vez más deshumano. La de los judíos no israelíes disconformes con las políticas de Tel Aviv es una de ellas. Se conoce la trampa: quien critica la matanza de Gaza -un ejemplo- es antisemita y el judío que lo hace es “un judío que se odia a sí mismo”. Siendo así, quien denuncia las matanzas de las dictaduras africanas corre el riesgo de ser tildado de racista.

Anders Carlberg, presidente de la comunidad judía de Gotemburgo, Suecia, ha señalado un aspecto del problema: “Las pequeñas comunidades judías típicas del norte de Europa se encuentran en un dilema. A pesar de su identificación con Israel, y su certeza de que tiene derecho a proteger a sus ciudadanos de ataques que ponen en riesgo sus vidas, muchos judíos europeos se sienten incapaces de justificar el bombardeo de escuelas y de las áreas urbanas densamente pobladas de Gaza con base en el principio de la defensa propia. La inocencia de la niñez es universal y compartimos la responsabilidad por los niños del mundo con el resto de la humanidad” (Ha’aretz, 16-1-09). ¿Qué les queda a esos judíos europeos? El silencio de una conciencia turbada.

Esto no significa que son justificables los incendios de sinagogas que se produjeron en distintos países. No deja de ser cierto, sin embargo, que los más de 1300 muertos de Gaza, en su mayoría civiles y sobre todo niños, son el resultado de una decisión del gobierno de Olmert y que esa decisión abrió el espacio para que tuvieran lugar esas manifestaciones en el marco de un sentimiento generalizado de repudio. Cabe preguntarse quién es entonces el responsable de estas acciones verdaderamente antisemitas.

Tel Aviv repite su válido argumento: la invasión a Gaza fue la respuesta al constante repiqueteo de los misiles que Hamas envía al sur de Israel. Lo dijo también Barack Obama: “Si alguien lanzara cohetes sobre mi casa donde mis dos hijas duermen cada noche, yo haría todo lo que está a mi alcance para que eso se termine”. Le respondió el periodista francés Michel Collon: “¿Proteger a sus hijas? ¡Cómo lo comprendo! Pero, para ser totalmente correcto con ellas, ¿no debería usted contarles la historia de esa casa? ¿Decir que usted se la robó a los propietarios? ¿Y también el jardín y todos sus alrededores? ¿Y que usted obligó al antiguo propietario a vivir en la casilla del perro? Pues exactamente eso es lo que ha hecho Israel robando a los palestinos sus casas y sus tierras y forzándolos a vivir en campos de refugiados” (www.michelcollon, info, 13-1-09). Mientras continúe el cerco de Gaza, donde l,5 millón de personas se consumen literalmente de hambre y sed, el pueblo palestino será un pueblo agredido.

El escritor francés Jean-Moïse Braitberg debe haber entrado en la categoría de “judío que se odia a sí mismo”: dirigió una carta al presidente de Israel para pedirle que el nombre de su abuelo Moshe -gaseado en Treblinka en 1943- sea retirado del Memorial de Yad Vasehm erigido en memoria de las víctimas de la Shoá. “Le solicito que acceda a esta demanda -dice la carta- porque lo que sucedió en Gaza y, en general, la suerte destinada al pueblo árabe de Palestina desde hace 60 años, a mi juicio descalifica a Israel como centro de la memoria del mal infligido a los judíos y, por ende, a la humanidad entera” (Le Monde, 28-1-09).

Sir Gerald Kaufman, miembro veterano del Partido Laborista inglés, exigió en un debate de la Cámara de los Comunes sobre Gaza que Londres impusiera un embargo de armas a Israel. Fundamentó así su demanda: “Mi abuela yacía enferma en la cama cuando los nazis entraron en su casa y un soldado alemán la mató a tiros. Mi abuela no murió para darles cobertura a los soldados israelíes que matan abuelas palestinas en Gaza. El gobierno israelí actual explota impiadosa y cínicamente el sentimiento de culpa de los gentiles por la matanza de judíos en el Holocausto para justificar las muertes de palestinos que causa” (www.noquarter.usa.net/blog, 18-1-09). Sir Gerald, que recibió una educación judía y sionista ortodoxa durante su niñez en Polonia, señaló que la alegación de que muchas de las víctimas palestinas eran militantes era idéntica “a la de los nazis” y agregó: “Supongo que los judíos que lucharon en el ghetto de Varsovia habrían sido motejados de militantes”.

La tragedia de Gaza no tiene un cese a la vista. Benjamin Netanyahu –posible triunfador en las elecciones israelíes del 10 de febrero próximo– manifestó que la ofensiva contra Hamas “no había ido demasiado lejos” y que “no habrá más alternativa que derribar al régimen de Hamas en Gaza” (AP, 4-2-09). Está claro.

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09/02/2009 Posted by | Politica Internacional, Uncategorized | , , , , , , , | Deja un comentario

El Israel de las manifestaciones por la paz


ORGANIZACIONES DE DERECHOS HUMANOS Y LA IZQUIERDA REALIZARON CIENTOS DE ACTOS CONTRA LA OPERACION EN GAZA

Unos veinte grupos pacifistas, entre ellos Coalición de Mujeres por la Paz, Anarquistas contra el Muro y el Centro de Información Alternativa, son parte de una resistencia al accionar bélico de los gobernantes.

Por Herman Schiller

Hace pocos días se había anunciado que iba a hablar en la Universidad de Tel Aviv el ministro de Defensa de Israel, Ehud Barak, artífice de la masacre de Gaza. Rápidamente los estudiantes se movilizaron llenando las paredes de esa casa de estudios con pintadas que decían “Barak rotzeaj” (Barak asesino). Y el ministro, “por precaución”, ante la evidencia de que podrían producirse confrontaciones, decidió suspender la conferencia.

Este es uno de los tantos episodios que desde el 27 de diciembre han revelado la resistencia que, en condiciones nada fáciles -y en un clima político, social y comunicativo adverso- se ha extendido en Israel.

Los organismos de derechos humanos israelíes han protestado por el silencio que los medios centrales han guardado al negarse a informar a la población sobre las numerosas manifestaciones que a diario y a lo largo y a lo ancho del país se produjeron contra la escalada bélica. Una de las más numerosas, encabezada por el legendario Uri Avneri (líder de Gush Shalom, Bloque de la Paz, y autor del libro Israel sin sionistas), superó las diez mil personas en Tel Aviv y sólo mereció 27 palabras (dentro de una nota muy larga) del matutino Haaretz, que suele ufanarse de su “pluralismo”.

Esa movilización, que recorrió la zona céntrica de la populosa urbe (desde la plaza donde asesinaron a Yitzhak Rabin hasta la Cinemateca, ocupando todos los carriles de la ancha avenida Ibn Gabirol), fue promovida también por otras 20 organizaciones pacifistas, incluidos la Coalición de Mujeres por la Paz, Anarquistas contra el Muro y el Centro de Información Alternativa. La pancarta gigante de Gush Shalom decía en hebreo, árabe e inglés “¡Stop asesinatos!”, “¡Stop al cerco!”, “¡Stop a la ocupación!”.

Entre las consignas coreadas por la densa columna se encontraban las siguientes: “Uno no construye una campaña electoral sobre cadáveres de niños”, “Judíos y árabes no queremos ser enemigos”, “Olmert, Livni y Barak, la guerra no es un juego”, “Todos los ministros del gobierno son criminales de guerra”, “Basta, basta, hablen con Hamas” y “Barak, Barak, no te preocupes, nos encontraremos en La Haya” (en alusión a la denuncia internacional que los organismos de derechos humanos israelíes formularon contra su gobierno).

También proliferaron los carteles, algunos parafraseando los lemas electorales de Barak: “Barak no es un amigo, sino un asesino” (el lema original de campaña dice “Barak no es un amigo, es un líder”). Y, también: “Los seis escaños de la Knesset, escaños de la guerra”, en referencia a las encuestas que muestran que desde el comienzo de la masacre el laborismo ganó seis escaños.

La ultraderecha hostilizó la movilización durante todo el trayecto y al llegar a la Cinemateca, donde estaban previstos los discursos, la policía se alejó y la patota comenzó sus agresiones con palos y armas de fuego. Hubo corridas, los provocadores se hicieron dueños de la situación y la oratoria debió ser suspendida.

Los militantes de Gush Shalom me enviaron el texto del discurso que debió pronunciar Avneri. “Acuso a Ehud Barak de aprovechar a los soldados del ejército para obtener más escaños -decía, entre otras cosas-; acuso a Tzipi Livni de abogar por la matanza para llegar a ser primera ministra; acuso a Ehud Olmert de intentar tapar la putrefacción y la corrupción de su gobierno con esta desastrosa guerra” (..)

Las críticas que en todo el mundo suscitaron las acciones del ejército israelí en Gaza dieron lugar a réplicas desde el judaísmo oficial: “Ustedes no tienen en cuenta los misiles de Hamas que caen sobre la población civil del sur de Israel”.

Esta argumentación fue respondida por un importante referente del pacifismo israelí en la propia Beer Sheva, una de las ciudades afectadas por los misiles palestinos. Se trata del profesor Nevé Gordon, director del Departamento de Política y Gobierno de la Universidad Ben Gurión, que declaró a la periodista Amy Goodman en un reportaje: “Recién, hace menos de una hora, cayó un cohete a pocos metros de mi casa. Mis dos hijos duermen desde hace una semana en un refugio antibombas. Y aun así, creo que lo que está haciendo Israel es una atrocidad”. Gordon es uno de los tantos profesores e intelectuales israelíes que nadaron contra la corriente y concurrieron a las masivas demostraciones llevadas a cabo en Tel Aviv.

En esa misma ciudad de Beer Sheva, un nutrido grupo de judíos y árabes desafió la prohibición de concentrarse durante la guerra y realizó una protesta silenciosa. No vocearon consignas y se limitaron a portar carteles con las leyendas “Queremos diálogo, no violencia” y “Judíos y árabes se niegan a ser carne de cañón”. El grupo me envió el texto de la convocatoria firmada por los judíos Daniela Yudelevich, doctora Merav Moshé y Bela Alexandrov y los árabes Sultan Abu Abied, Anuar Hajoj y Fadi Masmara. El desafío fue reprimido y se produjeron varias detenciones, entre ellas la de Lea Shakdiel, una judía religiosa ortodoxa perteneciente al grupo Ierujam. El semanario en castellano Aurora, que aparece en Tel Aviv y ha mostrado una absoluta incondicionalidad con la guerra desatada por su gobierno, tituló así una de sus últimas ediciones: “Tolerancia cero contra manifestantes”. Y esa misma publicación informó que en Beit Hanina, seis kilómetros al norte de Jerusalén, la policía detuvo a todos aquellos que intentaron levantar una carpa de la dignidad (al estilo argentino) “en honor de los muertos en Gaza”.

Estos son apenas algunos ejemplos emblemáticos. La lista completa es absolutamente mayor. Le di prioridad a la digna tarea que realizan los organismos israelíes de derechos humanos, pero también ha sido muy gravitante la acción de la izquierda, que realizó centenares de actos y movilizaciones.

En Haifa, la ciudad portuaria donde abundan las parejas mixtas y sigue vigente el chiste (¿chiste?) de que la paz entre judíos y palestinos sólo se logrará en la cama, los actos fueron numerosos. Los dos más importantes tuvieron lugar en el barrio de Wadi Nisnas y en el Monte Carmelo.

De los últimos días, quiero destacar la marcha de Tel Aviv a Jaffa (Iafo) que congregó a unas 10.000 personas. Y en esta última ciudad, pletórica de galerías de arte y teatros independientes alternativos, se espera una concurrencia multitudinaria para el próximo sábado a la noche, jornada tradicional de las grandes concentraciones en Israel. Además los Médicos Israelíes por los Derechos Humanos están culminando su campaña de recolección de medicinas y alimentos para ser enviados a Gaza.

En cuanto a las elecciones, la izquierda en las últimas horas ha volcado buena parte de sus esfuerzos a denunciar la campaña racista y fascista de Ivette Lieberman, un miembro de la mafia rusa que llegó a Israel después de la desintegración de la URSS y que viene obteniendo buenos resultados en los últimos comicios liderando un partido que se llama Israel Beteinu (Israel, nuestra casa).

En el campo de los judíos en el mundo, hay numerosas expresiones dignas de destacar, pero por razones de espacio me limito a citar dos: el comunicado de Apemia (Asociación por el Esclarecimiento de la Masacre Impune de la AMIA), que aquí en Buenos Aires repudió la masacre de Gaza, y sobre todo, el manifiesto emitido por decenas de intelectuales y docentes universitarios judíos de Gran Bretaña, que en sus párrafos esenciales señala: “El verdadero motivo del ataque a Gaza es que Israel sólo desea tratar con los colaboracionistas. El principal crimen de Hamas no es el terrorismo, sino su negativa a convertirse en un pelele en manos del régimen de ocupación (..). Los abajo firmantes somos todos de origen judío. Cuando vemos los muertos y los ensangrentados cuerpos de niños pequeños, los cortes de agua, de electricidad y de comida, recordamos el asedio del ghetto de Varsovia”.

Gerardo Liebner, historiador de origen uruguayo que reside en Tel Aviv, fue entrevistado largamente y vía telefónica por La colectiva, un programa radial que se emite en Montevideo. Sobre el final, Liebner señaló: “Repudiar la política del actual gobierno israelí no es ser antisemita, sino algo legítimo y una forma de apoyar de verdad al futuro democrático de la sociedad israelí”.

Justamente, la banalización y superficialidad con que el judaísmo oficial acusa de antisemita a cualquiera que se atreva a confrontar con la política oficial israelí se entremezcla hoy, sobre todo en Buenos Aires, con algunos impresentables que se han colado en el rechazo a la masacre de Gaza y parecen más cerca de la policía, de la burguesía árabe menemista de Goebbels o del Medioevo, que de la revolución socialista.

Este tema, que ahonda aún más la confusión en la sociedad, y la demonización absoluta y total que realiza algún segmento de izquierda, omitiendo las contradicciones y la profundidad de la lucha de clases en el campo israelí y judío, son por ahora rubros secundarios que no deben opacar la monstruosidad de la masacre de Gaza. Pero son temas que existen y en etapas inmediatas deberían formar parte de la agenda de debates sin preconceptos.

Mi posición es conocida: estoy a favor de la creación del Estado palestino al lado de Israel y no en lugar de Israel. Y estoy por la in-teracción de las fuerzas revolucionarias y socialistas palestinas e israelíes. Tal como se ratificó hace pocos días en una reunión que mantuvieron delegados del Partido del Pueblo (PC palestino), del Partido Comunista Israelí y del Frente Democrático por la Liberación de Palestina que preside un viejo luchador como Hawatmeh.

Esta posición -soy un revolucionario pero no puedo dejar de admitirlo- suele generarme sólo angustia y sentimiento de soledad. Muchos judíos me han declarado “traidor” y no pocos compañeros de izquierda me recriminan que ésta es una posición “funcional a los intereses sionistas”.

Repudio una y otra vez la masacre de Gaza. Pero no voy a marchar con quienes esgrimen los mismos argumentos (“judaísmo internacional”, “sinarquía”, “ratas”, “apátridas”) que utilizaba Felipe Romero en la revista El Caudillo (órgano de la Triple A) y que muy poco tiempo después usaron los militares de la dictadura cuando torturaban a los muchos judíos que pertenecían a ERP, Montoneros y demás organizaciones combatientes.

Paz y amistad entre Palestina e Israel. Paz con justicia, por supuesto; no la paz de los sepulcros, ni la paz impuesta por los ocupantes, ni la paz que le convenga al imperialismo.

Paz con justicia entre Palestina e Israel. Por el momento sólo parece una consigna voluntarista y utópica. Pero cada día somos más.

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03/02/2009 Posted by | Politica Internacional, Uncategorized | , , , , , | Deja un comentario

Video : Primer ministro turco Erdogan abandona debate en Davos


vide

01/02/2009 Posted by | Politica Internacional, Uncategorized | , , , , , , , | Deja un comentario

Israel, Palestina y la narrativa mentirosa


30-01-2009

Claudio Fabian Guevara

Rebelión

Los diarios del mundo anuncian que los ataques de Israel contra el territorio palestino cesaron, debido a una “tregua unilateral” que aprobó el gabinete de Seguridad israelí. La cifra de víctimas fatales supera el millar, los bombardeos destrozaron hospitales, escuelas y hasta organismos de la ONU. Decenas de marchas en todo el mundo protestaron por la masacre repetida de inocentes en el campo de concentración que es hoy Gaza y Cisjordania.

Sin embargo, Israel ganó una vez más la batalla política e informativa. Solo dos gobiernos hasta ahora, Bolivia y Venezuela, han tomado decisiones fuertes y han roto lazos diplomáticos con el régimen israelí. El resto se llama al silencio. Y los medios masivos informaron sobre la guerra, pero en términos que encubren el verdadero alcance de esta tragedia.

Es que Israel no sólo emplea las más altas tecnologías en en el campo de batalla, sino también un arsenal de propaganda sofisticada en los medios. La estrategia informativa del estado israelí es muy eficiente para lograr tres “efectos” de sentido en las audiencias del mundo:

1) En primer lugar, aislar al conflicto de la historia. Muy pocos ciudadanos pueden enterarse a traves de las noticias de que, antes de la creación del Estado israelí mediados de siglo, los palestinos ya estaban allí. Que la creación de Israel implicó el despojo y el desplazamiento de miles de familias palestinas. Por eso judíos y palestinos están enfrentados ahora por la posesión de un territorio que ambos reclaman como propio.

2) En segundo lugar, se oculta la progresión de este despojo. Es prácticamente imposible enterarse, por los medios tradicionales, que Israel hace muchos años que expande su territorio a través de nuevas guerras de ocupación, y mediante la acción de colonos que ocupan nuevos asentamientos. Siempre, por supuesto, ocupando terrenos que pertenecen a otras familias palestinas, que pasan a engrosar los millones de desplazados que viven miserablemente, en territorios bajo control militar israelí.

3) En tercer lugar, la estrategia israelí logra que millones en el mundo se declaren neutrales porque piensan que éste es un conflicto en el que ambos lados tienen su parte de responsabilidad. Y no faltan quienes apoyan abiertamente a Israel porque creen en los argumentos sobre la “lucha contra el terrorismo”.

¿Cómo se construye este manto de encubrimiento sobre delitos de lesa humanidad?
Estamos hablando de una ocupación militar mantenida durante décadas, de un pueblo entero al que se le niega su derecho a un Estado, del constante robo de más territorios y la aparición de nuevos refugiados cada año…. Estamos hablando, además, que cuando estas poblaciones condenadas a vivir en un campo de concentración se rebelan, con piedras o con armas, se las bombardea, se destruyen sus ciudades, se asesina a sus representantes y a sus autoridades en nombre del “derecho de Israel a defenderse”.

El caso no indigna aún a más gente en el mundo porque el periodismo corporativo construye una falsa simetría informativa sobre el caso palestino. Llamo “falsa simetría informativa” a una narración periodística que, aparentando neutralidad y equilibrio ante un conflicto, describe a los contendientes como partes con responsabilidad similar en la disputa.

En el caso de Palestina, la falsa simetría iguala a ocupantes y ocupados, opresores y víctimas. Es frecuente, por ejemplo, que se informe que Israel toma “represalias” ante la “provocación” palestina. Este enfoque le asigna discretamente la responsabilidad del problema a los palestinos. En esta última contienda, el gran protagonista “equilibrador” de los bombardeos israelíes sobre la población de Gaza, fueron los siempre-presentes-en-las- noticias cohetes palestinos.

El último capítulo de este relato repetitivo dice que Israel emprendió la guerra para acabar con el lanzamiento de cohetes desde Gaza. Que Israel lo que quiere es acabar con el grupo Hamas, tildado de “terrorista”. Que todo se debe a que este grupo de irresponsables ataca en forma insensata a un enemigo de mayor poderío. Que Israel, agotada su paciencia, no tiene más remedio que responder para proteger a su población. Que la dirigencia palestina está dividida en interminables rencillas internas, y que Israel es una nación democrática y pacífica, pero acosada por sus vecinos.

Basta releer diarios viejos para hallar las claves de esta narrativa mentirosa. Días atrás, por ejemplo, se relataba que el conflicto llegaba a su fin porque Israel decidía “unilateralmente” un alto el fuego, mientras Hamas continuaba imponiendo condiciones.

Este relato le concede a Israel el papel de potencia amante de la paz, y a su oponente, el de un hombrecito obcecado que, luego de haber recibido una paliza, insiste en seguir peleando.

Estos argumentos, con leves variantes, se repiten en cada conflicto. Hace un año, por ejemplo, fue una historia similar la que justificó la destrucción del Líbano. Es claro que esta fachada se sostiene con un trabajo sistemático por parte de un batallón de asalariados de Israel en todo el mundo que se encargan de repetir estereotipos y falsas premisas, mientras presionan para que sus oponentes permanezcan tan invisibles e inaudibles como sea posible. Es un verdadero “cerrojo” informativo: la maquinaria de propaganda isrealí moldea la historia que se narra al mundo a través de su ejército de fuentes, opinólogos, congresistas alcahuetes, etc., mientras la ocupación militar elimina cualquier verificación independiente, negando el acceso de periodistas y observadores neutrales a la zona de conflicto.

La mayoría de las noticias occidentales muestran ostensible influencia de la propaganda de guerra israelí. Los periodistas caemos en una trampa si la repetimos con el argumento de que debemos ser neutrales ante un conflicto, y que debemos escuchar los testimonios de ambos lados.

Más que en el equilibrio, creo en una postura moral honesta y clara de los comunicadores. Prefiero saber desde qué lugar -político, ideológico, nacional- se informa. La neutralidad es sólo un espejismo, una construcción discursiva engañosa. Y muchas veces, la neutralidad puede ser inmoral.

Hace unos días el periodista británico Robert Fisk opinó sobre este dilema: dijo que los periodistas deberíamos estar del lado de quienes sufren. Si reportáramos el comercio de esclavos en el siglo XVIII -dijo-, no le daríamos igualdad de tiempo al capitán del navío esclavista que a los africanos encadenados. Si cubriéramos un campo de concentración nazi, no le daríamos el mismo espacio al vocero de Hitler que a los prisioneros.

Reportar sobre la tragedia Palestina -el bloqueo cubano, el sufrimiento iraquí u otras violencias metódicas del Imperio- reclama aplicar esta lógica simple y transparente. No cultivar un falso equilibrio, ni sostener una neutralidad que no corresponde. Llamar a las cosas por su nombre, hablar a corazón abierto, e informar para que la gente no sólo se entere, sino también entienda.

30/01/2009 Posted by | Politica Internacional, Uncategorized | , , , , | Deja un comentario

El primer ministro turco se va indignado por la intervención del presidente israelí ….


30-01-2009

El primer ministro turco se va indignado por la intervención del presidente israelí quien, a gritos, acusó a Hamás de la muerte de civiles palestinos

Erdogan abandona Davos tras discutir con Peres sobre la invasión de Gaza

EFE/TRT

“Vosotros sólo sabéis asesinar”, afirmó Erdogan

El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, se marchó anoche de un debate en el Foro de Davos sobre la situación en Gaza y el conflicto israelo-palestino, indignado por la intervención del presidente de Israel, Shimon Peres, quien, a gritos, acusó a Hamás de las muertes de los civiles palestinos.

El debate, en el que también intervenían el secretario general de la ONU y el secretario general de la Liga Árabe, Amro Musa, transcurría pacíficamente hasta que Peres comenzó a alzar el tono y, gritando fuertemente lanzó un alegato para justificar la reciente ofensiva israelí contra Gaza, que ha causado 1.300 muertos, acusando a Hamás de haberla provocado con el lanzamiento de cohetes.

También negó con grandes voces que Israel no hubiera permitido la entrada de ayuda humanitaria a Gaza durante la ofensiva, pues, afirmó “yo mismo supervisaba cada día la lista de necesidades”, y que Israel esté interesado en la guerra, entre otros aspectos.

Erdogan trató de responder a Peres, mientras el moderador intentaba impedírselo alegando falta de tiempo, hasta que logró acusar al presidente israelí de mentir antes de abandonar indignado la sala.

Tenso debate

El clima comenzó a caldearse a lo largo del debate, cuando tanto Erdogan como Musa lanzaron fuertes críticas a Israel por su reciente ofensiva contra la franja palestina de Gaza, que ha causado 1.300 muertos, entre ellos muchos civiles, casi cinco mil heridos y devastado las infraestructuras.

El dirigente turco refutó la alegación israelí de que la ofensiva de tres semanas fue en respuesta al lanzamiento de cohetes de Hamas contra Israel, pues recordó que, desde meses antes había un alto el fuego, en el que Hamas no lanzó un solo cohete y, en cambio, “Israel transformó Gaza en una enorme cárcel al aire libre, donde ni siquiera podía entrar una caja de tomates”, en referencia al bloqueo. Dijo que en ese periodo anterior a la ofensiva, 24 palestinos murieron por disparos del ejército israelí.

Ni los alimentos

Amro Musa también acusó a Israel en su intervención de haber impedido la entrada de alimentos y ayuda a Gaza durante meses, y resaltó que “el principal problema es la ocupación israelí, los asentamientos, las barreras”.

Y ambos criticaron el hecho de que se exigiera a los palestinos celebrar elecciones y cuando Hamas ganó se le declarase irrelevante.

Incluso Ban Ki-moon fue objeto de una mirada poco amigable de Peres cuando calificó de “inaceptables” los bombardeos israelíes contra sedes de la ONU en Gaza.

Acusación a Hamas

Tras estas intervenciones, le llegó el turno al veterano político israelí, quien casi inmediatamente comenzó a subir el tono hasta lanzar un alegato de 25 minutos en defensa de su política y para acusar a Hamas de ser responsable de las muertes de los civiles palestinos.

Peres negó a voces que Israel no hubiera permitido la entrada de ayuda humanitaria a Gaza durante la ofensiva -afirmó: “Yo mismo supervisaba cada día la lista de necesidades”-, o que Israel esté interesado en la guerra y en matar niños.

Afirmó que el problema eran los lanzamientos de cohetes de Hamas y que “todo tiene un límite”, que el problema no es el mundo árabe sino “las ambiciones de Irán de dominar el mundo para lo que suministra cohetes a Hamas y a Hizbulá (el movimiento libanés)”.

“Israel no quiere matar a nadie”

“Nuestra elección es la paz, pero no nos dejaron hacer esta elección. Israel no quiere matar a nadie, nos importan los niños, pero si ponen bombas en guarderías y se esconden los milicianos en las casas no tenemos otra elección”, dijo, mientras se iba congestionado progresivamente.

Peres aseguró que en las tres semanas de ofensiva, “hicimos 220.000 llamadas de teléfono (a los civiles palestinos) para pedirles que abandonaran sus casas, antes de bombardear”.

Según los últimos datos de la ONU, que hoy lanzó un llamamiento de fondos por valor de 613 millones de dólares para la reconstrucción de Gaza, 21.000 viviendas (un 13 por ciento del total de Gaza), fueron destruidas.

Enfado de Erdogan

El presidente turco Recep Tayyip Erdogan criticó de manera rotunda a Israel. El primer ministro turco dijo: “Vosotros sólo sabéis asesinar” y se enfadó al no permitirsele hablar más. Aseguró que en Gaza fue utilizada fuerza desproporcionada y que fueron asesinados niños y fue respaldado por los demás participantes, el secretario general de la ONU y por Amr Musa, el secretario general de la Unión Árabe.

El presidente israelí, Peres respondió que no tenían otro remedio ante los ataques terroristas.

Peres elevó la voz tomando como blanco al presidente turco y leyó un texto en la que ponía: “A menos que los musulmanes no eliminen a todos los judíos no se salvará el mundo”. y dijo a Erdogan: “¿Ese es el Hamas al que le refiere?” y añadió gritando: “Todos los países harían lo mismo. ¿Qué haría usted si cada noche cayeran 10 ó 100 misiles en Estambul?”

El dirigente turco, silenciosamente, tomó notas acerca de las palabras de Peres y demandó utilizar su derecho a responder pero el moderador del foro no le permitió.

Erdogan dijo: “Estimado Peres, respeto tu edad pero elevas mucho tu voz y sé que eso se debe a la psicología de culpa, mi voz no saldrá tan alta. Vosotros sólo sabéis asesinar, yo sé como asesinásteis a los niños en la playa”.

Erdogan abandonó el foro y señaló: “Davos se acabó para mi”.

Malestar en Davos

Tras el incidente y la tensión generada, fue convocada de urgencia una conferencia de prensa en la que intervinieron Erdogan y el presidente del Foro de Davos, Klaus Schwab.

Este lamentó profundamente el incidente que, dijo, “no va en línea con el espíritu de Davos”, al tiempo que recordó la “larga amistad” que le une al primer ministro turco.

Erdogan echó balones fuera y tras reconocer que Peres le estuvo mirando de forma poco amistosa durante el debate -lo que pudo ver todo el mundo- aseguró que se fue enfadado con el moderador, que permitió hablar al israelí más del doble de tiempo que a los demás y que en cambio le cortó a él.

Rebelión

30/01/2009 Posted by | Politica Internacional, Uncategorized | , , , , , , | 2 comentarios