America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

No matarás – Hernán Brienza


31.07.2011

Otra vez un gobierno provincial mostró la peor cara del Estado capitalista. Como en Formosa hace unos meses con el desalojo de los qom, ahora le tocó el turno a Jujuy y a la ocupación de tierras en propiedades del Ingenio Ledesma, allí en la localidad de Libertador San Martín, protagonizar una brutal represión que incluye asesinatos de manifestantes para proteger la propiedad privada. Haya habido decisión política o no por parte del poder político, –y más allá de que hay que investigar cómo y por qué fue asesinado un policía con armas de fuego–, el hecho demuestra que las fuerzas de seguridad –¿y la justicia?– continúan siendo un peligro potencial para nuestra democracia.

La información confidencial que llega desde Jujuy indica que las tomas de las tierras del Ingenio Ledesma fueron alentadas por los líderes de la CCC Enrique Mosquera y Juan Carlos Alderete –cuyos vínculos con el duhaldismo nunca terminaron de ser muy claros– pero también monitoreadas por sectores del peronismo jujeño a los que “se les fue las cosas de las manos”. Una vez ocupadas las tierras, las autoridades del Ingenio realizaron la denuncia que recayó sobre el juzgado de Jorge Sanman, un cuestionado juez de origen radical y con excelentes relaciones con Gerardo Morales, quien libró la orden de desalojo de las tierras antes de la feria judicial. Todos recuerdan a Sanman por su escandaloso comportamiento durante el Caso de Romina Tejerina y por haber mandado a su casa a una niña que había denunciado abuso sexual por parte de su padre y que fue devuelta a su hogar sin atender la causa, pero en Jujuy es célebre, también por haber dado cauce a decenas de denuncias hechas por, entre otros, el mismo Morales, contra políticos peronistas como el diputado Marcelo Llanos o el intendente de San Salvador Julio Moisés, denuncias que nunca prosperaron. Pero es bueno tener en cuenta que más allá de las internas políticas, el Ingenio Ledesma tiene una gran influencia sobre todo el gobierno provincial y local y por sobre todo en el Poder Judicial, ya que ninguna de las numerosas causas que tiene en su contra –por posesiones de tierras de campesinos, por Derechos Humanos, por causas laborales– prosperan porque los jueces viven excusándose y dejan los expedientes estancados. Es decir que el verdadero poder en la región es, entre otros, el poderoso pulpo de la familia Blaquier.

En una reunión que se realizó el miércoles a la noche, en la intendencia de Ledesma, le informaron al intendente Jorge Ale que se habían detectado “infiltrados” en el predio y el propio Mosquera advirtió que si avanzaban con el operativo de desalojo “la cosa iba a terminar a los tiros”. Lo cierto es que, según un informe de inteligencia, las autoridades de Ledesma y las fuerzas policiales jamás comunicaron a sus superiores políticos –el ministro de gobierno Pablo La Villa– la intención de desalojar el jueves el predio de Ledesma ocupado por los manifestantes de la CCC.

Según ese trabajo de investigación, el operativo tuvo dos etapas: en la primera, bien temprano, las fuerzas represivas llegaron al predio sin armas de fuego, con el equipamiento ordenado por el protocolo de seguridad, y se encontró con decenas de manifestantes atrincherados para repeler el ataque policial. Es en ese momento en que cae muerto el policía Alejandro Farfán en circunstancias muy confusas. Los agentes se reagruparon y unos minutos después de las 10 de la mañana iniciaron el brutal contraataque con armas de fuego que costó la vida de tres personas más y dejó un saldo de más de 60 heridos.

Pero más allá de los hechos, lo que llama poderosamente la atención es la desidia con la que actuaron las autoridades políticas en el caso –municipales y provinciales–, ya que permitieron que se produjeran los enfrentamientos a pesar de las negociaciones establecidas hasta el mismo miércoles a la noche, y la brutalidad y la desobediencia con la que las fuerzas policiales actuaron una vez que se produjo el primer encontronazo. Lo que la investigación de la justicia debe hacer es tratar de establecer quién dio la orden del segundo ataque de las fuerzas represivas con armas con cartuchos de plomo para realizar una verdadera cacería contra los manifestantes. Encontrar a los responsables policiales pero también políticos de los enfrentamientos es una deuda que tiene de ahora en más la democracia argentina, que, cada vez que ocurre un hecho de violencia política, angosta el estrecho margen por el que corre desde 1983.

Desde 2003 que el gobierno nacional –tanto en la persona de Néstor Kirchner como de Cristina Fernández– ha tomado la decisión fundamental de no matar civiles por cuestiones políticas o sociales. Es una decisión que no había sido explicitada jamás por ningún otro presidente en la Argentina. Y acto seguido les ordenó a las fuerzas represivas concurrir a las manifestaciones sin armas de fuego que tuvieran cartuchos de plomo. Una decisión histórica teniendo en cuenta que los argentinos veníamos de sufrir los asesinatos de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán –bajo el brevísimo gobierno de Eduardo Duhalde– y la masacre del 20 de diciembre de 2001 –cuando el gobierno radical de Fernando de la Rúa decidió el Estado de sitio mediante el paso por las armas a decenas de personas en las calles del país–. En los últimos meses, fuerzas provinciales y federales han desobedecido –por acción o por omisión– las órdenes tajantes de “no matar” por parte del ejecutivo. ¿Cuál es el verdadero control que tenemos los argentinos de nuestras fuerzas de seguridad?

La pregunta no es vana teniendo en cuenta, por ejemplo, el intento de golpe de Estado en Ecuador contra Rafael Correa el año pasado protagonizado por las fuerzas policiales. ¿Qué ocurre con esos semiejércitos que no pueden controlar y reprimir el delito pero sí generar crisis como las del jueves en Jujuy, por ejemplo? ¿Y la inteligencia? ¿Responden los diferentes sistemas de inteligencia de las distintas fuerzas a la democracia argentina o están cooptados por el establishment de derecha que opera desde la dictadura y se mantuvo armado durante el menemismo y el duhaldismo?

La verdad es que la política no es un cruce amable de generalidades y buenas intenciones en un debate televisivo. Tampoco es una discusión sobre las cualidades republicanas de tal o cual candidato. Detrás de todo lo que se dice delante de las cámaras –con globitos sin globitos, con actores o sin Durán Barbas– hay un conglomerado de poder formado por grupos económicos concentrados, por medios hegemónicos, por políticos genuflexos, pero también por fuerzas de seguridad desleales y centrales de inteligencia que operan constantemente. En tiempos de paz, las operaciones son mediáticas; en tiempos en que se juega a todo o nada, esos “tipos que huelen a tigre, tan soberbios y despiadados” tiran a matar.

Ese bloque histórico –formado por el liberalismo conservador, empresarios monopólicos, dueños de la tierra, magnates de los medios, políticos amigos, y los esbirros policiales, militares y de inteligencia– es el verdadero enemigo de las mayorías plurales de la Argentina. La verdadera pelea de fondo es esta. Y hay que tomar conciencia de lo que se está jugando antes de que los que llevaron a la Argentina al 2001 vuelvan por más. Porque a no dudarlo, detrás de los globitos, de los chistes, de los políticos que a veces dicen estar de un lado o de otro, los “titanes del Orden Viril” quieren volver por todo.

Tiempo Argentino

01/08/2011 Posted by | General, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , | Deja un comentario

Un modelo de país que contrasta con el que estamos construyendo


 

Publicado el 6 de Enero de 2011

Por Daniel Mojica

Hay hechos que ponen en evidencia lo que, a veces, las palabras de ciertos dirigentes no nombran, los titulares de ciertos diarios ocultan o tergiversan. Circunstancias que son manipuladas por los comunicadores del sistema de poder. Que clarifican el modelo de país que anhelan aquellos que no se animan a ponerlo en palabras. Porque, como bien lo manifestara quien ha leído todos los libros de Sócrates, “si decía lo que iba a hacer no me votaba nadie”. El modelo de país que proponen las corporaciones, sin enunciarlo, por la simple prepotencia del hecho consumado tiene las características que van saliendo a la luz: trabajo esclavo (en diferentes rubros), evasión impositiva; degradación de los servicios públicos privatizados (Edesur), tercerización en otros rubros, con la consiguiente degradación del trabajador y de las condiciones laborales. Para sostener semejante modelo es imprescindible: 1) la represión de la protesta social, (que nos lleva de manera irremediable a un pasado que los juicios a los genocidas, aunque de manera lenta, van camino a reparar, 2) el acompañamiento mediático de quienes comparten ese modelo de país y que han sido cómplices y socios del genocidio, 3) la complicidad de la dirigencia sindical que siempre ha acompañado las políticas en contra de los trabajadores y que se ha acomodado a las diferentes dictaduras (hoy, casi todos ellos enrolados en la CGT azul y blanca que conduce José Luis Barrionuevo). La prueba piloto la están llevando a cabo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con un jefe de gobierno que no pasaría un simple análisis preocupacional para un puesto de mediana responsabilidad. ¿Acaso alguien piensa que es casualidad la deferencia con que es tratado por los “periodistas cautivos” de los medios hegemónicos? ¿A qué otro dirigente político en funciones de gobierno que fuera sospechado de tantos ilícitos, y estando procesado por alguno de ellos, lo tratan tan bien desde los diferentes estamentos del sistema de poder? Hay un elemento más a considerar y que siembra confusión en algunas franjas juveniles, cuya natural rebeldía es canalizada para servir a los fines del mismo sistema de poder que enuncian combatir. Es el rol de cierta izquierda que se pregona como obrera o trabajadora, pero que acciona claramente en contra de la gran mayoría de obreros y trabajadores que, como se demuestra en cada acto realizado por las centrales que los representan, apoyan de manera clara y contundente el proyecto nacional y popular iniciado en mayo de 2003 y que hoy conduce Cristina Fernández de Kirchner. Vivimos un tiempo maravilloso, porque las máscaras que ocultaban estas realidades que los hechos nombrados ponen de manifiesto, hacen que podamos ver los verdaderos rostros de quienes se oponen al proyecto de país que estamos construyendo, donde la soberanía política, la independencia económica, la justicia social y la integración latinoamericana son cada vez más realidad y menos sueño. Este tiempo, que es la antesala del futuro que pretendemos, tenemos que defenderlo. De quienes pretenden arrasar todas y cada una de las conquistas conseguidas por el conjunto desde mayo de 2003 a la fecha. Esos personajes tienen nombre y apellido, y tienen en común que responden a la conducción de Héctor Magnetto. Son: Eduardo Duhalde, Mauricio Macri, Elisa Carrió, Patricia Bullrich, Gerardo Morales, Ernesto Sanz, Julio Cobos, Ricardo Alfonsín, Francisco De Narváez, Pino Solanas, y la dirigencia de esa “izquierda extraviada” sin remedio (PO, MST, y otros sellos similares, que son funcionales de manera conciente o no). En 2011, está visto, el sistema de poder no se va a quedar quieto ante la posibilidad de que el proyecto nacional y popular que encarna el actual gobierno sea plebiscitado mayoritariamente en octubre. Por eso las operaciones desestabilizadoras se irán sucediendo. Tengamos claro no caer en las provocaciones. Mantengamos el estado de alerta y movilicemos sólo cuando la conducción lo requiera.

TIEMPO ARGENTINO

06/01/2011 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Prensa canalla – La Nación y “el acercamiento entre Duhalde y Macri”


Los monopolios mediáticos están empeñados en instalar la idea de “caos” como característica de la realidad argentina actual. Por eso buscan “salvadores” y, para La Nación, nada mejor que un “acercamiento” entre Mauricio Macri y Eduardo Duhalde…

Especialmente desde la toma del Parque Indoamericano por parte de cientos de familias sin techo y el posterior ataque armado –en los dos sentidos de la palabra-, los medios monopólicos se han empeñado en instalar el “caos” como eje sobre el cual giran la sociedad y la política argentinas.

Clarín de hoy vuelve a titular: “Fuertes choques de vecinos y policías en Villa Lugano”. La Nación, por su parte, viene con una columna de Carlos Pagni, titulada “La dolorosa lección del parque”, en el que abona aquella peregrina “teoría” (la del caos) y se alboroza por el remedo de Unión Democrática que alumbraría la firma de un documento conjunto entre algunos sectores partidarios.

Primeras líneas de Pagni: “La Argentina está realizando en estos días su pequeña contribución a la teoría del caos. El gobierno nacional cree que detrás de la ocupación de espacios baldíos están el macrismo y, más allá, ‘el padrino’, Eduardo Duhalde. En el gobierno porteño sospechan que, como los voceros de los intrusos se identifican con los Kirchner, las operaciones son una maquinación de la Casa Rosada. La Presidenta supone que la Policía Federal está complicada en una maniobra de desestabilización, provocando muertes deliberadas. Por lo tanto, la retira de la escena y la interviene. Los policías presienten que, en el caso de un eventual malentendido, no podrán esperar de sus superiores ningún respaldo. La muerte del militante trotskista Mariano Ferreyra y los asesinatos y disturbios del parque Indoamericano vinieron a confirmar que cada bala que se dispara hoy en el país parece tener un responsable asignado de antemano. Cada actor, cada facción, se prepara para que el otro le tienda una trampa, le tire un muerto. Y actúa, por lo tanto, en consecuencia”.

Quien, ajeno a la realidad concreta y diaria de la Argentina, lea este primer y largo párrafo, podrá colegir que se trata, en realidad, de un país africano inmerso en una guerra civil… Y de eso se trata: Pagni sólo es el vocero de La Nación –y Clarín–, cuya política ha virado a instalar entre la población o entre sus lectores, como sea, la idea de que el país está inmerso en un verdadero caos social y político.

¿La salida? “En este contexto, el viernes se produjo un episodio inesperado –nos anoticia el escriba–. Un grupo bastante amplio de políticos consiguió salir por un día de la torre de Babel a fin de elaborar un ‘Acuerdo de Gobernabilidad y Políticas Públicas’ que trasciendan los períodos presidenciales. Entre los participantes están varios de los aspirantes a suceder a Cristina Kirchner en 2011: los radicales Ricardo Alfonsín y Ernesto Sanz; el líder de Pro, Mauricio Macri, y los peronistas disidentes Felipe Solá y Eduardo Duhalde. Es cierto que Elisa Carrió no participó, pero sí estuvo María Eugenia Estenssoro, que es senadora por la Coalición Cívica. Entre los firmantes estuvieron Rodolfo Terragno, Francisco Cabrera, Carlos Brown, Oscar Aguad, Hermes Binner, Eugenio Burzaco, Gabriela Michetti, Margarita Stolbizer, Jaime Linares, Daniel Katz, Ramón Puerta, Eduardo Amadeo, Gerardo Morales, Ricardo Gil Lavedra, entre otros. No hubo, es curioso, ningún representante de Francisco de Narváez”.

Muchos, pero muchos –sino la mayoría– de los que provocaron aquel verdadero estallido de convulsión social –esto es: verdadero casos– de principios de siglo firman ahora un “acuerdo de gobernabilidad” que, para La Nación, es un hecho “inesperado” que salvaría al país… Vaya paradoja.

Para más datos, Pagni nos anoticia quién promovieron el encuentro: “La reunión del viernes fue promovida, sobre todo, por Cabrera -ministro de Desarrollo Económico porteño- y por Brown -responsable del Movimiento Productivo Argentino, del duhaldismo-“, lo que para el autor de la columna significa algo positivo hacia 2011: “el acercamiento entre Duhalde y Macri…”

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Diario Registrado

21/12/2010 Posted by | Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Argentina – El árbol y el bosque


[29/07/2010 | 21:43] La súbita preocupación del autodenominado Grupo A por la justicia social resulta, aparentemente, incomprensible dada su férrea oposición a todas aquellas medidas tomadas por el Poder Ejecutivo tendientes a desmontar la herencia del neoliberal-conservadurismo desde 2003 a esta parte.

Para comprender esta aparente paradoja hay que ir más allá del debate alrededor del objetivo de lograr el 82 por ciento móvil de las jubilaciones.

Hay que mirar el proceso político más general, inscripto en la batalla fundamental del actual período histórico: desandar los caminos empujados a partir de la dictadura genocida desde 1976. La etapa abierta allí fundó un nuevo régimen de acumulación apoyado en el terrorismo de Estado. Como bien denunció Rodolfo Walsh en su Carta Abierta a la Junta Militar, el aniquilamiento masivo contra los cuerpos y el despojo de los bienes y los derechos de los militantes populares tuvo un sentido que trascendía esos crímenes horrendos: “Estos hechos, que sacuden la conciencia del mundo civilizado, no son sin embargo los que mayores sufrimientos han traído al pueblo argentino ni las peores violaciones de los derechos humanos en que ustedes incurren. En la política económica de ese gobierno debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada”.

Ese plan, instrumentado para la región por golpes de Estado sangrientos en los años setenta, abrió las compuertas para la instalación de los proyectos neoliberal-conservadores, y el año 2001 expresó en nuestro país un agotamiento de ese proyecto de orden social.

¿Qué región y qué país encontró ese fin de ciclo?

Una América Latina desunida, subordinada a los mandatos imperiales de Estados Unidos, que transitó irresponsablemente por las calles de las “relaciones carnales” y la imposición de las fórmulas ruinosas del Consenso de Washington.

La aplicación sistemática de esas fórmulas se expresó en procesos de concentración y extranjerización de la economía, subordinación a los vaivenes del mercado financiero internacional, elevadísimos costos sociales en términos de desigualdad, exclusión, desempleo. Cualquier indicador social revela los efectos catastróficos que ratifican los pronósticos de Rodolfo Walsh.

En términos económicos, el modelo de acumulación se fundó en políticas exportadoras en detrimento del mercado interno, desplegando una economía de servicios -a expensas de una economía productiva- con sus consecuencias en términos del nivel y calidad del empleo.

La privatización de las jubilaciones resultó no sólo un mecanismo fraudulento contra los trabajadores aportantes sino un muy eficaz dispositivo de vaciamiento del Estado, convertido en garante, en última instancia, de administradoras que estimularon irresponsablemente un capitalismo especulativo.

Todo este proceso supuso también una reconfiguración del papel del Estado, asumiendo el rol de garante de negocios del capital transnacional y sus aliados vernáculos, que se apoderaron vía privatizaciones del patrimonio público construido con el esfuerzo de generaciones de argentinos.

Las políticas sociales de vivienda, salud y educación propendieron a procesos de mercantilización y abdicación por parte del Estado nacional en materia de garantías de derechos.

Cuando se impuso la Alianza, en 1999, continuó con la misma política, y muchas de las figuras estelares del denostado (por la Alianza) gobierno menemista integraron las filas del nuevo oficialismo. La figura paradigmática de Domingo Felipe Cavallo es apenas un botón de muestra de los elencos estables de las políticas neoliberal-conservadoras.

Todavía está fresca en la memoria la reducción nominal del trece por ciento de los salarios estatales y las jubilaciones, que avalaron la entonces ministra Patricia Bullrich y el antaño secretario de Desarrollo Social y actual senador, Gerardo Morales.

Los hechos del 19 y 20 de diciembre fueron una suerte de corolario dramático de aquel ciclo.

El desempleo entonces rondaba el 25 por ciento; la pobreza, el 52 (con el agravante de que si tomamos el universo de niños, adolescentes y jóvenes el indicador se ampliaba al 74 por ciento); la desigualdad era inédita y exasperante.

Medidas que construyen

Fue Aristóteles, un gran estudioso de las sociedades de su tiempo, quien definió a la democracia como el gobierno del mayor número de personas a favor de los más débiles de la sociedad.

Las medidas implementadas desde 2003 nos permiten ver una orientación general que va en dirección a la construcción de una sociedad más democrática, en el marco de un proyecto de unidad regional y de articulación Sur-Sur.

La política exterior renunció expresamente a las “relaciones carnales” con Estados Unidos y promovió activamente la unidad de los países de nuestra América. La elección de Néstor Kirchner como secretario general de la Unasur, tal vez, expresa ese reconocimiento unánime de la región.

En el plano institucional del Estado, reconocemos especialmente el cambio de la Corte Suprema. Esta decisión constituyó una valiosa reconstrucción de un instituto que, en los noventa, fue transformado en soporte y garantía de la impunidad y el privilegio como política de Estado.

En un sentido convergente, el impulso a las políticas de memoria, verdad y justicia ha sido fundamental para la aceleración de las causas por genocidio y la tardía, pero muy valorable, aplicación de justicia.

La política económica se reorientó al estímulo de la producción, y esas definiciones generaron más de cinco millones de nuevos puestos de trabajo en los últimos siete años. Lo pendiente -aunque hay avances en esta dirección- es el mejoramiento de la calidad de los empleos, profundizando el concepto de “trabajo decente”.

La distribución del ingreso entre capital y trabajo avanzó en equidad, y la brecha de la desigualdad se redujo, pero de modo limitado. Este punto también constituye una asignatura pendiente, aunque caben reconocer pasos que van en esa dirección.

Y si en algo el Gobierno dio muestras concretas de su voluntad reparadora, fue en las políticas sociales que viene implementando, aun con las contradicciones, tensiones, disputas y dificultades de remontar un escenario devastado por un cuarto de siglo de políticas estatales para la desigualdad y la exclusión.

En el segmento de la niñez, la Asignación Universal por Hijo constituye una medida de las más progresivas y justas de los últimos sesenta años. Es curioso que quienes hoy se rasgan las vestiduras por el 82 por ciento móvil hayan expresado del modo que pudieron su oposición a esta medida.

Las nacionalizaciones promovidas por el gobierno nacional, como Aerolíneas o la recuperación por parte del Estado del sistema previsional, fueron impugnadas por la misma oposición que hoy reclama mejoras en los haberes jubilatorios.

Con relación a nuestros jubilados y pensionados, también la acción de gobierno demostró, hasta hoy, una orientación inequívocamente democratizadora: dos millones cuatrocientos mil nuevos jubilados que no estaban incluidos en el sistema por diversas causas, aumentos progresivos y la sanción de una ley de actualización de haberes.

Proyecto de País

Mientras que el Gobierno avanzó en la dirección correcta -aun con las insuficiencias que fueron señaladas arriba y otras que exceden el sentido de estas líneas, la oposición vociferante resistió cada una de las medidas progresivas sin otras razones que desgastar al Poder Ejecutivo.

El alineamiento con el monopolio mediático, la oposición a las nacionalizaciones, las críticas a la Asignación Universal por Hijo o los gritos desaforados contra la relación con Venezuela constituyen parte de un mismo proyecto restaurador neoliberal. Por este motivo, suena increíble la demanda del 82 por ciento móvil proviniendo de quienes, siendo gobierno, ajustaron, privatizaron, excluyeron; y quienes siendo oposición resisten las medidas gubernamentales que apuntan a fortalecer la justicia social.

El hecho adicional de que los proyectos de actualización del 82 por ciento móvil carezcan, en general, de la explicitación de fuentes de financiamiento sustentables en el tiempo, hacen pensar que el sentido de esta intervención sigue siendo limar al gobierno nacional.

El Bloque Nuevo Encuentro, que integro, coincide con el objetivo de restituir el 82 por ciento, pero para que esto sea posible es preciso instrumentar otras medidas. La restitución de los aportes patronales para las grandes empresas -que el Grupo A, seguramente, no apoyaría- o la continuidad de las retenciones -que, paradójicamente, la oposición derechista apuesta a derogar- son pasos que permitirían avanzar en el sentido planteado. Allí van las ideas de gravar la especulación financiera, el juego, las industrias extractivas que serían fuentes genuinas de financiamiento. En lugar de eso, con una increíble irresponsabilidad, las espadas de la derecha apuestan a desfinanciar al Estado.

Está poco difundido que los ingresos de la Anses se generan con alrededor de un sesenta por ciento de contribución de trabajadores y empleadores, y el cuarenta por ciento restante por ingresos tributarios. El problema, como se ve, es mucho más complejo que una mera consigna de barricada.

En estos años, la Argentina más que duplicó lo que destina de su presupuesto a la previsión social y es el país de América Latina que tiene mayor aporte, en términos de PBI, a la previsión social. Estos son hechos y no palabras.

La discusión en torno al 82 por ciento móvil esconde otras disputas, ocultando intenciones e intereses inconfesables. Esas banderas del privilegio son sostenidas por quienes despliegan toda su energía en un proyecto restaurador cuya aplicación nos devolvería a un pasado inviable.

No seremos cómplices de una estrategia que multiplicó la pobreza y la injusticia social. Por lo que se hizo bien y, fundamentalmente, por lo que falta, nuestras fuerzas se unirán en torno a un proyecto que otorgue dignidad y justicia a todas y todos, sin inadmisible exclusiones ni repugnantes exclusivismos.

Esta nota fue publicada en la Revista Debate el día 24 de julio de 2010.

|| Fuente: (Por: Carlos Heller -DEBATE)

30/07/2010 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | 1 comentario

Argentina – El gobierno asegura que Redrado quedó fuera del BCRA, pero el funcionario no se quiere ir del despacho de presidente.


Otro voto “no positivo” se juega en el Central

Martín Redrado había recibido el informe que solicitó a Asuntos Legales del BC, que avaló el Fondo que garantiza el pago de parte de la deuda con reservas. Pero lo desconoció y continuó su campaña en contra de esa medida. Entonces Cristina Fernández decidió desplazarlo.

Por Cristian Carrillo

El Gobierno renunció al presidente del Banco Central, Martín Redrado, por dilatar el traspaso de las reservas excedentes para la creación del Fondo del Bicentenario. El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, afirmó que se le aceptó la renuncia que en su momento había presentado sobre la base de que Redrado no acató las instrucciones recibidas de la presidenta Cristina Fernández, lo que representaría un “incumplimiento en los deberes de funcionario público”. Esto estaría respaldado en que Redrado había recibido anteayer respuesta del Departamento de Asuntos Legales del BC, comunicado que avalaba esa medida. Sin embargo, el titular del Central desconoció el dictamen del gerente principal de Asuntos Legales, Marcos Eduardo Moiseeff, asegurando que todavía no contaba con el respaldo jurídico para ceder los 6569 millones de dólares que implica la constitución de ese Fondo. Redrado aseguró que no dejará su puesto, salvo que sea por los canales parlamentarios correspondientes. En el Gobierno amenazaron con ir a la Justicia, aunque la estrategia será quitarle todas las facultades que le fueron delegadas y reglamentar el funcionamiento de la entidad a través de su Directorio, donde el oficialismo tiene mayoría.

Desde que se anunció la creación del Fondo, para garantizar y pagar gran parte de los vencimientos de deuda de este año, el titular del Central interpuso varias objeciones a su implementación. No bien se difundió el decreto, lo envió a su Departamento de Legales y al buffet de abogados en Nueva York que atiende los asuntos de Argentina para que lo examinen y decidan si dejaba abierta la puerta a nuevos amparos de embargo por parte de los fondos buitres. Pero lo que más molestó en el Gobierno fue la operación mediática que Redrado montó en torno de ese procedimiento de cobertura legal. “El inventó este escenario. Se iba a ir tristemente en septiembre próximo y prefirió alejarse a lo Cobos”, aseguró una alta fuente gubernamental. Según reconocen, lo que más fastidió a la Presidenta es que “haya manifestado sus diferencias por vía mediática”. “El puso el tema en los medios”, insistió la fuente.

La otra provocación que impactó en la Casa Rosada fue el anuncio que hizo del encuentro que iba a mantener con diputados de la oposición. Redrado recibió ayer al presidente de la Unión Cívica Radical, Ernesto Sanz, y al titular del bloque de senadores de esa fuerza, Gerardo Morales. Voceros de la autoridad monetaria explicaron a Página/12 que la reunión “fue pedida por los legisladores para presentarle el amparo que llevan adelante por la creación del Fondo”. Minutos antes de esta reunión, recibió un llamado telefónico del jefe de Gabinete comunicándole que para el Gobierno estaba renunciado, previo a que lo hiciera público. Inmediatamente, con la ayuda de las cámaras de televisión, se conformó una pequeña manifestación en apoyo al banquero, con los diputados opositores incluidos. “Habiendo recibido instrucciones precisas respecto de la normativa (del traspaso de las reservas) no las está cumpliendo y esa es una falta de deberes de un funcionario público”, señaló Aníbal Fernández. Reveló que “el Departamento de Legales del Banco Central ya le ha dicho que la tiene que cumplir, porque está incurriendo en falta”. Ese departamento había elevado al Directorio del Central la respuesta a la consulta sobre el alcance del decreto .

De acuerdo con ese documento, al que accedió este diario, la medida “es sumamente clara al referirse a la vigencia” de la operación. El texto asegura que, si bien existe la posibilidad de que el Congreso lo revoque, “quedan a salvo los derechos adquiridos durante su vigencia”. De esta manera, el Departamento de Asuntos Legales del Central autorizaba al organismo a hacer la operación, ya que “los DNU tienen fuerza de ley hasta tanto” no exista dicho rechazo. Al ser consultado por este diario, fuentes del Central aseguraron desconocer ese dictamen interno.

El jefe de Gabinete manifestó que espera que Redrado “recapacite y se dé cuenta de lo que está pasando”, y abandone el despacho principal del Central. Sin embargo, Redrado adelantó que cumplirá con su mandato. Para la remoción de un director o presidente de la autoridad monetaria el Ejecutivo debe presentar una causa para justificar la remoción, que luego se eleva al Senado. Una comisión bicameral, presidida por el titular del Senado (Julio Cobos), emite un dictamen que no es vinculante, y después el Ejecutivo firma un decreto con la destitución del directivo. En el Gobierno se manifiestan confiados en que no será necesario ese proceso porque “terminará renunciando”. De lo contrario, prevén como estrategia apelar al resto de los directores del organismo. La carta principal que muestran en la Rosada es el apoyo que le quitaron algunos de sus aliados. El caso más emblemático es el del titular de Adeba, Jorge Brito, quien opinó que tiene que renunciar para “contribuir a la estabilidad” del país. A las 18.10 de ayer Redrado intentó comunicarse con el jefe de Gabinete, pero Fernández le mandó a responder que “el Gobierno no tiene nada que hablar con él”.

Un colaborador cercano a Redrado aseguró a este diario que nunca presentó “formal ni informalmente” su renuncia a la Presidenta, tal como afirmó el jefe de Gabinete. En cambio, el ministro de Economía, Amado Boudou, aseguró a Página/12 haber escuchado de boca de él la puesta a disposición de Cristina Fernández su renuncia. “Se lo dijo en varias oportunidades, incluso en presencia de Sergio Massa cuando era jefe de Gabinete”, informó Boudou, quien subrayó: “Cuando la Presidenta te deja de tener confianza, uno tiene que irse”. El ministro confirmó también a Mario Blejer como el próximo presidente del Central, cuando termine la rebeldía de Redrado.

El titular del Palacio de Hacienda recordó que Redrado, a pesar de haber planteado sus objeciones, participó en el diseño del “Fondo para pagar deudas financieras”. “Incluso habíamos hablado de hacerlo parcialmente, con licitaciones pausadas, precisando cada monto de deuda a rescatar y retirando las reservas correspondientes. En definitiva, hacerlo parcialmente”, comentó. Ambos coincidían en la necesidad de salir en el corto plazo a los mercados voluntarios de crédito, pero la diferencia radicaba en que Redrado quería hacerlo “a cualquier tasa”. “Yo, en cambio, creo que hay a que seguir todos los pasos para conseguir una tasa razonable”, señaló. La reapertura del canje y la conformación del Fondo del Bicentenario son pensadas por Boudou como “un todo”. “El (Redrado) estaba demasiado ansioso por salir al mercado y no es una diferencia menor a qué tasa”, agregó.

El ministro opinó que los argumentos expuestos por el titular del BC son “falaces y dilatorios”. “No existen argumentos económicos en contra de esta iniciativa”, agregó. Respecto de la posibilidad de que los fondos buitre decidan arremeter con embargos sobre las reservas, aseguro que “por el contrario, el Fondo del Bicentenario era una medida para fortalecer el canje, dar más certezas, bajar el riesgo y mejorar las condiciones objetivas del mercado”.

Mientras conversaba con Pági-naI12, el ministro monitoreaba por pantalla el “minuto a minuto” del mercado. “Imaginemos lo que sería con un gobierno que no tiene política ni capacidad ni gestión, una situación de este tipo”, interrumpió la charla. “Sin embargo, el Central volvió a aumentar las reservas en 50 millones de dólares y se mantuvo el tipo de cambio, y con el piloto automático en el Banco Central”, agregó. El funcionario aseguró que en un momento del día hubo una presión a la baja de los títulos públicos, sin embargo se revirtió sobre el final. Ingresaron operaciones desde Nueva York y desde Londres, que hicieron subir los bonos al final, y quedaron sin procesar operaciones compradoras que quedaron para mañana (por hoy). Boudou aseguro que “los grandes inversores compraron bonos argentinos en forma agresiva y no van operar contra ellos mismos por este momento de tensión”. “Acá (al ministerio) no llamó nadie por Redrado; ni el Tesoro de Estados Unidos, ni Basilea, ni Brito, ni el G-20”, ironizó.

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07/01/2010 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Argentina – Milagro Sala – Esta nena… hizo todo esto


milagrosalas

Imagen: archivo personal

29-10-2009 /  La quieren demonizar, pero es un ejemplo de lucha. Cómo vive, piensa y sueña la mujer que les devolvió la dignidad a legiones de excluídos. La dirigente social que le da pelea a la pobreza.

Por Martin Mazzini
Desde Jujuy

Si Evita viviera, sería Milagro Sala. La afirmación puede sonar exagerada. Pero basta con pasar un par de días recorriendo la vida y obra de esta mujer de 46 años, líder de la organización social Tupac Amaru, para caer rendido ante la evidencia: el aspecto más indiscutible del peronismo –los hechos que les cambian la vida a los humildes– volvió a nacer, con la fuerza de un huracán, aquí en Jujuy, “El pórtico maravilloso de la patria”, según un cartel de la ruta, o una de las provincias más pobres del país, según la realidad.

¿Y de dónde sale la plata para que, además de 3.000 casas, la Tupac se haya tomado el atrevimiento de construir escuelas, un centro de salud con un tomógrafo de medio millón de dólares en el que no hay que esperar y la atención cuesta 1 peso, un centro de rehabilitación para chicos discapacitados, fábricas textiles, siderúrgicas y un parque acuático con la que probablemente sea la pileta más grande del país, cascadas y toboganes? ¿Importa tanto? Según la organización, todo eso se logró usando de manera eficiente el dinero que el Estado destina para construir viviendas, a razón de 70.000 pesos cada una. Los que acusan a Sala de montar un Estado paralelo, el senador Gerardo Morales y la corporación mediática, todavía no mostraron ninguna prueba de que sea dinero sucio: lanzaron sospechas, eso sí. La más imaginativa es que comanda un ejército de 70 mil rebeldes armados dispuestos a conseguir poder como sea.

El día que se dispararon esas acusaciones, Milagro cortó con su hiperactividad y se fue a buscar a su nieto: “Cuando vi la imagen de ella dándole de comer, me acordé de Evita, que hablaba de endurecerse sin perder la ternura. Esta mina es así”, dice el abogado de la CTA Alberto Paz.
“Meta” es la palabra que usan todos acá para cerrar una conversación, “de acuerdo, quedamos así”. Y Milagro le metió. En unos diez años, la Tupac pasó de ser un grupo de 20 militantes de la CTA que hacían ruido en las marchas y cortes de ruta a fines de los ’90 a una organización con 70 mil afiliados dispuestos a trabajar bajo el sol, ayudar a los necesitados y defender a su líder: después de las muertes dudosas y las amenazas de muerte que recibió en su teléfono, la última semana, los robustos muchachos de La Banda de La Flaca, la facción pacifista de la hinchada de Gimnasia y Esgrima, la acompañan a todos lados. La llaman “Mami”.

“¿De qué guerrilla hablan? –se indigna Sala, que en el bar de la estación de servicio frente a la sede de la Tupac pide “lo de siempre”: un cortado y dos turrones–. Es ilógico. Dicen que soy instructora de tiro: no, soy profesora de danzas folclóricas. Soy instructora de tenedor y cuchillo, de pala y pico, si hacer la guerrilla significa eso… Y tengo una sola arma, un trabuco antiguo que me regaló Germán Abdala.

–Tiene como símbolo al Che: ¿reivindican la lucha armada?

–La entiendo pero no la quiero. Amo la vida. Nuestra bandera tiene al Che, Evita y Tupac. De cada uno hemos sacado experiencias. Del Che la disciplina, de Evita la ternura, y de Tupac la recuperación de nuestra cultura.

Las imágenes de los tres íconos inundan cada rincón de los edificios construidos por la organización y los paredones en las calles y rutas, junto a leyendas como “Campesino, tu patrón no comerá más de tu pobreza”, o “Abajo el capitalismo”.

“Tengo claro que hay que seguir organizándose para matar la pobreza y ver cómo los excluidos pueden dejar de ir al comedor y volver a comer en su casa. Que el padre y la madre puedan comer en la mesa al mediodía con su familia. Ese es el sueño de la Tupac: que tengas la heladera llena.”

–¿Es lo que vivió de chica?

–Viví hasta los catorce años en mi casa. Mi mamá trabajaba como supervisora, mi papá era profesor en la Universidad Nacional de Jujuy. Un día que no fui a la escuela escucho a mi mamá discutir con mi tía, que le decía: “Le vas a tener que decir la verdad a Mila, que no sos la madre”. Yo tenía el instinto porque mis hermanos son de piel blanca. Cuando escucho eso encaro a mi mamá: “Si me enseñaste que con la mentira no se llega a ningún lado…”. Ella insistía: “Soy tu mamá”. Tuve una crisis, me fui y no volví hasta los 24. Conocí la pobreza, el hambre.
Hasta el día de hoy no sabe quién es su madre biológica. “Terminé el secundario y era directora del ballet Los Nativos Jujeños. Un día actuábamos en el teatro Mitre, el Colón de acá. Una amiga me dice: ‘Allá en la última fila está tu mamá’, la que me parió. Me apuré, me cambié rápido y cuando la fui a buscar para reconciliarme, no estaba. Me bajoneé y me prometí nunca más subir a un escenario. Ahora bailo en las fiestas, también cumbia, que reivindica a los compañeros de las villas. No sé quién es mi mamá. Pero me gustaría un día poder acariciarla, no me importa por qué me dejó.”

El Perón de Milagro, Raúl Noro, de 66 años, es su pareja desde hace una década. Abraza la causa humanista, es el nexo político, le da marco conceptual al trabajo imparable de su mujer. Masca coca de la mañana a la noche (sin bicarbonato, que afecta su corazón con by pass) y es, por ahora, el corresponsal del diario La Nación en Jujuy. “En la marcha de apoyo del otro día estaba Quebracho, la CTA, el MST, el MTL, Madres: la Flaca logró lo que nadie pudo, unir a la izquierda”, se ríe.

Antes de llevar a Veintitrés con su mujer, Noro cumple con una de sus consignas: que los periodistas vean los frutos del trabajo, previo a la entrevista. En la sede central, pasando las maquetas sobre los ritos y costumbres indígenas, hay un enorme salón para los 900 delegados de la Tupac. Al costado, una pileta climatizada bajo la leyenda: “El deporte delega virtudes, audacia y perseverancia”. Las señoras del centro vienen a hacer acqua gym a última hora. La Tupac construyó dieciocho polideportivos en distintos barrios humildes de la provincia. Otra pileta está siendo techada en el barrio Tupac Amaru, en Alto Comedero. Cruzando la calle de ripio, las topadoras y los obreros de casco blanco con el logo de la CTA y la cara de Tupac construyen el último sueño de Milagro: un parque acuático de 120 metros de largo por 60 de ancho, con un puente atravesando el agua, que en invierno tendrá botes para pasear.

“Para los chicos es como ver el mar”, dice uno de los dirigentes de la Red de Organizaciones Sociales que la Tupac forma con otras veinticinco agrupaciones. Exagera, seguro. Pero hace una semana se inauguró el Shopping Anuar, en San Salvador, y la gente hacía cola para subir a las escaleras mecánicas.

–¿De dónde viene su obsesión con las piletas?

–Cuando yo era chica había dos piletas, una que usaban los ricachones y los baños públicos donde iba la clase media. Nadie podía entrar si no pagaba. Mis hermanos son blancos, me llevaban, pero no me dejaban pasar. Entonces mi hermano no entraba. A mí me daba odio. No sabía nadar, aprendí ahora. Nos dicen que queremos hacer una revolución. Sí, construir una pileta es hacer la revolución. De mate, de cabeza. ¿Por qué los chicos humildes no pueden tener una pileta de natación? ¿En qué parte de la Constitución lo dice? Y si no lo dice, hay que hacerlo.
Milagro tiene al costado de su cama La razón de mi vida, en una edición vieja que le regaló una amiga, a la cual le cambió la tapa. Evita construyó una pileta en el hogar escuela Eva Perón, para chicos huérfanos y humildes. “Un día voy a un acto y los chiquitos transpiraban. Entonces les pregunté si usaban la pileta. ‘No, Flaca, no nos dejan entrar porque tenemos piojitos, hongos’. Entonces con los compañeros dijimos de hacer una pileta; si no sale nada, para lo que gastan los políticos.”

–¿Se siente una mini-Evita?

–No, la amo y respeto, pero me falta mucho para poder compararme. Yo hago. Y eso que es difícil. Me puteo con los médicos de la organización cuando viene un compañero y me dice que le pidieron esperar hasta el día siguiente para darle los medicamentos. Eso es de un hospital público, nosotros somos solidarios y los tenemos que entregar ya. Tenemos convenios con laboratorios: va un compañero, trae el medicamento y se lo lleva. Los aparatos son para que los chicos tengan estudios en el momento.

El Día del Niño, 70 mil chicos se juntan en una gran fiesta en la capital (en el 2007, Sala se abrazaba con Morales para la foto). La Tupac compra 150 mil juguetes –“no esas muñecas patalargas que compran los políticos sino camiones, juguetes grandes”– y los sigue repartiendo por el interior.

“Siempre les pedí a los Reyes Magos que me regalaran una bicicleta, pero nunca me regalaron. Ahora me harté de regalar bicicletas. Hago todas estas cosas para que a ningún niño o niña le pase lo que me pasó a mí”, dice, y recuerda sus años en la calle. La primera noche se metió a dormir en un hospital. “Me hice amiga de chicos en la terminal que lustraban zapatos, me dieron una caja. Vino la policía y me hizo recagar. Después conseguí un carrito, me paraba en una esquina a vender fruta y también me sacaban a patadas. Hasta que caí en la cárcel, robando en la calle. Mi mamá, mi papá y mi abuelita me iban a ver y lloraban.”

Ahí organizó su primera protesta exitosa: “Dimos vuelta las ollas porque la comida era fea. Cocinaban los jóvenes y dijimos: ‘Las mujeres vamos a cocinar bien’. Logramos comer mejor, armamos un horno, hacíamos bollos y les pasábamos comida a los chicos de enfrente. Fue una de mis primeras rebeliones”.

Después, a sugerencia de Víctor De Gennaro, Sala empezó a organizar las Copas de Leche: se trata, básicamente, de compartir lo que uno tenía y lo que no con los chicos del barrio: una taza de leche, pan, anchi (un preparado de sémola, canela y limón), lo que sea, con la colaboración de los vecinos. Para difundir la idea, Milagro recurrió a sus chicos. Los mismos que a la noche estaban tomando en la esquina, al día siguiente tocaban la puerta de las casas buscando a los chicos para tomar la merienda: “Era difícil de entender, hasta para nosotros”, dice David “Pilo” Mansilla, uno de esos chicos pesados, que pasaron por la cárcel y las drogas, y hoy es el que acompaña a Sala en su reunión con el diputado Rubén Rivarola, jefe del bloque del PJ en la Legislatura provincial. “Milagro sacó a 15.000 tipos de la calle y de la droga. Es gente difícil de dirigir y los tiene contenidos. Si se cortan los planes, la provincia se incendia, o nos roban a todos”, dice el político, que se enfrenta al proyecto de ley radical para investigar los fondos destinados a vivienda.

El cerro de los Siete Colores está en Purmamarca, a 80 kilómetros de la capital. A 12, el “cantri tupaquero” es una postal tan maravillosa como la del cerro: mil seiscientas casas pintadas de colores pastel, celeste, verde, amarillo, naranja, en un terreno ondulado. Las casas (dos dormitorios, living y cocina, baño y patio) tienen agua y tendido de gas para una futura red. También, techo de machimbre y piso de cerámica, una diferencia con las del Fonavi, que se entregan en cemento alisado. Se fueron entregando a los que más las necesitaban, familias hacinadas con seis hijos, que a su vez formaban pareja y tenían hijos. Hoy, hay doscientos en lista de espera y “250 casas para entregar”, afirma Joaquín, el primo de Sala.

El marido nos pasea por el barrio, hace parar el auto y nos deja charlando con los responsables de cada lugar. Ahora estamos en el centro para chicos y no tan chicos discapacitados, que funciona en tres casas mientras se termina la construcción de un edificio primermundista, con baños a medida, barras en todas las paredes y juegos especiales. “Fuimos casa por casa buscando chicos. A algunos discapacitados los recluyen en una habitación y nunca habían tenido atención. Una mujer colla estaba esperando que su hijo cumpliera 18 años para pedir la pensión.” En una habitación, una kinesióloga flexiona las piernas de un nenito. Dos chicos con retraso hacen juegos de mesa y sillas de juguete. “La vi cuatro veces a Milagro y todas fueron positivas. ‘Ustedes pidan lo que necesiten’, nos dijo.” Entonces los médicos fueron al taller metalúrgico a pedir una camilla especial para masajes. En el taller, hombres y mujeres pliegan y cortan metales: hacen 15 puertas por día, 200 por mes. En la puerta está el colectivo que reacondicionaron como escenario móvil.

El sueldo promedio de los trabajadores está en 1.200 o 1.300 pesos: poco para Buenos Aires, mucho si se lo compara con los 150 pesos de un plan social.

El centro de salud está prácticamente vacío. Las médicas y enfermeras hablan a coro: “Acá no hay paro, atendemos a todos”. Hay consultorios de ginecología, traumatología, psicólogo, odontología, laboratorio para análisis de sangre y dos ambulancias de última generación con la imagen del Che y de Tupac. No dan turno, se atiende por orden de llegada.

“Uau”, dijo la presidenta Cristina Kirchner cuando se asomó a la fábrica textil, donde 140 obreros en dos turnos fabrican cualquier tipo de prenda, de delantales a vestidos de fiesta (la imagen está en el documental Milagro en Jujuy, de Miguel Pereira). Otra vez, las infinitas líneas de producción son como una foto de los libros sobre el auge industrial de la Argentina, en vivo. La ropa, las toallas y fundas de almohadones, algunas con los logos bordados de Tupac, se venden en un local en una esquina del centro con una estética de tienda cubana: muebles de mimbre, precios populares.

–¿Es kirchnerista?

–Como dirigente, tengo la responsabilidad de buscar la vuelta para que mis compañeros puedan comer y vivir mejor. Si vos tenés esta plata (agarra un salero de la mesa) que sirve para construir viviendas, y no los querés a los Kirchner, ¿qué hacés? ¿Dejás esa plata ahí? Yo la agarro, si no la agarra otro. Y en el camino discuto la distribución de la riqueza.

–¿Le piden algo a cambio?

–No. Nunca me pidieron nada. Pero comenzamos a armar la fábrica porque no nos vamos a pasar toda la vida construyendo viviendas. Si se termina esto, ¿vamos a ir de nuevo a cortar calles pidiendo mercadería? No, no queremos retroceder sino seguir avanzando. Y no nos interesa competir con el Estado, nos interesa estar bien.

–¿Cómo lo hace, cómo ahorran medio millón de pesos para comprar un tomógrafo?

–Cuando uno compra los materiales por mayor, queda plata. Y esa plata no va para los dirigentes. Va para los compañeros. Además, empezamos a tener ganancias de las fábricas. Eso se redistribuye para equipar el barrio. Habíamos terminado de construir ese monstruo de sede, teníamos las mesas, sillas y nos sobraba un lugar. Entonces les digo a mis compañeros: “Voy a poner plata arriba de la mesa”. Me hice prestar 50.000 pesos con mi marido y los puse ahí. Vino otro compañero y dijo “yo pongo 10.000”; otros, 5.000, todos sacando de sus ahorros. Vinieron los jubilados y sacaron 200 pesos, los estudiantes, mil, en las cooperativas hicieron vaquitas voluntarias y los comercios del centro también. Así juntamos 900 mil pesos, y con una comisión compraron el tomógrafo y todo el equipamiento. Se rindió peso por peso de lo recaudado. Pero no lo hicimos para quedar bien, sino porque tenemos necesidad de estar bien. Hoy vas a la vuelta a hacerte un estudio y te cobran 500 pesos y te dan turno dentro de dos meses.

En estos días de ataques, Milagro puso su renuncia a consideración de la asamblea, que la rechazó. “Dos veces me quisieron tirotear, estoy recibiendo amenazas en mi celular. Valoro mucho la vida pero si me matan no cambia nada. Hay muchos Milagro por todos lados. Los compañeros se han formado. Si no estoy en la provincia las fábricas funcionan, no hace falta que esté Milagro. Si mañana me quieren tirotear y la calzan bien, pasaré para otro mundo más bonito que este.”

La Tupac se opone con marchas multitudinarias a políticas como el tarifazo y apoya otras como “la ley de radiodifusión, pero no porque estemos en contra de Clarín. Va a beneficiar a los pueblos nativos que nunca se han podido expresar. Tenés lugares muy lejanos que no tienen noticias de nada, ni del canal público”.

En las escuelas de la Tupac, donde los mismos que construyen casas de día terminan la primaria y secundaria por la noche, hay tres materias especiales: Autoestima (“Cuando te discriminan tanto como mujer, como colla, te hacen creer que no sos nadie; al hacer esas cosas sentís que sos alguien”), Historia del Movimiento Obrero y de Cultura e Identidad de los Pueblos Originarios. Hacia un lado de la Gran Pileta, hay un parque con dinosaurios. En una elevación de tierra hacia el otro lado, se está construyendo una réplica del Templo del Sol de Tihuanacu: el escultor que lo diseñó está trabajando en una casa convertida en taller: “Me pusieron seis ayudantes para apurar el trabajo”, dice. Hay un problema: los maestros mayores de obra (acá no hay arquitectos, ni ingenieros) plantean que la base del centro debe ser circular en lugar de rectangular. “Meta”, dice Noro. Así se deciden las cosas en la Tupac. Así, también aprendieron a la fuerza. La primera pileta hubo que romperla: no habían contemplado el temita de cómo cambiar el agua.

–¿Cuándo empezó a reivindicar su origen indígena?

–De joven. En la época militar, la Wipala (la bandera multicolor) no existía, sólo la Argentina. Durante 517 años, nos hicieron agachar la cabeza y decir “sí, patrón”. Y no podías discutir nada a los gringos. Hoy nos podemos juntar a intercambiar cosas, empezaron a respetar nuestra cultura, presencian nuestras ceremonias de la Pachamama. En las clases de historia se cuenta de Belgrano, San Martín y Sarmiento, pero antes hubo otra historia, con mártires como Tupac Amaru, Tupac Atari, Catriel. Pretendemos que esa materia se dicte en la primaria, secundaria y la universidad de todo el país, porque es la historia de todos los argentinos.

–¿El ejemplo de Evo Morales no es un posible futuro para usted?

–Lo quiero porque representa a los pueblos originarios y lucha por el cambio social con la mentalidad del humanismo, la pacificación, la no violencia. Y recuperó lo que le pertenece al pueblo. Terminó con la discriminación. Pero siento que me falta mucho para llegar a lo que hoy es Evo. Mucho.

En el barrio Cuyaya, en la ladera de la montaña, Milagro tiene su Neverland –la mansión de Michael Jackson destinada a satisfacer los sueños de los chicos–. En la terraza, con vista al valle, en cuatro niveles, hay juegos de jardín, la infaltable pileta, bicicletas, pero también un pizarrón para los que fallan en el colegio. Cinco chicos desayunan pan con queso y mortadela: Octavio, Kevin, Mariana, Celeste y Agustina. Algunos de los hijos del corazón de Milagro (faltan dos, que están en el colegio). Tienen mamá, pero se vienen para esta casa donde circula gente todo el día. A Octavio lo expulsaron de varias escuelas por pegarle a la maestra, a los compañeros, a la mucama. Tienen que tener su pieza limpia, estudiar, meter la ropa en el lavarropas –cuenta la “mamá Milagro”–. Sus hermanos mayores ya estuvieron y hoy son dirigentes. “Toda mi vida hubo chicos en mi casa. Te llenan de alegría la casa. ¡Y son los que más disfrutan de la pileta!”.

Veintitres

31/10/2009 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , | 1 comentario

Argentina – De profetas, augures, adivinos y otros anunciadores del Apocalipsis


comite radical

Por Ricardo Forster *

Los augures parecen querer regresar una y otra vez. Sus profecías, que desean fervientemente que se vuelvan autocumplidas, anuncian la inminencia de la catástrofe. Su retórica, algo agusanada por el uso y el abuso de la predicción fallida, describe un escenario de pesadilla en el que la violencia social completamente salida de cauce terminará por arrojarnos al abismo del desgobierno. Sueñan despiertos con la reproducción hoy, acá y entre nosotros, de aquello acontecido en diciembre de 2001. Alucinan un giro vertiginoso de los tiempos políticos y sociales que lleve al país hacia un estallido brutal que sólo podrá ser detenido por las fuerzas genuinamente republicanas, retaguardia permanente de la patria amenazada por la bestia populista. Sin pudor vociferan la llegada de un vendaval salvífico, de esos que recogen de sus lecturas ultramontanas, aquellas en las que se describe la llegada del Apocalipsis redentor. Miran con ojos de buitres atentos a la primera señal, listos para arrojarse sobre ese cadáver que tanto esperan. Son los heraldos de una violencia que se anuncia y a la que se reclama cada día desde los grandes medios de comunicación, preocupados, estos últimos, en horrorizarse ante las frases de un Maradona exaltado aunque absolutamente despreocupados y cómplices ante esas otras frases que nos hablan de bandas armadas, de piqueteros violentos, de narcos infiltrados en los movimientos sociales y que nos hacen desayunar cada día con los anuncios de un fin arrasador. En estos días el mal lleva el nombre de Milagro Sala y del movimiento Túpac Amaru.

El amigo lector pensará, algo sorprendido, que está ante un texto emanado de los relatos bíblicos o, supondrá, que nos hemos deslizado irreparablemente hacia cuestiones entre esotéricas y milenaristas. Nada de eso. Escuchar a ciertos dirigentes políticos de la oposición más frenética es tropezarse con descripciones mucho más demoledoras y salvajes que las que inician este artículo. No agotan sus metáforas tremendistas, no escatiman recursos verbales para hablarnos de la pobreza, de la crispación, del clima tormentoso anunciador de una violencia social indetenible; se dedican, como cierta pitonisa de mirada paranoica, a construir frases que anticipan giros catastrofales y venganzas inauditas. Y lo dicen sin pudor, sin que la mayoría de los periodistas “independientes”, de esos que siempre nos ofrecen el relato de su propia virtud republicana y democrática, digan absolutamente nada o, cuanto menos, busquen interrogar con cierta distancia crítica a los portadores de profecías tan escandalosas. Quizá no lo hagan porque en su fuero interno, en el secreto de sus posiciones, se sientan a gusto con esas visiones del Armagedón.

Entre Elisa Carrió y Gerardo Morales, para nombrar a los dos más ilustres retóricos del fin de los tiempos, podemos llenar las páginas del tremendismo nacional, un tremendismo que ya no se dedica sólo a denostar al Gobierno (táctica que parece ya no ser suficiente para atizar el espíritu de cierta clase media muy dispuesta, aparentemente, a subirse al tren fantasma de la restauración neoliberal), sino que ahora busca saciar su apetito reaccionario yendo contra los movimientos sociales, describiéndolos como bandas de facinerosos que sólo viven de los dineros públicos y de su uso clientelar. Bandas violentas y armadas que se dedican a asustar y a escrachar a honestos dirigentes opositores (transforman un acto menor, aunque no por eso menos repudiable, en un acontecimiento monstruoso, como si el senador Morales hubiera sido casi linchado por una horda de criminales. Nada dijeron, claro, cuando los “chacareros republicanos y virtuosos” de Santa Fe trataron con especial virulencia al diputado Agustín Rossi, ni tampoco se les ocurrió denunciar a quienes se convirtieron, amenazas mediante, durante meses en dueños de las rutas). Disfrutan con la exageración, amasan con placer los distintos componentes que supuestamente harían falta para que de una vez por todas una tormenta purificadora se lleve puesto al Gobierno. Mientras lanzan a los cuatro vientos sus anuncios y sus descripciones, son transformados por la corporación mediática en pacíficos corderos hondamente preocupados por la injusticia y la desigualdad. Para acentuar su inclinación altruista tienen a su lado las voces de una Iglesia que prácticamente se ha convertido en partido político de oposición (en verdad, daría la impresión de que en Argentina, la Iglesia, la de Bergoglio, y la corporación mediática constituyen el eje alrededor del cual gira una oposición desmadrada e incapaz de aprovechar su “triunfo” del 28 de junio).

Es grave, demasiado grave, que quienes se dicen gente de diálogo, quienes se reclaman como fervorosos defensores de la convivencialidad democrática, apuntalen un discurso que guarda una violencia y una crispación a las que supuestamente denuncian como parte de la idiosincrasia kirchnerista y como núcleo de los movimientos sociales. Es grave que en un país que ha conocido épocas dominadas por el terrorismo de Estado se utilicen con una liviandad irresponsable argumentos que carecen de toda verificación (Carrió, Estenssoro y Morales se dedicaron a ofrecer un mapa de ciertos movimientos sociales y de piqueteros como si fueran fuerzas insurgentes, armadas hasta los dientes y preparándose para tomar por asalto el poder. ¿Alguien dará cuenta de estas barbaridades? ¿Algún medio de comunicación les exigirá, a estos tres mosqueteros de causas que huelen mal, explicaciones, datos, pruebas, etcétera, etcétera?). Lo que no dicen es que durante los momentos más dramáticos de la crisis de finales de los ’90, que desembocó en diciembre de 2001 y que luego siguió durante todo 2002, fueron los movimientos sociales, los piqueteros, quienes mostraron una conducta cívica impresionante impidiendo que una violencia anómica, nacida de un país desmembrado con instituciones absolutamente deslegitimadas, se derramara por las calles de las ciudades. Fueron los desocupados, los más golpeados por las políticas neoliberales, los que hablan mal, los invisibilizados, los que contuvieron y encauzaron democráticamente las protestas mientras el “país de los ricos y famosos”, el de los empresarios de éxito y el de los políticos, estaba paralizado y no sabía cómo salir de un atolladero gigantesco que, con sus complicidades, supieron generar. Y ahora quieren arrojar sobre esos movimientos la sospecha de ser los portadores de la violencia. Ironías de una Argentina que suele tener la memoria corta allí donde prefiere ocultar sus propias responsabilidades. La violencia, esa de la que supuestamente hablan y a la que denuncian, ha provenido del poder, de sus injusticias e iniquidades. Contra esa violencia se levantaron con inmenso coraje las organizaciones de desocupados y los movimientos sociales. Ellas pudieron darles un lenguaje a los silenciados, fueron capaces de inventar algo nuevo en el interior de un orden corroído y envilecido. Ellas fueron resguardo de la genuina democracia ante el saqueo y la impudicia de las corporaciones. No todo, claro, ha sido virtuoso ni transparente, lo que exige siempre lucidez en la crítica y capacidad para eludir la tentación del anquilosamiento burocrático y el facilismo clientelístico. Pero es la propia dinámica de las creaciones populares la que podrá revisar sus caminos y no la ofensiva macartista de aquellos que se ofrecen como víctimas cuando han sido, la mayor parte de las veces, victimarios de los olvidados de la historia.

La virulencia irresponsable con la que lanzan acusaciones que, en otro tiempo argentino, supusieron liberar la máquina represiva, descompone la idea y la práctica de la democracia para dejar paso a los discursos de la beligerancia. Se trata de hacer proliferar un clima de crispación extrema, de multiplicar un relato que vaya infectando la vida cotidiana por las señales inequívocas de un estallido por venir. No les interesa el debate democrático, tampoco el procesamiento mesurado de las discrepancias; piensan, están convencidos, que ha llegado la hora de las palabras contundentes asociadas a denuncias espectaculares que despachan en una sola frase la extraordinaria saga de movimientos sociales que fueron expresión de una dignidad inexistente en la mayor parte de la sociedad acomodada. Su discurso es peligroso al mismo tiempo que falaz, pone en cuestión su identificación con el orden democrático allí donde no hacen otra cosa que hablar delirantemente de fascismo cuando no tienen argumentos para confrontar políticamente con sus adversarios. Pero el problema no lo tienen quienes así actúan y piensan, el problema lo tenemos todos aquellos que seguimos sosteniendo la idea de una democracia que sea capaz de procesar sus conflictos sin eliminarlos, que sepa profundizar un itinerario hacia la justicia y la mayor equidad sabiendo que todo proceso cuestiona intereses poderosos. Mientras tanto seguiremos siendo testigos de los anunciadores del fuego, tendremos que seguir viendo y escuchando, casi como si fuera en cadena nacional, que se acerca el día de la catástrofe tan deseada.

Habitar la democracia, recrearla continuamente, darle rienda suelta a nuestra capacidad de invención es también salir al cruce de estas retóricas del fin del mundo, de estos augurios apocalípticos que lo único que buscan es maniatar a la propia democracia confinándola a ser una caja vacía, un mero lenguaje formal sin posibilidad alguna de amplificar las voces de los incontables, de esos mismos que hoy son denunciados como los portadores de “la violencia y la criminalidad”. Es nuestra responsabilidad cuidar la convivencia democrática, y cuidarla significa también ser capaces de revisar críticamente nuestras actitudes y nuestros gestos, saber innovar y superar lo que tal vez no sea pertinente para esta actualidad. El desafío de todos aquellos que imaginamos una travesía argentina en clave emancipatoria es no dejarnos ganar por el dogmatismo ni por las retóricas facilistas. Debemos aprender mucho de las experiencias y las vicisitudes de quienes salieron a la luz del día para colocar una palabra reprimida y olvidada; pero también aquellos que han sabido ponerse a la cabeza de esas demandas silenciadas durante tanto tiempo tendrán que ser capaces de andar con los ojos bien abiertos para no solo cuidarse de las acechanzas del poder sino, más difícil todavía, de sus propias certezas.

* Doctor en Filosofía, profesor de la UBA.

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26/10/2009 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Argentina: “Perder no es el fin del mundo”


Ernesto Laclau

Ernesto Lacau

Foto: Pablo Stubrin.

04-06-2009 /

Asegura que el kirchnerismo no hará una mala elección aunque advierte que le falta definir un proyecto de país. Cuestiona a la oposición y dispara: “Después de las elecciones, empieza una lucha para ganar más espacios progresistas”.

Por Luz LaiciHay que decirlo: la política, en ocasiones, aburre. O provoca hasta el hartazgo. En un año que se preveía proselitista, el adelantamiento de las elecciones generó un estallido de peleas, declaraciones y simbología cruzada que, para el común de los mortales, expulsa un grito de basta y la necesidad de algo de cordura que pocas veces llega. Repasemos la lista: candidaturas testimoniales, impugnaciones, huevazos, chacareros frenéticos, presos que buscan saltar al Congreso, tilinguería, neoliberales desesperados por esquivar al Estado, empresarios con dedo acusador, manifestaciones por doquier, el caos o la nada. Y, claro, no nos olvidemos de Marcelo Tinelli y sus caricaturescos dirigentes que, de paso, aparecen en una fiesta con modelitos que bailan contentas y ligeras de ropa, como si el tiempo nos hubiera llevado de nuevo a los noventa. Sin escalas.

Pero… a quién culpar. ¿Cómo no relegar esas cuestiones a un segundo plano si, en el camino, hay que llegar a fin de mes o ver cómo se hace para mantener a los chicos en la escuela, con la paranoia de la gripe porcina dando vueltas? La reflexión de doña Rosa, además, no tarda en llegar: “Encima siempre son los mismos”.

Sin embargo, para Ernesto Laclau –uno de los intelectuales argentinos más reconocidos en el mundo, egresado de la UBA, profesor de la Universidad de Essex, donde llegó invitado por Eric Hobsbawn, coautor de Hegemonía y estrategia socialista y reciente director honorífico del Centro de Estudios del Discurso y las Identidades Sociopolíticas, de la UNSAM–, la respuesta se encuentra en lo profundo: “Todavía falta definir un proyecto de país”. Y aunque su definición parezca filosófica, cobra mayor sentido como una apelación al compromiso. “El panorama no es tan malo –afirma–. Hay que comprender que todas las medidas económicas que tomó el Gobierno fueron positivas. Como la estatización del sistema de capitalización jubilatorio. (Carlos) Menem y (Domingo) Cavallo construyeron un mecanismo que generó un déficit fiscal mayúsculo, cubierto con endeudamiento interno. Una especie de suicidio similar al impuesto por Martínez de Hoz, que estranguló a la industria. Releo esa historia y pienso que tuvimos criminales económicos y políticos que operaron para destruir el país. Hoy, por el contrario, eso está cambiando”.

–En su último libro, La razón populista, se mostró optimista porque “los pueblos latinoamericanos afirman con éxito su lucha emancipatoria”. ¿Considera al kirchnerismo como el motor del cambio en la Argentina?

–El kirchnerismo introdujo un poco de sentido común en el manejo de los factores económicos. La idea de una redistribución de la renta sobre la base de la famosa resolución 125 o la estatización del sistema jubilatorio fueron medidas de buen sentido. Y el pago de la deuda al FMI rompió la dependencia argentina.

–Menciona a las retenciones pero ese proyecto no logró avanzar en el Congreso…

–Pero eso no quita que lo que exigieron los ruralistas haya sido una cosa irracional. El actual gobierno quiso redistribuir el ingreso.

–Algunos movimientos sociales que apoyaban al kirchnerismo se alejaron por considerar que la redistribución era una cuenta pendiente. ¿Coincide con esta afirmación?

–Los movimientos sociales tienen razón: el Gobierno no fue demasiado lejos en ese campo. Pero la cuestión es ver cuál es la alternativa política, de carácter global, que estos movimientos presentan. No digo que sea el caso de Libres del Sur o Martín Sabbatella, que es un político honesto y progresista. Pero si empiezan a moverse por fuera de un espacio nacional popular como el kirchnerismo, pueden ser cooptados por la derecha. De hecho, (Raúl) Castells apoyó la movilización del campo, con protofascistas como Alfredo De Ángeli y la Argentina oligárquica que trataba de reagruparse. Ahora, si el Gobierno deja que se aparten demasiado, también estará perdiendo.

–¿Cómo analiza en este espacio la actitud del vicepresidente Julio Cobos?

–Cobos es un error histórico. Es un imbécil que ni sabe de qué lado sopla el viento. No creo que de ahí vaya a brotar la hierba.

–Aunque se perfile como uno de los referentes del radicalismo…

–Pero no creo que tenga futuro político. En el radicalismo lo volvieron a aceptar pero lo desprecian por buenos motivos y no creo que lo tomen muy en serio ni Gerardo Morales ni los históricos, como Ricardo Alfonsín. Pero tampoco veo a figuras de la derecha que se perfilen como grandes referentes. (Mauricio) Macri es una desilusión porque está encerrado en su propia cáscara. Y (Elisa) Carrió es una oportunista tal que a esta altura nadie la toma en serio. La única persona con cierta respetabilidad es Gabriela Michetti, pero no tiene volumen para ser líder histórica de un reagrupamiento.

–Al Gobierno le falta profundizar medidas y la oposición no perfila candidatos serios. ¿Somos un país inmaduro?

–No somos una democracia tan joven. Lo que pasa es que no hay un discurso opositor fuerte y el Gobierno, que sí es  coherente, no consiguió plasmar su discurso en una interpelación de masas eficaz. Estamos en el limbo. Lo preocupante es que el espectro político se desgrane y la gente pierda entusiasmo.

–¿Por qué?

–Porque si dejan de interesarse en lo político, lo que llega no es el caos sino la indiferencia.

–¿La presidenta no plasma ese discurso?

–Cristina es la única que podría plasmarlo. Sus políticas son objetivamente buenas pero tiene que dar un paso más, plasmar el discurso en un proyecto de país. Hoy la gente no conoce cuáles son las propuestas globales.

–¿Cuál es el motivo?

–Los medios de comunicación, por ejemplo, no aportan o lo hacen de forma negativa. Cada semana, por ejemplo, (Joaquín) Morales Solá mantiene un discurso frenético en contra de lo que se opone y La Nación presenta una ofensiva ideológica inequívoca. Pero ese discurso de la derecha todavía no está interpelando a la gente fuertemente. Tampoco el kirchnerismo.

–¿Y cómo revierten los K esta cuestión?

–Con un equilibrio que el kirchnerismo todavía no alcanzó. El tema está en que, por un lado, tiene que confiar en las viejas formas del aparato, como los señores del conurbano que fueron menemistas, duhaldistas y ahora son kirchneristas, para que el proyecto político sea viable. Y, por el otro, ciertas fuerzas que pertenecían a la experiencia histórica de la apertura kirchnerista como Barrios de Pie o Sabbatella se están abriendo del modelo. Si todo el proceso queda referido al PJ, el proyecto no tendrá viabilidad futura. Del mismo modo que si pasa a ser sólo ideológico. El discurso político que he desarrollado va más en el sentido de la transversalidad del Frente para la Victoria que en el sentido pejotista. Pero alcanzar esa estabilidad entre ambos definirá la posibilidad de la democracia argentina en los próximos años.

–Y a corto plazo, después del 28 de junio, ¿cómo vislumbra el panorama?

–Como un rompecabezas, con una situación nacional heterogénea. Pero no creo que vaya a ser una debacle para el Gobierno, que seguramente obtenga más del 30 por ciento de los votos. Perder la mayoría en el Congreso no es el fin del mundo. Al contrario, ahí empieza una guerra de posiciones, en el sentido gramsciano, para ganar más espacios progresistas. Acá cuestionan las candidaturas testimoniales cuando con ellas intentan mostrarle al país cuál es el proyecto de cambio. Es como el tema de la reelección indefinida. La cuestionan pero siempre puede haber otro candidato. Lo que sucede es que el sistema institucional siempre es corporativo e intenta mantener el statu quo. Pasó con el yrigoyenismo y el antipersonalismo de Alvear, a través del cual se reconstituía la derecha. Pasó con la oposición a Perón, porque los  conservadores no querían que predominara la voluntad popular. Cuando a mí me hablan de antipersonalismo, de oposición a la reelección y todo este tipo de cosas, saco el revólver porque lo que tratan de organizar a través de estos lemas es la traición nacional.

–¿Y quiénes representan hoy esa traición?

–¿Querés que te diga los nombres? Macri, Carrió, Cobos, Gerardo Morales, Stolbizer. La lista todavía es larga.

Veintitres

12/06/2009 Posted by | Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , , , , , , | Deja un comentario