America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

Golpistas antes y golpistas ahora – Hernan Brienza


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La editorial del día de ayer del diario La Nación titulada “La tinta no destituye” apela a una serie de fantasmagorías golpistas que vale la pena comenzar a espantar.

Por:

Hernan Brienza
En una mirada naif –por conveniencia propia, claro; es decir, para deslindar la propia complicidad histórica del matutino mitrista con todas las dictaduras del siglo XX– sobre la prensa y la política, el editorialista escribe: “El jueves último en Berazategui, al reanudar la campaña electoral, (la presidenta) hizo suyas las palabras que acababa de pronunciar el intendente de esa comuna, Patricio Mussi. “Me encantó la metáfora –afirmó la jefa del Estado refiriéndose a una frase de Mussi–, lo de las balas de plomo que derrocaron a Perón con las balas de tinta que por ahí intentan derrocar o destituir gobiernos populares. ¡Qué metáfora tan exacta y tan perfecta! En boca de la presidenta, esas palabras revisten una inusual gravedad por el ataque a la prensa que ellas encierran, pues la metáfora, lejos de ser ‘tan exacta y tan perfecta’, es errónea y falaz de punta a punta. Ni las balas de plomo derrocaron al general Juan Domingo Perón, ni existen balas de tinta, ni, en caso de existir, podrían destituir gobiernos. Perón no cayó por obra de las armas que alzó la Revolución Libertadora en 1955. Cayó, básicamente, porque su régimen se había agotado y abundaban los escándalos y las burdas muestras de autoritarismo. Las ‘balas de tinta’ no matan ni hieren, ni mucho menos derrocan gobiernos. Esos proyectiles sólo informan, analizan, investigan y critican. Forman opinión. Si esa opinión, al convertirse en el voto que se deposita en las urnas, resulta políticamente letal, es pura y exclusivamente porque la tinta, al margen de los errores que se puedan cometer, ha sabido transmitir la realidad en la que viven los lectores.”

El editorialista del diario La Nación –que compartió junto con Clarín la apropiación de Papel Prensa realizada en complicidad con la última dictadura militar– olvidó varias cosas en su escrito. 1) que su diario llevó adelante una campaña de desprestigio sistemática contra el gobierno de Juan Domingo Perón, alentando el golpe de Estado de junio del 1955 y el posterior de septiembre, 2) que en 1954, el oficialismo había ganado las elecciones por la vicepresidencia por una abrumadora mayoría, que demostraba que lejos de estar agotado gozaba de buena salud más allá de los errores, las contradicciones y ciertos giros autoritarios que pudiera tener –nada comparable a la dictadura de Pedro Eugenio Aramburu que fue ilegal, ilegítima, fusiló, encarceló, desterró decenas de personas–, y 3) que Perón renunció a la Presidencia de la Nación después del bombardeo criminal que asesinó a más de 300 civiles, el 16 de junio del 55 –cualquier imagen de esa plaza acribillada por las bombas demuestra la mala intencionalidad del editorialista de La Nación– y tres meses después un nuevo levantamiento militar que amenazó con bombardear las destilerías de combustible de La Plata. No fue el agotamiento, fue el plomo y el fuego impartido criminalmente por sus enemigos políticos el que puso fin al gobierno legal, legítimo, democrático de Perón.

El gobierno de Néstor Kirchner, primero, y luego los dos de Cristina Fernández de Kirchner fueron y son acosados continuamente por una prensa autodenominada “independiente” que no hace más que intentar deslegitimar para destituir a un gobierno legal, legítimo y democrático. El editorialista de La Nación debería recordar la famosa amenaza-editorial de Claudio Escribano, quién le advirtió a Néstor Kirchner antes de asumir que iba a durar menos de un año si no cumplía con cinco puntos programáticos: 1) “La Argentina debe alinearse con los Estados Unidos. No son necesarias relaciones carnales, pero sí alineamiento incondicional. Es incomprensible que aún no haya visitado al embajador de los Estados Unidos.” 2) “No queremos que haya más revisiones sobre la lucha contra la subversión. Está a punto de salir un fallo de la Corte Suprema de Justicia en ese sentido. Nos parece importante que el fallo salga y que el tema no vuelva a tratarse políticamente. Creemos necesaria una reivindicación del desempeño de las Fuerzas Armadas en el contexto histórico en el que les tocó actuar.” 3) “No puede ser que no haya recibido a los empresarios. Están muy preocupados porque no han podido entrevistarse con usted.” 4) “Nos preocupa la posición argentina con respecto a Cuba, donde están ocurriendo terribles violaciones a los Derechos Humanos.” 5) “Es muy grave el problema de la inseguridad. Debe generarse un mejor sistema de control del delito y llevarse tranquilidad a las fuerzas del orden con medidas excepcionales de seguridad.”

Golpistas antes y golpistas ahora. Los editoriales del diario La Nación siempre fueron impresos con el mismo plomo con que se fabricaron las balas de todos los golpes de Estado del siglo XX.
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04/09/2013 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , | Deja un comentario

Gustavo Sylvestre Le Responde a Lanata: “Te Equivocaste Jorge”


21/08/2013 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , | Deja un comentario

La oposición busca la salida anticipada del kirchnerismo – Jorge Cicuttin


Sonrientes, acomodados en sus sillas frente a las cámaras, el operador golpista disfrazado de periodista Mariano Grondona junto al entonces titular de la Sociedad Rural, Hugo Biolcatti, entablaron el siguiente diálogo: MG: –Siempre nos decían, cuando estábamos con las inundaciones, siempre que llovió paró…
HB: –Vos querés decir que el gobierno de Kirchner va a durar… para mí, dos años más. O sea que dos años van a ser muy duros…
MG: –¿Dos? ¿Te parece? No sé qué va a pasar…
HB: –Eso te quería escuchar.
MG: –No sé qué va a pasar… Hay un señor que se llama Cobos, ¿no? Que es vice…
El cierre fue de carcajadas compartidas.

Por:

Jorge Cicuttin
Corría el año 2009. El gobierno de Cristina Fernández venía de soportar la derrota en el Congreso en el debate del proyecto de retenciones móviles –”la 125″–, y la traición de Julio Cobos. En las elecciones legislativas de ese año, Néstor Kirchner perdió en la provincia de Buenos Aires frente a Francisco de Narváez y la oposición se convertía en mayoría en ambas cámaras parlamentarias.

Se entendían las sonrisas de Grondona y Biolcatti. Esperaban una retirada anticipada del gobierno kirchnerista. Un deseo por el cual estaban dispuestos a trabajar codo a codo con la oposición política y mediática.

Pero se equivocaron. Esas sonrisas se fueron borrando de sus rostros al ir viendo cómo el gobierno de CFK, lejos de rendirse a las presiones y a los intentos destituyentes, recuperaba la iniciativa política, tomaba medidas profundas que mejoraban la vida de millones de argentinos –la Asignación Universal por Hijo, la reestatización del sistema jubilatorio, son algunos ejemplos–, el promocionado Grupo A se desmoronaba y a muchos opositores no les quedaba más que apoyar leyes que contaban con un rotundo apoyo popular.

Los actos por el Bicentenario fueron la demostración, con cientos de miles de argentinos en la calle, de cómo cambiaba el clima político y se desbarrancaban las teorías del final del kirchnerismo. En 2011, y tras sobreponerse al durísimo golpe de la muerte de Kirchner, Cristina lograba la reelección con una diferencia histórica respecto del segundo candidato.

En estas internas abiertas, como en las legislativas de 2009, pese a ser la agrupación política más votada, el Frente para la Victoria perdió en territorio bonaerense y en las provincias más pobladas del país. Pese a que, de repetirse esta situación, en los comicios de octubre el oficialismo mantendría el número de bancas en el Congreso, la idea instalada por la oposición es que se trata de una derrota profunda que anuncia el fin de ciclo. No sólo lo anuncia, lo anticipa.

La oposición política y mediática recuerda lo ocurrido en 2009. Y no quiere que le vuelva a pasar. Por eso, en estos días, los mensajes que hacen referencia a octubre están guiados a 2015. A Cristina le quedan más de dos años de mandato, un tiempo extenso en el que el gobierno puede reponerse de una supuesta derrota en las legislativas, recuperar la iniciativa política, tomar medidas que logren el apoyo popular y llevar a la oposición a quitarse las máscaras y mostrar sus falencias, sus promesas vacías y quiénes son los poderosos personajes que se ocultan detrás de sus candidaturas.

Le temen a los próximos dos años de gobierno. Y no por “las venganzas” que llegarían a partir de octubre, sino porque el kirchnerismo recupere votos y el apoyo de algunos sectores que dos semanas atrás lo abandonaron.

No lo quieren permitir. No están dispuestos a correr ese riesgo.

De manera tal que se pueden cambiar las figuritas. En esta oportunidad no son Grondona y Biolcatti, les toca a Chiche Duhalde y Lilita Carrió, a Nelson Castro y a Jorge Lanata. Son lo mismo, es decir, los mismos intereses.

“¿Cómo va a hacer para gobernar dos años más con esa situación emocional?”, se pregunta el periodista-doctor Nelson Castro, argumentando que la presidenta sufre trastornos emocionales que no la dejarán ejercer el poder. Jorge Lanata anuncia “el caos” para los dos años próximos, mientras ofrece investigaciones con datos falsos que rápidamente son destruidos por las pruebas que muestra el secretario general de la Presidencia. “Basta mirar sólo un poquito para ver esta maniobra tratando de generar en la sociedad odios, violencia, repulsión, con actitudes y un nivel de agresividad e intolerancia con la presidenta, su familia y hasta con Kirchner, que ya no está. No tienen límite en las cosas que están haciendo”, aseguró Oscar Parrilli.

Desde la dirigencia política, la oposición anuncia que, si en octubre sacan más votos que en las PASO, van a ir por las presidencias de ambas cámaras legislativas, pese a que el FPV sea claramente la primera minoría.

Los autoproclamados “campeones de la institucionalidad” no tienen ningún reparo en acudir a las estrategias más bajas para evitar que Cristina termine su mandato o, si no pueden anticipar su salida, por los menos condicionar su mandato y “marcarle la cancha” para una “transición ordenada” hasta la llegada de uno de ellos.

Hay cosas que no se hacen. Hay poderes con los cuales no hay que meterse. Por eso, los que se animaron tienen que escarmentar.

En la Plaza de Mayo, en los festejos por los diez años de kirchnerismo, Cristina alertó que ciertos sectores de la oposición, del establishment, “vienen por todo”.

En un peligroso déjà vu, repiten su estrategia de “aleccionar” al kirchnerismo y buscar su salida anticipada.
Por eso van por todo.

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20/08/2013 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura | , , , , , , | Deja un comentario

Washington enfila sus cañones contra Venezuela


Las campañas contra el gobierno venezolano desde Estados Unidos, con el auspicio de todos los medios de comunicación dominados por los grandes grupos de poder capitalista mundial, se han incrementado abruptamente en los últimos meses.

Por:     Hedelberto López Blanch

No existe un solo día en que desde Washington o procedente de alguna capital aliada a Estados Unidos se lancen informaciones difamatorias, preparadas por los centros de inteligencia norteamericanos, con el objetivo de tratar de mantener una imagen desfavorable al gobierno bolivariano del presidente Hugo Chávez y crear las bases para un futuro golpe contra esa nación sudamericana.

Venezuela se ha convertido en el punto de mira de la política estadounidense para intentar doblegar la resistencia que ha surgido por toda América Latina contra las políticas hegemónicas e imperiales que las distintas administraciones norteamericanas han mantenido sobre la región desde hace más de un siglo.

Chávez, con su política nacionalista y antiimperialista en beneficio del pueblo, ha logrado junto a Cuba (que durante 50 años ha ofrecido un insuperable ejemplo de resistencia, independencia soberana y de ayuda solidaria desinteresada) levantar a los pueblos de la región que están dando la batalla por la verdadera independencia que soñaron Bolívar, O¨Higgins, San Martín, Martí y otros próceres.

El odio de la Casa Blanca se incrementa al poseer Venezuela la mayor reserva de petróleo en el mundo; haber recuperado Caracas esa fuente de riqueza que antes era extraída por las transnacionales y llevada principalmente hacia Estados Unidos; impulsar con esos dividendo numerosos programas sociales que han bajado abruptamente la pobreza en el país, y a la par ofrecer a la población educación, salud y otros servicios gratuitos.

Estados Unidos, es el principal consumidor de petróleo del orbe con un promedio de 12 millones de toneladas diarias y para mantener su actual debilitada economía y hegemonía mundial necesita irremediablemente de ese combustible. Para lograrlo no tuvo reparos en invadir Iraq, Afganistán y ahora enfilar sus cañones hacia Venezuela.

Contra Caracas se han utilizado las más disímiles acciones que van desde impulsar la oposición derechista interna, el fallido golpe de Estado y el intento de colapsar la producción petrolera, hasta las acusaciones sobre supuesta violación de los derechos humanos, de falta de democracia, etc.

En sus planes, la Casa Blanca acusa a Venezuela de ser un país “terrorista”, participar en el “narcotráfico”, apoyar a las guerrillas colombianas y de todo cuanto pueda tratar de desprestigiar internacionalmente al gobierno bolivariano.

El objetivo fundamental que es derrocar al gobierno de Hugo Chávez. Analistas políticos indican que la Casa Blanca tiene tres proyectos con ese fin.

En primer lugar ha estudiado el magnicidio que no ha sido posible por el fuerte respaldo social y político que mantiene Hugo Chávez a pesar de las fuertes campañas desatadas por los medios occidentales de prensa con la anuencia de Washington.

Como segunda vertiente, buscaría una solución a la Hondureña y para eso trataría de que el presidente perdiera la mayoría en las próximas elecciones parlamentarias. De esa forma buscaría el método utilizado contra Manuel Zelaya. Esta acción no contaría con los militares venezolanos que respaldan a Chávez pero a la larga podría debilitar al gobierno.

La tercera fórmula, que también Washington la ha estado llevando a cabo con la creación de bases militares alrededor de Venezuela, es la de utilizar a uno de sus aliados en la zona para que comience un conflicto parcializado que conllevaría a una guerra y permitiera a las tropas norteamericanas entrar en acción contra Caracas.

Tras la desestabilización de Venezuela, Estados Unidos se lanzaría con todas sus fuerzas contra Bolivia, Ecuador y Nicaragua y tratar de aislar a Cuba, que ha resistido todos los embates imperiales durante más de medio siglo.

Pero como dice el adagio, una cosa es con guitarra y otra con violín. Los tiempos de América Latina no son los de los años 70 ni 80 cuando Estados Unidos organizó y aupó dictaduras militares o llevó a cabo medidas neoliberales que le garantizaban el control económico y político en la región.

En Latinoamérica y el Caribe, los golpes sufridos han despertado a sus pueblos y dirigentes y esa ola de soberanía e independencia se extiende como un alud que será difícil de detener. Venezuela, su pueblo y militares resistirán los embates como lo ha ratificado su presidente Hugo Chávez Frías y para ello también cuenta con la solidaridad de las naciones de América Latina.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=101774

09/03/2010 Posted by | General, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , | Deja un comentario