America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

Crónica de una muerte anunciada – Bernardo Kliksberg *


Los últimos estimados de The Economist para Europa son sombríos. El Producto Bruto de la Euroárea caerá en el 2012 en un 0,5 por ciento. El de los países que están aplicando a fondo la receta ortodoxa, aún mucho más. La economía de Grecia caerá un 6,1 por ciento. Con ello sumará más de un 25 por ciento de caída del Producto Bruto desde que recibió los préstamos con condicionalidades. La de España descenderá un 1,7 por ciento. La de Italia, un 2,2 por ciento. La de Gran Bretaña, un 0,3 por ciento. También descenderá, según otras fuentes, el de Portugal, en un 3 por ciento.

Ninguno de los beneficios supuestos de la receta, que plantea, entre otros aspectos, reducciones drásticas del presupuesto público, achicamiento especial dentro de él de educación, salud, programas sociales, despido masivo de funcionarios, aumento de impuestos como el IVA, que afecta especialmente a los sectores de menores ingresos, se está cumpliendo.

Ni bajan las tasas de interés muy elevadas o usurarias que están pagando los países que han recibido los préstamos, ni mejoran sus niveles de endeudamiento, ni hay señales de que podrán salir de la recesión en que están hundidos.

En cambio sí son muy concretos los daños en los indicadores que más les importan a sus habitantes. La desocupación en la Eurozona es la más alta en décadas, 11,3 por ciento. En el último año se destruyeron dos millones de puestos de trabajo. En Grecia creció del 16,8 por ciento en mayo de 2011 a 24 por ciento en septiembre de 2012. En España pasó del 21,17 al 25,1 por ciento. En Portugal alcanzó el máximo nivel histórico, 15,7 por ciento. En Italia es el 10,7 por ciento. En países como Grecia y España la desocupación juvenil supera el 50 por ciento.

Los efectos sociales de ajustar cada vez más en tiempos de recesión severa, y recortar al mismo tiempo los servicios sociales básicos, son demoledores.

El New York Times describe en una nota de tapa (25/9/2012) el cuadro de miles de españoles, muchos ex clase media, revisando los tachos de basura para poder alimentarse. Entrevista a una mujer de 33 años, con aspecto de empleada, que refleja muchos cuadros similares. Está revisando la basura, para conseguir su próxima comida. Encontró una decena de papas viejas y las recogió. Narra al periódico “que trabajaba en una oficina postal, pero se quedó sin empleo y su seguro de desempleo se terminó”. Dice que “cuando uno no tiene suficiente dinero, esto es lo que es”. El diario relata que en Madrid, cuando un supermercado estaba por cerrar en el distrito de Vallecas, una pequeña multitud estaba esperando que pusieran afuera los tachos de basura.

Informa Cáritas que en el 2007 prestaba apoyo a 370.000 personas. Hoy son más de un millón. Reporta que las personas sin ingresos pasaron de un 26 por ciento en el 2008 a un 33 por ciento en el 2011. No sólo hay más pobres, sino que tienen menos que antes. La pobreza se está convirtiendo asimismo en crónica. Un 44 por ciento de las personas que atiende llevan tres o más años pidiendo ayuda, porque no hay manera de conseguir empleo. Dice el coordinador de estudios de la institución sobre las perspectivas: “Hay indicios de que el modelo de protección social no volverá a ser el mismo… no creo que los decretos que se están aprobando se echen atrás pasado un tiempo. Y las relaciones familiares cuando se rompen tampoco es fácil recuperarlas”.

Los inmigrantes están en la peor situación. El 56 por ciento está por debajo de la línea de pobreza. La estrategia para sobrevivir es en primer lugar recurrir a la familia. Muchas parejas jóvenes se van a vivir con sus padres o abuelos porque tienen una pensión modesta. Y todos viven de ella, con enormes sacrificios. Se intenta buscar algún trabajo en empleos informales, y finalmente se recurre a organizaciones como Cáritas, Bancos de Alimentos, reparto de ropa. Muchos de los que piden alimentos en los Bancos de Alimentos van a otros barrios de la ciudad, para que no los pueda ver ningún conocido.

Entre otras promesas no cumplidas, el gobierno había anunciado antes de las elecciones que no iba a aumentar el IVA. Lo subió de un 18 a un 21 por ciento.

Una manifestante, Montse Fernández (El País, 29/10/12), explica por qué con muchos otros salió a la calle a protestar: “Quién es el presidente para juzgarme por asistir a una manifestación. Yo soy una ciudadana de bien, madre trabajadora, pago mis impuestos y me manifiesto porque me preocupa mi país… Nos ha costado muchas décadas conseguir los derechos sociales que teníamos y no vamos a presenciar cómo se disipa todo sin protestar”.

En Grecia, donde crecen la desesperación y los suicidios, el gobierno prepara otro ajuste, el tercero en tres años, con recorte de salarios y pensiones, para obtener un nuevo préstamo. Las organizaciones sociales llevaron a cabo una huelga general, y una multitud manifestó en las calles. Una profesora de secundaria señala: “Nos bajaron el sueldo a una tercera parte… Los acreedores quieren empobrecernos totalmente y comprar barato los activos del Estado”.

En Portugal el primer ministro anunció, después de fuertes ajustes anteriores, que iba a bajar la contribución de los empleadores al seguro social y lo iba a financiar con un aumento de la contribución de los trabajadores de un 7 por ciento. The Economist (22/9/12) dice que “consiguió el remarcable logro de unir no sólo a la oposición, sino a los sindicatos, empresarios y economistas, contra su intolerable plan”. Un millón de personas salieron a la calle a protestar. El lema fue muy claro: “Al diablo con la troika (los inspectores del ajuste del FMI, la Comisión Europea, y el Banco Europeo), queremos nuestras vidas”.

En economía hay muchas incertidumbres, pero una de las cosas que hoy se saben después de experiencias como las de Argentina y México en los ’90 y Europa actualmente es cuáles son los efectos de los ajustes ortodoxos. Son, parafraseando a García Márquez, la “Crónica de una muerte anunciada”.

Hay otras vías. Las mostró la solidez económica del modelo nórdico en la misma Europa. Asimismo, los resultados obtenidos por países como Argentina, Brasil y Uruguay al generar cambios de fondo en el poder económico, reconstruir el Estado, potenciar la producción nacional, multiplicar la inversión en educación, salud, ciencia y tecnología y procurar la inclusión social universal.

La ortodoxia sigue perdiendo terreno intelectualmente. Una encuesta entre economistas líderes en USA de la Escuela de Gerencia de la Universidad de Chicago encontró que sólo el 4 por ciento pensaba que los estímulos de Obama no habían ayudado a reducir el desempleo.

La propuesta ortodoxa es ante todo mala economía. Produce efectos letales. Sin embargo, beneficia a sectores, particularmente financieros, del uno por ciento que hoy es el dueño de nada menos que el 43 por ciento del Producto Bruto mundial y que necesita un relato de la economía que lo legitime y proteja sus intereses.

* Gran maestro de la Universidad de Buenos Aires.
Página 12

03/10/2012 Posted by | Economía, Educación, General, Política Argentina, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

¨Europa no aprendió la lección de Argentina¨


“Con la guía del FMI, los resultados fueron desastrosos”

El Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz reivindica el camino elegido por Argentina tras la caída de la convertibilidad y el default, “aun contra lo que mucha gente considera buenas prácticas económicas”.

Por Tomás Lukin y Javier Lewkowicz

Joseph Stiglitz es un militante en contra de las recetas de ajuste fiscal, que proponen una “devaluación interna”, vía baja de salarios y del sometimiento de los deudores hacia los acreedores. Años atrás, la Argentina padeció esos males como ningún otro país, situación que pudo dejar atrás a partir de la aplicación de un conjunto de políticas económicas de signo opuesto, como la recomposición de la competitividad a partir de una fuerte devaluación, compensada con expansión del gasto público y política de ingresos al estilo keynesiano, y una fuerte reestructuración de la deuda externa que repartió los costos del default. Por eso Stiglitz se volvió un defensor del modelo argentino. “En los ’90, fue el FMI el que guió a la Argentina a aplicar las políticas de austeridad, con resultados desastrosos. En la Zona Euro no aprendieron la lección. Ahora de nuevo, Europa debería prestar atención al crecimiento argentino, que muestra que hay vida después del default”, explicó en un reportaje exclusivo a Página/12.
A primera hora de la mañana y justo antes de partir hacia Chile, el Premio Nobel 2001, mientras saboreaba un abundante desayuno americano al aire libre con pan, huevos poché, tocino y frutas, abordó en profundidad la crisis del euro, las salidas posibles para las economías más débiles, la incapacidad de los gobiernos de Alemania y Francia y las nuevas administraciones de corte “tecnócrata” que surgieron en Italia y Grecia. Stiglitz recordó el reportaje que en agosto este diario le realizó en la ciudad alemana de Lindau, donde se desarrolló la conferencia mundial de Premios Nobel de Economía. Admitió que, en relación con aquella charla, su percepción respecto de la crisis europea se volvió más negativa. “Europa y el euro van camino al suicidio”, sintetizó. Recomendó que Grecia abandonara la moneda común.
También subrayó la relativa relevancia del contexto internacional favorable para explicar el desempeño económico argentino, se refirió a la inflación y al giro de utilidades de las multinacionales. Esta semana Stiglitz se reunió con la presidenta, Cristina Fernández. “Tanto Néstor, cuando tuve la oportunidad de conocerlo, como Cristina me parecieron dos personas muy interesantes. Aunque ella es más pasional”, contó.
–Usted menciona que “Argentina esta vez lo está haciendo mejor”. ¿Qué explicación le encuentra al buen desempeño de la economía nacional y de otros países emergentes?
–En la Argentina, el fin del régimen de la convertibilidad y el default generaron un alto costo y un intenso período de caída. Luego la economía comenzó a crecer muy rápido, incluso en ausencia de lo que mucha gente considera las “mejores” prácticas económicas. Creo que Argentina, Brasil y China desplegaron muy buenas políticas macroeconómicas, al aplicar estímulos keynesianos bien diseñados, para apuntalar la economía, diversificarla y mejorar la situación en el mercado de trabajo. A la vez, las regulaciones bancarias en muchos países en desarrollo son de mejor calidad que las de Estados Unidos y Europa. En algunos casos, eso se debió a que los países ya habían atravesado grandes crisis.
–¿Qué papel juega el contexto internacional favorable?
–Ustedes se beneficiaron del continuo crecimiento económico de China. En ese sentido, se puede decir que tuvieron suerte.
–Se refiere al llamado “viento de cola”.
–Sí, pero para explicar el resultado final sin duda se necesita más que eso. Argentina mantuvo el flujo de crédito, devaluó su moneda e impulsó la inversión en salud y educación. También fue importante que Brasil creciera. Un factor fundamental, por supuesto, fue la reestructuración de la deuda, que de hecho puede servir como guía en otros procesos similares que requieren ser abordados ahora en Europa. Las políticas aplicadas, en conjunto, le permitieron comenzar a mejorar la elevada desigualdad de ingresos.
–El superávit en cuenta corriente se reduce a medida que la economía crece. Un factor que genera una importante merma de divisas es la remisión de utilidades y dividendos de las empresas multinacionales. ¿Qué podría hacer Argentina para afrontar esa tensión?
–Los beneficios de algunas empresas se deben a rentas tipo monopólicas, a raíz de la falta de competencia. Para atacar eso, lo que se hace es introducir competencia, de forma que la magnitud de esas rentas baje. Abrir los mercados puede generar fuertes retornos sociales. Probablemente algunos de los problemas se solucionarían con más competencia. Depende mucho del sector.
–¿En qué medida los tratados bilaterales de inversión que firmó Argentina reducen el margen de acción para regular a las multinacionales?
–Muchas acciones que se pueden tomar en términos de regulación pueden terminar en demandas, argumentando que se introdujeron cambios en los términos del contrato. Hay que tratar de salir de esos acuerdos y además pelear en las cortes. La política económica no debe ser dictada por esos convenios.
La crisis europea
–¿Por qué la crisis se instaló en Europa y no se visualiza una salida?
–Creo que el problema fundamental es que la concepción general de la Unión Europea fue errada. El tratado de Maastricht estableció que los países mantuvieran déficit bajos y reducida proporción de deuda en relación con el PBI. Los líderes de la UE pensaban que eso sería suficiente para hacer funcionar el euro. Sin embargo, España e Irlanda tenían superávit antes de la crisis y una buena proporción de deuda en relación con el PBI, y aun así están en problemas. Uno podría pensar que, en función de los acontecimientos, la UE se ha dado cuenta de que esas reglas no eran suficientes, pero no han aprendido.
–¿A qué se refiere?
–Ahora proponen lo que llaman una “unión fiscal”, que en realidad es sólo la imposición de mayor austeridad. Reclamar austeridad ahora es una forma de asegurarse que las economías colapsen. Creo que el esquema que Alemania está imponiendo al resto de Europa va a conducir a la misma experiencia que Argentina tuvo con el FMI, con austeridad, PBI cayendo, magros ingresos fiscales y, por eso, la supuesta necesidad de reducir más el déficit. Eso genera una caída en espiral, que conduce a más desempleo, pobreza y profundiza las desigualdades. El déficit fiscal no fue el origen de la crisis, sino que fue la crisis la que generó el déficit fiscal.
–¿Qué rol juega el Banco Central Europeo?
–El BCE hace las cosas todavía más complicadas, porque tiene el mandato de enfocarse sólo en la inflación, cuando en cambio el crecimiento, el desempleo y la estabilidad financiera importan mucho ahora. Además, el BCE no es democrático. Puede decidir políticas que no están en línea con lo que los ciudadanos quieren. Básicamente representa los intereses de los bancos, no regula el sistema financiero en forma adecuada y hay una actitud de estímulo a los CDS (Credit Default Swaps), que son instrumentos muy dañinos. Esto también es muestra de que los bancos centrales no son independientes, sino que son políticos.
–¿Cómo explica que Alemania y Francia estén empujando a los europeos hacia ese abismo?
–Creo que ellos quieren hacer las cosas bien, pero tienen ideas económicas erradas.
–¿Están errados o en realidad representan intereses de determinados sectores?
–Creo que ambas cosas. Por ejemplo, es claro que están poniendo los intereses de los bancos por encima de la gente. Eso es claro para el caso del BCE, pero no creo que lo sea para Nicolas Sarkozy o Angela Merkel –presidente de Francia y canciller de Alemania, respectivamente–. Creo que ellos están convencidos. Pueden estar protegiendo a los bancos, pero lo hacen porque creen que, si los bancos caen, la economía caerá. Por eso digo que tienen una mirada errada, aunque no creo que estén poniendo los intereses de los griegos o los españoles en el tope de la agenda. Eso es otro problema, la falta de solidaridad. Ellos dicen que no son una “unión de transferencias de dinero”. De hecho, lo son, pero la transferencia de dinero va desde Grecia a Alemania.
–¿La unión monetaria es un problema en sí mismo?
–Sí, es un problema. No hay suficiente similitud entre los países para que funcione. Con la unión monetaria ellos se quedaron sin un mecanismo de ajuste, como es la modificación de los tipos de cambio. Es como haber impuesto un patrón oro en esa parte del mundo. Si tuvieran un banco central con un mandato más amplio que contemple, además de la inflación, el crecimiento y el desempleo, y además con una cooperación fiscal real y asistencia a través de las fronteras, entonces sería concebible que funcione la unión monetaria, aunque aun así sería difícil. En el actual esquema, puede funcionar, pero con un enorme sufrimiento de mucha gente.
–¿Qué análisis hace de la aparición de gobiernos tecnocráticos como el de Mario Monti en Italia o el de Lucas Papademus en Grecia?
–El principal problema es haber creado un marco económico a partir del cual la democracia quedó su-bordinada a los mercados financieros. Es algo que Merkel sabe muy bien. La gente vota, pero se siente chantajeada. Se debería reformular el marco económico, para que las consecuencias de no seguir a los mercados no sean tan severas.
–En agosto usted dijo que el euro no tenía que desaparecer. ¿Cuál es su postura ahora?
–En aquel momento era más optimista. Pensaba que los líderes se iban a dar cuenta de que el costo de disolver el euro era muy alto. Pero desde ese momento, la confrontación con el mercado empeoró y la incapacidad de los gobiernos europeos se volvió evidente. En lugar de aprender de sus errores, los están repitiendo. Creo que realmente quieren sobrevivir, pero demostraron falta de entendimiento de economía básica, lo que me hace tener más dudas.
–¿Es posible tener un euro a dos velocidades, como algunos economistas proponen?
–Un euro a dos velocidades es una de las formas de ruptura del euro. Eso puede ser posible, la solución puede ser la creación de dos monedas con más solidaridad entre ellas. La moneda única contribuyó al problema. No era inevitable el estallido, pero pasó. Cuando se reconoce que los mercados tienen cuotas de irracionalidad, quizá se prefiera mantener más autonomía monetaria.
–Usted dice que la restructuración de deuda es buena para las finanzas públicas europeas y pone el ejemplo de Argentina. Pero nuestro país también devaluó. ¿Cree que Grecia necesita adoptar esa medida?
–Esa es la pregunta fundamental. Grecia va a tener que reestructurar su deuda, algo que todos aceptan ahora, a diferencia de hace un año. Si se hubieran hecho las cosas bien hace dos años, la reestructuración se podría haber evitado. En cambio, impusieron austeridad. Ahora la pregunta es, dada la reestructuración, ¿será suficiente para recomponer el crecimiento económico? Creo que para Grecia hoy la respuesta es no. A menos que tengan algún tipo de ayuda externa, incluso después de la reestructuración estarán bajo un régimen de austeridad. Por eso el PIB va a caer más. No tienen competitividad y hay dos maneras de lograrla. Una es a través de una devaluación interna, pero si los salarios caen, reducen todavía más la demanda y vuelven más débil la economía. En cambio, si Grecia sale del euro y devalúa, la transición será difícil y compleja, pero una vez que el proceso haya acabado, el hecho de que Grecia limite con la Unión Europea será un impulso a la recuperación.Nuevos bancos se instalarían y habría más comercio.
(Fuente:http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-183012-2011-12-09.html).
— con Patri Torres.

14/08/2012 Posted by | Economía, General, Historia, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones | , , , , , , , , , | Deja un comentario

Exclusión y xenofobia en Europa Por Bernardo Kliksberg *



Exclusión y xenofobia en Europa


Por Bernardo Kliksberg *

El principal objetivo de una economía es producir empleos decentes. No es lo que sucede en Europa. La tasa de desempleo batió un nuevo record en los 27 países miembros de la Unión Europea. Subió en mayo al 11,1 por ciento. Veinticinco millones de desempleados. Casi dos millones más que hace un año. En EE.UU. con alta desocupación la tasa es del 8,2 por ciento. En España es 24,6 por ciento, en Grecia 21,9 por ciento, en Portugal 15 por ciento, en Irlanda el 14,6 por ciento.

El desempleo joven siguió ascendiendo. El 22,7 por ciento de los jóvenes están sin trabajo. Son 5,5 millones. La cifra subió en 280.000 en el último año. Supera en España y Grecia el 50 por ciento y en Irlanda es el 28,5 por ciento.

No hay metas de reducción del desempleo en los grandes préstamos con supercondicionalidades impuestos a Grecia, Irlanda, Portugal, España y otros, pero están implícitas las subas del mismo, porque no puede ser otro el resultado de las políticas aplicadas.

La “austeritis” ha producido en todos lados el mismo resultado. En Inglaterra, por ejemplo, la economía cayó 0,2 por ciento en el primer trimestre del 2012 luego de haber descendido 0,2 por ciento en el anterior. Es la segunda recesión en tres años, lo que no sucedía desde 1975. El ajuste llevó a una baja de la recaudación fiscal del 3,6 por ciento. Analiza un centro económico conservador: “El problema en la estrategia de reducción del déficit es que sin una recaudación fiscal producto del crecimiento de la economía no se podrá reducir el déficit y la deuda”. El mismo FMI estudió 173 casos de cortes presupuestarios en países, y el resultado consistente ha sido la contracción de la economía. La austeridad repele la inversión.

Tampoco están explícitos en los acuerdos de financiamiento los costos sociales. Están siendo tan intensos, que el premier conservador de Grecia Samaras afirmó (7/7/12): “No podemos tener personas que han tenido casa, ahora comiendo de los tachos de basura; no podemos tener un aumento de los suicidios”.

Desde el 2010 los ingresos de los griegos cayeron entre un 40 y un 50 por ciento, las pensiones y jubilaciones un 15 por ciento, y subieron fuertemente los impuestos al consumo. Se arruinó el pequeño comercio. Una de cada tres tiendas ha cerrado. Ya renunciaron tres miembros del nuevo gabinete.

En Grecia los suicidios subieron un 24 por ciento entre el 2007 y el 2009. En Irlanda 16 por ciento. En Italia 65 por ciento entre el 2005 y el 2010.

Los estudios indican una correlación entre desempleo de largo plazo y suicidios. Según la Unión Europea, la crisis hizo subir los suicidios en un 25 por ciento en toda la región.

A los generados por la falta de empleo se suman también los producidos por el aumento de la inseguridad laboral y el estrés. Francia termina de poner bajo investigación judicial al ex presidente de Telecom por su presunta responsabilidad en más de 35 suicidios de empleados, en el 2008, y el 2009.

En varios casos dejaron notas quejándose de la presión infernal que experimentaban en el trabajo. Un informe oficial del 2010 concluyó que la empresa había ignorado los consejos de los médicos sobre el impacto de las políticas de reestructuración sobre la salud mental de sus funcionarios.

La OIT advierte (5/7/12): “Los trabajadores tienen que hacer frente al miedo de perder el trabajo y la tensión que esto genera. La reducción de los recursos para seguridad y salud de los trabajadores podría empeorar la situación”.

La familia es otra víctima de la crisis. Aumentan las parejas que quieren formar familia, pero no pueden hacerlo por la inestabilidad. También los jóvenes que han ido a vivir a los hogares paternos. El número de adultos de entre 25 y 34 años que viven con sus padres aumentó en Italia del 33 por ciento en 1994, al 42 por ciento en el 2011.

Según Unicef, en Grecia hay 439.000 niños que están sufriendo hambre. Se elevan los casos de familias de clase media arruinadas, que entregan sus niños a ONG que ayudan a niños desamparados, porque no pueden sostenerlos.

Según The New York Times (25/6/12) ha crecido entre los más pobres la venta ilegal de órganos. En España, Italia, Grecia, Serbia, se ofrecen por Internet riñones, pulmones, córneas. Entrevista en Belgrado a dos padres que perdieron sus trabajos y para dar de comer a sus dos niños están haciendo lo imposible para que les compren sus riñones.

El Nobel Krugman llama a la política del ajuste y la austeridad extrema “política zombi”. Señala que continúa para adelante más allá de los fracasos reiterados y autopresentándose como política de éxito.

Uno de los argumentos preferidos de los zombis es echarle la culpa de la crisis al Estado de Bienestar. Los datos los contradicen. Los países que tenían mayor Estado de Bienestar como Alemania o Finlandia, donde el presupuesto social público representaba el 25 por ciento del Producto Bruto Interno (2007), o Noruega o Suecia, donde es aún mayor, fueron poco afectados por la crisis.

Uno de los desarrollos más riesgosos es que la suma de crisis económica severa, alto desempleo, falta de salidas, crea las condiciones para que el mensaje demagógico de los sectores ultraderechistas pueda prosperar. En Francia, en base a lemas antiinmigratorios, el partido que fundó un negador del Holocausto, obtuvo el 18 por ciento de los votos, en Hungría el partido antisemita y xenófobo Jobbik, partidario de la Gran Hungría y con una estructura paramilitar, tuvo el 16,7 por ciento de los votos, en Holanda el partido ultrarreaccionario de Geert Wilder pasó de 9 a 24 escaños. En las elecciones europeas del 2009, la extrema derecha superó el 10 por ciento en siete países y tuvo entre el 5 y el 10 por ciento en otros seis.

En Grecia, Aurora Dorada, de formación neonazi, que hace el saludo hitleriano y exige a los periodistas que se pongan de pie cuando entra su líder, consiguió el 7 por ciento de los votos y 18 diputados. Su argumento no es muy original. Una semana después de la elección montados en motos, llenos de swastikas y cadenas, hicieron una agresión salvaje en un barrio de inmigrantes. Dijeron a los comerciantes: “Ustedes son la causa de los problemas de Grecia. Tienen siete días para cerrar o quemaremos sus negocios, y los quemaremos con ellos”. Human Right Watch denuncia una epidemia de ataques similares y la inacción policial.

Junto con los desajustes macroeconómicos que significa la receta económica convencional, hay estos costos invisibles. Está aumentando seriamente la exclusión social europea y se están sembrando condiciones propicias para el crecimiento de las xenofobias.

Urge se preste atención a manifiestos como el de Krugman y Layar (Financial Times 28/6/12) que llaman a recuperar el sentido común económico. Como resaltan: “El mundo entero sufre cuando los hombres y mujeres están en silencio respecto de aquello que saben está mal”.

* Presidente de la Red Latinoamericana de Universidades por el emprendedurismo social. La más reciente obra del autor es el best-seller Emprendedores sociales. Los que hacen la diferencia (Temas, 2012).
Página 12

18/07/2012 Posted by | Economía, Educación, General, Politica Internacional, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , | Deja un comentario

El FMI no descansa – Pedro Brieger


El FMI no descansa.

30/11/2011 Posted by | Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

UNA ILUSIÓN COMPARTIDA por Almodóvar, Garzón, Ramonet, Sabina y muchos otros…


COMO DESPERTÓ ARGENTINA, ESPERAMOS QUE TAMBIÉN DESPIERTEN  ESPAÑA Y LOS PAÍSES EUROPEOS ATRAPADOS POR LAS MANIOBRAS  DEL NEOLIBERALISMO Y DE LOS ORGANISMOS QUE LO PROMUEVEN!!

Marianike

UNA ILUSIÓN COMPARTIDA por Almodóvar, Garzón, Ramonet, Sabina y muchos otros…

El descrédito de la política y las quejas asiduas sobre la corrupción de la vida democrática no pueden dejar indiferentes a las conciencias progresistas. Son muchas las personas que, desde diferentes perspectivas ideológicas, se han sentido indefensas en medio de esta crisis económica, social e institucional. La izquierda tiene un problema más grave que el avance de las opciones reaccionarias en las últimas elecciones municipales. Se trata de su falta de horizonte. Mientras los mercados financieros imponen el desmantelamiento del Estado del bienestar en busca de unos beneficios desmesurados, un gobierno socialista ha sido incapaz de imaginar otra receta que la de aceptar las presiones antisociales y degradar los derechos públicos y las condiciones laborales.

Es evidente que los resultados electorales han pasado una factura contundente al PSOE. Pero las otras alternativas a su izquierda no han llegado a recoger el voto ofendido por las medidas neoliberales y las deficiencias de una democracia imperfecta. Y, sin embargo, no es momento de perder la ilusión, porque la calle y las redes sociales se han puesto de pronto a hablar en alto de política para demostrar su rebeldía. Esta energía cívica, renovada y llena de matices, tiene cuatro preocupaciones decisivas: la regeneración democrática, la dignificación de las condiciones laborales, la defensa de los servicios públicos y el desarrollo de una economía sostenible, comprometida con el respeto ecológico y al servicio de las personas. Son las grandes inquietudes del siglo XXI ante un sistema cada vez más avaricioso, que desprecia con una soberbia sin barreras la solidaridad internacional y la dignidad de la Naturaleza y de los seres humanos.

La corrupción democrática se ha mostrado como la mejor aliada de la especulación, separando los destinos políticos de la soberanía cívica y descomponiendo por dentro los poderes institucionales. Hay que devolverle a la vida pública el orgullo de su honradez, su legitimidad y su transparencia. Por eso resulta imprescindible buscar nuevas formas de democracia participativa y sumar en una ilusión común los ideales solidarios de la izquierda democrática y social.

Los poderes financieros cuentan con nuestra soledad y nuestro miedo. Sus amenazas intentan paralizarnos, privatizar nuestras conciencias y someternos a la ley del egoísmo y del sálvese quien pueda. Pero la energía del tejido social puede consolidar una convocatoria en la que confluyan las distintas sensibilidades existentes en la izquierda y encontrar el consenso necesario para crear una ilusión compartida. Debemos transformar el envejecido mapa electoral bipartidista. El protagonismo cívico alcanzado en algunos procesos como el referéndum sobre la permanencia de España en la OTAN, el rechazo a la guerra de Irak o el 15-M, nos señalan el camino.

Se necesita el apoyo y el esfuerzo de todos, porque nada está escrito y todo es posible. El mundo lo cambian quienes, desde los principios y el compromiso cívico, se niegan a la injusticia, rompen con la tentación del acomodo y se levantan y pelean dando sentido a la ilusión. La memoria de la emancipación humana exige una mirada honesta hacia los valores y el futuro. Nosotros estamos convencidos de la necesidad de reconstruir el presente de la izquierda. ¿Y tú?

Las primeras firmas de adhesión al manifiesto

Baltasar Garzón, juez de la Audiencia Nacional

José Antonio Martín Pallín, exmagistrado del Tribunal Supremo.

Pedro Almodóvar, director de cine.

Isabel Coixet, directora de cine.

Joaquín Sabina, cantante.

Miguel Ríos, cantante.

Pilar Bardem, actriz.

Almudena Grandes, escritora.

Luis García Montero, escritor.

Juan José Millás, escritor y periodista.

Eduardo Mendicutti, escritor y periodista.

Manuel Rivas, periodista y escritor.

Ignacio Ramonet, director de la edición española de Le Monde Diplomatique.

Carlos Berzosa, exrector de la Universidad Complutense de Madrid.

Juan Diego, actor.

Isaac Rosa, escritor.

Rosa María Artal, periodista y escritora.

Ismael Serrano, cantautor.

José Carlos Plaza, director de teatro.

Juan Ramón Capella, catedrático emérito de Filosofía del Derecho de la Universitat de Barcelona.

Francisco Fernández Buey, catedrático de Filosofía del Derecho, Moral y Política de la Universitat Pompeu Fabra.

Lourdes Lucía, activista de ATTAC.

Ricardo Zaldívar, activista de ATTAC.

EXTRAÍDO DE ¨LE MONDE  DIPLOMATIQUE¨

28/06/2011 Posted by | General, Politica Internacional, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , | Deja un comentario

Argentina – “Plantean lo mismo que llevó al desastre”


ENTREVISTA AL MINISTRO DE TRABAJO, CARLOS TOMADA, EN EL CONGRESO DE LA CONFEDERACION SINDICAL INTERNACIONAL

La central de trabajadores fijó su cumbre para esta fecha, con intención de enviar un mensaje a los líderes del G-20, que se reunirán el fin de semana. “Hay una ofensiva de la derecha para imponer una rebaja en las condiciones laborales”, advierte Tomada.

Por David Cufré

Desde Vancouver

“Hay una ofensiva de la derecha para imponer una rebaja en las condiciones laborales”, advierte el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, en entrevista con Página/12. El funcionario acompaña a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner para participar del segundo congreso de la Confederación Sindical Internacional (CSI), que comenzó el lunes y concluye mañana en esta ciudad. La unificada central de trabajadores fijó su cumbre para esta fecha con intención de enviar un mensaje a los líderes del G-20, que se reunirán el próximo fin de semana en Toronto. El encuentro se produce en momentos en que avanzan las políticas de ajuste y flexibilización laboral en buena parte de Europa. “Hay una idea de hacer pagar la crisis a los sectores más débiles, y también a los países más débiles”, sostiene Tomada, quien alerta sobre la vocación de países centrales y organismos como el FMI para extender aquellas recetas al resto del mundo.

Cristina fue invitada a exponer hoy en la CSI en reconocimiento a sus gestiones para sumar a la Organización Internacional del Trabajo (OIT) a los cónclaves del G-20. En un principio también iba a venir el presidente de Brasil, Lula Da Silva, pero luego esa visita se canceló. En cambio, curiosamente, el otro mandatario que estará presente será el de Grecia, país que impuso violentos recortes a los derechos de trabajadores y jubilados.

–¿La presencia de los presidentes de Argentina y Grecia es para poner en debate dos modelos de acción frente a la crisis? –le preguntó este diario al jefe de la cartera laboral.

–Supongo que no estará planteado en esos términos, pero la imagen que se transmite es muy obvia. Cristina sostendrá que la forma de enfrentar la crisis no es con ajustes, ni con reducción de salarios y jubilaciones, ni con aumento de la edad jubilatoria, y que esta situación no debe ser aprovechada por algunas cúpulas para hacer retroceder derechos laborales. En su política internacional, la Argentina siempre ubicó la cuestión del empleo como un eje fundamental. No olvidemos que en la famosa Cumbre de las Américas de Mar del Plata, en la que se le dijo no al ALCA, el gobierno argentino propuso que el lema del encuentro fuera: “Crear empleo para erradicar la pobreza y fortalecer la democracia”. Es decir que desde un principio se ha tenido una posición muy definida en esta cuestión.

–Pero esta vez pareciera que países como la Argentina están a la defensiva frente a un avance de los discursos flexibilizadores.

–Puede ser. Después de la última cumbre del G-20, en Pittsburgh, se suponía que la siguiente reunión nos encontraría transitando la salida de la crisis. Pero en el medio estalló Europa. Creo que eso teñirá las discusiones del G-20 en Toronto, con diferentes posturas sobre cuál es la forma de responder a esta situación.

–Grecia, España y otras naciones europeas terminaron aceptando las recomendaciones del FMI. ¿Hay presiones sobre la Argentina?

–Hay una idea, muy afín al capitalismo salvaje, que es que la crisis la paguen los que menos tienen. En términos locales, que la paguen los más débiles, y en términos internacionales, también que la paguen los países más débiles.

–¿Cuál será la respuesta?

–Vamos a plantear la necesidad de que esto se resuelva en otros términos, digamos más keynesianos. No hay que excluir sino incluir, dinamizar el funcionamiento de la economía y que los países más poderosos aporten para que la crisis no se profundice. También recordaremos que aún están pendientes las metas que se había fijado el G-20 en un principio: la redefinición del sistema financiero internacional, el control a los flujos de capitales especulativos, la generación de mayor equidad en el comercio mundial y la reformulación de organismos como el FMI. Estos temas serán expuestos por nuestro lado, porque parece de “fantaciencia” que el FMI esté planteando otra vez lo que llevó a los desastres que se están atravesando.

–¿Estas diferencias de criterio aparecieron en la asamblea de la OIT de la semana pasada?

–Sí, en alguna medida. En mi intervención dije que iba a hablar desde la experiencia argentina, en un doble sentido. De lo que pasó en el país cuando era el mejor alumno del FMI y de lo que es ahora, que goza de la consideración de la OIT. Los resultados son evidentes, más allá de que algunos nos quieran hacer creer que la Argentina está en una situación parecida, cuando no peor, a la de 2001. Pareciera que nosotros, que hemos generado 4,5 millones de puestos de trabajo, que hemos incorporado a 2,5 millones de jubilados que no se iban a jubilar nunca, que hemos bajado el trabajo en negro a 34,6 por ciento, que hemos incorporado la Asignación Universal por Hijo, igual no pudimos sacar al país de la situación de 2001. Y la verdad es que el país es otro. Las negociaciones colectivas no dejaron de funcionar ni siquiera en medio de la crisis.

–¿Hay críticas a la conducción de la CSI por no haber reaccionado con decisión frente a las políticas de ajuste en Europa?

–No, yo no las veo. Las centrales sindicales europeas han expresado su disconformidad. En España es muy claro. Y también se generó una reacción en el movimiento obrero internacional, por aquello de que cuando ves las barbas de tu vecino cortar pon las tuyas a remojar. Hay una postura de confrontación, nadie dijo “bueno, está bien, qué le vamos a hacer si estamos en crisis”.

–¿En el G-20 habrá una ofensiva de países centrales para extender las políticas de flexibilización laboral?

–Hay una nueva ofensiva de la derecha para imponer una rebaja en las condiciones laborales. A mí no me gusta hacer mucha leña con visiones conspirativas, pero uno observa la crisis internacional, que empezó siendo financiera, luego se convirtió en económica para algunos países y ahora parece que todo se resolviera por el lado de una crisis del empleo. Pareciera que lo que se está buscando es hacer retroceder los derechos laborales que todavía persistían en el modelo de bienestar europeo. Hacerlos retroceder y además producir un daño brutal en los niveles de empleo. Entonces la pregunta es: cuál será el saldo de la crisis. Cómo saldrán los trabajadores de esta crisis.

–¿Cómo saldrán en Argentina?

–Argentina enfrentó la crisis mucho más sólida que otras veces. Se aplicaron políticas activas, contracíclicas, tuvimos fortalezas en términos de superávit, de reservas, y también una muy fuerte convicción del rol protagónico del Estado, de la necesidad de preservar derechos de los trabajadores. La impresión es que podemos emerger de este contexto global con una situación más consistente, más sólida y también más solidaria.

–Aunque no tuvo la intensidad de otros países, el empleo se resintió en 2009 por la crisis internacional. ¿Eso puede volver a ocurrir si los problemas europeos se profundizan?

–Vamos a seguir con la misma coherencia que hasta ahora. Cuando tuvimos que enfrentar la crisis hicimos una clara opción por la preservación de los puestos de trabajo y el mantenimiento de la negociación colectiva. El horizonte que veo no es diferente. Tendrá mayor o menor velocidad en función de circunstancias de la economía internacional, pero la dirección de la política económica y social irá en esas grandes líneas. Para este gobierno, la política de ingresos tiene tanta importancia macroeconómica como la cambiaria o la fiscal. Nunca la vamos a subordinar porque es un factor de desarrollo, no un problema a resolver. Concretamente, la respuesta es que el empleo registrado seguirá creciendo, que bajará el trabajo en negro y continuará funcionando la negociación colectiva.

–¿Habrá una convocatoria al Consejo del Salario Mínimo a corto plazo?

–No sé si será pronto o no, pero el Consejo del Salario Mínimo se convoca todos los años y no hay ninguna razón para imaginar que este año no se vaya a convocar.

Página 12

24/06/2010 Posted by | Economía, General, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Reaccionan alemanes e italianos contra los planes de austeridad


.Empleados de la industria automotriz exigen más impuestos a ricos en lugar de recortar la ayuda social

.Medidas del gobierno implican un gran dolor a la clase trabajadora: sindicatos

.Marchas en Berlín, Stuttgart y Roma siguen a movimientos en Grecia, España y Portugal

Miles de personas participaron en una protesta en Stuttgart contra planes de austeridad del gobierno alemán. Foto Ap

Dpa y Reuters

Periódico La Jornada
Domingo 13 de junio de 2010, p. 24

Berlín, 12 de junio. Miles de alemanes e italianos salieron hoy a las calles a protestar contra las medidas de austeridad impulsadas por los respectivos gobiernos. Ambas manifestaciones se dieron de manera simultánea en economías dispares y se suman a las realizadas en países como Grecia, España y Portugal, como muestra del creciente rechazo contra los planes de austeridad impulsados por los gobiernos a raíz de la crisis de deuda en los países de la eurozona, cuyas medidas, a decir de los trabajadores, van en detrimento de sus derechos laborales.

En el caso de Alemania, la primera economía de Europa, unas 30 mil personas se manifestaron en Berlín y en Stuttgart, luego que esta semana la canciller Angela Merkel aprobó el mayor ajuste presupuestario desde la Segunda Guerra Mundial.

El plan implica un ahorro por 80 mil millones de euros para los próximos tres años, que contiene fuertes recortes en las prestaciones sociales, especialmente ayudas al desempleo y eliminación de miles de puestos federales.

La crisis se llama capitalismo, rezaba una de las pancartas. Empleo, derechos humanos un futuro seguro para todos y las pensiones deberían ser suficientes para vivir, demandaron los manifestantes, convocados por los sindicatos alemanes, bajo el lema esto nos es justicia social, quienes sumaron presión sobre la cada vez más impopular coalición de gobierno liderada por Merkel.

En la ciudad de Stuttgart, una de las principales sedes de la industria automotriz alemana, los manifestantes demandaron aumentos de impuesto para las clases acomodadas, en lugar de recortes de los planes de ayuda social.

Los organizadores calcularon que entre 15 mil y 20 mil personas participaron en la movilización en Berlín, una de las mayores protestas contra un gobierno alemán en varios años. La policía por su parte, dijo que en Stuttgart se manifestaron otras 10 mil.

La coalición de Merkel acordó el pasado lunes un paquete de recortes presupuestarios e impuestos para que el déficit estructural federal cumpla los límites de la Unión Europea en 2013, pero aún debe convencer a los parlamentarios, sindicatos y a los votantes para que acepten el plan.

En Italia unas cien mil personas protestaron en Roma contra el plan de austeridad anunciado por el gobierno del primer ministro Silvio Berlusconi, que busca un ahorro de 25 mil millones de euros y que incluye recortes de fondos a autoridades locales y congelamiento a los salarios de trabajadores del sector público.

Trabajadores, empleados y estudiantes salieron a las calles de la capital, junto con políticos de los partidos de oposición y ciudadanos que llegaron a Roma desde todo el país.

La protesta llamada Todo está sobre nuestros hombros, convocada por la Confederación General Italiana del Trabajo (CGIL), el mayor sindicato de Italia, se realizó antes de un paro general el 25 de junio contra el plan de ahorro de Berlusconi, quien dice que busca evitar una crisis de deuda similar a la de Grecia.

Una de las principales medidas serán los recortes en los servicios públicos, pero también en el sector sanitario y en los ámbitos de la cultura y la educación.

Los que la tienen que pagar siempre son los mismos, criticó el secretario general de la CGIL, Guglielmo Epifani. Hay otra parte del país que no está llamada a hacer los sacrificios que podría, indicó.

El sindicato CGIL dice que las medidas de austeridad son injustas e implican un dolor desproporcionado sobre la clase pobre trabajadora. El grupo de trabajo tiene casi 6 millones de miembros y más de la mitad son pensionados.

Mientras en la propia Italia la medida se dio frente a duras críticas de la población, la decisión de Berlusconi fue bien recibida en Bruselas. Con una deuda total del 116 por ciento del producto interno bruto (PIB) el año pasado, Italia es uno de los países de la Unión Europea que afronta la situación más preocupante al respecto.

14/06/2010 Posted by | General, Politica Internacional, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , | Deja un comentario

Europa en el espejo argentino, Por Atilio A. Boron


Luego de hacer estragos en su patria de origen, Estados Unidos, el “virus neoliberal”, para usar la acertada expresión de Samir Amin, ha contagiado Europa. Ante los síntomas inocultables de la crisis, los mercados reaccionan con su explosiva mezcla de rapacidad e irracionalidad y evidencian su escepticismo ante las recetas de salida de la crisis elaboradas por el G-20, el FMI o el BM. Para colmo, este fin de semana, Jean-Claude Trichet, presidente del Banco Central Europeo, declaró que “el salvataje de un billón de dólares aprobado por la UE y el FMI es sólo para ganar un poco de tiempo”. Esta opinión fue secundada por el economista-jefe del BCE, Jürgen Stark, quien además dijo que “cuando los mercados se vuelven locos, nadie puede prever las consecuencias”.

El carácter estructural y de larga duración de la crisis es evidente, y sus dimensiones son impresionantes: en Grecia el déficit fiscal en relación con el PBI orilla el 14 por ciento; en Irlanda, casi el 15; en España, está a centésimos del 12; en Portugal supera ya el 9 y en Gran Bretaña, de la cual pocos hablan, el déficit fiscal es apenas una centésima inferior a la incendiada Grecia: 13 por ciento. Estas cifras se apartan brutalmente de las estipuladas en el ya difunto Tratado de Maastricht, por el cual los países europeos se comprometieron a mantener su déficit fiscal por debajo del 3 por ciento del PBI. Todo esto ocurre porque, ante el estallido de la crisis en el verano boreal del 2008, los gobiernos ordenaron al Banco Central Europeo y a sus propios bancos rescatar a las grandes empresas afectadas por la crisis; tal como lo habían hecho en Estados Unidos Bush y Obama, demostrando, por la vía del ejemplo, que la doctrina de la “autonomía del Banco Central” es una engañifa sólo destinada al consumo de los sumisos gobiernos de la periferia.

El problema con estos rescates es que más pronto que tarde los fenomenales desembolsos realizados por los gobiernos se convierten en una deuda de proporciones gigantescas, originando un incontenible crecimiento del déficit fiscal. Dado que hasta hace pocas semanas el FMI se abstuvo de siquiera lanzar una advertencia a los países del mundo desarrollado (cuando por déficit muchísimo menores envía sus letales misiones a cualquier país del Tercer Mundo), el problema no suscitó mayor atención salvo entre los pocos que estaban realmente al tanto de la situación y no creían en las ingeniosas metáforas utilizadas por los gurúes del capitalismo que hacía un año venían hablando de los “brotes verdes” que anunciaban el fin de la crisis. Charlatanes irresponsables (al igual que los que en la Argentina pronosticaban en marzo del 2002 que para fines de ese año el dólar se cotizaría entre 12 y 14 pesos por unidad), sienten ahora que el mundo se les viene abajo: el euro se desploma, la Eurozona está a punto de desintegrarse, y como los gobiernos capitalistas sólo conciben la salida de la crisis haciéndosela pagar a los trabajadores, el clima social se carga de una conflictividad no vista desde los sucesos de 1968, aunque algunos se remontan hasta las postrimerías de la Primera Guerra Mundial.

La propuesta para griegos y españoles es un calco de las que el FMI impulsara en América latina y que sólo sirvieron para acelerar el derrumbe, siendo el caso argentino el espejo más fiel de lo que probablemente les espere a muchos países de la Unión Europea que todavía se aferran al catecismo neoliberal. El Wall Street Journal del 12 de mayo señalaba que “en la Eurozona y en menos de un mes el FMI dejó de ser un paria para convertirse en una institución esencial cuya bendición es necesaria para los países que necesitan paquetes de rescate”. Este verdadero Dr. Mengele de las economías –que sigue siendo el mismo de antes, pese a declaraciones públicas en contrario– fue el que las autoridades de la Unión Europea eligieron para que administre los remedios que resolverán la crisis. Por eso no sorprende ver a una Europa en pie de guerra social, como respuesta a un programa de ajuste tan brutal como los que padecimos en América latina.

Al igual que en Grecia, el ajuste recesivo de Rodríguez Zapatero en España tiene como uno de sus puntales la reducción salarial del 5 por ciento para la mayoría de los trabajadores y la congelación para los de menor ingreso, los llamados “mileuristas” (por ser aproximadamente ésa la suma que ganan mensualmente). Para demostrar que habrá austeridad para todos, y que ésta será progresiva, el gobierno español decidió que desde el cargo de secretario de Estado para arriba, la reducción sería del 15 por ciento. El único detalle es que mientras el presidente del gobierno español gana 91.982,40 euros por año (cerca de 8000 euros mensuales, amén de diversos gastos que corren por cuenta del erario), el recorte del 15 por ciento difícilmente le producirá alguna merma en su capacidad de ahorro y consumo. Pero para los sectores inferiores de la administración pública –cuyos ingresos oscilan, con premios, complementos y pagas extraordinarias, en torno de los 2000 euros mensuales–, los 100 euros que les serán reducidos incidirán negativamente en su nivel de vida.

David Cameron, el nuevo premier británico, fue más flemático y ordenó una reducción del 5 por ciento de sus emolumentos, pese a que su sueldo anual de 207.500 libras esterlinas (sumando el que le corresponde como premier y como miembro del Parlamento) más que duplica el de su colega español. Estos dos ejemplos bastan para caracterizar la filosofía que inspira estos programas de ajuste. Agréguese a ello que en ningún país de la UE esta reducción del gasto afecta al voluminoso presupuesto militar, parte del cual se destina a financiar guerras inmorales e infames como las que se están librando en Irak y Afganistán. Lo que sí se reducirá será la suma destinada a la cooperación internacional. Sólo en el caso español esto significa una baja de 600 millones de euros, un 8 por ciento en relación con lo previamente presupuestado.

En este contexto, no deja de ser llamativa la conversación telefónica que sostuvieron el 11 de mayo Obama y Rodríguez Zapatero, sobre todo cuando el primero le aconsejó que tomara medidas resolutivas “para calmar a los mercados”. Esta frase es más que semejante a la que en su momento pronunciara el ex presidente Fernando de la Rúa en vísperas del derrumbe de la convertibilidad, cuando también él –como Obama ahora– creía que era imprescindible y factible “llevar tranquilidad a los mercados”. En realidad, los mercados son una institución en la cual la crispación, el desenfreno y la irracionalidad son la norma; además, sin importar cuánto se haga a su favor, son insaciables y siempre querrán más, como se lo hicieron saber a De la Rúa y Cavallo en diciembre del 2001. En las páginas finales del primer tomo de El Capital, Marx describió con vívidos caracteres la naturaleza de los capitalistas y los mercados al decir que “el capital experimenta horror por la ausencia de ganancia… Si la ganancia es adecuada, el capital se vuelve audaz (…) Al 20 por ciento, se pondrá impulsivo; al 50 por ciento se vuelve temerario; por 100 por ciento, pisoteará todas las leyes humanas; y por 300 por ciento no hay crimen que lo arredre, aunque corra el riesgo de que lo ahorquen”. La experiencia de los dos últimos años le dan la razón, y la crisis recién está comenzando a manifestarse.

www.atilioboron.com

Página 12

18/05/2010 Posted by | General, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , , | 1 comentario

Renacer de las cenizas: el regreso del FMI


14-05-2010

De obsoleto a indispensable

IAR Noticias

Denostado por su papel en la crisis argentina (2001) y asiática (1997), relegado al papel de residuo obsoleto de la Guerra Fría, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha renacido de las cenizas y se encuentra nuevamente en el centro de la escena internacional.

El FMI tuvo un rol protagónico en el reciente rescate a Grecia y en el blindaje aprobado para la eurozona.

A diferencia de las décadas de los años 80 y 90, sus recetas a cambio de ayuda económica no sólo están dirigidas a países del tercer mundo: el mundo desarrollado es hoy uno de sus clientes más lucrativos.

“Con el estallido financiero de septiembre de 2008, el FMI recuperó ese lugar de bombero itinerante planetario, aplicando aproximadamente las mismas recetas de siempre”, resumió a BBC Peter Chowla, del Breton Woods Project, una organización crítica del organismo multilateral.

De obsoleto a indispensable

En 2007, el FMI estaba a punto de convertirse en una institución irrelevante.

Entre sus críticos se encontraba el premio Nobel de economía Joseph Stiglitz y el futuro Nobel Paul Krugman. Pero aún más que los devastadores argumentos de estas personalidades, el peso de la realidad estaba doblando la espalda del organismo multilateral: el FMI no tenía clientes.

Según el FMI, una de las señales de este cambio es su disposición a abandonar las famosas “condicionalidades” (programas que mezclaban “impuestazos” y ajuste del gasto fiscal) en sus acuerdos con países que tengan “sólidas políticas económicas”.

En medio de la debacle financiera, México fue el primer receptor de esta nueva “línea flexible de crédito” por unos US$47.000 millones.

Según los críticos del FMI, este tipo de préstamo sólo está disponible para naciones de medianos ingresos con políticas económica ortodoxas, como Colombia, México y Polonia.

Un análisis detallado de los créditos concedidos por el Fondo desde la crisis financiera muestra que:

Grecia ha tenido que acordar megaajustes a su economía.

Diversos paquetes de ayuda anunciados en Europa del Este -Hungría, Rumania, Ucrania, países bálticos- contienen las mismas condiciones de antaño.

En América Latina, Guatemala -que acordó con el FMI- y Nicaragua -que no lo hizo- han recibido el mismo tipo de exigencias de ajuste fiscal.

Los países más pobres no califican para préstamos sin “condicionalidades”.

¿Fondo sonriente?

Para los críticos, estos hechos demuestran que nada ha cambiado. Joseph Stiglitz alertó sobre el peligro de adoptar políticas similares a las del pasado.

“No debería obligarse a los países cuyos déficit aumentaron producto de la recesión global a que caigan en una espiral mortal, como ocurrió en Argentina”, dijo.

Esta espiral mortal es el intento de resolver un déficit fiscal en medio de una recesión, cuando debido a la caída de la actividad económica hay menor recaudación y menor consumo.

La economía mundial atraviesa una coyuntura crítica. 2010 será un año decisivo para ver si efectivamente se ha evitado una depresión económica mundial o simplemente estamos ante un respiro pasajero.

Sobre una cosa, por el momento, no hay duda: en el nuevo escenario internacional, el FMI vuelve a ser un protagonista.

Fuente – Rebelión

14/05/2010 Posted by | General, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , | 1 comentario

La Unión Europea rescata el proyecto neoliberal


13-05-2010

Alejandro Nadal

La Jornada

Hace tres semanas, la Unión Europea decidió rescatar a Grecia, que estaba ahogándose en el mar de la deuda. Se autorizó un paquete por 110 mil millones de euros (80 de la UE y el resto del Fondo Monetario Internacional) para enfrentar los vencimientos más urgentes de su deuda soberana. El precio para el pueblo griego será una recesión profunda y larga por haber caído en la trampa de una prosperidad que nunca existió.

Con tanto jaleo, el barco de la Unión Europea se ladeó y comenzó a hacer agua. Los tripulantes vieron el peligro del efecto cascada que podría arrastrar a Portugal y España. Los arrecifes no estaban lejos: el desplome del euro se había convertido en una posibilidad real. Había que tomar medidas para evitar el hundimiento.

El 9 de mayo los dieciséis países de la eurozona se comprometieron a proteger al euro con un paquete de más de 500 mil millones de euros (mmde). Junto con otros 220 mmde provenientes del FMI, el blindaje alcanza la portentosa suma de 720 mmde. Por supuesto, esto significa que la condicionalidad de los paquetes del Fondo será el precio a pagar para los países rescatados.

Los medios bautizaron a la medida como un ejemplo del shock y espanto de la doctrina Powell al arrancar la triste guerra de Irak. La idea de esa doctrina era, recordarán los lectores, abrumar con un despliegue militar al enemigo para aniquilar rápidamente sus defensas y desmantelar sus centros de poder.

La metáfora es más que desafortunada. La guerra en Irak es un desastre, así que hay que preguntarse a quién está rescatando esta iniciativa. Para responder, hay que hacer un poco de historia.

El proyecto original de una Europa unida fue concebido como heredero del pacto social de la posguerra. Era el momento de la reconstrucción y la reconciliación, pero también el de la distribución mediante una política de ingresos que permitió una demanda agregada robusta. Ese era, a grandes trazos, el proyecto original de Jean Monnet para el Tratado de Roma de 1957.

Quince años más tarde, el derrumbe del sistema de Bretton Woods cambió las reglas de juego y al final, la Unión Europea alcanzó su plenitud en medio del frenesí neoliberal de los años noventa. Su creación más espectacular, la unión monetaria, nació al abrigo de la teología macroeconómica neoliberal cristalizada en el Tratado de Maastricht (1992): política monetaria obsesionada por la lucha contra la inflación, política fiscal comprometida con el dogma del presupuesto equilibrado y una política de contención salarial que llevaría a serios desequilibrios estructurales en toda Europa.

Aunque el esquema de Maastricht y del Pacto de estabilidad y crecimiento se descompuso antes de que estallara la crisis, los políticos y financieros jugaron a no darse cuenta. Y hoy que la crisis financiera y económica ha roto el paradigma de la economía neoliberal, los centros de poder político y financiero se resisten a abandonarlo.

Según Christine Lagarde, ministra de economía francesa, es sumamente útil tener al FMI participando en esta iniciativa de la UE debido a su experiencia en aplicar programas de estabilización y ajuste. Para Lagarde, el análisis del Fondo en los casos de Lituania, Hungría y Grecia fueron muy preciosos. Caray, qué bueno que a Sarkozy le da por reflexionar sobre las alternativas al capitalismo.

Al igual que la Reserva Federal, la Unión Europea sacó su maquinita de imprimir billetes. Ahora podrá comprar deuda soberana, pero la hipocresía del poder es ilimitada: esas operaciones sólo se llevarán a cabo en los mercados secundarios. Pero los países rescatados recibirán el trato que acostumbra otorgar el FMI. Ahora queda claro no sólo a quién van a rescatar, sino también a quién van a destruir: esta maquinaria quiere desmantelar los últimos vestigios del proyecto original de la Europa solidaria y próspera en el espíritu del Tratado de Roma.

A dos años de haber explotado la crisis neoliberal no se ha prohibido ni una de las transacciones financieras que sirven para especular, incrementar riesgos e intensificar la volatilidad. En cambio, se inicia la última ofensiva en la guerra para desmantelar lo que queda de una etapa en la vida del capitalismo en la que la solidaridad social y una norma salarial que permitía hacer frente a la deficiencia de demanda agregada importaban un poco. ¡Arriba la flexibilidad laboral!

Hoy el pueblo griego se retuerce en un asador en el que los sueños de una generación morirán. Es la misma suerte de la generación que fue sacrificada en México desde 1982 para poder pagar una deuda interminable. Veinticinco años de no invertir en salud, educación, vivienda o medio ambiente. Tiene razón el pueblo griego en rebelarse.

No hay que ser ingenuos. La crisis no es una patología que esporádicamente afecta al capitalismo. En el capital, la crisis no es un episodio del que uno se recupera para regresar a la norma. La crisis es el estado normal del capitalismo. El capital disfruta, vive y se nutre en la crisis.

http://www.jornada.unam.mx/2010/05/12/index.php?section=opinion&article=028a1eco

13/05/2010 Posted by | General, Politica Internacional, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , | Deja un comentario