America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

No sean brutos – Roberto Caballero


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Censuran a VHM, a 678, a Nacional Rock, a Nacional AM870, a Tiempo Argentino,a Página 12.

Durante el último fin de semana, Raúl Zaffaroni le dejó un mensaje explícito y sintético al gobierno de Mauricio Macri: “Van a matar a alguien, no sean brutos.” Queda claro que el balance de Zaffaroni, que está a horas de asumir como integrante de la Corte Interamericana de DD HH dependiente de la OEA, sobre los primeros 30 días de la administración de Cambiemos implica una lectura refinada de algo o de alguien que no lo es. Porque Macri no es aburrido como dice Beatriz Sarlo. Es brutal, como afirma Zaffaroni, tal vez el jurista más prestigioso y reconocido que tiene la Argentina en el mundo, que comparó la saga de decretos macristas con el decreto 4161 de la dictadura que nació con el Golpe del ’55 para dejar sin derechos a la mitad de la sociedad.

Por eso lo brutal del macrismo no está en la banalidad de la política grosera que produciría abulia estival en ciertos círculos intelectuales. Lo realmente repudiable es la racionalidad del plan político, económico y cultural que aplica, llevándose puestas nociones elementales de la convivencia social amasada en 33 años de democracia.

Pedir una cautelar para asumir un día antes de lo previsto, desconocer al Parlamento no llamando a sesiones extraordinarias porque su composición surgida del voto popular no le da mayorías legislativas, gobernar por decretos de necesidad y urgencia sin que haya ninguna necesidad y urgencia a la vista, iniciar una caza de brujas ideológica entre los empleados públicos, nombrar jueces de facto en la Corte Suprema, nombrar embajadores de facto sin acuerdo, desintegrar por decreto una ley de la democracia como la 26.522 favoreciendo al Grupo Clarín sin sonrojarse siquiera, copar el sistema de medios públicos acallando voces disidentes para convertirlo en su propio aparato de propaganda, suspender la pauta publicitaria oficial a los medios críticos con la anuencia y servidumbre de las mismas patronales periodísticas, todo esto es de una brutal racionalidad.

La quita de retenciones y la devaluación de diciembre produjeron de manera instantánea una transferencia de recursos de los sectores más pobres a los más ricos de la sociedad. Los bienes y servicios disponibles para el conjunto hoy tienen menos compradores de un lado, el de los más vulnerables, y una capacidad de mayor acaparamiento del otro, el de los favorecidos.

Esa revolución a la inversa, con un Estado Hood Robin que actúa de manera profundamente racional favoreciendo a unos y perjudicando a los otros, sólo puede hacerse con brutalidad. En los cuatro meses que duró el lock out agropatronal de 2008 con cortes de ruta y piquetes en todo el país no hubo represión policial y sólo un ruralista recibió una trompada de Luis D’Elía y después se hizo amigo de él. En apenas 30 días de mandato macrista, sin embargo, se cuentan por decenas los trabajadores heridos con posta de goma policial, con una mayor injerencia en los conflictos laborales del Ministerio de Seguridad que el de Trabajo.

Lo que viene también es brutal. La inflación anualizada cuando se discutan paritarias en este 2016 será del orden del 50 o 60 por ciento. No se sabe todavía porque, también de modo barbárico, Macri decretó la intervención del Indec y el nuevo gerente a cargo que antes daba por Clarín el IPC-Congreso con los precios de dos supermercados, tuvo un súbito ataque de responsabilidad y admitió que no está en condiciones de hacerlo público, pese a contar con una estructura nacional vigente y activa que reúne personal altamente capacitado. En verdad, lo que quieren es negociar el índice con los sindicatos. Pautar un techo, después de que la Superintendencia de Salud volvió a manos de los gremialistas burocráticos que son oficialistas de todos los gobiernos, incluido el de Macri.

Para los gremios más rebeldes, Macri prepara el rebenque de la desocupación. Ya lo avisó Alfonso Prat-Gay: tendrán que elegir entre los aumentos y el nivel de empleo en cada rubro. No es una extorsión, es lisa y llanamente una descripción del futuro inminente. Es brutal, pero es así: el modelo que Macri lleva adelante con sus CEO cierra con salarios bajos, y la garantía de que eso ocurra es una desocupación fabricada de dos dígitos desde el propio Estado, porque si el Estado despide, también lo pueden hacer los privados que entienden la señal y siempre creen que tienen planteles sobredimensionados.

¿Y por qué se necesitan salarios bajos? Para producir más barato, podría ser una explicación. No es eso, solamente. Con menos salarios se consume menos en el mercado interno y quedan más productos liberados para exportar, además producidos con menor costo salarial.

Todo este panorama brutal, para ser implementado y que perdure en el tiempo lo necesario para cristalizar la regresión distributiva que buscan las cámaras empresarias alineadas con el gobierno, necesita de un mecanismo del que pocos –obviamente– hablan: el cepo informativo. La derecha política y económica necesita desconectar las causas de las consecuencias e instalar un relato ante la sociedad que produzca miedo y parálisis y, sobre todo, desorientación social, donde cada uno ande por su lado, sin relacionar lo que sufre con las decisiones políticas y económicas que hacen posible el dolor.

El chivo expiatorio que promueven es el kirchnerismo, un sujeto social que sería fanáticamente hostil al nuevo modelo de acumulación económica de los dueños del poder y del dinero. Desde los nuevos medios oficialistas se trabaja en esta operación a destajo y sin el mínimo disimulo. Podemos decirlo, también: brutalmente. El kirchnerismo sería, en el relato macrista validado por los columnistas de los diarios Clarín y La Nación, una especie extirpable del conjunto ciudadano, como lo proponía aquel decreto 4161 del siglo pasado. Prometen que es con ellos, con los kirchneristas, con los peronistas, solamente la cosa. Hay algo también del discurso de la última dictadura cívico-militar retornado de prepo a la mesa de todos los días. Peligroso, persecutorio y antidemocrático. Es con el de al lado, no conmigo. Así la derecha videlista, con métodos idénticos a los del macrismo, hizo desaparecer a 30 mil argentinos. Antes eran los “extremistas”, ahora los “fanáticos”. O peor aún, porque en esto Videla, Macri y

Hernán Lombardi, sin ser lo mismo, dicen cosas parecidas -lo que debería avergonzar a los dos últimos, al menos-, los “militantes”. Son brutales, ya lo dijo Zaffaroni. Van a matar a alguien. Y van a ser responsables por eso. Deberían revisar –sobre todo Lombardi– las cosas que dijo en estos últimos meses. Están en Internet. Allí quedan. La Historia los está mirando. Ahora y en el futuro.

Pero los casi 6000 caracteres que lleva hasta ahora esta columna tienen un solo propósito. Repudiar desde lo más profundo de la dignidad profesional el violento despido del maestro Víctor Hugo Morales, pero tratando de esclarecer que no lo echan por cuestiones contractuales o por las difusas libertades que tienen los concesionarios privados de la comunicación para remover a un empleado, en este caso, un periodista con mayúscula y décadas de trayectoria intachable que ayudó a hacer rica a Radio Continental y sus dueños.

Es más grave que eso, y eso que esto ya es suficientemente grave. A VHM lo sacan del aire porque en términos individuales le sobra coraje para enfrentar a las corporaciones mafiosas y es el exponente más escuchado y respetado de un bloque informativo contra hegemónico capaz de relatar lo que sucede, relacionando las consecuencias con las causas, que es lo que no quieren que pase Macri y sus funcionarios gerentes.

La reformulación del país de todos a uno que deja afuera de los derechos a un tercio de la población necesita el silenciamiento de profesionales como VHM, porque lo que él y otros tienen para decir resulta inaguantable a los oídos de los dueños del poder y del dinero, y porque esa prédica actúa como despertador de las conciencias ciudadanas y les explican los hechos.

La operación para hacer de la Argentina un país cuya desigualdad vaya en alza y se asemeje a otros de la región donde se produce barato y se vende caro al exterior para beneficio de unos pocos y perjuicio para los muchos que no pueden consumir esos mismos bienes que el país produce, demanda que haya un empobrecimiento también de las voces críticas a ese modelo de exclusión social y, en lo posible, que no las haya o sean marginales.

Censuran a VHM, a 678, a la Nacional Rock, a la Nacional AM870, a Tiempo Argentino, a Página 12 y a todos los medios antimonopólicos porque contradicen –cada uno a su modo, con distintas improntas, no todos son iguales–, el modelo de país corporativo que Macri aplica y se diseña entre los accionistas de un puñado de empresas cuya única bandera es la de rentabilidad o muerte. Y esto no es una exageración. Ya lo dijo Zaffaroni, próximo a integrarse a la CIDH: “Van a matar a alguien, no sean brutos.”

Y al día siguiente lo sacaron del aire a VHM con excusas vergonzosas.

Aunque sutil, la censura también es una forma del crimen.

No sean brutos.

Infonews

17/01/2016 Posted by | Censura, Economía, General, Justicia, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Reflexiones, Uncategorized | , , , , | 4 comentarios

Delincuentes de guantes blancos!


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31/12/2015 Posted by | Corrupciòn, Economía, General, Justicia, Política Argentina, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , | Deja un comentario

La ley del más fuerte – Mario Wainfeld


La ley del más fuerte

 Por Mario Wainfeld

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Es admisible que un gobierno que acaba de asumir se valga de Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU) para implementar sus primeras medidas con celeridad y sin esperar al trámite parlamentario. Nada habilita a violar con ese recurso normas vigentes o la Constitución misma.

Hay acciones gubernamentales de consecuencias tremendas o aciagas que no son, forzosamente, ilegales. Las primeras medidas del presidente Mauricio Macri propenden a redistribuir regresivamente el ingreso y van produciendo aumento de la inflación, encarecimiento de la canasta familiar, pérdida de valor adquisitivo del salario. Otras derivaciones imaginables y en germen son despidos en sector público y privado. Esas secuelas son repudiables para ciertos imaginarios pero para las derechas son el tránsito imprescindible para un futuro mejor aunque, ay, remoto e hipotético. Las decisiones políticas, entonces, no son inconstitucionales de cajón aunque eventualmente perjudicaran a millones de personas.

Hay decisiones que son ilegales, amén de criticables. El oficialismo las viene acumulando en escalada contradiciendo su relato de campaña y de oposición. La república perdida se va configurando en veinte días. La designación de dos okupas en la Corte Suprema es el caso extremo, claro que no el único.

La intervención a la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (Afsca) fue otro acto ilícito que se condimentó con policías patoteando a sus legítimos titulares.

Hay que esperar a conocer los términos estrictos del DNU al respecto para calibrar el alcance y la (in)validez legal de los anuncios realizados por el jefe de Gabinete Marcos Peña. Todo indica que será una mancha más para el tigre Cambiemos. Se verá.

En el ínterin, con la sola palabra de Peña se produjo un retroceso fenomenal en materia de libertad de expresión, de pluralismo, de los (imperfectos) intentos de combatir una forma de concentración de poder fáctico.

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Los cambios enumerados van mucho más allá de la fusión entre Afsca y Aftic. Apuntan al corazón de la LdSCA, entran a su articulado, lo desbaratan.

La narrativa oficial llama “levantamiento del cepo” a una megadevaluación. Apostrofa a funcionarios con nombre propio cuando sus avances van mucho más allá del relevo de protagonistas. Es un rebusque para disimular el objetivo esencial. La intervención de la Afsca y el parto del Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom) no son “contra Martín Sabbatella” y sus supuestas desviaciones o excesos de militantismo. Enfilan contra la regulación del poder mediático.

La legislación regulatoria de la propiedad de los medios existe en muchos de los países capitalistas más renombrados y avanza en nuestra región. El periodista Sebastián Lacunza, especialista en comunicación y director del Buenos Aires Herald, lo expresó irónicamente en su twitter: “Limitar la concentración es central en la populista legislación de medios de Alemania, Noruega y Estados Unidos”. Se subraya: esas comarcas no son provincias de Venezuela.

Hay en el mundo pocos conglomerados mediáticos tan expandidos como el grupo Clarín. Es propietario de canales de TV de aire y cable, radios AM y FM, de un diario nacional y una cantidad de provinciales, una empresa oligopólica que produce Papel Prensa. La cadena Fox no se le compara, tampoco el Grupo Prisa, ni hablar del New York Times. Hay que venir a este Sur, a las democracias incipientes y jaqueadas para dar con poderes comparables.

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La única urgencia que anima al DNU en cuestión es el ansia de revancha de Clarín y el compromiso de Cambiemos de rendirle pleitesía. Como cualquier norma, la LdSCA es reformable mediante otra ley. Se promete que así se hará, aunque en un porvenir impreciso. De antemano, desde hoy mismo, se dejan de lado sin debate público aspectos fundamentales de esa ley. De modo unilateral, sin dar cabida a interesados de porte chico, a comunicadores, a académicos o juristas, a grupos de interés, a universidades. Son perejiles en este juego.

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Otro comunicador avezado, Martín Becerra, explicó en su twitter @aracalacana que los artículos que ya se reforman o derogan son aquellos que fueron declarados constitucionales por la Corte Suprema. El avasallamiento es absoluto y augura un mercado cada vez más reducido y desigual.

Las alegaciones a la libertad evocan la famosa mención al zorro en el gallinero. Lacunza lo parafrasea irónicamente hablando de actores concretos: “Que todos los actores puedan hacer todo. Clarín, Telefónica y la Cooperativa de Apicultores de Pehuajó”. Adivinen quién va a prosperar, quién será el pez grande, cuál el chico. Y cuál será el principal alimento de los peces grandes.

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La judicialización se espiraliza al son de la ofensiva macrista. Se acumulan fallos cruzados, contradictorios entre sí, difíciles de sintetizar y hasta de enumerar.

Las instancias superiores deberán desentrañar la madeja, con la Corte Suprema en el vértice superior. Algunos círculos comienzan a cerrar. Uno de los aspirantes a colarse en la Corte es el abogado Carlos Rosenkrantz ligado por lazos profesionales, económicos, sociales y académicos con el Grupo Clarín.

¿Tendrá, llegado el momento, la dignidad de excusarse, de no intervenir? Sus primeros pasos autorizan a sospechar que no. Aceptó una nominación incorrecta, no tiene el coraje cívico de explicarse en público, cuando presentó su CV omitió puntillosamente toda alusión a su intensa y próspera relación con el Multimedios. Más en general, suprimió cualquier alusión a la clientela corporativa de su estudio, la flor y nata del empresariado nativo y foráneo.

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Se describe al elenco macrista como una CEOcracia. Es también una elite de egresados de colegios y universidades pagas. Apenas en solfa habría que comenzar campañas para que Macri contemple un cupo femenino y uno de profesionales de universidades públicas.

La elite flamante define un sesgo ideológico, hasta ahí puede asumirse que son criterios opinables. Si se raspa más asoma un problema potencial grave: el del conflicto de intereses. El ministro de Agricultura Ricardo Buryaile es dirigente de una corporación patronal “del campo”, propietario de explotaciones importantes. La baja o supresión de retenciones en combo con la devaluación del peso mejoraron su fortuna personal en cuestión de horas. Eso no es corrupción en sentido convencional porque el beneficio fue sectorial y legales las herramientas elegidas. Pero el cruce entre intereses privados y políticas públicas signa al oficialismo. Cualquier lector o lectora dotad@ de agudeza puede advertir que nos estamos apartando del eje de esta nota. Clarín no tiene un CEO en el gabinete. Es cierto, pero sólo porque no le hace falta, tal es la magnitud de su poder fáctico. Los ministros que le responden llevan la camiseta amarilla y honran rápido una deuda construida en años.

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Los cuestionamientos al DNU número “enésimo” brotan de fuentes diversas, hasta de la mayoría de las ONGs que velan por la institucionalidad. Comunicadores de toda procedencia, docentes universitarios, grupos comunitarios. Seguramente la coalición de facto que se irá formando remedará a la que acompañó la urdimbre de la LdSCA. El tiempo dirá si se amplió mucho. Acaso las políticas públicas del kirchnerismo, demasiado centradas en la disputa con Clarín, no se profundizaron tanto como para que germinaran cien flores. De cualquier forma, todas las empresas sin fines de lucro, universidades u organizaciones sociales seguramente sabrán cuál es su “contradicción principal”.

En la actividad mediática, la concentración es una tendencia a la que solo puede ponerle dique una intervención estatal constante y con apoyos sociales.

Es éste un momento de malas noticias (en rigor, hechos concretos preocupantes) para el Gobierno. Presos que escapan de una cárcel de máxima seguridad por la puerta y con una pistola de juguete. Suba de los precios. Una concesión gigantesca a los medios dominantes no impedirá que la realidad fluya, pero podría conseguir que se la minimice, se la justifique, se responsabilice de todo al kirchnerismo.

Para el derecho a la información (que no es patrimonio de empresas ni de los periodistas sino de todos los ciudadanos) ayer fue un mal día, no tiene pinta de haber sido el peor por vivirse.

mwainfeld@pagina12.com.ar

31/12/2015 Posted by | Economía, General, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , | 2 comentarios

Retroceso y medio – Luis Bruschtein


Retroceso y medio

 Por Luis Bruschtein

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Se puede gobernar legalmente pero sin legitimidad. La diferencia es importante. Gobernar con decretos puede ser legal pero deslegitima las medidas que se toman y desacredita al Parlamento que aparece como un organismo decorativo menor. Si en esa línea, el Poder Judicial asume un rol de complicidad con el desprecio al Congreso, la calidad democrática se resiente aún más. Por supuesto que no se puede comparar con una dictadura. La diferencia es más que importante porque en este caso se trata de un presidente elegido y no de un general impuesto, pero para funcionar como presidente hay que respetar las leyes. Mauricio Macri, que ganó el gobierno por apenas dos puntos de diferencia, ya lleva un récord de decretos que incluyen desde la designación de magistrados a la Corte Suprema hasta la modificación de las condiciones que deben reunir aspirantes a determinadas funciones. Y además arremetió contra todos los funcionarios cuyos cargos fueron concebidos a contraturno de los Ejecutivos para evitar abusos, como en la Afsca y Aftic, en RTA o en el Banco Central y en la Procuraduría.

Si para estar en la Oficina Anticorrupción hay que ser abogado, es poco elegante modificar ese reglamento a imagen y semejanza del personaje candidateado. Es al revés, el personaje tiene que reunir las condiciones que requiere el cargo. Tiene sentido que el reglamento se pueda cambiar por decreto en función de un argumento razonable para el mejor desempeño de ese cargo, pero resulta monárquico que se lo haga solamente para poder designar a un candidato en especial y en el momento previo a designarlo, ya sea Laura Alonso o a cualquier otro en ese cargo.

El Presidente no es el patroncito. No es sólo la forma, que ya de por sí es calidad democrática. En todos estos casos van juntos el fondo y la forma. Hay otros dos decretos por los cuales organismos que fueron creados para que funcionen de la manera más independiente de los cambios políticos, perdieron de hecho esa condición. La ley que creó la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (Afsca), la Autoridad Federal de Tecnologías de la Información y Comunicaciones (Aftic) y Radio y Televisión Argentina S.E. estipulaba numerosas medidas para garantizar pluralidad e independencia, una de las cuales establece que sus autoridades se renuevan a contraturno del Ejecutivo. Los directorios están integrados por representantes de las provincias, de la oposición y de la actividad profesional y el titular es propuesto por el Ejecutivo cuando le toca la renovación. Los dos primeros organismos fueron englobados por un Ministerio de Comunicaciones cuyo titular, Oscar Aguad, ya dijo que tienen que subordinarse a los lineamientos de ese Ministerio, intervino por decreto a los organismos y puso al frente de ellos a un militante del PRO y a su yerno. RTA quedó dentro del Sistema de Medios Públicos que a su vez depende de la Jefatura de Gabinete, después de forzar la renuncia de su titular Tristán Bauer con acusaciones denigrantes.

Estos organismos fueron creados por la ley de medios, una de las más debatidas en la historia, con audiencias públicas en la Corte Suprema, y en el Congreso, asambleas en Universidades, sindicatos, asociaciones profesionales y barriales. Nunca antes una ley se discutió en forma tan amplia y masiva. Y lo mismo ocurrió cuando fue aprobada por el Congreso, por la Corte y por los organismos internacionales de la OEA y la ONU. Los ahora integrantes de la Alianza Cambiemos (radicales, macristas y Carrió) se retiraron del recinto en el momento de la votación porque la perdían por mucha diferencia. Los diputados del Frente Para la Victoria habían conseguido el respaldo de las demás fuerzas, desde el socialismo hasta partidos provinciales, después de una larga negociación que implicó concesiones y la introducción de cambios sugeridos por los otros bloques.

En todo el proceso de adecuación, el único multimedia que planteó problemas fue el Grupo Clarín que, para evitar su desmonopolización, trabó la ley con la complicidad de parte del Poder Judicial, pese a que había sido declarada constitucional por la Corte por el voto de seis de sus miembros. El único en contra fue Carlos Fayt, visiblemente parcializado en contra del gobierno.

El argumento para los decretos del gobierno macrista que subordinan a estos organismos de regulación de los medios audiovisuales privados y públicos es que la ley de medios fue utilizada como una herramienta de persecución. Si el único planteo pendiente es del Grupo Clarín, se deduce que la única víctima fue esta corporación a la que ellos entonces están defendiendo. El Grupo Clarín es una de las empresas más grandes de este país, con gran influencia en partidos políticos, asociaciones empresarias locales e internacionales, y en el Poder Judicial.

Los decretos y medidas contra la ley de medios, la forma violenta y descalificadora con que lo han hecho, el despliegue policial y las acciones propias de patoteros para sacar a Martín Sabbatella de la Afsca muestran resentimiento y revanchismo. Pensar que la ley de medios fue sólo una herramienta para perjudicar a una corporación mediática porque era crítica del gobierno kirchnerista es pensar que la posición dominante de Clarín en la generación de contenidos, en la circulación de la información y en la manipulación de la opinión pública no es nociva para una sociedad democrática. Nadie, oficialista, opositor o megaempresario oportunista, puede tener el derecho a manejar semejante poder de manipulación. Lo que están planteando el macrismo y el radicalismo es que la sociedad debe resignarse a ver la realidad sólo como quiera el grupo mediático dominante. No dan opciones democráticas para la información, aunque escudan esta ofensiva autoritaria con un barniz de democratismo vacío.

Hace menos de veinte días que asumió Mauricio Macri y en ese lapso el portal de Página/12 sufrió un ataque informático masivo que lo bloqueó por varios días; ya se anunció que serán levantados programas como 6,7,8 al que nadie podrá negarle audiencia. Es el más emblemático y el más irritativo para el actual oficialismo. Pero también se anunció el levantamiento de los programas de Dady Brieva en radio y televisión. Y de la misma manera se anunció que no habrá más Duro de domar ni Televisión registrada, TVR, y nadie podrá decir que es porque no tienen público. Igual que la salida de Roberto Navarro de C5N, que había sobrepasado a TN en el rating. En ninguno de ellos se aplica el argumento de que no tenían audiencia. El único argumento es el político. Los canales o las radios no quieren tener estos programas porque es evidente que temen la censura ideológica de la pauta oficial y la privada, que ahora se orientan con los mismos parámetros. Es claro que la pluralidad que a duras penas existía en el sistema de medios públicos y privados se está reduciendo a la mínima expresión porque la limitación de la pauta la sufrirán todos los medios críticos al gobierno macrista. Es un gobierno que se llena la boca con la libertad de expresión pero cuyo accionar está reduciendo el mundo de los contenidos simbólicos y de la comunicación a una sola mirada ultradominante.

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26/12/2015 Posted by | General, Justicia, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Clarín y los fondos buitre, socios en la evasión, comparten domicilio legal


Clarín y los fondos buitre, socios en la evasión
Por Alejandro Giuffrida / @alegiuffrida

Dos de las firmas del Grupo Clarín que mueven millones de dólares están inscriptas en oficinas de Delawere, Estados Unidos. En el mismo lugar también tiene negocios el fondo de inversión de Paul Singer, entre otros grandes conglomerados multinacionales.
Orange Street 1209, Wilmington, Delaware. Ese es el domicilio donde el Grupo Clarín decidió situar a dos de sus compañías, VLG Argentina y Grupo Clarín Services, para operar fuera de los alcances, ya no de la ley argentina, sino de las regulaciones estándares internacionales. Delaware es uno de los distritos de Estados Unidos particularmente conocido por su trato preferencial con las corporaciones.

En un duro artículo periodístico, New York Times denuncia, por ejemplo, que la radicación de conglomerados económicos en Delaware y más específicamente en el 1209 de Orange Street persigue el claro objetivo de reducir o “domesticar” impuestos, sortear regulaciones, dar con tribunales amistosos e incluso “cubrir huellas”. Y concluye: “Es fácil configurar empresas fantasmas acá; nadie hará preguntas”.

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En Orange Street 1209 funciona The Corporation Trust Company, un edificio que acumula denuncias por albergar domicilios legales de grandes emporios económicos que buscan eludir impuestos, entre ellos algunas cuantas firmas vinculadas a Paul E. Singer y su fondo buitre Elliott Management. Ese es el caso por ejemplo de Elliott Capital Advisors (el brazo de Paul Singer en el Reino Unido), según lo reconoció la misma inversora ante la SEC (Securities and Exchange Commission), el organismo del gobierno norteamericano equivalente a la Comisión Nacional de Valores argentina, en una reciente operación financiera.

También de Elliott Associates L.P., el fondo de cobertura inicial que Singer creó en 1977, que se posiciona hoy como una de las ramas centrales de Elliott Management, y que acusa el mismo domicilio que las empresas del Grupo Clarín.

La coincidencia con las empresas del Grupo Clarín es la primera vez que se conoce periodísticamente y se pudo demostrar a partir de los balances que el holding de medios presenta ante las autoridades bursátiles argentinas dada su participación en la Bolsa de Comercio local.

Pero los vínculos van todavía más allá: la fundación Paul Singer Family Foundation acusó también el mismo domicilio que las firmas de Clarín en un formulario por ellos mismos presentado ante las autoridades fiscales de Estados Unidos.

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El funcionamiento de The Corporation Trust fue analizado ampliamente por Nicholas Shaxson en su libro “Las islas del tesoro”, que es considerado hoy una de las investigaciones más profundas y serias que se realizaron sobre los paraísos fiscales y las políticas corporativas para evadir impuestos.

VLG Argentina y Grupo Clarín Services no son las únicas que se alojan en Delaware. También GCSA Investments, otra firma del Holding argentino, que prefirió utilizar el domicilio Walker Road 874, Suite C.
Allí se aloja otro proveedor de servicios corporativos, con menos fama que The Corporation Trust, pero que de acuerdo a su sitio web ofrece idénticos servicios.

En el caso de VLG, el Grupo Clarín posee el 50% a partir de una participación directa e indirecta; en tanto que es dueño en su totalidad de las financieras Grupo Clarín Services y GCSA Investments.

http://www.eldestapeweb.com/clarin-y-los-fondos-buitre-socios-la-evasion-n6274

31/05/2015 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Una aparición que destrozó varios mitos – Hernàn Brienza


Una aparición que destrozó varios mitos
La gran respuesta que debe dar en el futuro Máximo Kirchner no es política, es metafísica.

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El paro-boicot del martes transcurría anodino. Perpetrada por el dúo dinámico Hugo Moyano y el antisemita Luis Barrionuevo, y secundada por los superhéroes menores del desatino como Pablo Micheli y los dirigentes del trotskismo, la medida de fuerza impedía ir a trabajar a millones de trabajadores que desgraciadamente no pagan el impuesto a las Ganancias porque sus sueldos no son tan altos en defensa de los intereses unos pocos (desgraciadamente, otra vez) trabajadores que sí perciben un salario que los obliga a pagar porcentualmente el impuesto a la ganancia. Para que quede claro, un empleado de un Kiosco del micro-centro que vive en Lanús, por ejemplo, no pudo ir a trabajar porque los transportistas y quienes cortaron el Puente Pueyrredón lo tomaron de rehén porque estaban muy preocupados, por ejemplo, por los ingresos de un pobre gerente bancario que, como cobra 80 mil pesos de sueldo, debe retribuir al Estado 15 mil pesos, 15 mil pesos que el Estado, a través de las políticas de subsidio del gobierno, destina a abaratar el precio del colectivo o del tren, por ejemplo. Un verdadero desatino, que se entiende en el caso de dirigentes gremiales como Moyano, cuyos empleados cobran más de 15 mil pesos gracias a las paritarias que instituyó el gobierno y también en el caso del empresario gastronómico, ya que su odio al Peronismo lo ciega. No se entiende mucho en los demás convocantes, excepto que uno comprenda profundamente ese dicho que reza “en política, los extremos se tocan, pero sólo uno de ellos es consciente de ello”.

“Creo que Máximo no debe ser ni Néstor ni Cristina. Máximo debe ser Máximo. Es decir, una expresión generacional diferente del Kirchnerismo. Toda repetición es conservadora”.
El paro-boicot del martes había logrado parte de su efecto: convertir a Buenos Aires en un sábado sin colectivos ni trenes ni subtes. Y cuando todos los canales de televisión y las radios hablaban de eso, Víctor Hugo Morales anunció que en unos minutos saldría al aire Máximo Kirchner, el hijo de la presidenta, en su programa de Radio Continental. A medida que pasaban los minutos, el reportaje al líder de la Cámpora se convirtió en una verdadera cadena nacional privada: decenas de radios y varios canales de tevé levantaron la señal y pusieron al aire en forma simultánea la palabra de Máximo Kirchner. En un rinconcito patético quedaba TN mostrando las cicatrices que la medida de fuerza había dejado en la ciudad.

¿Por qué la aparición de Máximo produjo tanto efecto político y mediático? Buena parte de la respuesta se la lleva los dos pilares centrales de la táctica kirchnerista: Oportunidad y Sorpresa. ¿Por qué fue oportuna su aparición? Sencillo: porque a media mañana del martes ya nadie hablaba del paro-boicot, ya nadie esperaba lo que dijera Moyano y se había generado cierta ansiedad en saber qué iba a decir la presidenta a las 18 horas. La voz de Máximo tapó los gritos de los convocantes a la medida de fuerza. Si lo hubieran planeado no habría salido mejor, y por eso estoy seguro, justamente, de que planearon hasta el mínimo detalle, valga la ironía.

En segundo término, la salida de Máximo generó sorpresa porque fue del orden de lo “No dado”. No tengo registro en mi memoria de que el líder de La Cámpora haya dado una entrevista radial tan extensa. No puede ser esperado algo que nunca ha sido. He allí su excepcionalidad. Y segundo, porque nadie se esperaba que hablara públicamente. Quizás por esa razón, un hecho mediático se convirtió en un acto político.

Escuchar hablar a Máximo Kirchner generó un sinfín de reacciones. Salvo el inefable Grupo Clarín y la desagradable tapa de la revista Noticias, no hubo consecuencias negativas de la emergencia de la voz de Máximo. Respecto de la tapa de Noticias, creo que una vez más han logrado superarse a sí mismos en el grado de perversión y mal gusto. Me pregunto qué habría pasado si, por ejemplo, el diario Miradas del Sur hubiera publicado en su tapa las fotos de los hijos de Jorge Fontevecchia con dos tiros en la frente y una leyenda que dijera: “La pesadilla de Jorge”. Habría sido un escándalo mediático, un atentado contra la libertad de prensa y, seguramente, muchos habrían leído allí un mensaje de tipo mafioso. Sin embargo, eso no ocurrió con la tapa de la revista Noticias: El fotoshop no da licencia para herir la humanidad del adversario, colegas. Ni los políticos opositores se animan a tanta maldad. El periodismo es más cruel y despiadado que la política.

La aparición de Máximo Kirchner ha despertado en el Kirchnerismo social un revuelo de ponchos felices. Los deseos imaginarios de un gran sector de la población partidaria del gobierno nacional ha escuchado en el hijo los fraseos del padre, la inteligencia de la madre, la frente de la hermana, las manos de la tía y la mirada del abuelo. Como si estuvieran delante de la “nurserí” se reparten parecidos imaginándole un futuro inmediato y a largo plazo. No faltó incluso aquel que lo vio presidente en diciembre de este año.

Pero más allá de las fantasías, lo cierto es que su aparición destrozó varios mitos y dejó algunas cosas claras: 1) Máximo tiene un muy buen discurso mediático (tiró al menos cinco títulos distintos), 2) tiene una gran capacidad de generar frases cortas y comprensibles para todos, es decir, consignas políticas, 3) posee capacidad discursiva y buena oratoria, 4) ocupó el espacio público con un discurso político con contenidos, no sólo en términos teóricos sino también ocupando territorios de voluntad política, 5) Si juega a la Play Station o no es un dato secundario. Evidentemente, se puede jugar a la Play y tener capacidad para la acción política.

Quizás la gran respuesta que debería dar Máximo sea metafísica. Es decir, ¿quién es Máximo Kirchner más allá de la mirada de quiénes lo miran? ¿qué quiere Máximo más allá de los deseos de quienes lo proclaman, lo reclaman, le exigen o lo presionan? Cuándo él responda esas preguntas habrá dado el gran salto de su vida y se encontrará finalmente con su destino. Hay quienes ven en Máximo a Néstor resucitado. Hay quienes consideran que en realidad ha recibida toda la herencia de su madre Cristina. Posiblemente, Máximo sea una síntesis de su padre y de su madre con todo lo bueno y lo malo que ello significa para cualquier hijo. Para que el Kirchnerismo tenga futuro, Máximo debe ser Máximo. La base social del Kirchnerismo descree de cualquier otro líder político que no se apellide Kirchner. Esto no es ni bueno ni malo en sí mismo.

Gran parte de la sociedad descree de la clase política en su conjunto. Hay un vasto sector que cree en un apellido como “control ideológico” en la acción política. No cree en otros apellidos, no cree en liderazgos institucionalizados o en partidos políticos. Cree sólo en liderazgos personales. Esto habla más de las debilidades del sistema político argentino (o latinoamericano) que de las cualidades de un apellido y sus miembros. No se trata de providencialismo sino de confianza política. El Kirchnerismo cree que “un Kirchner” no sería capaz de traicionar el legado de “los Kirchner”. No está vinculado al “nivel de atraso” de las sociedades latinoamericanos sumidas en el populismo barbárico sino que es consecuencia del nivel de desconfianza que generan las democracias modernas en el mundo. La confianza en los Kirchner no es un signo “del atraso de los pueblos” es una consecuencia del vaciamiento de las democracias modernas mediáticas, como bien explicó Pierre Rosanvallon en su libro La Contrademocracia.

Por último, creo que Máximo no debe ser ni Néstor ni Cristina. Máximo debe ser Máximo. Es decir, una expresión generacional diferente del Kirchnerismo. Toda repetición es conservadora. Y el Kirchnerismo será transformador o no será nada.

Infonews

05/04/2015 Posted by | General, Política Argentina, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , | Deja un comentario

Entre la patria fugadora y la Glock del magistrado – Roberto Caballero


Entre la patria fugadora y la Glock del magistrado

Bonadio avanza junto a Magnetto sobre la intimidad presidencial, mientras alecciona a los candidatos: más mercado y menos Estado. Por primera vez en la historia, surge una lista de fugadores seriales. Quién pide el golpe.

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Aunque por debajo no hizo muchas olas, la del 27N fue una jornada de las más frenéticas e intensas que vivió la Argentina para los que acostumbran a mirar el país desde arriba. Varias cosas pasaron en simultáneo ese jueves. La AFIP denunció una maniobra de evasión de 4040 cuentas no declaradas en Suiza a través del private banking del HSBC por más de 3000 millones de dólares. El juez federal Claudio Bonadio se presentó con la policía de Mauricio Macri ante la misma AFIP para exigir las declaraciones juradas de impuestos del extinto ex presidente, Néstor Kirchner, de la actual presidenta, Cristina Kirchner, y de los hijos de ambos, Máximo y Florencia. Y el Foro de la Convergencia Empresarial, con Héctor Magnetto en primera fila, impuso a la clase política de su pliego de condiciones poskirchnerista: en el futuro próximo, ordenaron –ese es el verbo aplicable– tendrá que haber menos Estado y más mercado en la economía.

Todo pasó en menos de 24 horas. La difusión pública del listado acotado a Suiza pero listado al fin de presuntos evasores fiscales, parte insignificante del pelotón de fugadores de divisas que atesoran 400 mil millones de dólares en el exterior, donde figurarían accionistas, socios y directores de las más importantes empresas del establishment local, como Cablevisión o Clarín. La lunática arremetida de Bonadio contra la presidenta, sus hijos y su ex marido fallecido en su tiroteo personal con el gobierno que intenta transformar un mero asunto administrativo de la empresa Hotesur –hay que recordar que el matrimonio presidencial ya fue investigada por supuesto enriquecimiento ilícito y sobreseído– en una suerte de leading case de la corrupción sideral con ayuda de los accionistas de las empresas que editan, casualmente, los diarios opositores Clarín y La Nación, como para ir zafando de las acusaciones que sobre él pesan en el Consejo de la Magistratura y, de paso, esmerilar la figura presidencial que venía recuperando apoyo en la sociedad, según las encuestas. Y la reunión, en la sede de la UCA, del Foro neoliberal, con el Magnetto de Clarín, Techint, la Sociedad Rural, el presidente del HBSC denunciado por la AFIP y el inclasificable Momo Venegas advirtiendo que el país que se viene, después de Cristina, vuelve a ser el de los empresarios que hacen y deshacen a su antojo sin intervenciones de políticos populistas en sus planes de negocios.

Si algo dejó el 27N para comprender la excepcionalidad política del kirchnerismo es que bajo su gobierno se hicieron visibles los verdaderos engranajes oxidados del poder en la Argentina.
Son demasiadas cosas juntas para un solo día. Mejor ir por partes. La lista de la AFIP identifica a buena parte del poder económico del país, con cuentas secretas en Suiza y evadiendo Ganancias, IVA y Bienes Personales. Nunca un gobierno llegó tan lejos en este tema. Hasta hora, la fuga de divisas del sistema era materia de estudio académico y mención gaseosa, innominada en los discursos políticos y empresarios, como un mal de carácter natural. Los fugadores dueños y accionistas de los diarios conservadores lograron instalar en la subjetividad social que enviar plata no declarada al exterior no era asunto de evasores, es decir, de personas o empresas que violaban la Ley Penal Tributaria sino de gente más o menos ingeniosa que ponía su capital bienhabido a resguardo de las periódicas crisis económicas que atravesaba el país. No se los disculpaba desde el discurso, pero se los comprendía. En realidad construyeron un sentido común donde prevalecía, no la mirada sistémica que relaciona con lógica elemental que esas mismas crisis mucho le debían la Patria Fugadora que privó de un Producto Interno Bruto (PIB) completo a la Argentina para inversiones dentro de su propia geografía social y territorial, sino que reescribieron algo así como un Martín Fierro al revés, donde la víctima era el poderoso que escapaba con su plata a otras latitudes perseguido por un Estado siempre malandra y haragán. Para contextualizar la maniobra, y no insistir en el listado que ya se hizo público y puede consultarse aquí (http://www.infonews.com/2014/11/27/politica-174432-la-lista-completa-de-empresas-con-cuentas-ocultas-en-suiza.php), conviene releer un trabajo del Cefid-Ar (Centro de Información y Finanzas para el desarrollo de la Argentina) de diciembre del 2013, encarado por los especialistas Jorge Gaggero, Magdalena Rúa y Alejandro Gaggero, precisamente, sobre este tema: “Una característica importante es que, según los datos disponibles, la mayor parte de la fuga correspondería a capitales no declarados. Comparando el stock de capitales fugados obtenido con los datos del Indec correspondientes al año 2010 (U$S 175.024 millones) contra el stock de activos situados en el exterior declarados por los contribuyentes a través de sus Declaraciones Juradas del Impuesto sobre los Bienes Personales –publicado por el Anuario de Estadísticas Tributarias de AFIP, año 2011, período fiscal 2010– en el organismo recaudador (U$S 14.370 millones, al tipo de cambio de ese momento), podemos concluir que los residentes argentinos sólo han declarado alrededor de una décima parte del total de activos que calcula el Indec (…) El trabajo de Henry (2012), que estima valores de riqueza offshore para el año 2010, ubica a la Argentina en el cuarto lugar de América Latina y en el octavo entre el total de países del ‘Sur’ del mundo (considerado en sentido amplio, vale decir incluyendo a China y Rusia), en valores absolutos. Sólo China, Rusia, Corea y Kuwait la superan –en ese orden– fuera de la región y Brasil, México y Venezuela –también en orden de importancia– en América Latina. Ahora bien, si se consideran las relaciones riqueza offshore / PIB medido en dólares corrientes (2010) –un indicador útil para calibrar la gravedad relativa del fenómeno entre diversos países–, la Argentina ocupa el tercer puesto (después de Trinidad y Tobago y Panamá) en el ranking regional de la fuga de capitales de América Latina y el Caribe, y el cuarto lugar del ‘Sur’ del mundo, dado que Kuwait muestra la peor performance (en consecuencia, muy probablemente también se destaca en el nivel incumplimiento tributario asociado a la fuga). La relación riqueza offshore / PIB (medido en dólares corrientes) de Argentina, algo superior a 1, cuadriplica la de Brasil (24% aproximadamente) y es cerca de dos veces y media más elevada que la de México (40% aproximadamente). Por otro lado, si se realiza esa misma relación pero contemplando los PIB estimados de acuerdo a la “Paridad del Poder Adquisitivo” (PPP) de las monedas –un indicador que permite la comparación entre distintos países eliminando los diferentes niveles de precios que existen entre ellos–, la Argentina se ubica en el cuarto lugar de América Latina y el Caribe, y en el quinto lugar del ‘Sur’ del mundo”.

Como se ve, le debemos a nuestra élite un lugar exitoso en el podio mundial de fugadores. La AFIP intimó a los integrantes del listado para que pagaran sus impuestos y trajeran su dinero, ya en blanco, al país. La Ley de Blanqueo, pese a que era generosa porque suspendía las derivaciones penales para los evasores siempre y cuando no tuvieran dinero producto de la trata o el narco, apenas logró repatriar algo más de 1000 millones de dólares. Bueno, ahora la AFIP los denunció ante el fuero Penal Tributario y se armó gran revuelo. ¿Qué puede pasar de aquí en más? El autor de estas líneas es optimista con la información y la conciencia que esta puede generar (permite ver las caras a los beneficiarios de la operatoria del HSBC, descubre un robo al fisco) aunque pesimista con los resultados inmediatos: no hay casi condenados por evasión en la historia reciente, gracias a la acción de abogados, contadores, lobbistas y consultores económicos con pantalla que los protegen. Habrá alguna multa al banco, se confirmará que los banqueros y empresarios tienen bastante merecida la desconfianza que la ciudadanía le atribuye a sus chanchullos y no mucho más, por el momento.

Porque la pelea sigue siendo política.

A LOS TIROS. Al amante de las pistolas Glock que ejerce de juez federal hace más de 20 años, cosechó 60 denuncias en su contra y tiene diez pedidos concretos de destitución, que en menos de 72 horas allanó la sede constituida de Hotesur y exigió de modo prepotente las declaraciones juradas de la familia presidencial, le corresponde un mérito cristalino: desnudó por torpeza innata que está en abierta guerra personal con el oficialismo y no encabezando una cruzada contra las prácticas corruptas de la política en general. Si el “mani pulite” en la Argentina viene asociado a su historial de Tandanor, muerte de hemofílicos y la tragedia de Once, su accionar quedará retratado en una decena de tapas negativas y catastróficas de Clarín y La Nación, no mucho más. Bonadio no es el fiscal Campagnoli, aunque este último haya querido protegerlo con su capa de dudoso superhéroe armada con papeles de diario. Campagnoli tuvo decenas de denuncias por mal desempeño y abusos diversos, su ideología es reprochable desde el más sensato progresismo democrático. Su conservadurismo irrita, su antikirchnerismo clarinesco es evidente. Pero, hasta donde se sabe, nunca ejerció el comercio en simultáneo con su actividad en el Poder Judicial.

En el despliegue de Bonadio hay parcialidad, enojo manifiesto, y hasta podría decirse que un trato insidioso hacia la mujer titular del Poder Ejecutivo. No porque la presidenta no puede ser allanada (en una República, todos somos iguales ante la ley, incluso la presidenta), sino porque la saña, el tufillo a operación política, el encarnizamiento con sus hijos –que no son los del menemismo que lo convirtió en magistrado–, el abastecimiento logístico de Clarín y La Nación para justificar sus procederes, impone una mínima cuota de sensatez general como para decir lo obvio: la presidenta merece idéntico trato que los otros, nunca uno peor. La inversión de la carga de la prueba en asuntos del funcionariado es una cosa. Casi la misma que le corresponde al juez. Pero usar la figura presidencial para blindarse de las acusaciones –y esto dicho por fuera de las defensas apologéticas de Cristina Kirchner que salen del riñón oficial– se parece mucho a levantar un falso escudo personal que pisotea instituciones garantes de la convivencia democrática. Bonadio debe dar explicaciones en el Consejo de la Magistratura, como las viene dando Norberto Oyarbide: no por avanzar sobre la presidenta, esto es lo de ahora, hay otros antecedentes que aquí se enumeran (http://www.telam.com.ar/advf/documentos/2014/11/54776d7dac109.pdf).

Desconectar su accionar del contexto sería ingenuo. Detrás de su avance alocado se oculta la oposición de la judicatura conservadora al gobierno. La lista del radical antikirchnerista Ricardo Recondo ganó las elecciones de la Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia Nacional que buscan frustrar el nuevo Código Procesal Penal que quita el poder discrecional a los jueces federales y se lo da a los fiscales que dependen de Alejandra Gils Carbó, funcionaria a la que aborrecen por lo que tiene de bueno: no pertenece a ninguna cofradía reaccionaria del único poder que, del ’83 a la fecha, sigue resistiendo los cambios democráticos convirtiéndose en los hechos en la trinchera de los intereses del poder económico, el mismo que fuga los capitales.

A propósito, la charla entre Recondo y Jorge Lanata en Radio Mitre del viernes 28 es de antología. Si Bonadio es un jugador rústico, Recondo es un combatiente nepalí en operaciones. Hablan sobre el asunto de Hotesur y el jury en el Consejo contra el magistrado:

Lanata: ¿Bonadío es el nuevo Campagnoli?

Recondo: Van a tratar, sí…. Acá lo grave que puede suceder, que no sucedía cuando estábamos nosotros, es que si bien necesitan los dos tercios para hacerle un jury a un juez, con simple mayoría le pueden imponer una sanción y la acumulación de sanciones es causal de juicio político. Entonces pueden hacer este recorrido para tratar de parar la investigación. Esto es escandaloso, pero en este país lo escandaloso parece rutinario. Es tan burdo que no van a conseguir los dos tercios, es como cuando la doctora Gils Cargó quiso asociar a 200 empleados de ella para ganarnos la elección en el Consejo, que igual no hubiera podido ganarnos. Son maniobras de un país bananero (…)

Lanata: El gobierno desde el Código Civil en adelante encaró algunas reformas. Algunas las logró, y en otras fracasó, como el caso de la democratización de la Justicia. ¿Cómo se imagina que van a quedar esas normas en un nuevo gobierno?

Recondo: Mi idea es que si el gobierno que venga se pone a tratar de deshacer el ovillo como Penélpe se le van a pasar los cuatro años y después lo van echar porque no ha podido hacer ninguna gestión. Yo creo que esto tiene que ser un golpe de cirugía mayor donde se tiene que dejar sin efecto todo esto (…) Bueno, quien venga va a tener que hacer cirugía mayor. Va a tener que decir “acá, esto, se cortó todo”. Los 50 mil empleados que están nombrando por todos lados cesaron en el mismo momento, se derogan esas leyes. Porque si no, le digo, va a pasar que se van a pasar peleando…

En fin, Recondo quiere “un golpe de cirugía mayor”. Se presume que habla de una política pública del sucesor democrático a este gobierno, ¿no? Ay, el inconsciente freudiano… Menos mal que hay elecciones, los militares están en los cuarteles y la Argentina es distinta a la que fue en el siglo XX. Cuánta nostalgia sienten algunos, que no pueden reprimir ante el micrófono las ganas de volver a lo que ya no va a volver. Nunca más.

MAGNETTO VIVE. Estaba allí, en primera fila, junto a José Aranda, a unos metros del presidente del HSBC, Gabriel Martino, en el salón “Juan Pablo II” de la Universidad Católica Argentina. Detrás de su nuca, aparecía Venegas. Desafiante y feliz, acunado por la sonrisa de sus pares para la foto, el ideólogo de la oposición política y mediática al kirchnerismo, el jefe del neoliberal Foro de la Convergencia Empresarial, escuchaba lo que el representante de Techint, Luis Betnaza, tenía para decirle a la clase política: “Yo no creo que haya un debate entre el Estado y el Mercado. Creo que el Mercado le va a ganar al Estado, y el debate es cómo liberar las fuerzas del mercado para producir.” Sentados, disciplinados, haciendo banquito, estaban Mauricio Macri, Sergio Massa, Ernesto Sanz, Julio Cobos y Hermes Binner. Según la crónica de Infonews, “los empresarios presentaron una serie de estimaciones propias en caso de aplicar un programa económico de liberalización económica. Esto incluye U$S 73 mil millones en exportaciones de las automotrices, U$S 37 mil millones de intercambio con Brasil, U$S 24 mil millones de inversión para 15 proyectos mineros, y U$S 200 mil millones en exploraciones de petróleo, de las cuales U$S 140 mil millones serán en no convencional (…) Por el lado del sector financiero, Claudio Cesario, de la Asociación de Bancos de Argentina (ABA) sostuvo que podemos financiar hasta U$S 500 mil millones. Hay que recuperar la confianza. Hay U$S 220 mil millones de dólares en el exterior (NdR: se calcula, exactamente, que son 399 mil millones). También podemos conseguir U$S 20 mil millones de inversión extranjera.”

Traducido: si el gobierno democrático hace lo que los empresarios y banqueros que Magnetto lidera quieren, ellos se dejan de evadir y traen los capitales que fugaron al exterior durante todos estos años como autopréstamos. Quieren el gobierno. Y, una vez que lo vuelvan a tener, volver a diseñar un país donde el Estado, en vez de husmearle balances y cuenta en el exterior, los ayude a ganar más plata.

Lo de José María Arancedo, titular de la Conferencia Episcopal Argentina, no estuvo del todo mal, pareció una apelación cristinista, casi evangélica, frente a los barrabrava de la renta: “Agradezco cuando nos ayuden para las obras, pero el mayor acto de caridad es generar empleo (…) El verdadero liderazgo supera la prepotencia de poder. La ejemplaridad viene de arriba, de los que tienen algún tipo de responsabilidad.”

Unos 500 empresarios lo aplaudieron protocolarmente. Ya habían presentado en sociedad su ultimátum devaluatorio: menos Estado, un dólar más caro, para retornarlos y comprar activos a bajo precio, y quedarse otra vez con el país, como cada diez años. A metros de allí, la AFIP denunciaba la mayor lista de evasores de la historia impositiva y Bonadio se llevaba las declaraciones presidenciales bajo el brazo como escudo de sí mismo y de todo un sistema conservador del privilegio.

Si algo dejó el 27N para comprender la excepcionalidad política del kirchnerismo es que bajo su gobierno se hicieron visibles los verdaderos engranajes oxidados del poder en la Argentina.

Eso, y el haber iluminado el escenario dramático donde todos, absolutamente todos, nos movemos.

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04/12/2014 Posted by | General, Justicia, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Reflexiones | , , , , , , , , , | Deja un comentario

El presente visto desde el futuro – Roberto Caballero


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Con el fallo de la Corte por la Ley de Medios, todo el sistema político antikirchnerista quedó a la derecha. El cambio de época y la anacronía del país conservador.

Roberto Caballero

Relatar un cambio de época no es cosa sencilla. Desde el periodismo, la historia futura se escribe en tiempo presente. Un historiador tiene la oportunidad de juzgar las consecuencias de uno o varios hechos de modo reposado. El periodista, en cambio, debe actuar casi por instinto, separando lo anecdótico y lo trascendental de una noticia, mientras las cosas suceden sin respiro. Es difícil acertar en tiempos convulsionados.
Un cambio de época es la transformación radical de los paradigmas existentes. Hay un orden que entra en crisis, una manera de entender el mundo que es suplantada por otra y una realidad diferente a la conocida que comienza a vislumbrarse como sistema triunfante. El avance no es lineal, es oscilante. El sentido de lo que ocurre no es plano, tiene bajorrelieves. La velocidad no es continua, hay aceleraciones y frenadas bruscas. Pero algunos advierten por olfato, por lectura, por señales, que el proceso es indetenible.
Los lectores de este diario lo saben mejor que nadie. Tiempo Argentino acertó en apoyar desde el vamos la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Visualizó la importancia del Bicentenario. Destacó la soberanía nacional y popular como un valor recuperado. También se animó a investigar la trama oculta de la apropiación de Papel Prensa silenciada durante 27 años. ¿Por qué este diario pudo hacerlo y otros no? Porque al presente hay que verlo desde el futuro. Eso hicimos.
En la misma perspectiva, hay que decir que el demorado fallo de la Corte Suprema de Justicia que declaró constitucional la LSCA es una verdadera bisagra en la historia nacional. Un grupo económico poderoso, que acumuló en los últimos 35 años fortunas siderales para sus accionistas, capturó mercado de manera abusiva, ganó influencia política y administró los bienes simbólicos de toda una época, finalmente debe acatar una ley de la democracia para abandonar la concentración ilegal y dividirse en seis unidades productivas diferentes. (A propósito, una reflexión extra: era tan grande su posición oligopólica, que hacen falta seis empresas al límite de las posibilidades que la ley permite en igualdad de condiciones a todos los grupos, para que pueda adecuarse al régimen antimonopólico previsto en la norma).
Pero la Corte también reivindicó el rol del Estado como garante del derecho democrático a la comunicación y la libertad de expresión, y como autoridad regulatoria del mercado para impedir la homogeneización cultural y la supresión de voces en el discurso público desde posiciones monopólicas. Es un dato muy fuerte, que elude el lugar común del autoritarismo empresarial y recupera la lógica del bien común para la vida institucional. El fallo ratifica definitivamente un rumbo (más democracia, nunca menos) y marca un quiebre político y cultural profundo: es la ruptura con la doctrina libremercadista que dominó la escena del poder en los primeros dos tercios del último periodo constitucional de gobierno, y nada menos que desde la perspectiva de los Derechos Humanos que nuestra Constitución Nacional consagra, pelea clave de la democratización social.
Conviene hacer un poco de historia: la nueva LSCA vino a remplazar un decreto ley firmado por Videla y Martínez de Hoz, referencias claras del terrorismo de Estado y la Doctrina de la Seguridad Nacional, empeorado por los sucesivos gobiernos que aplicaron políticas neoliberales en sincronía con la matriz socioeconómica impuesta a sangre y fuego por la dictadura que asoló el país desde 1976 a 1983, pero cuyo legado reorganizador se estiró conceptual y materialmente hasta el presente, porque beneficiaba a los mismos sectores dominantes, en un siglo y en el otro.
No es casual que el litigio que llegó a la Corte haya sido el del Grupo Clarín SA. Se trata del grupo comunicacional que naturalizó los valores propuestos por aquella dictadura y apoyó la profunda reingeniería que esta llevó delante de modo criminal y masivo, también en su periodo de democracia restringida y de baja intensidad posterior. Clarín no fue el diario que denunció las violaciones de los Derechos Humanos, en sus páginas no hay constancia de la masacre ni de los masacradores, su rol precisamente fue invisibilizar el horror del genocidio de toda una generación para volverlo discutible, algo abominable. No acompañó a la dictadura, no fue un cómplice tácito: integró la superestructura dominante de una época que se extendió hasta ahora. Videla no les regala Papel Prensa. Junto a La Nación, Clarín le exige al dictador que se la arrebate a la familia Graiver para garantizar el manejo del relato. El papel, en los ’70, era como internet hoy. Quien lo manejaba, administraba el flujo informativo. Decidía qué decir y qué callar. En un tiempo de muertes planificadas, los diarios decidieron construir el texto omisor de las acciones del Estado terrorista. O peor aún, en un segundo tiempo: el texto justificador que sostuvo la Teoría de los Dos Demonios. Papel Prensa, obtenido en los camastros de tortura y la picana, es la base fundacional del monopolio que le permitió a Clarín sacarle Radio Mitre a Alfonsín, Canal 13 a Menem y el desarrollo de su cable, a De la Rúa más licencias, la Ley de Bienes Culturales a Duhalde y a Kirchner la fusión de hecho de Cablevisión y Multicanal, aunque nunca fue convalidada. Clarín hizo negocios ejerciendo la tutela, cuando no la extorsión, sobre los tres poderes del Estado constitucional. Porque Clarín era, hasta el fallo de la Corte Suprema que convalidó la LSCA propuesta por el kirchnerismo, el poder acumulado por la Argentina antidemocrática para restringir los avances de la democracia sobre las herencias del proceso que reorganizó el país en función de su objetivo primordial: renta para pocos y miseria para muchos. Cuando Clarín decía que nadie les aguantaba tres tapas, en realidad estaban exhibiendo su poder de fuego para mantener a raya a la política que los molestaba a los dueños del poder y del dinero. A los gobiernos constitucionales les llevó 25 años sacarse el miedo y romper con la lógica asociativa perversa que les proponían Clarín y la Asociación Empresaria Argentina. Néstor y Cristina Kirchner dieron el paso iniciático, corrieron el límite de lo aceptado. El, cuando dijo que Clarín estaba nervioso porque desde la Casa Rosada no respondían a sus exigencias, algo inaudito para sus accionistas, tributarios del viejo esquema de poder. Ella, enviando el proyecto de LSCA al Congreso de la Nación y soportando no tres, sino 500 tapas en su contra, derrumbando un mito. Ambos, impulsando la lucha contra la impunidad que exigían las Madres, las Abuelas y los nietos recuperados.
El Poder Judicial demoró un lustro más en darse ánimo para avanzar. Pero lo hizo. Después del fallo, sus integrantes, que hace una semana eran la reserva última de la república, reciben hoy, de parte de Clarín y sus satélites, el mismo trato despiadado que el grupo prodigó en todos estos años a los políticos insumisos a sus planes de eternización. No le faltaba razón a Clarín cuando consideraba al Poder Judicial como un aliado, claro. La otra gran pata que custodió el legado dictatorial surgió de allí. Muchos de sus integrantes sostuvieron la pátina pseudo-jurídica donde se asentó la impunidad de los ejecutores del genocidio, hasta que las políticas de Memoria, Verdad y Justicia derribaron esa protección. Muchos de sus integrantes también apoyaron la matriz neoliberal, la cristalización de una Argentina dual, convirtiendo el derecho empresario a hacer negocios en una especie de derecho natural y al mercado en un dogma en sí mismo, idea darwiniana si las hay. Por eso es tan importante el fallo de la Corte: porque retira al Poder Judicial de la órbita de los grupos concentrados, lo sustrae del influjo de los poderes fácticos y lo pone al servicio de una sociedad madura, que vive en una democracia con 30 años de vigencia ininterrumpida. Tal vez el frustrado proyecto para democratizar el Poder Judicial comenzó así, en vez de abajo hacia arriba como proponía el Ejecutivo, a la inversa, con esta sentencia cupular, que muy probablemente derrame sus efectos sobre el resto de la judicatura más conservadora. Es una chance, no una certeza. Sin embargo, todos somos testigos de que lo imprevisto sucedió. Esto es vivir un cambio de época.
Héctor Magnetto está en problemas. La estabilidad de su sistema de poder entró en crisis. Buena parte de la política y la propia Corte le perdieron el miedo. Sus socios no toleran lo que el lenguaje frio de las planillas contables les dice: el valor de las acciones del Grupo Clarín SA ayer era uno, hoy es su sexta parte. El dispositivo armado desde hace décadas para arrebatarles buenos negocios a los gobiernos mediante el lobby público y privado, hoy les hace hacer malos negocios a sus accionistas. Algo cambió. Lo siguieron en su última epopeya bélica: tratar de desbancar a Cristina Kirchner antes de que la Corte se pronunciara. Tuvo cuatro años, no pudo hacerlo. Se quedaron con la sexta parte de lo mucho que tenían. Seguirán siendo poderosos, pero en una escala que no le va a permitir hacer lo que hacía antes. Que sus accionistas hayan decidido usar la pequeña hendija que dejó David Martínez, su socio menor en Cablevisión, abierta en vísperas del 7D para adecuarse a la ley, es una derrota para Magnetto comparable a la rebelión que cualquier general sufre de sus coroneles, es como el amotinamiento en un barco donde el timón del capitán se pone en debate. Su estrategia de colisión frontal no dio resultado. El gobierno democrático no se tiró a la banquina como esperaba. Se preguntará, seguramente, en qué falló, dónde cometió el error. Una respuesta posible: la Revolución Industrial suplantó el trabajo manual por la mecanización, del mismo modo que la democracia vino a sepultar la arbitrariedad de los poderes fácticos en la sociedad moderna. El cambio de época es así. Produce ganadores y perdedores. Magnetto quedó abrazado a un orden anacrónico antidemocrático. Su mirada del mundo se oxidó.
El interrogante sigue latente. Se trata de una persona inteligente. Además, exitosa durante décadas. Los accionistas de Clarín le deben todo lo que llegaron a ser, hasta que sucedió lo de la Corte: el mayor conglomerado de medios de comunicación y derivados del país. Eso no lo hace un incapaz, más bien dice de él lo contrario. Su modelo de negocios, su método de injerencia en la vida política, su capacidad articuladora de mensajes que gobernaban el estado de ánimo de la sociedad, funcionó eficazmente mientras la herencia atemorizante de la dictadura cumplía con el rol disciplinador de las posibilidades democráticas. Ya no. ¿Por qué, entonces, no hizo un viraje antes del fallo de la Corte? ¿Por qué no cedió a los pedidos de Marcela Noble para que resigne la competencia a todo o nada contra el gobierno elegido por la voluntad popular? Ocurre que Magnetto tiene un inconveniente que la heredera del holding no tiene. Son dos palabras: Papel Prensa.
Para la causa judicial que investiga los delitos cometidos contra los Graiver, Magnetto no necesita un bufete de buenos abogados, que seguros los tiene y los puede pagar. Le hace falta, en realidad, toda la artillería mediática, toda la capacidad monopólica de unificación discursiva de su grupo, toda la fábrica de sentido trabajando en doble turno para poder herir al kirchnerismo, sus símbolos, sus referentes y las políticas de Derechos Humanos que impulsó en la última década. El fallo de la Corte, además, empeoró su dramática encrucijada personal: es una mala noticia advertir que la justicia se despabila de su antigua docilidad, justo ahora que la documentación secreta y reservada de la dictadura que empieza a hacerse pública aporta al expediente evidencia incontrastable de que el viejo “acuerdo entre privados” no existió. Magnetto quería Papel Prensa y la dictadura quería que Magnetto lo obtuviera. En el medio están las detenciones ilegales, las torturas y el terror que padecieron los Graiver. Es una situación muy delicada, desde el punto de vista procesal.
El juez federal Julián Ercolini tiene toda la documentación en su juzgado. Está el trabajo que hizo la Secretaría de Comercio Interior, “Papel Prensa, la verdad”; ahora se suman las actas reservadas y secretas de la Junta Militar cuyo hallazgo anunció el ministro Agustín Rossi y toda esta información administrativa es complementaria de la investigación periodística que Tiempo Argentino llevó adelante, descubriendo que el general Oscar Bartolomé Gallino se reunía con Héctor Magnetto y Bartolomé Mitre, directores de Clarín y La Nación, y luego confeccionaba los interrogatorios que padecía Lidia Papaleo de Graiver, ilegalmente detenida en un centro clandestino del Circuito Camps. Papel Prensa fue un botín, como tantas otras empresas que la dictadura arrebató a sus verdaderos dueños, en el marco de la represión ilegal y su objetivo de diseñar un país a la medida de sus ambiciones.
La saga de notas impresionantes que publicó este diario en 2010, con la firma de los periodistas Cynthia Ottaviano y Juan Alonso, permite comprender la operatoria del Estado terrorista en alianza con los medios de comunicación oficialistas del genocidio. Leerlas es adentrarse en el futuro, una vez más.
Los documentos que Rossi hizo públicos vienen a probar judicialmente lo que ya se había denunciado periodísticamente: que la Junta Militar presionó primero y detuvo después a los integrantes de la familia Graiver para despojarlos de Papel Prensa y en simultáneo entregársela a Clarín y La Nación. Pero no fueron simples beneficiarios: en el pedido de indagatoria a Magnetto y Mitre que la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación hizo hace tres años, se les asigna un rol protagónico en el desapoderamiento. Las nuevas evidencias también le dan la razón a Eduardo Luis Duhalde, el ya fallecido secretario que presentó la histórica denuncia.
Hay más en los documentos que ahora se conocen y están bajo estudio de Graciana Peñafort, directora de Jurídicos del Ministerio de Defensa, además coautora de la LSCA e implacable defensora de la norma en las audiencias ante la Corte. La dictadura genocida tenía un plan que se extendía hasta 1998. Hablaba en ellos de una “nueva república”. Allí aparece el sustento doctrinario del terrorismo de Estado: el golpe fue para cambiar la matriz productiva, licuar la soberanía cultural, desnacionalizar la economía y acoplar a nuestro país a un nuevo orden internacional, uno donde el capitalismo de rapiña era el triunfante y definitivo vencedor en la historia de la humanidad. Está escrito en los documentos, no es una especulación. No se trata ya de la interpretación de los intelectuales que acompañaron el movimiento de Derechos Humanos, que denunciaron el plan siniestro casi en soledad. Era el proyecto de los Videla, de los Martínez de Hoz, de los Magnetto, de los Noble y de los Mitre, entre otros apellidos asociados al “proceso de reorganización nacional” que propuso y llevó a cabo un baño de sangre como pretendida solución final al país que deseaban, que nació en los ’70 pero se terminó de configurar en los ‘’90

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Casi tres décadas más tarde, la Argentina es otra. El jefe de la Fuerza Aérea le avisa al ministro de Defensa sobre la existencia de estos papeles secretos, olvidados en una vieja oficina, entre trastos y muebles en desuso. La Corte no acata la voluntad expresa e impresa de Clarín para defender su oligopolio. Los socios minoritarios de la empresa se rebelan al CEO belicoso. La democracia sale de su extensa fase posibilista y se fortalece con un horizonte de profundización.
Esto también es el cambio de época. Solo había que animarse a verlo desde el futuro. «

La derecha no sabe leer

Hizo falta que la Corte Suprema se corriera con el fallo de la Ley de Medios un centímetro al centro de lo permitido por el statu quo para que todo el sistema político quedara a la derecha del kirchnerismo. Las cosas que se leen, teñidas de una malicia y un macartismo perimido, no se pueden creer. Ahora resulta que la ley que combatieron durante todo este tiempo es buena, y que los malos son los que quieran aplicarla. Primera conclusión: la derecha no sabe leer. De las casi 400 páginas del fallo, solo tres párrafos en la fundamentación del voto de Enrique Petracchi permiten sostener el embate que iniciaron contra la AFSCA y su titular, Martín Sabbatella; el resto, es una argumentación eficaz en sostener la autoridad regulatoria del Estado en el mercado audiovisual. Pero, así y todo, leen mal. El propio Petracchi advierte en su voto que su opinión sobre la independencia de la autoridad de aplicación no es vinculante, porque no forma parte del litigio de fondo. En síntesis, la oposición trabaja sobre algo que no existió en el expediente y es más clarinista que Clarín SA, porque el grupo de Héctor Magnetto decidió refunfuñando adecuarse a la ley que hay y no a la que fantasean sus satélites desorientados. El caso de Gerardo Milman, del FAP, es grave. Dice en público que la ley es inaplicable por inservible al mismo tiempo que acepta un cargo creado por la misma ley, ahora que se queda sin su diputación. Si fuera serio en sus alaridos republicanos, debería renunciar y no quedarse a cobrar un sueldo de un organismo creado por una ley en la que no creyó ni cree ni va a creer. ¿Desde qué convicción reciente traiciona a sus convicciones previas? Por lo demás, el macartismo desplegado por Sergio Massa, Clarín y Jorge Fontevecchia merece un párrafo aparte. Criticar a Sabbatella por su paso adolescente en el PC es hablar no tanto del kirchnerista Sabbatella sino del infantilismo ideológico de sus actuales atacantes. La identidad comunista tuvo en un siglo, 90 años de vida clandestina y persecución criminal, en muchos casos con un alto grado de consecuencia política militante, más allá de los resultados. El PC no siempre acertó en sus lineamientos, es cierto, pero en una democracia nadie es menos por su linaje ideológico original. Importan los hechos del presente. Ese tipo de críticas hay que dejárselas a Pando, los nietos de Camps y la resaca de la dictadura. De ese lado, y de ningún otro, se ponen solitos los que hablan de Sabbatella como si fuera Satanás. Se quedaron en 1989. Creyeron en Fukuyama. Se equivocaron. Eso duele. Si alguna vez sostuvieron que la historia acababa, no pueden venir ahora a querer ser protagonistas gramáticos de la historia que prosiguió pese a sus pronósticos funestos. Son el pasado, se la tienen que bancar. Son la derecha, aunque les duela, estéticamente e ideológicamente hablando.
TIEMPO ARGENTINO

10/11/2013 Posted by | General, Historia, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , | Deja un comentario

EL MÁS DÉBIL – Hugo Presman


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Cuando Jorge Lanata vegetaba sin trascendencia en el Canal 26 y buscaba un empleo bien remunerado, fue entrevistado por Ernesto Tenembaum, entonces en el grupo Clarín, y ambos coincidieron en que en el enfrentamiento por la ley de servicios de comunicación audiovisual, el grupo mediático más importante, y uno de los económicos más poderosos, era con relación al gobierno, el más débil. Y el director de Página 12, medio del cual se había ido según su propia confesión, por haber sido comprado por Clarín en 1994, sostenía que siempre se ubicaba o tal vez se alquilaba a favor del más débil. Héctor Magnetto, quien no encontraba en su numerosa tropa un publicista comunicacional de la magnitud de Lanata, decidió comerse un batracio originado en diferencias anteriores y lo contrató. El ex comediante del teatro de revistas, decidió cambiar los laureles un tanto marchitos de su pálido progresismo y decidió refugiarse en la próspera “debilidad” del multimedio del que había sido un precoz denunciador. La alianza ha resultado fructífera para los intereses económicos de ambos. Lanata llena sus bolsillos y engorda su ego, mientras Clarín mejoró considerablemente su poder de fuego ya que se había manifestado impotente de voltear al gobierno con unas pocas tapas de su matutino, acostumbrado como estaba a hacerlo como esos boxeadores acostumbrados a noquear a su rival con un golpe preciso, pero que pierden confianza cuando logran darlo pero el rival continúa en pie.

La alianza entre el showman y el multimedios tuvo resultados considerables, de resultas de la habilidad comunicacional de aquel y el poder económico de Clarín (que dicho sea de paso, puso todos los recursos a su disposición, poder considerablemente superior a sus débiles y amañadas investigaciones).

Así como Clarín vertebra y subordina a la oposición política, Lanata enardece a tramos considerables de las franjas medias, y su prédica tuvo exteriorización en los tres cacerolazos.
Disfrazado de periodista independiente, milita en el más descarnado periodismo militante a favor de grupo económico que lo contrató. Y sigue sosteniendo que es sólo un periodista, aún después de declarar: “Hay que lograr en las urnas que esta gente se vaya. Tenemos que sacar a esta gente votando a otra gente, pero esta historia no da para más. Que pierdan una vez el inconmensurable poder que tienen y que nos está haciendo mierda. Hay que cambiar.” Voy a hacer todo lo posible para que eso pase y yo les pido que hagan todo lo posible ustedes también.”

La prédica lanatiana resucitó a Elisa Carrió y ayudó en una proporción incuantificable a herir electoralmente al gobierno, mientras Clarín busca extender la inaplicabilidad de la ley de servicios de comunicación audiovisual en los artículos que lo afectan, confiando en el recambio presidencial del 2015.

El poderío político del “más débil”

Magnetto y Alfonsín: “La derrota del 14 de mayo fue dura y enseguida se planteaba el problema de la gobernabilidad ¿cómo podía seguir gobernando por 210 días un equipo que acababa de obtener ese veredicto de rechazo de las urnas y que tenía en contra no sólo el partido triunfante, sino también a los militares revoltosos, los empresarios poderosos, Iglesia y Sociedad Rural, así como los sindicatos unidos detrás de la coalición victoriosa? Muy pronto, la transmisión anticipada del poder al presidente electo llegó a ser la opción más probable. Como cuenta un amigo de Alfonsín, el ambiente era realmente tétrico: a comienzos de mayo se liberó el tipo de cambio, a instancias de los empresarios -quienes garantizaban su estabilidad- y al día siguiente el dólar se disparó al triple. “Estamos destrozados”, comentó Alfonsín ante dos testigos cercanos, Simón Lázara y Marcelo Stubrin. “Aguanten, escuchen y recuerden. Algún día les vamos a pasar la factura”. Después de la derrota planteaba a los grandes empresarios: “Déjenme llegar a diciembre”, y Héctor Magnetto, presidente del poderoso grupo de prensa Clarín le contestó: “Ustedes ya son un obstáculo.” (“Raúl Alfonsín. La democracia a pesar de todo” de Andrew McAdam, Víctor Sukup, Claudio Oscar Katiz página 231. El testimonio pertenece a Simón Lázara 31-08-1999).

Magnetto y la presidencia: “El dueño del Banco Mariva, Chicho Pardo, le había preguntado a Magnetto en el 2003 por qué no se presentaba él como candidato a presidente, y que éste le había contestado: ¿Por qué querés que pierda poder?” (“Pecado Original. Clarín, los Kirchner, y la lucha por el Poder” de Graciela Mochkofsky, Página 142).

Magnetto y Menem: “La crisis se precipitó: 1988 era año preelectoral. Los principales candidatos a suceder a Alfonsín apoyaban públicamente la privatización de los medios estatales, como parte de una reducción de gastos de un Estado en bancarrota. Magnetto habló con Cafiero, quien accedió a que, si ganaba, tendría canal 11 o Canal 13. Clarín, a su vez, lo apoyó decididamente en las elecciones internas de su partido, pero, para sorpresa colectiva, Cafiero perdió ante Carlos Menem, el pintoresco gobernador de la Rioja al que muy pocos- incluido Magnetto- se habían tomado en serio hasta ese momento. En este punto Magnetto decidió asegurarse y se dirigió a todos los candidatos que competirían en las presidenciales de 1989 para hacerles saber los deseos de Clarín. Menem, persuadido por dos de sus principales asesores, su hermano Eduardo y el mendocino Eduardo Bauzá, de que le convenía tener a la prensa de su lado, envió a Magnetto la promesa que si ganaba las presidenciales derogaría el artículo 45 y privatizaría los canales y radios estatales. Magnetto la tomó como un reaseguro adicional, aunque la suerte electoral de Menem era una incógnita. El 14 de mayo de 1989, en medio de una hiperinflación pavorosa, saqueos populares a comercios y supermercados y caos financiero, Menem ganó las elecciones anticipadas con el 47% de los votos contra el candidato Eduardo Angeloz. Dos semanas después, rendido en todos los frentes, Alfonsín envió al Congreso un proyecto para derogar el artículo 45. Pero el presidente electo quería el mérito para sí. El 12 de junio Menem invitó a Magnetto a su residencia de gobernador de la Rioja. Sin rodeos le confirmó: “Vamos a privatizar rápidamente el 13 y el 11. No podemos seguir perdiendo millones y millones con algo que los privados pueden hacer mucho mejor. Nos interesa que esto salga bien y que participen empresas nacionales.” “Quedó resuelto. No hablaron mucho más porque se anunció la llegada de Rodolfo Terragno, ministro de Alfonsín, que entraba con su secretaria, su jefa de prensa y una taquígrafa, a comunicar al riojano que debería asumir el cargo antes de lo previsto. Alfonsín anunciaría su renuncia esa noche, el gobierno no aguantaba más. Almorzaron todos juntos, luego, Menem ordenó que un auto llevara a Magnetto y a un misterioso participante del almuerzo- que Terragno creyó entender era el dueño de un astillero griego- a recorrer la ciudad, mientras él negociaba la sucesión con el enviado de Alfonsín. Esa noche, con la moneda en caída libre, estado de sitio y un nivel récord de pobreza, el Presidente comunicó al país su dramática renuncia. Era el peor momento de la joven democracia, y el comienzo de una era dorada para Clarín.” (“Pecado Original. Clarín, los Kirchner, y la lucha por el Poder” de Graciela Mochkofsky” Pagina 98 y 99).

“El día en que Rodolfo Terragno viajó a la Rioja para comunicarle a Carlos Menem la renuncia de Alfonsín, encontró al candidato peronista bien acompañado: era Héctor Magnetto.” (“Años de Rabia. El periodismo, los medios y las batallas del Kirchnerismo” de Eduardo Blaustein, página 106).

Años después, Menem reconocería lo que el consideraba su único error en el ejercicio de la presidencia. El 8 de julio de 1992, el riojano le declaraba a un periodista de La Nación: “Haber derogado el artículo 45 de la ley de radiodifusión. No medí las consecuencias. Lo hice para afianzar la libertad de prensa, pero esa anulación permitió la existencia de empresas que tienen un canal de televisión, radio, Papel Prensa, un diario y una agencia informativa. Yo no hablo de coartar la libertad de prensa, paro tampoco hay competencia en lo que hace a la información. No esperaba que algunas empresas se convirtieran en propietarias de diarios, canales de televisión, radios y hasta una cuota de Papel Prensa. Es un error que tendremos que subsanar”. Indudablemente, ya era tarde para lágrimas.

Magnetto y Duhalde: “La Ley de Protecciones Culturales también pasó a la historia como la “Ley Pro Clarín” y fue votada durante la presidencia de Eduardo Duhalde. El gran benefactor de los pesificadores asimétricos gestó la Ley Clarín para salvar al Grupo. En el peor momento de la crisis, en febrero de 2002, llegó la primera modificación de la Ley 24.522 de Concursos y Quiebras, cambios que llevaron a bautizarla nuevamente con el poco original rótulo de Ley Clarín, porque favorecía la posición del diario. La nueva ley extendía los plazos de negociación, que eran 7 a 9 meses de 14 a 24, y eliminaba la posibilidad del cram down, una etapa que inquietaba a Ernestina Herrera de Noble y sus ejecutivos, ya que podría permitir que un acreedor se apropiara de la compañía en una fase previa a una eventual quiebra. El caso tuvo un nuevo capítulo el 4 de diciembre de 2003, cuando el Senado de la Nación aprobó una segunda modificación a la Ley de Concursos y Quiebras, según las especificaciones aportadas por Clarín.” (Walter Goobar “Breve historia de las leyes pro Clarín).

Magnetto y la oposición: La capacidad de convocatoria de Magnetto quedó demostrada una vez más en agosto del 2010, cuando citó a los referentes de la oposición en una reunión secreta que hizo trascender a través de las páginas de La Nación. Estaba preocupado por enterrar al kirchnerismo. “Política on line” escribió: “Entretelones de la reunión de los peronistas disidentes con Macri y Magnetto. El encuentro fue el martes y tuvo como protagonistas a Duhalde, Macri, Solá, De Narváez y Reutemann. Duhalde pidió a los suyos no ahondar en detalles mientras que Solá y Macri se culpan mutuamente de haberlo filtrado. Reutemann, también presente, habría reiterado que no competirá por la presidencia y ya lo acusan de tener un acuerdo con Kirchner.”

Magnetto, Kirchner y la competencia: “Cuando recibió las primeras demandas del grupo -especialmente la fusión de Cablevisión y Multicanal- Kirchner desarrolló la idea de contrapesar el poder de Clarín. En el invierno europeo de 2004 invitó informalmente a Jesús Polanco, entonces el principal accionista del grupo Prisa, a convertirse en jugador local del mercado de diarios. Según contó un testigo, en una comida en la embajada argentina en Madrid le preguntó como al pasar: -¿Por qué no saca en la Argentina un diario como El País (de Madrid)? -No me haga pelear con Magnetto. (“Clarín. El gran diario argentino. Una historia” de Martín Sivak, página 387).

Kirchner no sabía entonces lo que se revela ahora en el libro del español Ramón Reig que escribió en su libro “Los dueños del periodismo”: Prisa, Telefónica y otro grupo español de comunicación, Vocento, propiedad de ABC y hasta 2009, de una parte del accionariado de Tele 5 ( junto a Silvio Berlusconi, que mantiene la mayoría de la propiedad de la cadena) tienen ellos como accionista de referencia al banco BBVA….En 2009, Prisa firmó una alianza con Clarín para promoción mutua”. “Prisa” en la Argentina es dueña de Radio Continental, un medio virulentamente opositor, con la excepción del programa de Víctor Hugo Morales.

Magnetto y Ruckauf: “Previamente, en el marco de un acuerdo entre Duhalde y Cavallo, enfrentados ambos con Menem, Duhalde había encomendado a Alberto Fernández la misión de convencer a Cavallo de que apoyara la candidatura de Ruckauf para gobernador de la Provincia de Buenos Aires, porque con el PJ solo perdería frente a Fernández Meijide. En aquellos años Ruckauf no tenía empacho de decir en privado: “Antes de tomar ninguna decisión importante yo consulto a Magnetto” (Jorge Fontevecchia, diario Perfil 28-08-2013).

Magnetto y el conflicto campestre: “ De todos los canales de noticias fue TN- Todo Noticias-, del grupo Clarín- el que presentó el conflicto de un modo sesgado. Desde el inicio catalogó como “paro histórico” una medida de fuerza con cortes de ruta que impedían el libre tránsito y ponían en riesgo el normal abastecimiento de las ciudades. La relación del grupo Clarín y el gobierno sufrió entonces un resquebrajamiento. La excusa para explicar su proceder- que los demás canales de noticias apelaban a la misma lógica por una demanda del mercado- sólo sirvió para dinamitar cualquier posibilidad de comprensión. Kirchner hablaba con los directivos del grupo y su enojo aumentaba………Esa actitud periodística sólo sirvió para que Cristina reafirmara su presunción que siempre la acompañó: que el grupo Clarín no quería que fuera presidenta. Decía haberlo percibido tras un almuerzo desarrollado en Olivos antes que se conociera su postulación. En esa oportunidad Héctor Magnetto que desconocía la decisión ya toada de que Cristina sería candidata, había explicado las razones por las que Néstor debía ser reelecto. Tal vez hacía exactamente lo que hacen casi todos los empresarios cuando enfrentan al Presidente: dicen lo que éste quiere escuchar. Cristina, sin embargo, no lo entendió así. Lo interpretó como un rechazo a su persona…” “Políticamente incorrecto. Razones y pasiones de Néstor Kirchner” de Alberto Fernández

Magnetto y Cristina Fernández: “A mí en el 2008 me quisieron destituir. Si. No tengo ninguna duda. No habían querido que fuera yo la candidata. Fundamentalmente el grupo Clarín. Magnetto lo había ido a ver a Néstor a Olivos y le había dicho que no me querían como candidata. Se lo decían a todo el mundo. El otro día me vengo a enterar…Preguntale a Florencio Randazzo, pedile que te cuente cómo era, cuando él estaba convencido de que iba a ser yo la candidata, Felipe Solá le decía “no, eso se cae, mirá que yo hablo con Alberto Fernández y me dice que eso se cae”. Y Randazzo le decía “pero mirá que yo hablo con Néstor y es la candidata”, y el otro que insistía que no, que yo no era. El Grupo estaba ejerciendo mucha presión, eso yo lo sabía. Lo que no sabía era que el vocero del Grupo, hacia adentro, era nuestro jefe de gabinete. En el 2008, la 125 pasó de ser una decisión política aislada a ser el eje de discusión de todo el modelo económico y social. Por eso digo que fuimos obligados a la pelea. La situación nos obligó a pelear por defender el gobierno. Vos prendías la televisión ese año y escuchabas las cosas que decían de mí y de Kirchner, y nunca le habían dicho a nadie. A nadie. Nunca. Yo puedo hacer discursos con contenidos fuertes, pero son conceptos. Me devolvían agravios personales, uno atrás del otro.

Se me negaba hasta el derecho de defenderme. Cuando critiqué la caricatura de Sábat, en lo que yo aparecía con la boca tapada y Néstor en mi cerebro, cuando apareció Moyano con las manos atadas y manchadas de sangre. No, el hecho de ser un excelente caricaturista no te pone en un lugar intocable. ………¿ Por qué esos excelentes caricaturistas nunca han retratado a la señora de Noble dándole la mano a Videla? ¿Eso no se puede decir, no se puede observar, hay que callarse? “

(“La Presidenta. Historia de una vida” de Sandra Russo Página 243 y 244).

La conformación del poder mediático

El periodista Federico Bernal lo ha descripto con una notable precisión: “Como es sabido, los noventa no fueron sino la fase superior de los ochenta, cuando al compás de la destrucción del aparato estatal y la intervención mercadista, la privatización, extranjerización y concentración mediática estuvo a la orden del día. Tratóse, sin lugar a dudas, de un segundo 1492. Se crearon y consolidaron grupos gigantescos de comunicación como Televisa (México), O Globo (Brasil) y Cisneros (Venezuela). En Argentina fue el grupo Clarín.” Al respecto el especialista de la Universidad de Sevilla, Ramón Reig, escribió: “Tales grupos deberían llamarse conglomerados, en función de las siguientes características en común: su conexión a redes financieras y tecnológicas; su tendencia a la fusión-concentración; compartir la propiedad de alguna empresa mediática o de otro tipo; fijar el “orden del día” del mundo a través de sus servicios audiovisuales y de prensa; e influenciar en mayor o menor medida en las culturas / mentalidades de los pueblos.”

El más débil

Clarín, durante la dirección de Héctor Magnetto, ha instrumentado a su diario como el caballo de Troya para la obtención de fructíferos negocios y cubrir la mayor parte de las actividades económicas. Durante la dictadura establishment-militar, junto a dos diarios socios y el estado terrorista, obtuvo el monopolio del papel de forma poco clara, con lo cual se apropió del insumo principal y se convirtió en el diario de mayor circulación e influencia. A Alfonsín le arranco el proyecto de derogación del artículo 45 de la ley de la dictadura que impedía que un diario tuviera una radio. Con Menem se adueñó de Canal 13 y la legalización de Radio Mitre. Con Duhalde, el salvataje de la pesificación y la Ley de Bienes Culturales. Con Kirchner la unificación de Cablevisión y Multicanal. Previamente a través del monopolio del fútbol, consiguió la adquisición de numerosos cables a los que previamente fundía no dándole la posibilidad de emitir el fútbol codificado, que sí otorgaba a un canal competidor propio. El haber conseguido la postergación de la aplicación de la ley de medios audiovisuales por cuatro años y con la posibilidad que la Corte Suprema de Justicia determine un empate que encubra un notable triunfo para el multimedios, revela la envergadura de su poderío. El filósofo griego Protágoras podría confirmar su aserto, de hace aproximadamente 2300 años: “La justicia es lo que el hombre rico dice que es.”

Uno de los méritos del kirchnerismo es haber puesto en el tapete, en los casos de movimientos populares, la diferencia entre el poder del gobierno y el poder económico. La historia revela que Lanata y Tenembaum sostienen una falacia cuando afirman quién es el más débil.

Mucho más cerca de la verdad, estaba el político radical César Jarolavsky quien decía con notable profundidad: “Clarín ataca como un partido político y se defiende con la libertad de prensa.”

DIARIO REGISTRADO

05/09/2013 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

“A Clarín se le acabó el libreto de mentiras”


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El titular de la AFSCA evaluó las audiencias en la Corte por la Ley de Medios y defendió los argumentos del Estado.

Por:

Felipe Yapur

La tensión que produjeron las dos jornadas de audiencias públicas, organizadas por la Corte Suprema por la Ley de Medios, ya pasó. Para el titular de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA), Martín Sabbatella, esta experiencia fue útil para demostrar, con firmeza argumental, la constitucionalidad de la norma y la endeblez de las explicaciones expuestas por el Grupo Clarín. Pero sobre todo, afirma, sirvió para demostrar que lo que está en juego es “la lógica de la voracidad del mercado contra la idea del Estado como regulador para garantizar derechos de toda la sociedad”.

–El debate en las audiencias dejó entrever una disputa entre dos intereses muy definidos. Por un lado el interés público confrontado por las necesidades de una empresa poderosa…
–La audiencia dejó en claro que los argumentos de la constitucionalidad son rigurosos, fuertes y se basan en tener la absoluta convicción de que el Estado tiene la facultad de regular el mercado de la comunicación audiovisual. Además, es absolutamente necesario hacerlo porque hay un mandato constitucional. Por lo tanto, regular el mercado garantiza la libertad de expresión, el derecho a la información y comunicación del conjunto de la sociedad. Los que defendieron la inconstitucionalidad tuvieron como único argumento la defensa del interés de la empresa o su rentabilidad y esta no puede estar por encima de los derechos que tiene el interés público. Eso quedó muy claro porque la lógica del pensamiento del Grupo Clarín gira alrededor de su escala y modelo económico y dice que hay que preservar. Obviamente, el Estado debe pensar en ser garante del conjunto de los derechos de todos los argentinos y no de una empresa en particular.
–¿Confrontaron dos paradigmas?
–Sí, la lógica de la voracidad del mercado contra la idea del Estado como regulador para garantizar derechos. La audiencia sirvió para dejar bien en claro sobre si la ley es o no constitucional. Nosotros defendemos algo justo, nos asiste la razón y desde el otro lado se notó que no podían defender su postura porque era imposible de hacerlo. Clarín dice que la aplicación de la ley puede fundirlos y demostramos que es absolutamente falso.
–¿De qué forma?
–Cuando todas las empresas de la Argentina presentaron su plan de adecuación, menos el Grupo Clarín, no quiere decir que tengan vocación suicida. Todo lo contrario, entienden que deben adecuarse a la ley y si tienen que vender, transferir o achicarse lo hacen porque toda ley antimonopólica propone eso. Una cosa es que la ley te limite la rentabilidad o el crecimiento y otra cosa que te haga inviable. El otro dato que lo demuestra es el socio de Clarín, que tiene el 40% de las acciones de Cablevisión, vino a la AFSCA para adecuarse. Este socio, que hace negocios en otras parte del mundo, no creo que sea un suicida. Ya transcurrieron cuatro años de mentiras e inventos de Clarín para frenar la ley. Me parece que se les acabó el libreto.
–Uno de los abogados de Clarín ya anunció que recurrirán a cortes internacionales en caso de un fallo adverso.
–Clarín intentará hacer todo lo que pueda. Ya demostró (Héctor) Magnetto eso de no tener límite porque no está en la búsqueda de una empresa audiovisual exitosa. Esta ley no se los impide. Si hubieran adherido a la adecuación voluntaria presentaban su propio plan y continuarían siendo la empresa más importante del país. Sólo tendrían que convivir en armonía y equilibrio. Así se termina eso de que haya uno al que su tamaño le permite destruir a otras compañías con prácticas desleales. Los límites de la ley no les sirven porque les impiden manipular información, condicionar el rumbo del Estado y la democracia.
–El dinero es la fuente del poder y no las ideas…
–Su lógica es clara. El poder económico les permitió condicionar el rumbo de la política, de la economía y, por ende, del país. Así lo hicieron durante décadas. Esto no lo inventamos nosotros los kirchneristas. Lo dijo (Raúl) Alfonsín en un discurso en la Sociedad Rural. Clarín afianzó su poder a través de la dictadura militar, con el Terrorismo de Estado, en los años noventa y también extorsionando a los cableoperadores Pymes con el fútbol. Con ese poder condicionaron la democracia y es cierto que no se bancan no decidir más.
–La ley contó con el respaldo de varios partidos pero que hoy mantienen silencio. ¿Se borraron?
–Esta ley fue una de las más debatidas y con mayor participación social. Que hoy no digan nada demuestra que para mantener su política actual, de confrontación directa con el gobierno, tienen que traicionarse a ellos mismos, sus propios rasgos constitutivos, sus orígenes. Decidieron ponerse al servicio de quien articula el arco opositor que no es otro que Magnetto. Sólo así consiguen centímetros en los diarios o minutos en las pantallas.
–¿Y qué pasa si la Corte se expresa en contra del Estado?
–Sería una situación difícil porque no resuelve el problema que tiene la Argentina. Continuará la concentración mediática que sí lesiona la libertad de expresión y continúa existiendo el mandato de la Constitución para que el Estado lo resuelva.
–La Corte está ante una definición crucial…
–La Corte discute si esta herramienta legal se puede utilizar. Nosotros estamos convencidos sobre su constitucionalidad y las audiencias ayudaron a confirmarla porque Clarín no ofreció un argumento que demuestre lo contrario. Pero si la Corte falla en nuestra contra, el problema de la concentración mediática seguirá existiendo y no será un problema de este gobierno sino de la democracia.
–¿Y si señala una corrección en la ley?
–La ley es constitucional y no me imagino otro escenario.
–También debería ser difícil imaginar que la Corte priorice un interés particular, por más poderoso que sea, por el interés público.
–Nunca puede haber un interés particular por sobre el interés de todas y todos. Nunca puede estar el interés económico de una empresa por sobre la libertad de expresión, del derecho a la información y comunicación. Está en manos de la Corte si nuestra democracia sigue avanzando o retrocede.
–Las empresas que cumplen con la ley deben estar mirando este proceso.
–Deben estar expectantes porque son parte de este mercado. Lo que es cierto es que el fallo de la Cámara, que tiene para análisis la Corte, está hecho a medida para el Grupo Clarín porque declara inconstitucional lo que afecta a los intereses del grupo y mantiene aquello que sí afecta a la competencia. Si esto no se corrige entonces Clarín mantendrá su posición dominante en el mercado con el agravante de que se regula a sus competidores y a ellos no. Esto generará un nivel de desigualdad e injusticia muy grande. Por eso creo que es preciso que se haga justicia y lo más justo es que esta ley de la democracia se pueda aplicar.
–Esta disputa legal está enmarcada en otra mayor y tiene mucho que ver con el tipo de país que quiere la Argentina.
–Así es. Porque la ley desnuda un debate entre la Argentina del futuro o la del pasado. La que se inauguró en 2003 es la que deja atrás el neoliberalismo y que recupera la idea de nación, patria y soberanía. Construye un nuevo paradigma donde el Estado tiene el rol de garante de una sociedad de derechos donde lo público deja de ser lo de nadie para ser lo de todos. Esta ley pone en evidencia si la democracia es la voluntad popular, que se expresa a través del Parlamento y en la Casa de Gobierno, o si deciden las corporaciones. Lo que debe quedar en claro es que el mercado sin Estado es mercado negro y en esta Argentina que estamos construyendo eso no corre más. «
TIEMPO ARGENTINO

01/09/2013 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , | Deja un comentario