America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

Una cuestión de confianza – Hernan Brienza


Una cuestión de confianza
Méndez salió a marcar la cancha con las paritarias. Las certezas e incógnitas de los candidatos.

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Ya comenzaron a marcar la cancha para el 2016. Ya anunciaron cuál va a ser la primer conquista de las mayorías que van a querer cargarse: Héctor Méndez, referente de los industriales, exigió la caída de las negociaciones colectivas de trabajo con el argumento de que “en un país serio, sin inflación, no hay paritarias”. Más allá de tener que recordarle a los formadores de precios que en un “país serio” las tasas de ganancias son mucho menores que en Argentina, que la especulación está limitada por el sistema impositivo y que la fuga de capitales es mínima, conviene hacer un alto en el camino para pensar el futuro inmediato.

Mauricio Macri, el candidato de los poderosos, ya anunció que le iba entregar a los empresarios y especuladores el tipo de cambio llave en mano para que puedan transferir ingresos a piacere. Con lo cual, nada nos permite dudar de que las paritarias son para él nada más que un estorbo y que no tendrá problemas en sacrificarlas en nombre de la acumulación de riquezas. Pero la pregunta más insidiosa es la siguiente: ¿qué harán los precandidatos del Frente para a Victoria? ¿Entregarán las paritarias? ¿Las convertirán en una Gran Paritaria Nacional que fije un techo porcentual para los salarios de los trabajadores y que debilite la posibilidad de negociación de los gremios? ¿Y qué hará el Movimiento Obrero Organizado? ¿Se plantará ante el avance empresarial por sobre los trabajadores? ¿Se sentarán sobre las Obras Sociales y negociarán la deuda del Estado a cambio de las paritarias? ¿Habrá paros, marchas, manifestaciones de parte de los líderes sindicales hace una semana tomaron de rehenes a los trabajadores impidiéndoles ir a trabajar? Luis Barrionuevo, por ejemplo, ¿defenderá los intereses de los empleados gastronómicos o su propio interés como patronal gastronómica?

Una nación homogénea es aquella en la que, en rasgos generales y sin inocencias, ganan todos o pierden todos.
La avanzada de los poderes reales tiene como principales voceros a sus empleados de siempre: los economistas pagos por el establishment. Ya aparecieron por casi todos los canales de televisión y las radios opositoras anunciando el evangelio del ajuste y la devaluación. Preparan la mesa para que los capitalistas –perdón por el lenguaje a destiempo- devoren en plena puja distributiva los ingresos de los trabajadores en una transferencia regresiva que “corrija” los desvíos distributivos del Kirchnerismo. Porque en el centro de la disputa de los próximos cuatro años –y en realidad a lo largo de toda la historia- está justamente este tema: la apropiación de los recursos económicos, es decir, el reparto de la torta de todo lo que producimos los 40 millones de argentinos.

Ante este panorama y estas preguntas no hay respuestas a priori. Los argentinos saben de qué manera resolvió estas cuestiones el Kirchnerismo. Pero no saben siquiera como lo resolverán los principales precandidatos electorales. Tienen indicios de que Mauricio Macri y Sergio Massa, por sus compromisos asumidos, jugarán a favor del capital concentrado o minimizarán la participación de los trabajadores, pero no poseen la certeza de que Daniel Scioli o Florencio Randazzo actúen de la misma manera que Cristina Fernández de Kirchner. Y allí es donde se abre una brecha en la confianza política.

El Kirchnerismo ha construido su pacto político con una buena parte de la sociedad de forma ascendente. No sólo cuantitativamente –del 22 por ciento al 54- sino también cualitativamente. Un importante sector de la población argentina considera que los mejores negociadores de los intereses populares fueron Néstor y Cristina; es decir, depositaron su fe en sus delegados. Este concepto es fundamental porque esa confianza “afectiva” consiste, también, en creer que si no se obtuvo nada mejor es porque realmente no se podía. Pero no se trató de la mera esperanza o de pensamiento mágico sino sencillamente de la devolución que dio la experiencia de verlos actuar.

Ningún candidato goza hoy de esa confianza política. Ni de la oposición ni del oficialismo. Y dentro del espacio peronista o kirchnerista podría obtener algo de esa confianza sí y solo sí la presidenta hace una traslación delegativa de ese sentimiento. Para una mayoría comprometida con el proyecto nacional y popular no basta con los gestos y con las declaraciones, con hacerse el más o menos kirchneristas, ni siquiera en los indiscutiblemente K como Agustín Rossi o los que aparecen como más leales como el gobernador de Entre Ríos Sergio Urribarri. Siempre hay un espacio para la duda. Lo mismo ocurre con los candidatos que aparecen con más juego propio como el gobernador de Buenos Aires y el ministro del Interior.

La duda no debe ofender a nadie y es legítima. No se trata de desconfianza maliciosa sino simplemente de precaución autoconservadora. Ni tampoco de proyectos grandilocuentes ni rimbombantes sino de cuestiones pequeñas, mínimas, porque como se sabe, Dios está en los detalles. ¿Qué harán con las paritarias? ¿De qué manera resolverán a puertas cerradas las negociaciones con los sectores empresarios? ¿Y con la embajada de Estados Unidos? ¿Quién correrá primero a establecer las mejores relaciones con la Casa Blanca? Y esta pregunta está hecha no desde el principismo teórico sino desde la conciencia de la complejidad del entramado comercial y diplomático que el Kirchnerismo supo tejer con la administración norteamericana.

Frente a las posibles dificultades económicas que atraviesen a la región en los próximos años – como por ejemplo el fortalecimiento del dólar, el abaratamiento de los precios de las materias primas, el agotamiento de la recomposición del mercado interno y las restricciones del ingreso de divisas- ¿de qué manera se resolverán esos problemas? ¿De la forma que lo hizo el Kirchnerismo o echarán mano a recetas ortodoxas y ajustes regresivos?

La historia es muy sencilla: en las últimas décadas, los poderes económicos saquearon a la argentina, ya sea a través de los negociados sucios con el Estado en plena dictadura militar, ya sea con la Patria Financiera, con el patrón de acumulación del menemismo en los noventa y con la fuga de capitales de principios de siglo. La hecatombe del 2001 los obligó a pactar la paz social. El Kirchnerismo se coló en la hendija que dejo esa situación de espanto que sufrieron las clases dominantes en nuestro país. Y éstas se mantuvieron calladas mientras pudieran hacer negocios multimillonarios. Ahora que ha entrado una brisa fresca por la ventana de la economía, ya empiezan a chillar por la existencia de las paritarias o por la forma en que se distribuyen los excedentes. Ya están viendo de qué manera se quedan con la mayor parte de la frazada. Una nación homogénea es aquella en la que, en rasgos generales y sin inocencias, ganan todos o pierden todos. O como decía el gran pensador Arturo Jauretche, en la que una sola ley rija: “o es pa’ todos la cobija, o es pa’ todos el invierno”.

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13/04/2015 Posted by | Economía, General, Industrias, Política Argentina, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , | 1 comentario

Empresarios y economistas destacaron que las elecciones ratificaron el modelo productivo


Empresarios y economistas destacaron ayer que las elecciones primarias ratificaron el modelo productivo vigente y expresaron la confianza en que se mantenga el crecimiento económico y la creación de empleos, en contraposición con las crisis que se viven en Europa y Estados Unidos.

El titular de la Cámara Argentina de Comercio (CAC), Carlos de la Vega, dijo que “fue un triunfo contundente de la Presidenta (Cristina Fernández de Kirchner), que permitió conocer lo que piensa el hombre de la calle sobre el Gobierno Nacional”.

De la Vega, en diálogo con Télam, señaló también que “fue muy positivo el posterior mensaje de la Presidenta, agradeciendo el triunfo y reafirmando los valores del diálogo y la convivencia”.

Por el lado de las consultoras de mercado, Mariano Lamothe, de Abeceb.com, dijo que la gente apoyó al oficialismo porque “no ha tenido riesgo de pérdida de empleo” y por “el crecimiento de los ingresos, a través del salario real”.

“Esto limpia las nebulosas que puede haber habido en caso de retrasos en las inversiones”, consideró el especialista.

El economista Enrique Dentice, de la Universidad Nacional de San Martín, opinó a su vez que “la gente se da cuenta de que nadie, salvo Cristina, tiene en claro el rumbo, y también a las personas adecuadas para llevar adelante esto”.

“Cuando los economistas analizaban el problema de la inflación nunca entendieron que los problemas que el gobierno pretende resolver es la exclusión, la pobreza y el desempleo”, evaluó el economista.

Desde el sector pyme, el presidente de la Cámara de la Pequeña y Mediana Industria Metalúrgica Argentina (CAMIMA), Pablo Reale, coincidió en destacar la “excelente elección” de la Presidenta y agregó que “este masivo respaldo ciudadano demuestra que la mayoría entiende que una sociedad más justa, equitativa e inclusiva es posible, y se expresa en las políticas implementadas desde 2003”.

“El amplio margen de triunfo de Cristina Kirchner implica un respaldo a la profundización de este modelo de crecimiento con inclusión y movilidad social ascendente”, agregó Reale.

Para Roberto Dvoskin, de la Universidad de San Andrés, “Cristina coloca los problemas donde están, sigue con lo que está haciendo y le va bien”, por lo cual “se va a mantener el modelo que la gente apoyó”.

A su turno, el presidente de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), Osvaldo Cornide, atribuyó el triunfo oficialista al “reconocimiento por las políticas sociales y económicas que se impulsan desde hace ocho años”, lo cual “pone en evidencia la satisfacción de una mayoría de la sociedad, que valora el modelo de reindustrialización y creación de empleos”.

Eduardo Fernández, presidente de APYME (Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios), destacó a su vez el “amplio apoyo a Cristina de las PyME urbanas y rurales, que respaldan a un gobierno sólido y con propuestas ante la crisis internacional”.

“Vemos con mucha expectativa la posibilidad de que el gobierno tenga un apoyo para que se consoliden programas y tareas pendientes en beneficio de las PyME tradicionales y de miles de empresas que se crearon en los últimos años”, agregó Fernández.

Por su parte, el ex presidente de la UIA y actual titular de Cámara Argentina de la Industria Plástica (CAIP), Héctor Méndez, sostuvo que el pueblo votó mayoritariamente a “una política incuestionable” y que el resultado “ojalá sirva para consolidar la democracia y el crecimiento económico”.

“Nadie puede puede poner en duda los méritos de la Presidenta y así quedó demostrado en las elecciones de ayer”, agregó Méndez.

Por último, el titular de la CAIP, que se encuentra convaleciente tras haber sido sometido a una intervención quirúrgica programada, añadió que “la poca homogeneidad de la oposición favoreció” a la Presidenta.

Adriano de Fina, gerente de AIERA (Asociación de Importadores y Exportadores), dijo que la entidad “está conforme con el resultado y con lo que pareciera ser la continuidad de un modelo económico que claramente ha favorecido a las exportaciones argentinas, que aumentaron más de 200% desde 2003”.

Marcelo Fernández, titular de la Confederación General Empresaria (CGERA) juzgó que el “rotundo y contundente” triunfo de Cristina “es un claro apoyo hacia políticas de reindustrialización, generación de empleo, creación y distribución de riqueza”.

“El pueblo deja en claro que estas deben ser las políticas de Estado en la Argentina del futuro”, afirmó el empresario.

En tanto, el titular de la Cámara Inmobiliaria Argentina (CIA), Néstor Walenten, confió en que “en nuevo mandato el Gobierno encuentre la posibilidad de generar crédito hipotecario para que los asalariados puedan accedar a su vivienda”.

Gustavo Ortolá, directivo de la Asociación de Empresarios de la Vivienda (AEV), dijo a su turno que con su voto la gente manifestó que “en general, está bien”.

Guillermo Oliveto, de la consultora “W” (especializada en consumo masivo) destacó que durante la administración kichnerista “un amplio margen de la población tuvo acceso al consumo y se sintió incluida en el sistema económico”.

“En el acumulado de 2002 a 2011 el consumo masivo creció 70% y en ese mismo período el PIB aumentó 84%, mientras el desempleo bajó del 20 al 7%”, enumeró.

“La gente tiene trabajo, consume, se acuerda del caos del 2001 y ve lo que pasa actualmente en Europa y tiene esperanza de un futuro mejor”, resumió.

Olivetto concluyó que “la principal variable para entender el proceso ha sido el empleo. Este no fue un `voto cuota´, sino que tiene que ver con lo social, con la dignidad, los proyectos, la posibilidad de imaginar el futuro”.

Telam

16/08/2011 Posted by | Economía, General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Una vieja historia peronista, por Alberto Dearriba


04-06-2010


El presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Héctor Méndez, mandó al diputado Héctor Recalde a vivir a Cuba. Fue después de que el legislador vinculado con el titular de la Confederación General del Trabajo (CGT), Hugo Moyano, impulsara un proyecto de ley para hacer efectiva la participación de los trabajadores en las ganancias empresarias, consagrada en la Constitución Nacional.

En realidad, en la Cuba revolucionaria de Fidel Castro los asalariados no tienen participación en las ganancias sino que –como se sabe– las empresas están allí socializadas. El proyecto de Recalde impulsa que los trabajadores puedan integrarse a los directorios, acceder a los balances y discutir el reparto de utilidades, pero no socializa los medios de producción.

La figura de Recalde, un veterano laboralista, no es en verdad del agrado de muchos empresarios ya que desde que se sentó en su banca a principios del kirchnerismo no hace más que reponer normas laborales abolidas por el menemismo.

Una idea peronista. El legislador kirchnerista no impulsó la aplicación de una institución del socialismo sino un derecho consagrado en la Carta Magna argentina, compatible con el sistema capitalista vigente. Al igual que las convenciones colectivas, la participación de los trabajadores en las ganancias es en verdad una institución cara al peronismo histórico, con la que se intenta superar una de los conflictos fundamentales de las sociedades de consumo.

La idea peronista de la conciliación de clases entre burgueses y asalariados campea detrás de las negociaciones colectivas y del proyecto de Recalde. Precisamente son herramientas que intentan sintetizar las contradicciones capitalistas en una mesa de negociaciones, en lugar de resolverlas en el terreno de los conflictos gremiales. Con las negociaciones colectivas, la Argentina kirchnerista retomó una institución del peronismo en pos de un mercado interno más dinámico y de una mayor justicia social.

Claro que, por más civilizados que sean los tironeos, las paritarias generan inevitables rispideces, porque es allí donde se escenifica de manera palpable la disputa por la torta. Al menos, se trata del momento que aguardan los trabajadores para mejorar su nivel de ingresos, ya que los empresarios pueden hacerlo con mayor autonomía cuando aumentan unilateralmente los precios de sus productos con el fin de agrandar la porción que pueden coptar.

Temor al off-side. Para colmo, ocurre siempre que algunos líderes sindicales sienten haber quedado en off-side frente a sus dirigidos, porque consiguieron una tasa de incremento inferior a la que obtuvieron algunos colegas. Esta competencia sindical suele desatar rechazos empresarios. Pero si en cambio los dirigentes gremiales se quedan cortos, sienten que se les mueve el piso por el descontento de las bases. Algo de eso ocurrió en los últimos días cuando algunos sindicatos reclamaron la reapertura de las paritarias, porque quedaron descolocados frente al incremento del 30 por ciento logrado por los trabajadores de la alimentación.

“A los que arreglaron por menos del 30 se les va a venir la noche”, advirtió el gastronómico José Luis Barrionuevo. Pero lo cierto es que desde el costado de los trabajadores, no sólo debe observarse la tasa conseguida en las negociaciones colectivas, sino el punto de partida sobre las que se aplicará el incremento.

Las pitonisas del caos. Cada vez que se abren negociaciones colectivas surgen las advertencias de los agoreros, que preanuncian un escenario de caos si los trabajadores tiran demasiado de la cuerda. Insisten en que los aumentos de salarios son inflacionarios sin tener en cuenta que los economistas coinciden en calcular que la incidencia del salario oscila entre el 3 y el 15 por ciento del precio final de los productos, según sean de mano de obra intensiva o extensiva.

Los que preanuncia el caos son los mismos que guardan un estruendoso silencio cuando las empresas captan ingresos por la vía del aumento de precios, en lugar de hacerlo mediante el incremento de la producción. O peor aún, los que culpan al gobierno de los aumentos de precios que generan los empresarios y se comen los beneficios que otorgan por ejemplo los planes sociales.

Profecía autocumplida. Para descalificar las demandas, estos vaticinadores de agorerías advierten que los aumentos de sueldo pueden desatar una carrera de precios y salarios. La amenaza es clara: “Si se reclaman aumentos elevados, aumentaremos los precios para recuperar lo que tuvimos que ceder”, parecen decir. En verdad, son ellos mismos los que están en condiciones de desatar el caos que vaticinan con sólo aumentar los precios de sus productos. Y encima le cargan la responsabilidad al gobierno con la ayuda inestimable de los medios para los cuales la culpa la tiene siempre la política y no los sectores de poder a los que nadie vota.

Otra historia. De todos modos, este país que discute el reparto de la renta nacional es muy distinto a aquel de los ’90, en el que las conducciones gremiales sólo atinaban a reclamar la mantención de las fuentes de trabajo. Las presiones por mayores salarios no eran posibles cuando se cerraban empresas todos lo días. Con una desocupación de hasta el 25 por ciento, las presiones salariales eran solamente hacia la baja. La administración de Fernando de la Rúa –antes que el modelo neoliberal estallara en mil pedazos en 2001– llegó a rebajar jubilaciones y sueldos estatales para pagar la deuda externa.

Pese a los vientos que soplan hoy en Europa, donde líderes populares aplican políticas de ajuste archiconocidas por estas costas, prima en cambio en la Argentina la decisión política de empujar la economía con mayor demanda. Y en ese intento por lograr un mercado interno generoso –con el espejo de aquel mítico fifty-fifty del primer Perón– los salarios son una herramienta central. Lo contrario es la paz de los cementerios.

Buenos Aires Económico.

06/06/2010 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , | Deja un comentario

Argentina – El Grupo Ahhh…Por Horacio Verbitsky


CONSECUENCIAS DE LA BATALLA POR EL BANCO CENTRAL

La imposibilidad del Grupo Ahhh… para rechazar el pliego de Marcó del Pont frustró una escalada que la próxima semana debía incluir una declaración conjunta de la Sociedad Rural, la AEA y otras entidades menores, alguna bajo la orientación del Episcopado Católico. Sacar a CFK a patadas parece una meta cada día más distante. El paso en falso de la Corte Suprema y la parálisis de los juicios por derechos humanos en Mendoza.

Por Horacio Verbitsky

Mientras la Asociación Empresaria (AEA) prepara el documento crítico que firmará junto con la Sociedad Rural y otras agrupaciones empresariales de menor importancia, como la Unión Industrial, sus voceros principales estallaron de furia contra el Grupo Ahhhh…, que fracasó en el intento de destituir en el Senado a la presidente del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont. Además de la UIA, donde cada vez más cámaras y dirigentes recelan de ser llevados a la rastra por Hugo Biolcati y los CEO del Grupo Clarín, Héctor Magneto y de la transnacional italiana Techint, Paolo Rocca, forma parte destacada de la movida el representante del Episcopado Católico entre los hombres de negocios, Adolfo Ablático, presidente de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE), el mismo cargo que antes del golpe de 1976 ocupaba José Alfredo Martínez de Hoz. Por la AEA firma su manager profesional Jaime Campos, pero nadie piensa que tenga ni siquiera la capacidad de decisión de Héctor Méndez en la UIA. Ambos son operadores de decisiones que se adoptan en otro nivel y en el caso de AEA esto es explícito.

Improperios

Hacía mucho tiempo que la denominada oposición no recolectaba tantos improperios como los que le propinaron esta semana La Nación y Clarín, por su “patética inconsistencia”, su “fenomenal crisis de liderazgo”, su “conmovedora falta de estrategia” y los “parloteos” con que la reemplaza. En la sesión del jueves el gobierno estuvo al filo de los 37 votos del quórum para sesionar y confirmar a Marcó del Pont. Además de sus senadores propios y aliados estaba sentada en su banca la chubuteña Graciela Di Perna, a quien sus colegas pampeanos hicieron salir del recinto justo a tiempo. Dos senadoras que el Grupo Ahhh… contaba como propias, la frentista del Comahue María José Bongiorno, y la reutemista no correspondida Roxana Latorre anunciaron que no se sumarían al linchamiento de la primera mujer en llegar a la conducción de la autoridad monetaria, lo cual hace previsible su confirmación la próxima semana.

La calidad institucional

La voz de orden fue fijada en la declaración que emitió el miércoles la institución a la que responde Ablático. Los popes del culto romano oraron por la “calidad institucional” y el respeto de la autonomía de los poderes del Estado en vez de la confrontación, sin olvidar la ritual mención a los pobres. Como si no hubiera contradicción entre ambas cosas, Ablático advirtió contra los aumentos salariales y su presunto efecto inflacionario. Ex directivo del Grupo Bulgheroni y director asociado de la consultora Strat Consulting, Ablático tuvo participación activa contra el gobierno durante el conflicto con las cámaras patronales agropecuarias. Asistió a sus actos, dijo que lo hacía “en defensa de la paz” y promovió una “autocrítica empresarial” por no haber acompañado lo suficiente a la Mesa de Enlace. Esta es la línea oficial del Episcopado, cuya comisión de Justicia y Paz está a cargo del poderoso empresario de la soja transgénica Eduardo Serantes, quien ha actuado como facilitador entre la Mesa de Enlace y el gobierno nacional. Durante la reunión de ACDE a mediados de 2008, se difundió una encuesta en la que ocho de cada diez asistentes encomiaron el desempeño de las patronales agropecuarias y el 96 por ciento consideró regular o mala a la dirigencia política. Ablático dijo entonces que los hombres de negocios convalidaron decisiones del gobierno “que van en contra de la construcción de una nación sustentable, en contra de la creación de un ambiente de negocios. La verdad está velada en la Argentina” e instó a “disentir” con el gobierno.

Cordura o hinchazón

Otro dirigente que responde a la misma guía espiritual, el ex presidente de la Corporación de Abogados Católicos Alberto Solanet, fijó 2010 como el año de la amnistía para los militares procesados por crímenes de lesa humanidad, a quienes considera presos políticos. Poco antes el ex senador Eduardo Duhalde habló de construir un gobierno para los que quieren a Jorge Rafael Videla y evocó el rol del Episcopado en el denominado Diálogo Argentino, que fue la plataforma con la que llegó y se sostuvo en la presidencia, por el atajo de la Asamblea Legislativa. Ablático mencionó el comunicado de la Corte Suprema del martes 9 para reclamar que “cese la caída de valor institucional a la que asistimos”. La Corte, con la única excepción del prudente Enrique Petracchi hizo una insólita incursión política, le solicitó mesura y equilibrio al gobierno nacional, al que acusó de no respetar la independencia judicial y reclamó un diálogo institucional para afianzar la paz social, cuestiones que nadie había puesto a su consideración en expediente judicial alguno. Esa inmoderada exhortación no respondió a ningún acto de gobierno, sino apenas a las opiniones poco felices de la presidente sobre algunos jueces, no menos hirientes que las del decano judicial Carlos Fayt sobre las “tonterías” presidenciales. Esta llamativa pérdida de equilibrio de la Corte se suma así a la turbamulta variopinta que acompaña cada paso del gobierno. La reflexión del diputado Alejandro Rossi sobre la composición del Poder Judicial suena algo anacrónica, sin registrar los cambios producidos en la magistratura desde que Roberto Bergalli la describió en una obra ya clásica. Pero el parangón de esa lectura ingenua con la Alemania nazi que hizo el presidente de la Asociación de Magistrados Ricardo Recondo es de una desmesura y una agresividad tan ostensibles que cuesta entender el espacio que la Corte Suprema le otorgó en la página del Centro de Información Judicial, sin el menor comentario, como si compartiera su contenido. El riesgo de sobreactuar la independencia del gobierno se corporiza en esta página web, demasiado parecida a alguno de los diarios de la oposición y en cuyo foro de lectores ni siquiera hay que identificarse para publicar opiniones denigrantes contra las autoridades.

Aé, Aé, Aé

Los mismos tópicos que el Episcopado, los empresarios católicos y la Corte recorren el borrador que están preparando Biolcati y la conducción de AEA y que según el trascendido de Clarín serían

– Otro llamado a la cordura “frente a la escalada de agresiones que surgieron de la Casa Rosada”.

– Una defensa de las instituciones democráticas, la división de poderes y la independencia de la Justicia y el Parlamento.

– Una advertencia sobre el efecto inflacionario de los aumentos salariales.

Se comprende bien el baldazo de agua fría que tantos entusiastas recibieron no sólo con la posición de las dos senadoras favorable al pliego de Marcó del Pont sino también con la categórica descripción de Latorre sobre el clima golpista que percibe en el Congreso y las intenciones de “correr al gobierno a patadas” para que no termine su mandato. Ni la trivialidad chabacana de Luis Juez ni la estridencia de Elisa Carrió, que no sólo se comunica con la Virgen sino también con el cardenal, alcanzan para disimular la gravedad de ese señalamiento. Esta vez no lo dice Carta Abierta ni la presidente sino la compañera de fórmula de Carlos Reutemann en las últimas elecciones, quien sigue reivindicándose como opositora y promete volver a votar en contra del gobierno en diversos temas. Sólo las enormes apetencias frustradas explican la tremenda decepción subsiguiente. La única fórmula que no desentusiasma al ex piloto es la Fórmula Uno, donde tampoco ve cosas que no le gustaron. Su piel tan fina haría de él un buen candidato para gobernar Suiza. La Argentina reclama un temple distinto, y ésta no es una definición ideológica.

Décadas

En las casi tres décadas transcurridas desde el colapso de la dictadura, quedó establecido que la condición de existencia de la democracia en la Argentina era que los partidos políticos de origen popular dieran la espalda a su historia y a su base electoral y actuaran como facilitadores de las políticas de ajuste del Consenso de Washington. Recién Kirchner desafió esa lógica perversa, rumbo que profundizó a partir de 2008 su esposa. Aun así logró lo que sólo Carlos Menem había conseguido antes: terminar su mandato constitucional. Incluso lo excedieron, porque cada uno completó el período trunco de su precedesor. En cambio Raúl Alfonsín, Fernando de la Rúa y Eduardo Duhalde (quien ocupó la presidencia en forma interina, como senador designado por el Congreso a cargo del Poder Ejecutivo) debieron retirarse antes de tiempo, en medio de graves crisis de ingobernabilidad, que incluyeron represión violenta y muertos jóvenes.

Esas fuerzas que ya demostraron su incapacidad para gobernar sin graves consecuencias políticas, económicas y/o sociales, son las que hoy desde el Grupo Ahhh… avanzan en el experimento de acercarse al abismo sin necesidad de alcanzar primero el gobierno. Después de la asunción de los diputados y senadores electos el 28 de junio pasado, ese conglomerado de peronistas y radicales, con parches socialistas, de la derecha gerencial y de la izquierda juventona, sólo ha sido capaz de unirse para la piñata de los cargos. Su argumento, de poner límites a la prepotencia y los abusos institucionales del gobierno, no sobrevivió a una agenda menos autorreferencial que el reparto. La polarización asimétrica entre formas y contenido saltó por los aires. No sólo rehuyeron el debate que proponía el gobierno acerca del uso de las reservas acumuladas por el Banco Central, también se saltearon todas las normas de procedimiento de las que decían hacer un culto. Con pocos días de diferencia el Grupo Ahhh… denunció que el gobierno quería cerrar el Congreso y lo dejó sin quórum para sesionar; dictaminó contra Marcó del Pont sin darle derecho a defensa y cuando no tuvo más remedio que escucharla lo hizo como mera formalidad para cuidar las apariencias pero ni la interrogó ni refutó sus afirmaciones. Esto no significa que el Poder Ejecutivo deba prescindir de las formas y arremeter cada vez con el único sustento de su voluntad, por encomiable que ella sea. Pero pone en claro que los déficit institucionales no son patrimonio de un sector, sino el atajo que tienta a todos en cuanto se sienten en condiciones de emprenderlo. La diferencia principal sería la capacidad de cálculo de unos y otros y los efectos sociales de las políticas que cada uno represente.

Por decreto

Fueron decretos y no leyes los que crearon el Austral como signo monetario, canjearon los depósitos bancarios por Bonex, precarizaron el empleo, desprotegieron a los trabajadores contra accidentes laborales, introdujeron a la Argentina en el Plan Brady y contrajeron el megacanje, cuyo efecto fue un incremento de la deuda externa en la misma medida en que la negociación conducida por Kirchner y Roberto Lavagna la redujo. También por decreto se estableció el corralito, pese a que una ley había dispuesto la intangibilidad de los depósitos bancarios, se dispuso la moratoria de la deuda pública y la pesificación asimétrica, que junto con la devaluación consumó la mayor transferencia de ingresos en menor tiempo de la historia argentina. Sus firmantes fueron Alfonsín, Menem, De la Rúa, Rodríguez Saá y Duhalde.

Según la definición histórica del líder mafiosopolítico italiano Giulio Andreotti, el poder desgasta a quien no lo tiene, por lo cual resulta lógico el vendaval de recriminaciones que agita al Grupo Ahhh… Las últimas deserciones, de Menem en adelante, se produjeron en el campo del peronismo disidente, lo cual no fortaleció su conducción legislativa por parte de Adolfo Rodríguez Saá. Pero tampoco resultó ileso el jefe del bloque radical en el Senado, Gerardo Morales, quien vendió la piel del oso antes de cazarlo. Morales fue el secretario de previsión durante el gobierno que redujo en 13 por ciento las jubilaciones, en forma aún más drástica de lo que intenta ahora el gobierno griego, con un costo social que la Argentina conoce bien y no extraña.

Bancos y Grupo Fénix

Un dirigente radical que luego del festival de bonos de los ’80 dejó la política, Mario Vicens, preside la Asociación de Bancos ABA, que hizo todo lo posible para impedir que el Banco Central cayera en manos tan poco fiables para sus intereses como las de Marcó del Pont. Por el contrario, los respetados economistas del Grupo Fénix alabaron su competencia profesional y su trayectoria, “garantía de buen sentido, patriotismo y compromiso con el desarrollo con equidad”, en contraste con quienes “subordinaron la gestión monetaria a la especulación financiera, endeudaron al país hasta el límite de la insolvencia y desmantelaron el poder administrador del sector público, del que el Banco Central es un instrumento fundamental”. Desde la periferia del radicalismo y sin otro mérito que el escándalo mediático, Carrió logró la hazaña de conducir a un sector del peronismo, por medio de Felipe Solá, un nuevo galán para la colección de la mujer araña. Más allá de estas anécdotas, tan entretenidas como irrelevantes, la paridad resultante de los últimos comicios y de los deslizamientos entre bloques, hace previsible la reiteración de resultados imprevistos. El republicanismo berreta no legitima la reticencia oficial a construir política por medio de negociaciones, sin sacrificar lo esencial de su política, que en buena medida ha preservado al país de la hecatombe global. El proyecto de ley del senador Carlos Verna puede ser una señal en ese sentido. La reforma a la coparticipación del impuesto al cheque que plantea el Grupo Ahhh… es el próximo desafío. Es tan cierto que los porcentajes de coparticipación provinciales no han cesado de reducirse en el último medio siglo, como que las transferencias de recursos de la Nación para obras que presupuestan y ejecutan los gobiernos provinciales ha llegado en estos años a niveles sin precedentes. Encontrar un punto intermedio que evite un nuevo golpe a la gobernabilidad es una meta muy difícil pero que vale la pena intentar. Esta semana más que nunca fue nítido el contraste entre el proyecto que cada día con mayor coherencia impulsa el gobierno y la imposibilidad del Grupo Ahhh… para mostrar el suyo, porque está fragmentada entre quienes no lo saben y aquellos que no están dispuestos a explicitarlo, porque esas son cosas que se hacen pero de las que no se habla. Si la convocatoria al Congreso en defensa del pliego de Marcó del Pont no fue nutrida, el acto del jueves en Ferro sorprendió a propios y ajenos y constituyó un mensaje implícito sobre el rol que Kirchner le asigna al Partido Justicialista que de nuevo preside, sin la exclusividad que sus dirigentes preferirían. Su masividad es indiscutible y sus limitaciones también. La congregación del viernes en Plaza de Mayo, menor pero espontánea, terminó de confundir a los especialistas en decretar muertes políticas prematuras. Algunos empiezan a preguntarse en qué se equivocaron.

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14/03/2010 Posted by | Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , | 2 comentarios