America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

Contra el nuevo saqueo de la Argentina – Hernan Brienza


Contra el nuevo saqueo de la Argentina
La pendular historia de la deuda argentina y las presiones para llevar al país a una nueva crisis.
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Nota de Tiempo Argentino

Con el paso del tiempo, las cuestiones verdaderamente importantes van tomando su real proporción. Hace poco menos de un año, en la primera entrevista que ofreció la presidenta de la Nación en el ciclo Desde otro lugar, emitido por la TV Pública, Cristina Fernández de Kirchner fue tajante: “Se intenta disciplinar (a los países) no solamente a través de la deuda, sino a través de cómo se quiere administrar el comercio internacional… La deuda externa fue el mayor nido de corrupción desde Bernardino Rivadavia a la década del ’90. Cuando se produjo el golpe de 1976 la deuda argentina era de 6000 millones de dólares, con indicadores económicos muy buenos. Éramos un país industrial y de una economía con una sola moneda… El negocio del mundo financiero internacional es que vos te sigas endeudando, que al banco le pagues más intereses. A partir de la transformación de bancos comerciales en bancos de inversión: el circuito del dinero deja de pasar por la producción para reproducirse, y comienza el negocio de los derivados financieros.”

Hoy, estas palabras, tras el escandaloso comportamiento de la “Injusticia” estadounidense, con el inefable juez de primera instancia Thomas “Buzzard” Griesa, toman una actualidad patente. Sin dudas, la verdadera corrupción en la Argentina es el multimillonario robo de la deuda externa, no sólo por el saqueo que se produce del Estado, sino también de las riquezas y el ahorro de todos los argentinos.

Piense por un momento con qué fortaleza épica negociaría un Mauricio Macri como presidente si hoy dice “hay que ir a sentarse con Griesa y pagar lo que él diga”.
Y no hay que evitar ser ingenuos o malintencionados: no se trata de una cuestión meramente judicial ni de la decisión trastornada de un juez de primera instancia de Estados Unidos, son las cuevas más implacables del orden financiero internacional los que hacen el trabajo sucio para que después recojan los frutos otros sectores económicos.

Con una sola variable, la de la deuda externa, se puede comprender la historia argentina y hacer una división –obviamente esquemática y binaria pero que es útil para mapear política e ideológicamente estos más de 200 años que nos preceden– entre presidencias nacionales y populares y las liberal-conservadoras.

Y la primera conclusión que se podrá establecer es la siguiente: estos últimos –desde Bernardino Rivadavia hasta Fernando de la Rúa endeudaron desvergonzadamente al Estado con organismos financieros de distintas formas–; los primeros, en cambio –desde Manuel Dorrego a Kirchner– comprendieron que no hay posibilidad de llevar adelante un proyecto económico autónomo y sustentable si ese Estado no se libera de las ataduras financieras, verdaderos cepos para el crecimiento de una Nación, impuestas por la toma de deudas realizadas en formas absolutamente irresponsables, cuando no criminales para el futuro de las mayorías argentinas.

Lo interesante de la historia es que detrás de Rivadavia llegaron primero Manuel Dorrego y luego Juan Manuel de Rosas. El primero intentó tomar deuda pública en pesos mediante colectas semiforzosas a los estancieros bonaerenses para cancelar la deuda externa, y el segundo, un poco más radical, decidió directamente desconocer la deuda con la Baring Brothers y no pagarla durante décadas.

El modelo agroexportador –el proceso que comienza con Mitre y concluye con la Década Infame– también es un modelo tomador de deuda permanente y por necesidades estructurales como lo fue el menemismo.

Los desbalances comerciales con Gran Bretaña, producto de las diferencias en los términos de intercambio (exportación de materias primas-importación de productos con valor agregado) y la toma de deudas para saldar esos desequilibrios fueron las principales causas –como bien explica Mario Rapoport en su Historia social, económica y política de la Argentina– de la crisis de 1890, por ejemplo, con síntomas muy similares a los de la crisis de 2001.

El siglo XX también se divide entre desendeudadores como Juan Domingo Perón, quien en 1948 canceló el último pago de deuda estableciendo su celebrada Independencia Económica en la provincia de Tucumán, y los endeudadores, como la dictadura de Pedro Aramburu, que en 1957 logró que Argentina ingresara al circuito de los organismos multilaterales de créditos y tomara la primera deuda con el inefable Fondo Monetario Internacional.

La historia que sigue es bastante conocida: la dictadura militar de Martínez de Hoz –quizás él sea el verdadero cerebro de la dictadura– aumentó la deuda de 7600 millones de dólares a 45 mil millones de dólares, con el agregado de la nacionalización de la deuda privada que realizó el miserable vendepatria –el término apropiado no es reproducible en un diario– de Domingo Cavallo.

Armas, corrupción y negocios privados de las principales empresas fueron los rubros que todos los argentinos debimos pagar con nuestros bolsillos gracias la acción de la dictadura militar.

No es casual entonces que bajo la dirección de Cavallo durante el menemismo y el delarruismo, la deuda externa trepara de 65 mil millones de dólares a 190 mil millones de dólares en apenas una década. Sorprendente.

Y todo para subsidiar las empresas que vaciaban al país aprovechando el retraso cambiario del uno a uno, entre ellas, muchísimas trasnacionales que se llevaban millones de dólares a sus casas matrices. ¿Cómo se logró esto? Sencillo. En la primera etapa, bajo el terrorismo de Estado, la segunda, bajo el terrorismo económico que sufrió el gobierno de Raúl Alfonsín.

Vale la pena recordar qué obtuvo el terrorismo económico a principios de los años noventa. Entre la hiperinflación y las políticas de endeudamiento y sumisión absoluta al FMI, lograron un negocio millonario no sólo para los comisionistas argentinos e internacionales de las constantes renegociaciones sino, sobre todo, poner de rodillas al Estado nacional y por lo tanto a todos los argentinos. ¿Para qué? Fácil. Para quedarse con todas las empresas del Estado. De esa manera los argentinos regalamos a precio vil Entel, Segba, ferrocarriles, Obras Sanitarias, las cajas de jubilación, YPF, Aerolíneas Argentinas, etcétera.

¿De verdad alguien cree que el inefable Griesa toma la decisión que toma porque no le gustó la palabra “extorsión”? Solamente, los muy ignorantes o los muy malintencionados que van en el negocio pueden pensarlo –o algún estúpido periodista que le escribe cartitas genuflexas y sobadoras al juez norteamericano–. Se trata, claro, de acorralar a la Argentina.

¿Por qué es necesario poner al Estado argentino nuevamente de rodillas? Para que negocie, desde un lugar de debilidad como en los años noventa, el tesoro de Vaca Muerta, la fabulosa riqueza minera y la siempre eficiente producción de cereales.

Y como si esto fuera poco para extraer o sustraer las reservas del Banco Central –en el 2002 rondaban los 6000 millones y hoy los 30 mil millones– y sobre todo la capacidad de producción y de consumo que hoy tenemos los argentinos.

¿Le suena muy paranoico? Sepa que 100 mil millones de dólares no es una caja despreciable para ninguna potencia del mundo. Y se sabe, los países desarrollados siempre hacen pagar sus crisis a los países que intentan desarrollarse.

Un párrafo aparte se merece la clase política argentina. ¿Se imagina usted qué podrían hacer con este tema un Sergio Massa, por ejemplo, que fue corriendo siendo jefe de Gabinete a “buchonearle” al embajador de Estados Unidos lo que hacía su propio gobierno?

Piense por un momento con qué fortaleza épica negociaría un Mauricio Macri como presidente si hoy dice “hay que ir a sentarse con Griesa y pagar lo que él diga”. O Jorge Remes Lenicov, que ahora habla de las bondades de la justicia norteamericana olvidándose de la devaluación y la pesificación asimétrica que realizó a favor de las empresas de capital concentrado y monopólicas como Clarín, por ejemplo, robándoles sus ahorros a la mayoría de los argentinos.

¿Se imagina al dubitativo Hermes Binner llevando adelante la negociación? ¿Y Elisa Carrió consultando a las voces que dice escuchar en su cabeza? Ante este panorama, la figura de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner toma su verdadera dimensión.

Por último, el gobierno, sus funcionarios, sus legisladores, sus cuadros, sus militantes tienen un deber irrenunciable: deben salir a explicar a la población con absoluta franqueza la situación económica y política. Argentina y los argentinos no nos merecemos –creo, porque escuchando a algunos comunicadores, políticos y ciudadanos de a pie me hacen dudar– un nuevo saqueo.

Nos costó mucho esfuerzo salir del 2001. Y muchos no queremos volver a no tener Patria.
INFONEWS

29/06/2014 Posted by | Economía, General, Historia, Justicia, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , , | 2 comentarios

La oposición envejece – Roberto Caballero


22.07.2012 |

Si no logra interpretar los cambios que se produjeron de los ’90 a esta parte, el antikirchnerismo seguirá declinando junto al país conservador. La encuesta de Ibarómetro y los nuevos valores de la sociedad argentina.

Por:

Roberto Caballero

Siguen siendo un misterio para el desolado universo opositor las razones que explican la supremacía política del kirchnerismo en la Argentina de hoy. Esa impotencia del arco anti-K, sin embargo, no es una buena noticia. La democracia necesita de algo más que la ceguera opositora. Es su lucidez la que está haciendo falta. Entre otras cosas, para advertir que la última década fue pródiga en cambios que merecen, al menos, ser interpretados si no quieren caer en el recurso de la satanización constante del oficialismo como único –y, a esta altura, también inocuo– aporte al debate. Es evidente que tratando de desgastar al kirchnerismo consumen su propia energía. La convergencia argumental entre, por ejemplo, el socialista Hermes Binner y el liberal-conservador Mauricio Macri, no daña al oficialismo: desorienta a los propios. Que Hugo Moyano coincida con el Momo Venegas y este, a su vez, se abrace con Hugo Biolcati en la Sociedad Rural, no acumula en un proyecto alternativo. Son señales que entusiasman mucho a los diarios hegemónicos, pero que hacia abajo no producen nada. No hay euforia entre los socialistas porque Binner coincida con Macri, ni entre los moyanistas se palmean orgullosos porque Venegas alabe al camionero. Es así de simple: hay sumas que como resultado dan cero. Es difícil que cambien, porque el kirchnerismo suscita un apoyo masivo que empuja a los opositores a la propia automarginación. Pero no se trata, solamente, de la iniciativa política del partido gobernante. No es la cadena oficial ni ningún atajo episódico lo que explica esto que ocurre. Es la escasa voluntad por asumir y entender que el viejo orden de las cosas ya no existe como tal y que uno nuevo, a los tumbos pero irreprimible, se viene construyendo colectivamente en todos estos años.
Por caso, en la última edición de la revista Veintitrés se publica una reveladora encuesta de Ibarómetro, comandada por el sociólogo Ignacio Ramírez. Es un relevamiento minucioso realizado entre noviembre de 2011 y junio de 2012, sobre 1000 casos en Capital Federal, Primer y Segundo Cordón del GBA. Los resultados reflejan un cambio de valores en la sociedad que son los mismos que el kirchnerismo contiene como “ecosistema cultural” –así lo define el sociólogo Ramírez–, en rotunda oposición a los que hegemonizaron la década de los ’90. A continuación, un breve resumen, que contempla a los que no saben ni contestan:

* Sobre el rol del Estado en la economía: el 76,3% de los consultados dice que tiene que ser “activo” y sólo el 11,3% sostiene que no debe intervenir.

* Sobre las alianzas políticas y económicas del país: el 64,6% opina que deben ser con “América Latina” y el 17,6% con los “Estados Unidos”.

* Sobre los juicios por violación a los Derechos Humanos: el 68% afirma que “deben continuar”, y el 18,8% piensa lo contrario.

* Sobre la participación de los jóvenes en la política: el 58,4% ve a las nuevas generaciones “más involucradas en política” y le “parece bien”, mientras que el 25,2% no ve mayor involucramiento juvenil y al 2,6% le “parece mal” el aluvión participativo.

* Sobre el interés en general en la política: el 23,7% dice que le interesa “mucho”, el 33% “poco”, el 26,9% “bastante” y el 14% “nada”.

* Sobre la frecuencia con la que se conversa de política: el 41,7% dice que “algunas veces”, el 26,4% “siempre”, el 21,4% “raramente” y el 9,1% “nunca”.

* Sobre la Ley de Medios de la democracia: el 43,6% ve como “positivo” su implementación, mientras que un 17% considera que es “negativa”.

* Sobre la influencia de los medios en general: el 69% sostiene que es “mucha” o “bastante”; el 61% cree que las noticias que dan los principales medios están influenciadas por “intereses comerciales” y “organizaciones poderosas”, y el 34% afirma que los periodistas están condicionados por las empresas en las que trabajan.

Si los ’90 fueron el paisaje calendario del fin de las ideologías, la despolitización, la reconciliación entre víctimas y victimarios, y la no-intervención estatal en la economía, el paisaje actual es su exacto opuesto. El nuevo tiempo trae aparejados nuevos valores que fueron internalizados por la sociedad. Se está operando un cambio cultural que va a terminar cristalizando en un paradigma que no será neoliberal, entre otras cosas porque el Consenso de Washington dejó de ser el consenso hegemónico planetario. ¿Es el kirchnerismo el que propone este vuelco radical? ¿O simplemente asume esos valores como propios? Un poco y un poco. El neoliberalismo en la Argentina fracasó de modo impiadoso y el emergente político desacralizador de los valores que lo instituyeron como pensamiento único durante más de una década, aquí y ahora, se llama kirchnerismo. Este decide sobre la ola. Y decide bastante parecido a lo que una vigorosa mayoría social pretende. Así se entiende el 54% de octubre pasado, aun con los problemas y el desgaste natural de gestión.
¿Por qué la alternativa provino desde el mismo kirchnerismo y no de la oposición, después de ocho años intensos? La enseñanza que dejaron los festejos del Bicentenario es que la realidad deseada por la oposición política y mediática no existe más allá de las primeras 15 páginas del diario Clarín y de las editoriales previsibles de La Nación. Es inédito lo que sucedió y sucede: el oligopolio continúa manejando la agenda de los periodistas –aun la de algunos kirchneristas–, pero su incidencia en la agenda pública hoy es relativa. Quizá porque sus ideas son las ideas que vinieron a ser suplantadas por las nuevas ideas que abraza la sociedad del Bicentenario.
Volviendo al ejemplo de 2010: se suponía que la sociedad estaba enojada con lo que pasaba. Los políticos opositores se peleaban para pescar adhesiones en el amplio y vasto océano del antikirchnerismo social que reflejaban los diarios, y nada de eso ocurrió. No había caña y no había agua. Al contrario, la gente quería ganar la calle y festejar, como lo hizo. Y un tiempo después, Cristina arrasó en las urnas, sacándole casi 40 puntos al segundo inmediato.
En tanto y en cuanto la oposición no registre que se produjeron cambios que no tienen retorno, el mismo escenario puede repetirse. Si no sale de su ensimismamiento y comienza a leer que la geografía social y cultural ya no es la misma, va a fracasar todas las veces que lo intente. En eso, valdría que observen a Beatriz Sarlo, no cuando habla desde los prejuicios, sino cuando sale a investigar por cuenta propia lo que sucede allí abajo, donde ocurre lo que no entiende. Su crónica sobre un viejo acto kirchnerista en Ferro, donde hablaron Emilio Pérsico, Hugo Moyano, Daniel Scioli y Néstor Kirchner es de antología. Su descripción es rigurosa. Se puede ser antikirchnerista e inteligente. Ella encontró verdadera militancia donde otros sólo veían clientelismo. No importa lo que después diga en Radio Mitre con el codo: vale lo que dejó por escrito con su mano. Con valentía. La misma valentía intelectual que debiera tener la oposición si dejara de una vez por todas el relato autoflagelante y volviera a tener algo de voluntad de poder. Las tribulaciones de los opinadores tristes del antikirchnerismo, enfermos a su vez de retórica salvacionista, crean un clima casi surrealista. Como si los problemas los tuviera el kirchnerismo y no los que se le oponen sin poder vencerlo.
En un punto, hay que decirlo, son eficaces. En la generación de intrigas, por ejemplo: a Moyano y a Scioli les agitaron fantasías narcisistas, jugaron con cartas prestadas y después quedaron pedaleando en el aire. El ex motonauta, al menos, supo meter reversa. Al camionero, en cambio, se le trabó la caja. La de cambios.
Es preocupante. La oposición no está viendo algunas cosas obvias. Una: hay más verdad en Tecnópolis y en las caras de los que pasean entre sus stands que en los estudios de TN y América TV. Dos: la sociedad no quiere volver a los ’90, nunca más. La encuesta del sociólogo Ramírez tiene un apartado que ilumina el escenario donde se juega la política en serio. Se les pregunta a los encuestados si son felices: el 32,1% confiesa que es “muy feliz”, el 33,3% dice que es “bastante feliz”, el 24,8 % asume que es “poco feliz” y el 7,3% que es “nada feliz”.
Haría bien el antikirchnerismo en mensurar estos datos si quiere abandonar el testimonialismo. Y la amargura, de paso. En definitiva, si no quiere envejecer y declinar junto con el país conservador.
Y haría mejor el kirchnerismo en no dormirse en los laureles. Aunque en este caso, es improbable que su hiperactiva conductora los deje.

Tiempo Argentino

24/07/2012 Posted by | Economía, General, Política Argentina, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

La Nación y las dos caras de Hermes Binner


La Nación y las dos caras de Hermes Binner.

Hermes Binner, justificó el tarifazo en Santa Fe y dijo que ‘tener agua en cantidad y calidad tiene un costo’”.

17/11/2011 Posted by | Economía, General, Medios de Comunicaciòn, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , | Deja un comentario

En Santa Fe desmienten que Binner pague el 82% móvil a los jubilados


En Santa Fe desmienten que Binner pague el 82% móvil a los jubilados | Tiempo Argentino.

17/10/2011 Posted by | Economía, General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , | Deja un comentario

Con tendencia al crecimiento – Octubre 2011


Página/12 :: El país :: Con tendencia al crecimiento.

06/09/2011 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , | Deja un comentario

Acusan a Binner de “contradictorio” por hacer con los partidos santafesinos lo que él propone cambiar


Telam: Política – Acusan a Binner de “contradictorio” por hacer con los partidos santafesinos lo que él propone cambiar.

Considero que ninguno de los candidatos de la oposición pueden confrontar con Cristina..y la diferencia se dá en que Cristina tiene verdadera convicción en mejorar las condiciones de su pueblo, los demás tienen ambiciones que no pueden disimular, terminan siempre peleando en las alianzas que promueven!

Marianike

03/09/2011 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , | Deja un comentario

Duhalde y Alfonsín pelearán el cuarto lugar en octubre, según una encuesta – Infobae.com


Duhalde y Alfonsín pelearán el cuarto lugar en octubre, según una encuesta – Infobae.com.

30/08/2011 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , | Deja un comentario

LA CONSOLIDACION DEL NUEVO LIDERAZGO PRESIDENCIAL


El hormiguero

A una semana del rotundo triunfo de CFK, las fuerzas políticas de la oposición y algunos de los sectores económicos y de los medios que las condujeron a esa modesta prueba democrática como si se jugara la supervivencia de la especie humana comienzan a salir de la estupefacción, como prófugos de un hormiguero desbaratado de una sola precisa patada. El gobierno disfruta de la victoria con una serenidad que también los desconcierta.

 Por Horacio Verbitsky

Un ministro del Poder Ejecutivo que fue candidato en las elecciones porteñas repite el relato obtenido en la intimidad de un diario que militó en contra de las chances de CFK. Dice que en cuanto se conocieron las cifras y comenzaron las celebraciones, el jefe de su redacción exigió a varios periodistas que buscaran “datos buenos, porque esto no puede ser cierto”. Cerca de la medianoche, uno de los jefes del Peornismo Opositor, Carlos Brown, perfeccionaba esa idea al denunciar fraude en la provincia de Buenos Aires. Pero la gélida contundencia del escrutinio había apagado mucho ardor editorial y permitido que resurgieran algunos reflejos profesionales básicos: los periodistas preguntaron a cuántas mesas se refería, dónde estaban ubicadas y cuáles eran las pruebas. Brown no supo qué contestar y la conferencia de prensa se disgregó en murmullos. En 2007, cuando fue electa presidente, CFK duplicó los votos de la segunda fórmula, la Coalición Cívica Libertadora de Elisa Carrió, y se impuso en todos los distritos electorales, salvo tres. No obstante, Carrió dijo que el nuevo gobierno nacía con “legitimidad segmentada” porque, según ella, se le opondría el 70 por ciento de las clases medias de los centros urbanos, y que Cristina y Néstor Kirchner terminarían como Ceacescu y su esposa. En las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias, CFK pasó del 50 por ciento, todos los demás quedaron a distancia sideral de Cristina y sólo riñen entre ellos. No queda en pie ninguna objeción sobre la legitimidad del mandato recibido y si hay algo que recriminar no es al gobierno: las PASO constituyeron un salto de calidad institucional. Pero la oposición las eludió por temor a una trampa, que ni siquiera entendió en qué podría consistir, y recayó en métodos anacrónicos que le impidieron llegar a octubre con un par de fórmulas fuertes y competitivas. A los efectos del análisis y las comparaciones, tomaremos los resultados del domingo como si correspondieran a una elección presidencial, aun a sabiendas de que pueden sufrir algunas modificaciones en los dos meses que faltan. Debido al impacto producido, hoy parece más probable que los márgenes a favor de Cristina sean aún mayores entonces.

Disparen sobre la oposición

Sería largo y tedioso recordar las denigraciones que las principales fuerzas y los más conocidos columnistas políticos le dedicaron a lo largo de su mandato y los vaticinios terroríficos que esparcieron con entusiasmo. Esos testimonios siguen flotando en el espacio como chatarra cibernética, para escarnio de quienes los firmaron con asnal solemnidad. Los menos cuidadosos extendieron esa actitud despectiva a quienes percibíamos que aquellas invectivas eran sólo expresión de deseos que no se correspondían ni con la calidad del gobierno al que iban dirigidas ni con la valoración social de su gestión. Ese universo político y cultural despertó de mala gana a la realidad, pero aún no sabe dónde está. Su primer reflejo no fue generoso con quienes hicieron lo posible por cumplir los roles que les habían asignado en ese mundo virtual. El principal reproche que se repitió en crónicas y columnas fue por las divisiones de la oposición, que se presentó fragmentada en muchas fórmulas. ¿Por qué no decir, con ese criterio, que el peronismo fue dividido en tres fórmulas presidenciales? ¿O que, incluso quienes respaldaban a Cristina, repartieron su fuerza entre tres boletas en la provincia de Buenos Aires? Ni siquiera es cierto que hayan competido más fórmulas que otras veces, sino todo lo contrario: desde 1983 nunca hubo menos candidatos presidenciales que ahora. Fueron 12 en 1983 y en 1989. En ambos casos, esta diversidad de candidaturas no impidió que las dos primeras concentraran nueve de cada diez votos en la primera y ocho de cada diez en 1989. En 1995, la cantidad de competidores subió a catorce, pero entre los dos primeros también rozaron el 80 por ciento. En 1999 se redujeron a diez candidaturas, pero la concentración volvió a subir: entre la primera y la segunda fórmula sumaron el 86 por ciento. La mayor fragmentación se produjo en 2003, luego de la crisis de fin de siglo, cuando compitieron 18 fórmulas presidenciales. Y al mismo tiempo se redujo la concentración, ya que por primera vez las dos primeras no llegaron al 50 por ciento de los votos. Aun así, la quinta candidata, Elisa Carrió, llegó al 15 por ciento, un porcentaje que este año no alcanzó ni el segundo. En 2007, entre CFK y Carrió se acercaron al 70 por ciento del total, pese a que compitieron 14 fórmulas. En las Primarias de esta semana hubo diez candidaturas, como en 1999. Es ostensible que la cantidad de fórmulas no explica el desequilibrio a favor de Cristina y la magra cosecha del resto. La concentración entre las dos primeras llegó al 62 por ciento, pero CFK-Amado Boudou cuadruplicaron la cosecha de Ricardo Alfonsín-Javier González Fraga. No es la única marca excepcional que alcanzó: ganó en todos los distritos electorales del país salvo San Luis. Prevaleció tanto en el conurbano como en el interior de la provincia de Buenos Aires. Se impuso en todos sus partidos, menos dos (ambos rurales, Puán y Salliqueló), y en todas las comunas de la Capital Federal salvo tres (Recoleta, Belgrano y una parte de Palermo). Ganó en todas las grandes ciudades del país, con la solitaria excepción de Rosario, que el socialismo gobierna desde hace veinte años. Batió en sus propios reductos a sus principales competidores por la presidencia (salvo Alberto Rodríguez Sáa): a Ricardo Alfonsín en Chascomús, a Eduardo Duhalde en Lomas de Zamora, a Mario Das Neves en Chubut, a Hermes Binner en Santa Fe, e incluso en su ciudad, Rafaela, a Elisa Carrió en la Capital y en El Chaco. Obtuvo más votos en su categoría que los que favorecieron en las suyas a quienes en distintos momentos desafiaron su liderazgo partidario: Daniel Scioli en la provincia de Buenos Aires, Juan Manuel Urtubey en Salta, Carlos Reutemann en Llambí Campbell. Sus candidatos a diputados nacionales casi quintuplicaron a los de José Manuel de la Sota en Córdoba y casi duplicaron a los de Carlos Verna en La Pampa. También resultó arrolladora frente a los líderes de la Mesa de Enlace de las cámaras patronales agropecuarias que en 2008 embistieron contra su gobierno. Hugo Biolcati no pudo impedir que Cristina ganara en Carlos Casares, donde vota y tiene su tambo La Dorita; lo mismo le ocurrió a Eduardo Buzzi en su pueblo santafecino de J. B. Molina, a Carlos Garetto en Leones, a Mario Llambías en General Belgrano, y a Alfredo De Angeli en Gualeguaychú. De todos ellos, sólo Llambías cometió la imprudencia de presentarse como candidato. En su propio distrito, apenas obtuvo el 6 por ciento de los votos y fue cuarto. El 3,5 por ciento que lo votó en toda la provincia no le asegura resultar electo en octubre. La reacción pública de Biolcati fue respetuosa. Admitió que habían vivido “en un microclima sectorial” sin ver al resto del país, que debían reflexionar con profundidad ante “el discurso tan crítico que hemos tenido” y que la aprobación a la presidente era respetable y “digna de tener en cuenta”. Pero bastó que se creyera entre amigos y sin testigos para que reapareciera su desprecio por cualquier manifestación popular (y no me refiero al programa de televisión sino a los votantes). La gente que elige a Cristina “mira a Tinelli y si puede pagar el plasma, no le importa nada más”, dijo el presidente de la Sociedad Rural. Esta frase se inscribe en el linaje de los grandes exabruptos históricos contra el pueblo, como el “aluvión zoológico” de 1945, la justificación de los fusilamientos de 1956 porque “se acabó la leche de la clemencia!” o la oposición a que se construyeran viviendas populares, “porque levantan el parquet y lo usan para hacer el asado”.

La venia de Duhalde

El ex senador Eduardo Duhalde buscó el voto del personal en actividad y retirado de las fuerzas armadas, de seguridad, policiales y penitenciarias, nacionales y provinciales, más sus parientes y amigos. Para ello envió al pabellón de lesa humanidad de la cárcel de Marcos Paz a su dador de transfusiones intelectuales Abel Parentini Posse y negoció con Lucrecia Astiz, hermana del ex marino, y con la Unión de Promociones y su comando electoral Votarun (sigla castrense por Votar Unidos). Estos nuevos interlocutores lo convencieron de que sumarían para él un universo de 2,5 millones de votos. Esa es la cifra exacta que obtuvo Duhalde, aunque es obvio que no todos provienen de ese sector, ya que Cristina se impuso en cada sitio del país en los que hay unidades de alguna de las tres Fuerzas Armadas, con sólo tres excepciones, Rosario, la Antártida y Villa Reynolds, donde ganaron Binner, Duhalde y Rodríguez Saa. En promedio, en esas 74 ciudades, Cristina fue preferida por el 49,95 por ciento de los electores, con una minúscula diferencia de 0,14 por ciento respecto del total del país. Es decir, como se ha observado siempre, el voto castrense no difiere del que se produce en los sectores afines en el resto de la sociedad. Es posible que en las bases mismas, Duhalde haya mejorado sus promedios, pero esto no se extiende más allá de una periferia inmediata.

Entropía

Atenuado el estupor comenzó a operar la entropía. Luego del impacto es imposible reconstruir la situación anterior y suceden el caos y una constante declinación. Hasta ahora sólo eludieron la expansión del desastre Rodríguez Sáa, porque su módico objetivo es superar a Duhalde, y Hermes Binner, que está engullendo más de lo que podrá digerir. Como vocero del PRO, Federico Pinedo reclama que Alfonsín y Duhalde retiren sus candidaturas y apoyen a Binner, quien compite por una franja de votantes distinta a la de Maurizio Macrì pero está en conversaciones con varios candidatos a gobernaciones de la UCR para que corten boleta en octubre. Duhalde recrimina que Macrì no cumpla con el apoyo prometido. Hizo una elección superior a la esperable si se considera la valoración social de su historia, pero él no lo sabe porque sus expectativas eran descomunales. Tampoco Pino Solanas entendió que su 12 por ciento en la elección porteña era una excelente marca, hasta que el domingo 14 su grupo no llegó al uno por ciento. Sus diatribas contra sus ex aliados se completan con el extraordinario anuncio de su candidatura a la presidencia para 2015, cuando le falten cien días para cumplir ochenta años. Así, la renovación política está asegurada. Duhalde sigue repitiendo consignas voluntaristas, que ahora incluyen una hecatombe económica y una crisis social que, por supuesto, la tontita de Cristina no sabrá cómo manejar. Llegado a este punto de fuga de la realidad, puede tentarse con algún golpe de mano, como los que lo llevaron a la intendencia de Lomas de Zamora en 1974 y a la Casa Rosada en 2002, para impedir que flameen “banderas de la subversión”. Una advertencia no menos tremendista, pero en formato republicano, lanzó el presidente de la UCR, Ernesto Sánz. Flanqueado por los presidentes de sus bloques legislativos, pero sin la presencia de los ya olvidados Alfonsín y González Fraga, dijo con gesto y tono de grave emergencia que si los resultados de agosto se repetían en octubre el país estaría en grave riesgo institucional. Puso como ejemplo las leyes “contrarias al interés nacional” que el kirchnerismo habría sancionado cuando tuvo mayoría en ambas cámaras. Si Duhalde se arroga la definición de qué o quiénes son o no peronistas, Sanz reparte certificados de republicanismo democrático. Este discurso perdió cualquier credibilidad en 2010, cuando el Grupo Ahhh… sólo empleó las bancas alcanzadas en los comicios de 2009 para repartirse todos los cargos, sin respetar ninguna proporcionalidad. Hasta el Frente de Izquierda y los Trabajadores, que consideró un milagro haber alcanzado el piso del 1,5 por ciento, padeció el mismo fenómeno que las otras fuerzas, en este caso con la fuerza del descorche de una botella de champagne francés, para festejar con el más entusiasta propagandista periodístico de la dictadura, sin previa autorización de sus aliados.

Partidos al medio

No es el único modo en que los medios de comunicación entraron en el debate postelectoral. El resultado demuestra que los medios no influyen en el resultado, dijeron aquellos medios que más hicieron para influir en el resultado. El problema no son los medios, sino su articulación con el poder económico y político: la asociación de Clarín y La Nación en Expoagro, donde cada año cierran negocios por 300 millones de dólares las principales empresas de los agronegocios; la comida de la cúpula de la oposición en la casa del CEO del Grupo Clarín, quien los instó a unirse para resistir al Huracán Cristina; la negociación de Héctor Magnetto con Kirchner para quedarse con Telecom, cualquiera sea la versión que se crea sobre los motivos de su fracaso; la manipulación de jueces que dinamitan a cautelares toda regulación pública de los intereses del grupo. Reducir esa densa trama de negocios y la correspondiente relación con el poder institucional a un análisis de la influencia de los medios sobre el voto sólo puede considerarse una ingenuidad si lo hace alguien menor de 22 años. Gracias al insistente chirrido mediático, que magnifica ad nauseam pequeños episodios e invisibiliza enormes procesos económicos, políticos y sociales, mucha gente se sorprendió por una obviedad: que el pueblo haya votado en defensa propia, a favor del mejor gobierno que ha tenido el país en más de medio siglo, por lo que ya hizo y por lo que falta hacer.

Página12

21/08/2011 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Prensa canalla – La Nación y “el acercamiento entre Duhalde y Macri”


Los monopolios mediáticos están empeñados en instalar la idea de “caos” como característica de la realidad argentina actual. Por eso buscan “salvadores” y, para La Nación, nada mejor que un “acercamiento” entre Mauricio Macri y Eduardo Duhalde…

Especialmente desde la toma del Parque Indoamericano por parte de cientos de familias sin techo y el posterior ataque armado –en los dos sentidos de la palabra-, los medios monopólicos se han empeñado en instalar el “caos” como eje sobre el cual giran la sociedad y la política argentinas.

Clarín de hoy vuelve a titular: “Fuertes choques de vecinos y policías en Villa Lugano”. La Nación, por su parte, viene con una columna de Carlos Pagni, titulada “La dolorosa lección del parque”, en el que abona aquella peregrina “teoría” (la del caos) y se alboroza por el remedo de Unión Democrática que alumbraría la firma de un documento conjunto entre algunos sectores partidarios.

Primeras líneas de Pagni: “La Argentina está realizando en estos días su pequeña contribución a la teoría del caos. El gobierno nacional cree que detrás de la ocupación de espacios baldíos están el macrismo y, más allá, ‘el padrino’, Eduardo Duhalde. En el gobierno porteño sospechan que, como los voceros de los intrusos se identifican con los Kirchner, las operaciones son una maquinación de la Casa Rosada. La Presidenta supone que la Policía Federal está complicada en una maniobra de desestabilización, provocando muertes deliberadas. Por lo tanto, la retira de la escena y la interviene. Los policías presienten que, en el caso de un eventual malentendido, no podrán esperar de sus superiores ningún respaldo. La muerte del militante trotskista Mariano Ferreyra y los asesinatos y disturbios del parque Indoamericano vinieron a confirmar que cada bala que se dispara hoy en el país parece tener un responsable asignado de antemano. Cada actor, cada facción, se prepara para que el otro le tienda una trampa, le tire un muerto. Y actúa, por lo tanto, en consecuencia”.

Quien, ajeno a la realidad concreta y diaria de la Argentina, lea este primer y largo párrafo, podrá colegir que se trata, en realidad, de un país africano inmerso en una guerra civil… Y de eso se trata: Pagni sólo es el vocero de La Nación –y Clarín–, cuya política ha virado a instalar entre la población o entre sus lectores, como sea, la idea de que el país está inmerso en un verdadero caos social y político.

¿La salida? “En este contexto, el viernes se produjo un episodio inesperado –nos anoticia el escriba–. Un grupo bastante amplio de políticos consiguió salir por un día de la torre de Babel a fin de elaborar un ‘Acuerdo de Gobernabilidad y Políticas Públicas’ que trasciendan los períodos presidenciales. Entre los participantes están varios de los aspirantes a suceder a Cristina Kirchner en 2011: los radicales Ricardo Alfonsín y Ernesto Sanz; el líder de Pro, Mauricio Macri, y los peronistas disidentes Felipe Solá y Eduardo Duhalde. Es cierto que Elisa Carrió no participó, pero sí estuvo María Eugenia Estenssoro, que es senadora por la Coalición Cívica. Entre los firmantes estuvieron Rodolfo Terragno, Francisco Cabrera, Carlos Brown, Oscar Aguad, Hermes Binner, Eugenio Burzaco, Gabriela Michetti, Margarita Stolbizer, Jaime Linares, Daniel Katz, Ramón Puerta, Eduardo Amadeo, Gerardo Morales, Ricardo Gil Lavedra, entre otros. No hubo, es curioso, ningún representante de Francisco de Narváez”.

Muchos, pero muchos –sino la mayoría– de los que provocaron aquel verdadero estallido de convulsión social –esto es: verdadero casos– de principios de siglo firman ahora un “acuerdo de gobernabilidad” que, para La Nación, es un hecho “inesperado” que salvaría al país… Vaya paradoja.

Para más datos, Pagni nos anoticia quién promovieron el encuentro: “La reunión del viernes fue promovida, sobre todo, por Cabrera -ministro de Desarrollo Económico porteño- y por Brown -responsable del Movimiento Productivo Argentino, del duhaldismo-“, lo que para el autor de la columna significa algo positivo hacia 2011: “el acercamiento entre Duhalde y Macri…”

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21/12/2010 Posted by | Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Cobos…jajaja…


DANIEL PAZ & RUDY

PÁGINA 12

17/11/2009 Posted by | General, Humor, Uncategorized | , , | Deja un comentario