America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

Los días que vendrán – Jorge Giles



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Varios hechos, internos y externos, dominan la escena de la semana que dejamos atrás y que, seguramente, echarán luz sobre el tiempo por venir.

A saber:

*La consolidación de la CELAC como organismo representativo de los gobiernos de América Latina y el Caribe.

*La asunción del presidente de Cuba, Raúl Castro, como presidente de la CELAC.

*La firme defensa de nuestra soberanía económica por parte de Argentina, Brasil, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Cuba y Nicaragua ante la iniciativa europea de pretender ingresar libremente sus productos industriales al mercado regional.

*El Acuerdo alcanzado entre la Argentina e Irán para avanzar en el esclarecimiento y el castigo a los culpables del atentado terrorista a la sede de la AMIA.

*La concurrida y representativa reunión de intendentes, legisladores nacionales y provinciales bonaerenses, en un espacio político plenamente identificado con la conducción y el liderazgo de Cristina Fernández de Kirchner.

*La presencia de 500 intendentes de todo el país convocados por la ministra Alicia Kirchner.

*La decisión, adelantada por algunos dirigentes alineados con el gobernador Daniel Scioli, de concurrir separados del oficialismo a las próximas elecciones primarias, abiertas y obligatorias.

*El desmembramiento de las fuerzas de Francisco De Narváez.

*La saña represiva que mostró el gobierno de Macri con los vecinos de Parque Centenario.

*La actitud indolente y vergonzosa del gobernador cordobés, De la Sota, clausurando antenas de la TV Digital Abierta en su provincia.

*La celebración oficial y popular, por primera vez en estos 200 años, de la Asamblea del Año 1813.

*El aumento otorgado a jubilados y pensionados.

*La baja de la desocupación en medio de una crisis global que amenaza seguir.

*La suba del 20 % para el cobro del mínimo no imponible del llamado impuesto a las ganancias, lo que fortalece el salario y el poder adquisitivo de los trabajadores.

*La continuidad de créditos y subsidios del Estado para la producción industrial de las Pymes, favoreciendo el empleo.

Hay más datos que ayudarían a configurar mejor el escenario de la realidad en estos días. Ejemplo: las pavorosas cifras de desocupación y destrucción de fuentes de empleo en España y en el resto de Europa.

Pero alcanza para concluir que los días que vendrán serán de creciente fragmentación opositora, creciente unidad continental, creciente crisis política financiera mundial y al mismo tiempo, creciente voluntad política de nuestra Presidenta para mantener y profundizar el proyecto de país que conduce y lidera.

Eso sí: la garantía para consolidar este modelo es que también siga en creciente la participación popular de los argentinos.

Infonews

02/02/2013 Posted by | Economía, Educación, General, Política Argentina, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , | Deja un comentario

El desafío de transitar dos años sin sobresaltos – Felipe Yapur



El desafío de transitar dos años sin sobresaltos

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Afianzar el control parlamentario es necesario para la trascendencia del modelo, más allá del límite constitucional de 2015.

Felipe Yapur

El kirchnerismo tiene para este 2013 un objetivo primordial y no es otro que garantizar todo el poder político necesario para posibilitar, en condiciones normales de temperatura y presión, un transcurrir sin grandes sobresaltos (internos) de los dos últimos años de gestión de Cristina
Kirchner. El cumplimiento de este objetivo, que se expresará en los comicios parlamentarios, permitirá otorgarle al modelo político puesto en marcha en 2003, un mejor y más profundo desarrollo y, fundamentalmente, la permanencia en el tiempo.

Un importante triunfo electoral del Frente para la Victoria sirve para muchas cosas. Afianzar el control parlamentario de las Cámaras genera tranquilidad a la hora de aprobar leyes. Pero, sobre todo, es necesario para trabajar en la trascendencia del modelo más allá del límite constitucional de 2015. Si las bancas que se obtienen son suficientes para avanzar en una reforma constitucional, la presidenta tendrá un problema menos para decidir si buscará o no una nueva reelección. En este hipotético escenario, la reforma de la Carta Magna es una carta que sólo CFK sabe si la jugará. Pero si aun así la presidenta decidiera no convocar a una Convención Constituyente, también puede suceder que los curules obtenidos no llegaran a ser suficientes para esa jugada; un buen resultado electoral servirá para que ese volumen de poder político obtenido se utilice para gobernar sin el estigma del “pato rengo” y, sobre todo, que CFK elija el o la sucesora para el período 2015-2019.

La reunión que el kirchnerismo bonaerense realizó en Santa Teresita se enmarca en la búsqueda de este objetivo. También resulta útil para anular o limitar las aspiraciones presidencialistas precoces de algunos dirigentes. El gobernador Daniel Scioli es uno de ellos. Por lo tanto, la reunión con los intendentes bonaerenses, con la presencia de los distritos más importantes en cuanto a peso electoral, representa un mensaje claro para el mandatario.

Por un lado, ese cónclave fue realizado en el mismo lugar y fecha en que Néstor Kirchner reunió a la tropa bonaerense en 2010 luego de la derrota electoral del año anterior y desde donde lanzó el proceso de recuperación política. En esta oportunidad no se viene de una derrota, pero el desafío que se enfrenta es todavía mayor: la continuidad del modelo. En ese sentido, los intendentes cobran mayor importancia porque son los dirigentes políticos, electos por la voluntad popular, que mayor cercanía tienen con las bases. Un mejoramiento de las gestiones municipales es una herramienta importante a la hora de garantizar el acompañamiento electoral.

La reunión, que contó también con la presencia de ministros y legisladores nacionales, le marcó el territorio al primer candidato presidencial que se anotó en la carrera de 2015. Scioli, como cualquier aspirante presidencial, necesita del control político del territorio bonaerense para asegurarse un hipotético triunfo en 2015. Entonces, mientras no exista una definición de lo que hará la presidenta para ese año, ella recupera una estrategia de la que supo valerse Néstor Kirchner para quitarle el poder a Duhalde: los intendentes. El mensaje que se buscó enviar, y que debe haber llegado, es que en la provincia de Buenos Aires la líder y conductora es CFK y nadie más. De paso, al gobierno le sirvió para frenar ese reclamo sciolista de una nueva ley de coparticipación federal, un pedido que tiene más perfume a maniobra electoral con la que se pretende forzar a algún mandatario provincial para que exprese descontento y así comenzar a recorrer el país con una ambulancia. Pero, dicho sea de paso, no debe haber gobernador, oficialista u opositor, dispuesto a resignar un punto de su coparticipación para mejorar el porcentaje de Buenos Aires, uno de los distritos que recibe el mayor respaldo (en dinero y obras) del gobierno central.

Este encuentro también resulta un mensaje para el resto de los distritos del Frente para la Victoria. La renovación del parlamento provoca tensiones entre los que finalizan su mandato y quieren repetir. El tema es que una vez más la lapicera que escribirá las listas la tiene CFK y algunos ven peligrar su continuidad en las cómodas bancas del Congreso. El gobierno entonces enfrenta una prueba más que interesante porque deberá encontrar un punto de equilibrio tal que le permita incorporar nuevas camadas de legisladores kirchneristas, esos que tienen en sus entrañas el modelo que impulsa y conduce CFK, sin perder esos acuerdos todavía necesarios con referentes de los viejos y anquilosados esquemas de construcción política del pejotismo, como lo definía Néstor Kirchner.

Entre los que ven el fin de su paso por el Congreso apuestan a una diáspora que les sirva para mantener su banca y, de paso, pellizcar algo en un posible armado peronista no kirchnerista. Si bien se sabe que en el kirchnerismo hay mucho peronismo pero que no todo el peronismo es kirchnerista, esta depuración es útil para que el FPV avance en su construcción como fuerza política transformadora y se convierta, como aspiran muchos de sus integrantes, en el peronismo del siglo XXI.

No es una tarea fácil la que comienza, pero es necesaria. En ese marco, 2013 se presenta como un mejor año en lo económico. La obra pública será uno de los pilares, nuevamente, de la gestión donde el programa Pro.Cre.Ar, el más importante en décadas en lo que hace a la construcción de viviendas, será otro de los motores de la apertura de puestos de trabajo. La relación con Brasil seguirá siendo una prioridad y un repunte económico de ese poderoso país que hace sonreír a más de un funcionario del gobierno nacional. Elementos que permitirán al FPV mejorar sus chances electorales. Parece poco complicado pero también el gobierno sabe que tiene enfrente a sectores decididos a provocar daño. La CGT de Hugo Moyano es uno de ellos.

El dirigente camionero, abandonando su condición de líder de trabajadores, se suma a la pléyade de representantes de sectores corporativos con los que buscará patear el tablero del único gobierno que le abrió las discusiones paritarias y el respeto por los convenios colectivos. Desdoblar las paritarias, como anunció, tiene más que ver con su estrategia electoral, que se podría definir como un “rompan todo”. Así Moyano se transformó en un ejemplo de lo fácil que resulta ser un opositor al que no le preocupa la destrucción de lo obtenido con mucho esfuerzo en la última década.

Mientras tanto, las otras dos fuerzas políticas que muestran potencial crecimiento tienen una llamativa estrategia similar. Tanto el PRO como el FAP, como si se tratara de una versión argentinizada de la MUD (Mesa de Unidad Democrática), esa que sin éxito pergeñó la oposición venezolana, suman partidos y representantes extra-política, con tal de mejorar sus chances electorales. Falta tiempo para los comicios, pero sus irregulares movimientos dan cuenta de la desesperación que genera el no poder enhebrar una serie de propuestas alternativas a un modelo que ya cumple diez años de avances y transformación.

Infonews

02/02/2013 Posted by | General, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , | Deja un comentario

¡Argentinos, a las urnas! – Roberto Caballero


12.08.2011

Este domingo, quizá, tal vez, nazca el “cristinismo”, mezcla de los que quieren más de este modelo “nacional y popular” y los que por viveza y sentido de supervivencia admiten que cambiar de montura a mitad del río es desaconsejable.

La primera presidencia de Cristina Kirchner fue una presidencia débil. A poco de asumir, con el lock out de las patronales agropecuarias, que mantuvieron paralizado el país durante cuatro meses, también se fraccionó la fuerza parlamentaria del Frente para la Victoria. Desde entonces, la presidenta gobernó sin mayorías legislativas.

También gobernó, y esto es muy evidente, sin ningún tipo de apoyatura mediática.
También gobernó, y esto es doblemente evidente, sin la lealtad del aparato del PJ, que desde mucho antes de las testimoniales coquetea con Eduardo Duhalde o cualquier otra opción no K, imponiendo en los hechos una lógica de toma y daca, al mejor estilo vandorista.

Gobernó Cristina Kirchner sin el aval expreso ni tácito de ninguna fuerza opositora, que por el contrario eligio de modo constante encolumnarse detrás de todas las operaciones mediáticas de demolición de la figura presidencial, con la coyuntural excepción del socialismo y algunos sectores más o menos progresistas en las votaciones por la reestatización de Aerolíneas Argentinas, las AFJP y el matrimonio igualitario. Que quede en actas para la historia futura.

Gobernó Cristina sin una Corte Suprema adicta, como la que tuvo el menemismo.

Gobernó Cristina sin vicepresidente, después de la vergonzosa traición de Julio Cobos.

Gobernó, también, durante el último año sin su marido que, a la vez, era el jefe político que –ella misma confesó– la protegía de las crueldades del poder; y sin presupuesto, nada menos.

Gobernó, siendo mujer, contra el prejuicio machista de la sociedad y de todo el sistema institucional, en una soledad tan concurrida que produce pavura.

Frente al mito construido por Joaquín Morales Solá –el censor de Clemente en la dictadura– sobre el autoritarismo y la vocación por el control absoluto del kirchnerismo, hay que decir que no hubo en los últimos 40 años de democracia argentina una presidenta que haya gobernado, como ella, desde tan extrema condición de debilidad.

Se la acusó de “yegua”, de “loca”, de “bipolar”, de “fanática”, de “soberbia” y, el colmo, de estar casada con un “nazi”; y, sin embargo, ahí está, mostrándose descarnadamente sobre la tarima, haciendo su duelo en público, pero sin dejar de gobernar, mientras el mundo se desploma, literalmente, en una situación de adversidad que a otros presidentes los hizo huir en helicóptero y tirar la toalla antes de lo previsto.

Me imagino que somos muchos los que, legítimamente, nos preguntamos cómo sería un gobierno de Cristina Kirchner con mayorías parlamentarias, con una oposición menos subordinada a los poderes corporativos, con los grupos monopólicos de la comunicación cediendo –democráticamente– algo de su posición dominante en el discurso público, con un peronismo menos corleónico y feudal, con un vicepresidente que le cuide el sillón cada vez que viaja y no la despida con un serrucho en la mano, con empresarios, banqueros y sindicatos que la ayuden a reconstruir la confianza entre argentinos y no hagan de la puja distributiva natural en democracia una pelea de suma cero constante, donde prevalecen los intereses de bando por encima de la Nación.

Me gustaría, y creo que nos pasa a varios, ver gobernar a Cristina con algo del poder que le dieron, en 2007, los 7 millones de argentinos que la votaron para que fuera presidenta constitucional.
Porque esta mujer, con casi nada, se mantuvo en pie. Con casi nada, digo, porque tres meses después de asumir comenzó la más impiadosa campaña de demonización, con fines destituyentes, de la que se tenga memoria. No tuvo respiro. Los actos multitudinarios con la CGT, el acompañamiento de Madres y Abuelas, la red de medios alternativos que desafía cotidianamente la hegemonía desinformativa de Clarín y la militancia de corazón que cobró visibilidad con los funerales de Néstor Kirchner ayudaron, sin duda, en toda esa etapa dramática. Hablan de la conciencia colectiva de un pueblo en una encrucijada determinada de su historia y de un liderazgo, el de Cristina, sobre todos esos sectores que expresan los valores de la reconstrucción nacional, después del desastre de 2001. Pero para disciplinar a los dueños del poder y del dinero de este país hace falta, además, ganar elecciones por la mayor cantidad de votos posible.

De cara a las elecciones del próximo domingo 14 y las definitivas de octubre, Cristina tiene los votos kirchneristas asegurados. Se trata de una minoría política intensa, nacionalmente estructurada, que le es incondicional. Sin embargo, le hacen falta más votos “cristinistas” si quiere gobernar, después de tanto viento en contra, con algo de tranquilidad durante los próximos cuatro años. Esos votos exceden el marco militante de los que acompañan su proyecto. Están en otras multitudes, más silenciosas, que interpretan que Cristina encarna una curiosa virtud: ella es el oficialismo y, se sabe, que cuando hay crisis la gente se vuelve menos audaz, quizá hasta más conservadora, es decir, vuelve a elegir al que está porque no come vidrio. Pero también una candidata y estadista como ella, resume el malestar y la solución a ese malestar. Cristina parece ser la garantía de preservar lo bueno y, a la vez, profundizar el cambio que corrija lo malo. Sus opositores se prepararon para ser opositores, pero generan dudas y más dudas sobre sus condiciones para gestionar en tiempos bravíos. Es Cristina la única que puede oxigenar el Gabinete y relanzar el gobierno; y también la que inicie el impostergable recambio generacional en la administración de la cosa pública, que entierre la vieja política para siempre. Es un puente de plata posible. No hay otro. No, al menos, a la vista, salvo para los voluntaristas, que creen que administrar un país es cosa sencilla y para cualquiera.

A la Cristina sola, sin apoyo en el Congreso, agraviada por Héctor Magnetto y sus 200 licencias radiales y televisivas, blanco de la saña opositora más superficial, inmersa en la mayor crisis del capitalismo planetario y sin marido, ya la vimos gobernar y, de todos los que la critican, nadie lo hubiera hecho mejor. Eso es un mérito.

Este domingo, quizá, tal vez, nazca el “cristinismo”, mezcla de los que quieren más de este modelo “nacional y popular” y los que por viveza y sentido de supervivencia admiten que cambiar de montura a mitad del río es desaconsejable.

El mundo se ha vuelto un lugar hostil. Es poco lo que podemos hacer para solucionar lo que ocurre en Washington, Madrid, París y Atenas. Pero es mucho lo que se puede hacer acá, con todos los inconvenientes que existen –y van a seguir existiendo–, para asegurarle un futuro a nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos.

¿Cómo sería un país si Cristina gobernara con algo de poder?

Con sinceridad, no lo sabemos.

El domingo podemos dar un paso para averiguarlo.

¡Argentinos, a las urnas!

Tiempo Argentino

12/08/2011 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , | Deja un comentario