America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

¿De quién es la Argentina?


Publicado el 15 de Agosto de 2010

Por Roberto Caballero Director
Hasta la semana pasada, la ‘privatización’ del Ayuí en beneficio del segundo de Clarín y la subordinación política de Colombi a los deseos arroceros de Aranda era casi una picardía más, de las tantas a las que nos tiene acostumbrados el Grupo Clarín.

La semana pasada, el Equipo de Investigación de Tiempo Argentino reveló que el vicepresidente del Grupo Clarín, José Aranda, en sociedad con George Soros, comenzará a construir en septiembre una represa privada sobre el Arroyo Ayuí, en la provincia de Corrientes, para inundar 8000 hectáreas (la mitad de la superficie de la Capital Federal) en las que quiere plantar arroz. La privatización de un curso de agua público para beneficio privado, a juzgar por el constitucionalista Daniel Sabsay, es un hecho ilegal. No hay decreto o ley provincial que esté por encima de la ley madre de todas las leyes, nuestra Constitución. Los cursos hídricos pertenecen a la Nación y es el gobierno federal el que debe custodiar ese patrimonio. Lo interesante de la opinión de Sabsay es que nadie puede acusarlo de ser un especialista “anticlarinista” o motivado por el kirchnerismo: es el abogado que asesora al Grupo Clarín en sus amparos contra la nueva Ley de Medios. La publicación de Tiempo Argentino tuvo una fuerte repercusión en todos los medios argentinos, menos –claro– en los que son controlados por Aranda y Héctor Magnetto, CEO del holding con sede en la calle Tacuarí. Desde su posición dominante en el mercado de la comunicación, Clarín invisibilizó el escándalo que involucra a su vicepresidente en un negociado. Eso es poder real, el mismo que logró arrodillar a la clase política correntina, en este caso a su gobernador, Ricardo Colombi, quien dio cobertura pseudolegal a la “privatización” del Ayuí, pese a las advertencias de los productores provinciales, los grupos ambientalistas, los constitucionalistas y hasta la Cancillería.
Este diario, que es una estructura pequeña pero con convicciones periodísticas gigantes, no se conformó con haber echado luz sobre el negocio de Aranda, Soros y Clarín, con el rigor y la contundencia que caracteriza a sus investigaciones. Por el contrario, el Equipo de Investigación continuó su labor y obtuvo papers confidenciales que se publican en una nueva nota imperdible, que ustedes podrán leer desde la página 12 de la presente edición. Esos documentos oficiales, intercambiados entre los más altos despachos del Ministerio de Relaciones Exteriores de la Argentina, comprueban que el emprendimiento arrocero del segundo de Clarín y el magnate húngaro George Soros es un delicado asunto de Estado, manejado en el mayor de los secretos por el gobierno nacional desde, al menos, el 3 de septiembre de 2008, y que las relaciones diplomáticas con Uruguay, así como el complejo acuerdo entre Cristina Kirchner y José “Pepe” Mujica para superar el conflicto por la ex Botnia, dependieron y dependen de que esta represa ilegal no se construya.
Para que se entienda mejor: la Argentina reprochó a Uruguay la construcción inconsulta de la papelera, violando el Tratado del Río Uruguay. Fue finalmente la Corte de La Haya, después de años de tironeos entre Buenos Aires y Montevideo, la que resolvió que ambos países debían acatar el Tratado y reactivar conjuntamente la CARU (Comisión Administradora del Río Uruguay) para determinar si la ex Botnia (o cualquier otro emprendimiento con riesgo ambiental, sea del lado argentino o del uruguayo) contamina el curso de agua compartido.
Mientras duró esta tensa negociación, funcionarios de la Cancillería argentina mantuvieron en secreto un ida y vuelta con la administración correntina para desalentar la construcción de la represa de Aranda y Soros. Ocurre que el Ayuí desemboca en el Río Miriñay, uno de los principales efluentes del Río Uruguay. ¿Con qué derecho nuestro país podía reclamar al vecino oriental que paralizara las obras en Fray Bentos, bajo el argumento de la contaminación, si aguas arriba dejaba construir una represa fuera de toda legalidad interna y con riesgo ambiental similar en uno de sus principales efluentes? Por eso el secreto de Estado. Secreto que termina hoy, con la nueva investigación de Tiempo Argentino.  El último requerimiento confidencial de la Cancillería, de tono casi angustiante, al gobernador Colombi para que informe sobre la situación de la represa de Aranda y Soros está fechado el 16 de febrero de 2010. La respuesta de la administración correntina fue un largo silencio que dura hasta hoy. Lo que ya es público es que en septiembre, dentro de tres semanas, comenzará a construirse artificialmente el lago que quiere para plantar su arroz el segundo de Clarín, complicando nuevamente los vínculos entre dos países hermanos, reconstituidos pacientemente por Mujica y Cristina en los últimos meses.
Si uno recorre la colección del diario Clarín de los últimos dos años y analiza la cobertura del conflicto por Botnia, descubre que sus dueños utilizaron toda la artillería disponible en formato periodístico para dinamitar cualquier acuerdo entre la Argentina y Uruguay. También, que en sus páginas se le dio un amplio despliegue a un presunto negociado K detrás de la construcción de la represa hidroeléctrica de Chihuido, en Neuquén e, incluso, al impacto ambiental que esta provocaría. La paja en el ojo ajeno y la viga en el propio. ¿Cómo era eso de poner los huevos en un lado y cacarear en el otro?
Pero eso no es todo. Todavía están frescos los intentos indisimulados de torpedear cualquier solución pacífica al corte sobre el puente de Gualeguaychú, que hubiera restado fuerza al acuerdo entre los países y, para gozo del clan Noble-Magnetto-Aranda, manchado de sangre una ejemplar política antirrepresiva que el oficialismo, al que ellos se enfrentan por cuestiones de bolsillo, mantiene hace años.
No hay que ser muy inteligentes, apenas basta pensar con menos ingenuidad que la habitual para advertir que detrás de esas apuestas al caos asoman los intereses de los dueños de una corporación. ¿A quién perjudica que la Argentina y Uruguay puedan entenderse y coordinar desde la CARU políticas efectivas de control ambiental sobre ambas márgenes del Río Uruguay? La respuesta es una: a los que contaminan vertiendo sin control, en las aguas, los desechos del proceso, sea para producir celulosa o arroz.
Hasta la semana pasada, la “privatización” del Ayuí en beneficio del segundo de Clarín y la subordinación política de Colombi a los deseos arroceros de Aranda era casi una picardía más, de las tantas a las que nos tiene acostumbrados el Grupo Clarín.
Desde ahora, en cambio, 40 millones de argentinos enfrentamos un dilema mayor: ¿puede la codicia e impunidad de un empresario como Aranda, aunque maneje todos los medios que sabemos que maneja, enfrentar a dos pueblos “nacidos de una misma placenta”, como dice el “Pepe” Mujica? ¿De quién es la Argentina: de Aranda o de nosotros, la gente de a pie, que algún pito tocamos en esta historia?
Son otros los que deben dar respuesta a esta inquietante pregunta.
Algo es seguro: la van a poder leer en Tiempo Argentino, que llegó para poder decir estas cosas.
Las que nadie decía.

Tiempo Argentino

16/08/2010 Posted by | Agricultura yGanadería, Medio Ambiente, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Argentina – Debilidades y fortalezas de Clarín frente al escenario más temido – Eduardo Anguita y Marcos Cittadini


LAS RESERVAS DEL GRUPO FRENTE A LA PÉRDIDA DE CREDIBILIDAD Y UN PANORAMA JUDICIAL ADVERSO

03-05-2010 /  Si en las próximas semanas se confirmará que Felipe y Marcela son hijos de desaparecidos y fueron apropiados por Ernestina Herrera de Noble, el impacto para el Grupo será de una magnitud imprevisible.


Desde que en 1976 Ernestina Noble “adoptó” a sus hijos Felipe y Marcela nunca tuvo que afrontar un panorama tan adverso.

Por Eduardo Anguita y Marcos Cittadini
politica@miradasalsur.com

Si en las próximas semanas se confirmará que Felipe y Marcela son hijos de desaparecidos y fueron apropiados por Ernestina Herrera de Noble, el impacto para el Grupo será de una magnitud imprevisible. Esto está potenciado por el probable fracaso de la estrategia de frenar la aplicación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual y las revelaciones sobre el origen de Papel Prensa. Las debilidades manifiestas de Clarín, sin embargo, no son suficientes como para prever una caída estrepitosa. El multimedios tiene puntos de apoyo que es importante reconocer y estudiar. La tarea de democratizar la comunicación y abrir los espacios a nuevas voces requiere de inteligencia y equilibrio para analizar la coyuntura.

Puertas adentro de los medios de Clarín, se sigue el día a día de las alternativas de los tres frentes abiertos y que amenazan con quitarle, por lo menos, el lugar hegemónico que tuvo en el último cuarto de siglo. Como grupo periodístico, Clarín descansa sobre un elemento intangible que es la credibilidad de su marca y no podría soportar que Marcela y Felipe hayan sido apropiados por la directora y principal accionista del diario. Más allá de la acusación penal que ella sufriría, la imagen de los medios sería vulnerada en muchos frentes. No sólo los lectores y espectadores sino también los mismos trabajadores de los medios quedarían sin argumentos frente a las audiencias y los lectores. La caída de ese valor intangible de la marca, a su vez, podría impactar en el valor económico del Grupo ya que, tal como analiza un empresario de comunicación, “ningún inversor nacional o extranjero querría invertir en una compañía cuya principal accionista y presidenta del directorio atraviese un proceso penal por delitos vinculados al terrorismo de Estado”. Pero más que por la depreciación vinculada a la imagen, los directivos de Clarín están más preocupados por el impacto que les causará la plena vigencia de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Especialmente por la consecuente pérdida de la posición dominante en el mercado del cable, su verdadero modo de hacer caja. La pesadilla de Gordon Gekko. En octubre de 2007, Clarín comenzó a operar en las Bolsas de Buenos Aires y de Londres y colocó en el mercado acciones clase B a un valor de 29,14 pesos por papel, lo que implicó una operación por 1.457 millones de pesos (458 millones de dólares). Según la propia empresa, esto valuaba a la compañía en cerca de 3.500 millones de dólares. La salida a Bolsa se hizo bajo la convicción y previsión de que no habría restricción en la cantidad de licencias de cable, ni apertura de pliegos de licitación a otros operadores, y que nadie les sacaría los derechos exclusivos para transmitir el fútbol de primera división. Desde que se supo que la AFA rescindía el contrato de televisación con TSC, el 11 de agosto de 2009, las acciones cayeron casi el 30 por ciento en veinte días. El 3 de septiembre, recibieron otro mazazo, que fue el rechazo a la fusión de Multicanal y Cablevisión. Cuando comenzó la oferta pública de acciones de la compañía, éstas llegaron a cotizar a 32 pesos, mientras que hoy cayeron a un quinto de ese valor y se cotizan a seis pesos. De esta manera, el hecho de que Clarín no valga más de 500 millones de dólares en Bolsa genera dos problemas. Por un lado, una falta de apalancamiento para tomar deuda y por otro, una falta de financiamiento propio. Los accionistas se preocupan al cuestionarse cómo se hace para invertir si no hay posibilidades de endeudarse. Según analistas financieros cercanos al Grupo, la única forma de avanzar que tienen es abrir el paquete de acciones clase A. Es decir, aquellas que dan poder de decisión a quienes las compran. Ese riesgo tiene el agravante de la caída del “valor de compañía”. El riesgo que correrían Ernestina Herrera de Noble, Héctor Magnetto, José Aranda y Lucio Pagliaro –que controlan el paquete accionario– es que alguien invirtiera 50 millones de dólares y obtuviera una sexta parte de la sociedad y poder de decisión. Los memoriosos aseguran que este peligro ya se vivió en 2002 con el ex banquero menemista Raúl Moneta. En ese momento, el Grupo estaba endeudado en el exterior en dólares. La deuda externa argentina estaba valuada en un 30% de su valor por lo que todas las empresas argentinas habían caído en su valor de deuda nominal. Moneta reunió fondos buitre y compró la deuda de Clarín al 30% hasta adquirir más del 66%. El entonces presidente Eduardo Duhalde los auxilió al modificar la Ley de Quiebras y suspender la cláusula de Cram down, por la que el acreedor puede elegir cobrar la deuda o quedarse con parte de la empresa. Si no hubiese sido por Duhalde, Clarín habría estado en manos de Moneta. Es por eso que el matutino tituló “La crisis causó dos nuevas muertes” cuando la Policía Bonaerense mató a Darío Santillán y Maximiliano Kosteki el 26 de junio de 2002 en la estación Avellaneda. La tapa había sido revisada por Magneto y aprobada por Duhalde en un proceso que forma parte de una rutina de hace años. Aún hoy, todas las noches antes de definir la tapa, hay una llamada entre Ricardo Kirchsbaum –secretario general de Redacción– y Héctor Magnetto, CEO del Grupo. A veces la llamada es a Martín Etchevers, gerente de Comunicaciones Externas, pero Magnetto siempre está al tanto. En otras épocas, después de eso se llamaba al Gobierno de turno y eso era un aviso o una amenaza. Según recuerdan dentro de la corporación, el acuerdo de Magneto y Duhalde para las elecciones de 1999 fue que si había una diferencia de éste sobre De la Rúa de más de un 5 %, Magneto empujaba al lomense para arriba. Si la diferencia era menor, lo dejaba solo para no perder credibilidad. Un valor que hoy no importa tanto. El dueño de la pelota. La capacidad política de un medio depende de su credibilidad, pero no sólo la causa contra la señora Herrera de Noble se la quitó. La sola discusión de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual también mostró la caída de la pretensión de objetividad de todos sus medios. Para algunos analistas, Clarín en este último tiempo ha perdido ese capital que se ha desplazado a medios alternativos porque el público busca otra cosa. “La sensación de gran parte de la clase media es que no hace falta abrir el diario a la mañana porque ya se sabe qué va a decir.” Otro elemento que se considera es que se volvió previsible, y esto le quita posibilidades de ejercer presión. Para los empresarios mediáticos, la estrategia siempre fue construir un producto creíble, anexar otros negocios y lograr poder político con el medio insignia para presionar a favor de los emprendimientos laterales. Los ejemplos que se citan son los de Fox o del Chicago Tribune en los Estados Unidos. De eso se trata la pérdida de la ética periodística arrastrada hacia el funcionalismo capitalista. Pero en el caso de Clarín, para un experto consultado, “la falta de inteligencia muestra los intereses con una desnudez absoluta. Si se analiza la cobertura del tema agropecuario y se tiene en cuenta que uno de los miembros del directorio, José Aranda, tiene 45 mil hectáreas de campos de arroz en Corrientes junto a George Soros, se sacan algunas conclusiones. O se ve que en cierta forma fueron tibios con Botnia y se recuerda la contaminación de Papel Prensa en San Pedro, se establece otra conexión. Si cae la credibilidad del diario, del canal y la de los noticieros… si pasa todo eso, quedan destruidos”. El negocio de la televisión por cable es la mayor fuente de ingresos del monopolio, pero el negocio cambió: el pie oficial que pesó sobre la licitación de licencias de cable durante más de una década ya no existe. Hoy se venden pliegos y la competencia deja al descubierto la desinversión que la empresa llevó a cabo durante años amparada en la impunidad de la posición dominante. Antes, los cables regionales eran presionados con métodos claros: si no vendían su participación, no tenían el fútbol y eso decretaba su muerte. Esa espada de Damocles ya no pende sobre sus cabezas y las posibilidades de competir los dejan en una situación muy favorable. Para Clarín, hacer la inversión de up grade tecnológico es de un costo imposible de afrontar en estas condiciones. A escasos treinta kilómetros de Capital Federal tienen problemas para brindar Internet porque las redes no resisten, mientras que operadores de cable de ciudades chicas como Los Cardales, Villa Gesell o Alvear dan triple play con mejor calidad. Queda claro que la distribución del cable e Internet necesitan de una reinversión constante. En algunas ciudades las operadoras de Clarín llevan un atraso de seis años, que en términos tecnológicos es muchísimo. Según dicen, el interés por Fibertel no era tanto por la compañía como por la base tecnológica y por la buena imagen. Si los obligaran a deshacerse de Cablevisión, no sólo perderían dinero sino también una empresa para contraponer a Multicanal, que tiene una pésima estima por parte de los clientes. Además, en los últimos dos años Telecentro les quitó cerca del 25 % de un mercado que continúa siendo monopólico (porque Telecentro no tiene licencia para operar en Capital). Pertenecer tiene sus privilegios. Pero el grupo también tiene fortalezas y muchas están relacionadas con la disciplina de sus periodistas. Una forma de controlarlos es el sueldo. Ricardo Kirschbaum no gana por periodista sino por directivo. Es decir, él y otros responsables de la edición tienen remuneraciones de altos ejecutivos. Quienes están cerca observan que los más encumbrados no sacan los pies del plato porque siempre está la duda acerca del éxito de Clarín en su guerra contra el Gobierno. Otra manera de control es la bajada de línea directa que se hace a veces en el segundo subsuelo del edificio de la calle Tacuarí, donde no hay cámaras ni llega la señal de los celulares, un modo de impartir ordenes sin que quede registro. Por otro lado, muchos temen perder lo que se llama “quioscos”, verdadera fuente de financiación de ciertas figuras. Quienes tienen un extra en Metro o en una radio, lo tienen por ser periodistas de Clarín, Canal 13 o TN. Perder un ingreso implica perder todos. Algunos citan como ejemplo a Julio Blanck, editor jefe de Clarín, cuyo programa en la madrugada de FM La Isla concitó en un tiempo las pautas más jugosas del mercado. Muchos dicen que la actitud de cerrar P&E no fue una actitud monopólica sino política. Ese era el único lugar en el que los periodistas de Clarín ganaban dinero sin pasar por el medio. “Hoy en Metro están controlados porque los directivos saben a quién le están pautando, cuánto y controlan la línea editorial. Alguna vez en el viejo canal, a Fabián Doman lo llamó Martín Etchevers porque no le gustó algo que dijo en su programa y lo amenazó por teléfono con levantarle el programa aunque era un espacio que él pagaba”, advierten. Pero el disciplinamiento también tiene sus debilidades. Por ejemplo, Lorena Maciel leyó al aire un texto que decía que el Banco Nacional de Datos Genéticos está controlado por las Abuelas de Plaza de Mayo, se paralizó y luego pidió disculpas. O el hecho de que Juan Miceli –que ha demostrado más de una vez tener ética periodística– prefiera la pantalla de Canal 7 es una señal para el periodismo y puertas adentro del canal de Constitución. Entre los políticos, varios han estado cerca del Grupo por distintos motivos, como Felipe Solá o Julio Bárbaro. Pero hay casos más llamativos, como la militancia anti Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual de Enrique Thomas y Silvina Giudici. O el diputado entrerriano Gustavo Cusinato, a quien le dan para que lea en forma textual escritos a favor del monopolio elaborados por el ex secretario de Comunicaciones Henoch Aguiar. O José Scioli, quien es señalado como informante del voto peronista cuando estuvo en el Congreso. Otros recuerdan que la íntima relación que tienen con Elisa Carrió es de larga data y, suspicaces, mencionan que la diputada pasó 20 días y gastó 67 mil pesos en la Posada del Quenti en Córdoba. Poco después salió una nota a doble página acerca del alojamiento en el Suplemento Viajes y Turismo de Clarín. Una apuesta desestabilizadora. El problema que tienen los que toman decisiones en el multimedio es que sus análisis y previsiones son sobre la base de desalojar al actual gobierno antes de que termine su mandato. La consigna “son ellos o nosotros” circula como una apuesta a crear –de modo artificial pero sobre todo antidemocrático– un escenario donde volteen la ley de medios y eviten que se conozca la identidad de Felipe y Marcela. No sólo eso significaría tumbar un gobierno sino someter una decisión soberana del Parlamento y la pretensión de condicionar a la Justicia. Pero tal vez sea demasiado tarde hasta para eso, porque aunque el kirchnerismo no triunfara en 2011, ellos perderán la posición monopólica en el espectro audiovisual y toda la maquinaria empresarial está montada sobre la base de tener posiciones dominantes en todos los medios que encaran. Esa es una debilidad relativa ya que, hoy por hoy, el impacto masivo de los medios controlados por Magneto no tiene competencia. Sí tiene competidores, que se van afianzando día a día, pero que no suplen con su calidad el peso cuantitativo del rating y la circulación de sus medios. La identidad de Marcela y Felipe puede producir un cambio imprevisible. El temor que les produce a los directivos se traduce en la cantidad de decisiones desacertadas. La solicitada y el video de Felipe y Marcela, armados por la agencia de Carlos Souto, demostró infinidad de fallas. A la falta de moral que trasunta tener dos personas cautivas de una identidad falsa, se contrapone el prestigio que tienen las Abuelas y las Madres de Plaza de Mayo. La sociedad ya tiene este tema como un debate cotidiano. Los mismos directivos de Clarín se ocuparon de instalarlo en la agenda pública. Algo contrapuesto al silencio de siempre. Lo hicieron por dos motivos contrapuestos. Uno es por impotencia, por incapacidad de asumir –y pagar el costo– que fueron parte de una dictadura cívico militar. El otro es que se preparan para lo inevitable y quieren aprovechar su gran capacidad de impacto mediático poniéndose en el lugar de las víctimas. Quieren que, aún después que se sepa la identidad de Felipe y Marcela, un sentimiento a-histórico y fascista se apodere de parte de la sociedad. Tienen la idea de que es mejor consolidarse como la expresión cultural de la derecha reaccionaria pero, al mismo tiempo, contar con la simpatía de algunos supuestos izquierdistas que, por centímetros de prensa y minutos de televisión, sean la cara ética de una maniobra para evitar la complicidad con el terrorismo de Estado.

Miradas del Sur

04/05/2010 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Argentina – Necesidad mutua


Duhalde

Por Néstor Leone

La trama de intereses detrás del respaldo de Clarín a la candidatura de Eduardo Duhalde

Las reuniones existen y son más habituales de lo que se cree. Secretas, de alto contenido político y ciertamente amenas. De un lado, el empresario que supo convertir un diario de tirada mediana en un conglomerado de medios con capacidad de construir agenda e influir de manera decisiva en la opinión pública de la Argentina. Del otro, el político que fue sinónimo de maquinaria electoral y que es considerado, por muchos empresarios, como un hábil piloto de tormentas. Tienen necesidades complementarias y conveniencias mutas. Lo saben y se buscan. Pero, sobre todo, tienen un enemigo común, con el que han compartido tiempos de buenas relaciones y con el que hace rato están en disputa. Ese enemigo común, a pesar de su capacidad inextinguible para recuperar la iniciativa, no atraviesa su mejor momento. Y eso los entusiasma: piensan que, entre ambos, pueden contribuir a marcarle nuevos límites o condicionar su futuro, aunque el poder de fuego de ambos ya no sea el mismo.
Ésas han sido las razones y el contexto para que Héctor Magnetto, CEO del Grupo Clarín, y Eduardo Duhalde, el político que siempre vuelve (aunque nunca se haya ido), retomaran las reuniones del pasado. Ésas que fueron clave en el contexto de la crisis de 2002 y que mantienen de manera episódica desde hace tiempo. La situación del mayor emporio periodístico del país, herido en sus posibilidades por las últimas movidas del Gobierno, genera las nuevas condiciones. Tanto como la escasez de alternativas opositoras de cara a 2011. Una serie de objetivos de mínima los puso en marcha. Dos aspiraciones de máxima, los envalentona: que Duhalde vuelva a ser presidente de la Nación y que Néstor Kirchner, más tarde o más temprano, termine preso.

EL GRAN DECISOR

Magnetto nunca aceptó sentarse con otros en pie de igualdad, dicen quienes lo conocen o lo han tratado. Y esto incluye a empresarios y a políticos de toda laya o responsabilidad. Se concibió a sí mismo como el más importante decisor de la Argentina, más allá de los poderes instituidos, y actúa en consecuencia. Es más, siempre se jactó, en reuniones sociales, de haber puesto a dos vicepresidentes (Carlos Ruckauf y Carlos “Chacho” Álvarez) y haber influido en varias de las políticas clave del país.
Una anécdota, conocida en el mundo empresario, lo pinta de cuerpo entero.
Cuentan que en Lisboa, el pope de Clarín se cruzó con Jesús de Polanco, presidente del poderoso grupo español Prisa. Advertido de la intención del propietario del diario El País de incursionar en el mercado argentino, Magnetto le pidió que lo visitase al llegar a estas latitudes. Pero la gentil invitación no cayó bien en su partenaire. El veterano hombre de negocios, fallecido en 2007, al salir de su asombro, no dejó pasar lo que consideró una osadía y lo interrumpió en seco: “Cuando voy a otros países suelo hablar con los gobiernos, no con los competidores”, espetó. A Magnetto no le gustó nada la reacción e inició una guerra de baja intensidad, con jugadas varias para obstaculizar el desembarco. Finalmente, Prisa compró radio Continental, su nave insignia en el país, a través de una firma controlada asentada en Estados Unidos, y recién hubo unidad de acción a partir de la discusión de la ley de medios.
Como cabeza del Grupo desde hace más de tres décadas, Magnetto le dio su impronta y le permitió consolidarse como conglomerado de medios. Mediante sus audaces estrategias de posicionamiento y su interpretación de “lo que pasa” en la sociedad (con dosis variadas de indefinición ideológica y pragmatismo) logró convertir a sus productos en formadores clave del sentido común argentino. Con su lógica política, imbatible hasta aquí, acaparó sonantes conquistas para el Grupo. Se sabe cómo opera Clarín: pasa del apoyo inicial a los gobiernos, a la negociación y de ésta a la crítica feroz cuando el poder político de turno ingresa en su declive.
Con los Kirchner intentó algo parecido, con resultados diversos. La prórroga por diez años de todas las licencias de televisión abierta y radios mediante un decreto cuestionable, de 2005, y el permiso para concretar la fusión de Cablevisión y Multicanal cimentaron parte de las buenas relaciones iniciales entre los Kirchner y el CEO del Grupo, siempre matizada por la mutua desconfianza. La cobertura del conflicto entre el gobierno nacional y el “campo”, la incursión del Estado en las trasmisiones de fútbol y la ley de medios significaron la ruptura definitiva, con consecuencias gravosas para el Grupo.
Esta confrontación, es vox populi, no llega en un buen momento: las finanzas del Grupo atraviesan dificultades. La crisis global, que no dejó de pegar fuerte en los medios, y la caída de las ventas, ligado a esto último y al declive tendencial de los diarios de papel, conforman un cuadro de situación que ya los mantenía preocupados. La salud de Magnetto, en vilo desde hace unos años, complica más las cosas, sobre todo, si se tiene en cuenta el déficit de cuadros empresariales que ha mostrado el Grupo en los diferentes frentes abiertos.
Por eso, son varios los que ven nubarrones en el futuro del Grupo. “Clarín hoy es como Tyson en su decadencia: le termina mordiendo la oreja a su rival como símbolo de impotencia”, señala un analista avezado de los medios, quien prefirió reservar su identidad. “Están tirando la última ficha al único número que pueden jugarla”, reconoce otro, en el mismo sentido. Es claro, no están hablando de la continuidad del Grupo o su supervivencia, garantizada por su peso histórico y su potencial todavía importante, sino de la ascendencia indiscutida sobre el resto del empresariado y la capacidad de influir no sólo sobre la opinión pública sino también sobre el poder político. Algunas reuniones de empresarios encumbrados, a espaldas de Magnetto y “para no quedar presos de esta pelea entre dos gigantes”, es un ejemplo. El descubrimiento tardío de la cantidad de rencor que había sembrado entre pares, es otro. La posibilidad de que el poder político mensure distinto el poder de fuego del Grupo, un tercer ejemplo, para nada menor.

EL ELEGIDO

 

En este contexto cenagoso, la opción Duhalde no tardó en llegar y convertirse en una apuesta fuerte del Grupo. Se sabe, la relación con el ex presidente siempre fue buena y se deben varios favores mutuos, que se remontan a la salida de la crisis de 2002 (ver aparte). Ahora, también parece que es mutua la conveniencia y la necesidad. Del lado del Grupo no parecen ocultarlo. En  reuniones sociales varias de las últimas semanas, directivos encumbrados dejaron correr el rumor para instalarla como posibilidad cierta. Saben que, para remontar el terreno perdido durante el último año, el actor indicado es Duhalde y no otro. Insinuaron con Carlos Reutemann, poco después de las elecciones de junio, y quedaron desairados con las indecisiones del Lole. En tanto, a Julio Cobos lo consideran el mal menor, pero no un “candidato propio”.
Desde el duhaldismo, reconocen reuniones habituales con la plana mayor del Grupo y la importancia que podría tener un eventual apoyo. “Duhalde nunca dejó de reunirse con Magnetto. La relación fue siempre muy buena”, reconoce un seguidor cercano al hombre de Lomas de Zamora. “En las elecciones de 2005, con Chiche de candidata, fuimos víctimas del acuerdo Kirchner-Clarín”, se ataja otro, duhaldista histórico, sin  desmentir las reuniones con Magnetto. El abrazo en público de Duhalde con el director del Grupo Clarín, José Aranda, a la vista de todos, en el último Coloquio de Idea, hablan de algunos vectores explícitos del acuerdo. La entrevista que concedió al diario, hace unas semanas, o ciertas notas, como la que firmó el 28 de octubre Eduardo van der Kooy bajo el sugerente titulo de “Duhalde, frente a la enorme tarea de reconstruir un liderazgo”, son señales de los aprontes implícitos.
“Duhalde es el tipo que más se acomodó al pensamiento de Magnetto. Nunca le discutiría su poder, porque el poder real no le importa”, confía un hombre del peronismo, que conoce el paño. En tanto, otros, más ligados a los medios, le dan entidad a lo que ya es un secreto a voces en el ambiente político: que el hombre fuerte de Clarín militaría para ver preso a Néstor Kirchner en plazo mediante. Con toda su flota de medios involucrada, le han escuchado a Magnetto, intentará darle sobrada difusión a las denuncias habidas y por haber sobre enriquecimiento ilícito en su contra.
Imbuido en el espíritu de consenso que tanto se pregona, con el Pacto de la Moncloa como modelo, el ex presidente está convencido de que puede ser una figura clave en el poskirchnerismo. Lo que aún no sabe es en calidad de qué: si como candidato a presidente (su aspiración máxima), como elector de una alternativa ganadora o como obstáculo para cerrar caminos a una potencial continuidad de la pareja patagónica y abrir el camino para el triunfo de Cobos. Conocedor de sus fuerzas, sabe que su problema es la escasa imagen positiva que conserva, de cara a la sociedad, aun cuando desde el empresariado se lo ve como “un hombre de consensos”. Y sabe, también, que difícilmente pueda recuperar el poder territorial inmenso del que hizo usufructo en su provincia. Intentará, eso sí, presentarse como ambulancia de heridos y armador del descontento K.
Por lo pronto, está preocupado por la escasez de candidatos alternativos con piné. A Reutemann ya le dio una especie de ultimátum para decidirse, pero la desilusión con el santafesino parece difícil de remontar. Con Felipe Solá la relación, aunque más próxima que hace un tiempo, sigue siendo sinuosa. Con Francisco de Narváez y Mauricio Macri, los otros hombres de Unión-PRO, además, parece haber cierto rencor. Nada que no pueda subsanar, es cierto, si los intereses son complementarios. Los resabios en el armado de las listas de junio último, donde quedaron varios duhaldistas afuera, y los cruces con De Narváez de estas semanas, dan la pauta. “Si alguno cree que puede ser candidato a presidente un extranjero, yo lo voy a buscar a Lula”, lo ninguneó el lomense, no casualmente en la entrevista con Clarín. “Tanto Duhalde como Kirchner son lo viejo, la vieja política, y creo que tenemos que mirar lo nuevo”, contragolpeó el empresario.
Mientras tanto, las reuniones de Duhalde son variadas y con una asiduidad cada vez mayor. Y no sólo con Magnetto. Con Roberto Lavagna, dicen que se ve seguido. Con Alberto Fernández, son varios los que aseguran que reabrió el diálogo. Durante la última semana, esas charlas las trasladó a Estados Unidos, donde estuvo invitado a una ronda de charlas en la Universidad de Harvard y compartió estadía con varios opositores, como el arista Alfonso Prat Gay y la ex vicejefa de gobierno porteño, Gabriela Michetti. Y con dirigentes todavía oficialistas pero díscolos, como los gobernadores Mario Das Neves o Juan Manuel Urtubey.
Con necesidades complementarias y conveniencias mutas, Magnetto y Duhalde, dos actores centrales de la vida política, intentan reacomodarse en el nuevo escenario. Saben que las fichas han cambiado y que el juego ahora es más difícil. Pero apuestan a su poder de fuego y a su peso histórico. Con la esperanza de revertir el rumbo. Y con el íntimo temor de ya no ser.

Leyes a medida

El Grupo Clarín tiene sobrados motivos para agradecer el breve paso de Eduardo Duhalde por el Ejecutivo, entre enero de 2002 y mayo de 2003. Durante esos meses, se aprobaron la Ley de Bienes Culturales (conocida como Ley Clarín), que limita el ingreso del capital extranjero en medios más allá del treinta por ciento, y la Ley de Quiebras, que impide que acreedores puedan tomar el control de una empresa en dificultades económicas.
Era época de crisis para el Grupo, que debía lidiar con algunos contratiempos financieros y esas leyes eran un buen reaseguro, casi tanto como lo fueron la devaluación y la pesificación asimétrica que licuó buena parte de sus deudas.

Fuente – Debate

06/11/2009 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Argentina: Cosecharás tu siembra (Muy importante que leas este artículo)


Anticipo de Diario de Guerra

Magnero y Aranda

Magnetto y Aranda. 1 y 2 del Grupo Clarín.

20-08-2009 /  Es el libro que revela los secretos del Grupo Clarín. La nueva investigación de Claudio Díaz descubre los intereses del multimedios con los agronegocios y describe su vínculo con los influyentes Rockefeller, Kissinger y Soros. La “escuelita” de cuadros mediáticos con el MIT.

El período que se abrió con la dictadura de Videla y Martínez de Hoz marca el momento cumbre de la reconversión de la Argentina como Nación en vías de desarrollo industrial, con capacidad para expandirse e intentar, a su vez, una independencia respecto del uso de la tecnología nuclear. En este nuevo “formateo”, lo que se buscó y logró fue hacerla retroceder al estado pre-peronista de la Década Infame.

De manera muy parecida a aquellos tiempos de país-granja, nuestro territorio, si bien con algunos “islotes” de producción industrial que sobrevivieron desde la época peronista, se transformó a partir de los ’90 en una especie de supermercado global para ofrecer sus góndolas de alimentos, cereales y carne principalmente, al resto del mundo. A comienzos de este siglo, dos lobbistas de corporaciones transnacionales como son Rosendo Fraga y Jorge Castro, comenzaron a publicitar la conveniencia de que Santa Fe y Córdoba se convirtieran en el nuevo paradigma de la inserción de la Argentina en el mundo, para así transformarse en uno de los eslabones de la llamada cadena agroalimentaria mundial.

(…) ¿Cómo es posible que Clarín sea, hoy por hoy, más vocero de la oligarquía agro-ganadera que el mismísimo La Nación? ¿Qué punto de encuentro puede haber entre un diario que dice representar el pensamiento progresista e incorpora como columnista de su suplemento rural al mismísimo Jorge Castro?

Parte de las respuestas que necesitamos encontrar está en la composición del capital accionario de Clarín. Se reconoce, oficialmente, que un 18% del mismo se encuentra en manos del Grupo Goldman Sachs, vinculado a transnacionales del lobby sionista norteamericano.

(…) Así y todo, hay que agregar que los clanes Magnetto y Aranda, números 1 y 2 respectivamente del Grupo, detentan una parte importante del capital accionario del diario. Y que en ambos casos sí se sabe que poseen campos en las provincias de Buenos Aires, Santa Fe y Corrientes. Ellos mismos lo han reconocido públicamente al revelarse informaciones que los tienen como protagonistas de inversiones o proyectos comerciales.

El caso de José Aranda es el más interesante de analizar. Posee el principal arrozal de la Argentina, ubicado en la zona de Mercedes, en Corrientes, a menos de 10 kilómetros de la impresionante extensión de campo semi-virgen que adquirió el magnate norteamericano Douglas Tompkins. Se diría que son vecinos.

(…) (Los lazos de Tompkins) con las más altas esferas del poder económico se hacen visibles en el flujo de fondos de dos de las asociaciones ecologistas más grandes del mundo a las que está asociado: la International Forum on Globalization (IFOG) y el Funders Network on Trade and Globalization (FNTG).

Si bien el mismo Tompkins es el primordial proveedor de fondos, con más de 1.250.000 dólares invertidos hasta año 2002, entre los apoyos financieros de IFOG figuran tres instituciones de renombre: el Rockefellers Brothers Fund, la Turner Foundation y la Ford Foundation, instituciones vinculadas al banco JP Morgan Chase.

En 1969, David Rockefeller financió una investigación patrocinada por Henry Kissinger, la que culminó en el llamado Iron Mountain Plan (IMP).

El IMP exponía la imperiosa necesidad que tenía el establishment financiero de buscar una forma silenciosa de ganar presencia en las zonas geográficas que sean de interés estratégico para Estados Unidos, en pos de mantener su posición hegemónica a nivel global. Entre muchas de las alternativas propuestas para tales fines sobresalía la utilización de la causa “ecologista”, ya que la misma “cuenta con social suficiente como para no generar demasiadas sospechas entre la población”, según lo establecido en uno de los considerandos de la plataforma.

Y algo más interesante todavía: se sabe que la familia de Ted Turner, el magnate televisivo casado con la actriz Jane Fonda, es dueña de varias estancias en la Patagonia argentina, dentro de las que se ubica el famoso Lago Escondido. El hombre es un generoso contribuyente de IFOG, una organización entre cuyos miembros también figuran los hijos británicos de Sir Goldsmith: Edgard (dueño de la revista The Ecologist) y James, banquero de Londres que también operó como ejecutivo del Quantum Fund, de George Soros. Que es a donde queríamos llegar… A Soros, el otro poderoso de las finanzas que entra a jugar en este extraño entramado que se está dando en Corrientes y su zona de influencia.

Ahora, ¿qué tendrá que ver Clarín con todo esto? El diario, tal vez nada. Pero su vicepresidente, José Aranda, sí. Y mucho, como veremos a partir de los próximos párrafos.

(…) El viernes 11 de julio de 2008, un ratito antes de las 20, Luis Landriscina “mateaba” el tiempo en su casa a la espera del inicio, dos horas después, del programa Mano a mano con el campo, que conduce desde hace cuatro años por el Canal Rural. En ese momento sonó el teléfono, el conocido humorista atendió y se encontró con la voz de su hijo Fabio, productor periodístico del ciclo: “Viejo, tengo malas noticias. Acabo de recibir una llamada del canal; quieren que levantes la nota sobre el problema en el Ayuí Grande. Parece que estás pisando callos de gente pesada…”.
Landriscina tuvo una actitud ejemplar: “Fabio, nosotros tomamos la decisión de enviar la grabación del programa completo. Si lo cortan sería un caso de censura previa que no podemos permitir. Así que deciles que no sacamos nada…”. Su honestidad intelectual quedó sepultada por la impudicia del Grupo Clarín, propietario del Canal Rural, que ordenó levantar la emisión de ese viernes y repetir, en su lugar, el de la semana anterior. Por supuesto, el otro envío nunca fue emitido al aire.

Los pormenores se conocieron días después. Landriscina había convocado a su programa a Enrique Lacour, presidente de la Fundación Iberá, para que explicara el serio impacto ambiental que ocasionaría en un paraíso natural emblemático de la provincia de Corrientes la reactivación de un proyecto en el que estaban metidos el vicepresidente del Grupo Clarín, José Aranda, y el multimillonario… George Soros.

La historia es así. A fines de la década del ’90, Aranda, asesorado por el ingeniero agrónomo Héctor Huergo, director del suplemento rural de Clarín, compró 36 mil hectáreas en el departamento correntino de Mercedes y se puso a sembrar arroz. Invirtió en ese rubro a sabiendas de que el modelo económico argentino de las últimas décadas se perfilaba cada vez más hacia la producción y exportación de cereales. Le fue muy bien, el negocio se hizo rentable. Buena parte del producto comercializado bajo el nombre de Arroz Gallo, el de mayor consumo en la Argentina, provino del campo de Aranda. No se sabe cómo y cuándo se dio el encuentro, pero ya en el nuevo siglo Soros le propuso al empresario de Clarín conformar una sociedad para incrementar la producción de arroz y conseguir con su venta ganancias extraordinarias, aprovechando el incremento del precio de los granos en el mercado internacional. Se fijaron una meta: exportar más de 130 mil toneladas anuales.

Hasta el 2008, así como se desconocía este acuerdo, tampoco se sabía mucho acerca de los medios de los que querían valerse para sumergir a una parte de Corrientes en una gran olla repleta de la gramínea. Justamente de esa posibilidad hablaba el ecologista Lacour en el censurado programa de Landriscina.

Es que para materializar su negocio, Aranda-Soros pretenden interrumpir el flujo del Ayuí Grande, en el departamento de Mercedes, con un paredón a cota 60 que lo atravesaría por completo, al punto de inundar su lecho completo en decenas de kilómetros de costas. Escribimos en presente porque el proyecto sigue en pie. La propuesta consiste en crear un lago artificial de proporciones descomunales. Tan grande como El Palmar de Colón, Entre Ríos, mayor que la famosa Laguna del Iberá y 12 veces más extenso que el casco urbano de la propia ciudad de Mercedes. ¿Para qué necesitarían semejante lago artificial? Para disponer de agua suficiente destinada al riego de las plantaciones. Es decir: el agua que naturalmente surgió en ese territorio en el amanecer de los tiempos, ahora pasaría a ser propiedad privada de los empresarios.

Tal como está planteado, se inundarían 18.000 hectáreas de ambientes naturales que incluyen pastizales y bosques nativos con vocación ganadera y conservación de la biodiversidad, para transformarlos drásticamente al cultivo de arroz. El reservorio artificial recibiría, a su vez, los efluentes químicos de la gigantesca superficie de plantíos, y el destino de la cuenca del río Miriñay (receptor final de las aguas que terminan en el río Uruguay) podría quedar severamente comprometido, no sólo desde el punto de vista ambiental, sino también productivo, pues la cantidad y calidad de aguas disponibles cuenca abajo ya no serían las mismas.

Quizá porque el tema tomó estado público, el mismísimo suplemento rural de Clarín destacó en su edición del 21 de junio de 2008 la importancia de la inversión “para la producción y la creación de fuentes de trabajo”. Pero se ve que la iniciativa ya venía madurándose desde antes. “Hubo intentos de llevar adelante el plan mucho antes, pero la debacle de 2001 nos obligó a desistir en aquella oportunidad”, dijo Mario Freire, a quien se indica como representante de las dos empresas asociadas, es decir: Copra S.A., cuyo titular es José Aranda, número 2 del Grupo Clarín, y Adecoagro, perteneciente al financista húngaro George Soros. “El año pasado tomamos la fuerte decisión de terminarlo y presentarlo a las autoridades”, explicó el propio Aranda al matutino del grupo económico que preside.

Así fue como a mediados de 2008, el gobernador de Corrientes, José Colombi, recibió a Aranda y compañía, quienes le entregaron un informe de 2.000 páginas donde se detallaban “aspectos técnicos y estudios de impacto ambiental y social que demuestran la viabilidad de la iniciativa”, según dijeron los inversores. La posición de Colombi no se hizo esperar. En conferencia de prensa el mandatario provincial afirmó: “Saludamos, acompañamos y felicitamos a este emprendimiento del sector privado que ayudará a solucionar cuestiones sociales y da esperanzas de crecimiento a la provincia”.

Sin embargo, organizaciones ambientalistas consideran ilegal que un grupo privado se adueñe de un río para hacerlo desaparecer junto a sus bosques y sus especies animales y vegetales. Al mismo tiempo, la Comisión de Recursos Naturales de la Cámara de Diputados de la Nación adelantó en la primera semana de agosto de 2008 que el proyecto inversor debe ser analizado “muy cuidadosamente” por los efectos negativos que podría producir en una zona como la de los Esteros del Iberá. Cuando terminábamos de escribir este libro, el proyecto aún no se había tratado.

(…) De Aranda, que es decir una parte de Clarín, hay otras cosas para contar. El ejecutivo ejerce la titularidad de la Asociación Bradford Argentina, que representa a lo más granado de la oligarquía ganadera. Durante 2008 esta entidad publicó en el diario dos solicitadas en la que defendía la lucha “del campo” contra “la prepotencia del gobierno”. Y más todavía: a través de la compañía Copra S.A., que preside el mismo Aranda, Clarín y La Nación se unieron hace siete años para empezar a organizar las exposiciones rurales que tienen lugar, durante los meses de marzo, en distintos polos rurales de las provincias de Buenos Aires, Santa Fe o Córdoba. Estos eventos concentran a casi todo el espectro del sector agropecuario, lo que les permite acordar negocios por varios cientos de millones de pesos. En la edición 2008, realizada en Armstrong, Santa Fe, se concretaron ventas por $ 380 millones.

Por eso Clarín supo cómo sembrar el terreno durante el chantaje de los pooles sojeros… Su suplemento rural fue muy cristalino cuando en la edición del 22 de marzo de 2008, es decir, cuando se cumplían 12 días del paro, establecía que “el campo fue provocado y ahora reacciona como debe”, para agregar que “los productores saben que esta pelea va para largo y por eso deben prepararse”. Pocos días antes, en la edición del 8 de marzo, el diario homenajeaba a los sacrificados hombres del campo. En la página central del suplemento sobresalían las fotografías de los titulares de la Sociedad Rural, por entonces Luciano Miguens, y de Confederaciones Rurales, Mario Llambías, brindando con champagne junto al mismísimo Aranda. Buzzi y De Angeli ni figuraban porque, claro, en ese momento no eran del palo… El paro ya estaba en marcha y Clarín parecía salir a dar la bienvenida a los impulsores de la medida. En 2009 el diario repitió la operación. Como si alentara a su tropa de terratenientes a avanzar contra el enemigo a paso redoblado, en la edición del jueves 12 de marzo, Huergo escribía en Clarín: “El aniversario encuentra nuevamente al campo listo para una nueva batalla…”.

(…) La urgencia por cerrar filas en derredor de la torre de control del nuevo orden, genera tal dependencia que el más grande grupo de comunicación y formación de ideas y pensamientos de la Argentina no tiene escrúpulo alguno en seguir difundiendo las ideas de quien es uno de los mentores de ese nuevo orden, Henry Kissinger, de quien incluso se ha probado judicial y políticamente su participación en los más sangrientos ajustes practicados en Argentina y los países vecinos durante el período de 1973 a 1980.

(…) En las columnas que firma (en Clarín), este genocida intelectual es presentado como ex secretario de Estado de Estados Unidos, definición que, por verdadera, no hace sino camuflar su verdadera identidad: la de un hombre del poder mundial que les pone la pistola en la cabeza a los países que se niegan a aceptar las reglas de juego de esa sinarquía.

No es casualidad que disponga a su libre albedrío de las páginas del matutino. Porque si este medio es en la actualidad uno de los principales dueños de la riqueza y de las palabras, es gracias al Sr. K. Cuando en 1976 Martínez de Hoz convenció a la camarilla militar de que había que dar el zarpazo, una de las primeras medidas que se decidieron fueron las vinculadas al control de los medios de comunicación, que los patrocinadores del poder mundial ya habían determinado como claves para tener todo bajo control.

Por eso en aquel momento, y a instancias de lo que habían decidido en el Departamento de Estado, Videla y sus esbirros llamaron a los propietarios de los tres diarios más emblemáticos del momento, Clarín, La Razón y La Nación, en ese orden, para pactar la Argentina de los próximos 50 años. El primer paso fue la cesión de Papel Prensa, una empresa que tomaron por 8 millones de dólares cuando, en realidad, los estudios de la Fiscalía de Investigaciones Administrativas del Estado determinó que valía 250 millones.

Como dueños de la principal productora de papel de la Argentina, Clarín y La Nación (La Razón fue absorbida por el Grupo) consiguieron ahogar a los diarios que no forman parte del poder económico. ¿Por qué, cómo…? Mediante continuos aumentos en el precio de la materia prima esencial para el periodismo gráfico. Obsérvese cómo fue aumentando el valor de la tonelada en los últimos años:

Enero de 2007……$ 1.571
Enero de 2008……$ 1.903
Enero de 2009……$ 2.837

Al llegar la década del ’90, el llamado Consenso de Washington determinó que, para ejercer el control del pensamiento, los grandes diarios, la radio y la televisión en manos de grupos o personas amigas y confiables debían abandonar definitivamente su rol como medios de información, para constituirse en usinas ideológicas y de propaganda del neoliberalismo.

En Argentina, después del área de hidrocarburos, la inversión más alta de las corporaciones multinacionales se dirigió hacia los medios de comunicación. Se traspasaron empresas por valor de 10.000 millones de dólares. Y la gran mayoría fueron a parar a manos del Grupo Clarín, que favorecido por la Ley Dromi del gobierno menemista, que derogó parte del artículo 45 de la Ley de Radiodifusión de la dictadura, les permitió a dueños de diarios adquirir radios y canales de TV.
El personaje clave de esta operatoria fue el lobbista del poder mundial Henry Kissinger, un viejo amigo del diario que tiene muchas “colaboraciones” publicadas: hace ya 22 años que Clarín le publica sus artículos de manera regular, a un promedio de ocho al año.

(…) En setiembre de 1990, al asistir a la reunión organizada por el Consejo de las Américas en Nueva York, Kissinger pidió en persona al entonces presidente Menem que se impulsara desde el Estado una legislación que permitiera a los propietarios de diarios argentinos acceder al control de emisoras radiales y canales de televisión, ya que el poder económico mundialista necesitaba de estos medios como nuevas usinas del ideario neoliberal.

(…) Las vinculaciones de Clarín con el poder mundial no se detienen allí. El Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, del inglés Massachusetts Institute of Technology) es presentado “hacia afuera” como una de las principales instituciones dedicadas a la docencia y a la investigación en Estados Unidos, especialmente en ciencia, ingeniería y economía. Pero en términos “caseros” es lo que se dice “un formador de cuadros políticos e intelectuales para uso del dominio mundial”.

Hasta su muerte, en julio de 2002, uno de los cerebros del MIT era el economista norteamericano Rudiger “Rudi” Dornbusch. Acompañado por su par chileno Ricardo Caballero, ambos hicieron público el 27 de febrero de 2002 un documento de tres carillas titulado “Argentina, un plan de rescate que funcione”.

Dornbusch consideraba en el mismo que la profunda crisis económica y social que sufría por ese entonces la Argentina superaba largamente a los propios argentinos. Y por eso mismo, cualquier solución debería ser no sólo diseñada, sino ejecutada por extranjeros. Es decir: proponía la intervención extranjera sobre el Gobierno argentino, al menos sobre las palancas de la política fiscal, monetaria y la administración de impuestos.

(…) Frente a esta propuesta indecente, en aquel ya lejano marzo de 2002 Clarín apenas informaba sobre la disparatada injerencia de este hombre del MIT. Se había limitado a reproducir en un pequeño espacio un cable de la agencia Diarios y Noticias (DyN), como para cumplir con la publicación de la información pero sin hacer tanta alharaca por el significado de la misma, es decir: un descarado movimiento neo-imperial auspiciado por una entidad con la que tiene acuerdos.

Al respecto, el MIT tiene firmado un convenio con la Universidad de San Andrés, semillero este de donde el Grupo Clarín toma cuadros profesionales, técnicos e intelectuales, tal los casos de Ricardo Javier Anglada, quien se desempeña como Director General de Canal 13, y el internacionalista Juan Andrés Tokatlián, columnista del diario en la sección Política Exterior.

Los acuerdos del Grupo Clarín con el MIT y con la Universidad de Columbia, ligada al Departamento de Estado, también redundaron en este nuevo siglo en la formación de sus periodistas. Desde al menos 2003, el diario envía a integrantes de su redacción que durante períodos que van de los cuatro a los nueve meses regresan formateados con las ideas que incorporan en aquellas mecas del pensamiento liberal. Curiosamente, a su regreso pasan a ocupar cargos como editores o jefes de sección.

(…) La muy promocionada Maestría en Periodismo que el Grupo lanzó en 2001 para formar a gusto y antojo a hombres de la prensa también responde al mandato de los grupos de poder económico locales y extranjeros que necesitan contar con profesionales dóciles. Todos los años, entre 25 y 30 periodistas de la Argentina y de otros países de habla hispana pagan unos 2.500 dólares para que Clarín les enseñe las técnicas del periodismo colonial, que cada uno de ellos ejercerá después en los medios a los que accedan, incluso en algunos de los que controla el propio pulpo mediático.

Veintitrés

03/09/2009 Posted by | General, Medio Ambiente, Politica Latinoamerica, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario