America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

EL MÁS DÉBIL – Hugo Presman


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Cuando Jorge Lanata vegetaba sin trascendencia en el Canal 26 y buscaba un empleo bien remunerado, fue entrevistado por Ernesto Tenembaum, entonces en el grupo Clarín, y ambos coincidieron en que en el enfrentamiento por la ley de servicios de comunicación audiovisual, el grupo mediático más importante, y uno de los económicos más poderosos, era con relación al gobierno, el más débil. Y el director de Página 12, medio del cual se había ido según su propia confesión, por haber sido comprado por Clarín en 1994, sostenía que siempre se ubicaba o tal vez se alquilaba a favor del más débil. Héctor Magnetto, quien no encontraba en su numerosa tropa un publicista comunicacional de la magnitud de Lanata, decidió comerse un batracio originado en diferencias anteriores y lo contrató. El ex comediante del teatro de revistas, decidió cambiar los laureles un tanto marchitos de su pálido progresismo y decidió refugiarse en la próspera “debilidad” del multimedio del que había sido un precoz denunciador. La alianza ha resultado fructífera para los intereses económicos de ambos. Lanata llena sus bolsillos y engorda su ego, mientras Clarín mejoró considerablemente su poder de fuego ya que se había manifestado impotente de voltear al gobierno con unas pocas tapas de su matutino, acostumbrado como estaba a hacerlo como esos boxeadores acostumbrados a noquear a su rival con un golpe preciso, pero que pierden confianza cuando logran darlo pero el rival continúa en pie.

La alianza entre el showman y el multimedios tuvo resultados considerables, de resultas de la habilidad comunicacional de aquel y el poder económico de Clarín (que dicho sea de paso, puso todos los recursos a su disposición, poder considerablemente superior a sus débiles y amañadas investigaciones).

Así como Clarín vertebra y subordina a la oposición política, Lanata enardece a tramos considerables de las franjas medias, y su prédica tuvo exteriorización en los tres cacerolazos.
Disfrazado de periodista independiente, milita en el más descarnado periodismo militante a favor de grupo económico que lo contrató. Y sigue sosteniendo que es sólo un periodista, aún después de declarar: “Hay que lograr en las urnas que esta gente se vaya. Tenemos que sacar a esta gente votando a otra gente, pero esta historia no da para más. Que pierdan una vez el inconmensurable poder que tienen y que nos está haciendo mierda. Hay que cambiar.” Voy a hacer todo lo posible para que eso pase y yo les pido que hagan todo lo posible ustedes también.”

La prédica lanatiana resucitó a Elisa Carrió y ayudó en una proporción incuantificable a herir electoralmente al gobierno, mientras Clarín busca extender la inaplicabilidad de la ley de servicios de comunicación audiovisual en los artículos que lo afectan, confiando en el recambio presidencial del 2015.

El poderío político del “más débil”

Magnetto y Alfonsín: “La derrota del 14 de mayo fue dura y enseguida se planteaba el problema de la gobernabilidad ¿cómo podía seguir gobernando por 210 días un equipo que acababa de obtener ese veredicto de rechazo de las urnas y que tenía en contra no sólo el partido triunfante, sino también a los militares revoltosos, los empresarios poderosos, Iglesia y Sociedad Rural, así como los sindicatos unidos detrás de la coalición victoriosa? Muy pronto, la transmisión anticipada del poder al presidente electo llegó a ser la opción más probable. Como cuenta un amigo de Alfonsín, el ambiente era realmente tétrico: a comienzos de mayo se liberó el tipo de cambio, a instancias de los empresarios -quienes garantizaban su estabilidad- y al día siguiente el dólar se disparó al triple. “Estamos destrozados”, comentó Alfonsín ante dos testigos cercanos, Simón Lázara y Marcelo Stubrin. “Aguanten, escuchen y recuerden. Algún día les vamos a pasar la factura”. Después de la derrota planteaba a los grandes empresarios: “Déjenme llegar a diciembre”, y Héctor Magnetto, presidente del poderoso grupo de prensa Clarín le contestó: “Ustedes ya son un obstáculo.” (“Raúl Alfonsín. La democracia a pesar de todo” de Andrew McAdam, Víctor Sukup, Claudio Oscar Katiz página 231. El testimonio pertenece a Simón Lázara 31-08-1999).

Magnetto y la presidencia: “El dueño del Banco Mariva, Chicho Pardo, le había preguntado a Magnetto en el 2003 por qué no se presentaba él como candidato a presidente, y que éste le había contestado: ¿Por qué querés que pierda poder?” (“Pecado Original. Clarín, los Kirchner, y la lucha por el Poder” de Graciela Mochkofsky, Página 142).

Magnetto y Menem: “La crisis se precipitó: 1988 era año preelectoral. Los principales candidatos a suceder a Alfonsín apoyaban públicamente la privatización de los medios estatales, como parte de una reducción de gastos de un Estado en bancarrota. Magnetto habló con Cafiero, quien accedió a que, si ganaba, tendría canal 11 o Canal 13. Clarín, a su vez, lo apoyó decididamente en las elecciones internas de su partido, pero, para sorpresa colectiva, Cafiero perdió ante Carlos Menem, el pintoresco gobernador de la Rioja al que muy pocos- incluido Magnetto- se habían tomado en serio hasta ese momento. En este punto Magnetto decidió asegurarse y se dirigió a todos los candidatos que competirían en las presidenciales de 1989 para hacerles saber los deseos de Clarín. Menem, persuadido por dos de sus principales asesores, su hermano Eduardo y el mendocino Eduardo Bauzá, de que le convenía tener a la prensa de su lado, envió a Magnetto la promesa que si ganaba las presidenciales derogaría el artículo 45 y privatizaría los canales y radios estatales. Magnetto la tomó como un reaseguro adicional, aunque la suerte electoral de Menem era una incógnita. El 14 de mayo de 1989, en medio de una hiperinflación pavorosa, saqueos populares a comercios y supermercados y caos financiero, Menem ganó las elecciones anticipadas con el 47% de los votos contra el candidato Eduardo Angeloz. Dos semanas después, rendido en todos los frentes, Alfonsín envió al Congreso un proyecto para derogar el artículo 45. Pero el presidente electo quería el mérito para sí. El 12 de junio Menem invitó a Magnetto a su residencia de gobernador de la Rioja. Sin rodeos le confirmó: “Vamos a privatizar rápidamente el 13 y el 11. No podemos seguir perdiendo millones y millones con algo que los privados pueden hacer mucho mejor. Nos interesa que esto salga bien y que participen empresas nacionales.” “Quedó resuelto. No hablaron mucho más porque se anunció la llegada de Rodolfo Terragno, ministro de Alfonsín, que entraba con su secretaria, su jefa de prensa y una taquígrafa, a comunicar al riojano que debería asumir el cargo antes de lo previsto. Alfonsín anunciaría su renuncia esa noche, el gobierno no aguantaba más. Almorzaron todos juntos, luego, Menem ordenó que un auto llevara a Magnetto y a un misterioso participante del almuerzo- que Terragno creyó entender era el dueño de un astillero griego- a recorrer la ciudad, mientras él negociaba la sucesión con el enviado de Alfonsín. Esa noche, con la moneda en caída libre, estado de sitio y un nivel récord de pobreza, el Presidente comunicó al país su dramática renuncia. Era el peor momento de la joven democracia, y el comienzo de una era dorada para Clarín.” (“Pecado Original. Clarín, los Kirchner, y la lucha por el Poder” de Graciela Mochkofsky” Pagina 98 y 99).

“El día en que Rodolfo Terragno viajó a la Rioja para comunicarle a Carlos Menem la renuncia de Alfonsín, encontró al candidato peronista bien acompañado: era Héctor Magnetto.” (“Años de Rabia. El periodismo, los medios y las batallas del Kirchnerismo” de Eduardo Blaustein, página 106).

Años después, Menem reconocería lo que el consideraba su único error en el ejercicio de la presidencia. El 8 de julio de 1992, el riojano le declaraba a un periodista de La Nación: “Haber derogado el artículo 45 de la ley de radiodifusión. No medí las consecuencias. Lo hice para afianzar la libertad de prensa, pero esa anulación permitió la existencia de empresas que tienen un canal de televisión, radio, Papel Prensa, un diario y una agencia informativa. Yo no hablo de coartar la libertad de prensa, paro tampoco hay competencia en lo que hace a la información. No esperaba que algunas empresas se convirtieran en propietarias de diarios, canales de televisión, radios y hasta una cuota de Papel Prensa. Es un error que tendremos que subsanar”. Indudablemente, ya era tarde para lágrimas.

Magnetto y Duhalde: “La Ley de Protecciones Culturales también pasó a la historia como la “Ley Pro Clarín” y fue votada durante la presidencia de Eduardo Duhalde. El gran benefactor de los pesificadores asimétricos gestó la Ley Clarín para salvar al Grupo. En el peor momento de la crisis, en febrero de 2002, llegó la primera modificación de la Ley 24.522 de Concursos y Quiebras, cambios que llevaron a bautizarla nuevamente con el poco original rótulo de Ley Clarín, porque favorecía la posición del diario. La nueva ley extendía los plazos de negociación, que eran 7 a 9 meses de 14 a 24, y eliminaba la posibilidad del cram down, una etapa que inquietaba a Ernestina Herrera de Noble y sus ejecutivos, ya que podría permitir que un acreedor se apropiara de la compañía en una fase previa a una eventual quiebra. El caso tuvo un nuevo capítulo el 4 de diciembre de 2003, cuando el Senado de la Nación aprobó una segunda modificación a la Ley de Concursos y Quiebras, según las especificaciones aportadas por Clarín.” (Walter Goobar “Breve historia de las leyes pro Clarín).

Magnetto y la oposición: La capacidad de convocatoria de Magnetto quedó demostrada una vez más en agosto del 2010, cuando citó a los referentes de la oposición en una reunión secreta que hizo trascender a través de las páginas de La Nación. Estaba preocupado por enterrar al kirchnerismo. “Política on line” escribió: “Entretelones de la reunión de los peronistas disidentes con Macri y Magnetto. El encuentro fue el martes y tuvo como protagonistas a Duhalde, Macri, Solá, De Narváez y Reutemann. Duhalde pidió a los suyos no ahondar en detalles mientras que Solá y Macri se culpan mutuamente de haberlo filtrado. Reutemann, también presente, habría reiterado que no competirá por la presidencia y ya lo acusan de tener un acuerdo con Kirchner.”

Magnetto, Kirchner y la competencia: “Cuando recibió las primeras demandas del grupo -especialmente la fusión de Cablevisión y Multicanal- Kirchner desarrolló la idea de contrapesar el poder de Clarín. En el invierno europeo de 2004 invitó informalmente a Jesús Polanco, entonces el principal accionista del grupo Prisa, a convertirse en jugador local del mercado de diarios. Según contó un testigo, en una comida en la embajada argentina en Madrid le preguntó como al pasar: -¿Por qué no saca en la Argentina un diario como El País (de Madrid)? -No me haga pelear con Magnetto. (“Clarín. El gran diario argentino. Una historia” de Martín Sivak, página 387).

Kirchner no sabía entonces lo que se revela ahora en el libro del español Ramón Reig que escribió en su libro “Los dueños del periodismo”: Prisa, Telefónica y otro grupo español de comunicación, Vocento, propiedad de ABC y hasta 2009, de una parte del accionariado de Tele 5 ( junto a Silvio Berlusconi, que mantiene la mayoría de la propiedad de la cadena) tienen ellos como accionista de referencia al banco BBVA….En 2009, Prisa firmó una alianza con Clarín para promoción mutua”. “Prisa” en la Argentina es dueña de Radio Continental, un medio virulentamente opositor, con la excepción del programa de Víctor Hugo Morales.

Magnetto y Ruckauf: “Previamente, en el marco de un acuerdo entre Duhalde y Cavallo, enfrentados ambos con Menem, Duhalde había encomendado a Alberto Fernández la misión de convencer a Cavallo de que apoyara la candidatura de Ruckauf para gobernador de la Provincia de Buenos Aires, porque con el PJ solo perdería frente a Fernández Meijide. En aquellos años Ruckauf no tenía empacho de decir en privado: “Antes de tomar ninguna decisión importante yo consulto a Magnetto” (Jorge Fontevecchia, diario Perfil 28-08-2013).

Magnetto y el conflicto campestre: “ De todos los canales de noticias fue TN- Todo Noticias-, del grupo Clarín- el que presentó el conflicto de un modo sesgado. Desde el inicio catalogó como “paro histórico” una medida de fuerza con cortes de ruta que impedían el libre tránsito y ponían en riesgo el normal abastecimiento de las ciudades. La relación del grupo Clarín y el gobierno sufrió entonces un resquebrajamiento. La excusa para explicar su proceder- que los demás canales de noticias apelaban a la misma lógica por una demanda del mercado- sólo sirvió para dinamitar cualquier posibilidad de comprensión. Kirchner hablaba con los directivos del grupo y su enojo aumentaba………Esa actitud periodística sólo sirvió para que Cristina reafirmara su presunción que siempre la acompañó: que el grupo Clarín no quería que fuera presidenta. Decía haberlo percibido tras un almuerzo desarrollado en Olivos antes que se conociera su postulación. En esa oportunidad Héctor Magnetto que desconocía la decisión ya toada de que Cristina sería candidata, había explicado las razones por las que Néstor debía ser reelecto. Tal vez hacía exactamente lo que hacen casi todos los empresarios cuando enfrentan al Presidente: dicen lo que éste quiere escuchar. Cristina, sin embargo, no lo entendió así. Lo interpretó como un rechazo a su persona…” “Políticamente incorrecto. Razones y pasiones de Néstor Kirchner” de Alberto Fernández

Magnetto y Cristina Fernández: “A mí en el 2008 me quisieron destituir. Si. No tengo ninguna duda. No habían querido que fuera yo la candidata. Fundamentalmente el grupo Clarín. Magnetto lo había ido a ver a Néstor a Olivos y le había dicho que no me querían como candidata. Se lo decían a todo el mundo. El otro día me vengo a enterar…Preguntale a Florencio Randazzo, pedile que te cuente cómo era, cuando él estaba convencido de que iba a ser yo la candidata, Felipe Solá le decía “no, eso se cae, mirá que yo hablo con Alberto Fernández y me dice que eso se cae”. Y Randazzo le decía “pero mirá que yo hablo con Néstor y es la candidata”, y el otro que insistía que no, que yo no era. El Grupo estaba ejerciendo mucha presión, eso yo lo sabía. Lo que no sabía era que el vocero del Grupo, hacia adentro, era nuestro jefe de gabinete. En el 2008, la 125 pasó de ser una decisión política aislada a ser el eje de discusión de todo el modelo económico y social. Por eso digo que fuimos obligados a la pelea. La situación nos obligó a pelear por defender el gobierno. Vos prendías la televisión ese año y escuchabas las cosas que decían de mí y de Kirchner, y nunca le habían dicho a nadie. A nadie. Nunca. Yo puedo hacer discursos con contenidos fuertes, pero son conceptos. Me devolvían agravios personales, uno atrás del otro.

Se me negaba hasta el derecho de defenderme. Cuando critiqué la caricatura de Sábat, en lo que yo aparecía con la boca tapada y Néstor en mi cerebro, cuando apareció Moyano con las manos atadas y manchadas de sangre. No, el hecho de ser un excelente caricaturista no te pone en un lugar intocable. ………¿ Por qué esos excelentes caricaturistas nunca han retratado a la señora de Noble dándole la mano a Videla? ¿Eso no se puede decir, no se puede observar, hay que callarse? “

(“La Presidenta. Historia de una vida” de Sandra Russo Página 243 y 244).

La conformación del poder mediático

El periodista Federico Bernal lo ha descripto con una notable precisión: “Como es sabido, los noventa no fueron sino la fase superior de los ochenta, cuando al compás de la destrucción del aparato estatal y la intervención mercadista, la privatización, extranjerización y concentración mediática estuvo a la orden del día. Tratóse, sin lugar a dudas, de un segundo 1492. Se crearon y consolidaron grupos gigantescos de comunicación como Televisa (México), O Globo (Brasil) y Cisneros (Venezuela). En Argentina fue el grupo Clarín.” Al respecto el especialista de la Universidad de Sevilla, Ramón Reig, escribió: “Tales grupos deberían llamarse conglomerados, en función de las siguientes características en común: su conexión a redes financieras y tecnológicas; su tendencia a la fusión-concentración; compartir la propiedad de alguna empresa mediática o de otro tipo; fijar el “orden del día” del mundo a través de sus servicios audiovisuales y de prensa; e influenciar en mayor o menor medida en las culturas / mentalidades de los pueblos.”

El más débil

Clarín, durante la dirección de Héctor Magnetto, ha instrumentado a su diario como el caballo de Troya para la obtención de fructíferos negocios y cubrir la mayor parte de las actividades económicas. Durante la dictadura establishment-militar, junto a dos diarios socios y el estado terrorista, obtuvo el monopolio del papel de forma poco clara, con lo cual se apropió del insumo principal y se convirtió en el diario de mayor circulación e influencia. A Alfonsín le arranco el proyecto de derogación del artículo 45 de la ley de la dictadura que impedía que un diario tuviera una radio. Con Menem se adueñó de Canal 13 y la legalización de Radio Mitre. Con Duhalde, el salvataje de la pesificación y la Ley de Bienes Culturales. Con Kirchner la unificación de Cablevisión y Multicanal. Previamente a través del monopolio del fútbol, consiguió la adquisición de numerosos cables a los que previamente fundía no dándole la posibilidad de emitir el fútbol codificado, que sí otorgaba a un canal competidor propio. El haber conseguido la postergación de la aplicación de la ley de medios audiovisuales por cuatro años y con la posibilidad que la Corte Suprema de Justicia determine un empate que encubra un notable triunfo para el multimedios, revela la envergadura de su poderío. El filósofo griego Protágoras podría confirmar su aserto, de hace aproximadamente 2300 años: “La justicia es lo que el hombre rico dice que es.”

Uno de los méritos del kirchnerismo es haber puesto en el tapete, en los casos de movimientos populares, la diferencia entre el poder del gobierno y el poder económico. La historia revela que Lanata y Tenembaum sostienen una falacia cuando afirman quién es el más débil.

Mucho más cerca de la verdad, estaba el político radical César Jarolavsky quien decía con notable profundidad: “Clarín ataca como un partido político y se defiende con la libertad de prensa.”

DIARIO REGISTRADO

05/09/2013 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

“El Grupo Clarín es el cáncer moral más grave del país” – Néstor Leone


Debate.

¨Corajes aislados, loquitos sueltos como yo, totalmente ineficaces frente a esa posición dominante, siempre existieron. Pero la relación de fuerzas de Clarín conmigo, por ejemplo, era de una a un millón. Ahora, no pensaron que alguien, que gusta del poder, osara confrontarlos. Con ellos sólo estaba permitido relacionarse dándoles más poder para, así, obtener migajas de poder a cambio. En este autoengaño cayeron todos los gobiernos anteriores y cae ahora, lastimosamente, la oposición. Se siente poderosa porque le dan un poco de pantalla y espacio en los diarios. Pero el poder que le ofrecen es de poca monta.  ¨

03/11/2011 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , | Deja un comentario

Clarín pierde en la Corte, Por Eduardo Anguita


16-05-2010 /

Eduardo Anguita

El próximo miércoles los ministros de la Corte Suprema, por segunda vez, se verán cara a cara con el Grupo Clarín. Parece el anuncio de un match deportivo pero es mucho más que eso. Sólo una vez, desde que la empresa conducida por Héctor Magnetto estalló en ira por la nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, el máximo tribunal de Justicia argentino tuvo que resolver algún tema que lesionara sus intereses. Fue cuando tuvo que tratar el concurso preventivo de  Cablevisión y la Corte desestimó el recurso extraordinario en su contra, por lo que la fusión con Multicanal quedó firme. La Corte, más allá de ese antecedente, se involucró fuertemente en temas ambientales –Riachuelo–, provisionales –Badaro–, en dos oportunidades sobre temas sindicales y participa de lleno en la conformación de los tribunales sobre los juicios de lesa humanidad.
Este próximo miércoles 19, en la semana del Bicentenario, los siete miembros del tribunal empezarán el análisis de la medida cautelar de la jueza federal de Mendoza Olga Pura de Arrabal que fue ratificada por la Cámara Federal de esa provincia. Sin hacer futurología, es posible decir que no habrá una resolución ni ese miércoles ni en los días siguientes. Es difícil arriesgar cuántas semanas demorará el fallo, pero sí es completamente previsible en qué dirección irá. Con cuatro votos a favor de la apelación del Poder Ejecutivo (poner en absoluta vigencia la ley 26.522), el monopolio liderado por Magnetto sufrirá un duro golpe. El problema no termina ahí: es muy difícil que el aval a esa medida cautelar que dejó en un limbo jurídico en materia de medios tenga algún voto a favor. Es más fácil que haya un seis a uno o siete a cero que un cuatro a tres.
La gran pregunta es si esta presunción con pretensiones de presagio se basa en las simpatías o antipatías de los ministros de la Corte hacia el Grupo Clarín. La respuesta es muy simple: de ningún modo. En los pasillos que transitan los supremos se escucha que la jueza Pura de Arrabal “hizo un mamarracho jurídico”. Más de un jurista cree que ella misma dio motivos para que su decisión la lleve a un jury de enjuiciamiento por desconocimiento flagrante de Derecho. Si eventualmente una cosa así sucediera no debería ser considerada como una cruzada anti-Magnetto sino como parte de las reglas del juego: las decisiones de los magistrados deben atender los límites jurisdiccionales. Esto es, no salir de los márgenes que la Constitución, las leyes y la jurisprudencia establecen.
Y aquí vale la pena detenerse en los cuatro motivos que dejan a la medida de Pura de Arrabal ajena a sus facultades.
El primero es la audacia de suspender la vigencia de una ley desde Mendoza cuando el lugar donde se promulgó fue la Ciudad de Buenos Aires. Ese solo motivo hubiera sido suficiente para que ella se declarara incompetente. De hecho, lo primero que hizo esa jueza fue declararse incompetente, y fue la Cámara Federal mendocina, compuesta por jueces con claras vinculaciones procesistas, quien le ordenó expedirse y considerarse competente.
El segundo es que la medida cautelar se funda en cuestiones del tratamiento parlamentario: que el despacho para el tratamiento no fue firmado en el recinto de la Cámara y que no se esperaron los siete días reglamentarios para su tratamiento. Cabe recordar que en el video de la transmisión televisiva se puede ver a los diputados firmando el dictamen. De hecho, al final, un diputado opositor se queja de que lo están haciendo cuando la discusión no ha concluido.
En relación con los siete días, de acuerdo con los reglamentos de Diputados, esa disposición corre para las sesiones ordinarias, pero esa ley se trató en una sesión de las llamadas especiales, para las cuales no se exigen los siete días. Curiosamente, si se tomara en cuenta la cautelar de la Justicia Federal de Mendoza, sería nula la Ley del Tratado de Paz y Amistad entre la República Argentina y la República de Chile sobre el Canal de Beagle de 1984 y deberíamos estar en guerra.
Sin embargo, pese a esas chicanas, hubo quórum y la ley se trató y se votó. En consecuencia, la jueza hizo intromisión en un asunto propio de otro poder constitucional.
El tercero es que no hay jurisprudencia en materia de fallos sobre medios de comunicación para suponer la supuesta inconstitucionalidad de la ley judicializada.
El cuarto, y no menos importante, es que la Argentina no cuenta con un Tribunal Constitucional –como sí tienen muchos países, especialmente europeos– que cuente con reconocimiento institucional como para interpelar la constitucionalidad de una ley. De modo que, para la Corte, significa un llamado de atención que una jueza federal, a través de una cautelar, despliegue el mismo poder que tendría un organismo de esa jerarquía. Con un agravante: podría haber tantos tribunales constitucionales como juzgados federales hay en la Argentina. Y con un atenuante: no necesitan fundamentar su fallo, ya que hasta ahora Pura de Arrabal ni siquiera falló sobre el recurso de amparo.

Ganar tiempo. Los abogados del monopolio saben lo endeble que resultan los argumentos planteados. Son inconsistentes jurídicamente y muy eficaces en términos de la estrategia del CEO de Clarín. ¿Por qué? Porque Magnetto tiene un calendario en la mano y quiere ganar tiempo. La Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual establece un período de un año. La fecha de inicio es el momento de la reglamentación del llamado proceso de desinversión y no a partir de su vigencia legal (que fue el año pasado). Lo que impide la cautelar que tratará la Corte es que el Poder Ejecutivo pueda reglamentar la ley y empiecen a correr los plazos para que los grupos de medios que tienen posiciones dominantes se desprendan de las señales o licencias que quedan vedadas ante el nuevo escenario de democratización de la palabra. Esto es, cada día que pasa con la ley congelada, Magnetto lo siente como una protección al monopolio. Si Julio Cobos resulta su candidato presidencial –como todo indica–, intentará movilizar sus fuerzas para denunciar como “censura” o “intromisión en la libertad de expresión” la aplicación de la ley en los términos establecidos. Y, cualquiera lo sabe, la prensa en tiempos electorales es como el agua al carnaval. Es decir, si la campaña electoral se oficializara el 12 de agosto (60 días antes de una fecha posible de comicios nacionales), el Grupo Clarín se aferraría con uñas y dientes a que “TN no desaparezca mientras la dictadura K quiera eternizarse en el poder”.
Es, quizás, algo más perverso que eso. Ellos saben que tendrían un poderío considerable para las próximas elecciones. Lo que quieren es, primero, frenar el análisis de las licencias que el Grupo Clarín logró en estos años, para que no quede nada escrito sobre su acumulación desorbitante y, segundo, impedir que la aplicación de la Ley 26.552 habilite nuevas voces que puedan quebrar el discurso único de los medios de Clarín.  En ese sentido la Sala I de la Cámara Civil y Comercial, en un fallo salomónico, confirmó el fallo del Juez Edmundo Carbone que había ordenado como medida cutelar la suspensión de la aplicación del articulo 161 que establece el plazo de 1 año para que las empresas de medios se adecuen a la nueva regulación. Pero el mismo tribunal revocó la suspensión del otro articulo (el 41) que había dispuesto Carbone y que se refiere a la transferencia de licencias. Como evidencia de esto, los directivos de Clarín pidieron que se ampliase la cautelar para impedir la continuación de los censos para la normalización de las llamadas emisoras clandestinas.
De ese modo, y con el apoyo en coro de un grupo de comunicadores del establishment, quedaría al descubierto una campaña electoral pergeñada por un hombre que jamás habla –Magnetto– más unos profesionales de la palabra –bien remunerada– y un grupo disperso de políticos que darán la cara por una campaña sin hacer explícitos sus proyectos y propuestas sino que sólo cerrarán filas con el principal grupo de comunicación monopólica de medios. Una curiosa interpretación, muy argentina, de The Truman Show.

MIRADAS AL SUR

17/05/2010 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , | Deja un comentario

Argentina – Acontecimientos – Ricardo Forster


11-05-2010 /

Ricardo Forster

Cada semana que transcurre nos ofrece el raro privilegio de asistir a inesperadas y, en ocasiones, memorables acontecimientos. En otras circunstancias argentinas, de esas no tan lejanas pero que algunos preferirían olvidar, cada acontecimiento producía un cimbronazo o, peor aun, abría delante de la sociedad la perspectiva del abismo y la fragmentación.

Así fue en el final apresurado del gobierno de Alfonsín, cuando las corporaciones económicas aceleraron el desencadenamiento de la hiperinflación, paso previo y necesario para implementar el proyecto destructivo de la convertibilidad; así fue en los años sofocantes del menemismo, cuando el espíritu del neoliberalismo colonizó vidas y conciencias naturalizando prácticas que le hicieron un daño profundo y persistente al país y, fundamentalmente, a los sectores más débiles; así fue cuando en diciembre de 2001 estalló el fraude aliancista llevando al país al precipicio y la desolación.

Acontecimientos, aquellos, que parecían reforzar el talante autodestructivo de una sociedad que, en las últimas décadas, y en especial desde el fatídico marzo del 76, no hacía otra cosa que convertir Cambalache de Discépolo en profecía autocumplida. Años de ruina moral y material que, si bien han sido en parte removidos desde mayo del 2003, siguen allí, agazapados y amenazando con regresar de la mano de los promotores de la restauración conservadora, esos mismos que buscan, ante la opinión pública, proyectar la imagen de un gobierno autoritario y ávido de un poder desenfrenado, haciendo, en particular, de la figura de Néstor Kirchner la manifestación del mal populista.

Allí están, cada domingo, las columnas de Grondona y de Morales Solá para reforzar hasta el hartazgo esta caracterización que, en los últimos tiempos, va asumiendo cierto tono entre desesperado y ridículo. Pero ése es el periodismo serio e independiente que, cada semana y a contramano de lo importante y significativo, no hace otra cosa que inventar su propio pantano y sus propias ficciones prostibularias. Leer las tapas de Clarín o de La Nación es la mejor manera de viajar hacia un país que sólo existe en la imaginación delirante y destructiva de quienes diseñan la información “verídica” con la que buscan incidir en el imaginario de las clases medias.

La corporación mediática, cómplice de los poderes económicos regresivos que han ido desmontando con saña las matrices todavía persistentes de la memoria de la equidad, esquiva los acontecimientos relevantes para dedicar todo su esfuerzo, y el de sus escribas “independientes”, a ofrecer la imagen de un escenario de catástrofe y corrupción. Para ellos “Grecia” se llama Argentina, pero con la salvedad de que son incapaces, por definición, de analizar con rigurosidad las diferencias fundamentales que hoy separan a nuestro país de la brutal crisis del neoliberalismo europeo y primermundista, ese del que han sido y siguen siendo apologetas. Ríos de tinta para “distraer” a la opinión pública de los temas trascendentes, de esos que dejan marca y que señalan un horizonte de transformaciones.

Con meticulosa obsesión se dedican a narrar un país inverosímil mientras lo que importa, aquello que deja marca y que señala la vitalidad de la sociedad, no merece ni siquiera una nota al margen (fue antológico el ninguneo de Clarín cuando Cristina Fernández anunció la distribución de 3 millones de computadoras para los estudiantes secundarios de escuelas públicas de todo el país o la absoluta falta de noticias que destaquen la situación positiva de la economía frente al derrumbe, por ejemplo, de algunos países europeos). Excedidos e impunes van recorriendo un camino que lleva a su propia ilegitimación.

Una simple enumeración de lo que viene sucediendo en las últimas semanas nos podría ofrecer un panorama más realista de una coyuntura argentina atravesada por la excepcionalidad, esa misma que entra en conflicto con los cultores de la poética deformada de Discépolo, esos que prefieren el hundimiento del país a que se consolide el proyecto transformador iniciado en el 2003. Una coyuntura en la que se expresa, como en una nuez, gran parte de la historia reciente, esa misma que tiene la virtud de recordarnos de dónde venimos.

A modo de ejemplo, y para no abrumar al lector, podría citar el extraordinario arco que se abre entre la decisión de la Corte Suprema de anular el indulto que favorecía a Martínez de Hoz y la reglamentación de la nueva ley de migraciones que, comparada con la que acaba de sancionar el estado de Arizona, es expresión de una democratización efectiva e imprescindible de toda sociedad que se precie de defender los derechos humanos, mientras que en la meca estadounidense, esa que tanto admiran nuestros republicanos de opereta, los indocumentados son tratados como delincuentes y arrojados al infierno de la deportación y la separación familiar.

Un hilo vigoroso une la votación favorable del matrimonio entre personas del mismo sexo y la decisión de cambiarle el nombre a la hemeroteca de la Biblioteca Nacional que llevaba el del antisemita Martínez Zuviría y que pasó a llamarse Martínez Estrada, decisiones ambas que se inscriben en una decidida ampliación de los derechos individuales y de la recuperación simbólica de los espacios públicos que, en este caso, se expresa a través del abandono de un nombre ominoso del reaccionarismo argentino que se inscribía en la línea más reaccionaria de la Iglesia Católica.

Hechos a los que se podría sumar el nombramiento de Kirchner como secretario general de la Unasur y la intervención de la propia Corte Suprema en torno de la implementación de la retenida ley de servicios de comunicación audiovisual. Acontecimientos todos que muestran un país en el que todo parece discutirse y en el que, de un modo anómalo respecto de lo que sucede en otras partes del planeta, lo político vuelve a ser un instrumento imprescindible a la hora de avanzar hacia una sociedad más equitativa y democrática.

No se trata de una sucesión azarosa de acontecimientos que nada tienen en común; se trata, por el contrario, de hechos entrelazados los unos con los otros y que ponen en evidencia una disputa política y cultural en la que se juega el destino de los próximos años. Hechos que entrelazan distintos aspectos de la vida de una sociedad y que nos ofrecen el panorama de una realidad excepcional y apasionante, de esas que exigen de quienes son sus contemporáneos lucidez crítica y aprovechamiento integral de sus potencialidades.

Una coyuntura que pone en discusión décadas de regresión en las que la democracia languideció en nombre de la sacrosanta economía de mercado y la entrada en la globalización primermundista (esa misma que hoy estalla en el corazón de Europa y con consecuencias que siguen siendo impredecibles), y en la que las formas más banales y triviales de la cultura industrializada se acoplaron con lo peor del sentido común argentino para proyectar un tiempo dominado por los flujos decadentes de la cultura menemista.

Es en esta coyuntura que podemos inscribir los acontecimientos de las últimas semanas como emergentes de un giro histórico en el que se juegan tantas cosas. Será por eso que se busca minimizar su significación al mismo tiempo que se defiende un pasado ignominioso, ese mismo que tuvo en Martínez de Hoz una pieza siniestra y que hoy, gracias a ese giro histórico, se enfrenta con la justicia que, aunque llegue tarde, está nuevamente entre nosotros para juzgar a quienes nos han hecho un daño mayúsculo.

Buenos Aires Económico

11/05/2010 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , | 2 comentarios

Argentina – Debilidades y fortalezas de Clarín frente al escenario más temido – Eduardo Anguita y Marcos Cittadini


LAS RESERVAS DEL GRUPO FRENTE A LA PÉRDIDA DE CREDIBILIDAD Y UN PANORAMA JUDICIAL ADVERSO

03-05-2010 /  Si en las próximas semanas se confirmará que Felipe y Marcela son hijos de desaparecidos y fueron apropiados por Ernestina Herrera de Noble, el impacto para el Grupo será de una magnitud imprevisible.


Desde que en 1976 Ernestina Noble “adoptó” a sus hijos Felipe y Marcela nunca tuvo que afrontar un panorama tan adverso.

Por Eduardo Anguita y Marcos Cittadini
politica@miradasalsur.com

Si en las próximas semanas se confirmará que Felipe y Marcela son hijos de desaparecidos y fueron apropiados por Ernestina Herrera de Noble, el impacto para el Grupo será de una magnitud imprevisible. Esto está potenciado por el probable fracaso de la estrategia de frenar la aplicación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual y las revelaciones sobre el origen de Papel Prensa. Las debilidades manifiestas de Clarín, sin embargo, no son suficientes como para prever una caída estrepitosa. El multimedios tiene puntos de apoyo que es importante reconocer y estudiar. La tarea de democratizar la comunicación y abrir los espacios a nuevas voces requiere de inteligencia y equilibrio para analizar la coyuntura.

Puertas adentro de los medios de Clarín, se sigue el día a día de las alternativas de los tres frentes abiertos y que amenazan con quitarle, por lo menos, el lugar hegemónico que tuvo en el último cuarto de siglo. Como grupo periodístico, Clarín descansa sobre un elemento intangible que es la credibilidad de su marca y no podría soportar que Marcela y Felipe hayan sido apropiados por la directora y principal accionista del diario. Más allá de la acusación penal que ella sufriría, la imagen de los medios sería vulnerada en muchos frentes. No sólo los lectores y espectadores sino también los mismos trabajadores de los medios quedarían sin argumentos frente a las audiencias y los lectores. La caída de ese valor intangible de la marca, a su vez, podría impactar en el valor económico del Grupo ya que, tal como analiza un empresario de comunicación, “ningún inversor nacional o extranjero querría invertir en una compañía cuya principal accionista y presidenta del directorio atraviese un proceso penal por delitos vinculados al terrorismo de Estado”. Pero más que por la depreciación vinculada a la imagen, los directivos de Clarín están más preocupados por el impacto que les causará la plena vigencia de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Especialmente por la consecuente pérdida de la posición dominante en el mercado del cable, su verdadero modo de hacer caja. La pesadilla de Gordon Gekko. En octubre de 2007, Clarín comenzó a operar en las Bolsas de Buenos Aires y de Londres y colocó en el mercado acciones clase B a un valor de 29,14 pesos por papel, lo que implicó una operación por 1.457 millones de pesos (458 millones de dólares). Según la propia empresa, esto valuaba a la compañía en cerca de 3.500 millones de dólares. La salida a Bolsa se hizo bajo la convicción y previsión de que no habría restricción en la cantidad de licencias de cable, ni apertura de pliegos de licitación a otros operadores, y que nadie les sacaría los derechos exclusivos para transmitir el fútbol de primera división. Desde que se supo que la AFA rescindía el contrato de televisación con TSC, el 11 de agosto de 2009, las acciones cayeron casi el 30 por ciento en veinte días. El 3 de septiembre, recibieron otro mazazo, que fue el rechazo a la fusión de Multicanal y Cablevisión. Cuando comenzó la oferta pública de acciones de la compañía, éstas llegaron a cotizar a 32 pesos, mientras que hoy cayeron a un quinto de ese valor y se cotizan a seis pesos. De esta manera, el hecho de que Clarín no valga más de 500 millones de dólares en Bolsa genera dos problemas. Por un lado, una falta de apalancamiento para tomar deuda y por otro, una falta de financiamiento propio. Los accionistas se preocupan al cuestionarse cómo se hace para invertir si no hay posibilidades de endeudarse. Según analistas financieros cercanos al Grupo, la única forma de avanzar que tienen es abrir el paquete de acciones clase A. Es decir, aquellas que dan poder de decisión a quienes las compran. Ese riesgo tiene el agravante de la caída del “valor de compañía”. El riesgo que correrían Ernestina Herrera de Noble, Héctor Magnetto, José Aranda y Lucio Pagliaro –que controlan el paquete accionario– es que alguien invirtiera 50 millones de dólares y obtuviera una sexta parte de la sociedad y poder de decisión. Los memoriosos aseguran que este peligro ya se vivió en 2002 con el ex banquero menemista Raúl Moneta. En ese momento, el Grupo estaba endeudado en el exterior en dólares. La deuda externa argentina estaba valuada en un 30% de su valor por lo que todas las empresas argentinas habían caído en su valor de deuda nominal. Moneta reunió fondos buitre y compró la deuda de Clarín al 30% hasta adquirir más del 66%. El entonces presidente Eduardo Duhalde los auxilió al modificar la Ley de Quiebras y suspender la cláusula de Cram down, por la que el acreedor puede elegir cobrar la deuda o quedarse con parte de la empresa. Si no hubiese sido por Duhalde, Clarín habría estado en manos de Moneta. Es por eso que el matutino tituló “La crisis causó dos nuevas muertes” cuando la Policía Bonaerense mató a Darío Santillán y Maximiliano Kosteki el 26 de junio de 2002 en la estación Avellaneda. La tapa había sido revisada por Magneto y aprobada por Duhalde en un proceso que forma parte de una rutina de hace años. Aún hoy, todas las noches antes de definir la tapa, hay una llamada entre Ricardo Kirchsbaum –secretario general de Redacción– y Héctor Magnetto, CEO del Grupo. A veces la llamada es a Martín Etchevers, gerente de Comunicaciones Externas, pero Magnetto siempre está al tanto. En otras épocas, después de eso se llamaba al Gobierno de turno y eso era un aviso o una amenaza. Según recuerdan dentro de la corporación, el acuerdo de Magneto y Duhalde para las elecciones de 1999 fue que si había una diferencia de éste sobre De la Rúa de más de un 5 %, Magneto empujaba al lomense para arriba. Si la diferencia era menor, lo dejaba solo para no perder credibilidad. Un valor que hoy no importa tanto. El dueño de la pelota. La capacidad política de un medio depende de su credibilidad, pero no sólo la causa contra la señora Herrera de Noble se la quitó. La sola discusión de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual también mostró la caída de la pretensión de objetividad de todos sus medios. Para algunos analistas, Clarín en este último tiempo ha perdido ese capital que se ha desplazado a medios alternativos porque el público busca otra cosa. “La sensación de gran parte de la clase media es que no hace falta abrir el diario a la mañana porque ya se sabe qué va a decir.” Otro elemento que se considera es que se volvió previsible, y esto le quita posibilidades de ejercer presión. Para los empresarios mediáticos, la estrategia siempre fue construir un producto creíble, anexar otros negocios y lograr poder político con el medio insignia para presionar a favor de los emprendimientos laterales. Los ejemplos que se citan son los de Fox o del Chicago Tribune en los Estados Unidos. De eso se trata la pérdida de la ética periodística arrastrada hacia el funcionalismo capitalista. Pero en el caso de Clarín, para un experto consultado, “la falta de inteligencia muestra los intereses con una desnudez absoluta. Si se analiza la cobertura del tema agropecuario y se tiene en cuenta que uno de los miembros del directorio, José Aranda, tiene 45 mil hectáreas de campos de arroz en Corrientes junto a George Soros, se sacan algunas conclusiones. O se ve que en cierta forma fueron tibios con Botnia y se recuerda la contaminación de Papel Prensa en San Pedro, se establece otra conexión. Si cae la credibilidad del diario, del canal y la de los noticieros… si pasa todo eso, quedan destruidos”. El negocio de la televisión por cable es la mayor fuente de ingresos del monopolio, pero el negocio cambió: el pie oficial que pesó sobre la licitación de licencias de cable durante más de una década ya no existe. Hoy se venden pliegos y la competencia deja al descubierto la desinversión que la empresa llevó a cabo durante años amparada en la impunidad de la posición dominante. Antes, los cables regionales eran presionados con métodos claros: si no vendían su participación, no tenían el fútbol y eso decretaba su muerte. Esa espada de Damocles ya no pende sobre sus cabezas y las posibilidades de competir los dejan en una situación muy favorable. Para Clarín, hacer la inversión de up grade tecnológico es de un costo imposible de afrontar en estas condiciones. A escasos treinta kilómetros de Capital Federal tienen problemas para brindar Internet porque las redes no resisten, mientras que operadores de cable de ciudades chicas como Los Cardales, Villa Gesell o Alvear dan triple play con mejor calidad. Queda claro que la distribución del cable e Internet necesitan de una reinversión constante. En algunas ciudades las operadoras de Clarín llevan un atraso de seis años, que en términos tecnológicos es muchísimo. Según dicen, el interés por Fibertel no era tanto por la compañía como por la base tecnológica y por la buena imagen. Si los obligaran a deshacerse de Cablevisión, no sólo perderían dinero sino también una empresa para contraponer a Multicanal, que tiene una pésima estima por parte de los clientes. Además, en los últimos dos años Telecentro les quitó cerca del 25 % de un mercado que continúa siendo monopólico (porque Telecentro no tiene licencia para operar en Capital). Pertenecer tiene sus privilegios. Pero el grupo también tiene fortalezas y muchas están relacionadas con la disciplina de sus periodistas. Una forma de controlarlos es el sueldo. Ricardo Kirschbaum no gana por periodista sino por directivo. Es decir, él y otros responsables de la edición tienen remuneraciones de altos ejecutivos. Quienes están cerca observan que los más encumbrados no sacan los pies del plato porque siempre está la duda acerca del éxito de Clarín en su guerra contra el Gobierno. Otra manera de control es la bajada de línea directa que se hace a veces en el segundo subsuelo del edificio de la calle Tacuarí, donde no hay cámaras ni llega la señal de los celulares, un modo de impartir ordenes sin que quede registro. Por otro lado, muchos temen perder lo que se llama “quioscos”, verdadera fuente de financiación de ciertas figuras. Quienes tienen un extra en Metro o en una radio, lo tienen por ser periodistas de Clarín, Canal 13 o TN. Perder un ingreso implica perder todos. Algunos citan como ejemplo a Julio Blanck, editor jefe de Clarín, cuyo programa en la madrugada de FM La Isla concitó en un tiempo las pautas más jugosas del mercado. Muchos dicen que la actitud de cerrar P&E no fue una actitud monopólica sino política. Ese era el único lugar en el que los periodistas de Clarín ganaban dinero sin pasar por el medio. “Hoy en Metro están controlados porque los directivos saben a quién le están pautando, cuánto y controlan la línea editorial. Alguna vez en el viejo canal, a Fabián Doman lo llamó Martín Etchevers porque no le gustó algo que dijo en su programa y lo amenazó por teléfono con levantarle el programa aunque era un espacio que él pagaba”, advierten. Pero el disciplinamiento también tiene sus debilidades. Por ejemplo, Lorena Maciel leyó al aire un texto que decía que el Banco Nacional de Datos Genéticos está controlado por las Abuelas de Plaza de Mayo, se paralizó y luego pidió disculpas. O el hecho de que Juan Miceli –que ha demostrado más de una vez tener ética periodística– prefiera la pantalla de Canal 7 es una señal para el periodismo y puertas adentro del canal de Constitución. Entre los políticos, varios han estado cerca del Grupo por distintos motivos, como Felipe Solá o Julio Bárbaro. Pero hay casos más llamativos, como la militancia anti Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual de Enrique Thomas y Silvina Giudici. O el diputado entrerriano Gustavo Cusinato, a quien le dan para que lea en forma textual escritos a favor del monopolio elaborados por el ex secretario de Comunicaciones Henoch Aguiar. O José Scioli, quien es señalado como informante del voto peronista cuando estuvo en el Congreso. Otros recuerdan que la íntima relación que tienen con Elisa Carrió es de larga data y, suspicaces, mencionan que la diputada pasó 20 días y gastó 67 mil pesos en la Posada del Quenti en Córdoba. Poco después salió una nota a doble página acerca del alojamiento en el Suplemento Viajes y Turismo de Clarín. Una apuesta desestabilizadora. El problema que tienen los que toman decisiones en el multimedio es que sus análisis y previsiones son sobre la base de desalojar al actual gobierno antes de que termine su mandato. La consigna “son ellos o nosotros” circula como una apuesta a crear –de modo artificial pero sobre todo antidemocrático– un escenario donde volteen la ley de medios y eviten que se conozca la identidad de Felipe y Marcela. No sólo eso significaría tumbar un gobierno sino someter una decisión soberana del Parlamento y la pretensión de condicionar a la Justicia. Pero tal vez sea demasiado tarde hasta para eso, porque aunque el kirchnerismo no triunfara en 2011, ellos perderán la posición monopólica en el espectro audiovisual y toda la maquinaria empresarial está montada sobre la base de tener posiciones dominantes en todos los medios que encaran. Esa es una debilidad relativa ya que, hoy por hoy, el impacto masivo de los medios controlados por Magneto no tiene competencia. Sí tiene competidores, que se van afianzando día a día, pero que no suplen con su calidad el peso cuantitativo del rating y la circulación de sus medios. La identidad de Marcela y Felipe puede producir un cambio imprevisible. El temor que les produce a los directivos se traduce en la cantidad de decisiones desacertadas. La solicitada y el video de Felipe y Marcela, armados por la agencia de Carlos Souto, demostró infinidad de fallas. A la falta de moral que trasunta tener dos personas cautivas de una identidad falsa, se contrapone el prestigio que tienen las Abuelas y las Madres de Plaza de Mayo. La sociedad ya tiene este tema como un debate cotidiano. Los mismos directivos de Clarín se ocuparon de instalarlo en la agenda pública. Algo contrapuesto al silencio de siempre. Lo hicieron por dos motivos contrapuestos. Uno es por impotencia, por incapacidad de asumir –y pagar el costo– que fueron parte de una dictadura cívico militar. El otro es que se preparan para lo inevitable y quieren aprovechar su gran capacidad de impacto mediático poniéndose en el lugar de las víctimas. Quieren que, aún después que se sepa la identidad de Felipe y Marcela, un sentimiento a-histórico y fascista se apodere de parte de la sociedad. Tienen la idea de que es mejor consolidarse como la expresión cultural de la derecha reaccionaria pero, al mismo tiempo, contar con la simpatía de algunos supuestos izquierdistas que, por centímetros de prensa y minutos de televisión, sean la cara ética de una maniobra para evitar la complicidad con el terrorismo de Estado.

Miradas del Sur

04/05/2010 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

La historia de una manía obsesiva: Clarín el diario que se viola a sí mismo


Investigación realizada entre el 27/08 y el 11/10 de la cobertura del diario Clarín sobre el debate político y parlamentario en torno al proyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.

O.M.A. | Redacción Agencia Periodística del Mercosur | Para Kaos en la Red


Para oponerse a la nueva ley de medios audiovisuales, al gobierno y a una mejor democracia, el matutino perteneciente al poderoso grupo mediático desconoció todos los principios de calidad profesional, incluso los que el mismo medio proclama como tales.

Una de las características que más llama la atención al encontrarse con el material es la renuncia a toda sutileza y la infracción sistemática de las más usuales y básicas normas profesionales de cualquier medio gráfico que se presente como “independiente”, y cuya función, según dice el Manual de Estilo del diario Clarín, es “informar y promover la libertad de expresión, el pluralismo y el fortalecimiento de las instituciones democráticas”.

La investigación abarcó el período comprendido entre el 27 de agosto y el 11 de octubre de 2009 y se refiere a la cobertura cumplida por el diario Clarín sobre el debate político y parlamentario en torno al proyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, finalmente sancionada por el Congreso Nacional y promulgada por el Poder Ejecutivo. La observación se realizó sobre la página de inicio de la Edición Impresa que ofrece “clarin.com”.

De un total de 1.290 notas que componen el universo global de este período, 260 notas refieren al tema de nuestro observatorio; es decir, alrededor del 20 por ciento del total. De este porcentaje, el 100 por ciento registra una carga negativa en su posicionamiento editorial frente al proyecto de ley.

Para dar cuenta de la baja calidad profesional de la cobertura analizada nos parece oportuno cotejar los recursos utilizados por Clarín durante el período analizado, con el Manual de Estilo que supuestamente rige las prácticas periodísticas del diario.

En la sección Principios Generales de ese manual se indica que la noticia y su tratamiento deben responder a tres condiciones principales: la precisión, la integridad y la equidad. La cobertura realizada por Clarín respecto de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual ha recorrido un camino inverso al propuesto por sus propias reglas.

La primera condición general a seguir en el tratamiento de una noticia, según el Manual de Estilo es: “No siempre una reconstrucción puede ser exacta. Sin embargo, la información debe ser fiel a la realidad, de ningún modo falsa o confusa”. El umbral mínimo de fidelidad a la realidad es denominar al proyecto de ley por su nombre oficial antes de cualquier calificación. Dar cuenta de que se trata de un proyecto de “Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual”.

Sin embargo, el 28 de agosto, un día después del anuncio de la presidenta del ingreso del anteproyecto al Congreso, Clarín tituló: “Presentan la ley para controlar los medios”. A partir de esta denominación inaugural, toda vez que se refieran al proyecto de ley lo harán en ese sentido, tanto en los títulos como en el desarrollo de las notas.

De ahí pasaron a una denominación más expeditiva y contundente: Ley contra los medios. Para Clarín, el objeto de la ley es oponerse a la existencia de los medios de comunicación social. Ese discurso fue sostenido, entre otros, por los columnistas Eduardo van der Kooy y Julio Blanck.

Por ejemplo, el 16 de septiembre van der Kooy tituló: “El apuro del gobierno para aprobar la ley contra los medios. La pieza clave de los Kirchner en el intento por reflotar el plan del 2011”. Mientras el 13 del mismo mes Blanck en su columna “Azúcar o sacarina” hacía referencia a que “el Gobierno apura la ley para controlar a los medios”.

Desde el 28 de agosto al 20 de septiembre, con la aprobación de la ley en diputados, estas denominaciones pasaron a ser más abreviadas: abreviadas “Ley mordaza”; “Ley de radioconfusión”; y, la más extendida “Ley de medios K”.

Pero no sólo el diario apunta contra el gobierno en lo que respecta a la Ley de Medios, ya que, paralelamente se publican notas críticas para con el oficialismo sobre el caso Antonini Wilson, la credibilidad del INDEC, el conflicto con las patronales del agro, la crisis institucional, el malestar agropecuario. O sea, todos temas que despertaron intereses diferentes en la opinión pública.

El diario Clarín, ataca al gobierno no sólo desde la Ley en cuestión, sino en forma totalizadora. Publica decenas de notas de opinión contra el gobierno. Una de Ernestina Herrero de Noble (titular del grupo empresario que edita Clarín): “ningún apriete torcerá nuestro compromiso con la sociedad”. Un análisis de Ricardo Roa: “un camino hacia el precipicio”. Julio Blanck escribe: “donde dice libertad de expresión léase control y coerción”.

Uno de los tantos objetivos de esa redenominación de la ley es imponer la falsa concepción de que los ejes centrales de la misma se refieren a la producción de contenidos y no a la distribución de frecuencias. Si uno lee “Ley mordaza” o “Ley contra los medios” se entiende que se está atacando a los contenidos y no la regulación de un espacio público. Las denominaciones de Clarín ocultan el objeto de la ley.

Otro principio del Manual de Estilo de ese diario dice: “su tratamiento (las noticias, la información) no puede distorsionarse para forzar o justificar una conclusión o un punto de vista”. Si cotejamos la cobertura con el enunciado de ese principio rector podremos mensurar el grado de distorsión de su propio marco axiológico en el que incurre Clarín al impulsar su posicionamiento editorial.

El tercer principio para el tratamiento de la noticia, siempre siguiendo los enunciados por el diario en su Manual de Estilo, corresponde a lo que el medio llama “equidad”, entendido éste como “el deber de registrar los hechos con la mayor transparencia” y, así mismo, registrar “los puntos de vista más significativos de sus protagonistas”. Teniendo en cuenta que; “la ética exigida es tratar con imparcialidad y respeto a las personas, las instituciones, los problemas y los acontecimientos”.

Sin embargo, y conforme a los datos registrados en el Análisis Cuantitativo de esta investigación casi el 70 por ciento de las fuentes utilizadas respondieron a voces contrarias a la ley. Casi todas las fuentes consultadas por Clarín pertenecen a la UCR; (Cobos, Morales, Sanz); CC (Estenssoro, Carrió); Pro (De Narváez, Sola, Michetti); Peronismo Disidente (Das Neves, Reutemann, Busti) y la Iglesia.

Es importante nombrar a la presidenta de la comisión de la libertad de expresión, Silvana Giudice, que estuvo en contra del proyecto y es recurso constante que emplea el medio. También utiliza la voz de ADEPA (Asociación de Entidades Periodísticas) en forma sostenida (el 30 de agosto la nota principal de la muestra es: “Ley de medios “ADEPA pide un debate amplio y desapasionado”.

Por otra parte, el 30 por ciento restante estuvo representado por muy pocas voces; particularmente, ésas respondieron en su gran mayoría a funcionarios directamente relacionados con el gobierno. El diputado Agustín Rossi, jefe de la bancada oficialista, y Anibal Fernández, jefe de gabinete, fueron de los más solicitados a la hora de defender el proyecto.

Curiosamente no se encuentran fuentes que defiendan el proyecto fuera de ese círculo, tales como la Coalición por una Radiodifusión Democrática o representantes de las Universidades y sectores de la oposición que apoyaron el proyecto. La única vez, en lo que respecta a nuestra muestra, que publicaron voces provenientes de las Universidades fue el 17 de septiembre, al día siguiente de la media sanción obtenida en diputados.

En esta edición participaron como columnistas invitados Guillermo Mastrini y Martín Becerra (UBA – Universidad de Quilmas), cuyas nota se anunciaron bajo el título: “Miradas sobre un polémico proyecto”.

Otro dato a destacar es que casi el 30 por ciento de las notas de la cobertura carecieron de fuentes; cifra llamativa si nos guiamos por lo apuntado en el apartado “Fuentes” del Manual de Estilo del diario, que dice: “Toda noticia debe sustentarse en fuentes legítimas y representativas.”

Más adelante, en la sección “Tipos de fuentes”, el mismo Manual deja constancia de que: “En el caso de temas controvertidos es necesario dar cuenta de la posición de todos los interesados. Aún cuando la controversia esté acotada a dos posiciones, es conveniente acudir a una tercera fuente”.

El análisis de la cobertura indica que casi ninguna de las piezas periodísticas observadas cumple con el precepto de “periodismo de calidad” que proclama el Manual de Estilo de Clarín.

Por el contrario, el “dicen que dijo que dijeron” fue una herramienta utilizada en notas publicadas durante el período observado. El 9 de Octubre, Julio Blanck, en la nota titulada “Delicias K: votos canjeados en el Senado y los jueces bajo espionaje” , dice: “Senadores que piden reserva de sus nombres aseguran que para remachar los votos a favor de la ley de medios, a una senadora oficialista le prometieron una embajada importante en Europa ( …) Que a otra le aseguraron ponerla al frente de la empresa pública más importante de su provincia (…) Que una tercera senadora, aliada K, se llevó la promesa de reelección de su jefe político, un intendente poderoso (…) Y que también a otra senadora oficialista (…) le aseguraron una partida fuerte de dinero para la intendencia de la capital de su provincia….”

Este uso de fuentes se registro al titular notas principales de esta cobertura, como en el caso del 8 de octubre, un día antes de la sanción de la ley; “Mis muchachos son expertos en partirle la columna al que hable”, en alusión a supuestos dichos del Secretario de Comercio, Guillermo Moreno. En el título y durante el primer párrafo se hace explícito el uso de citas directas del funcionario, para enterarnos en el segundo párrafo que el episodio fue narrado por Carlos Collasso, representante del Estado en el Consejo de Vigilancia de Papel Prensa.

Siguiendo las páginas del Manual de Estilo, Clarín considera que: “la mejor fuente para el desarrollo de una información y para el lector es la que se identifica con nombre y apellido”. Algunas “fuentes” que cita el diario Clarín: “explica un experto” (En “Deudas provinciales: Método K para apretarles la marca a los gobernadores”, Eduardo Alucino; 7/9); “señala un legislador peronista con mucho kilometraje en este terreno” (misma nota); “Uno apoyado sobre el muro de la calle Tacuarí dijo: “Yo soy un soldado. Sólo quiero irme a casa“; “Otro dijo: “Se lo tienen merecido”; “Un tercero agregó: “Ya van a ver cuando salga la ley de medios””; “Una compañera (de los otros) que exhibió un envase de gas pimienta de manera amenazante contestó: “Pregúntenle a Kirchner” (En “Insólito operativo: el Gobierno envió a Clarín 200 inspectores de la AFIP”; Leonardo Mindez, 11/12); “Explicaba furioso un despacho de la Rosada” (en “La imagen del vice crece al ritmo de los ataques del kirchnerismo”, Leonardo Mindez, 12/9).

Otra constante que signó el modo en el tratamiento periodístico durante esta cobertura fue la falta de contextos que expliquen el debate, herramienta fundamental a la hora de informar con claridad para la correcta comprensión de los acontecimientos.

El Manual de Estilo del diario, en la sección “La producción de los textos”, señala: “Cronología: Se aplica a una noticia que requiere una historización o diferenciación en etapas. Se inicia con un breve texto introductorio que ubica los orígenes del hecho y anuncia que va a desplegar una secuencia de los momentos claves”.

Sin embargo, en esta cobertura estuvo ausente esa prescripción. Y no sólo estuvo ausente sino oculta. Con constantes alusiones a la “brevedad del tiempo” del debate y tratamiento de la ley se ocultó la cronología de este hecho noticioso, que arrancó, al menos, en marzo de este año, con la presentación de la presidenta en el Teatro Argentino de La Plata; o a partir del 18 de marzo cuando el proyecto fue discutido en 24 foros populares y 80 charlas en todo el país, que junto a cartas y correos electrónicos generaron más de 15 mil opiniones y cuyo resultado fue el añadido de 50 modificaciones al proyecto original; o en la propuesta de los 21 puntos redactados por la Coalición por una Radiodifusión Democrática; en los sucesivos debates y proyectos durante los 26 años en los que tuvo vigencia la disposición de las juntas militares. Esa “historicidad” bien hubiese válido una “Cronología” en las páginas del diario, si éste no hubiese querido, una vez más, recurrir al ocultamiento como técnica.

Es así que nuevamente sus editorialistas impusieran frases tales como “ley del sale con fritas”, como escribió Ricardo Roa, editor general adjunto de Clarín, en sus columnas diarias de opinión; o la idea del “apuro” instalada por Eduardo van der Kooy: “el Gobierno apura la ley para controlar a los medios”. La editorial del 20 de septiembre, en uno de sus párrafos afirma: “El proyecto de ley de medios, aprobado a marcha forzada por Diputados, tiene cláusulas que permiten la presión de los gobiernos sobre los medios de difusión (…). Una ley de esta naturaleza requiere consultas y consensos”. En este caso queda explícito el ocultamiento de la historicidad antes mencionada al sumar a la referencia de la falta de tiempo para el tratamiento el desconocimiento de los foros que se realizaron en todo el país para consultar y concensuar la nueva ley.

Este tipo de alusiones se repitieron a lo largo de la cobertura, no sólo en la letra de sus editorialistas sino en todas las piezas informativas del diario: “trámite express”; “loca carrera”; “en su afán de imponer velozmente”; “la celeridad impuesta al proceso; “…exiguos plazos establecidos”; “votar esta ley ya”; “la loca carrera emprendida”; “en tiempos de apuro oficialista”; “La aceleración del tratamiento”; “para sacar contra viento y marea, de prepo ortodoxo, la ley de control de medios”; “contra reloj y a toda costa.”; “Ahora o nunca”; “vía trámite parlamentario, intenta arrebatarles la libertad de prensa.”

Clarín también intento asimilar el escenario argentino con el de Venezuela. El diario le pregunta al lector sin disimulo: “es este el proyecto de país que queremos”, refiriéndose al citado país.

A partir del 1 de septiembre aparecen menos notas referidas al tema pero hay una cuestión especial. Retoman el conflicto desde la situación de Venezuela. Es así que titulan “Chávez contra la prensa: cierran 34 emisoras”, también “Chávez contra la libertad de prensa” y hasta mencionan “vandalismo chavista contra un medio de comunicación”, cuando posteriormente se supo que el ataque lo produjo un sector que nada tiene que ver con el gobierno, pero Clarín no tuvo en cuenta esto y cuestionó el ataque como si lo hubiera hecho el mismo Chávez.

Clarín rompe con los principios editoriales que proclama y, lo que es peor, se expone al límite de la inconstitucionalidad. Haciendo uso de “voces expertas” cuestionó la legitimidad de la composición actual del Congreso Nacional (en alusión a que la modificación de la misma, a partir del próximo 10 de diciembre, desacreditaría a la actual).

Su estrategia consistió en deslegitimar la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, pese a que la misma fue debatida en el Congreso, con la introducción de más de 200 modificaciones al proyecto original y aprobado por ambas Cámaras.

El 9 de septiembre en la columna “Tribuna”, el constitucionalista Roberto Gargarella titulaba su nota “La nueva ley de medios puede ser inconstitucional” y en la bajada: “La norma que propone el Poder Ejecutivo tiene severas irregularidades -en su contenido y en sus procedimientos- que la hacen tan temible como viciada de entrada.”

El 16 del mismo mes, Eduardo van der Kooy: “Ahora o nunca: el 10 de diciembre cambiará la conformación del Congreso y el oficialismo dejará de tener las mayorías en Diputados y el Senado…” “El matrimonio presidencial pretende una aprobación rotunda en Diputados que, hasta que no garabatearon la ley el lunes, parecía muy incierta.”

El 17 en “Ley de necesidad y urgencia” : “Otra vez con fórceps, sin tocar una coma y sin medir que tendrá su propio y grave defecto de fábrica: una inmensa debilidad jurídica.”

El 19 de septiembre, Marcelo Cantón dice: “La ley de medios ha recorrido recién la mitad del camino para ser sancionada: aún debe pasar por el Senado. Pero en esta parte del trayecto ha quedado ya enredada en desprolijidades que parecen restarle legitimidad.”

El 20 de septiembre en la nota “San Luís reclamará ante la Corte”: “Rodríguez Saa dice que exigirá la declaración de inconstitucionalidad de la ley de medios.”

Para justificar su posicionamiento editorial contrario en forma sistemática a la nueva ley de medios audiovisuales, opositor al gobierno nacional y, lo que es de preocupante gravedad, contrario a una sociedad y a un Estado más democráticos, el diario Clarín apeló a una cobertura violatoria de todos los estándares de calidad profesional, incluso de los que el mismo medio proclama como tales.

Ante lo expuesto, este observatorio concluye que el diario Clarín no cumplió con los estándares mínimos de calidad y responsabilidad periodística; según se desprende del análisis cuanti-cualitativo y tomando como parámetro su propio marco axiológico expuesto en el Manual de Estilo del medio. El tratamiento de la información en esta cobertura ha recorrido un camino inverso en lo pretendido por el diario en cuanto a lo que ellos denominan periodismo de calidad. La precisión, la integridad y la equidad; las tres condiciones principales para el tratamiento de la noticia, siempre siguiendo sus propios postulados, fueron ignorados sistemáticamente.

Como lo muestra la unilateralidad de posturas (es extraño, al menos, la concordancia de todo el plantel del diario reflejado en el 100% de notas con carga negativa respecto al tema); el ocultamiento sistemático del objeto de la ley mediante su redenominación; y el ocultamiento de su historicidad tendiente a deslegitimar la ley.

El domingo 5 de septiembre, Fontevecchia escribió en su diario Perfil (opositor por excelencia al actual gobierno): “Otro capital que Clarín se está consumiendo en este enfrentamiento (desde mi óptica personal, el más valioso) es el capital simbólico. Lo material se puede reconstruir pero el prestigio, la credibilidad y más aún la autoridad, una vez que se pierden, no se recuperan más”. Es este “capital simbólico” que señala Fontevecchia el que sostiene a una empresa periodística y es el que Clarín dilapidó.

En un informe de Diarios sobre Diarios titulado “Durante la ley de medios, vendieron menos Clarín y La Nación” se señala que las ventas de Clarín durante el mes de septiembre bajaron un 3,7% en su edición diaria según datos del boletín informativo del Instituto Verificador de Circulaciones (IVC) mientras que la edición dominical cayó por debajo del “piso” de 700.000 ejemplares promedio en ese día. Quizá éste sea un indicador de esta pérdida.

Ricardo Kirschbaum, editor general de Clarín, en una de sus columnas el 20 de Septiembre que llevó como título “Simplificaciones y conflictos” criticando declaraciones de la presidenta sostuvo: “Las simplificaciones groseras llevan a conclusiones peligrosas: es lo que está ocurriendo con la ley de medios…” Las palabras del editor son, quizá, las que mejor reflejan esta cobertura

17/11/2009 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , | Deja un comentario

Argentina – Lecciones de la batalla por los medios


13-10-09

audivisuales

Rubén Dri *


Adital –

La larga y exitosa batalla que dieron los sectores populares y el Gobierno para dar a luz la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual dejó algunas enseñanzas que será bueno tener en cuenta para futuros combates.

– Se construye desde abajo. Una ley de la democracia se construye democráticamente. Nos referimos a una democracia real que hoy se denomina “participativa”, lo cual en principio es redundante, porque si no hay participación no hay democracia. Pero no está de más el adjetivo por cuanto generalmente la democracia se ha vaciado de contenido al ser sólo “representativa”. La democracia necesariamente es representativa, porque la democracia directa como la pensó Rousseau se ha demostrado inviable como él mismo lo sabía, cosa que dejó aclarada en las propuestas que formuló para su aplicación en Córcega y Polonia. Pero si “sólo” es representativa se vacía de contenido. En efecto, la participación del pueblo que debiera ser el verdadero sujeto de la misma se reduce a poner periódicamente un voto en un sobre. Democracia es kratos del demos, es decir, “poder del pueblo”. Este, como sujeto colectivo actuando, debatiendo, decidiendo y proponiendo las leyes, velando por su aplicación, es el que hace que la democracia sea una realidad y no una mera formalidad.

Recurriendo a la figura espacial, la “representación” conformada por los poderes del Estado se encuentra “arriba” y los movimientos sociales, “abajo”. El “arriba” en las democracias puramente representativas tiende a separarse totalmente del “abajo”, transformándose en un cuerpo con intereses propios. Cuando ello sucede, se aprueban leyes que no sólo nada tienen que ver con los intereses populares, sino que los contradicen. Es lo que sucedió en los ’90 cuando se aprobaron las vergonzosas leyes denominadas de “flexibilización laboral”.

La “representación” debe responder a los intereses de los representados, pero para que ello suceda éstos deben actuar, hacer sentir su presencia, construir poder popular, poder que vaya de abajo hacia arriba, debatir, proponer. Las leyes serán favorables al pueblo cuando éste haya tenido verdadera participación en ellas. Es lo que ha sucedido con la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Fue producto de un largo proceso de debate en el seno de los sectores populares, radios comunitarias, pueblos originarios, organizaciones sociales y culturales, asambleas barriales, organismos de derechos humanos, Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, Serpaj, universidades, organizaciones estudiantiles, agrupaciones políticas, en una palabra, todo el espectro del campo popular. Tras este proceso, el Poder Ejecutivo presentó el proyecto a las cámaras legislativas, es decir, a los “representantes”, para que lo debatiesen y terminasen con la aprobación. La objeción de los grupos opositores en el sentido de que no tuvieron tiempo de discutirlo es, pues, una de las peores mentiras que se pudieran haber formulado. Si no lo debatieron, fue porque no les interesó.

De esta manera, en el proceso de formulación de esta ley se ha hecho realidad la relación dialéctica entre arriba y abajo, representantes y representados, en un proceso de creación de poder popular. Con ello se ha dado un gran paso en la superación de la mera democracia representativa hacia la democracia participativa. Depende ahora, en gran parte, que los sectores populares continúen su lucha por hacer de esta ley una realidad viviente que haga sentir un verdadero concierto de voces con tonalidades diferentes.

– La batalla por el lenguaje. En el paso del Estado feudal al moderno fue esencial la función cumplida por el lenguaje, según lo analiza Hegel en la Fenomenología del espíritu. En el Estado feudal el noble obedece pero mantiene a resguardo su propio juicio. Es el “orgulloso vasallo” cuyo lenguaje es el “consejo” por el bien universal. Se reserva su conciencia particular. Para el paso al Estado moderno fue necesario que el noble vasallo cambiase su lenguaje pasando del consejo al “halago”. El vasallo, que en el anterior Estado ejercía el heroísmo del servicio, dispuesto a jugar su propia vida en el campo del combate, pasa a ejercer ahora el “heroísmo de la adulación”, es decir, se transforma en cortesano dándole el yo o la conciencia al Estado y el poder real al yo, de manera que el monarca pudiera decir “el Estado soy yo”.

En la concepción de Hobbes, los hombres se entregan completamente al Estado que lleva el nombre mitológico de “Leviatán”, ese monstruo marino de poderes asombrosos. Pero ese monstruo es, en realidad, una máquina. Le falta la conciencia, el convertirse realmente en sujeto, transformación que sólo puede realizarse por medio del lenguaje. Esa es la tarea que realizan los nobles al transformar el lenguaje del consejo en el de la adulación. La dialéctica de práctica y conciencia, práctica y lenguaje, atraviesa todas las luchas sociales. El triunfo o la derrota en el ámbito del lenguaje tienen consecuencias profundas para el resultado final de la contienda. El momento del lenguaje, que en el paso del Estado feudal al moderno realizan los nobles, actualmente lo cumplen los grandes medios de comunicación, entre los cuales la radio y la televisión junto con los periódicos cumplen la tarea fundamental.

En la lucha que las patronales agrarias entablaron contra el Gobierno y los sectores populares el año pasado, la primera victoria que consiguieron las patronales fue la del lenguaje. De entrada, mediante el monopolio de los grandes medios de comunicación, lograron instalar la idea de que la lucha era del “campo” contra el Gobierno. El “campo” es un símbolo que mueve a la imaginación a dibujar románticas figuras campestres. El campo es el aire puro, lejos de la contaminación de la ciudad, es el frescor de la brisa, el trinar de los pájaros, el perfume de las flores silvestres. Es el trabajador campesino que se levanta con el sol y con él se acuesta. Es el que proporciona el alimento a toda la población. Es todo eso y mucho más. Siendo así, ¿quién puede estar contra el campo? Media batalla ya está ganada. La superconcentración de tierra y riqueza, la explotación de la peonada, las evasiones, la manera como se adquirieron las tierras, las consecuencias para la salud que acarrean los fumigaciones, las superganancias, todo ello queda oculto bajo el manto del “campo”.

En la batalla aún en curso por los servicios audiovisuales, las cosas se presentaron de la misma manera, pero esta vez el Gobierno y los sectores populares no dieron el brazo a torcer en la cuestión del lenguaje. Es necesario tener en cuenta que los grupos sociales y políticos enfrentados son los mismos que estuvieron en la lucha por la cuestión agraria, y la primera batalla se dio en torno del lenguaje. Los grandes medios que estuvieron en contra de la ley en cuestión siempre la nombraron como “ley K” o “ley mordaza” o “ley de control de medios”. De aceptarse este vocabulario, más de media batalla hubiese estado perdida. Los sectores de la “oposición” tuvieron siempre claridad sobre el problema, decididos a dar la batalla por el lenguaje. Pero esta vez, de parte del Gobierno y de los sectores populares no se cedió. La ley siempre fue designada con el nombre que le corresponde: Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Esta ley otorga a los sectores populares un excelente instrumento para las futuras batallas culturales. Ya no se escuchará una sola voz que les pone nombre a esas batallas, sino que será un concierto de voces que permitirán a la población contrastar opiniones y hacer su propia evaluación.

[Publicado en Página 12, Argentina].

15/10/2009 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , | 1 comentario

Argentina: ¿Qué defendemos? ¿La libertad de prensa, o la de empresa?- Adolfo Pérez Esquivel


4 – 09-09

Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual

Muchas veces las empresas van de contramano con la libertad de prensa y algunas son monopolios que controlan la información, ejercen la censura y buscan provocar reacciones y manipular la opinión pública para imponer sus intereses políticos a la sociedad.

Este mecanismo de concentración y contaminación de la información se realiza en nuestro país y a escala mundial. Se pretende confundir la libertad de prensa con la libertad de empresa, y no son sinónimos. Los monopolios generan reacciones sociales como la de penalizar la pobreza y las protestas sociales, señalan a los jóvenes como responsables de todos los males que sufre la sociedad, y han desatado campañas para reclaman más “seguridad” contra los “chicos de la calle” y de las villas que, por ser pobres y de piel oscura, se les señala como delincuentes. Se pide bajar la edad de imputabilidad.

Esos medios informativos destilan violencia a través de sus programas y desinforman en lugar de informar, pero no preguntan a ninguno de esos chicos que viven en la calle y que son violentados y marginados de la sociedad, “cuál es su seguridad”. Esos jóvenes son considerados no personas y los invisibilizan cuando les conviene a esos medios perversos.

La nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual ha causado revuelo y preocupación, principalmente a aquellos que no quieren cambio alguno y pretenden continuar con la ley vigente impuesta durante la dictadura militar.

Vemos que varios dirigentes políticos se rasgan las vestiduras cuando el Poder Ejecutivo presenta una nueva ley. Habría que preguntarles qué han hecho durante estos años, que no quisieron escuchar los reclamos en defensa de la libertad de prensa y miraron para otro lado y se cajonearon proyectos.

Todos los gobiernos que se sucedieron desde 1983 hasta la fecha, no tuvieron voluntad política de solucionar y democratizar los medios de comunicación. Por el contrario, Menem impulsó políticas de entrega del patrimonio del pueblo, de los recursos del país a los grandes capitales extranjeros; permitiendo el monopolio de los medios de comunicación y la concentración del poder en pocas manos. Lo mismo podemos decir de los dirigentes radicales y la Alianza.

Durante muchos años emisoras comunitarias como FARCO, y otros medios independientes, han trabajado para la sanción de la nueva ley de radiodifusión, a fin de alcanzar la libertad de prensa. La nueva Ley promoverá la regulación de medios comunitarios, que han estado excluidos durante décadas y contempla desterrar los monopolios. Cualquier ley que se sancione y que no ponga fin a los monopolios existentes, terminará siendo más de lo mismo y una nueva frustración para el pueblo.

La Autoridad de Aplicación que regulará los Servicios de Comunicación Audiovisual, según la propuesta del gobierno, es un órgano colegiado del Estado. Es parcial y puede servir para la manipulación y control de los medios. El organismo debe ser integrado por representantes de la sociedad, eso generaría credibilidad y evitaría la presión de los lobby y la manipulación. Es fundamental que sea un ente autárquico y pluralista en su integración, con mandatos renovables.

La ley tiene muchos aspectos positivos, pero es necesario el debate y mejorarla con propuestas superadoras, que realmente puedan concretar la libertad de prensa, como fundamento de los derechos humanos, la libertad de informar y ser informado, por sobre los intereses imperante de los monopolios y oligopolios.

Hay quienes promueven, desde la oposición, que la ley debe ser sancionada después del 10 de diciembre, lo que llevaría al retraso y permanencia de la ley de la dictadura. El justificativo es que “todo se hace apresurado y hay que esperar que asuman los legisladores electos”. Me pregunto: ¿los actuales legisladores que tienen mandato hasta el 10 de diciembre, deben dejar de actuar en sus funciones y salir de vacaciones?

¿Tiene que esperar el país otros 25 años más para sancionar una nueva ley de medios de comunicación audiovisuales? Las empresas que controlan los medios seguirán presionando para continuar usufructuando sus intereses y embarrando la situación, para impedir que se sancione la nueva Ley.

El debate está abierto y es importante terminar con la contaminación mental y visual de los medios, la pobreza y la falta de nivel que impone la dominación cultural. La ley debe contemplar a los pueblos originarios para que puedan difundir sus valores, culturales e identidad. Siempre que se proponen leyes, los pueblos originarios no son tenidos en cuenta.

Es lamentable que los medios audiovisuales en manos de los poderosos, impongan el 97 por ciento de los programas. Son extranjeros, de pésima calidad, incentivan la violencia ignorando a los pensadores, artistas y valores de nuestro país y del continente latinoamericano. Basta tener presente la falta de programas de música, teatro, cine. El desconocimiento y desinterés, que como bien lo señalara Tito Cosa, de los que mandan, miran el país con mirada de sometidos y dominados.

El próximo año el país cumplirá 200 años y hay que pensar si somos un país libre y soberano, con pensamiento propio, o si a doscientos años seguimos siendo sometidos y dominados y colonia de las empresas transnacionales. Será difícil saber si vamos a celebrar o llorar. Creo que es importante reflexionar y saber dónde estamos parados. Comprender ese viejo proverbio que dice: “Si no sabes a dónde vas, regresa para saber de donde vienes”

La nueva Ley de Servicios y Medios audiovisuales debe abrir espacios de libertad de expresión y valores que nos permita construir un nuevo amanecer de la Patria. Una palabra; una pertenencia y pensamiento olvidado, que debemos recuperar. La dominación no comienza por lo económico, comienza por lo cultural.

Adolfo Pérez Esquivel es Premio Nóbel de la Paz 1980.

ARGENPRESS

06/09/2009 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , | Deja un comentario

Argentina: La felicidad se usa sombría (Orlando Barone)


sonrisa

Por Orlando Barone

Noticias infernales | La mordaza |Ley envenenada |Mentiras verosímiles

Que no se devanen los sesos los investigadores de la Universidad Erasmus de Rotterdam: la respuesta a la sorpresiva felicidad de los argentinos es fácil. Y no figura entre los argumentos socioeconómicos en que se basa la calificación de felicidad comparada entre 140 países. Ese puesto trece, entre los pueblos más felices, más allá de si los investigadores de Holanda estaban distraídos o fueron comprados por la desenfrenada caja K, permite, al menos ensayar un argumento. Porque si la Argentina aparece con tal sonriente rango -contrariando el crónico “desdichamiento” de Carrió, del ex piloto Piñeyro, del rabino Bergman, de Pinedo Pro, o de Frida Kahlo Estenssoro, y el de otros amargadores mediáticos- es a consecuencia de que la negra realidad que construyen los medios es desmentida por el relato real de la vida. Por eso los argentinos, abrumados por la furia mediática catastrófica  y forense, cuando recuperan la realidad la comparan y se ponen felices. Como cuando se sale de ver una película de terror y se va a comer pizza porque la ficción del horror ha terminado. O como cuando, al bajarse el pasajero de un taxi, deja atrás el furor de la radio encendida en las frecuencias del colapso, y al chofer todavía mascullando una Argentina mutilada en pedazos.
Los humoristas Capusotto y Saborido crearon el personaje “Arnaldo Pérez  Manija” para mostrar este fenómeno de rabia envenenada vertido como pus desde las radios. La caricatura que expresa Capusotto, cuando más exagera el clima de desastre argentino, más fidedigna y ominosa resulta. Es creíble porque es mentira y eso es lo más cierto en el negocio de las noticias.
En su libro Mi guerra civil española, George Owens se planteaba, asombrado, la diferencia que había entre el relato interesado que los medios transmitían y el relato verdadero de la guerra, antagónico y opuesto al interés y la fábula de los dominadores. “La idea de verdad objetiva -escribió hace más de medio siglo- está desapareciendo del mundo. Es evidente que se escribirá la historia que sea, y cuando hayan muerto los que recuerden la guerra verdadera, se aceptará aquella como verosímil”.
Aunque hoy no hay necesidad de esperar a que se mueran los testigos de una época, porque hay suficiente poder mediático concentrado para convencerlos ya mismo como televidentes. O radiooyentes. O participantes de una tertulia informada unidireccionalmente. Porque en calidad de tales también se alimentan con los libros de Marcos Aguinis el patriota apropiador de la pobre patria. Pobre patria mía es un libro que no se lee, se  conspira. No sé cómo hace Aguinis para digerirse él solo todo el dolor argentino.
El martes 1º, en Página /12 Laura Ahmed, docente de la UBA y especialista en lectura crítica de medios, desnudó la forma en que se manipula una noticia. Da el ejemplo de un cable de la agencia Télam de hace unos días, en el que se informaba lo siguiente: que el resultado de una fiscalización de la AFIP sobre 200 mil trabajadores, revelaba que “los countries, las guarderías de niños y el agro son los sectores con el mayor número de empleos no declarados”. Y que enseguida, en la pantalla del principal multimedios, como noticia de último momento leía el siguiente titular: “Guarderías y countries los sectores con mayor porcentaje de empleados en negro”. Se les había olvidado incluir la palabra “agro”. El tema la estimuló a ensayar un ejercicio entre sus alumnos. Lógicamente que éstos reconocieron y verificaron la manipulación, y seguramente la consideraron arbitraria e indebida. Pero uno se pregunta si es posible lo que en el aula se aprende bien, en el futuro se aplicará mal profesionalmente. ¿Tendrían chances esos alumnos, ya graduados, de resistirse a silenciar una parte de la información si son actores vulnerables de un multimedios que garantiza empleos y desempleos con preeminencia casi excluyente en el mercado?
Los zócalos y títulos con que los grandes medios involucrados anunciaron el debate sobre la nueva ley de radiodifusión frecuentaron las siguientes interpretaciones: “Ley de control de medios”; “Ley para limitar la libertad de prensa”; “Ley mordaza o chavista”, etcétera. No alcanzaron todavía a llamarla “Ley Stalin” o “Ley  Pol Pot”, nombre del genocida camboyano que hacía fogatas con los diarios antes de que salieran. La creación y la puesta en escena de todos esos títulos, que tergiversaron maliciosamente el nombre de una ley, requiere la pericia de colegas. No sé si se acordarán de la clase de profesoras como Laura Ahmed. Pero ojalá hayan estado convencidos y no sometidos. Aunque algunos, aparte de convencidos, abusan de su aspiración al gran premio a la docilidad y al entusiasmo.
Distinto es el caso del ingeniero Héctor Huergo, responsable y editor del área agroganadera del diario Clarín y, ahora en doble faena, columnista invitado en el diario La Nación. Debe de haber sido un hecho inédito cantar en esos dos grandes escenarios al unísono. Pero el público interesado desinteresadamente se lo merece. El título de una de esas columnas fue: “Cruzada contra el campo”, que anticipa su tono emancipatorio campestre. Al resaltar el súbito crecimiento productivo de los últimos años Huergo dice: “Sorpresa: el agro argentino dejaba de ser una eterna promesa. Se había desatado la Segunda Revolución de las Pampas. El experimento ‘K’ intenta abortarla”. Las inesperadas mayúsculas al mencionar la “revolución” infieren la épica brava con la cual se melonean.
Perdonen si al momento de escribir esta crónica todavía no jugó el seleccionado de fútbol. Me muero de ganas por verlo. Maradona nos hizo ilusionar diciendo que hasta puede jugar Bilardo. Que él entre otra vez como jugador a la cancha, es más sensato que alguno de los opositores actuales llegara a funcionar como presidente. Es que la moda retro no para. El propio gran-multimedios-gran, dramáticamente dañado por haber perdido la concentración de los goles, hizo reaparecer en las fuerzas de resistencia a la palabra de Ernestina Herrera de Noble.
El escándalo que causa esta Ley Imperdonable hasta podría resucitar a Sarmiento periodista, perseguido por la tiranía rosista. Al menos de aquel tiempo quedó ese Facundo literario inolvidable. Los que se dicen perseguidos de esta época no aspiran a esa gloria. El género económico y financiero en el cual compiten se llama increíblemente “libertad de prensa”.

Revista Debate

05/09/2009 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Argentina: Televisión para todos


Ley de medios

TV para todos

27-08-2009 /  El Gobierno presenta un proyecto que puede modificar la relación de fuerzas en los medios. La tevé que se viene y el avance sobre los monopolios. Los diez cambios clave.

Por Graciela Moreno

Hace más de 25 años que la democracia se debía el debate de una nueva ley de radiodifusión. Finalmente, esos borradores que comenzaron a pensarse desde mediados de la década del ’80 en facultades de Comunicación, en barrios, en medios de baja potencia, en asociaciones sin fines de lucro y en muchos rincones de todo el país, llegaron al Congreso. Justamente el mismo día en que se cumplen 89 años de la primera transmisión radial, realizada en la terraza del Teatro Coliseo.
Bautizada como Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, la norma contempla los “21 puntos de la iniciativa ciudadana por una ley de radiodifusión de la democracia”, aportados por distintas organizaciones sociales, a los cuales se sumó el aporte de más de 20 foros desarrollados en todo el país. Ese debate anticipado y horizontal, sin embargo, fue cuestionado por distintos diputados de la oposición, quienes advirtieron que con eso se pretendía “condicionar el debate en el Congreso”. Frank La Rue, Relator de Libertad de Expresión de la ONU, buscó saldar esa polémica con una definición contundente: “A muchos legisladores, a veces se les olvida que no son la autoridad de un pueblo, sino representantes, que no es lo mismo. Es muy importante que se haya sometido a una consulta”.

En la última semana, la adquisición de los derechos de televisación de los partidos de fútbol por parte del Estado dejó en evidencia la concentración mediática, reabrió el debate sobre el papel de los medios en la comunicación, y puso en cuestión la diferencia entre libertad de empresa y libertad de prensa.

La primera muestra de lo que podría ocurrir con la democratización de los medios se vio el pasado fin de semana: eterno postergado de los ratings, Canal 7 parecía condenado a transcurrir como sinónimo de frialdad televisiva y exégeta del gobierno de turno. Sin embargo, la estatización de las transmisiones calentó su pantalla y lo ubicó en el podio del rating, relegando a dos canales comerciales. A partir de la confirmación de la ley, esa experiencia podría multiplicarse: uno de sus puntos principales reserva el 33 por ciento del espectro a entidades sin fines de lucro, que, como Canal 7, podrán competir de  igual a igual con el resto de la oferta televisiva.

Quienes le sacaron punta al proyecto oficial aseguran que, tras su promulgación, ya nada será igual. La televisión, el único electrodoméstico que influye en la vida cultural y social de los ciudadanos, está por modificarse. ¿Cómo impactarán esos cambios en la vida cotidiana de los argentinos? Lo que sigue son algunas de las claves del proyecto más trascendente de las últimas décadas.

– Autoridad de aplicación. El Comité Federal de Radiodifusión dejará de existir. Será reemplazado por la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual que tendrá un directorio con cinco miembros designados por el Poder Ejecutivo, y dos a propuesta de la Comisión Bicameral de Promoción y Seguimiento de la Comunicación Audiovisual. Este organismo regulará los medios electrónicos en la Argentina. El control del Congreso se prevé como una forma de evaluar el funcionamiento de la autoridad de aplicación, de los medios públicos y el desempeño del Defensor Público. Por eso se crea la Comisión Bicameral de Seguimiento y Promoción de los Servicios de Comunicación Audiovisual. También nace el Consejo Federal de Comunicación Audiovisual, con representantes de las provincias, de las cámaras de prestadores privados, de universidades, de medios públicos y hasta de trabajadores, entre otros. Su tarea será proponer los jurados de los concursos, colaborar y asesorar en el diseño de la política pública de radiodifusión.

– Contenidos y publicidad. Se exigirá el 70% de producción nacional en las radios y el 60% en la televisión. Se propone una cuota de pantalla de cine nacional. Además, se establecerá un consejo asesor sobre temas audiovisuales e infancia para fomentar la producción de contenidos educativos e infantiles. El proyecto inicial ya dejaba en claro que los partidos de fútbol relevantes se podrán ver por TV abierta. La publicidad en los canales de aire no podrá ser mayor a los 12 minutos por hora. Si bien el proyecto oficial otorgaba la misma cantidad de minutos al cable, se evaluaba mermar la cantidad de minutos de avisos en los servicios pagos.

– Sin fines de lucro y comunitarios. Las entidades sin fines de lucro también podrán ser licenciatarias y se les reservará, con carácter inderogable, el 33% del espectro. Podrán sumarse asociaciones, fundaciones, mutuales, entre otras. También se establece un régimen abierto de participación para las cooperativas. Se promoverá la regularización de medios comunitarios, que han estado excluidos durante décadas. Con estas medidas, se amplía la oferta de señales públicas y gratuitas, con contenidos que no persigan objetivos comerciales.

– Medios públicos. El Estado nacional, las provincias, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y los municipios tendrán asignadas frecuencias. También se permitirá que las universidades tengan emisoras sin restricciones ni obligación de ser sociedades comerciales. La ampliación de la oferta repartirá la audiencia en un sentido plural.

Plazo de licencias. Las licencias tendrán una duración de 10 años y se podrán prorrogar por 10 años más, previa realización de audiencias públicas. Este mecanismo se crea para determinar prórrogas de licencias y decisiones sobre el uso que se dará a las nuevas tecnologías, por ejemplo, el destino del dividendo digital. Si bien no está comprendido en la ley, el Gobierno ya habría decidido adoptar la norma de televisión digital japonesa, integrándose con Brasil.

– Titularidad de licencias. Para ser titular de una licencia se ponderarán criterios de idoneidad y de arraigo en la actividad. Se excluirá a quienes hayan sido funcionarios jerárquicos de gobiernos de facto. También se exigirá a los medios que tengan una carpeta de acceso público donde figure toda la información relevante del licenciatario.

– Multiplicidad de licencias. Se impedirá la formación de monopolios y oligopolios. La autoridad de aplicación revisará cada dos años la cláusula de multiplicidad de licencias, no las licencias. Hasta ahora, una sola persona podía ser titular de 24 licencias de servicios abiertos (radio y TV). En la nueva ley sólo podría llegar a tener 10 licencias. Las licencias de TV paga tendrán un límite de 24, pero la autoridad de aplicación determinará los alcances territoriales y de población de las licencias. La multiplicidad de licencias no podrá implicar la posibilidad de prestar servicios a más del 35% del total de habitantes o abonados.

– Licencias por zona. El tablero de medios ya no será el mismo. A nivel local, se podrá acceder a una AM, dos FM (en tanto existan más de ocho licencias en el área primaria), hasta una licencia de radiodifusión televisiva por suscripción (siempre que no tenga una licencia de TV abierta), hasta una licencia para canal de aire, siempre que no tenga una licencia televisiva por suscripción. En ningún caso, la suma total de licencias otorgadas en la misma área podrá superar las tres licencias. Será posible tener una licencia de radio y una de servicios audiovisuales.

– Cambios en el cable. Los prestadores de servicios por cable no podrán ser titulares de señales abiertas en la misma área de cobertura. Este es uno de los puntos de la ley que más enoja al Grupo Clarín, que además de tener Canal 13, forma parte de Cablevisión/Multicanal y de varias señales de cable. Los prestadores de cable, en zonas donde sean el único servicio existente para mirar televisión, deberán disponer de una tarifa social.

– Ingreso de empresas de servicios públicos. Se habilita el acceso a licencias de servicios de televisión por suscripción a las empresas de servicios públicos. Cuando exista otro prestador en la misma área, la autoridad de aplicación deberá evaluar la solicitud que contemple el interés de la población. En caso de presentarse oposición, se deberá solicitar un dictamen vinculante a la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia. Si son prestadoras de servicios de telecomunicación, la condición es que se garantice que más del 50% de su mercado esté disponible para que otro prestador pueda participar. Deberán facilitar a los competidores en los servicios licenciados el acceso a su propia infraestructura de soporte, en especial postes, mástiles y ductos, en condiciones de mercado.

Veintitrés

03/09/2009 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , , , | 2 comentarios