America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

María Teresa León y la permanencia del olvido


“(…)Para el público en general ha sido simplemente la primera esposa del poeta portuense Rafael Alberti; para otros, los que la hemos conocido a través de su lucha y su creación artística, es junto con Tina Modotti una de las mujeres europeas baluarte e insignia del siglo XX(…). Intelectual ideológica y políticamente comprometida en la defensa de la dignidad y soberanía del pueblo frente a la opresión y la barbarie del fascismo que arrasó Europa, se destacó principalmente en su esfuerzo por la difusión de la poesía y el teatro en las trincheras y zonas legítimas de la España partida en dos por el golpe de estado(…)”.

Yolanda Castro

Es singular este país nuestro que se empecina constantemente en no recordar su verdadera historia. Los acontecimientos pasados y dignos de memoria los hace el pueblo aunque sean arrebatados y tergiversados después por el poder establecido y todos los mecanismos de comunicación de masas que lo sustentan. Digo esto porque es obligación de todos nosotros que transmitamos también esos acontecimientos, que los propaguemos por toda la geografía y a través de los medios que tengamos a nuestro alcance, como defensa de lo que nos expropian de forma constante. Me vino esta reflexión al pensamiento a propósito de una mujer de la relevancia intelectual y el atrevimiento combatiente de María Teresa León. Para el público en general ha sido simplemente la primera esposa del poeta portuense Rafael Alberti; para otros, los que la hemos conocido a través de su lucha y su creación artística, es junto con Tina Modotti una de las mujeres europeas baluarte e insignia del siglo XX.

Intelectual ideológica y políticamente comprometida en la defensa de la dignidad y soberanía del pueblo frente a la opresión y la barbarie del fascismo que arrasó Europa, se destacó principalmente en su esfuerzo por la difusión de la poesía y el teatro en las trincheras y zonas legítimas de la España partida en dos por el golpe de estado. También en la organización y posterior traslado de toda la pintura del Museo del Prado y del Palacio Real para que no pereciera bajo las bombas alemanas. Cuando la aviación hitleriana, sin cuya alianza Franco jamás hubiese triunfado ni gobernado la conciencia de lo que ahora somos, arrasa  la capital sitiada de un país en resistencia permanente por casi tres años de continuos combates, ella, una mujer con conciencia de clase, organizada en la “Alianza de Intelectuales Antifascistas”, que emprendió la dirección de las “Guerrillas del Teatro del Ejército del Centro” y del “Teatro de Arte y Propaganda”, llevaba ese mismo tiempo defendiendo la cultura, “como conducta viva y en movimiento”(1).

Su obra “Memoria de la melancolía” es la culminación de su producción literaria y un libro de obligada referencia para conocer las penalidades y el desarraigo de los exiliados españoles. Es un libro en que se testimonia y se recuerda a esa parte de nuestro pueblo en éxodo, el que subyace aún en el fondo de las cunetas del olvido.

En 1994 el Instituto de la Mujer del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales y la Asociación de Directores de Escena de España crearon el premio internacional “María Teresa León”, a cuya colaboración se sumó en 1996 la Sociedad General de Autores y Editores, para propiciar e impulsar la escritura de obras dramáticas entre las mujeres. Este certamen lleva años sin ser convocado como una muestra más del desinterés institucional en potenciar y expandir el pensamiento intelectual y político de personas con la relevancia y significación de María Teresa. No se comprende que el mismo año en que se promulga la controvertida “Ley de la memoria histórica”, en cuya exposición de motivos se recoge que este mandato legal sienta las bases para que los poderes públicos pongan a disposición del pueblo el conocimiento de nuestra historia y el fomento de nuestra memoria democrática, haya dejado de realizarse el citado concurso. Incomprensible salvo que se parta del hecho incuestionable de que la memoria histórica que se ensalza y divulga es el reflejo solamente de la que escribieron los vencedores, transmitida e impuesta vergonzosamente por políticos e impostores de izquierda que son sus inmediatos herederos.

(1)    Rafael Alberti “Noche de guerra en el museo del Prado”.

inSurGente

01/12/2009 Posted by | Arte, General, Historia, Uncategorized | , , , | 1 comentario

Semblanza poética y política de Pablo Neruda (1904-1973)


pablo neruda 2

Jhonny Lazo Zubieta (RED TINKU)

A modo de introducción.

Neruda nace el 12 de julio de 1904 y muere el 23 de Septiembre de 1973. En la vasta literatura de Pablo Neruda, descubrimos al poeta chileno como hombre político y como artista de poesía. Su visión de la política se encuentra fusionada ineludiblemente con el amor, la vida y la naturaleza.

Nicanor Parra el antipoeta chileno, premio nacional de literatura, distingue, con ocasión de su discurso de bienvenida a Pablo Neruda a la Universidad de Chile en 1962, tres etapas en la obra del que será premio Nóbel de literatura 1973. La primera que Parra denomina “Poesía Adolescente”, abarcaría desde CREPUSCULARIO (1923), hasta el RONDERO ENTUSIASTA (1933); la segunda (“Poesía Juvenil”), incluiría los poemas de RESIDENCIA EN LA TIERRA (1925-1933); y la tercera (“Poesía madura”), comprenderá básicamente obras fundamentales como CANTO GENERAL (1950) ODAS ELEMENTALES (1954) y CANTOS CEREMONIALES (1961)

Poesía adolescente

La primera etapa enseña, según Parra, un Neruda ensimismado, subjetivo, lírico natural del amor y la naturaleza: “Cementerios de besos, aún hay fuego en tus tumbas,/ aún los racimos arden picoteados de pájaros. Oh la cópula loca de esperanza y esfuerzo/ en que nos ahogamos y nos desesperamos./ Y la ternura, leve como el agua y la harina./ Y la palabra apenas comenzada en los labios…/ Oh sentina de escombros, en ti todo caía,/ qué dolor no exprimiste, qué dolor no te ahoga,/ abandonado como los muelles en el alba./ Sólo la sombra trémula se retuerce en mis manos” (20 POEMAS DE AMOR Y UNA CANCIÓN DESESPERADA).

La sensualidad desenfrenada domina cada verso. Los poemas son ahora una toma de posesión no sólo de la mujer sino también del mundo. Mujer y amor se proyectan sobre el plano de tristeza y aventura; separación y muerte entretejen sus oscuros hilos en la zona de un amor desnudo o, mejor dicho, desnudado por los amantes.

Poesía juvenil

En la segunda etapa, Neruda, iría a desarrollar una poesía en grado sumamente tensa, atormentada: “Si solamente me tocaras el corazón;/ si solamente pusieras tu boca en mi corazón,/ tu fina boca, tus dientes,/ Si pusieras tu lengua como una flecha roja: Allí donde mi corazón polvoriento golpea;/ si soplaras en mi corazón, allá cerca del mar, llorando,/ sonaría con un ruido oscuro con sonidos de ruedas de tren con sueño,/ como aguas vacilantes,/ como el otoño en hojas,/ como sangre,/ con un ruido de llamas húmedas quemando el cielo,/ sonando como sueñas o ramas o lluvias,/ o bocinas de puerto triste;/ si tu soplaras en mi corazón, cerca del mar,/ como un fantasma blanco,/ al borde de la espuma,/ en mitad del viento,/ con un fantasma desencadenado, a la orilla del mar llorando…” (RESIDENCIA EN LA TIERRA). Poesía tremendamente difícil, violenta, de esta forma Neruda, da vida a un caos lleno de imágenes por un lado y de estremecimiento por otro.

Poesía madura

Finalmente la tercera etapa, que nos interesa de manera especial en este trabajo, muestra, según Nicanor Parra, a grandes trazos la plenitud del individuo, la incorporación de Pablo Neruda y de su poesía a la lucha social, esto es a la “política”. La temática social, política, antropológica, en la obra poética de Pablo Neruda es una pasión que brota en el poeta sin esfuerzos, como el agua de manantial. Bowra – crítico literario – señala que semejantes temas son en Neruda “enteramente instintivos y naturales” y que el poeta hace poesía política en cuanto siente que pertenece a la clase obrera y comparte sus aflicciones. Neruda, en efecto, nació en el seno de una familia humilde, hijo de un modesto trabajador de ferrocarril “fue desde el principio -escribe Bowra- “hombre de pueblo” que conocerá desde niño lo que es ser pobre.

En su madurez Neruda querrá, entonces, que su poesía sea útil a su pueblo “como el metal y el grano”, Neruda es entonces una suerte de poeta soldado -diría Parra- un poeta “asombroso, con un ímpetu que no tiene lugar en su siglo” que va a la lucha con su poesía convertida en metralla en defensa “de las víctimas despiadadas de un sistema despiadado”.

Amor y lucha

Esta tercera etapa, importante en la vida poética de Pablo Neruda, se refleja con mayor profundidad en el último poema de los VERSOS DEL CAPITÁN que transcribiremos a continuación fragmentos de su poesía. En Neruda sé conjunciona amante y combatiente: “adorada me voy a mis combates”; el amor hace posible la designación del poeta soldado, poeta combatiente, “Arañaré la tierra para hacerte una cueva / y allí tu Capital / te esperaré con flores en el lecho”.

En el Alma del poeta el amor y el compromiso con su pueblo dejan de ser un conflicto, para convertirse en la savia misma de la vida “y como tengo el corazón completo”, el poeta ha logrado la plenitud de su SER. No como una expresión unitaria, sino como un fenómeno compuesto, como «Ser en el mundo», a la manera de Heidegger. «Ser en el mundo» entendido como su estado esencial y esencialmente interesado, es decir «com–prometido»

En la vida poética de Neruda el amor es el que posibilita la partida al combate. “No he salido de ti cuando me alejo”, y el que le acompaña a la lucha “vendrás conmigo a luchar cuerpo a cuerpo / porque en mi corazón viven tus besos”. Adiós, pero conmigo/ será, irás adentro/  de una gota de sangre que circule en mis venas/ o fuera, beso que me abrasa el rostro/ o cinturón de fuego en mi cintura/ adorada me voy a mis combates./ Arañaré la tierra para hacerte una cueva/ y allá tu Capitán/ te esperará con flores en el lecho/ y como tengo el corazón completo/ No he salido de ti cuando me alejo./ Ahora voy a contarte:/ mi tierra será tuya,/ yo voy a conquistarla,/ no sólo para dártela,/ sino que para todos,/ para todo mi pueblo./ Dulce mía, adorada/ vendrás conmigo a luchar cuerpo a cuerpo/ porque en mi corazón viven tus besos/ como banderas rojas,/ y si caigo, no sólo/ me cubrirá la tierra/ sino este gran amor que me trajiste/ y que vivió circulando en mi sangre … (LOS VERSOS DEL CAPITÁN)

Del caos al orden

En la primera y segunda etapa, el poeta, románticamente desolado, veía el caos desde dentro; la naturaleza era monstruosa o cuando se humanizaba adquiría la forma de un corazón acongojado; y la cultura era un caos en el que el tiempo multiplicaba sus células y acababa por llevar al hombre a la locura o al aniquilamiento. En la tercera etapa, el poeta políticamente organizado, salta fuera del caos. Deja el caos para que los enemigos se pierdan por sus desechos, y él en cambio, cree salvarse en un orden que rechace todos los valores de acuerdo con su militancia política en el partido comunista y los establece en una sociedad, en una patria que ya no son caóticas, sino plataformas para lanzarse confiadamente al futuro.

Práctica política

En su práctica política, Neruda es elegido Senador “independiente” por las provincias de Tarapacá y Antofagasta en 1945, cinco meses más tarde se afilia al partido comunista chileno.

En 1947 el gobierno restringe la libertad de prensa en Chile, Neruda publica, entonces, en el “Nacional” de Caracas CARTA ÍNTIMA A MILLONES DE HOMBRES que dará lugar a que el presidente chileno González Videla – convertido de pronto de demócrata en dictador coincidente inversamente, además, con el proceso que vivimos con el ex – dictador Hugo Banzer Suárez – le inicie un juicio político.

Al año siguiente (6 de enero), un discurso en el Senado que luego será publicado bajo el título YO ACUSO le costará el desafuero como senador y su posterior persecución.

Esto es sólo un fragmento de la agitada vida del gran poeta chileno siempre inmerso en la lucha social que no terminará sino con su muerte, días después del golpe de Pinochet a Salvador Allende. Es oportuno recordar aquí las palabras de César Vallejo, el otro gran poeta peruano, que señala que la neutralidad del artista, “su carencia de sensibilidad política, probaría chatura espiritual, mediocridad humana”. Esto por supuesto, no es el caso de Neruda, quién cuando trata de asuntos políticos “tiene la sensación de que habla en nombre de multitudes” – dirá Bowra – y que su fuerza proviene de “su vida temprana entre gente sencilla”.

Argenpress

24/09/2009 Posted by | General, Poemas de Autor, Politica Latinoamerica, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , | Deja un comentario

Amado Nervo – En Paz (Declamador Manuel Bernal)


En paz


Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;

porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;

que si extraje la miel o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales, coseché siempre rosas.

…Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:
¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!

Hallé sin duda largas noches de mis penas;
mas no me prometiste tú sólo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas…

Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!


Amado Nervo

12/08/2009 Posted by | Arte, General, Poemas de Autor, Sociedad y Cultura, Uncategorized, Videos | , , | 1 comentario

Los mapas del alma no tienen fronteras – Eduardo Galeano


Galeano

El sentido comunitario de la vida es la expresión más entrañable del sentido común

Eduardo Galeano

10-07-09

Permítanme agradecer esta ofrenda que estoy recibiendo, que para mí es un símbolo de la tercera orilla del río. En esa tercera orilla, nacida del encuentro de las otras dos, florecen y se multiplican, juntas, nuestras mejores energías, que nos salvan del rencor, la mezquindad, la envidia y otros venenos que abundan en el mercado.

Aquí estamos, pues, en la tercera orilla del río, argentinos y uruguayos, uruguayos y argentinos, rindiendo homenaje a nuestra vida compartida, y por lo tanto estamos celebrando el sentido comunitario de la vida, que es la expresión más entrañable del sentido común.

Al fin y al cabo, y perdón por irme tan lejos, cuando la historia todavía no se llamaba así, allá en el remoto tiempo de las cavernas, ¿cómo se las arreglaron para sobrevivir aquellos indefensos, inútiles, desamparados abuelos de la humanidad? Quizá sobrevivieron, contra toda evidencia, porque fueron capaces de compartir la comida y supieron defenderse juntos. Y pasaron los años, miles y miles de años, y a la vista está que el mundo raras veces recuerda esa lección de sentido común, la más elemental de todas y la que más falta nos hace.

Yo tuve la suerte de vivir en Buenos Aires, en los años setenta. Llegué corrido por la dictadura militar uruguaya, y me fui corrido por la dictadura militar argentina.

No me fui: me fueron. Pero en esos años comprobé, una vez más, que aquella prehistórica lección de sentido común no había sido olvidada del todo. La energía solidaria crecía y crece al vaivén de las olas que nos llevan y nos traen, argentinos que vienen y van, uruguayos que vamos y venimos. Y en el tiempo de las dictaduras, supimos compartir la comida y supimos defendernos juntos, y nadie se sentía héroe ni mártir por dar abrigo a los perseguidos que cruzaban el río, yendo para allá o desde allá viniendo. La solidaridad era, y sigue siendo, un asunto de sentido común y por lo tanto era, y sigue siendo, la cosa más natural del mundo. Quizá por eso su energía, la siempreviva, fue más viva que nunca en los años del terror, alimentada por las prohibiciones que querían matarla. Como el buen toro de lidia, la solidaridad se crece en el castigo.

Y quiero dar un testimonio personal de mi exilio en la Argentina. Quiero rendir homenaje a una aventura llamada Crisis, una revista cultural que algunos escritores y artistas fundamos con el generoso apoyo de Federico Vogelius, donde yo pude aportar algo de lo mucho que me había enseñado Carlos Quijano en mis tiempos del semanario Marcha.

(Palabras dichas por Eduardo Galeano en Montevideo, anoche, al ser condecorado con la Orden de Mayo de la República Argentina)

La Jornada

10/07/2009 Posted by | Politica Latinoamerica, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , | 2 comentarios

Entre Vallejo y Neruda- Por Mario Benedetti


Don Mariopeg

Por Mario Benedetti

Hoy en día parece bastante claro que, en la actual poesía hispanoamericana, las dos presencias tutelares se llaman Pablo Neruda y César Vallejo. No pienso meterme aquí en el atolladero de decidir qué vale más: si el caudal incesante, avasallador, abundante en plenitudes, del chileno, o el lenguaje seco a veces, irregular, entrañable y estallante, vital hasta el sufrimiento, del peruano. Más allá de discutibles o gratuitos cotejos, creo sin embargo que es posible relevar una esencial diferencia en cuanto tiene relación con las influencias que uno y otro ejercieron y ejercen en las generaciones posteriores, que inevitablemente reconocen su magisterio.

En tanto que Neruda ha sido una influencia más bien paralizante, casi diría frustránea, como si la riqueza de su torrente verbal sólo permitiera una imitación sin escapatoria, Vallejo, en cambio, se ha constituido en motor y estímulo de los nombres más auténticamente creadores de la actual poesía hispanoamericana. No en balde la obra de Nicanor Parra, Sebastián Salazar Bondy, Gonzalo Rojas, Ernesto Cardenal, Roberto Fernández Retamar y Juan Gelman revelan, ya sea por vía directa, ya por influencia interpósita, la marca vallejiana; no en balde, cada uno de ellos tiene, pese a ese entronque común, una voz propia e inconfundible. (A esa nómina habría que agregar otros nombres como Idea Vilariño, Pablo Armando Fernández, Enrique Lihn, Claribel Alegría, Humberto Megget o Joaquín Pasos, que, aunque situados a mayor distancia de Vallejo que los antes mencionados, de todos modos están en sus respectivas actitudes frente al hecho poético más cerca del autor de Poemas humanos que del de Residencia en la tierra.)

Es bastante difícil hallar una explicación verosímil a ese hecho que me parece innegable. Sin perjuicio de reconocer que, en poesía, las afinidades eligen por sí mismas las vías más imprevisibles o los nexos más esotéricos, y unas y otros suelen tener poco que ver con lo verosímil, quiero arriesgar sobre el mencionado fenómeno una interpretación personal.

La poesía de Neruda es, antes que nada, palabra. Pocas obras se han escrito, o se escribirán, en nuestra lengua, con un lujo verbal tan asombroso como las primeras Residencias o como algunos pasajes del Canto general. Nadie como Neruda para lograr un insólito centelleo poético mediante el simple acoplamiento de un sustantivo y un adjetivo que antes jamás habían sido aproximados. Claro que en la obra de Neruda hay también sensibilidad, actitudes, compromiso, emoción, pero (aun cuando el poeta no siempre lo quiera así) todo parece estar al noble servicio de su verbo. La sensibilidad humana, por amplia que sea, pasa en su poesía casi inadvertida ante la más angosta sensibilidad del lenguaje; las actitudes y compromisos políticos, por detonantes que parezcan, ceden en importancia frente a la actitud y el compromiso artísticos que el poeta asume frente a cada palabra, frente a cada uno de sus encuentros y desencuentros. Y así con la emoción y con el resto. A esta altura, yo no sé qué es más creador en los divulgadísimos Veinte poemas: si las distintas estancias de amor que le sirven de contexto o la formidable capacidad para hallar un original lenguaje destinado a cantar ese amor. Semejante poder verbal puede llegar a ser tan hipnotizante para cualquier poeta, lector de Neruda, que si bien, como todo paradigma, lo empuja a la imitación, por otra parte, dado el carácter del deslumbramiento, lo constriñe a una zona tan específica que hace casi imposible el renacimiento de la originalidad. El modo metaforizador de Neruda tiene tanto poder que, a través de incontables acólitos o seguidores o epígonos, reaparece como un gen imborrable, inextinguible.

El legado de Vallejo, en cambio, llega a sus destinatarios por otras vías y moviendo quizás otros resortes. Nunca, si siquiera en sus mejores momentos, la poesía del peruano da la impresión de una espontaneidad torrencial. Es evidente que Vallejo (como Unamuno) lucha denodadamente con el lenguaje, y muchas veces, cuando consigue al fin someter la indómita palabra, no puede evitar que aparezcan en ésta las cicatrices del combate. Si Neruda posee morosamente a la palabra, con pleno consentimiento de ésta, Vallejo en cambio la posee violentándola, haciéndole decir y aceptar por la fuerza un nuevo y desacostumbrado sentido. Neruda rodea a la palabra de vecindades insólitas, pero no violenta su significado esencial; Vallejo, en cambio, obliga a la palabra a ser y decir algo que no figuraba en su sentido estricto. Neruda se evade pocas veces del diccionario; Vallejo, en cambio, lo contradice de continuo.

El combate que Vallejo libra con la palabra tiene la extraña armonía de su temperamento anárquico, disentidor, pero no posee obligatoriamente una armonía literaria, dicho sea esto en el más ortodoxo de sus sentidos. Es como espectáculo humano (y no sólo como ejercicio puramente artístico) que la poesía de Vallejo fascina a su lector, pero una vez que tiene lugar ese primer asombro, todo el resto pasa a ser algo subsidiario, por valioso e ineludible que ese resto resulte como intermediación.

Desde el momento que el lenguaje de Vallejo no es lujo sino disputada necesidad, el poeta-lector no se detiene allí, no es encandilado. Ya que cada poema es un campo de batalla, es preciso ir más allá, buscar el fondo humano, encontrar al hombre, y entonces sí, apoyar su actitud, participar en su emoción, asistirlo en su compromiso, sufrir con su sufrimiento. Para sus respectivos poetas-lectores, vale decir para sus influidos, Neruda funciona sobre todo como un paradigma literario; Vallejo, en cambió, así sea a través de sus poemas, como un paradigma humano.

Es tal vez por eso que su influencia, cada día mayor, no crea sin embargo meros imitadores. En el caso de Neruda lo más importante es el poema en sí; en el caso de Vallejo, lo más importante suele ser lo que está antes (o detrás) del poema. En Vallejo hay un fondo de honestidad, de inocencia, de tristeza, de rebelión, de desgarramiento, de algo que podríamos llamar soledad fraternal, y es en ese fondo donde hay que de hay buscar las hondas raíces, las no siempre claras motivaciones de su influencia.

A partir de un estilo poderosamente personal, pero de clara estirpe literaria, como el de Neruda, cabe encontrar seguidores sobre todo literarios que no consiguen llegar a su propia originalidad, o que llegarán más tarde a ella por otros afluentes, por otros atajos. A partir de un estilo como el de Vallejo, construido poco menos que a contrapelo de lo literario, y que es siempre el resultado de una agitada combustión vital, cabe encontrar ya no meros epígonos o imitadores, sino más bien auténticos discípulos, para quienes el magisterio de Vallejo comienza antes de su aventura literaria, la atraviesa plenamente y se proyecta hasta la hora actual.

Se me ocurre que de todos los libros de Neruda sólo hay uno, Plenos poderes, en que su vida personal liga entrañablemente a su expresión poética. (Curiosamente, es quizás el título menos apreciado por la crítica, habituada a celebrar otros destellos en la obra del poeta; para mi gusto, ese libro austero, sin concesiones, de ajuste consigo mismo, es de lo más auténtico y valioso que ha escrito Neruda en los últimos años. Someto al juicio del lector esta inesperada confirmación de mi tesis: de todos los libros del gran poeta chileno, Plenos poderes es, a mi juicio, el único en que son reconocibles ciertas legítimas resonancias de Vallejo.) En los otros libros, los vericuetos de la vida personal importan mucho menos, o aparecen tan transfigurados, que la nitidez metafórica hace olvidar por completo la validez autobiográfica. En Vallejo, la metáfora nunca impide ver la vida; antes bien, se pone a su servicio. Quizá habría que concluir que en la influencia de Vallejo se inscribe una irradiación de actitudes, o sea, después de todo, un contexto moral. Ya sé que sobre esta palabra caen todos los días varias paladas de indignación científica. Afortunadamente, los poetas no siempre están al día con las últimas noticias. No obstante, es un hecho a tener en cuenta: Vallejo, que luchó a brazo partido con la palabra pero extrajo de sí mismo una actitud de incanjeable calidad humana, está milagrosamente afirmado en nuestro presente, y no creo que haya crítica, o esnobismo, o mala conciencia, que sean capaces de desalojarlo.

Este ensayo fue escrito por Benedetti en 1967 y publicado en Letras del continente mestizo, de Montevideo, en 1972.

Página 12

25/05/2009 Posted by | Arte, Poemas de Autor, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , , | Deja un comentario

Reconstrucción del pueblo indígena


20-05-09

LA LITERATURA › ADRIAN MOYANO Y EL LIBRO CRONICAS DE LA RESISTENCIA MAPUCHE

El periodista, residente en la Patagonia, acompaña desde hace más de quince años las reivindicaciones de la comunidad aborigen. “Según el mitrismo triunfante y el proyecto de Roca, los argentinos éramos todos blancos”, asegura.

Por Silvina Friera

Adrián Moyano, licenciado en Ciencia Política y periodista, no es descendiente de mapuche, pero su familia paterna tiene esa mezcla que Atahualpa Yupanqui definía como “criollo de pata en el suelo con indio ilustrado”. Desde 1991 reside en Bariloche (Furilofche) y hace más de quince años que acompaña las reivindicaciones del pueblo mapuche con su trabajo periodístico. Crónicas de la resistencia mapuche es un libro ineludible que viene a reparar una omisión que a esta altura del partido nos interpela a todos. No existía, hasta la publicación del texto de Moyano, una historia del pueblo mapuche en la Argentina. Quizá más de uno pensará, acaso para tirar la pelota fuera de la cancha, que el problema es que el sujeto de la historia a reconstruir es un pueblo indígena que en su momento eligió no expresarse a través de la escritura.

Los investigadores se refugiaron cómodamente en los archivos y en los relatos que escribieron sacerdotes, viajeros, militares y funcionarios –reales o republicanos– y repitieron viejos prejuicios: el religioso siempre consideró que su misión por estos pagos era “salvar las almas” de los “infieles”. El viajero que transitó por el territorio mapuche libre fue partícipe del etnocentrismo de aquellas épocas y rara vez intentó relacionarse con sus anfitriones o compañeros de travesía en un plano de igualdad. Pero si hace más de dos décadas que empezó un proceso sostenido de revalorización de la narración oral como fuente tan válida como los documentos o los testimonios escritos, la pregunta que cae de maduro y avergüenza es por qué nadie reparó en consultar a los interesados directos, los mapuches, cuando aún hoy, a pesar de la usurpación de sus tierras y de su exclusión sistemática de la “historia oficial”, existen cerca de 50 comunidades en la provincia de Neuquén, 40 en Río Negro y 30 en Chubut.

Como Moyano vive en “los suburbios del Wallmapu” (territorio ancestral mapuche), le interesó confrontar dos de las afirmaciones predominantes y repetidas hasta el hartazgo: que los mapuches vinieron de Chile y que recién hubo mapuches al sur del río Limay después de la “Campaña al Desierto”. Las aseveraciones, plantea el autor, no son inocentes. “La primera procura quitarle el carácter de originario al pueblo mapuche en la Argentina y la segunda sirve para negarles derechos territoriales a las comunidades que habitan en las provincias de Río Negro y Chubut”, aclara el periodista. Los mapuches se desa-rrollaron como pueblo a uno y otro lado de la cordillera antes de la llegada de los españoles. Las comunidades ya tenían como espacios territoriales campos al sur del Limay por lo menos hacia fines del siglo XVIII. Hay crónicas históricas e inclusive estudios arqueológicos que refuerzan esta hipótesis. “El proyecto político que triunfó en la Argentina no sólo negó nuestra matriz indígena sino también la matriz negra y la mestiza”, dice Moyano a Página/12. “Según el mitrismo triunfante y el proyecto de Roca, los argentinos éramos todos blancos que bajamos de los barcos; no sólo el pueblo mapuche sino otros pueblos indígenas fueron excluidos de esta narración. Y todavía no son del todo considerados.” El libro de Moyano incluye los relatos tradicionales del Treg Treg y Kay Kay, dos fuerzas opuestas que se dicen que son como hermanas –la primera asociada a la protección de las especies, entre ellas el che (humano), y la segunda encargada de proteger las aguas–, los combates de Lautaro (gran estratega militar que el pueblo recuerda porque enseñó a combinar la acción de las diferentes armas en el campo de batalla e inventó armas como el garrote arrojadizo) hasta el más reciente conflicto con la trasnacional Benetton y la larga lucha por la recuperación de Pulmarí, entre otros episodios que demuestran cómo el pueblo mapuche sigue peleando. Y resistiendo, desde que llegó el primer contingente de españoles que capitaneaba Diego de Almagro.

Aunque Moyano subraya el valor enunciativo de la Constitución Nacional de 1994, advierte que “a la hora de poner en marcha uno de los recursos que prevé la ley que está en vigencia, que es consultar a las comunidades sobre qué quieren que pase dentro de su territorio, me refiero a las explotaciones petroleras, mineras, turísticas, eso se soslaya olímpicamente”. El reclamo mapuche de máxima en la actualidad en toda la cordillera es la autonomía y la recuperación de la autodeterminación. “Estamos a años luz de discutir estos reclamos frente al Estado argentino. El pueblo mapuche se reparte entre las provincias de Río Negro, Neuquén, Chubut, minoritariamente en Santa Cruz, un poco en La Pampa y en la provincia de Buenos Aires, y cada provincia es un mundo aparte”, señala el periodista.

–¿Esa nación mapuche incluiría a todos o sería una autonomía por cada una de las provincias en las que viven las comunidades?

–Algunas cuestiones no están aún resueltas. No se trata del concepto jurídico de nación sino de encontrar fórmulas que permitan recuperar la autodeterminación en cuestiones como por ejemplo que sean las comunidades las que decidan de qué manera explotar sus recursos naturales, si es que lo deciden, y ver de qué manera se establecen resortes institucionales para que haya mecanismos de diálogo entre los estados provinciales y nacional con representación de las comunidades.

–Usted recuerda que los mapuches jamás constituyeron un Estado y que su organización política, que nada tenía de monárquica, es más bien horizontal. ¿Hasta qué punto estas características contribuyeron a la resistencia?

–Históricamente lo que pasaba es que llegaba determinado expedicionario español y negociaba u acordaba con determinada parcialidad del pueblo mapuche, pero las demás parcialidades no estaban sujetas a ese acuerdo. Y eso generó equívocos muy importantes. Pero también me parece que esta es una de las claves por las que el pueblo mapuche alcanzó a resistir en libertad hasta fines del siglo XIX. En otros lugares de América fue “más fácil” o rápido descabezar el movimiento, en cambio esa horizontalidad que tiene el pueblo mapuche dificultó la conquista por parte del español y facilitó la resistencia. Lo que trato de poner de relieve en el libro es la supervivencia de una cultura que está vigente en la actualidad. Los mapuches celebran el año nuevo, depende el año, entre el 20 y el 24 de junio, y en todos los puntos del territorio mapuche cada vez es más la gente que recupera la práctica del año nuevo. Recuerdo que una religiosa me dijo que la noción de Dios entre los mapuches era igual que entre los cristianos, pero en la religión mapuche no existe la idea del Dios trascendente, omnipresente, señor de todo lo creado, sino que hay una circularidad de las distintas fuerzas de la naturaleza frente a la cual el mapuche tiene el compromiso de preservar el equilibrio. Esta espiritualidad que está viva también fue una forma de resistencia.

Ninguno de los conflictos actuales abordados en el libro está resuelto. En los últimos diez años, Benetton ha adquirido aproximadamente 900 mil hectáreas de tierra en las provincias patagónicas de Neuquén, Río Negro, Chubut y Santa Cruz. Desde entonces procedió a cercar territorios y a expulsar a sus habitantes, con el objeto de dar paso a la crianza de ovinos y satisfacer así la demanda de lana que necesita para su industria textil, producción a bajo costo, con mano de obra barata, pero a altas ganancias. Benetton compró los terrenos de la Compañía de Tierras del Sud Argentino S. A., cuya legalidad de los títulos siempre ha sido cuestionada por los mapuches y los abogados que defienden a las familias afectadas, acusadas de usurpación de tierras. “La comunidad está de hecho en la zona sin que nadie le reconozca su título de propiedad comunitaria. Hace pocos meses los jueces negaron el desalojo solicitado por los abogados de Benetton, pero tampoco les dan el título de propiedad. Hay una indefinición en la que se apuesta al desgaste”, repasa Moyano.

“En el conjunto de la sociedad argentina hay una naturalización de un hecho que no es natural, que la Patagonia y La Pampa no era Argentina hasta 1885 –explica el autor–. La Argentina construyó su actual integridad territorial pisoteando los derechos de otra gente que no estaba incluida en su jurisdicción. Con varios compañeros venimos charlando de hacer un libro conjunto sobre la historia de todos los pueblos indígenas para el Bicentenario. Porque el 25 de mayo de 1810 para los mapuches no pasó nada. No había ningún mapuche en las Provincias Unidas del Río de la Plata. Esto estaba formalizado jurídicamente por los tratados. Cuando uno plantea que Bariloche es producto de un genocidio, la gente salta de su silla, pero es así. Me da la impresión de que todavía en términos generales no hay conciencia sobre estos temas.”

Página 12

Enviado por Cora

23/05/2009 Posted by | Politica Latinoamerica, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , | 1 comentario

Mario Benedetti – Algunos mp3


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19/05/2009 Posted by | Arte, Poemas de Autor, Uncategorized | , , , , | Deja un comentario

Mario Benedetti: “Triste Nº 1”


“Triste Nº 1”

Por la memoria vagamos descalzos
seguimos el garabato de la lluvia
hasta la tristeza que es el hogar destino
la tristeza almacena los desastres del alma
o sea lo mejorcito de nosotros mismos
digamos esperanzas sacrificios amores.

A la tristeza no hay quien la despoje
es transparente como un rayo de luna
fiel a determinadas alegrías.

Nacemos tristes y morimos tristes
pero en el entretiempo amamos cuerpos
cuya triste belleza es un milagro.

Vamos descalzos en peregrinación
triste tristeza llena eres de gracia
tu savia dulce nos acepta tristes.

El garabato de la lluvia nos conduce
hasta el hogar destino que siempre has sido
tristeza enamorada y clandestina

Y allí rodeada de tus frágiles dogmas
de tus lágrimas secas / de tu siglo de sueños
nos abrazas como anticipo del placer.

de “Testigo de uno mismo” (2008)

17/05/2009 Posted by | Poemas de Autor, Uncategorized | , , , | Deja un comentario

LAS LETRAS DE DUELO: MURIO MARIO BENEDETTI


benedetti

Porque sos pueblo te quiero

El escritor y poeta uruguayo Mario Benedetti murió en su domicilio de Montevideo a los 88 años de edad, a once días de haber recibido el alta médica por una enfermedad intestinal crónica.

Galardonado en 1999 con el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana y en 2005 con el Internacional Menéndez Pelayo, Benedetti abordó todos los géneros literarios, en los que reflejó una mirada crítica de izquierda, que le llevaría al exilio y a ser, hasta sus últimos días, un firme detractor de la política exterior de Estados Unidos.

Sus poesías fueron cantadas por autores como Joan Manuel Serrat, Daniel Viglietti, Nacha Guevara, Luis Pastor o Pedro Guerra, y sus novelas más famosas llevadas al cine, como “La tregua” (1974) o “Gracias por el fuego” (1985), a cargo del director argentino Sergio Renán.

Este exponente por antonomasia de la llamada generación uruguaya de 1945, la “generación crítica”, nació el 14 de septiembre de 1920 en Paso de los Toros, en el Departamento de Tacuarembo.

Antes de dedicarse a la escritura, Benedetti hizo de taquígrafo, cajero, vendedor, librero, periodista, traductor, empleado público y comercial.

Todos estos oficios supusieron un contacto con la realidad social de Uruguay que fue determinante a la hora de modelar su estilo y la esencia de su escritura.

Entre 1938 y 1941 residió en Buenos Aires y en 1945 ingresó en el semanario Marcha como redactor y publicó su primer libro de poesía, “La víspera indeleble”.

En 1949 Benedetti avanzó en su carrera periodística con su labor en la destacada revista literaria Número, compaginando al tiempo sus tareas de crítico con una carrera imparable como escritor.

Así, en una década trepidante publicó obras como “Esta mañana y otros cuentos” (1949), “Poemas de oficina” (1956), “Ida y vuelta” (1958) y “La tregua” (1960).

Residió en París entre 1966 y 1967, donde trabajó como traductor y locutor para la Radio y Televisión Francesa, y luego de taquígrafo y traductor para la UNESCO.

En 1968 fundó en La Habana el Centro de Investigaciones Literarias de la Casa de las Américas, que dirigió hasta 1971, y encabezó el Departamento de Literatura Latinoamericana de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Universidad de Montevideo, entre 1971 y 1973.

En los setenta desarrolló una intensa actividad política, como dirigente del Movimiento 26 de Marzo, del que fue cofundador en 1971 y al que representó en el Frente Amplio, coalición de izquierda que alcanzó el poder en 2005.

Con el golpe militar de 1973 renunció a su cargo universitario y se exilió, primero en Argentina y después en Perú, donde fue detenido, deportado y amnistiado.

Se instaló en Cuba en 1976 y un año más tarde se trasladó a Madrid, donde permaneció hasta 1985, cuando, con el fin de la dictadura uruguaya, terminó con doce años de exilio.

Entre las obras de esta época aparecen “Letras del continente mestizo” (1967), “Inventario 70” (1970), “El escritor latinoamericano y la revolución posible” (1974) y “Con y sin nostalgia” (1977).

Su obra teatral “Pedro y el capitán” (1979) fue representada en Madrid en 1981 y un año después aparecieron sus “Cuentos” y la novela “Primavera con una esquina rota”.

En 1984 publicó “Geografías” y “El desexilio y otras conjeturas” y tres años después, tras volver a Uruguay, se convirtió en miembro del Consejo Editor de la revista de izquierda Brecha.

De 1985 data su colaboración con Joan Manuel Serrat en el disco “El sur también existe”.

A partir de entonces su producción es imparable, con títulos como “Despiste y franquezas” (1991), “La borra del café” (1993), “Andamios” (1996) y los poemarios “Mas acá del horizonte” (1997) y “La vida, ese paréntesis” (1998).

En la década siguiente aparecieron “El porvenir de mi pasado” (2003), “Memoria y esperanza, un mensaje para los jóvenes” (2004) y los poemarios “El mundo que respira” (2001), “Existir todavía” (2004) y “Vivir adrede” (2007), entre otros.

Benedetti recibió numerosas distinciones, entre ellas la Medalla Haydee Santamaría del 30 aniversario de la Casa de las Américas en La Habana (1989) y la Medalla Gabriela Mistral del Gobierno chileno (1996).

Además, el premio León Felipe de España a los valores cívicos (1997), el Iberoamericano José Martí y el Internacional italiano de Literatura La Cultura del Mar, ambos en 2001, año en que también fue nombrado “Ciudadano Ilustre de Montevideo”.

El escritor, doctor Honoris Causa por universidades de España, Uruguay y Argentina, enviudó en 2006 de Luz López Alegre, con quien se había casado en 1946.

En 2007 fue condecorado con la Orden Francisco de Miranda en grado de “generalísimo” por el Gobierno venezolano y en 2008 obtuvo el I Premio ALBA del Fondo Cultural de la Alternativa Bolivariana para las Américas en la categoría de Letras.

Ese mismo año fue hospitalizado en tres ocasiones aquejado de deshidratación por una dolencia intestinal y un cuadro de infección urinaria, lo que no le impidió seguir escribiendo.

En agosto de 2008 presentó “Testigo de uno mismo”, su último poemario, un “resumen” de su carrera.

Página 12

17/05/2009 Posted by | Poemas de Autor, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , | 2 comentarios

No culpes a nadie – Pablo Neruda


No culpes a nadie


sonreir-y-no-llorar

Nunca te quejes de nadie, ni de nada,
porque fundamentalmente tu has hecho
lo que querías en tu vida.

Acepta la dificultad de edificarte a ti
mismo y el valor de empezar corrigiéndote.
El triunfo del verdadero hombre surge de
las cenizas de su error.

Nunca te quejes de tu soledad o de tu
suerte, enfréntala con valor y acéptala.
De una manera u otra es el resultado de
tus actos y prueba que tu siempre
has de ganar.

No te amargues de tu propio fracaso ni
se lo cargues a otro, acéptate ahora o
seguirás justificándote como un niño.
Recuerda que cualquier momento es
bueno para comenzar y que ninguno
es tan terrible para claudicar.

No olvides que la causa de tu presente
es tu pasado así como la causa de tu
futuro será tu presente.

Aprende de los audaces, de los fuertes,
de quien no acepta situaciones, de quien
vivirá a pesar de todo, piensa menos en
tus problemas y más en tu trabajo y tus
problemas sin eliminarlos morirán.

Aprende a nacer desde el dolor y a ser
más grande que el más grande de los
obstáculos, mírate en el espejo de ti mismo
y serás libre y fuerte y dejarás de ser un
títere de las circunstancias porque tu
mismo eres tu destino.

Levántate y mira el sol por las mañanas
y respira la luz del amanecer.
Tú eres parte de la fuerza de tu vida,
ahora despiértate, lucha, camina, decídete
y triunfarás en la vida; nunca pienses en
la suerte, porque la suerte es:
el pretexto de los fracasados.

Pablo Neruda (Poeta Chileno, 1904-1973)

15/04/2009 Posted by | Arte, Poemas de Autor, Uncategorized | , , , | 7 comentarios