America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

La oposición busca la salida anticipada del kirchnerismo – Jorge Cicuttin


Sonrientes, acomodados en sus sillas frente a las cámaras, el operador golpista disfrazado de periodista Mariano Grondona junto al entonces titular de la Sociedad Rural, Hugo Biolcatti, entablaron el siguiente diálogo: MG: –Siempre nos decían, cuando estábamos con las inundaciones, siempre que llovió paró…
HB: –Vos querés decir que el gobierno de Kirchner va a durar… para mí, dos años más. O sea que dos años van a ser muy duros…
MG: –¿Dos? ¿Te parece? No sé qué va a pasar…
HB: –Eso te quería escuchar.
MG: –No sé qué va a pasar… Hay un señor que se llama Cobos, ¿no? Que es vice…
El cierre fue de carcajadas compartidas.

Por:

Jorge Cicuttin
Corría el año 2009. El gobierno de Cristina Fernández venía de soportar la derrota en el Congreso en el debate del proyecto de retenciones móviles –”la 125″–, y la traición de Julio Cobos. En las elecciones legislativas de ese año, Néstor Kirchner perdió en la provincia de Buenos Aires frente a Francisco de Narváez y la oposición se convertía en mayoría en ambas cámaras parlamentarias.

Se entendían las sonrisas de Grondona y Biolcatti. Esperaban una retirada anticipada del gobierno kirchnerista. Un deseo por el cual estaban dispuestos a trabajar codo a codo con la oposición política y mediática.

Pero se equivocaron. Esas sonrisas se fueron borrando de sus rostros al ir viendo cómo el gobierno de CFK, lejos de rendirse a las presiones y a los intentos destituyentes, recuperaba la iniciativa política, tomaba medidas profundas que mejoraban la vida de millones de argentinos –la Asignación Universal por Hijo, la reestatización del sistema jubilatorio, son algunos ejemplos–, el promocionado Grupo A se desmoronaba y a muchos opositores no les quedaba más que apoyar leyes que contaban con un rotundo apoyo popular.

Los actos por el Bicentenario fueron la demostración, con cientos de miles de argentinos en la calle, de cómo cambiaba el clima político y se desbarrancaban las teorías del final del kirchnerismo. En 2011, y tras sobreponerse al durísimo golpe de la muerte de Kirchner, Cristina lograba la reelección con una diferencia histórica respecto del segundo candidato.

En estas internas abiertas, como en las legislativas de 2009, pese a ser la agrupación política más votada, el Frente para la Victoria perdió en territorio bonaerense y en las provincias más pobladas del país. Pese a que, de repetirse esta situación, en los comicios de octubre el oficialismo mantendría el número de bancas en el Congreso, la idea instalada por la oposición es que se trata de una derrota profunda que anuncia el fin de ciclo. No sólo lo anuncia, lo anticipa.

La oposición política y mediática recuerda lo ocurrido en 2009. Y no quiere que le vuelva a pasar. Por eso, en estos días, los mensajes que hacen referencia a octubre están guiados a 2015. A Cristina le quedan más de dos años de mandato, un tiempo extenso en el que el gobierno puede reponerse de una supuesta derrota en las legislativas, recuperar la iniciativa política, tomar medidas que logren el apoyo popular y llevar a la oposición a quitarse las máscaras y mostrar sus falencias, sus promesas vacías y quiénes son los poderosos personajes que se ocultan detrás de sus candidaturas.

Le temen a los próximos dos años de gobierno. Y no por “las venganzas” que llegarían a partir de octubre, sino porque el kirchnerismo recupere votos y el apoyo de algunos sectores que dos semanas atrás lo abandonaron.

No lo quieren permitir. No están dispuestos a correr ese riesgo.

De manera tal que se pueden cambiar las figuritas. En esta oportunidad no son Grondona y Biolcatti, les toca a Chiche Duhalde y Lilita Carrió, a Nelson Castro y a Jorge Lanata. Son lo mismo, es decir, los mismos intereses.

“¿Cómo va a hacer para gobernar dos años más con esa situación emocional?”, se pregunta el periodista-doctor Nelson Castro, argumentando que la presidenta sufre trastornos emocionales que no la dejarán ejercer el poder. Jorge Lanata anuncia “el caos” para los dos años próximos, mientras ofrece investigaciones con datos falsos que rápidamente son destruidos por las pruebas que muestra el secretario general de la Presidencia. “Basta mirar sólo un poquito para ver esta maniobra tratando de generar en la sociedad odios, violencia, repulsión, con actitudes y un nivel de agresividad e intolerancia con la presidenta, su familia y hasta con Kirchner, que ya no está. No tienen límite en las cosas que están haciendo”, aseguró Oscar Parrilli.

Desde la dirigencia política, la oposición anuncia que, si en octubre sacan más votos que en las PASO, van a ir por las presidencias de ambas cámaras legislativas, pese a que el FPV sea claramente la primera minoría.

Los autoproclamados “campeones de la institucionalidad” no tienen ningún reparo en acudir a las estrategias más bajas para evitar que Cristina termine su mandato o, si no pueden anticipar su salida, por los menos condicionar su mandato y “marcarle la cancha” para una “transición ordenada” hasta la llegada de uno de ellos.

Hay cosas que no se hacen. Hay poderes con los cuales no hay que meterse. Por eso, los que se animaron tienen que escarmentar.

En la Plaza de Mayo, en los festejos por los diez años de kirchnerismo, Cristina alertó que ciertos sectores de la oposición, del establishment, “vienen por todo”.

En un peligroso déjà vu, repiten su estrategia de “aleccionar” al kirchnerismo y buscar su salida anticipada.
Por eso van por todo.

INFONEWS

20/08/2013 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura | , , , , , , | Deja un comentario

Sobre el golpismo y la violencia – Mempo Giardinelli



Si esto no es un intento de golpe, que me digan el nombre. Y no hablo de los prefectos y gendarmes que se sublevaron, y que son, desde luego, trabajadores, y como tales tienen reivindicaciones y derechos. Admitamos que las de ellos en esta ocasión fueron justas y atendibles. No es de ellos que habla esta reflexión.

Pero sí de la impresionante histeria de los golpistas. De los viejos fragoteros, los profesionales y los nostálgicos con resurrecciones periodísticas como la del Sr. Aldo Rico. Como viejos lobos que salen a ladrar, desesperan por tumbar al gobierno constitucional a como dé lugar, a cualquier costo. Azuzados, desde atrás, por La Nación y Clarín, verdaderos interesados en la caída de un gobierno que los vuelve locos porque quiere que se cumplan ciertas leyes que afectan sus intereses.

Semejante animosidad, sólo vista hace más de medio siglo cuando se llegó a bombardear la Plaza de Mayo, es sencillamente absurda en esta etapa de la democracia.

Pero está sucediendo, y ya sabíamos muchos que algo así iban a intentar. Lo tengo escrito y los tiempos sombríos son el hoy de esta atormentada sociedad que somos los argentinos.

Desde ya que algunos van a decir que éstas son exageraciones y que el golpismo destituyente no existe. Pero ahí están las furias y puteadas que se escucharon últimamente, y los mails mentirosos e incendiarios que están circulando y que han venido haciendo efecto en cierta pobre inocencia de alguna gente. Minoritaria, pero sustantiva. Y atendible, como todo en democracia. Pero no determinante y, sobre todo, no válida como recurso de autoritarios y oportunistas.

Basta ver los comentarios de supuestos lectores en los diarios que los admiten, donde las amenazas son ya cotidianas. Así crean ese clima de miedo, presentándose como “defensores de libertades”. Falsos, desde luego.

Habrá que tener mucho cuidado, porque las espirales de violencia, cuanto más irracionales y negadas son, más peligrosas. Recuérdese no sólo aquel 16 de junio porteño sino también el Bogotazo cuando asesinaron a Jorge Eliécer Gaitán, y tanto más. Y que nadie diga que esto es exagerar. Ninguna exageración es mucha, en esta materia.

Curiosamente, lo que hay que hacer es ayudarlos. Paradójicamente hay que ayudarlos calmándolos. Serenando a quienes desde las sombras engañan a muchas buenas personas que no saben por qué están enojadas. Que “creen” que aspiran a una libertad que hoy es plena y que precisamente se les terminaría si –hipótesis imposible– acaso un golpe triunfara.

Y es que ahora mismo la Argentina está pasando por uno de sus mejores momentos en términos de democracia, igualitarismo, desarrollo e inclusión social. Nada menos. Y cuando eso pasa –se vio en Ecuador y en Bolivia últimamente–, algunos trogloditas se excitan y estimulan la violencia desde atrás y sin dar la cara.

Cierto que falta concretar muchísimas reivindicaciones, pero jamás en el último medio siglo les ha ido tan bien a los argentinos; jamás hemos tenido una soberanía económica como la actual; ni tienen nuestras clases medias mejores posibilidades para sus hijos, para crecer y educarse. Obvio que hay miles de problemas, pero hay que recordar cómo estaba este país hace unos años. Con Cavallo y sus corrales. Con los recortes del señor López Murphy a los jubilados y a la educación. Con los ricos que no pagaban impuestos; con los capitales que venían no a invertir sino a especular; y con los negociados fabulosos que era cada renegociación de una deuda interminable.

Hay que achicarles a todos el miedo absurdo que tienen: a los que echan leña al fuego e incluso a los que desde las sombras sueñan horribles revanchas. Primero comprenderlos, no devolverles los gritos. Resolver la cuestión de los salarios de los trabajadores de la seguridad y desarmar en el acto toda artimaña golpista. Denunciarlo internacionalmente y alertar a la ciudadanía para que se exprese, en todo momento, por la paz.

El Gobierno, además de despedir a los responsables de este uso político de estos trabajadores, debe hacer una tarea fenomenal con sus propios, con sus funcionarios, con sus jóvenes. Todos deben dar ejemplo de calma, de comprensión de los diferentes, de contención de los equivocados.

Y también hay que destacar el casi en ningún medio mencionado silencio del socialismo y el radicalismo. Que yo quiero leer como gesto de prudencia y sabiduría para no hacerle el juego a la perrada. Y ojalá no me equivoque.

Este episodio debe terminar siendo una gran oportunidad para la paz, porque la Argentina ya tuvo exceso de la perversa medicina de la violencia. Esta nación no puede suicidarse nuevamente. Ya votó a sus verdugos y/o los aplaudió más de una vez. Pero ahora nunca más, y hacerlo en paz. Sin violencia. Que es lo único que debe estar absolutamente prohibido y para siempre en esta tierra.

Página12

04/10/2012 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , , | Deja un comentario