America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

La ley del más fuerte – Mario Wainfeld


La ley del más fuerte

 Por Mario Wainfeld

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Es admisible que un gobierno que acaba de asumir se valga de Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU) para implementar sus primeras medidas con celeridad y sin esperar al trámite parlamentario. Nada habilita a violar con ese recurso normas vigentes o la Constitución misma.

Hay acciones gubernamentales de consecuencias tremendas o aciagas que no son, forzosamente, ilegales. Las primeras medidas del presidente Mauricio Macri propenden a redistribuir regresivamente el ingreso y van produciendo aumento de la inflación, encarecimiento de la canasta familiar, pérdida de valor adquisitivo del salario. Otras derivaciones imaginables y en germen son despidos en sector público y privado. Esas secuelas son repudiables para ciertos imaginarios pero para las derechas son el tránsito imprescindible para un futuro mejor aunque, ay, remoto e hipotético. Las decisiones políticas, entonces, no son inconstitucionales de cajón aunque eventualmente perjudicaran a millones de personas.

Hay decisiones que son ilegales, amén de criticables. El oficialismo las viene acumulando en escalada contradiciendo su relato de campaña y de oposición. La república perdida se va configurando en veinte días. La designación de dos okupas en la Corte Suprema es el caso extremo, claro que no el único.

La intervención a la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (Afsca) fue otro acto ilícito que se condimentó con policías patoteando a sus legítimos titulares.

Hay que esperar a conocer los términos estrictos del DNU al respecto para calibrar el alcance y la (in)validez legal de los anuncios realizados por el jefe de Gabinete Marcos Peña. Todo indica que será una mancha más para el tigre Cambiemos. Se verá.

En el ínterin, con la sola palabra de Peña se produjo un retroceso fenomenal en materia de libertad de expresión, de pluralismo, de los (imperfectos) intentos de combatir una forma de concentración de poder fáctico.

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Los cambios enumerados van mucho más allá de la fusión entre Afsca y Aftic. Apuntan al corazón de la LdSCA, entran a su articulado, lo desbaratan.

La narrativa oficial llama “levantamiento del cepo” a una megadevaluación. Apostrofa a funcionarios con nombre propio cuando sus avances van mucho más allá del relevo de protagonistas. Es un rebusque para disimular el objetivo esencial. La intervención de la Afsca y el parto del Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom) no son “contra Martín Sabbatella” y sus supuestas desviaciones o excesos de militantismo. Enfilan contra la regulación del poder mediático.

La legislación regulatoria de la propiedad de los medios existe en muchos de los países capitalistas más renombrados y avanza en nuestra región. El periodista Sebastián Lacunza, especialista en comunicación y director del Buenos Aires Herald, lo expresó irónicamente en su twitter: “Limitar la concentración es central en la populista legislación de medios de Alemania, Noruega y Estados Unidos”. Se subraya: esas comarcas no son provincias de Venezuela.

Hay en el mundo pocos conglomerados mediáticos tan expandidos como el grupo Clarín. Es propietario de canales de TV de aire y cable, radios AM y FM, de un diario nacional y una cantidad de provinciales, una empresa oligopólica que produce Papel Prensa. La cadena Fox no se le compara, tampoco el Grupo Prisa, ni hablar del New York Times. Hay que venir a este Sur, a las democracias incipientes y jaqueadas para dar con poderes comparables.

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La única urgencia que anima al DNU en cuestión es el ansia de revancha de Clarín y el compromiso de Cambiemos de rendirle pleitesía. Como cualquier norma, la LdSCA es reformable mediante otra ley. Se promete que así se hará, aunque en un porvenir impreciso. De antemano, desde hoy mismo, se dejan de lado sin debate público aspectos fundamentales de esa ley. De modo unilateral, sin dar cabida a interesados de porte chico, a comunicadores, a académicos o juristas, a grupos de interés, a universidades. Son perejiles en este juego.

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Otro comunicador avezado, Martín Becerra, explicó en su twitter @aracalacana que los artículos que ya se reforman o derogan son aquellos que fueron declarados constitucionales por la Corte Suprema. El avasallamiento es absoluto y augura un mercado cada vez más reducido y desigual.

Las alegaciones a la libertad evocan la famosa mención al zorro en el gallinero. Lacunza lo parafrasea irónicamente hablando de actores concretos: “Que todos los actores puedan hacer todo. Clarín, Telefónica y la Cooperativa de Apicultores de Pehuajó”. Adivinen quién va a prosperar, quién será el pez grande, cuál el chico. Y cuál será el principal alimento de los peces grandes.

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La judicialización se espiraliza al son de la ofensiva macrista. Se acumulan fallos cruzados, contradictorios entre sí, difíciles de sintetizar y hasta de enumerar.

Las instancias superiores deberán desentrañar la madeja, con la Corte Suprema en el vértice superior. Algunos círculos comienzan a cerrar. Uno de los aspirantes a colarse en la Corte es el abogado Carlos Rosenkrantz ligado por lazos profesionales, económicos, sociales y académicos con el Grupo Clarín.

¿Tendrá, llegado el momento, la dignidad de excusarse, de no intervenir? Sus primeros pasos autorizan a sospechar que no. Aceptó una nominación incorrecta, no tiene el coraje cívico de explicarse en público, cuando presentó su CV omitió puntillosamente toda alusión a su intensa y próspera relación con el Multimedios. Más en general, suprimió cualquier alusión a la clientela corporativa de su estudio, la flor y nata del empresariado nativo y foráneo.

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Se describe al elenco macrista como una CEOcracia. Es también una elite de egresados de colegios y universidades pagas. Apenas en solfa habría que comenzar campañas para que Macri contemple un cupo femenino y uno de profesionales de universidades públicas.

La elite flamante define un sesgo ideológico, hasta ahí puede asumirse que son criterios opinables. Si se raspa más asoma un problema potencial grave: el del conflicto de intereses. El ministro de Agricultura Ricardo Buryaile es dirigente de una corporación patronal “del campo”, propietario de explotaciones importantes. La baja o supresión de retenciones en combo con la devaluación del peso mejoraron su fortuna personal en cuestión de horas. Eso no es corrupción en sentido convencional porque el beneficio fue sectorial y legales las herramientas elegidas. Pero el cruce entre intereses privados y políticas públicas signa al oficialismo. Cualquier lector o lectora dotad@ de agudeza puede advertir que nos estamos apartando del eje de esta nota. Clarín no tiene un CEO en el gabinete. Es cierto, pero sólo porque no le hace falta, tal es la magnitud de su poder fáctico. Los ministros que le responden llevan la camiseta amarilla y honran rápido una deuda construida en años.

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Los cuestionamientos al DNU número “enésimo” brotan de fuentes diversas, hasta de la mayoría de las ONGs que velan por la institucionalidad. Comunicadores de toda procedencia, docentes universitarios, grupos comunitarios. Seguramente la coalición de facto que se irá formando remedará a la que acompañó la urdimbre de la LdSCA. El tiempo dirá si se amplió mucho. Acaso las políticas públicas del kirchnerismo, demasiado centradas en la disputa con Clarín, no se profundizaron tanto como para que germinaran cien flores. De cualquier forma, todas las empresas sin fines de lucro, universidades u organizaciones sociales seguramente sabrán cuál es su “contradicción principal”.

En la actividad mediática, la concentración es una tendencia a la que solo puede ponerle dique una intervención estatal constante y con apoyos sociales.

Es éste un momento de malas noticias (en rigor, hechos concretos preocupantes) para el Gobierno. Presos que escapan de una cárcel de máxima seguridad por la puerta y con una pistola de juguete. Suba de los precios. Una concesión gigantesca a los medios dominantes no impedirá que la realidad fluya, pero podría conseguir que se la minimice, se la justifique, se responsabilice de todo al kirchnerismo.

Para el derecho a la información (que no es patrimonio de empresas ni de los periodistas sino de todos los ciudadanos) ayer fue un mal día, no tiene pinta de haber sido el peor por vivirse.

mwainfeld@pagina12.com.ar

31/12/2015 Posted by | Economía, General, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , | 2 comentarios

La moto de Cristina – Luis Bruschtein


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El país se subió a la moto cuando llegó Cristina. Los cambios en el gabinete pusieron más expectativa en la sociedad que el surgimiento de la figura de Sergio Massa en la oposición y diluyeron todos los esfuerzos de la oposición por inducir un raquítico clima de fin de ciclo. Hubo expectativa alrededor del regreso presidencial y también la hubo con las nuevas designaciones. El escenario poselectoral apareció ocupado por el kirchnerismo –supuestamente la fuerza más golpeada por los resultados–, mientras la oposición mostraba poco reflejo para capitalizar sus resultados supuestamente ganadores.

Para la oposición hubiera sido mejor que las elecciones legislativas reafirmaran la instalación de algunos de los referentes que ya estaban posicionados. El triunfo bonaerense de Massa generó una situación difícil porque les restó fuerza a todos los demás e instaló una nueva fuerza opositora que para crecer necesita desmantelar a las otras. Se trata también de una base electoral que no se sabe cómo actuará en futuras elecciones. Además, se trató de una elección legislativa de medio término que tiene un comportamiento diferente al de una elección presidencial. El kirchnerismo perdió muchos votos en relación con la presidencial anterior, pero retuvo una posición que lo sitúa mejor que las fuerzas de la oposición y con una fuerte imagen positiva de Cristina Kirchner, que no fue candidata y tampoco podrá serlo en los próximos comicios. Ahora el oficialismo deberá encontrar la forma de usar esa alta imagen positiva para sustentar a su candidato en el 2015.

La oposición tiende a moverse como si el kirchnerismo no existiera o subestimándolo al punto de no prever las consecuencias de sus movidas. La salida del secretario de Comercio, Guillermo Moreno, fue una demostración de ese mecanismo. No ha habido funcionario más atacado, denunciado, cuestionado y maltratado por los grandes medios, por la oposición y por una gran parte del sector empresario con el que debía confrontar para discutir precios. El clima que se creó hacía pensar que el funcionario era un petardo sin respaldo, desacreditado en toda la línea, incluyendo gran parte del kirchnerismo. Pero en vez de aislarlo, el ataque desaforado contra Moreno polarizó las opiniones, aunque quienes lo respaldaban se mantenían en silencio. El ruido permanente de los medios y la oposición inclinaba la cancha contra Moreno. Cuando renunció se produjo en la base kirchnerista una ola de respaldo y simpatía con el funcionario quien, debido a la furiosa diatriba opositora, había sido visualizado como un dirigente sacrificado, leal y honesto. Moreno no se fue con la cola entre las patas, sino con la simpatía de mucha gente y tranquilo porque ninguna de las causas que le abrieron tiene sustento real, pese a que la función que cumplía se prestaba para convertirlo en el rey de las coimas. Habita el mismo departamento de Constitución y mantiene el mismo negocio de ferretería que tenía cuando se incorporó a la gestión en el 2003.

Seguramente la actuación de Moreno ha tenido claros y oscuros, aciertos y errores, pero la polarización inducida por la campaña empresaria, mediática y opositora terminó por satanizarlo o santificarlo, lo cual difícilmente se corresponda con la realidad en cualquiera de los dos casos.

La oposición pensó que esa campaña permanente en su contra hubiera destruido cualquier forma de respaldo que pudiera tener Moreno. Pero confundió destrucción con polarización y ni siquiera pudo exhibir como trofeo propio la renuncia del funcionario, porque hizo más ruido el respaldo que recibió. Es que, en realidad, no se le aceptó la renuncia a Moreno por ese desgaste, sino por una decisión presidencial que aparece bastante clara de que el ministro de Economía designado, Axel Kicillof, quede como único referente del área. Mercedes Marcó del Pont, otra funcionaria valorada en el kirchnerismo y cuestionada por la oposición, resignó su lugar como presidenta del Banco Central, desgastada por la pérdida de reservas en un cuadro de iliquidez de divisas.

Desde el punto de vista del Gobierno, la escasez de dólares no tiene todavía un efecto importante en la economía, donde disminuye la desocupación y aumenta el consumo y la actividad industrial, pero sí impacta en la política y en el malestar de una clase media que tiene plata en el bolsillo y siente que no la puede gastar comprando dólares. Hubo un intento desde la oposición de atribuir los cambios en el gabinete a una situación terminal y desastrosa de la economía. La pérdida de reservas, el precio de la carne o del tomate y la baja cosecha del trigo fueron exhibidas en forma alarmante. Pero no es la medición que hace la sociedad. Los voceros de esas posiciones, por lo general economistas neoliberales, han perdido credibilidad y ni ellos mismos creen en ese presente apocalíptico que describen.

Mercedes Marcó del Pont y Moreno chocaron varias veces entre sí, pero la oposición festejó el alejamiento de los dos. El festejo no prosperó. La consolidación de Kicillof como referente del área económica excitó las fibras más ortodoxas del neoliberalismo y se escucharon entre algunos radicales y macristas acusaciones de marxista al viejo estilo de los cazadores de brujas del macartismo de la Guerra Fría.

Además de anacrónico, denostar a alguien por marxista expresa un sentimiento autoritario acendrado porque reverbera situaciones que llevaron a este país al abismo. Hay una consonancia entre esos cargos y las actitudes que llevaron al infierno. Son chivatazos que se hacen desde la rabia y el desprecio y que en otro momento les costaron la vida a muchas personas. En esa misma línea fue maltratado el titular de la Afsca, Martín Sabbatella, a quien desde la Coalición Cívica y sectores del radicalismo denunciaron como stalinista y marxista porque en su juventud militó en el Partido Comunista. La acusación de marxista, hecha como denuncia y como amenaza, fue siempre un uniforme antidemocrático. Las dictaduras militares y la sociedad civil que las respaldó usaron esa fórmula para reprimir a cualquiera que no tuviera la misma mentalidad conservadora que ellos.

Jorge Capitanich fue una pieza de reserva del kirchnerismo. Como gobernador del Chaco encabezó el período histórico de mayor prosperidad de la provincia, aún más que en la época de oro del algodón de los años ’50 y ’60, y llega al gabinete con un fuerte respaldo electoral, que en política pesa más que los títulos académicos. Es uno de los presidenciables del kirchnerismo y pasa a ocupar un lugar con mucha visibilidad.

Kicillof y Capitanich son figuras gravitantes en el gabinete. Desde el primer ministro de Economía del kirchnerismo, que fue Roberto Lavagna, ese ministerio no había vuelto a tener una figura tan central como Kicillof. Desde Alberto Fernández en la Jefatura de Gabinete siempre hubo figuras fuertes. La diferencia es que Capitanich asume en la recta final de la gestión de Cristina Kirchner, por lo que tendrá protagonismo, junto con la Presidenta, en la preparación del escenario para las elecciones del 2015. Es un lugar de mucha visibilidad pero también de mucha exposición. El kirchnerismo hace una demostración de fuerza si después de diez años de gobierno puede llegar con varios presidenciables en sus filas, como los gobernadores Daniel Scioli y Sergio Urribarri y el ministro Florencio Randazzo, además de Capitanich.

Los movimientos en el gabinete anuncian el comienzo de esa etapa. Un mal desempeño de la economía frustraría cualquier estrategia. La función de Kicillof será garantizar estabilidad. La de Capitanich, participar en el diseño del escenario que culminará en 2015.

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23/11/2013 Posted by | Economía, General, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , | Deja un comentario

Las ofrendas de Massa para recuperar protagonismo. Los excesos de Clarín y las internas por la sucesión en el Grupo. – Roberto Caballero


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Después de haber sido momentáneamente barrido a la página 25 de los diarios por el fallo sobre la LSCA de la Corte Suprema de Justicia, el diputado electo Sergio Massa no tuvo más remedio que hablar de Martín Sabbatella, la Ley de Medios y juntarse con ADEPA para retornar al centro de la agenda pública, al menos como coreuta del Grupo Clarín SA.

Dijo Massa: “Sabbatella fue a hacer un show a la puerta de Clarín, no necesitaba un circo”, en referencia a la notificación de la adecuación de oficio que el titular de la AFSCA hizo el jueves 31, en las oficinas de Héctor Magnetto, instancia habilitada por el histórico fallo que declaró constitucionales todos los artículos impugnados y vencidos todos los plazos para adherirse al régimen antimonopólico previsto por la LSCA.

Como Massa, la nota de apertura del diario Clarín del viernes 1, página 3, calificó el procedimiento legal de “show mediático”; en su página 5 tituló así un recuadro, “Un show mediático alrededor de la presentación del Gobierno a Clarín”; y una página después, en un fotoepígrafe notable, con foto del diputado junto a la cúpula de ADEPA, volvió a titular: “Massa: la notificación no necesitaba de circo”. Es un show.

Si no fuera porque Massa fue el jefe de Gabinete que presentó el proyecto de ley original de la LSCA junto a Cristina y Néstor Kirchner en el Teatro Argentino de La Plata, en octubre de 2009, mientras la platea cantaba “tomala vos, dámela a mí, el que no salta es de Clarín”, lo suyo sería, apenas, la astucia escondida detrás de 20 palabras para no ser desbancado del cariño de Magnetto y sus licencias ilegales por la inflación verborrágica de Elisa Carrió.

Pero ese antecedente, que lo muestra hace cuatro años junto con los impulsores de la norma, que calificó entonces de “política de Estado”, descubre dos cosas. Una, que nunca leyó bien la ley que apoyaba, porque ahora critica un paso legal previsto en ella: la notificación de la adecuación de oficio para cualquier grupo de comunicación que no haya presentado su plan de modo voluntario. Dos, que su megalomanía compite con la de la diputada de UNEN, al punto de llevarlo a traicionar una vez más su propia historia como ex funcionario kirchnerista, algo que Carrió seguramente va a recordarle de modo dañino en breve, del mismo modo que cada tanto se lo refriega en la cara a Alberto Fernández para impedirle cualquier sueño de resurrección.

Lo de Massa es para un manual sobre la amnesia, aunque su reacción obedezca a una lógica básica: no resignar el protagonismo que el Grupo Clarín SA le concedió para tratar de arrebatarle al kirchnerismo sus mayorías parlamentarias, objetivo que no consiguió, pese a su destacable performance bonaerense. Ocurre que la empresa oligopólica de Héctor Magnetto y Cía, a juzgar por la calificación que surge del mismo fallo de la Corte, hoy tiene mayores preocupaciones que sostenerle la vela al intendente que pasó a diputado y hablaba, hasta el domingo, como consumado líder trasnacional capaz de codearse con Obama y Merkel.

Con algo de razón y mucho de orfandad, entonces, Massa vuelve a por lo suyo, por lo que le prometieron, denunciando que hacer cumplir la ley que él mismo impulsó en el pasado es una arbitrariedad, un atropello a los derechos monárquicos de su jefe que, como todos sabemos, como quedó patéticamente evidenciado en estos días, se atribuye impunemente un poder que estaría por encima de los tres poderes del Estado democrático. De la demagogia punitiva electoral a la demagogia monopólica, sin escalas. Esto es un show también.

Massa no quedó, como quería el márketing de su campaña, en el justo medio, reconociendo lo bueno y criticando lo malo del gobierno que apoyaba auténtica o falazmente hace 15 minutos. Ni siquiera quedó hablando de su eficaz latiguillo de campaña: la televisación de la inseguridad. Quedó del lado oscuro de toda esta historia: el mismo de Carrió y Mauricio Macri, atacando una ley constitucional y a su órgano de aplicación, como les exige y demanda un grupo empresario, en su fascinación belicosa, a los que concibe como sus satélites políticos. Un grupo empresario, además oligopólico, integrado por cuatro familias que para defender el abuso de rentabilidad que giran todos los años a Luxemburgo quieren generar zozobra institucional. Primero desconociendo al Ejecutivo, después al Legislativo y ahora al Poder Judicial. Cuatro familias contra 40 millones de argentinos. Es mucho.

Massa sabe que el fallo de la Corte es irreprochable. Si no lo sabe él, algunos de los abogados que lo asesoran debería explicárselo. No hay otro tribunal donde sus amistades mediáticas puedan acudir. El experimentado Santiago Cantón, si le dice eso, le está mintiendo. Las personas jurídicas no pueden reclamar en la CIDH. Las violaciones a los Derechos Humanos son contra personas, no contra empresas. Cuando Carrió dice que va a ir a Washington, de la que es informante, siempre según sus palabras en TN, a pedir la pelela por Clarín, eso sí que es un show, no el de Sabbatella que hace lo que debe hacer como funcionario público.

Pensar paternalmente en el Departamento de Estado como recurso legítimo para revertir un revés cualquiera en la Argentina, como plantea Carrió sin sonrojarse, revela una mentalidad colonial que ni los antikirchneristas pueden sostener dignamente. Una cosa es ser opositor, otra pedir la Sexta Flota para dirimir asuntos internos. A ver: ni Estados Unidos puede atribuirse el derecho de pernada sobre nuestro país, ni Carrió pretender que Argentina resigne soberanía judicial del mismo modo que ella abandonó el debate político racional por los exabruptos televisivos incendiarios. Mucho menos, siendo diputada nacional. Es un show.

Volviendo a Clarín. Tiene un solo camino: acatar la ley. Las opciones que le quedan son dos: se suma a la voluntad de adecuación del socio minoritario de Cablevisión, David Martínez, quien esta semana perdió el 50% del valor de sus acciones por la resolución jurídica de la Corte; o la AFSCA está obligada a iniciar la adecuación de oficio, es decir, a concursar las licencias de las que debe desprenderse si quiere ser un grupo comunicacional legal y no ilegal, con lo que implica la ilegalidad en términos empresarios. Sobre todo, mirando la Bolsa.

Se comenta que hay una crisis en el Grupo. La estrategia de todo o nada que propone Magnetto es suicida y ya despierta fantasías sucesorias. Martínez lo dijo: quiere ganar plata, no voltear un gobierno. Si lo que le piden es poner Paka-Paka en la grilla, no entiende por qué su socio se empeña en perder. Fueron cuatro años en los que Magnetto jugó a ser presidente. La realidad, ahora, dice otra cosa. Era un general en la batalla grande del poder, pero el fallo que declaró constitucional la ley amenaza con convertirlo en esos soldados degradados perdidos en las islas japonesas que 30 años después ignoraban que la guerra había terminado con una derrota humillante.

Los servicios de vocería rentada de Massa, Carrió y Macri hacen barullo, lastiman al gobierno, inquietan los ánimos, agreden las instituciones republicanas, generan estrépito social, producen tensión política, todo eso es funcional a la estrategia empresaria de Clarín y sus socios de AEA, pero no logra revertir lo esencial: la ley es la ley, eso ya está resuelto. Decir que Sabbatella es “un delincuente” que manda la presidenta y que tiene que ir preso, poner en duda su legitimidad frente a la ASFCA ahora, acusarlo de estalinista como hizo Marcos Novaro en un ataque de macartismo, hacer terrorismo con los empleados del multimedios diciéndoles que van a quedarse sin trabajo, cuestionar un organismo creado por la ley que es constitucionalmente aplicable en todo su articulado –incluso en los que crearon la AFSCA así como está, es decir, con representación de las minorías políticas, sentido federal y pluralidad académica, étnica y social, y control parlamentario–, no va a cambiar el fallo cortesano. Ya está escrito y sus efectos no tardarán en conocerse.

Al menos hay dos, inmediatos, producidos casi en simultáneo con la resolución: José Manuel de la Sota, después de cuatro años, decidió cumplir con la ley y designó el representante cordobés en el COFECA, Consejo Federal de Comunicación, dependiente de la AFSCA, el martes 29. Y el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, pese a los llamados a la rebelión del propio Macri, la semana pasada inició el mismo proceso. Por eso mismo, no se entiende por qué los diputados del PRO fueron el jueves a hacer el papelón de dejar en mesa de entradas del Palacio de Justicia un escrito pidiendo la suspensión del fallo: un estudiante de abogacía, al mes de cursar, sabe que son improcedentes los pedidos de este tipo. Entre los peticionantes estaba Pablo Tonelli, profesor de Derecho, que habrá aplazado a más de un alumno por no saber que lo que él hizo, no debe hacerse.
En fin, es un show.

Yo desmiembro, tu desmiembras

Clarín y La Nación son dos versiones de un mismo concepto empresario. En Papel Prensa, la productora de papel que les entregó el dictador Videla después de arrebatársela ilegalmente a la familia Graiver, las dos sociedades comerciales actúan cartelizadamente perjudicando la posición accionaria del Estado, comparten variados negocios en distintas provincias, además de tener, entre sus accionistas, lazos familiares y apellidos comunes, y son un tándem en la Asociación Empresaria Argentina (AEA) y en ADEPA, la cámara que agrupa a las patronales de la prensa gráfica.

Todo esto explica, aunque no evita el asombro, que el viernes 1 Clarín haya titulado su tapa diciendo “El Gobierno intenta desmembrar de facto al Grupo Clarín” y La Nación del mismo día haya puesto “Avance del Gobierno para desmembrar de oficio el Grupo Clarín”. El enfoque es idéntico y también lo es el verbo elegido, desmembrar. En el periodismo no hay palabras inocuas. Hablar de desmembramiento remite a un desgarro, a una situación dramática. Usarlo para informar sobre los efectos de una ley democrática y constitucional es una exageración.

En todos los países desarrollados existen normas antimonopólicas que regulan los mercados y las concentraciones abusivas. En general, cuando se comentan sus efectos, se habla de adecuaciones, desinversiones y desapoderamientos; los desmembramientos quedan para las páginas de policiales de los diarios. El “desmembrar de facto” que denuncia Clarín en su tapa tiene otras reminiscencias. De facto quiere decir “por la fuerza”. Los gobiernos “de facto” son dictaduras, que toman el poder por la fuerza, quebrando la legalidad constitucional de un país. No es lo que ocurre aquí.

Estamos en presencia de un gobierno democrático, que aplica una ley constitucional, por lo tanto, no es “de facto”. En todo caso, el que pretende violentar la Constitución Nacional es Clarín. Salvo que Héctor Magnetto haya decidido avanzar sobre la Corte, último intérprete de la carta madre, y “de facto” pretenda ocupar su lugar y decomisar sus atribuciones. Tal vez el mayor error de Clarín SA en todo este tiempo haya sido este: pensarse por encima de las instituciones, al punto de cuestionar todo el ordenamiento jurídico, todos los códigos, todas las normas, reescribiendo su significado en cada artículo, en cada nota, a través de cada uno de sus medios, muchos de los cuales están hoy fuera de la ley.

Verdades porteñas

La “cama política” de la que fue víctima Juan Cabandié después de su intervención exitosa en el debate televisivo con Elisa Carrió y Sergio Bergman no influyó demasiado en los resultados de la última elección porteña. Si bien el FPV no logró renovar la senaduría por el distrito de Daniel Filmus –mal trago injusto que fue comentado lúcidamente por Víctor Heredia en su Facebook–, y Jorge Taiana se vio complicado por la colectora de Alternativa Popular, el oficialismo mantuvo en líneas generales los números porcentuales de las PASO e, incluso, concretó la mejor elección a diputados nacionales de la última década, después de la exorbitancia numérica de las presidenciales de 2011. Cabandié aumentó en 2,5 puntos su performance de agosto y su figura quedó fortalecida de cara a la conducción kirchnerista de la CABA. Poco se supo, casi nada se dijo, pero tras su paso por la Legislatura, a la que llegó con un bloque de apenas dos diputados, el FPV se convirtió en segunda fuerza política, detrás del PRO.

A partir del 10 de diciembre próximo, el interbloque oficialista va a contar con 17 legisladores, todos pertenecientes al espacio de Unidos y Organizados. Para un distrito que conoció en el pasado la conducción oscilante de Alberto Fernández, sin que el kirchnerismo haya podido hacer pie en él, en parte por las apetencias personales y las convicciones rotativas del actual operador massista, lo de Cabandié tiene un doble mérito: despegar definitivamente de la adolescencia política y convertirse en referente de una construcción kirchnerista que juega en ligas mayores. El video es cosa del pasado.

Sabbatella

Tres premios recibió Martín Sabbatella en la sede de Clarín SA por desarrollar políticas de transparencia. Fue, durante muchos años, un ejemplo de honestidad, destacado desde las mismas páginas que ahora abominan de su figura. Sabbatella mantiene sus mismas conductas de siempre, pero el día que decidió poner en cuestión el monopolio y defender la comunicación como un derecho humano, de Pepe Mujica joven del Conurbano pasó a ser un stalinista cruel y despiadado. Cristina Kirchner se lo había anticipado cuando lo nombró. Así funciona el disciplinamiento de Clarín, así se maneja la tutela que ejerce sobre los políticos que se dejan tutelar.

Sabbatella es el mismo de ayer y suma a su trayectoria una pelea trascendente para la democracia argentina. No merece el ataque de Clarín, ni la saña de Héctor Magnetto, aunque seguramente eso sea, finalmente, un jalón cuando se lean los libros de historia. Pero mucho menos la mezquindad de cierto progresismo a la violeta que justo ahora, cuando lo acribillan con títulos hirientes, se suman a cuestionar por lo que no se aplicó de la ley en cuatro años de maltrecha y tortuosa vigencia. Habría que recordarles que Sabbatella está hace menos de uno en la AFSCA, y que fue en este lapso que la ley fue declarada constitucional en todo su articulado por una Corte Suprema que no siempre falla a favor del gobierno.

Fue una batalla política, cultural y legal que ganó. No lo hizo en soledad, claro. Pero él estuvo al frente. Dañarlo con “fuego amigo” en este trance, mientras Clarín trata de despellejarlo en público, no habla bien de algunos de sus críticos. Ni siquiera de los bienintencionados. El centimetraje que los diarios opositores y no tanto les prodigan en sus páginas para cuestionar a Sabbatella ahora no es gratuito. Busca erosionar su figura desde la retaguardia para, “de facto”, tratar de incumplir la ley y entorpecer la democratización de la palabra. Así como Perón sabía que la víscera más sensible del ser humano es el bolsillo, Magnetto conoce que la mayor debilidad del hombre es su narcisismo y su deseo de poder. La historia los mira, sería recomendable no defraudarla.

TIEMPO ARGENTINO

05/11/2013 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Feinmann: “Hay un poder mediático que construye y coloniza conciencias”


Feinmann: “Hay un poder mediático que construye y coloniza conciencias” – Infonews | Un mundo, muchas voces.

03/10/2012 Posted by | Educación, General, Justicia, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , | 1 comentario

Entrevista a José Pablo Feinmann – “Hay que dejarse de joder y apoyar el proyecto”


Por Daniel Enzetti
Se apasiona cuando dice que la demostración popular generada por la muerte de Kirchner “fue el golpe político más espectacular del matrimonio”. El movimiento, para él, tendría que llamarse “neokeynesianismo nacional y popular”.

Pasaron casi dos meses desde la muerte de Néstor Kirchner. ¿Cuál es tu opinión sobre el escenario político actual?
–En principio me gustaría decir que siento dolor. Me da mucha bronca que alguien se muera a los 60 años. Está bien, hay gente que se muere antes, porque este mundo y la vida misma es muy injusta. Si vos pensás que (Amadeus) Mozart se murió a los 36, (George) Gershwin a los 38, y al mismo tiempo (Jorge) Videla está por los 80 y pico, te horrorizás. Y este tipo brillante, que lo tenía todo para ser un gran político, y lo era, ¡que se muera a los 60! Kirchner era un tipo lleno de vida, jodón, un chico grande que no sabía qué hacer con ese cuerpazo, le gustaba el rock y era divertido, sabía un vagón de política y era una fiera para la pelea, para la pelea más sucia.
–Su último papel.
–Claro, porque de eso tenemos que hablar, de quién va a remplazarlo en ese lugar. Porque Néstor iba a las piñas, digamos, y pegaba muy bien. Mirá, al principio del gobierno de Kirchner me llevé algunas sorpresas con varios muchachos, que incluso habían leído mis libros. Una vez se me acerca (Héctor) “El Chango” Icazuriaga, y me invita a que lo visitara a su oficina en la SIDE. Cuando le reconocí que no podía creer esa invitación, me contestó “tranquilo José, con nosotros las cosas cambiaron, ahora entrás a este edificio y al rato salís sano y salvo” (se ríe). ¿Sabés lo que me dijo el Chango? “No te creas lo que se habla por ahí, Néstor va por Duhalde.” En ese momento pensé: “La puta madre, este tipo es distinto”, porque prácticamente todos eran del aparato duhaldista.
–Y los medios insistían con lo de Chirolita.
–Sí, ¡mirá qué Chirolita de Duhalde resultó ser con el tiempo! (se ríe). Pero volviendo a su muerte, y al mapa político que veo, la pérdida para el país es terrible. La gran sorpresa, que ya estaba un poco preanunciada por los festejos del Bicentenario, fue lo espontáneo del apoyo de la gente cuando se supo la noticia, algo que tapó la prensa opositora. Fue hasta divertido, porque los reporteros de los canales iban a las agrupaciones kirchneristas y preguntaban si habían venido por el choripán, mientras que a los garcas que concentraron en la Plaza San Martín, los noteros los entrevistaban por los “motivos” de su presencia ahí. Y acá se reveló otra cosa, que fue la actitud de Cristina, poderosa y sensible a la vez, completa. Ella dijo algo muy inteligente: no hay que confundir dolor con debilidad. “Si tengo que gobernar sin presupuesto, gobernaré sin presupuesto.” El panorama lo veo muy bien porque la presidenta está fuerte y segura. A Cristina no le van a torcer el brazo estos idiotas.
–¿Qué recordás de Kirchner cuando lo conociste?
–Lo conocí bastante y compartí muchas cosas con él entre 2003 y 2006. Hablábamos sobre el proyecto de partido de centro izquierda, de la trasversalidad. Yo le rompía mucho las pelotas con la militancia territorial, con la necesidad de formar cuadros, y le decía que nadie se sostiene sin eso, y que la política no es mediática, o mejor dicho, que eso no es lo único. El se resistía bastante. Claro, era una personalidad tan segura de sí que no pensaba mucho en esto de los cuadros, pero a la vez se asumía como un político moderno, y veía en lo mediático la nueva manera de hacer  política. Para mí, esta movilización que hubo fue el golpe político más espectacular de la pareja Kirchner y de este proyecto, tan espectacular que a ese proyecto habría que darle un nuevo nombre, para que deje de llamarse K. “Neokeynesianismo nacional y popular” me parecería fantástico. Esos días en la Plaza de Mayo se vieron cosas increíbles, pero que ya se vislumbraban antes. Últimamente estuve dando muchas conferencias en el interior del país, y por ejemplo de las 1000 personas que me escucharon en el Chaco, la gran mayoría eran pibes jóvenes; era impresionante.
–Te iba a preguntar, justamente, tu opinión sobre la juventud y una especie de “vuelta a la militancia” que se ve en muchos lugares.
–Por eso digo que con la muerte de Néstor la juventud explotó, pero en realidad ya había arrancado antes. Lo veo con mis hijas: la mayor trabaja en el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti, que dirige Eduardo Jozami, y la menor me vive preguntando dónde militar, porque tiene muchas ganas de hacer cosas. Me parece que los jóvenes recibieron el “calor” que les daban Néstor y Cristina, esa suerte de conjunción donde ella era lo racional, con una inteligencia superlativa, y él lo visceral, lo peleador. Los jóvenes fueron algo impresionante, porque entre otras cosas, y volviendo a los Kirchner, reconocieron la fuerza de un tipo joven que había muerto, y la ternura de alguien a la que justamente se le reprochaba no demostrar sus sentimientos, reconociéndole que “sólo” era inteligente. Bueno, esos días Cristina los mató a todos, porque más sensible, imposible. Lloró, acariciaba el cajón, le decía “cabezadura”. Impactó. Pero además, no olvidemos en este contexto de las ganas de la juventud lo que significa el mapa latinoamericano. Hace un montón de tiempo que América Latina no presenta una serie de gobiernos populares como estos, porque no hay mucho más que se pueda hacer. Cuando recibo los folletos de los llamados partidos de izquierda, ruidosos pero compuestos por muy poca gente, me doy cuenta que no entienden nada de política. Son maximalistas, piden siempre reforma agraria, toma del poder, expropiación de la fortuna. El Plan de Operaciones de Mariano Moreno, más o menos. Es lo mismo que Moreno, que en esa época no tenía nada, a nadie más que a (Juan José) Castelli. Pero no vamos a discutir eso ahora, saco el tema porque yo creo que Moreno hizo un plan y no se preguntó nunca con qué poder político imponerlo, lo mismo que los partidos de izquierda.
–Tampoco pudo. ¿Y lo del veneno en el barco?
–¿Qué veneno? No creo que haya sido veneno, eso es un invento de (Felipe) Pigna. No… ¿quién querría matar a Moreno? (Cornelio) Saavedra era un tarado. ¿Los ingleses lo iban a matar? ¡Si Moreno les iba a dar la isla Martín Garcia! Dejá, estoy podrido de discutir de esas cosas. Además, no discuto, y menos con los pibes de los partidos de izquierda. Para ellos todo es reaccionario,  nada alcanza, siempre falta algo, y eso no es hacer política. Si supieran lo que es llegar al poder y tener que ver lo que aparece, las cosas que hay que hacer para poder gobernar, incluso en lo que hay que convertirse para poder gobernar. En este país la izquierda nunca entendió que la realidad ofrece resistencias, y que se pueden hacer ciertas cosas y otras no. Más o menos eso están entendiendo los gobiernos populitas y populares de América Latina. El de (Rafael) Correa es interesante por lo que pasó, por el coraje que tuvo el tipo. Lo de Evo (Morales), bueno, ¿quién no lo puede querer a Evo? Además, no olvidemos que Bolivia es un país que mata a todos sus presidentes progresistas, lo arregla así, simplemente. (José) Mujica también despierta esperanzas. Te cuento una anécdota de Mujica: estábamos en una cena hablando de varias cosas, con Hernán Patiño Meyer. En un momento, Mujica se me acerca al oído y me dice: “¿Sabés qué pasa José?, antes queríamos cambiar el mundo; ahora, si asfaltamos algunas calles estamos conformes” (se ríe).
–Claro, ya no estaban más los tupamaros.
–Bueno, ¡pero ese es un tipo que se da cuenta de la coyuntura y de cómo viene la mano, viejo! Tenemos un imperio arriba que está distraído, pero puede volver, y volver de mal humor. La mina esta que ganó el Oscar por la película de Irak, Kathryn Bigelow, si filma en la Triple Frontera es porque los yanquis algo están pensando…
–Volviendo a los partidos de izquierda y al llamado progresismo, como por ejemplo “Pino” Solanas. ¿Qué opinás del desconocimiento de los avances que pudo hacer el país desde 2001?
–En realidad preferiría no hablar de Pino, porque me iría de boca. Tengo mucha bronca con él, mucha bronca. Pino no para de subirse a estatuas. Desde La hora de los Hornos estaba bien, pero ya cuando después hace una película con todas las respuestas del viejo, va al exilio… Se puede hacer una política independiente apoyando a un gobierno que es sin duda lo mejor que podemos tener. Y si es lo mejor que podemos tener, y las elecciones están a seis meses, hay que dejarse de joder y apoyar este proyecto. Lo que pasa es que Pino quiere estar a la cabeza de algo importante, y eso “importante” es Proyecto Sur, eso es Pino en su personalidad, yo lo conozco bien. Además le debo muchos insultos, porque cuando se estrenó Eva Perón, con un guión que era totalmente mío, empezó a putear contra la película diciendo que agredía al general Perón, que parece propiedad suya. Otra cosa, recuerdo aquel proyecto del Imaginario Latinoamericano que quiso hacer en el ’89.
–Cuando tuvo aquella famosa pelea con Julio Bárbaro, el secretario de Cultura de Menem.
–Sí. Julio me llamó muy dolorido. “Pino anda diciendo que soy un corrupto”, me contaba. Bueno, al final se pelearon y vino “El Turco” y les dijo “no muchachos, esto es para mí” (ndr.: el lugar elegido para el proyecto era Galerías Pacífico, donde finalmente Carlos Menem instaló un shopping beneficiando a su empresario amigo Mario Falak).
–Hablemos de toda la oposición, porque también están la UCR, el PRO, la Coalición Cívica de Elisa Carrió. ¿Los ves desesperados por ocupar un nicho, nerviosos porque se dan cuenta que quedaron descolocados políticamente?
–El tema es que nacieron descolocados. Porque escuchame, “Ricardito” Alfonsín es un personaje patético, lo único que tiene es ser hijo de Raúl, y encima le dijeron “el bigote no te lo saques”. Para mí, ser hijo de alguien no es ningún rédito, y eso tiene la UCR; es decir, no tiene nada. Con respecto a esta mujer que yo no nombro, la señora con sobrepeso y de relación directa con Dios, no tiene idea de lo que es la política, ni de lo que significan las declaraciones públicas, ni de lo que es manejarse dentro de la sociedad civil. Te pongo un ejemplo definitivo: una persona que dice que Kirchner es Hitler sin los campos de concentración, y la cabeza no le da para darse cuenta que Hitler sin los campos de concentración no es Hitler, directamente no sabe pensar, querido…
–Vayamos a cuestiones semánticas: ¿hay una “derecha” hoy en la Argentina? Y si es así, ¿cómo está representada, y en qué se diferencian los que nombramos recién de esa derecha?
–Sí, por supuesto que hay una derecha. Cuando yo hablaba con Néstor en los primeros tiempos, le decía que la derecha necesita uno solo, y no apareció. Me refiero a que no apareció ese tipo que pudiera plantarse frente a Néstor y Cristina. Fijate cuando surgió (Juan Carlos) Blumberg, y recordá la fragilidad de Néstor, que creo que lo llevan a Río Gallegos con un problema intestinal. Ahí está la verdadera derecha, porque esa movilización la hizo Radio 10. La verdadera derecha está en los medios de comunicación. La revolución comunicacional son los medios, que atrapan tu subjetividad. Michel Foucault, cuando habla de sujetar al sujeto, no analiza los medios de comunicación, pero dice que el poder tiene la función de sujetar al sujeto, es decir hacer del sujeto un vasallo del poder a través del manejo de la información. Yo a eso lo llamo “el sujeto otro”, el sujeto que es otro de sí mismo, porque no es el auténtico sujeto, es el sujeto constituido desde afuera por los medios. Por eso la lucha contra Clarín tiene un gran sentido, un sentido te diría ontológico, para que no exista un medio tan enorme que pueda hacer que toda la población piense lo que ese medio quiere que piense. Porque la función de los medios es lograr que la verdad sea la que ese medio marca. Es una lucha por la verdad, y el que impone la verdad tiene el poder.
–Convertir aquello subjetivo en algo “objetivo”.
–Claro, por eso decía lo de la verdad del poder, lo que ellos tratan de imponer a través de los grandes diarios y hasta de los noteritos que mandan por ahí, bien adoctrinados con la idea del ALCA, de reducir el Estado, de dejar totalmente libre al mercado, de usar los salarios como reguladores de la economía, de no distribuir la riqueza. Bueno, ese es el plan de la derecha: rechazar los populismos latinoamericanos, abrirse a relaciones por ejemplo con Chile y alejar el “fantasma” de (Hugo) Chávez, o las “relaciones carnales” con los Estados Unidos, como muy bien dijo Menem. Con respecto a la pregunta de en qué se diferencia esa oposición de la derecha, te diría que en nada. Directamente “son” la derecha. ¿Cuántas veces la señora con sobrepeso estuvo de acuerdo con La Nación, y Pino con Clarín? ¿Dónde fueron cuando se hizo la concentración de la 125? Pino estuvo con la Sociedad Rural. Un tipo de izquierda nunca puede estar con la Sociedad Rural.
–Recuerdo una respuesta que Jorge Lanata le dio a Ernesto Tenenbaum, cuando le aclaró que él siempre estuvo a favor de los más débiles, y como en la puja Gobierno-Clarín el grupo era el débil, apoyaba a Clarín sin dudar.
–Mi respuesta es que Lanata está loco. Miente. Es muy sencillo, se miente. ¿Cómo va a considerar a Clarín algo débil? Me da pena que haya salido al escenario del Maipo con un plumero. Pero es muy piola, en vez de salir con plumas, como las vedettes, salió con un plumero. Qué piolada se mandó; ese muchacho cruzó la vereda del peor modo en la historia. Y en cuanto a Página/12, lo fundó, pero lo dirigió nada más que dos años… y al lado lo tenía a Ernesto Tiffenberg, así que ojo con atribuirle todo a ese tipo.
–¿Le tenés miedo a la palabra populismo, un término que muchos tienden a demonizar?
–No, para nada. Lo que pasa es que para la derecha es sinónimo de manipulación de masas, de agresión a las instituciones, de desprecio al parlamentarismo, de masas vacías. Ojo, porque también hay un toquecito de izquierda, que consiste en decir que el populismo tapa la lucha de clases. Y que no distingue dentro del concepto de pueblo los conflictos internos, los conflictos sociales, lo cual es falso. Comprendo que ellos sacan el tema del populismo para no nombrar tanto al peronismo. En el fondo son gorilas, porque como dice Horacio González, ser gorila es pensar a partir de un prejuicio. Vos tenés un prejuicio, un prejuicio casi visceral: sos antiperonista, y si sos antiperonista no podés pensar la Historia argentina, te la perdés. Fijate en mi libro: tiene todas las posiciones posibles, se enojaron todos, pero a su vez todos quedaron conformes. Dijeron: “Bueno, qué abierto”. Porque como el peronismo es tan basto, yo no tomé ninguna postura. Por ejemplo: el primer gobierno de Perón estuvo bien, pero de 1953 a 1955, una cagada atrás de otra. Se fue sin pelear, no como Salvador Allende, que murió en su puesto. Después, la resistencia peronista es gloriosa. En cuanto a los montoneros, bajo una dictadura como la de (Juan Carlos) Onganía es comprensible, pero la violencia desde el ’73 no tiene sentido, porque ya está el gobierno democrático de (Héctor) Cámpora. Y menos tiene sentido el asesinato de (José) Rucci, a partir de lo cual Montoneros se ilegaliza, y yo me voy con la JP Lealtad.
–¿Y Perón?
–A su vez Perón esta ilegalizado desde Ezeiza. Es un Perón siniestro, no tonto, pero siniestro, que viene a hacer la tarea sucia de los militares, incomprensible. El viejo le dijo a Jorge Antonio: “Yo llego, tomo un vaso de agua, un micrófono, pego dos gritos y todos los pibes se van a sus casas”. Era un megalómano infernal, ese sí que se creía Dios. Y en lugar de hacer política, de integrar, como lo había hecho siempre, no, le da el avance a (José) López Rega, admite la Triple A. Nadie puede decir que Perón no sabía lo de la Triple A. Yo esto te lo digo con mucha pena, con mucho dolor: ojalá se hubiera muerto en Madrid, es una tragedia que Perón haya vuelto.
–¿Por qué decís que últimamente resurgió el gorilismo? Convengamos que la palabra gorila estaba un poco olvidada.
–Por los Kirchner, porque acá hay una cosa importante que está en juego. Cuando Néstor dice “pertenezco a una generación diezmada”, ay mamita, ¿vos te imaginás todos los Grondonas, los Morales Solá? “Este es un montonero”, gritaron. Y vieron que efectivamente el gobierno se llenaba de setentistas,  lo que para mí es formidable. Por eso le va tan bien, es un gobierno muy inteligente, y ahí está la explicación de por qué mataron a tantos compañeros. Fue una generación como hubo pocas. Con el tema del gorila, hay algo que Eduardo Aliverti dijo perfecto: con Menem estábamos todos bien, estábamos todos de acuerdo, porque el monstruo estaba ahí. Pero resulta que acá viene un tipo que dice que es peronista, y que pertenece a los setenta, y entonces los medios empiezan a tirarle de todos lados. Por ejemplo las radios, ¡y los taxistas! Porque te digo una cosa: en este país, los taxistas son un instrumento ideológico. ¿Qué es el tacho ideológico? El tipo que mientras maneja te habla, te habla, te habla de cualquier cosa. Los tacheros se meten en política, y de repente te sacan un tema. “Voy a Talcahuano y Corrientes”, le decís al tachero, y lo primero que te contesta es “Y… si llegamos, fíjese que están los piqueteros”. Y uno no tiene ganas de hablar de eso, te tenés que hacer el burro. Con tacheros tengo varias. Una vez me subí a un auto y el tipo me habló de “esa negra infame”, por Cristina. Otro día lo putearon a “ese tira bombas de Kunkel”. Mirá, yo creo que hay una central que los adoctrina, una especie de Escuela de las Américas de tacheros (se ríe). El tacherismo,  además, estuvo adoctrinado durante muchos años por Radio 10. Pero no sólo los taxistas son el problema, no nos olvidemos que durante la dictadura, los autos tenían pegada la calcomanía de que éramos derechos y humanos. Hay que preguntarse un poco por las convicciones de nuestro pueblo.
–En la época de la comunicación y las distancias que se acortan, sin embargo le das importancia a la militancia territorial, al trabajo de base. ¿Por qué?
–Porque creo que los medios no están en manos nuestras; los medios están en manos de todo el poder mediático. Y porque no le tengo mucho aprecio a Internet, me parece que es como una cloaquita. Te cuento mi caso: hay un tipo que se hace llamar José Pablo Feinmann, tiene como 10 mil abonados, e incluso me manda cosas a mí. En la red por ahí creés una cosa, y andá a saber qué es. ¡Y los foros, escribe cada tipo, son impunes! Una vez un tarado hizo un foro porque yo escribí una nota cuando se murieron (Ingmar) Bergman y (Michelángelo) Antonioni, diciendo cosas horribles de ellos. Resulta que  abrieron un foro, y algunos estaban a favor de la nota. Lo increíble es que los que estaban en contra no argumentaban absolutamente nada, lo único que hacían era putear. Eso te demuestra el nivel de intolerancia y desconocimiento.
–¿Quién es para vos la “buena gente”, como dijiste en el programa TVR?
–La gente buena es la gente que respeta los Derechos Humanos, la que quiere reducir la pobreza, los que escriben buenos libros, los profesores, los buenos periodistas, los que no se dejan comprar.
–¿Que opinás del cachetazo de Graciela Camaño a Carlos Kunkel?
–Eso es impotencia, un verdadero acto de impotencia. Cuando vos no tolerás lo que está diciendo el otro, y no se lo podés refutar hablando, reaccionás de esa manera. Una piña nunca es un acto de justicia, es un acto de desesperación. Un acto violento por el cual vos tratás de intimidar al otro para que no hable más. “Le cierro la boca de una trompada”. No, lo que tenés que hacer es cerrarle la boca con argumentos. El Congreso es un recinto de la democracia, pero si vos vas y le das una piña a otro, ese lugar se convierte en el basural del barrio. No sé, esa mujer debe hacer artes marciales, porque mirá que hay que darle una piña a Kunkel (se ríe).
–¿Qué realidad imaginás en lo inmediato, teniendo en cuenta 2011 como año electoral y de reacomodamiento de piezas después de lo que pasó con Kirchner?
–Veo y deseo la reelección de Cristina, y la formación de un gabinete donde no falte Juan Manuel Abal Medina hijo, y al que Martín (Sabbatella) esté invitado, porque realmente es un tipo que demostró mucha inteligencia . Como decíamos antes: un tipo que conserva su identidad y a la vez no va a joder el proyecto. Quiero que siga ese proyecto, nacional, popular, autónomo, de soberanía, de intervención del Estado para que no haya injusticia social. Un proyecto donde el Estado no sea devorado por los poderosos, donde entregue créditos para que los pequeños puedan crecer, donde se impulse el desmantelamiento de todos los monopolios, donde se implemente la Ley de Medios, donde sigan desarrollándose los Derechos Humanos, y los juicios a los responsables de la dictadura. Te digo algo: la gente está enamorada de Cristina, por su entereza y por la manera en que siguió adelante. <

Tiempo Argentino

27/12/2010 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , , | Deja un comentario

Argentina – El Grupo A busca acorralar al Gobierno


LA OPOSICION LE DIO MEDIA SANCION AL PROYECTO PARA LIMITAR LA FACULTAD DE REASIGNAR PARTIDAS

Los radicales, el PJ disidente y Proyecto Sur, entre otros, consiguieron la media sanción para limitar la facultad del jefe de Gabinete de reasignar partidas presupuestarias. El resultado final fue 136 a 90.

Por Sebastián Premici

El conglomerado opositor logró una media victoria sobre el oficialismo. El famoso Grupo A –UCR, PJ disidente, Coalición Cívica, PRO, Proyecto Sur, PS, entre otros– consiguió la media sanción para limitar la facultad del jefe de Gabinete de reasignar partidas presupuestarias, los famosos superpoderes. El resultado fue 136 votos para la oposición contra 90 del oficialismo, que recibió el apoyo de Nuevo Encuentro, el partido liderado por Martín Sabbatella. La iniciativa que ahora deberá volver a la Cámara alta propone que toda readecuación presupuestaria pase por el Congreso. Además, todos los excedentes, ya sea por recaudación fiscal o superávit de cualquier organismo del Estado, como la Anses, el BCRA o el Banco Nación, deberán ser fijados por el Parlamento. Para el oficialismo, esto es una forma de entorpecer la gestión de gobierno.

“La movilidad de recursos hace a la gestión diaria de un gobierno. Si cada vez que tengamos que mover una partida deberemos consultar al Congreso, podremos quedar presos de un Parlamento opositor. De esto saben los legisladores que alguna vez ocuparon un cargo ejecutivo en sus provincias. El límite del 5 por ciento que proponíamos en nuestra iniciativa era una medida prudente”, afirmó Agustín Rossi durante el debate.

El año pasado, el FpV logró la media sanción en el Senado de un proyecto para limitar el uso de los superpoderes al cinco por ciento del total de recursos del Presupuesto. Fue una iniciativa presentada en medio de las negociaciones por la prórroga de las facultades delegadas –que este año deberán ser debatidas antes del próximo 24 de agosto–. Si bien el oficialismo había conseguido la media sanción –por 38 votos a favor contra 24–, todo quedó frenado en Diputados, ya que la oposición no tuvo intenciones de tratar ese proyecto.

Ayer el Grupo A pudo zanjar, momentáneamente, sus diferencias y aprobar su iniciativa. Antes de comenzar la sesión, el “lilito” Adrián Peréz negoció con Claudio Lozano algunos cambios en el dictamen de la oposición, para conseguir el voto de la centroizquierda, que había presentado un dictamen en minoría durante el debate en la Comisión de Presupuesto.

Las negociaciones duraron poco. El representante de la Coalición Cívica aceptó modificar su iniciativa e incluir además del control de los recursos excedentes por recaudación tributaria, todos los excedentes que surjan de los organismos del Estado. “Este año el Ejecutivo tendrá 40.000 millones más. Nosotros vamos a decir cómo deben utilizarse”, aseveró Pérez. De las negociaciones entre el lilito y Lozano también se eliminó un artículo relacionado con la ley de responsabilidad fiscal. “Si bien el Ejecutivo utilizó en los últimos seis años menos del 5 por ciento de readecuación presupuestaria, hubo 148.000 millones de excedentes que no tuvieron control. La expansión de los subsidios pasaron por esta vía”, argumentó Lozano, integrante de Proyecto Sur, liderado por Pino Solanas.

No toda la llamada centroizquierda votó en bloque. El partido Nuevo Encuentro acompañó el proyecto que ya tenía media sanción.

“No se le puede impedir a un gobierno que fije a través de un DNU, que es una facultad constitucional, el destino de los fondos excedentes. En este sentido, sí coincidimos en controlar esos fondos a través de la ley que regula el uso de los DNU”, afirmó Sabbatella a Página/12. Por otro lado, Nuevo Encuentro propuso que no se modificaran las partidas “sociales”.

Uno de los discursos más duros fue el del radical Oscar Aguad. Según su visión, los llamados “superpoderes” son la explicación de “la falta de inversiones en el país”. “El Presupuesto es la hoja de ruta para los inversores privados. Cuando se lo falsea, se caen las reglas de juego. Esto se ve claramente en el sector energético, donde faltan inversiones, ya que el Estado decide subsidiar en vez de promover la llegada de capitales”, manifestó Aguad, casi como un adelanto de lo que será el debate de la ley de leyes.

En términos políticos, fue una derrota para el oficialismo. Ahora la pelota vuelve al Senado. “Los cambios se negociarán punto por punto. Ahora estamos en una situación de empate virtual y nadie tiene garantizada la mayoría, como ocurrió en otros proyectos”, afirmó a este diario una fuente del bloque oficialista en el Senado.

“La movilidad de partidas hace a la gestión diaria de un gobierno. El 5 por ciento de readecuación –que es el mismo límite que tiene la ciudad de Buenos Aires– es una medida prudente. Con esta herramienta, el año pasado el Gobierno pudo redistribuir 470 millones de pesos para aumentar las compensaciones a los tamberos y 2169 millones para incrementar prestaciones de la Anses. Esperemos no quedar presos de un Congreso opositor”, concluyó Rossi.

Página 12

24/06/2010 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Miradas del Sur..¡Que los cumplas feliz!


Me uno a los buenos augurios, muy feliz cumple Miradas del Sur..

Marianike


15-05-2010 /


Estela de Carlotto
presidenta Abuelas de plaza de mayo
Por la información y la ética con la que dan a conocer la realidad, que salgan una vez por semana es poco. Por los años que hace que nos conocemos son nuestros amigos. Espero que cuando salga la ley de medios se abran más voces como las de ustedes. El cariño de todas las Abuelas por estos dos años.

Pacho O’DonNell
historiador

Es un excelente diario. Se hace mucho eco de temas culturales. Tiene un gran director, con una basta experiencia en el periodismo y en lo personal, a través de sus experiencias vividas. Estos dos años han sido muy buenos y espero que cumplan muchos más.

Carlos Raimundi
diputado – solidaRidad e igualdad

Creo que estamos en un tiempo de debate político muy fuerte y rico como hace años no se daba. Momento que implica poner en debate las “verdades absolutas” que nos colonizaron. Miradas forma, junto a otros medios alternativos, un contrapeso contra la intoxicación, porque pone en debate cuestiones que, de otra manera, estarían silenciadas.

Norberto Galasso
historiador

çLa presencia de Miradas al Sur ha oxigenado el ambiente político e  informativo, en  un momento en el que hay un embate de la derecha mediática. Y en este sentido creo que ha ganado una buena cantidad de lectores. Por ello mis más fervorosas felicitaciones y el deseo de que sigan adelante cada vez con mayores bríos y en la línea contestaria y amplia que vienen sosteniendo.

Eduardo Aliverti
Periodista

Creo que el periódico contribuye a crear una mirada disruptiva respecto del mensaje hegemónico de los grandes medios. Avanzó, fuertemente, en denuncias puntuales sobre el accionar de las corporaciones de propaganda sistémica. Y ha tenido el logro de no ser desmentido. Uno de sus méritos fue el plantarse, desde un comienzo, por fuera del cliché del “periodismo independiente”. Deja claros sus postulados ideológicos, que en la prensa argentina ha mutado de obviedad a mérito. Y en particular subrayo la frescura del Ni a Palos, que a mi juicio rompió el anquilosamiento de los suplementos juveniles.

Taty Almeida
madres de plaza de mayo,
línea fundadora

Son dos años que vamos a festejar por la calidad y calidez de sus periodistas, por la seriedad con la que tratan cada nota. Para mí y mucha gente es muy importante la posibilidad de que surjan diarios como Miradas al Sur. Felicidades y por muchos años más.

Ricardo Forster
filósofo

Son dos años que vamos a festejar por la calidad y calidez de sus periodistas, por la seriedad con la que tratan cada nota. Para mí y mucha gente es muy importante la posibilidad de que surjan diarios como Miradas al Sur. Felicidades y por muchos años más.

Martín Sabbatella
diputado – nuevo encuentro

Saludo y felicito a todo el equipo por los dos años. Me parece un gran aporte al debate político actual. En el año del Bicentenario es muy importante recordar nuestra historia y entender el pasado, por eso estoy de acuerdo con la ley de medios. Hay que enriquecer la democracia con la pluralidad de voces. Aquellas con las que coincidimos, como me pasa con Miradas, y también con las que disentimos.

Tito Cossa
dramaturgo

Soy lector de Miradas al Sur. Comparto no totalmente pero sí buena parte de su línea ideológica. Es una lectura diferente, una lectura que hace bien y complementa otras lecturas, como la de Revista 23 por ejemplo. Está bien hecho y constituye una buena llegada los domingos a la mañana.

Eduardo Macaluse
diputado – solidaridad e igualdad

La Argentina necesita pluralidad de voces en la sucesión de los hechos, y Miradas al Sur aporta una visión diferente. Hay cosas con las que puedo estar de acuerdo o no, pero me parece que encaran las notas de manera interesante y responsable. Destaco la idea de profundizar las noticias y como crítica a mejorar señalo el diseño, un poco rígido para mi gusto, y mayor libertad para poder ser más críticos con el Gobierno. Me parece una buena edición y me alegro por los dos años.

Jorge Coscia
secretario de cultura de la nación

Bajo qué condiciones el sentido común puede llegar a ser novedad y bocanada de aire fresco? Frente a la homogeneidad monotemática que distrae y oculta, sin dudas. Miradas al Sur es precisamente eso: un oasis de disonancia en el desierto del consenso mediático-oligopólico. Una voz nueva, original, que muchas veces señala lo obvio que está allí sin que nadie lo vea, porque muchos importantes intereses quieren que no se vea ni se sepa. Un foro para pensar y exigir, entonces, por fuera del coro perfectamente afinado. Saludamos esta saludable discordancia que cumple dos años. Esperemos que sean muchos más.

Juan Palomino
ACTOR

La aparición de Miradas al Sur nos permitió –a los que estábamos buscando una información más objetiva– encontrar el espacio para informarnos y conectarnos con un pensamiento que a mí me representa y con el que me siento muy identificado. Es muy difícil encontrar en otro medio gráfico esa objetividad y contundencia en el tratamiento de las noticias. Por eso felicito y agradezco a todo el equipo de periodistas que hacen la edición de cada domingo.

HORACIO GONZáLEZ
sociólogo – director de
la biblioteca nacional

Envío un gran saludo a los compañeros de Miradas al Sur que domingo tras domingo retoman un periodismo de compromiso y análisis, sin atenuar sus convicciones esenciales pero sin abandonar la escritura meditada y la reflexión objetiva. En momentos en que la Argentina tiene que refundar la vieja noción de objetividad periodística –mostrar la raíz de los compromisos sociales y perfeccionar la idea de que los hechos tienen un sentido profundo que no está dado de antemano–, el periodismo que este diario practica nos reconcilia con las viejas escrituras que se sitúan en el torbellino de la historia y a la vez no pierden el sentido profundo de la responsabilidad, analizando con serenidad  todos los puntos de vista que se expresan en la controversia que vive el país.

MIRADAS DEL SUR

17/05/2010 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Argentina – De izquierdas y derechas



Con mayor o menor propiedad, según el paladar de quien lo analice, el kirchnerismo vino a ocupar el lugar del centroizquierda en el escenario político. La cuestión es que por ese carril –un poquito más hacia aquí, un poco más allá– suele transitar la mayoría de los discursos de los candidatos en campaña, sea lo que fuera que luego piensen hacer una vez que lleguen al poder. Ante la disyuntiva, quienes aspiran a mostrarse como una alternativa anti K han elegido llevar lo suyo hacia los extremos, en algunos casos con serio riesgo de desbarrancarse.

Right

Un caso paradigmático en estas últimas semanas ha sido el de Eduardo Duhalde, quien pasó de su habitual populismo-desarrollista de marca peronista a un conservadurismo de la más rancia escuela. Cuando miles de personas marchan para conmemorar un nuevo aniversario del golpe de Estado más sangriento, Duhalde sale hablando de cerrar los juicios, de convocar a un plebiscito, de dejar de humillar a las Fuerzas Armadas y ponerlas a hacer cosas útiles, por ejemplo, ocuparse de los jóvenes o hacerse cargo de la seguridad interior.

El recurso no es nuevo porque algo por el estilo hizo su amigo Carlos Ruckauf allá por 1999, cuando disputó la gobernación de la provincia de Buenos Aires a Graciela Fernández Meijide machacando sobre su supuesta condición de atea, marxista y proabortista mientras él prometía fusilar a los delincuentes y se fotografiaba rezándole a la Virgen. Pese a lo burdo, la maniobra dio resultado y Ruckauf consiguió la gobernación, lo que no evitó que dos años después huyera del cargo.

Duhalde se ubica en el grupo de dirigentes opositores –son varios y dicen que hay encuestas que los respaldan– que sostienen que la sociedad está hastiada de la política de derechos humanos que impulsa el Gobierno y que se ha ido derechizando en sus puntos de vista. Según ese criterio, las prioridades pasaron a ser la seguridad y el orden, así nada mejor que en ese contexto salir a defender a las Fuerzas Armadas sin que venga a cuento. Duhalde, quien tiene en su historial la represión que terminó con las vidas de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, suena como un vocero válido para la propuesta. Pero la prédica no parece haber prendido en la sociedad supuestamente derechizada, más bien lo contrario.

Lo mismo puede decirse de Mauricio Macri, necesitado de un salvavidas en una gestión que viene hundiéndose como el Titanic. En la misma semana que debió separar a otro jefe de la Metropolitana envuelto en un escándalo y la Justicia confirmó los procesamientos por asociación ilícita del Fino Palacios y el espía Ciro James, Macri buscó salir del aprieto con una ofensiva contra los “trapitos” que cuidan autos y los “encapuchados” que andan en las movilizaciones. El jefe de gobierno prometió ir hasta el hueso de las “mafias enquistadas en nuestra sociedad”, pero no se estaba refiriendo a los multimillonarios grupos económicos que se han enriquecido a costa de los sobreprecios de los contratos con el Estado –ni a sus herederos– sino contra estas patotas “trapiteras” que estarían asolando a los porteños motorizados, una persistente preocupación de los medios de la derecha.

En su entorno saltaban de alegría. Evaluaban que al otro día del anuncio por primera vez en mucho tiempo Macri estuvo en la tapa de todos los diarios y no por un problema en su gestión. Las encuestas de las páginas web de los diarios opositores hablaban de un piso de 90 por ciento de aprobación a la iniciativa, que vuelve a la carga sobre la idea de criminalizar la pobreza. Tampoco hay novedad aquí. La gestión macrista ya tiene en su haber a las patotas de la UCEP dedicadas a desalojar a las patadas plazas y edificios y las simpáticas picanitas Tauser con las que ansían electrocutar a malhechores o sospechosos de serlo. La diferencia era que antes, frente a las críticas Macri dudaba y en muchos casos se echó atrás. Sus amigos dicen que de eso ya no más.

Es que el jefe de Gobierno había prometido a sus acólitos que se venían los dos mejores años de gestión pero resultó que arrancaron muy parecidos a los dos años malos. Para peor, Francisco de Narváez ya transparentó sus intenciones de disputarle el cetro del Silvio Berlusconi criollo y en las fotos se lo ve cada vez más rubio y sonriente mientras que Macri aparece cada vez más serio y canoso. Así que en la Jefatura de Gobierno aseguran que esta semana Macri inició un camino sin vuelta atrás y que vendrán más iniciativas en la misma dirección. Cartoneros, sin techo, travestis y demás mafias por el estilo, a prepararse.

Left

El centroizquierda no kirchnerista resolvió de distintas formas su posicionamiento frente al Gobierno. Hay un sector que encabezan el diputado Martín Sabbatella y la línea de la CTA de Hugo Yasky que no tiene complejos en reconocer cuando está de acuerdo con una iniciativa oficial por más resistencias que genere. Sucedió con la Resolución 125 y se repite ahora, con la utilización de las reservas para pagar la deuda.

En cambio, el bloque de Pino Solanas y los alineados en la CTA con Víctor De Gennaro y Claudio Lozano consideran que nada que pueda venir de este Gobierno es bueno y desde allí basan su construcción política. Respecto del pago de la deuda, eligieron un desvío: sostienen que antes que pagar se debe investigar cuál parte de la deuda es legítima, un planteo que se había dado años atrás y la clase política había cerrado con los sucesivos canjes de bonos.

Esta semana este grupo organizó una movilización al Congreso a la que se sumaron desde el GEN de Margarita Stolbizer hasta varias agrupaciones de la izquierda más dura como el MST y la Corriente Clasista y Combativa. El Partido Obrero dijo que no porque le vetaron orador y consigna. Aunque pueda parecer un arco heterogéneo, estas agrupaciones ya coincidieron en el apoyo a las entidades ruralistas durante la discusión por la 125, lo que muestra los bandazos a los que los lleva a veces buscarle el punto al Gobierno.

Micrófono en mano, Solanas dijo que el pago de la deuda le daba “asco”. “No vamos a pagar nada”, había proclamado Vilma Ripoll. ¿Nace un frente “amplio”? El acercamiento no parece el más recomendable frente a la casquivana clase media porteña, donde Solanas mantiene buena imagen y se mantiene en un potencial aspirante a la jefatura de la ciudad. “Es que veníamos juntos de la audiencia pública que se hizo en el Congreso por este mismo tema”, explicaban cerca de Pino. “Es cierto que por ahí no fue lo más prudente mostrarnos en el mismo escenario y no lo digo únicamente por motivos de conveniencia, es que no pensamos lo mismo”, agregaba.

Closet

Frente a una oposición mayoritaria cada vez más derechizada, el oficialismo imagina avanzar en una agenda parlamentaria de corte progresista que le permita reencontrarse con aquellos sectores transversales que supieron en algún momento tenerle simpatía y que, imaginan, ahora se encuentran sin rumbo fijo. El matrimonio gay, autorización del aborto en casos de riesgo para la salud o violación y la reforma a la Ley de Entidades Financieras para darle una nueva dirección al crédito, están en carpeta.

La discusión, sin embargo, no será sencilla. En el kirchnerismo reconocen que no están todos de acuerdo con las iniciativas. Incluso, la Presidenta se manifestó públicamente contra el aborto. “Pero vamos a impulsarlas”, prometían en la jefatura de los bloques oficialistas.

Ante el embrollo en el que cayó el Congreso en las últimas semanas, a propósito de la utilización de las reservas y los sucesivos recursos judiciales –que promete continuar “recargado” a partir del lunes–, no estaría mal la apertura de un debate franco sobre temas que “la gente” pueda sentir más próximos a sus preocupaciones. Las discusiones seguramente dividirán internamente los bloques, transparentando las diferencias de criterios entre sus integrantes. Ante el hecho concreto, estar más a la derecha o más a la izquierda debería abandonar el terreno de la mera especulación de marketing electoral para dar paso a las convicciones.

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03/04/2010 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario