America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

Israel: salvajismo tolerado


Foto: Agencia EFE

El cruento asalto emprendido antenoche por militares israelíes contra una flotilla de seis embarcaciones que se proponía llevar ayuda humanitaria a la cercada población de Gaza –que dejó un saldo de 19 activistas muertos y decenas de heridos– es consecuencia de los inaceptables márgenes de impunidad que Estados Unidos y Europa occidental han otorgado al régimen de Tel Aviv para que cometa toda suerte de crímenes de guerra, atropellos y violaciones a los derechos humanos, no sólo contra los palestinos, prisioneros en su propia tierra, sino también contra cualquier expresión de solidaridad para con ese infortunado pueblo. Los gobernantes israelíes saben que pueden cometer cualquier delito, en cualquier lugar del mundo, sin que ello les acarree consecuencias negativas.

Tal es la circunstancia en la que se produjo la agresión, en aguas internacionales del Mediterráneo, contra la Flotilla de la Libertad, en las que viajaban unos 700 integrantes de organizaciones humanitarias de varias nacionalidades –turcos, principalmente– y que transportaba cerca de 10 mil toneladas de ayuda humanitaria (alimentos, medicinas, material educativo y de construcción) a la franja de Gaza, la cual padece un despiadado bloqueo por parte de Tel Aviv.

Como es su costumbre, la propaganda oficial israelí presentó a los agredidos como agresores y los acusó de haber atacado, golpeado y apuñalado a los efectivos castrenses que tomaron por asalto las embarcaciones y dispararon indiscriminadamente contra quienes se encontraban en ellas.

Tales falsificaciones propagandísticas muestran claramente que el ataque contra las embarcaciones humanitarias no fue un caso aislado de descontrol, sino consecuencia de una decisión de Estado a la que no se le puede ver más propósito que descarrilar los esfuerzos diplomáticos que venían realizándose con miras a aliviar, así fuera en una mínima medida, la ocupación depredadora en Cisjordania y el cerco israelí contra Gaza, cuya población ha venido padeciendo actos de genocidio que evocan, de manera inevitable, la circunstancia terrible de los judíos que fueron hacinados y masacrados por los nazis en el gueto de Varsovia.

En esta perspectiva, las balas que segaron la vida de más de una decena de activistas pro palestinos habrían ido dirigidas en última instancia, y en forma por demás certera, contra la política hacia Medio Oriente emprendida por la administración de Barack Obama.

La indignación mundial generada por la agresión contra la Flotilla de la Libertad, caracterizada por gobiernos y organizaciones sociales como un acto de terrorismo de Estado, no basta, sin embargo, para poner un alto a la impunidad con la que se ha conducido desde siempre el gobierno israelí. Las manifestaciones y las muestras de repudio contra las acciones criminales de ese régimen parecen haber generado un umbral de tolerancia que permite a Tel Aviv proseguir con sus crímenes de guerra, incluso en medio del rechazo planetario.

Este fenómeno hace necesario redirigir los esfuerzos sociales de solidaridad hacia los palestinos y reformularlos en exigencias concretas dirigidas a los gobiernos de Estados Unidos y Europa occidental: las notas diplomáticas deben ser remplazadas por sanciones políticas y económicas concretas, así como por acciones judiciales orientadas a llevar a los gobernantes de Israel a las instancias internacionales de justicia. Cabe recordar, en este punto, la doble vara que ha caracterizado la conducta de las naciones ricas de occidente, las cuales arrasaron a Irak y a Serbia, y sometieron a juicio a sus ex gobernantes, por atrocidades no muy distintas de las que Israel ha cometido en la Palestina ocupada y en otras partes del mundo.

Si Washington y la Unión Europea permiten que quede impune la agresión criminal, perpetrada en aguas internacionales, contra las embarcaciones civiles que se dirigían a Gaza en una misión humanitaria, anularán con ello sus discursos a favor de la legalidad internacional, los derechos humanos y la justicia, y el mundo avanzará no hacia la civilización, sino hacia el salvajismo.

La JORNADA – EDITORIAL

http://www.jornada.unam.mx/2010/06/01/index.php?section=edito

01/06/2010 Posted by | General, Politica Internacional, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

“Señales de discriminación”


LA PRESIDENTA MOSTRO PREOCUPACION POR LA SITUACION DE LOS INMIGRANTES

En su discurso en el foro anual de la Alianza de las Civilizaciones, Cristina Kirchner puso de relieve la situación de los inmigrantes en los países desarrollados y reiteró la necesidad de un Estado Palestino reconocido.

En su discurso ante el tercer foro anual de la Alianza de las Civilizaciones, la Presidenta decidió hacer una advertencia sobre las “señales preocupantes en cuanto a la discriminación de inmigrantes” que están recorriendo una Europa signada por la crisis económica. “No puedo dejar de señalar consideraciones políticas, observaciones de cosas que están sucediendo en el mundo, fundamentalmente en los países desarrollados. Señales preocupantes en cuanto a la discriminación de inmigrantes”, dijo en el Museo de Arte Moderno de Río de Janeiro, Brasil, sede de la cumbre. Durante su discurso, CFK habló de la Argentina como un ejemplo de “convivencia” entre las distintas comunidades, a la que consideró un producto no sólo de la “tolerancia” sino, sobre todo, “de la integración y la asimilación sin perder las identidades”. Luego aseguró que “la construcción de la paz” en Medio Oriente estaba vinculada con “anhelos aún irresueltos”. Se refería al “reconocimiento internacional del Estado Palestino y el derecho de Israel a vivir en fronteras internacionales reconocidas”.

La Presidenta dedicó la mayor parte de su exposición, que pronunció ayer al mediodía, a profundizar en lo que es la línea central de la Alianza de Civilizaciones. Se trata de una iniciativa estratégica de las Naciones Unidas que busca promover un “encuentro en el mundo occidental y el mundo árabe musulmán”. Con ese telón de fondo, se entiende que CFK haya cuestionado la reciente legislación francesa que impone la prohibición de la burka, el velo integral que usan algunas mujeres de religión musulmana. “Rechazo aquellas legislaciones que impiden que una mujer, un miembro de una determinada comunidad religiosa, pueda usar sus vestimentas de acuerdo con sus identidades y su religión. Habrá que preguntarse por qué razón alguien quiere tener esta demostración de pertenencia. ¿No será, tal vez, porque no se siente integrado y aceptado en un todo por esa comunidad?”, se preguntó en voz alta.

Aparte de exhortar a la “integración y la asimilación” de los inmigrantes, CFK puso como ejemplo la experiencia argentina en la conformación de una identidad nacional a través de la educación pública a fines del siglo XIX. “Millones de argentinos son descendientes de árabes y tenemos la quinta comunidad judía a nivel internacional”, contó a los presentes. Luego dio otro ejemplo para probar su teoría de lo integrado que está el país. “A punto tal que descendientes de árabes han alcanzado la primera magistratura y también ciudadanos de origen judío se desempeñaron y desempeñan al frente de los estados federales argentinos, los más altos cargos, como puede ser el de gobernador. Quien les habla es nieta de inmigrantes europeos”, argumentó CFK.

Siguiendo con esa línea argumental que consideraba la Argentina como un modelo a imitar, CFK dijo que pertenecía a una “sociedad con una diversidad y una pluralidad pocas veces vista”. “Pertenezco a un país que ha cumplido hace pocos días 200 años, un país que se ha conformado esencialmente por corrientes migratorias. Las primeras, de origen europeo, pero también de otros lugares del Asia, también de Latinoamérica, del Medio Oriente”, señaló. Luego volvió a referirse a las “diferencias étnicas o religiosas que constituyen vallas para el desarrollo”, lo que la llevó a involucrarse otra vez con el conflicto palestino-israelí.

La mención al largo conflicto que atraviesa lo que en otros tiempos fue Palestina la obligó a referirse al fenómeno del terrorismo. CFK lo consideró un fenómeno de carácter político, luego llamó a trabajar para “quitarles argumentos” a quienes intentan convertir al terrorismo en la expresión de una religión determinada. “Tenemos que construir un mundo diferente donde las diferencias étnicas o religiosas no constituyan vallas para el desarrollo y la integración de las sociedades. La constitución de un Estado palestino, su reconocimiento a nivel internacional, el derecho de Israel a vivir en fronteras internacionalmente reconocidas y en paz, serían uno de los elementos que contribuirían a esta Alianza de las Civilizaciones y a un mundo de paz”, exhortó.

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29/05/2010 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , | 1 comentario

Rafael Correa: Gobierno colombiano quiere convertir a América Latina en un nuevo Medio Oriente


El presidente ecuatoriano aseguró en entrevista exclusiva con teleSUR que su país está mejor preparado para repeler un eventual ataque contra su sobernaía territorial. Consideró que es necesario estar atentos para que América Latina no sea convertida en un nuevo Medio Oriente

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, aseguró que su país sabrá responder ante cualquier ataque contra su soberanía territorial, como el perpetrado por Colombia contra ese país en marzo de 2008, cuando se dio muerte al número dos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Raúl Reyes, junto a otras 25 personas.

En entrevista concedida a teleSUR, Correa se refirió a lo expresado por dos candidatos a la presidencia de Colombia en un debate televisado el pasado domingo, en el que aseguraron que sí ordenarían un bombardeo contra cualquier país, incurriendo así una nueva escena de extraterritorialidad del conflicto armado colombiano.

Correa dijo ante esa eventualidad que cualquier fuerza extranjera que pretenda atacar a Ecuador encontrará a un país mucho mejor preparado que en marzo de 2008, “cuando fuimos atacados a mansalva” por Colombia.

“Es una profunda pena de aquellos que juegan a emperadorcitos y quieren convertir a América Latina en un nuevo Medio Oriente, pero, en todo caso, la próxima vez encontrarán al Ecuador mucho mejor preparado, sabremos responder”, dijo El mandatario ecuatoriano en su diálogo con teleSUR.

“Si somos agredidos, si somos bombardeados, tendríamos que responder. Somos un país de paz, pero tampoco somos ningunos tontos y tenemos nuestra dignidad”, añadió el jefe de Estado ecuatoriano.

A continuación teleSUR ofrece el texto íntegro de la entrevista:

El tema petrolero sobre el cual usted ha emitido algunas opiniones ¿Qué sucede con las trasnacionales? Usted dice que hay que poner orden en el sector ¿Qué es poner orden en el sector?

Hemos puesto bastante orden, pero todavía falta mucho por hacer. En verdad eso ha sido un atraco completo, siempre en función de las trasnacionales, realmente indigna.

Por decirles algo, de cada 100 barriles de petróleo, en los famosos contratos de participación, 18 quedaban para el país y 82 se llevaban las petroleras. Esos contratos fueron firmados a inicios de los (años) 2000, cuando el precio del petróleo estaba a 16 dólares y nos daban cuatro o cinco dólares por barril. Subió luego el precio del barril a 50 o 60 dólares y nos seguían dando los mismo cuatro o cinco dólares.

Entonces, cuando les metemos una nueva Ley, que les obliga a, primero repartir 50 por ciento y 50 por ciento las ganancias extraordinarias y, en mi Gobierno, las ganancias extraordinarias 99 por ciento para el país y uno por ciento para las petroleras, para compensar en algo los cuatro o cinco años en los que no habían dado plata al Estado, ahí si nos demandan ante el CIADI alegando que se produce una ruptura del equilibrio económico en los contratos. ¿Y antes? Cuando ganaban en exceso, ahí no había ruptura del equilibrio económico.

Entonces, hay un permanente abuso hacia el país. Se les dijo “queremos ir a contratos de prestación de servicios, es decir, el petróleo es nuestro de acuerdo a la Constitución, vengan ustedes extraíganlo y les pagamos una tarifa por barril”, bueno, ya llevamos más de dos años negociando esto y le dan largas, pérdidas de tiempo y cada día que pasa son millones que deja de ganar el país. Así que ya les dimos, no me gusta hablar de ultimátums, de amenazas, pero si una advertencia, un mensaje muy claro, no estamos jugando aquí.

Estoy preparando una Ley para facilitar expropiaciones y nacionalizaciones para enviarla a la Asamblea Nacional y, con ese instrumento, pues haremos lo que tenemos que hacer en el momento apropiado.

¿Ha tenido respuestas a ese anuncio, digamos desde el punto de vista de las trasnacionales? Porque respuestas mediáticas, por supuesto, han salido los defensores de las trasnacionales.

Sólo respuestas mediáticas, ahora, en honor a la verdad, aquí ha habido grandes fallas de parte del equipo ecuatoriano, el enemigo está adentro. Le pasó lo mismo a Venezuela y al proceso bolivariano. Tenemos una serie de vendepatrias, que son asalariados de las trasnacionales, que nos han hecho cometer errores, que han filtrado información, que han dilatado procesos, etcétera. Hemos depurado en algo el sector petrolero, pero falta mucho por hacer, tenemos enemigos adentro, no sólo estamos negociando con las trasnacionales sino que tienen asalariados, personas vinculadas con intereses que no responden al país sino a estas compañías.

¿Cuáles son los términos de la Ley que va a llevar a la Asamblea Nacional?

Básicamente una Ley muy corta, que en determinados nos permita expropiar. Expropiar no significa confiscar, confiscar significa tomar por la fuerza sin la correcta compensación económica. Aquí le vamos a compensar económicamente, pero sino quieren adaptarse a los términos del país, pues que les vaya bonito, no los necesitamos.

Aún si los necesitáramos, más necesitamos nuestra dignidad y nuestra soberanía.

A propósito de petróleo, Presidente ¿Cómo le ha ido al Ecuador con la propuesta del Yasuní-ITT?

En términos formales, extraordinariamente bien. En términos prácticos, hasta ahora vemos 20 centavos. Aquí nuevamente la doble moral internacional, la diferencia entre los discursos y los hechos, todo el mundo aplaudió la propuesta, todo el mundo felicitó al Ecuador, pero hasta ahora vemos 20 centavos.

Yo voy a dar hasta julio de 2011, en caso de no ver resultados concretos, utilizaremos el plan B que es explotar con todos los cuidados ambientales y sociales ese petróleo, que es la mayor reserva de crudo comprobada en el Ecuador. Tal vez la audiencia, el público, no conoce lo que es la iniciativa Yasuní-ITT, son las mayores reservas, más de 900 millones de barriles de petróleo, pero que están en una zona muy sensible ecológicamente, el Parque Nacional Yasuní.

Nosotros hemos propuesto al mundo dejar ese petróleo bajo tierra y con ello evitar el envío a la atmósfera de más de 400 millones de toneladas de CO2, cuyo valor de mercado serán de alrededor de cinco mil millones de dólares y nosotros estamos pidiendo unos tres mil 500 millones de dólares, la mitad del valor presente neto de esas reservas.

El mayor contribuyente, el que mayor sacrificios hace es el Ecuador. Financieramente lo que más nos conviene es explotar ese petróleo, pero queremos colaborar para evitar al menos el aceleramiento del cambio climático, el cual no ha sido causado por los países pobres, sino por los países ricos. Pero exigimos corresponsabilidad al resto del mundo, si no hay esa corresponsabilidad, tendremos que extraer ese petróleo.

Yo no lo había escuchado a usted decir que realmente existe un plan B ¿Qué tan cerca podríamos estar de que Ecuador explote esa reserva?

Estamos claros, esa es la resolución de Petroecuador del marzo o junio de 2007. Primero proponer al mundo corresponsabilidad, y en caso de no obtener ninguna respuesta, explotar ese petróleo. Siempre se ha continuado con los estudios, dicho sea de paso, que la unidad para explotar el ITT tiene más de 20 años en Petroecuador.

Tenemos una campaña mediática que nos acusa de querer engañar a los ecuatorianos, que siempre ha sido nuestra primera opción explotar el ITT y que por eso hemos continuado con los estudios, pero más de 20 años tiene esa unidad y así es nuestra prensa. Sí hubiéramos querido explotar ese petróleo para qué nos hubiéramos complicado tanto presentando una iniciativa.

De verdad queremos que tenga éxito esa iniciativa, pero tampoco podemos ser los tontos útiles del planeta. Esos seis mil o siete mil millones de dólares, valor presente neto de ese yacimiento, los necesita el pueblo ecuatoriano y, en caso de no haber corresponsabilidad, como insisto, como lo he dicho desde un principio, vamos a explotar ese petróleo de la forma más responsable posible a nivel ambiental y social.

El tratar de resolver el problema de lo que usted llama el enemigo interno le costó a Venezuela no sólo un golpe de Estado, sino un sabotaje petrolero ¿Está consciente, como presidente del Ecuador, de las consecuencias que esto puede tener?

Estoy muy consciente, hemos aprendido mucho de la experiencia venezolana. Yo admiro muchísimo al presidente Chávez y al Gobierno bolivariano, porque no sé cómo en el año de 1998 pudo luchar contra todo y contra todos en condiciones tan adversas. Él abrió muchos caminos, de Estad

nosotros hemos tenido un poco menos difícil la cosa y hemos aprendido de las experiencias muy duras del proceso bolivariano.

Nunca podemos excluir esa posibilidad, más que de un golpe de Estado, un sabotaje petrolero, aunque tampoco podemos excluir los golpes de Estado en América Latina, sino veamos a Honduras. En todo caso, creo que no es tan probable esa posibilidad y estamos tomando todas las precauciones posibles.

Se dio un nuevo debate de los candidatos a la presidencia de Colombia, de sus vecinos, y una de las preguntas que les hacían los periodistas es que si volvería a atacar Ecuador como en los hechos que ocurrieron el 1 de marzo de 2008. Dos de esos candidatos dijeron que sí. Unos de ellos que no. ¿Cuál sería su respuesta frente a esa posición de la extraterritorialidad del conflicto colombiano?

Es una profunda pena de aquellos que juegan a emperadorcitos y quieren convertir a América Latina en un nuevo Medio Oriente, pero, en todo caso, la próxima vez encontrarán al Ecuador mucho mejor preparado, sabremos responder.

¿Usted esperaría un ataque así de Colombia, cuando dice que estaría mejor preparado Ecuador, a qué se refiere exactamente?

Bueno, cuando nos atacaron a mansalva el 1 de marzo de 2008 nuestros radares no funcionaban, nuestra aviación prácticamente no existía, comunicaciones no teníamos. Todo eso hemos ido mejorando para, insisto, jamás agredir, pero si defender dignamente el territorio patrio.

En todo caso, yo le recuerdo a Venezuela y al mundo todas las palabras de disculpas, de perdón del presidente Álvaro Uribe, y vienen los sucesores del presidente a decir estas barbaridades, pues uno ya no sabe qué pensar. Y recuerden, esa clase de gente en el Gobierno más siete bases militares estadounidenses en Colombia, imagínense el peligro para la región.

Todo eso atenta al derecho internacional, al derecho americano.

¿Ecuador repelería ese ataque?

¿La próxima vez? Por supuesto. Si somos agredidos, si somos bombardeados, tendríamos que responder. Somos un país de paz, pero tampoco somos ningunos tontos y tenemos nuestra dignidad.

Se han dado pasos, por lo que se ve públicamente, en un restablecimiento de las relaciones con Colombia. Sin embargo, lo que ustedes han pedido como Gobierno no se ha dado. ¿Cuál es el límite allí, es decir, esa información supuesta en los presuntos computadores de Raúl Reyes?

Yo creo que eso evidencia toda la farsa que se armó al respecto. Primero nos bombardearon, cuando reaccionamos con toda energía, se inventaron esta farsa de los computadores, de los vínculos con las FARC. Bueno ayúdennos a darle a conocer al mundo toda ésta información.

Hemos pedido copia de los supuestos discos duros de las súpercomputadoras que sobrevivieron al ataque de Angostura, que en caso de que existieran, fueron robadas de territorio ecuatoriano, en otro nuevo delito. Pero no las dan, ese es uno de los requisitos que hemos puesto para restablecer totalmente las relaciones diplomáticas. Todos queremos saber la verdad, que nos den copias completas de esos discos duros para que el mundo sepa quiénes son los socios de las FARC.

¿Por qué no las dan, usted qué cree?

¿Usted por qué se imagina? Puede ser que no existan, puede ser que tengan información que los comprometa a ellos mismos ¿Por qué? El que no debe, nada teme ¿Por qué no nos dan los discos, si en base a eso montaron un campaña de desprestigio contra Ecuador?

¿Las relaciones con Colombia se mantendría en los mismos términos que hasta ahora, Presidente, mientras eso no se resuelva?

Mire, nosotros, nuestros requerimientos no dependen de personas, dependen de principios. Hemos pedido la información sobre el más grave bombardeo de la historia de América Latina, sin precedentes, con bombas inteligentes, sin una declaración de guerra, sin absolutamente nada. En el momento, yo le diría las mejores relaciones bilaterales con un Gobierno al que considerábamos amigo, entonces hemos pedido conocer los pormenores de ese bombardeo terrible.

Por ejemplo, hay versiones de que los aviones colombianos no pueden lanzar esas bombas inteligentes y de origen estadounidense. Queremos saber qué contenían los famosos computadores que sobrevivieron milagrosamente al ataque, queremos información, saber la verdad y que el mundo la sepa. Eso es independiente de quién esté gobernando Colombia, nosotros respondemos a principios y mientras no nos den ésta información, pues no podremos restituir en su totalidad las relaciones diplomáticas entre los dos países.

¿Hablaron sobre ese temo con el subsecretario Valenzuela que estuvo tan sólo hace unos días en Quito?

No, hasta donde yo recuerdo, no tocamos el tema de Colombia. Hablamos de otros temas, de hecho toda la entrevista fue filmada por los medios de comunicación, así que ustedes pueden ver todos los detalles de la conversación.

¿Puede Ecuador tener una relación cordial con Estados Unidos? Usted dijo que tenía empatía con la señora Hillary Clinton.

Creo que hemos tenido una relación cordial, pero hacemos lo que cualquier país soberano haría y lo que el propio Estados Unidos haría. Por ejemplo, la base aérea de Manta, yo dije claramente: “Yo extiendo el contrato de la base militar estadounidense en Manta, si ellos me permiten poner una base ecuatoriana en Miami”. Nunca me respondieron y se acabó la base estadounidense en Manta.

Estamos haciendo lo que cualquier país soberano, empezando por Estados Unidos, haría. Así que no veo por qué eso puede entorpecer las relaciones entre los dos países.

Usted, en ese mismo sentido, pidió que su Gobierno hiciera un informe sobre los derechos humanos en Estados Unidos, toda vez que el de los Estados Unidos incluyó al Ecuador como un país que viola los derechos humanos ¿Cómo va ese informe?

Sí molesta que en el siglo XXI todavía haya autodenominados árbitros del bien y del mal, países y Gobiernos que se creen por encima y moralmente superiores al resto. Nos hizo el Departamento de Estado un informe sobre derechos humanos que probablemente es inercia de los Gobiernos republicanos, algo que probablemente ni el presidente Obama ni la señora Clinton controlan, en el que se señaló que en Ecuador no se respetaban los derechos humanos.

Hasta donde yo sé, en Ecuador no se permite la tortura, en Estados Unidos sí. Hasta donde yo sé, en Ecuador no está permitida la pena de muerte, en Estados Unidos sí. Hasta donde yo sé, Ecuador no ha bombardeado ningún país, Estados Unidos sí, sino vaya a ver Irak, etcétera. Entonces estamos preparando también un informe sobre la situación de los derechos humanos en Estados Unidos.

Con la misma solvencia, capacidad de atribución que ellos tienen, como país soberano podemos hacer un informe sobre los derechos humanos en Estados Unidos.

Es contradictorio que se mantengan buenas relaciones con Estados Unidos y buenas relaciones con Venezuela, si Venezuela es un país que denuncia el imperialismo.

Ecuador también denuncia el imperialismo, en el momento que sepa que Estados Unidos, o cualquier otro país, está interviniendo en la política interna ecuatoriana o auspiciando un golpe de Estado, le aseguro que sabremos responder soberana y dignamente, como lo hace Venezuela.

Nosotros no combatimos países, ni pueblos, ni personas. Combatimos acciones, actitudes, políticas nefastas y las denunciaremos con toda nuestra energía, como lo hace Venezuela.

Un párrafo, una frase de un intelectual colombiano, Hernán Calvo Ospina, que dice que Ecuador reforzó su presencia militar en la frontera con Colombia luego del ataque de marzo de 2008, pero con fuerzas especializadas en contrainsurgencia, con equipos especialmente prácticos para enfrentar fuerzas irregulares como las guerrillas colombianas.

Él está un poco equivocado, en verdad siempre hemos tenido gran cantidad de efectivos en la frontera, porque Colombia tiene totalmente abandonada su frontera sur, no hay presencia del Estado colombiano, eso es lo que no dicen los medios de comunicación corruptos a nivel internacional.

Nosotros tenemos 13 destacamentos militares en la frontera norte, Colombia tiene tres, cuando el problema supuestamente es de ellos. Entonces ¿Qué pasa ante la ausencia del Estado colombiano en su frontera sur? Eso es paraíso para todos los grupos irregulares, Águilas Negras, paramilitares, FARC, ELN, para bandas organizadas, que entran al territorio ecuatoriano, secuestran a ciudadanos ecuatorianos y van a refugiarse en territorio colombiano, ya están cobrando las llamadas vacunas.

Por eso hemos tenido que reforzar mucho más nuestra frontera norte con militares y policías, no necesariamente para repeler un potencial ataque del Ejército colombiano, que muy difícilmente se daría en caso de conflicto de esa forma, porque no hay objetivos militares importantes en la frontera.

Valga la oportunidad que si seguimos la doctrina totalmente antijurídica, abusiva, contraria al derecho internacional, que esgrimieron dos de los candidatos presidenciales de Colombia en el debate del pasado domingo, la principal perjudicada sería Colombia, porque con ese argumento, porque cuando secuestren a un ecuatoriano y lo vayan a ocultar del lado colombiano, pues iríamos a bombardear también ese sector, y lo mismo pudiera hacer Venezuela, Nicaragua, Brasil, Argentina.

Entonces, ojalá prime la sensatez y todos actuemos bajo el imperio de la Ley.

¿Las relaciones entre Venezuela y Ecuador, al día de hoy, cómo las calificaría?

Yo creo que no pueden ser mejores, son tremendamente fraternas. Lo más importante son esos principios, esa visión que compartimos, la búsqueda de esa Patria Grande que soñó el propio Bolívar, que mantuvieron también, en sus ideales, intelectuales de la talla de José Martí, de Eloy Alfaro en Ecuador, etcétera.

Pero ya, en lo puntual, en lo concreto, hay grandes avances, tenemos mucha cooperación energética, petrolera, etcétera, entonces creo que las relaciones no pueden ser mejores.

Cooperación en materia de seguridad, Presidente, en ese frente común contra agresiones.

En esa área tal vez tenemos que profundizar un poco, pero ya no sólo con Venezuela sino con el ALBA y Unasur, ya no es posible que candidatos presidenciales de países muy respetables todavía se atrevan a decir que atacarían cualquier nación si así ellos creen que sería conveniente para la seguridad de su propio país. Cuidado y nos convierten a América Latina, y particularmente a Suramérica en otro Medio Oriente. Hay que estar muy atentos, la paz es tal vez el bien más preciado de nuestra América.

¿Hasta dónde podría llegar esa cooperación en materia de seguridad. Cuál es su imaginario en ese sentido?

Ya está establecido en la Unasur el Consejo de Defensa, ya hay políticas de defensa coordinadas comunes. Estamos construyendo estadísticas para tratar de controlar el gasto de defensa, pero con mediciones equivalente porque en este momento son demasiado heterogéneas y no son comparables.

Pero sí, tenemos que ir a cosas más contundentes, establecer códigos de conducta, sanciones a naciones que agredan a otros países de la región , para, insisto, preservar el bien más preciado que tiene la región que es la paz.

¿Le toca defenderse de la amistad con el presidente Hugo Chávez?

No tengo que explicar a nadie por qué tengo estimación a ciertas personas, en este caso al presidente Chávez, como le tengo un gran cariño a Cristina Fernández, a Lula da Silva, a Evo Morales, no tengo que darle explicaciones a nadie.

Peor aún, pero imagínense al nivel de entreguismo que estamos llegando, que tenemos que explicarle a nuestras élites y a los medios de comunicación, que son los voceros de las élites, por qué tenemos relaciones fraternales con países latinoamericanos. Es un absurdo, entonces me rehúso a dar explicaciones.

Y cuando critican las relaciones con el presidente Chávez, conociendo al presidente Chávez y su Gobierno y cómo está transformando a Venezuela, lo único que nos da es una piadosa tristeza, pero no nos vamos a tomar la molestia de contestarle a esos medios de comunicación.

¿Le molesta que lo comparen con el presidente Chávez?

Por el contrario, hasta me halaga, le insisto, si no entiendo cómo el presidente Chávez en el año de 1998 comenzó solito este proceso de transformación que después se encendió como llama en la pradera y sobrevivir, teniendo que soportar obstáculos enormes, por ejemplo, el golpe de Estado de abril de 2002. Es decir, que el presidente Chávez tiene mi profunda admiración.

¿Desde el punto de vista simbólico, qué representa para usted como ciudadano latinoamericano esta fecha, la del Bicentenario?

Es medio cabalístico. Hace 200 años se dio la Independencia política y nos encontramos dos siglos después a nuestros pueblos luchando por la definitiva y real independencia, en lo económico, en lo social y en lo cultural, no sólo la Independencia política que tal vez se dio formalmente hace dos siglos.

Yo creo que es muy simbólico aquello, que 200 años después encuentran a nuestros pueblos, al igual que la luchas por la Independencia política, luchando con toda decisión por nuestra segunda y definitiva Independencia.

¿Los enemigos siguen siendo los mismos?

Casi los mismos. Allá en el siglo XIX era, sobre todo, el imperio español. Aún existen imperialismos, hay cosas muy similares, los vendepatrias a los que no les importar ser colonias de quien sea. Sí, hay semejanzas con la lucha de hace dos siglos.

Pero también hay diferencias, en el siglo XXI no se necesitan botas ni cañones para dominarnos, sino solamente dólares, entonces debemos lograr nuestra independencia económica.

Usted tiene una gran expectativa con la Unasur ¿La Unasur puede ser ese bloque que haga frente a las pretensiones imperialistas?

Sólo unidos podemos tener éxito. El sueño de Bolívar no es un ideal, es una necesidad de supervivencia, sólo unidos lograremos salir adelante. Hay voces disonantes y hay diferentes ritmos, pero yo creo que la inmensa mayoría de nuestros pueblos, países y Gobiernos, desean una verdadera integración y desean constituir esa Patria Grande.

Nos corresponde a nosotros, como dirigentes de la región, poner toda nuestra energía para acelerar los procesos, no tenemos tiempo que perder, no podemos tomarnos 50 años como la Unión Europea, tenemos que ir más rápido. La buena noticia es que la Unión Europea son 27 países con diferentes sistemas económicos, políticos y distintos idiomas.

Mientras la Unión Europea tendrá que explicarle a sus hijos por qué se unieron, América Latina tendrá que explicarle a los nuestros por qué nos demoramos tanto.

¿Cuál es la diferencia y el enfrentamiento con hay con comunidades indígenas por la Ley de Agua?

No tenemos enfrentamiento con grupos indígenas, con el movimiento indígena como proceso histórico. Yo soy indigenista, conozco el mundo indígena y he trabajado con el movimiento indígena.

Si usted revisa los resultados electorales de los comicios presidenciales de abril del año pasado, la provincia en la que mayor votos sacamos es una de las provincias con mayor cantidad de indígenas en el país. Los indígenas están con nosotros. Cierta dirigencia indígena, de ciertas organizaciones que hacen mucha bulla, pero que no se representan ni a ellos mismos, están contra el Gobierno.

Están defendiendo sus espacios políticos, quieren controlar el agua, ven en peligro sus espacios de poder y esa es la reacción. Que ni Venezuela y el mundo se engañen, tenemos en contra ciertos dirigentes indígenas que tienen una agenda política ilegítima, porque quieren cogobernar sin haber ganado elecciones.

¿Se está resquebrajando la alianza que sostiene a Correa en el poder?

Bueno eso han venido diciendo desde el 15 de enero de 2007, desde el día que asumí, desde antes, de hecho. Creo que hemos logrado sortear muchas dificultades, hemos cometido equivocaciones. Por ejemplo, hicimos alianzas para las anteriores elecciones con grupos que por si solos no hubiesen sacado asambleístas, pero que los pusimos en nuestras listas y luego de ganar las elecciones dijeron “nosotros somos independientes”.

Hay los oportunistas de siempre, que quieren estar con las ventajas del Gobierno pero diferenciarse de Correa, como en Venezuela buscan diferenciarse de Chávez. Eso es deslealtad.

Recuerden que nuestro proyecto político fue bastante espontáneo, de ciudadanos que estábamos hartos de la clase política. Eso nos ha traído problemas y, por supuesto, se dan tensiones como el juicio al Fiscal que, lo he dicho, me pareció un apresuramiento porque el Fiscal se va en cinco o seis meses, cuando cambien todas las autoridades. Eso va a pasar a la antología de la ingenuidad política, entonces hemos pagado derecho de piso.

El mayor peligro que tenemos ahora son nuestras propias contradicciones, yo veo el camino muy libre, aunque en América Latina nunca se sabe. No tenemos oposición de peso, no vemos una oposición armada con un discurso claro que pueda contraponerse al proyecto de Revolución Ciudadana.

El mayor enemigo está en nosotros mismos y eso lo he venido repitiendo siempre. El izquierdismo infantil, el ecologismo infantil, en indigenismo infantil y todas estas ingenuidades que les he manifestado. Así que tenemos que aprender en la marcha y prepararnos mucho más para no cometer errores y no ser, como le decía, nuestros propios enemigos.

teleSUR/MFD

23/04/2010 Posted by | General, Medio Ambiente, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , | Deja un comentario

Noam Chomsky y Latino América – Subtítulos en español


Interesante análisis sobre Latino América de este gran politólogo norteamericano…muy claro y explícito. NO TE LO PIERDAS…

Marianike

01/03/2010 Posted by | General, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized, Videos | , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Nueva ofensiva de Estados Unidos sobre los pueblos de América



Yankees go home!

Ana Esther Ceceña y Humberto Miranda

Rebelión

Aunque parece ya lejano porque ocurrió en marzo de 2008, el presunto ataque colombiano a Ecuador en la provincia de Sucumbíos marcó el inicio de un nuevo ciclo dentro de la estrategia estadounidense de control de su espacio vital: el continente americano. No se trató de un hecho aislado, sino de una primera piedra de un camino que continúa abriéndose paso.

En aquel momento se desplegaban iniciativas de creación de plataformas regionales de ataque bajo el velo de la guerra preventiva contra el terrorismo. Pero si en Palestina y el Medio Oriente había ya costumbre de recibir las ofensivas del Pentágono desde Israel, y aderezadas con sus propósitos particulares, en América no había ocurrido un ataque unilateral de un Estado a otro “en defensa de su seguridad nacional”.

El ataque perfiló las primeras líneas de una política de Estado que no se modificó con el cambio de gobierno (de Bush a Obama) sino que se adecuó a los tiempos de la política continental que, en esa ocasión, dio lugar a un airoso reclamo de Ecuador, secundado por la mayoría de los presidentes de la región en la reunión de Santo Domingo.

Prudentemente se detuvo esta escalada militar para bajar las tensiones y dar paso al cambio de gobierno en Estados Unidos, pero la necesidad de detener el crecimiento del ALBA y la búsqueda de caminos seguros para intervenir en la región, sobre todo frente a Venezuela, Ecuador y Bolivia, llevó nuevamente a Estados Unidos a involucrarse en proyectos desestabilizadores o directamente militaristas.

Nuevas formas de viejos propósitos. La doctrina formulada por Monroe y reiterada por Kennedy con la Alianza para el Progreso (Alpro), tiene expresiones contemporáneas en el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), la Integración de la Infraestructura Regional de Sudamérica (IIRSA) y el Proyecto Mesoamericano (antes Plan Puebla Panamá), pero también en la creación de una retícula militar que envuelve la región en su conjunto.

La revolución cubana en 1959 generó una cuña de subversión social que puso en entredicho el dominio estadounidense en el continente. La victoria cubana en Playa Girón en 1961, la supervivencia del proceso cubano después de la “crisis de los misiles”, y su permanencia en medio del acoso y las dificultades se constituyeron en un dique simbólico que desde entonces aparece como bastión de esperanza y dignidad, y como posibilidad real frente a la dominación.

Por esta misma razón, Cuba ha sido cuidadosamente separada del resto del continente mediante políticas de “extensión de la democracia” y combate a las tiranías (Alpro) promovidas financieramente a través de la USAID, mediante su expulsión de la Organización de Estados Americanos y mediante la manipulación de los imaginarios hasta convertirla en caso único e irrepetible, con tal éxito que en muchos sentidos el proceso cubano no es incorporado a los análisis sino como experiencia aislada que es a la vez añorada y rechazada por las izquierdas del continente.

Después de Cuba y de las experiencias insurgentes en casi todos los países de América Latina, los procesos democráticos fueron violentamente interrumpidos por dictaduras militares financiadas por la USAID, tan activa nuevamente en nuestros días, y preparadas por la Escuela de las Américas. Se abrió una larga noche para el continente y América volvió a ser, en cierta medida, “para los americanos”.

Las dictaduras se transformaron en neoliberalismo, las riquezas de nuestros países dejaron de ser “patrimonio estratégico de la nación” para convertirse en atractivos de inversión. La ilusión hegemónica de una América unida defendiendo los intereses americanos se encaminó en los tratados de libre comercio.

Los levantamientos contra el neoliberalismo, los tratados regionales, el ALCA y, recientemente, contra los dos megaproyectos de reordenamiento territorial y creación de la infraestructura de la integración energética y el saqueo (Plan Puebla Panamá, crecido hasta el Putumayo incorporando a Colombia, y hoy transformado en Proyecto Mesoamericano, e Integración de la Infraestructura Regional de Sudamérica), obligaron a la inteligencia hegemónica a recolocarse estratégicamente en el continente.

La insuficiencia del mercado como disciplinador general es acompañada por la presencia creciente de las políticas y fuerzas militares en todo el continente. El ethos militar se impone como eje ordenador de la totalidad.

Como una vuelta de tuerca más, las movilizaciones antineoliberales dan lugar a cambios institucionales y experiencias de gobierno contrahegemónicas en Venezuela, Bolivia y Ecuador, y con esto se pone en riesgo, o por lo menos en dificultades, el dominio estadounidense. Con estas nuevas experiencias –que se agregan a la cubana y la reubican geopolíticamente-, no sólo se cuestionan las reglas del juego establecidas sino que grandes extensiones territoriales e inmensas fuentes de recursos empiezan a salir del control hegemónico.

La amenaza de esta confluencia y de su potencial ampliación, los triunfos democráticos, la constitución del ALBA, Petrocaribe y las señales de distanciamiento de las políticas de Washington –encaminadas en múltiples ocasiones por los organismos internacionales-, es asumida como un peligro mayor por los guardianes de la seguridad de Estados Unidos que, independientemente de quien ocupe la presidencia, mantiene una política de estado para defender como hinterland el continente americano y enfrentar desde esta plataforma el juego de competencias con el resto del mundo.

El golpe de Estado en Honduras -uno de los eslabones más frágiles del ALBA-, conducido por un militar hondureño formado en la Escuela de las Américas, tramado en vinculación con la base de Palmerola, consultado con el personal de la Embajada estadounidense y asumido por la oligarquía hondureña -que si existe es por el auspicio de los intereses de EEUU que requieren parapetarse en socios locales-, es el primer operativo de relanzamiento de la escalada iniciada en Sucumbíos.

Como parte de una ofensiva con múltiples variantes, que combina el juego de fuerzas constituidas internamente con intervenciones desde el exterior, que se presenta lo mismo con faceta militar que diplomática, económica o mediática, el golpe en Honduras abre un sendero diferente que pone en riesgo cualquier tipo de procedimiento democrático y deja sentado un precedente perverso. Cómo leer si no la deslegitimación de un gobernante constitucional y legítimo, derrocado por un golpe espurio que violenta la Constitución y las formas democráticas, y que, no obstante, mediante un extraño subterfugio termina siendo acusado de ser él el violador de la Constitución y, por ese mecanismo, es equiparado con el gobierno de los golpistas. Tan defensor como violador de la Constitución es uno como el otro en el esquema de diálogo que se impuso después del golpe y que, de no ser por la movilización popular exigiendo el restablecimiento de la constitucionalidad y rechazando tanto el golpe de Estado como la militarización, ya sería un dato más en la historia.

Honduras no es cualquier país. No solamente es integrante del ALBA y Petrocaribe sino que el gobierno de Zelaya empezaba a hablar de reforma agraria en las tierras que históricamente han sido parte del reino de la United Fruit Company, responsable de muchas masacres. Honduras fue el espacio desde donde se organizó la contrainsurgencia en los años de las luchas revolucionarias centroamericanas y es todavía el espacio de emplazamiento de la base militar estadounidense de Soto Cano o Palmerola, una de las mayores en la región latinoamericana que ha funcionado como cuartel general del Comando Sur desde su creación.

El depuesto gobierno de Zelaya, empujado por la movilización popular que desde hace un año cuestionó la existencia de Palmerola en el II Encuentro contra la Militarización, empezaba a hablar de la recuperación de las instalaciones de esa base. Esto, en un momento de ascenso de la presencia militar estadounidense, de ampliación, reactivación o modernización de sus posiciones en el continente, aceleró sin duda la intervención1 que, evidentemente, responde a intereses económicos y geopolíticos mucho más trascendentes que los de la oligarquía local.

No obstante, a pesar de su gravedad, el golpe en Honduras sólo anuncia lo que se vislumbra para los gobiernos que han osado desafiar al imperio y que no cesan de ser acosados. Honduras resultó atropellado en una búsqueda por alcanzar objetivos de mucha mayor importancia geoestratégica como Venezuela, Ecuador y Bolivia, y constituye ya, independientemente de su desenlace, uno de los soportes de la estrategia en curso.

Honduras constituyó el elemento desencadenador o, mejor, la cortina de humo que dio paso a la reactivación del proyecto interrumpido después del ataque a Sucumbíos: el establecimiento de una sede regional de la llamada guerra preventiva en América, justo al lado del Canal de Panamá y en la entrada misma de la cuenca amazónica pero, lo más importante en términos estratégicos coyunturales, en las fronteras de los procesos incómodos para los grandes poderes mundiales liderados por Estados Unidos.

Mientras la nebulosa levantada por Honduras desvió la mirada, se vuelven a desatar los montajes para acusar de cómplices de las FARC, único grupo reconocido como terrorista por el Pentágono en la región, a los presidentes de Venezuela y Ecuador, pero, sobre todo, se revive un viejo acuerdo entre Colombia y Estados Unidos que otorga inmunidad a las tropas estadounidenses en suelo colombiano y permite la instalación de 7 bases militares estadounidenses que se suman a las seis ya registradas por el Pentágono y por el Congreso en su Base structure report.

El plan de disciplinamiento continental pasa por quebrar geográfica y políticamente las alianzas progresistas y los procesos emancipatorios continentales. En Honduras se trata de introducir una cuña divisoria que debilite y quiebre los potenciales procesos democráticos en Centroamérica, y simultáneamente que se articule con el corredor de contención contrainsurgente conformado por México, Colombia y Perú, al que poco a poco se van sumando otros posibles aliados (ver mapa). La “israelización” de Colombia que se erige como punto nodal, articulada a este corredor, parece estar intentando tender una cortina de separación entre Venezuela, Ecuador y Bolivia, creándoles condiciones de aislamiento relativo, en el plano geográfico. Colombia como plataforma de operaciones enlazada a todo un entramado de posiciones y complicidades que rodean y aislan las experiencias contrahegemónicas y/o emancipatorias para irlas cercenando, disuadiendo o derrotando a medio plazo.2

Pero además de este corredor geopolítico, que además se entrelaza geográficamente con las zonas de mayor riqueza del continente, se puede ubicar otra línea de intervención más sutil que podría establecerse como el eje Miami-México-Bogotá3, en el cual se pretende agrupar una derecha supuestamente endógena, portadora de un pretendido modelo latinoamericano propio frente a las propuestas emancipatorias emergentes. La participación de los grupos anticastristas de Miami y de sus contrapartes en el Pentágono en el golpe de Honduras se hizo evidente tanto en las sorprendentes declaraciones anticomunistas de los protagonistas del golpe, que parecían como salidas de la prehistoria política, como en la aparición en escena de personajes como Otto Reich.

Este conjunto de hechos permite concluir que está en curso un proyecto de recolonización y disciplinamiento del continente completo. Con la anuencia y hasta entusiasmo de las oligarquías locales, con la coparticipación de los grupos de ultraderecha instalados en algunos gobiernos de la región, en América Latina se está conformando mucho más que un nuevo Israel, desde donde el radio de acción se debe medir con las distancias que los aviones de guerra y monitoreo alcanzan en un solo vuelo sin necesidad de cargar combustible; o con los tiempos de llegada a los objetivos circunstanciales, que son muy reducidos desde las posiciones colombianas; o con la capacidad de respuesta rápida ante contingencias en las principales ciudades de los alrededores: Quito, Caracas y La Paz; o con la seguridad económica que les da establecerse al lado de la franja petrolera del Orinoco, equivalente a los yacimientos de Arabia Saudí, y al lado del río Amazonas, principal caudal superficial de agua dulce del continente, al lado de los mayores yacimientos de biodiversidad del planeta, frente a Brasil y con posibilidades de aplicar la técnica del yunque y el martillo, contando con la cooperación de Perú, a cualquiera de los tres países que en Sudamérica han osado desafiar a la hegemonía.

Si bien Honduras muestra claramente los límites de la democracia dentro del capitalismo, el trasfondo de Honduras, con el proyecto de instalación de nuevas bases en Colombia y la inmunidad de las tropas estadounidenses en suelo colombiano, convertiría a ese país en su totalidad en una locación del ejército de Estados Unidos que pone en riesgo la capacidad soberana de autodeterminación de los pueblos y los países de la región. Una base militar estadounidense del tamaño de un país completo y en el corazón de la amazonia.

Todo hace pensar que las acciones desde este enclave militar en América del Sur se dirigirán a los Estados enemigos o a los Estados fallidos, que, de acuerdo con las nuevas normas impulsadas por Estados Unidos, pueden ser históricamente fallidos o devenir, casi instantáneamente, Estados fallidos “por colapso”. Cualquier contingencia puede convertir a un país en un Estado fallido súbito y, por ello, susceptible de ser intervenido. Y entre las contingencias están las relaciones de sus gobernantes con algún grupo calificado como terrorista (es ahí que se explica la insistencia por acusar a los presidentes Chávez y Correa de mantener vínculos de colaboración con las FARC), los conflictos transfronterizos o la penetración del narco.

Una vez decretado el Estado fallido, la intervención puede realizarse desde Colombia, que ya estará equipada para avanzar sobre sus vecinos.

Es de prever la búsqueda de otros emplazamientos militares en el futuro cercano (por lo pronto en Perú, que ya está estableciendo compromisos de operación amplia de tropas estadounidenses en su territorio desde 2006 y con posibilidades de uso de bases en Chiclayo y en la zona del VRAE) combinada con procesos de fortalecimiento de los aparatos de inteligencia y militares en general al interior de los países latinoamericanos. Asimismo, es de esperar que la construcción de los Estados fallidos pasará por estimular deserciones militares, inculpar o corromper altos funcionarios de gobiernos progresistas por vínculos con las actividades criminalizadas por la hegemonía o por la implantación del narcotráfico en barrios marginales de ciudades como Caracas u otras, como herramienta para desatar conflictos y desestabilizar/controlar una región cada vez más rebelde.

A sólo unos meses del ascenso presidencial de Obama, ya resulta ingenuo pensar que existe un cambio en la política estadounidense hacia la región. El esquema de dominación está claro y delineado. Estados Unidos va, como decía Martí, “con esa fuerza más sobre nuestras tierras de América”. Deberá haber una respuesta múltiple, regional, social, solidaria, en bloque. Una respuesta que se extienda desde el Río Bravo hasta la Patagonia y que reditúe a la independencia de nuestras naciones.

500 años de lucha nos han dotado a los pueblos de América Latina de suficiente experiencia para encarar las batallas presentes contra el saqueo, la colonización y las imposiciones de todo tipo. Hoy esa lucha pasa por detener y revertir la militarización y el asentamiento de las tropas de Estados Unidos en Colombia y en todos nuestros países para que los últimos 500 años en rebeldía no hayan sido en vano.

No hay consigna más sensata y oportuna en este momento que la renovada “Yankees, go home”.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=91998

24/09/2009 Posted by | General, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | 1 comentario