America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

Buenos Aires y el país – Mempo Giardinelli (Excelente artículo)


La marcha de protesta del jueves 13 sigue dando que hablar. Y está bien, no hay dudas de que fue una manifestación significativa y a esas demostraciones siempre es necio ningunearlas. El Gobierno bien hará en tomar nota de algunos reclamos.

Por eso no importa si la manifestación fue mayor o menor de lo que muchos esperaban. Fue nutrida y se comprende, porque en realidad no tuvo nada de espontánea. Se preparó muy bien: desde dos semanas antes era notable el papel movilizador de las redes sociales, y además el macrismo –aunque lo niegue– fogoneó entre bambalinas. Lo cual es lógico: gobiernan la ciudad, el año pasado obtuvieron el 60 por ciento de los votos y el intendente Macri tiene ambiciones presidenciales. Habría sido estúpido no operar en las sombras, como ahora lo es negarlo.

Del mismo modo, habría sido más sincero admitir que estuvieron detrás de la marcha. De hecho, TN se pasó toda esa noche aupando a personajes patéticos, como un irrecuperable señor Fernández, el pobrecito señor Bárbaro y el astuto millonario colombiano que es un todo terreno para definiciones apocalípticas, hasta que “recibieron” una llamada dizque espontánea del señor Macri.

Eso explica que la inmensa mayoría de los manifestantes fueron contra el gobierno nacional, pero no dijeron una sola palabra de la censura a los maestros porteños, la desatención hospitalaria o el negociado del Hospital Borda, y nada de los subtes abandonados, ni la mugre y la contaminación de todo tipo que impregna a Buenos Aires. Con todo lo cual estoy diciendo que fue un fenómeno, una vez más, porteño.

Cierto que se reprodujo con asistencias variadas en algunas (pocas) ciudades del interior, pero fue un asunto porteño. Un movimiento político, como tantos otros que se produjeron y producen, de la capital del país. Donde vive entre el 10 y el 15 por ciento de la población, buena parte de ella aturdida por el sonido y la furia de la exasperación, el resentimiento y la ansiedad.

En el Chaco, por ejemplo, ese jueves a la hora de la marcha no pasó nada. Y en la mayoría de las provincias, tampoco. Y me parece válido el señalamiento porque ya es tiempo de que alguien les diga a las dirigencias porteñas que muchos argentinos, millones, estamos hartos de esa soberbia capitalina que se apropió de nuestro gentilicio y cree representarnos.

Cierto que no se puede tapar el cielo con un dedo, pero tampoco cabe darle dimensiones nacionales a todo lo que sucede en un distrito históricamente remiso a las continuidades democráticas. ¿O hay que recordarle al país que todos los golpes de Estado se gestaron y produjeron en Buenos Aires? Todos los fragotes, todas las protestas populares, todas las inestabilidades destituyentes y todos los festejos ligeros fueron y son allí. Como si llenar u ocupar la Plaza de Mayo fuese una gesta representativa de la voluntad de la nación argentina. No lo es.

Por eso no hubo cacerolazos importantes más que en media docena de puntos del país, precisamente allí donde se hace eco el discurso neoliberal de muchos nostálgicos de Videla y de Cavallo, de Menem y del uno a uno que nos fundió la economía. Pregunten en Córdoba o Mendoza, por caso.

Es innegable que hay un sector de nuestra sociedad que está muy enojado. No hay que descalificar ese enojo, ni subestimarlo. Pero tampoco hay que atribuirle una importancia que no tiene. En ese contexto hay que subrayar que Buenos Aires no nos representa y es hora de que lo digamos. El otro día, un flaco, en el bar al que suelo ir, hizo este comentario, obviamente en broma: “¿Viste Cataluña? Quieren independizarse. ¿Qué tal si ayudamos a los porteños a que hagan como Cataluña?”. Enseguida saltaron dos de otra mesa, que entre maníes y quesitos hicieron su aporte: “Aguante la independencia porteña”, dijo uno al que llaman Toto. “Macri presidente, pero de Boca Unidos”, se carcajeó un tercero, para provocar a los correntinos del otro lado del río. Hubieran visto las caras de la concurrencia, los comentarios.

Curiosamente, fueron dos porteños notables que suelen enfrentarse en el debate intelectual los que, en mi opinión, mejor leyeron la manifestación. Horacio González, agudo y sereno como siempre, reconoció la realidad y señaló con justeza las posibles luces amarillas que el kirchnerismo debería visualizar. Y Beatriz Sarlo, con lucidez y atenuada ironía, recordó que “la clase media no debe convertirse en una clase maldita”, pero señalando a la vez lo que definió como “el drama” con estas palabras: “Detestar al kirchnerismo no produce política. Y hoy, en cualquier lugar del mundo, afirmar la primacía absoluta de los derechos individuales (yo hago lo que quiero con lo mío) es una versión patética y arcaica de lo que se cree liberalismo”.

En una democracia, la oposición y todos los disconformes con el gobierno de turno tienen todo el derecho de organizarse, como también tienen el deber de hacerlo. La libertad en la Argentina es absoluta y para ellos sólo debiera tratarse, entonces, de que se preparen para ganar las próximas elecciones y después las de 2015. Si es que pueden. Y si no, acompañar, les guste o no.
Página 12

23/09/2012 Posted by | Economía, Educación, General, Justicia, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , , | Deja un comentario

La soledad del manager , por Eduardo Anguita


El CEO de Clarín sabe que en pocas semanas será denunciado penalmente ante la Justicia Penal por delitos cometidos en el marco del terrorismo de Estado. (NA)

eanguita@miradasalsur.com

En 2008, en los primeros rounds de la pelea por la ley de medios, el periodista Samuel Chiche Gelblung contó una anécdota imperdible en el programa televisivo La Cornisa, de Luis Majul. Carlos Menem le había contado a Gelblung algunos pormenores de una reunión con Héctor Magnetto. No conforme con la entrega de Canal 13, el hombre fuerte de Clarín le pedía al entonces presidente una cantidad de cosas que, a juicio del riojano, parecían excesivas. Llegado un momento, Menem lo interrumpió.
–Bueno, entonces quiere sentarse donde estoy yo.
–No. Ése es un cargo menor –fue la breve respuesta de Magnetto–.
Gelblung llevaba por entonces casi una década de liderar audiencia en Radio 10. Desde hace un año y medio está en Radio Mitre y fue uno de los invitados a la reunión que Magnetto organizó el martes pasado en el edificio que el Grupo tiene en la calle Piedras al 1800. Allí estuvieron, desde las cuatro de la tarde, la plana mayor de directivos, Héctor y José Aranda, Lucio Pagliaro y Jorge Rendo, entre otros. Participaron gerentes y editores de todas las empresas del monopolio y hasta Gabriel Cavallo, el abogado de Ernestina Herrera de Noble en la causa que investiga la adopción irregular de Felipe y Marcela. Llamativamente, la que no fue de la partida fue la viuda de Roberto Noble, todavía directora del diario que el 28 de agosto celebrará los 65 años de su primera edición.
Gelblung se disponía a escuchar por primera vez a Magnetto, un hombre enigmático, dueño de silencios y que, además, fue operado hace unos años de un cáncer de laringe y tiene todavía sesiones de foniatría para poder hacerse oír. La voz metálica de Magnetto resulta difícil sólo los primeros minutos y luego es posible seguir el hilo de su discurso. Pero lo que más le impresionó a Gelblung no fue que Magnetto pudiera hablar cuatro horas seguidas, sino que le pareció muy creíble aquella frase de Menem que bien podía haber sido una humorada del ex presidente: para el CEO de Clarín el cargo de presidente de la Nación es algo pequeño.
Más allá de la erudición que pueda haber mostrado o de la seguridad completa que pudo haber transmitido a los asistentes a ese extenso comité central ampliado, el manager está solo y atraviesa su momento más difícil. Magnetto hizo hincapié en que sortearán las notables dificultades empresariales que les plantea la desmonopolización de la empresa, tal como lo marca la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Dijo, para transmitir confianza, que Clarín se va a sobreponer y va a mantener sus posiciones de privilegio. “No vendimos –dijo– cuando nos ofrecieron entre cinco y seis mil millones de dólares y no vamos a vender ahora.” La referencia, parece, era a una propuesta del empresario norteamericano Ted Turner en los noventa. Lo que sucede es que, ahora, los problemas son de otra índole, de otra naturaleza.
Magnetto no sólo tiene que desandar la fusión de Multicanal y Cablevisión que le permite controlar las dos terceras partes de la televisión paga en la Argentina. No sólo aceptó en esa reunión que, tal como muestran las encuestas, Néstor o Cristina Kirchner están en condiciones de ganar las elecciones de 2011, mientras que sus amigos políticos están desacreditados y peleados. De la larga exposición de Magnetto, para los gerentes y editores quedó claro que ningún artículo o nota gráfica, radial o televisiva podrá ser ajena a esta guerra empresarial. Es decir, a los redactores y cronistas que se amparaban en el eslogan del periodismo independiente ahora no les quedará siquiera la fantasía de trabajar por la verdad y sin la injerencia patronal.
El gran problema es que el CEO de Clarín sabe que en pocas semanas será denunciado penalmente ante la Justicia Federal por delitos cometidos en el marco del terrorismo de Estado. Delitos imprescriptibles que lo pueden llevar a un proceso penal para el que contará con todas las garantías de la defensa.

La obsesión de Papel Prensa. Cuatro días antes de que ClarínClarín y La Nación lograron arrebatarle a los herederos de David Graiver, en un proceso tenebroso bien documentado en el libro Silencio por Sangre, de Daniel Cecchini y Jorge Mancinelli.
El jueves, dos días después del cónclave de la calle Tacuarí, a las nueve de la mañana, se llevó a cabo la reunión de accionistas de Papel Prensa. Desde que el Estado decidió que terminaba la impunidad de Clarín y La Nación para manejar esa empresa mixta, las reuniones de directorio o de accionistas son una sumatoria de incompatibilidades. Sencillamente porque por más de tres décadas, Papel Prensa era zona liberada para los accionistas privados.
Así, el jueves, desde las nueve hasta las cuatro de la tarde, el temario no tuvo ningún punto de acuerdo. Los directores del Estado no aprobaron el balance porque no contaba con el dictamen de la Comisión Fiscalizadora. Un trámite imprescindible, máxime cuando están bajo sospecha muchas operaciones con sobreprecios. Luego, los accionistas debían aprobar la gestión de los directores. Por mayoría automática, fue aprobada la de los 10 directores privados y desaprobada la gestión de los directores del Estado. De acuerdo con los estatutos, eso habilitaría un juicio para que, finalmente, esos directores sean apartados de su cargo. Ergo, el Estado podría quedar sin representantes en el directorio.
Esa kafkiana reunión tuvo un momento de humor ácido. Fue cuando, por la tarde y después de no encontrar ni un solo punto en común, el secretario de Comercio Guillermo Moreno sacó unos cascos –los que usan los trabajadores de la planta de Papel Prensa– y dos pares de guantes de boxeo. La escena fue grabada por una cámara interna de seguridad que registraba la escena . Unas horas después, TN y Canal 13 se despacharon con “la nueva amenaza de Moreno” a quien se escuchaba en clave cómica hacer referencias a “casco o guantes-guantes o casco”. Desde ya, Clarín se apropió de un video interno de una empresa y lo emitió a través de sus medios sin pedir permiso. Podría decirse, sin faltar a la verdad, que es una confesión de cómo actúa un monopolio y no sólo una falta de pedido de autorización de emisión. La Nación se apresuró, al día siguiente, a denunciar penalmente a Moreno por “coacción agravada”. Seguramente, cuando pidan las pruebas, el juez podrá corroborar que los guantes habían sido comprados en una juguetería.
Pero estos hechos son irrelevantes ante la grave acusación hecha por Lidia Papaleo, viuda de David Graiver, hacia Magnetto. Esta mujer fue secuestrada, permaneció en un campo clandestino de detención, fue salvajemente torturada y una vez en libertad fue llevada ante una serie de personas para transferir las acciones de Papel Prensa a quienes la dictadura cívico-militar determinaba como nuevo dueños. Papaleo contó ante esta comisión que busca la verdad que Magnetto la miró fríamente a los ojos y le dijo:
–Señora, firme. Están en juego su vida y la de su hija.
Por entonces, Magnetto era un contador en ascenso. Había pasado de ser un empleado adjunto a la dirección de Clarín, a convertirse en el gerente general y su voz sonaba prístina. Ahora, aunque esté superando las dificultades de dicción, no le va a resultar fácil tener que soportar un careo con aquella mujer a la que aterrorizó después de que sus socios militares la habían humillado hasta niveles casi incomprensibles para la condición humana. Es cierto que ahora Magnetto es el principal accionista del monopolio, que desplazó de ese lugar a la viuda de Noble y que con el acto del martes pretendió mostrar que está dispuesto a ir por todo o nada.
Quizá sea cierto que, para cierta mirada, este empresario esté por encima de la función de un presidente. El problema es que en la Argentina de los últimos años, el Estado no es subsidiario de las corporaciones de poder. Entonces no importa que los presidentes sean temerarios, sino que cumplan y hagan cumplir la Constitución y las leyes. Cierta parte de la sociedad cree que se vive algo pasajero y que el poder concentrado de los grupos económicos volverá al centro de la escena. En esa ideología es comprensible que, en privado, un empresario forjado en pleno terrorismo de Estado pueda decir que ocupar la presidencia de la Nación es “un cargo menor”.
Otra parte de la sociedad –y que parece bastante mayoritaria– apoya un Estado activo y quiere que funcionen las instituciones públicas.
cumpla 65 años, en la Casa Rosada, la Presidenta de la Nación va a recibir en un acto público toda la documentación reunida por la comisión Papel Prensa –La Verdad–. En este informe, trabajaron los directores puestos por el Estado (que tiene el 27,46% de las acciones más el 0,6% que tiene la agencia Télam) en esa empresa que Miradas al Sur publicó en su edición de la semana pasada un interesante punto del estudio hecho por Ipsa Mora y Araujo en el cual siete de cada diez consultados considera que bajo la presidencia de Cristina Kirchner funcionan las instituciones.

Miradas al Sur

16/08/2010 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

El salariazo menemista del 82 por ciento por Jorge Giles


22-07-2010 /


Jorge Giles

Ese señor que salta por el aire, que cae y hace “¡plop!”, no es un acróbata de circo.

Es el jefe de gobierno porteño.

Si Mauricio Macri era hasta hoy el eje de la oposición del Grupo A, agárrense porque han quedado descentrados y encima, con las ruedas pinchadas.

No por las escuchas ilegales, sino por un fallo judicial.

La diáspora opositora recién comienza. De acá en más mentirán a tiempo completo para llenar el vacío que dejará la implosión macrista.

Dice Martín Sabatella que “el 82 % para los jubilados en boca del Grupo A es lo mismo que el salariazo en boca de Menem”.

Aplausos. El Grupo A es el menemismo por otros medios.

Cortados por la misma tijera, no tienen escrúpulos a la hora de mentir y de usar los sentimientos más nobles de nuestro pueblo para hacer política.

Algunos de los opositores han dicho y otros lo dejaron entrever, que “el salariazo del 82 %”, se financiaría con “otra ANSES que se ocupe de los jubilados exclusivamente” y borre de su agenda la Asignación Universal por Hijo, el Fútbol para Todos, la promoción de más producción y más empleo, las computadoras para los pibes, las vacaciones y beneficios sociales que se otorgan a trabajadores activos y pasivos.

Macri dijo incluso, que había que reprivatizar el sistema y volver a las AFJP.

Ahora son cautos porque el sabio riojano les enseñó: “Si hubiese dicho antes de las elecciones todo lo que iba a ejecutar en el gobierno, no me hubiesen votado”.

Por primera vez en décadas, gobierna la Argentina un proyecto de país.

No hay solamente una gestión de gobierno mas o menos prolija.

Y cuando hay proyecto nacional, hay políticas de corto, mediano y largo alcance.

La velocidad del proceso político la pone el que mantiene el timón entre sus manos, el que mira la brújula para confirmar el norte y el que mide los vientos día a día. Para eso se elige un gobierno en democracia. Para transformar la realidad con responsabilidad y buen tacto. Es el que dice, por ejemplo, “las reservas están para usarlas cada vez que se justifique hacerlo”. Luego, las usa y las dobla en cantidad al mes siguiente.

Su imaginario no se agota en poner las baldosas de la casa, sino en asegurar cimientos fuertes, levantar las paredes, ponerle un buen techo, pintarla, calefaccionarla, asegurarla.

La oposición piensa todo lo contrario.

Es el único “ente” que tiene la capacidad de equivocarse tanto en el llano como cuando gobierna.

Respetuosamente, son ineptos todo terreno.

Miren a Macri. Es la única maqueta viviente que tiene la derecha para exhibir y “mirá lo que quedó”, como dice el tango.

El ministro Amado Boudou y el titular de ANSES, Diego Bossio, ya dieron las explicaciones técnicas que derrumban la demagogia del 82 %, reafirmadas por la Presidenta y por Néstor Kirchner cuantas veces fue necesario hacerlo.

Demuestran con números lo que el sentido común indica.

Pero la oposición responde con la lógica de la política antes del 2003.

Sus “ofertas” se inspiran en cómo saquear mejor los recursos de los propios trabajadores; por eso la fórmula para la oposición sigue siendo: “pobres contra pobres”.

El modelo político y social iniciado en el 2003 rompió con esa lógica e impuso la lógica de la justicia social: Sacar a los que más tienen para lograr un equilibrio social.

Por eso lo atacan desde el verdadero poder que es el poder económico concentrado, el monopolio mediático del Grupo Clarín, la derecha conservadora, la jerarquía eclesiástica.

Este gobierno pisa esos callos, no los sufridos pies del pueblo como se mal acostumbraron a hacer los políticos que destruyeron la Argentina en los noventa con la versión original del PRO- Pejota disidente y luego con la Alianza radical de Fernando de la Rua.

No hay que dejar que los lobos se vistan de corderos.

Sin agraviar a nadie, no habrá que ponerse a la defensiva ante el embate demagógico. Hay que denunciarlos públicamente.

¿O alguien creería a Videla diciendo que ahora defiende los derechos humanos?

Desde ayer somos más libres y más iguales. Y eso es lo que vale.

El Argentino.com

25/07/2010 Posted by | Medios de Comunicaciòn, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Argentina – EL PROYECTO POSKIRCHNERISTA DE BERGOGLIO, DROMI Y JAUNARENA – Por Horacio Verbitsky


El banco de suplentes

Bergoglio presentó un documento elaborado por Dromi, Jaunarena y otros ministros de Menem, De la Rúa y Duhalde. El manifiesto opositor reclama autarquía del Banco Central, eliminar retenciones a la soja, minimizar las políticas sociales, fundir Seguridad con Defensa y reprimir el conflicto social. Asistieron De Narváez, López Murphy y Nosiglia, pero nadie del gobierno ni de las centrales de trabajadores. Casaretto insistirá en Mar del Plata con este programa para el poskirchnerismo.

El presidente de la Iglesia Católica, cardenal Jorge Bergoglio, hizo una espectacular reaparición, rodeado por la plana mayor de los gobiernos de Carlos Menem, Fernando De la Rúa y Eduardo Duhalde y por el liderazgo del Peornismo opositor y la UCR. Luego del fracaso de las movilizaciones que intentó realizar en Luján y en la Plaza de Mayo, el 8 y el 25 de mayo, y del frustrado documento sobre la pobreza elaborado por su ministro político, Alcides Jorge Pedro Casaretto, Bergoglio presentó un Contrato Social para el Desarrollo, elaborado por el ex ministro Roberto Dromi, con la colaboración de los ex ministros Armando Caro Figueroa, Andrés Delich, Roque Fernández, Horacio Jaunarena y Jorge Vanossi y la coordinación del vicerrector de Investigación y Desarrollo de la Universidad del Salvador, Fernando Lucero Schmidt. Entre los asistentes a la presentación, realizada en la USAL, estaban la senadora Hilda González de Duhalde, el diputado Francisco De Narváez, el presidente de la UCR, Ernesto Sanz, los ex ministros Ricardo López Murphy y Enrique Nosiglia, el intendente de Rosario, Miguel Lifschitz, el ministro de Seguridad de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Guillermo Montenegro, y la diputada de GEN, Margarita Stolbizer. No hubo explicaciones sobre las ausencias de Domingo Cavallo y María Julia Alsogaray. No pudo asistir Erman González, porque falleció en 2007. Durante la presentación del trabajo de Dromi, Bergoglio reclamó la reconciliación y el diálogo. Consideró necesario aclarar que no se trataba de una plataforma electoral. En una de sus habituales frases de efecto propuso ponerse “la patria al hombro” y postuló que la unidad es superior al conflicto, una frase inspirada en San Ignacio de Loyola que repite desde que asumió como provincial de la Compañía de Jesús, en 1973.

El programa

El documento presentado, que reclama consensuar políticas públicas en materia de Educación, Garantías, Relaciones Exteriores, Economía, Producción, Regionalización territorial y Comunicaciones, va en contra de varios pilares de la política en aplicación desde 2003 e incluso de algunos consensos básicos de la democracia recuperada en 1983. Como si se tratara de un problema de carga de trabajo, Dromi dijo que quienes tenían más tiempo porque estaban “en el banco de suplentes” ofrecían ese aporte a quienes “están jugando el partido”. Curiosa metáfora: ningún suplente diagrama la estrategia del partido, apenas reemplaza al titular y sólo si lo decide el director técnico. Sin embargo, no participó ningún funcionario del Poder Ejecutivo ni legisladores del partido del gobierno. Pese a la fuerte presión ejercida sobre ellos tampoco estuvieron presentes los jueces de la Corte Suprema de Justicia.

El Consenso propone eliminar las retenciones a la comercialización externa de cereales y oleaginosas y el impuesto al cheque, bajar impuestos y aumentar tarifas de modo de asegurar “la ganancia empresaria y la inversión”. Reivindica la autarquía del Banco Central y confía a la responsabilidad empresaria el mantenimiento de las fuentes de trabajo. Como eco de la asociación patronal AEA, reclama seguridad jurídica económica, reglas claras, duraderas, sin desviación de poder y finalidad, respeto a los derechos adquiridos, resguardo a las inversiones, libertad de empresa, “estabilidad de derechos, razonabilidad de poderes, calidad institucional y responsabilidad pública”. También consagra el derecho a “la información veraz” y sostiene que los medios de comunicación deben ser “de gestión privada o mixta”. Las retenciones al comercio exterior de granos, y en especial de soja, han sido junto con el impuesto al cheque fuente decisiva de ingresos del gobierno nacional, y motivo de intensas batallas políticas y sociales, con las cámaras patronales agropecuarias y con la oposición parlamentaria. Esos recursos han permitido aplicar políticas sociales como la incorporación al sistema previsional de 2,5 millones de personas que no tenían ningún ingreso jubilatorio o la Asignación Universal por Hijo que este año cubrirá a 5 millones de personas y que han reducido los niveles de pobreza e indigencia a niveles de varias décadas atrás. La autarquía del Banco Central ha sido cuestión de otro de los grandes debates de este año, a partir de la resistencia de su ex presidente, Martín Redrado a aceptar una letra del Tesoro a cambio de 6800 millones de dólares que el Poder Ejecutivo dispuso aplicar a la cancelación de compromisos de la deuda pública. Primero la recuperación y luego el mantenimiento de las fuentes de trabajo ha sido un objetivo prioritario de los dos gobiernos kirchneristas, durante los cuales la desocupación se redujo a un tercio del índice que dejó el ex senador Duhalde. Para ello ha descansado en políticas activas y no en la mera voluntad patronal. Algunas han sido de control y penalización, como la doble indemnización, y otras de estímulo, como el Repro, por el cual el Estado paga los salarios de empresas en crisis para evitar despidos. Bergoglio y Dromi sólo contemplan ventajas tributarias o crediticias para las empresas. La “información veraz” forma parte de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, pero contradice los principios liberales de la Constitución argentina, la declaración de principios de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la posición de la Sociedad Interamericana de Prensa. El gobierno de Hugo Chávez propuso ese principio a la VII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno que sesionó en Margarita en 1997, pero no fue aceptado. Además, el gobierno argentino eliminó del Código Penal los delitos de calumnias e injurias en temas de interés público, una vieja reivindicación de los periodistas. Mientras el manifiesto opositor establece que los medios de comunicación deben ser de gestión privada o mixta, la ley de servicios de comunicación audiovisual, promulgada en 2009, reserva un tercio de las frecuencias para los Estados federal y provinciales y otro tercio para las organizaciones de la sociedad civil. (Si el programa presentado por Bergoglio se aplicara, la Iglesia Católica no podría disponer de canales de televisión y estaciones de radio, según el procedimiento excepcional que le concedió esa ley. Esa “autorización privilegiada para usar una frecuencia de manera permanente, sin necesidad de someterse a concurso en igualdad de condiciones” fue objetada por la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, cuya Declaración de Principios establece que, las asignaciones de radio y televisión deben considerar criterios democráticos que garanticen el acceso en igualdad de oportunidades para todos los individuos). Pese a su extensión que supera las cien páginas, el Consenso no menciona la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur). En cambio propone “relanzar la alianza del ABC” (Argentina, Brasil, Chile) “para construir un puente bioceánico AtlánticoPacífico”.

Seguridad y Defensa

El documento presentado por Bergoglio también contempla la conformación de “un sistema integral de seguridad pública y defensa común”. Incluye en el campo de la Defensa “el narcotráfico, el tráfico ilegal de armas, el lavado de dinero, el terrorismo, etc.”, para terminar con lo que llama “el vacilar de las palabras y acciones”. Con el mismo propósito crea un Consejo Federal de Civilidad y Convivencia Social, con el que deberán colaborar las Universidades estatales y privadas, las Fuerzas Armadas y las de Seguridad, las cámaras patronales, las organizaciones sindicales y los diferentes cultos. Con un lenguaje que tergiversa el sentido de las palabras para esconder el objetivo, se refiere al “valor garantista de la seguridad”. Así se opone a uno de los mayores consensos alcanzados por el conjunto de las fuerzas políticas a partir de 1983: la nítida separación entre defensa nacional, a cargo de las Fuerzas Armadas, y seguridad interior, de la que se ocupan las fuerzas policiales y de seguridad. Esto fue establecido por la Ley de Defensa Nacional, de 1988; la de Seguridad Interior, de 1992, y la de Inteligencia Nacional, de 2001, promulgadas por los presidentes Raúl Alfonsín, Carlos Menem y Fernando de la Rúa respectivamente. Las tres surgieron de un cuidadoso proceso de elaboración acordado por las principales fuerzas políticas del país.

Supramarketinero

El resto es una colección de generalidades, maquilladas con el lenguaje marketinero de Dromi, con conceptos como la idea “suprasingular”, la “inteligencia plural”, la “voluntad general suprapartidaria” y el “Contrato Social de Garantía y Pertenencia”. Repite buena parte de las muletillas sobre la “calidad institucional” y la “plenitud republicana”, con que la oposición ha hostigado a los gobiernos de Néstor Kirchner y CFK y sostiene que si la gestión de las instituciones se opone al bien común “desaparecen el orden y los límites, se desdibuja el principio de autoridad, se avasallan los derechos” y “se actúa con deshonestidad, se miente, se corrompe”. De este modo “las instituciones se convierten en botines de guerra de los administradores”. Para financiar obras de infraestructura contempla “el peaje o contribuciones específicas”.

El documento se elaboró como parte de un acuerdo entre la USAL, que desde 1973 orienta Bergoglio, y la Escuela de Posgrado Ciudad Argentina (EPOCA), que conducen Dromi y su esposa Laura San Martino. Su texto pretende, con el mismo tomo imperativo de las leyes de emergencia que Dromi redactó para favorecer el desguace del Estado y el despojo de derechos laborales, que una vez que lo firmen el gobierno y las dirigencias políticas, sociales, corporativas y religiosas, sea refrendado por el Congreso como “voluntad general soberana”, adquiera “categoría de ley suprema de orden público”, de plazo ilimitado y sólo sea modificable o derogable al cabo de diez años. Los derechos, deberes, obligaciones y responsabilidades que genere tendrían “carácter absoluto, irretractable e irrenunciable”. Nadie más que la Corte Suprema de Justicia podría revisar ese Contrato y sólo “en caso de ilegalidad absoluta y manifiesta”, pero no por su “oportunidad, mérito y conveniencia”. La aplicación del Contrato Social se atribuye al Poder Ejecutivo, lo cual despeja cualquier duda acerca de su carácter de programa para el poskirchnerismo, ya que es inimaginable su aplicación con el actual gobierno. Este viernes, Casaretto insistirá en buscar “consensos para el desarrollo”, durante la denominada Semana Social, que se realizará en Mar del Plata. El secretario de Culto, Guillermo Oliveri ya anunció que no estará presente en esta nueva cumbre de la oposición. Tampoco asistirá el ministro de Trabajo, Carlos Tomada. La convocatoria forma parte de una escalada que el Episcopado diagramó hace dos años con el documento “Hacia un Bicentenario en justicia y solidaridad” y cuyo próximo paso será el Primer Congreso Nacional de la Doctrina Social de la Iglesia, que se realizará el año próximo en Rosario. Semejante hiperactividad política del Episcopado Católico contradice los lineamientos planteados en el documento guía de las últimas décadas, “Iglesia y Comunidad Nacional”, de 1981, según el cual la tarea eclesiástica no debía realizarse con las élites del poder sino en las bases profundas de la sociedad. El documento sobre la pobreza, elaborado por el principal colaborador de Casaretto, el empresario sojero Eduardo Serantes fue rechazado por las dos centrales sindicales, lo cual lo condenó al archivo.

La Santa Alianza

En cuanto Bergoglio sucedió al cardenal Antonio Quarracino como arzobispo de Buenos Aires, en 1988, Dromi editó con el sello Ciudad Argentina un tomo de “Diálogos entre Juan Pablo II y Fidel Castro”, cuyo autor es el “Grupo de reflexión ‘Centesimus annus’ dirigido y coordinado por Monseñor JMB”. A su vez, Bergoglio designó a Dromi abogado de la curia porteña. En su primera clamorosa actuación medió entre el Ejército y la Iglesia, en la causa judicial iniciada luego de la quiebra del Banco de Crédito Provincial de La Plata. El Ejército había prestado 100 millones de dólares al Arzobispado de esa ciudad, que desaparecieron en las maniobras del quebrado banquero Francisco Trusso. En el compromiso de pago la firma del entonces arzobispo platense Quarracino no era suya, pero quien le entregó el contrato a los militares fue su asistente, monseñor Roberto Marcial Toledo, quien además firmó dos cheques por cinco millones cada uno, por lo cual fue detenido y procesado por defraudación.

Dromi llegó a un nuevo acuerdo por el cual el Ejército desistió de su reclamo económico y el Arzobispado de una causa penal. “Renace así un nuevo diálogo entre el Ejército y la Iglesia en un marco de paz judicial”, informó la curia. En setiembre del año pasado Bergoglio ya había vertido sus lágrimas por los pobres durante unas jornadas que organizó Dromi en el lujoso hotel Alvear. Acompañaron al cardenal De Narváez (si se atiende a sus propias declaraciones es uno de los responsables de la fuga de capitales a la que se refirió entonces Bergoglio), y el CEO italiano de FIAT, Cristiano Rattazzi Agnelli, gestor de obras públicas con créditos de su país natal y sobreprescios del adoptivo, quien se declaró insolvente para eludir un embargo de 50.000 dólares por el contrabando de un auto de lujo. La elección de estas compañías prueba cuán sutil es el presidente de la Iglesia Católica, quien habló de la pobreza pero escenificó el escándalo de la riqueza. San Ignacio de Loyola se revuelve en su tumba.

Pagina12

20/06/2010 Posted by | Economía, General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | 6 comentarios

Argentina – El rejunte neoliberal y la foto de los PRO disidentes


17-06-2010 /


Jorge Muracciole

La década con hegemonía menemista sin lugar a dudas marcó a fuego el imaginario y la cultura de la vida cotidiana de los argentinos, pero particularmente en las filas del Partido Justicialista dejó sus marcas indelebles. La metamorfosis en el sostén partidario del movimiento popular más importante de la historia contemporánea de nuestro país se convirtió en un caso de estudio de politólogos y analistas en el ámbito interncacional. El devenir de un sector de la dirigencia peronista en cruzados del neoliberalismo se constituyó en uno de los ejemplos paradigmáticos de la penetración del discurso hegemónico de la cultura neoliberal en ascenso en los años ochenta y noventa.

Esta gramática que nació en la revolución conservadora de Margaret Tatcher en los ochenta , junto a Ronald Reagan en Estados Unidos, trascendió las fronteras ideológicas de la derecha de los países centrales y se convirtió en la forma de gestionar la crisis hasta en gobiernos de la histórica socialdemocracia del Viejo Continente.

Nuestro país no fue la excepción, pero la virulencia de los cambios y la permeabilidad de determinados líderes nacidos en un movimiento popular signado durante décadas por las banderas de la independencia económica, la justicia social y la soberanía política, fue la novedad de esos años en la postergada e inequitativa América mestiza.

Los acontecimientos de diciembre del 2001 y el desplome de la continuidad política de los planes económicos ajustistas, expresados por el gobieno de la fallida Alianza, heredera del proyecto de subalternidad de las mayorías populares , donde la derecha de la Unión Civica Radical, encarnada en la figura del ex presidente De la Rúa, desencadenó un verdadero cataclismo en el escenario político, económico y social que generó corrimientos impensados en la dirigencia política unos años antes, cuando las formas propias del hacer político se confundían con la gestión del ninguneo a las necesidades de las mayorías y la fiesta de los sectores más concentrados de la economía.

En las jornadas de fines de diciembre, el paraíso neoliberal se derrumbó junto al engendro criollo de la convertibilidad. Y los políticos que se aggiornaron a los tiempos del consenso de Washington, comenzaron a mudar sus ropajes del fondo monetarista y superaron el tsunami insurgente del “que se vayan todos”, reforzando su seguridad personal, alterando sus hábitos públicos y ejercitando el bajo perfil, en esos tiempos, de hartazgos compartidos e insubordinación ciudadana.

Con el tiempo y con la normalización institucional se perdieron en las listas sábanas y adaptaron su discurso a los nuevos vientos. Eduardo Duhalde , otrora coequiper del caudillo riojano en los noventa, se convirtió en el reaseguro del stablishment para reencauzar la situación. Sus planes se desplomaron, con el plomo policial sobre los jóvenes piqueteros Kosteki y Santillan en el invierno del 2002, y su lento calendario debió acelerar imprevistamente sus tiempos. Hoy, tras su amague histórico de alejamiento de la política activa, retorna como el principal restaurador del proyecto neoliberal en franco retroceso, constituyéndose en el articulador del rejunte neoconservador del llamado PJ disidente.

Desde hace un tiempo a esta parte se ha propuesto con su gramática discursiva convertirse en el abanderado de la desmemoria. Llamando a la “reconciliación” de la ciudadanía con los partícipes e ideólogos del Terrorismo de Estado de la dictadura de 1976.

En una suerte de borrón y cuenta nueva con los genocidas justamente encarcelados. En esta utopía restauradora encuentra como socios de la partida al empresario-heredero Francisco de Narváez, que de financista del menemismos devino en un viaje sin escalas a líder del peronismo bonaerense y aspirante a la primera magistratura; Carlos Reuterman, el sempiterno indeciso a ocupar la pole position, de la carrera presidencial por el peronismo, amigo sin complejos del oriundo de Anillaco y experto en ocultar su pensamiento sobre el país de sus sueños, junto a Felipe Solá, político itinerante que de su puesto de secretario de Agricultura de Menem, saltó sin previa autocrítica a un papel destacado en el gobierno Duhalde, transformándose, de la noche a la mañana, en fugáz kirchnerista, hasta que la crisis del campo lo hizo retroceder a sus antiguas alianzas.

Alianzas que hoy se cristalizaron en una instantánea política en el Senado de la Nación, donde jugó de anfitrión el imprevisible Rodríguez Saá, quien se sumó sin mediar autocrítica al entente del peronismo noventista, que promete al corto plazo la firma de un documento programático que unifique la diáspora posmenemista. Ese fotograma de la prolongada película neoliberal en la Argentina, tuvo una amplia repercusión en los medios tradicionales. Incansables defensores del viejo orden y especialistas en dar oxígeno comunicacional a todo conglomerado variopinto con tufillo anti K, no perdieron la oportunidad de caracterizar el cónclave como “las bases de un nuevo consenso en el peronismo”.

Pero cuáles serán los puntos fundamentales de esa base programática, tanto en la esfera económica como en el amplio espectro de la política nacional, regional o incluso en sus relaciones bilaterales con la gran potencia del Norte.

En lo económico un plan que sepa atender los intereses de los sectores mas concentrados tanto del agro como de la industria, y que la derecha conservadora instale la “previsibilidad en los mercados”. Una suerte de nueva teoría del derrame, que bajo la seductora consigna de la “Argentina Productiva”, discipline al conjunto de la sociedad y en paticular a las clases subalternas en la restauración de un modelo que dependa en exclusiva de la reinversión de las superganancias empresarias.

Una prueba incontrastable de qué modelo de país se pretende, es su indisimulada voluntad de acercar al Ingeniero Mauricio Macri a su cruzada restauradora. De ahora en más el centro de su proyecto de acumulación social estará dirigido a operar sobre los miedos de la ciudadanía, tanto en materia de inseguridad como en la necesidad de orden y la vuelta al consenso de los noventa, donde lo políticamente correcto era ajustarse a los requerimentos de la acumulación.

Sus esperanzas de triunfo están cifradas en la remanida teoría del péndulo social, donde a cada etapa de avance de las fuerzas transformadoras le sucede un nuevo período de disciplinamiento de las mayorías en PRO de los intereses de los poderosos.

Buenos Aires Económico

18/06/2010 Posted by | Economía, General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Argentina – Los distintos bicentenarios, por Ricardo Forster


26-05-2010 /


Ricardo Forster

Cada presente resignifica el pasado de acuerdo a sus propias vicisitudes y circunstancias. Si hiciéramos el ejercicio de situarnos en los años ’90 para dar cuenta de los dos siglos transcurridos como nación, seguramente las conclusiones serían muy diferentes de las que nos ofrece la actualidad. Otra mirada y otra perspectiva histórica, aquella que nos ofrecía la última parte del siglo XX, atravesada por los prejuicios y por las determinaciones de esa década en la que nuestro país fue dominado de cabo a rabo por los lenguajes neoliberales y en la que predominó un imaginario cultural signado por la fantasía primermundista, el consumismo a cualquier precio y la mercantilización de todas las formas de vida. El sujeto de los ’90, descendiente directo de los horrores de la dictadura y de la desilusión alfonsinista, marcado a fuego por la hiperinflación y disponible para cualquier aventurero que pudiese alcanzar el poder –como efectivamente lo logró Menem– no hubiera pensado un bicentenario como el que hoy estamos festejando.

Su visión de la realidad, su escala de valores y su imaginario cultural lo colocaban muy lejos de los ideales emancipatorios de aquellas primeras décadas del siglo XIX y mucho más lejos de cualquier perspectiva latinoamericanista. Su ilusión estaba puesta en el mercado global, en el deseo de vivir como en California y en alcanzar el soñado primer mundo, alejándonos definitivamente de la pesadilla sudamericana. Era el país de las “relaciones carnales” y de la convertibilidad, esa extraordinaria y loca ficción que permitió destruir en una década el ahorro de generaciones de argentinos teniendo como principal promesa los viajes a Miami. Pero también fue la década de una democracia lánguida y de instituciones agusanadas promovidas por muchos de los que en los días actuales se llenan la boca con discursos reclamando calidad institucional y república.

Para gran parte de la sociedad argentina de aquellos años farandulescos, el espejo ideal en el que debíamos mirarnos para recobrar el antiguo esplendor extraviado mientras nos gobernó para nuestra desgracia –así lo repetían sin cesar, el populismo– era uno que nos devolvía las imágenes convergentes del primer centenario, ese de las vacas y las mieces, de los apellidos tradicionales y de la apoteosis liberal expresada por los hombres de la generación del ’80, y los nuevos vientos de la economía global, de la libertad de mercado y del mundo unipolar (¿recordamos, acaso, esos días en los que la voz y la figura del inefable Alvaro Alsogaray era consultado como el oráculo de la economía y presentado como un prohombre de la nación?). Imágenes resplandecientes de una sociedad que se soñaba primermundista del mismo modo que aquella otra de 1910 se imaginó parte inescindible de Europa.

Ese centenario significó reescribir la historia para narrarla de otro modo, borrando, principalmente, las marcas y los recuerdos de aquellas ideas y de aquellos hombres y mujeres que se lanzaron a la gesta independentista teniendo en sus corazones el proyecto de una patria común, de un territorio sudamericano enhebrado por los sueños de Bolívar y San Martín, de Miranda y Artigas. Todo lo que recordase a pueblo fue prolijamente borrado de las nuevas escrituras oficiales.

En cambio, nuestra década menemista se asoció, de modo prostibulario, a lo peor de esa otra Argentina oligárquica que, al menos, había desplegado un proyecto de nación que dejó, entre otras cosas valorables, la ley 1.420 de educación pública, laica y gratuita. Menem y sus acólitos hubieran imaginado un centenario ya no con la infanta Isabel como principal invitada sino con George Bush padre como el homenajeado de turno. Las calles de Buenos Aires nos muestran, en estos días festivos y populares, una imagen muy distinta de la que todavía proyecta el fantasma de los ’90.

Mientras el discurso oficial repetía las promesas de paraísos artificiales sólo alcanzables al precio de desguazar el Estado y de abrir nuestra economía; mientras los dólares baratos se devoraban los últimos restos de industria nacional y lanzaban a la calle a millones de trabajadores; mientras los presupuestos para educación y salud caían en picada y el neoliberalismo barría las defensas del viejo “bienestarismo” heredado del primer peronismo y en situación de crisis terminal; mientras la banalidad y el cholulismo dominaban la escena cultural; mientras la corrupción y la parálisis de las instituciones de la República expresaban de un modo inusual el grado de decadencia que finalmente estallaría al final de esa década, lo que la sociedad podía vislumbrar de la gesta independentista era algo demasiado borroso y lejano, como si nada hubiera tenido que ver aquel mayo de 1810 con los mayos de los ’90. La idea de patria había sido suplantada por el shopping center. Ni siquiera quedaba el recuerdo de otro país, más generoso con el débil, más equitativo.

El país construido por la maquinaria comunicacional de los ’90, esa que bajo otras formas sigue expresándose a través de la corporación mediática, encontraba sus voces representativas en Bernardo Neustadt y Mariano Grondona, su ideal giraba alrededor del eslogan más famoso de la época: “Achicar el Estado es agrandar la Nación”. Personajes de la rapiña ideológica, exponentes acabados de la ideología neoliberal que vieron en el menemismo al mejor de los realizadores de ese proyecto de devastación que no sólo amenazó con devorarse el presente y el futuro, sino que buscó hacerlo con el pasado.

Porque la manera como construimos el presente determina en grado sumo nuestra lectura y nuestra recepción del pasado. La actualidad argentina es acompañada por otra circunstancia continental y, tal vez, mundial. En Sudamérica se ha abierto, desde principios de este siglo, una etapa inesperada y anómala que ha iniciado el desmantelamiento del modelo neoliberal de acumulación capitalista. Un aire fresco y revitalizador circula por nuestras naciones. Desde Bolivia a Ecuador, desde Brasil a Uruguay, desde la Argentina a Paraguay y Venezuela, el Bicentenario busca reencontrarse con los ideales emancipatorios que significan no sólo independencia sino también mayor equidad y justicia para los más débiles. La hora actual es la de la igualdad y la soberanía. Nuestro Mayo no puede ser equivalente a aquel otro de hace doscientos años.

Hoy, en una Argentina que busca su destino y que brega por salir de la desigualdad de las últimas décadas, la actualización del Mayo libertario adquiere un sentido nuevo y revitalizador. Tal vez por eso se percibe en estos días festivos que un hilo secreto nos sigue uniendo con aquellos otros días de la independencia y la emancipación. Nosotros, los argentinos de este principio de siglo XXI, deberemos estar a la altura de los desafíos y de las demandas que no han sido saldados a lo largo de nuestra historia. Nuestro Mayo, vale repetirlo, debería ser el de la reparación y el de la igualdad social, esa que mejora la calidad institucional y que profundiza la trama más íntima de la democracia. Siguiendo ese rumbo quizás alcancemos nuestro destino sudamericano.

*Filósofo

Buenos Aires Económico

29/05/2010 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Argentina – Clarín, casi ocho años después – Eduardo Anguita


04-05-2010 /


Eduardo Anguita

Lejos de ser una vanidad autorreferencial, estas líneas están destinadas a mostrar cómo hubo periodistas e intelectuales que pusieron el ojo en los manejos abusivos que juntaban de un lado de la ventanilla a Héctor Magnetto y del otro a figuras centrales de la política. Van en estas líneas dos breves fragmentos de un libro que publiqué en diciembre del 2002. Se llamó Grandes Hermanos – Alianzas y negocios ocultos de los dueños de la información. Aurelio Narvaja, director de Colihue, lo editó a sabiendas de que las gacetillas y notas bibliográficas de los libros de su editorial bajarían notablemente en el centimetraje de los medios investigados en ese trabajo.

Tanto Narvaja como yo, como tantos otros que hicieron cosas así, sabíamos que este tipo de publicaciones sirve para cerrarnos las puertas en las redacciones o las radios del establishment. Hoy, felizmente, se vive un clima en el cual muchos lectores o radioescuchas o televidentes –y ni qué hablar de internautas– se dieron cuenta de que este es un tema fundamental. El escenario actual es claro: o se democratiza la palabra o las limitaciones para profundizar un cambio social y económico serán severas. Ahora que el Grupo Clarín quedó en el centro de la agenda política –y sobre todo judicial–, es bueno recordar que son muchos años de, gota a gota, horadar la piedra. Las líneas que siguen fueron escritas entre junio y septiembre del 2002 con la inestimable ayuda de mi colega y amigo Rubén Furman.

Primer fragmento. “La primera tabla de salvación era hacer lobby con el gobierno del (recientemente designado presidente, Eduardo) Duhalde. En el nuevo escenario, José Luis Manzano jugó un papel destacado. Por un lado era accionista del Grupo Uno, por el otro, guardaba las mejores vinculaciones.

Desde principios del 2002 abandonó el perfil bajo que había cultivado y comenzó a tensar su capacidad de resolver conflictos en los contornos del poder. Sus amigos estaban por todas partes: en el bloque de Diputados peronistas, en el Ministerio del Interior, en la SIDE, en la Corte Suprema de Justicia, en el Episcopado. Había influido en varios nombramientos hechos por Duhalde y a la vez mantenía buenas relaciones con Menem. Ahora, la disputa entre el Grupo Uno y Clarín pasaba a un segundo plano. Héctor Magnetto y Manzano entablaron un trato más que cordial y amistoso.

El gobierno de Duhalde necesitaba tomar medidas para frenar el colapso. En enero del 2002, mientras la feria judicial evitaba una catarata de pedidos de quiebra, los legisladores de diferentes bloques se peleaban sentados sobre un polvorín. El mismo 6 de enero, el Congreso sancionó la Ley de Emergencia Pública (de quiebras), conocida como “ley Clarín”.

La pulseada en la trastienda del esa ley era muy fuerte. El FMI quería allanar el camino para provocar el descalabro de las empresas. El organismo financiero no se limitó a hacer auditoría de gastos del Estado o reprogramación de vencimientos de la deuda pública. Sus funcionarios, directamente, propiciaban un marco legal para que las empresas y particulares endeudados no tuvieran red. El entramado de intereses financieros de los noventa alimentó el endeudamiento de las empresas. Ese endeudamiento contó con bancos extranjeros pero también con operadores locales. Fue el modelo que permitió a Carlos Menem fortalecer a los grupos económicos aliados.

En los medios de comunicación ese entramado tuvo como actor principal al CEI. Una vez absorbido el CEI por Telefónica de España, quedaron Raúl Moneta y el Fondo Hicks con los recursos suficientes como para asumir un rol protagónico en la propiedad de los medios, sobre todo si se imponía la ortodoxia del FMI.

En el debate de la ley de quiebras había un punto ríspido, conocido como cram down. Se trata de un proceso vertiginoso en el proceso de quiebra de una empresa. Es el que permite a los acreedores quedarse con los activos de los deudores. Este modelo virulento es opuesto a los procesos tradicionales que permiten a los jueces manejar el concurso de acreedores a través de síndicos, para dar una oportunidad a los dueños y evitar el cierre de una fuente de trabajo o su traspaso de manos.

Acostumbrado a un Estado que asumía las deudas privadas, el Grupo Clarín confió en su capacidad de lobby para evitar un horizonte manejado por los ortodoxos aliados del FMI. Los titulares de tapa, por entonces, lo reflejaban muy bien. Clarín tenía un interés principal en que la ley de emergencia eliminara el cram down. Pero el Congreso, como tantas otras veces, pateó la pelota para adelante. Postergó la ejecución de los juicios a los deudores por 180 días (que vencía en agosto del 2002). Por otra parte, para no hacer una pelea frontal con el FMI, la Ley de Emergencia Económica dejó como estaba la figura del cram down. De este modo, después de pasados 180 días, podrían sobrevenir ejecuciones rápidas y cambios de dueños de las empresas. Clarín quedaba con la espada de Damocles sobre su cabeza.

“Pocas semanas después, Duhalde alivió a las empresas deudoras. El 4 de febrero, por decreto (214/02) pesificó las deudas en dólares. El ministro de Economía, Jorge Remes Lenicov, anunció que los bancos oficiales tomarían la relación un dólar – un peso (y no 1,60 como valía en el mercado) las deudas en dólares contraídas por empresas privadas. El mayor volumen correspondía a deudas con el Banco Provincia. Para el Grupo Clarín fue un alivio: Multicanal tenía una deuda de cientos de millones de dólares que quedaba pesificada. Por supuesto, la pesificación significó una transferencia de ingresos de toda la sociedad al sistema financiero y a las empresas beneficiadas.

La batalla era contrarreloj. No bien abrieron los tribunales, se presentaron los primeros acreedores para pedir la quiebra de Multicanal. En abril, Duhalde tomó la segunda medida que benefició a los grandes deudores. Por decreto (318/02) vetó dos artículos de la Ley de Emergencia. Uno de ellos, precisamente, referido al cram down: los acreedores no podrían hacerse cargo de la empresa mientras durara el concurso. La medida parecía un desafío directo al FMI: ante la crisis, Duhalde resultaba un defensor de los intereses nacionales. En realidad no era más que el intento de maniobrar entre los intereses de los grandes deudores y el FMI”.

Segundo Fragmento. “Los políticos, en sus despachos, seguían día a día el alineamiento de los medios. Las tapas, los títulos de Clarín y los centímetros de artículos respondían a la lógica de la estrategia política y financiera del grupo. La relación entre los medios, los periodistas y los políticos se convertía en un terreno indiferenciado. A fines de abril (de 2002), el precandidato presidencial Adolfo Rodríguez Saá (en ese entonces recontrapeleado con Clarín. N. de R.) salió al aire en Cadena Tres, una radio cordobesa. El tono del diálogo es ilustrativo de lo que sucedía en tantos otros medios.

–(El precandidato presidencial, aliado a Duhalde, José Manuel) De la Sota quiere anclaje del dólar… –dijo el entrevistador.
–Ahora, después de que Duhalde devaluó y licuó los pasivos del Clarín –contestó Rodríguez Saá.
–¡Ah! ¿Clarín es la razón de todo esto?
–Clarín es parte importantísima de la licuación de los pasivos de la Argentina, 4.000 millones…
–¿Y qué tiene que ver De la Sota con Clarín?
–Pero mire lo que…
–Bueno, no sabemos.
–Mire las páginas enteras que tiene en Clarín, fíjense cuando sale Rodríguez Saá, o me ponen Fernando o Alberto; a mí todo el país me dice Adolfo. Yo voy por la calle en cualquier lugar del país y me dicen…

–Pero, oiga, vamos a tener que dar explicaciones ahora si no tenemos algún negocio con usted, porque si De la Sota sale mucho en Clarín porque tiene un negocio en Clarín usted podrá tener un negocio con nosotros.
–Es la primera vez que vengo.
–Es la primera vez que viene. Pero a (el programa televisivo de Mariano) Grondona ha ido un par de veces, ahí tiene mucha pantalla…

Buenos Aires Económico

07/05/2010 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , | 1 comentario

La medalla y la mano – Mempo Giardinelli


Hace poco más de un mes, el 26 de marzo pasado, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires anunció un reconocimiento a la fundación que presido en el Chaco. Nuestra institución había sido recomendada de forma unánime como merecedora de una de las 200 Medallas del Bicentenario por su tarea de difusión, promoción y defensa del libro y la lectura, y eso significó, sin dudas, un inmenso honor para nosotros.

Se nos anunció también la entrega de dicha Medalla durante la Feria del Libro y aumentó nuestro compromiso la enumeración de notorias personalidades igualmente honradas como Quino, María Elena Walsh, Osvaldo Bayer, Hermenegildo Sábat, Clorindo Testa, Julio Bocca y Carmen Argibay, entre muchas otras.

Obviamente, pensamos que el homenaje nos lo hacía el pueblo porteño. Por eso respondimos que el “reconocimiento nos parece honroso y lo aceptaremos con mucho gusto”.

Sin embargo, un par de semanas después recibimos la información de que “las Medallas del Bicentenario a escritores y editores” serían entregadas el 27 de abril a las 20 (o sea ayer) en la Sala Roberto Arlt de la Feria del Libro. Se anunciaban “15 medallas a escritores, editores y personalidades que realizan un aporte a la difusión y promoción del libro, la lectura y la cultura. Las medallas serán entregadas por el Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, el Ing. Mauricio Macri, o, en su defecto, por el ministro de Cultura de la Ciudad…”.

Este anuncio nos llevó a tomar otra decisión: sin ánimo de ofender a ningún habitante de la ciudad de Buenos Aires, de inmediato renunciamos a recibir la Medalla Bicentenario.

Esta decisión se basó en varias razones, que expusimos ante las autoridades de la Ciudad y preferimos no hacer públicas hasta ahora: por un lado, la sospecha de estar ante una posible jugada política, pero sobre todo no quisimos que el señor Macri, a quien no apreciamos ni respetamos personal ni políticamente, nos entregara nada. No quisimos que homenajeara a nuestra modestísima institución una persona que desde el comienzo de su gestión achicó presupuestos y reparticiones de educación y de cultura. No quisimos recibir esta medalla de un mandatario que puso a un troglodita en el Ministerio de Educación; que designó a ex policías de espantosa trayectoria al frente de la naciente Policía Metropolitana; que ordenó la compra de pistolas-picanas y al que la Justicia investiga por haber ordenado escuchas telefónicas.

No quisimos el homenaje de un jefe de Gobierno que hace de la mentira política un estilo tan fuerte como fuerte es su frivolidad. Un político, además, que como diputado nacional fue menos que mediocre porque casi no apareció por el Congreso aunque seguramente cobró todos sus sueldos puntualmente. Un intendente que es duro para perseguir a 1500 trapitos que se ganan la vida cuidando coches, pero es muy blando para combatir a los que lucran con la prostitución; que persigue con más saña a los pobres que a los explotadores de mano de obra esclava de los que hay tantos en su ciudad. Y que encima practica la censura ideológica en los textos educativos sobre el Bicentenario y en los que se recuperan 200 años de historia destacando “la resistencia de los esclavos, las asociaciones de inmigrantes, la ley de residencia de extranjeros de 1902, las mujeres y los derechos políticos, los golpes militares, la Noche de los Bastones Largos, las asociaciones de derechos humanos, la libertad de expresión y finaliza con el tema de los pueblos originarios y el retorno a la democracia de 1983” como bien definió la UTE-Ctera.

Seguramente mi mano no vale gran cosa, pero es la mía y está limpia. Durante más de diez años de menemato, y aunque recibimos innumerables invitaciones y propuestas de aquel gobierno, en la intimidad de mi familia y de la Fundación juramos que ese hombre no estrecharía nuestra diestra. Y no lo hizo.

Del mismo modo, no quisimos ahora darle la mano a este señor en la Feria del Libro. Y por prudencia preferimos esperar a que pasara la fecha para hacer pública esta renuncia.

Que nos disculpe el pueblo de la querida ciudad de Buenos Aires, pero su máxima autoridad no nos gusta. No vemos diferencia alguna, por lo menos en lo ideológico, entre el señor Menem y el señor Mauricio Macri.

Fue por eso que, no sin dolor, renunciamos a recibir esta Medalla del Bicentenario.

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28/04/2010 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , | 1 comentario

Argentina – Asumió el Jefe político de la oposición


NO AL GOLPE INSTITUCIONAL DEL SENADO,

NO AL AJUSTE, NO A LA VUELTA AL PASADO ;

NO A OTROS CORRALITOS

NO A COBRAR CON PATACONES, NO QUITA DE 13 % A LOS SUELDOS DE EMPLEADOS y JUBILADOS,

NO AL CIERRE DE FABRICAS, NO A LA DESOCUPACION

06/03/2010 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , | 2 comentarios

Argentina – Proporciones noticiosas – Eduardo Aliverti


Una vieja sentencia dice que el periodismo consiste en llenar los lugares que dejan libres los anuncios publicitarios. La frase bien podría corroborarse tomando los grandes diarios de circulación nacional, cuyas ediciones de algunos (cuantos) días se empeñan en demostrar que si hay crisis no se nota porque el centimetraje de publicidad es apabullante. Pero también puede adaptársela a las equivalencias informativas respecto de sí mismas. Es decir: cuántos y cuáles lugares ocupan ciertas noticias porque hay otras, tradicionalmente centrales, que en la coyuntura desaparecieron o carecen de sitial preponderante. Cabría la presunción de que algo de esto debe contemplarse, si se toma nota del papel secundario que, últimamente, adquieren las informaciones del ámbito económico. Es imposible, por supuesto, no constatar que la economía está presente en casi todo lo que sucede. Desde las inundaciones hasta “la inseguridad”; desde el debate por la libertad sindical hasta las denuncias de corrupción; desde la ley de medios audiovisuales hasta el proyecto de reforma política, en algún punto todo pasa por la economía porque en ella anida el cómo y para quiénes se gobierna, y el cómo y para quiénes se intenta plantar una alternativa de gobierno u oposición. Gobernar, o preparase para ello, es administrar y proyectar la economía. Sin embargo, ese rasgo estructural, filosófico, de lo económico, en ciertos momentos o etapas no es lo único que construye las noticias (aunque siempre subyazca). A veces, el valor que se le da a lo episódico tiene una relación inversamente proporcional con lo que la sociedad percibe, de la economía, en su actualidad y rumbo macros.

Veámoslo desde esta lógica: si hubiera seria preocupación, o fuerte inquietud, por lo que puede suceder con los salarios, las reservas monetarias, la deuda, los precios, el desempleo, ¿habría que los grandes titulares sean las peleas de Moyano con la Corte Suprema, o los cruces de los K con Clarín, o la polémica sobre los asesinatos y delitos en el conurbano bonaerense, o el Macrigate, o el valijero, o Papel Prensa, o lo que dicen Legrand, Tinelli y Susana? ¿Habría que la asignación por hijo para familias de carenciados, un reclamo que se hacía oír a los gritos y hace años, desde todo el espectro político, quedara mediáticamente subsumido en cómo puede ser que no se hubieran previsto las colas de reclamantes ante las delegaciones de la Anses? ¿Habría que para hablar de terremotos financieros tengan que remitirse al default de una empresa de un emirato árabe? ¿Habría que se trate de que la maestra asesinada en Derqui quería ser mamá, como recuadro destacado de portada?

Podemos tomar el análisis que hacen los propios especialistas en economía, de los grandes medios, sobre la prospectiva de “los mercados”. La recaudación impositiva aumentará por el ingreso de las retenciones a la soja, que andará de cosecha espectacular (si el suelo queda hecho mierda y a la hora de evaluar catástrofes “naturales” debe examinarse la deforestación y el sembradío irrestricto es otro problema, que no les mueve un pelo a los liberales). La tasa de interés norteamericana es cero, prácticamente, y eso hace que los bonos argentinos sean muy atractivos para los inversores porque, encima, cayó bien la reapertura del canje de deuda con los que habían quedado afuera. El Banco Central sigue comprando dólares porque la entrada de divisas tiene fortaleza. Aumentan los depósitos en los bancos. Los economistas corrigen hacia arriba las cifras de reactivación. El gasto público y el aumento a los jubilados permiten imaginar un incremento del consumo, pero el riesgo de inflación que eso supone es chico, comparado con el despegue que tendría la actividad en su conjunto. Subrayemos lo siguiente: todo esto no es lo que dice el oficialismo ni sus órganos de prensa ni sus simpatizantes (que también, claro), sino un compendio de lo que opina el conjunto de los analistas y militantes del establishment. Voceros del agro incluidos. Y casi extintos, dicho sea de paso, a menos que alguien registre que hayan vuelto a alzar la voz. ¿Por qué perdió tanta energía la Mesa de Enlace? ¿No era que deberíamos importar leche más temprano que tarde, y que ya no se vende ni un tractor, y que había que aprender de Uruguay, y que los pueblos del interior se mueren, y que el trigo no daría abasto para el consumo interno, y que el bife de lomo debía costar 80 pesos? ¿Cuándo mintieron? ¿En la trifulca por la 125 o ahora? ¿O siempre?

Como ésa es la realidad o lo que los mismos representantes del poder concentrado dicen que es la realidad, volvemos a la hipótesis de con qué se llena el espacio que dejaron libre los pronósticos de tragedia. La malaventura anunciada por ellos, insistamos, porque, si es por la otra forma de ver la realidad, vaya si existen la tragedia y el acostumbrado paisaje de la conflictividad crispada. Ahí están los inundados, los paros de los maestros, los indigentes, los hospitales públicos en colapso o cerca de ello, el drama de la vivienda. Jamás eso les fue un indicador a tener en cuenta. Les fue lo que sociológicamente se sabe denominar “normismo”; esto es, aceptación de que el mal funcionamiento de algo, cualquier cosa, aun cuando incluya el sufrimiento de vastas masas de población, es un hecho natural: pobres y miseria habrá siempre. Así que no es eso. Es medir con los parámetros que a ellos les importan. Y si esas cuantificaciones dan bien, lo que resulta es que el debate político se circunscribe a chiquitajes. Porque convengamos, asumiendo que decirlo es de una alta incorrección y no hay otra que malinterpretarlo: valijas, espionajes, sobreprecios en licitaciones públicas, Carrió diciendo que Cobos es una ameba y si el fútbol es para todos o todos pagamos la televisación del fútbol, apenas para ejemplificar, son al fin y al cabo elementos colaterales de quien impone un Gran Relato. Menem fue uno de los que entendieron que funciona así, y ganó con el 50 por ciento de los votos cuando ya se sabía que era un canalla. El espacio que dejaba vacío la fantasía de que económicamente se estaba bien fue ocupado por las denuncias de corrupción (en el segundo tramo de su sultanato), sin que los medios se detuviesen en “la inseguridad”, por caso. Ahora, el punto es análogo. En la edificación noticiosa, a falta de que la economía no parece afrontar tormentas, se impone luchar en forma salvaje por los intereses corporativos afectados, a través de que los medios destacan lo políticamente episódico. Con la diferencia, claro, respecto del menemato, de que entonces el poder económico estaba chocho; y ahora ve que algunos o varios de sus privilegios están lastimados.

Volvió una enseñanza que nunca debe irse. Lo que se dice y publica tiene tanto valor como lo que se ignora u oculta. Debe ser que, de tan obvio que es, un montonazo de gente parece haberlo olvidado.

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30/11/2009 Posted by | General, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , | Deja un comentario