America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

SOBRE LA VIOLENCIA INSTITUCIONAL – Carta Abierta del exministro de la Corte Raúl Zaffaroni


En sólo 50 días de gestión, el gobierno macrista recibió críticas de diversos sectores. En este caso Raúl Zaffaroni mediante una carta nos hace reflexionar sobre nuestro presente y pasado.

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Texto de la Carta Abierta

La situación del país es insólita, pero en modo alguno desesperante: el campo popular superó momentos mucho peores. Además, toda Latinoamérica sufre esta etapa avanzada del colonialismo corporativo. Por suerte, frente a las horribles tragedias de nuestros hermanos, hasta el presente no llevamos la peor parte ni mucho menos.

No obstante, no dramatizar no significa subestimar el panorama argentino actual, que es de caos institucional (gobierno por decretos-leyes, incluso en materia penal y tributaria; despidos masivos e indiscriminados de funcionarios; distribución centralizante de la coparticipación federal; designación de jueces supremos por decreto; clarísima usurpación de competencias del Congreso; amenaza a la autonomía del Ministerio Público; desbaratamiento del AFSCA; supresión de toda disidencia en los medios de comunicación; endeudamiento e inflación; devaluación acelerada del salario real; extorsión manifiesta al sindicalismo; y un largo etcétera).

El Poder Judicial complica más las cosas: los jueces cercanos al campo popular son estigmatizados como militantes ; los que consienten y legitiman el caos institucional, son los imparciales o políticamente impolutos. En poco tiempo se acentuará el desprestigio del Poder Judicial, cuyo grueso lo compone una masa silenciosa que, dentro de todo, hace bastante bien las cosas. Es muy posible que en el futuro sea el chivo expiatorio, sobre el que recaiga la totalidad de la responsabilidad de este caos institucional.

Si bien las cuestiones institucionales no provocan movilizaciones masivas, las tropelías institucionales preanuncian siempre atropellos de otro orden que, por otra parte, se advierten discursivamente sin tapujos. A este caos institucional se suma la torpeza política, con una tónica general que no puede menos que recordar la prepotencia de la revolución fusiladora. La prisión de Milagro Sala es ordenada por una justicia manipulada impúdicamente con tal grado de descaro, que ni siquiera al recordado Menem se le pudo achacar.

No se trata sino de una clarísima muestra de grosería política revanchista. Al escándalo de pretender que la protesta configura sedición, se suma el injustificado requerimiento previo de fuerzas federales que ha costado 43 vidas. (En perspectiva regional no es descabellado calcular 43 + 43 = 86, pues tanto a los normalistas de Ayotzinapa como a nuestros gendarmes los podemos poner a la cuenta de los virreinatos del colonialismo avanzado). El papelón internacional de la Argentina con este caso es considerable y nos afecta a todos los ciudadanos.

La exigencia transnacional de intervención de Fuerzas Armadas con pretexto de combate al narcotráfico, conforme a la experiencia regional, pone en riesgo la Defensa Nacional, pero implica también una intimidación pública, de la que forma parte el renacimiento de procedimientos policiales archivados hace años. Torpeza política, control de medios, movilización de fuerzas federales, riesgo para las Fuerzas Armadas de la Nación, intimidación pública, manipulación judicial y caos institucional generalizado, forman un cocktail de alto y peligroso poder embriagante, debilitante de frenos inhibitorios. Frente a esto, muchos ciudadanos –y en particular los más jóvenes- preguntan: ¿Qué podemos hacer? ¿Qué debemos hacer?

No soy la persona indicada para proporcionar esa respuesta, dado que no es jurídica ni institucional, sino política y, por ende, esa naturaleza indica que deben proporcionarla los políticos. Pero los políticos del campo popular aún están shockeados. No saben bien qué hicieron mal. Creo que no han hecho nada demasiado mal; quizá no admitieron que algunas tazas molestas se podían reacomodar en el armario. No contaron con la versión local de monopolio mediático propio de nuestra región (no tolerado por ninguna de las democracias del mundo desarrollado) y que, como parte de las corporaciones transnacionales, aprovecharía ese flanco para estafar a alguna gente, haciéndole creer que el cambio se limitaría a remover algunas tazas de una posición que les resultaba antipática. El error táctico fue no moverse con la rapidez necesaria para mostrar que no venían a cambiar de posición las tacitas, sino a romper el armario.

Pero nuestros políticos parece que comienzan a reaccionar, como crecientemente se les reclama; la reunión de gobernadores es prometedora. En breve volverán a ser protagónicos si dejan de pasarse facturas y postergan el internismo, que es el cáncer de los partidos del campo popular, como lo demuestra el espejo del radicalismo.

Sería suicida distraerse con el internismo y alejarse del Pueblo, pues pelearían por un armazón vacío: toda estrategia y táctica popular debe priorizar la respuesta al Pueblo. Pero en tanto terminen de salir del estupor y asuman la función natural de conducción y orientación, debe primar la prudencia. Nuestro Pueblo no está indefenso. La pretensión de una construcción mediática de realidad única, está condenada al fracaso. La tecnología comunicacional actual no es la de 1955 ni la de 1976. Además, no faltará en el propio campo mediático empresarial quien aproveche la demanda de al menos el 50% del mercado: si medio mercado (con perspectivas de aumentar) demanda galletitas, alguien las ofrece.

Las plazas no cesarán; en este caso no es verdad que la gente se cansa. Las cesantías masivas en la administración de miles de funcionarios, los convierte mecánicamente en militantes. Y dentro de escasos meses se sumarán las otras víctimas de este descalabro de concentración de riqueza y de crecimiento de lo único que harán crecer: el coeficiente de Gini, o sea la desigualdad social.

Esa militancia necesita conducción, orientación y también contención de los políticos, ante todo porque debemos cuidar la vida de nuestra gente. Deben conducir porque debe contenerse a cualquiera que se descontrole y detectar a los provocadores. Ni la menor violencia debe salir del campo popular, porque la están esperando para reprimir, y para la represión son todavía más torpes que en lo político, que es decir. No debe olvidarse que la violencia nunca fue propia del campo popular, sino de sus enemigos : los sucesivos virreinatos destrozaron la modesta vivienda de Yrigoyen, anularon la elecciones de Pueyrredón-Guido, fusilaron en las dictaduras de 1930 y 1955, derogaron una Constitución por bando militar, convocaron a una Constituyente sin Congreso, bombardearon la Ciudad de Buenos Aires y ametrallaron a los trabajadores, destituyeron jueces masivamente, sancionaron el decreto 4161, proscribieron partidos mayoritarios, impusieron penas validas del estado de sitio, anularon las elecciones de 1962, encarcelaron a presidentes electos por voto popular, sometieron civiles a juicios militares, asesinaron y desaparecieron a decenas de miles de personas, robaron bebés, se autoamnistiaron, y hoy provocan el caos institucional.

A toda costa se debe impedir cualquier pretexto que permita legitimar la represión. La protesta debe canalizarse orgánicamente, con conducción y contención, agotando todas las medidas legales, ocupando todos los espacios de libertad que tenemos por ley y Constitución. La lucha no violenta es de valientes, no de timoratos ni medrosos, porque no evita la violencia de los otros, sino que la deja en descubierto y los deslegitima y debilita. Se trata de la vieja técnica oriental: la defensa consiste en usar la fuerza del contrincante para debilitarlo.

Los defensores de la violencia suelen ironizar respecto de Gandhi, recordando que los ingleses victimizaron a miles de personas en la India, que luchaban pacíficamente. La idealización de la violencia, en la que se nos educa desde niños, les impide calcular el tiempo que hubiese durado y los millones que hubiesen perecido si la lucha por la independencia de la India hubiese sido violenta. ¿O se olvidan que los colonialismos son impiedosos? Pero la lucha contra el caos requiere orden y organización: La organización vence al tiempo, decía Perón. Es menester conducción y organización, para que todo ciudadano, dentro de sus posibilidades, se convierta en creativo, en pensador, en jurista, en difusor, en síntesis, en político. En breve serán pocos los que digan Yo no entiendo ni quiero saber de política. La política es el gobierno de la polis, y a poco andar -y por el camino que adopta este virreinato- todo ciudadano se dará cuenta de que quienes fomentan la antipolítica y se proclaman apolíticos, en realidad quieren ejercer el monopolio de la política, o sea, del gobierno; más que nunca su torpeza va mostrando una opción bien férrea : o nos gobernamos nosotros o nos gobiernan otros. Insisto en que no soy la persona indicada, pero de momento me permito sugerir:

(a) Nada de violencia.

(b) Ocupación de todos los espacios legales y constitucionales para reclamar, denunciar y protestar.

(c) No asumir ningún riesgo inútil.

(d) Reclamar de los políticos que despierten de su schock.

(e) Contención de quien se descontrole y separación urgente de los provocadores.

(f) Utilización de todos los espacios de comunicación.

(g) Postergación de todo internismo.

(h) Privilegio de la función de conducción y orientación popular.

(i) Generosidad con los errores ajenos y corrección de los propios.

(j) La fuerza se vence usando las neuronas, o sea, lo que a la fuerza le falta: la razón.

Hace muchos años, había un busto de Evita en la columnata de entrada al Cementerio de la Chacarita. La dictadura de 1955 lo retiró. El día de difuntos, la gente pasaba y cada uno dejaba una flor en el lugar en que había estado el busto, hasta que se formó una montaña de flores. Aprendamos la lección popular: enterremos la prepotencia del caos institucional bajo una montaña de flores.

Raúl Zaffaroni

Diario Registrado

02/02/2016 Posted by | General, Justicia, Política Argentina, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , | 2 comentarios

Empiezan los dos años que faltan – Roberto Caballero



Vuelve CFK. Duran Barba y la Catedral. Se desinfló lo de Seychelles y Hubrys. Ahora vivimos entre Ciudad Juárez y la enfermedad de Pick.

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Después de cinco semanas, cumplido el posoperatorio que la mantuvo alejada de la escena pública, Cristina Fernández de Kirchner se reintegra a partir de mañana paulatinamente a sus funciones como jefa de Estado. En el medio pasó de todo y, a la vez, nada espectacularmente grave sucedió. El panorama con el que va a encontrarse la presidenta es, en líneas generales, bastante parecido al que dejó cuando entró en el quirófano, aunque no será exactamente un calco. En su ausencia, Sergio Massa le ganó a Martín Insaurralde estirando un poco más la diferencia que había sacado en las PASO y la Corte Suprema de Justicia dictaminó que la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual es enteramente constitucional, culminando con cuatro años de intensa batalla legal. Era esperable una elección de medio término con datos menos favorables para el oficialismo que los obtenidos en las presidenciales de 2011 y era mucho menos pronosticable que el máximo tribunal le diera la razón al gobierno con la Ley de Medios. Cuando se pasa en limpio lo sucedido, hay que apuntar que, aun con la victoria por diez puntos del tigrense en territorio bonaerense, la sociedad decidió no quitarle las mayorías parlamentarias al kirchnerismo, que las leyes económicas clave de 2014 (presupuesto, ley de cheque y emergencia económica) ya fueron sancionadas y que el fallo cortesano aportó un innegable oxígeno a la gobernabilidad, protegiendo así a la instituciones democráticas de una crisis cuyos únicos beneficiarios concretos eran los sectores corporativos de cuño antidemocrático.

Por lo demás, la agenda mediática dominante sigue orbitando alrededor de las noticias catastróficas que procuran alimentar la desconfianza social y minar cualquier certidumbre política. Son maniáticos, no hay nada que hacerle. Del Síndrome de Hubrys pasamos a la Enfermedad de Pick. No buscan partes médicos, quieren certificados de defunción. Eso sí, la cotización del dólar blue resignó algo –no mucho– de espacio frente al flagelo del narcotráfico, que pasó de los escándalos de Rosario y Córdoba con graves implicancias policiales y políticas provinciales a la escala nacional, merced a un documento eclesial y una definición en igual sentido de la Corte, que catapultó la temática a las tapas de los dos diarios hegemónicos, reinaugurando la temporada de opiniones facilistas: en octubre, era el lavado de dinero en las Islas Seychelles (denuncia finalmente desestimada por la justicia esta semana); ahora es el derribo de aviones que entran por la frontera norte.

De la noche a la mañana, casi, los argentinos se levantaron viviendo en Ciudad Juárez. Ni tanto, ni tan poco. El narcotráfico existe, negarlo es una tontería; convertirlo en un debate sobre baterías antiaéreas, un abordaje igualmente poco serio. Cuando Massa y Daniel Scioli proponen el debate por el derribo, olvidan que los últimos narcos detenidos en los countries en el distrito de Tigre vuelan en primera de aviones de línea y que lo más parecido a un cártel operando fuertemente en el suelo bonaerense que gobierna Scioli –al estilo de lo que ocurre dramáticamente en el Gran Rosario– puede advertirse en el partido de San Martín, donde talla como intendente su socio Gabriel Katopodis. A propósito, el ataque que recibió la procuradora Alejandra Gils Carbó por decir que está a favor de la despenalización de los consumidores y en contra de la legalización de las drogas fue sumamente injusto. Es la primera jefa del Ministerio Público en crear una fiscalía específica para combatir la narcocriminalidad, mucho antes de que la Corte saliera, como sale ahora, a golpearse el pecho por el mismo asunto.

En el medio, lo que prometía ser una sanción internacional de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) por la supuesta falta de libertad de expresión en la Argentina –motorizada por Joaquín Morales Solá y Magdalena Ruiz Guiñazú–, naufragó en parte por el efecto vivificante del fallo por la Ley de Medios que reivindicó el papel del Estado como regulador del derecho a la comunicación frente a los monopolios y medios concentrados y, en mayor medida, por la inconsistencia de la denuncia, que quedó licuada en un párrafo ambiguo del extenso informe de 60 páginas que produjo la propia CIDH, que sólo mostró algo de preocupación por las críticas que recibieron los periodistas de Perfil y La Nación a su decisión de comparecer en Washington, lo cual puede gustar más o menos –en particular, la descalificación a Ruiz Guiñazú, de quien se puede tomar legítimamente distancia por sus actuales posturas políticas, sin dejar de reconocer sus actos valerosos del pasado, en oposición a los de Morales Solá, por ejemplo–, pero que también es parte del derecho a expresarse de los que piensan distinto a Morales Solá y Madgalena. Lo concreto es que la CIDH no va a abrir investigación alguna ni monitoreo puntual sobre las presuntas amenazas a la libertad de expresión en la Argentina.

La expectativa por volver a ver a la presidenta en funciones es muy alta. Desde ya que, aun el antikirchnerismo racional, quiere verla recuperada.

De lo más grave, igual de repudiable que la reivindicación “espectacular” de Adolf Hitler que hizo Jaime Duran Barba, el asesor de Mauricio Macri, puede mencionarse la irrupción en la catedral metropolitana de grupos católicos fascistas contra la ceremonia interreligiosa evocando La Noche de los Cristales Rotos, paso fundamental de la política antisemita y racista del Tercer Reich que acabaría con la vida de 6 millones de judíos en Europa durante la Segunda Guerra Mundial. Eran un puñado, bastante exaltado, con sus boinas rojas y su frenético rezo del rosario. La pregunta inquietante es a cuántos otros representan en sus diatribas e impulsos violentos. No eran viejos, eran jóvenes. Se ve que a la derecha del Papa Francisco no está la pared. Hasta el disidente del peronismo Eduardo Amadeo, que no es Camilo Torres, se asustó por la escena. La intolerancia de los sectores reaccionarios en la Argentina, de todos modos, no merece un tratamiento liviano. Cruzados como estos, puestos a ocupar o influir sobre las jefaturas de las Fuerzas Armadas de los ’70, justificaron en el altar divino la masacre de toda una generación. Un baño de sangre purificador que sentó las bases del Estado terrorista. Desde la Revista Cabildo luego dijeron que Raúl Alfonsín era comunista y judío en los ’80, de igual modo que hoy califican a Cristina Kirchner de montonera y atea. Parecen pocos, quizá lo sean, pero sus postulados lunáticos atraviesan peligrosamente el discurso público emitido por comunicadores y políticos que lo naturalizan de manera banal, que son de derecha y reaccionarios, pero suelen opinar desde una neutralidad prefabricada. ¿Cómo se los puede identificar? Es fácil: son los que sugieren que en Ecuador la palabra “espectacular” no quiere decir lo que dice en castellano pretendiendo justificar lo injustificable, asocian el gobierno democrático a una dictadura, usan de modo macartista el adjetivo “comunista” y pregonan que los organismos de Derechos Humanos están cooptados por el demonio más malo que existió hace 35 años. Disimulan, matizan, claro, después de tres décadas de democracia ininterrumpida, aun los reaccionarios de derecha que no quieren quedar pegados a la derecha reaccionaria. Para eso está Mariano Grondona, aunque después vayan de invitados felices a su programa.

Es un triunfo de las libertades, sin ninguna duda, que se esfuercen en camuflar lo que son y que hayan aprendido algo de modales. Aunque convendría aclarar que esa prevención los habilita como sujetos simplemente ubicuos, no más tolerantes, ni más democráticos, ni menos peligrosos. Si el contexto de la Argentina fuera otro, correrían a ser intendentes civiles del nuevo proceso de organización nacional. Sólo hace falta un poco de memoria, más que agudeza imaginativa, para poder verlos caminar en un futuro improbable.

Volviendo al retorno de Cristina Kirchner, ojalá la lejanía, la toma de distancia, la perspectiva del panóptico visual, le haya servido para detectar qué cosas suceden por fuera de los asuntos importantes de la administración cotidiana del Estado que tanto la ocupan. Al correrse del atril, algunos funcionarios se vieron en la incómoda tarea de operar sin su aval explícito previo. Hayan o no hablado en privado, esta vez la presidenta no apareció en público para certificarles que hacían lo correcto. No está mal. No hubo caos. El país no colapsó. El shock que significó el paso de la presencia casi diaria de la mandataria a su silencio de un mes y medio donde incluso congeló su cuenta de Twitter fue, en principio, sólo eso: una sorpresa que luego derivó en rutina. La experiencia confirmó tres cosas: que la impronta presidencial es única, que el sentido de las acciones oficiales es inalterable y que los editores opositores fueron los que padecieron la falta de la figura que habitualmente concentra sus ataques más encarnizados. Amado Boudou, Juan Manuel Abal Medina, Carlos Zanini, Agustín Rossi, Florencio Randazzo y Martín Sabbatella, con sus diferentes estilos y responsabilidades, despejaron los nubarrones de eventual desgobierno que agitó el antikirchnerismo cuando se supo de la operación. Se calzaron la gestión al hombro. Atravesaron un momento difícil, sin desbarrancar. También la juventud tuvo un papel relevante en las masividades desplegadas durante el acto del 17 de octubre en Plaza de Mayo. La invisibilización mediática fue inversamente proporcional a su entrañable contundencia.

No ocurrió lo mismo con los gobernadores e intendentes que comenzaron a sacarse los ojos con los resultados electorales arriba de la mesa. La disputa al interior del pejotismo por ver quién o quiénes ocupan espacios expectantes con la cabeza puesta en 2015 los desnudó como una maquinaria indolente, cuando no como vanidosos concursantes en un desfile de cargos reales o imaginarios. Hay un sector del PJ que actúa como el antiperonismo desea que lo haga: con una desmedida vocación por la supervivencia personal. Si Sergio Massa los aventaja moralmente en algo es que, al menos, para dejar de vivar falsamente a Cristina y criticar despiadadamente a La Cámpora y a Moreno, decidió abandonar el peronismo. Los otros, en cambio, murmuran desde adentro cosas parecidas mientras juran una lealtad de inaudible convicción. El revés de la trama tampoco es auspicioso: núcleos del kirchnerismo no peronista ven en cada tumulto la confirmación de que el dispositivo político que tejió Néstor Kirchner en vida entró en fase de declinación. Así como hay un peronismo que vive obsesionado por alambrar el territorio y asegurarse la propiedad de los emblemas partidocráticos, existe también un progresismo sólo preocupado por los insumos narrativos simbólicos y estéticos del modelo nacido en 2003. Exagerando, son las dos caras de una misma acechanza: el debilitamiento de la musculatura política kirchnerista de cara a los dos años que se avecinan.

En el plano económico, la merma de las reservas del Banco Central se volvió un tema sensible. La sociedad escucha pronósticos oscuros a diario. En los canales de TV predomina el análisis opositor. No aparecen voces oficiales con la potencia necesaria para replicar el discurso único instalado, con su sensación pegajosa de deriva contante. Ya no es sólo el lobby devaluador, ni siquiera el petardeo constante de AEA –que incluso fracasó en el armado del fragote empresario antikirchnerista esta semana–, es otra cosa: una especie de monólogo tremendista que se convirtió en la partitura legitimada por ausencia de una música alternativa que se escuche más clara y más fuerte. Se reproducen argumentos esquizoides y se habla de situaciones contradictorias. Se mezclan la suba de la carne con la injusticia de un dólar tarjeta que permite comprar autos importados de alta gama, las mejores opciones para invertir los pesos sobrantes con la histeria por una inflación descontrolada. Cualquier sobremesa de la clase media está atravesada por estas discusiones. El común denominador es el malestar. Otra vez, se habla de Chile, de Uruguay o de Brasil como ejemplos de lo que debe hacerse en oposición a lo que se hace acá. No hay ningún tipo de espacio para preguntas obvias: si todo fuera tan genial con la derecha chilena gobernando, ¿por qué vuelve arrasando Michelle Bachelet? Si en el país oriental todo es felicidad, ¿por qué una milanesa con fritas cuesta 130 pesos argentinos, con sueldos muy inferiores a los que se pagan en la Argentina medido en dólares? Si en Brasil las cosas marchan bien, ¿por qué hubo protestas tan masivas hace dos meses y las automotrices ralentizan la producción? No importa. Lo que llega desde afuera, lo que los medios reproducen, los lugares comunes repetidos hasta la sequedad de la saliva por los comentaristas televisivos, es que afuera es el paraíso y esto, lo más parecido al infierno. Pero cuidado, lo llamativo no es que circulen barbaridades como si fuesen verdades incontrastables, eso ya es parte del folclore de los últimos años, lo curioso es que no haya voces articuladas que salgan al cruce para neutralizarlas y bajar la ansiedad social sobre estos temas. Si eso no ocurre pronto, José Luis Espert va a pasar de pintoresco personaje nostálgico del neoliberalismo de los ’90 a salvador de la patria dolarizada. La disputa, en ese caso, no va a ser sobre modelos económicos más o menos incluyentes. Va a ser entre los que explican algo aunque sea malo y los que no explican nada, nada de nada, convirtiendo la economía en una variante del esoterismo. El esfuerzo de Mercedes Marcó del Pont, titular del BCRA, por poner palabras donde no las había durante un encuentro con 500 economistas, es encomiable. Pero no es la ministra de Economía.

La expectativa por volver a ver a la presidenta en funciones es muy alta. Desde ya que, aun el antikirchnerismo racional, quiere verla recuperada. Eso no quita que existan, de parte de algunos opositores, hirientes comparaciones entre su estado de salud y la vitalidad del ciclo institucional. La idea de que para curarse tiene que dejar todo lo que le provoque estrés, y que el mayor causante de estrés es, precisamente, la acción misma de gobierno, no es otra cosa que un pedido solapado de deserción anticipada. Jorge Giacobbe, titular de Giacobbe Consultores, desde Clarín, dijo: “Me parece que no se puede hablar de la vuelta de Cristina, porque no vuelve Cristina sino un trozo de ella.” Lo dicho: no quieren partes médicos, que los hubo, quieren algo así como la extremaunción política en vida.

Eso, el final de todo este proceso, es lo único que no va a pasar, salvo que la intervención quirúrgica haya sido para transformar a la presidenta en otra persona. Una que no es.

Mañana, entonces, empiezan los dos años que faltan, le duela a quien le duela .

Memoria, el día de la militancia

Hoy se cumplen 41 años del primer retorno de Juan Domingo Perón a la patria después de un largo exilio de 18 años motivados por la proscripción aplicada por la Argentina oligárquica, liberal y antidemocrática. Es una fecha simbólica, clave en el calendario nacional y popular. Hito del compromiso a través del tiempo, la lucha clandestina y la lealtad al líder pese a las persecuciones. A los muertos, presos y torturados que entregaron todo por el regreso definitivo del General, y a sus familias, vayan estas líneas como reconocimiento a una gesta heroica y silenciosa que no ocupa espacio en los diarios que pregonan el olvido como toda solución a sus propias inconsecuencias en defensa de las libertades de todos los argentinos, incluidos los peronistas.

Impugna que algo queda

La UCR y el PRO impugnaron la prolongación del mandato de Martín Sabbatella al frente de la AFSCA propuesta por la presidenta. Nunca leyeron la ley. Los partidos no pueden impugnar, sólo la sociedad civil; lo que hacen, entonces, es una operación mediática, que encuentra en las páginas de Clarín y La Nación su soporte masificante. A lo sumo, en la Comisión Bicameral pueden votar en contra. Todo indica que Sabbatella, que logró finalmente la constitucionalidad plena de la ley, seguirá al frente de la AFSCA. Deberían, radicales y macristas, ocuparse más del candidato del FAP-GEN si es que –como dicen ahora, después de haber batallado incansablemente por lo contrario–, pretenden que la ley se aplique en su totalidad. Gerardo Milman ha dicho públicamente que la ley le parece inútil, obsoleta e inservible. Esa postura no le impidió candidatearse como integrante del directorio cuando se vence en diciembre su mandato como diputado. Milman pasaría de cobrar en Diputados a cobrar como director en la AFSCA, siempre que la presidenta lo avale, no sea cosa de quedarse sin salario, a propuesta de la tercera minoría. Acepta un cargo creado por una norma en la que no creyó ni cree. Se trata del mismo diputado que amplificó y agitó el supuesto escándalo de las Islas Seychelles, que la justicia federal desestimó esta semana. Ahora, para conseguirse un trabajo, depende de la firma de la presidenta, la misma a la que acusó de encabezar el gobierno más corrupto de la historia argentina después de la dictadura. Las vueltas de la vida.

INFONEWS

21/11/2013 Posted by | General, Política Argentina, Politica Latinoamerica, Reflexiones | , , , , | Deja un comentario

DUELO MILITANTE


Néstor Kirchner murió y generó un acto de militancia

“Néstor no se murió… Néstor no se murió …
Néstor está en las plazas,
Junto a las madres, a mí y a vos”
 

El pasado miércoles 27 de Octubre, decretado feriado con motivo del Censo Nacional 2010, me levante temprano, cosa rara en mi en día no laborable, con la intención de esperar al censista, como un acto de identificación con la necesidad de contribuir al éxito de la medida gubernamental tan denostada por los medios que inculcaban el miedo a abrir la puerta. No tuve que esperar nada, mi casa fue una de las primeras visitadas, así que a las 9:15 ya había cumplido.

Fue entonces que las letras catástrofe del canal de las tragedias me golpearon en forma impiadosa: “ha muerto Néstor Kirchner”. Tratando de consolar el llanto, mi incredulidad no entendía cómo, si estaba en Calafate para censarse, si tenía tanta fuerza. Pero era verdad. Ahí recordé una frase que siempre digo, para morirse solo hay que estar vivo.

Me había levantado esa mañana para embroncarme con los medios de siempre por la noticias tergiversadas que seguramente darían sobre el censo y me encontré con el dolor enorme que la pérdida de ese hombre que a partir de 2003 me dio esperanza y me ilusionó.

Luego el pueblo, volcándose en las plazas del país, porque no fue solamente en Plaza de Mayo, donde por la distancia y el tener que trabajar la gran mayoría no pudimos ir. Se vio en todos lados el mismo sentimiento, el profundo dolor por la pérdida y el anhelo de continuar por el camino que Néstor impulsó.

Las frases mas escuchadas fueron “gracias Néstor” y “fuerza Cristina”. ¿Que significa esto en medio de tanto dolor expresado, tanto llanto volcado y tanto contenido por muchos que, como dice el tango, quisimos hacer realidad eso de “no me vas a ver tirado como vos te imaginas”?. Pero la sorpresa de todos fue que el dolor se transformó en militancia activa, ese “fuerza Cristina” significa “no aflojes”, “profundizá el modelo”. Se vio a muchos jóvenes copando las plazas y calles del país. Ya Néstor hace tiempo venia pregonando la necesidad de la militancia. Ese pueblo que brotó de las baldosas, que estaba invisibilizado ofreció un mensaje de disponibilidad para defender el modelo nacional y popular, la gran mayoría no militan, es mas muchos ni siquiera votaron por Néstor.

El dolor y el llanto se transformó en un acto militante, un acto militante con un único contenido: continuar con el camino que inició Kirchner. Pero esa masa humedecida por las lágrimas de los ojos de miles y por el cielo que se sumó, carece de formación política, salió a defender su derecho a un futuro digno en lo personal y en lo colectivo.

La tarea y debe ser un compromiso, es la formación de cuadros. Para eso hay que acercarlos a la militancia, solo un militante formado es capaz de asumir el desafío. Muchos demostraron su voluntad saliendo a las calles. La muerte del compañero Kirchner nos enfrenta una vez mas a la dura realidad que los lideres trascendentales del movimiento nacional son humanos y como tal, efímeros.

Se ha dicho mucho desde diversos sectores sobre la necesidad de unirse a la pelea militante y se ha pedido que se haga desde cualquier lugar político o ideológico. Esto es también otra mentira tendiente a restar, porque aquel que se considere comprometido con la causa nacional solo puede involucrarse desde el lugar que impulse ese camino y ese lugar no puede ocuparlo el sector comprometido con la reacción ni aquel que disfrazado de popular bajo el mote de “progresista” es nada más que la oposición a su majestad, es cosmética para que nada cambie

Es temprano para sacar conclusiones, pero es momento de vigilia. Estamos acostumbrados, desgraciadamente, al accionar de los poderosos y traidores, de afuera del movimiento y también de adentro. Por eso la conveniencia de la formación de cuadros militantes, que de la noche a la mañana, cuando sea necesario, sin llamados, sin convocatorias, inunde las plazas ante los hechos que sin duda generará el poder económico y los políticos adictos y cipayos de la oposición. Pero cuidado, conocemos muchas traiciones, no solo de Cobos. Cuando decía de la necesidad de la vigilia, en realidad me refería fundamentalmente a estar atentos al interior de nuestras fuerzas, no vaya a ser cosa que algunos ya empiecen a reunirse con los enemigos, con Héctor Méndez por ejemplo, o con Biolcatti, y terminen pactando No se trata hoy de treguas ni nada que se le parezca,  se trata de articular políticas, de continuar en el camino, sin debilidades, el enemigo no perdona, está al acecho para destruir todo lo logrado.

Néstor y Cristina militaron en épocas de cuadros militantes sumamente formados en la historia y el debate político e ideológico, era la generación que actuó en los 70, aquella que tantos enemigos denostan y quieren desterrar de la Argentina. Ellos no se equivocan, quieren el olvido de los 70 por una razón muy simple, solo la militancia organizada, formada y dispuesta a defender el modelo nacional y popular es el reaseguro de la vigencia de la justicia social

En los próximos días y semanas, tendremos oportunidad de visualizar un poco más claro el panorama. Algunas señales me parecen positivas, ver a la presidenta fuerte, segura, da confianza, otras no fueron tal, como alguno hablando de dar tiempo a la discusión del proyecto de distribución en las ganancias. La muerte temprana, inesperada o no, hizo fluir de la nada a los convencidos, a los militantes y a los que vieron peligrar las conquistas y el futuro. Los cuadros formados políticamente saldrían hoy a hacerse oír y exigir ninguna tregua o cosa que se le parezca. La 125 y el 28 de Junio de 2009, fueron aprendizajes. La presidenta no pactó, profundizo el modelo, sacó la ley de medios, la asignación universal, etc., llenó de contradicciones al mundo de los políticos obedientes del régimen neoliberal. Hoy se exige la profundización de las medidas de justicia e igualdad y la imperiosa necesidad de la formación de cuadros. Desde la calle, desde el pueblo, desde las fábricas, desde las escuelas, las universidades, desde el trabajo, debemos ofrecer nuestra militancia, debiendo ofrecer nuestra mente y cuerpo.

Cuando muere un héroe se transforma en mito y como tal en bandera, este puede ser el caso del compañero Kirchner, pero no debe quedar en el significativo estandarte de marchas o manifestaciones, sino transformarse en la herramienta de motivación de la pelea que el encaró, sin vueltas, sin marcha atrás,

Cristina debe escuchar nuestro apoyo, pero las palabras no bastan, la acción es imprescindible, ella es el símbolo de la transformación, es la que se animó contra la reacción oligárquica, es la que merece y justifica la confianza popular. Hoy, con Cristina, con la bandera de Néstor, NO PASARAN debe ser el compromiso

 

Javier Fernández

30/10/2010 Posted by | General, Historia, Reflexiones, Sociedad y Cultura | , , , , , | 1 comentario

Carta de un obrero a su hijo


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20/06/2009 Posted by | Politica Latinoamerica, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , | Deja un comentario