America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

No sean brutos – Roberto Caballero


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Censuran a VHM, a 678, a Nacional Rock, a Nacional AM870, a Tiempo Argentino,a Página 12.

Durante el último fin de semana, Raúl Zaffaroni le dejó un mensaje explícito y sintético al gobierno de Mauricio Macri: “Van a matar a alguien, no sean brutos.” Queda claro que el balance de Zaffaroni, que está a horas de asumir como integrante de la Corte Interamericana de DD HH dependiente de la OEA, sobre los primeros 30 días de la administración de Cambiemos implica una lectura refinada de algo o de alguien que no lo es. Porque Macri no es aburrido como dice Beatriz Sarlo. Es brutal, como afirma Zaffaroni, tal vez el jurista más prestigioso y reconocido que tiene la Argentina en el mundo, que comparó la saga de decretos macristas con el decreto 4161 de la dictadura que nació con el Golpe del ’55 para dejar sin derechos a la mitad de la sociedad.

Por eso lo brutal del macrismo no está en la banalidad de la política grosera que produciría abulia estival en ciertos círculos intelectuales. Lo realmente repudiable es la racionalidad del plan político, económico y cultural que aplica, llevándose puestas nociones elementales de la convivencia social amasada en 33 años de democracia.

Pedir una cautelar para asumir un día antes de lo previsto, desconocer al Parlamento no llamando a sesiones extraordinarias porque su composición surgida del voto popular no le da mayorías legislativas, gobernar por decretos de necesidad y urgencia sin que haya ninguna necesidad y urgencia a la vista, iniciar una caza de brujas ideológica entre los empleados públicos, nombrar jueces de facto en la Corte Suprema, nombrar embajadores de facto sin acuerdo, desintegrar por decreto una ley de la democracia como la 26.522 favoreciendo al Grupo Clarín sin sonrojarse siquiera, copar el sistema de medios públicos acallando voces disidentes para convertirlo en su propio aparato de propaganda, suspender la pauta publicitaria oficial a los medios críticos con la anuencia y servidumbre de las mismas patronales periodísticas, todo esto es de una brutal racionalidad.

La quita de retenciones y la devaluación de diciembre produjeron de manera instantánea una transferencia de recursos de los sectores más pobres a los más ricos de la sociedad. Los bienes y servicios disponibles para el conjunto hoy tienen menos compradores de un lado, el de los más vulnerables, y una capacidad de mayor acaparamiento del otro, el de los favorecidos.

Esa revolución a la inversa, con un Estado Hood Robin que actúa de manera profundamente racional favoreciendo a unos y perjudicando a los otros, sólo puede hacerse con brutalidad. En los cuatro meses que duró el lock out agropatronal de 2008 con cortes de ruta y piquetes en todo el país no hubo represión policial y sólo un ruralista recibió una trompada de Luis D’Elía y después se hizo amigo de él. En apenas 30 días de mandato macrista, sin embargo, se cuentan por decenas los trabajadores heridos con posta de goma policial, con una mayor injerencia en los conflictos laborales del Ministerio de Seguridad que el de Trabajo.

Lo que viene también es brutal. La inflación anualizada cuando se discutan paritarias en este 2016 será del orden del 50 o 60 por ciento. No se sabe todavía porque, también de modo barbárico, Macri decretó la intervención del Indec y el nuevo gerente a cargo que antes daba por Clarín el IPC-Congreso con los precios de dos supermercados, tuvo un súbito ataque de responsabilidad y admitió que no está en condiciones de hacerlo público, pese a contar con una estructura nacional vigente y activa que reúne personal altamente capacitado. En verdad, lo que quieren es negociar el índice con los sindicatos. Pautar un techo, después de que la Superintendencia de Salud volvió a manos de los gremialistas burocráticos que son oficialistas de todos los gobiernos, incluido el de Macri.

Para los gremios más rebeldes, Macri prepara el rebenque de la desocupación. Ya lo avisó Alfonso Prat-Gay: tendrán que elegir entre los aumentos y el nivel de empleo en cada rubro. No es una extorsión, es lisa y llanamente una descripción del futuro inminente. Es brutal, pero es así: el modelo que Macri lleva adelante con sus CEO cierra con salarios bajos, y la garantía de que eso ocurra es una desocupación fabricada de dos dígitos desde el propio Estado, porque si el Estado despide, también lo pueden hacer los privados que entienden la señal y siempre creen que tienen planteles sobredimensionados.

¿Y por qué se necesitan salarios bajos? Para producir más barato, podría ser una explicación. No es eso, solamente. Con menos salarios se consume menos en el mercado interno y quedan más productos liberados para exportar, además producidos con menor costo salarial.

Todo este panorama brutal, para ser implementado y que perdure en el tiempo lo necesario para cristalizar la regresión distributiva que buscan las cámaras empresarias alineadas con el gobierno, necesita de un mecanismo del que pocos –obviamente– hablan: el cepo informativo. La derecha política y económica necesita desconectar las causas de las consecuencias e instalar un relato ante la sociedad que produzca miedo y parálisis y, sobre todo, desorientación social, donde cada uno ande por su lado, sin relacionar lo que sufre con las decisiones políticas y económicas que hacen posible el dolor.

El chivo expiatorio que promueven es el kirchnerismo, un sujeto social que sería fanáticamente hostil al nuevo modelo de acumulación económica de los dueños del poder y del dinero. Desde los nuevos medios oficialistas se trabaja en esta operación a destajo y sin el mínimo disimulo. Podemos decirlo, también: brutalmente. El kirchnerismo sería, en el relato macrista validado por los columnistas de los diarios Clarín y La Nación, una especie extirpable del conjunto ciudadano, como lo proponía aquel decreto 4161 del siglo pasado. Prometen que es con ellos, con los kirchneristas, con los peronistas, solamente la cosa. Hay algo también del discurso de la última dictadura cívico-militar retornado de prepo a la mesa de todos los días. Peligroso, persecutorio y antidemocrático. Es con el de al lado, no conmigo. Así la derecha videlista, con métodos idénticos a los del macrismo, hizo desaparecer a 30 mil argentinos. Antes eran los “extremistas”, ahora los “fanáticos”. O peor aún, porque en esto Videla, Macri y

Hernán Lombardi, sin ser lo mismo, dicen cosas parecidas -lo que debería avergonzar a los dos últimos, al menos-, los “militantes”. Son brutales, ya lo dijo Zaffaroni. Van a matar a alguien. Y van a ser responsables por eso. Deberían revisar –sobre todo Lombardi– las cosas que dijo en estos últimos meses. Están en Internet. Allí quedan. La Historia los está mirando. Ahora y en el futuro.

Pero los casi 6000 caracteres que lleva hasta ahora esta columna tienen un solo propósito. Repudiar desde lo más profundo de la dignidad profesional el violento despido del maestro Víctor Hugo Morales, pero tratando de esclarecer que no lo echan por cuestiones contractuales o por las difusas libertades que tienen los concesionarios privados de la comunicación para remover a un empleado, en este caso, un periodista con mayúscula y décadas de trayectoria intachable que ayudó a hacer rica a Radio Continental y sus dueños.

Es más grave que eso, y eso que esto ya es suficientemente grave. A VHM lo sacan del aire porque en términos individuales le sobra coraje para enfrentar a las corporaciones mafiosas y es el exponente más escuchado y respetado de un bloque informativo contra hegemónico capaz de relatar lo que sucede, relacionando las consecuencias con las causas, que es lo que no quieren que pase Macri y sus funcionarios gerentes.

La reformulación del país de todos a uno que deja afuera de los derechos a un tercio de la población necesita el silenciamiento de profesionales como VHM, porque lo que él y otros tienen para decir resulta inaguantable a los oídos de los dueños del poder y del dinero, y porque esa prédica actúa como despertador de las conciencias ciudadanas y les explican los hechos.

La operación para hacer de la Argentina un país cuya desigualdad vaya en alza y se asemeje a otros de la región donde se produce barato y se vende caro al exterior para beneficio de unos pocos y perjuicio para los muchos que no pueden consumir esos mismos bienes que el país produce, demanda que haya un empobrecimiento también de las voces críticas a ese modelo de exclusión social y, en lo posible, que no las haya o sean marginales.

Censuran a VHM, a 678, a la Nacional Rock, a la Nacional AM870, a Tiempo Argentino, a Página 12 y a todos los medios antimonopólicos porque contradicen –cada uno a su modo, con distintas improntas, no todos son iguales–, el modelo de país corporativo que Macri aplica y se diseña entre los accionistas de un puñado de empresas cuya única bandera es la de rentabilidad o muerte. Y esto no es una exageración. Ya lo dijo Zaffaroni, próximo a integrarse a la CIDH: “Van a matar a alguien, no sean brutos.”

Y al día siguiente lo sacaron del aire a VHM con excusas vergonzosas.

Aunque sutil, la censura también es una forma del crimen.

No sean brutos.

Infonews

17/01/2016 Posted by | Censura, Economía, General, Justicia, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Reflexiones, Uncategorized | , , , , | 4 comentarios

Argentina: el voto en blanco es un voto por el imperialismo – Atilio Borón


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Quisiera decir algunas pocas palabras en torno al debate suscitado acerca de la conducta que la izquierda debe seguir ante el balotaje del 22-N. Los sectores identificados con las distintas variantes del trotskismo y algunos independientes se han manifestado de forma rotunda a favor del voto en blanco. Otros, que militamos en el amplio y heterogéneo campo de la izquierda, pensamos que en esta coyuntura concreta -alejada del terreno más confortable e indoloro de los discursos y los papers académicos- el voto por Scioli es, desafortunadamente, el único instrumento con que contamos para impedir un resultado que sería catastrófico para nuestro país, para las perspectivas de la izquierda en la Argentina y para la continuidad de las luchas antiimperialistas en América Latina. Sería bueno que hubiese otro instrumento político para detener a Macri, pero no lo hay. El voto en blanco ciertamente no lo es.

Quienes postulan el “votoblanquismo” señalan que en el balotaje del 22-N se enfrentan dos candidatos de la burguesía que se mueven en la cancha de la derecha, como correctamente señala Eduardo Grüner en su respuesta a la intervención de Mabel Thwaites Rey que disparara este debate. Es cierto, pero eso no quita que aún así esa caracterización general sea de nula utilidad a la hora de hacer política. Porque, ¿no eran acaso políticos burgueses Raúl Alfonsín, Ítalo Luder y Herminio Iglesias? ¿Cómo ignorar las diferencias que existían entre ellos? Tomemos un ejemplo. En un caso, juicio y castigo a las Juntas Militares, con todas sus idas y venidas, y con las contradicciones propias de la política pequeño burguesa del partido Radical; en el otro, autoamnistía de los militares genocidas ratificada por ley del Congreso y desenfreno macarthista a cargo de Herminio y sus patotas, continuando con la siniestra obra de la Triple A. Obvio, ni Alfonsín ni Luder aspiraban a construir una sociedad socialista, o siquiera a iniciar una transición hacia el socialismo, como recordaba Salvador Allende. Pero, ¿no eran significativas esas diferencias para la izquierda, pese a que todos eran políticos burgueses? Me parece que sí. Ejemplos de este tipo abundan a lo largo de la historia, y sería un ejercicio ocioso traerlos ahora para ilustrar esta discusión. Perón también era un político burgués, al igual que José P. Tamborini, su contendor en la crucial elección presidencial de 1946. Ambos también se movían en el campo de la derecha, pero a pesar de ello había algunas diferencias, nada menores por cierto, que la historia posterior se encargó de demostrar de modo irrefutable.

En la coyuntura actual el indiscriminado repudio al binomio Macri-Scioli adolece de la misma falta de perspectiva histórica y de rigor analítico. Son, sin duda, dos políticos que juegan en la cancha del capitalismo. Uno, Macri, es un conservador duro y radical; el otro, Scioli, se inscribe en una tradición de conservadorismo popular de viejo arraigo en la Argentina. Macri llega a los umbrales de la Casa Rosada apoyado por una impresionante colección de fuerzas sociales y políticas del establishment capitalista local, sin ninguna organización popular que se haya manifestado en su apoyo. En otras palabras, como indica Gramsci, al identificar la naturaleza de una coalición política es preciso conocer, con la mayor precisión posible, la naturaleza de clase y la organicidad de sus apoyos. A Macri lo respaldan todas las cúpulas empresariales de la Argentina, comenzando por la AEA (Asociación Empresaria Argentina) y siguiendo con casi todas las demás; lo apoyan las capas medias ganadas por un odio visceral hacia todo lo que huela a kirchnerismo, la oligarquía mediática, la Embajada de Estados Unidos y es él quien completa, desde esta parte del continente, el tridente reaccionario cuyas otras dos puntas son nada menos que Álvaro Uribe y José María Aznar. No es casual que su candidatura cuenta con el respaldo de las principales plumas de la derecha latinoamericana: Mario Vargas Llosa, Carlos A. Montaner, Andrés Oppenheimer, Enrique Krauze y todo el mandarinato imperial. ¿Y Scioli? Su candidatura ha sido respaldada por los sectores empresariales menos concentrados, las pymes, sectores medios vagamente identificados con el “progresismo”, una multiplicidad de organizaciones y movimientos sociales –inconexos y heterogénos pero aún así arraigadas en el suelo popular- y estos apoyos hacen que suscite una cierta desconfianza de los poderes mediáticos y el bloque capitalista dominante porque es obvio que no podrá gobernar sin atender a los reclamos de su base social. Un dato que puede parecer una pequeña nota de color pero que no lo es: poco después de las PASO Scioli viaja a Cuba y se reúne durante cuatro horas y media con Raúl Castro; Macri, en cambio, llama por teléfono al Embajador de Estados Unidos, en línea con lo que Wikileaks demostrara que tantas veces hiciera en el pasado. Dirán los “votoblanquistas” que estas son meras anécdotas, pero se equivocan. Remiten a algo más de fondo. Sólo que hay que saber mirar.

De lo anterior se desprende que la consigna del voto en blanco es una forma de eludir las responsabilidades políticas de la izquierda en la hora actual. Cualquiera de los proponentes de esta opción sabe muy bien que con Macri lo que se viene es una política de ajuste y de violenta represión del movimiento popular (los incidentes del Borda o el violento desalojo del Parque Indoamericano son botones de muestra de ello), mientras que Scioli muy probablemente seguirá con la política kirchnerista de no reprimir la protesta social. Y no me parece que para cualquier militante de izquierda esta sea una diferencia insignificante. Por otra parte, podría entenderse la razonabilidad de la consigna “votoblanquista” si, como ocurría con los radicales de finales del siglo diecinueve, cuando se rebelaban contra el fraude y proponían la abstención revolucionaria no votaban pero se alzaban en armas y seguían una estrategia insurreccional, como ocurriera en 1890, 1893 y 1905. O como hicieran los peronistas durante los años en que su partido fue proscripto, que propiciaban el voto en blanco pero en el marco de una estrategia que contemplaba múltiples formas de acción directa, desde sabotajes hasta atentados de diverso tipo. Los “votoblanquistas” de hoy, en cambio, no proponen otra cosa que el burgués repliegue hacia su intimidad y dejar que el resto de la ciudadanía resuelva el dilema político que nos hereda doce años de kirchnerismo. La consigna del voto en blanco es estéril, porque no va acompañada por alguna acción de masas de repudio a la trampa de Macri-Scioli: no hay convocatoria a ocupar fábricas, a cortar rutas, invadir campos, organizar acampes, bloquear puertos o algo por el estilo. Esto es política burguesa en toda su expresión: no me gusta, no me convence, no elijo nada, me retiro y luego veré que hacer. Me retiro del juego institucional y tampoco tengo una estrategia insurreccional de masas: es decir, nada de nada.

¿Será posible construir una opción de izquierda a partir de esa actitud? ¡No, de ninguna manera! Entre otras cosas porque habría que discutir las razones por las cuales luego de más de treinta años de democracia burguesa las izquierdas no hemos todavía sido capaces de construir una sólida alternativa electoral. ¿Cómo es posible que aún hoy estemos penando para superar el 2 o el 3 % de la votación nacional? ¿Por qué el Frente Amplio pudo llegar a la presidencia en el Uruguay, igual que el PT en Brasil, el MAS en Bolivia, el FMLN en El Salvador, mientras que en la Argentina nos debatimos todavía en la lucha para superar un dígito? Aquí no hubo un Plan Jakarta, como el que en Indonesia exterminó en pocos meses a más de medio millón de comunistas; ni un baño de sangre -hablamos siempre desde la reinstauración de la democracia burguesa en 1983, no antes- o una feroz persecución a la izquierda como la que todavía hoy martiriza a Colombia. Es cierto que el peronismo, en todas sus variantes, incluido el kirchnerismo, siempre trató de impedir el crecimiento de la izquierda, o en el mejor de los casos, acotarlo dentro de límites muy precisos. Pero no hubo en la Argentina posterior a 1983 nada similar a lo de Indonesia o Colombia. Y sin embargo, producto de nuestro sectarismo, nuestro ingenuo hegemonismo, de estériles personalismos y falta de unidad no tenemos gravitación en las grandes coyunturas en las que se define el destino de la nación. Creo que ha llegado el momento de avanzar en esa dirección y refundar una izquierda seria y plural, inmunizada contra el facilismo consignista que constantemente anuncia la inminencia de una revolución que nunca llega, con vocación de poder y voluntad de ser protagonista y no víctima de nuestra historia. Claro que si llegara a ganar Macri todo esto sería muchísimo más difícil de llevar a la práctica.

Una última reflexión, que no puedo acallar: estoy asombrado al comprobar como lúcidos pensadores del marxismo “votoblanquista” elaboran sesudos argumentos sin jamás haber pronunciado la palabra “imperialismo”. Se habla de una elección crucial no sólo para la Argentina sino para toda América Latina y la palabrita no aparece. Tampoco se habla de Raúl, de Fidel, de Chávez, de Maduro, de Evo, de Correa, de Sánchez Cerén, de Daniel Ortega. No se habla de las ochenta bases militares que Estados Unidos tiene en la región o de la ofensiva restauradora lanzada por Washington para retrotraer la situación sociopolítica de América Latina al punto que se encontraba el 31 de Diciembre de 1958, en vísperas de la Revolución Cubana. ¿Qué clase de análisis de coyuntura es este que prescinde por completo de la dimensión internacional y que ignora olímpicamente al imperialismo? Todo parecería ser un ejercicio puramente académico, descomprometido de las urgencias reales del momento actual y por completo ajeno a lo que en el marxismo se entiende por análisis de la coyuntura. En cambio, la importancia continental de la elección de Macri no pasó desapercibida para un agudo observador de la política latinoamericana, y protagonista también de ella, como el ex presidente brasileño Fernando H. Cardoso, un ex marxista que se olvidó de muchas cosas menos de lo que significa el papel del imperialismo y la correlación internacional de fuerzas. En una esclarecedora entrevista que le concediera al diario La Nación (Buenos Aires) el domingo 1° de Noviembre, decía que una derrota del kirchnerismo en la Argentina facilitaría la resolución de la crisis en Brasil; es decir, pavimentaría el camino para la destitución de Dilma Rousseff. Agregaba, además, que “si una victoria de la oposición en la Argentina repercutiera además en las elecciones legislativas de Venezuela (el 6 de diciembre), /sería una maravilla. Porque en Venezuela tampoco se puede seguir así” Precisamente, de lo que se trata es de evitar tan “maravilloso” resultado y //para eso hay que impedir la victoria de Macri, apelando al único instrumento disponible para ello: el voto a Scioli. Sería mejor disponer de /otro, pero es lo único que hay. Y votar en blanco contribuiría a lograr el “maravilloso” efecto anhelado por Cardoso.

La existencia de una izquierda indiferente ante la presencia del imperialismo en la vida de nuestros pueblos es uno de los rasgos más asombrosos y deprimentes de la escena nacional. Esa izquierda debería tomar nota de lo que dice el ex presidente brasileño para caer en la cuenta del significado que tendría el triunfo de Macri el 22-N, mismo que trasciende con creces los límites de la política nacional. La propuesta del “votoblanquismo” revela una perniciosa mezcla de dogmatismo y de provincialismo que explica, al menos en parte, la crónica irrelevancia de la izquierda. Esto no es nuevo: el trotskismo, en todas sus variantes, siempre manifestó un profundo rechazo hacia las “revoluciones realmente existentes”. Nunca aceptó a la Revolución Cubana y experiencias como las del chavismo, la boliviana o la ecuatoriana han sido permanente objeto de sus enojosas diatribas, sólo comparables a las que disparan los agentes de la derecha. Cultivan la malsana ficción de una revolución que sólo existe en su imaginación; una revolución tan clara y límpida, y ausente de toda contradicción, que más que un tumultuoso proceso histórico se parece a un teorema de la trigonometría. Por eso son implacables críticos de la Revolución Rusa, la China, la Vietnamita, la sandinista, aparte de las arriba mencionadas. Su concepción de la revolución no es dialéctica ni histórica sino mecánica: la revolución es un acto, un acontecimiento, cuando en realidad es un proceso. Es el desenvolvimiento de la lucha de clases, en un trayecto erizado de violencia y signado por momentos de auge y estancamiento, de avances y retrocesos. Celebran como una hazaña de la clase obrera la conquista de un centro de estudiantes y vomitan su odio contra las “revoluciones realmente existentes”, siempre procesos contradictorios, conflictivos y, según esta visión, invariablemente traicionados por sus líderes. Esta incomprensión, de la que jamás adoleció Trotsky, los convierte–y a pesar de sus protestas- en aliados del imperio, en su desesperado afán por acabar con gobiernos que Washington considera objetivamente antiimperialistas pero que nuestros “votoblanquistas” vituperan como una muestra de la traición a los ideales del socialismo. Y para el imperialismo y sus secuaces, para Álvaro Uribe –el gran socio de Macri- la victoria del PRO y Cambiemos significará un golpe durísimo, tal vez fatal, a los procesos emancipatorios en curso en la región. Debilitará a la UNASUR (que frustró dos golpes de Estado contra Evo y Correa) y la CELAC; hará del Mercosur un apéndice de los TLC y del Tratado TransPacífico; incorporará a la Argentina a la Alianza del Pacífico (nuevo nombre del ALCA); congelará (o tal vez romperá) relaciones con Venezuela, Cuba, Bolivia y Ecuador y, de acuerdo con Washington, apoyará a los grupos que pugnan por derribar a esos gobiernos; y tratará de que la Argentina, como hizo recientemente Colombia, reingrese a la OTAN. Esto no es una suposición, no es algo que Macri podría eventualmente llegar a hacer sino un resumen de las declaraciones en las que anunció cuáles serían las líneas directrices de su política exterior. Aún cuando Scioli quisiera seguir por ese mismo camino, las fuerzas políticas y sociales que lo apoyan plantearían enormes obstáculos a su accionar, y no sólo en el terreno internacional sino también en la política económica. ¿Cómo puede un sector de la izquierda argentina ser indiferente ante esta fenomenal regresión política que el triunfo de Macri produciría en el tablero de la política internacional? ¿Qué quedó del internacionalismo proletario y de la solidaridad con la luchas de los pueblos hermanos? ¿Cómo se puede predicar la abstención o el voto en blanco frente a una situación como la que hemos descripto? Francamente, no lo entiendo. Ojalá que estas líneas sirvan para llamar a la reflexión a los compañeros que proponen el voto en blanco y a caer en la cuenta de todo lo que está en juego el 22-N, que trasciende de lejos la política nacional. Por eso ratificamos la validez del título de esta nota: votar en blanco es votar en línea con las políticas del imperialismo; es votar por el imperialismo y nadie en la izquierda puede actuar de esa manera.

http://www.aporrea.org/internacionales/a216852.html

11/11/2015 Posted by | Uncategorized | , , , , , , , | Deja un comentario

ENTREVISTA CON EL POLITÓLOGO ARGENTINO DANTE PALMA


ENTREVISTA CON EL POLITÓLOGO ARGENTINO DANTE PALMA
POR OPORTUNISMO POLÍTICO, CANDIDATOS DE LA DERECHA EN ARGENTINA HAN TENIDO QUE INCORPORAR A SU DISCURSO LINEAMIENTOS ANTINEOLIBERALES DEL KIRCHNERISMO

Nota5-1

POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ
Quito

La derecha en la Argentina causante de la debacle económica de comienzos de este siglo ha tenido que incorporar a su discurso principios ideológicos antineoliberales que proclama el kirchnerismo como la intervención y el rol protagónico del Estado en el manejo de los sectores estratégicos de la nación para poder competir por el relato político en la actual coyuntura electoral. Así lo analiza el politólogo y periodista Dante Palma. Obviamente lo hace por oportunismo político porque buena parte de la sociedad argentina aprueba que áreas como la petrolera o la de las pensiones sean manejadas por el Estado, luego de varios años de haber sido succionadas en beneficio de los privados. El kirchnerismo logró revertir esta situación, volviendo a nacionalizar dichos sectores.

Para conocer su óptica respecto de la coyuntura política de Argentina, dialogamos con el periodista Dante Palma, filósofo, investigador social y panelista del programa periodístico 6, 7, 8, que se transmite por la Televisión Pública de ese país y que tiene como característica ser un espacio de opinión de claro matiz gobiernista.

Uno de sus últimos libros es Quinto poder. El ocaso del periodismo (Planeta, Buenos Aires, 2014), en el que reflexiona sobre el desarrollo completamente mediatizado de la humanidad y la ultra concentración de la propiedad de los medios de comunicación.

Palma señala que el concepto de quinto poder lo toma del comunicólogo hispano-francés Ignacio Ramonet para denotar la necesidad de que surja una fuerza de la sociedad civil pero empoderada por la decisión política del Estado, “capaz de ponerle límite a la prepotencia de la prensa, a ese cuarto poder que quita y legitima gobiernos y nos quiere hacer creer que la opinión pública coincide punto por punto con la línea editorial de las corporaciones mediáticas”.

“A partir del ejemplo de Latinoamérica se observa -sostiene el autor- que la viabilidad del quinto poder depende de la acción directa de los gobiernos y de los Estados, los únicos capaces de enfrentar a las grandes corporaciones económicas. Sin esa decisión política y sin una agenda que realce el valor de una disputa cultural difícilmente estaríamos asistiendo a un momento tan crítico del periodismo tradicional y al auge de nuevas formas y voces. Porque en buena parte de Latinoamérica, y en Argentina en particular, no tenemos, como sucede en la mayoría de los países del primer mundo, a los cuatros poderes del mismo lado frente a la sociedad civil. Mas bien, está la decisión del “primero” de los poderes (el poder ejecutivo), seguido de un enorme consenso que incluye fuerzas opositoras en el “segundo” (el poder legislativo) enfrentando a aquellos dos poderes que no solo tienen en común intereses económicos e ideológicos sino que también se caracterizan por ser aquellos poderes que no son elegidos a través del mecanismo de elecciones democráticas. Me refiero, claro está, al modo en que el cuarto poder, el de las corporaciones económico-mediáticas, ha logrado hallar en el “tercero” de los poderes (el poder judicial) el dique de contención para el avance de muchas de las medidas impulsadas por los representantes de la ciudadanía”.
Aprovechando su participación como panelista en el Congreso Internacional Comunicación e Integración Latinoamericana desde y para el Sur, que organizó el Centro Internacional de Estudios Superiores de Comunicación para América Latina (CIESPAL), con sede en Quito, Ecuador, entre el 22 y 23 de julio, con motivo del décimo aniversario del canal interestatal Telesur, el Observatorio Sociopolítico Latinoamericano http://www.cronicon.net le solicitó a este analista argentino su percepción sobre el momento político en su país.

– ¿Ante el al relato dominante de los grupos corporativos desde el punto de vista mediático, el kirchnerismo que es la primera fuerza política en Argentina (el Frente para la Victoria), ha logrado construir hegemonía desde un punto de vista gramsciano?

– Lo que sería el discurso kirchnerista sigue siendo minoritario, podríamos decir que es un discursocontrahegemónico, aún con el avance de la Ley de Servicios de Comunicación, la voz hegemónica sigue siendo la de las corporaciones económicas que son las dueñas de los medios. Sin embargo lo que si te puedo decir y sucede, se está viendo claramente ahora en época de elecciones, es que los principios fundamentales del proyectokirchnerista han tenido que ser tolerados incluso por las variantes de la derecha y por los sectores conservadores en el sentido deaceptar que el Estado tiene que intervenir. Aceptar, por ejemplo, que la empresa petrolera tiene que ser estatal, que las jubilaciones tienen que ser manejadas por el Estado y no pueden estar en manos privadas, bueno ese tipo de cosas que el paradigma neoliberal siempre puso en tela de juicio hoy en la Argentina no son puestas en tela de juicio por los candidatos presidenciales de la derecha. En ese sentido si puedo decir que hoy un amplio porcentaje de la población apoya estos planteos antineoliberales aun cuando no sea kirchnerista.

– Los sectores que respaldan el gobierno de Cristina Fernández han instalado la idea de que es necesario defender el “modelo” iniciado por el presidente Néstor Kirchner a partir de 2003, o lo que es lo mismo, el proyecto kirchneristaposneoliberal. ¿Este proyecto político se defiende solo o el gobierno ha tenido que hacer un gran esfuerzo de comunicación para solidificar su discurso y de esta manera convencer a buena parte de la sociedad argentina?

– No, solo no se defiende,aunque el kirchnerismo tuvo una mala política comunicacional durante muchos años y podría decir que en la actualidad tiene problemas en ese sentido.Adopta diferentes opciones: desde la utilización de las cadenas nacionales hasta optar por diferentes formatos de comunicación, pasando por los medios que tienen una línea editorial más afíncon el gobierno. Si bien los medios influyen no son determinantes porque en el caso del kirchnerismoque fundamentalmente es una continuidad del peronismo, cuenta con el respaldo de una base peronista, de la tradición peronista, que es muy fuerte y que está por debajo de esa superficie mediática de histeria que grita que se vaya. Eso es lo que explica que después de muchas crisis, entre ellas la del 2009, en la que parecía que el kirchnerismo se terminaba y que incluso no culminaría su mandato de “repente” entre comillas se empiezan a dar una serie de acciones sucesivas y a emerger espacios especialmente de la juventud con un claro apoyo hacia el gobierno que deriva que el kirchnerismo gane las elecciones presidenciales en primera vuelta en 2011 con el 54% de los votos.

– El programa de televisión 6, 7, 8, del cual haces parte como panelista es único en su género porque es un espacio de opinión que se caracteriza por ser muy gobiernista. ¿Hasta qué punto una cadena estatal, la Televisión Pública Argentina, puede darse el lujo de tener un programa de televisión de debate marcadamente gobiernista? ¿Cómo analizas ese enfoque político desde el punto de vista de utilizar un bien púbicopara apuntalar la defensa de un sector político que detenta el poder ejecutivo?

– Yo creo que hay que contextualizar el caso porque obviamente si lo observas desde afuera vas a decir que una televisión pública es un medio de comunicación que no puede ser del gobierno. Desde ese punto de vista hay que decir que un programa claramente progubernamental no debería gozar de esa prerrogativa. Sin embargo cuando lo contextualizas se puede ver que el gobierno en el caso argentino cuenta con el poder formal pero no tiene el poder real. En ese sentido la voz del gobierno y la voz de la inmensa cantidad de gente que lo apoya no tenía espacio en los medios. En realidad,para aclararle a la gente, la televisión pública tiene un programa como 6, 7, 8 que sale seis horas por semana. O sea que si se hace la cuenta no ocupa ni el 3% de la programación de la televisión pública y es un programa plenamente político con clarosesgo oficialista. En ese contexto te voy a decir que el Estado también tiene la obligación de dar un espacio a voces que eran acalladas o sectores invisibilizados. Un programa como 6,7,8 no tenía lugar en ninguna de las televisoras privadas, en consecuencia si la televisión pública no le daba ese espacio a una voz como la del gobierno que en las elecciones de 2011 obtuvo un respaldo abrumador se le estaría coartando su derecho a expresarse. El deber de ser plural obliga en este caso a que una televisión pública le dé voz incluso a un sector claramente parcializado.

– ¿En tu condición de periodista y analista político, consideras que el estilo de la prensa de la derecha en América Latina que se caracteriza por sus mentiras y las constantes calumnias e injurias que lanza, tal cual como ocurre en tu país con medios como La Nación y Clarín está agotado, o crees que van a seguir utilizando esa misma estrategia para tratar de desgastar a los gobiernos progresistas?

– Es difícil que haya vuelta atrás cuando se reconocepor buena parte de la población que los medios no son independientes, ni neutrales, sino que por el contrario defienden intereses y ahí es difícil que haya un cambio. En el caso argentino veo que hay un intento de que la corporación periodística que está fracturada entre oficialistas y no oficialistas busca un retorno, volver a ser esa corporación que tenía de contraparte al gobierno de turno. Así que yo creo que lo que va a venir está abierto, es por un lado eso. Hay un intento de suturar esa fractura que se ha dado de una manera tal que tanto periodistas oficialistas como no oficialistas seguramente puedan confluir en una corporación monolítica que supieron tener hace 15 años.

– ¿Por qué tu último trabajo bibliográfico se titula Quinto poder, el ocaso del periodismo?

– Porque creo que es una categoría que nos permite pensar y dar cuenta del nuevo diagrama de las sociedades. Me parece una categoría altamente controvertida que yo tomo de Ignacio Ramonet para analizar la necesidad de controlar a ese cuarto poder. Es decir, que la sociedad civil o el pueblo sea capaz de controlar ese cuarto poder, y de esta manera se convierta en quinto poder, se empodere o se visibilice y para ello hace falta una decisión del Estado, una decisión de los poderes del Estado. No podemos pensar en que la sociedad civil por generación espontánea y mágicamente de repente empiece a tener una agenda contrahegemónica y pueda disputar esos espacios con los medios tradicionales corporativos.

Quito, Ecuador, agosto de 2015.
http://www.cronicon.net/paginas/edicanter/Ediciones108/nota5.htm

04/09/2015 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , | Deja un comentario

La economÍa y el terror social: una mirada en espejo – Ricardo Foster


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Después de más de 10 años de un gobierno que vino a invertir los términos del poder y de su circulación en la Argentina de las últimas décadas, los actuales y antiguos dueños de la riqueza, utilizando recursos conspirativos archiconocidos, nuevamente amenazan, con posibilidades ciertas y complicidades varias, con regresar al centro de las decisiones convirtiendo, si lograsen imponerse, a la voluntad popular y a la vida democrática en un pellejo vacío. El peligro es la regresión social, económica y política.

¿Es posible que un país repita, como si se tratara de un mantra, los ciclos trágicos de una historia que regresa con una puntualidad exasperante? ¿Tiene tan poca presencia en lo profundo del tejido social el recuerdo de lo ya vivido y el reconocimiento de lo logrado y recuperado en estos últimos tiempos? ¿La melancolía de la zozobra y la catástrofe siempre anunciada pueden más que la confrontación con los causantes de nuestras crisis? ¿Regresa el espíritu del “sálvese quien pueda” musicalizado con la profecía autocumplida del cambalache discepoliano? ¿Puede el kirchnerismo recuperar la iniciativa recobrando su capacidad de invención que lo ha caracterizado en los momentos más difíciles? ¿De nuevo la economía se devora a la política apelando a las pasiones cuentapropistas de amplios sectores de la clase media obnubilados por la estructura fantasmagórica del dólar y dispuestos al suicidio social impulsados por los gurús de la ortodoxia económica y el pánico desestabilizador? ¿Es acaso el capitalismo el límite infranqueable de todo proyecto popular, la evidencia de sus contradicciones insalvables? ¿Qué quedó de la batalla cultural que condujo, eso se pensó, al triunfo electoral de octubre de 2011? ¿Será otra vez el disciplinamiento que emerge del terror económico y de las políticas de shock el horizonte que nos espera? ¿No resulta paradójico que un progresismo de la repetición critique al único gobierno que intentó plantarse ante el poder neoliberal? ¿No es también sinónimo de la repetición que la izquierda radicalizada vuelva a jugar con el fuego de la indiferenciación allí donde le da lo mismo el kirchnerismo que la derecha? ¿Cómo, desde qué lugar, diciendo qué cosas se podrá impulsar lo mejor de estos años de disputa y de recreación de una alternativa popular?

Preguntas que surgen, estas y muchas otras, en medio de un verano caliente repleto de amenazas y de viejos espectros que revolotean a nuestro alrededor fugados de pesadillas que creíamos olvidadas. Empecemos por la economía y sus manipulaciones mediáticas capaces de amplificar la experiencia traumática del terror social.

Un fantasma recorre el mundo… el fantasma de la crisis económica que amenaza con hacerle un inmenso daño a la supuesta invulnerabilidad del capitalismo global, pero que también funciona como un gigantesco laboratorio en el que se experimenta con el terror derramado sobre millones de personas que poco y nada entienden de lo que está sucediendo a su alrededor y con sus vidas y expectativas. Como un aquelarre en el que todo se enloquece, cada día los habitantes atribulados de una época de convulsiones impredecibles nos levantamos a la espera de noticias que, por su contenido abrumador e indescifrable, nos lanzan a un sentimiento agudizado de intemperie. Poco y nada queda de esa eternidad prometida por los cultores del fin de la historia asociado a la consolidación definitiva de un sistema estructurado alrededor de la economía mundial de mercado y políticamente articulado con la forma liberal de la democracia. Lejos de la impunidad desplegada a partir del derrumbe estrepitoso del bloque soviético, el capitalismo, en su fase neoliberal, muestra sus tremendas grietas pero lo hace de una manera que no deja de expresar su mefistofélica astucia allí donde la manipulación de las informaciones y la proliferación de noticias que anuncian la llegada del caos no tienen otro cometido estratégico que multiplicar el horror paralizante en las sociedades asoladas por el desencadenamiento de la crisis.

“Cuanto peor, mejor”, decía un economista vernáculo de ojos azules y saltones con un leve dejo sicopático, y lo decía porque estaba convencido de los efectos destructivos de una crisis capaz de atemorizar de tal modo a la población como para ponerla a disposición de las alternativas pergeñadas por los mismos causantes y aceleradores de la crisis. El miedo social, lejos de habilitar experiencias libertarias, populares y emancipatorias, acaba por abrirles el paso a las peores “soluciones”. La convertibilidad nació de las brutales consecuencias dejadas por la hiperinflación. El daño que dejó en el país ha sido inconmensurable: destrucción del aparato productivo, crecimiento exponencial de la desigualdad, concentración inédita de la riqueza, aumento brutal de la pobreza y de la indigencia, desguace del Estado, eliminación de derechos sociales, fragmentación social, apropiación especulativa de los fondos jubilatorios, exclusión, desempleo y muchas otras plagas que dejaron a la Argentina en bancarrota económica, política, moral e institucional. Remontar esa caída en abismo costó un enorme esfuerzo combinado con una voluntad política decidida a enfrentar a las estructuras del poder real, el mismo que se benefició con la hiperinflación y con el nefasto invento del menemismo. No olvidar nuestra propia experiencia es un modo de aprender a leer con espíritu crítico y alerta la estrategia de shock que busca imprimirle el establishment agro-financiero-industrial y la derecha a una crisis que, más allá de su profundidad, tiene como correlato deseado por ese mismo poder la ampliación de sus ganancias y la manipulación, vía el aparato mediático, de la opinión pública.

La crisis económica que se despliega con particular virulencia en los países centrales parece estar lejos de su declive y, por el contrario, el aceleramiento y la profundización de sus peores consecuencias amenazan con ser los rasgos prevalecientes en medio de una aguda situación de incertidumbre que puede extenderse a la economía mundial. Sin embargo, y esto más allá de la complejidad de la situación que se escapa a una aprehensión acabada de sus posibles implicancias, lo que también aparece como un rasgo típico de este contexto opaco es el aprovechamiento que el capitalismo concentrado, especulativo-financiero, hace al expandirse la lógica del miedo y del shock traumático que se desparrama sobre poblaciones desconcertadas y en estado de pánico ante lo que no comprenden y que se asemeja más a una tormenta desencadenada por los dioses dormidos que por la acción de hombres de carne y hueso que manejan, a discreción, los resortes de la vida económica y política de sus sociedades. Parte de esa estrategia es la que hoy regresa con especial virulencia en nuestro país. La escena descripta desde las usinas mediáticas es la del caos, la de la ingobernabilidad, la del fantasma de la hiperinflación a la vuelta de la esquina. Lo que se busca es la parálisis. Contra eso hay que actuar.

Poblaciones que durante las últimas décadas desaprendieron, a ritmo acelerado, lo que significa el Estado como ente regulador y como instrumento de protección de la ciudadanía, y en especial de los sectores más débiles y vulnerables, ante el avance sistemático de las corporaciones privadas que, en pos de su rentabilidad y maximización de la tasa de ganancia, arremeten contra los intereses colectivos y contra la propia gramática de lo público amplificando las supuestas mieles de la estructura privada y privatizadora del capital-liberalismo. Esas poblaciones no encuentran el modo de salir de la pasividad y de la despolitización incentivadas por un sistema que hizo del acceso al consumo su núcleo articulador de la subjetividad contemporánea. Un consumo, en muchos casos desenfrenado, que acabó por darle forma a un hiperindividualismo en el que cada quien se bastaba a sí mismo y cerraba las vías de contacto y comunicación con los demás amplificando la extraña coincidencia de una sociedad de masas consumidoras estalladas en su proliferación de mónadas supuestamente autosuficientes. Difícil reconstruir la trama de una sociedad si lo único que la constituye es el consumo. No estaría de más aprender algo de esa lección en el interior del camino recorrido en estos diez años. Es imposible reconstruir tramas de reconocimiento y de solidaridad afirmándose en la pura lógica del consumo. Sus estragos son evidentes.

Homogeneidad del gusto y el consumo y fragmentación de la vida social constituyen las formas prevalecientes en esta etapa del capitalismo y se convierten, a la vez, en la mayor traba para salir a darle batalla a un sistema que amenaza con arrojar de ese mismo mercado a quienes, hasta ayer nomás, atraía con todo tipo de seducciones. Reconstruir colectivos sociales con capacidad de disputar poder es, quizás, el mayor desafío al que se enfrentan sociedades capturadas por la gramática de la alienación consumista y el individualismo. La década del ’90, entre nosotros, fue la mejor expresión de esa metamorfosis social que habilitó la sistemática destrucción de trabajo, industria, vida social y política.

La horadación producida en lo profundo del tejido social por el reinado de los valores neoliberales constituye el peor de los venenos a la hora de intentar torcer el rumbo de un sistema que no dudó ni dudará en aplicar políticas de ajuste brutal. Sin decirlo, con astucia, el establishment hoy profundiza sus intentos destituyentes buscando asfixiar la economía del país. Dólar, inflación, fuga de capitales, concentración oligopólica, manipulación informativa son algunos de sus instrumentos. El gobierno también es víctima de sus errores y debilidades. Enfrentar la amenaza supone, también, encontrar nuevas alternativas para seguir doblando la apuesta. ¿Quizá reconfigurando el comercio exterior? ¿Tal vez impulsando una nueva ley de entidades financieras y bancarias que se corresponda con las necesidades actuales de un Estado que vuelve a regular la economía? Claro que nada surge por generación espontánea. Veamos qué viene sucediendo en la economía global.

Desmontaje material y simbólico del Estado de Bienestar en muchos países europeos que, a un ritmo que se aceleró en los últimos años, se correspondió con la proyección impúdica de la inverosímil concentración de la riqueza en cada vez menos manos (un puñado de multimillonarios son dueños de una renta equivalente a la de 148 países y, en un informe algo atrasado de las Naciones Unidas –la cosa ahora es peor todavía– se decía que no más de 50 personas físicas eran poseedoras de la mitad de la renta del total de la humanidad). A mayor crisis y desolación democrática, mayor desigualdad y ampliación exponencial de la concentración del capital. De la brutal crisis desatada en el segundo semestre de 2008 los únicos vencedores han sido sus principales causantes: los bancos y las entidades financieras que recibieron extravagantes sumas de dinero para tapar los agujeros negros que sus propios manejos especulativos y construidos sobre el más absoluto de los engaños generaron en el interior de sociedades que parecían disfrutar de regalías infinitas. Los ciudadanos de esos países hoy son testigos, la mayoría de ellos incrédulos y sin herramientas conceptuales para intentar comprender qué sucede y qué realidad despiadada se les avecina como consecuencia de un proceso de impudicia político-económica, sustentado sobre un relato hegemónico avalado y multiplicado por los grandes medios de comunicación europeos y estadounidenses, que ha terminado por responsabilizar a los sectores más vulnerables de la población de los cuantiosos daños causados por la implementación de las políticas neoliberales. La impudicia del poder no tiene ni conoce límites.

Extraordinaria paradoja que transforma a las víctimas en victimarios, a los sujetos de derechos en supuestos privilegiados de gastos “dispendiosos” de Estados causantes, gracias a colosales agujeros fiscales, de la crisis (¿Le suena conocido, estimado lector, el argumento? ¿Se acuerda de Doña Rosa y del periodista “independiente” que en aquellos años dominó la escena discursiva de la televisión? ¿Alguna relación, quizá, con los actuales colegas que se desgarran las vestiduras ante el acrecentamiento del “gasto fiscal” en consonancia con los dichos del presidente de la Sociedad Rural que, sin pudor, exige las mismas recetas que en los ’90? ¿Y qué dice la oposición, cuál es su plan, de qué modo se diferencia de los buitres de siempre?). Una unidad europea construida fundamentalmente alrededor de los grandes bancos y de las grandes corporaciones que terminó de hacer del euro un candado que se cerró brutalmente sobre las economías de los países más débiles. Una unidad forjada, y algunas voces se levantaron desde un comienzo pero jamás fueron escuchadas mientras duró la bonanza, alrededor del más pedestre economicismo tecnocrático y sostenida sobre el fabuloso giro de la Europa de posguerra (la que se construyó bajo los auspicios de políticas keynesianas y bienestaristas y que le dieron forma a sus “años dorados”) hacia una sociedad pospolítica y articulada por el paradigma especulativo-financiero cuyo eje ideológico lo fue trazando, como punta de lanza de un proceso que ya no se detuvo, la entente neoconservadora creada por Ronald Reagan y Margaret Thatcher.

La enorme sagacidad del capital-liberalismo fue asociar a la mayor parte de las socialdemocracias europeas a su propagandizada y exitosa concepción del fin de la historia, la muerte de las ideologías y la llegada al puerto seguro de la economía global de mercado y lo hizo en el preciso momento en que se derrumbaba el edificio ya carcomido de la Unión Soviética y, con él, el último exponente de un orden económico que, a falta de otras virtudes estragadas por el tiempo y la infamia estalinista, había tenido la función, al menos, de impedir el dominio absoluto y abrumador del capitalismo en su forma concentrada y monopólica. Liberado de toda atadura, el sistema de la economía-mundo se fue desprendiendo, a paso acelerado, de su rostro bienestarista para mostrar, ahora sin tapujos, su rostro brutal. Los países más débiles de la cadena europea están siendo los primeros en percibir en todo su alcance las consecuencias de ese giro histórico. En Estados Unidos el crecimiento de los índices de pobreza, la desocupación y la concentración de la riqueza son rasgos evidentes de lo que viene generando el neoliberalismo.

Una vez caído el muro de Berlín, las socialdemocracias (Felipe González en España, Mitterrand y sus sucesores en Francia, Tony Blair en Gran Bretaña, Craxi en Italia, etc.) se reconvirtieron (como los Rodríguez Zapatero y los Papandreu en los últimos años) en socios putativos del modelo neoliberal y acabaron por volverse funcionales a las políticas que vendrían a desmontar el Estado de Bienestar al que tanto habían hecho por construir y defender en otro contexto de la historia europea (en particular la socialdemocracia escandinava). Tal vez por eso no resulte sorprendente que hayan sido nuevamente los socialistas –en España y en Grecia, y ahora en Francia– los que se hicieron cargo del trabajo sucio. Aprendizajes de la historia que nos permiten a nosotros, sudamericanos, comprender de qué va esta extraordinaria etapa por la que están atravesando algunos de nuestros países y que se enfrenta a lo lógica que predomina en esos mismos centros del poder económico mundial que apelan, entre otras cosas, al aterrorizamiento de sus poblaciones como un instrumento adecuado para que les dejen operar sin anestesia. La Argentina volvió a ser un campo de batalla entre los defensores de la regresión conservadora y quienes siguen apostando a un proyecto de matriz distribucionista. Eso es lo que está hoy en juego detrás de la corrida cambiaria, de los chantajes corporativos, de la fuga de capitales y de las exigencias de ajuste que provienen del establishment. Dejar que avancen los promotores del terror económico sería retroceder hacia las pesadillas de un país que ya conocimos.

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11/02/2014 Posted by | Agricultura yGanadería, Economía, Educación, General, Historia, Industrias, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , | Deja un comentario

La Mesa cerealera ◄ Por Julián Blejmar


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Los grandes jugadores del complejo exportador agrario disponen de un papel clave en el mercado financiero. Quiénes son estos actores, de qué forma operan, y cómo especulan con la liquidación de divisas.

Nota de Miradas al Sur

En declaraciones radiales efectuadas el pasado viernes, el ministro de Economía Axel Kicillof aseveró que “hay miles de silobolsas reteniendo la cosecha. Estimamos que son once millones de toneladas, que implican unos 4.000 millones de dólares. Por su parte, las cerealeras suspendieron sus créditos internacionales por unos 2.500 millones de dólares. Entonces, ahí tenemos unos 6.500 millones de dólares que podrían estar en las reservas, si no hubiera movimientos especulativos”.

En efecto, el paradigma sojero nacido a inicios de este siglo convirtió a los principales protagonistas del agro en verdaderos agentes financieros, con un poder de fuego que les permite incidir en variables clave de la economía, tal como está sucediendo en la actualidad con la cotización del dólar.

Sucede que si bien la Argentina tuvo una histórica dependencia del sector agropecuario, la combinación del alza de precios internacionales, novedosas técnicas de explotación agrícolas y el surgimiento de nuevos actores oligopólicos al interior de la cadena, potenció el rol de estos actores, permitiendo que desempeñen un rol que, desde algún aspecto, se asemeja al que supo tener el sector financiero (bancos privados y organismos multilaterales de crédito) durante el auge del neoliberalismo. Prueba de esto fue el instrumento financiero creado por el Banco Central a mediados de diciembre, para que las exportadoras de granos (cerealeras) liquiden divisas de la última cosecha, que retienen especulando con las futuras subas en el valor del dólar oficial. Así como se emiten títulos públicos con el fin de recurrir a los bancos y organismos multilaterales para equilibrar las cuentas públicas, en la actualidad las cerealeras, desde el sector privado, han logrado también este poder de otorgar las divisas que estabilicen las variables financieras que, al igual que el sector financiero, ellas mismas han ayudado a desequilibrar.

Y al igual que sucede con el sistema financiero, resulta complejo para el país lograr su beneplácito si no es a cambio de beneficios exorbitantes. El título creado por el Banco Central buscaba que las cerealeras aceleren la liquidación otorgándoles la posibilidad de recibir el pago de sus exportaciones al valor en el que se encontrara el dólar oficial en el lapso de los siguientes 91 a 180 días, por lo que en los hechos les permitía efectuar sus ventas sin necesidad de recibir el valor del dólar actual, que se sabe, es inferior al futuro. Además, les otorgaba una tasa del 3,65% anual. Pero no fue suficiente: por el momento entraron poco más de 350 millones de dólares, una cifra muy lejana a cualquier expectativa montada sobre sus tenencias.

El paradigma sojero nacido a inicios de este siglo convirtió a los principales protagonistas del agro en verdaderos agentes financieros.
Así, el Gobierno se encuentra realizando todo tipo de maniobras para intentar sostener los niveles de reservas y la cotización del dólar, con el objetivo de ganar tiempo hasta el mes de marzo, cuando, por cuestiones estacionales, las cerealeras deberían aumentar significativamente la liquidación de divisas. Una de estas medidas fue implementada en noviembre último, luego de que el Gobierno detectara que durante el transcurso del año las cerealeras habían comenzado disminuir la toma de créditos en el exterior para comenzar a hacerlo localmente en pesos, especulando con la devaluación de la moneda. Así, el Banco Central lanzó una normativa para que los bancos no otorguen más del 0,3% de su capacidad de préstamos para prefinanciar exportaciones de granos, bajo el objetivo de “inducir a las principales firmas a retomar la política de buscar fondos en el exterior”.

Pero si bien se intensificó este año, la especulación de las cerealeras fue fuerte desde el anterior. De acuerdo con la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) durante 2013 la recaudación tributaria subió un 26,3% en relación con 2012. En esto tuvo que ver el aumento por sobre el 30% de los tributos más importantes: IVA, 30,7%; Seguridad Social, 30,9%; e Impuesto a las Ganancias, 32,6%. Pero también, con que otro de los tributos fundamentales, el proveniente por derechos de exportación, no sólo no aumentó sino que disminuyó, y en una cifra considerable: 9,5%. Ello, pese a que la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (Ciara) afirmó que la cosecha de granos superó los 105 millones de toneladas, siendo un 16,4% superior a la del anterior ciclo.

Ya a mediados de año, más precisamente el 4 de junio, advirtiendo esta tendencia, la Presidenta manifestó en un acto público en Casa Rosada que en materia de recaudación fiscal se habían batido récords en todo tipo de tributos, pero que “para los que se preguntan si fue récord en materia de exportación, no, no lo fue, no fue porque ya sabemos lo que están haciendo, ya nos dimos cuenta”, posiblemente en referencia a la especulación que estaban realizando los principales actores de la cadena agropecuaria, pero también a las maniobras de evasión y elusión fiscal.

Los nuevos protagonistas. El informe “Complejo Oleaginoso” difundido por el Ministerio de Economía en 2012, arroja datos contundentes sobre la construcción y el gran poder de los principales actores de la cadena agrícola, cuyas tendencias no hicieron más que profundizarse a lo largo de estos últimos dos años, debido a las dificultades para establecer regulaciones públicas sobre este sector de la economía.

Sin dudas, la soja es el cultivo por excelencia, y da cuenta de este fenómeno. De acuerdo con el informe, los principales productos exportados en 2010 eran los pellets (comprimidos derivados de los granos luego de la extracción del aceite) de soja y girasol, con un 45% del total, los porotos de soja, con un 27%, y el aceite de soja, con un 23%. Si se tiene en cuenta el contexto de los últimos años, donde la soja fue el commodity que más aumentó –subiendo el precio de su tonelada de 180 dólares en el año 2000 a 300 en 2007, y a partir de allí hasta los 470 actuales, tocando picos de más de 600 en 2012–, es fácil advertir que esta tendencia hacia la sojización se intensificó.

Tomando como referencia este cultivo, el citado informe señala que las cinco primeras empresas exportadoras de granos de soja concentran el 66% de las ventas, mientras que las diez primeras dan cuenta del 96%. Estas cinco primeras empresas eran Cargill, con el 20% de las toneladas de granos de soja exportadas, Noble Grain (13%), ADM (12%), Bunge (11%), y Dreyfus (11%), aunque de acuerdo con el Ministerio de Agricultura, durante los últimos años ADM subió varios escalones, liderando en 2012 con índices similares a los de Cargill.

Se trata de empresas concentradas que, además, vieron multiplicada de forma exponencial su facturación, pues, de acuerdo con el informe, durante poco más de una década la superficie sembrada se soja creció en más de un 120%, aumentando las exportaciones del complejo oleaginoso a una tasa anual promedio del 12,6%, llegando a los 18 mil millones de dólares en 2010. Si se considera que, de acuerdo a la Cámara de la Industria Aceitera (Ciara) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC) durante el 2013 se adquirieron granos por casi 23.000 millones de dólares, es fácil advertir que esta tendencia no se detuvo.

Pero las cerealeras son en rigor la punta de lanza de un entramado oligopólico, lo cual se advierte en la descripción que el informe del ministerio realiza sobre la composición de los cinco grupos anteriormente citados, en donde se puede advertir que estas cerealeras tienen injerencia no solo en las exportaciones sino en toda la cadena productiva.

La principal cerealera, el holding norteamericano Cargill, posee tres terminales portuarias propias (San Martín; Diamante; Bahía Blanca); 10 centros de acopio de granos (tres en Córdoba; dos en Sta. Fe; y cinco en Buenos Aires) y otros tantos que trabajan con exclusividad para la firma; cuatro plantas de procesamiento y comercialización de oleaginosas, aceites y subproductos. (Puerto San Martín, Quequén y Bahía Blanca); siete molinos harineros (cuatro en Buenos Aires, uno en Santa Fe; uno en La Pampa, y uno en el Chaco), y las marcas Favorita, Letizia, Rosafé, Trigoflor, Blancaflor, dos plantas frigoríficas (una en Buenos Aires, y una en Santa Fe); así como un centro productor de fertilizantes.

Otras de las principales, Bunge Argentina, del grupo norteamericano Bunge, es propietaria de cuatro plantas de producción de aceites y harinas proteicas (dos en Santa Fe, una en Córdoba y una en Buenos Aires); una planta de aceite, un puerto privado (Santa Fe, en asociación con AGD); tres terminales portuarias propias (San Martín, Ramallo y Bahía Blanca); trece centros de acopio de granos (cinco en el NOA, tres en Córdoba, tres en Santa Fe, dos en Buenos Aires), ocho centros de distribución de fertilizantes, y uno de producción y comercialización de semillas oleaginosas.

Asimismo, el grupo francés Louis Dreyfus posee dos plantas de producción de aceites y harinas proteicas (Santa Fe); tres terminales portuarias propias (Gral. Lagos; Timbúes; Bahía Blanca); 14 Centros de Acopio (uno en el NEA, tres en córdoba; tres en Santa Fe; uno en Entre Ríos; y seis en Buenos Aires). Noble Grain y ADM, en cambio, sí se han centrado en la Argentina en el negocio de la exportación.

Por eso, la concentración del sector se extiende también al procesamiento de la materia prima exportable. Sólo cinco empresas de las 37 productoras de aceite concentran cerca del 60% de la capacidad de producción. Ellas son Cargill, con el 15%, Molinos, con el 13%, Louis Dreyfus, con el12%, Bunge Argentina, con el 8%, y Vicentín, con el 6%. Un punto no menor, si se tiene en cuenta que el 75% de la producción primaria de soja es procesada industrialmente (representa el 84% de la producción total de aceites), y que nuestro país es el primer exportador mundial de aceite de soja y el segundo de aceite de girasol, detrás de Ucrania.

Especulación y evasión. La complejidad con estos actores concentrados, no solo radica en sus conductas especulativas, sino también en sus maniobras para evadir impuestos. Al contar con puertos y terminales propias, muchas de estas cerealeras tienen la facultad de eludir los controles del Estado, y así subfacturar. Las triangulaciones son otros de los mecanismos para eludir impuestos, al trasladar la utilidad generada en nuestro país a otro con menores impuestos y retenciones (o nulos, en el caso de los paraísos fiscales). Por esta razón, en 2011 la AFIP había suspendido provisoriamente del Registro de Operadores de Granos, que permite menores tasas de retención impositiva, a las firmas ADM y Cargill. También, según el organismo recaudador, el año pasado se realizaron operaciones de triangulación por unos 85.000 millones de pesos. Entre las mismas, detectaron una operación que la AFIP consideró irregular de Molinos con su filial en Chile, y tras realizar 41 allanamientos, se encontró un posible caso fraudulento por 250 millones de pesos con participación de 20 exportadoras y la firma Molino Cañuelas. Por eso, a comienzos de este año, la AFIP impuso una tasa del 0,5% a las empresas que triangulen sus exportaciones con países con los que Argentina mantiene convenios de información tributaria, y del 2% para las que lo hagan con naciones con los que no hay acuerdos.

Los protagonistas de siempre. Tal como se señaló, con su oligopolio sobre la exportación, y producción de aceites y harinas, las cerealeras han logrado un fuerte dominio sobre las variables financieras. No son, sin embargo, los únicos actores que mediante conductas especulativas pueden incidir en las cuentas públicas. En el citado informe del Ministerio de Economía, se sostiene que sobre los 73 mil productores del complejo oleaginoso, solo el 6% explica el 54% de la producción. Al igual que sucede con las cerealeras, semejante poder de mercado les otorga un rol clave en el sistema financiero. Claro está, la soja es también aquí la gran protagonista, pese a que los especialistas advierten sobre el riesgo natural y económico que representa esta “sojización”.

El 60% de la siembra es destinada a la soja, cuya superficie sembrada creció entre 2000 y 2011 en un 120%, y su producción en más del 152%, con una tendencia que, como se observa, amplia estos guarismos, quedando en escala mundial de producción sólo por debajo de Estados Unidos y Brasil. La concentración en la producción de este cultivo, se encuentra íntimamente ligada al desarrollo de los pools de siembra, mediante los cuales se realiza el arrendamiento de tierras, alquiler de maquinas, y nuevas tecnologías como las semillas transgénicas, preparadas para resistir el herbicida glifosato que destruye las malezas, así como la siembra directa que permite controlar malezas y hacer una mínima labranza para preservar el suelo.

Pero ello no implica que estas empresas hayan desplazado por su operatoria a los tradicionales terratenientes, sino que por el contrario han potenciado su incidencia. En el trabajo “Los propietarios de la tierra y las economías de escala, sustentos del paradigma sojero en la Argentina”, realizado en 2010 por el prestigioso investigador del Conicet, Flacso y la CTA, se señala que “las evidencias disponibles indican que, al igual que ocurrió en todos los paradigmas anteriores que se implantaron en el agro pampeano, en el actual sustentado en la producción de soja genéticamente modificada también reconoce al propietario como el factor decisivo en su implementación y desarrollo”, ya que “han sido, y lo siguen siendo, fundamentales porque controlan el recurso natural insustituible para la producción y, a partir de allí, las variables económicas y productivas de la empresa agropecuaria, cualquiera sea su tamaño”.

Asimismo, remarca que “la tradicional producción extensiva del agro pampeano resulta potenciada en el paradigma actual por el conjunto de factores tecnológicos y económicos que lo sustentan. Las consecuencias de una mayor influencia de las economías de escala (…) potencia la importancia de la gran propiedad en la producción pampeana, indicando que la centralidad en la producción agropecuaria es ejercida por el propietario, y por una fracción específica de ellos: los terratenientes pampeanos”.

Es en este contexto que deben entenderse las palabras del presidente de la Sociedad Rural, Luis Miguel Etchevehere, cuando el 26 de mayo del año pasado reconoció ante Radio Mitre que los productores de soja liquidaban sus granos “por goteo”. Allí afirmó que “la cosecha es propiedad privada y los productores son dueños de venderla cuando quieran”, y demostró la fortaleza económica del sector agrícola al añadir que “la soja se puede mantener un año o más sin venderse”. En esas mismas declaraciones, Etchevehere señaló que en un contexto de “30% de inflación”, si se vendiese toda la cosecha de golpe, los productores sufrirían una devaluación de su dinero del 30%. El pasado jueves, planteó algo similar al afirmar que “conviene más especular con la inflación y el dólar que producir o fabricar productos”. Una lógica financiera incuestionable, sobre un contexto que no sólo las decisiones erradas del gobierno sino también las acciones de estos grandes jugadores del agro, y otros de la economía, han contribuido a crear. Y que en el caso de la Sociedad Rural, vuelve a entrar en colisión con su lema “cultivar el suelo es servir a la patria”.

26/01/2014 Posted by | Agricultura yGanadería, Economía, General, Industrias, Política Argentina, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

SERGIO MASSA, EL CANDIDATO DE CLARÍN – La cocina del show por Adrián Murano


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El intendente de Tigre es la nueva esperanza del Grupo para derrotar al Gobierno K. La estrategia de Magnetto, el rol de Alberto Fernández y los favores mediáticos en campaña.

Artista Exclusivo. Massa paseó su triunfo electoral por Canal 13. Alberto Fernández lubricó el vínculo entre el intendente y el multimedios de Magnetto.
Sergio Massa ganó las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias en buena ley. Es decir: sacó más votos que sus contrincantes en el distrito clave de la política nacional. Unos 3.041.969 bonaerenses lo eligieron como su candidato para las elecciones de octubre. Su principal elector, sin embargo, no estuvo entre esa multitud. Héctor Magnetto, el mandamás del Grupo Clarín, vota en Capital.

El fervor del empresario con la campaña de Massa se desplegó en todos los formatos con los que opera el multimedios: gráfica, radio y tevé. Un detallado estudio del sitio Diarios Sobre Diarios, especializado en análisis de medios escritos, detalló esos favores. “Clarín y La Nación votan a Massa y en contra del FPV” se titula el artículo, a tono con la contundencia del informe. El trabajo, publicado a una semana de las PASO, sostuvo que durante la campaña “Massa apareció 17 veces en la portada de Clarín y 18 en la de La Nación”. Sobre ese total, aclara el artículo, “Clarín lo trató favorablemente en 10 títulos –5 principales, 4 secundarios y 1 pequeño–, y en forma neutra en 7 noticias –1 central, 4 secundarias y 2 pequeñas–”. Según el trabajo de DSD, La Nación –suerte de subsidiaria editorial de Clarín– no se quedó atrás: “Lo editó (a Massa) en forma positiva en 9 títulos –4 principales, 1 secundario y 4 pequeños–, y en neutro en 9 noticias –6 centrales y 3 secundarias–. Además, publicó 2 títulos neutros –1 principal y 1 pequeño– para dirigentes del ‘massismo’”.

Pero no sólo de elogios se nutre una campaña mediática. A menudo, los medios son más eficaces para demoler que para construir. Entrenado en esa tarea, Clarín también favoreció a Massa denostando a su competidor, el intendente K Martín Insaurralde. Según el relevamiento de DSD, el lomense “sumó 8 menciones en la primera plana de Clarín y 8 en la de La Nación. Clarín lo cuestionó en 4 noticias –3 principales y 1 secundaria– y lo editó en neutro en otros 4 títulos –1 central, 1 secundario y 2 pequeños–. En ese sentido –agrega el informe–, La Nación lo trató en forma adversa en 4 noticias –2 principales, 1 secundaria y 1 pequeña–, en neutro en 3 títulos –2 centrales y 1 secundario– y favorablemente en 1 noticia principal”.

El trabajo de DSD –cuya versión completa se puede consultar en http://www.diariosobrediarios.com.ar/dsd/notas/5/674-clarin-y-la-nacion-votan-a-massa-y-en-contra-del-fpv.php#.UgvxtNI99e0–revela que el fenómeno se replicó en territorio porteño, donde Elisa Carrió fue la precandidata “con mejor performance en las tapas de los dos diarios de mayor circulación”. El dato coincide con la actitud de los candidatos apenas concluida la jornada electoral. Tanto Massa como Carrió fueron agasajados por la principal espada periodística del Grupo, Jorge Lanata, en su show dominical. Pero la tarea, claro está, aún no fue concluida.

Massa transitará hacia el 27 de octubre sobre la alfombra roja tendida por el Grupo. Eso no implica, sin embargo, que el camino esté exento de sobresaltos. De tanto en tanto, el Grupo le requerirá muestras de fidelidad que lo pueden dejar en offside. Algo de eso ocurrió, precisamente, cuando La Nación le hizo decir a Mirta Tundis que, de resultar electa, anularía el Fútbol Para Todos. La declaración de la tercera candidata a diputada massista provocó una crisis de nervios, sobre todo en los intendentes de territorios peronistas, que sin sutilezas expresaron su temor. “¡Cómo mierda se le ocurre decirles a los negros del conurbano que les vamos a sacar el fútbol! ¡Por qué no les dice que les sacamos la Asignación Universal, así no nos vota nadie!”, se quejó ante Veintitrés, en lenguaje llano, un histórico colaborador del jefe comunal.

Después de aquella declaración, la consultora previsional de Telenoche fue apartada de la campaña, pero su nombre reapareció de manera curiosa tras la noche triunfal. “Cuídenos a nuestra joya”, le advirtió a Massa la dupla Santillán-Biasatti, que conduce el noticiero de El Trece. Pocas veces se observó, en vivo y en directo, semejante muestra de cariñosa complicidad entre un candidato y un medio de comunicación.

Una de esas veces fue el abrazo que el extinto Bernardo Neustadt estrechó con Carlos Menem la noche en la que el riojano obtuvo la reelección. A la manera de Neustadt, el domingo Lanata recibió con abrazos y mohines cómplices a Elisa Carrió. Es cierto que el animador y la diputada se prodigan una añeja amistad. Pero ese brote afectivo encaja en la mesa de arena que Magnetto dispuso para la próxima contienda electoral. El CEO de Clarín imagina la tapa del 28 de octubre con el siguiente podio: Massa en provincia, Carrió, Gabriela Michetti y Pino Solanas en Capital. Incontinente, la diputada que se propuso defender “a muerte” los intereses del Grupo Clarín ya inició su campaña a favor de la candidata a senadora del Pro.

Más cauto, acorde con el terreno cenagoso que le toca transitar, Massa evita las definiciones tajantes sobre cualquier cosa, pero en especial las relacionadas con el Grupo Clarín. Un ejemplo: cada vez que le preguntaron sobre la Ley de Medios, el candidato dijo que será respetuoso de lo que determine la Corte Suprema. Una salida elegante, pero de patas cortas: es probable que la Corte resuelva sobre la cuestión de fondo antes de los comicios. ¿Llegará entonces el momento de saber qué piensa Massa sobre la desmonopolización de la palabra? ¿Se animará el candidato a contrariar a su principal benefactor? Sería una demostración de carácter político que, hasta ahora, Massa no incorporó a su cuidado lenguaje gestual.

Los comunicadores afines al Grupo suelen despreciar el poder de fuego electoral del multimedios. Arguyen que, si así fuera, Cristina Fernández no hubiese obtenido el 54 por ciento de los votos en su reelección presidencial. Los antecedentes, sin embargo, le adjudican a Magnetto una formidable influencia política que el capo mediático ya no se esfuerza por disimular.

La leyenda comenzó a escribirse con la apropiación de Papel Prensa, durante la última dictadura cívico-militar. Por entonces, Clarín canjeó su silencio frente al genocidio por la posesión monopólica de un insumo estratégico para la prensa. Ya en democracia, el uso y abuso de esa posición dominante sirvió para condicionar competidores y al débil gobierno de Raúl Alfonsín. Así consiguió, por caso, que el mandatario radical le otorgara la explotación de Radio Mitre, con la esperanza de saciar su voracidad. Fue un error. Magnetto probó sangre y quiso más.

La derrota electoral de mayo de 1989 encontró a Alfonsín asfixiado por la híper, los saqueos organizados y los cuarteles en ebullición. Desesperado, el presidente se encomendó a un grupo de empresarios con la esperanza de que le permitieran mantener a flote la frágil balsa de la democracia en medio de la tempestad. Le faltaban seis meses para entregar su mandato. Apenas eso pedía, seis meses. “No”, le respondió Héctor Magnetto, mandamás del diario Clarín. “Imposible, el obstáculo es usted”, asestó, decretando la defunción anticipada del gobierno alfonsinista. Y alimentando su leyenda como figura determinante de la política nacional.

Desde entonces, muchos políticos locales se criaron en la creencia de que ningún dirigente sobrevive a cuatro tapas negativas en Clarín. Néstor Kirchner, que asumió con un anémico 22 por ciento de apoyo popular, aceptó esa maldición. El chaperón en aquella luna de miel era Alberto Fernández, un ex duhaldista devenido en jefe de Gabinete K. No fue casual que Fernández fuera eyectado del Gobierno justo cuando el kirchnerismo decidió enfrentar al multimedios. Y tampoco lo es que ahora reaparezca del brazo de Massa, la nueva “esperanza blanca” del Grupo. Sin el apoyo territorial o económico que pueden ofrecer intendentes, empresarios o sindicalistas, lo único que explica la presencia de Fernández en el dispositivo massista es su línea directa con la calle Piedras, comando central del Grupo. Es de esperar que, en los próximos sesenta días de campaña, el consiglieri Fernández sea un invitado frecuente a los programas políticos de TN donde se cantarán loas al intendente de Tigre.

Lo primero que hizo Carlos Menem fue modificar las leyes para permitir la expansión audiovisual del Grupo Clarín. Todavía no está claro cómo compensará Massa al multimedios desde su banca de diputado, pero Magnetto por ahora se conforma con usarlo como ariete en su guerra contra CFK. Por su parte, Massa sabe cómo complacer a sus jefes. Un talento que, en política, puede ser una virtud. Al menos lo fue para él, que hizo del agasajo su herramienta más eficaz. Graciela Caamaño de Barrionuevo, Mario Das Neves, Domingo Cavallo, Palito Ortega, Eduardo Duhalde y hasta la propia Cristina Fernández pueden dar fe de ese espíritu solícito que, en clave peronista, suele confundirse con lealtad. Ahora lo adoptó Magnetto, un peso pesado del poder real que lucha por su supervivencia. Son tiempos huracanados. Y Clarín no ofrece cobijo gratis.
14.08.2013

VEINTITRÉS

17/08/2013 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , | Deja un comentario

EL PERIODISMO EN AMÉRICA LATINA O ASUME LA EXPLICACIÓN NEOLIBERAL DEL MUNDO, O SE POSICIONA EN LOS PROCESOS DE EMANCIPACIÓN DE LOS PUEBLOS


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Florencia Saintout
La derecha se presenta en la actualidad travestida en medios de comunicación y libertad de expresión ocultando su afán de reducir el Estado a su función represiva y reducir los logros en esta década ganada para las mayorías en buena parte de América Latina. Esta fue una de las reflexiones que hizo la catedrática y decana de la Facultad de Periodismo de la Universidad de La Plata (Argentina), Florencia Saintout, durante su intervención en la Primera Cumbre para un periodismo responsable para los nuevos tiempos que se llevó a cabo en Guayaquil, Ecuador, entre el 19 y 20 de junio pasado.

La catedrática universitaria y doctora en Ciencias Sociales dijo que la comunicación en esta sociedad capitalista está pensada para la dominación, y en ese sentido la doctrina neoliberal ha logrado el desplazamiento de ciudadanos a consumidores.

“La comunicación y sus tecnologías hegemónicas no solo ocultan la realidad de los pueblos sino que las modelan de acuerdo a sus mezquinos intereses privados e incluso son capaces de mentir y de ser cínicos. Tan cínicos como han sido las empresas infocomunicacionales y el papel que han jugado en las dictaduras en el Cono Sur”, afirmó.

Más información, explicó, no equivale a mayor comunicación, y en ese contexto, los grandes grupos infocomunicacionales imponen la agenda de formación de opinión pública y moldean la realidad de acuerdo a sus intereses corporativos, hasta tal punto que han construido un poder simbólico de mostrar el mundo.

Saintout destacó que en la actualidad hay una conciencia respecto a que la información no puede reducirse a un bien que se compra o se vende en el mercado sino que debe ser entendida como comunicación y derecho inalienable de los pueblos.

Sostuvo que esta realidad es muy difícil de aceptar “para aquellos que durante años se creyeron los dueños de todas las cosas, incluso de los relatos de todos y de todas”.

“Estos grupos de medios concentrados, que durante la larga década neoliberal de la región, se fueron consolidando como los dueños de la palabra siguen siendo todavía muy poderosos, no son solo los voceros o los instrumentos de la derecha sino que son actores claves de la derecha. No actúan solo como grupos comunicacionales, ni siquiera solo como grupos económicos, sino como agentes políticos”, y para defender sus mezquinos intereses asumen actitudes cuasi mafiosas, manifestó.

Añadió que no hay que olvidar que durante décadas, los medios dominantes actuaron como un único actor en el espacio público “y se creyeron que esto era una aldea sin límites, esencialmente sin límites para sus negocios”.
Recordó que los medios mercantiles “actúan en alianzas entre sí y con otros grupos económicos-ideológicos-mediáticos nacionales y extranjeros en una patria que no tiene patria, en una patria global donde no hay patria, donde han sepultado la idea de la patria”.

Recalcó que a esta altura sería no solo ingenuo sino equivocado no ver las plataformas comunes sostenidas en ejes programáticos compartidos que implementan los grupos mediáticos.

Dijo que la respuesta de los gobiernos progresistas, que responden a sus pueblos, ha sido plantear la batalla en el terreno de los derechos humanos: equidad y pluralidad en el acceso como en la producción de información.

Recalcó que la comunicación es un derecho humano, no un asunto de consumidores, por tanto los Estados tienen que garantizar ese derecho.

En consecuencia, una forma de desmontar el abuso por parte de los medios mercantiles es a través de leyes que regulen los mapas informacionales con un criterio desmonopolizador y también, el apoyo a los medios alternativos y comunitarios. “Para aquellos que se escandalizan, nuestras grandes mayorías están optando por estos caminos”, subrayó.

No dudó en señalar que la batalla por la construcción de sentido será larga y ardua y talvez no debería tener un cierre. “Hay que saber que estos grupos no renunciarán fácilmente ni a la posesión de los capitales económicos, pero tampoco van a renunciar al poder simbólico que han construido”.

“Los pueblos han vuelto a apostar por la historia, a través de procesos encabezados por gobiernos que defienden sus intereses y que no tienen temor al poder de ningún tipo de corporación, entre ellas a las infocomunicionales y ante sus ilegítimos ataques terminan ganando legítimamente por potentes mayorías en las urnas”, al fin y al cabo, dijo, los poderosos tienen el mercado mientras que los pobres tienen la política para disputar el poder del Estado.

Saintout cerró su intervención en Guayaquil con un planteamiento: “O el periodismo asume la explicación neoliberal del mundo, que lo condena a ser mera herramienta de un orden ignominioso para lo humano, reproductor de la palabra de unos pocos, o se posiciona en los procesos de construcción, de emancipación de sus pueblos, ayudando a parir las voces, los olores, los sonidos, las imágenes y la lengua de aquellos que luchan por un horizonte de justicia”.

Agosto de 2013.

CRONICON.NET

06/08/2013 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , | Deja un comentario

Este nuevo Caballo de Troya tiene el rostro y la cabeza de Sergio Massa


EL CABALLO DE TIGRE
Carlos Aletto

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La imagen del Caballo de Troya es sumamente conocida y se utiliza muchas veces como metáfora de aquello que nos parece a primera vista un gran regalo pero que al poseerlo contiene varios peligros.

Los pormenores de su historia es un poco menos popular: En la “Odisea” se cuenta que Troya había sido asediada infructuosamente durante diez años por los griegos; Odiseo, el más estrategas de los helénicos, percibió que con el poder militar no podría invadir la ciudad, por eso ingenió un inmenso caballo de madera que le regala a los troyanos. Estos sienten que el inmenso obsequio es un signo de su victoria y lo introducen dentro de las invencibles murallas. Es entonces que desde el interior del regalo emergen soldados que abren las puertas de la ciudad y dejan ingresar al resto del ejército invasor y así vencen al pueblo con absoluta crueldad.

Está historia tiene algunas similitudes de índole simbólica (y en algunos casos no tanto) con los últimos diez años de asedio del cruel conservadurismo liberal en la Argentina. Desde el 2003 hasta la fecha una serie de conocidos peligros intentaron avasallar al gobierno democrático que fue imponiendo de a poco un modelo de inclusión social y redistribución en la Argentina: dos millones y medios de jubilados, casi cuatro millones de asignaciones universales, agua y cloaca en barrios periféricos instaladas por cooperativas conformadas por vecinos desocupados, generó cinco millones de puestos de trabajo, dos paritarias anuales, juicio y castigo a los miliares genocidas, leyes inclusivas (matrimonio igualitario, fertilización asistida, identidad de género, entre las más importantes).

Aquella minoría liberal que gobernó (casi sin interrupciones) el país hasta el 2003 advirtiendo estas políticas de inclusión y redistribución comenzó con el asedio contra el gobierno.

Primero fue el poder militar que resistió su juzgamiento por crímenes atroces cometidos durante el genocidio argentino amparado por los actuales dueños de los Medios Hegemónicos, luego fue el intento del poder del conservadurismo agro exportador, más tarde se visibilizó el ataque permanente del poder secreto y oscuro de los Medios y no hace mucho el anacrónico y antidemocrático imperio judicial.

Luego de diez años de contrarrestar este inmenso poder articulado que asedia por un interés mezquino al país inventaron un Caballo de Troya que oculta dentro de su vientre a los enemigos más peligrosos del Pueblo argentino.

Este nuevo Caballo de Troya tiene el rostro y la cabeza de Sergio Massa, un joven intendente cercano y traidor del kirchnerismo, que supo gestionar con buena publicidad los beneficios que el estado nacional le brinda a los sectores vulnerables de la sociedad argentina. Un Odiseo con cierto ingenio y pensamiento maquiavélico que supo cargar en el vientre de su lista de candidatos a diputados nacionales a un rejunte de enemigos del pueblo.

Las listas suelen tener estas trampas y para algunos electores que no pertenecen al núcleo duro de la derecha argentina, el Caballo de Tigre les puede parecer “un buen regalo”. Sin embargo, estos deberían recordar (o saber) que Massa fue el vocero que trasmitió sin avergonzarse información secreta y maliciosa a la Embajada de EEUU, además de nunca haber renunciado a su origen en la Ucedé, joven del menemismo, de Duhalde y que dentro del kirchnerismo operó siempre como un ala derecha tratando de impedir el avance de leyes que beneficiaban a las mayorías (así sucedió con la estatización de las AFJP en mano de los dueños de los Medios, medida que habilitó leyes fundamentales para la inclusión como la Asignación Universal por hijos)…

Lo peor de este Caballo de Tigre es lo que lleva de forma visible e invisiblemente en el vientre de su lista.

El segundo es Giustozzi, otro intendente (como tantos de los cientos o miles en el país) beneficiado por gestiones del gobierno nacional. Misteriosamente en la bestia (y antes que uno de los representantes de los noventas, el ex gobernador Felipe Solá) se encuentra (en tercer lugar) Héctor Magnetto, dueño del diario colaboracionista Clarín, representado por su empleada Mirta Tundís. Y más preocupante aún para el modelo de inclusión es que luego del industrial José Ignacio De Mendiguren (funcionario de Duhalde) el Caballo de Tigre contiene a tres representantes de Mauricio Macri (la derecha conservadora más expuesta o visible de la Argentina): Soledad Martínez en el sexto lugar, Gladys González en el decimosegundo y Christian Gribaudo decimotercero.

Bajo el nombre tramposo de “renovador” aparecen los fieles representantes de los años más oscuros y sus voceros, entre quienes (sin pensarlo dos veces) quitaran lo que hoy le pertenece al pueblo para entregar nuevamente a las corporaciones que representan: el fútbol para todos, se volverá al estancamiento y al recorte para docentes, jubilados, para achicar hasta hacer desaparecer los que ellos llaman “gasto” y es beneficio e inyección de dinero a las capas bajas.

El Caballo de Tigre es el peor de los regalos para las clases populares de la Argentina. Lamentablemente muchos ven sólo una mascarada, una carcasa y desconocen lo que contiene en su vientre. Aceptar ese “regalo” traerá muchos apremios, dolores a los argentinos y sólo una minoría disfrutará del ingenio antipopular; y ya “será tarde para lágrimas” como dijeron los troyanos al ser engañado por Odiseo, el Magnetto de los griegos.

Diario Registrado

06/08/2013 Posted by | General, Política Argentina, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura | , , , , , , | Deja un comentario

Errores fatales – Bernardo Kliksberg


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El Washington Post tituló su nota (Howard Schneider, 3/1/13) “Un asombroso mea culpa del economista jefe del Fondo Monetario Internacional sobre austeridad”. Los principales periódicos del mundo usaron términos parecidos. No era para menos.

En un informe denominado “Errores en las previsiones de crecimiento y multiplicadores fiscales”, Olivier Blanchard (Chief economist) y Richard Leigh, reportan que midieron que paso con los pronósticos de incidencia de los recortes fiscales y aumentos de impuestos, aplicados en 26 países europeos desde el 2010, con el apoyo del mismo Fondo, la Comisión económica Europea, y el Banco europeo, la llamada troika.

La realidad mostro que los pronósticos fueron errónea. Básicamente decían que un recorte de un euro en ajustes iba a generar una reducción en el producto bruto de 0.50 euro. Fue muy diferente. La caída real fue de 1.5 euro, 300% mas. Ello significó en la practica que ni siquiera se cumplió el objetivo mas básico de las políticas de austeridad bajar la significación de la deuda externa. La espiral multiplicadora regresiva, llevo a que la proporción deuda externa/producto bruto empeoro.

Pero además los efectos fueron muy concretos sobre la gente. Blanchard, y Leigh dicen en su informe: “Hemos encontrado que los pronósticos subestimaron significativamente el aumento en el desempleo y la caída en el consumo privado y la inversión asociados con la consolidación fiscal”.

Señalan que las previsiones de los organismos europeos se esquivaron aun más que la del FMI. Pareciera una discusión intelectual, pero no lo es. Los malos pronósticos económicos, que fundaron políticas de ajuste agudísimo de corto plazo, tuvieron consecuencias humanas. Las políticas económicas no son un juego intelectual, pueden abrir oportunidades a la gente, o pueden llegar a acorralarla. Los errores en esta materia, los paga muy caro el ciudadano común.

Los malos pronósticos económicos, que fundaron políticas de ajuste agudísimo de corto plazo, tuvieron consecuencias humanas

Entre otros, dos recientes estudios dan cuenta de eso. Una investigación publicada en los Archivos de Medicina interna de USA (19/11/12) hallo que el desempleo mayor a un ano aumenta la chance de ataques cardiacos en un 35%. El director del estudio Dupre (Profesor de Medicina de Duke University) dice:”debemos estar conscientes de que es lo que puede producir el stress generado por la perdida de trabajo”.
Otro estudio en la reputada revista de salud publica británica, The Lancet (5/11/12) encontró que en el periodo de suba aguda del desempleo en USA, del 2008 al 2010, la tasa de suicidios se incremento cuatro veces mas rápido que en los ocho anos anteriores.

Estima que cada aumento de un 1% en el desempleo, trae un aumento de un 1% en esa tasa. Encontró una correlación similar en Europa desde la recesión.
Los errores en economía no son neutros. Grecia ha sido, desdichadamente, todo un laboratorio. Las políticas aplicadas llevaron a seis anos seguidos de caída del producto bruto, y a una desocupación que es actualmente el 27%. 68.000 empresas tuvieron que cerrar desde el 2010. La deuda externa subió aun más en términos del producto bruto y es el 180% del mismo. Desde ya la tasa de suicidios ascendió velozmente, y la de enfermedades se multiplico.

Será muy poco consuelo para los afectados, enterarse de que hubo errores que subestimaron seriamente el impacto de los ajustes sobre la economía, y en definitiva sobre sus vidas.

Además de mea culpas, no será hora también de aprender de los países que han optado por un camino diferente aplicando políticas centradas en la reactivación productiva, el desarrollo de las capacidades nacionales de producción, la inversión a fondo en educación y salud, y la inclusión social?.

Será muy poco consuelo para los afectados, enterarse de que hubo errores que subestimaron seriamente el impacto de los ajustes sobre la economía.

El Banco Mundial publico un documento (13/11/12)) que resalta que la clase media aumento en America Latina en un 50% entre 2003 y 2009. A la cabeza según el mismo están Argentina (la duplico), Brasil y Uruguay. En Argentina aumento de 93 millones de personas a 18.6 millones. Su nuevo Presidente nominado por Obama, Jim Yong Kim resalto que “la experiencia reciente en America Latina muestra al mundo que se puede brindar prosperidad a millones de personas a través de políticas que encuentran un equilibrio entre el crecimiento económico y la ampliación de oportunidades para los mas vulnerables”.

Es hora de mirar hacia el Sur, donde la vida de la gente esta mejorando, mientras las recetas ortodoxas basadas además en predicciones errradas, continúan ensombreciéndola en otras realidades.

*Premio Domingo Faustino Sarmiento a la trayectoria del Senado de la Nación.

23/01/2013 Posted by | Economía, General, Historia, Política Argentina, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , | Deja un comentario

España: miles de personas se manifiestan contra el ajuste –


España: miles de personas se manifiestan contra el ajuste – Infonews | Un mundo, muchas voces.

20/07/2012 Posted by | Economía, General, Justicia, Politica Internacional, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , | 2 comentarios