America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

La estrategia para el regreso de la “larga noche neoliberal”


La estrategia para el regreso de la “larga noche neoliberal”

Los grupos y ONG que buscan en la Cumbre de Panamá torcer el rumbo de los gobiernos populares. Alianzas ideológicas y en algunos casos negocios en común, los paradigmas que identifican a los grupos de la derecha que desde sectores políticos y mediáticos crean zozobra en la región.

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La derecha latinoamericana pretende recuperar el poder que supo detentar durante tantos años. Volver, como alguna vez calificó el ecuatoriano Rafael Correa, a la “larga noche neoliberal” de los ’90. Con el apoyo de Estados Unidos y en pleno desarrollo de la Cumbre de las Américas en Panamá, una extensa red de dirigentes y fundaciones decidió embestir contra los gobiernos populares de la región para impulsar a sus propios representantes. A pesar de pregonar la defensa de la “democracia” y el “respeto a las instituciones”, se trata de una telaraña de políticos con un oscuro prontuario de apoyo a maniobras desestabilizadoras y golpes de Estado. Hoy, su principal objetivo parece ser el de derribar al presidente venezolano Nicolás Maduro, identificado como el nuevo enemigo de la Casa Blanca. Pero van por más.

Todo ocurre en un contexto global delicado, mientras Barack Obama negocia un restablecimiento de las relaciones bilaterales con Cuba, al tiempo que se enfrenta duramente con Venezuela. Un país que, junto con Brasil y Ecuador, en las últimas semanas denunció intentos de desestabilización orquestados por los medios de comunicación y la oposición local. También es clave lo que ocurre al otro lado del Atlántico: los partidos fenómeno de la izquierda europea se referencian cada vez más en los procesos políticos latinoamericanos, lo que genera que las fuerzas conservadoras estigmaticen a gobiernos como el de Maduro para deslegitimar y horadar el crecimiento de Podemos, en España, y Syriza, en Grecia.

Por eso no es extraño que el ex presidente español Felipe González, uno de los lobistas en la época de privatizaciones del menemismo, decidiera hacerse cargo de la defensa de dos dirigentes de la derecha venezolana detenidos por instigar actos de violencia y promover un golpe de Estado contra Maduro: Leopoldo López y el ex alcalde de Caracas, Antonio Ledezma. Tampoco sorprende que la red de políticos neoliberales latinoamericanos sea liderada por otro ex presidente ibérico, José María Aznar, quien junto a 25 ex mandatarios de la región aplaudió las presiones ejercidas por EE UU contra el gobierno venezolano y señaló la existencia de “una alteración democrática” en el país bolivariano. Aznar y George Bush fueron los únicos dos que reconocieron el gobierno surgido del efímero golpe contra Hugo Chávez, justamente el 11 de abril de 2002.

Aznar hizo pública su postura esta semana a través de un texto divulgado en Madrid y firmado por el ex presidente argentino Eduardo Duhalde, el chileno Sebastián Piñera, los colombianos Álvaro Uribe y Andrés Pastrana, y el mexicano Felipe Calderón, entre otros. Todos fieles exponentes del neoliberalismo, que durante sus gobiernos poco contribuyeron a profundizar la democracia real, entendida como la ampliación de derechos y oportunidades para las mayorías.

Piñera, discípulo predilecto de la Universidad de Harvard, fue un férreo opositor a la universalización de la educación pública y gratuita en su país. Duhalde, quien creció al calor del menemismo, era presidente durante la feroz represión del Puente Pueyrredón, en la que fueron asesinados Maximiliano Kosteki y Darío Santillán. Uribe, de estrechos lazos con la Casa Blanca, fue denunciado por recibir financiamiento de grupos paramilitares. Y Calderón inició en suelo azteca la llamada “guerra contra el narcotráfico”, que propició la militarización de las calles y la desaparición de más de 12 mil personas en seis años de gobierno.

Los prontuarios de cada uno de estos dirigentes podrían ocupar varios libros. Pero no son sólo nombres propios los que componen la red de la derecha latinoamericana. Detrás de las caras conocidas aparece un grupo de fundaciones que, como dice la reconocida investigadora Stella Calloni, está llevando adelante una “invasión silenciosa” en el continente. Se trata de un grupo de organizaciones que se muestra como “la cara social de la CIA” y que está directamente financiado por EE UU y Europa.

“Lo común entre todas las organizaciones es que comparten los mismos nombres en sus juntas directivas y comités asesores, además de los mismos financiadores y patrocinadores, lo que los convierte en un verdadero ejemplo de una telaraña imperial”, asegura Eva Gollinger, una abogada, escritora e investigadora estadounidense-venezolana, autora de La Telaraña Imperial: Enciclopedia de Injerencia y Subversión.

Una de esas organizaciones es la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES), presidida por Aznar y uno de los tantos tentáculos que tiene el derechista Partido Popular (PP) de Mariano Rajoy en España para esparcir su visión conservadora de la política y la economía. Se trata de un foro que apoyó el golpe de Estado contra Chávez y que compartió varios actos con la Fundación Pensar, el think thank del PRO y su líder, Mauricio Macri, en la Argentina. Los encuentros se dan todos los años y en el primero de ellos, en 2008 en Rosario, participaron el ex secretario estadounidense para América Latina, Roger Noriega, y el escritor Mario Vargas Llosa, conocido internacionalmente tanto por sus obras literarias como por sus posturas neoliberales.

Otra organización que apoyó el golpe de Estado contra Chávez es el Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad (CEDICE), que se presenta en su sitio web con una cita del gurú neoliberal Milton Friedman y dice defender “la libertad individual, la iniciativa privada, los derechos de propiedad, el gobierno limitado y la búsqueda de la paz”. Su objetivo central es “la divulgación del pensamiento económico y político que otorga prioridad a la libre acción”.

La organización nació en Venezuela, pero recibe un importante apoyo económico del extranjero. En particular, del Centro para la Empresa Privada Internacional de EE UU (CIPE, por sus siglas en inglés), que opera como el brazo empresarial del Departamento de Estado y de otras dos conocidas fundaciones: la Fundación Nacional para la Democracia (NED) y la Agencia de Desarrollo Internacional de EE UU (USAID), expulsada de Bolivia el año pasado, cuando el presidente Evo Morales la denunció por “injerencia” en asuntos internos.

Muchas de estas organizaciones operaron dentro de las subcumbres que se realizaron antes de la Cumbre de las Américas que comenzó ayer y finalizará esta tarde en Panamá. Una de ellas es el Centro de Investigación y Capacitación de Emprendedores Sociales (CICES), que aprovechó la ocasión para organizar el IV Foro de Jóvenes de las Américas, donde la derecha regional lanzó sus habituales críticas contra los gobiernos de Cuba y Venezuela. La presidenta de CICES, la argentina Micaela Hierro Dori, es una ex funcionaria del PRO que se formó en la Georgetown University bajo el Global Competitiveness Leadership Program, una verdadera usina de líderes de la derecha internacional.
Durante su estadía en Panamá, Hierro Dori reconoció, a través de un audio filtrado, que el evento organizado por el CICES buscaba conseguir “algo de dinero extra del Departamento de Estado porque ellos quieren armar algo grande”. La mujer es, además, fundadora de la Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia en Cuba, un organismo dedicado a fustigar a la revolución comandada por Fidel y Raúl Castro.
En los últimos tiempos, este tipo de organizaciones, al igual que los representantes de la nueva derecha latinoamericana, optaron por una estrategia: adoptar un discurso lavado, a favor de los “Derechos Humanos” y la “democracia”, sin dar muchas precisiones sobre su verdadero pensamiento político y económico. El mejor ejemplo es Macri, que según su precandidata a jefa de gobierno Gabriela Michetti, es un hombre “cero ideologizado”. Un mito que se derrumba rápidamente cuando el candidato presidencial para los comicios de octubre dice que hará todo lo posible para que en Venezuela “se restablezca realmente un gobierno democrático”. «

La fundación pensar

El pasado 26 de marzo, Mitzi Capriles, esposa del encarcelado alcalde venezolano Antonio Ledezma, y Lilian Tintori, mujer del también preso dirigente opositor Leopoldo López, visitaron Buenos Aires. Durante su estadía fueron bien recibidas por el líder del PRO, Mauricio Macri, quien se mostró preocupado, una vez más, por la situación en el país gobernado por Nicolás Maduro.
Además de formar parte de la Fundación Pensar, el precandidato presidencial cuenta con una ONG llamada Grupo Estela (Estudios Estratégicos Latinoamericanos), dirigida por el ministro de Educación de la Ciudad, Esteban Bullrich, y el sub secretario de gestión económica, Carlos Regazzoni. Ambos trabajan intensamente en la campaña contra Venezuela, siguiendo los lineamientos de los think thanks estadounidenses.
Según un informe publicado esta semana por la CTA, el Grupo Estela reúne en su interior a un puñado de jóvenes expertos en temas de relaciones internacionales, economía y políticas públicas, que el PRO utiliza para generar papers y documentos de situación sobre la realidad local y latinoamericana. Mercedes Renó, Nadia Kreizer, Sergio Caplán y Laura Dadomo son sólo algunos de sus integrantes, la mayoría provenientes de universidades privadas como la UCA o Austral.
Acompañan también esta iniciativa de la derecha regional otros cruzados del PRO, como la diputada Cornelia Schmitd-Lierman, Federico Pinedo -asiduo visitante de la embajada de Estados Unidos-, el rabino Sergio Bergman y Jorge Triaca. El detenido Antonio Ledezma y la vocera de la ultraderecha María Corina Machado figuran como miembros de honor de la ONG.
En su última reunión, los expertos de Estela trataron la situación que vive Venezuela y llegaron a la conclusión de que “hay tres escenarios a futuro”: uno “menos probable”, en el que “Maduro flexibiliza el régimen para finalizar su mandato”; otro en el que el presidente “endurece su posición y aumenta su aislamiento”; por último, uno en el que “Maduro finaliza su mandato en contexto de crisis institucional”.

GOLPE

Justo un 11 de abril, pero de 2002, Aznar y George Bush (hijo) fueron los únicos en reconocer al efímero golpe contra el presidente bolivariano Hugo Chávez.
Infonews

11/04/2015 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | 1 comentario

Intentona golpista contra Venezuela por Ignacio Ramonet


Intentona golpista contra Venezuela por Ignacio Ramonet

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Simpática ave de la fauna amazónica, el tucano es bien conocido por su espectacular pico de vistoso color. Pero también es el nombre de un agresivo “pájaro de acero” fabricado por el constructor brasileño Embraer, cuya denominación militar es EMB 312, y cuyos dos modelos más vendidos son: el T-27 en su versión de entrenamiento, y el AT-27 armado para ataques a tierra. Es una de las aeronaves de entrenamiento más vendidas en el mundo. La aviación militar de Venezuela, por ejemplo, posee una treintena de Tucanos.

Y precisamente uno de esos Tucanos militares, artillado para atacar, debía bombardear el Palacio de Miraflores, en Caracas, el pasado 12 de febrero. Y matar al Presidente Nicolás Maduro. Tenía asimismo por misión atacar el Ministerio de Defensa, destruir el edificio que alberga los estudios del canal de televisión internacional TeleSUR para sembrar el caos y la confusión.

Según reveló el propio presidente Maduro, la intentona de golpe fue desarticulada gracias a la habilidad de los organismos de inteligencia bolivarianos. Ello permitió el arresto de un grupo de oficiales de la aviación y de civiles uniformados. “Se trata –declaró el mandatario venezolano– de un intento de utilizar a un grupo de oficiales de la aviación para provocar un ataque y un atentado golpista contra la democracia y la estabilidad de nuestra patria; es un coletazo del llamado ‘Golpe azul’ (1) de hace un año, en febrero-marzo de 2014”.

Nicolás Maduro contó que uno de los oficiales involucrados estaba “comprometido”, desde el año pasado, con grupos de la ultraderecha venezolana que buscaban generar de nuevo disturbios violentos en el país. El presidente reveló que, después de una serie de investigaciones, las autoridades militares exigieron que ese oficial fuera cesado de las Fuerzas Armadas. “Pero hace unas semanas –explicó el mandatario– varios opositores lo contactaron de nuevo, le pagaron una suma importante en dólares y le confiaron varias misiones. Al mismo tiempo, la Embajada de Estados Unidos le concedía un visado con fecha del 3 de febrero, y le garantizaba que, ‘si eso falla, ya sabes, tienes el visado para entrar en EE.UU. por cualquiera de nuestras fronteras’”.

A partir de ese momento –siguió relatando Nicolás Maduro– ese oficial contactó con cuatro compañeros más para ejecutar las misiones “trazadas desde Washington”. Una de ellas consistía en grabar en vídeo unas declaraciones del general de aviación Oswaldo Hernández Sánchez en la cárcel en la que se halla detenido por haber intentado ya dar un golpe de Estado en 2014.

“La orden era grabar un vídeo de este general a quien apodan ‘El Oso’ y, el 12 de febrero, en los actos de conmemoración (2) hacer despegar un avión Tucano y atacar el Palacio de Miraflores, y otros ‘objetivos tácticos’ como el Ministerio de Defensa, el Consejo Nacional Electoral (CNE) y la sede del canal TeleSUR. La orden de iniciar la acción putschista se disparaba en el momento en que un diario de la oposición publicase lo que ellos llamaban el ‘programa de gobierno de transición’” (3).

Por su parte, Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional venezolana, y Jorge Rodríguez, alcalde del municipio Libertador de la capital, aportaron en Caracas, el 13 de febrero pasado, más detalles de la intentona golpista. Ambos dirigentes chavistas confirmaron que los oficiales detenidos habían admitido que la publicación de un “Manifiesto” en la prensa era una de las señales para lanzar la tentativa, cuyo nombre de código era: “Operación Jericó” (4).

Ambos revelaron que, según las declaraciones de los detenidos, los golpistas tenían la intención de “liquidar” desde el primer instante, además de al presidente Nicolás Maduro, a los propios Diosdado Cabello y Jorge Rodríguez, y a dos personalidades bolivarianas: Tibisay Lucena, presidenta del CNE, y Tareck El Aissami, ex ministro del Interior y actual gobernador del Estado Aragua.

Por otra parte, identificaron, además de al general Oswaldo Hernández, alias ‘El Oso’, a los otros presuntos cabecillas de la conspiración, a saber: el capitán Héctor José Noguera Figueroa; el coronel José Suárez Rómulo; el primer teniente Ricardo Antich Zapata (presuntamente encargado de los contactos con la Embajada de Estados Unidos), y el primer teniente Luis Hernando Lugo Calderón (5). También mostraron parte del arsenal incautado, en particular armas de alto calibre como fusiles semi-automáticos AR-15, ametralladoras y granadas. Asimismo revelaron que se habían descubierto mapas de la ciudad de Caracas con varios “objetivos tácticos” marcados: el Palacio de Miraflores, los Ministerios de Defensa, del Interior y de Justicia y Paz; el Consejo Nacional Electoral, la Dirección de Contrainteligencia Militar y el canal TeleSUR.

Cabello y Rodríguez designaron como “autores intelectuales” de la intentona golpista y del proyecto de magnicidio a dos personalidades de la oposición: Antonio Ledezma, alcalde metropolitano de Caracas (detenido el pasado 19 de febrero), y Julio Borges, diputado opositor. También afirmaron tener pruebas de la participación de personal de la embajada estadounidense: “Una funcionaria de la embajada llamaba a las esposas de los generales venezolanos y les decía que el nombre de su esposo estaba en la lista de personas sancionadas por el Congreso de los EE. UU. Y que el visado de toda su familia para ingresar en territorio estadounidense había sido invalidado. Buscando crear zozobra en las familias de los oficiales”, explicó Jorge Rodríguez.

El presidente Maduro dijo, por su parte, tener en su posesión el “plan de gobierno” redactado por los golpistas, en el que se eliminaban los poderes públicos y se amenazaba a los cubanos de las misiones de servicio social (salud, educación, deporte). “También hablan –dijo Maduro– de privatizar PDVSA (Petróleos de Venezuela Sociedad Anónima), de disolver todos los poderes públicos, de suspender las garantías democráticas, de liberalizar el sistema de cambio y de regalar los dólares otra vez a la oligarquía”. El Presidente añadió que, en ese “Plan de gobierno”, los golpistas “lanzan una amenaza contra lo que ellos llaman ‘los colectivos’ –que nosotros sabemos que es el pueblo venezolano–, anunciando que, cuando lleguen al poder, actuarán contra ellos con toda la fuerza militar. Y a los cubanos de las misiones en Venezuela, les dan veinticuatro horas para presentarse ante las oficinas del nuevo gobierno de facto o ‘se enfrentarán a las consecuencias’(…)”

A pesar de todos estos detalles y pruebas aportados por las máximas autoridades venezolanas, los medios de comunicación internacionales (incluso en América Latina) han dado poco crédito a este anuncio de intento de golpe de Estado. Esta ‘incredulidad’ forma parte –desde hace quince años– de la estrategia de los grandes medios de comunicación dominantes en guerra contra la revolución bolivariana, para desacreditar a las autoridades bolivarianas. Indiferente a esa hostil actitud, el presidente Nicolás Maduro ha seguido explicando, con perseverancia pedagógica y con toda clase de pruebas, cómo, desde el fallecimiento de Hugo Chávez (hace exactamente dos años), y desde su elección (el 14 de abril de 2014), un “golpe lento” está en marcha para intentar derrocarlo.

Esta vez, el golpe se iba a ejecutar en cuatro fases (6). La primera comenzó a principios del mes de enero de 2015, cuando el presidente Maduro realizaba una larga gira por el extranjero (China, Irán, Qatar, Arabia Saudí, Argelia y Rusia). Esta fase se realizó con el apoyo de sectores del empresariado que impulsaron campañas de acaparamiento de alimentos básicos y productos de primera necesidad, con el fin de crear escasez y malestar, preparando las condiciones para que los ciudadanos salieran a las calles a protestar y a saquear supermercados. Lo cual no se produjo.

En la segunda fase, los grandes medios de comunicación internacionales intensificaron la difusión de reportajes, noticias y artículos que daban una imagen distorsionada de la realidad venezolana. Haciendo creer que, en el país del “socialismo del siglo XXI”, se estaba produciendo una auténtica “crisis humanitaria”. El presidente Maduro denunció, en esta ocasión, el detestable papel desempeñado, en esa fase de la “operación Jericó”, por varios periódicos españoles (El País, ABC).

La tercera etapa debía estar protagonizada por un “traidor”, que, en la televisión y en los grandes medios de comunicación, haría un llamamiento solemne a la rebelión. Aunque el presidente no aclaró quién sería ese “traidor”, alertó a los ciudadanos: “No quiero alarmar a nadie pero estoy obligado a decir la verdad (…) Están buscando a un traidor y pido al pueblo que esté alerta”.

La cuarta fase del golpe es la que se desveló el 12 de febrero, con la participación de un grupo de oficiales putchistas de la aviación militar, financiados desde el extranjero. Entonces se anunciaría el “Programa de gobierno de transición”. Y se enterraría la revolución de Chávez.

Pero incluso en cuatro fases, el golpe fracasó. Y la revolución bolivariana sigue viva.

(1) El ala más derechista de la oposición venezolana –liderada por personalidades ultraconservadoras como Leopoldo López (detenido el 20 de febrero de 2014), Antonio Ledesma (detenido el 19 de febrero de 2015) y María Corina Machado (ex diputada)– lanzó un movimiento llamado “la Salida” que fomentó una suerte de “golpe blando” o “golpe azul” con la intención de derrocar al Presidente Nicolás Maduro mediante la financiación de violentas protestas callejeras (las “guarimbas”) que causaron 43 muertos, 878 heridos e incontables daños.
(2) El 12 de febrero, en Venezuela, es el Día de la Juventud; se conmemora la batalla de la Victoria, durante la guerra de Independencia, en la que unos mil estudiantes de Caracas hicieron frente a las tropas españolas y las derrotaron.
(3) El manifiesto se publicó el 11 de febrero pasado en el diario opositor caraqueño El Nacional, en página 5, con el titulo: “Llamado a los venezolanos a un acuerdo nacional para la transición”. Léase: http://www.voluntadpopular.com/index.php/ver-noticia/8-noticias/2330-llamado-a-los-venezolanos-a-un-acuerdo-nacional-para-la-transicion
(4) En alusión a la Biblia, y más precisamente al Libro de Josué, donde se cuenta que, cuando Josué, a la cabeza de los israelitas, llegó ante las murallas imponentes de la ciudad de Jericó, Dios le dijo que ordenara a los sacerdotes tocar las trompetas: Cuando todos escuchen el toque de guerra, el pueblo deberá gritar a voz en cuello. Entonces los muros de Jericó se derrumbarán, y cada uno entrará sin impedimento.
(5) Los demás oficiales golpistas serían : la capitana Laided Salazar De Zerpa, alias “Manuelita”; los capitanes Andrés Ramón Thompson Martínez, Nerio Alfonso Cordova Moreno; Carlos Manuel Osuna Saraco alias “Guillermo”; el mayor Cesar Pérez Carrero; el primer teniente Wilfredo Amado Castillo Colmenares; el primer teniente Javier Salazar Moncada; el primer teniente Miguel Ángel Salazar Molina; el primer teniente Carlos Esqueda Martínez; y el primer teniente Jofre de Jesús Pineda Trejo.
(6) Léase, sitio web de TeleSUR, Caracas, 12 de febrero de 2014.http://www.telesurtv.net/news/Gobierno-venezolano-desmantela-atentado-golpista-20150212-0053.html

CubaDebate / La Radio del Sur

04/03/2015 Posted by | Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , | Deja un comentario

Las falacias de la violencia – Hernan Brienza



Las falacias de la violencia
El caso Nisman, la marcha opositora y un plan de maniobras desestabilizadoras que se multiplica en toda la región.

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En periodismo hay una máxima para saber cuándo algo es noticia, que dice lo siguiente: “Un caso es excepción; dos, casualidad; tres es tendencia.” En política latinoamericana podría reformularse el axioma de la siguiente manera: “Un golpe de Estado en la región responde a política interna de ese país; dos, a la casualidad política; tres, al accionar de las embajadas de Estados Unidos.” En los últimos días, si uno lee las noticias internacionales de los diarios, puede enterarse de que el gobierno de Nicolás Maduro desactivó una intentona golpista planeada por la Marina, que la presidenta de Brasil Dilma Rousseff enfrenta la posibilidad de ser sometida a un juicio político por parte de la oposición –la llaman anglosajonamente “impeachment”– y la presidenta Cristina Fernández de Kirchner está siendo acosada por una banda de fiscales opositores, que amenazan con hacer trastabillar al gobierno nacional.

Ya nada es casualidad, obviamente. Sin embargo, lejos está de ser probada la maniobra de alguna terminal política de la diplomacia estadounidense. Pero hay indicios: la habitualidad con la que el fiscal Alberto Nisman concurría a la “Embajada” a contarles lo bien que estaba haciendo los deberes y a pedir instrucciones –según lo relatado por Santiago O’Donnell, un periodista al que nadie puede reprocharle un supuesto kirchnerismo, en su libro sobre los WikiLeaks de Julian Assange– para continuar imputando a Irán en el atentado a la AMIA; la fiereza con que los fondos buitre, sobre todo el grupo que responde a Paul Singer, un confeso republicano y un militante de cuanta empresa bélica se lleve adelante en Oriente contra el mundo islámico, y el refuerzo de la agenda de Washington respecto de la fantasiosa profecía autocumplidora de la Guerra de Civilizaciones obligan a pensar que Estados Unidos –o al menos un sector importante de su establishment– está intentando recuperar el dominio en Latinoamérica y los gobiernos de la región que pretenden mantener cierta autonomía deben ser borrados del continente o al menos cercenados en su libertad de acción.

Quizás estos dos primeros párrafos resulten demasiado conspirativos, pero como decía Raymond Chandler, “hasta los paranoicos tienen alguien que los persigue”.

De lo que ya no hay dudas es de que la convocatoria para el 18 de febrero se trata no sólo de una marcha opositora sino de un escalón más en la maniobra de desestabilización del gobierno nacional. Miles de personas en las calles legitimarían supuestamente en las portadas de los diarios nacionales e internacionales la intentona judicial desestabilizadora. Y no se descarta tampoco que en esa marcha se generen actos de “autoagresión”, de “autoviolencia” y de “autoinfitramientos” para generar una mayor desestabilización con imágenes de caos que recorran el mundo y que “pongan en alerta a la inocente y bien intencionada comunidad internacional” sobre las consecuencias que tiene mantener políticas contrahegemónicas como las del kirchnerismo. El mensaje es claro: “Cuidado, Grecia y España, con sacar los pies del plato neoliberal y desafiar al capitalismo financiero.”

Las razones de la convocatoria a la marcha son verdaderamente irrisorias más allá de la gravedad institucional que significa la muerte de Nisman. Algunos de ellos aseguran que no se trata de un “asesinato”, pero hablan todo el tiempo de “crimen político”, “ahora matan” y “magnicidio”. En qué quedamos, ¿es o no es un asesinato? Los principales referentes de la intentona desestabilizadora incurren en contradicciones permanentemente: si marchan en reclamo de “justicia” y/o “esclarecimiento”, es porque consideran que se trató de un homicidio, aun cuando la mayoría de los indicios sugiere que se trató de un suicidio. Pero, claro, no pueden afirmar que se trate de un homicidio porque eso sería utilizar políticamente la muerte del fiscal. Pero supongamos que se trató de un suicidio: ¿qué sentido tiene marchar a la Plaza del Congreso para esclarecer un suicidio? ¿No sería más correcto manifestarse contra alguna facultad de Psicología, por ejemplo, que nos permita saber cuáles son las razones que llevan a una persona a quitarse la vida? Perdón por la oscura ironía pero es necesaria para demostrar el absurdo de la convocatoria. Los más inteligentes ya ni siquiera dicen que la convocatoria es por el reclamo de “justicia” sino de homenaje a la figura del fiscal malogrado.

Un párrafo aparte merecen los autores de la convocatoria: los fiscales que han entorpecido durante dos décadas la investigación del atentado a la AMIA son los que llaman a marchar para impedir la impunidad en la causa. Y hombres y mujeres ligados al macrismo: Elisa Carrió, Patricia Bullrich, Laura Alonso, el grupo político acusado de espiar a familiares de la AMIA y de poner como jefe de la Policía Metropolitana a uno de los principales artífices de la impunidad en la causa –el comisario Jorge “Fino” Palacios–. Muchos de los convocados irán inocentes a la manifestación, o lo harán simplemente por su oposición al gobierno. Como fuera, es como si el Lobo llamara a manifestarse por el derecho a la vida de Caperucita Roja; y la niña marchara de la mano de su victimario.

Graves resultaron las palabras del titular de la Auditoría General de la Nación, Leandro Despouy, por ejemplo. No contento con decir que “vivimos en un país como el del ’73”, se despachó con un “ahí se instaló el asesinato político”. Muy grave. Que un ex diputado con menos representatividad que Rodolfo Arruabarrena en una filial de River haga estropicios discursivos y pase vergüenza haciendo comparaciones entre “peras y automóviles” se entiende. Que lo haga un funcionario de la talla del auditor general de la nación y que acuse al gobierno de “instalar el asesinato político” es de una irresponsabilidad institucional profundísima. ¿Qué relación hay entre una muerte dudosa, posiblemente un suicidio, de un fiscal y el mapa político de un peronismo enfrentado en el ’73, luego de haber sido víctima de 18 años de proscripción y represión por parte de la alianza entre militares golpistas y radicales que se conoció como Revolución Libertadora?

Es verdaderamente ridícula la comparación. Típica de la intelectualidad berreta de la derecha argentina como la que integra el flamante titular del Teatro Colón, Darío Lopérfido, quien ha aportado a la cultura argentina –además de la publicidad de la comida japonesa en el marco de un gobierno que asesinó a 40 personas, compró senadores con dinero de la SIDE y condenó a la miseria a la mitad de los argentinos– la genialidad de que “populismo y cultura son contradictorios”, una frase que atrasa aproximadamente medio siglo y que no aporta absolutamente nada a un debate profundo sobre el estado del arte y la cultura en nuestro país. O como Luis Alberto Romero, quien no se ruboriza en seguir utilizando herramientas teóricas de las primeras décadas del siglo XX para analizar el presente y se empeña en hacer el papelón de comparar al kirchnerismo con el fascismo italiano, superando incluso al propio Lopérfido en su nadería.

Pido perdón al lector por el arrebato de estos últimos párrafos. Pero es empujado por la preocupación que me provoca ver cómo se instalan mediáticamente las falacias necesarias para ejercer violencia en la Argentina. Inventando fantasmas discursivos, creando climas políticos ficticios, generando violencia verbal para justificar lo injustificable. Ofusca un poco ver a los “demócratas de siempre” afilando sus armas para hacer daño una vez más a la democracia. ¿Se trata de un golpe? Posiblemente no. Y ni siquiera tengan el poder para generar una crisis institucional. Pero pueden desestabilizar al actual gobierno, para condicionar al próximo.

La sociedad argentina no necesita ni quiere más violencia. El gobierno, sus voceros, sus militantes, no deben caer en ningún tipo de provocación ni contestar a la violencia discursiva con una violencia mayor. Ya lo dijo Perón alguna vez: la fuerza es el derecho de las bestias. Que Dios quiera que los trabajadores, la gente común, las mayorías, los que queremos una vida sencilla y buena no seamos víctimas, una vez más, de una nueva violencia en la Argentina. Ni la queremos ni la merecemos.
INFONEWS

17/02/2015 Posted by | Uncategorized | , , , , , , , , , | Deja un comentario

Vargas Llosa, cómplice de crímenes de lesa humanidad


Vargas Llosa, cómplice de crímenes de lesa humanidad
Ciudad de México. Por Miguel Ángel Ferrer/El Sol de México. | 5 abril de 2014

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Ser buen escritor no implica ser buena persona. La historia universal consigna los casos de muchos buenos escritores que fueron individuos ruines, ingratos, malvados, perversos, incluso criminales. Y lo mismo puede decirse de otros tipos de artistas: pintores, escultores, músicos, cineastas. La bondad no es requisito para el dominio del oficio artístico.

Ahí está, como ejemplo paradigmático, el caso del escritor peruano-español Mario Vargas Llosa. Nadie, que yo sepa, discute o cuestiona su calidad literaria. Pero no hay duda sobre su nula calidad humana, sobre su maldad personal, sobre sus inclinaciones criminales.

¿Hará falta recordar que Vargas Llosa fue promotor, defensor y apologista de la invasión militar de Irak, injustificable agresión que produjo miles y miles de muertos, mutilados y desplazados? Esas decenas de millares de personas fueron víctimas inocentes de la codicia imperialista de Estados Unidos y de la maldad de un individuo, en calidad de cómplice y encubridor, tan torvo y desalmado como Vargas Llosa.

Y ahora mismo el conocido escritor se encuentra empeñado en conseguir que se reediten en Venezuela los crímenes yanquis cometidos en Irak. Y también, durante las dictaduras militares que desgarraron América Latina en las décadas finales del siglo pasado, en Brasil, en Argentina, en Bolivia, en Uruguay, en Guatemala, en Nicaragua y, emblemáticamente, en Chile.

¿Ignora Vargas Llosa que esas tragedias sangrientas fueron provocadas por la política imperialista y criminal de EU? ¿Desconoce el peruano que tras aquellas lombrosianas dictaduras militares se encontraban los designios, los planes, la asesoría, el respaldo político internacional y el financiamiento de Estados Unidos?

Vargas Llosa sabe perfectamente que al justificar y respaldar los aprestos de golpe de Estado o de invasión militar extranjera para derrocar al presidente Nicolás Maduro, está trabajando activa y conscientemente para que se repitan en Venezuela las monstruosas experiencias de muchos países de América Latina a lo largo, sobre todo, de la segunda mitad del siglo veinte.

El novelista y dramaturgo sabe bien que de darse un golpe de Estado o una invasión militar de Estados Unidos (o de algún país vecino o de un ejército mercenario) el sufrimiento del pueblo venezolano será inenarrable. Que la inmensa mayoría de ese pueblo vería correr ríos de su propia sangre. Que la violencia revanchista de la derecha venezolana sería una repetición de la violencia revanchista desatadas contra los republicanos españoles por Franco, así como de la que ordenó, fomentó y prohijó Augusto Pinochet en Chile, tras el derrocamiento del gobierno del presidente Salvador Allende.

Pero según nos muestra con su conducta pública, nada de esto le importa a Vargas Llosa. A él sólo parecen importarle los lauros y los premios. Premios y lauros, aunque provengan, como el Premio Nobel de Literatura, de la misma institución que les concedió el galardón a Henry Kissinger, el genocida de Vietnam y asesino de Allende, y a Barack Obama, el carnicero de Libia y de Siria.

¡Ah qué don Mario! Quizá piensa que la posterioridad lo recordará sólo por su Premio Nobel y no por sus inclinaciones a justificar las atrocidades y crímenes del imperialismo norteamericano y de sus cipayos, él mismo uno de ellos.

Pero la historia enseña que se equivoca. Será recordado por ambas cosas. Como Kissinger y Obama. Quizás en los siglos venideros muchos se deleitarán con su obra. Pero muchos otros, leyéndolo o no, lamentarán que esta celebridad haya sido un desalmado promotor, apologista y, finalmente, cómplice de injustificables crímenes de lesa humanidad.

http://www.miguelangelferrer-mentor.com.mx

05/04/2014 Posted by | General, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , | Deja un comentario

Galasso sobre Venezuela: “Su lucha es nuestra lucha”


Miércoles 19 de Febrero de 2014 22:33

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En la vieja Argentina –semicolonia inglesa hasta 1945– nos enseñaron a ignorar a Venezuela, más aún, a rivalizar con ella: nosotros, mirando hacia el Atlánico, Venezuela ambicionando expandirse hacia la América Latina profunda.

Esto comenzó con Venezuela cuando Mitre, en las primeras páginas de su biografía sobre San Martín, inventa dos proyectos antagónicos: el argentino, liberar países para tornarlos independientes, el venezolano-colombiano, para unificarlos bajo su égida como Patria Grande. Y de ahí, la conclusión: siendo Bolívar un ambicioso, astuto e intrigante, y siendo San Martín “el santo de la espada”, el venezolano le habría “robado” la gloria de concluir la campaña libertadora y esta usurpación habría provocado su exilio, quedando el general argentino en Europa con rencor irredimible hacia Bolívar. Por tanto, como diría Mitre y su ministro Elizalde, “Argentina está más cerca de Europa que de cualquier país latinoamericano”, y diría luego el presidente Alvear cuando Sandino defendía la soberanía nicaragüense: “Nicaragua está demasiado lejos para que los argentinos nos preocupemos por su destino”.

Pero la verdad por fin se está imponiendo. Ahora sabemos que no hubo misterio en Guayaquil: que San Martín, boicoteado desde Buenos Aires por Rivadavia, traicionado por el Lord Cochrane y con graves disidencias en el Perú, comprendió que Bolívar estaba en mejores condiciones de dar el último golpe a los realistas, por lo cual prefirió dar un paso atrás –evitando una doble jefatura que acrecentaría la indisciplina– y se ofreció como segundo jefe de Bolívar, propuesta que el venezolano no aceptó con buen criterio, pues no podía entrar a Perú llevando por subjefe justamente al Protector del Perú.

Ahora sabemos también –porque lo testimonia la autoridad del historiador Ernesto Quesada– que San Martín admiraba a Bolívar y tenía, en su exilio europeo, tres retratos de Bolívar: un óleo que su hija pintó por encargo del propio Don José, un cuadro pequeño de Bolívar, enmarcado con diamantes, que este le regaló en Guayaquil y –lo cual es definitorio– una litografía de Bolívar, en la pared de su dormitorio, delante de su cama. Es decir, lo primero que veía al levantarse era el rostro de Bolívar, frente a él mudaba de ropa y al acostarse, lo último que veía era también el retrato del venezolano. Salvo que se quiera suponer el disparate de que sufría un grado extremo de masoquismo, los hechos demuestran que admiraba a quien había sido su compañero en el proyecto de la liberación y de la unificación de la Patria Grande, lamentablemente frustrado en el Congreso de Panamá, en 1826.

Por eso, en la vieja época, estigmatizado Bolívar, no podíamos conocer de modo alguno quién había sido el caudillo Ezequiel Zamora, ni tampoco admirar las canciones de Alí Primera. Ahora, la historia mitrista está derrotada –y no por el rosismo ganadero y bonaerense– sino por una concepción latinoamericana expresada ya en organismos como el Unasur y el CELAC, en el Mercosur y el Banco del Sur. Ahora sabemos que la lucha por la Revolución Bolivariana, que es también sanmartiniana, es una sola. Por ello se están alzando voces condenando los intentos desestabilizadores provenientes de la derecha venezolana asociada al imperialismo norteamericano. Pero es necesario insistir: no se trata simplemente de la solidaridad de los argentinos con la causa iniciada en Venezuela por ese extraordinario caudillo popular que fue el comandante Hugo Chávez Frías. No. Es algo más que el apoyo a una causa justa de un país hermano. Es la consustanciación total con el gobierno presidido por Nicolás Maduro, porque ya somos una Patria Grande en reconstrucción y su lucha es nuestra lucha y su enemigo es nuestro enemigo.

Desde esta óptica latinoamericana –la de los grandes libertadores y también la de Martí, la de Artigas, la de Ugarte y tantos otros– salimos a denunciar y condenar el intento golpista de que somos objeto los pueblos de América Latina en estos días, perpetrado por los vendepatrias alimentados por los dólares yanquis. Desde aquí, como integrantes de una misma Nación agredida, y ante el ¿Quién vive? del agresor, contestamos con las palabras de Manuel Ugarte, en 1913: “Respondámosles unánimes, con toda la fuerza de nuestros pulmones: ¡La América Latina!… A la intromisión en nuestros asuntos domésticos, opongamos la acrisolada honradez de gobernantes y gobernados. Digámosles a los yanquis: ¡No queremos tutores! ¡No deseamos padrastros! ¡Dejadnos vivir tranquilos en esta porción de nuevo continente: ¡La América Latina para los latinoamericanos! No consintamos más que ellos continúen. Pero si los angloamericanos persisten en sus ideas absorbentes, luchemos con el valor legendario de nuestra raza y que salgan de sus tumbas los manes de nuestros Libertadores y en forma de serpientes, estrangulen al enemigo maldito: ¡Viva la América Latina!”

22/02/2014 Posted by | Uncategorized | , , , , , , , , , , | Deja un comentario