America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

Galasso sobre Venezuela: “Su lucha es nuestra lucha”


Miércoles 19 de Febrero de 2014 22:33

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En la vieja Argentina –semicolonia inglesa hasta 1945– nos enseñaron a ignorar a Venezuela, más aún, a rivalizar con ella: nosotros, mirando hacia el Atlánico, Venezuela ambicionando expandirse hacia la América Latina profunda.

Esto comenzó con Venezuela cuando Mitre, en las primeras páginas de su biografía sobre San Martín, inventa dos proyectos antagónicos: el argentino, liberar países para tornarlos independientes, el venezolano-colombiano, para unificarlos bajo su égida como Patria Grande. Y de ahí, la conclusión: siendo Bolívar un ambicioso, astuto e intrigante, y siendo San Martín “el santo de la espada”, el venezolano le habría “robado” la gloria de concluir la campaña libertadora y esta usurpación habría provocado su exilio, quedando el general argentino en Europa con rencor irredimible hacia Bolívar. Por tanto, como diría Mitre y su ministro Elizalde, “Argentina está más cerca de Europa que de cualquier país latinoamericano”, y diría luego el presidente Alvear cuando Sandino defendía la soberanía nicaragüense: “Nicaragua está demasiado lejos para que los argentinos nos preocupemos por su destino”.

Pero la verdad por fin se está imponiendo. Ahora sabemos que no hubo misterio en Guayaquil: que San Martín, boicoteado desde Buenos Aires por Rivadavia, traicionado por el Lord Cochrane y con graves disidencias en el Perú, comprendió que Bolívar estaba en mejores condiciones de dar el último golpe a los realistas, por lo cual prefirió dar un paso atrás –evitando una doble jefatura que acrecentaría la indisciplina– y se ofreció como segundo jefe de Bolívar, propuesta que el venezolano no aceptó con buen criterio, pues no podía entrar a Perú llevando por subjefe justamente al Protector del Perú.

Ahora sabemos también –porque lo testimonia la autoridad del historiador Ernesto Quesada– que San Martín admiraba a Bolívar y tenía, en su exilio europeo, tres retratos de Bolívar: un óleo que su hija pintó por encargo del propio Don José, un cuadro pequeño de Bolívar, enmarcado con diamantes, que este le regaló en Guayaquil y –lo cual es definitorio– una litografía de Bolívar, en la pared de su dormitorio, delante de su cama. Es decir, lo primero que veía al levantarse era el rostro de Bolívar, frente a él mudaba de ropa y al acostarse, lo último que veía era también el retrato del venezolano. Salvo que se quiera suponer el disparate de que sufría un grado extremo de masoquismo, los hechos demuestran que admiraba a quien había sido su compañero en el proyecto de la liberación y de la unificación de la Patria Grande, lamentablemente frustrado en el Congreso de Panamá, en 1826.

Por eso, en la vieja época, estigmatizado Bolívar, no podíamos conocer de modo alguno quién había sido el caudillo Ezequiel Zamora, ni tampoco admirar las canciones de Alí Primera. Ahora, la historia mitrista está derrotada –y no por el rosismo ganadero y bonaerense– sino por una concepción latinoamericana expresada ya en organismos como el Unasur y el CELAC, en el Mercosur y el Banco del Sur. Ahora sabemos que la lucha por la Revolución Bolivariana, que es también sanmartiniana, es una sola. Por ello se están alzando voces condenando los intentos desestabilizadores provenientes de la derecha venezolana asociada al imperialismo norteamericano. Pero es necesario insistir: no se trata simplemente de la solidaridad de los argentinos con la causa iniciada en Venezuela por ese extraordinario caudillo popular que fue el comandante Hugo Chávez Frías. No. Es algo más que el apoyo a una causa justa de un país hermano. Es la consustanciación total con el gobierno presidido por Nicolás Maduro, porque ya somos una Patria Grande en reconstrucción y su lucha es nuestra lucha y su enemigo es nuestro enemigo.

Desde esta óptica latinoamericana –la de los grandes libertadores y también la de Martí, la de Artigas, la de Ugarte y tantos otros– salimos a denunciar y condenar el intento golpista de que somos objeto los pueblos de América Latina en estos días, perpetrado por los vendepatrias alimentados por los dólares yanquis. Desde aquí, como integrantes de una misma Nación agredida, y ante el ¿Quién vive? del agresor, contestamos con las palabras de Manuel Ugarte, en 1913: “Respondámosles unánimes, con toda la fuerza de nuestros pulmones: ¡La América Latina!… A la intromisión en nuestros asuntos domésticos, opongamos la acrisolada honradez de gobernantes y gobernados. Digámosles a los yanquis: ¡No queremos tutores! ¡No deseamos padrastros! ¡Dejadnos vivir tranquilos en esta porción de nuevo continente: ¡La América Latina para los latinoamericanos! No consintamos más que ellos continúen. Pero si los angloamericanos persisten en sus ideas absorbentes, luchemos con el valor legendario de nuestra raza y que salgan de sus tumbas los manes de nuestros Libertadores y en forma de serpientes, estrangulen al enemigo maldito: ¡Viva la América Latina!”

22/02/2014 Posted by | Uncategorized | , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Una respuesta a Sarlo ¿Qué te pasa, Beatriz? – Norberto Galasso Historiador.


Una respuesta a Sarlo

¿Qué te pasa, Beatriz?

Publicado el 26 de Octubre de 2011

Por Norberto Galasso Historiador.

Me hacés acordar a Borges, Beatriz, cuando dijo que el 17 de Octubre fue todo una farsa armada desde el gobierno. Peor todavía, a Mirtha Legrand cuando dudó que el cadáver estuviese adentro del féretro, o a Carrió cuando sostuvo que el llanto de los jóvenes lo organizó Fuerza Bruta.

He leído tu  artículo en La Nación del lunes 24 de octubre. Y en verdad, Beatriz, estoy  sorprendido, demasiado sorprendido. Casi una página de Beatriz Sarlo en el diario de los Mitre para sostener que si bien hay algunos “motivos económicos”, la causa del  triunfo electoral de Cristina tiene su explicación profunda en que se trató  de la “autoinvención” de una viuda. La lectura de ese artículo me dejó perplejo. Sólo se me ocurre preguntarte: ¿Qué te pasa,  Beatriz?
Vos quizás no recuerdes que nos conocimos en 1966, en la editorial Jorge Álvarez que funcionaba en la calle Talcahuano y donde circulaban jóvenes  escritores  progresistas (te supuse marxista). Después, te visité  en un  departamento de la calle Coronel Díaz para entregarte unas páginas sobre la Década Infame para la editorial de Carlos Pérez –lamentablemente desaparecido– (te supuse posadista). Más tarde, tuviste la gentileza de  registrar algunos de mis libros como “recibidos” en tu revista Punto de vista (te supuse “prochina”)  y en una ocasión, bajo la dictadura, nos encontramos en una manifestación obrera de la cual nos corrieron las fuerzas represivas con gases lacrimógenos (te supuse peronista de izquierda). Ya bajo el gobierno de Alfonsín, nos cruzamos, si mal no recuerdo, en el Teatro San Martín, pero no advertiste mi presencia, quizás porque moviéndote siempre en la crítica vanguardista no habías registrado en tu memoria esos encuentros casuales con alguien de la Izquierda Nacional, encuentros que no llegaron a convertirse en amistad, pero sí en esa complicidad recóndita entre quienes aspiramos a una sociedad distinta (aunque ya te  supuse socialdemócrata). Por eso, cuando alguien me decía: Beatriz ha sido peronista, trabajó cerca del posadismo, fue prochina, pro alfonsinista y socialdemócrata yo intentaba justificar esos cambios como producto de una búsqueda, una auténtica y trabajosa búsqueda en un país complicado donde las palabras se vacían de contenido y hay que realizar  grandes esfuerzos para saber lo que ocurre y dónde ubicarse. Siempre te consideré inteligente y sin ningún interés subalterno, fuese prestigio o dinero.
Sé que no te importa demasiado saber que defendía tus giros políticos, como tampoco que siempre te he leído con respeto y te he valorado como  intelectual. Quizás tampoco te importe ahora que te pregunte –siguiendo el ejemplo de Kirchner con Clarín– “¿Qué te pasa, Beatriz?”. Y formulé la pregunta porque ese artículo es indigno de vos y ahora debo suponer que te hiciste “mitrista”. Claro, para mí eso ya es más grave porque nunca he escrito ni voy a escribir jamás en La  Nación  hasta que –suceso imposible– ese matutino denuncie que Mitre fue un genocida que arrasó con el  Paraguay según lo denunció Alberdi y lo cantó Guido Spano con aquel: “Ya no existe el  Paraguay / donde nací como tú.”
Por eso siento la necesidad de reprocharte este último salto mortal que diste. Porque ya eran suficientes tus colaboraciones en Clarín para venir a recalar, desde hace un tiempo, en La Nación, que es, como se sabe,  todo lo contrario de la nación. Siento la necesidad de decírtelo y no vas a poder contestarme “conmigo, no” porque vos no tenés “coronita” ni tampoco me podés imputar alguna actitud o conducta dudosa, ni concesiones de ningún tipo que hayan ido en perjuicio de las mayorías populares. 
Y vamos al artículo, donde  reducís un gran triunfo electoral, por márgenes poco habituales del 54% de Cristina al 17% para la segunda fuerza (con la que casualmente vos simpatizás).
Lo titulaste “Victoriosa autoinvención”. Y a poco de empezar reproducís, como si la compartieses, la declaración de la pitonisa derrotada, que espero que ya no salga más en las pantallas televisivas después del  l%  de los votos, es decir, de ser repudiada por el 99% de la sociedad argentina: “De lo que pase ahora, nosotros no somos responsables, sino los millones que la votaron.” Es decir, implícitamente, más de 11 millones de imbéciles,  tontos,  engañados o boludos, según el calificativo que quieras emplear. 
Pocas líneas después, te referís a un cántico: “Néstor no se murió / Néstor vive en el pueblo”. Y nada más. No, Beatriz, no, debiste decirlo completo: “Néstor no se murió / Néstor no se murió / Néstor vive en el Pueblo / la puta madre que los parió.” Así se expresa la juventud que proclama su dolor y  su bronca por la muerte de un presidente militante,  y también  alude a  sus opositores. Así, completito.  ¿O es que en la Tribuna de doctrina no se puede putear? ¿Se puede mentir, difamar, distorsionar la historia, pero se trata de un órgano tan delicado y  de tan elevada cultura que no se puede putear?
Pero esto es anecdótico. Lo fundamental de tu artículo constituye una interpretación pobrísima de un acontecimiento riquísimo. Este último es el cambio operado en la Argentina en los últimos ocho años,  que  vos lo reducís a una cosmética fúnebre, a un montaje cinematográfico, a una “puesta en escena”, según lo subtitulás. Y esto no se  puede permitir en una intelectual que hace años que piensa, elabora tesis, critica, argumenta con tan alto nivel que ha dado clases en la Facultad de Filosofía y Letras (¡ah! y también en Cambridge,  supuesto templo de la sabiduría universal).
Entonces decís –cuando tu pueblo se moviliza y le otorga a Cristina 40 puntos de diferencia respecto al segundo-, vos decís,  -y no quisiera recordártelo– decís: “La Presidenta Viuda  fue la protagonista de la obra y la directora de la obra, una creación suya y de un grupo muy chico de publicitarios e ideólogos que la dejó hacer y perfeccionó lo perfeccionable. En lo esencial, una autoinvención” (La Nación, 24/10/2011). Luego, seguís de este modo: “Después del entierro de Néstor, Cristina Kirchner dispuso casi de inmediato todos los elementos de la puesta en escena y vestuario: su luto, su palidez (atenuada con el transcurso de los meses), su figura erguida, su voz potente, que podía quebrarse por la emoción que ella misma se provocaba al mencionar al marido ausente.” ¿Cómo no nos dimos cuenta, Beatriz? Quizás se ponía cebolla cortada en el escote para provocarse lágrimas… y nosotros, tan boludos, ¡nos creíamos que era dolor, que era tristeza!
Pero decís más todavía: “La Presidenta hizo una actuación de alta escuela, mezcla de vigor y emoción, se colocó a sí misma al borde del llanto y se rescató por un ejercicio público de la voluntad. Es la gran actriz de carácter sobre un escenario diseñado meticulosamente por ella misma.” Y más aún: “A veces, un flash la asimila a buena actriz de la televisión representando a una gran mujer política, el mismo empaque de señora que ha bajado a las cosas pero que conserva sus aires, la misma ropa con brillos, un poco de sobreactuación, un poco de distancia y mucho de afectividad.”
Me hacés acordar a Borges, Beatriz, cuando dijo que el 17 de octubre fue todo una farsa armada desde el gobierno. Peor todavía, a Mirtha Legrand cuando dudó que el cadáver estuviese adentro del féretro o a Carrió cuando sostuvo que el llanto de los jóvenes lo organizó Fuerza Bruta. Y vuelvo a preguntarte: ¿Qué te pasa, Beatriz?
No puedo creer que pienses que todo ha sido un invento, todo ficción. ¿En estos últimos años no hubo disminución de la desocupación, ni de la pobreza, ni de la indigencia, no hubo hundimiento del ALCA en Mar del Plata ni constitución de la Unasur, no hubo lucha contra la Sociedad Rural y las grandes corporaciones mediáticas, ni Asignación Universal por Hijo, ni Asignación Prenatal, ni matrimonio igualitario, ni Ley de Medios, ni hubo captación parcial de la renta agraria diferencial a través de las retenciones, ni estatización de las AFJP para  recuperar los aportes previsionales de los trabajadores, ni aumento de jubilados y para jubilados? ¿Sólo hubo un escenario bien montado, una mujer pálida por el cosmético y una leyenda para incautos?
Para peor, agregás que, por cierto, hubo “inversiones en cultura…, necesarias para montar el espectáculo” y contar con los artistas, aunque “habrá que examinar su transparencia porque hay mucho dinero en juego flotando por áreas grises”, es decir, “pan y circo”, o lo que es lo mismo “choripán y Coca Cola” para 11 millones de argentinos a quienes se les compraron los votos. No eran entonces boludos, eran corruptos. Y de  esas inversiones  en la farándula, con algo –reconocés– de “subsidios, miniturismo, bolsas de shoppings o plasmas”, se montó la gran mentira  que provocó el 54% de los votos.
Finalmente agregás que la gran “novedad en la historia electoral argentina no está dada por el triunfo por 40 puntos de diferencia sino en  el lejano segundo lugar obtenido por Binner”. Eso sí es genuino e importante, ¿no es cierto? Esos tres millones de votos fueron concientes, de gente culta, progresista, que seguramente leyó alguna vez las sesudas elucubraciones de “Norteamérico Ghioldi”. Aunque, te digo, no es tan novedoso: esa palidez del candidato, ese empaque y seriedad que hacen recordar demasiado a los socialistas del treinta, tan poco graciosos que a su candidato Nicolás Repetto lo llamaban el “candidato del cianuro”, algo así como el aburrimiento de De la Rúa, quiero suponer  sin Banelco. Pero con un gran don de la oportunidad este Binner se abraza con otro “socialista”, el ex presidente uruguayo Tabaré (Marx los perdone desde la eternidad por llamarse socialistas), a quien supongo te referís cuando hablás del  “inspirador uruguayo” que apoyó a Binner, que “supo esperar desde años atrás”, que vetó la ley del  aborto y luego fue a decirle a Bush que le diera armas para hacerle la guerra a nuestra patria. Mejor referente, imposible. 
Por eso te pregunto, ¿qué te pasa, Beatriz? Y no te enojés y me digas “conmigo, no”, ubicándote en una supuesta altura de ética, progresismo y cultura elevada para terminar  descalificando la alegría de tu pueblo en las calles;  desvalorizando un gran triunfo popular como hace muchos años no se había visto con tanta contundencia.
¿Acaso vale la pena rodar por la pendiente de esta manera para escribir en el diario que el genocida de la Guerra del Paraguay se dejó de guardaespaldas, como bien decía Homero Manzi? En serio, ¿te pasa algo, Beatriz? <

Tiempo Argentino

26/10/2011 Posted by | Uncategorized | , , , , , , , , , | 2 comentarios

Miradas del Sur..¡Que los cumplas feliz!


Me uno a los buenos augurios, muy feliz cumple Miradas del Sur..

Marianike


15-05-2010 /


Estela de Carlotto
presidenta Abuelas de plaza de mayo
Por la información y la ética con la que dan a conocer la realidad, que salgan una vez por semana es poco. Por los años que hace que nos conocemos son nuestros amigos. Espero que cuando salga la ley de medios se abran más voces como las de ustedes. El cariño de todas las Abuelas por estos dos años.

Pacho O’DonNell
historiador

Es un excelente diario. Se hace mucho eco de temas culturales. Tiene un gran director, con una basta experiencia en el periodismo y en lo personal, a través de sus experiencias vividas. Estos dos años han sido muy buenos y espero que cumplan muchos más.

Carlos Raimundi
diputado – solidaRidad e igualdad

Creo que estamos en un tiempo de debate político muy fuerte y rico como hace años no se daba. Momento que implica poner en debate las “verdades absolutas” que nos colonizaron. Miradas forma, junto a otros medios alternativos, un contrapeso contra la intoxicación, porque pone en debate cuestiones que, de otra manera, estarían silenciadas.

Norberto Galasso
historiador

çLa presencia de Miradas al Sur ha oxigenado el ambiente político e  informativo, en  un momento en el que hay un embate de la derecha mediática. Y en este sentido creo que ha ganado una buena cantidad de lectores. Por ello mis más fervorosas felicitaciones y el deseo de que sigan adelante cada vez con mayores bríos y en la línea contestaria y amplia que vienen sosteniendo.

Eduardo Aliverti
Periodista

Creo que el periódico contribuye a crear una mirada disruptiva respecto del mensaje hegemónico de los grandes medios. Avanzó, fuertemente, en denuncias puntuales sobre el accionar de las corporaciones de propaganda sistémica. Y ha tenido el logro de no ser desmentido. Uno de sus méritos fue el plantarse, desde un comienzo, por fuera del cliché del “periodismo independiente”. Deja claros sus postulados ideológicos, que en la prensa argentina ha mutado de obviedad a mérito. Y en particular subrayo la frescura del Ni a Palos, que a mi juicio rompió el anquilosamiento de los suplementos juveniles.

Taty Almeida
madres de plaza de mayo,
línea fundadora

Son dos años que vamos a festejar por la calidad y calidez de sus periodistas, por la seriedad con la que tratan cada nota. Para mí y mucha gente es muy importante la posibilidad de que surjan diarios como Miradas al Sur. Felicidades y por muchos años más.

Ricardo Forster
filósofo

Son dos años que vamos a festejar por la calidad y calidez de sus periodistas, por la seriedad con la que tratan cada nota. Para mí y mucha gente es muy importante la posibilidad de que surjan diarios como Miradas al Sur. Felicidades y por muchos años más.

Martín Sabbatella
diputado – nuevo encuentro

Saludo y felicito a todo el equipo por los dos años. Me parece un gran aporte al debate político actual. En el año del Bicentenario es muy importante recordar nuestra historia y entender el pasado, por eso estoy de acuerdo con la ley de medios. Hay que enriquecer la democracia con la pluralidad de voces. Aquellas con las que coincidimos, como me pasa con Miradas, y también con las que disentimos.

Tito Cossa
dramaturgo

Soy lector de Miradas al Sur. Comparto no totalmente pero sí buena parte de su línea ideológica. Es una lectura diferente, una lectura que hace bien y complementa otras lecturas, como la de Revista 23 por ejemplo. Está bien hecho y constituye una buena llegada los domingos a la mañana.

Eduardo Macaluse
diputado – solidaridad e igualdad

La Argentina necesita pluralidad de voces en la sucesión de los hechos, y Miradas al Sur aporta una visión diferente. Hay cosas con las que puedo estar de acuerdo o no, pero me parece que encaran las notas de manera interesante y responsable. Destaco la idea de profundizar las noticias y como crítica a mejorar señalo el diseño, un poco rígido para mi gusto, y mayor libertad para poder ser más críticos con el Gobierno. Me parece una buena edición y me alegro por los dos años.

Jorge Coscia
secretario de cultura de la nación

Bajo qué condiciones el sentido común puede llegar a ser novedad y bocanada de aire fresco? Frente a la homogeneidad monotemática que distrae y oculta, sin dudas. Miradas al Sur es precisamente eso: un oasis de disonancia en el desierto del consenso mediático-oligopólico. Una voz nueva, original, que muchas veces señala lo obvio que está allí sin que nadie lo vea, porque muchos importantes intereses quieren que no se vea ni se sepa. Un foro para pensar y exigir, entonces, por fuera del coro perfectamente afinado. Saludamos esta saludable discordancia que cumple dos años. Esperemos que sean muchos más.

Juan Palomino
ACTOR

La aparición de Miradas al Sur nos permitió –a los que estábamos buscando una información más objetiva– encontrar el espacio para informarnos y conectarnos con un pensamiento que a mí me representa y con el que me siento muy identificado. Es muy difícil encontrar en otro medio gráfico esa objetividad y contundencia en el tratamiento de las noticias. Por eso felicito y agradezco a todo el equipo de periodistas que hacen la edición de cada domingo.

HORACIO GONZáLEZ
sociólogo – director de
la biblioteca nacional

Envío un gran saludo a los compañeros de Miradas al Sur que domingo tras domingo retoman un periodismo de compromiso y análisis, sin atenuar sus convicciones esenciales pero sin abandonar la escritura meditada y la reflexión objetiva. En momentos en que la Argentina tiene que refundar la vieja noción de objetividad periodística –mostrar la raíz de los compromisos sociales y perfeccionar la idea de que los hechos tienen un sentido profundo que no está dado de antemano–, el periodismo que este diario practica nos reconcilia con las viejas escrituras que se sitúan en el torbellino de la historia y a la vez no pierden el sentido profundo de la responsabilidad, analizando con serenidad  todos los puntos de vista que se expresan en la controversia que vive el país.

MIRADAS DEL SUR

17/05/2010 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario