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Primarias irrelevantes – Atilio Borón


Página/12 :: El mundo :: Primarias irrelevantes.

06/01/2012 Posted by | Economía, General, Justicia, Medios de Comunicaciòn, Politica Internacional, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Jabulani: la pelota pensada en Inglaterra, cosida en Pakistán y rematada en Sudáfrica


20-06-2010

Juan Luis Sánchez

Periodismo humano

Los verdaderos artesanos del balón cobran 3 euros al día

Esa pelota, con la que juegan en el Mundial de Fútbol de Sudáfrica 2010, se llama Jabulani y Casillas dice que es como “un balón de playa”, que pesa demasiado poco, que si le pegas fuerte hace cosas raras en aire.

Jabulani es el nombre comercial elegido por Adidas para el balón oficial del Mundial de Sudáfrica 2010 y en zulú significa regocijo, celebración, alegría. Un concepto sudafricano para una pelota pensada por los ingenieros y los académicos de la Universidad de Loughborough, en Inglaterra. “Con únicamente ocho novedosos paneles 3D, sellados térmicamente y por primera vez moldeados esféricamente con goma EVA y poliuretano termoplástico, el balón posee además una redondez de una precisión exacta”, dice la nota de prensa que reproducen como autómatas casi todos los medios deportivos del mundo. Todo sofisticación: “la superficie del balón tiene una textura con ranuras desarrollada por Adidas y llamada Grip’n’Groove“.

Lo usa Tshabalala, lo usa Messi, lo usa Casillas aunque se queje, lo usan los ídolos; los niños y no tan niños de todo el mundo quieren hacerse con uno. Por eso Adidas hace réplicas como churros en la ciudad pakistaní de Sialkot, donde los trabajadores fabrican una versión menos sofisticada de esta pelota cada dos horas y media. Si están 12 horas cosiendo les da tiempo a hacer 5 balones. Cobran como máximo 3 euros al día. “El problema del paro es tan grave aquí que los jefes saben que pueden pagarnos muy poco y que no tenemos alternativa”, dice al diario británico The Daily Telegraph un trabajador de una de las manufactureras de Sialkot, donde se concentra buena parte de la fabricación internacional de balones de fútbol.

Un trabajador cose balones en una de las fábricas de Sialkot, Pakistán (Irfan Mirza)

Estos artistas y artesanos del balón no reciben portadas a todo color con titulares épicos y emocionados.Lo que reciben es de 60 a 90 euros al mesLabor Rights Forum, supone la mitad del mínimo que necesita un trabajador en Pakistán para mantener a su familia y darle educación a sus hjos. “Mi marido y yo le hemos tenido que explicar a nuestra hija que no vamos a poder pagarle sus estudios. Ella incluso ha amenazado con suicidarse”, dice Malika, una madre de 36 años que mantiene a duras penas su trabajo en la fábrica. “La persona que hace el balón de Adidas está orgulloso de ello”, dice William Anderson, el jefe de responsabilidad social corporativa de Adidas en la zona. “Ellos no tienen la percepción de que vivan en la pobreza. Le pagamos más de lo que ganarían en la agricultura, por ejemplo”, dice Anderson.

Hoy mismo, en El Corte Inglés, cada réplica del Jabulani se vende por 25€. La gama alta, la pelota que se usa en los partidos del Mundial, se fabrica en China y en la tienda nos cuesta 120€. Adidas tiene como objetivo superar las ganancias producidas durante el Mundial de 2006, de unos 800 millones de dólares.

(Empresa de costura de balones deportivos de todo tipo, en Sialkot (Ch. Khawar))

No es una cuestión sólo de dinero. El trabajo infantil y temporal, los despidos espontáneos, la carga excesiva de trabajo diaria. Como en cualquier empresa de costura masiva, no son raras las lesiones: “los trabajadores pueden perder un dedo si algo va mal con la máquina. O en la fase de pegado y estampado, están expuestos a altas temperaturas y productos químicos tóxicos”. Según Labor Righst Forum, “no hay ni formación ni información sobre accidentes laborales y los derechos que les corresponden”.

Adidas no es la única marca que fabrica en Pakistán, India, China o Tailandia en empresas que tienen la licencia oficial de la FIFA pero que no cumplen los mínimos laborales, según el informe “Missed the Goal for Workers: the Reality of Soccer Ball Stitchers”. Puma, Wilson, Vision, Regent o Capital están entre las marcas que trabajan o compran en las industrias inspeccionadas.

Fuente:http://periodismohumano.com/economia/jabulani-la-pelota-pensada-en-inglaterra-cosida-en-pakistan-y-rematada-en-sudafrica.html

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=108217

20/06/2010 Posted by | Economía, General, Politica Internacional, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Comentarios del sociólogo James Petras


25-11-2009

 

“Chávez ha dado dos grandes pasos contra la ofensiva internacional imperialista”

Efraín Chury Iribarne

CX36 Radio Centenario

Chury: Bien oyentes, el gusto de reincorporarnos para el capítulo internacional del programa Mañanas de radio de Centenario y ya con línea directa con James Petras allí en Estados Unidos..

Petras, quería preguntarte en el inicio en qué estás en este momento.

Petras: Estudiando las últimas noticias aquí que son la idea que Chávez ha planteado últimamente frente a la política norteamericana, las bases militares y las presiones que está poniendo sobre diferentes regiones en América Latina y las llamadas que ha hecho de dos cosas.

Una, en una conferencia de más de 200 delegados de todo el mundo, llamó a formar una  Es decir que a diferencia de la Segunda Internacional socialdemócrata, Tercera Internacional de los ex partidos comunista y la Cuarta Internacional de los troskos, ahora llama por la Quinta Internacional, incluyendo a partidos y movimientos de varias tendencias políticas, pero que comparten un programa antiimperialista y anticapitalista. Es un gran salto por lo menos como un proyecto político. Lo que no está claro es en el grado que se puede implementar, particularmente por la manera casi improvisada que fue anunciada, sin muchas discusiones anticipadas. Pero plantear la idea me parece de una gran importancia, porque es reconocer que mientras Washington está construyendo aliados internacionales en favor del imperialismo, las guerras en Asia, todas las fuerzas progresistas se quedan fragmentadas, sin capacidad de actuar en momentos de gran conflicto frente a una ofensiva imperialista.

En este sentido el reconocimiento de que la lucha es internacional y no simplemente a partir de la nación-estado, es un gran salto positivo.

El segundo gran paso del presidente Chávez es el anuncio que convoca a los miembros del Partido Socialista en Venezuela a formar milicias populares y no depender solamente del ejército existente.

Este anuncio del presidente Chávez es otra forma de fortalecer la seguridad nacional porque Colombia con tantos años de recibir dinero y armas de Estados Unidos, ha construido un ejército dos veces más grande que el de Venezuela.

Con la milicia popular es posible que Venezuela pueda igualar la correlación de fuerzas.

Aparte del hecho de que luchar en una forma defensiva tiene sus ventajas, Chávez también quiere guardarse la espalda por si hay algún otro intento de lanzar un golpe militar utilizando a algunos oficiales militares traidores en su país.

En otras palabras, Chávez ha dado dos grandes pasos contra la ofensiva no sólo de Estados Unidos sino también contra la influencia que han lanzado los sionistas con la visita del presidente Shimon Peres que como aliado de Washington ha atacado al presidente iraní Ahmadineyad y también a Chávez. Y sabemos que los quintas columnas que existen de los sionistas como un brazo político de Israel, pueden ser otro frente de conflicto. No hay que olvidar las protestas ayer en Brasil organizadas por los sionistas. Veo no sólo la bandera de Brasil sino la bandera de Israel que es una señal de la doble lealtad de los sionistas en los países de América Latina, repitiendo la experiencia que hemos visto en Estados Unidos.

Por esa razón creo Chávez en vez de simplemente hablar y denunciar sobre los problemas de la ofensiva internacional imperialista está dando algunos pasos muy importantes para avanzar y defender el proyecto socialista en el mundo actual.

Chury: Por lo que he estado leyendo estos últimos días, he notado un Barack Obama bastante poco amistoso con Cuba, bastante belicoso con Irán… Como que estoy encontrando un parecido belicista o quizás hasta te diría que lo noto más fuerte, al menos que las manifestaciones, no sé si en la práctica, que manejaba Bush. ¿Eso también se nota ahí?

Petras: Sí, todos los sectores progresistas, sin hablar de la izquierda, creen que hay una continuidad en la política entre Bush y Obama. Las ilusiones que tenían muchos sectores liberales progresistas -porque aquí en la falta de un movimiento social progresista, socialista, demócrata, aquí el sector supuestamente de izquierda se llama liberales progresistas- y ese sector ahora está muy desencantado con la política de Obama.

Ayer nombró como el delegado de Washington en el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas a una mujer realmente súper reaccionaria que supera lo que hemos visto desde hace tiempo, que simplemente va a estar allá para bloquear el trabajo de este grupo que denunció los crímenes de guerra de Israel. Y poner a esta mujer dentro del Comité de Naciones Unidas es para provocar insultos y denuncias contra el Comité, no contra los violadores de derechos humanos. Este nombramiento de Obama es otro incidente que revela su política reaccionaria que hemos visto desde hace tiempo. Hay que recordar nuestras entrevistas en este programa desde hace un año, cuando nombramos a Obama como una gran amenaza para la paz y para la justicia social y que representaba otra vez una política agresiva imperialista, a pesar de que hasta Fidel Castro y otros sembraran ilusiones de que algo mejor estaba en proceso.

Chury: Ayer me sorprendieron algunas cifras: 580 mil millones de presupuesto para hacer la guerra en Estados Unidos, y una gran dificultad para 815 millones que se necesitan para la salud. ¿Es ésa la lectura de la realidad?

Petras: Sí, tiene toda la razón. Han gastado más de 1.5 trillones para salvar a los bancos y las casas de inversión en Wall Street. Han gastado hasta ahora igual suma para proseguir las guerras en Afganistán, Irak y otros lugares. Como han agotado el tesoro al acumular un déficit grande, ahora dicen que no tienen el dinero para financiar un buen plan de salud. Y quiero repetir, que este plan de salud no representa un avance, porque van a repartir dinero dentro del plan de salud, perjudicando a los más pobres que reciben tratamiento libre y a los jubilados -como yo y otros- que tenemos un plan de salud que cobra nuestros tratamientos. El nuevo plan va a sacar dinero de los pobres y de los jubilados para financiar a algunos sectores de trabajadores que no tienen cobertura, ofrecerles un plan de salud subvencionado que ahora no reciben. Por esta razón no es progresista, porque en vez de bajar los gastos militares y las subvenciones a Wall Street y aumentar un impuesto sobre los multimillonarios, está robando a los pobres y a los jubilados para la cobertura de los sin seguro. Por esta razón el plan de salud, en mi manera de ver, es un paso atrás y no un paso adelante.

Y un punto más: todo este nuevo plan, hecho para las compañías de seguro privado, van a ser los principales beneficiarios porque no hay control sobre los pecios que ellos van a fijar para el tratamiento. Y las indicaciones son de que con más cobertura gubernamental -cobertura en el sentido de pagar- van a aumentar las ganancias y no perder ganancias.

Chury: Todos los días llegan desde Pakistán noticias de muertos y más muertos. ¿Qué noticias hay de eso?

Petras: El gobierno norteamericano impuso el nuevo presidente de Pakistán, intervinieron en el proceso electoral y este nuevo gobierno está en las manos de Washington. Y frente a los conflictos en Afganistán, Washington quería que el gobierno de Pakistán lance sus fuerzas armadas hacia la frontera entre Afganistán y Pakistán. En el proceso, van desplazando a millones de personas de pueblos pobres en las fronteras de Pakistán, generando una respuesta de violencia en las ciudades, por acciones tomadas por algunos grupos en la lucha armada.

En otras palabras: el desplazamiento de más de cinco millones de paquistaníes frente a una guerra sangrienta que los está afectando, frente a las incursiones aéreas de los aviones norteamericanos bombardeando aldeas, hay un enorme aumento de inestabilidad y rechazo del gobierno títere.

En otras palabras, los Estados Unidos, metiendo a Pakistán en su guerra fracasada en Afganistán, ha extendido la violencia, extendiendo la guerra pasando de Afganistán a Pakistán y generando condiciones creo, para la posibilidad de un levantamiento para tumbar al gobierno actual en Pakistán.

Dicho de otra manera, en vez de solucionar el problema en Afganistán, está extendiendo el problema de guerras desde Afganistán a Pakistán. Otra vez un fracaso para el régimen de Obama y la señora Clinton: en vez de limitar y controlar, provoca mayor violencia. Y todos los pueblos tribales en las fronteras, comparten con Afganistán muchas creencias religiosas, incluso grupos étnicos que no reconocen las fronteras.

Y podemos ver en Afganistán que como cruzan las fronteras entre varios países vecinos, es imposible para los Estados Unidos encerrar y atrapar a los luchadores. Simplemente le pegan a Estados Unidos y se disfrazan como campesinos o se cruzan la frontera a las montañas o las cuevas, para luchar otro día. Por estas razones geográficas, demográficas y étnicas, es imposible para los Estados Unidos ganar una batalla decisiva en Afganistán. Es imposible. Incluso todos los indicadores por parte de los militares norteamericanos, señalan que está perdiendo la guerra en Afganistán. Y los observadores políticos dicen que están debilitando el gobierno títere en Pakistán.

Chury: Petras, nuestro encuentro va a ser el lunes próximo, después que los uruguayos con su voto, elijan nuevos gerentes del neoliberalismo para continuar…

Petras: ¿Qué indican las últimas encuestas, que gana Mujica por 2 ó 3 puntos, no?

Chury: Un poco más alto

Petras: . Imagino que hay una división entre la izquierda de cómo responder a las elecciones. Recibo un correo electrónico de uno que da argumentos para votar el mal menor y otros que dicen que no deben votar porque vamos a recibir la misma política liberal del pasado. No sé cómo van a responder los sectores de izquierda mayoritariamente.

Chury: Creo que la cuenta de las encuestas está por encima de esa diferencia, los 5 ó 6 puntos no cuentan allí. Los que dicen que hay que votar por el mal menor me parece que están manejando la mayor estupidez política que se puede manejar. Y los segundos, de votar anulado, me parece que son los que están en su verdadero camino de hacer lo que tienen que hacer frente a un neoliberalismo que marcó la historia del país y un neoliberalismo llevado a distancias mayores por el Dr. Tabaré Vázquez y su gobierno y además bautizado y aplaudido por Astori y por Mujica, no le ofrece al país una salida.

Petas: Sí, absolutamente, y las experiencias históricas muestran de que cada vez más este mal menor pasa a ser el más peor.

Chury: El más peor. Petras, te mando un abrazo enorme

Petras: Un abrazo para vosotros. Espero que el tiempo mejore allá para que puedas dar una caminata por la rambla.

Chury: Gracias. Un abrazo.

www.radio36.com.uy

26/11/2009 Posted by | General, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , , , | 1 comentario

La estrategia de retroceso de Obama – James Petras


13-07-2009

Honduras, Iran, Pakistan, Afganistán (y el efecto boomerang)

James Petras

Rebelión

Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos y Loles Oliván

Los recientes acontecimientos en Honduras e Irán, que enfrentan a regímenes elegidos democráticamente con actores civiles y militares pro-estadounidenses decididos a derrocarlos, se pueden entender mejor como parte de una estrategia más amplia de la Casa Blanca designada para hacer retroceder* los logros de los gobiernos y movimientos de oposición durante los años Bush.

De una manera que recuerda las políticas de la Nueva Guerra Fría de Ronald Reagan, Obama ha aumentado enormemente el presupuesto militar, el número de tropas de combate, ha marcado nuevas regiones como objetivo de la intervención militar y respaldado golpes militares en regiones tradicionalmente controladas por Estados Unidos. Sin embargo, la estrategia de retroceso de Obama tiene lugar en un contexto interno e internacional muy diferente. A diferencia de Reagan, Obama se enfrenta a una profunda y prolongada recesión/depresión, a déficits fiscales y comerciales generalizados, a un papel cada vez menor en la economía mundial y a una pérdida de dominio político en América Latina, Oriente Próximo, este de Asia y otros lugares. Mientras que Reagan se enfrentó a un decadente régimen comunista soviético, Obama se enfrenta a una creciente oposición a escala mundial desde una variedad de regímenes electorales independientes laicos, clericales, nacionalistas, democrático liberales y socialistas, y de movimientos sociales anclados en luchas locales.

La estrategia de retroceso de Obama es evidente desde sus primeras declaraciones en las que prometía reafirmar el dominio (‘liderazgo’) estadounidense en Oriente Próximo, su proyección de potencia militar generalizada en Afganistán y de expansión militar a Pakistán, y la desestabilización de regímenes a través una profunda intervención por medio de terceros, como en Irán y Honduras.

El hecho de que Obama persiga la estrategia de retroceso opera en una multifacética política de abierta intervención militar, de operaciones encubiertas a través de la ‘sociedad civil’ , de una retórica diplomática aparentemente benigna de sutil persuasión que depende en mucho de la propaganda mediática. Los importantes acontecimientos que se están desarrollando actualmente ilustran las políticas de retroceso puestas en marcha.

En Afganistán Obama ha más que duplicado el número de fuerzas militares estadounidenses que han pasado de 32.000 a 68.000. Durante la primera semana de julio sus comandantes militares emprendieron la mayor ofensiva militar única desde hace décadas en la provincia del sur afgano de Helmand para desplazar a la resistencia y al gobierno indígena.

En Pakistán el régimen Obama-Clinton-Holbrooke ejerció con éxito la máximo presión sobre el recién instalado régimen cliente de Zedari para emprender una ofensiva militar masiva y hacer retroceder a las fuerzas de la resistencia islámica operativas desde hace mucho tiempo en las regiones fronterizas del noroeste, mientras los drones [aviones teledirigidos] y los comandos de las fuerzas especiales estadounidenses bombardean y asaltan rutinariamente los pueblos y a los dirigentes locales pastún sospechosos de apoyar a la resistencia.

En Iraq, el régimen de Obama emprende el ridículo complot de reconfigurar el mapa urbano de Bagdad para incluir bases militares y operaciones estadounidenses, y hacer pasar el resultado por “retirar las tropas a sus barracas”. La multimilmillonaria inversión a largo plazo de Obama, su infraestructura militar a larga escala, incluyendo bases, campos de aviación e instalaciones, habla de una presencia imperial ‘permanente’, no de sus promesas de campaña de una retirada programada. Mientras que ‘la puesta en escena’ de elecciones fijas entre candidatos que son clientes certificados por Estados Unidos es la norma en Iraq y Afganistán, donde la presencia de tropas estadounidenses garantiza una victoria colonial, en Irán y Honduras Washington recurre a operaciones encubiertas para desestabilizar o derrocar a los presidentes en ejercicio que no apoyan las políticas de retroceso de Obama.

La operación encubierta y no tan visible en Irán encontró su expresión en un fracasado desafío electoral seguido de ‘manifestaciones masivas en las calles’ centradas en la afirmación de que la victoria electoral del anti-imperialista presidente en ejercicio Mahmoud Ahmadinejad fue el resultado de un ‘fraude electoral’. Los medios de comunicación de masas occidentales desempeñaron un papel fundamental durante la campaña electoral al proporcionar una cobertura favorable exclusivamente de la oposición y aspectos negativos del régimen en ejercicio. Los medios de comunicación de masas recubrieron las ‘noticias’ con propaganda a favor de los manifestantes al presentar selectivamente la cobertura para deslegitimar las elecciones y a los altos cargos electos, y hacerse eco de las acusaciones de ‘fraude’. El éxito de propaganda de la campaña de desestabilización orquestada por Estados Unidos incluso encontró un eco entre amplias secciones de lo que pasa por la ‘izquierda’ estadounidense la cual ignora la enorme financiación coordinada por Estados Unidos de grupos y políticos iraníes clave involucrados en las protestas en las calles. ‘Periodistas free-lance’ neo-conservadores, liberales e izquierdistas itinerantes, como Reese Erlich, defendieron la campaña de desestabilización desde su propio punto de vistas estratégico particular como ‘un movimiento democrático popular contra el fraude electoral’.

Los animadores de derecha/izquierda de los proyectos de desestabilización estadounidenses no consideraron varios factores explicativos clave:

1. Por ejemplo, ninguno de ellos habló del hecho de que varias semanas antes de las elecciones un riguroso estudio dirigido por dos encuestadores estadounidenses había revelado unos resultados electorales muy cercanos al resultado real de las elecciones, incluidas las provincias étnicas en las que la oposición afirmó que había habido fraude.

2. Ninguno de los críticos habló de los 400 millones de dólares concedidos por la administración Bush para financiar el cambio de régimen, la desestabilización interna y las operaciones terroristas transfronterizas. Muchos de los estudiantes y de las ONG de la ‘sociedad civil’ en las manifestaciones recibieron fondos de fundaciones y ONG extranjeras, financiadas a su vez por el gobierno estadounidense.

3. Las acusaciones de fraude electoral se elaboraron después de que se anunciaran los resultados de las elecciones. Durante todo el periodo previo a las elecciones, especialmente cuando las oposición creían que iba a ganarlas, ni los estudiantes que luego se manifestaron ni los medios de comunicación de masas occidentales ni los periodistas freelance hablaron de un fraude inminente. Durante todo el día de las elecciones, con observadores de la oposición en cada colegio electoral, ni los medios de comunicación ni los observadores internacionales y los izquierdistas que apoyaban a la oposición señalaron que se hubiera intimidado a los votantes o hubiera habido fraude. Los observadores de los partidos de la oposición estuvieron presentes para controlar todo el proceso de recuento de votos y, sin embargo, sólo con raras excepciones, no hubo entonces afirmaciones de pucherazo. De hecho, excepto una dudosa afirmación del periodista free-lance Reese Erlich, ninguno de los medios de comunicación del mundo afirmó que hubiera habido más votos de los censados. E incluso se admitió que las afirmaciones de Erlich se basaban en ‘relatos anecdóticos’ de fuentes anónimas entre sus contactos en la oposición.

4. Durante la primera semana de protestas en Teherán los dirigentes estadounidenses, los de la Unión Europea y los israelíes no cuestionaron la validez del resultado de las elecciones. En cambio condenaron la represión de los manifestantes por parte del régimen. Evidentemente, sus bien informados operativos de inteligencia y embajadas proporcionaron una valoración más acertada y sistemática de las preferencias de los votantes iraníes que la propaganda urdida por los medios de comunicación de masas occidentales y los tontos útiles entre la izquierda anglo-estadounidense.

La oposición electoral y en las calles respaldada por Estados Unidos en Irán fue diseñada para llevar al límite una campaña de desestabilización, con la intención de hacer retroceder la influencia iraní en Oriente Próximo, minar la oposición de Teherán a la intervención militar estadounidense en el Golfo, a su ocupación de Iraq y, sobre todo, el desafío por parte de Irán a la proyección de poder militar de Israel en la región. Durante años la política y la propaganda anti-iraní ha estado fuertemente influenciada a diario por toda la configuración de poder en favor de Israel existente en Estados Unidos. Esto incluye a 51 presidentes de las principales organizaciones judías de Estados Unidos con más de un millón de miembros y varios miles de funcionarios a tiempo completo, multitud de escritores y comentaristas que dominan las páginas de opinión tanto de los influyentes Washington Post, Wall Street Journal, New York Times como de la prensa amarilla.

La política de Obama de hacer retroceder la influencia iraní se basó en un proceso en dos etapas: apoyar a una coalición de disidentes del clero, liberales pro-occidentales, disidentes demócratas y derechistas vicarios de Estados Unidos. Una vez que llegaran el poder, Washington empujaría a los clérigos disidentes a alianzas con sus aliados estratégicos entre los liberales y derechistas pro-occidentales, que entonces cambiarían la política de acuerdo con los intereses imperialistas estadounidenses y coloniales israelíes cortando el apoyo a Siria, Hizbola, Hamás, Venezuela, la resistencia iraquí y abrazando a los clientes saudí-iraquí-jordanos pro-estadounidenses. En otras palabras, la política de retroceso de Obama está diseñada para volver a situar a Irán en su alineamiento político anterior a 1979.

La [estrategia] por parte de Obama de hacer retroceder a regímenes electos críticos para imponer clientes acomodaticios encuentra otra expresión en el reciente golpe militar en Honduras. El uso del alto mando del ejército de Honduras y de los viejos vínculos de Washington con la oligarquía local, que controla el Congreso y el Tribunal Supremo, facilitó el proceso y obvió la necesidad de una intervención directa estadounidense —como fue el caso en otras recientes campañas golpistas. A diferencia de Haití donde hace sólo una década intervinieron los marines estadounidenses para derrocar al democráticamente elegido Bertrand Aristide y respaldaron abiertamente el fallido golpe contra el presidente Chávez en 2002 y, más recientemente, financiaron el chapucero golpe contra el presidente electo Evo Morales en septiembre de 2008, las circunstancias de la implicación estadounidense en Honduras fueron más discretas para posibilitar un ‘desmentido creíble’.

La ‘presencia estructural’ y los motivos de Estados Unidos en relación al derrocado presidente Zelaya son fácilmente identificables. Históricamente Estados Unidos ha adiestrado y ha tratado con prácticamente todo el cuerpo de oficiales de Honduras y ha mantenido una profunda penetración en todos los altos niveles gracias a consultas diarias y a una planificación estratégica común. A través de su base militar en Honduras los agentes de la inteligencia militar del Pentágono mantienen estrechos contactos tanto para llevar a cabo las políticas como para seguir la pista de todos los movimientos políticos por parte de todos los actores políticos. Como Honduras está tan fuertemente militarizada ha servido de importante base para la intervención militar estadounidense en la región: en 1954 se lanzó desde Honduras el golpe con éxito respaldado por Estados Unidos contra el presidente guatemalteco elegido democráticamente. En 1960 se lanzó desde Honduras la invasión del exilio cubano orquestada por Estados Unidos. Desde 1981 a 1989 Estados Unidos financió y adiestró a más de 20.000 mercenarios de la ‘contra’ en Honduras que integraban el ejército de escuadrones de la muerte para atacar al gobierno sandinista nicaragüense elegido democráticamente. Durante los primeros siete años del gobierno de Chávez los regímenes hondureños se aliaron incondicionalmente a Washington en contra del regimen popular de Caracas.

Obviamente, nunca ha habido o podría haber un golpe militar contra ningún régimen títere de Estados Unidos en Honduras. La clave del cambio de la política estadounidense en relación a Honduras se produjo en 2007-2008 cuando el presidente liberal Zelaya decidió mejorara las relaciones con Venezuela para asegurar el generoso subsidio de petróleo y la ayuda exterior de Caracas. Posteriormente Zelaya entró en ‘Petro-Caribe’, una asociación del Caribe y Centroamérica organizada por Venezuela para suministrar petróleo y gas a largo plazo y bajo coste para satisfacer las necesidades de los países miembro. Más recientemente, Zelaya se unió al ALBA, una organización de integración regional patrocinada por el presidente Chávez para promocionar más intercambios comerciales e inversiones entre sus países miembro en oposición al pacto de libre mercado promovido por Estados Unidos conocido como el ALCA.

Dado que Washington considera a Venezuela una amenaza y una alternativa a su hegemonía en América Latina, el alineamiento de Zelaya con Chávez en cuestiones económicas y su postura crítica respecto a la intervención estadounidense lo convirtieron en un objetivo probable de los planificadores de golpes estadounidenses deseosos de convertir a Zelaya en un ejemplo y preocupados por su acceso a las bases militares hondureñas, tradicional punto de lanzamiento de su intervención en la región.

Washington asumió equivocadamente que un golpe en una pequeña ‘república bananera’ (de hecho, la república bananera original) en Centroamérica no provocaría ninguna protesta importante. Creyeron que el ‘retroceso’ centroamericano serviría de advertencia a otros regímenes con mentalidad independiente en la región del Caribe y Centroamérica de lo que les espera si se alienan con Venezuela.

La mecánica del golpe es bien conocida y pública: el ejército hondureño secuestró al presidente Zelaya y lo “exilió” a Costa Rica, los oligarcas nombraron “presidente” a uno de los suyos en el Congreso, mientras sus colegas del Tribunal Superior de Justicia proporcionaban un falaz argumento legal.

Los gobiernos de América Latina, desde la izquierda a la derecha, condenaron el golpe y reclamaron el restablecimiento del presidente legalmente elegido. El presidente Obama y la secretaria de Estado Clinton, que no estaban dispuestos a renegar de sus clientes, condenaron la violencia sin más especificaciones y pidieron negociaciones entre los poderosos usurpadores y el debilitado presidente en el exilio —un claro reconocimiento del papel legítimo de los generales hondureños como interlocutores.

Una vez que la Asamblea General de Naciones Unidas condenó el golpe y que la Organización de Estados Americanos (OEA) exigió la restitución de Zelaya, Obama y la secretaria Clinton condenaron finalmente el derrocamiento de Zelaya, aunque se negaron a llamarlo “golpe”, lo que de acuerdo con la legislación de EEUU habría dado lugar automáticamente a una suspensión total de su paquete anual de ayuda militar y económica (80 millones de dólares) a Honduras. Mientras que Zelaya se reunió con todos los jefes de Estado latinoamericanos, el presidente Obama y la secretaria Clinton le remitieron a un funcionario de rango menor a fin de no debilitar a sus aliados de la Junta de Honduras. Todos los países de la OEA retiraron a sus embajadores, salvo Estados Unidos, cuya embajada comenzó a negociar con la Junta para ver cómo se podría salvar la situación en la que ambos se encontraban cada vez más aislados —especialmente ante el hecho de la expulsión de Honduras de la OEA.

Que Zelaya regrese finalmente a su puesto o que la Junta respaldada por Estados Unidos continúe en el cargo durante un periodo prolongado de tiempo mientras Obama y Clinton sabotean su regreso inmediato a través de prolongadas negociaciones, la cuestión clave de la estrategia de retroceso promovida por Estados Unidos ha sido extremadamente costosa desde el punto de vista diplomático y político.

El golpe en Honduras respaldado por Estados Unidos demuestra que, a diferencia de la década de 1980, cuando el presidente Ronald Reagan invadió Granada y el presidente George Bush (padre) invadió Panamá, la situación y el perfil político de América Latina (y del resto del mundo) han cambiado drásticamente. Entonces los militares y los regímenes pro-estadounidenses de la región aprobaron en general las intervenciones de Estados Unidos y colaboraron; algunos protestaron ligeramente. Hoy en día, el centro-izquierda, e incluso los regímenes electorales de la derecha, se oponen a los golpes militares en cualquier parte [porque los ven] como una amenaza potencial para su propio futuro.

Es igualmente importante que, habida cuenta de la grave crisis económica y del aumento de la polarización social, lo último que quieren los correspondientes regímenes es un sangrante malestar interno estimulado por crudas intervenciones imperiales de Estados Unidos. Por último, las clases capitalistas de los países latinoamericanos de centro-izquierda quieren estabilidad porque pueden cambiar el equilibrio de poder a través de las elecciones (como en los recientes casos de Panamá y Argentina) y los regímenes militares favorables a Estados Unidos pueden alterar sus crecientes lazos comerciales con China, Oriente Próximo y Venezuela/Bolivia.

La estrategia de retroceso global de Obama incluye la construcción de bases de misiles en Polonia y la República Checa, no muy lejos de la frontera con Rusia. Obama está empujando fuerte para incorporar a Ucrania y a Georgia en la OTAN, lo que aumentará la presión militar de Estados Unidos en el flanco sur de Rusia. Aprovechando la “plasticidad” del presidente ruso Dimitry Medvedev (siguiendo las huellas de Mikail Gorbechov), Washington se ha asegurado el libre paso de tropas y armamento estadounidenses a través de Rusia hasta el frente afgano; la aprobación de Moscú de nuevas sanciones contra Irán, y reconocimiento y apoyo al régimen tutelado de EEUU en Bagdad. Los responsables de Defensa rusos cuestionarán probablemente el obsequioso comportamiento de Medvedev en cuanto Obama avance en su proyecto de estacionar misiles nucleares a cinco minutos de Moscú.

Hacer retroceder: fallos predecibles y efecto boomerang

La estrategia de retroceso de Obama cuenta con un renacimiento de políticas derechistas de masas para legitimar la reafirmación del dominio estadounidense. 

A lo largo de 2008 en Argentina cientos de miles de manifestantes de clase media y baja salieron a las calles en el interior del país bajo la dirección de las asociaciones de grandes terratenientes pro-estadounidenses para desestabilizar el régimen de centro-izquierda de Fernández.En Bolivia, cientos de miles de estudiantes de clase media, empresarios, propietarios y afiliados a ONG, tomaron Santa Cruz y otras cuatro provincias ricas y, bien financiados por el embajador Goldberg, por la Agencia para el Desarrollo Internacional y la Donación Nacional para la Democracia se lanzaron a las calles, generando el caos y asesinando a 30 indígenas seguidores del presidente Morales en un intento de expulsarle del poder. Similares manifestaciones masivas de derechas han tenido lugar en el pasado en Venezuela y más recientemente en Honduras y en Irán.

La idea de que las manifestaciones masivas de sectores acomodados gritando “democracia” da legitimidad a los intentos deslegitimadores de EEUU contra sus adversarios democráticamente elegidos es una idea promulgada por cínicos propagandistas en los medios de comunicación y repetida como loros por crédulos y “progresistas” periodistas free-lance que nunca han entendido los fundamentos de clase en la política de masas.

El golpe hondureño de Obama y el esfuerzo de desestabilización financiado por Estados Unidos en Irán tienen mucho en común. Ambos tienen lugar en contra de los procesos electorales en los que los críticos de las políticas de Estados Unidos derrotaron a las fuerzas sociales favorables a Washington. Habiendo perdido la “opción electoral”, la estrategia de retroceso de Obama trata de que la política extraparlamentaria de masas legitime los intentos de la elite para hacerse con el poder: en Irán a través de clérigos disidentes, y en Honduras por los generales y oligarcas.

Tanto en Honduras como en Irán, los objetivos de la política exterior de Washington eran los mismos: hacer retroceder a los regímenes cuyos dirigentes rechazaron la tutela de Estados Unidos. En Honduras, el golpe sirve de “lección” para intimidar a otros países centroamericanos y del Caribe que se han salido de la órbita de Estados Unidos y se han unido a los programas de integración económica encabezados por Venezuela. El mensaje de Obama es claro: esos movimientos tendrán como resultado el sabotaje orquestado de Estados Unidos y sus represalias.

A través de su apoyo al golpe militar, Washington recuerda a todos los países de América Latina que Estados Unidos todavía tiene capacidad para aplicar sus políticas a través de las elites militares latinoamericanas, a pesar de que sus propias fuerzas armadas están atadas de pies y manos en guerras y ocupaciones en Asia y Oriente Próximo, y de que su presencia económica esté disminuyendo. Del mismo modo, en Oriente Próximo, la desestabilización del régimen iraní por parte de Obama está destinada a intimidar a Siria y a otros críticos de la política imperial de Estados Unidos, y a tranquilizar a Israel (y a quienes configuran el poder sionista en Estados Unidos) respecto a que Irán sigue ocupando un lugar importante en su agenda de retrocesos.

La política de Obama de hacer retroceder sigue los pasos, en muchos sentidos cruciales, del presidente Ronald Reagan (1981-1989). Al igual que Reagan, la presidencia de Obama tiene lugar en un momento de retirada estadounidense, de disminución de poder y de avance de la política anti-imperialista. Reagan hizo frente a las secuelas de la derrota de Estados Unidos en Indochina, al éxito de la difusión de las revoluciones anti-coloniales en el sur de África (especialmente Angola y Mozambique), al éxito de la rebelión democrática en Afganistán, a una victoriosa revolución social en Nicaragua y a grandes movimientos revolucionarios en El Salvador y Guatemala. Al igual que hoy Obama, Reagan puso en marcha una estrategia militar asesina para hacer retroceder estos cambios a fin de socavar, desestabilizar y destruir a los adversarios del imperio de Estados Unidos.

Obama se enfrenta a un conjunto similar de condiciones adversas en la actual era post-Bush: avances democráticos en toda América Latina con nuevos proyectos de integración regional que excluyen a Estados Unidos; derrotas y estancamientos en Oriente Próximo y en Asia meridional; una proyección de poder ruso reactivado y fortalecido en las repúblicas ex–soviéticas; la disminución de la influencia de Estados Unidos en los compromisos militares de la OTAN; una pérdida de credibilidad política, económica, militar y diplomática como resultado de la depresión económica mundial inducida por Wall Street y la prolongación sin éxito de guerras regionales.

Al contrario que la de Obama, la estrategia de retroceso de Ronald Reagan tuvo lugar bajo circunstancias favorables. En Afganistán, Reagan consiguió el apoyo de todo el mundo musulmán conservador y operó a través de los feudales dirigentes tribales afganos, que resultaron ser clave, contra un régimen reformista, de base urbana y respaldado por los soviéticos en Kabul. Obama está en la posición inversa en Afganistán. La vasta mayoría de los afganos y la inmensa mayoría de la población musulmana en Asia se oponen a su ocupación militar.

La estrategia de retroceso de Reagan en Centroamérica, especialmente su invasión mercenaria de la Contra en Nicaragua, contó con el apoyo de Honduras y de todas las dictaduras militares pro-estadounidenses en Argentina, Chile, Bolivia y Brasil, así como de los gobiernos civiles de derechas de la región. En contraste, el golpe de reversión de Obama en Honduras y en el exterior se enfrenta con regímenes electorales democráticos en toda la región, una alianza de regímenes nacionalistas de izquierda encabezada por Venezuela y organizaciones regionales económicas y diplomáticas firmemente opuestas a cualquier retroceso a la dominación y a la intervención de Estados Unidos. La estrategia de retroceso de Obama se halla ante un absoluto aislamiento político en toda la región.

La política de hacer retroceder de Obama no puede ejercer la “mano dura” económica para obligar a los regímenes en Oriente Próximo y Asia a que apoyen sus políticas. Ahora existen mercados asiáticos alternativos, inversiones extranjeras de China, la profundización de la depresión estadounidense y la desinversión en el exterior de bancos y multinacionales de Estados Unidos. A diferencia de Reagan, Obama no puede combinar la zanahoria económica con el palo militar. Obama tiene que recurrir a la opción militar menos eficaz y menos costosa en un momento en que el resto del mundo no tiene ningún interés ni voluntad de proyectar poder militar en regiones de escasa importancia económica o a cuyos mercados se puede acceder a través de acuerdos económicos.

El lanzamiento de la estrategia global de retroceso de Obama ha tenido un efecto boomerang incluso en su fase inicial. En Afganistán, la gran acumulación de tropas y la ofensiva masiva contra las plazas fuertes de los “talibán” no ha dado lugar a grandes victorias militares, ni siquiera a enfrentamientos. La resistencia se ha retirado, mezclada con la población local, y probablemente recurra a una guerra de desgaste prolongada, descentralizada y a pequeña escala, diseñada para comprometer a varios miles de efectivos militares en un mar hostil de afganos, sangrando la economía de Estados Unidos, aumentando sus bajas sin resolver nada y, eventualmente, probando la paciencia de la opinión pública estadounidense profundamente inmersa en la actualidad en las pérdidas de puestos de trabajo y en la rápida disminución del nivel de vida.

El golpe llevado a cabo por los militares hondureños y respaldado por Estados Unidos ya ha reafirmado el aislamiento político y diplomático estadounidense en el Hemisferio. El régimen de Obama es el único de los países importantes que ha mantenido a su embajador en Honduras, el único país que se niega a considerar el golpe militar como un “golpe”, y el único que mantiene la ayuda económica y militar. Más que establecer un ejemplo del poder de Estados Unidos para intimidar a los países vecinos, el golpe ha reforzado la convicción entre todos los países de Sudamérica y Centroamérica de que Washington está tratando de volver a los “viejos malos tiempos” de regímenes militares pro-estadounidenses, al saqueo económico y a los mercadosmonopolizados.

Lo que los asesores de política exterior de Obama no han logrado entender es que no pueden poner a sus “Humpty Dumpty”** juntos de nuevo; que no pueden volver a la época de [la estrategia de] retroceso de Reagan, de los bombardeos unilaterales contra Iraq, Yugoslavia y Somalia, de Clinton, ni a su saqueo de América Latina.

Ninguna región, país o alianza de importancia seguirá a Estados Unidos en su ocupación colonial armada en países de la periferia (Afganistán/Pakistán) o incluso centrales (Irán) aunque se unan a Estados Unidos en las sanciones económicas, las guerras y los esfuerzos de desestabilización electoral en contra de Irán.

Ningún país latinoamericano tolerará otro golpe militar de Estados Unidos contra un presidente democráticamente elegido, incluso los regímenes nacionales populistas que divergen de la política económica y diplomática estadounidense. El gran temor y el horror ante el golpe respaldado por Estados Unidos se deriva del recuerdo por parte de toda la clase política latinoamericana de la pesadilla de los años de dictaduras militares apoyadas por Estados Unidos.

La ofensiva militar de Obama, su estrategia de hacer retroceder para recuperar el poder imperial, está acelerando el declive de la República Estadounidense. El aislamiento de su administración se pone cada vez más de manifiesto por su dependencia de los “Israel primero” que ocupan su administración y el Congreso, así como los influyentes expertos pro-israelíes en los medios de comunicación que identifican el retroceso con la propia confiscación de tierras palestinas por parte de Israel y las amenazas militares a Irán.

El retroceso tiene efecto boomerang. En vez de recuperar la presencia imperial, Obama ha sumergido la República y, con ella, al pueblo estadounidense en una mayor miseria e inestabilidad.

Los libros más recientes de James Petras son Whats Left in Latin America, del que es co-autor junto con Henry Veltmeyer (Ashgate press 2009) y Global Depression and Regional Wars (Clarity press 2009 –agosto).

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(*) N de las t.: El título en ingles reza: “Obama’s Rollback Strategy: Honduras, Iran, Pakistan, Afghanistan (and the Boomerang Effect)” en el que ‘rollback’ se utiliza con el significado que adquirió durante el periodo de la Guerra Fría y, según el autor, “en el sentido de hacer retroceder, revertir o volver a una situación previa para recuperar espacios políticos perdidos a partir de la derrota de los que previamente ganaron”.

(**) N. de las t.: Humpty Dumpty es una famosa canción infantil en el mundo anglosajón. La cita hace referencia a lo que el autor dice a continuación, que Obama no puede reconstruir el pasado.

13/07/2009 Posted by | Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , | Deja un comentario

Guerras mayores y más sanguinarias equivalen a justicia y paz – James Petras


20-05-2009

La granja de los animales de Obama

James Petras

Rebelión

(Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández)

“Los Deltas son unos psicópatas… Tienes que ser un psicópata acreditado para unirte a la Fuerza Delta…”, me dijo en Fort Bragg, allá por los años ochenta, un coronel del ejército estadounidense. Ahora, el Presidente Obama acaba de ascender al más infame de los psicópatas, el General Stanley McChrystal, a la jefatura del mando militar estadounidense y de la OTAN en Afganistán. El ascenso de McChrystal para ese papel dirigente ha venido marcado por el papel fundamental desarrollado en la dirección de los equipos de operaciones especiales encargados de ejecutar asesinatos extrajudiciales, torturas sistemáticas, bombardeos de comunidades civiles y misiones de búsqueda y destrucción. Incardina totalmente la brutalidad y la afición a la sangre que acompaña la construcción del imperio dirigida por el ejército. Entre septiembre de 2003 y agosto de 2008, McChrystal estuvo al Mando de las Operaciones Especiales Conjuntas del Pentágono (JSO, por sus siglas en inglés) que se sirven de equipos especiales para perpetrar asesinatos en el exterior.

El punto a destacar de los equipos de “Operaciones Especiales” (SOT, por sus siglas en inglés) es que entre sus opositores no distinguen entre civiles y militares, entre activistas y sus simpatizantes y la resistencia armada. Los SOT están especializados en establecer escuadrones de la muerte y reclutar y entrenar fuerzas paramilitares para aterrorizar a las comunidades, barrios y movimientos sociales que se opongan a los regímenes clientelistas de EEUU. El “contraterrorismo” de los SOT es terrorismo al revés, dedicándose a perseguir a los grupos sociopolíticos existentes entre los apoderados de EEUU y la resistencia armada.

Los SOT de McCrystal seleccionaron como objetivos a los dirigentes de la resistencia nacional y local en Iraq, Afganistán y Pakistán, atacándoles a través de acciones de comandos y bombardeos aéreos. Durante los últimos cinco años del período Bush-Cheney-Rumsfeld, los SOT estuvieron profundamente implicados en las torturas a prisioneros políticos y sospechosos. McChrystal era especialmente el favorito de Rumsfeld y Cheney por estar encargado de las fuerzas de “acción directa” de las “Unidades de Misiones Especiales”. Los operativos de “Acción Directa” están constituidos por torturadores y escuadrones de la muerte y el único deber que sienten para con la población local es el de desencadenar el terror, no el de hacer propaganda. Se comprometen en la “propaganda a partir de los muertos”, en los asesinatos de dirigentes locales con objeto de “enseñar” a la población local a obedecer y someterse a la ocupación. El nombramiento por Obama de McChrystal para el mando supremo refleja una grave y nueva escalada militar de su guerra de Afganistán frente a los avances de la resistencia por todo el país.

El deterioro de la posición de EEUU se pone de manifiesto en el endurecimiento del cerco alrededor de todas las carreteras que entran y salen de la capital afgana, Kabul, así como en la expansión del control e influencia talibán a través de la frontera entre Pakistán y Afganistán. La incapacidad de Obama para reclutar nuevos refuerzos por parte de la OTAN significa que la única oportunidad con que cuenta la Casa Blanca para progresar en su avance imperial militarista es aumentar el número de tropas estadounidenses e incrementar la ratio de muerte entre todos y cada uno de los supuestos sospechosos civiles en los territorios controlados por la resistencia armada afgana.

La Casa Blanca y el Pentágono afirman que el nombramiento de McCrystal se debe a las “complejidades” de la situación sobre el terreno y a la necesidad de “un cambio en la estrategia”. El término “complejidad” es un eufemismo para tratar de ocultar el incremento masivo de la oposición a EEUU, que complica las operaciones tradicionales de “barrido militar y bombardeos” en alfombra. La nueva estrategia practicada por McChrystal necesita de “operaciones especiales” a largo plazo y a gran escala para devastar las redes sociales locales y asesinar a sus dirigentes, que son quienes proporcionan el sistema de apoyos que necesita la resistencia armada.

La decisión de Obama de impedir la publicación de decenas de fotografías que documenta las torturas a los prisioneros llevadas a cabo por las tropas y los “interrogadores” estadounidenses (especialmente bajo el mando de las “Fuerzas Especiales”) está directamente relacionada con el nombramiento de McChrystal, cuyas fuerzas “SOT” están profundamente implicadas en las extensas prácticas de tortura ejecutadas por todo Iraq. De igual importancia es que bajo el mando de McChrystal, el DELTA, SEAL y los Equipos de Operaciones Especiales tendrán un papel mayor en la nueva “estrategia de contrainsurgencia”. La afirmación de Obama de que la publicación de esas fotos afectaría adversamente a las “tropas” tiene un significado especial: La exposición gráfica del modus operandi de McChrystal durante los últimos cinco últimos años del mandato del Presidente Bush minaría su eficacia a la hora de ejecutar idénticas operaciones bajo Obama.

La decisión de Obama de recuperar los “tribunales militares” secretos de los prisioneros políticos extranjeros que se establecieron en la prisión del campo de Guantánamo no es una simple repetición de las políticas de Bush-Cheney, que Obama había condenado y prometido eliminar durante su campaña presidencial, sino parte de su política más amplia de militarización y coincide con la aprobación de las mayores operaciones secretas de vigilancia policial desencadenadas contra ciudadanos estadounidenses.

Poner a McChrystal a cargo de las extendidas operaciones militares afgano-pakistaníes significa colocar a un tristemente célebre profesional del terrorismo militar –de la tortura y asesinato a cuantos se oponen a las políticas estadounidenses- en el centro de la política exterior de EEUU. La expansión cuantitativa y cualitativa de Obama de la guerra de EEUU en el Sur de Asia significan cifras masivas de refugiados escapando de la destrucción de sus campos, hogares y pueblos; decenas de miles de muertes de civiles y la erradicación de comunidades enteras. Todo esto es lo que se va a ver ejecutar a la administración Obama en su intento de “atrapar el pez (activistas e insurgencia armada) vaciando el lago (desplazar poblaciones enteras)”.

La restauración por Obama de todas las políticas más nefastas de la Era Bush y el nombramiento de su más brutal comandante se basan en su total abrazo de la ideología de construcción del imperio a través del ejército. Una vez que uno cree (como hace Obama) que el poder y la expansión estadounidense se basan en la contrainsurgencia y en las conquistas militares, cualquier otra consideración económica, moral, diplomática e ideológica estará subordinada al militarismo. Al centrar todos los recursos en conseguir triunfar en la conquista militar, apenas podrá prestarse atención a los costes soportados por los pueblos machacados por la conquista ni a las necesidades de la economía interna y del Tesoro estadounidenses. Esto ha quedado claro desde el principio: En medio de una importante recesión/depresión, con millones de estadounidenses perdiendo sus empleos y hogares, el Presidente Obama aumentó el presupuesto militar en un 4%, elevándolo por encima de los 800.000 millones de dólares.

El abrazo al militarismo de Obama quedó patente a partir de su decisión de ampliar la guerra en Afganistán a pesar del rechazo de los países de la OTAN a comprometerse enviando más tropas. Y resulta obvio ante la designación del General de las Fuerzas Especiales más duro e infame desde la era Bush-Cheney para encabezar un mando militar que tiene la misión de doblegar las zonas fronterizas de Pakistán.

Es lo mismo que George Orwell describía en su Granja de Animales: Los Cerdos demócratas están ahora embarcados en las mismas brutales políticas militaristas de sus predecesores, los porquerizos republicanos, sólo que ahora todo se hace en nombre de los pueblos y de la paz. Orwell podría parafrasear la política del Presidente Barack Obama diciendo: “Guerras mayores y más sanguinarias equivalen a justicia y paz”.

20/05/2009 Posted by | Politica Internacional, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Los desafíos de Obama: Iraq, Pakistán y Afganistán


15-01-2009

Noam Chomsky

The New York Times Syndicate

La buena voluntad de Barack Obama para “hablar” con el enemigo fue uno de los temas que definió su campaña por la presidencia. ¿Puede Obama estar a la altura de esa promesa?

La diplomacia es la única alternativa sana al ciclo de violencia desde el Medio Oriente hasta Asia Central que amenaza con devorar al mundo. Un corolario es reconocer que la violencia solamente engendra violencia. También ayudaría si la administración de Obama, y Occidente, enfrentaran tópicos que impulsan la política en la región.

Irak

El gobierno de Irak ha forjado un Acuerdo sobre el Status de las Fuerzas de ocupación que Washington aceptó con renuencia. El acuerdo tiene como propósito terminar con la presencia militar de Estados Unidos en la nación árabe. El acuerdo es el último paso en el proceso de resistencia masiva no violenta que ha obligado a Washington, paso a paso, a aceptar las elecciones y el aumento de la independencia del país ocupado.

Un vocero iraquí dijo que el tentativo acuerdo “se ajusta a la visión del presidente electo de Estados Unidos Barack Obama”. La “visión” de Obama no está claramente definida, pero él probablemente aceptará, de alguna manera, las demandas del gobierno iraquí. Si es así, eso exigirá reformas en los planes de Estados Unidos de asegurarse el control sobre las enormes reservas de petróleo de Irak mientras establece bases para reforzar su dominio en la región más importante de producción de energía del mundo.

Es bueno señalar que recientes encuestas a nivel mundial muestran una fuerte oposición a la existencia de bases navales de Estados Unidos en el Golfo Pérsico. La oposición es muy fuerte dentro de la región.

La perspectiva de trasladar las fuerzas desde Irak hacia Afganistán hizo que The Washington Post señalara en un editorial: “En tanto Estados Unidos tiene interés en evitar la resurgencia del Talibán afgano, la importancia estratégica del país palidece ante la de Irak, que reposa en el centro geopolítico de Medio Oriente y contiene algunas de las reservas de petróleo más grandes del mundo”. Este es un reconocimiento de la realidad. Los pretextos sobre la seguridad y la promoción de la democracia no pueden seguir ocultando los reales intereses e intenciones.

El comando de la NATO también está comenzando a reconocer los temas cruciales de la energía. En junio del 2007, el secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, Jaap de Hoop Scheffer, informó en una reunión de miembros que “las tropas de la OTAN tienen que cuidar los oleoductos que transportan petróleo y gas hacia Occidente”. También necesitan proteger las rutas marítimas usadas por los tanqueros, y otra “crucial” infraestructura del sistema energético, dijo el funcionario de la OTAN.

La tarea podría incluir el proyectado oleoducto TAPI, que será construido a un costo de 7.600 millones de dólares y enviaría gas natural desde Turkmenistán hasta Pakistán y la India, atravesando la provincia de Kandahar, en Afganistán, donde están emplazadas tropas canadienses.

El objetivo es “bloquear un oleoducto competitivo que traería gas a Pakistán y la India desde Irán” y “disminuir el dominio de Rusia sobre las exportaciones de energía de Asia Central”, informó The (Toronto) Globe and Mail, bosquejando de manera verosímil algunos de los contornos del nuevo “Gran Juego” (cuando Gran Bretaña y Rusia competían por la influencia en Asia Central durante el siglo XIX).

Pakistán

Obama ha respaldado la política de George W. Bush de atacar a presuntos líderes de al-Qaida en países que Estados Unidos no ha (todavía) invadido. En particular, no ha criticado las incursiones de aviones Predator guiados por control remoto que han matado a muchos civiles en Pakistán.

En este momento una despiadada mini-guerra se está llevando a cabo en el área tribal de Bajaur en Pakistán, cerca de la frontera con Afganistán. La BBC describe una destrucción extensa a raíz de los combates. “Muchos en Bajaur consideran que las raíces del levantamiento provienen de un presunto ataque norteamericano con misiles contra un seminario islámico, o madrassa, en noviembre del 2006, que mató a alrededor de 80 personas”.

El ataque fue denunciado en la prensa de Pakistán por el respetado físico disidente paquistaní Pervez Hoodbhoy pero ignorado en Estados Unidos. Las cosas suelen parecer diferentes del otro lado del garrote.

Hoodbhoy señaló que el resultado usual de ese tipo de ataques “ha sido casas arrasadas, niños muertos y mutilados, y una creciente población local que busca venganza contra Pakistán y contra Estados Unidos”.

Bajaur permite ilustrar el círculo vicioso de ataques y represalias que Obama no parece desear romper.

El 3 de noviembre, el general David Petraeus, recientemente designado jefe del comando central de las fuerzas armadas de Estados Unidos, que cubre Medio Oriente, tuvo su primera reunión con el presidente paquistaní Asif Ali Zardari, con el jefe del ejército general Ashfaq Parvez Kayani, y con otros funcionarios.

La preocupación principal de los funcionarios paquistaníes fue “los continuos ataques con aviones manejados por control remoto en nuestro territorio, que causan la pérdida de preciosas vidas y de propiedades, son contraproducentes, y difíciles de explicar por parte de un gobierno elegido de manera democrática”, le dijo Zardari a Petraeus. El gobierno de Islamabad, dijo Zardari, está “siendo presionado para reaccionar con más agresividad” frente a los ataques. Esto podría conducir a que exista una “repercusión negativa contra Estados Unidos” que es ya profundamente impopular en Pakistán.

Petraeus dijo que había oído el mensaje, y que “nosotros tendremos que tomar en cuenta (la opinión paquistaní)” cuando se lancen ataques. Se trata de un requisito práctico, sin duda alguna, si se toma en cuenta que más del 80 por ciento de los suministros para la guerra que libran Estados Unidos y la OTAN en Afganistán pasa por Pakistán.

El modo en que la opinión paquistaní fue “tomada en cuenta” fue revelado dos semanas más tarde en The Washington Post. El diario informó que Estados Unidos y Pakistán llegaron a un “tácito acuerdo en septiembre (de 2008) sobre una política de no-preguntar-no-decir. Eso permite atacar objetivos de presuntos terroristas” en Pakistán con el avión Predator, dijeron funcionarios de ambos países que pidieron no ser identificados. “Los funcionarios describieron el acuerdo como uno en el cual el gobierno de Estados Unidos se niega a reconocer públicamente los ataques mientras que el gobierno de Pakistán continúa quejándose ruidosamente sobre esos ataques” que conllevan riesgos de inestabilidad interna.

Un día antes que fuera publicado el informe sobre el “acuerdo tácito”, un atacante suicida en la conflictiva zona tribal cerca de la frontera con Afganistán mató a ocho soldados paquistaníes. Eso fue en represalia por el ataque de un Predator en que murieron 20 personas, entre ellas dos líderes del Talibán. El parlamento paquistaní exigió entablar un diálogo con el Talibán. Haciéndose eco de esa resolución, el ministro del Exterior de Pakistán, Shah Mehmood Qureshi dijo: “Hay una comprensión cada vez más grande de que el uso exclusivo de la fuerza no puede producir los resultados deseados”.

Afganistán

El primer mensaje del presidente afgano Hamid Karzai al presidente electo Obama fue muy similar al que formularon los líderes paquistaníes a Petraeus: “Finalizar los bombardeos aéreos de Estados Unidos que provocan bajas entre los civiles”. Su mensaje fue enviado poco después de que las tropas de la coalición bombardearan una fiesta de bodas en la provincia de Kandahar, matando a 40 personas, según informes de prensa. No hay indicaciones de que la opinión de los afganos “fue tomada en cuenta”.

El comando británico ha advertido que no hay una solución militar al conflicto en Afganistán. Según The Financial Times, el comando militar dijo que hay que entablar negociaciones con el Talibán. Eso arriesga un desacuerdo entre Gran Bretaña y Estados Unidos.

Los temas ya están sobre la mesa, escribe Jason Burke, un corresponsal de The Observer con una larga experiencia en la región: “El Talibán ha estado involucrado en conversaciones secretas sobre la finalización del conflicto en Afganistán en un ‘proceso de paz’ de amplio alcance patrocinado por Arabia Saudita y apoyado por Gran Bretaña”.

Algunos activistas por la paz afganos han planteado sus reservas en relación a este enfoque. Prefieren una solución sin interferencia extranjera. Una red creciente de activistas para la paz está convocando a negociaciones y a la reconciliación con el Talibán en la Jirga Nacional de la Paz, una gran asamblea de afganos, formada en mayo del 2008.

En una reunión en mayo en apoyo a la Jirga, 3.000 políticos e intelectuales afganos, principalmente de los pashtunes, el grupo étnico más grande, criticó “la campaña militar internacional contra los militantes islámicos en Afganistán y convocó al diálogo para terminar la lucha”, informó la agencia France-Presse.

Bakhtar Aminzai, presidente interino de la Jirga Nacional de la Paz, “dijo en la reunión de apertura que el actual conflicto no puede ser resuelto por medios militares y que solamente las conversaciones traerían una solución”.

Un líder del Despertar de la Juventud, un prominente grupo afgano que se opone a la guerra, dijo que “nosotros debemos terminar el ‘afganicidio’ el asesinato de Afganistán”.

Un sondeo en un Afganistán desgarrado por la guerra es difícil de hacer, pero los resultados merecen ser tomados en cuenta. Una encuesta hecha por canadienses encontró que los afganos favorecen la presencia de soldados canadienses y de otros países. (Un resultado que fue titular de primera plana en Canadá). Otros hallazgos deben ser examinados con minuciosidad.

Solamente el 20 por ciento de los afganos encuestados “piensan que el Talibán prevalecerá una vez las tropas extranjeras se retiren”. Tres cuartos apoyan las negociaciones entre el gobierno de Karzai y el Talibán. Y más de la mitad favorece un gobierno de coalición. Por consiguiente, la inmensa mayoría discrepa con el enfoque de Estados Unidos y de la OTAN para militarizar aún más el conflicto, y parece creer que la paz es posible si hay negociaciones.

Un estudio de los milicianos del Talibán realizado por el periódico canadiense The Globe and Mail, aunque no sea una encuesta científica tal como señala el periódico, ofrece sin embargo datos considerables. Todos ellos son afganos pashtunes, del área de Kandahar. Se consideran “muyadines”, guerreros santos, y siguen la antigua tradición de expulsar a los invasores. Casi un tercio informó que al menos un miembro de su familia había muerto en bombardeos aéreos en años recientes. Muchos dijeros que combatían para defender a aldeanos afganos de los ataques aéreos por parte de tropas invasoras. Pocos afirmaron estar luchando en una guerra santa global, o ser leales al líder Talibán Mullah Omar. La mayoría decían que combatían por principios el establecimiento de un gobierno islámico no por un líder.

Nuevamente, estos resultados sugieren posibilidades de un acuerdo negociado de paz, sin interferencia extranjera.

En la revista Foreign Affairs, Barnett Rubin y Ahmed Rashid recomiendan que la estrategia de Estados Unidos en la región se desplace de más tropas y ataques en Pakistán a un “gran convenio diplomático forjando un compromiso con los insurgentes… y encarando un arreglo de las rivalidades e inseguridades regionales”.

El actual foco en lo militar “y el terrorismo subsiguiente”, advierten, podría conducir al colapso de Pakistán un país con armas nucleares – con su secuela de graves consecuencias. Esos autores recomiendan al futuro gobierno de Estados Unidos “poner fin a la dinámica cada vez más destructiva del Gran Juego en la región”. Eso podría conseguirse a través de negociaciones que reconozcan los intereses de las partes involucradas dentro de Afganistán como también de Pakistán e Irán, pero asimismo de India, China y Rusia que “tienen reservas respecto a una base de la OTAN dentro de sus esferas de influencia” y están preocupados por las amenazas “planteadas por Estados Unidos y la OTAN” como también por al-Qaida y el Talibán.

El próximo presidente de los Estados Unidos, escriben Rubin y Rashid, debe terminar con la “búsqueda de la ‘victoria’ por parte de Washington como solución a todos los problemas, y con la renuencia de Estados Unidos a involucrar en la diplomacia a competidores, oponentes o enemigos”.

En fecha temprana, en cualquier número de puntos en la zona de peligro, la administración de Obama podría actuar para romper el ominoso ciclo de violencia.

Rebelión

16/01/2009 Posted by | Politica Internacional, Uncategorized | , , , , , | Deja un comentario