America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

El problema de la política – Roberto Caballero


El problema de la política

La pelea de la Argentina con los fondos buitre en la justicia de los Estados Unidos desnudó los límites de la oposición cerril y la apuesta del país corporativo a una presidencia débil a partir de 2015.

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Si algo dejó en evidencia el conflicto activado por los fondos buitre es que la oposición cerril –es decir, la que reduce la política a la pulsión de cazar cleptómanos reales o imaginarios en el zoológico mediático– sólo alcanzó a balbucear “páguenle a Griesa” sin dimensionar las consecuencias de la sumisión a una sentencia lesiva de los intereses del país.

Entre el “capricho ideológico” que hace rato la tiene ensimismada y la “épica antikirchnerista” que amontona como el viento a sus referentes en el córner de la historia donde conviven, desgraciadamente, con banqueros y empresarios en su mayoría cómplices o beneficiarios de la crisis de la deuda, estos opositores –no todos– deambulan por sets televisivos abonando un “sentido común” de las cosas –”hay que pagar como sea”, “la justicia estadounidense es un modelo”, “aunque no la tenga, hay que darle la razón al juez”– que no contempla ninguno de los argumentos del gobierno, como si lo excluyera de la posibilidad de hacer o decir algo correcto.

El suyo es un relato de inmenso vacío. No traduce vocación de poder. Ni ansias de transformación. Desnuda apenas el propósito de administrar a futuro esa especie de consorcio de propietarios inamovibles a través del tiempo, que es como ven al bloque de poder económico. No quieren ser jefes de Estado, sólo gerentes dóciles.

La oposición cerril, la que toma el “sentido común” de las corporaciones, la que cede a su oferta de domesticación, no está comprendiendo que existe otro “sentido común” que se expresa en el kirchnerismo y que, en peleas como las de los buitres, reconecta con aspiraciones populares muy expandidas.
La consultora Poliarquía, que no es oficialista, refleja un crecimiento sostenido de la imagen de Cristina Kirchner por su manejo de la crisis. Una encuesta sobre 1400 casos revela que en junio la valoración positiva era del 35%, la regular del 25%, la negativa del 31% y el 6% no sabía o no contestaba. Un mes después, los números son otros: 47% positiva, un 21% regular, un 25% negativa y los que no saben ni responden llegan al 7 por ciento.

La presidenta tiene antecedentes como buen piloto de tormenta, pero esta vez la rusticidad opositora se la hizo más fácil. Enfrente tuvo dirigentes que reprodujeron, con algunas leves variantes, el discurso de Paul Singer, un especulador que atenta contra el interés nacional por codicia. Es lógico entonces que crezca la imagen presidencial. Pasó cada vez que el kirchnerismo –como esa vez con la fragata Libertad retenida en Ghana– logró instalar en el debate público la cuestión de la soberanía reduciendo la incidencia de otros asuntos que los medios antikirchneristas sobredimensionan, a veces, hasta volúmenes ridículos.

Como si de golpe, el manto de irrealidad que fabrican estas usinas interesadas en erosionar el discurso oficial, cediera ante un sentimiento verdadero y potente que ilumina al conjunto de la sociedad. Nuestro país no será Canadá, tampoco Australia –no todavía–, pero es el único que tenemos, y ante cualquier sensación de ultraje a su autonomía, la figura fuerte de la presidenta aparece como un límite cierto a esas voracidades.

Es fácil advertir también que la dirigencia opositora más perturbada por los focos televisivos rehúye discutir en los términos que propone el oficialismo. Se toma tan en serio lo del país dividido, que cuando la opinión mayoritaria la contradice se refugia en una dialéctica evasiva. En vez de explicar qué harían de distinto para resolver el problema crónico de la deuda y defender en simultáneo la soberanía, tratan primero comprensivamente el punto de vista de Singer & Cía y luego salen monologando de la minería a cielo abierto o el déficit de carne vacuna.

No dialogan con el kirchnerismo. No tienen intención de hablar, aún en situaciones críticas como esta, que lo demandan. Su “sentido común” retacea valor o incumbencia, incluso, a lo que diga un ministro que cosecha aplausos en tribunas internacionales como el G-77, la OEA o la ONU, defendiendo la postura argentina. Quizá porque, de sólo intentarlo, de acudir en solidaria cooperación política, la estrategia digitada por el poder económico que busca la satanización constante de este gobierno, a través de las tapas y zócalos de los medios de comunicación que controlan, se vería mellada. Es sabido: desde la pelea por la 125, al menos, que el oficialismo es presentado en la gran pantalla mediática como una secta de arribistas y rufianes, cuando no como una banda de nostálgicos ideológicos y épicos atolondrados.

Los opositores que atravesaron esta grieta de sentido ficticia, esa zanja de Alsina virtual para reconocer en el kirchnerismo un adversario que lidia con los asuntos de Estado y no un enemigo, se cuentan con los dedos de una mano. El radical Leopoldo Moreau, por caso, se lució al conceder que el tratamiento de la deuda en las gestiones K es un hito democrático, como el Juicio a las Juntas alfonsinista. Eso sí es desafiar el “lugar común” prefabricado para la política por los dueños del poder y del dinero, que no creen en ella. O, mejor dicho, que no creen en cierta política que pueda pensarse por fuera de su influencia determinante.

La oposición cerril, la que toma el “sentido común” de las corporaciones, la que cede a su oferta de domesticación, no está comprendiendo que existe otro “sentido común” que se expresa en el kirchnerismo y que, en peleas como las de los buitres, reconecta con aspiraciones populares muy expandidas.

El escenario preelectoral montado por los medios antikirchneristas es bastante triste para la política. En ninguna de las encuestas conocidas aparece un candidato que supere el 22% de la intención de voto general. Tampoco un kirchnerista puro despega, aunque en este espacio todavía no se conoce cuál será el elegido por su figura más convocante, es decir, la presidenta. El escenario es frustrante. Si se trasladara al 2015, tal como se prefigura hoy, cualquier presidente sería un presidente débil. Sería un festín para las corporaciones.

Cuando un presidente democrático es débil, la democracia entera lo es. Construir mayorías parlamentarias para concretar un proyecto de país distinto, que contradiga relatos y acciones corporativas, no es tarea sencilla. No es para hacer pucheros desde la banca con la muñeca “republiquita”. En estos casos, si la sociedad no empodera al que conduce, el poder queda donde siempre, es decir, del lado conservador del sistema. El kircherismo asumió el desafío, cuando Néstor Kirchner llegó a la Casa Rosada. Logró crecer con una agenda de cambios y transformaciones, en muchos casos radicales, que no se vislumbra hoy en la oferta opositora. También descubrió en el trance lo generosa que puede ser la sociedad cuando las cosas marchan bien y lo mezquina que puede ser cierta política cuando hay que enfrentar a los dueños de casi todo.

La pregunta esencial es si después de una década y monedas kirchnerista, el presidente que surja en 2015, votado en una primera vuelta por el 20 o el 30 % del electorado tendrá la suficiente fortaleza para sostener el universo de derechos sociales, económicos y culturales que se consagraron en esta última década.

El que surge es un escenario hipotético, aunque no improbable, y claramente funcional a los enemigos más encarnizados del tipo de Estado que reconstruyó el kirchnerismo, después de otra década y monedas de neoliberalismo salvaje donde el poder económico hizo y deshizo a su antojo hasta el estallido del 2001. No hay que olvidarse nunca de las secuelas.

La restauración conservadora sueña con archivar la experiencia del kirchnerismo insubordinado entronizando un presidente soso que gerencie la vuelta a un esquema político que, en lo central, no cuestione su renta con planteos populistas.

Después de la anomalía incluyente de los últimos años, sería el retorno a la “normalidad” previa con bolsones de gente que no entran en la bitácora de los derechos. La mayoría de los precandidatos poskirchneristas, al menos por ahora, cumplen con el requisito bastardo de la debilidad. Pero está claro que lo que es una solución para el poder económico, para la política pasa a ser un problema.

La fatiga que un sector de la sociedad manifiesta hacia el oficialismo no se traduce en la elección de un candidato arrasador y exitoso. Tal vez, porque en muchos de los discursos opositores se detecta una prosa corporativa que alude a situaciones ya vividas. En general, bastante extremista. Lo suficiente como para espantar, incluso, a los que se dicen genuinamente antikirchneristas. La prédica de la Sociedad Rural es descarnadamente rentística y sectorial. La del Foro de la Convergencia Empresarial, neoliberal en doctrina. ¿Cómo no percatarse, por ejemplo, que detrás de la airada protesta por la “década depredada” de Miguel Etchevehere, asoma el deseo de recuperar ganancias extraordinarias eliminando las retenciones, es decir, desfinanciando al Estado? ¿Qué proyecto de país pequeño es ese? ¿A quién puede seducir el capricho ideológico de los ruralistas sino a los ruralistas?

El problema no es Etchevehere, que defiende su plata. Pero políticos que dicen lo mismo que él, o que aplaudan su balance chicato sobre la década que pasó, sólo capturan la atención de Etchevehere. No puede ser el discurso de un candidato que aspire a la mayoría. Sí, el de uno que se postule a gerente.

Los del Foro de la Convergencia Empresarial también son una mochila de plomo. Sus integrantes se reunieron en Córdoba para exigirle al Estado que, como solución al gasto excesivo, eche un millón y medio de empleados públicos a la calle. Lo hicieron desde la Fundación Mediterránea que catapultó a Domingo Cavallo al poder en los ’90. Los candidatos que van a sus almuerzos posan alegres comunicando un pasado trágico, el neoliberal.

Como ocurre en la contienda con los buitres, aún los antikirchneristas verdaderos saben diferenciar entre Singer y Cristina. En cuestiones de soberanía territorial o financiera, no hay mucho que discutir de cara a la sociedad. Tampoco cuando la pelea se da de manera nítida, como se dio en este tiempo, entre una economía democrática incluyente y otra corporativa y excluyente. El problema de la vieja política es no querer entender lo primero y mucho menos lo segundo.

Mientras tanto, el poder económico se prepara para ungir a un presidente débil en 2015, que vuelva a introducir en el Estado a los funcionarios dóciles que van a la escuelita del Malba para aprender a decir “Sí, buitre”.

Este es el problema de la política hoy.

La escuelita de Magnetto

Clarín inauguró un ciclo en el Malba –el museo que estaba cerrado el día de la final del mundial para enojo de Beatriz Sarlo– llamado “Democracia y Desarrollo”, bajo la consigna “en todo lo que pensemos puede haber una coincidencia”. A primera vista, es una apuesta del grupo empresario a recuperar parte del legado desarrollista. También una lavada de cara consensual a una marca, la del Grupo Clarín SA, hoy identificada con la antipolítica y el abuso monopólico. Para salir de la situación de debilidad y aislamiento, sus accionistas pensaron este ciclo como la Mesa del Diálogo Argentino que impulsó la Iglesia Católica durante el mandato de Eduardo Duhalde, aunque esta vez el lugar de Bergoglio es ocupado por Héctor Magnetto. Por su tribuna desfilan, con curioso aire de novedad, ex funcionarios, algunos asesores de malos gobiernos y consultores diversos, que repiten los lineamientos neoliberales de los documentos del Foro de la Convergencia Empresarial que reúne a la Sociedad Rural, Clarín, La Nación, Techint, Arcor y la AmCham. Como para que Rogelio Frigerio se revuelque en su tumba. El próximo 12 de agosto, cuando se discuta sobre Vaca Muerta, tienen turno para concurrir el gobernador neuquino Jorge Sapag y los diputados con ansias gerenciales Sergio Massa, Julio Cobos y Hermes Binner. También serán de la partida como asistentes a la escuelita de Magnetto, Juan José Aranguren, de Shell, y Juan Garoby, de YPF.

Los encuentros se televisan por el Canal Metro. Magnetto mismo lo decidió. Pretende ganar así consenso y apoyo político para reiniciar su pelea judicial y no adecuarse a la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Otra vez sopa.

El boletín de notas de su escuelita, que refleja el nivel de sumisión de los concurrentes al país corporativo, se reparte todos los días. Con títulos, fotos y epígrafes.
Tiempo Argentino

04/08/2014 Posted by | Economía, General, Justicia, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , | Deja un comentario

Lobby – Luis Bruschtein


Lobby

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Por Luis Bruschtein
Imagen: EFE.
“¿Cuál es la verdad sobre el acuerdo de Argentina con Irán?” fue el título de una solicitada que publicó en junio del año pasado el fondo NML, de Elliott Management a toda página en el diario norteamericano The Washington Post. Una estrategia de los fondos buitre fue usar este acuerdo con el gobierno iraní para difamar al gobierno argentino en la opinión pública norteamericana. Otro aviso mostraba a la presidenta Cristina Kirchner con el ex mandatario iraní, Mahmud Ahmadinejad y titulaba: “¿Pacto con el diablo?”. Paul Singer, dueño de Elliott Management, buscaba debilitar a la Argentina y aprovechar el aceitado y poderoso lobby pro invasión a Irán que contribuyó a organizar. Además de ser uno de los mayores soportes económicos de los candidatos derechistas del Partido Republicano, Singer ha entregado cinco millones de dólares en el último año a dos ONG, una de ellas la Fundación para la Defensa de las Democracias, que impulsan acciones contra Irán, incluyendo la opción de una escalada militar abierta.

En Estados Unidos es un tema de debate: ninguno es partidario de los gobiernos iraníes, pero los sectores moderados representados por el presidente Barack Obama prefieren estrategias de negociación y presión pacíficas. Y están los recalcitrantes, los ultraconservadores y guerreristas, como los que sostiene Singer, que vienen presionando fuertemente por una invasión abierta.

El especulador financiero se ha definido como creyente del “excepcionalismo estadounidense” –un término que no hace falta explicar– y piensa que Estados Unidos está en la etapa inicial de una larga guerra contra el mundo musulmán.

Esto es una parte del universo ideológico del dueño de Elliott Management. Pero las publicaciones en The Washington Post iban más allá de una campaña ideológica contra Irán. Porque la firma de esas publicaciones no fueron de Singer ni de los fondos buitre, sino del Grupo de Tareas Americano para Argentina, que es pagado por ellos. La intención apuntaba también al interior de Argentina, a debilitar el frente interno del Gobierno, instalar una semilla envenenada en el seno de la colectividad judía argentina.

Resulta paradójico que este gobierno sea el que más militó en los foros internacionales la denuncia del ataque terrorista contra la AMIA, el que más impulsó las investigaciones y los juicios y, sin embargo, ha sido el más atacado en el último acto que organizó la dirigencia de la colectividad judía argentina en el aniversario del atentado. Hubo arengas en sintonía con esa “doctrina Singer” que es claramente visualizada como extremista y peligrosa en todo el mundo. En los insólitos discursos hubo calificativos desmedidos, como “tenebroso pacto” y hasta se calificó de “traidor” al canciller Héctor Timerman. Siempre hay oportunistas que buscan ganancia en río revuelto y obviamente ese giro no se originó en las solicitadas de los fondos buitre. En todo caso, esas solicitadas y esos discursos constituyen manifestaciones de un proceso de derechización de las dirigencias de la colectividad judía local. Transformación que va a contramano del tradicional espíritu humanista de la cultura judía, un espíritu que produjo grandes artistas y pensadores transgresores y progresistas.

En ese camino hacia situaciones reaccionarias, un acto que debería haber sido monolítico terminó dividido en cuatro. Los discursos exaltados llevaban la semilla de la división de algo que, por el contrario, debería unir a los argentinos en el repudio al atentado terrorista más sangriento que ha sufrido el país. Es un proceso de derechización que, hay que decirlo, acompañó a la derechización de los gobiernos israelíes. Es esquizofrénico hacer un acto de repudio al atentado a la AMIA y a los pocos días llamar a otro para justificar los bombardeos a la población civil en Gaza, donde han masacrado a decenas de niños y mujeres palestinos.

No improvisan ni inventan. Las tramas que fueron delineando los fondos buitre para incidir en el frente interno tienen sus anclajes locales, como el tema iraní. La solicitada del año pasado se pregunta: “¿Por qué Argentina está dispuesta a negociar con Irán y se niega a hacerlo con sus acreedores que respetan la ley?”.

Hay para elegir: trataron de sensibilizar “al campo”, con un esfuerzo más propagandístico que efectivo en el Congreso norteamericano, para impedir que Estados Unidos compre carne argentina; advirtieron por la sequía de inversiones en Vaca Muerta si no les pagaban, y hasta publicaron una lista con los candidatos presidenciales argentinos que prefieren, porque serían más “amigables con ellos”. Parece burdo, pero no lo es. No buscan tanto el apoyo explícito a sus intereses, sino problematizar la interna en cada uno de esos temas para debilitar al Gobierno y alimentar una especie de fantasía subliminal que relacione la solución de estas problemáticas con la suya. Es una forma también de equipararse con la colectividad judía, con las patronales rurales o con los candidatos opositores como “víctimas” de un gobierno izquierdo-populista de corte autoritario.

Singer es una de las 400 personas más ricas del planeta. Como lo cortés no quita lo valiente, los respaldos financieros a sectores políticos con los que se identifica, los aprovecha también como lobby para sus negocios. Hay una mezcla de interés político e interés económico. No solamente buscan que les paguen sino que además les interesa un retorno a la Argentina de los ‘90, un país dócil para sus intereses. En gran medida, esa doble faz hace tan difícil negociar con ellos.

Cuando la Casa Blanca respaldó la posición argentina y luego lo hizo el Fondo Monetario, estaba anunciado que este organismo se presentaría como amicus curiae de la Argentina. De repente hubo una contramarcha, la Casa Blanca enfrió su respaldo y lo mismo hizo el FMI. En el medio, el lobby de Singer había logrado que el Congreso citara al secretario de la Reserva Federal, Jacob Lew, quien soportó un durísimo interrogatorio del representante de Florida, el cubano americano Mario Díaz-Balart, un reconocido ultraconservador que considera al gobierno argentino como un enclave izquierdista enemigo. Díaz-Balart acusó a Lew de haber alentado al gobierno mexicano y al FMI para respaldar la posición argentina en contra de los fondos buitre. El lobista o “cabildero” Cornellius Harvey McGillicudy IV, otro ultraderechista del Tea Party, ex representante por Florida, conocido como Connie Mack, forma parte también del elenco estable guerrerista, antilatino y anticubano que integran Diaz-Balart y otros políticos de Miami. Mack fue el encargado de operar contra la delegación plural de legisladores argentinos que viajó a Washington.

En febrero pasado, en la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado norteamericano, los senadores también cubanoamericanos Marc Rubio (republicano) y Bob Menendez (demócrata) provocaron una ríspida discusión cuando se planteó la designación de Noah Mamet como nuevo embajador en Argentina. Denunciaron que el gobierno argentino hostiga a los “medios independientes” y no paga sus deudas internacionales. Insistieron que con Cristina Kirchner no se puede considerar al gobierno argentino como “amigo” de los Estados Unidos. Confrontado, Mamet aseguró que en Buenos Aires promoverá que se resuelva la deuda con el Club de París.

Está comprobado que por lo menos tres senadores, entre ellos Rubio y Menéndez, han recibido grandes aportes monetarios de los fondos buitre a través de intermediarios o directamente de estos fondos. En 2011, el Senado norteamericano rechazó un proyecto presentado por Rubio que proponía cortar los créditos del Banco Mundial a la Argentina hasta que no se resolviera el conflicto con los capitales especulativos. Y Menéndez es investigado por el FBI por haber protegido a dos banqueros ecuatorianos prófugos de la Justicia de su país.

El conflicto con los fondos buitre define campos con una claridad casi esquemática. Singer representa lo peor de la política estadounidense. Moviliza a los mismos sectores que han promovido guerras en todo el mundo y que obstaculizan cualquier salida pacífica, desde el Tea Party hasta los cristianos integristas fanáticos, los mismos esencialistas que acusan de hereje a Darwin y respaldaron a Ronald Reagan y a los Bush. Algunos de ellos, como los grupos de Miami, han sido siempre enemigos de los procesos populares en América latina e históricamente han colaborado con la CIA para derrocar gobiernos democráticos e instalar dictaduras. No es casual que ahora reciban aportes de los fondos especulativos.

Los temas que eligieron para dividir el frente interno no son ingenuos. Son cuestiones que ya han provocado situaciones críticas. La publicación de sus presidenciables preferidos no fue ingenua. Los que se quedan callados se alinean con ellos. Mauricio Macri y Sergio Massa aceptaron en silencio esa calificación. Buscaron que Daniel Scioli hiciera lo mismo para provocar un quiebre con el Gobierno. El gobernador bonaerense fue el único de los tres que se diferenció y condenó las maniobras de los “capitales especulativos”. Si su objetivo es el regreso a la Argentina sobreendeudada, sus aliados internos están a la vista entre los que participaron en los gobiernos de ese período, los medios que los sostuvieron y los economistas y opinadores que todavía hoy los reivindican. Este sector de la política argentina es el aliado natural de los sectores más recalcitrantes y derechistas de la política norteamericana que forman el lobby de los fondos buitre.

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26/07/2014 Posted by | Economía, General, Historia, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , | Deja un comentario

Los “Salieris” locales de Griesa juegan con fuego – Roberto Caballero


Los “Salieris” locales de Griesa juegan con fuego
Nunca aciertan, pero siempre presagian lo peor. El acoso de Bonelli a Kicillof. El juez irritado que dobló la apuesta y la violación al derecho de los bonistas. ¿Qué pasará mañana?

Buitres-carroñeros
Algunos creen haber encontrado en Thomas Griesa al padre colérico que finalmente viene a ponerle límites a las insolencias del kirchnerismo. Es asombroso, pero la figura del juez estadounidense, que se irrita porque debe suspender sus vacaciones ante cada audiencia en la que Argentina defiende su soberanía financiera, adquiere estatura de monumento en vida para los analistas que derraman sus fantasías en los diarios opositores. Todo lo que dice y hace Griesa parece salido de La Biblia. Cuanto peor sea para la Argentina, más acertada y providencial sería su decisión. El anciano magistrado, de 84 años, ocupa en los artículos de Marcelo Bonelli, por ejemplo, el mismo lugar de relevancia que Baltazar Garzón se ganó en la historia de la justicia penal universal. Claro que el andaluz ganó prestigio persiguiendo a dictadores, genocidas y violadores de los Derechos Humanos por todos los rincones del planeta. El neoyorquino próximo a jubilarse no: anda en menesteres menos altruistas. Sería como el negativo con toga de Theodore Kaczynski, el “Unabomber”: a su modo, Griesa también puede hacer estallar el sistema, en su caso, el de reestructuración de deudas soberanas a escala global, usando a la Argentina como víctima propicia. Con países en el mundo cuya relación deuda PBI ronda el 200%, a punto caramelo para la quiebra, ¿cómo se llama eso de exigir, tal como lo hace el magistrado estrella de Bonelli en su fallo y en la interpretación del pari passu decretado por la Cámara de Apelaciones de Nueva York, que los bonos buitres se paguen al 100%, sin quita y sin plazos de gracia, en alineamiento automático con las exigencias de esos mismos especuladores financieros? Jugar con fuego, de mínima.

En realidad, hay otra pregunta más acuciante. ¿Los fondos buitre, marginales dentro del sistema financiero, quieren en verdad su dinero multiplicado? ¿Esto es un problema de avivada y simple usura de tipos audaces? ¿O lo que buscan es quedarse directamente con los países, sus activos y riquezas naturales complicándoles la vida con ayuda de jueces indolentes, cuando no cómplices? Desde su poltrona imperial, Griesa juega el TEG con Paul Singer, desconociendo la última e inestable racionalidad sistémica defendida por el FMI, el gobierno de los Estados Unidos, el de Francia, el de Brasil, el de China, el de Rusia y otros 130 países que se pronunciaron en este pleito a favor de la posición de la República Argentina. “Es plata manchada con sangre”, alertó el premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, a la vez que denunció que nuestro país “es obligado a pagar una deuda inmoral e ilegítima”. Para ser más precisos, aunque queda claro que Pérez Esquivel habla de la avaricia de los cobradores y del origen espurio de las acreencias, hoy por hoy, de no haber éxito en la negociación, a nuestro país se lo está obligando a que incumpla los pagos. Porque si Argentina paga a todos a la vez como quiere Griesa, reabre la deuda al infinito y defaultea. Si no paga, ocurre lo mismo. Y si paga, y Griesa boicotea el cobro de los bonistas como lo hizo el viernes, nuestro país corre igual peligro de default.

El gobierno tiene 30 días para negociar un acuerdo con Pollack que contemple el bolsillo de los “demandantes” buitre de Griesa.
Ante este escenario minado, cabe interrogarse qué tiene el juez en la cabeza que en las audiencias se queja porque toda esta discusión le interrumpe las vacaciones. ¿Quiere que todos los acreedores cobren? ¿Busca que lo hagan sólo los buitres? ¿O en verdad pretende llevarse puesto todo el proceso de reestructuración argentino que es mirado en el mundo como un ejemplo posible de salida al problema de la deuda? Esto último suena dramático. Lo es. Pero es lo que va a ocurrir fácticamente si Griesa no se replantea la situación. Nuestro país depositó en fecha en el Banco de Nueva York los casi 1000 millones de dólares destinados a los bonistas que entraron en los canjes. Jorge Lanata vaticinó: “Mi interpretación judicial estricta es que Griesa va a embargar los fondos” para pagarle a los houldouts. Muchos pensaron lo mismo, no sólo él. Griesa se había negado a reponer el stay. La realidad desmintió a todos, incluido a Lanata: el juez imprevistamente ordenó al banco que se abstenga de pagar a los bonistas su dinero y la devuelva al tesoro argentino. “Cualquier intento de pagarles a los bonistas reestructurados sin pagarles a los demandantes es ilegal”, sentenció Griesa. En su jerga, “demandantes” es igual a “fondos buitre”.

¿Puede el juez castigar al 92,4% de los bonistas en su derecho a cobrar en tiempo y forma para beneficiar al 1% que ganó el juicio en Nueva York? Pareciera que sí. ¿Puede el Banco de Nueva York (BONY) retornar el dinero que es de los bonistas, no de la Argentina y tampoco de los buitres? “Simplemente tienen que devolvérsela”, respondió el juez neoyorquino ante la consulta del abogado del BONY. Igualmente, sus abogados estudiaron el caso durante todo el fin de semana. Mañana se sabrá qué concluyeron. Están entre cumplir con el juez o con sus clientes. Vaya dilema. Lo concreto, hasta ahora, es que el Tesoro Nacional ya dio por pagada su obligación, en las cuentas convenidas de aquella plaza, por lo tanto, Argentina no entró en default real. Y tampoco desacató la orden de Griesa, pese a lo que diga Bonelli: hay una negociación abierta con los holdouts, y con un mediador, Daniel Pollack, designado por el propio juez. Argentina honró su compromiso, como había anunciado. Pagó, pero Griesa obstruyó el cobro legal de los bonistas. Decidió poner en duda el derecho de propiedad de unos para garantizar el de los otros. El juez les está escamoteando la plata de los bonistas restructurados en sus propias narices. Los fondos están hoy, domingo, en una suerte de limbo. La de Griesa es una resolución inédita.

Salvo que, aunque el juez jure y perjure que su intención no es que Argentina entre en default, la jugada sea otra y de una envergadura monumental: que nuestro país pague primero a Singer –”los demandantes”– 1350 millones de dólares, después 15 mil millones al resto de los holdouts y, finalmente, por añadidura, producto del antecedente judicial creado, otros 120 mil millones a los holdin que reclamen idéntico tratamiento. En este escenario, todos ganarían, claro, menos la Argentina, que retrocedería al 2001 en materia de deuda. La exitosa quita de dos tercios que el país obtuvo en los dos canjes que impulsaron Néstor y Cristina Kirchner se esfumaría definitivamente si Griesa se sale con la suya.

En resumidas cuentas: si los bonistas no reclaman mañana al banco su plata disponible en las cuentas previstas, si el banco no defiende el derecho de sus clientes a cobrar (“el pago es una disrupción de la orden”, advirtió el juez en la audiencia del viernes), si las negociaciones se estancan y no llevan a ningún lado, y Griesa impone finalmente su capricho con la excusa del pari passu en beneficio de los “demandantes”, es casi una obviedad que nuestro país enfrenta una estrategia coordinada para sepultar su política soberana de desendeudamiento.

“Es lindo pelearse con los holdouts”, sentenció en cámara un irónico Marcelo Bonelli, mientras elevaba a Griesa a la categoría de prócer y al gobierno que evitó 900 embargos de los buitres lo hundía en el descrédito. “Cristina intenta ubicarse como víctima política de un complot internacional y ocultar la responsabilidad de la Casa Rosada por la sucesión de errores estratégicos, displicencia y ausencia de profesionalismo en la negociación que lleva a la Argentina a una nueva crisis externa”, escribió el viernes 27, en el “Panorama Empresario” de Clarín, bajo el título “El Gobierno juega con fuego en el borde de otro default”. Se trata del mismo Bonelli que en 2001 elogió el “blindaje”, el “megacanje” y el “corralito”, y que pocas horas antes del diciembre negro donde murieron 37 personas por la represión aseguró que estaba “todo bajo control”. Todavía puede verse en Youtube el reportaje en el que Fernando De la Rúa justificó sus medidas económicas porque Bonelli, en tiempo real, desde Clarín y Telenoche, las catalogaba de “sensatas”.

¿Será que Bonelli responde hoy a los mismos intereses que defendió hace 13 años? Convendría entonces ser cautelosos con la verdadera intención oculta de sus profecías. El “megacanje” aumentó de un día para otro la deuda en 50 mil millones de dólares y produjo casi 60 millones en pagos a comisionistas. Algunos fueron bancos, y los bancos suelen ser generosos con ciertos consultores y ciertos periodistas. Es difícil escapar a esas generosidades.

¿Los ataques a Axel Kicillof, que está a la cabeza de la estrategia defensiva de la Argentina en todo este litigio, son gratuitos? Escribió Bonelli, el viernes, mientras los abogados del país litigaban en los tribunales neoyorquinos: “Entre los banqueros se sostiene que la información confidencial sobre los abruptos giros de Kicillof fue utilizada por inversores para hacer suculentas utilidades financieras en estas acaloradas jornadas. Las decisiones generan subas y bajas en los títulos que fueron aprovechados por fondos de inversión con fluidos contactos con el Palacio de Hacienda.” Nadie en el mercado, ni siquiera los banqueros y empresarios que están en la antípoda ideológica del ministro de Economía a quien el diario La Nación recibió el día de su designación reprochándole su condición de marxista y nieto de rabino, llegó tan lejos como Bonelli en la búsqueda alucinada de asociarlo con algún manejo turbio. Además de instalar escenarios de cataclismos permanentes, Bonelli hace rato que está empeñado en meter cizaña entre el ministro y Juan Carlos Fábrega, el presidente del Banco Central, el otro jugador del dispositivo económico general que conduce la presidenta. Pero en su artículo del viernes da un salto en calidad e introduce una serie de presuntos detalles improbables cuya finalidad se descuenta, por repetida: que Elisa Carrió o Patricia Bullrich se presenten en la justicia para iniciar alguna causa mediática que distraiga al ministro de los asuntos trascendentes que lo ocupan. El affaire Boudou coopera bastante (ver recuadro). ¿Acaso el manto de sospecha es parte de una operación para neutralizarlo? ¿Buscarán ponerlo nervioso en esta encrucijada clave para el país? ¿Qué tan lejos puede llegar Clarín en su meticuloso trabajo de demolición de la postura nacional? Si esto surgiera de alguna usina de inteligencia privada que procura aislar a los funcionarios de la expectativa social podría llevar como título “Operación Buquebús, parte dos”. Por traslúcida, es torpe. Sirve, de todos modos, advertir el juego en que anda el adversario. Griesa está en Nueva York, pero los fondos buitre no tienen fronteras. Ni diarios, ni periodistas, ni políticos, ni operadores que resistan su fenomenal capacidad de persuasión.

A propósito de esto, el psicoanalista Jorge Alemán escribió en Página/12, el mismo día que Bonelli, el luminoso párrafo que sigue: “A pesar del escepticismo que este panorama infunde, todavía se puede pensar que el presente es injusto, pero la historia es el lugar donde la verdad retorna. Por ello, aquellos sermoneadores de la ética en medios hegemónicos salpicados de sangre, aquellos expertos en economía cómplices de lo peor, que recuerdan siempre las ‘reformas estructurales inevitables’, aquellos custodios de la ‘racionalidad’ que advierten día tras día sobre el demonio populista, aquellas izquierdas pseudo republicanas, pseudo socialistas de las ‘bellas almas’ reunidas que gustan denunciar el carácter prosaico del mundo, que no piensen que la cosa va a ser tan fácil para ellos, porque son muchos los que han tejido una memoria común, que los recordarán en su traición.”

Es poco lo que puede agregarse a una descripción tan acertada. El gobierno tiene 30 días para negociar un acuerdo con Pollack que contemple el bolsillo de los “demandantes” buitre de Griesa. Quizá sea poco tiempo. Pero analistas serios del mercado financiero estadounidense admiten que Argentina estaba 5 a 0 en el resultado, hasta que el país recogió adhesiones internacionales y ordenó el pago a los holdin en el BONY. En concreto, Griesa lo obstruye, aunque tampoco embargó los fondos e insiste con el papel del negociador. ¿Se puede hablar de un empate sobre la hora? Es prematuro, está por verse. Hay que observar un dato positivo: Griesa no embargó la plata como se suponía, Argentina todavía no defaulteó y los buitres no cobraron. Sobre la hora, casi, con una jugada de alto riesgo –el pago según prospecto–, la Argentina consiguió un tiempo de descuento y, tal vez, hasta penales. No hay que tener miedo a negociar y hay que negociar sin miedo, aconseja Aldo Ferrer. A veces, lo impensado puede suceder.

¿Un procesamiento oportuno?

Ariel Lijo es como un Griesa de cabotaje. Cuanto más complica al vicepresidente, más elogios cosecha en la prensa opositora. El procesamiento de Amado Boudou era esperado. Independientemente de su suerte judicial en el caso Ciccone, vale detenerse en la oportunidad que encontró el juez para dictar la medida. Argentina enfrenta un litigio internacional por la deuda donde no hay buenos. El éxito del gobierno es el éxito del país y lo mismo ocurre con su derrota. En medio de la tormenta, acorralar penalmente al segundo en la sucesión presidencial no parece inocuo.

Lijo es el juez que dejó impune las responsabilidades políticas en los asesinatos de Maxi Kosteki y Darío Santillán. Esos crímenes cerraron un ciclo abierto con el neoliberalismo en la Argentina. La Masacre del Puente Pueyrredón fue el epílogo trágico de políticas neoliberales que llevaron a la desocupación, la pobreza y al hiper-endeudamiento del país, con “blindaje”, “megacanje” y “corralito” incluidos, brutal paisaje social y económico cuyas secuelas intentaron ser reparadas desde el 2003 por el kirchnerismo en el gobierno.

En 2001 ese sistema injusto y excluyente estalló. Son varios los analistas que aseguran que la derrota contra los buitres en Nueva York haría retornar al país a aquel tiempo. No resulta extraño que en la previa de una resolución tan importante, el magistrado que concedió el beneficio del archivo de la causa a los responsables del asesinato de los dos militantes sociales se apure para procesar al vice de un gobierno que objetivamente trató, por todos los medios a su alcance, que el reloj de la historia avance y no retroceda. Cuando se analiza la situación en su debido contexto, no se puede ser otra cosa que suspicaz con la decisión de Lijo. Eso no hace más o menos culpable a Boudou en el caso de la imprenta. Simplemente nos hace a todos menos inocentes.
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30/06/2014 Posted by | Economía, General, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Nuevo bombardeo sobre Plaza de Mayo – Hugo Presman


Nuevo bombardeo sobre Plaza de Mayo

Presman

Por Hugo Presman // Martes 17 de junio de 2014 | 11:31
Hugo Presman es Contador Público egresado de la Universidad de Buenos Aires. Fue profesor de Economía Política en al Facultad de Ciencias Económicas de la misma Universidad. Es Periodista. Sus trabajos son publicados en diversos medios nacionales e internacionales. Co conduce desde hace 11 años el programa radial EL TREN que se emite de lunes a viernes por AM 770 Radio Cooperativa de 19 a 20,00 horas. Sus informes semanales son publicados en distintos medios del país y del exterior. Es autor del trabajo de investigación “ 25 años de ausencia” y participó en los libros “Damián Carlos Álvarez Pasión por el libro”, “Insignificancia y autonomía. Debates a partir de Cornelius Castoriadis” y “Bicentenario de la Revolución de Mayo y de la Emancipación Americana”.

La Suprema Corte de Justicia de los EE.UU decidió por siete votos en contra y una abstención, no considerar la apelación argentina sobre el fallo del juez Griesa (el que a su vez fuera convalidado por la Cámara de Apelaciones). Sin entrar en pánico, el gobierno argentino y el país en su conjunto ha sido puesto en una encrucijada, en un contexto de claro predominio del capitalismo financiero; y dentro del mismo, del sector más rapaz constituido por los fondos buitres. Se suponía que el sistema capitalista conservaba un rasgo de equilibrio y autopreservación, dentro de su irracionalidad manifiesta. El diagnóstico resultó equivocado y la Presidenta ha anunciado que no aceptará la extorsión, aunque abrió la puerta a la negociación. Está claro que después de tener un fallo favorable, los buitres seguirán exigiendo el 100% de los bonos comprados por centavos. La Argentina no puede aceptar condiciones que podrían revertir los canjes de deuda del 2005 y 2010 que contaron con la aprobación del 93% de los tenedores de bonos. Aceptar el fallo en estos términos tendría cierto parecido con el Tratado de Versalles, que le impuso condiciones leoninas a Alemania con las consecuencias conocidas.

LOS FONDOS BUITRES

El libro del periodista Carlos Burgueño “Los buitres”, aclara mucho sobre su funcionamiento. “Técnicamente, y siguiendo estrictos términos, nociones y lógicas capitalistas, los Fondos Buitres son vehículos de inversión dedicados a apostar a los mercados abiertos de capitales (títulos públicos y acciones), principalmente en operaciones de máximo riesgo. Esto es, países al borde del default o medianas y grandes empresas cerca de la situación de quebranto y con la menor cotización de mercado posible. En el primer caso, la intención es esperar que llegue la cesación de pagos para reclamar el total de la deuda incluyendo intereses. El reclamo no se realiza directamente a los gobiernos, que en general, luego del default, inician procesos de reestructuración de deuda, sino en tribunales internacionales del primer mundo donde esa deuda tiene emisión de respaldo y cuyas leyes son aceptadas por los países cuando colocan bonos: EE.UU, Francia, Gran Bretaña, Bélgica, Suiza, etc. En el caso de las compañías en proceso de quiebra, buscando tomar el control de la empresa privada para luego vender sus activos por separado para reconvertirla y revenderla a un precio mayor….. Desde comienzos de la década de 1990 la situación comenzó a cambiar, y los países en desarrollo comenzaron emitir deuda donde los bancos eran agentes de colocación y su cotización libre……. El factor que potenció este cambio fue la severa crisis de deuda de América Latina de fines de 1980, con los largos períodos de reestructuración que vivieron la mayoría de los estados de la región; comenzando por México. Muchas de estas deudas están emitidas directamente por bancos internacionales, que reclamaron una salida radical y estructural a los organismos financieros internacionales, los que a su vez pidieron la intervención efectiva de los gobiernos de EE.UU y la Unión Europea.”

La respuesta que los argentinos conocemos dolorosamente fue el Plan Brady, que significó un reemplazo de los acreedores que dejaron de ser los bancos comerciales a cambio de la emisión de bonos apoyados por el FMI. Junto con ello se cedió la soberanía jurídica que ha llevado que las situaciones litigiosas se diriman en tribunales norteamericanos.

Bien apunta Burgueño: “Obviamente, el Fondo aplicaría sus recetas propias de reformas estructurales, que aseguren la generación de superávits lo suficientemente holgados que les garantice a los países la capacidad de pago de esos bonos…”. Así se intensificaron y potenciaron los planes de ajuste que hemos padecido con intensidad creciente hasta el estallido del 2001.

Pero además, el acceso al Plan Brady implicaba la adhesión a las políticas englobadas en lo que se conoció como el Consenso de Washington.

Con este desarrollo, los Fondos Buitres dejaron de aficionarse a las empresas en convocatorias para dedicarse a los Estados en default. Los primeros casos fueron los de Perú, Ecuador, Rusia, Turquía y Ucrania. En todos, ganaron los buitres e inauguraron un negocio de una rentabilidad de porcentajes que superan el 1000%.

El fondo buitre que acaba de tener el favor de la justicia norteamericana es el NML Elliot. Su dueño Paul Singer, poseedor de un patrimonio de veintitrés mil millones de dólares, le aporta fondos a la ONG “Voces Vitales Argentina” que maneja la diputada del PRO Laura Alonso, declaró en noviembre del 2013: “Podemos aguardar 20 años”.

Está claro de dónde proviene su denominación: son esas aves de rapiña que se alimentan de animales muertos.

Aprovechan una laguna en el derecho internacional que recién ahora se está salvando y que existe para empresas y compañías privadas. Esa que establece que llegado a un porcentaje de aceptación de los acreedores que varía del 66 al 75%, los restantes, aunque se opongan deben aceptar lo decidido por la mayoría.

Una curiosidad sobre el tema puede leerse en el libro “Los Buitres. Historia oculta de la mayor operación financiera contra la Argentina”: “ ….existe una ley en Nueva York , que regula las actividades de Wall Street, que impiden comprar deuda de la Nación o de los Estados o empresas privadas con el único objetivo de hacer juicio. En ese mercado el avance de los fondos buitres sería ilegal. Pero para evitar la aplicación de dicha ley disfrazan su actividad con intentos de negociación, y si no llegan a un acuerdo con los países en problemas accionan judicialmente. En el caso argentino, se esperó a que el país anuncie su proceso de reestructuración de deuda en el 2005 y sólo después de conocer los términos de este llamado iniciaron el juicio ante los tribunales de Thomas Poole Griesa. Según esta interpretación, el tiempo transcurrido entre fines del 2001 y el lanzamiento del canje en 2005, fue el lapso de “negociación”, obviamente fallido. Luego viene el juicio, cumpliendo aquella ley que impide comprar deuda para litigar.”

NUEVO BOMBARDEO SOBRE PLAZA DE MAYO

En un día de ingrato y de tenebroso recuerdo, un nuevo bombardeo sobre Plaza de Mayo se ha consumado desde los aviones del capitalismo de rapiña. Resulta indignante observar a los cipayos intentar infructuosamente contener la alegría adelantándose a los problemas inmensos que deberá afrontar el gobierno. Son los parientes de aquellos que desde Montevideo apoyaban el bloqueo de la armada anglo-francesa en 1838 y 1845. Los mismos o sus continuadores que contrajeron un endeudamiento que convertía la soberanía en un papel mojado, son los que se posicionan como comentaristas y fiscales cuando deberían estar en el banquillo de los acusados.

Los que en su dependencia cultural hacia la metrópoli nos hablan de la separación de poderes en EE.UU, subestiman u ocultan que la Suprema Corte es la última trinchera del sistema y están subordinados al poder económico que es además el que mueve las piezas del tablero político.

Como complemento perfecto de lo expresado, la justicia argentina, más precisamente la Cámara Federal Porteña, ha dejado prescribir en el mes de junio la causa del megacanje que constituye una parte significativa de la deuda reestructurada y ahora reclamada por los buitres, con el beneficio para todos los implicados, entre ellos David Mulford, ex Secretario del Tesoro de EE.UU, que a pesar de haber sido citado en cuatro oportunidades, nunca se presentó a declarar. El funcionario que cobró una comisión de veinte millones de dólares por el megacanje fue condecorado a instancia de Domingo Cavallo con el máximo galardón que otorga nuestro país, la Orden del Libertador San Martín.

Como afirmaba Protágoras, unos siglos antes de Cristo: “La justicia es lo que el hombre rico dice que es”

El capitalismo financiero está convirtiendo al planeta en una Plaza de Mayo bombardeada.

Habrá que afrontar el futuro con el contrapeso de aquellos argentinos más buitres que los buitres financieros. Continuadores directos de aquellos que bombardearon la Plaza de Mayo

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17/06/2014 Posted by | Economía, General, Historia, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario