America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

El kirchnerismo, la discusión que viene – Edgardo Mocca


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La cuestión de los ciclos políticos, la disputa por la sucesión presidencial y la naturaleza de los programas en contraposición en el largo camino a 2015

El kirchnerismo no es una persona, es una visión del país y del mundo, dijo (la versión no es textual sino interpretativa) la presidenta Cristina Kirchner en la segunda parte del reportaje que le concediera a Jorge Rial. Curiosamente, de modo casi simultáneo con la difusión pública de la nota se conocía el parte médico que concluía con la obligatoriedad de un período de reposo de la mandataria: a la propia relativización del lugar político la sucedía una escena política en la que esa centralidad quedaba fuera de toda discusión.

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Sin embargo, se puede pensar los dichos de la Presidenta de otra manera, menos coyuntural y más estratégica. Es, por empezar, muy significativo que Cristina, después de que en la entrevista con Hernán Brienza pusiera entre paréntesis la existencia misma del kirchnerismo como fenómeno relativamente autónomo del kirchnerismo, se refiriera a ese movimiento como una perspectiva común de toda una constelación política en la Argentina. Nada de esto forma parte de una diversión teórica, género tan abundante en nuestra vida política y sus adyacencias. Por el contrario, esta aparente digresión presidencial toca el corazón del conflicto político argentino: la naturaleza del kirchnerismo no se discute en términos de una descripción de la realidad sino de una estrategia, de un “programa” político. Si esto fuera así, ¿a qué otro programa está enfrentando la Presidenta? No es muy difícil encontrar la respuesta. Todo el arco opositor, incluyendo al llamado “peronismo disidente”, ha intentado imponer una interpretación del resultado de las primarias abiertas como un fin de ciclo político: a saber, el ciclo kirchnerista. No se pone, como se ve, el acento en un pronóstico electoral adverso hacia las presidenciales de 2015, sino en el presunto ocaso de una experiencia política. Para la oposición, encabezada ideológicamente como siempre por el staff mediático del monopolio y sus aliados, se trata del fin de uno de los movimientos pendulares del peronismo; así como el menemismo fue el peronismo de los años de oro del neoliberalismo, el kirchnerismo lo habría sido de un giro nacionalista, hijo también de una coyuntura, a la que se la piensa como breve y sin demasiada proyección futura.

Estamos en el terreno de la previsión: los disidentes –Sergio Massa como su principal espada actual- prevén una reubicación del PJ, una nueva política de alianzas y una más lenta o más rápida reconversión en la mirada del país y del mundo. Los opositores del arco panradical sugieren un cuadro futuro prácticamente igual en el que el clivaje sería entre un peronismo derechizado y un radicalismo a la cabeza de un reagrupamiento “socialdemócrata”, algo así como una versión local de la concertación chilena. En ninguna de esas representaciones del futuro político hay algún lugar más o menos importante para el kirchnerismo. No sería justo negar que en las filas del espacio actualmente en el gobierno hay también quienes reducen la experiencia de estos años a un ciclo de predominio peronista, con algún aporte político de menor cuantía; esa definición suele ser funcional a los cálculos que empiezan a hacerse sobre el comportamiento del peronismo en un futuro próximo.

¿Es realmente el kirchnerismo una visión del país y del mundo, como afirmó la presidenta o su lugar histórico se reduce al “gerenciamiento” circunstancial de un peronismo que no se autodefine por proyectos o rumbos sino por un estricto pragmatismo de poder? Los supuestos analistas objetivos que optan por la segunda perspectiva tienen muchos problemas en el momento de recorrer la trayectoria discursiva y de políticas públicas de esta década: ¿por qué puede ser más utilitaria en la Argentina una política que enfrente a la Sociedad Rural, a los accionistas de las AFJP y a un oligopolio del poder de fuego del Grupo Clarín que la conciliación con esas fuerzas? Hay un relato mediático –con mucha penetración en cierto progresismo- que lo atribuye todas las políticas kirchneristas a un enorme simulacro que procura ocultar un designio de poder incompartido y arbitrario, cuando no una pura y simple vocación de enriquecimiento. Pero esta visión de un país detenido y estancado la voluntad de poder de un grupo de autoritarios no es muy aplicable a la Argentina de estos años, poblados de decisiones trascendentes, de grandes conflictos y hasta de densos rencores y revanchismos. Desde el punto de vista del camino recorrido no habría forma de negar una visión política nacional y mundial específica como rasgo central del kirchnerismo.

«El kirchnerismo es una profunda reescritura de la historia del movimiento, porque le aportó el sello de una época diferente, de nuevas demandas, de nuevas disputas»

Claro que no es una visión mágicamente surgida de la nada. Es portadora de potentes raíces históricas, ante todo del nacionalismo popular peronista. Cada una de las medidas trascendentes, cada uno de los conflictos centrales, y hasta cada una de las escenas de crispación clasista de las que hemos vivido en estos años llevan el sello de esa historia. Ahora bien, la herencia peronista no es un extraño don que poseen determinados líderes o funcionarios, sino una obstinada memoria popular poblada de mitos y rituales. Tampoco la historia del peronismo realmente existente es una línea recta de compromiso con determinadas banderas y tradiciones. La reivindicación de una memoria es, en su máximo nivel, estrictamente política. Se construye en una praxis que incluye estructuras, prácticas y liderazgos pero las supera. Ciertamente es muy difícil pensar al kirchnerismo sin el peronismo en cuya historia abreva. Pero no es menos difícil concebir en la segunda década del siglo XX en la Argentina un peronismo sin el kirchnerismo. Porque el kirchnerismo es una profunda reescritura de la historia del movimiento, porque le aportó el sello de una época diferente, de nuevas demandas, de nuevas disputas. Surgió después del derrumbe del sueño neoliberal cuyo principal timonel fue un líder al que difícilmente puedan negársele los pergaminos partidarios y que fue además mayoritario y exitoso durante su mandato. Pero también surgió de la Argentina posdictatorial y construyó un relato alternativo de lo que significó el terrorismo de Estado: un relato que no condescendió con la visión de un demonio que vino a combatir otro demonio y descendió al horror por pura brutalidad sino que puso en cuestión las raíces sociales y estructurales, los poderosos actores económicos que conformaron un proyecto que además de terror trajo desindustrialización, pauperización y escarmiento social.

La frase de Cristina es programática. Traza el horizonte de continuidad política de una visión del país y del mundo que tiene mucho que hacer y decir en un futuro de crisis del paradigma capitalista hoy vigente y de disputa por la continuidad o no de una política que cambió drásticamente el rumbo del país, al tiempo que replanteó su lugar en el mundo. Ese horizonte está lejos de estar garantizado. La no reelección de la Presidenta introduce incertidumbres nuevas en el próximo período, particularmente las que conciernen al futuro del peronismo. De eso, según cree el autor de estas líneas, se discutirá desde hoy hasta la elección de 2015.

REVISTA DEBATE

02/11/2013 Posted by | General, Política Argentina, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , | Deja un comentario

VENITE A OCTUBRE


Lo envió un cura de la isla MACIEL

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Invitación a Octubre

Venite para Octubre, yo te invito.

No te quedes en junio.

Junio fue el dieciséis, y la traición.

Aviones que las flores cambiaron por las bombas,

y un mediodía la Plaza

se llenó de cadáveres, de dolor y de sombras.

El odio estalló en junio.

Venite para Octubre, allí te espero.

No te quedes en julio.

Julio fue la agonía, el “viva el cáncer”,

el dolor infinito de un Pueblo sin consuelo.

Fué Evita que se iba

para hacerse inmortal.

A tu madre ese día vos la viste llorar.

Venite para Octubre, vamos juntos.

No pares en septiembre, seguí andando.

Septiembre es la derrota, el Pueblo perseguido,

la cárcel, los fusilamientos.

Después…

Después: dieciocho años de dura proscripción,

y muchos, muchos cómplices

de toda condición.

Venite para Octubre, vamos todos.

No vuelvas nunca a marzo.

Marzo fue la tragedia,

la destrucción, la Muerte.

Murió la vida en Marzo.

¡Y hasta murió la Muerte !

La reemplazaron, crueles, las desapariciones,

y el “en algo andarían” llenó las redacciones.

Nunca vuelvas a marzo.

Pero Nunca lo olvides.

Venite para Octubre, Octubre es nuestro.

El 8 festejamos que nació Juan Domingo,

el que con su palabra despertó a los de abajo,

el que, junto con Eva, nos enseñó el camino

y a defender unidos dignidad y trabajo.

Venite para Octubre, que el Pueblo

en aquel 17 construyó la Lealtad.

De pronto, caminando o trepado en tranvías,

la ciudad sorprendida lo miraba llegar,

Como dijo el poeta:

“de la Patria , se sublevó el subsuelo”,

desbordando las calles, salió a la luz del día

a exigir la libertad del Coronel del Pueblo.

Venite para Octubre, haceme caso.

Octubre es Nuestro mes, es Nuestro tiempo.

Y si no terminaras de entender mi pregón,

si no te conmovieran Evita y Juan Perón.

Mirá ese joven alto que avanza decidido

¿Reconoces en él a tu hijo querido?

Fue también en Octubre, hace apenas un año,

que lo viste llorar con el puño apretado.

Y lloraba por Néstor, que se marchó a la historia,

con Juan Domingo y Eva a reunirse en la Gloria.

En ese 27, maduró de repente.

Sintió que era ya un hombre,

le cruzó la mirada una sombra doliente.

Y un segundo después, masticando su llanto,

gritó el nombre de Néstor y descubrió que es cierto,

que hay hombres que la vida la atraviesan de frente,

sin bajar la cabeza, sin bajar los ideales.

Y se unió a nuevos hijos, nuevas generaciones

que salen a luchar con fe en sus convicciones.

Ya estás aquí, en Octubre, vivilo plenamente.

Octubre es Nuestro tiempo, tiempo de construcción

No vaciles: la Historia reclama tu presencia

Se que no es necesario ponerle más palabras

Tu hijo viene a tu lado. Ya es otro compañero

que, con Perón y Evita, con Néstor y Cristina,

llega con paso firme a refundar la Historia.

Octubre es todo Nuestro y es Nuestra la Victoria!

La rama tiene sus pájaros fieles porque no ata, ofrece

13/10/2011 Posted by | General, Historia, Reflexiones | , , , , , , | 10 comentarios

“Éramos un país corporativo” – Entrevista a Agustín Rossi


Publicado el 4 de Septiembre de 2011

Por Felip Yapur

El jefe del bloque de Diputados del Frente para la Victoria resalta la transformación que impuso el kirchnerismo en la lógica de la administración de las decisiones políticas, elogia la masiva participación de la juventud y reclama un sinceramiento de las diferencias que imperan en el peronismo. Reivindica la impronta que Néstor Kirchner y Cristina Fernández le dieron al PJ, retomando las banderas del primer peronismo y la defensa de los Derechos Humanos. El tercer piso de la Cámara de Diputados está destinado exclusivamente para el peronismo. Eso es así desde hace mucho tiempo. El despacho del jefe del bloque de Diputados del Frente para la Victoria (FPV) es tan grande que empequeñece al que lo usa. Agustín Rossi lo ocupa desde hace seis años y allí vivió buenos tiempos y también de los malos. La disminución del bloque luego de la Resolución 125 o la pelea por las retenciones fue uno de esos momentos agrios que luego se repitió con la derrota de las legislativas de 2009. Sin embargo, Rossi asegura que el haber atravesado con éxito los dos años en que la oposición controló la Cámara Baja y el resultado de las primarias está relacionado directamente con el cambio de paradigma que significaron las presidencias de Néstor Kirchner y ahora de Cristina Fernández. “Ellos dos pusieron en práctica los mejores valores y las banderas históricas del primer peronismo, que es lo más sentido por todos nosotros. A eso le agregaron la política de Derechos Humanos. Ahí está el peronismo”, afirma.
Para Rossi, el peronismo de estos tiempos es el rechazo al ALCA, los juicios por Memoria, Verdad y Justicia, y las políticas de distribución de la riqueza que se aplican desde 2003. A todo ello le agrega otro ítem que considera vital: la participación de la juventud. Sostiene que el discurso de la participación de los jóvenes es común para todas las fuerzas políticas, pero asegura que es el FPV el único que renueva y forma los nuevos cuadros dirigenciales: “En diciembre tendremos decenas de diputados nacionales, provinciales y concejales que son jóvenes, que forman parte de la generación del Bicentenario.”

–En estos últimos dos años usted tuvo la dura tarea de defender los proyectos del gobierno en minoría. Pero a juzgar por los resultados, para el Grupo A tener la mayoría en la Cámara Baja no le trajo ningún beneficio.
–No fueron buenos estos dos últimos años parlamentarios. Exceptuando la ley de matrimonio igualitario, que atravesó a todos los bloques de manera horizontal. El resto giró alrededor de la lógica oficialismo versus oposición. Por una oposición que se quedó con la fotografía del 3 de diciembre de 2009, fecha en que se reconstituyó la arquitectura de la Cámara y donde fue la única vez que mostraron una mayoría tan contundente de 138 diputados. En esa oportunidad se quedaron con la conducción de las comisiones y la mayoría en ellas, pero después intentaron construir una agenda pensando que esa mayoría la tendrían siempre y quedó demostrado que no. Imponían un temario que nosotros no compartíamos, pero después no lograban imponerla en el recinto cuando no conseguían el quórum o se quedaban sin él en medio de la sesión. Entonces estos dos años terminaron siendo malos por esa lógica. Me parece que si hubiéramos tomado otro camino, como sucede ahora en las últimas sesiones cuando construimos una agenda de consenso, todo habría sido mejor. Pero bueno, supimos que la capacidad de iniciativa estaba limitada por ser la primera minoría, pero también fuimos viendo que teníamos capacidad para frenar todo aquel proyecto que fuera en contra del modelo.
–Insisto, entonces no era suficiente el número. Lo que le faltó a la oposición es lo que sobró al oficialismo: un proyecto político.
–Nosotros lo dijimos, esa mayoría de diciembre de 2009 no estaba expresada en las urnas. Porque se juntaron desde Pino Solanas, pasando por De Narváez, los Rodríguez Saá, Carrió, el radicalismo y hasta el socialismo. Eso fue una mayoría en contra del oficialismo. Incluso, en términos de números de bancas, nosotros seguíamos siendo la primera minoría, pero ellos rompieron la tradición de respetar esa proporción en la distribución de las presidencias de comisiones. Lo único que respetaron es que nos dejaron la presidencia de la Cámara.
–En esa oposición también había peronistas como los legisladores que responden a Duhalde o a los hermanos Rodríguez Saá.
–Era lógico con todo lo que pasó en la Argentina. El kirchnerismo como proyecto político tensionó y exigió definiciones y por eso ya todos saben quién es quién en la política argentina.
–Está bien, pero el peronismo no dejó de disputar su interna en elecciones generales como sucedió desde 2003 a la fecha. ¿No cree que es necesario rediscutir el partido como herramienta electoral y de construcción política?
–Hay que sincerar todo. En 2003 fuimos como partido con tres opciones con Néstor Kirchner, Carlos Menem y Adolfo Rodríguez Saá. Eso continuó hasta ahora. Entonces, esta idea de que formamos parte de lo mismo me parece que ya no va más. Podrá haber un origen similar, pero ya no se puede discutir que es un todo. Lo mismo pasa con Duhalde, que estamos enfrentados desde hace varias elecciones. Entonces, no se puede pensar que esos votos se sumarían tras una interna. El kirchnerismo le dio una impronta al justicialismo que yo reivindico, que nos comunica con los mejores valores y banderas más históricas del primer peronismo y que es lo más sentido por todos nosotros. A eso le agregó todo lo que significa la política de Derechos Humanos y, obviamente, adecuado a la época y a la coyuntura internacional que vive. Pero me parece que ahí está el peronismo. Antes estaba en Néstor y ahora el peronismo está en Cristina. Por eso, no creo que haya nada que nos una a esos otros sectores, sobre todo después de las primarias, porque no entiendo qué podemos tener en común con ese dirigente que habla del “sucio trapo rojo”. ¿Qué nos une con él? Ahora nada. Tal vez en el pasado, cuando la transición, pero ahora no hay nada en común. Hoy, los valores, las ideas, la forma de construcción y las mejores cosas que le ha dado el peronismo a la política, se ven expresadas en estos años de Néstor y Cristina.
–Así como Kirchner le dio una impronta novedosa al peronismo, ¿es posible decir que la presidenta le da su impronta al kirchnerismo con el protagonismo de la juventud?
–Para cualquiera que quiera este espacio político, eso es una muy buena noticia. Todo espacio político que se precie tiene que tener una renovación dirigencial y formación de cuadros. Nosotros lo estamos haciendo. La presidenta le dio una respuesta de jerarquía a un fenómeno de jerarquía. Porque la juventud no participa tanto desde hace tiempo, se reconocen oleadas como fue en los ’70 y en los ’80. Ahora está la generación del Bicentenario, que supo movilizarse, participar activamente en política, y luego de diez años del que se vayan todos, la verdad es que ahora es una muy buena noticia. Ello fortalece las instituciones, oxigena la democracia y le da a la política sentido de futuro, de trascendencia. Entonces está la presidenta abriendo las compuertas para que haya una innumerable cantidad de jóvenes que participan en todo el país, y eso me parece perfecto, porque en diciembre tendremos diputados nacionales, provinciales y concejales jóvenes en todo la Argentina. Eso está muy bien y lo único que deben pensar esos jóvenes es en convocar a todos aquellos que todavía están fuera para construir este modelo de país. Uno vio cómo se han envejecido estructuras políticas en el país por la no inclusión de los jóvenes. Y se puede ver cuando ese aluvión colma los espacios políticos, como nos sucede a nosotros. Además está muy bien que quien ejerce la conducción política sea la que garantice esos niveles de participación. Y nadie tiene que tener miedo de nada.
–La participación de los jóvenes significa un corrimiento en lo cuadros dirigenciales, eso también sucederá en el FPV.
–No me parece mal, además cada vez que apareció la participación juvenil se la intentó estigmatizarla. Y en esto, si bien La Cámpora es una de las tantas organizaciones juveniles que existen, el intento de estigmatizarla tiene como objetivo real frenar la participación juvenil y no tanto a la organización. Hay que tener claro eso y estar contento de que tantos jóvenes participen y, sobre todo, en nuestros espacio.
–¿Usted también es un ejemplo de esa participación de sectores nuevos? Digo, llegó a ser jefe de bloque sin experiencia legislativa.
–(Ríe) Era un momento muy particular. Porque había una conducción colegiada fruto que veníamos del distanciamiento con Duhalde y mi designación no siguió los cánones estipulados que decía que debía ser un legislador con experiencia. Pero no fui el único, no hay que olvidarse que nombramos a Patricia Vaca Narvaja como vicepresidenta de la Cámara.
–Cuando le dicen que el kirchnerismo es un gobierno revolucionario o que revolucionó las estructuras tradicionales, ¿coincide con esa lectura?
–Veamos. Primero cambió el paradigma en el que se construyó la sociedad de los ’90. El de hoy es la antítesis de esos años. En aquellos se buscó terminar con el tema de los Derechos Humanos imponiendo la teoría de los dos demonios. Con toda la política, a través de Néstor, comenzamos a reconstruir el relato, dejando en claro que acá hubo un plan sistemático de secuestro, tortura, muerte, desaparición y robos de bebés. Y además se decidió que sea la justicia que determine las responsabilidades. El kirchnerismo también pone de vuelta en valor la producción, la industrialización y el trabajo. Nosotros creamos nuevamente el mercado interno, el consumo de un modelo que tiene que tener una potencialidad exportadora pero con un mercado interno fortalecido, que no es una condición suficiente, pero sí necesaria como para garantizar distribución del ingreso y movilidad social ascendente. Me parece que el kirchnerismo recupera el rol del Estado que es absolutamente diferente al que se generó en los ’90. Hoy el Estado es central en la vida de los argentinos y tiene una política de inclusión en los sectores etáreos más importantes que son los niños y adultos mayores. Es el Estado que tiene la capacidad y la fortaleza de ponerse en el centro del dispositivo económico cuando la crisis de 2008 y 2009. Ahora bien, lo pueden definir como revolucionario, reformista o transformador, pero lo cierto es que ha sido un gobierno que nos emparentó con las mejores tradiciones del primer peronismo. Ha pasado todo y de manera muy vertiginoso como por ejemplo fue el no al ALCA. Eso fue estratégico.
–Ese cambio paradigmático genera riesgos al tocar intereses de sectores y corporaciones históricamente favorecidos.
–La lógica en la que nos hemos movido todo este tiempo es que somos un espacio político que  preserva para la política las decisiones más importantes en lo que hace al Estado nacional. No comparte esas decisiones con ninguna corporación ni sector en particular. El rol de la política es preservarse ese nivel de decisiones para sí, porque la política, y en este caso el kirch-nerismo, es la que tiene que garantizar el interés general. Entonces, me parece que esto es lo novedoso porque éramos un país claramente corporativo y ahora nosotros le transmitimos que la política ocupa un espacio de centralidad. Seguiremos gobernando de esa manera y siempre vamos a tomar las decisiones en el marco del interés general de la sociedad. Esto es lo que hizo Néstor, lo que está haciendo Cristina y seguirá siendo así. Recuerdo que en los primeros años de Néstor, los directivos de algunas corporaciones nos decían que estaban de acuerdo con las decisiones del gobierno, pero que antes solían ser avisados con anticipación. Eso no es más así. Pero no significa que las corporaciones vayan a desaparecer, lo que pasa es que ahora la ley es pareja para todos.<

Tiempo Argentino

05/09/2011 Posted by | Ciencia y Tecnología, Economía, General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , | Deja un comentario

Fuerza Bruta – Eduardo Aliverti


No hay noticia políticamente más importante que el virtual lanzamiento de Mauricio Macri como candidato presidencial. Habrá quienes crean que sólo se trata de una formalidad, al entenderla como una decisión elemental y tomada hace tiempo, pero, en primer lugar, no es así. Y, en cualquier caso, deja las cosas más blanco sobre negro que nunca en términos de dónde pararse frente a un año electoral decisivo para el corto y mediano plazo de los argentinos. E incluso para el largo.

Como se recordó en estos días, Néstor Kirchner juzgaba obvio e inevitable que, más tarde o más temprano y crecientemente, el escenario político quedara circunscripto a una gran fuerza inclinada hacia la izquierda y a otra volcada para la derecha. A fin de evitar polémicas inútiles: estamos hablando de poderíos, figuras y candidaturas con chances de poder real, y no de estampas testimoniales. Con independencia del modo en que cada quien evalúe al ex presidente, los hechos estarían dándole la razón. El denominado “peronismo federal” ya pasó de la puerta del cementerio a los pies de su tumba, con Duhalde como mascarón de proa simbólico y algunos correveidiles que no terminan de decidirse a nada porque apenas los une, o unía, la bronca y el estupor ante el hecho heterodoxo del kirchnerismo. Elisa Carrió, segunda en los últimos comicios presidenciales y construida por gruesos sectores de clase media urbana como una outsider capaz de contener a sus inconformismos sempiternos, ha pasado a ser, definitivamente, un tema de evaluación psiquiátrica. Hace rato que no merecía ser justipreciada con parámetros de medición convencional, porque nadie se dedica a lo político-dirigencial para destruir todo lo que construye. Carrió hace animación mediática, no actividad política. Acaba de afirmar que la masividad del funeral de Kirchner fue montada por Fuerza Bruta. Se diría que no hay vuelta atrás para quien llega a ser corrido por izquierda por Mirtha Legrand, aunque podría argüirse que en la Argentina jamás se sabe. Hay más luego una incógnita, ya pulverizada esa otra construcción, periodístico-campestre, que es el Gardiner mendocino; y descartadas, se supondría, las probabilidades de otro cuyano, Ernesto Sanz, del que más o menos nadie tiene idea de quién es. ¿Hay todavía un voto radical histórico, gorila, maestro-ciruela, en condiciones de hacer entrar en las grandes ligas al hijo de Alfonsín y a alguna porción de ese Partido Socialista al que da pavura confiarle algo más que una intendencia? ¿Hay vuelta, objetivamente, de la imagen de no saber terminar un mandato, del fantasma del helicóptero, de haberse sufrido que sus carencias de liderazgo les impiden gobernar con el peronismo en contra, de no controlar sindicatos, de no conocerse qué diablos es en verdad la alternativa que ofrecen? Finalmente, para volver o seguir andando por postulaciones testimoniales, el neo-Carrió que es Pino Solanas (no por la expresividad ideológica, aclaremos, sino como representatividad quijotesca) resolvió ir por la testificación presidencial inviable y no por la probabilidad certera de gobernar la Capital. Pino no quiere gestionar. Quiere relatar. De modo que resignó el enchastre con lo probable a favor de la comodidad de lo imposible.

Por todos esos agujeros que dejan las opciones al kirchnerismo, Macri comunica que va él. Lanzó una secuencia de oraciones a la que no se prestó mayor atención, ni siquiera por parte de sus más conspicuos detractores. Dijo que va por todo. Dijo que Buenos Aires ya no le interesa porque si gana Cristina no aguantará otros cuatro años de no poder hacer nada, a repugnante contramano de aquello que afirmaba en su campaña: a la Capital le sobra la plata, decía en 2007, y no tiene por qué depender de nadie. Dijo que si le va bien, será presidente. Y que de lo contrario tendrá más tiempo para estar con Juliana, en la definición más pornográfica que el firmante recuerde acerca de cómo se interpreta la vocación política: ya fui presidente de Boca y ya goberné nada menos que a los porteños, así que sólo me queda la Presidencia de la Nación y de lo contrario me dedico a mi mujer y a los negocios que me deja mi papá. Toda una auténtica disposición al entendimiento de la política como servicio público. Que se arreglen entre Rodríguez Larreta y Michetti: si pierden es problema de ellos y no del desastre que fue mi gestión. La derecha peronista no tendrá otra variante que seguirme. Y eso trae tanto (eventual) respaldo de aparato como interrogantes porque, ay, ¿la hibridez de los radicales llegará hasta el punto de votar a un tipo que tiene detrás el apoyo de Duhalde & Cía? No importa. Si les gusta bien y si no, también, porque no tendrán otra en esa segunda vuelta que hoy es una quimera. Macri va por todo y está perfecto. Olfatea que, aun cuando el viento de cola de la macroeconomía le da al kirchnerismo y a la popularidad de Cristina una ventaja enorme, hay una porción de esta sociedad, muy significativa, que no quiere lola con experimentos de aroma zurdo. ¿Cuántos son los argentinos que a pesar de estar mejor que casi nunca, o precisamente por eso, quieren sacarse de encima la incomodidad de enfrentamientos con el Imperio, y a Madres y Abuelas en el balcón de la Rosada, y a los piquetes y a Moyano, y a que el Estado se meta en mi vida como si alguna vez hubiera habido más Estado que cuando la rata lo puso a disposición de sus agentes? ¿Cuántos serán esos argentinos que compran el país que les venden Clarín y sus acólitos? ¿Cuántos son los que creen que está amenazada la libertad de prensa, y que Guillermo Moreno es más perjudicial para su vida cotidiana que los grupos monopólicos? ¿Cuántos los que compran que estamos aislados del mundo? ¿Cuántos los pobres y la clase media a los que les parece que no es cuestión de cómo les va sino de cómo les dicen que les tiene que ir? ¿Y cuántos son los que, malhumorados o indignados por “la inseguridad”, serán capaces de ir atrás de un discurso represivo asquerosamente demagógico, cuya inutilidad completa se reveló una y mil veces? La cuenta que saca Macri es que todavía son muchos. Ha deducido, por pulsión de clase, o porque registra que cuanto mejor se está más miedo puede tenerse a perder alguna quintita, o porque tendrá a sus órdenes a la maquinaria mediática, que es todo o nada. La Presidencia o Juliana. Le llevó su tiempo, y por eso no es cierto que la decisión caía por su propio peso. Apuesta a que, a pesar de lo que se avanzó, ese componente reaccionario de la sociedad argentina es lo suficientemente grande como para ponerle una ficha, aunque pueda quedarse sin el pan y sin la torta.

Que el peronismo antikirchnerista no le garantice ni por asomo la presencia nacional de que carece; que si alcanza la segunda vuelta es dudosísimo su arrastre de voto radical; que no sólo carezca de equipo sino de partido o fuerza militante, directamente, son aspectos que Macri habrá tenido en cuenta, pero sin mayor quite de sueño. Después de todo, él no se metió en política para construir cosa alguna que no fuera un ámbito de negocios institucional, con el apoyo de las grandes facciones de poder económico y el favor de votos que pudiera brindarle la sucesiva defección de los partidos tradicionales. Hoy, ese proyecto tiene la traba de un oponente que suscita ora entusiasmo, ora apoyo por descarte ante la impresentabilidad del resto. Pero confía, o eso sugiere, en que si encarna al original más puro de la derecha, contra fotocopias, insulsos e indecisos, puede haber un espacio importante, y hasta ganador, desde el segmento de la Argentina tilinga, facha, individualista.

¿Tendrá razón Macri? Según la actualidad, no parece. Según la experiencia histórica, siempre hay un huevo de la serpiente dando vueltas. Esa es la auténtica fuerza bruta.

Página 12

07/02/2011 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Argentina: El Plan Colombia desembarca en la Argentina


El Colorado De Narváez viaja en taxi derechito a chocarse contra la pared.

Julio Piumato* | 19-2-2010

La derecha insiste en abortar el proceso nacional y popular que atraviesa la Argentina, en sintonía con lo que ocurre en varios países de América latina. Uno de sus intentos pasa por desarticular la capacidad organizativa y política del partido de raigambre popular más importante del país, el peronismo, estafando su matriz ideológica con un candidato empresarial, contrario a los trabajadores. El Colorado viaja en taxi derechito a chocarse contra la pared.

DE NARVAEZ, EL PERONISMO NEOLIBERAL
DE NARVÁEZ Y EL PERONISMO

En Latinoamérica, así se conoce al proyecto imperial de dominación continental que, so pretexto de combatir el narcotráfico que desangra a Colombia, comprende amplia presencia militar norteamericana, hechos de desestabilizació n política en toda la región, y múltiple ayuda, desde bélica hasta económica, al gobierno paramilitar de Alvaro Uribe por parte de los Estados Unidos. Sus resultados devastadores, sin embargo, sólo se cuentan entre las fuerzas de insurgencia política y victimizan aún más a la castigada población civil, con miles de dirigentes sindicales asesinados. Mientras el Plan Colombia se profundiza, el narcoterrorismo sigue financiando campañas políticas.
En la Argentina, el Plan Colombia es mucho más modesto. De entrecasa, digamos. Una parodia de aquél, aunque en el fondo ambos persigan el mismo objetivo político: acabar de una vez y para siempre con el proceso de integración regional, que ensaya respuestas concretas a la marginación que el neoliberalismo dejó sembrada como peste en estas tierras.
Su protagonista: Francisco de Narváez Steuer, un ridículo empresario polirrubro, de pelo colorado y enigmático tatoo en la yugular, torpe como un adoquín para las definiciones políticas y –atenti- vinculado a un sonado caso de tráfico de efedrina, un reactivo químico esencial para la producción de drogas sintéticas, además de la cocaína.
Sólo a un niño bien experto en derrochar su fortuna familiar, y que por última osadía se le ocurre actuar en política, se le puede escapar el furcio de defender abiertamente el golpe de Estado en Honduras, tan sólo 24 horas después de haber ganado una elección (aunque por escasísimo margen). Ningún político de raza pisa el palito, y menos si es mientras disfruta las mieles del favor mediático, ambiente, el de los medios, que De Narváez debiera conocer hasta el detalle, debido a su ilegal participación en el capital accionario del multimedios América. Esa posesión lucrativa se encuentra expresamente prohibida para Diputados de la Nación, normativa que, sin embargo, El Colorado viola de modo alevoso.

Lo cierto es que aún contando con la opinión positiva de la mayoría de los opinadores masivos, entre ellos quienes lo entrevistaban aquella noche en el canal TN, propiedad del Grupo Clarín, el empresario devenido en político estrella de la oposición se dejó arrinconar por los conductores, y debió ceder una confesión políticamente incorrecta: su declaración de amor por el empresario que había derrocado ilegalmente a Manuel Zelaya, su colega Roberto Michetelli. Un típico error de principiante, incompatible para alguien que aspira a capitanear el peronismo.
Es que, aunque resulte difícil creerlo, De Narváez, argentino por opción pero colombiano de nacimiento, ha mostrado en las últimas semanas el deseo abierto de competir por la conducción del Partido Justicialista, para lanzarse, luego, a la carrera presidencial. Seguramente se sienta entusiasmado con el triunfo electoral del candidato derechista en Chile, el acaudalado Sebastián Piñera, cuyo apego por el ridículo público lo asemeja, además de por la cantidad de bienes, a Mauricio Macri, el ex socio del colombiano.
El Colorado ha tenido el tupé de desafiar a Néstor Kirchner, y no contento con la nueva osadía, se ha declarado peronista. Caramba. El despedidor de trabajadores cuando controlaba Casa Tía, se proclama, ahora, “peronista”. Mire usted. Hasta se anima a darle consejos a Hugo Moyano sobre sindicalismo y representació n gremial. Quien alguna vez se jactó de haber echado a empleados que tenían 25 años de experiencia, liberándose de “todos, los buenos y los malos; desde los cajeros hasta las secretarias de los gerentes, personas que en el pasado habían dirigido la compañía”, declara ahora sentirse preocupado por el trabajo informal. Peor: le reclama al jefe cegetista “modernizar” la representació n sindical, justamente a quien ha logrado hitos para sus afiliados, como contar los trabajadores con el mas moderno sanatorio de America latina que contribuye a la mejor cobertura en salud, el más lujoso servicio hotelero en todo el país, mejores condiciones de trabajo y los sueldos más altos de entre toda la estructura salarial argentina. Salvo que “modernizar” signifique “flexibilizar” es decir permitir que se arrasen con el trabajo y los demás derechos de los trabajadores.
Lo de Francisco de Narváez parece ser un nuevo intento del establishment económico por volver a usufructuar la estructura política y territorial del peronismo, clave para la representació n popular y la construcción de poder real entre las bases sociales, tal como lo hicieran Carlos Menem y Eduardo Duhalde en la década del 90 y hasta 2003.

Sin el peronismo a su favor, saben, la derecha no podrá detener la profundizació n del modelo de país que se inició con el gobierno de Néstor Kirchner. Ensaya, entonces, reflotar la experiencia neoliberal dentro del Justicialismo, como en las viejas épocas de oro de la UCD, cuando sus dirigentes cantaban sonrojados la Marcha Peronista, a cambio de implantar con la simbología nacional y popular el plan neoliberal, de devastación social, material y cultural más extraordinario que se tenga registro en la historia argentina, urdiendo al mismo tiempo el desfalco ideológico más brutal del que se tenga memoria, imposible de ser consumado sin el genocidio sufrido en el país durante la dictadura, que desarticuló las organizaciones sociales, sindicales y políticas más comprometidas con la defensa de los intereses populares.
No obstante, la rotunda respuesta del líder de la CGT, Hugo Moyano, indiscutiblemente el gremialista de mayor consenso entre las bases obreras, hace peligrar la intentona. El camionero expresó que el “peronismo es de los laburantes” y se opone al “peronismo coqueto o paquete con que estos señores pretenden apoderarse”. También, prometió “movilizar a todos los trabajadores que sean necesarios” para oponerse al empresario en caso de que decida presentarse a elecciones dentro de la interna partidaria y recordó que en el pasado “muchos sectores políticos nos arrebataron” el PJ, advirtiendo que quienes lo intentan ahora sólo se interesan por la estructura “para llegar al poder, y después hacen todo lo contrario a lo que dicen que se debería hacer desde el peronismo”.
A la oposición política de la mayoría de los miembros activos del peronismo a una eventual candidatura a un cargo Ejecutivo de De Narváez, ya sea en la gobernación bonaerense, o en la Casa Rosada, se le suma un impedimento legal: la mismísima Constitución Nacional, que en sus articulados exige que el Presidente y el Vicepresidente de la Nación hayan nacido en el territorio argentino, o, en el caso de haber nacido en el exterior, sean hijos de ciudadanos nativos, condición que no reúne el empresario, vástago natural de un colombiano y una checoslovaca.

Esa inhibición constitucional, sin embargo, puede ser revisada por la Justicia. Llegado el caso, el Máximo Tribunal del país puede declarar la inconstitucionalida d de la mismísima Constitución, y darle permiso a De Narváez de sacarse el gusto y probarse cómo le queda la banda presidencial cruzada sobre sus elegantes trajes de “alta gama”, como se dice ahora.
¿Le dará la Corte Suprema ese beneficio? ¿Observará lo que la ley máxima de la Nación reglamenta, o se rendirá ante los favores de la gruesa billetera del colombiano? Todo es posible en la Argentina del Partido de la Justicia, menos una cuestión: volver atrás en la Historia. Y, recuperación salarial mediante, la versión neoliberal del peronismo parece estar condenada a no volver a repetirse.

*Miembro de la Comisión Política de la Corriente Nacional del sindicalismo Peronista
Corriente Nacional Sindical Peronista

www.kaosenlared.net/noticia/argentina-plan-colombia-desembarca-argentina

23/02/2010 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , | Deja un comentario

Carta de un obrero a su hijo


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20/06/2009 Posted by | Politica Latinoamerica, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , | Deja un comentario