America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

¨Europa no aprendió la lección de Argentina¨


“Con la guía del FMI, los resultados fueron desastrosos”

El Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz reivindica el camino elegido por Argentina tras la caída de la convertibilidad y el default, “aun contra lo que mucha gente considera buenas prácticas económicas”.

Por Tomás Lukin y Javier Lewkowicz

Joseph Stiglitz es un militante en contra de las recetas de ajuste fiscal, que proponen una “devaluación interna”, vía baja de salarios y del sometimiento de los deudores hacia los acreedores. Años atrás, la Argentina padeció esos males como ningún otro país, situación que pudo dejar atrás a partir de la aplicación de un conjunto de políticas económicas de signo opuesto, como la recomposición de la competitividad a partir de una fuerte devaluación, compensada con expansión del gasto público y política de ingresos al estilo keynesiano, y una fuerte reestructuración de la deuda externa que repartió los costos del default. Por eso Stiglitz se volvió un defensor del modelo argentino. “En los ’90, fue el FMI el que guió a la Argentina a aplicar las políticas de austeridad, con resultados desastrosos. En la Zona Euro no aprendieron la lección. Ahora de nuevo, Europa debería prestar atención al crecimiento argentino, que muestra que hay vida después del default”, explicó en un reportaje exclusivo a Página/12.
A primera hora de la mañana y justo antes de partir hacia Chile, el Premio Nobel 2001, mientras saboreaba un abundante desayuno americano al aire libre con pan, huevos poché, tocino y frutas, abordó en profundidad la crisis del euro, las salidas posibles para las economías más débiles, la incapacidad de los gobiernos de Alemania y Francia y las nuevas administraciones de corte “tecnócrata” que surgieron en Italia y Grecia. Stiglitz recordó el reportaje que en agosto este diario le realizó en la ciudad alemana de Lindau, donde se desarrolló la conferencia mundial de Premios Nobel de Economía. Admitió que, en relación con aquella charla, su percepción respecto de la crisis europea se volvió más negativa. “Europa y el euro van camino al suicidio”, sintetizó. Recomendó que Grecia abandonara la moneda común.
También subrayó la relativa relevancia del contexto internacional favorable para explicar el desempeño económico argentino, se refirió a la inflación y al giro de utilidades de las multinacionales. Esta semana Stiglitz se reunió con la presidenta, Cristina Fernández. “Tanto Néstor, cuando tuve la oportunidad de conocerlo, como Cristina me parecieron dos personas muy interesantes. Aunque ella es más pasional”, contó.
–Usted menciona que “Argentina esta vez lo está haciendo mejor”. ¿Qué explicación le encuentra al buen desempeño de la economía nacional y de otros países emergentes?
–En la Argentina, el fin del régimen de la convertibilidad y el default generaron un alto costo y un intenso período de caída. Luego la economía comenzó a crecer muy rápido, incluso en ausencia de lo que mucha gente considera las “mejores” prácticas económicas. Creo que Argentina, Brasil y China desplegaron muy buenas políticas macroeconómicas, al aplicar estímulos keynesianos bien diseñados, para apuntalar la economía, diversificarla y mejorar la situación en el mercado de trabajo. A la vez, las regulaciones bancarias en muchos países en desarrollo son de mejor calidad que las de Estados Unidos y Europa. En algunos casos, eso se debió a que los países ya habían atravesado grandes crisis.
–¿Qué papel juega el contexto internacional favorable?
–Ustedes se beneficiaron del continuo crecimiento económico de China. En ese sentido, se puede decir que tuvieron suerte.
–Se refiere al llamado “viento de cola”.
–Sí, pero para explicar el resultado final sin duda se necesita más que eso. Argentina mantuvo el flujo de crédito, devaluó su moneda e impulsó la inversión en salud y educación. También fue importante que Brasil creciera. Un factor fundamental, por supuesto, fue la reestructuración de la deuda, que de hecho puede servir como guía en otros procesos similares que requieren ser abordados ahora en Europa. Las políticas aplicadas, en conjunto, le permitieron comenzar a mejorar la elevada desigualdad de ingresos.
–El superávit en cuenta corriente se reduce a medida que la economía crece. Un factor que genera una importante merma de divisas es la remisión de utilidades y dividendos de las empresas multinacionales. ¿Qué podría hacer Argentina para afrontar esa tensión?
–Los beneficios de algunas empresas se deben a rentas tipo monopólicas, a raíz de la falta de competencia. Para atacar eso, lo que se hace es introducir competencia, de forma que la magnitud de esas rentas baje. Abrir los mercados puede generar fuertes retornos sociales. Probablemente algunos de los problemas se solucionarían con más competencia. Depende mucho del sector.
–¿En qué medida los tratados bilaterales de inversión que firmó Argentina reducen el margen de acción para regular a las multinacionales?
–Muchas acciones que se pueden tomar en términos de regulación pueden terminar en demandas, argumentando que se introdujeron cambios en los términos del contrato. Hay que tratar de salir de esos acuerdos y además pelear en las cortes. La política económica no debe ser dictada por esos convenios.
La crisis europea
–¿Por qué la crisis se instaló en Europa y no se visualiza una salida?
–Creo que el problema fundamental es que la concepción general de la Unión Europea fue errada. El tratado de Maastricht estableció que los países mantuvieran déficit bajos y reducida proporción de deuda en relación con el PBI. Los líderes de la UE pensaban que eso sería suficiente para hacer funcionar el euro. Sin embargo, España e Irlanda tenían superávit antes de la crisis y una buena proporción de deuda en relación con el PBI, y aun así están en problemas. Uno podría pensar que, en función de los acontecimientos, la UE se ha dado cuenta de que esas reglas no eran suficientes, pero no han aprendido.
–¿A qué se refiere?
–Ahora proponen lo que llaman una “unión fiscal”, que en realidad es sólo la imposición de mayor austeridad. Reclamar austeridad ahora es una forma de asegurarse que las economías colapsen. Creo que el esquema que Alemania está imponiendo al resto de Europa va a conducir a la misma experiencia que Argentina tuvo con el FMI, con austeridad, PBI cayendo, magros ingresos fiscales y, por eso, la supuesta necesidad de reducir más el déficit. Eso genera una caída en espiral, que conduce a más desempleo, pobreza y profundiza las desigualdades. El déficit fiscal no fue el origen de la crisis, sino que fue la crisis la que generó el déficit fiscal.
–¿Qué rol juega el Banco Central Europeo?
–El BCE hace las cosas todavía más complicadas, porque tiene el mandato de enfocarse sólo en la inflación, cuando en cambio el crecimiento, el desempleo y la estabilidad financiera importan mucho ahora. Además, el BCE no es democrático. Puede decidir políticas que no están en línea con lo que los ciudadanos quieren. Básicamente representa los intereses de los bancos, no regula el sistema financiero en forma adecuada y hay una actitud de estímulo a los CDS (Credit Default Swaps), que son instrumentos muy dañinos. Esto también es muestra de que los bancos centrales no son independientes, sino que son políticos.
–¿Cómo explica que Alemania y Francia estén empujando a los europeos hacia ese abismo?
–Creo que ellos quieren hacer las cosas bien, pero tienen ideas económicas erradas.
–¿Están errados o en realidad representan intereses de determinados sectores?
–Creo que ambas cosas. Por ejemplo, es claro que están poniendo los intereses de los bancos por encima de la gente. Eso es claro para el caso del BCE, pero no creo que lo sea para Nicolas Sarkozy o Angela Merkel –presidente de Francia y canciller de Alemania, respectivamente–. Creo que ellos están convencidos. Pueden estar protegiendo a los bancos, pero lo hacen porque creen que, si los bancos caen, la economía caerá. Por eso digo que tienen una mirada errada, aunque no creo que estén poniendo los intereses de los griegos o los españoles en el tope de la agenda. Eso es otro problema, la falta de solidaridad. Ellos dicen que no son una “unión de transferencias de dinero”. De hecho, lo son, pero la transferencia de dinero va desde Grecia a Alemania.
–¿La unión monetaria es un problema en sí mismo?
–Sí, es un problema. No hay suficiente similitud entre los países para que funcione. Con la unión monetaria ellos se quedaron sin un mecanismo de ajuste, como es la modificación de los tipos de cambio. Es como haber impuesto un patrón oro en esa parte del mundo. Si tuvieran un banco central con un mandato más amplio que contemple, además de la inflación, el crecimiento y el desempleo, y además con una cooperación fiscal real y asistencia a través de las fronteras, entonces sería concebible que funcione la unión monetaria, aunque aun así sería difícil. En el actual esquema, puede funcionar, pero con un enorme sufrimiento de mucha gente.
–¿Qué análisis hace de la aparición de gobiernos tecnocráticos como el de Mario Monti en Italia o el de Lucas Papademus en Grecia?
–El principal problema es haber creado un marco económico a partir del cual la democracia quedó su-bordinada a los mercados financieros. Es algo que Merkel sabe muy bien. La gente vota, pero se siente chantajeada. Se debería reformular el marco económico, para que las consecuencias de no seguir a los mercados no sean tan severas.
–En agosto usted dijo que el euro no tenía que desaparecer. ¿Cuál es su postura ahora?
–En aquel momento era más optimista. Pensaba que los líderes se iban a dar cuenta de que el costo de disolver el euro era muy alto. Pero desde ese momento, la confrontación con el mercado empeoró y la incapacidad de los gobiernos europeos se volvió evidente. En lugar de aprender de sus errores, los están repitiendo. Creo que realmente quieren sobrevivir, pero demostraron falta de entendimiento de economía básica, lo que me hace tener más dudas.
–¿Es posible tener un euro a dos velocidades, como algunos economistas proponen?
–Un euro a dos velocidades es una de las formas de ruptura del euro. Eso puede ser posible, la solución puede ser la creación de dos monedas con más solidaridad entre ellas. La moneda única contribuyó al problema. No era inevitable el estallido, pero pasó. Cuando se reconoce que los mercados tienen cuotas de irracionalidad, quizá se prefiera mantener más autonomía monetaria.
–Usted dice que la restructuración de deuda es buena para las finanzas públicas europeas y pone el ejemplo de Argentina. Pero nuestro país también devaluó. ¿Cree que Grecia necesita adoptar esa medida?
–Esa es la pregunta fundamental. Grecia va a tener que reestructurar su deuda, algo que todos aceptan ahora, a diferencia de hace un año. Si se hubieran hecho las cosas bien hace dos años, la reestructuración se podría haber evitado. En cambio, impusieron austeridad. Ahora la pregunta es, dada la reestructuración, ¿será suficiente para recomponer el crecimiento económico? Creo que para Grecia hoy la respuesta es no. A menos que tengan algún tipo de ayuda externa, incluso después de la reestructuración estarán bajo un régimen de austeridad. Por eso el PIB va a caer más. No tienen competitividad y hay dos maneras de lograrla. Una es a través de una devaluación interna, pero si los salarios caen, reducen todavía más la demanda y vuelven más débil la economía. En cambio, si Grecia sale del euro y devalúa, la transición será difícil y compleja, pero una vez que el proceso haya acabado, el hecho de que Grecia limite con la Unión Europea será un impulso a la recuperación.Nuevos bancos se instalarían y habría más comercio.
(Fuente:http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-183012-2011-12-09.html).
— con Patri Torres.

14/08/2012 Posted by | Economía, General, Historia, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones | , , , , , , , , , | Deja un comentario

UN PAIS MÁS JUSTO EN UN MUNDO MÁS INJUSTO – Roberto Navarro


UN PAIS MÁS JUSTO EN UN MUNDO MÁS INJUSTO
Por Roberto Navarro

La Argentina mejoró en los últimos diez años la distribución de la riqueza, a contramano de lo que sucede en países del mundo desarrollado.

La Argentina es el país que logró la mayor mejora en la distribución del ingreso en la última década. En los últimos diez años, Estados Unidos, la Unión Europea y Japón empeoraron sus indicadores de justicia social. Latinoamérica fue la región que consiguió los mejores resultados en distribución de ingresos, liderada por la Argentina.
Debate tuvo acceso a un informe del Banco Mundial que será difundido la última semana de agosto. El relevamiento utiliza el Coeficiente Gini para medir la evolución de los ingresos. El Gini se mueve en una banda que va de cero a uno. Cuando este indicador se acerca a cero, el país es más igualitario (por ejemplo, Dinamarca tiene un Gini de 0,24). Cuando se acerca a uno, es más desigual, como Namibia, que tiene un Gini de 0,71.
En 2002, la Argentina llegó a su pico de desigualdad histórica, con un Gini de 0,55; en la actualidad, el Gini nacional llegó a 0,37. Aunque hay varios países con mejor Gini, la Argentina fue el que más lo mejoró en los últimos diez años y se va acercando al pelotón de los países más justos del mundo. El trabajo del Banco Mundial se basa en el informe de desarrollo humano realizado por la ONU, con datos de diciembre de 2011. Según el mismo, Estados Unidos subió su Gini a 0,43; Japón, a 0,41, y la Unión Europea, a 0,39. Estas tres potencias se convirtieron en sociedades más injustas que la Argentina.
“El 72 por ciento de la reducción de la desigualdad en la Argentina está explicada con lo que ocurre en los ingresos laborales de las familias. En especial, el crecimiento del empleo registrado y su remuneración explican el 45 por ciento de esa caída, mientras que más del 25 por ciento se origina en la reducción de los empleos precarios, dado que muchos de los trabajadores precarios se han insertado como trabajadores formales. Dentro de los independientes la concentración ha tendido a disminuir sostenidamente”, señala el informe del Banco Mundial.

Justa distribución
Según un relevamiento de Desarrollo Humano de la ONU, “los países que sostienen una justa distribución de la riqueza durante un tiempo prolongado logran un crecimiento sólido, en base a su mercado interno, disminuyendo su vulnerabilidad a las crisis internacionales”. También señala que “logran bajar sus niveles de pobreza, conflictividad social e inseguridad”. En 1974, el Coeficiente Gini nacional era de 0,30. Era la época en la que el país se distinguía por su gran clase media. A finales de la última dictadura militar, en 1983, el Gini ya había subido a 0,40. Durante el gobierno de Raúl Alfonsín, la desigualdad siguió creciendo: en 1989, el Gini llegó a 0,46. En 1999, luego de diez años de gestión menemista, el Gini llegó a 0,50. A fines de 2002, alcanzó el récord histórico: 0,55.
El informe del primer trimestre del año en curso de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) señala que “la Argentina mejoró sus indicadores de igualdad durante los últimos diez años, incluso durante la crisis internacional 2008-2009”. Y agrega: “Al igual que la mayoría de los países latinoamericanos, la Argentina bajó sensiblemente su de-sempleo. Pero, además, mantuvo una política de ingresos, vía aumento del Salario Mínimo Vital y Móvil y negociaciones paritarias anuales, que mejoró aún más sus indicadores de igualdad”.
En el informe de ingresos anual 2011 del Conicet, la investigadora Lucía Trujillo señala que “la mayor parte de la mejora en la igualdad se debió al crecimiento del empleo; la fuerte caída del Gini en los últimos tres años es resultado de la Asignación Universal por Hijo y el fuerte aumento en la cobertura previsional”. Además, según la Cepal, Brasil sigue siendo el país más desigual de la región: en 2002, tenía un Gini de 0,57 y, luego de diez años, lo disminuyó sólo a 0,54. Un caso similar vive Chile, que apenas bajó de 0,54 a 0,52. Estas dos economías, las más desiguales, son las que suelen poner como ejemplo los economistas Alfonso Prat Gay, Martín Redrado y Carlos Melconian. También son citadas como referencia por Mauricio Macri y Eduardo Duhalde.

Mensaje claro
En sus últimos discursos, la presidenta Cristina Fernández insistió en su deseo de seguir mejorando los términos de igualdad social. En una reciente conferencia, el Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz explicó el beneficio económico de la igualdad. “Por el método del absurdo, podemos concluir que en una sociedad con Coeficiente Gini igual a cero, en una población de 100 millones de habitantes que consume medio kilo de carne por día, se venden 50 millones de kilos de carne diarios; en una sociedad con Gini igual a uno, la persona que concentra toda la riqueza, por más glotona que sea, no podrá sostener ese consumo. Así, una sociedad más igualitaria, tendrá un mercado interno potente, que sostendrá el crecimiento económico”.
La actual debacle de la Unión Europea es un ejemplo de los males que acarrea la concentración del ingreso. En 1999, el Gini de la UE era de 0,29, mientras que en la actualidad es de 0,39. Un reciente informe del Banco Mundial señala que “la concentración del ingreso redujo el consumo de millones de europeos que, al gastar menos tributan menos impuestos, y a la vez esa caída de la demanda, retrae la producción, que también disminuye sus tributos. Así, la caída del consumo, fruto de la concentración del ingreso, derivó en una menor recaudación y así en un déficit fiscal crónico”.
La desaceleración de la economía de los últimos meses, fruto de la crisis internacional y de algunas medidas defensivas implementadas por el Ejecutivo, está siendo aprovechada por políticos y medios opositores para relativizar todo el andamiaje de logros de la administración kirchnerista; entre ellos, el sentido progresista de la gestión. El informe del Banco Mundial reivindica el progresismo K, fundamentalmente, porque la mayor igualdad se dio en un momento histórico en que la mayor parte del mundo tomó el camino contrario.

DEBATE

16/07/2012 Posted by | Economía, Justicia, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , | Deja un comentario

El Nobel de Economía criticó duro al FMI y sus recetas erróneas



Stiglitz propone que los gobiernos creen sus propios bancos

28-06-2010 /  Ante la falta de crédito en el mundo, el Premio Nobel de Economía recomendó a los gobiernos que creen sus propios bancos en lugar de destinar fondos al rescate de entidades financieras. Dijo que no hay que reducir el gasto público sino redireccionarlo.


Joseph Stiglitz, economista y Premio Nobel

Si los bancos no prestan, los gobiernos deberían crear sus propios bancos y encomendarles esa tarea, propone el Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz. “En Estados Unidos entregamos a la banca 700.000 millones de dólares. Si hubiésemos invertido sólo una fracción de esa cantidad en la creación de un nuevo banco, habríamos financiado todos los préstamos que se necesitaban”, explicó Stiglitz en declaraciones al diario Independent on Sunday.

En realidad, se habría conseguido con mucho menos: “Pongamos 100.000 millones, apalanquemos esa cantidad por un factor de diez a uno (atrayendo fondos del sector privado) y obtendremos una capacidad crediticia de un billón de dólares, más de lo que necesita la economía real”, explica.

El problema en los Estados Unidos es que el estímulo fiscal no fue el que era necesario: “Consistió en buena parte en recortes de impuestos, y cuando se dio dinero a los bancos, fue a los que no debía haber ido”, destacó el Nobel.

“Consecuencia de todo ello es que no se ha restablecido la actividad crediticia. Es previsible que este año se embarguen dos o más millones de casas más que el año pasado”, advirtió el experto estadounidense.

Tras los ataques de los mercados financieros a Grecia, primero, y luego a España, el consenso parece ser el de que los gobiernos deben ahorrar, criticó Stiglitz, que comparó la situación actual a la de los Estados Unidos durante la presidencia de Herbert Hoover.

Los gobiernos, como el británico, no sólo se niegan a estimular la economía sino que se dedican a recortar el gasto, como hizo Hoover en 1929, con la consecuencia de que el “crac” de Wall Street degeneró en la Gran Depresión.

“Hoover creía que cuando se entra en recesión, aumentan los déficits, por lo que optó por los recortes, y esto es precisamente lo que quieren ahora los estúpidos mercados financieros que nos metieron de lleno en los problemas que tenemos”, señaló el Premio Nobel.

Según Stiglitz, es el clásico error de quienes confunden la economía de una familia con la de una nación.
“Si una familia no puede pagar sus deudas, explica, se le recomienda que gaste menos para que pueda hacerlo. Pero en una economía nacional, si se recorta el gasto, decae la actividad económica, nadie invierte, disminuye la recaudación fiscal, aumenta el gasto en desempleo y uno termina sin dinero para pagar las deudas”, explicó.

“Hay muchos experimentos que lo demuestran gracias a Herbert Hoover y el Fondo Monetario Internacional”, dice Stiglitz, y enumeró entre otras cosas las recetas erróneas que el organismo recomendó no sólo en la Argentina sino también en países como Corea, Tailandia, Indonesia y otras naciones en desarrollo en los años ochenta y noventa.

“Sabemos lo que ocurre. Las economías van a debilitarse, se reducirán las inversiones y se producirá una terrible espiral descendente”, dijo Stiglitz, que recordó lo sucedido en Japón, que se sometió a un experimento similar en 1997, que cuando estaba en vías de recuperación, aumentó el IVA y se hundió en una nueva recesión.

La respuesta, según Stiglitz, no es reducir el gasto público sino redireccionarlo: “Se puede recortar el dinero que se gasta en la guerra de Afganistán. Se recortan varios cientos de millones de dólares desperdiciados en el sector militar. Se reducen las subvenciones al petróleo”.

“Hay muchas cosas que pueden recortarse. Y hay que aumentar el gasto en otras áreas como la investigación y el desarrollo, la infraestructura, la educación”, que son áreas en las que el gobierno puede obtener una buena rentabilidad de sus inversiones.

Según Stiglitz, “no hay tampoco ninguna razón por la que no podrían aumentarse en un 40 por ciento los impuestos a las ganancias especulativas”. Ese tipo de especulación, destacó, “no beneficia a la sociedad y la Tierra va a seguir ahí, con independencia de que la gente especule o no. Y a cambio de eso, se rebaja el gravamen a otras actividades como la investigación y desarrollo”.

Buenos Aires Económico

29/06/2010 Posted by | Economía, General, Politica Internacional, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , | Deja un comentario

¿Por qué no banca pública?


17-04-2010

Vicenç Navarro

Sistema Digital

Una noticia que seguro Ud. no habrá leído en los mayores medios de información del país es la del movimiento que está ocurriendo en EEUU (centro de la crisis financiera), que goza de gran apoyo popular, que propone la creación de bancas públicas, tanto a nivel estatal como federal. En parte, ello se debe al enorme descrédito que la banca privada tiene en aquel país. Según las últimas encuestas, los bancos están entre las instituciones menos valoradas en la sociedad estadounidense. A pesar de las enormes cantidades de fondos públicos que los bancos han recibido, todavía hoy es difícil para las pequeñas y medianas empresas, así como para la mayoría de la ciudadanía, conseguir crédito bancario. En lugar de utilizar los fondos públicos para cumplir esta función social (el ofrecimiento de crédito), los grandes bancos han utilizado tales fondos para continuar con sus comportamientos especulativos (que causaron la crisis financiera) y para incrementar todavía más los salarios y bonos de sus directivos. Como consecuencia, la hostilidad de la población hacia los bancos se ha acentuado todavía más.

Pero la otra razón de que haya un número creciente de representantes políticos que, presionados por la opinión popular, estén proponiendo crear una banca pública es la experiencia positiva de la banca pública en aquellos estados que tienen bancos estatales públicos. De ellos el más conocido es el Banco Estatal del estado de North Dakota, fundado hace noventa y un años, cuyo capital inicial se basó en los impuestos y tasas estatales que continúan siendo la fuente principal de aquel banco. Según sus reglas internas, tal banco estatal tiene prohibido realizar inversiones en actividades especulativas, exigiéndosele, además, que invierta en el propio estado de North Dakota. Ha sido uno de los bancos más solventes y menos afectados por la crisis financiera que sufre el país. Y también uno de los pocos bancos que previno la burbuja inmobiliaria, evitando las hipotecas basura (subprime mortgages) en su práctica bancaria. Tal como escribe Ellen Brown en su libro Web of Debt, tal banco público es responsable de que aquel Estado no haya sufrido la escasez de crédito que han sufrido la mayoría de estados en EEUU.

Ello explica que muchos otros estados están pensando en constituir bancos públicos similares. Ha aparecido, así, una ola de propuestas en los parlamentos estatales de varios estados (Vermont, Virginia, Michigan, Washington State), que proponen el establecimiento de bancos estatales públicos. Todas estás propuestas responden al hartazgo de la población hacia el sistema bancario actual y la utilización de fondos públicos para salvarlo. Reproduciendo el mismo enfado general, varios parlamentos estatales han prohibido que los fondos del estado se inviertan en bancos de inversión (Investments Banks) que consiguen sus beneficios a base de inversiones especulativas que ponen en riesgo los fondos públicos.

Y otro dato importante, que tampoco habrá leído en los mayores medios de información y persuasión españoles es que se empiezan a escuchar voces en EEUU que están pidiendo también que se establezca un banco público, voces que están encontrando una gran receptividad en la calle, e incluso en algunos sectores del Congreso (que no han sido captados todavía por los lobbies de la Banca). Entre estas voces está la del Premio Nóbel de Economía, Joseph Stiglitz, que en un artículo reciente en la revista The Nation indicaba que los 700.000 millones de dólares que se gastaron para ayudar a la banca, debieran haberse utilizado en establecer una banca pública, evitando así que EEUU tuviera el enorme problema de crédito que tiene hoy. Según Joseph Stiglitz este dinero podría haber supuesto la creación de un Banco Público, a partir del cual podría haberse alcanzado una actividad crediticia de 7.000 billones de dólares (siguiendo el criterio de seguridad de 1 a 10, incluso más conservador que el de 1 a 30 que ha sido la práctica bancaria generalizada). Tal cantidad significa una capacidad mucho mayor que la que hoy necesita el país. Concluía Stiglitz, en su artículo, que la ayuda a la banca no había sido, en realidad, una medida para facilitar el crédito, sino una intervención pública con el objetivo primordial de salvar a los banqueros y a los accionistas.

Estas noticias que Ud. no habrá leído en los mayores medios de información y persuasión españoles son muy relevantes para España también, pues la misma pregunta debiera hacerse en nuestro país. ¿Por qué el gobierno español ha invertido tanto dinero en salvar a la banca, con tan pocos resultados en facilitar el crédito? La población, así como los medianos y pequeños empresarios (los empresarios que crean más empleo en el sector privado en España), tienen enormes dificultades en conseguir crédito y ello a pesar de que el gobierno ha invertido enormes cantidades en ayuda a los bancos. Hubiera sido una medida mucho más eficaz y equitativa si el Estado español (con el dinero invertido en ayudar a los banqueros y a sus accionistas) hubiera creado un banco público, tal como, me consta, el Sr. Stiglitz sugirió a las autoridades españolas sin que, por lo visto, tuviera ninguna respuesta.

Y el hecho de que no lo hicieran es, una vez más, consecuencia del gran poder de la banca en España (el poder fáctico de mayor fuerza en nuestro país), liderado por el Banco de España, cuyo gobernador (nombrado por el gobierno socialista) es el máximo exponente del pensamiento liberal, pensamiento que ha causado la enorme crisis actual, y todavía hoy domina la cultura económica del país. La nacionalización de la banca o la creación de una banca pública es uno de los grandes tabúes, de los muchos que hay en la cultura política y mediática del país, que debiera desaparecer para permitir un auténtico debate sobre la situación bancaria en España, que, en contra de lo que promueve la sabiduría convencional en el país, necesita realizar cambios muy sustanciales en sus sistemas de propiedad, de gobierno y de funciones.

Fuente – Rebelión

17/04/2010 Posted by | General, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , | Deja un comentario