America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

¿Cómo medir si un país progresa?, por Bernardo Kliksberg


16-06-2010 /


Bernardo Kliksberg

La metodología convencional para medir el progreso de los países es el Producto Bruto. Pero esto está siendo frontalmente impugnado desde múltiples direcciones. Se plantea básicamente que no mide el bienestar real de los miembros de una sociedad. Que es un indicador meramente económico, unidimensional, útil pero parcial y limitado. No entran en él cuestiones que son fundamentales para la gente concreta, como los grados de equidad, el acceso a la educación y la salud, el grado de deterioro del medio ambiente, las horas que hay que viajar por día para ir y volver del trabajo, la cohesión social, el nivel de soledad, el disfrute efectivo de la libertad, el acceso a la cultura, y otros.

Se argumenta que centrar todo en el Producto Bruto lleva a decisiones incorrectas, porque las políticas se concentran en maximizarlo, en muchos casos dañando seriamente otras dimensiones del bienestar como el medio ambiente, o la calidad social de la vida. También que la “obsesión” con el Producto Bruto centra la discusión pública en ese monotema, excluyendo otros que son claves para lo que es la vida real de la gente.

Como refiere el New York Times, ya el fundador de la medición de las cuentas nacionales Simon Kuztnetz estaba preocupado en los 70 de que la actividad económica de la Nación pudiera ser confundida por sus ciudadanos con su bienestar. Y desde hace muchas décadas Amartya Sen y Mahbubu ul Haq advertían que “es una superficialidad identificar crecimiento con desarrollo”. Ambos aportaron al primer intento en gran escala por reemplazar el producto Bruto, el índice de desarrollo humano del PNUD que integró una batería de indicadores, como salud, y educación, en sus primeras versiones, y produjo rankings de las naciones que cambiaban fuertemente los que surgían del solo producto bruto. En los últimos seis años, no es ninguno de los grandes en producto bruto los que encabezan esa tabla que mide 190 países, sino Noruega.

Hay actualmente importantes avances en marcha hacia nuevos indicadores. Entre ellos Canadá desarrollo el índice canadiense de bienestar. Uno de sus líderes, Michalos, dice que las mediciones usuales de economistas y estadísticos “nos dicen bastante acerca de la economía, pero casi nada acerca de las cuestiones específicas de nuestra vida que realmente importan”. En los Estados Unidos se está desarrollo el State of the Union, una medición que se propone cubrir dimensiones multifacéticas. Lo ha impulsado la inserción en la nueva Ley de salud pública promovida por el presidente Obama de una provisión que requiere al Congreso financiar y supervisar la creación de un “sistema nacional de indicadores clave”.

La Comisión Stiglitz-Sen-Fitoussi, creada por el presidente de Francia, Sarkozy, para proponer nuevas formas de medir el progreso, produjo en el 2009 un denso informe en el que postula que para evaluar la calidad de vida de la población se requiere medir por lo menos siete categorías: “salud, educación, medio ambiente, empleo, bienestar material, conexiones interpersonales y participación política”. Enfatizó asimismo que es impresincidible para un país que tome el tema con seriedad y mida “equidad y sostenibilidad económica y ambiental”.

Robert Putnman (Harvard), integrante de la Comisión, señaló por ejemplo que los daños que la crisis económica estaba haciendo al tejido social americano eran muy vastos. Perder un empleo ilustra, tiene repercusiones que afectan la conexión social de las personas, uno de los motores de la felicidad humana. Todo ello no se está midiendo.

Putnam propone incluir medidas de capital social. Por eso señala: “Las personas se enferman y mueren porque no conocen a sus vecinos. Los efectos del aislamiento social sobre la salud son los mismos de fumar. Si nos preocupamos –con razón– porque fumar reduce la esperanza de vida, ¿por qué no pensamos sobre el aislamiento social también?”

El tema no es técnico, tiene gran importancia práctica, en una América latina que ha estado profundamente fijada en el producto bruto como el indicador cuasi mágico del progreso. Ello ha llevado a frustraciones graves como idealizar los logros macroeconómicos de la dictadura militar de Pinochet, cuando al mismo tiempo estaba duplicando los índices de pobreza y degradando múltiples condiciones del bienestar colectivo, y muchos otros episodios similares, en donde tras el espejismo del avance del Producto Bruto se ocultaban aumentos de gran significación en los índices de de­sigualdad.

El producto bruto es relevante, y útil, pero América latina sabrá realmente si va en dirección del progreso, si se automide en libertades, educación, salud, cultura, equidad, sostenibilidad ambiental y otras dimensiones que a diario definen la calidad de la sociedad, y los grados de sufrimiento o felicidad de su gente.

(*) Profesor Honorario de la UBA. Su más reciente obra, “Primero la gente”, fue escrita junto con el Nobel de Economía Amartya Sen

Buenos Aires Económico

18/06/2010 Posted by | Economía, General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario