America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

¿Perdón? – María Graciela Rodríguez *


Página/12 :: La ventana :: ¿Perdón?.

Muchas ideas del sentido común han caído gracias a la preciosa mella (cotidiana, minuciosa, detallista y un poco ruidosa también) de algunas producciones que optaron por desmontar mecanismos periodísticos y políticos anquilosados, poniendo en evidencia las contradicciones de viejos discursos que parecían indiscutibles.

03/11/2011 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , | Deja un comentario

El saltarín colorado


El saltarín colorado | Revista Veintitrés.

03/10/2011 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , | Deja un comentario

Con tendencia al crecimiento – Octubre 2011


Página/12 :: El país :: Con tendencia al crecimiento.

06/09/2011 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , | Deja un comentario

Duhalde y Alfonsín pelearán el cuarto lugar en octubre, según una encuesta – Infobae.com


Duhalde y Alfonsín pelearán el cuarto lugar en octubre, según una encuesta – Infobae.com.

30/08/2011 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , | Deja un comentario

El pulso de la semana: El delirante discurso de Biolcati -Eduardo Anguita


Por 

Eduardo Anguita

El multimillonario presidente de la Sociedad Rural Argentina, Hugo Biolcati, dio por inaugurada la feria anual del grupo de poder más concentrado de la Argentina. Sin el fervor de los piqueteros rurales de 2008, Biolcati cosechó unos pocos aplausos cuan­do dijo que no quería un país sembrado con soja. Reclamó trabajo genuino y buenas leyes de tierras. Como si se tratara de un discurso de barricada, se quejó de que el Gobierno persiga un modelo de sometimiento a los designios de las multinacionales. Biolcati no se dio por enterado de que el ministro de Agricultura Julián Domínguez está en China, dando continuidad a una serie de acuerdos comerciales que permitieron que la balanza comercial deficitaria de 2010 se haya corregido en el primer semestre de 2011. Tampoco habló de la ley sobre la limitación de la extranjerización de la tierra propuesta por el Ejecutivo, al igual que el proyecto de regularización de la situación de los trabajadores del agro, mayoritariamente no registrado por las patronales que aplauden a Biolcati. Además, detalle no menor, la normativa que aún rige es una herencia de la dictadura cívico-militar que barrió por decreto el Estatuto del Peón Rural de 1944 y que colocó a los trabajadores rurales en la categoría de “no permanentes” legitimando el trabajo en negro. Decreto que se hizo por pedido expreso de José Alfredo Martínez de Hoz, descendiente directo de su homónimo, quien fuera primer presidente de la Sociedad Rural.
Pero la hipocresía de Biolcati no podía quedar allí. Levantó la figura de Domingo Faustino Sarmiento destacando la austeridad en la que murió. Como no podía ser de otro modo, habló del Sarmiento periodista y recordó que durante sus años de presidente no había patotas sindicales que impedían la libre circulación de los periódicos (sic). Claro, sin hacer mención a los desmanes de las patotas de las dictaduras asociadas a los terratenientes y exportadores ni a los vándalos que derramaban leche o impedían la llegada de alimentos a las ciudades durante los meses destituyentes que pretendieron un mundo sin retenciones.
Escuchaban las mentiras de Biolcati algunos políticos del arco opositor. Francisco de Narváez, socio principal de Ricardo Alfonsín y titular de la sociedad concesionaria del predio de Palermo. También estaba Eduardo Duhalde, ideólogo del Movimiento Republicano Cívico-Militar, que expresa a los genocidas presos en los penales de Marcos Paz y Campo de Mayo y llama a votar por Miguel Del Sel hoy en Santa Fe y por Mauricio Macri en el ballottage porteño del 31 de julio. Estaba el propio Mauricio Macri, que renunció a las presidenciales de octubre y ahora es tratado por los medios del establishment como si fuera la gran figura de recambio. Biolcati no pudo darse el gusto de contar siquiera con la presencia de Ricardo Alfonsín ni la de Hermes Binner, quienes por un mínimo de prudencia no quisieron sumarse a la fiesta oligárquica.
Biolcati vaticinó que la larga noche puede estar llegando a su fin pero en un ataque de sincericidio advirtió que llegará el día en que sabremos elegir. Desde ya, sin precisar cuál será ese día, ya que octubre está demasiado cerca y todos los análisis indican que Cristina Fernández de Kirchner renovará el mandato y que la gestión de Julián Domínguez al frente de Agricultura logró impulsar aún más los planes de rendimiento del sector y desandar los intentos de los popes de La Rural de provocar caos en este tiempo electoral. Biolcati debió reconocer que “la sociedad no quiere que cortemos rutas”. Toda una confesión del estado de ánimo de una oposición que no puede articular un proyecto para intentar torcer el camino iniciado en 2003.

La Patria tecnológica. La Rural abrió sus puertas el 14 de julio, el mismo día que Tecnópolis, que se vio colmada por cientos de miles de asistentes, superando por completo las expectativas de los organizadores. Esta muestra es una convocatoria a aceptar los desafíos de la sociedad del talento, el despliegue de presupuestos para la innovación productiva, para la incubación de proyectos en un mundo donde es imprescindible el conocimiento a­pli­cado a la industria. Sin tecnologías de punta la soberanía se puede convertir en un frágil sueño. Pero Tecnópolis no sólo abre las puertas a pensar el futuro, sino a ver el pasado y a ponderar los logros presentes. Allí están las empresas, universidades y laboratorios públicos y privados que dan cuenta de resultados importantes de estos años. La estatal rionegrina Invap, capaz de proveer los satélites para vigilar las fronteras en el norte, en un plan lanzado esta semana por la Presidenta. Aysa, que da cloacas, agua potable y juega un papel decisivo en el saneamiento de la cuenca del Matanza Riachuelo. El Inta, principal sostén de conocimiento y asistencia a los avances tecnológicos de la producción rural. El Inti, que multiplicó sus recursos y la asistencia a las empresas pequeñas y medianas. Los laboratorios públicos de medicamentos, que hoy ocupan un lugar importantísimo en la elaboración de fármacos con costos que ponen en ridículo los precios que cobran las multinacionales de los laboratorios medicinales. La distribución masiva de notebooks en las escuelas y el crecimiento del presupuesto educativo son una muestra del interés por fortalecer la capacitación de los recursos humanos que ya están demandando las nuevas posiciones laborales. A sólo cuatro años de la creación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, la Argentina pone proa a los grandes de­sa­fí­os de la sociedad del co­no­cimiento.
Pero es preciso tener memoria. En las sucesivas dictaduras en las que la Sociedad Rural formó parte sustantiva del poder político –así como en el menemato– hubo una destrucción deliberada de los avances en la investigación y aplicación de conocimiento. Las multinacionales y sus socios locales quieren un Estado bobo. No quieren que se cobren retenciones aunque no puedan explicar que con ellas la producción agraria crece al mismo ritmo –o más– debido a que la renta extraordinaria de las oleaginosas es realmente extraordinaria. Y no quieren que esas retenciones y otros recursos públicos genuinos vayan a planes de redistribución de la renta ni a políticas sociales inclusivas ni a presupuestos para educación e investigación.

El teléfono identificado. El perverso manejo de la campaña sucia orquestado por el jefe de campaña de Macri, Jaime Durán Barba, puede o no tener efectos en las elecciones del próximo domingo. El silencio cómplice de los grandes medios con Macri es proporcional al descomunal despliegue para desacreditar a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. El gran problema es que la Justicia tiene en sus manos todos los elementos que componen la compleja red tejida por Durán Barba y Asociados destinada a infectar a los votantes porteños con mentiras infamantes. Las técnicas utilizadas por los empleados de Durán Barba para encriptar el origen de las llamadas, según los especialistas en telecomunicaciones, fueron de amateurs. Bastó que Telecom le diera la identificación del carrier norteamericano al juzgado subrogado por Ariel Lijo para que los siete allanamientos realizados brindaran material suficiente como para vincular estrechamente al gobierno de Macri con la campaña sucia. El escudo mediático podrá, quizá, servir para amortiguar el golpe de cara al bollottage, pero no alcanzará para evitar que la causa prosiga y deje al descubierto, una vez más, la concepción farsesca de la política que tiene el PRO. Además, plantea un problema delicado a algunos dirigentes políticos que se apresuraron a darle su apoyo al jefe de Gobierno. Por último –y más allá de las grietas y debilidades de la campaña del Frente para la Victoria y sus aliados en la Ciudad– estas elecciones porteñas, como las de Santa Fe y de Córdoba, son un buen llamado de atención para entender que una fuerza política y social transformadora tiene distritos en los cuales sus representantes constituyen la segunda fuerza electoral o, incluso, deben buscar aliados que los expresen. Sería una pérdida de sentido común –y una muestra de omnipotencia indebida– creer que los procesos electorales condenan al éxito al kirchnerismo. Se trata de disputas de voluntades que, en muchas oportunidades, son una suma de identidad genuina y de recursos publicitarios imaginativos o perversos. La política transformadora y popular suele estar fogueada por la adversidad. Peligroso sería el camino de rosas para quienes pretenden desalojar del poder a los que históricamente sometieron al pueblo. De allí la importancia de entender las historias reales de militancia y de heroísmo popular, generalmente curtidas en la adversidad del poder y muchas veces ante la falta de comprensión y apoyo de muchos ciudadanos. Pero esas historias son las de los imprescindibles, los que no están pendientes del electrómetro para saber que su compromiso con el pueblo es inquebrantable.

24/07/2011 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , | 2 comentarios

Argentina: Padre e hijo – Ricardito y el juego de las diferencias


Publicado el 2 de Julio de 2011

Por Ricardo Ragendorfer Periodista.
‘Las nuestras no fueron leyes de impunidad’, gritó. Entonces el auditorio aplaudió nuevamente a rabiar. En ese instante, la diferencia entre aquel hombre y la figura de su padre fue más pronunciada que nunca.

No fue un acto de campaña. Pero sirvió para que el candidato presidencial por el radicalismo, Ricardo Alfonsín, exhibiera su pensamiento profundo en materia de Derechos Humanos, no sin denostar la política contra la impunidad impulsada desde 2003 por el gobierno nacional. Al respecto, con un tono que se esforzaba en sonar como el de su padre, bramaría:
–Ya no convence a nadie el intento de los Kirchner por reescribir la historia mediante su tergiversación.
Esas 17 palabras merecieron una salva de aplausos; entre quienes batían sus palmas resaltaba el ministro de Seguridad porteño, Guillermo Montenegro, el fiscal federal Carlos Stornelli, el ex embajador menemista Diego Guelar, el ex jefe de la SIDE, Juan Bautista Yofre, y el ex ministro de Defensa en la década del ’90, Vicente Massot. La escena transcurría en el primer piso del Palacio Balcarce, ubicado sobre la Avenida Quintana, durante la presentación del libro autobiográfico La casa está en orden, de Horacio Jaunarena.
–Hicimos lo que había que hacer: juzgar a los máximos responsables, pero establecimos un límite –agregó Alfonsín– se refería a las leyes de Punto Final y de Obediencia Debida.
Junto a él, Jaunarena corcoveó en señal de asentimiento.
Al fin y al cabo había sido él quien en 1986 y 1987 diseñó esas dos criaturas legales. Por entonces, era ministro de Defensa del gobierno de Raúl Alfonsín. Después ocuparía el mismo cargo bajo las presidencias de Fernando de la Rúa y Eduardo Duhalde. En ambas ocasiones también dejaría su huella. Durante su gestión en el gabinete del ex suegro de Shakira, promovió –aunque sin éxito– la fusión de la Prefectura y la Armada para borrar los límites entre la Defensa Nacional y la Seguridad Interior. Luego, ya como ministro de Duhalde, insistiría con militarizar el orden urbano, no sin dejar de lado la intervención castrense en el conflicto social. A tal efecto, con la colaboración del jefe del Ejército, teniente general Ricardo Brinzoni, propuso crear un superministerio de Defensa y Seguridad que tendría a su cargo la lucha contra la delincuencia callejera, el control de las aduanas y la política migratoria. Jaunarena describió semejante estructura como “una pirámide verdeazul” con una utilidad multidireccional: evitaría la violencia urbana, posibles saqueos y también el desorden sindical. La idea entusiasmó de sobremanera a Duhalde. Pero, tras evaluar el rechazo de otros funcionarios, como el secretario de Seguridad, Juan José Álvarez, decidió archivar el proyecto. Lo cierto es que Jaunarena no es un hombre proclive a darse por vencido; tanto es así que, en junio de 2010, renovó su sueño de restaurar la Doctrina de la Seguridad Nacional y –con el padrinazgo del mismísimo cardenal Jorge Bergoglio– incluyó su viejo proyecto en una especie de manifiesto opositor titulado Contrato Social para el Desarrollo, cuyo patrocinio corrió por cuenta de la llamada Escuela de Posgrado Ciudad Argentina (EPOCA), encabezada por Roberto Dromi.
Ahora, durante la presentación de su libro, un periodista le preguntó si, en el caso de que Alfonsín fuera elegido presidente, él estaría dispuesto a ocupar otra vez la cartera de Defensa. Por respuesta, Jaunarena esbozó una pícara sonrisa.
En tanto, el candidato radical seguía entregado a su arenga.
–Las nuestras no fueron leyes de impunidad–, gritó, sin dejar de sacudir el brazo derecho.
Entonces el auditorio aplaudió nuevamente a rabiar.
En ese instante, la diferencia entre aquel hombre y la figura de su padre fue más pronunciada que nunca.
Lo cierto es que Raúl Alfonsín siempre fue una rara avis en el universo de la UCR. En vísperas al golpe de 1976 –mientras muchos radicales hacían fila para tocar las puertas de los cuarteles–, él fundaba la Asamblea Permanente de los Derechos Humanos (APDH), junto al rabino Marshall Meyer y Alfredo Bravo, entre otros. Y durante la dictadura alternó la actividad política –en un partido que aportó intendentes y embajadores al régimen– con el ejercicio de la abogacía, pero en su variante más riesgosa: fue defensor de presos políticos, y uno de los pocos dispuestos a firmar hábeas corpus para personas desaparecidas. Ello forjaría su propia percepción de la llamada Guerra sucia. El 13 de diciembre de 1979, en oportunidad del arribo al país de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Alfonsín emitió el siguiente comunicado: “Argentina está siendo empujada hacia el colapso ético por los partidarios de la violencia de uno y otro signo.” En otras palabras, se refería a una ciudadanía inerme, desprevenida y pacífica que, por razones inexplicables y ajenas a su voluntad, había quedado en medio de un enfrentamiento ideológico entre dos bandos terroristas de distinto signo. Tal lectura –que luego fue simplificada bajo la clasificación de “teoría de los dos demonios”–, constituía una idea errónea de la violencia política que había sacudido al país, puesto que –con o sin organizaciones guerrilleras– el terrorismo de Estado había sido una condición indispensable para instaurar un orden económico que sustituiría el desarrollo industrial por el capitalismo financiero. Así se llegó a las elecciones de 1983. En ese marco, Alfonsín sintonizó las ansias de una sociedad herida, encerrada y carente de libertades básicas. La esperanza generada por su figura se palpaba en las calles. Y la revisión del pasado –a diferencia del discurso de su rival, Italo Luder– fue su carta de triunfo. El resto de la historia ya se sabe.
Y las diferencias entre ese hombre y su hijo, también. <

Tiempo Argentino

02/07/2011 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , | Deja un comentario

Es ella – Eduardo Anguita



Es ella

19.06.2011

Eduardo Anguita

Esta semana se oficializará. Cristina Fernández de Kirchner lanzará su candidatura. Y esto ya no es especulación, sino la mera lectura de la ley electoral, de la cual se deduce que el sábado 25 vence el plazo para la inscripción de las listas de precandidatos para las elecciones nacionales del 23 de octubre. Estos días serán de muchos cabildeos porque, además de saber quién acompañará a la Presidenta, el Frente para la Victoria (FpV) deberá inscribir los precandidatos a cubrir parte de los 130 asientos que se renovarán en la Cámara de Diputados en los 25 distritos del país, así como los 24 que deberán cubrirse en el Senado por la renovación de las bancas de Buenos Aires, Formosa, Jujuy, La Rioja, Misiones, San Juan, San Luis y Santa Cruz.

En julio de 2005, cuando oficializó su candidatura a senadora, Cristina lo hizo en el Teatro Argentino de La Plata, su ciudad natal. En julio de 2007, también en julio, se lanzó desde el Teatro Argentino. Las instalaciones de ese teatro ya fueron reservadas en previsión de que la Presidenta quiera repetir. En 2005 obtuvo casi el 50% de los votos. En 2007, el 45,29%. Los encuestadores y analistas de opinión pública afirman que si los comicios presidenciales fueran ahora ése sería el piso de los votos. A su vez, todos los sondeos confirman que ningún candidato a acompañarla en la fórmula le agrega votos. Sin embargo, no cabe duda de que el kirchnerismo buscará potenciar al máximo las adhesiones en los comicios para lograr mayoría en ambas cámaras, cosa no sencilla porque las bancas de diputados que se renuevan son las de 2007, donde el oficialismo obtuvo 78, lo cual le sumaba 13 a las que ya tenía y le permitía lograr la mayoría absoluta. Luego, con la magra elección de 2009, el FpV perdía una veintena de bancas en Diputados y también cuatro en el Senado. Esto es, en ningún escenario, ni el más optimista para el oficialismo, un nuevo mandato de Cristina Fernández de Kirchner será con mayoría simple en ambas cámaras. Es decir, la profundización del modelo, que requiere del tratamiento y votación de muchas leyes, descansará en contar con primeras minorías fuertes más la búsqueda de aliados.

En ese sentido, los sectores políticos opositores deberían sacar alguna conclusión de haber acompañado la estrategia de los dueños de La Nación y Clarín que intentaron hacerle creer a un sector de la población que existía “la oposición” que después tomó el inexplicable nombre de “Grupo A”. La realidad actual es que las otras siete fórmulas que quedaron inscriptas para las elecciones de octubre llegaron con gravísimas dificultades. Salvo el Partido Obrero (que vuelve a estar aliado a otros dos grupos de izquierda) y Elisa Carrió –que va sin ningún tipo de aliados– el resto de los candidatos lograron alianzas muy frágiles. En el caso de Ricardo Alfonsín, por la escasa afinidad ideológica entre los radicales y los seguidores de Francisco De Narváez. En el caso de los socialistas, porque el Frente Amplio Progresista adelgazó apenas 72 horas después de lanzarse ya que Proyecto Sur se inscribió en soledad, cuando Fernando Solanas sufrió un temblor en sus filas al resignar que Víctor De Genaro fuera el compañero de fórmula de Hermes Binner. Por último, la esperanza blanca del peronismo, de la que tanto hablaron La Nación y Clarín, quedó reducida a dos oscuras listas, la de Alberto Rodríguez Saá, que no tiene quién lo acompañe y la de Eduardo Duhalde, que por ahora lleva de compañero a Mario Das Neves, quien perdió hasta el apoyo de su delfín en Chubut, el gobernador electo Martín Buzzi.

Magnetto, el gran elector. Debe reconocerse la habilidad del CEO de Clarín. Hasta el 26 de octubre de 2007 logró influir en el armado político de casi todas las fuerzas políticas. Hasta entonces, el monopolio alternaba noticias ciertas con otras destinadas a extorsionar al presidente Néstor Kirchner. El mismo domingo de las elecciones, con veda mediante, aquel 27 de octubre, Clarín titulaba: “Hay clima de segunda vuelta”. La realidad era que Cristina ganaba en primera vuelta por los dos motivos que nuestro sistema electoral hacía que no hubiera ballottage: por obtener más del 45% de los votos positivos y por tener más de 10 puntos de distancia de quien la secundó, que aquella vez fue Elisa Carrió con el 23%. El tercero en aquella oportunidad fue Roberto Lavagna, que obtuvo el 17% de los votos. Es decir, hasta el día de los comicios, el CEO de Clarín tenía una relación aceitada con el oficialismo y participaba de modo decisivo en las decisiones de Carrió y Lavagna. Conviene recordar que el principal nexo con Clarín era Alberto Fernández, entonces jefe de Gabinete. Desde ya, no fijaba la estrategia, ya que esta corría por cuenta de Néstor Kirchner, pero Fernández tenía una visión corporativa de la política que le permitía ser parte del equipo chico de Kirchner y, al mismo tiempo, ser el principal interlocutor de Clarín y Techint, entre otras grandes empresas acostumbradas a colocar ministros y secretarios de Estado. El caso de Fernández es interesante, no para demonizarlo, sino para observar cómo cambió la percepción de lo que es la política en la sociedad argentina y cómo algunos dirigentes perdieron el rumbo quizá sin advertir esos cambios y no sólo por afinidad ideológica con las corporaciones.

En efecto, la pregunta que cualquier observador debe hacerse es ¿por qué Cristina Fernández de Kirchner obtuvo el 45,2% de los votos con Clarín y La Nación –bastante– a favor y ahora ése es el piso de intención de voto para los próximos comicios con la mayoría de los grupos mediáticos ferozmente en contra? La primera lectura es que se cae la profecía autocumplida de que no podía competirse electoralmente sin el apoyo de los dueños de los medios. Pero eso, aunque parcialmente cierto, deja de lado el componente principal de esta etapa de la vida política argentina y latinoamericana que vive un cambio formidable. La identificación con las causas sociales y de derechos humanos, el crecimiento económico y los programas de inclusión social llevaron a que el protagonismo popular pasara de la simple adhesión a la incorporación creciente a partidos políticos, sindicatos y movimientos sociales.

En estos años, el kirchnerismo fue la única fuerza que apostó en esta dirección. Y no sólo al peronismo, sino a una cantidad significativa de aliados. Como ejemplo, esta semana, quienes se presentaron como voceros del llamado operativo clamor –la reelección de Cristina– fueron Jorge Sapag, del Movimiento Popular Neuquino, reelecto gobernador; Martín Sabbatella, de Nuevo Encuentro, quien limó asperezas con Daniel Scioli al decidir que no presentará candidatos propios a diputados nacionales, sino que irá con los del Frente para la Victoria en la provincia de Buenos Aires, el principal distrito electoral, y Eduardo Accastello, el radical intendente de Villa María. Pero más allá de ciertas figuras significativas, lo que cambió en el escenario político es que el kirchnerismo logró enamorar a la juventud, consolidar la identidad de los trabajadores y los sectores populares. Además, se da un fenómeno interesante: la fórmula Hermes Binner-Norma Morandini tiene un perfil nada anti-K. Por el contrario, el mismo Binner se ocupó de defender la política de Derechos Humanos del Gobierno y de tomar distancia de la miserable campaña contra las Madres de Plaza de Mayo orquestada por los grandes medios. Un dato no menor es que la primera nota de esa campaña, firmada por Luciana Geuna en Clarín, estaba ya en manos de los editores de Clarín desde un año atrás. Es decir, con la habilidad de saber castigar en el momento adecuado, el monopolio esperó para intentar asustar a una parte del electorado. Quizás haya logrado algún rédito confundiendo a alguna gente, pero debe analizarse en perspectiva. Hace unos meses, Magnetto invitaba a cenar a quienes creía principales referentes opositores. Barajaba distintas alternativas, con Mauricio Macri o sin él, con Eduardo Duhalde o sin él. En cuanto a La Nación –que cuenta con el respaldo de Techint– apostaba a una fórmula encabezada por el radical Ernesto Sanz. La realidad es que, de cara a octubre, la oposición no podrá aspirar siquiera a entrar en una segunda vuelta ni colocará en sus listas a los operadores de Magnetto.

MIRADAS AL SUR

21/06/2011 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura | , , , , , , , , , | Deja un comentario

Fuerza Bruta – Eduardo Aliverti


No hay noticia políticamente más importante que el virtual lanzamiento de Mauricio Macri como candidato presidencial. Habrá quienes crean que sólo se trata de una formalidad, al entenderla como una decisión elemental y tomada hace tiempo, pero, en primer lugar, no es así. Y, en cualquier caso, deja las cosas más blanco sobre negro que nunca en términos de dónde pararse frente a un año electoral decisivo para el corto y mediano plazo de los argentinos. E incluso para el largo.

Como se recordó en estos días, Néstor Kirchner juzgaba obvio e inevitable que, más tarde o más temprano y crecientemente, el escenario político quedara circunscripto a una gran fuerza inclinada hacia la izquierda y a otra volcada para la derecha. A fin de evitar polémicas inútiles: estamos hablando de poderíos, figuras y candidaturas con chances de poder real, y no de estampas testimoniales. Con independencia del modo en que cada quien evalúe al ex presidente, los hechos estarían dándole la razón. El denominado “peronismo federal” ya pasó de la puerta del cementerio a los pies de su tumba, con Duhalde como mascarón de proa simbólico y algunos correveidiles que no terminan de decidirse a nada porque apenas los une, o unía, la bronca y el estupor ante el hecho heterodoxo del kirchnerismo. Elisa Carrió, segunda en los últimos comicios presidenciales y construida por gruesos sectores de clase media urbana como una outsider capaz de contener a sus inconformismos sempiternos, ha pasado a ser, definitivamente, un tema de evaluación psiquiátrica. Hace rato que no merecía ser justipreciada con parámetros de medición convencional, porque nadie se dedica a lo político-dirigencial para destruir todo lo que construye. Carrió hace animación mediática, no actividad política. Acaba de afirmar que la masividad del funeral de Kirchner fue montada por Fuerza Bruta. Se diría que no hay vuelta atrás para quien llega a ser corrido por izquierda por Mirtha Legrand, aunque podría argüirse que en la Argentina jamás se sabe. Hay más luego una incógnita, ya pulverizada esa otra construcción, periodístico-campestre, que es el Gardiner mendocino; y descartadas, se supondría, las probabilidades de otro cuyano, Ernesto Sanz, del que más o menos nadie tiene idea de quién es. ¿Hay todavía un voto radical histórico, gorila, maestro-ciruela, en condiciones de hacer entrar en las grandes ligas al hijo de Alfonsín y a alguna porción de ese Partido Socialista al que da pavura confiarle algo más que una intendencia? ¿Hay vuelta, objetivamente, de la imagen de no saber terminar un mandato, del fantasma del helicóptero, de haberse sufrido que sus carencias de liderazgo les impiden gobernar con el peronismo en contra, de no controlar sindicatos, de no conocerse qué diablos es en verdad la alternativa que ofrecen? Finalmente, para volver o seguir andando por postulaciones testimoniales, el neo-Carrió que es Pino Solanas (no por la expresividad ideológica, aclaremos, sino como representatividad quijotesca) resolvió ir por la testificación presidencial inviable y no por la probabilidad certera de gobernar la Capital. Pino no quiere gestionar. Quiere relatar. De modo que resignó el enchastre con lo probable a favor de la comodidad de lo imposible.

Por todos esos agujeros que dejan las opciones al kirchnerismo, Macri comunica que va él. Lanzó una secuencia de oraciones a la que no se prestó mayor atención, ni siquiera por parte de sus más conspicuos detractores. Dijo que va por todo. Dijo que Buenos Aires ya no le interesa porque si gana Cristina no aguantará otros cuatro años de no poder hacer nada, a repugnante contramano de aquello que afirmaba en su campaña: a la Capital le sobra la plata, decía en 2007, y no tiene por qué depender de nadie. Dijo que si le va bien, será presidente. Y que de lo contrario tendrá más tiempo para estar con Juliana, en la definición más pornográfica que el firmante recuerde acerca de cómo se interpreta la vocación política: ya fui presidente de Boca y ya goberné nada menos que a los porteños, así que sólo me queda la Presidencia de la Nación y de lo contrario me dedico a mi mujer y a los negocios que me deja mi papá. Toda una auténtica disposición al entendimiento de la política como servicio público. Que se arreglen entre Rodríguez Larreta y Michetti: si pierden es problema de ellos y no del desastre que fue mi gestión. La derecha peronista no tendrá otra variante que seguirme. Y eso trae tanto (eventual) respaldo de aparato como interrogantes porque, ay, ¿la hibridez de los radicales llegará hasta el punto de votar a un tipo que tiene detrás el apoyo de Duhalde & Cía? No importa. Si les gusta bien y si no, también, porque no tendrán otra en esa segunda vuelta que hoy es una quimera. Macri va por todo y está perfecto. Olfatea que, aun cuando el viento de cola de la macroeconomía le da al kirchnerismo y a la popularidad de Cristina una ventaja enorme, hay una porción de esta sociedad, muy significativa, que no quiere lola con experimentos de aroma zurdo. ¿Cuántos son los argentinos que a pesar de estar mejor que casi nunca, o precisamente por eso, quieren sacarse de encima la incomodidad de enfrentamientos con el Imperio, y a Madres y Abuelas en el balcón de la Rosada, y a los piquetes y a Moyano, y a que el Estado se meta en mi vida como si alguna vez hubiera habido más Estado que cuando la rata lo puso a disposición de sus agentes? ¿Cuántos serán esos argentinos que compran el país que les venden Clarín y sus acólitos? ¿Cuántos son los que creen que está amenazada la libertad de prensa, y que Guillermo Moreno es más perjudicial para su vida cotidiana que los grupos monopólicos? ¿Cuántos los que compran que estamos aislados del mundo? ¿Cuántos los pobres y la clase media a los que les parece que no es cuestión de cómo les va sino de cómo les dicen que les tiene que ir? ¿Y cuántos son los que, malhumorados o indignados por “la inseguridad”, serán capaces de ir atrás de un discurso represivo asquerosamente demagógico, cuya inutilidad completa se reveló una y mil veces? La cuenta que saca Macri es que todavía son muchos. Ha deducido, por pulsión de clase, o porque registra que cuanto mejor se está más miedo puede tenerse a perder alguna quintita, o porque tendrá a sus órdenes a la maquinaria mediática, que es todo o nada. La Presidencia o Juliana. Le llevó su tiempo, y por eso no es cierto que la decisión caía por su propio peso. Apuesta a que, a pesar de lo que se avanzó, ese componente reaccionario de la sociedad argentina es lo suficientemente grande como para ponerle una ficha, aunque pueda quedarse sin el pan y sin la torta.

Que el peronismo antikirchnerista no le garantice ni por asomo la presencia nacional de que carece; que si alcanza la segunda vuelta es dudosísimo su arrastre de voto radical; que no sólo carezca de equipo sino de partido o fuerza militante, directamente, son aspectos que Macri habrá tenido en cuenta, pero sin mayor quite de sueño. Después de todo, él no se metió en política para construir cosa alguna que no fuera un ámbito de negocios institucional, con el apoyo de las grandes facciones de poder económico y el favor de votos que pudiera brindarle la sucesiva defección de los partidos tradicionales. Hoy, ese proyecto tiene la traba de un oponente que suscita ora entusiasmo, ora apoyo por descarte ante la impresentabilidad del resto. Pero confía, o eso sugiere, en que si encarna al original más puro de la derecha, contra fotocopias, insulsos e indecisos, puede haber un espacio importante, y hasta ganador, desde el segmento de la Argentina tilinga, facha, individualista.

¿Tendrá razón Macri? Según la actualidad, no parece. Según la experiencia histórica, siempre hay un huevo de la serpiente dando vueltas. Esa es la auténtica fuerza bruta.

Página 12

07/02/2011 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Un modelo de país que contrasta con el que estamos construyendo


 

Publicado el 6 de Enero de 2011

Por Daniel Mojica

Hay hechos que ponen en evidencia lo que, a veces, las palabras de ciertos dirigentes no nombran, los titulares de ciertos diarios ocultan o tergiversan. Circunstancias que son manipuladas por los comunicadores del sistema de poder. Que clarifican el modelo de país que anhelan aquellos que no se animan a ponerlo en palabras. Porque, como bien lo manifestara quien ha leído todos los libros de Sócrates, “si decía lo que iba a hacer no me votaba nadie”. El modelo de país que proponen las corporaciones, sin enunciarlo, por la simple prepotencia del hecho consumado tiene las características que van saliendo a la luz: trabajo esclavo (en diferentes rubros), evasión impositiva; degradación de los servicios públicos privatizados (Edesur), tercerización en otros rubros, con la consiguiente degradación del trabajador y de las condiciones laborales. Para sostener semejante modelo es imprescindible: 1) la represión de la protesta social, (que nos lleva de manera irremediable a un pasado que los juicios a los genocidas, aunque de manera lenta, van camino a reparar, 2) el acompañamiento mediático de quienes comparten ese modelo de país y que han sido cómplices y socios del genocidio, 3) la complicidad de la dirigencia sindical que siempre ha acompañado las políticas en contra de los trabajadores y que se ha acomodado a las diferentes dictaduras (hoy, casi todos ellos enrolados en la CGT azul y blanca que conduce José Luis Barrionuevo). La prueba piloto la están llevando a cabo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con un jefe de gobierno que no pasaría un simple análisis preocupacional para un puesto de mediana responsabilidad. ¿Acaso alguien piensa que es casualidad la deferencia con que es tratado por los “periodistas cautivos” de los medios hegemónicos? ¿A qué otro dirigente político en funciones de gobierno que fuera sospechado de tantos ilícitos, y estando procesado por alguno de ellos, lo tratan tan bien desde los diferentes estamentos del sistema de poder? Hay un elemento más a considerar y que siembra confusión en algunas franjas juveniles, cuya natural rebeldía es canalizada para servir a los fines del mismo sistema de poder que enuncian combatir. Es el rol de cierta izquierda que se pregona como obrera o trabajadora, pero que acciona claramente en contra de la gran mayoría de obreros y trabajadores que, como se demuestra en cada acto realizado por las centrales que los representan, apoyan de manera clara y contundente el proyecto nacional y popular iniciado en mayo de 2003 y que hoy conduce Cristina Fernández de Kirchner. Vivimos un tiempo maravilloso, porque las máscaras que ocultaban estas realidades que los hechos nombrados ponen de manifiesto, hacen que podamos ver los verdaderos rostros de quienes se oponen al proyecto de país que estamos construyendo, donde la soberanía política, la independencia económica, la justicia social y la integración latinoamericana son cada vez más realidad y menos sueño. Este tiempo, que es la antesala del futuro que pretendemos, tenemos que defenderlo. De quienes pretenden arrasar todas y cada una de las conquistas conseguidas por el conjunto desde mayo de 2003 a la fecha. Esos personajes tienen nombre y apellido, y tienen en común que responden a la conducción de Héctor Magnetto. Son: Eduardo Duhalde, Mauricio Macri, Elisa Carrió, Patricia Bullrich, Gerardo Morales, Ernesto Sanz, Julio Cobos, Ricardo Alfonsín, Francisco De Narváez, Pino Solanas, y la dirigencia de esa “izquierda extraviada” sin remedio (PO, MST, y otros sellos similares, que son funcionales de manera conciente o no). En 2011, está visto, el sistema de poder no se va a quedar quieto ante la posibilidad de que el proyecto nacional y popular que encarna el actual gobierno sea plebiscitado mayoritariamente en octubre. Por eso las operaciones desestabilizadoras se irán sucediendo. Tengamos claro no caer en las provocaciones. Mantengamos el estado de alerta y movilicemos sólo cuando la conducción lo requiera.

TIEMPO ARGENTINO

06/01/2011 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Prensa canalla – La Nación y “el acercamiento entre Duhalde y Macri”


Los monopolios mediáticos están empeñados en instalar la idea de “caos” como característica de la realidad argentina actual. Por eso buscan “salvadores” y, para La Nación, nada mejor que un “acercamiento” entre Mauricio Macri y Eduardo Duhalde…

Especialmente desde la toma del Parque Indoamericano por parte de cientos de familias sin techo y el posterior ataque armado –en los dos sentidos de la palabra-, los medios monopólicos se han empeñado en instalar el “caos” como eje sobre el cual giran la sociedad y la política argentinas.

Clarín de hoy vuelve a titular: “Fuertes choques de vecinos y policías en Villa Lugano”. La Nación, por su parte, viene con una columna de Carlos Pagni, titulada “La dolorosa lección del parque”, en el que abona aquella peregrina “teoría” (la del caos) y se alboroza por el remedo de Unión Democrática que alumbraría la firma de un documento conjunto entre algunos sectores partidarios.

Primeras líneas de Pagni: “La Argentina está realizando en estos días su pequeña contribución a la teoría del caos. El gobierno nacional cree que detrás de la ocupación de espacios baldíos están el macrismo y, más allá, ‘el padrino’, Eduardo Duhalde. En el gobierno porteño sospechan que, como los voceros de los intrusos se identifican con los Kirchner, las operaciones son una maquinación de la Casa Rosada. La Presidenta supone que la Policía Federal está complicada en una maniobra de desestabilización, provocando muertes deliberadas. Por lo tanto, la retira de la escena y la interviene. Los policías presienten que, en el caso de un eventual malentendido, no podrán esperar de sus superiores ningún respaldo. La muerte del militante trotskista Mariano Ferreyra y los asesinatos y disturbios del parque Indoamericano vinieron a confirmar que cada bala que se dispara hoy en el país parece tener un responsable asignado de antemano. Cada actor, cada facción, se prepara para que el otro le tienda una trampa, le tire un muerto. Y actúa, por lo tanto, en consecuencia”.

Quien, ajeno a la realidad concreta y diaria de la Argentina, lea este primer y largo párrafo, podrá colegir que se trata, en realidad, de un país africano inmerso en una guerra civil… Y de eso se trata: Pagni sólo es el vocero de La Nación –y Clarín–, cuya política ha virado a instalar entre la población o entre sus lectores, como sea, la idea de que el país está inmerso en un verdadero caos social y político.

¿La salida? “En este contexto, el viernes se produjo un episodio inesperado –nos anoticia el escriba–. Un grupo bastante amplio de políticos consiguió salir por un día de la torre de Babel a fin de elaborar un ‘Acuerdo de Gobernabilidad y Políticas Públicas’ que trasciendan los períodos presidenciales. Entre los participantes están varios de los aspirantes a suceder a Cristina Kirchner en 2011: los radicales Ricardo Alfonsín y Ernesto Sanz; el líder de Pro, Mauricio Macri, y los peronistas disidentes Felipe Solá y Eduardo Duhalde. Es cierto que Elisa Carrió no participó, pero sí estuvo María Eugenia Estenssoro, que es senadora por la Coalición Cívica. Entre los firmantes estuvieron Rodolfo Terragno, Francisco Cabrera, Carlos Brown, Oscar Aguad, Hermes Binner, Eugenio Burzaco, Gabriela Michetti, Margarita Stolbizer, Jaime Linares, Daniel Katz, Ramón Puerta, Eduardo Amadeo, Gerardo Morales, Ricardo Gil Lavedra, entre otros. No hubo, es curioso, ningún representante de Francisco de Narváez”.

Muchos, pero muchos –sino la mayoría– de los que provocaron aquel verdadero estallido de convulsión social –esto es: verdadero casos– de principios de siglo firman ahora un “acuerdo de gobernabilidad” que, para La Nación, es un hecho “inesperado” que salvaría al país… Vaya paradoja.

Para más datos, Pagni nos anoticia quién promovieron el encuentro: “La reunión del viernes fue promovida, sobre todo, por Cabrera -ministro de Desarrollo Económico porteño- y por Brown -responsable del Movimiento Productivo Argentino, del duhaldismo-“, lo que para el autor de la columna significa algo positivo hacia 2011: “el acercamiento entre Duhalde y Macri…”

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21/12/2010 Posted by | Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario