America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

Honduras: “Vamos a crear un poder popular paralelo”: Berta Flores Cáceres


miércoles 25 de noviembre de 2009


Dick Emanuelsson – Mirian Huezo Emanuelsson (especial para ARGENPRESS.info)

Entrevista a Berta Flores Cáceres, miembro de la directiva de la Resistencia Contra el Golpe De Estado y la organización indígena y popular, COPINH. Integrante y líder también del movimiento independiente por la candidatura presidencial de Carlos H. Reyes.

Puedes escucharla en audio (mp3) en el enlace: http://www.box.net/shared/75tnq28yxb o en siete partes de video en YouTube:

1. “Tenemos derecho a la Insurrección según la constitución por que es un régimen usurpador”, dice Berta Flores en la primera parte de la entrevista con el reportero Dick Emanuelsson acerca la situación en el Honduras del Golpe de Estado. Agrega la líder indígena que en los municipios en donde la Resistencia y los indígenas son poder real deberían imponer también un poder paralelo a las autoridades de facto.

2. ¿Por que no han logrado tumbar el régimen de facto durante los cinco meses de resistencia contra el golpe de estado? “La CIA esta aquí en Honduras y hay que evitar sus “revoluciones naranjas”, dice Berta Flores en la segunda parte de la entrevista con el reportero Dick Emanuelsson.

3. “Una gran riqueza de esta lucha del pueblo Hondureño es su diversidad. La diversidad no es división, y esa diversidad tiene que estar bajo un solo objetivo, juntándose, uniéndose en propuestas diversas, dice Berta Flores en la tercera parte de la entrevista con el reportero Dick Emanuelsson.


4. En la cuarta parte Berta Flores habla sobre la militarización del departamento de Intibucá, con gran concentración de indígenas Lenka en donde casi un millar de reservistas han ocupado la cabecera departamental y en donde llegan los candidatos golpistas con fuertes contingentes militares y policiales.

5. La campaña electoral y la posición del partido Unificación Democrática de participar en las elecciones son rechazadas por COPINH y la Resistencia. Presidente Zelaya las considera totalmente nulas, ya que es un régimen usurpador que organiza las elecciones. Berta Flores llama a los militantes de la UD de no avalar las elecciones en la quinta parte de la entrevista con el reportero Dick Emanuelsson.


6. ¡ “QUE SE VAYAN TODOS”! La Constituyente es la meta política, dice Berta Flores en la sexta parte de la entrevista con el reportero Dick Emanuelsson. “El Congreso Nacional es el símbolo de Traición a la Patria, que se vayan todos, es lo que tenemos que hacer, eso es refundar al país”, subraya la dirigenta popular.


7. ¿Qué pasará después de las elecciones? ¿Cuáles serán las tareas de lucha de la Resistencia contra un régimen que carece de legalidad y legitimidad? Berta Flores dibuja en la séptima y última parte de la entrevista con el reportero Dick Emanuelsson las acciones que tiene que emprender para lograr construir una nueva Honduras donde todos quepan.

Fuente.  Argenpress


Foto: Honduras – Berta Flores Cáceres, miembro de la directiva de la Resistencia Contra el Golpe De Estado y la organización indígena y popular, COPINH. / Autor: Mirian Huezo Emanuelsson

26/11/2009 Posted by | General, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , , , | Deja un comentario

Manuel Zelaya será nuevamente presidente de Honduras


InSurGente.- El dictador de Honduras, Roberto Micheletti, aceptó la noche del jueves un acuerdo para restituir al depuesto mandatario Manuel Zelaya en el poder, previo consentimiento del Congreso, lo que supondría el fin del gobierno de facto. “Me complace anunciar que hace unos minutos autoricé a mi equipo negociador a firmar un acuerdo que marque el inicio del final de la situación política del país”, señaló Micheletti en una declaración en la Casa Presidencial tras una intensa jornada de reuniones de ambas comisiones, bajo la presión de una delegación de Estados Unidos, encabezada por Thomas Shannon.

El acuerdo propone que el Congreso Nacional, tras consultar a la Corte Suprema de Justicia, sea el que decida “retrotraer todo el poder ejecutivo previo al 28 de junio del 2009”, fecha del golpe de Estado.

Zelaya declaró su “satisfacción” por este “proceso histórico” que supone el “retorno de la democracia en el país” y facilita la “reconciliación nacional” tras cuatro meses de crisis.
“Es un primer paso para concretar mi restitución que tendrá que sufrir varios momentos. Yo soy un optimista moderado”, declaró  el presidente constitucional de Honduras desde la embajada de Brasil, donde se refugia desde que llegó al país clandestinamente el 21 de septiembre.


“Mañana (viernes) empezamos a discutir el cronograma”, dijo Zelaya, pero su regreso a la Casa Presidencial hondureña “tiene que ser mucho antes de las elecciones para poder validarlas”, anticipó.


El jefe de la delegación estadounidense, el responsable de la diplomacia latinoamericana, Thomas Shannon, quien había decidido quedarse hasta el viernes para facilitar el acuerdo, calificó de “héroes de la democracia” a los negociadores y alabó el “liderazgo político de Zelaya y Micheletti” que permitieron alcanzar este acuerdo.


“Es un gran momento para Honduras”, dijo tras asegurar que Estados Unidos va a “acompañar” el proceso electoral.

El representante de la Organización de Estados Americanos (OEA), Víctor Rico, también elogió el “esfuerzo particular de los negociadores”, dado que hace dos días “parecía prácticamente imposible” llegar al Acuerdo de Guaymuras, el primer nombre que le dieron los conquistadores españoles a Honduras.


Además de la restitución de Zelaya, el acuerdo, que debe ser ratificado este viernes, también contempla la creación de un gobierno de reconciliación nacional, el rechazo a la amnistía política y el compromiso de no convocar una Asamblea Constituyente para reformar la Constitución, que fue lo que le costó el puesto a Zelaya.


También se acordó el compromiso de realizar las elecciones presidenciales el 29 de noviembre y la transferencia de la autoridad de las Fuerzas Armadas al Tribunal Supremo Electoral.

Asimismo, los negociadores acordaron crear una comisión de verificación para hacer cumplir los puntos del acuerdo, y una comisión de la verdad para investigar los sucesos antes, durante y después del golpe de Estado.


Micheletti solicitó a la comunidad internacional que derogue las sanciones contra Honduras y envíe observadores internacionales a las elecciones de noviembre.


La llegada a Tegucigalpa de la delegación estadounidense ha sido decisiva para alcanzar este documento después de que las negociaciones auspiciadas por la OEA quedaran rotas hace una semana ante la negativa de Micheletti de aceptar las condiciones de Zelaya.


Shannon había advertido a los protagonistas de la crisis que el problema era de “voluntad política”, y apremió a que se alcanzara un “acuerdo lo más rápido posible”.


“Esperamos que este acuerdo sea el principio de lograr una nueva reconciliación que tanto necesitan y desean los hondureños”, dijo Micheletti, quien al igual que Zelaya agradeció la contribución de Estados Unidos, la OEA, la comunidad internacional y el mediador inicial en la crisis, el mandatario costarricense Oscar Arias.

30/10/2009 Posted by | Como Registrarse., Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , , | Deja un comentario

Honduras – Golpe con final abierto


Último parte de guerra

honduras golpe

Foto: Veintitrés Internacional.

10-08-2009 /  Un periodista de Veintitrés Internacional relata los días más tensos en Honduras desde Tegucigalpa y desde el campamento de Zelaya en la frontera nicaragüense. La resistencia de la población y las posibles salidas a la crisis. El juego de Estados Unidos.

Por Mariano Saravia
(Desde Tegucigalpa)

A mi marido se le perdió el documento y a mí se me venció el pasaporte, pero no pienso hacer esos trámites ahora, porque no serían válidos, documentos entregados por un gobierno ilegal, serían ilegales”, razona Anarella en su bar Paradiso del centro de Tegucigalpa, donde se congregan los artistas de la resistencia al golpe de Estado.

A más de un mes de aquel fatídico 28 de junio en el que toda América latina retrocedió treinta años, la situación cambia día a día y hora a hora. Al cierre de esta edición, el presidente constitucional Manuel Zelaya se encuentra en la pequeña localidad nicaragüense de Ocotal, a 22 kilómetros de la frontera. Junto a él hay unos dos mil hondureños, la mayoría campesinos y obreros, que han llegado para darle su apoyo atravesando montañas y selvas, eludiendo los controles y retenes de la policía y el ejército de Honduras. Así, mantienen la presión social y política contra el gobierno golpista que, de este lado de la frontera, ejerce una represión indiscriminada contra el pueblo que no deja de manifestarse día tras día en la capital y en toda la zona sur, departamento de El Paraíso, cerca de la frontera.

A nivel internacional, también crece la condena y la presión sobre el régimen de facto de Roberto Micheletti. La OEA, la ONU, la Unión Europea y la mayoría de los países del mundo han condenado el golpe de Estado y justo cuando se cumplía un mes, el martes 28 de julio, el gobierno de Estados Unidos anunció el retiro de las visas para cuatro altos funcionarios: el magistrado Tomás Arita, quien ordenó el arresto y expulsión de Zelaya; Alfredo Saavedra, presidente del Congreso unicameral; Ramón Custodio, un comisionado de Derechos Humanos que está de adorno y mira para otro lado mientras se suceden los muertos y desaparecidos, y el cuarto sería el propio presidente de facto Roberto Micheletti.

Esta revocatoria de las visas de ingreso a Estados Unidos se extienden a las familias de los funcionarios golpistas y podrían ser muchas más. Mirada desde la Argentina, esta noticia pareciera irrelevante, pero en este país las clases dominantes viven pendientes y viajando permanentemente a Estados Unidos. Si tienen que comprarse ropa, las mujeres de la clase alta viajan a Nueva York. Si un joven acaudalado quiere congraciarse con su novia, la invita a cenar y a bailar a Miami. Y perder la visa, para ellos es muy grave. “Prefieren quedar huérfanos antes que les saquen las visas”, dice Mercedes, la moza de un merendero popular del centro de Tegucigalpa.

Hasta las empresas símbolo del sistema capitalista han dado un fuerte gesto político, como Nike y Adidas, que han anunciado el cierre de sus maquilas (fábricas textiles), aumentando el ahogo financiero que se suma al recorte de toda la ayuda internacional que llega desde Estados Unidos y la Unión Europea. Es un grave problema para el gobierno golpista, porque el 30 por ciento del presupuesto del país depende directamente de esta ayuda internacional.

En este contexto, aislado política y financieramente del mundo, el gobierno de facto pareciera tener las horas contadas. Un indicio de esto es el estudio en comisión del Congreso de una amnistía para el presidente constitucional, acusado de varios delitos, entre ellos de violar la Constitución al haber llamado a una consulta popular por “la cuarta urna”. La cuarta urna se refiere a que en las elecciones programadas para el próximo 29 de noviembre, además de que el pueblo elija presidente, diputados y alcaldes, expresara si está o no de acuerdo con una convocatoria a una Asamblea Constituyente para el año que viene. En cualquier caso, esa constituyente se haría con otro presidente en ejercicio, así es que cualquier modificación al impedimento de reelección beneficiaría a un próximo presidente y nunca a Zelaya, como han querido hacer creer los golpistas y la prensa comercial.

“El estudio de una eventual amnistía para Zelaya es también un paraguas que están abriendo los diputados para estar cubiertos ellos mismos con esa amnistía en caso de que el presidente legítimo vuelva a ocupar su lugar”, dice César Vázquez, un periodista que trabajaba en el canal estatal y que está siendo perseguido por este régimen.

Hay sólo una radio (Globo) y un periódico (El Libertador) que siguen informando ecuánimemente y verazmente, y son perseguidos permanentemente. Incluso han sido ocupados en más de una oportunidad por la policía y el ejército. Una de esas veces en que los soldados entraron a las patadas a Radio Globo, el director David Romero se tiró por la ventana desde un tercer piso, fracturándose la clavícula y una costilla. “Es que ya estuve preso y fui torturado en los años ’80, con el terrorismo de Estado de aquellos años, sé lo que es eso y no estoy dispuesto a que me vuelva a pasar”, cuenta.

REPRESIÓN INDISCRIMINADA. Pedro Muñoz había encendido una fogata el viernes 24 de julio a la noche frente al retén de El Paraíso, y empezó a echarles el humo a los policías y militares apostados allí y armados hasta los dientes. Los militares lo detuvieron, cerca de las siete de la tarde, cuando comenzaba a anochecer en esa población a 20 kilómetros de la frontera propiamente dicha.
No se supo más de él hasta que a la mañana siguiente fue encontrado su cuerpo con 36 puñaladas en la espalda y signos de haber sido torturado. Tenía sus documentos y pertenencias consigo, por lo que se descarta totalmente un robo, y el ejército admitió haberlo mantenido prisionero hasta las siete de la mañana, pero los forenses dijeron que su muerte se habría producido cerca de las tres de la mañana. Era albañil, vivía en un barrio pobre de la ciudad de Tegucigalpa, y había llegado en moto a esa población de frontera para intentar cruzar a Nicaragua como tantos otros, para acompañar al presidente de regreso a Honduras.

Otro que intentó hacer lo mismo fue el líder de Vía Campesina y del Frente de Resistencia contra el Golpe de Estado, Rafael Alegría. Él sí pudo llegar hasta la frontera, pero apenas se acercó al retén fue apresado por la policía, y soltado luego de seis horas.

Ante la consulta de Veintitrés Internacional, en el Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos informan que ellos tienen registrados cientos de detenidos y seis muertos, desde que cayó Isis Obed Murillo, aquel domingo 5 de julio en el aeropuerto de Toncontín, cuando por primera vez Zelaya intentó volver a su país, hasta el miércoles 29 de julio. En esa lista no se cuentan dos muertos del domingo 26 en el Estadio Nacional, después del empate entre Olimpia y Motagua. En una trifulca con la barra del Olimpia, las imágenes de la televisión captaron claramente cómo los policías asesinaron a estas dos personas tirando a matar y con balas de plomo.

Esta fue una constante en las zonas más pobres y sobre todo cerca de la frontera, la represión con balas de plomo y los gases lacrimógenos. “Te das cuenta de que son balas de verdad porque tienen un zumbido, las balas de salva suenan seco”, cuenta Vitalino Álvarez, un campesino de la zona norte del país, cerca de San Pedro Sula, que llegó caminando hasta la frontera y luego, para evitar a los policías y militares, también la cruzó caminando.

Con él como guía, este cronista se metió en la selvática montaña a buscar otros grupos de campesinos perdidos.

El piso es arcilloso y cubierto en gran parte por hojas y gramilla, con una tupida vegetación que en muchos lugares dificulta el paso. Pero lo que más dificulta el paso es la falta de luna, que hace que la noche sea cerrada. Y no se puede abusar de las linternas porque sería peligroso ante la cercanía de la línea fronteriza y la posibilidad de que haya militares hondureños por la zona.

Después de una hora de dificultosa caminata encontramos a un grupo “enmontañado” y la alegría contenida se refleja en comentarios en voz baja: “Bienvenidos, compañeros, están en el territorio libre de Nicaragua, ya no se preocupen”. Se suceden los abrazos y hasta algunas lágrimas.

“Fue terrible –contó César Ham, diputado y candidato de izquierda para noviembre, que viene en el grupo–, no sólo por lo complicado del camino, sino también por el seguimiento del ejército. Éramos un grupo grande, algunos se lesionaron y no hemos comido en todo el día, pero estamos contentos porque aquí nos están recibiendo compatriotas nicaragüenses. Quiero decirte que no venimos aquí huyendo, no venimos aquí exiliados, venimos a seguir organizándonos porque la lucha continúa. Vale la pena cualquier calambre, cualquier sacrificio, cualquier dolor, siete horas de caminata, porque aquí se juega el futuro no sólo de Honduras sino el de nuestro pueblo y el de toda América latina.”

EL INTENTO. El momento en que el pico de tensión llegó al extremo fue el viernes 24 de julio, cuando Zelaya llegó a traspasar la cadena que marca el límite de Nicaragua y se internó unos cinco metros en territorio de Honduras. Caminó despacio, abriéndose paso entre la multitud de micrófonos y cámaras, fue hasta un cartel que dice “Bienvenidos a Honduras”, lo tocó y los representantes de la prensa internacional acribillaron a flashes.

Los militares y policías, para ese momento, habían retrocedido y miraban entre ingenuos y desconfiados desde unos cincuenta metros.

Ese día Zelaya se la pasó en el paso fronterizo de Las Manos, uno de los tres que unen a Honduras y Nicaragua, a lo largo de una frontera de 922 kilómetros. En un alto de esa agotadora jornada, Zelaya dijo a Veintitrés Internacional: “El pueblo está apoyándonos y la comunidad internacional ha condenado este golpe de Estado, el Mercosur fue categórico en declarar que no dejará que se consolide el golpismo, y les agradezco a todos los presidentes, especialmente a la presidenta Cristina Kirchner que pidió la unidad de los países de América del Sur en tomar acciones contra este régimen represivo”.

Por la tarde, un corresponsal de la prensa francesa y este cronista entablaron un diálogo con el jefe del escuadrón militar en el lugar, quien se identificó como el teniente coronel Luis Recarte.

–¿Tienen orden de captura contra el presidente?

–No, nosotros los militares no podemos arrestar a nadie, para eso está la policía.

–Y entonces, ¿cómo se explica que a Zelaya lo arrestaran militares durante el golpe de Estado, y luego lo expulsaron del país?

Silencio del otro lado.

–Si no lo va a arrestar, ¿qué órdenes tiene?

–Hablar con el señor Zelaya.

–¿Hablar de qué?

–Simplemente hablar como caballeros.

En ese momento, el periodista de la prensa francesa le pidió el número de celular al alto oficial castrense, quien ante el asombro de todos los presentes, se lo dio y le dijo que Zelaya le llamará, cosa que ocurrió minutos después. Cuando le dieron las novedades a “Mel”, este pidió un celular y marcó el número del teniente coronel. “Sí señor, aquí lo espero para que hablemos, le doy mi palabra de que no le va a pasar nada y hasta si quiere me desarmo”, le dijo el teniente coronel Recarte al que en realidad es su verdadero comandante en jefe. A los diez minutos llegó Zelaya entre medio de la nube de luces y micrófonos que lo acompañó durante todo el día. Llegó hasta la cadena y le estrechó la mano al oficial del ejército.

–Mucho gusto, teniente coronel, vengo a ver si puedo pasar la frontera.

–Por supuesto, señor, si este es su país.

–Bueno, pero quiero garantías, por favor comuníqueme con el comandante de la región.

El militar se retiró con esa misión, pero nunca más volvió.

Ese día llegaron a juntarse unas 500 personas, una cantidad muy pequeña para garantizar a Zelaya que no lo arresten los policías hondureños apenas cruzara la frontera. Ya al anochecer comenzaron a organizarse los grupos para ver qué comerían y dónde dormirían.

La caravana con Zelaya a la cabeza volvió a la localidad de Ocotal, donde gran parte de sus seis mil habitantes salieron a la calle a recibirla agitando banderas del gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional.

Allí se estableció un campamento en un polideportivo aportado por la alcaldía para que durmieran los 500 hondureños llegados. Pero con el correr de los días, los 500 se transformaron en más de dos mil, y hubo que mejorar la organización para atender alimentaria y sanitariamente a esa cantidad de personas, que seguían llegando con los pies llagados por la travesía en las montañas.

Cuando este cronista se volvía a Honduras, Vitalino lo despidió diciendo: “Aquí me quedo, dejé a mi mujer y mis hijos del otro lado, me vine con lo puesto, pero lo hago por ellos y por mi pueblo”.
Del otro lado de la frontera, en cada esquina de la capital, se escuchan comentarios similares, de dirigentes, militantes anónimos o personas comunes y corrientes, que están dispuestas a seguir con la lucha cuanto sea necesario, contra el golpismo y por la democracia.

Veintitres Internacional

18/08/2009 Posted by | General, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , | 1 comentario

Llamamiento contra el Golpe de Estado en Honduras a la Clase Obrera Mundial



06-08-09

Llamamiento del Frente Nacional contra el Golpe de Estado en Honduras a la Clase Obrera Mundial. Todos a organizar el boicot contra la dictadura militar-empresarial de Roberto Micheletti.
El 28 de junio del presente año, cuando la población hondureña se preparaba a participar en la Encuesta Popular sobre la instalación de una Cuarta Urna, en la cual se decidiría si se convoca o no a una Asamblea Constituyente, miles de efectivos militares secuestraron al Presidente Constitucional de la República, Manuel Zelaya Rosales y lo expulsaron hacia la vecina Costa Rica; ocuparon la Casa Presidencial, clausuraron violentamente todas las estaciones de radio y televisión independientes, persiguieron a los funcionarios del gobierno e implantaron un Estado de Sitio en todo el país.
De esa forma, se hizo efectivo un Golpe de Estado, que horas más tarde fue “legalizado” por el Congreso Nacional (asamblea legislativa), colocando en la Presidencia a Roberto Micheletti Bain, dirigente del mismo Partido político del Presidente Zelaya, mediante ridículos argumentos de que el gobernante depuesto había “renunciado”. Esa versión fue desmentida por el mismo Presidente Zelaya, además de que el Congreso Nacional no tiene atribuciones constitucionales para separarlo de su cargo. Asimismo, se argumentó la existencia de una orden de captura sin que el Presidente fuera sometido a un juicio en el cual pudiera defenderse de las acusaciones que se le hacían.
Detrás del golpe se encuentran la cúpula empresarial, los cuatro partidos políticos de la burguesía (Partido Liberal, Partido Nacional, Partido Demócrata Cristiano y Partido Innovacion y Unidad socialdemócrata), las cúpulas de las iglesias católica y evangélica, asi como los dueños de los principales medios de comunicación. Todos ellos hicieron una alianza contrarrevolucionaria temiendo que la consulta popular del 28 de junio diera poder al pueblo y, en especial, a la clase obrera y al campesinado pobre, para iniciar la construcción de una nueva sociedad, donde los privilegios de clase de la burguesía y de los terratenientes fueran eliminados.
También es necesario decir que detrás de ese golpe de estado, esta la mano del Imperialismo norteamericano y de la ultraderecha latinoamericana, quienes lo ven como una oportunidad de frenar los avances de la izquierda en la región centroamericana y la influencia de la revolución venezolana, tras los recientes triunfos electorales del Frente Farabundo Marti para la Liberacion Nacional (FMLN) en El Salvador y del Frente Sandinista en Nicaragua.
Sin embargo, la respuesta del Pueblo hondureño no se hizo esperar desde la primera hora del golpe. Las masas populares se lanzaron a las calles, a conquistar las plazas públicas y a protestar en la Casa Presidencial (edificio sede del gobierno) en contra de miles de efectivos militares, armados con tanquetas, helicópteros, aviones y artillería pesada. Desde entonces, las masas populares salen TODOS LOS DIAS a la calle desde hace un mes, a protestar, a ejecutar medidas de presión para derrocar al gobierno usurpador, realizando masivas movilizaciones, cortes de carreteras, toma de edificios públicos, etc. haciendo uso del Articulo 3 de nuestra Constitución Política que da derecho a la Insurrección Popular en caso de la imposición de un gobierno por la fuerza de las armas. Aunque esta lucha ha costado la vida de varios hondureños, asesinados por los militares, gracias a la misma el gobierno usurpador no ha logrado controlar la situación, ni derrotar a las masas y por tanto no ha logrado consolidarse como gobierno.
La máxima expresión organizativa de la resistencia popular es el “Frente Nacional contra el Golpe de Estado” que unifica a todas las expresiones sociales y políticas del movimiento popular y conduce el movimiento nacional hacia el derrocamiento de la dictadura. Este frente está constituido por organizaciones obreras, campesinas y populares en general, así como por los partidos y movimientos políticos de izquierda y centro que se han declarado en contra del golpe de estado.
La reacción internacional fue contundente desde el punto de vista diplomático: Salvo el régimen sionista de Israel, ningún otro país del mundo se atrevió a reconocer a la dictadura militar-empresarial impuesta en Honduras. Tanto la Organización de Estados Americanos (OEA), la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), el Grupo de Río, los países asociados al ALBA, entre otros, condenaron el golpe de estado, porque correctamente interpretan que se trata de un primer golpe a las de por sí limitadas democracias burguesas existentes en Latinoamerica, y que, de consolidarse, sentaría un precedente funesto para hacer retroceder las conquistas sociales y las libertades democráticas de los pueblos y trabajadores, proclive a ser imitado por las fuerzas más reaccionarias en otros países de la región y del mundo.
Sin embargo, esta reacción no ha pasado aún de declaraciones diplomáticas que, si bien son útiles, no son suficientes para golpear a la dictadura ni en lo económico, ni en lo militar.
El único gobierno que tuvo siempre una política ambigua respecto al gobierno usurpador, fue el gobierno norteamericano liderado por Barack Obama. Mientras declaraba reconocer al Gobierno del Presidente Manuel Zelaya como único presidente, dio visa a los emisarios de los golpistas para que estos ingresen a territorio norteamericano a hacer lobby a favor del golpe; no ha suspendido los principales programas de apoyo económico y militar en Honduras; no aplica el boicot comercial como en cambio si ha hecho contra Cuba , y se niega a declarar que se trata de un “Golpe de Estado”. Más bien ha promovido una negociación entre el legítimo Presidente de los hondureños, Manuel Zelaya, con el dictador Micheletti, a través de un mediador: el Presidente de Costa Rica, Oscar Arias.
Para el Frente Nacional contra el Golpe de Estado, la mediación del Presidente Arias es una estrategia del Departamento de Estado de los Estados Unidos para lograr cierto reconocimiento internacional al dictador Micheletti, dilatar en el tiempo la salida al conflicto para que el movimiento de resistencia se desgaste y someter al Presidente Zelaya a condicionamientos inaceptables ante su eventual reinstalación en el poder, a fin de que abandone las reivindicaciones políticas que han motivado la movilización popular, como son la lucha por una Asamblea Constituyente y por el castigo a los culpables del golpe. Por consiguiente, el Frente Nacional contra el Golpe de Estado, solo acepta una reinstalación inmediata, segura e incondicional del Presidente Zelaya a su cargo.
La clase obrera hondureña, que desde el principio respondió activamente a la resistencia popular, organizó para la tercera semana una movilización unificada con sus propios métodos de lucha: la Huelga general y la toma de los centros de trabajo, comenzando con un paro general de 48 horas de las tres centrales sindicales del país (CUTH, CGT y CTH) los pasados días 23 y 24 de julio, que se ha repetido el 30 y 31 del mismo mes. En solidaridad los compañeros de organizaciones populares de El Salvador y Nicaragua hicieron cortes en las aduanas para impedir el ingreso y salida de mercadería a Honduras. Inmediatamente las asociaciones empresariales de Honduras y Centroamérica, que son solidarias con los usurpadores, pusieron el grito en el cielo porque dicho boicot implica pérdidas millonarias para sus empresas. Eso significa que la huelga y el boicot comercial son armas efectivas para desgastar las bases económicas de los golpistas, más que las declaraciones formales.
Por todo lo anterior, el Frente Nacional contra el Golpe de Estado hace un llamamiento a las organizaciones representativas de la clase obrera mundial para que organicen y ejecuten una solidaridad militante con la clase obrera y con el pueblo de Honduras, realizando acciones de boicot a todos los productos que entran y salen a puertos hondureños, a fin de asfixiar económicamente a la dictadura; a hacer manifestaciones de repudio a la dictadura enfrente de las embajadas de Honduras y de los Estados Unidos; a hacer actos político culturales en solidaridad con la lucha del pueblo hondureño; y en general a ejecutar cuanta acción fortalezca la lucha del pueblo hondureño y su clase obrera para sacudirnos este régimen opresor y alcanzar una nueva sociedad.
SOLO LA UNIDAD MUNDIAL DE LA CLASE OBRERA DERROTARA EL EXPERIMENTO FASCISTA EN HONDURAS FRENTE NACIONAL CONTRA EL GOLPE DE ESTADO. www.ecoportal.net
Tegucigalpa M.D.C. 31 de julio de 2009 – HONDURAS
Más información sobre la resistencia al golpe en Honduras:
http://contraelgolpedeestadohn.blogspot.com
http://viacampesina.org/main_sp/
www.todosconhonduras.org/
http://www.enlazandoalternativas.org/spip.php?rubrique58
www.movimientos.org/honduras.php
www.aler.org
http://www.telesurtv.net/noticias/canal/senalenvivo.php

Enviado por Cora

08/08/2009 Posted by | General, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , | 2 comentarios

Insulza: Es casi imposible evitar una guerra civil en Honduras



Fecha de publicación: 21/07/09

21 de julio de 2009.- El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, afirmó que es casi imposible evitar una virtual guerra civil en Honduras porque “la dictadura’’de Roberto Micheletti pretende quedarse en el poder

Insulza declaró desde Washington a una radio chilena que desde el derrocamiento del presidente Manuel Zelaya el 28 de junio, hay manifestaciones diarias de sus seguidores; “imagínese lo que pasa si se le dice (a esos partidarios) que ya no hay arreglo y esta otra gente pretende quedarse’’.

“Eso va a ser un asunto complicado, yo espero que lo podamos evitar’’, expresó. “Pero la verdad es que es casi imposible evitarlo o hacer llamados a la calma cuando la dictadura pretende -a vista y paciencia de toda la gente- quedarse en el poder’’, agregó.

No obstante, Insulza pidió “respaldo” a la gestión del presidente costarricense Oscar Arias ante el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA), que se reunió en Washington para debatir la situación en Honduras después de que Arias pidiera 72 horas más para tratar de convencer al gobierno de facto.

Por su parte, el embajador de Costa Rica en el organismo, José Enrique Castillo, afirmó que las negociaciones “no han fracasado” frente a un escepticismo generalizado.

De hecho, el embajador venezolano, Roy Chaderton, recordó que fue el propio Arias quien el domingo habló de “fracaso”, e incluso del peligro de una “guerra civil” y “baño de sangre” en caso de que no se logre una solución al conflicto.

La OEA decidió dar su respaldo a Arias.

Aporrea.org

21/07/2009 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , | 4 comentarios

De nuevo aislado y desprestigiado: Estados Unidos en América Latina (Honduras)


viernes 17 de julio de 2009

obamaSilencio

Toni Solo (TORTILLA CON SAL, especial para ARGENPRESS.info)

Los últimos asesinatos de dirigentes regionales de la Unificación Democrática en Honduras indica que Honduras podría volver atrás hacia los años siniestros del tiempo de la guerra sucia de Álvarez Martínez, supervisado por John Negroponte. Desde Managua, Robert Callahan, el compinche de Negroponte en su promoción en Honduras en aquel tiempo del Estado de Seguridad Nacional, observa los acontecimientos. El domingo 19 de julio marca el treinta aniversario del triunfo de la Revolución Popular Sandinista sobre la dictadura somocista. Es un buen momento para hacer inventario.

La situación actual en Honduras

Este último fin de semana, en el norte de Honduras, personas desconocidas asesinaron a dos dirigentes regionales de la Unificación Democrática. Las circunstancias de los asesinatos hicieron recordar el tiempo de la guerra sucia en Honduras de los años 1980s. El domingo, el régimen usurpador expulsó del país a dos equipos de periodistas venezolanos. Eso deja a Honduras sin ningún medio internacional comprometido en asegurar una cobertura justa de la masiva resistencia del movimiento popular al golpe de Estado.

Sólo quedan algunas estaciones de radio independientes que siguen trasmitiendo información confiable de lo que pasa – Radio Globo, Radio Progreso y Radio Es-lo-de-menos. Casi todos los medios principales del país pertenecen a los golpistas. El Canal 11 de Jaime Rosenthal intenta mantener una especie de neutralidad.

Radio Globo y Radio Progreso fueron tomados por los militares por un tiempo poco después del golpe. Pero ahora siguen transmitiendo, a pesar del hostigamiento de las fuerzas golpistas de inseguridad. De igual manera, el periódico alternativo el Libertador ha estado bajo vigilancia constante de parte de los militares y la policía. Jhonny José Lagos, su editor, está bajo constante amenaza de ser detenido.

Después de dos semanas, el régimen golpista levantó el toque de queda, pero el estado de excepción queda vigente. Entonces los militares y la policía hacen lo que quieren, libre (¿s?) de debido proceso y de las protecciones legales fundamentales. El Comité de la Defensa de los Derechos Humanos en Honduras informó la semana pasada que hay por lo menos 400 personas todavía detenidas en el país.

Con los dos asesinatos del fin de semana se eleva a 5 el total de las personas asesinadas por las fuerzas de seguridad, incluyendo el asesinato a sangre fría de Isis Obed Murillo. El padre de Murillo es un activista ambiental del departamento conflictivo de Olancho. Cuando éĺ denunció públicamente el asesinato de su hijo, fue arrestado bajo pretextos falsos y llevado a la cárcel en Olancho.

Aunque se haya levantado formalmente el toque de queda, el ejército y la policía siguen con las detenciones. Casi no ha salido información sobre la gran cantidad de jóvenes, y hasta niños, reclutados forzosamente por los militares en los barrios marginales y comunidades rurales. Varios alcaldes en lugares como Concepción del Norte y Trinidad, en la zona de Santa Bárbara o Tocoa, en el departamento de Atlántida, aparentemente siguen incomunicados. Podría ser que fueran detenidos o quizás estén en la clandestinidad, como parece ser el caso del alcalde de San Pedro Sula, la segunda ciudad del país.

El movimiento popular ha organizado acciones a nivel nacional con protestas bajo el liderazgo de los sindicatos, organizaciones comunitarias de base, centrales de campesinos y otras. El sistema de educación pública está cerrado por una huelga nacional de maestros. Se bloquean las carreteras principales del país para para la actividad comercial y así mantener la presión económica sobre la oligarquía golpista.

Los golpistas emboscaron y expulsaron al Presidente Manuel Zelaya a punta de fusiles para, dijeron, salvaguardar la Constitución. Ahora, en la tercera semana del golpe, los usurpadores mantienen suprimidas las garantías de la misma Constitución que juraron proteger. Radio Globo ha reportado que el-golpista-a-sueldo Roberto Carmona ha visitado Tegucigalpa para reunirse con los golpistas. Billy Joya, antiguo dirigente de los escuadrones de la muerte, ha sido nombrado como asesor del usurpador-en-jefe, Roberto Micheletti.

La diplomacia regional de Estados Unidos

Esta es la panorámica actual en lo que fue el patio-más-favorecido por John Negroponte, el gerente de los escuadrones de muerte en Honduras en los 1980s. No fue un mero capricho de Condoleezza Rice, Negroponte y sus compinches del régimen Bush, enviar a Robert Callahan, uno de sus más destacados tenientes, como embajador a Managua. Tampoco queda Callahan en aquel puesto debido a pura inercia de parte de la administración de Barack Obama. Callahan es un consejero para tiempos de guerra. Se mandó a Managua para sustituir al peluche Paul Trivelli para desestabilizar mejor el gobierno del FSLN. Si uno considera los currículums de los embajadores estadounidenses en la región, todos, en algún momento, han terminado un curso de estudio en una u otra de las academias militares de su país.

La biografía del Departamento de Estado para Robert Callahan nos informa que él dio clases por dos años en el Colegio Nacional de Guerra en Washington. La nota biográfica de Hugo Llorens nos informa que éste recibió una Maestría de Ciencias en Estudios de Seguridad Nacional del Colegio nacional de Guerra en 1997. Como nota de pie es de interés que Llorens se integró al servicio diplomático desde el banco Chase Manhattan. El embajador estadounidense en Guatemala, Stephen McFarland es graduado del Colegio de Guerra Aérea de su país.

Temporalmente al frente de la embajada de Estados Unidos en El Salvador, en este momento, está Robert Blau como encargado interino. La biografía de Blau dice, “fue anteriormente Director-Diputado de Asuntos Cubanos en la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, después de estar dos años en la Sección de Intereses Estadounidense en La Habana como Consejero para Asuntos Políticos y Económicos. En aquel puesto ganó el Premio por Excelencia James Clement Dunn por motivo de su apoyo a la oposición democrática cubana.”

En cada país de la región, Estados Unidos ha asignado estos clones – altamente experimentados, calificados y profundamente motivados ideológicamente. Cada uno tiene conocimientos exhaustivos de lo que es la desestabilización. Nada de esto es nuevo. Es de conocimiento común en América Latina.

La gente de quién el Presidente Obama depende por asesoría en América Latina comparte características muy parecidas. Arturo Valenzuela, miembro del muy poderoso Consejo por Asuntos Extranjeros, fue Asistente Especial del Presidente para Asuntos de Seguridad Nacional y Director Superior de Asuntos Interamericanos en el Consejo de Seguridad Nacional durante la segunda administración de Bill Clinton. Dan Restrepo, el más importante asesor de Barack Obama en asuntos latinoamericanos, ha sido Director del Programa de las Américas de la importante fábrica de sueños de producción masiva de propaganda y políticas, el Centro para el Progreso Americano.

Una visita al sitio web de esta entidad revela otra línea de producción robótica de realidad virtual, vomitando las variedades de análisis falsos, auto-exculpatorios y vacíos que han sido la marca característica de las esferas más altas de la vida intelectual ortodoxa estadounidense, incluyendo al Presidente Obama. Esta es la misma clase intelectual que cantó tan agresivamente alabando su sistema de consumo capitalista – ahora en la caída estrepitosa más sensacional de los últimos setenta años. Y, ahora que el declive imperial ya no se puede negar, el enjambre de individuos que constituye esta clase estrella podrida, ha empezado asumir un vocabulario de conciliación y de diálogo.

Pero no importa cuánto esfuerzo hacen para llevar de una manera convincente sus máscaras de amabilidad. Su arrogancia, su hubris (¿hibris?), su fanático loco amor para el poder militar se derrama por todos lados. La aspiración de Barack Obama de recuperar para Estados Unidos el liderazgo en América Latina implica no solamente mantener la presencia militar estadounidense en la región, sino de aumentarlo decisivamente. Por ejemplo, en Colombia la administración de Barack Obama está negociando no una base militar, sino cinco más.

Continuidad de las políticas en que se debe creer

El golpe en Honduras hace bien claro que a los seis meses de la administración del Presidente Obama el patrón de desestabilización de parte del gobierno estadounidense, tan obvio bajo el régimen de George Bush, sigue igual de feroz y sucio como antes aunque, posiblemente, con mayores posibilidades de poder negarlo oficialmente. Como candidato presidencial antes de noviembre 2008, Barack Obama insistió que como Presidente él recuperaría el liderazgo – léase dominio – de Estados Unidos en el continente.

Aquella bola de nieve no sobrevivió ni dos microsegundos en el infierno del golpe de Estado en Honduras. La verdad fue que los países del ALBA asumieron el liderazgo del continente. La reacción instantánea de Venezuela, Cuba y Nicaragua hizo aparecer a Hillary Clinton y Barack Obama como los fraudes de doble cara que son.

El gobierno estadounidense insiste en preferir su propia propaganda que reconocer los hechos. Su política en América Latina se basa en una confección de realidad virtual – reproducida mecánicamente innumerables veces por los medios corporativos internacionales – dónde los gobiernos de Estados Unidos están comprometidos a promover la democracia. Si uno puede lograr escapar de la jaula mental de aquella propaganda del Departamento de Estado, aunque sea por un momento, se descubre que esta política de “promoción de la democracia” ocupa las herramientas de la intervención neocolonial para alimentar las fuerzas anti-democráticas en toda América Latina.

Uno ve esta realidad en el caso de los separatistas asesinos de Bolivia, en las oligarquías amargadas de Venezuela, Ecuador o Perú y también en sus contrapartes golpistas de América Central. En México y en Colombia, la ayuda militar estadounidense apoya regímenes altamente corruptos y comprometidos con la represión generalizada y salvaje de los pueblos indígenas, de defensores de derechos humanos, sindicalistas y dirigentes de las organizaciones comunitarias. La credibilidad de Estados Unidos entre las grandes mayorías en América Latina está por el suelo.

La idea-timo clave que acompaña la falsa “promoción de democracia” de los gobiernos estadounidenses es otro mito sin credibilidad, la prosperidad derivada del mercado libre. La realidad innegable ahora es que el capitalismo corporativo ha destruido la economía. Ha creado el desempleo masivo y un estancamiento recalcitrante. Las dos van a durar quizás por una década o más. La misma clase intelectual que supervisaba esa catástrofe hasta ahora, todavía, aun en medio del colapso categórico de su sistema, sigue proclamando a América Latina los beneficios milagrosos de la prosperidad del mercado libre.

El corolario falso de la idea evidentemente absurda que el gobierno estadounidense promueva la democracia es que sus opositores, como Venezuela, por supuesto hagan lo contrario. Entonces el gobierno de Venezuela y sus aliados son proyectados como malévolos o a lo mejor cómicamente ineptos que actúan para negar la libertad y la prosperidad a los pueblos de la región. Por supuesto, la mirada más breve de los hechos muestra la absoluta deshonestidad de aquella propaganda.

La maquinaria de deuda y ayuda de Estados Unidos y sus aliados en América Latina ha fallado completamente en suministrar la seguridad energética y alimentaria, en reducir significativamente el analfabetismo, garantizar una atención adecuada de salud o de mejorar radicalmente el acceso al crédito para las mayorías excluidas. En cambio, sólo desde 2004, en cinco años, Venezuela, Cuba y sus aliados han logrado cambios dramáticos en todas esas áreas. Por ejemplo, en junio UNESCO confirmó que Nicaragua ahora es libre de analfabetismo. Sin embargo, todavía, fraudes deshonestos como Barack Obama, Hillary Clinton, Dan Restrepo, Thomas Shannon, y Arturo Valenzuela siguen repitiendo su propaganda totalmente inverosímil.

Como clase política sus homólogos en la economía doméstica han traicionado el futuro bienestar del pueblo de los Estados Unidos por muchos años en adelante. Aquella clase y sus representantes son iguales de falsos y torcidos en la política extranjera. No importa dónde se metan, se equivocan constantemente porque parten de premisas obtusas, torpes y equivocadas. En América Latina se ha demostrado la idiotez de aquellas premisas una vez tras vez. El ejemplo más contundente es la adhesión de 20 países con más de 110 millones de habitantes a las iniciativas de Petrocaribe y el ALBA impulsados por Venezuela en base a una agenda de solidaridad e integración soberana.

En cuanto a la izquierda neocolonial norteamericana, sobre Nicaragua e Irán ellos repitieron la falsa línea imperialista, alegando masivo fraude electoral. Con respecto a Honduras, han dejado caer el tema del golpe igual de rápido que los principales medios corporativos. En la práctica, a un nivel fundamental, la izquierda norteamericana es casi completamente irrelevante para los esfuerzos de las mayorías empobrecidas en América Latina de realizar cambios decisivos.

América Central – falsificando los hechos

Muchos escritores han notado el contraste chocante entre la bulla mediática-política alrededor del asesinato de una joven mujer en Terán y la indiferencia total al asesinato de Isis Obed Murillo en Tegucigalpa. Uno podría hacer el contraste también entre el reportaje de abusos de derechos humanos en Irán y la falta de reportaje habitual de los asesinatos y violaciones cometidos por las fuerzas de los gobiernos de México y de Colombia. Para muchas personas en América Latina, la yuxtaposición de los hechos en Irán con los acontecimientos en Honduras ha sido muy convincente y totalmente desfavorable, tanto al gobierno de Estados Unidos como a los medios corporativos en general. Los reportajes distorsionados y parciales de CNN probablemente abrieron los ojos para mucha gente que antes no reflexionaban sobre lo que miraron en aquel canal.

En Estados Unidos y sus países aliados, casi todo el comentario sobre el golpe en Honduras, de todas partes del espectro político, giró alrededor de dos términos impuestos por los poderosos intereses que apoyan el golpe. Primero, casi todo el comentario describió al Presidente Manuel Zelaya como “izquierdista”. Segundo, casi todo el comentario insistió sobre el tema irrelevante de la re-elección como si fuera algún tipo de explicación congruente del golpe.

Veremos. Manuel Zelaya jamás ha hablado de nacionalizar los medios de producción en Honduras. Sería totalmente tendencioso describir a él como socialista. Cuando Manuel Zelaya necesitaba apoyo para manejar los graves problemas de seguridad energética de Honduras fue el primero a pedir apoyo al gobierno de George W. Bush. Bush desinfló toda esperanza de una respuesta útil. El caso del Presidente Manuel Zelaya es otro más en que la política extranjera incompetente de Estados Unidos busca un cliché exculpatorio para justificar su fracaso.

La trayectoria de Manuel Zelaya, en términos de política pública desde su tiempo como un funcionario gubernamental con responsabilidad en la reconstrucción después de Huracán Mitch, ha sido de buscar cómo mejorar las condiciones de la mayoría empobrecida de su país. EL caso de Manuel Zelaya demuestra que ahora hemos alcanzado un punto en que una amplia gama de opinión, desde la derecha hasta la izquierda, piensa que acciones comprometidas para reducir la pobreza son de izquierda. Garantizar los derechos fundamentales a la salud y la educación ahora es de izquierda.

Asegurar el acceso a créditos baratos para las mayorías empobrecidas ahora es de izquierda. Preocuparse por cómo estimular la producción agrícola de pequeños y medianos productores ahora es de izquierda. Garantizar la seguridad energética y alimentaria ahora es de izquierda. Sin embargo, ni una de aquellas políticas estaría fuera de lugar en cualquier programa de gobierno en Norte América o Europa.

El tipo de lógica que refleje de una manera tan inútil el adjetivo “izquierdista”, como si fuera aplicable a un político como Manuel Zelaya, ahueca las palabras. Las convierte en cascarones vacíos. Aquellos cascarones se ocupan por timadores como Barack Obama para confundir su público. Un uso tan corrupto del lenguaje reduce las posibilidades de comprensión a unas avenidas de miras estrechas, cuidadosa, nítida y engañosamente arregladas por los progenitores de la propaganda mediática corporativa, como los funcionarios del Centro para el Progreso Americano.

A pesar de la retórica eufórica usada por Manuel Zelaya, de vez en cuando, para alentar o quizás para seducir una parte de su audiencia nacional, en la práctica sus decisiones han sido de un nacionalista céntrico-quizás-socialdemócrata muy parecido a Ramón Villeda Morales, otro presidente hondureño reformista derrocado por un golpe de Estado en 1963. Si uno ubica al Presidente Manuel Zelaya en una perspectiva que incluye su propia biografía política y, además, la historia relevante de los últimos cincuenta años, que se le describa como “izquierdista” se parece a la barata, poco seria etiqueta desechable que es.

De igual manera, el tema de la reelección siempre ha sido completamente incongruente. Si el Presidente Zelaya quisiera participar en otra elección presidencial, lo más pronto que lo podría hacer será en 2013, aun si una posible futura Asamblea Constituyente hubiera logrado cambiar las normas electorales correspondientes. Sin embargo, la gran mayoría de escritores han insistido en tratar el tema de la reelección como si fuera un motivo del golpe, más allá de un pretexto descarado, transparentemente deshonesto.

Fue la combinación de aquellos dos términos en el sentido de “izquierdista busca reelección” que ha permitido a los medios corporativos y muchos medios supuestamente progresistas de minimizar la importancia del golpe en Honduras. Se logró de esa manera – entre otras – disfrazar la ferocidad y profundidad de la ruptura de las normas democráticas en Honduras. Lo que ha sido un tremendo choque moral y emocional para la mayoría de la gente en América Latina se ve con mucho mayor tranquilidad desde afuera. En los medios corporativos los golpistas han hecho casi aceptable su idiótico argumento que una consulta no vinculante podría ser anti-democrática – una estupidez pasmosa.

La administración de Barack Obama ha quedado atrás en la reacción continental de las mayorías que rechazan los términos falsos de los medios corporativos y sus acompañantes progresistas. El motivo por qué han quedado atrás es que el gobierno estadounidense apoya los objetivos de los golpistas. Esos objetivos son varios e interconectados.

Uno es de impedir la participación democrática de la mayoría empobrecida en la toma de decisiones que afectan sus oportunidades de tener una vida mejor. Su participación acabaría con el dominio completo de los recursos de Honduras por su oligarquía corrupta. Permitiría la redistribución necesaria de recursos a favor de las mayorías. Otro objetivo del golpe es de defender la ocupación militar del país que es una absoluta necesidad que acompaña la toma feudal del país por su oligarquía tiránica.

Los fines desconocidos por sus comienzos

Anoche, Manuel Zelaya dio un ultimátum a los golpistas. Al hacer eso desenmascaró el juego desleal de Barack Obama e Hillary Clinton con respecto a la farsa del diálogo mediado por el Presidente Oscar Arias en Costa Rica. Las actividades del domingo 19 de julio en Managua podrían incluir declaraciones muy importantes para el futuro de América Central. Como Fidel escribió en el título de su reciente reflexión – o muere el golpe o mueren las constituciones. Como otros han observado, no hace sentido tener elecciones nacionales si se puede instalar gobiernos de facto así no más.

Desde su inicio hasta su termino, todavía a ser decidido, el golpe de Estado en Honduras se ha mostrado un momento definitivo e histórico. La condena lenta y tibia de parte del gobierno estadounidense apenas esconde su apoyo para los objetivos del golpe. Han sido los gobiernos del ALBA que han galvanizado los demás gobiernos de la región para tomar medidas contundentes contra los golpistas en Honduras. Dentro del país el golpe ha provocado una resistencia no vista desde la gran huelga de 1954. Sea cual fuere el resultado de los acontecimientos en Honduras, si el Presidente Obama no rectifica su política actual, lo más probable es que Estados Unidos vaya a terminar aún más aislado y con todavía menos prestigio que en el tiempo de George W. Bush.

Argenpress

19/07/2009 Posted by | General, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Honduras: Micheletti recibió asesoramiento estadounidense, refleja el Times


WASHINGTON, 13 de julio (PL).— El jefe del régimen de facto de Honduras, Roberto Micheletti, recibió asesoramiento estadounidense en las conversaciones desarrolladas en Costa Rica para poner fin a la situación que vive ese país, refleja hoy el diario The New York Times.

Cada propuesta presentada por el grupo de Micheletti fue redactada o aprobada por un norteamericano integrante del equipo negociador, dijeron funcionarios citados en un artículo del rotativo.

Según la periodista del Times Ginger Thompson, el comentario se refería a Bennett Ratcliff, quien estuvo la semana pasada en San José durante el diálogo entre los golpistas y representantes del presidente constitucional de Honduras, Manuel Zelaya.

Ratcliff es un especialista en relaciones públicas que realizó trabajos para el ex presidente William Clinton (1993-2001), precisa.

De acuerdo con la reportera del Times, la Casa Blanca trata de tomar distancia de la crisis en un esfuerzo por hacer de Estados Unidos un actor más en una región históricamente bajo su influencia.

Sin embargo, cada vez es más claro que las partes acuden a Washington para lograr lo que les conviene, advierte.

Thompson asegura que Micheletti está involucrado en una ofensiva mediática, en la cual aumentan las contrataciones de abogados estadounidenses de alto perfil, con estrechos vínculos en los círculos norteamericanos de poder.

Uno de los incorporados en Lanny Davis, conocido por servir de abogado personal de Clinton y miembro de su campaña, apunta.

La periodista del influyente diario comenta las medidas tomadas por la administración de Barack Obama contra el régimen golpista, aunque señala la permanencia del embajador de Washington en Tegucigalpa, contrastándolo con el retiro de diplomáticos por la mayoría de los gobiernos del hemisferio.

Este domingo, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, exigió a Obama una postura radical para enfrentar la asonada en Honduras, donde quedó roto el orden constitucional y los militares reprimen a la población que demanda su restitución.

Si Estados Unidos de verdad no apoyara el golpe ya hubiera retirado todas sus tropas de Palmerola, afirmó en su programa de radio y televisión Aló Presidente.

Hágalo ya, Obama, y con eso demuestra que no está apoyando el golpe, aseveró.

Prensaescrita.com

13/07/2009 Posted by | Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , | Deja un comentario

Honduras: Golpe preventivo


Juan Diego García, especial para ARGENPRESS.info

El Golpe militar en Honduras contra el presidente Manuel Zelaya es un intento de romper la cadena de los movimientos populares y nacionalistas del continente “por su eslabón más débil”. Los agentes del golpe son los mismos de siempre: los empresarios, los políticos tradicionales, un poder judicial profundamente reaccionario, un tribunal electoral hecho a la medida de los intereses oligárquicos y que ya demoró tres meses en reconocer a duras penas el triunfo de Zelaya contra el candidato de la derecha más dura y la cúpula de las iglesias católica y evangélica. Y el instrumento que realiza el trabajo sucio ha sido igualmente el acostumbrado: las fuerzas armadas.

No se sabe a ciencia cierta cuál ha sido el papel del Pentágono y los “halcones” de Washington que como fieles agentes del poderoso complejo militar-industrial tienen siempre políticas que no necesariamente coinciden con las ideas del ocupante transitorio de la Casa Blanca. Eso al menos se puede colegir de la posición asumida por la prensa conservadora de los Estados Unidos, en particular The Wall Street Journal y The Washington Post que se niegan a calificar el suceso de golpe de estado, insinúan su necesidad y pretenden excusar a los golpistas. Lo mismo puede decirse de las declaraciones oficiales, con esa indefinición calculada de Obama que impresiona tanto pero no compromete a nada.

La derecha latinoamericana más primitiva celebra abiertamente el golpe (en Caracas); otros, más sutiles, hacen bueno el alegato de los golpistas “en defensa del principio de la no ingerencia” (Uribe Vélez, en Bogotá). Por su parte, la derecha más moderada del continente intentará propiciar diálogos que desemboquen en una solución aceptable, es decir, que congele el avance del proceso social que impulsa Zelaya y al mismo tiempo de una salida al gobierno de facto. Si los golpistas hubiesen cometido menos torpezas sacando “legalmente” al presidente, resulta dudoso que se hubiese producido una condena de características similares a la actual.

El golpe busca impedir que en Honduras se consolide un proceso de reformas que la clase dominante entiende contrario a sus intereses. Sin embargo afecta en no poca medida al continente entero. Eso explica el rechazo generalizado de todos los gobiernos. Unos, porque entienden que la estrategia del derrocamiento de gobiernos populares y nacionalistas sigue vigente y que las elites criollas y sus apoyos externos están dispuestos a todo sin excluir el golpe militar o la guerra civil. Los más moderados de la ola reformista rechazan el golpe porque temen correr la misma suerte de Zelaya, un reformista tan moderado como ellos. Los demás gobiernos, extraños a cualquier proyecto popular, se distancian del golpe sobre todo por la torpeza enorme de sus realizadores.

Zelaya habría ido “demasiado lejos en su populismo chavista”. En efecto, elevó el salario mínimo de los trabajadores despertando la ira de los empresarios; puso en marcha programas de educación y salud (con médicos cubanos) siguiendo modelo de Venezuela y se acercó al proyecto del ALBA seguramente por simpatía pero también por las ventajas de un petróleo barato que le ha dejado márgenes para financiar los programas sociales. El proyecto de cambiar la constitución (de la manera más democrática posible) despertó el profundo temor de la elite porque abriría perspectivas aún más esperanzadoras para las mayorías pobres tal como ha sucedido en Venezuela, Bolivia y Ecuador. Y por este vínculo estrecho con conocidos intereses transnacionales resulta dudoso que el golpe haya sido una iniciativa en solitario de los oligarcas hondureños sin intervención de terceros.

El golpe es sin duda un ataque a Chávez y lo que él representa en términos de reformas populares y nacionalistas. Y es muy probable que la derecha hondureña –y quienes las patrocinan- pensaran que presentándolo como un golpe contra el “radicalismo” y el “populismo” conseguirían dividir la opinión de los gobiernos del área, en principio nada dispuestos a dar su aval a las aventuras militares. Pero el resultado ha sido que la condena se volvió rápidamente universal y arrastró a todos, al punto que hasta ahora ningún gobierno del planeta ha reconocido a los golpistas.

Se produce entonces una coincidencia de intereses que enlazan lo local con las estrategias generales del gran capital internacional, temeroso del devenir de los procesos en curso en este hemisferio. Pero la forma tan torpe en que ha sido realizado el golpe impide desde el comienzo cualquier manifestación de simpatía hacia sus autores. Por razones obvias debe destacarse particularmente el rol de los Estados Unidos. Ni es posible que ignoraran las intenciones de la oposición a Zelaya, ni menos aún que asumieran sin mayor preocupación los cambios políticos en un área como Centroamérica que debilitan así sea parcialmente su influencia y podrían consolidarse de no actuar a tiempo. Y más en un país como Honduras, una de las bases más importantes del despliegue estratégico de los Estados Unidos en la región. El proyecto Puebla- Panamá, una estrategia compleja que integra aún más el destino de estos países al dominio de los Estados Unidos se ve ya muy afectado por los triunfos de gobiernos como el de Nicaragua y El Salvador, no menos que con el avance popular en Honduras. El gobierno de Guatemala tampoco parece gozar de muchas simpatías en los círculos del poder real en Washington. El presidente Colom ya ha sido víctima de una intentona (o varias) para sacarlo del gobierno, la última de las cuales intentó sin éxito vincularlo a un oscuro asesinato.

Hay entonces demasiados intereses imperialistas en juego en esta región como para descartar que no tengan vínculos con los militares y la derecha de Honduras, tan dispuesta siempre al golpe militar y a las agresiones contra gobiernos populares, y siempre al servicio de los mandatos de Washington.

Pero si la torpeza y brutalidad de los golpistas no sorprende, sí lo hace en cambio la reacción popular. En un proceso ascendente, la movilización popular a favor del regreso de Zelaya llega a su clímax cuando éste intenta ingresar al país, el gobierno de facto lo impide y los militares disparan contra la población. La lánguida manifestación de los partidarios del golpe contrasta mucho con el vigor y la dimensión de la movilización popular. No solo se produce entonces un rechazo universal al gobierno de facto sino que internamente la represión no consigue acallar el descontento de amplios sectores de la población. Los pacíficos hondureños han dado una lección de civismo, valentía y arrojo que los golpistas no esperaban.

Las perspectivas son aún muy inciertas. El resultado final de las negociaciones en curso dependerá sobre todo de la capacidad de los partidarios de Zelaya de mantener su movilización y aumentar su nivel de presión. Es muy probable que las matizaciones a la condena del golpismo aparezcan ahora, pero también lo es que Zelaya se mantenga firme y que en unas eventuales elecciones en noviembre (si llegan a realizarse en forma aceptable) consiga resultados que le permitan romper el monopolio del bloque dominante de los poderes legislativo y judicial. Sin olvidar que allí siguen las fuerzas armadas, las bases militares gringas y el enorme poder económico de los enemigos de la reforma. Los presentes acontecimientos en Honduras no solo despiertan los viejos fantasmas del militarismo en Latinoamérica; ponen también de presente que muchas cosas han cambiado en el continente. La población pobre se ha tomado en serio la propuesta de la democracia como camino para superar su condición y acceder finalmente a una ciudadanía real. Si la respuesta es otra vez la represión y el golpismo no debería sorprender que de nuevo aparezca la insurgencia como camino legítimo para oponerse a las tiranías.

ARGENPRESS

10/07/2009 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , | Deja un comentario