America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

Los dueños del relato salvaje -por Roberto Caballero


Los dueños del relato salvaje

Quiénes son los economistas más consultados en la radio y la TV argentinas para fabricar, desde la hegemonía comunicacional, las expectativas de todos. Manipulación, reinvención y nostalgias de los 

Ránking - Melconián, D
Ránking – Melconián, D
 

En plena crisis con los fondos buitre, la consultora Ejes de Comunicación relevó cuáles fueron los especialistas en economía más consultados en la radio y la televisión del país, durante julio y agosto. Aunque parezca sorprendente, una década después de heterodoxia kirchnerista con índices más o menos favorables en la materia, la interpretación de los escenarios financieros y el manejo de las expectativas económicas sigue claramente hegemonizado por nostálgicos de los ’90. En algunos casos se trata de ex funcionarios de malos gobiernos. En otros, de columnistas habituales del diario conservador La Nación. Y, los menos, son críticos con mayor o menor saña de las decisiones oficiales.

Aunque difundido de manera incompleta, el estudio de Ejes señala que el más solicitado por los medios relevados fue Carlos Melconian: apareció 40 veces en programas de radios y televisión, entre los que se destacan los de Radio Mitre (ocho veces), de Canal 26 (siete), de FM Millenium y de La Red (cinco veces en cada una). En todos ellos, valga la aclaración aunque sea obvia, Melconian –de quien unas líneas más abajo se adosa una minibiografía– dijo que había que pagarles a los fondos según el fallo de Thomas Griesa.

Segundo en el podio, increíblemente, aparece Agustín D’Atellis, un kirchnerista. Participó de 31 programas, con Canal 26 a la cabeza (cinco oportunidades), CN23 (cuatro), Radio 10 y Del Plata (tres). En todos ellos, D’Attellis salió a decir que no había que preocuparse por el fallo Griesa, que éste no debía afectar la vida cotidiana de la gente y que no estaba de acuerdo con sentarse a negociar y pagar, ya que el impacto sería gravísimo.

La incidencia de la concentración en la formación de precios ha significado, entre 2001 y 2010, que los precios de las industrias oligopólicas (Ramas Altamente Concentradas) se incrementaran un 7,6% por encima del promedio sectorial.
El primero, un liberal. El segundo, un kirchnerista. Pero acá es donde se rompe toda fantasía de equilibrio entre miradas antagónicas y comienza el proceso de concentración que va a terminar direccionando la opinión en un sentido único. Porque el tercer lugar fue compartido por José Luis Espert y Daniel Artana, ambos con 22 apariciones. Espert, muy crítico del kirchnerismo y del peronismo en general, participó sobre todo en emisiones de Radio El Mundo (siete veces), de Canal 26 y de FM Identidad (tres). Siempre recomendando pagarles a los buitres y hablando de default. Artana, a su turno, espada mediática de FIEL, se destacó en sus irrupciones en FM Millenium y Radio Mitre (cuatro veces), y en Radio El Mundo, FM Identidad y Rivadavia (tres). En todos los casos, pidió sentarse con los buitres a negociar. Los siguientes fueron Orlando Ferreres, Aldo Pignanelli, Ricardo Delgado, Matías Tombolini, Martín Tetaz, Guillermo Nielsen y Nicolás Dujovne.

Lo que sigue son breves biografías que permiten saber desde qué lugar hablan los más requeridos por los medios relevados por Ejes, a la hora de explicar qué es lo que sucede en materia económica.

Carlos Melconian: militante entusiasta de la gestión cavallo-menemista en el pasado, hoy es una de las principales espadas económicas del macrismo, partido del que fue candidato. Sobre los años ’90, dejó dicho: “Se trató del período más prolongado y de mayor expansión económica” de la historia. En homenaje a la década perdida, escribió el libro Recuperar la ilusión, donde añora la Convertibilidad. Según el periodista financiero Maximiliano Montenegro -ex Página/12, actual Canal 26-, “fue uno de los principales responsables de legalizar el proceso de estatización de la deuda externa privada, que ideó Domingo Cavallo como presidente del Banco Central de la dictadura. Según consta en los documentos oficiales –siempre según Montenegro–, el joven Melconian, como jefe del Departamento de Deuda Externa de esa entidad, archivó las investigaciones sobre fraudes cometidos por multinacionales y grupos económicos locales con los seguros de cambio a principios de los ’80. El equipo de auditores del Central había detectado autopréstamos, créditos ficticios y otras maniobras dolosas por 6000 millones de dólares. Sin embargo, esas operaciones cuestionadas fueron registradas como legítimas y cargadas a la deuda pública argentina con la invaluable colaboración de Carlos Melconian”. Jorge Lanata, antes de trabajar en el Grupo Clarín S.A., lo cuestionó en su programa por fugar 2,3 millones de dólares al exterior. En las elecciones del 2003, Menem lo tenía en carpeta como ministro de Economía en un eventual retorno suyo a la Casa Rosada. Hábil comunicador, descontracturado en sus formas, suele pasearse por los canales de TV dando cátedra neoliberal, como si no tuviera pasado. Lo hace, semanalmente, como columnista del programa de Marcelo Longobardi, por Radio Mitre, del Grupo Clarín S.A., que tiene la mitad del share de la AM metropolitana.

Agustín D’Atellis: proviene de La Gran Makro. Es especialista en Macroeconomía y Finanzas y profesor de la UBA y la Universidad de Moreno. Junto a Fernanda Vallejos, Alejandro Robba, Andrés Asiain (a quien una funcionaria del PRO en la UBA le quitó recientemente su cátedra) y Santiago Fraschina, integra el grupo de jóvenes expertos que adscriben al modelo económico de la última década.

José Luis Espert: está denunciado ante la UFI 4 de Pergamino, especializada en “violencia de género”, por publicar un tuit donde llamó “hija de puta” a Florencia Kirchner, hija de la presidenta. Tiene un máster en Economía en la Universidad del CEMA. Trabajó junto a Miguel Angel Broda, y fue socio de José María Dagnino Pastore –ministro de Economía de dos dictaduras, la de Onganía y la de Bignone– y Adolfo Sturzenneger –padre de Federico– en la consultora Econométrica S.A. Según la Fundación Libertad y Progreso, liderada por el ex menemista Aldo Abram y Manuel Solanet –secretario de Hacienda de Martínez de Hoz–, es “un apasionado defensor del libre mercado”. El sitio servicial Urgente 24 recogió con algarabía una propuesta suya, de hace muy poquito: “Hay que echar empleados públicos y bajar sueldos.” Escribe en La Nación.

Daniel Artana: hombre de FIEL –fundación financiada por Telefónica y Telecom, entre otras empresas–, fue funcionario en Economía durante la efímera gestión de Ricardo López Murphy, junto a Solanet. Antes de asumir como virtual viceministro de Economía de la Alianza, declaraba: “Si uno mira los números del desempleo en la Argentina, se ve que está concentrado en la gente de baja calificación. Y no es agradable lo que voy a decir, pero es de sentido económico: si el desempleo es muy alto es porque los salarios son muy altos. ¿Qué es lo que pone un piso allí? Que tenemos gente de muy baja calificación empleada en los sectores públicos provinciales y municipales y ganando sueldos que son el doble de lo que les paga el sector privado en esa misma provincia por 48 horas semanales en empleos similares. Lo que impide generar los puestos de trabajo es que está todo el mundo esperando la beca del Estado.” Escribe en La Nación.

Orlando Ferreres: ex secretario de Coordinación Económica durante el primer gobierno de Menem, cargo al que llegó de la mano del entonces Grupo Bunge & Born. Actualmente se desempeña en su consultora, Orlando Ferrreres & Asociados. En 2012, dejó por escrito: “El populismo se caracteriza, principalmente, por generar altas expectativas de consumo a la población con el objetivo de obtener más votos en las elecciones, sin embargo, dichas expectativas van más allá de lo posible. Este tipo de comportamiento genera crisis periódicas, crisis que llegan cuando las promesas consumistas ya no pueden cumplirse dado que las inversiones en infraestructura, energía e industrias no fueron hechas a tiempo. Últimamente, con la democracia de masas, como lo que interesa son los votos, al igual que una empresa que actúa en un mercado de un bien o servicio, lo que se procura por encima de todo es ganar mercado, para lo que hay que obtener un mayor ‘market share’, mayor porcentaje de votos, al menos más de 40%, mucho mejor 45% y sino todo lo que se pueda, arriba de 51%. Hacer ilusionar a la gente es fácil, lo difícil es cumplir en el largo plazo”. Pregunta incómoda para Ferreres: ¿El problema, entonces, es la democracia? Escribe en La Nación. 

Aldo Pignanelli: De viejo vínculo con el justicialismo, integró el directorio del Banco Provincia de Buenos Aires desde 1987 al ’89. Fue subsecretario de Asuntos Municipales de Buenos Aires (1989-1991) y asesor del Directorio del Banco de Formosa (1992-1997). También se desempeñó como secretario de Economía de la Municipalidad de Moreno en los años 1986-1987. En 2002, de la mano de Eduardo Duhalde, llegó a presidir el BCRA, del que fue vicepresidente desde el ’97, los años convertibles, según dice su propio CV. Más tarde tuvo que irse peleado con el entonces ministro Roberto Lavagna. Hoy integra el equipo económico del diputado Sergio Massa, junto a Lavagna.

Ricardo Delgado: titular de Analytica, trabajó en Ecolatina, la consultora de la familia Lavagna. Premiado por la empresa Arcor en el ’93 por “su estudio del impacto de la desregulación económica en la competitividad industrial” y por el Grupo Roggio en el ’98 “por el análisis de los efectos de inversión en infraestructura sobre el desarrollo regional”. Autor de un libro recomendable, La herencia, 30 años de Economía Argentina en Democracia. El periodista Marcelo Zlotogwiazda sostuvo: “Este libro está muy bien escrito, a pesar de que los economistas no se caracterizan por su habilidad con la pluma. La sensación se va generando a medida que uno avanza en la lectura, pero al terminar el libro uno tiene un sabor amargo, porque cuando uno ve en perspectiva estos 30 años advierte que hubo muy poco crecimiento, inferior a países de la zona, generando una sociedad fracturada. En los últimos 30 años, tuvimos dos hiperinflaciones, dos confiscaciones de depósitos, la mayor transferencia de activos y el default más grande de la historia y la crisis del 2001.” Delgado era, hasta no hace mucho, el principal referente económico del massismo, después de una etapa en la que trabajó con Francisco De Narváez. Su figura quedó opacada por las de Martín Redrado, Lavagna, Pignanelli y De Mendiguren.

Matías Tombolini: se graduó como economista en la UBA en 2001. Es integrante del Centro de Iniciativas y Políticas del Socialismo para Buenos Aires, que preside Roy Cortina. Se desempeñó asesor legislativo del Bloque del Partido Socialista en la Legislatura, y participó como orador en eventos del PSOE en Argentina. Entre los años 2004 y 2007 fue funcionario en distintas áreas del gobierno porteño. No es neoliberal, pero tampoco un adherente a las políticas oficiales.

Martín Tetaz: profesor de la Universidad de La Plata, se presenta en su blog como “investigador especializado en Economía del Comportamiento”. Autor del libro Psychonomics, la economía está en tu mente, le escribe cartas al ministro Axel Kicillof, donde le dice: “Estimado Axel (…) te quisiera hacer algunos comentarios. Me gustaría empezar con la crisis del 2011 que desembocó en el cepo.

Tanto en la entrevista que te hizo Página como en la que te efectuó Victor Hugo, hablas de una corrida bancaria y cambiaria preelectoral. Te quiero recordar que no hubo corrida bancaria y que los depósitos del sector privado en pesos, si bien crecieron menos que lo que lo venían haciendo, subieron nominalmente (1862 millones en septiembre y 3512 en octubre). Sí hubo corrida cambiaria, pero a diferencia de lo que vos decís, no fue electoral. 

La prueba de ello es que persistió en noviembre luego que las elecciones habían pasado y el gobierno cosechó un espectacular apoyo político, casi sin precedentes.” Sigue, es interesante. Lo que no se entiende bien es por qué en el primer párrafo niega una corrida que, dos párrafos más abajo, confirma en su existencia. Hace dos semanas, consultado por las reformas a la Ley de Abastecimiento, pronosticó que la Argentina tomaba el camino de Venezuela.

Guillermo Nielsen: Surgido de FIEL, actualmente es el presidente de Strategic Investments S.A y se presenta en su CV como “asesor económico-financiero de corporaciones”. Fue director de ANSES en el 2000 y secretario de Finanzas del Ministerio de Economía y Producción, entre mayo del 2002 y diciembre 2005. Suele recordar que su gestión fue clave para resolver el primer canje de la deuda. En el ámbito privado, se desempeñó en el Grupo Macri, donde llegó a gerente de Creaurban S.A. y estuvo a cargo del planeamiento estratégico de SOCMA entre el ’95 y el ’97. Antes había trabajado en Campbell Soup/Swift-Armour S.A. En junio de este año, vaticinó que la Corte de Justicia de los Estados Unidos apoyaría a la Argentina en el pleito con los houldouts. Eso no pasó. Ahora dice que hay que pagarleS a los buitres como sea. Igual que Macri.

Nicolás Dujovne: durante una década, trabajó como economista jefe del Banco Galicia. Llegó a ser, con 32 años, delegado ante el BCRA del Ministerio de Economía que dirigía José Luis Machinea. En el 2000, viajó a Washington para participar de un seminario del FMI donde se analizó la posible dolarización de la economía. Allí defendió la Convertibilidad y dijo que, en los ’90, la Argentina fue el país que más creció en Latinoamérica. También, que nuestro país trataba de bajar su riesgo soberano en la vieja forma: “Mediante el ajuste fiscal y la continuidad de reformas estructurales.” Hace poco, en una amigable charla con Mariano Grondona, explicó que “los buitres son como los tiburones, cuando se comen a una persona no son ni buenos ni malos: tienen hambre”. El inefable Mariano, sentenció: “Entonces pagamos o pagamos.” Hoy, Dujovne escribe seguido en La Nación.

Se puede concluir que, si no fuera por D’Atellis, la economía de los argentinos estaría contada en su totalidad por especialistas que no comulgan con las ideas del gobierno ni con las del ministro del área, Axel Kicillof. Es lo contrario a lo que sucedía en los ’90, cuando en la mayoría de los programas de la radio y la televisión, los expertos repetían casi como mantra los conceptos del entonces poderoso Domingo Cavallo.

¿Por qué antes los economistas que aparecían en pantalla o en el éter eran oficialistas y ahora son casi todos opositores?

¿Es porque Cavallo acertaba en todo y Kicillof se equivoca en todo?

Quizá las minibiografías anteriores respondan a esta pregunta con alguna precisión. Durante una década, los críticos de hoy, los fabricantes del mal humor y las certezas pesimistas que nos rodean convencieron a todo un país de que el peso valía lo mismo que un dólar. Un relato salvajemente ficcional –más que cualquier cosa que haya dicho el viejo Indec de esta década-, que los grupos económicos aprovecharon para seguir concentrando riqueza hasta que todo estalló por los aires. Los que creyeron, terminaron pagando la crisis.

Los dueños de aquel dogma falso que generó desocupación a mansalva, hiperendeudamiento, destrucción del aparato productivo y exclusión social siguen siendo los dueños del relato económico. Son los más buscados por los medios hegemónicos, los más interesados por hablar y conforman, en los hechos, una cadena de interpretación monopólica, de la que es muy difícil zafar. Que el Estado es malo, que el mercado todo lo resuelve, que el gobierno negocia mal con los acreedores, que la Ley de Abastecimiento es inconstitucional, que hay que devaluar, que hay que bajar la presión tributaria al campo, que hay que achicar el déficit, que la política es populista, que hay que despedir empleados estatales, sacar subsidios y dejar de invertir en ciencia y tecnología porque es gasto, como dijo Macri, esta semana, advirtiéndoles a los científicos que se viene la hora del detergente y la esponja para lavar los platos otra vez.

¿Será que el país de la economía concentrada depende de la palabra monopolizada?

¿Qué sucederá el día que haya cinco neoliberales, cinco D’Atellis y cinco que no piensen una cosa ni la otra, de cara a los micrófonos y las cámaras, en igualdad de condiciones, para contarnos lo que pasa?

Viviremos en una democracia de verdad, sin monopolios. Mientras tanto, habrá que bancarse que los grupos económicos sean los dueños del relato y del sentido de las cosas que pasan.

Hasta que las cosas que pasen, los pongan en su lugar.

Concentran la palabra, también la economía

Una reciente investigación de dos especialistas del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), Hernán Letcher y Julia Strada, descubre las verdaderas razones de la “125 judicial” que el Grupo de los Seis prepara para rechazar el paquete de leyes que busca regular democráticamente las relaciones entre producción y consumo; entre ellas, la que cuenta con media sanción senatorial para modificar la vieja Ley de Abastecimiento.

Letcher y Strada concluyen que la resistencia del establishment “está ligada a la posibilidad de perder privilegios a partir de una mayor regulación estatal en la economía, en este caso tratándose de las cadenas de producción-industrialización-comercialización”.

“El reclamo del poder, con variaciones de estilo y sofisticaciones –continúa el estudio–, cae en el lugar común del establishment económico: el problema es la intervención estatal en la economía, lo que se refleja en el desaliento de la inversión. La solución implica que el Estado deje de arbitrar el ‘partido económico’ y permita que los capitales y los bienes fluyan libremente. De ese modo, habrá inversión, empleo y crecimiento. Ya lo habían planteado meses atrás en el Foro de Convergencia Empresaria, a través del documento ‘Bases para la formulación política del Estado’, donde dos propuestas resaltaban en el apartado ‘económico’ de esta paradigmática declaración de principios: la ‘remoción de los factores que desalientan las inversiones’ y la ‘eliminación de los factores que desalientan, restringen o prohíben las exportaciones’.”

“La primera reflexión es que la ley apunta a equiparar entre quienes tienen poder y privilegios, con quienes no lo tienen”, señalan los autores. Y luego, describen el grado de concentración logrado por los que se oponen a las regulaciones:

En Argentina hay 700 mil empresas chicas y medianas. Y sólo 5000 grandes. La estructura de la economía presenta un funcionamiento condicionado por los grandes oligopolios formadores de precios. El mercado alimenticio es un ejemplo de ello:

* En el caso de la cerveza, las multinacionales Quilmes, CICSA Y CASA Isenbeck se reparten el mercado a través de las marcas Quilmes, Schneider, Heineken, Stella Artois, Brahma, Warsteiner, entre otras.

* En yerba mate el 50% depende de Las Marías, Hreñuk SA, Molinos Río de la Plata y La Cachuera.

* El 78% de los enlatados los produce Arcor.

* El 80% del aceite comestible es acaparado por Molinos Río de la Plata y AGD de Urquía.

* El 75% de la azúcar blanca la produce Ledesma –del empresario procesado por delitos de lesa humanidad, Pedro Blaquier–.

* Dos empresas (Bagley Argentina, grupo Arcor) y la multinacional Kraft controlan el 60% del mercado de galletitas.

* En panificados, Bimbo, multinacional de capitales mexicanos controla el 80% de la producción  a través de las marcas Fargo, Bimbo y Lactal.

* Dos empresas de capital nacional (Mastellone/La Serenísima y Sancor) controlan el 82% de la producción de leche

* Coca Cola y Pepsi controlan el 82% del mercado de gaseosas.

* Cuatro empresas multinacionales (Unilever, Johnson & Son, Procter & Gamble y Reckit Benckiser) controlan el 83% del mercado de productos de limpieza (jabón en polvo, lavandina, desodorantes, detergente, etc).

En la comercialización, la situación no es muy distinta:  

* El Grupo Inc. S. A. (conformado por Carrefour, Día y Carrefour Express) con 600 bocas de expendio en todo el país registró una facturación anual aproximada de 16 mil millones de pesos. Le sigue Cencosud S.A. (Jumbo, Disco y SuperVEA) de origen chileno, con 280 bocas y una facturación de 9700 millones de pesos. COTO CICSA, con 113 bocas facturó 5400 millones. Walmart Argentina S.A (Walmart, Changomás y Changomás Express) con 61 bocas de expendio facturó 4000 millones. Finalmente, el Grupo S.A, Importadora y Exportadora de la Patagonia (donde se encuentra La Anónima, Quijote y Best), con 112 puntos de venta, también rondó los 4000 millones de facturación anual.

La incidencia de la concentración en la formación de precios ha significado, entre 2001 y 2010, que los precios de las industrias oligopólicas (Ramas Altamente Concentradas) se incrementaran un 7,6% por encima del promedio sectorial, mientras que los precios de las Ramas Medianamente Concentradas y las Ramas Escasamente Concentradas retrocedieron un 10% respecto a la media fabril. Asimismo, en el período 2007-2010, las RAC explicaron el 63% del incremento de precios mientras que las RMC y las REC explicaron el 23 y el 12%”.

En el caso de otros rubros, que tienen que ver con los insumos difundidos, el escenario también muestra enorme concentración:

* Siderar, del Grupo Techint –Rocca–, controla la producción de chapas del país.

* Dow Argentina, de capitales norteamericanos, controla toda la producción de polietileno, insumo clave para la industria plástica.

* Dak Americas, de capitales mexicanos, controla toda la producción de PET, otro insumo clave para la industria plástica, como las botellas de gaseosa.

* Aluar, de capitales argentinos, controla toda la producción de aluminio.

* Cuatro empresas (las multinacionales Loma Negra, Holcim y Avellaneda y la empresa de capital nacional Petroquímica Comodoro Rivadavia) controlan la producción de cemento”.

Los que quieran obtener el muy buen trabajo de Letcher y Strada –que no son invitados demasiado seguido para opinar por los grupos de comunicación concentrados–, pueden escribirles al siguiente correo: <info@centrocepa.com.ar>.

Infonews

14/09/2014 Posted by | Daniel Artana, Josè Luis Espert | , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Contra el nuevo saqueo de la Argentina – Hernan Brienza


Contra el nuevo saqueo de la Argentina
La pendular historia de la deuda argentina y las presiones para llevar al país a una nueva crisis.
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Nota de Tiempo Argentino

Con el paso del tiempo, las cuestiones verdaderamente importantes van tomando su real proporción. Hace poco menos de un año, en la primera entrevista que ofreció la presidenta de la Nación en el ciclo Desde otro lugar, emitido por la TV Pública, Cristina Fernández de Kirchner fue tajante: “Se intenta disciplinar (a los países) no solamente a través de la deuda, sino a través de cómo se quiere administrar el comercio internacional… La deuda externa fue el mayor nido de corrupción desde Bernardino Rivadavia a la década del ’90. Cuando se produjo el golpe de 1976 la deuda argentina era de 6000 millones de dólares, con indicadores económicos muy buenos. Éramos un país industrial y de una economía con una sola moneda… El negocio del mundo financiero internacional es que vos te sigas endeudando, que al banco le pagues más intereses. A partir de la transformación de bancos comerciales en bancos de inversión: el circuito del dinero deja de pasar por la producción para reproducirse, y comienza el negocio de los derivados financieros.”

Hoy, estas palabras, tras el escandaloso comportamiento de la “Injusticia” estadounidense, con el inefable juez de primera instancia Thomas “Buzzard” Griesa, toman una actualidad patente. Sin dudas, la verdadera corrupción en la Argentina es el multimillonario robo de la deuda externa, no sólo por el saqueo que se produce del Estado, sino también de las riquezas y el ahorro de todos los argentinos.

Piense por un momento con qué fortaleza épica negociaría un Mauricio Macri como presidente si hoy dice “hay que ir a sentarse con Griesa y pagar lo que él diga”.
Y no hay que evitar ser ingenuos o malintencionados: no se trata de una cuestión meramente judicial ni de la decisión trastornada de un juez de primera instancia de Estados Unidos, son las cuevas más implacables del orden financiero internacional los que hacen el trabajo sucio para que después recojan los frutos otros sectores económicos.

Con una sola variable, la de la deuda externa, se puede comprender la historia argentina y hacer una división –obviamente esquemática y binaria pero que es útil para mapear política e ideológicamente estos más de 200 años que nos preceden– entre presidencias nacionales y populares y las liberal-conservadoras.

Y la primera conclusión que se podrá establecer es la siguiente: estos últimos –desde Bernardino Rivadavia hasta Fernando de la Rúa endeudaron desvergonzadamente al Estado con organismos financieros de distintas formas–; los primeros, en cambio –desde Manuel Dorrego a Kirchner– comprendieron que no hay posibilidad de llevar adelante un proyecto económico autónomo y sustentable si ese Estado no se libera de las ataduras financieras, verdaderos cepos para el crecimiento de una Nación, impuestas por la toma de deudas realizadas en formas absolutamente irresponsables, cuando no criminales para el futuro de las mayorías argentinas.

Lo interesante de la historia es que detrás de Rivadavia llegaron primero Manuel Dorrego y luego Juan Manuel de Rosas. El primero intentó tomar deuda pública en pesos mediante colectas semiforzosas a los estancieros bonaerenses para cancelar la deuda externa, y el segundo, un poco más radical, decidió directamente desconocer la deuda con la Baring Brothers y no pagarla durante décadas.

El modelo agroexportador –el proceso que comienza con Mitre y concluye con la Década Infame– también es un modelo tomador de deuda permanente y por necesidades estructurales como lo fue el menemismo.

Los desbalances comerciales con Gran Bretaña, producto de las diferencias en los términos de intercambio (exportación de materias primas-importación de productos con valor agregado) y la toma de deudas para saldar esos desequilibrios fueron las principales causas –como bien explica Mario Rapoport en su Historia social, económica y política de la Argentina– de la crisis de 1890, por ejemplo, con síntomas muy similares a los de la crisis de 2001.

El siglo XX también se divide entre desendeudadores como Juan Domingo Perón, quien en 1948 canceló el último pago de deuda estableciendo su celebrada Independencia Económica en la provincia de Tucumán, y los endeudadores, como la dictadura de Pedro Aramburu, que en 1957 logró que Argentina ingresara al circuito de los organismos multilaterales de créditos y tomara la primera deuda con el inefable Fondo Monetario Internacional.

La historia que sigue es bastante conocida: la dictadura militar de Martínez de Hoz –quizás él sea el verdadero cerebro de la dictadura– aumentó la deuda de 7600 millones de dólares a 45 mil millones de dólares, con el agregado de la nacionalización de la deuda privada que realizó el miserable vendepatria –el término apropiado no es reproducible en un diario– de Domingo Cavallo.

Armas, corrupción y negocios privados de las principales empresas fueron los rubros que todos los argentinos debimos pagar con nuestros bolsillos gracias la acción de la dictadura militar.

No es casual entonces que bajo la dirección de Cavallo durante el menemismo y el delarruismo, la deuda externa trepara de 65 mil millones de dólares a 190 mil millones de dólares en apenas una década. Sorprendente.

Y todo para subsidiar las empresas que vaciaban al país aprovechando el retraso cambiario del uno a uno, entre ellas, muchísimas trasnacionales que se llevaban millones de dólares a sus casas matrices. ¿Cómo se logró esto? Sencillo. En la primera etapa, bajo el terrorismo de Estado, la segunda, bajo el terrorismo económico que sufrió el gobierno de Raúl Alfonsín.

Vale la pena recordar qué obtuvo el terrorismo económico a principios de los años noventa. Entre la hiperinflación y las políticas de endeudamiento y sumisión absoluta al FMI, lograron un negocio millonario no sólo para los comisionistas argentinos e internacionales de las constantes renegociaciones sino, sobre todo, poner de rodillas al Estado nacional y por lo tanto a todos los argentinos. ¿Para qué? Fácil. Para quedarse con todas las empresas del Estado. De esa manera los argentinos regalamos a precio vil Entel, Segba, ferrocarriles, Obras Sanitarias, las cajas de jubilación, YPF, Aerolíneas Argentinas, etcétera.

¿De verdad alguien cree que el inefable Griesa toma la decisión que toma porque no le gustó la palabra “extorsión”? Solamente, los muy ignorantes o los muy malintencionados que van en el negocio pueden pensarlo –o algún estúpido periodista que le escribe cartitas genuflexas y sobadoras al juez norteamericano–. Se trata, claro, de acorralar a la Argentina.

¿Por qué es necesario poner al Estado argentino nuevamente de rodillas? Para que negocie, desde un lugar de debilidad como en los años noventa, el tesoro de Vaca Muerta, la fabulosa riqueza minera y la siempre eficiente producción de cereales.

Y como si esto fuera poco para extraer o sustraer las reservas del Banco Central –en el 2002 rondaban los 6000 millones y hoy los 30 mil millones– y sobre todo la capacidad de producción y de consumo que hoy tenemos los argentinos.

¿Le suena muy paranoico? Sepa que 100 mil millones de dólares no es una caja despreciable para ninguna potencia del mundo. Y se sabe, los países desarrollados siempre hacen pagar sus crisis a los países que intentan desarrollarse.

Un párrafo aparte se merece la clase política argentina. ¿Se imagina usted qué podrían hacer con este tema un Sergio Massa, por ejemplo, que fue corriendo siendo jefe de Gabinete a “buchonearle” al embajador de Estados Unidos lo que hacía su propio gobierno?

Piense por un momento con qué fortaleza épica negociaría un Mauricio Macri como presidente si hoy dice “hay que ir a sentarse con Griesa y pagar lo que él diga”. O Jorge Remes Lenicov, que ahora habla de las bondades de la justicia norteamericana olvidándose de la devaluación y la pesificación asimétrica que realizó a favor de las empresas de capital concentrado y monopólicas como Clarín, por ejemplo, robándoles sus ahorros a la mayoría de los argentinos.

¿Se imagina al dubitativo Hermes Binner llevando adelante la negociación? ¿Y Elisa Carrió consultando a las voces que dice escuchar en su cabeza? Ante este panorama, la figura de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner toma su verdadera dimensión.

Por último, el gobierno, sus funcionarios, sus legisladores, sus cuadros, sus militantes tienen un deber irrenunciable: deben salir a explicar a la población con absoluta franqueza la situación económica y política. Argentina y los argentinos no nos merecemos –creo, porque escuchando a algunos comunicadores, políticos y ciudadanos de a pie me hacen dudar– un nuevo saqueo.

Nos costó mucho esfuerzo salir del 2001. Y muchos no queremos volver a no tener Patria.
INFONEWS

29/06/2014 Posted by | Economía, General, Historia, Justicia, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , , | 2 comentarios

La moto de Cristina – Luis Bruschtein


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El país se subió a la moto cuando llegó Cristina. Los cambios en el gabinete pusieron más expectativa en la sociedad que el surgimiento de la figura de Sergio Massa en la oposición y diluyeron todos los esfuerzos de la oposición por inducir un raquítico clima de fin de ciclo. Hubo expectativa alrededor del regreso presidencial y también la hubo con las nuevas designaciones. El escenario poselectoral apareció ocupado por el kirchnerismo –supuestamente la fuerza más golpeada por los resultados–, mientras la oposición mostraba poco reflejo para capitalizar sus resultados supuestamente ganadores.

Para la oposición hubiera sido mejor que las elecciones legislativas reafirmaran la instalación de algunos de los referentes que ya estaban posicionados. El triunfo bonaerense de Massa generó una situación difícil porque les restó fuerza a todos los demás e instaló una nueva fuerza opositora que para crecer necesita desmantelar a las otras. Se trata también de una base electoral que no se sabe cómo actuará en futuras elecciones. Además, se trató de una elección legislativa de medio término que tiene un comportamiento diferente al de una elección presidencial. El kirchnerismo perdió muchos votos en relación con la presidencial anterior, pero retuvo una posición que lo sitúa mejor que las fuerzas de la oposición y con una fuerte imagen positiva de Cristina Kirchner, que no fue candidata y tampoco podrá serlo en los próximos comicios. Ahora el oficialismo deberá encontrar la forma de usar esa alta imagen positiva para sustentar a su candidato en el 2015.

La oposición tiende a moverse como si el kirchnerismo no existiera o subestimándolo al punto de no prever las consecuencias de sus movidas. La salida del secretario de Comercio, Guillermo Moreno, fue una demostración de ese mecanismo. No ha habido funcionario más atacado, denunciado, cuestionado y maltratado por los grandes medios, por la oposición y por una gran parte del sector empresario con el que debía confrontar para discutir precios. El clima que se creó hacía pensar que el funcionario era un petardo sin respaldo, desacreditado en toda la línea, incluyendo gran parte del kirchnerismo. Pero en vez de aislarlo, el ataque desaforado contra Moreno polarizó las opiniones, aunque quienes lo respaldaban se mantenían en silencio. El ruido permanente de los medios y la oposición inclinaba la cancha contra Moreno. Cuando renunció se produjo en la base kirchnerista una ola de respaldo y simpatía con el funcionario quien, debido a la furiosa diatriba opositora, había sido visualizado como un dirigente sacrificado, leal y honesto. Moreno no se fue con la cola entre las patas, sino con la simpatía de mucha gente y tranquilo porque ninguna de las causas que le abrieron tiene sustento real, pese a que la función que cumplía se prestaba para convertirlo en el rey de las coimas. Habita el mismo departamento de Constitución y mantiene el mismo negocio de ferretería que tenía cuando se incorporó a la gestión en el 2003.

Seguramente la actuación de Moreno ha tenido claros y oscuros, aciertos y errores, pero la polarización inducida por la campaña empresaria, mediática y opositora terminó por satanizarlo o santificarlo, lo cual difícilmente se corresponda con la realidad en cualquiera de los dos casos.

La oposición pensó que esa campaña permanente en su contra hubiera destruido cualquier forma de respaldo que pudiera tener Moreno. Pero confundió destrucción con polarización y ni siquiera pudo exhibir como trofeo propio la renuncia del funcionario, porque hizo más ruido el respaldo que recibió. Es que, en realidad, no se le aceptó la renuncia a Moreno por ese desgaste, sino por una decisión presidencial que aparece bastante clara de que el ministro de Economía designado, Axel Kicillof, quede como único referente del área. Mercedes Marcó del Pont, otra funcionaria valorada en el kirchnerismo y cuestionada por la oposición, resignó su lugar como presidenta del Banco Central, desgastada por la pérdida de reservas en un cuadro de iliquidez de divisas.

Desde el punto de vista del Gobierno, la escasez de dólares no tiene todavía un efecto importante en la economía, donde disminuye la desocupación y aumenta el consumo y la actividad industrial, pero sí impacta en la política y en el malestar de una clase media que tiene plata en el bolsillo y siente que no la puede gastar comprando dólares. Hubo un intento desde la oposición de atribuir los cambios en el gabinete a una situación terminal y desastrosa de la economía. La pérdida de reservas, el precio de la carne o del tomate y la baja cosecha del trigo fueron exhibidas en forma alarmante. Pero no es la medición que hace la sociedad. Los voceros de esas posiciones, por lo general economistas neoliberales, han perdido credibilidad y ni ellos mismos creen en ese presente apocalíptico que describen.

Mercedes Marcó del Pont y Moreno chocaron varias veces entre sí, pero la oposición festejó el alejamiento de los dos. El festejo no prosperó. La consolidación de Kicillof como referente del área económica excitó las fibras más ortodoxas del neoliberalismo y se escucharon entre algunos radicales y macristas acusaciones de marxista al viejo estilo de los cazadores de brujas del macartismo de la Guerra Fría.

Además de anacrónico, denostar a alguien por marxista expresa un sentimiento autoritario acendrado porque reverbera situaciones que llevaron a este país al abismo. Hay una consonancia entre esos cargos y las actitudes que llevaron al infierno. Son chivatazos que se hacen desde la rabia y el desprecio y que en otro momento les costaron la vida a muchas personas. En esa misma línea fue maltratado el titular de la Afsca, Martín Sabbatella, a quien desde la Coalición Cívica y sectores del radicalismo denunciaron como stalinista y marxista porque en su juventud militó en el Partido Comunista. La acusación de marxista, hecha como denuncia y como amenaza, fue siempre un uniforme antidemocrático. Las dictaduras militares y la sociedad civil que las respaldó usaron esa fórmula para reprimir a cualquiera que no tuviera la misma mentalidad conservadora que ellos.

Jorge Capitanich fue una pieza de reserva del kirchnerismo. Como gobernador del Chaco encabezó el período histórico de mayor prosperidad de la provincia, aún más que en la época de oro del algodón de los años ’50 y ’60, y llega al gabinete con un fuerte respaldo electoral, que en política pesa más que los títulos académicos. Es uno de los presidenciables del kirchnerismo y pasa a ocupar un lugar con mucha visibilidad.

Kicillof y Capitanich son figuras gravitantes en el gabinete. Desde el primer ministro de Economía del kirchnerismo, que fue Roberto Lavagna, ese ministerio no había vuelto a tener una figura tan central como Kicillof. Desde Alberto Fernández en la Jefatura de Gabinete siempre hubo figuras fuertes. La diferencia es que Capitanich asume en la recta final de la gestión de Cristina Kirchner, por lo que tendrá protagonismo, junto con la Presidenta, en la preparación del escenario para las elecciones del 2015. Es un lugar de mucha visibilidad pero también de mucha exposición. El kirchnerismo hace una demostración de fuerza si después de diez años de gobierno puede llegar con varios presidenciables en sus filas, como los gobernadores Daniel Scioli y Sergio Urribarri y el ministro Florencio Randazzo, además de Capitanich.

Los movimientos en el gabinete anuncian el comienzo de esa etapa. Un mal desempeño de la economía frustraría cualquier estrategia. La función de Kicillof será garantizar estabilidad. La de Capitanich, participar en el diseño del escenario que culminará en 2015.

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23/11/2013 Posted by | Economía, General, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , | Deja un comentario

Las ofrendas de Massa para recuperar protagonismo. Los excesos de Clarín y las internas por la sucesión en el Grupo. – Roberto Caballero


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Después de haber sido momentáneamente barrido a la página 25 de los diarios por el fallo sobre la LSCA de la Corte Suprema de Justicia, el diputado electo Sergio Massa no tuvo más remedio que hablar de Martín Sabbatella, la Ley de Medios y juntarse con ADEPA para retornar al centro de la agenda pública, al menos como coreuta del Grupo Clarín SA.

Dijo Massa: “Sabbatella fue a hacer un show a la puerta de Clarín, no necesitaba un circo”, en referencia a la notificación de la adecuación de oficio que el titular de la AFSCA hizo el jueves 31, en las oficinas de Héctor Magnetto, instancia habilitada por el histórico fallo que declaró constitucionales todos los artículos impugnados y vencidos todos los plazos para adherirse al régimen antimonopólico previsto por la LSCA.

Como Massa, la nota de apertura del diario Clarín del viernes 1, página 3, calificó el procedimiento legal de “show mediático”; en su página 5 tituló así un recuadro, “Un show mediático alrededor de la presentación del Gobierno a Clarín”; y una página después, en un fotoepígrafe notable, con foto del diputado junto a la cúpula de ADEPA, volvió a titular: “Massa: la notificación no necesitaba de circo”. Es un show.

Si no fuera porque Massa fue el jefe de Gabinete que presentó el proyecto de ley original de la LSCA junto a Cristina y Néstor Kirchner en el Teatro Argentino de La Plata, en octubre de 2009, mientras la platea cantaba “tomala vos, dámela a mí, el que no salta es de Clarín”, lo suyo sería, apenas, la astucia escondida detrás de 20 palabras para no ser desbancado del cariño de Magnetto y sus licencias ilegales por la inflación verborrágica de Elisa Carrió.

Pero ese antecedente, que lo muestra hace cuatro años junto con los impulsores de la norma, que calificó entonces de “política de Estado”, descubre dos cosas. Una, que nunca leyó bien la ley que apoyaba, porque ahora critica un paso legal previsto en ella: la notificación de la adecuación de oficio para cualquier grupo de comunicación que no haya presentado su plan de modo voluntario. Dos, que su megalomanía compite con la de la diputada de UNEN, al punto de llevarlo a traicionar una vez más su propia historia como ex funcionario kirchnerista, algo que Carrió seguramente va a recordarle de modo dañino en breve, del mismo modo que cada tanto se lo refriega en la cara a Alberto Fernández para impedirle cualquier sueño de resurrección.

Lo de Massa es para un manual sobre la amnesia, aunque su reacción obedezca a una lógica básica: no resignar el protagonismo que el Grupo Clarín SA le concedió para tratar de arrebatarle al kirchnerismo sus mayorías parlamentarias, objetivo que no consiguió, pese a su destacable performance bonaerense. Ocurre que la empresa oligopólica de Héctor Magnetto y Cía, a juzgar por la calificación que surge del mismo fallo de la Corte, hoy tiene mayores preocupaciones que sostenerle la vela al intendente que pasó a diputado y hablaba, hasta el domingo, como consumado líder trasnacional capaz de codearse con Obama y Merkel.

Con algo de razón y mucho de orfandad, entonces, Massa vuelve a por lo suyo, por lo que le prometieron, denunciando que hacer cumplir la ley que él mismo impulsó en el pasado es una arbitrariedad, un atropello a los derechos monárquicos de su jefe que, como todos sabemos, como quedó patéticamente evidenciado en estos días, se atribuye impunemente un poder que estaría por encima de los tres poderes del Estado democrático. De la demagogia punitiva electoral a la demagogia monopólica, sin escalas. Esto es un show también.

Massa no quedó, como quería el márketing de su campaña, en el justo medio, reconociendo lo bueno y criticando lo malo del gobierno que apoyaba auténtica o falazmente hace 15 minutos. Ni siquiera quedó hablando de su eficaz latiguillo de campaña: la televisación de la inseguridad. Quedó del lado oscuro de toda esta historia: el mismo de Carrió y Mauricio Macri, atacando una ley constitucional y a su órgano de aplicación, como les exige y demanda un grupo empresario, en su fascinación belicosa, a los que concibe como sus satélites políticos. Un grupo empresario, además oligopólico, integrado por cuatro familias que para defender el abuso de rentabilidad que giran todos los años a Luxemburgo quieren generar zozobra institucional. Primero desconociendo al Ejecutivo, después al Legislativo y ahora al Poder Judicial. Cuatro familias contra 40 millones de argentinos. Es mucho.

Massa sabe que el fallo de la Corte es irreprochable. Si no lo sabe él, algunos de los abogados que lo asesoran debería explicárselo. No hay otro tribunal donde sus amistades mediáticas puedan acudir. El experimentado Santiago Cantón, si le dice eso, le está mintiendo. Las personas jurídicas no pueden reclamar en la CIDH. Las violaciones a los Derechos Humanos son contra personas, no contra empresas. Cuando Carrió dice que va a ir a Washington, de la que es informante, siempre según sus palabras en TN, a pedir la pelela por Clarín, eso sí que es un show, no el de Sabbatella que hace lo que debe hacer como funcionario público.

Pensar paternalmente en el Departamento de Estado como recurso legítimo para revertir un revés cualquiera en la Argentina, como plantea Carrió sin sonrojarse, revela una mentalidad colonial que ni los antikirchneristas pueden sostener dignamente. Una cosa es ser opositor, otra pedir la Sexta Flota para dirimir asuntos internos. A ver: ni Estados Unidos puede atribuirse el derecho de pernada sobre nuestro país, ni Carrió pretender que Argentina resigne soberanía judicial del mismo modo que ella abandonó el debate político racional por los exabruptos televisivos incendiarios. Mucho menos, siendo diputada nacional. Es un show.

Volviendo a Clarín. Tiene un solo camino: acatar la ley. Las opciones que le quedan son dos: se suma a la voluntad de adecuación del socio minoritario de Cablevisión, David Martínez, quien esta semana perdió el 50% del valor de sus acciones por la resolución jurídica de la Corte; o la AFSCA está obligada a iniciar la adecuación de oficio, es decir, a concursar las licencias de las que debe desprenderse si quiere ser un grupo comunicacional legal y no ilegal, con lo que implica la ilegalidad en términos empresarios. Sobre todo, mirando la Bolsa.

Se comenta que hay una crisis en el Grupo. La estrategia de todo o nada que propone Magnetto es suicida y ya despierta fantasías sucesorias. Martínez lo dijo: quiere ganar plata, no voltear un gobierno. Si lo que le piden es poner Paka-Paka en la grilla, no entiende por qué su socio se empeña en perder. Fueron cuatro años en los que Magnetto jugó a ser presidente. La realidad, ahora, dice otra cosa. Era un general en la batalla grande del poder, pero el fallo que declaró constitucional la ley amenaza con convertirlo en esos soldados degradados perdidos en las islas japonesas que 30 años después ignoraban que la guerra había terminado con una derrota humillante.

Los servicios de vocería rentada de Massa, Carrió y Macri hacen barullo, lastiman al gobierno, inquietan los ánimos, agreden las instituciones republicanas, generan estrépito social, producen tensión política, todo eso es funcional a la estrategia empresaria de Clarín y sus socios de AEA, pero no logra revertir lo esencial: la ley es la ley, eso ya está resuelto. Decir que Sabbatella es “un delincuente” que manda la presidenta y que tiene que ir preso, poner en duda su legitimidad frente a la ASFCA ahora, acusarlo de estalinista como hizo Marcos Novaro en un ataque de macartismo, hacer terrorismo con los empleados del multimedios diciéndoles que van a quedarse sin trabajo, cuestionar un organismo creado por la ley que es constitucionalmente aplicable en todo su articulado –incluso en los que crearon la AFSCA así como está, es decir, con representación de las minorías políticas, sentido federal y pluralidad académica, étnica y social, y control parlamentario–, no va a cambiar el fallo cortesano. Ya está escrito y sus efectos no tardarán en conocerse.

Al menos hay dos, inmediatos, producidos casi en simultáneo con la resolución: José Manuel de la Sota, después de cuatro años, decidió cumplir con la ley y designó el representante cordobés en el COFECA, Consejo Federal de Comunicación, dependiente de la AFSCA, el martes 29. Y el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, pese a los llamados a la rebelión del propio Macri, la semana pasada inició el mismo proceso. Por eso mismo, no se entiende por qué los diputados del PRO fueron el jueves a hacer el papelón de dejar en mesa de entradas del Palacio de Justicia un escrito pidiendo la suspensión del fallo: un estudiante de abogacía, al mes de cursar, sabe que son improcedentes los pedidos de este tipo. Entre los peticionantes estaba Pablo Tonelli, profesor de Derecho, que habrá aplazado a más de un alumno por no saber que lo que él hizo, no debe hacerse.
En fin, es un show.

Yo desmiembro, tu desmiembras

Clarín y La Nación son dos versiones de un mismo concepto empresario. En Papel Prensa, la productora de papel que les entregó el dictador Videla después de arrebatársela ilegalmente a la familia Graiver, las dos sociedades comerciales actúan cartelizadamente perjudicando la posición accionaria del Estado, comparten variados negocios en distintas provincias, además de tener, entre sus accionistas, lazos familiares y apellidos comunes, y son un tándem en la Asociación Empresaria Argentina (AEA) y en ADEPA, la cámara que agrupa a las patronales de la prensa gráfica.

Todo esto explica, aunque no evita el asombro, que el viernes 1 Clarín haya titulado su tapa diciendo “El Gobierno intenta desmembrar de facto al Grupo Clarín” y La Nación del mismo día haya puesto “Avance del Gobierno para desmembrar de oficio el Grupo Clarín”. El enfoque es idéntico y también lo es el verbo elegido, desmembrar. En el periodismo no hay palabras inocuas. Hablar de desmembramiento remite a un desgarro, a una situación dramática. Usarlo para informar sobre los efectos de una ley democrática y constitucional es una exageración.

En todos los países desarrollados existen normas antimonopólicas que regulan los mercados y las concentraciones abusivas. En general, cuando se comentan sus efectos, se habla de adecuaciones, desinversiones y desapoderamientos; los desmembramientos quedan para las páginas de policiales de los diarios. El “desmembrar de facto” que denuncia Clarín en su tapa tiene otras reminiscencias. De facto quiere decir “por la fuerza”. Los gobiernos “de facto” son dictaduras, que toman el poder por la fuerza, quebrando la legalidad constitucional de un país. No es lo que ocurre aquí.

Estamos en presencia de un gobierno democrático, que aplica una ley constitucional, por lo tanto, no es “de facto”. En todo caso, el que pretende violentar la Constitución Nacional es Clarín. Salvo que Héctor Magnetto haya decidido avanzar sobre la Corte, último intérprete de la carta madre, y “de facto” pretenda ocupar su lugar y decomisar sus atribuciones. Tal vez el mayor error de Clarín SA en todo este tiempo haya sido este: pensarse por encima de las instituciones, al punto de cuestionar todo el ordenamiento jurídico, todos los códigos, todas las normas, reescribiendo su significado en cada artículo, en cada nota, a través de cada uno de sus medios, muchos de los cuales están hoy fuera de la ley.

Verdades porteñas

La “cama política” de la que fue víctima Juan Cabandié después de su intervención exitosa en el debate televisivo con Elisa Carrió y Sergio Bergman no influyó demasiado en los resultados de la última elección porteña. Si bien el FPV no logró renovar la senaduría por el distrito de Daniel Filmus –mal trago injusto que fue comentado lúcidamente por Víctor Heredia en su Facebook–, y Jorge Taiana se vio complicado por la colectora de Alternativa Popular, el oficialismo mantuvo en líneas generales los números porcentuales de las PASO e, incluso, concretó la mejor elección a diputados nacionales de la última década, después de la exorbitancia numérica de las presidenciales de 2011. Cabandié aumentó en 2,5 puntos su performance de agosto y su figura quedó fortalecida de cara a la conducción kirchnerista de la CABA. Poco se supo, casi nada se dijo, pero tras su paso por la Legislatura, a la que llegó con un bloque de apenas dos diputados, el FPV se convirtió en segunda fuerza política, detrás del PRO.

A partir del 10 de diciembre próximo, el interbloque oficialista va a contar con 17 legisladores, todos pertenecientes al espacio de Unidos y Organizados. Para un distrito que conoció en el pasado la conducción oscilante de Alberto Fernández, sin que el kirchnerismo haya podido hacer pie en él, en parte por las apetencias personales y las convicciones rotativas del actual operador massista, lo de Cabandié tiene un doble mérito: despegar definitivamente de la adolescencia política y convertirse en referente de una construcción kirchnerista que juega en ligas mayores. El video es cosa del pasado.

Sabbatella

Tres premios recibió Martín Sabbatella en la sede de Clarín SA por desarrollar políticas de transparencia. Fue, durante muchos años, un ejemplo de honestidad, destacado desde las mismas páginas que ahora abominan de su figura. Sabbatella mantiene sus mismas conductas de siempre, pero el día que decidió poner en cuestión el monopolio y defender la comunicación como un derecho humano, de Pepe Mujica joven del Conurbano pasó a ser un stalinista cruel y despiadado. Cristina Kirchner se lo había anticipado cuando lo nombró. Así funciona el disciplinamiento de Clarín, así se maneja la tutela que ejerce sobre los políticos que se dejan tutelar.

Sabbatella es el mismo de ayer y suma a su trayectoria una pelea trascendente para la democracia argentina. No merece el ataque de Clarín, ni la saña de Héctor Magnetto, aunque seguramente eso sea, finalmente, un jalón cuando se lean los libros de historia. Pero mucho menos la mezquindad de cierto progresismo a la violeta que justo ahora, cuando lo acribillan con títulos hirientes, se suman a cuestionar por lo que no se aplicó de la ley en cuatro años de maltrecha y tortuosa vigencia. Habría que recordarles que Sabbatella está hace menos de uno en la AFSCA, y que fue en este lapso que la ley fue declarada constitucional en todo su articulado por una Corte Suprema que no siempre falla a favor del gobierno.

Fue una batalla política, cultural y legal que ganó. No lo hizo en soledad, claro. Pero él estuvo al frente. Dañarlo con “fuego amigo” en este trance, mientras Clarín trata de despellejarlo en público, no habla bien de algunos de sus críticos. Ni siquiera de los bienintencionados. El centimetraje que los diarios opositores y no tanto les prodigan en sus páginas para cuestionar a Sabbatella ahora no es gratuito. Busca erosionar su figura desde la retaguardia para, “de facto”, tratar de incumplir la ley y entorpecer la democratización de la palabra. Así como Perón sabía que la víscera más sensible del ser humano es el bolsillo, Magnetto conoce que la mayor debilidad del hombre es su narcisismo y su deseo de poder. La historia los mira, sería recomendable no defraudarla.

TIEMPO ARGENTINO

05/11/2013 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Las mil y una noches del kirchnerismo por Roberto Caballero


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Entre el game over de los años felices y la voluntad de ganar. El Estado como botín corporativo y las conclusiones imaginarias.

Roberto Caballero
El kirchnerismo tiene más de mil y una noches, pero hay una en particular, de 2009, que tensó al máximo los nervios de su conducción política. Las planillas daban como irreversible el triunfo de Francisco De Narváez en la provincia de Buenos Aires. Néstor Kirchner, furioso con los resultados, habría dicho “se acabó, nos vamos”. La mitología oficial –más o menos fiel a los hechos, claro– atribuye a Cristina una determinación que no dejó lugar a dudas: “No nos vamos nada, de acá nos sacan con los pies para adelante.” Dos años después, la presidenta fue reelegida con el 54% de los votos, un escenario impensado la noche de aquella discusión.

Es probable que la primera reacción de Kirchner haya interpretado la congoja profunda de la militancia reunida frente al Hotel Intercontinental. Una multitud aguerrida, forjada en los duros combates de la 125, que veía cómo un advenedizo les arrebataba la supremacía electoral en un territorio que suponían blindado. Ni los discursos épicos, ni las testimoniales, ni las obras públicas, ni la candidatura del ex presidente habían servido. Las ganas de irse eran visceralmente explicables, sentimentalmente comprensibles, humanamente justificables. Era salir del laberinto de la derrota, aunque sea por abajo, enterrándose.

Pero en el medio del desconcierto generalizado, Cristina advirtió que la debacle definitiva, la que jubila de verdad a un proyecto político, no estaba a la vuelta de una elección de medio término chueca, sino en pensar las decisiones futuras usando el mismo razonamiento que los adversarios. En dos años, los que se ufanaban del fin de ciclo inaugurado por “alika, alikate” trastocaron en platea abatida ante una rotunda victoria oficial inimaginada. Hoy De Narváez está vencido antes de competir. Se convirtió en un fantasma de sí mismo.

La irrupción de Sergio Massa en las PASO vuelve a poner en debate al kirchnerismo. Es un fenómeno muy parecido al que provocó De Narváez hace cuatro años. Un sector de su militancia está previsiblemente disgustado con los resultados. Les resulta inexplicable que después de todo lo que hizo el gobierno en una década, en una campaña de dos semanas el intendente de Tigre haya sacado algunos votos más que Martín Insaurralde. Lo viven como el aviso de una tragedia que comenzó a suceder.

Quieren irse. Sólo se les escuchan bufidos. Se entusiasman nada más cuando hablan de un idílico llano desde el cual (ya sueltos de manos de las complicaciones que genera la gestión cotidiana del Estado) piensan jaquear la restauración conservadora, agitando las banderas emancipatorias al viento. En ese momento se les iluminan los ojos. La trinchera es una fantasía atractiva. Después la bruma retorna a sus pupilas. Se encorvan. Vuelven a lo suyo, convencidos de que ya perdieron. Sin querer jugar el partido hasta el final.

El abatimiento que registran es el efecto real de una conclusión imaginaria: llegó el final, el game over de la década, el epitafio para los años felices, el Papa es un suplicio, el peronismo un atajo a la inescrupulosidad, los fondos buitre el conjunto del imperialismo financiero. Creen, al fin de cuentas, que la derrota la decide el oponente. Leen la realidad con sus ojos y en sus medios. Asumen que esta es inmodificable, además, porque la pretensión de sus adversarios se les presenta como insalvablemente predestinada.

En cualquier batalla la primera decisión es ir por la cabeza del otro. No es una ciudad, no es una frontera, es el ánimo del que está enfrente el que hay que minar hasta reducirlo a la impotencia que garantiza la victoria propia. Para este subgrupo kirchnerista, el partido terminó cuando el otro gritó un gol. Es una pena, esto de querer volver a la calle y resignar el control del Estado.

Porque eso mismo quiere el antikirchnerismo: quedarse con el Estado. No estamos en el 2001, cuando nadie quería el Estado porque el Estado estaba destruido. En aquel momento, el botín era otro: la devaluación salvaje para licuar de un plumazo las deudas de las empresas. Ese era el negocio que pretendía el bloque económico concentrado. No les interesaba quién era el presidente, por eso pasaron varios candidatos antes de que Eduardo Duhalde agarrara esa brasa caliente y ejecutara la pesificación asimétrica que dejó un tendal.

Hoy el Estado es literalmente rico, tiene mucho dinero, presupuestos abultados, el déficit fiscal –en el peor de los casos– es del 1% del PBI y la relación deuda-PBI es la más baja de los últimos 20 años. Eso se logró en una década. Los que hablan de fin de ciclo van, en realidad, por el Estado que reconstruyó el kirchnerismo. La devaluación es una excusa, no hay que equivocarse. Están los que quieren volver al endeudamiento para ganar dinero con las colocaciones y los que buscan reorientar el dinero público dedicado a los planes sociales hacia la rentabilidad de sus empresas. Para eso necesitan controlar el Estado.

Arrebatárselo a un signo político insumiso a sus intereses. Mandarlo a su casa, como hicieron con Raúl Alfonsín, que también tenía un Estado, complicado, pero Estado al fin y con muchas empresas. Sergio Massa es el ariete electoral de este proyecto de entrega del Estado a los deseos corporativos. En los ’90 lo querían para hacer plata con las privatizaciones. Ahora para administrar sus cuantiosos recursos en un sentido inverso al reparto inclusivo.

El fin de ciclo del que hablan la AEA (Asociación Empresaria Argentina) y Clarín es un atajo gramatical hacia el copamiento de un Estado, que ahora existe. Los funcionarios kirchneristas que quieren salir disparados de sus despachos para retornar románticamente a las calles deberían saber que están orbitando alrededor de un conjuro ajeno. No hacen lo que quieren, están bailando con la música que otros le ponen.

De las mil y una noches que vivió el kirchnerismo, la del Hotel Intercontinental dejó una enseñanza útil para todos los tiempos. La peor de las derrotas no es la que te infringe el adversario, en una circunstancia precisa. Es entregarle en bandeja la voluntad de ganar.
INFONEWS

16/09/2013 Posted by | General, Historia, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , | Deja un comentario

MASSA PROPONE ENDEUDAMIENTO Y DEVALUACIÓN


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18/08/2013 Posted by | Economía, General, Medios de Comunicaciòn, Politica Latinoamerica, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , | Deja un comentario

LA AGRESIÓN A CRISTINA – LA MALA LECHE DE NELSON CASTRO Y CLARÍN


Siento verguenza de tener en mi país, medios y periodistas irresponsables y amarillistas, que solo defienden sus propios intereses y buscan a toda costa desprestigiar a la mejor presidenta que tiene Argentina, Marianike

Hace tiempo que el monopolio dejó de lado la sutileza para vapulear la investidura presidencial. Las infundadas acusaciones que lanzó el jueves por la noche el periodista Nelson Castro demuestran que hay una nueva escalada en el nivel de agresión del monopolio contra Cristina Fernández.

Por la redacción de Diario Registrado // Viernes 16 de agosto de 2013 | 19:11

El jueves por la noche, en el programa que irónicamente se titula “El juego limpio”, el operador político Nelson Castro atacó con acusaciones infundadas a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Sin ningún tipo de fuente fidedigna, el periodista que responde a los designios del CEO de Clarín Héctor Magnetto, acusó a la Jefa de Estado de tener el “el síndrome de Hubris, que es la enfermedad del poder y que usted está padeciendo”, aseguró Nelson Castro.

“Para los que somos médicos no hace falta saberlo. Con verla y escucharla nos damos cuenta. Necesita recuperar la calma y el equilibrio frente a la adversidad. Es difícil y sobre todo cuando alguien padece como es su caso, el sindrome de Hubris, que es la enfermedad del poder y que usted está padeciendo”, acusó impunemente Nelson Castro.

“Sus médicos están muy preocupados por su estado emocional. Se preocuparon el domingo por la noche. El lunes, el martes y ayer. Sépalo. Escúchelos. Es importante que su salud emocional sea perfecta”, agregó.

Sabido es que si la jefa de Estado tuviera algún problema de salud, los que deben comunicar este tipo de noticias, son el vocero presidencial, el médico autorizado, o la propia Cristina Fernández.

De hecho, en 2011, cuando fue verdaderamente contingente, el secretario de Comunicación Pública, Alfredo Scoccimarro anunció que meses antes de su operación, que la mandataria debía ser intervenida de la glándula tiroides.

La operación para descalificar y agredir a la presidenta por parte de Nelson Castro y los directivos del pulpo mediático, no tienen límites ni respeto por la democracia.

No resulta que la agresión contra la jefa de Estado por parte del Grupo Clarín y sus repetidores, haya vivido una escalda vertiginosa.

El discurso del miércoles de Cristina desnudó y puso en evidencia quiénes son los que están detrás de la candidatura de Sergio Massa. Clarín se juega una gran ficha para levantar al representante de las corporaciones y fustigar al gobierno Nacional en base a las mentiras y las injurias.

17/08/2013 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized, Videos | , , , , , , , | Deja un comentario

SERGIO MASSA, EL CANDIDATO DE CLARÍN – La cocina del show por Adrián Murano


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El intendente de Tigre es la nueva esperanza del Grupo para derrotar al Gobierno K. La estrategia de Magnetto, el rol de Alberto Fernández y los favores mediáticos en campaña.

Artista Exclusivo. Massa paseó su triunfo electoral por Canal 13. Alberto Fernández lubricó el vínculo entre el intendente y el multimedios de Magnetto.
Sergio Massa ganó las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias en buena ley. Es decir: sacó más votos que sus contrincantes en el distrito clave de la política nacional. Unos 3.041.969 bonaerenses lo eligieron como su candidato para las elecciones de octubre. Su principal elector, sin embargo, no estuvo entre esa multitud. Héctor Magnetto, el mandamás del Grupo Clarín, vota en Capital.

El fervor del empresario con la campaña de Massa se desplegó en todos los formatos con los que opera el multimedios: gráfica, radio y tevé. Un detallado estudio del sitio Diarios Sobre Diarios, especializado en análisis de medios escritos, detalló esos favores. “Clarín y La Nación votan a Massa y en contra del FPV” se titula el artículo, a tono con la contundencia del informe. El trabajo, publicado a una semana de las PASO, sostuvo que durante la campaña “Massa apareció 17 veces en la portada de Clarín y 18 en la de La Nación”. Sobre ese total, aclara el artículo, “Clarín lo trató favorablemente en 10 títulos –5 principales, 4 secundarios y 1 pequeño–, y en forma neutra en 7 noticias –1 central, 4 secundarias y 2 pequeñas–”. Según el trabajo de DSD, La Nación –suerte de subsidiaria editorial de Clarín– no se quedó atrás: “Lo editó (a Massa) en forma positiva en 9 títulos –4 principales, 1 secundario y 4 pequeños–, y en neutro en 9 noticias –6 centrales y 3 secundarias–. Además, publicó 2 títulos neutros –1 principal y 1 pequeño– para dirigentes del ‘massismo’”.

Pero no sólo de elogios se nutre una campaña mediática. A menudo, los medios son más eficaces para demoler que para construir. Entrenado en esa tarea, Clarín también favoreció a Massa denostando a su competidor, el intendente K Martín Insaurralde. Según el relevamiento de DSD, el lomense “sumó 8 menciones en la primera plana de Clarín y 8 en la de La Nación. Clarín lo cuestionó en 4 noticias –3 principales y 1 secundaria– y lo editó en neutro en otros 4 títulos –1 central, 1 secundario y 2 pequeños–. En ese sentido –agrega el informe–, La Nación lo trató en forma adversa en 4 noticias –2 principales, 1 secundaria y 1 pequeña–, en neutro en 3 títulos –2 centrales y 1 secundario– y favorablemente en 1 noticia principal”.

El trabajo de DSD –cuya versión completa se puede consultar en http://www.diariosobrediarios.com.ar/dsd/notas/5/674-clarin-y-la-nacion-votan-a-massa-y-en-contra-del-fpv.php#.UgvxtNI99e0–revela que el fenómeno se replicó en territorio porteño, donde Elisa Carrió fue la precandidata “con mejor performance en las tapas de los dos diarios de mayor circulación”. El dato coincide con la actitud de los candidatos apenas concluida la jornada electoral. Tanto Massa como Carrió fueron agasajados por la principal espada periodística del Grupo, Jorge Lanata, en su show dominical. Pero la tarea, claro está, aún no fue concluida.

Massa transitará hacia el 27 de octubre sobre la alfombra roja tendida por el Grupo. Eso no implica, sin embargo, que el camino esté exento de sobresaltos. De tanto en tanto, el Grupo le requerirá muestras de fidelidad que lo pueden dejar en offside. Algo de eso ocurrió, precisamente, cuando La Nación le hizo decir a Mirta Tundis que, de resultar electa, anularía el Fútbol Para Todos. La declaración de la tercera candidata a diputada massista provocó una crisis de nervios, sobre todo en los intendentes de territorios peronistas, que sin sutilezas expresaron su temor. “¡Cómo mierda se le ocurre decirles a los negros del conurbano que les vamos a sacar el fútbol! ¡Por qué no les dice que les sacamos la Asignación Universal, así no nos vota nadie!”, se quejó ante Veintitrés, en lenguaje llano, un histórico colaborador del jefe comunal.

Después de aquella declaración, la consultora previsional de Telenoche fue apartada de la campaña, pero su nombre reapareció de manera curiosa tras la noche triunfal. “Cuídenos a nuestra joya”, le advirtió a Massa la dupla Santillán-Biasatti, que conduce el noticiero de El Trece. Pocas veces se observó, en vivo y en directo, semejante muestra de cariñosa complicidad entre un candidato y un medio de comunicación.

Una de esas veces fue el abrazo que el extinto Bernardo Neustadt estrechó con Carlos Menem la noche en la que el riojano obtuvo la reelección. A la manera de Neustadt, el domingo Lanata recibió con abrazos y mohines cómplices a Elisa Carrió. Es cierto que el animador y la diputada se prodigan una añeja amistad. Pero ese brote afectivo encaja en la mesa de arena que Magnetto dispuso para la próxima contienda electoral. El CEO de Clarín imagina la tapa del 28 de octubre con el siguiente podio: Massa en provincia, Carrió, Gabriela Michetti y Pino Solanas en Capital. Incontinente, la diputada que se propuso defender “a muerte” los intereses del Grupo Clarín ya inició su campaña a favor de la candidata a senadora del Pro.

Más cauto, acorde con el terreno cenagoso que le toca transitar, Massa evita las definiciones tajantes sobre cualquier cosa, pero en especial las relacionadas con el Grupo Clarín. Un ejemplo: cada vez que le preguntaron sobre la Ley de Medios, el candidato dijo que será respetuoso de lo que determine la Corte Suprema. Una salida elegante, pero de patas cortas: es probable que la Corte resuelva sobre la cuestión de fondo antes de los comicios. ¿Llegará entonces el momento de saber qué piensa Massa sobre la desmonopolización de la palabra? ¿Se animará el candidato a contrariar a su principal benefactor? Sería una demostración de carácter político que, hasta ahora, Massa no incorporó a su cuidado lenguaje gestual.

Los comunicadores afines al Grupo suelen despreciar el poder de fuego electoral del multimedios. Arguyen que, si así fuera, Cristina Fernández no hubiese obtenido el 54 por ciento de los votos en su reelección presidencial. Los antecedentes, sin embargo, le adjudican a Magnetto una formidable influencia política que el capo mediático ya no se esfuerza por disimular.

La leyenda comenzó a escribirse con la apropiación de Papel Prensa, durante la última dictadura cívico-militar. Por entonces, Clarín canjeó su silencio frente al genocidio por la posesión monopólica de un insumo estratégico para la prensa. Ya en democracia, el uso y abuso de esa posición dominante sirvió para condicionar competidores y al débil gobierno de Raúl Alfonsín. Así consiguió, por caso, que el mandatario radical le otorgara la explotación de Radio Mitre, con la esperanza de saciar su voracidad. Fue un error. Magnetto probó sangre y quiso más.

La derrota electoral de mayo de 1989 encontró a Alfonsín asfixiado por la híper, los saqueos organizados y los cuarteles en ebullición. Desesperado, el presidente se encomendó a un grupo de empresarios con la esperanza de que le permitieran mantener a flote la frágil balsa de la democracia en medio de la tempestad. Le faltaban seis meses para entregar su mandato. Apenas eso pedía, seis meses. “No”, le respondió Héctor Magnetto, mandamás del diario Clarín. “Imposible, el obstáculo es usted”, asestó, decretando la defunción anticipada del gobierno alfonsinista. Y alimentando su leyenda como figura determinante de la política nacional.

Desde entonces, muchos políticos locales se criaron en la creencia de que ningún dirigente sobrevive a cuatro tapas negativas en Clarín. Néstor Kirchner, que asumió con un anémico 22 por ciento de apoyo popular, aceptó esa maldición. El chaperón en aquella luna de miel era Alberto Fernández, un ex duhaldista devenido en jefe de Gabinete K. No fue casual que Fernández fuera eyectado del Gobierno justo cuando el kirchnerismo decidió enfrentar al multimedios. Y tampoco lo es que ahora reaparezca del brazo de Massa, la nueva “esperanza blanca” del Grupo. Sin el apoyo territorial o económico que pueden ofrecer intendentes, empresarios o sindicalistas, lo único que explica la presencia de Fernández en el dispositivo massista es su línea directa con la calle Piedras, comando central del Grupo. Es de esperar que, en los próximos sesenta días de campaña, el consiglieri Fernández sea un invitado frecuente a los programas políticos de TN donde se cantarán loas al intendente de Tigre.

Lo primero que hizo Carlos Menem fue modificar las leyes para permitir la expansión audiovisual del Grupo Clarín. Todavía no está claro cómo compensará Massa al multimedios desde su banca de diputado, pero Magnetto por ahora se conforma con usarlo como ariete en su guerra contra CFK. Por su parte, Massa sabe cómo complacer a sus jefes. Un talento que, en política, puede ser una virtud. Al menos lo fue para él, que hizo del agasajo su herramienta más eficaz. Graciela Caamaño de Barrionuevo, Mario Das Neves, Domingo Cavallo, Palito Ortega, Eduardo Duhalde y hasta la propia Cristina Fernández pueden dar fe de ese espíritu solícito que, en clave peronista, suele confundirse con lealtad. Ahora lo adoptó Magnetto, un peso pesado del poder real que lucha por su supervivencia. Son tiempos huracanados. Y Clarín no ofrece cobijo gratis.
14.08.2013

VEINTITRÉS

17/08/2013 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , | Deja un comentario

ESTE ES EL NUEVO CABALLO DE TROYA, ENGAÑA CON LO QUE LLEVA DENTRO, TODO LO MALO QUE NOS CONDUJO A LA CRISIS DEL 2001


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06/08/2013 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina | , , , , , , , | Deja un comentario

Este nuevo Caballo de Troya tiene el rostro y la cabeza de Sergio Massa


EL CABALLO DE TIGRE
Carlos Aletto

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La imagen del Caballo de Troya es sumamente conocida y se utiliza muchas veces como metáfora de aquello que nos parece a primera vista un gran regalo pero que al poseerlo contiene varios peligros.

Los pormenores de su historia es un poco menos popular: En la “Odisea” se cuenta que Troya había sido asediada infructuosamente durante diez años por los griegos; Odiseo, el más estrategas de los helénicos, percibió que con el poder militar no podría invadir la ciudad, por eso ingenió un inmenso caballo de madera que le regala a los troyanos. Estos sienten que el inmenso obsequio es un signo de su victoria y lo introducen dentro de las invencibles murallas. Es entonces que desde el interior del regalo emergen soldados que abren las puertas de la ciudad y dejan ingresar al resto del ejército invasor y así vencen al pueblo con absoluta crueldad.

Está historia tiene algunas similitudes de índole simbólica (y en algunos casos no tanto) con los últimos diez años de asedio del cruel conservadurismo liberal en la Argentina. Desde el 2003 hasta la fecha una serie de conocidos peligros intentaron avasallar al gobierno democrático que fue imponiendo de a poco un modelo de inclusión social y redistribución en la Argentina: dos millones y medios de jubilados, casi cuatro millones de asignaciones universales, agua y cloaca en barrios periféricos instaladas por cooperativas conformadas por vecinos desocupados, generó cinco millones de puestos de trabajo, dos paritarias anuales, juicio y castigo a los miliares genocidas, leyes inclusivas (matrimonio igualitario, fertilización asistida, identidad de género, entre las más importantes).

Aquella minoría liberal que gobernó (casi sin interrupciones) el país hasta el 2003 advirtiendo estas políticas de inclusión y redistribución comenzó con el asedio contra el gobierno.

Primero fue el poder militar que resistió su juzgamiento por crímenes atroces cometidos durante el genocidio argentino amparado por los actuales dueños de los Medios Hegemónicos, luego fue el intento del poder del conservadurismo agro exportador, más tarde se visibilizó el ataque permanente del poder secreto y oscuro de los Medios y no hace mucho el anacrónico y antidemocrático imperio judicial.

Luego de diez años de contrarrestar este inmenso poder articulado que asedia por un interés mezquino al país inventaron un Caballo de Troya que oculta dentro de su vientre a los enemigos más peligrosos del Pueblo argentino.

Este nuevo Caballo de Troya tiene el rostro y la cabeza de Sergio Massa, un joven intendente cercano y traidor del kirchnerismo, que supo gestionar con buena publicidad los beneficios que el estado nacional le brinda a los sectores vulnerables de la sociedad argentina. Un Odiseo con cierto ingenio y pensamiento maquiavélico que supo cargar en el vientre de su lista de candidatos a diputados nacionales a un rejunte de enemigos del pueblo.

Las listas suelen tener estas trampas y para algunos electores que no pertenecen al núcleo duro de la derecha argentina, el Caballo de Tigre les puede parecer “un buen regalo”. Sin embargo, estos deberían recordar (o saber) que Massa fue el vocero que trasmitió sin avergonzarse información secreta y maliciosa a la Embajada de EEUU, además de nunca haber renunciado a su origen en la Ucedé, joven del menemismo, de Duhalde y que dentro del kirchnerismo operó siempre como un ala derecha tratando de impedir el avance de leyes que beneficiaban a las mayorías (así sucedió con la estatización de las AFJP en mano de los dueños de los Medios, medida que habilitó leyes fundamentales para la inclusión como la Asignación Universal por hijos)…

Lo peor de este Caballo de Tigre es lo que lleva de forma visible e invisiblemente en el vientre de su lista.

El segundo es Giustozzi, otro intendente (como tantos de los cientos o miles en el país) beneficiado por gestiones del gobierno nacional. Misteriosamente en la bestia (y antes que uno de los representantes de los noventas, el ex gobernador Felipe Solá) se encuentra (en tercer lugar) Héctor Magnetto, dueño del diario colaboracionista Clarín, representado por su empleada Mirta Tundís. Y más preocupante aún para el modelo de inclusión es que luego del industrial José Ignacio De Mendiguren (funcionario de Duhalde) el Caballo de Tigre contiene a tres representantes de Mauricio Macri (la derecha conservadora más expuesta o visible de la Argentina): Soledad Martínez en el sexto lugar, Gladys González en el decimosegundo y Christian Gribaudo decimotercero.

Bajo el nombre tramposo de “renovador” aparecen los fieles representantes de los años más oscuros y sus voceros, entre quienes (sin pensarlo dos veces) quitaran lo que hoy le pertenece al pueblo para entregar nuevamente a las corporaciones que representan: el fútbol para todos, se volverá al estancamiento y al recorte para docentes, jubilados, para achicar hasta hacer desaparecer los que ellos llaman “gasto” y es beneficio e inyección de dinero a las capas bajas.

El Caballo de Tigre es el peor de los regalos para las clases populares de la Argentina. Lamentablemente muchos ven sólo una mascarada, una carcasa y desconocen lo que contiene en su vientre. Aceptar ese “regalo” traerá muchos apremios, dolores a los argentinos y sólo una minoría disfrutará del ingenio antipopular; y ya “será tarde para lágrimas” como dijeron los troyanos al ser engañado por Odiseo, el Magnetto de los griegos.

Diario Registrado

06/08/2013 Posted by | General, Política Argentina, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura | , , , , , , | Deja un comentario