America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

Los miércoles, catarsis – Horacio Verbitsky


LOS MIERCOLES CATARSIS –

La marcha del miércoles 18 repetirá algunos episodios históricos de las últimas siete décadas, representativos de un clivaje profundo de la sociedad argentina, de ninguna manera exclusivo de estos tiempos. Que todas las fuerzas de la oposición, política, económica, cultural, profesional, interna e internacional se manifiesten en las calles con absoluta libertad es una forma de sinceramiento de profundo valor catártico, un clímax del que habrá que prever el descenso.

Por Horacio Verbitsky
Algunos de los memorables precedentes de la cita convocada para el miércoles son la marcha de la Constitución y la Libertad, del 17 de septiembre de 1945; la procesión del Corpus Christi del 11 de junio de 1955; la recepción del 23 de septiembre de ese mismo año a Eduardo Lonardi, quien dirigió un mensaje trémulo de buenas intenciones a una Plaza de Mayo llena a reventar; las marchas nocturnas convocadas en 2004 por el ex ingeniero Blumberg para una reforma punitivista del Código Penal; la congregación de la Sociedad Rural frente al jardín zoológico de julio de 2008; el gran cacerolazo de noviembre de 2012 y su réplica desteñida de abril de 2013. Pese a las diferencias de época y contexto, los asistentes a todos ellos tienen notorios elementos en común. Expresan a un sector muy significativo en la Ciudad de Buenos Aires y notorio en varias capitales provinciales, dotado de recursos materiales y simbólicos muy por encima de la media. Hoy como ayer defienden grandes principios, abstracciones avasalladas por los duros hechos de una realidad que les resulta hostil y enigmática, hasta que logran reducirla a una fórmula comprensible para su concepción binaria. Su principio básico es la buena conciencia y la generosa disposición a deponer rencillas menores en aras de los grandes valores, a unirse por la salvación de la patria o de la república, de la democracia o de la libertad, que siempre agonizan. Otra cosa es quienes convocan y manipulan. Walsh lo dijo mejor que nadie en la tercera edición de Operación Masacre, publicada en 1969. Allí instó a “no dejarse conmover por las sagradas ideas, los sagrados principios y, en general, las bellas almas de los verdugos”.

Desde conservadores y socialistas hasta comunistas y radicales marcharon el 12 de octubre de 1945 hacia el Círculo Militar para pedir que la Corte Suprema de Justicia asumiera el poder con respaldo de las Fuerzas Armadas. Félix Luna destacó el carácter progresista de la plataforma con que esa Unión Democrática se presentó a las elecciones presidenciales de febrero de 1946. Pero sobra la experiencia para saber qué hicieron con esas declaraciones de principios los partidos que integraban la UD, cuando la suerte electoral o el golpismo militar les fueron más propicios. Entre ambas fechas se produjo la fiesta del monstruo, según el insuperable título de un cuento tan burdo que hasta se dudó que Borges y Bioy Casares lo hubieran escrito, en el que consignaron el significado que tuvo para ese sector el ascenso del peronismo. La misma unidad ante el mal absoluto explica que en junio de 1955 hasta liberales y marxistas se encolumnaran bajo los pendones eclesiásticos y envueltos por el humo de los incensarios, en contra de la separación de la Iglesia del Estado. Durante la batalla contra las retenciones, el componente de clase fue más ostensible pero aún así la Sociedad Rural celebró su bautismo de masas con las banderas rojas del maoísmo y el trotskysmo. Y en las movilizaciones de 2012 y 2013 coexistieron biblias con calefones y sables sin remache, la beautiful people, indignada por la corrupción, harta de los discursos en cadena con anuncios para los sectores más vulnerables y/o desesperada por comprar dólares.

Un gigantesco oximoron

La convocatoria de esta semana no es menos policroma y escenificará otro oximoron. Los propietarios del edificio demolido por el atentado pedirán que intervenga en la investigación la Corte Suprema de Justicia, que llegó al mismo callejón sin salida en la causa por el aún más antiguo atentado contra la embajada de Israel. Los acompañarán los fiscales que sabotearon el avance de la investigación al no sostener las apelaciones planteadas por las víctimas del estallido y que fueron denunciados por Memoria Activa, entre ellos el jefe de Comodoro Py, Germán Moldes, y el cerebro gris de la movida, Raúl Plee. La Iglesia Católica será representada por la Comisión Justicia y Paz de su Episcopado, cuyo presidente, Gabriel Castelli es un próspero hombre de negocios, director de la cementera Loma Negra, del Industrial and Commercial Bank of China (ICBC) y de la cadena de supermercados Farmacity. Esta filiación del operador obispal ayuda a entender el repudio del Grupo de Sacerdotes en Opción por los Pobres, que denunció “oscuras operaciones contra la justicia y la democracia” por parte de “un grupo del poder judicial, amigos de poderosos y corporaciones”, al que “un grupo del poder eclesiástico hace llegar su bendición”. El anhelado golpe militar fracasó en 1945 por la irrupción de un nuevo actor político en defensa de las conquistas obtenidas en los dos años previos, pero tuvo éxito diez años después. En 2008 fueron ostensibles “el clima destituyente” y “el desprecio por la legitimidad gubernamental”, luminosos aportes a la comprensión de un momento complejo que el grupo Carta Abierta no ha conseguido apagar ni con los diecisiete somníferos posteriores. Ni el clima ni el desprecio contaban ya con un brazo armado que completara la obra, porque la subordinación castrense al poder político es uno de los logros transversales de la democracia argentina, que el kirchnerismo afianzó. Un burdo remedo se intentó con la organización de saqueos y los alzamientos de las fuerzas de seguridad en distintos lugares del país. Ni la economía, ni la política ni el conflicto social han conseguido desmoronar al gobierno, pese a que se aplicaron técnicas de desestabilización probadas en Africa y Asia. De allí la importancia de las posiciones simbólicas desde las que el gobierno es hostigado ahora. Si bien la mayoría de los fiscales nacionales y las entidades que agrupan a los provinciales se manifestaron en contra de la marcha, igual que varias organizaciones sociales, intelectuales y artistas, su número puede ser grande. Si el gobierno no corre a modificar sus políticas como con las leyes Blumberg, si mantiene la calma, como hizo en los últimos cacerolazos y paros sindicales, al apogeo que se alcance el miércoles le seguirá el ocaso que siempre sucede en ausencia de una organización capaz de capitalizar esa energía en una opción política. Lo sucedido con la reforma de la ley de Inteligencia nacional es un indicio acerca de la dificultad de las fuerzas de oposición para construir tal alternativa.

Fiscales y jueces

Sobre la denuncia del fiscal Natalio Alberto Nisman resta poco por agregar: su dependencia de la embajada estadounidense, su identificación con el removido jefe de operaciones de la Secretaría de Inteligencia, Antonio Stiuso, su texto autocontradictorio y las desmentidas que provocó en quienes esperaba que fueran su principal soporte, como el ex secretario general de INTERPOL Ronald K. Noble, ya han sido detalladas en estas páginas, y el viernes en la presentación de la Procuración del Tesoro ante el juez Daniel Rafecas. Las investigaciones de Rafecas sobre el Holocausto se volcaron en su libro de 2012 Historia de la Solución Final. Una indagación de las etapas que llevaron al exterminio de los judíos europeos, que le generó empatía con las víctimas del atentado. Rafecas inscribe su investigación “en un proceso muy saludable que estamos viviendo en nuestro país de memoria, verdad, justicia, de revisión del pasado, de las dictaduras”, como declaró al presentar la obra. Esa opinión está respaldada por su tarea como juez: desde 2004 es el que más y mejor ha trabajado en causas por crímenes de lesa humanidad, lo cual lo coloca en el podio de los indispensables, junto con Leopoldo Schiffrin y Horacio Cattani. En ese sentido, es una garantía para todas las partes interesadas. Por supuesto, desde que se supo que el sorteo arrojó su nombre, la oposición sostiene que el gobierno, que forzó su alejamiento en la causa madre contra el vicepresidente Boudou y que había promovido su juicio político, le perdonó la vida cuando le tocó intervenir en la causa por enriquecimiento ilícito del jefe del Ejército, César Milani, que suponen encajonada. Prefieren desconocer los pronunciamientos a favor de Rafecas que enviaron al Consejo de la Magistratura los organismos de derechos humanos (incluida la abuela Estela Carlotto), la DAIA, el Consejo Nacional Armenio y los trabajadores judiciales, que hicieron ver al oficialismo y a la oposición radical (que lo detesta por su investigación sobre los pagos para la aprobación de la ley de precarización laboral) el desmesurado costo que tendría la remoción de un magistrado impecable, al que sólo podría caberle una sanción menor.

Distinto es el caso del fiscal Gerardo Pollicita, discípulo y admirador de Plee según su biografía autorizada que ayer publicó el matutino La Nación. Su requerimiento de instrucción no merece la misma descalificación que el mamotreto de Nisman. Era impensable que Pollicita desestimara la denuncia in limine. La acusacion de Nisman comprende a muchas personas, que no necesariamente correrán la misma suerte procesal. Una vez descartada la acusación por encubrimiento contra la presidente y su ministro, algunos de los acusados de tercera o cuarta línea podrían ser atrapados por el artículo 172 del Código Penal, por defraudar “con nombre supuesto, calidad simulada, falsos títulos, influencia mentida, abuso de confianza o aparentando bienes, crédito, comisión, empresa o negociación o valiéndose de cualquier otro ardid o engaño”. Desde el comienzo, Pollicita advierte que se basa “pura y exclusivamente” en los elementos aportados en la denuncia y que recién ahora habrá que iniciar la investigación para ver si existe un delito y en ese caso quiénes son sus responsables. No fue él, sino Nisman, quien imputó a la presidente CFK y a su ministro Héctor Timerman. Su relato de los presuntos hechos no es más que una glosa de la denuncia de su difunto colega y ex subordinado, del que encomilla numerosas frases. Cuando no lo hace, usa el tiempo potencial, adjetivos como presunto, participios como supuesto o locuciones del tipo “según la hipótesis desarrollada” o “la denuncia entiende demostrado”. Por el contrario, el fiscal no sostuvo el llamado a indagatoria de la presidente, que sí había pedido Nisman. Esta cautela en las palabras y en los actos no se contagió a los títulos de prensa, que atribuyeron a Pollicita la imputación contra Cristina. Como su única fuente es la denuncia de Nisman, Pollicita también sostiene como columna vertebral de su requerimiento la presunta presión argentina para que INTERPOL levantara las alertas rojas, y no toma en cuenta la desmentida de Noble, porque recién a partir del viernes forma parte del expediente. Además reitera gruesos errores fácticos y conceptuales: le atribuye a la Comisión de la Verdad facultades jurisdiccionales, o potestades de carácter judicial, que el Memorando de Entendimiento no le asignó, y que actuaría en reemplazo del juez y del fiscal; sostiene que estaría integrada por iraníes, cuando el Memorando dice en forma explicita que deberán ser juristas de reconocimiento internacional, ni persas ni argentinos; y afirma que las conclusiones de esa comisión que nunca se formó estaban “arregladas de antemano”. Pollicita no traiciona a Nisman pero, con intención o no, lo pone en evidencia.

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15/02/2015 Posted by | General, Historia, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Salud, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , | 2 comentarios

La Mesa cerealera ◄ Por Julián Blejmar


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Los grandes jugadores del complejo exportador agrario disponen de un papel clave en el mercado financiero. Quiénes son estos actores, de qué forma operan, y cómo especulan con la liquidación de divisas.

Nota de Miradas al Sur

En declaraciones radiales efectuadas el pasado viernes, el ministro de Economía Axel Kicillof aseveró que “hay miles de silobolsas reteniendo la cosecha. Estimamos que son once millones de toneladas, que implican unos 4.000 millones de dólares. Por su parte, las cerealeras suspendieron sus créditos internacionales por unos 2.500 millones de dólares. Entonces, ahí tenemos unos 6.500 millones de dólares que podrían estar en las reservas, si no hubiera movimientos especulativos”.

En efecto, el paradigma sojero nacido a inicios de este siglo convirtió a los principales protagonistas del agro en verdaderos agentes financieros, con un poder de fuego que les permite incidir en variables clave de la economía, tal como está sucediendo en la actualidad con la cotización del dólar.

Sucede que si bien la Argentina tuvo una histórica dependencia del sector agropecuario, la combinación del alza de precios internacionales, novedosas técnicas de explotación agrícolas y el surgimiento de nuevos actores oligopólicos al interior de la cadena, potenció el rol de estos actores, permitiendo que desempeñen un rol que, desde algún aspecto, se asemeja al que supo tener el sector financiero (bancos privados y organismos multilaterales de crédito) durante el auge del neoliberalismo. Prueba de esto fue el instrumento financiero creado por el Banco Central a mediados de diciembre, para que las exportadoras de granos (cerealeras) liquiden divisas de la última cosecha, que retienen especulando con las futuras subas en el valor del dólar oficial. Así como se emiten títulos públicos con el fin de recurrir a los bancos y organismos multilaterales para equilibrar las cuentas públicas, en la actualidad las cerealeras, desde el sector privado, han logrado también este poder de otorgar las divisas que estabilicen las variables financieras que, al igual que el sector financiero, ellas mismas han ayudado a desequilibrar.

Y al igual que sucede con el sistema financiero, resulta complejo para el país lograr su beneplácito si no es a cambio de beneficios exorbitantes. El título creado por el Banco Central buscaba que las cerealeras aceleren la liquidación otorgándoles la posibilidad de recibir el pago de sus exportaciones al valor en el que se encontrara el dólar oficial en el lapso de los siguientes 91 a 180 días, por lo que en los hechos les permitía efectuar sus ventas sin necesidad de recibir el valor del dólar actual, que se sabe, es inferior al futuro. Además, les otorgaba una tasa del 3,65% anual. Pero no fue suficiente: por el momento entraron poco más de 350 millones de dólares, una cifra muy lejana a cualquier expectativa montada sobre sus tenencias.

El paradigma sojero nacido a inicios de este siglo convirtió a los principales protagonistas del agro en verdaderos agentes financieros.
Así, el Gobierno se encuentra realizando todo tipo de maniobras para intentar sostener los niveles de reservas y la cotización del dólar, con el objetivo de ganar tiempo hasta el mes de marzo, cuando, por cuestiones estacionales, las cerealeras deberían aumentar significativamente la liquidación de divisas. Una de estas medidas fue implementada en noviembre último, luego de que el Gobierno detectara que durante el transcurso del año las cerealeras habían comenzado disminuir la toma de créditos en el exterior para comenzar a hacerlo localmente en pesos, especulando con la devaluación de la moneda. Así, el Banco Central lanzó una normativa para que los bancos no otorguen más del 0,3% de su capacidad de préstamos para prefinanciar exportaciones de granos, bajo el objetivo de “inducir a las principales firmas a retomar la política de buscar fondos en el exterior”.

Pero si bien se intensificó este año, la especulación de las cerealeras fue fuerte desde el anterior. De acuerdo con la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) durante 2013 la recaudación tributaria subió un 26,3% en relación con 2012. En esto tuvo que ver el aumento por sobre el 30% de los tributos más importantes: IVA, 30,7%; Seguridad Social, 30,9%; e Impuesto a las Ganancias, 32,6%. Pero también, con que otro de los tributos fundamentales, el proveniente por derechos de exportación, no sólo no aumentó sino que disminuyó, y en una cifra considerable: 9,5%. Ello, pese a que la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (Ciara) afirmó que la cosecha de granos superó los 105 millones de toneladas, siendo un 16,4% superior a la del anterior ciclo.

Ya a mediados de año, más precisamente el 4 de junio, advirtiendo esta tendencia, la Presidenta manifestó en un acto público en Casa Rosada que en materia de recaudación fiscal se habían batido récords en todo tipo de tributos, pero que “para los que se preguntan si fue récord en materia de exportación, no, no lo fue, no fue porque ya sabemos lo que están haciendo, ya nos dimos cuenta”, posiblemente en referencia a la especulación que estaban realizando los principales actores de la cadena agropecuaria, pero también a las maniobras de evasión y elusión fiscal.

Los nuevos protagonistas. El informe “Complejo Oleaginoso” difundido por el Ministerio de Economía en 2012, arroja datos contundentes sobre la construcción y el gran poder de los principales actores de la cadena agrícola, cuyas tendencias no hicieron más que profundizarse a lo largo de estos últimos dos años, debido a las dificultades para establecer regulaciones públicas sobre este sector de la economía.

Sin dudas, la soja es el cultivo por excelencia, y da cuenta de este fenómeno. De acuerdo con el informe, los principales productos exportados en 2010 eran los pellets (comprimidos derivados de los granos luego de la extracción del aceite) de soja y girasol, con un 45% del total, los porotos de soja, con un 27%, y el aceite de soja, con un 23%. Si se tiene en cuenta el contexto de los últimos años, donde la soja fue el commodity que más aumentó –subiendo el precio de su tonelada de 180 dólares en el año 2000 a 300 en 2007, y a partir de allí hasta los 470 actuales, tocando picos de más de 600 en 2012–, es fácil advertir que esta tendencia hacia la sojización se intensificó.

Tomando como referencia este cultivo, el citado informe señala que las cinco primeras empresas exportadoras de granos de soja concentran el 66% de las ventas, mientras que las diez primeras dan cuenta del 96%. Estas cinco primeras empresas eran Cargill, con el 20% de las toneladas de granos de soja exportadas, Noble Grain (13%), ADM (12%), Bunge (11%), y Dreyfus (11%), aunque de acuerdo con el Ministerio de Agricultura, durante los últimos años ADM subió varios escalones, liderando en 2012 con índices similares a los de Cargill.

Se trata de empresas concentradas que, además, vieron multiplicada de forma exponencial su facturación, pues, de acuerdo con el informe, durante poco más de una década la superficie sembrada se soja creció en más de un 120%, aumentando las exportaciones del complejo oleaginoso a una tasa anual promedio del 12,6%, llegando a los 18 mil millones de dólares en 2010. Si se considera que, de acuerdo a la Cámara de la Industria Aceitera (Ciara) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC) durante el 2013 se adquirieron granos por casi 23.000 millones de dólares, es fácil advertir que esta tendencia no se detuvo.

Pero las cerealeras son en rigor la punta de lanza de un entramado oligopólico, lo cual se advierte en la descripción que el informe del ministerio realiza sobre la composición de los cinco grupos anteriormente citados, en donde se puede advertir que estas cerealeras tienen injerencia no solo en las exportaciones sino en toda la cadena productiva.

La principal cerealera, el holding norteamericano Cargill, posee tres terminales portuarias propias (San Martín; Diamante; Bahía Blanca); 10 centros de acopio de granos (tres en Córdoba; dos en Sta. Fe; y cinco en Buenos Aires) y otros tantos que trabajan con exclusividad para la firma; cuatro plantas de procesamiento y comercialización de oleaginosas, aceites y subproductos. (Puerto San Martín, Quequén y Bahía Blanca); siete molinos harineros (cuatro en Buenos Aires, uno en Santa Fe; uno en La Pampa, y uno en el Chaco), y las marcas Favorita, Letizia, Rosafé, Trigoflor, Blancaflor, dos plantas frigoríficas (una en Buenos Aires, y una en Santa Fe); así como un centro productor de fertilizantes.

Otras de las principales, Bunge Argentina, del grupo norteamericano Bunge, es propietaria de cuatro plantas de producción de aceites y harinas proteicas (dos en Santa Fe, una en Córdoba y una en Buenos Aires); una planta de aceite, un puerto privado (Santa Fe, en asociación con AGD); tres terminales portuarias propias (San Martín, Ramallo y Bahía Blanca); trece centros de acopio de granos (cinco en el NOA, tres en Córdoba, tres en Santa Fe, dos en Buenos Aires), ocho centros de distribución de fertilizantes, y uno de producción y comercialización de semillas oleaginosas.

Asimismo, el grupo francés Louis Dreyfus posee dos plantas de producción de aceites y harinas proteicas (Santa Fe); tres terminales portuarias propias (Gral. Lagos; Timbúes; Bahía Blanca); 14 Centros de Acopio (uno en el NEA, tres en córdoba; tres en Santa Fe; uno en Entre Ríos; y seis en Buenos Aires). Noble Grain y ADM, en cambio, sí se han centrado en la Argentina en el negocio de la exportación.

Por eso, la concentración del sector se extiende también al procesamiento de la materia prima exportable. Sólo cinco empresas de las 37 productoras de aceite concentran cerca del 60% de la capacidad de producción. Ellas son Cargill, con el 15%, Molinos, con el 13%, Louis Dreyfus, con el12%, Bunge Argentina, con el 8%, y Vicentín, con el 6%. Un punto no menor, si se tiene en cuenta que el 75% de la producción primaria de soja es procesada industrialmente (representa el 84% de la producción total de aceites), y que nuestro país es el primer exportador mundial de aceite de soja y el segundo de aceite de girasol, detrás de Ucrania.

Especulación y evasión. La complejidad con estos actores concentrados, no solo radica en sus conductas especulativas, sino también en sus maniobras para evadir impuestos. Al contar con puertos y terminales propias, muchas de estas cerealeras tienen la facultad de eludir los controles del Estado, y así subfacturar. Las triangulaciones son otros de los mecanismos para eludir impuestos, al trasladar la utilidad generada en nuestro país a otro con menores impuestos y retenciones (o nulos, en el caso de los paraísos fiscales). Por esta razón, en 2011 la AFIP había suspendido provisoriamente del Registro de Operadores de Granos, que permite menores tasas de retención impositiva, a las firmas ADM y Cargill. También, según el organismo recaudador, el año pasado se realizaron operaciones de triangulación por unos 85.000 millones de pesos. Entre las mismas, detectaron una operación que la AFIP consideró irregular de Molinos con su filial en Chile, y tras realizar 41 allanamientos, se encontró un posible caso fraudulento por 250 millones de pesos con participación de 20 exportadoras y la firma Molino Cañuelas. Por eso, a comienzos de este año, la AFIP impuso una tasa del 0,5% a las empresas que triangulen sus exportaciones con países con los que Argentina mantiene convenios de información tributaria, y del 2% para las que lo hagan con naciones con los que no hay acuerdos.

Los protagonistas de siempre. Tal como se señaló, con su oligopolio sobre la exportación, y producción de aceites y harinas, las cerealeras han logrado un fuerte dominio sobre las variables financieras. No son, sin embargo, los únicos actores que mediante conductas especulativas pueden incidir en las cuentas públicas. En el citado informe del Ministerio de Economía, se sostiene que sobre los 73 mil productores del complejo oleaginoso, solo el 6% explica el 54% de la producción. Al igual que sucede con las cerealeras, semejante poder de mercado les otorga un rol clave en el sistema financiero. Claro está, la soja es también aquí la gran protagonista, pese a que los especialistas advierten sobre el riesgo natural y económico que representa esta “sojización”.

El 60% de la siembra es destinada a la soja, cuya superficie sembrada creció entre 2000 y 2011 en un 120%, y su producción en más del 152%, con una tendencia que, como se observa, amplia estos guarismos, quedando en escala mundial de producción sólo por debajo de Estados Unidos y Brasil. La concentración en la producción de este cultivo, se encuentra íntimamente ligada al desarrollo de los pools de siembra, mediante los cuales se realiza el arrendamiento de tierras, alquiler de maquinas, y nuevas tecnologías como las semillas transgénicas, preparadas para resistir el herbicida glifosato que destruye las malezas, así como la siembra directa que permite controlar malezas y hacer una mínima labranza para preservar el suelo.

Pero ello no implica que estas empresas hayan desplazado por su operatoria a los tradicionales terratenientes, sino que por el contrario han potenciado su incidencia. En el trabajo “Los propietarios de la tierra y las economías de escala, sustentos del paradigma sojero en la Argentina”, realizado en 2010 por el prestigioso investigador del Conicet, Flacso y la CTA, se señala que “las evidencias disponibles indican que, al igual que ocurrió en todos los paradigmas anteriores que se implantaron en el agro pampeano, en el actual sustentado en la producción de soja genéticamente modificada también reconoce al propietario como el factor decisivo en su implementación y desarrollo”, ya que “han sido, y lo siguen siendo, fundamentales porque controlan el recurso natural insustituible para la producción y, a partir de allí, las variables económicas y productivas de la empresa agropecuaria, cualquiera sea su tamaño”.

Asimismo, remarca que “la tradicional producción extensiva del agro pampeano resulta potenciada en el paradigma actual por el conjunto de factores tecnológicos y económicos que lo sustentan. Las consecuencias de una mayor influencia de las economías de escala (…) potencia la importancia de la gran propiedad en la producción pampeana, indicando que la centralidad en la producción agropecuaria es ejercida por el propietario, y por una fracción específica de ellos: los terratenientes pampeanos”.

Es en este contexto que deben entenderse las palabras del presidente de la Sociedad Rural, Luis Miguel Etchevehere, cuando el 26 de mayo del año pasado reconoció ante Radio Mitre que los productores de soja liquidaban sus granos “por goteo”. Allí afirmó que “la cosecha es propiedad privada y los productores son dueños de venderla cuando quieran”, y demostró la fortaleza económica del sector agrícola al añadir que “la soja se puede mantener un año o más sin venderse”. En esas mismas declaraciones, Etchevehere señaló que en un contexto de “30% de inflación”, si se vendiese toda la cosecha de golpe, los productores sufrirían una devaluación de su dinero del 30%. El pasado jueves, planteó algo similar al afirmar que “conviene más especular con la inflación y el dólar que producir o fabricar productos”. Una lógica financiera incuestionable, sobre un contexto que no sólo las decisiones erradas del gobierno sino también las acciones de estos grandes jugadores del agro, y otros de la economía, han contribuido a crear. Y que en el caso de la Sociedad Rural, vuelve a entrar en colisión con su lema “cultivar el suelo es servir a la patria”.

26/01/2014 Posted by | Agricultura yGanadería, Economía, General, Industrias, Política Argentina, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

La oposición envejece – Roberto Caballero


22.07.2012 |

Si no logra interpretar los cambios que se produjeron de los ’90 a esta parte, el antikirchnerismo seguirá declinando junto al país conservador. La encuesta de Ibarómetro y los nuevos valores de la sociedad argentina.

Por:

Roberto Caballero

Siguen siendo un misterio para el desolado universo opositor las razones que explican la supremacía política del kirchnerismo en la Argentina de hoy. Esa impotencia del arco anti-K, sin embargo, no es una buena noticia. La democracia necesita de algo más que la ceguera opositora. Es su lucidez la que está haciendo falta. Entre otras cosas, para advertir que la última década fue pródiga en cambios que merecen, al menos, ser interpretados si no quieren caer en el recurso de la satanización constante del oficialismo como único –y, a esta altura, también inocuo– aporte al debate. Es evidente que tratando de desgastar al kirchnerismo consumen su propia energía. La convergencia argumental entre, por ejemplo, el socialista Hermes Binner y el liberal-conservador Mauricio Macri, no daña al oficialismo: desorienta a los propios. Que Hugo Moyano coincida con el Momo Venegas y este, a su vez, se abrace con Hugo Biolcati en la Sociedad Rural, no acumula en un proyecto alternativo. Son señales que entusiasman mucho a los diarios hegemónicos, pero que hacia abajo no producen nada. No hay euforia entre los socialistas porque Binner coincida con Macri, ni entre los moyanistas se palmean orgullosos porque Venegas alabe al camionero. Es así de simple: hay sumas que como resultado dan cero. Es difícil que cambien, porque el kirchnerismo suscita un apoyo masivo que empuja a los opositores a la propia automarginación. Pero no se trata, solamente, de la iniciativa política del partido gobernante. No es la cadena oficial ni ningún atajo episódico lo que explica esto que ocurre. Es la escasa voluntad por asumir y entender que el viejo orden de las cosas ya no existe como tal y que uno nuevo, a los tumbos pero irreprimible, se viene construyendo colectivamente en todos estos años.
Por caso, en la última edición de la revista Veintitrés se publica una reveladora encuesta de Ibarómetro, comandada por el sociólogo Ignacio Ramírez. Es un relevamiento minucioso realizado entre noviembre de 2011 y junio de 2012, sobre 1000 casos en Capital Federal, Primer y Segundo Cordón del GBA. Los resultados reflejan un cambio de valores en la sociedad que son los mismos que el kirchnerismo contiene como “ecosistema cultural” –así lo define el sociólogo Ramírez–, en rotunda oposición a los que hegemonizaron la década de los ’90. A continuación, un breve resumen, que contempla a los que no saben ni contestan:

* Sobre el rol del Estado en la economía: el 76,3% de los consultados dice que tiene que ser “activo” y sólo el 11,3% sostiene que no debe intervenir.

* Sobre las alianzas políticas y económicas del país: el 64,6% opina que deben ser con “América Latina” y el 17,6% con los “Estados Unidos”.

* Sobre los juicios por violación a los Derechos Humanos: el 68% afirma que “deben continuar”, y el 18,8% piensa lo contrario.

* Sobre la participación de los jóvenes en la política: el 58,4% ve a las nuevas generaciones “más involucradas en política” y le “parece bien”, mientras que el 25,2% no ve mayor involucramiento juvenil y al 2,6% le “parece mal” el aluvión participativo.

* Sobre el interés en general en la política: el 23,7% dice que le interesa “mucho”, el 33% “poco”, el 26,9% “bastante” y el 14% “nada”.

* Sobre la frecuencia con la que se conversa de política: el 41,7% dice que “algunas veces”, el 26,4% “siempre”, el 21,4% “raramente” y el 9,1% “nunca”.

* Sobre la Ley de Medios de la democracia: el 43,6% ve como “positivo” su implementación, mientras que un 17% considera que es “negativa”.

* Sobre la influencia de los medios en general: el 69% sostiene que es “mucha” o “bastante”; el 61% cree que las noticias que dan los principales medios están influenciadas por “intereses comerciales” y “organizaciones poderosas”, y el 34% afirma que los periodistas están condicionados por las empresas en las que trabajan.

Si los ’90 fueron el paisaje calendario del fin de las ideologías, la despolitización, la reconciliación entre víctimas y victimarios, y la no-intervención estatal en la economía, el paisaje actual es su exacto opuesto. El nuevo tiempo trae aparejados nuevos valores que fueron internalizados por la sociedad. Se está operando un cambio cultural que va a terminar cristalizando en un paradigma que no será neoliberal, entre otras cosas porque el Consenso de Washington dejó de ser el consenso hegemónico planetario. ¿Es el kirchnerismo el que propone este vuelco radical? ¿O simplemente asume esos valores como propios? Un poco y un poco. El neoliberalismo en la Argentina fracasó de modo impiadoso y el emergente político desacralizador de los valores que lo instituyeron como pensamiento único durante más de una década, aquí y ahora, se llama kirchnerismo. Este decide sobre la ola. Y decide bastante parecido a lo que una vigorosa mayoría social pretende. Así se entiende el 54% de octubre pasado, aun con los problemas y el desgaste natural de gestión.
¿Por qué la alternativa provino desde el mismo kirchnerismo y no de la oposición, después de ocho años intensos? La enseñanza que dejaron los festejos del Bicentenario es que la realidad deseada por la oposición política y mediática no existe más allá de las primeras 15 páginas del diario Clarín y de las editoriales previsibles de La Nación. Es inédito lo que sucedió y sucede: el oligopolio continúa manejando la agenda de los periodistas –aun la de algunos kirchneristas–, pero su incidencia en la agenda pública hoy es relativa. Quizá porque sus ideas son las ideas que vinieron a ser suplantadas por las nuevas ideas que abraza la sociedad del Bicentenario.
Volviendo al ejemplo de 2010: se suponía que la sociedad estaba enojada con lo que pasaba. Los políticos opositores se peleaban para pescar adhesiones en el amplio y vasto océano del antikirchnerismo social que reflejaban los diarios, y nada de eso ocurrió. No había caña y no había agua. Al contrario, la gente quería ganar la calle y festejar, como lo hizo. Y un tiempo después, Cristina arrasó en las urnas, sacándole casi 40 puntos al segundo inmediato.
En tanto y en cuanto la oposición no registre que se produjeron cambios que no tienen retorno, el mismo escenario puede repetirse. Si no sale de su ensimismamiento y comienza a leer que la geografía social y cultural ya no es la misma, va a fracasar todas las veces que lo intente. En eso, valdría que observen a Beatriz Sarlo, no cuando habla desde los prejuicios, sino cuando sale a investigar por cuenta propia lo que sucede allí abajo, donde ocurre lo que no entiende. Su crónica sobre un viejo acto kirchnerista en Ferro, donde hablaron Emilio Pérsico, Hugo Moyano, Daniel Scioli y Néstor Kirchner es de antología. Su descripción es rigurosa. Se puede ser antikirchnerista e inteligente. Ella encontró verdadera militancia donde otros sólo veían clientelismo. No importa lo que después diga en Radio Mitre con el codo: vale lo que dejó por escrito con su mano. Con valentía. La misma valentía intelectual que debiera tener la oposición si dejara de una vez por todas el relato autoflagelante y volviera a tener algo de voluntad de poder. Las tribulaciones de los opinadores tristes del antikirchnerismo, enfermos a su vez de retórica salvacionista, crean un clima casi surrealista. Como si los problemas los tuviera el kirchnerismo y no los que se le oponen sin poder vencerlo.
En un punto, hay que decirlo, son eficaces. En la generación de intrigas, por ejemplo: a Moyano y a Scioli les agitaron fantasías narcisistas, jugaron con cartas prestadas y después quedaron pedaleando en el aire. El ex motonauta, al menos, supo meter reversa. Al camionero, en cambio, se le trabó la caja. La de cambios.
Es preocupante. La oposición no está viendo algunas cosas obvias. Una: hay más verdad en Tecnópolis y en las caras de los que pasean entre sus stands que en los estudios de TN y América TV. Dos: la sociedad no quiere volver a los ’90, nunca más. La encuesta del sociólogo Ramírez tiene un apartado que ilumina el escenario donde se juega la política en serio. Se les pregunta a los encuestados si son felices: el 32,1% confiesa que es “muy feliz”, el 33,3% dice que es “bastante feliz”, el 24,8 % asume que es “poco feliz” y el 7,3% que es “nada feliz”.
Haría bien el antikirchnerismo en mensurar estos datos si quiere abandonar el testimonialismo. Y la amargura, de paso. En definitiva, si no quiere envejecer y declinar junto con el país conservador.
Y haría mejor el kirchnerismo en no dormirse en los laureles. Aunque en este caso, es improbable que su hiperactiva conductora los deje.

Tiempo Argentino

24/07/2012 Posted by | Economía, General, Política Argentina, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Vientos del Sur – Eduardo Anguita (Interesante análisis del momento actual)


04.09.2011

Cristina Fernández de Kirchner mira al Sur desde el Sur. Son muchas las miradas que, por estos años, entendieron que los cambios de paradigmas vienen enganchados con la emergencia del sur. Ese proceso que tiene como protagonista principal a China –aunque esté al norte de la línea del Ecuador como otros países del sur– suma a otras naciones, empresas y entidades de lo más diversas. El inicio de la era Sabella de la Selección Argentina viene atada a estos vientos del sur. Su debut con Venezuela fue en Calcuta, una ciudad ubicada al este del territorio indio, cercano a la China. La otrora ciudad de la pobreza extrema hoy está subida al motor de una de las economías emergentes más fuertes del Globo. El equipo capitaneado por Lionel Messi se moverá algo más al este para mudarse a Bangladesh, otrora llamado Pakistán oriental, merced a las divisiones geográficas pergeñadas por el Imperio Británico de “dividir para reinar” una vez que debieron abandonar India como territorio colonial.

Allí, en la ciudad de Dacca, los albicelestes se medirán con Nigeria, el país más poblado de África, ex colonia británica, hoy con una economía emergente gracias al petróleo. Desde hace unos años, como en otras naciones africanas, la principal nación extranjera es China, tanto en comercio como en inversiones directas.

El fútbol, aquel invento inglés y con las ligas europeas por encima de las asiáticas, africanas o suramericanas, está avisando que los vientos vienen del Sur. El último Mundial en Sudáfrica, pese a las denuncias mediáticas de que se trataba de un país inseguro. El próximo en Brasil, la gran locomotora de esta región y principal socio político y comercial de la Argentina. El país futbolero sabe que la Fifa es una multinacional que tiene más afiliados que la mismísima ONU y que no sólo genera negocios sino que la diplomacia deportiva tiene hoy tanta o más potencia que los tanques mediáticos del sistema.

Y, hablando de medios, Clarín y La Nación se llamaron a silencio sobre el artículo publicado el viernes en The New York Times sobre la Argentina. En efecto, con la firma del editorialista Ian Mount, ese diario sugirió al presidente norteamericano Barack Obama tomar lecciones de cómo los gobiernos de Néstor y Cristina afrontaron la recuperación. “Argentina ha recobrado su prosperidad gracias a inteligentes medidas económicas”, dice el editorial y destaca que el Gobierno “intervino para mantener el valor bajo de su moneda, lo que impulsó la industria local haciendo las exportaciones argentinas más baratas afuera mientras mantenía las importaciones más caras”. Hay que observar que este artículo salió al día siguiente del discurso de la Presidenta con motivo del Día de la Industria, que tuvo un escenario histórico y una presencia del empresariado que aplaudió de pie a una dirigente política que jamás cedió a presiones corporativas. Por ejemplo, a las presiones de los sectores de la industria automotriz cuando querían un dólar más caro todavía. Con la actual cotización ($4,20) de la divisa norteamericana, las automotrices son el sector que más creció en estos ocho años. Hoy Argentina recuperó su capacidad de exportación automotriz y también sostiene un tejido de autopartistas radicados en el país. Ni hablar de la maquinaria agrícola, una industria potente otrora devastada en los noventa y que creció con alto nivel de financiamiento venezolano.

Entre las “valerosas lecciones” de estas latitudes sureñas subraya que “el recorte extremo de gasto público en una economía estancada sólo hará inhibir el crecimiento”. Cabe recordar que la salida de Roberto Lavagna del Ministerio de Economía hace ya seis años era porque quería enfriar la economía. Néstor Kirchner decidió que de ningún modo se iba a desalentar el consumo interno porque era uno de los pilares del modelo. En ese sentido, el artículo de Mount señala que otra de “las lecciones que nos da Argentina es que el gasto gubernamental para promover la industria y programas de infraestructura para crear empleo no convierte a un país en una especie de parodia soviética”.

Tecnoindustria. La celebración del Día de la Industria es, quizá, una muestra de los cambios profundos que explican por qué los vientos soplan distintos en el sur. Esta semana, la mexicana Alicia Bárcena, extraordinaria secretaria ejecutiva de Cepal, hizo público un informe que también fue olímpicamente ignorado por Clarín y La Nación, cuyo único interés es tratar de encontrar explicaciones de por qué Argentina no está blindada ante la crisis europea y norteamericana. La única verdad es que ellos quieren ser el factor que reste potencia a la marcha de la economía. El informe de Cepal afirma que el valor de las exportaciones de bienes de América latina y el Caribe se estima en el orden del 27% durante este 2011, en coincidencia con el aumento registrado durante 2010. La expansión se explica por un aumento del 9% en el volumen exportado mientras que el 18% restante se debe al aumento en los precios de los productos exportados por la región. Vale recordar que durante décadas, uno de los grandes problemas era que las exportaciones de productos primarios tenían precios decrecientes mientras que los productos industriales aumentaban. Eso se llamó el deterioro de los términos de intercambio. Un mundo con 6.000 millones de habitantes y un aumento creciente de alimentos, minerales, gas y petróleo modificó drásticamente los precios relativos. El superávit comercial 2011 de América latina es de 80.000 millones de dólares.

Un dato que probablemente asombre a los editores de la prensa opositora y que aún no tomó estado público es que los representantes de los mandatarios de los países que integran Unasur se reunieron el miércoles pasado en Río de Janeiro para dar curso a los estudios preliminares de un plan de largo aliento de la inversión pública regional. La creación del Banco del Sur podría ir acompañada de un plan de obras por la friolera de 110 mil millones de dólares.

Tan importante como esto es advertir que el intercambio no es Norte-Sur como en otros tiempos, sino Sur-Sur, encabezado por China y el resto de Asia emergente. La integración comercial de estas regiones no se hace con aquella fórmula colonial de que Inglaterra se lleva el cuero de las pampas para que luego los gauchos se pongan botas elaboradas en Manchester. Una pequeña muestra de cómo son las relaciones actuales está en la radicación de una planta de la multinacional china Lenovo en Tierra del Fuego. Tercera o cuarta en la fabricación de computadoras a nivel mundial y primera en la región Asia-Pacífico, Lenovo montó una pequeña planta y el viernes entregó la primera unidad fabricada en el país. En la misma dirección va la instalación en San Juan de una empresa canadiense RIM para fabricar los teléfonos BlackBerry.

Cuatro años más. La Presidenta hace tiempo que advierte la necesidad de posicionar al país para la creciente integración con socios como China e India. Estos países lograron avances tecnológicos, financieros y comerciales que les permiten exportar productos de altísimo valor agregado. De allí que la cena del jueves en Tecnópolis no tuvo nada de acto de campaña. Por el contrario, fue el discurso de una líder de Estado a los hombres de negocios, muchos de los cuales son principales beneficiarios de estos ocho años y, sin embargo, han preferido mirar al Norte en vez de percibir y ver las oportunidades crecientes que da el Sur. “Tenemos que ser todos lo suficientemente inteligentes –dijo Cristina– para no arruinar las bases del desarrollo argentino, que hemos construido con tanto esfuerzo”, y se trataba de una apelación a mantener el proceso de redistribución del ingreso a través de las negociaciones colectivas de trabajo, y de allí la presencia fundamental del titular de la CGT, Hugo Moyano, en el encuentro y no sólo del presidente de la UIA, José Ignacio De Mendiguren. Estaba, en solitario, el presidente de la Sociedad Rural, Hugo Biolcati, quien tuvo que recoger piola con su desprecio al pueblo tras las elecciones del 14 de agosto. Es cierto, como dicen por lo bajo los que coinciden con Biolcati, en el sentido de que muchos empresarios –o la gran mayoría– invierten en soja y no sólo los de la Sociedad Rural. Pero el gran problema no es dónde obtienen rédito rápido. El problema es si se trata de negocios accesorios que en un sistema capitalista no pueden prohibirse por decreto. El tema, tal como lo planteó la Presidenta es si estos empresarios saben que les conviene invertir más en el país. “Necesitamos mas inversión. Yo sé que la inversión requiere confiabilidad. Yo quiero darles la certeza de que estas políticas que hemos implementado desde 2003 no sólo las vamos a mantener, sino también a profundizar”. De allí que, entre las metas para 2020, planteó la necesidad de llevar la inversión al 28% del 23% nada despreciable que hay en la actualidad. También planteó otras metas perfectamente alcanzables como la duplicación del producto industrial y la disminución del desempleo al 5%.

El país vive otro clima. Un clima que difícilmente puede registrarse en el relato de los medios de comunicación opositores. La Presidenta hizo referencia al Rastrojero y al Pulqui, orgullos argentinos de los cincuenta. Esas páginas de logros en productos argentinos fueron literalmente sepultadas por la contrarrevolución que desplazó a Juan Perón en septiembre de 1955. Casi un año después, sin ninguna exigencia que no fuera un alineamiento ideológico, Aramburu y Rojas firmaron la inclusión del país a la órbita del FMI. Por supuesto, un hecho aplaudido por los hombres de negocios de entonces y por la prensa reaccionaria que aplaudía una dictadura y hoy son el eje opositor a un gobierno democrático.

Las oportunidades que brinda el sur quizá permitan disimular el oportunismo de ir tras la ganancia. La hipocresía forma parte de la búsqueda del beneficio. La Argentina puede blindarse ante la crisis externa, aun aceptando toda la precariedad que significa una metáfora semejante ante una crisis cuya profundidad todavía es desconocida. También puede tener un desarrollo de la inversión pública de los niveles extraordinarios registrados en los últimos ocho años. Y puede mostrar la fortaleza de un pueblo que acompaña y es sujeto activo del cambio. También, como planteó Cristina, necesita de un empresariado que se juegue en esta etapa. Porque la llamada burguesía nacional fue, en cada intento de crecimiento con equidad, un factor que sumó su esfuerzo y que luego fue perseguida por aquellos regímenes anticonstitucionales que se asociaban con empresarios sin sentido nacional ni respeto por los derechos del pueblo. Hoy, más que nunca, esos hombres de negocios pueden mirar el Sur y actuar en consecuencia. Es decir, apostar por la Argentina y por esta integración impresionante que tiene la región.

Miradas al Sur

05/09/2011 Posted by | Agricultura yGanadería, Ciencia y Tecnología, Economía, General, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Argentina – Cinco meses sin una ley opositora


Más división que acuerdo

Publicado el 7 de Agosto de 2010

Por Alberto Dearriba Periodista.
En tren de sospechar libremente, uno puede suponer que, si a los que votan contra las corporaciones los estimula el gobierno, los que lo hacen a favor son beneficiados por los intereses más concentrados.

Tras cinco meses de sesiones ordinarias en el Congreso sin que el Grupo A consiga sancionar ley alguna, espadas de la oposición descubrieron con ayuda de los medios más concentrados que los integrantes de la Cámara Alta están en situación de remate y se venden al mejor postor. La primera piedra fue lanzada por el ex oficialista Felipe Solá, quien aseguró que el gobierno sale de shopping para torcer voluntades. Su humorada –que empaña al cuerpo en su conjunto sin precisar un caso concreto– es tan ofensiva como la que podrían haber proferido los legisladores oficialistas cuando el propio Solá votó contra la resolución 125 en la Cámara Baja, pese a integrar entonces la bancada oficialista.
En tren de sospechar libremente, uno puede suponer que si a los que votan contra las corporaciones los estimula el gobierno, los que lo hacen a favor son beneficiados por los intereses más concentrados. Salvo que exista un doble estándar para juzgar la moral de los legisladores: cuando votan a favor de proyectos oficialistas son corruptos y cuando lo hacen en contra, son paladines de la democracia.
Más de una docena de diputados que llegaron a sus bancas en las boletas del Frente para la Victoria votan sistemáticamente contra el gobierno en la Cámara Baja, sin que los medios echen sospechas sobre ellos. Un puñado de senadores arribados de la misma forma a la Cámara Alta apoyan los proyectos opositores. El vicepresidente de la Nación gozó durante más de un año de la categoría de principal opositor luego de aquella madrugada célebre que lo convirtió en un héroe republicano al votar contra el gobierno que todavía integra formalmente.
Pero ni Solá, ni Cobos, ni sus pares que se pasaron a la oposición son corruptos por haber votado en favor de los sojeros, sino que decidieron priorizaron sus vínculos con los intereses agroexportadores antes que continuar junto al gobierno.
No se trata aquí de ocultar ningún posible chanchullo en una casa que quedó manchada a partir de la sanción de la “Ley Banelco”, en la que la justicia detectó sobornos a los legisladores para que aprobaran una ley que flexibilizaba normas laborales, con lo cual se favorecía a las empresas. Pero no parece justo que la santafesina Roxana Latorre se convierta en la peor del colegio cuando decide no votar el proyecto opositor que impulsa el 82% móvil para las jubilaciones, porque considera que se tata de una movida demagógica. ¿A cuento de qué el senador Emilio Rached viene a contar ahora que el gobierno lo apretó cuando se votó la 125? Es poco creíble que el Senado sea una cloaca cuando la oposición no puede imponer su voluntad, y un faro institucional cuando sepulta un proyecto oficialista.
Sería más propio pensar que si bien el kirchnerismo perdió las elecciones de junio del año pasado al ver reducido su número de legisladores, las cuentas tampoco son tan favorables al conglomerado opositor, en el cual además andan a los codazos por las candidaturas presidenciales.
El heterogéneo Grupo A puede mantenerse unido cuando apunta con un proyecto a limar el poder del kirchnerismo, pero no logra coincidencias cuando debe decidir quién paga el pato de los proyectos que imagina. Están todos de acuerdo con aumentar las jubilaciones, pero sólo los diputados de centroizquierda proponen que la medida sea financiada con un aumento en los aportes patronales, que reponga el nivel que tenían antes que Domingo Cavallo los podara. Distribuir recursos es siempre popular. Cristina Fernández lo graficó al señalar que no sólo estaba de acuerdo con el 82%, sino con el 100%. Pero establecer cargas para solventar el beneficio pone de mal humor a quienes deben pagarlas. Impulsemos entonces lo que junta votos y no lo que provoca mal humor, parecen haber acordado los legisladores del centro a la derecha
Las contradicciones internas del Grupo A también aparecen claramente en el intento por rebajar las retenciones a las exportaciones de soja. La conductora de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, apoya férreamente la postura de la Sociedad Rural que propone mantener sólo las de la soja en un 25%. Carrió describió una parábola que la llevó desde posiciones de centroizquierda en sus comienzos, a defender a capa y espada una renta extraordinaria. Está claro el giro a la derecha de sus propuestas políticas. Pero nadie tiene derecho a echar la honra de la chaqueña a los perros por este cambio. Se trata de una opción acorde con sus reales convicciones, que evidentemente no eran aquellas de sus comienzos. Los socialistas en cambio parecen más consecuentes en este aspecto con sus planteos históricos, ya que coinciden con la Federación Agraria en segmentar las retenciones. Y también los radicales son congruentes con sus vaivenes históricos, ya que no consiguen unificar una postura en el bloque que cuenta con la mayor cantidad de agrodiputados de entidades distintas.
Peronistas de derecha, macristas, radicales y lilitos, son capaces de rendirse juntos como lo hicieron la semana pasada ante la corporación sojera en la Sociedad Rural, o esta semana en la comida con el titular del grupo mediático más concentrado. Pero no se ponen de acuerdo para sancionar una ley. Pueden encontrar una brecha ahora con el proyecto para modificar al Indec, que tal vez sea el primero que atraviese los gruesos muros del Congreso. Les resulta más fácil unirse cuando se trata de limar al gobierno, pero estallan cuando deben apostar a intereses económicos en pugna.
Ante estas dificultades, lanzaron una campaña de sospechas generalizadas sobre la Cámara Alta que los medios que expresan el poder amplificaron. Intentan encubrir la incapacidad política de la oposición, o la aritmética parlamentaria desfavorable, para señalar, en cambio, al dinero corruptor del gobierno como freno de sus aspiraciones. Desesperados por la imposibilidad de derrotar al oficialismo y así cumplir con el sector de la sociedad que siente un odio visceral hacia el kirchnerismo, escupen peligrosamente hacia arriba. Utilizan la estrategia de los directores técnicos de fútbol, que antes de los partidos siembran sospechas sobre la honra de los árbitros con el fin de condicionar sus fallos. Se suman a peligrosas posturas antipolíticas, que apuntan a explicar todo por la vía fácil del soborno, sin tener en cuenta la ideología, el alineamiento partidario y los intereses concretos de los jugadores. Carlos Reutemann no votó contra la 125 porque lo sobornaron, sino porque es un conservador convencido, con intereses personales que se ven perjudicados por las retenciones. Cobos vio la posibilidad de dejar de ser el tipo que tocaba sólo la campanita y se tiró políticamente a la pileta. A Solá no le pagó Monsanto, sino que responde al sector con el cual tejió buena parte de su carrera política durante el menemismo. Culpar de todo a la billetera gubernamental –confundiendo el juego habitual de la política con la coima que engrosa fortunas personales– no hace más que esconder las propias limitaciones y debilitar al sistema democrático en su conjunto.
Los legisladores opositores invirtieron cinco meses intentando denunciar sin éxito supuestas violaciones constitucionales, sin resultados concretos ni mejoras en las encuestas. Dijeron que usar reservas para pagar deuda desataría sobre la economía las siete plagas de Egipto. Pero se pagó prácticamente todo el Fondo de Desendeudamiento completo y la economía sigue creciendo.
A partir de septiembre –mientras continúan ingresando los dólares de la cosecha récord– se volcarán al consumo más de 1400 millones de pesos por mes, por efecto de los aumentos en las jubilaciones y en las asignaciones por hijo (universal, familiar y discapacitado). No es que los jubilados vayan a bailar en una pata por el incremento de casi el 17% que tendrán sus escasos haberes desde septiembre; ni que los padres de los chicos vayan a tirar manteca al techo por el nuevo nivel de las asignaciones. Tampoco cambiará substancialmente la vida de quienes perciben el salario mínimo que era de 1500 pesos y no podrá ser menor a 1740 desde este mes y de 1840 pesos desde enero. Pero queda en claro que fue el kirchnerismo el que sacó los haberes previsionales del congelamiento, puso a funcionar el Consejo del Salario Mínimo y convocó a las negociaciones colectivas que establecieron aumentos promedio del 25%. Frente a estas módicas mejoras, están las increíbles propuestas de alcanzar mañana mismo el anhelado objetivo del 82% móvil, sin contrapartida fiscal alguna. Lo plantean quienes congelaron, privatizaron y recortaron los haberes. Los que creyeron que la crisis se salvaba con más ajuste, en vez de apostar a un mercado interno más generoso. Los que creen que la inversión social es una dádiva propia del detestable populismo.    <

Tiempo Argentino

07/08/2010 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

EL OBISPO JORGE CASARETTO RECONOCIÓ FALTA DE CONSENSO SOBRE EL PRONUNCIAMIENTO VINCULADO CON LA POBREZA


Yo sigo insistiendo que la Iglesia siempre está conectada en otro canal, diferente del que conviene a la gente…

Centenarios

Por Horacio Verbitsky

Según el encargado de las relaciones de la Iglesia Católica con las entidades de la sociedad, Alcides Jorge Pedro Casaretto, el documento titulado “La pobreza, un problema de todos” no podrá difundirse debido al alto nivel de fragmentación que habría en el país. Agregó que no había intención de confrontar con el gobierno.

Casaretto, quien es obispo de San Isidro, fue asistido por su principal colaborador laico, el poderoso empresario sojero Eduardo Serantes. Entre los redactores del texto estuvo el viceministro de Economía de Domingo Cavallo durante el gobierno de Carlos Menem y ministro de Educación de Fernando de la Rúa, el sociólogo Juan Llach. Entre los firmantes estaban la Asociación Empresaria (AEA), que reúne a las principales empresas que actúan en el país y cuyos líderes son el Grupo Clarín y la transnacional italiana Techint; la Sociedad Rural y sus satélites en la Mesa de Enlace de las patronales agropecuarias, la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresas (que es el brazo del Episcopado entre los hombres de negocios), la Unión Industrial y las asociaciones de grandes bancos.

Primero Clarín y luego La Nación publicaron extensas síntesis del documento, sin informar que las dos centrales obreras se negaban a firmar ese texto que denunciaba el “modelo económico” vigente. Clarín dijo el 2 de abril que la CGT lo firmaría. La Nación sostuvo el 6 que tanto la CGT y CTA estudiaban hacerlo. Nada de eso era cierto. Este diario informó el 21 de marzo (“El parto”) que ninguna de las centrales obreras suscribiría esa posición. La CTA entregó un documento alternativo que incluía un cuadro con las ventas de las 200 principales empresas del país en 1997, 2005 y 2007 y planteó la necesidad de redistribuir el 6,1 por ciento del Producto Interno Bruto para terminar con la pobreza. Esa propuesta fue rechazada y la CTA dejó de asistir al foro. Esa es la verdadera fragmentación que padece la sociedad.

Cuando conocieron esta deserción, las otras entidades patronales replantearon su participación. Sólo el núcleo militante del Frente del Rechazo y el Odio (FRYO) insistió en seguir adelante. Casaretto fue el último en admitir que un documento sobre la pobreza firmado por quienes han tenido en estos años las ganancias más extraordinarias era más apropiado para el primer centenario que para el segundo. Aun después de resignarse a que en esas condiciones el documento no tendría sentido, Casaretto dijo que la base era buena y sólo se reprochó “ingenuidad” y “falta de perspicacia”.

Dentro de pocos días Casaretto deberá enfrentar a los demás miembros de la Conferencia Episcopal, que celebrarán su primera plenaria del año. Su presidente, Jorge Bergoglio, no estará feliz por la torpeza política de su ministro político. Pero eso no quiere decir que su posición de fondo sea diferente. La semana pasada un vocero de Bergoglio expuso con todas las letras en Clarín que “en la Iglesia creen que la sociedad está llegando a un nivel de saturación que se acerca peligrosamente a la época en que la gente exclamaba el famoso `que se vayan todos`, mientras que la política se aleja.

Página 12

09/04/2010 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Solidaridad | , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

EL PRESIDENTE DE LA SOCIEDAD RURAL NO CONSIGUIO APOYO PARA UN DOCUMENTO EMPRESARIO CONJUNTO



Buscar aliados no es el fuerte de Biolcati

El almuerzo en AEA con referentes de distintas cámaras patronales resultó un fiasco para sus principales promotores, Biolcati y Méndez, de la UIA, quienes fracasaron en impulsar un documento crítico al Gobierno. Desilusionados, ni siquiera fueron a la reunión.

Por Cristian Carrillo

El objetivo impulsado por las corporaciones agropecuarias de emitir un documento conjunto con otras entidades empresarias, que permita marcarle la agenda al gobierno nacional, no tuvo ayer consenso. La iniciativa fracasó ante la posición de varios sectores de pequeños y medianos industriales que buscaron diferenciarse de esa postura y prefieren mantener diálogo con el Gobierno. Como no pudieron avanzar en la iniciativa, sus dos principales promotores, Hugo Biolcati, presidente de la Sociedad Rural, y Héctor Méndez, titular de la Unión Industrial, prefirieron no asistir al almuerzo que organizó la Asociación de Empresarios Argentinos (AEA). Tampoco fue el presidente de Confederaciones Rurales (CRA), Mario Llambías. Las grietas en el arco empresario se hicieron evidente.

Dentro de la UIA, el quiebre se produjo anteayer durante la reunión de Comité, en la cual se increpó a Méndez por acordar con los dirigentes ruralistas sin consenso previo. Dentro de la Mesa de Enlace también hay problemas. Como dato, el titular del Observatorio Pyme de la UIA, José Ignacio de Mendiguren, crítico de la posición de Biolcati, arribó junto con el presidente de Federación Agraria (FAA), Eduardo Buzzi, en el auto de este último, y se retiraron también juntos.

El almuerzo tuvo lugar en la sede de AEA. Previo a ese encuentro se supo que Méndez y Biolcati habían delineado un documento con “consensos básicos para hacer un llamado al diálogo y al respeto por las instituciones”. Ese acuerdo es el que molestó a la mesa chica de la UIA. “En la reunión de Comité explotó todo por el aire”, detalló a este diario uno de los presentes. Los miembros del Comité pidieron al titular de la entidad explicaciones y que confirmara si existían conversaciones con la Rural “sin consensos necesarios”. “Méndez desmintió todo”, relató la fuente. De todos modos, la aprobación para que la UIA participe del almuerzo incluyó varias condiciones. “Había mucha expectativa de que iba a ser un encuentro destituyente y, por eso, pedimos todas las garantías del caso”, agregó un directivo de la línea Industriales. El mensaje que envió el sector crítico de la entidad fabril a AEA fue claro: “Evitar cualquier comunicado que juzgue la división de poderes”.

Como de costumbre, el presidente de Fiat Auto, Cristiano Ra-ttazzi, buscó sobresalir y –también como de costumbre– lo callaron. “A pesar de que había quedado claro que no era parte del temario, salió otra vez con lo de la seguridad jurídica. Igual, no lo dejaron terminar y se continuó analizando la situación sector por sector”, explicó un referente del sector banquero. Los empresarios coincidieron en que se avecina un horizonte de crecimiento interesante, con record de exportaciones de granos, con una demanda brasileña traccionando las ventas de manufacturas locales y un mercado chino recuperándose con fuerza. “Los presentes manifestaron su satisfacción por el encuentro y señalaron su compromiso de continuar trabajando juntos en la construcción de consensos para el mediano y largo plazo para el desarrollo productivo del país”, según un comunicado de la FAA.

Los empresarios hicieron sus críticas. “Lo que asusta es el actual nivel de litigiosidad”, afirmó un empresario. En ese sentido, De Mendiguren planteó en el almuerzo la “necesidad de establecer una metodología para resolver los conflictos que se vayan presentando”, según relataron a este diario. Sobre este punto adhirió el vicepresidente segundo de la entidad fabril, Luis Betnaza. “La Argentina tiene como asignatura pendiente cómo se discuten los disensos. Tenemos que aprender a hacerlo”, exhortó el ejecutivo de Techint. Otros dirigentes pidieron “extender a otras entidades el debate” para evitar que se los tome “como un grupo de élite”. “Está claro que las pymes con la Sociedad Rural mucho consenso no tenemos”, señaló un empresario.

Las ausencias de los principales referentes de sectores concentrados críticos del Gobierno permitió abonar la teoría de la ruptura. “No es casualidad”, especuló uno de los presentes. Los empresarios que sí asistieron aseguran que la ausencia de Méndez, Biolcati y Llambías “no hace más que ratificar que tenían algo preacordado y que la desmentida del presidente de la Unión Industrial fue una farsa”. Hubo quienes celebraron los faltazos, pero también contribuyó al malhumor de otros. Un sector de la UIA no convalida el acercamiento de Méndez con Biolcati. “No se puede creer que siga con él después de cómo lo dejó parado en el panel que compartieron en el último Coloquio de IDEA”, criticó uno de los directivos. En ese encuentro, que se de-sarrolló en Mar del Plata, Biolcati acaparó el panel con críticas al Gobierno, en las que buscó complicidad de Méndez. El titular de Adeba, Jorge Brito, se bajó de ese panel para evitar quedar pegado al discurso opositor.

Del almuerzo participaron el vicepresidente y principal directivo de AEA, Luis Pagani (Arcor), los vocales Enrique Cristofani (Banco Santander), David Lacroze (presidente de la Asociación del Maíz), y su presidente ejecutivo, Jaime Campos; mientras que por la UIA estuvieron De Mendiguren, Miguel Acevedo y Adrián Kaufmann. Por el sector rural estuvieron Buzzi y Carlos Garetto, de Coninagro. Los anfitriones también se mostraron más conciliadores de lo previsto y dejaron de lado el discurso sobre la falta de seguridad jurídica.

Página 12

18/03/2010 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Argentina – El Grupo Ahhh…Por Horacio Verbitsky


CONSECUENCIAS DE LA BATALLA POR EL BANCO CENTRAL

La imposibilidad del Grupo Ahhh… para rechazar el pliego de Marcó del Pont frustró una escalada que la próxima semana debía incluir una declaración conjunta de la Sociedad Rural, la AEA y otras entidades menores, alguna bajo la orientación del Episcopado Católico. Sacar a CFK a patadas parece una meta cada día más distante. El paso en falso de la Corte Suprema y la parálisis de los juicios por derechos humanos en Mendoza.

Por Horacio Verbitsky

Mientras la Asociación Empresaria (AEA) prepara el documento crítico que firmará junto con la Sociedad Rural y otras agrupaciones empresariales de menor importancia, como la Unión Industrial, sus voceros principales estallaron de furia contra el Grupo Ahhhh…, que fracasó en el intento de destituir en el Senado a la presidente del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont. Además de la UIA, donde cada vez más cámaras y dirigentes recelan de ser llevados a la rastra por Hugo Biolcati y los CEO del Grupo Clarín, Héctor Magneto y de la transnacional italiana Techint, Paolo Rocca, forma parte destacada de la movida el representante del Episcopado Católico entre los hombres de negocios, Adolfo Ablático, presidente de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE), el mismo cargo que antes del golpe de 1976 ocupaba José Alfredo Martínez de Hoz. Por la AEA firma su manager profesional Jaime Campos, pero nadie piensa que tenga ni siquiera la capacidad de decisión de Héctor Méndez en la UIA. Ambos son operadores de decisiones que se adoptan en otro nivel y en el caso de AEA esto es explícito.

Improperios

Hacía mucho tiempo que la denominada oposición no recolectaba tantos improperios como los que le propinaron esta semana La Nación y Clarín, por su “patética inconsistencia”, su “fenomenal crisis de liderazgo”, su “conmovedora falta de estrategia” y los “parloteos” con que la reemplaza. En la sesión del jueves el gobierno estuvo al filo de los 37 votos del quórum para sesionar y confirmar a Marcó del Pont. Además de sus senadores propios y aliados estaba sentada en su banca la chubuteña Graciela Di Perna, a quien sus colegas pampeanos hicieron salir del recinto justo a tiempo. Dos senadoras que el Grupo Ahhh… contaba como propias, la frentista del Comahue María José Bongiorno, y la reutemista no correspondida Roxana Latorre anunciaron que no se sumarían al linchamiento de la primera mujer en llegar a la conducción de la autoridad monetaria, lo cual hace previsible su confirmación la próxima semana.

La calidad institucional

La voz de orden fue fijada en la declaración que emitió el miércoles la institución a la que responde Ablático. Los popes del culto romano oraron por la “calidad institucional” y el respeto de la autonomía de los poderes del Estado en vez de la confrontación, sin olvidar la ritual mención a los pobres. Como si no hubiera contradicción entre ambas cosas, Ablático advirtió contra los aumentos salariales y su presunto efecto inflacionario. Ex directivo del Grupo Bulgheroni y director asociado de la consultora Strat Consulting, Ablático tuvo participación activa contra el gobierno durante el conflicto con las cámaras patronales agropecuarias. Asistió a sus actos, dijo que lo hacía “en defensa de la paz” y promovió una “autocrítica empresarial” por no haber acompañado lo suficiente a la Mesa de Enlace. Esta es la línea oficial del Episcopado, cuya comisión de Justicia y Paz está a cargo del poderoso empresario de la soja transgénica Eduardo Serantes, quien ha actuado como facilitador entre la Mesa de Enlace y el gobierno nacional. Durante la reunión de ACDE a mediados de 2008, se difundió una encuesta en la que ocho de cada diez asistentes encomiaron el desempeño de las patronales agropecuarias y el 96 por ciento consideró regular o mala a la dirigencia política. Ablático dijo entonces que los hombres de negocios convalidaron decisiones del gobierno “que van en contra de la construcción de una nación sustentable, en contra de la creación de un ambiente de negocios. La verdad está velada en la Argentina” e instó a “disentir” con el gobierno.

Cordura o hinchazón

Otro dirigente que responde a la misma guía espiritual, el ex presidente de la Corporación de Abogados Católicos Alberto Solanet, fijó 2010 como el año de la amnistía para los militares procesados por crímenes de lesa humanidad, a quienes considera presos políticos. Poco antes el ex senador Eduardo Duhalde habló de construir un gobierno para los que quieren a Jorge Rafael Videla y evocó el rol del Episcopado en el denominado Diálogo Argentino, que fue la plataforma con la que llegó y se sostuvo en la presidencia, por el atajo de la Asamblea Legislativa. Ablático mencionó el comunicado de la Corte Suprema del martes 9 para reclamar que “cese la caída de valor institucional a la que asistimos”. La Corte, con la única excepción del prudente Enrique Petracchi hizo una insólita incursión política, le solicitó mesura y equilibrio al gobierno nacional, al que acusó de no respetar la independencia judicial y reclamó un diálogo institucional para afianzar la paz social, cuestiones que nadie había puesto a su consideración en expediente judicial alguno. Esa inmoderada exhortación no respondió a ningún acto de gobierno, sino apenas a las opiniones poco felices de la presidente sobre algunos jueces, no menos hirientes que las del decano judicial Carlos Fayt sobre las “tonterías” presidenciales. Esta llamativa pérdida de equilibrio de la Corte se suma así a la turbamulta variopinta que acompaña cada paso del gobierno. La reflexión del diputado Alejandro Rossi sobre la composición del Poder Judicial suena algo anacrónica, sin registrar los cambios producidos en la magistratura desde que Roberto Bergalli la describió en una obra ya clásica. Pero el parangón de esa lectura ingenua con la Alemania nazi que hizo el presidente de la Asociación de Magistrados Ricardo Recondo es de una desmesura y una agresividad tan ostensibles que cuesta entender el espacio que la Corte Suprema le otorgó en la página del Centro de Información Judicial, sin el menor comentario, como si compartiera su contenido. El riesgo de sobreactuar la independencia del gobierno se corporiza en esta página web, demasiado parecida a alguno de los diarios de la oposición y en cuyo foro de lectores ni siquiera hay que identificarse para publicar opiniones denigrantes contra las autoridades.

Aé, Aé, Aé

Los mismos tópicos que el Episcopado, los empresarios católicos y la Corte recorren el borrador que están preparando Biolcati y la conducción de AEA y que según el trascendido de Clarín serían

– Otro llamado a la cordura “frente a la escalada de agresiones que surgieron de la Casa Rosada”.

– Una defensa de las instituciones democráticas, la división de poderes y la independencia de la Justicia y el Parlamento.

– Una advertencia sobre el efecto inflacionario de los aumentos salariales.

Se comprende bien el baldazo de agua fría que tantos entusiastas recibieron no sólo con la posición de las dos senadoras favorable al pliego de Marcó del Pont sino también con la categórica descripción de Latorre sobre el clima golpista que percibe en el Congreso y las intenciones de “correr al gobierno a patadas” para que no termine su mandato. Ni la trivialidad chabacana de Luis Juez ni la estridencia de Elisa Carrió, que no sólo se comunica con la Virgen sino también con el cardenal, alcanzan para disimular la gravedad de ese señalamiento. Esta vez no lo dice Carta Abierta ni la presidente sino la compañera de fórmula de Carlos Reutemann en las últimas elecciones, quien sigue reivindicándose como opositora y promete volver a votar en contra del gobierno en diversos temas. Sólo las enormes apetencias frustradas explican la tremenda decepción subsiguiente. La única fórmula que no desentusiasma al ex piloto es la Fórmula Uno, donde tampoco ve cosas que no le gustaron. Su piel tan fina haría de él un buen candidato para gobernar Suiza. La Argentina reclama un temple distinto, y ésta no es una definición ideológica.

Décadas

En las casi tres décadas transcurridas desde el colapso de la dictadura, quedó establecido que la condición de existencia de la democracia en la Argentina era que los partidos políticos de origen popular dieran la espalda a su historia y a su base electoral y actuaran como facilitadores de las políticas de ajuste del Consenso de Washington. Recién Kirchner desafió esa lógica perversa, rumbo que profundizó a partir de 2008 su esposa. Aun así logró lo que sólo Carlos Menem había conseguido antes: terminar su mandato constitucional. Incluso lo excedieron, porque cada uno completó el período trunco de su precedesor. En cambio Raúl Alfonsín, Fernando de la Rúa y Eduardo Duhalde (quien ocupó la presidencia en forma interina, como senador designado por el Congreso a cargo del Poder Ejecutivo) debieron retirarse antes de tiempo, en medio de graves crisis de ingobernabilidad, que incluyeron represión violenta y muertos jóvenes.

Esas fuerzas que ya demostraron su incapacidad para gobernar sin graves consecuencias políticas, económicas y/o sociales, son las que hoy desde el Grupo Ahhh… avanzan en el experimento de acercarse al abismo sin necesidad de alcanzar primero el gobierno. Después de la asunción de los diputados y senadores electos el 28 de junio pasado, ese conglomerado de peronistas y radicales, con parches socialistas, de la derecha gerencial y de la izquierda juventona, sólo ha sido capaz de unirse para la piñata de los cargos. Su argumento, de poner límites a la prepotencia y los abusos institucionales del gobierno, no sobrevivió a una agenda menos autorreferencial que el reparto. La polarización asimétrica entre formas y contenido saltó por los aires. No sólo rehuyeron el debate que proponía el gobierno acerca del uso de las reservas acumuladas por el Banco Central, también se saltearon todas las normas de procedimiento de las que decían hacer un culto. Con pocos días de diferencia el Grupo Ahhh… denunció que el gobierno quería cerrar el Congreso y lo dejó sin quórum para sesionar; dictaminó contra Marcó del Pont sin darle derecho a defensa y cuando no tuvo más remedio que escucharla lo hizo como mera formalidad para cuidar las apariencias pero ni la interrogó ni refutó sus afirmaciones. Esto no significa que el Poder Ejecutivo deba prescindir de las formas y arremeter cada vez con el único sustento de su voluntad, por encomiable que ella sea. Pero pone en claro que los déficit institucionales no son patrimonio de un sector, sino el atajo que tienta a todos en cuanto se sienten en condiciones de emprenderlo. La diferencia principal sería la capacidad de cálculo de unos y otros y los efectos sociales de las políticas que cada uno represente.

Por decreto

Fueron decretos y no leyes los que crearon el Austral como signo monetario, canjearon los depósitos bancarios por Bonex, precarizaron el empleo, desprotegieron a los trabajadores contra accidentes laborales, introdujeron a la Argentina en el Plan Brady y contrajeron el megacanje, cuyo efecto fue un incremento de la deuda externa en la misma medida en que la negociación conducida por Kirchner y Roberto Lavagna la redujo. También por decreto se estableció el corralito, pese a que una ley había dispuesto la intangibilidad de los depósitos bancarios, se dispuso la moratoria de la deuda pública y la pesificación asimétrica, que junto con la devaluación consumó la mayor transferencia de ingresos en menor tiempo de la historia argentina. Sus firmantes fueron Alfonsín, Menem, De la Rúa, Rodríguez Saá y Duhalde.

Según la definición histórica del líder mafiosopolítico italiano Giulio Andreotti, el poder desgasta a quien no lo tiene, por lo cual resulta lógico el vendaval de recriminaciones que agita al Grupo Ahhh… Las últimas deserciones, de Menem en adelante, se produjeron en el campo del peronismo disidente, lo cual no fortaleció su conducción legislativa por parte de Adolfo Rodríguez Saá. Pero tampoco resultó ileso el jefe del bloque radical en el Senado, Gerardo Morales, quien vendió la piel del oso antes de cazarlo. Morales fue el secretario de previsión durante el gobierno que redujo en 13 por ciento las jubilaciones, en forma aún más drástica de lo que intenta ahora el gobierno griego, con un costo social que la Argentina conoce bien y no extraña.

Bancos y Grupo Fénix

Un dirigente radical que luego del festival de bonos de los ’80 dejó la política, Mario Vicens, preside la Asociación de Bancos ABA, que hizo todo lo posible para impedir que el Banco Central cayera en manos tan poco fiables para sus intereses como las de Marcó del Pont. Por el contrario, los respetados economistas del Grupo Fénix alabaron su competencia profesional y su trayectoria, “garantía de buen sentido, patriotismo y compromiso con el desarrollo con equidad”, en contraste con quienes “subordinaron la gestión monetaria a la especulación financiera, endeudaron al país hasta el límite de la insolvencia y desmantelaron el poder administrador del sector público, del que el Banco Central es un instrumento fundamental”. Desde la periferia del radicalismo y sin otro mérito que el escándalo mediático, Carrió logró la hazaña de conducir a un sector del peronismo, por medio de Felipe Solá, un nuevo galán para la colección de la mujer araña. Más allá de estas anécdotas, tan entretenidas como irrelevantes, la paridad resultante de los últimos comicios y de los deslizamientos entre bloques, hace previsible la reiteración de resultados imprevistos. El republicanismo berreta no legitima la reticencia oficial a construir política por medio de negociaciones, sin sacrificar lo esencial de su política, que en buena medida ha preservado al país de la hecatombe global. El proyecto de ley del senador Carlos Verna puede ser una señal en ese sentido. La reforma a la coparticipación del impuesto al cheque que plantea el Grupo Ahhh… es el próximo desafío. Es tan cierto que los porcentajes de coparticipación provinciales no han cesado de reducirse en el último medio siglo, como que las transferencias de recursos de la Nación para obras que presupuestan y ejecutan los gobiernos provinciales ha llegado en estos años a niveles sin precedentes. Encontrar un punto intermedio que evite un nuevo golpe a la gobernabilidad es una meta muy difícil pero que vale la pena intentar. Esta semana más que nunca fue nítido el contraste entre el proyecto que cada día con mayor coherencia impulsa el gobierno y la imposibilidad del Grupo Ahhh… para mostrar el suyo, porque está fragmentada entre quienes no lo saben y aquellos que no están dispuestos a explicitarlo, porque esas son cosas que se hacen pero de las que no se habla. Si la convocatoria al Congreso en defensa del pliego de Marcó del Pont no fue nutrida, el acto del jueves en Ferro sorprendió a propios y ajenos y constituyó un mensaje implícito sobre el rol que Kirchner le asigna al Partido Justicialista que de nuevo preside, sin la exclusividad que sus dirigentes preferirían. Su masividad es indiscutible y sus limitaciones también. La congregación del viernes en Plaza de Mayo, menor pero espontánea, terminó de confundir a los especialistas en decretar muertes políticas prematuras. Algunos empiezan a preguntarse en qué se equivocaron.

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14/03/2010 Posted by | Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , | 2 comentarios

Argentina – Editorialistas apocalípticos


Por Ricardo Forster

01-11-2009 /

 

La violencia ha recorrido como un hilo rojo gran parte de la historia argentina. Su presencia espectral entre nosotros sigue marcando a fuego cuerpos y memorias como si quisiera recordarnos que la amenaza perdura, que no ha sido clausurada en la noche de épocas que han quedado detrás de nosotros. Bajo la forma de oscuras predicciones, y modificando con astucia el lugar de víctimas y victimarios, pareciera querer instalarse como si la sombra de Facundo o la de tantos arrasados por otros fuegos asesinos estuvieran danzando en medio de las pesadillas que pueblan nuestras noches. Escuchamos y vemos a ciertos profetas del Apocalipsis anunciar la llegada de ríos de sangre; nos despertamos por las mañanas mirando furtivamente hacia todas las direcciones imaginando que el día ha llegado y que masas vandálicas, que hordas de piqueteros armados, infectan con sus presencias violentas las zonas decentes de las ciudades.
Emboscados, así los nombra la sacerdotisa de la oposición más virulenta, se preparan –los movimientos sociales armados por el Gobierno– para tomar por asalto a los honestos ciudadanos que buscan manifestar sus convicciones democráticas y republicanas subidos a tractores emblemáticos de una Argentina productiva y virtuosa que sufre las continuas agresiones de la canalla inclasificable, de esa que se gesta entre las ordalías clientelísticas y a las que prepara maquiavélicamente el kirchnerismo para lanzarlas, cual mazorqueros, contra las instituciones, la propiedad y la santa virgen María. Locura de las palabras que se arremolinan para desatar, si eso pudieran, una incontenible tempestad purificadora, esa que cada tanto aparece en las anunciaciones proféticas de la sacerdotisa platinada y tostada por soles beatíficos.
“La espiral de la violencia”, así titula el editorial de La Nación del domingo 25 de octubre, relatándonos con lenguaje “reflexivo” que la Argentina, “su” Argentina, corre un serio riesgo allí donde ha ido, el Gobierno, prohijando al hijo del demonio bajo la forma de pandillas de piqueteros, de usurpadores del papel del Estado que alimentados por “el oro de Moscú” (¿así se decía antes, no? ¿Ahora será el petróleo de Chávez?), se han ido pertrechando para tomar por asalto el poder y lograr que nuestra bendita patria gire hacia la órbita del satanismo igualitario-populista. Claro, La Nación tiene una retórica diferente, más cuidadosa y medida, que la que suele salir de la garganta de la pitonisa del Apocalipsis.
Leamos con atención lo que nos dice el diario de Mitre: “Hay procesos en la vida colectiva que no se inauguran en un momento preciso (hay que estar atentos y vigilantes para cortar a tiempo la cabeza de la Hydra antes de que se reproduzca y sea demasiado tarde; esto, estimado lector, lo agrega este cronista entusiasmado por la potencia anticipadora del editorialista). La sociedad (¿Cuál? ¿La corporación mediática? ¿La mesa de enlace? ¿El taxista que escucha Radio 10 y recuerda, junto con su pasajero que desciende en algún barrio elegante, toda la genealogía del racismo, el prejuicio y la reacción heredada durante generaciones y bien amasada por el resentimiento? ¿La fecunda y sutil oposición de los Macri y los De Narváez? ¿Quién es la sociedad, señor editorialista? ¿Acaso la representa el doctor Grondona con su jerga etimologizante, paqueta y siempre asociada a momentos infaustos para la democracia, o el elocuente Morales Solá con sus indisimulados juegos retóricos de elocuencia “destituyente”? ¿Son los gerentes de Kraft Foods o los campechanos miembros de la Sociedad Rural? Sería útil, para los lectores, que de vez en cuando se aclaren algunos conceptos) los reconoce una vez que, sorprendida, advierte estar instalada en un estadio distinto del que no sabe cómo llegó. Con la irrupción de la violencia política en la Argentina está ocurriendo eso (así, sin anestesia ni rubor, como quien da un parte meteorológico, lo dice La Nación). No tuvo una fecha de bautismo. Sin embargo, en los últimos días, las noticias sobre personas o grupos que se manifiestan usando la agresión física se han multiplicado hasta crear entre nosotros una nueva y peligrosa atmósfera (perdón, hay algo que no entiendo, ¿eso mismo escribían de los piquetes ruralistas que cortaron durante semanas gran parte de las rutas de la pampa húmeda? ¿Sus gritos amenazantes, su jerga de alcantarilla convertida en retórica republicana, sus cuadrillas que hacían las veces de policía aduanera, qué eran para el virtuoso editorialista? ¿Y los violentos escraches al diputado Agustín Rossi, acaso fueron expresión de diálogo democrático? ¿Será que los huevos que le arrojaron al senador Morales, hecho que repudio, fueron arrojados por manos negras y piqueteras mientras que los otros eran de gente bien y decente? Extraña la vara que usa para medir las conductas de unos y otros).
Sigamos leyendo el imperdible relato que, ahora, nos hará la descripción detallada de esa “espiral de violencia”: “Algunos trabajadores de Kraft Foods tomaron de rehenes a directivos de la empresa y agredieron con facas y cortaplumas a otros empleados que no querían plegarse a su medida de fuerza. Mientras sucedían esos episodios en Pacheco, una agrupación denominada Movimiento de Desocupados tomaba en Tartagal, Salta, una planta de gas de la empresa Panamerican y quemaba dentro de ella dos automóviles” (claro, esa es una violencia infinitamente  mayor que arrojar miles de litros de leche, dejar que la comida se pudra para defender una renta extraordinaria o desalojar a cientos de pequeños campesinos para ampliar la frontera sojera). Sigue largamente el editorialista haciendo la crónica de tanta violencia de abajo para desembocar en lo que le interesa particularmente, la demonización de la agrupación Túpac Amaru de Milagro Sala, a la que acusa de todos los males posibles: usurpar la función del Estado, hacer un uso discrecional de los fondos públicos, ejercer el clientelismo, convertirse, supuestamente (deja el condicional para mostrarse ecuánime) en una organización armada. El editorialista interpreta todos estos “acontecimientos” como parte de un plan político de ciertos grupos de piqueteros entusiasmados con radicalizar la situación argentina llevándola hacia la órbita de Venezuela o algo parecido. Se viene la insurrección y, eso parece querer decirnos tan prestigioso diario, hay que impedirla porque lo grave es que se viene con la anuencia del Gobierno. Ya en el final, el editorialista busca conmovernos utilizando viejos argumentos que, al menos a mí, me hacen acordar a oscuras retóricas de la noche argentina: “De pronto, en distintos sectores de la esfera pública, y encarnada con distinta intensidad en actores diversos (piqueteros, villeros, estudiantes ultraizquierdistas, pueblos originarios, intelectuales alarmistas que hablan de ‘clima destituyente’, narcos –por supuesto, no podían faltar en este fiesta lumpen–, etcétera), apareció la violencia. Muchos la esperaban (¿Quiénes? ¿El editorialista, acaso?) con la escenografía dramática de un estallido. Pero llegó de otro modo: como el resultado de un sigiloso deslizamiento. Es una dinámica acaso más riesgosa, porque puede lograr que reaccionemos cuando ya sea tarde”.
Los dos editoriales expresan de maravilla la ideología de La Nación a la que habría que felicitar por tanta honestidad intelectual. Cada palabra fue escrita para que comprendamos qué está en juego y dónde debemos colocarnos. Las sutilezas y los argumentos, el lector puede ir a buscarlos a la página siguiente donde podrá entretenerse con las columnas de sus dos periodistas estrella. Sigo, sin embargo, abrigando algunas dudas: ¿quién promueve la crispación? ¿Quiénes generan la “espiral de violencia? ¿Dónde están las armas y dónde los emboscados? ¿Cómo es posible, se alarma el editorialista, que una organización social que lleva el nombre de Túpac Amaru, un insurrecto, de alguien que ejerció la violencia contra las instituciones de su tiempo, tenga el tupé de expresar la voluntad política, cultural e igualitaria de miles de compatriotas despojados por los poderosos de siempre? ¿Acaso imaginan otro descuartizamiento, esta vez mediático, de Milagro Sala como aquel otro que los señores feudales hicieron con el inca? ¿Cómo puede ser,  que una india ex presa organice a los pobres y desarrolle una acción extraordinaria de reparación social y de afirmación de los derechos? ¿Dónde está la prudencia y la mesura de ciertos políticos que utilizan una retórica incendiaria pero que son recibidos por los grandes medios de comunicación como si fueran la Madre Teresa de Calcuta? Preguntas, creo, cuyas respuestas no será posible encontrarlas en los editoriales de tan prestigioso diario.

El Argentino

01/11/2009 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , , , | 1 comentario

Argentina – “Buzzi está buscando lavarse la cara”


EL TITULAR DE FEDERACION AGRARIA PARTICIPO DE UN ENCUENTRO DE PEQUEÑOS PRODUCTORES Y RECIBIO DURAS CRITICAS

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El referente de la Mesa de Enlace sojera se sumó a una Jornada de reflexión sobre el uso y tenencia de la tierra. Allí, otros de los participantes lo acusaron de ocuparse sólo de la Pampa Húmeda y dijeron que se “biolcatizó”.

Por Sebastián Premici

El presidente de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi, se sacó el traje de integrante de la Mesa de Enlace para inaugurar las “Jornadas de reflexión sobre el uso y tenencia de la tierra”, un evento realizado en el Hotel Bauen con la presencia de campesinos de diferentes partes del país. El dirigente rural dijo que “hay vida después de las retenciones” y que si en el último año y medio no pudo hablar sobre los campesinos del norte y sus problemas con la tierra, se debió “a que el conflicto de 2008 estuvo centrado en la lucha por los derechos de exportación”. Diferentes chacareros del interior del país que trabajan no más de dos hectáreas y familias que viven en campos desde hace más de 20 años pero que ahora pueden ser desalojados señalaron a Página/12 que “Buzzi está buscando lavarse la cara con nosotros”. Por otro lado, el titular de la FAA pidió que la ley de Arrendamiento que quiere tratar el oficialismo en Diputados no sea para “dividir”. Sin embargo, los directores más críticos de Buzzi y dirigentes de base aseguran, en la intimidad, que una ley de estas características “sí o sí tiene que dividir las aguas” dentro de la Mesa de Enlace.

Eduardo Buzzi había reconocido hace dos meses en una reunión realizada en Villa María que desde que estalló el conflicto agropecuario, la Federación Agraria se había ocupado de los medianos productores que estaban sentados sobre un patrimonio de un millón de dólares. Ese mea culpa estuvo acompañado de una promesa para volver a las bases y retomar el tema de la tenencia de la tierra. Muchos de los campesinos que participaron de las jornadas reconocieron a este diario vivir una realidad muy diferente a la representada por la entidad en el último tiempo.

“Cuando se habla de los pequeños productores, se hace mención a los chacareros de la Pampa Húmeda. En Jujuy, por ejemplo, los desalojos están a la orden del día, con los desmontes para plantar soja. Y ahí está la Sociedad Rural que nos expulsa. De alguna manera, Buzzi fue cómplice de esta situación, por eso hay como dos Federaciones Agrarias, una oficial y otra que intenta criticar”, afirmó a Página/12 el jujeño Eduardo Tejerina, de la asociación Madres de la Tierra, que está asociada a la FAA.

Analía Adelma Vicente, una productora de tomates también de Jujuy, señaló a este diario que en El Lovatón, San Pedro, una helada destruyó su cosecha y que nadie habla de “esa emergencia agropecuaria”. “Yo escucho que hablan de cientos de hectáreas de soja, miles de litros de leche. Nosotros manejamos dos hectáreas”, comentó la campesina a este diario, quien forma parte de la Asociación de Trabajadores Campesinos de Jujuy, presente en catorce localidades.

El último panel de ayer estaba destinado a narrar experiencias concretas sobre conflictos relacionados con la tenencia de la tierra. “Sería bueno que Buzzi y los vicepresidentes –Ulises Forte y Pedro Orsolini– estuvieran acá, pero bue…”, disparó Reymundo Luna, un ex Mocase que ahora milita en la Federación Agraria, en Santiago del Estero, en la zona de Agua Amarga. “En la mayoría de las provincias hay problemas con la tierra. En zonas cercanas a Tucumán se está sembrando soja y trigo, prácticamente lo mismo que en Córdoba, aunque con menos rindes. La mayoría de los directores de la FAA son gringos de la Pampa Húmeda y Buzzi se ha biolcatizado”, ironizó Luna a este diario.

De hecho, los próximos vicepresidentes que acompañarán a Buzzi en las elecciones internas de septiembre son de Santa Fe –Omar Barchetta– y la provincia de Buenos Aires –Julio Curraz–, cuando los actuales vicepresidentes –Forte y Orsolini– son de La Pampa y el Chaco.

El problema de la tierra atraviesa diferentes situaciones, desde los pooles de siembra y los contratos de un año hasta pueblos aborígenes que se dedican a la agricultura para subsistir, pero que ahora pueden ser desalojados producto de la extensión de la frontera agropecuaria.

Tal es el caso de Julio Cardozo, de Salta, que ocupa 700 hectáreas para pastar ganado junto a su familia desde hace más de tres generaciones, que ahora quiere ser desalojado por quien compró 15.000 hectáreas, pero con su familia dentro, una situación que se repite en muchos lugares. El empresario que vio interés en esas tierras fue Jean Franco Macri, hermano de Mauricio, quien ya los intimó judicialmente. Lo que reclama la familia de Cardozo es el derecho de posesión, por estar viviendo ahí desde hace más de 20 años. “Queremos vivir tranquilos”, remarcó este campesino a Página/12.

Página/12

20/08/2009 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , , , | Deja un comentario