America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

Argentina, La Pampa: Agricultura minera


jueves 6 de mayo de 2010


LA ARENA

La noticia la dio el gobierno de la provincia. La soja, en esta región marginal para su cultivo, ocupa mayor área sembrada que cualquier otro cereal u oleaginosa. Son, exactamente, 380.000 hectáreas. Un área enorme que se concentra en el triángulo fértil del extremo noreste de La Pampa pero que tiene ramificaciones hacia zonas donde la calidad de suelos y el régimen de lluvias aconsejaron desde siempre cultivos de secano y explotación mixta, esto es, intercalar ciclos agrícolas con rodeos ganaderos.

Hace años la soja estaba limitada a lo que se conoce como Zona Núcleo, un área de unas cinco millones de hectáreas que comprende el sur de Santa Fe, el Norte de Buenos Aires y el Sureste de Córdoba. La demanda de los mercados mundiales, al empujar hacia el alza su precio, fue la causa de la expansión del cultivo hacia zonas donde su rendimiento, en otras épocas, no hacía rentable su explotación. Aún con los bajos rendimientos que se consiguen en nuestra provincia, sembrarla sigue siendo más rentable que otros cultivos o que la ganadería. Eso empuja la frontera cada vez más al sur y al oeste y, consecuentemente, desplaza otros cultivos y otras actividades como la ganadería.

Se trata a todas luces de un retroceso hacia épocas en las que la voracidad de los propietarios de tierras aquí, propietarios absentistas pues los que trabajaban la tierra eran arrendatarios, trataban de sacarle la mayor rentabilidad a un suelo que, años de monocultivo de trigo y con aquéllos métodos de labranza, provocó un desastre ecológico al favorecer la erosión del suelo.

Hoy los propietarios de los campos no son más aquéllos grandes latifundistas que dividían en parcelas mínimas sus tierras y daban en arriendo. Pero se comportan muy parecido. Su racionalidad microeconómica sigue siendo la misma: extraer la mayor riqueza del suelo como sea. Su visión del campo es la de alguien que no está comprometido con su sustentabilidad. No se comporta con esa tierra -que una escritura dice que es suya- como lo que realmente es: un bien de la Nación, de la sociedad, de la humanidad, que aunque esté a su nombre bajo el régimen de la propiedad privada, está también a su cuidado y debe manejarla con una racionalidad que, además de económica, sea ecológica.

Sus abuelos lo sabían porque fueron arrendatarios que pasaron a ser propietarios por una ley de la Nación que les quitó a sus dueños rentistas las tierras para dárselas a quienes realmente la trabajaban. Por eso nunca dejaron de reconocer que esa ley, además de darle el acceso a la propiedad de la tierra, les daba, tambien la responsabilidad de cuidar de ella como un bien social y que su usufructo estaba ligado directamente al trabajo que pusieran en ella y al cuidado que pusieran en su mantenimiento. Ese contrato no firmado está en la Constitución de La Pampa que dice claramente en su artículo 33°: “La propiedad debe cumplir una función social y su explotación conformarse a la conveniencia de la comunidad”.

Hoy, la extensión del área sojera y de la agricultura extractiva, minera, engorda el bolsillo de los nietos rentistas de aquéllos pioneros que se ganaron a puro trabajo la propiedad de la tierra. Pero viola la Constitución pues sembrar soja en áreas donde la tierra ni el clima es apto para hacerlo produce una degradación del suelo que es, a todas luces, contraria a los intereses de la comunidad que el articulo 33 defiende expresamente.

ARGENPRESS

07/05/2010 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , | 1 comentario

Argentina – Puede ser – Alfredo Zaiat


Por Alfredo Zaiat

Puede ser que gran parte de la población se dio cuenta de que la Mesa de Enlace representa al sector del campo privilegiado.

Puede ser que, pese al cerco informativo, se enteró de que existe otro campo, el de los pequeños productores castigados por el avance sojero, y que con su producción garantizan la soberanía alimentaria del país.

Puede ser que muchos han empezado a tomar conciencia de que un país de monocultivo de soja deriva en una elevada vulnerabilidad política y social.

Puede ser que se convencieron de que los sojeros ganaron, ganan y ganarán mucha plata trabajando poco y nada.

Puede ser que también se convencieron de que el resto que se dedica al trigo, maíz, girasol, ganadería y lechería no gana lo mismo que con la soja, pero no le va mal si se excluye la última campaña que padeció los estragos de la sequía.

Puede ser que, después de haberse entusiasmado con la imagen de gauchos sacrificados y hombres que trabajan la tierra, se encontraron con rentistas, de buena posición económica y más dedicados a aparecer en los medios que a producir.

Puede ser que descubrieron que esos productores, que en el imaginario colectivo moldeado por las corrientes conservadoras eran los forjadores de la patria, se transformaron en políticos con verba rústica y limitada.

Puede ser que la crisis internacional, que puso en alerta a sectores medios y trabajadores acerca del riesgo de perder sus frágiles ingresos, revelara que existen otros sectores más vulnerables que los dueños, rentistas y proveedores de la zona núcleo de la actividad agropecuaria.

Puede ser que exista cierto hastío de la persistente queja de la abundancia de un grupo social que, si no fuera por la sequía que afectó a la última campaña, no la pasa nada mal.

Puede ser que su discurso crispado y violento, a pesar de que esas características se lo asignan a sus críticos, haya cansado.

Puede ser que sus posiciones reaccionarias y destituyentes hayan alejado a algunos aliados políticos, inesperados por provenir del arco de la centroizquierda, en los turbulentos días de la 125.

Puede ser que sea cierto que la sociedad haya tomado conciencia de todo esto que representa la trama multinacional sojera. O puede ser que nada haya cambiado. Pero lo que es seguro es que el acto de ayer en el Rosedal fue un fracaso de convocatoria.

Permalink:
http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-136830-2009-12-11.html

12/12/2009 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , , , | Deja un comentario

Argentina: Exclusivo – Una investigación del Conicet confirmó el efecto perjudicial del glifosato


El tóxico de los campos

soja-en-el-campo

El agrotóxico básico de la industria sojera produce malformaciones neuronales, intestinales y cardíacas, aun en dosis muy inferiores a las utilizadas en agricultura. El estudio, realizado en embriones, es el primero en su tipo y refuta la supuesta inocuidad del herbicida.

Por Darío Aranda

Las comunidades indígenas y los movimientos campesinos denuncian desde hace una década los efectos sanitarios de los agrotóxicos sojeros. Pero siempre chocaron con las desmentidas de tres actores de peso, productores (representados en gran parte por la Mesa de Enlace), las grandes empresas del sector y los ámbitos gubernamentales que impulsan el modelo agropecuario. El argumento recurrente es la ausencia de “estudios serios” que demuestren los efectos negativos del herbicida. A trece años de fiebre sojera, por primera vez una investigación científica de laboratorio confirma que el glifosato (químico fundamental de la industria sojera) es altamente tóxico y provoca efectos devastadores en embriones. Así lo determinó el Laboratorio de Embriología Molecular del Conicet-UBA (Facultad de Medicina) que, con dosis hasta 1500 veces inferiores a las utilizadas en las fumigaciones sojeras, comprobó trastornos intestinales y cardíacos, malformaciones y alteraciones neuronales. “Concentraciones ínfimas de glifosato, respecto de las usadas en agricultura, son capaces de producir efectos negativos en la morfología del embrión, sugiriendo la posibilidad de que se estén interfiriendo mecanismos normales del desarrollo embrionario”, subraya el trabajo, que también hace hincapié en la urgente necesidad de limitar el uso del agrotóxico e investigar sus consecuencias en el largo plazo. El herbicida más utilizado a base de glifosato se comercializa bajo el nombre de Roundup, de la compañía Monsanto, líder mundial de los agronegocios.

El Laboratorio de Embriología Molecular cuenta con veinte años de trabajo en investigaciones académicas. Funciona en el ámbito de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet). Es un espacio referente en el estudio científico, conformado por licenciados en bioquímica, genética y biología. Durante los últimos quince meses estudió el efecto del glifosato en embriones anfibios, desde la fecundación hasta que el organismo adquiere las características morfológicas de la especie.

“Se utilizaron embriones anfibios, un modelo tradicional de estudio, ideal para determinar concentraciones que pueden alterar mecanismos fisiológicos que produzcan perjuicio celular y/o trastornos durante el desarrollo. Y debido a la conservación de los mecanismos que regulan el desarrollo embrionario de los vertebrados, los resultados son totalmente comparables con lo que sucedería con el desarrollo del embrión humano”, explica Andrés Carrasco, profesor de embriología, investigador principal del Conicet y director del Laboratorio de Embriología.

El equipo de investigadores dice que las diluciones recomendadas para la fumigación por la industria agroquímica oscilan entre el uno y el dos por ciento de la solución comercial (cada un litro de agua, se recomienda 10/20 mililitros). Pero en el campo es sabido -incluso reconocido por los medios del sector- que las malezas a eliminar se han vuelto resistentes al agrotóxico, por lo cual los productores sojeros utilizan concentraciones mayores. El estudio afirma que en la práctica cotidiana las diluciones varían entre el diez y el treinta por ciento (100/300 mililitros por litro de agua).

Utilizando como parámetros de comparación los rangos teóricos (los recomendados por las compañías) y los reales (los usados por los sojeros), los resultados de laboratorio son igualmente alarmantes. “Los embriones fueron incubados por inmersión en diluciones con un mililitro de herbicida en 5000 de solución de cultivo embrionario, que representan cantidades de glifosato entre 50 y 1540 veces inferiores a las usadas en los campos con soja. Se produjo disminución de tamaño embrionario, serias alteraciones cefálicas con reducción de ojos y oído, alteraciones en la diferenciación neuronal temprana con pérdida de células neuronales primarias”, afirma el trabajo, que se dividió en dos tipos de experimentación: inmersión en solución salina y por inyección de glifosato en células embrionarias. En ambos casos, y en concentraciones variables, los resultados fueron rotundos.

“Disminución del largo del embrión, alteraciones que sugieren defectos en la formación del eje embrionario. Alteración del tamaño de la cabeza con compromiso en la formación del cerebro y reducción de ojos y de la zona del sistema auditivo, que podrían indicar causas de malformaciones y deficiencias en la etapa adulta”, alerta la investigación, que también avanza sobre efectos neurológicos graves: “(Se comprobaron) Alteraciones en los mecanismos de formación de neuronas tempranas, por una disminución de neuronas primarias comprometiendo el correcto desarrollo del cerebro, compatibles con alteraciones con el cierre normal del tubo neural u otras deficiencias del sistema nervioso”.

Cuando los embriones fueron inyectados con dosis de glifosato muy diluido (hasta 300.000 veces inferiores a las utilizadas en las fumigaciones), los resultados fueron igualmente devastadores. “Malformaciones intestinales y malformaciones cardíacas. Alteraciones en la formación y/o especificación de la cresta neural. Alteraciones en la formación de los cartílagos y huesos de cráneo y cara, compatible con un incremento de la muerte celular programada.” Estos resultados implican, traducido, que el glifosato afecta un conjunto de células que tienen como función la formación de los cartílagos y luego huesos de la cara.

“Cualquier alteración de forma por fallas de división celular o de muerte celular programada conduce a malformaciones faciales serias. En el caso de los embriones, comprobamos la existencia de menor cantidad de células en los cartílagos faciales embrionarios”, detalla Carrasco, que también destaca la existencia de “malformaciones intestinales, principalmente en el aparato digestivo, que muestra alteraciones en su rotación y tamaño”.

La soja sembrada en el país ocupa 17 millones de hectáreas de diez provincias y es comercializada por la empresa Monsanto, que vende las semillas y el agrotóxico Roundup (a base de glifosato), que tiene la propiedad de permanecer extensos períodos en el ambiente y viajar largas distancias arrastrados por el viento y el agua. Se aplica en forma líquida sobre la planta, que absorbe el veneno y muere en pocos días. Lo único que crece en la tierra rociada es soja transgénica, modificada en laboratorio. La publicidad de la empresa clasifica al glifosato como inofensivo para al hombre.

Como todo herbicida, está conformado a partir de un ingrediente “activo” (en este caso el glifosato) y otras sustancias (llamadas coadyuvantes o surfactantes, que por secreto comercial no se especifican en detalle), cuya función es mejorar su manejo y aumentar el poder destructivo del ingrediente activo. “El POEA (sustancia derivada de ácidos sintetizados de grasas animales) es uno de los aditivos más comunes y más tóxicos, se degrada lentamente y se acumula en las células”, acusa la investigación, que describe el POEA como un detergente que facilita la penetración del glifosato en las células vegetales y mejora su eficacia. Investigadores de diversos países han centrado sus estudios en los coadyuvantes (ver aparte) y confirmado sus consecuencias.

En el estudio experimental del Conicet-UBA (según sus autores, el primero en investigar los efectos del herbicida y el glifosato puro en el desarrollo embrionario de vertebrados), se focaliza en el elemento menos estudiado y denunciado del Roundup. “El glifosato puro introducido por inyección en embriones a dosis equivalentes de las usadas en el campo entre 10.000 y 300.000 veces menores, tiene una actividad específica para dañar las células. Es el responsable de anomalías durante el desarrollo del embrión y permite sostener que no sólo los aditivos son tóxicos y, por otro lado, permite afirmar que el glifosato es causante de malformaciones por interferir en mecanismos normales de desarrollo embrionario, interfiriendo los procesos biológicos normales.”

Carrasco rescata las decenas de denuncias -y cuadros clínicos agudos- de campesinos, indígenas y barrios fumigados. “Las anomalías mostradas por nuestra investigación sugieren la necesidad de asumir una relación causal directa con la enorme variedad de observaciones clínicas conocidas, tanto oncológicas como de malformaciones reportadas en la casuística popular o médica”, advierte el profesor de embriología.

La investigación recuerda que el uso de agrotóxicos sojeros obedeció a una decisión política que no fue basada en un estudio científico-sanitario (“es inevitable admitir la imperiosa necesidad de haber estudiado éstos, u otros, efectos antes de permitir su uso”), denuncia el papel complaciente del mundo científico (“la ciencia está urgida por los grandes intereses económicos, y no por la verdad y el bienestar de los pueblos”) y hace un llamado urgente a realizar “estudios responsables que provengan mayores daños colaterales del glifosato”.

Página 12

13/04/2009 Posted by | Medio Ambiente, Politica Latinoamerica, Uncategorized | , , , , , , , , | 16 comentarios

Enfermedades y la tecnología Monsanto


El mundo según Monsanto:

1/11

2/11

3/11

4/11

5/11

6/11

7/11

8/11

9/11

10/11

11/11

06/02/2009 Posted by | Medio Ambiente, Uncategorized, Videos | , , , , , , , , | Deja un comentario