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El Nobel de Economía criticó duro al FMI y sus recetas erróneas



Stiglitz propone que los gobiernos creen sus propios bancos

28-06-2010 /  Ante la falta de crédito en el mundo, el Premio Nobel de Economía recomendó a los gobiernos que creen sus propios bancos en lugar de destinar fondos al rescate de entidades financieras. Dijo que no hay que reducir el gasto público sino redireccionarlo.


Joseph Stiglitz, economista y Premio Nobel

Si los bancos no prestan, los gobiernos deberían crear sus propios bancos y encomendarles esa tarea, propone el Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz. “En Estados Unidos entregamos a la banca 700.000 millones de dólares. Si hubiésemos invertido sólo una fracción de esa cantidad en la creación de un nuevo banco, habríamos financiado todos los préstamos que se necesitaban”, explicó Stiglitz en declaraciones al diario Independent on Sunday.

En realidad, se habría conseguido con mucho menos: “Pongamos 100.000 millones, apalanquemos esa cantidad por un factor de diez a uno (atrayendo fondos del sector privado) y obtendremos una capacidad crediticia de un billón de dólares, más de lo que necesita la economía real”, explica.

El problema en los Estados Unidos es que el estímulo fiscal no fue el que era necesario: “Consistió en buena parte en recortes de impuestos, y cuando se dio dinero a los bancos, fue a los que no debía haber ido”, destacó el Nobel.

“Consecuencia de todo ello es que no se ha restablecido la actividad crediticia. Es previsible que este año se embarguen dos o más millones de casas más que el año pasado”, advirtió el experto estadounidense.

Tras los ataques de los mercados financieros a Grecia, primero, y luego a España, el consenso parece ser el de que los gobiernos deben ahorrar, criticó Stiglitz, que comparó la situación actual a la de los Estados Unidos durante la presidencia de Herbert Hoover.

Los gobiernos, como el británico, no sólo se niegan a estimular la economía sino que se dedican a recortar el gasto, como hizo Hoover en 1929, con la consecuencia de que el “crac” de Wall Street degeneró en la Gran Depresión.

“Hoover creía que cuando se entra en recesión, aumentan los déficits, por lo que optó por los recortes, y esto es precisamente lo que quieren ahora los estúpidos mercados financieros que nos metieron de lleno en los problemas que tenemos”, señaló el Premio Nobel.

Según Stiglitz, es el clásico error de quienes confunden la economía de una familia con la de una nación.
“Si una familia no puede pagar sus deudas, explica, se le recomienda que gaste menos para que pueda hacerlo. Pero en una economía nacional, si se recorta el gasto, decae la actividad económica, nadie invierte, disminuye la recaudación fiscal, aumenta el gasto en desempleo y uno termina sin dinero para pagar las deudas”, explicó.

“Hay muchos experimentos que lo demuestran gracias a Herbert Hoover y el Fondo Monetario Internacional”, dice Stiglitz, y enumeró entre otras cosas las recetas erróneas que el organismo recomendó no sólo en la Argentina sino también en países como Corea, Tailandia, Indonesia y otras naciones en desarrollo en los años ochenta y noventa.

“Sabemos lo que ocurre. Las economías van a debilitarse, se reducirán las inversiones y se producirá una terrible espiral descendente”, dijo Stiglitz, que recordó lo sucedido en Japón, que se sometió a un experimento similar en 1997, que cuando estaba en vías de recuperación, aumentó el IVA y se hundió en una nueva recesión.

La respuesta, según Stiglitz, no es reducir el gasto público sino redireccionarlo: “Se puede recortar el dinero que se gasta en la guerra de Afganistán. Se recortan varios cientos de millones de dólares desperdiciados en el sector militar. Se reducen las subvenciones al petróleo”.

“Hay muchas cosas que pueden recortarse. Y hay que aumentar el gasto en otras áreas como la investigación y el desarrollo, la infraestructura, la educación”, que son áreas en las que el gobierno puede obtener una buena rentabilidad de sus inversiones.

Según Stiglitz, “no hay tampoco ninguna razón por la que no podrían aumentarse en un 40 por ciento los impuestos a las ganancias especulativas”. Ese tipo de especulación, destacó, “no beneficia a la sociedad y la Tierra va a seguir ahí, con independencia de que la gente especule o no. Y a cambio de eso, se rebaja el gravamen a otras actividades como la investigación y desarrollo”.

Buenos Aires Económico

29/06/2010 Posted by | Economía, General, Politica Internacional, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , | Deja un comentario