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La disolución de la Argentina diez años después – Mempo Giardinelli


Página/12 :: El país :: La disolución de la Argentina diez años después.

15/11/2011 Posted by | Economía, General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , | Deja un comentario

Argentina – El rejunte neoliberal y la foto de los PRO disidentes


17-06-2010 /


Jorge Muracciole

La década con hegemonía menemista sin lugar a dudas marcó a fuego el imaginario y la cultura de la vida cotidiana de los argentinos, pero particularmente en las filas del Partido Justicialista dejó sus marcas indelebles. La metamorfosis en el sostén partidario del movimiento popular más importante de la historia contemporánea de nuestro país se convirtió en un caso de estudio de politólogos y analistas en el ámbito interncacional. El devenir de un sector de la dirigencia peronista en cruzados del neoliberalismo se constituyó en uno de los ejemplos paradigmáticos de la penetración del discurso hegemónico de la cultura neoliberal en ascenso en los años ochenta y noventa.

Esta gramática que nació en la revolución conservadora de Margaret Tatcher en los ochenta , junto a Ronald Reagan en Estados Unidos, trascendió las fronteras ideológicas de la derecha de los países centrales y se convirtió en la forma de gestionar la crisis hasta en gobiernos de la histórica socialdemocracia del Viejo Continente.

Nuestro país no fue la excepción, pero la virulencia de los cambios y la permeabilidad de determinados líderes nacidos en un movimiento popular signado durante décadas por las banderas de la independencia económica, la justicia social y la soberanía política, fue la novedad de esos años en la postergada e inequitativa América mestiza.

Los acontecimientos de diciembre del 2001 y el desplome de la continuidad política de los planes económicos ajustistas, expresados por el gobieno de la fallida Alianza, heredera del proyecto de subalternidad de las mayorías populares , donde la derecha de la Unión Civica Radical, encarnada en la figura del ex presidente De la Rúa, desencadenó un verdadero cataclismo en el escenario político, económico y social que generó corrimientos impensados en la dirigencia política unos años antes, cuando las formas propias del hacer político se confundían con la gestión del ninguneo a las necesidades de las mayorías y la fiesta de los sectores más concentrados de la economía.

En las jornadas de fines de diciembre, el paraíso neoliberal se derrumbó junto al engendro criollo de la convertibilidad. Y los políticos que se aggiornaron a los tiempos del consenso de Washington, comenzaron a mudar sus ropajes del fondo monetarista y superaron el tsunami insurgente del “que se vayan todos”, reforzando su seguridad personal, alterando sus hábitos públicos y ejercitando el bajo perfil, en esos tiempos, de hartazgos compartidos e insubordinación ciudadana.

Con el tiempo y con la normalización institucional se perdieron en las listas sábanas y adaptaron su discurso a los nuevos vientos. Eduardo Duhalde , otrora coequiper del caudillo riojano en los noventa, se convirtió en el reaseguro del stablishment para reencauzar la situación. Sus planes se desplomaron, con el plomo policial sobre los jóvenes piqueteros Kosteki y Santillan en el invierno del 2002, y su lento calendario debió acelerar imprevistamente sus tiempos. Hoy, tras su amague histórico de alejamiento de la política activa, retorna como el principal restaurador del proyecto neoliberal en franco retroceso, constituyéndose en el articulador del rejunte neoconservador del llamado PJ disidente.

Desde hace un tiempo a esta parte se ha propuesto con su gramática discursiva convertirse en el abanderado de la desmemoria. Llamando a la “reconciliación” de la ciudadanía con los partícipes e ideólogos del Terrorismo de Estado de la dictadura de 1976.

En una suerte de borrón y cuenta nueva con los genocidas justamente encarcelados. En esta utopía restauradora encuentra como socios de la partida al empresario-heredero Francisco de Narváez, que de financista del menemismos devino en un viaje sin escalas a líder del peronismo bonaerense y aspirante a la primera magistratura; Carlos Reuterman, el sempiterno indeciso a ocupar la pole position, de la carrera presidencial por el peronismo, amigo sin complejos del oriundo de Anillaco y experto en ocultar su pensamiento sobre el país de sus sueños, junto a Felipe Solá, político itinerante que de su puesto de secretario de Agricultura de Menem, saltó sin previa autocrítica a un papel destacado en el gobierno Duhalde, transformándose, de la noche a la mañana, en fugáz kirchnerista, hasta que la crisis del campo lo hizo retroceder a sus antiguas alianzas.

Alianzas que hoy se cristalizaron en una instantánea política en el Senado de la Nación, donde jugó de anfitrión el imprevisible Rodríguez Saá, quien se sumó sin mediar autocrítica al entente del peronismo noventista, que promete al corto plazo la firma de un documento programático que unifique la diáspora posmenemista. Ese fotograma de la prolongada película neoliberal en la Argentina, tuvo una amplia repercusión en los medios tradicionales. Incansables defensores del viejo orden y especialistas en dar oxígeno comunicacional a todo conglomerado variopinto con tufillo anti K, no perdieron la oportunidad de caracterizar el cónclave como “las bases de un nuevo consenso en el peronismo”.

Pero cuáles serán los puntos fundamentales de esa base programática, tanto en la esfera económica como en el amplio espectro de la política nacional, regional o incluso en sus relaciones bilaterales con la gran potencia del Norte.

En lo económico un plan que sepa atender los intereses de los sectores mas concentrados tanto del agro como de la industria, y que la derecha conservadora instale la “previsibilidad en los mercados”. Una suerte de nueva teoría del derrame, que bajo la seductora consigna de la “Argentina Productiva”, discipline al conjunto de la sociedad y en paticular a las clases subalternas en la restauración de un modelo que dependa en exclusiva de la reinversión de las superganancias empresarias.

Una prueba incontrastable de qué modelo de país se pretende, es su indisimulada voluntad de acercar al Ingeniero Mauricio Macri a su cruzada restauradora. De ahora en más el centro de su proyecto de acumulación social estará dirigido a operar sobre los miedos de la ciudadanía, tanto en materia de inseguridad como en la necesidad de orden y la vuelta al consenso de los noventa, donde lo políticamente correcto era ajustarse a los requerimentos de la acumulación.

Sus esperanzas de triunfo están cifradas en la remanida teoría del péndulo social, donde a cada etapa de avance de las fuerzas transformadoras le sucede un nuevo período de disciplinamiento de las mayorías en PRO de los intereses de los poderosos.

Buenos Aires Económico

18/06/2010 Posted by | Economía, General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , , , | Deja un comentario