America Latina Unida

Mi selecciòn de temas vinculados a Argentina y a la Patria Grande.

Palabras de Vìctor Hugo Morales a sus oyentes!!


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Hace un mes. Parece un siglo. Se preguntaran que pasará conmigo. No lo sé.

Hace un mes del despido intempestivo de Radio Continental. Los detalles son conocidos.
Un mes sin “La Mañana”.
Se preguntarán que pasará conmigo. No lo sé.
El mejor ofrecimiento de trabajo era de un canal.
Los vaivenes de la pauta y, sobre todo los pagos retenidos por el gobierno, deben estar jugando en contra.
El operador del macrismo dentro del canal, tipo fuerte-la fortaleza del contacto con el gobierno- consiguió cobros y promesas.
Las empresas están en eso. Mi frustración fue grande porque además, quien encaró la conversación, fuera de Buenos Aires, en ámbito que blindaba la importancia de la charla, al cabo de casi un mes no volvió a llamar.
Es probable que la interna derrumbara su propósito, generoso conmigo pero con dificultades ante esa realidad económica. Ganó el operador de adentro.
Gana el gobierno en su vigilancia, premios y castigos. Nada más advertir que si no se cumple me pueden convocar, los apura en el trámite.
Una radio fuerte me pregunto a través de los comentaristas si yo escucharía una oferta para relatar. Toda mi vida escuche las ofertas, aun sí sabía que la respuesta sería negativa porque es la forma de saber dónde uno está parado.
El interés del mercado algo nos dice.
Pasaron los días, y el canal dueño de esa radio arregló tener también a River y/o a Boca con el Fútbol para Todos (esa estafa colosal del gobierno de Macri: el Estado-paga todo, como un gil, pero le da a Magnetto, y para disimular a otros, las mejores trasmisiones por el 10 por ciento de lo que paga el Estado) por lo que infiero que ese fue el motivo por el que nunca más llamaron. Pero aquí no tengo evidencias. Quizás fue un intento aislado del colega. Y la empresa lo disuadió por otros motivos. Pero justo en esos días, todo el futbol se arregló por tele.
Una radio por el fútbol llamó y pidió cotización. Ahí anda en el aire. Debo haber pedido mucho. Todavía no me siento en liquidación. Más adelante se verá. Otra emisora se conectó, pensando en “La Mañana”, pero por lo que cuento más adelante el tema se hace difícil, aunque es gente que me gusta.
Antes quiero contarles que fui a relatar a Ecuador. Radio Huancavilca de Guayaquil. Era un partido amistoso pero relaté como si estuviera dando una prueba. No conocía a un sólo jugador, salvo Ronaldinho, que era invitado especial, como yo, pero bastante más especial. Estuve los 45 minutos sin fallar un solo jugador. Cuando estaba en el aeropuerto de Quito, ya de vuelta, el dueño de la radio me llamó y me pidió que me pusiese un chip en la cabeza para reservar el mes de junio, porque les gustaría contratarme para que les relate la Copa América. Quizás lo hizo para acariciarme el ego.
Pero volviendo a Buenos Aires, lo que les digo es que fantaseo con comprar un espacio en Radio Madre.
Eso me permitiría armar una trasmisión de fútbol con los que echaron como corolario de mi desafuero de la emisora en la que trabajaba. Pero la radio sale con algunas dificultades al aire. Se proponen arreglarlo. Si así fuera sería una oportunidad que en lo simbólico me atrae, me tira.
De lo contrario prefiero que los que me dicen que me extrañan, me extrañen.
Los que se olviden no harán otra cosa que cumplir con lo humano de la conducta.
Mucho más me importa que recuerden la estafa que se ha cometido en nombre de la democracia. Cada vez que vean el futbol fuera de la TV Pública, pero pagado por el Estado, díganle ladrones. Miren la pantalla y piensen la palabra. La estafa brutal de Clarín, la adulteración de la democracia.
En ese sentido, sigo cuando puedo con las charlas para denunciarlos. Al Gobierno, a Lombardi, que dijo “que lindo…” a los que se roban todo ante la mirada atónita de ustedes y la complicidad de otros.
Gracias al Colectivo el Faro que hacen memoria en lugar emblemático de Mar del Plata y me conmovieron el jueves 4 de febrero. A los amigos de las RCT de Chapadmalal -elijan ese lugar para el descanso, es único- y a la gente de Merlo, de La Colonial, que tampoco podré olvidar.
Hace un mes. Parece un siglo. Los echo de menos.
Gracias siempre.
Víctor Hugo

11/02/2016 Posted by | Censura, General, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , | 2 comentarios

Máximo Kirchner o la excepcionalidad asumida – Roberto Caballero


Máximo Kirchner o la excepcionalidad asumida
El hijo de la presidenta es una pieza extraña al sistema político colonizado por la demanda mediática. Lo atacan por eso, y porque representa un kirchnerismo que, lejos de irse, continúa en el tiempo.

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Máximo Kirchner es una pieza extraña al sistema político colonizado por la demanda mediática. No le gustan las cámaras, ni los sets de televisión, ni las entrevistas y, mucho menos, que Clarín le ordene el libreto sobre lo que hay que decir o lo que hay que hacer.

A su manera, es un actor político diferente, que al estilo de Salinger o el Indio Solari, reclama no ser mediatizado en una sociedad atravesada por los medios de comunicación, donde la pantalla ocupa hoy el lugar que antes ocupaba el crucifijo. Máximo Kirchner propone un desafío que tensiona todo ese andamiaje: exponerse cuando él quiere o su proyecto lo exige, y no cuando lo impone la lógica de los mass media. Podrán discutirse los efectos de esta decisión, preguntarse si lo que ayuda a construir el mito contracultural y la militancia devota es útil a la hora de sumar los votos de los no evangelizados que también se necesitan para ganar una elección. O si, en cambio, hay que buscar estirar los tiempos hasta terminar de evangelizarlos a todos.

“Máximo Kirchner asumió su verdadera excepcionalidad, no encaja en ninguna matriz conocida y tiene naturales dotes de estratega. Sus próximos pasos, por ahora, son un enigma. Pero se equivocan los que temen a su candidatura”.
Pero hay algo que no admite mucho debate. Está claro que la comunicación hegemónica no se lo perdona. La revista Caras no lo pudo retratar en su baño con grifería de oro y aún maldice que se haya casado con una médica y no con una modelo de la agencia de Leandro Santos. La revista Noticias, de la misma editorial Perfil, se lo confundió una vez con el sobrino de Moneta y ahora, casi, casi con Robledo Puch.

Clarín hizo agua esta semana cuando lo quiso involucrar con insólitas cuentas en el exterior derivadas, no se sabe muy bien todavía, si de la venta de uranio enriquecido o agua pesada, o petróleo, o trigo, o de las “play station” que ya no usa a la República Islámica de Irán. Y La Nación todavía está pensando cómo puede hacer para incluirlo, por vía de sus novelistas habituales, en alguna trama oscura con Monzer Al Kassar o el Isis.

No fue a pesar de eso, sino por esa rareza devenida en cualidad, la de no poder encajarlo en alguna de sus historias abismales, que el hijo de la presidenta, en setiembre pasado, sorprendió a algunos hablando como dirigente a 40 mil militantes de La Cámpora en Argentinos Juniors. Aquel día, el tercer Kirchner después de Néstor y Cristina, decidió por propia voluntad romper la imagen de “jugador de Play” prefabricada. Fue una acción deliberada, porque durante un largo tiempo, él mismo se valió del fantástico error de caracterización de los grupos de la comunicación sobre su desdibujada figura pública, para desplazarse casi clandestinamente en una zona poco iluminada de la política y construir la más combativa y obediente organización de militantes de apoyo al gobierno.

El haber aprovechado la distracción de un adversario convencido de la fantasmal mitología que erigió por prejuicio, habla de un estratega capaz que eligió el momento oportuno -ni antes, ni después- para subirse al ring de la pelea. No cuando los otros querían, que era cuando se sentían fuertes y dominantes, sino en un momento de descuido y sólo para mantener o avanzar en la posición.

La decisión de sepultar al “jugador de Play” tuvo beneficios y costos para él y su gente. Cuando el estratega ordena un movimiento, por exitoso que sea, se hace inmediatamente visible en la mesa de arena.

Desde entonces, Máximo Kirchner se convirtió en un blanco móvil del Grupo Clarín y del Partido Judicial. Pero también es cierto que la visibilidad de aquel día, terminó de cimentar el liderazgo carismático sobre su propia tropa y comenzó a extenderse hacia un segundo círculo militante, más amplio y silvestre, del movimiento kirchnerista que se encontraba en una deriva compleja elaborando el duelo por la imposibilidad constitucional de Cristina de ejercer una nueva presidencia.

Entonces tuvo que elegir entre el ocultamiento y la referencialidad para resistir y seguir creciendo, en un contexto donde la presidenta era asediada por el bloque opositor a sus políticas y hasta por miembros del mismo espacio oficial alcanzados por la teoría del “fin de ciclo” agitada por los editorialistas de Clarín y La Nación. En los tiempos del famoso “olor a cala”, Máximo Kirchner asumió la responsabilidad de oxigenar el ambiente. Se hizo cargo de la excepcionalidad de su propia historia, porque no hay un hijo de dos presidentes que se haya dedicado a la política de verdad, e irrumpió en público para avisar que nadie velara al kirchnerismo porque tenía herederos vivos con vocación de poder.

Los costos están a la vista. La campaña de demonización de su nombre y del de La Cámpora, entró en fase demencial. La emergencia de un nuevo líder, expresión además de una juventud militante que estira en el tiempo vital el proyecto kirchnerista, sacó de las casillas al status quo envejecido. Los querían “sushis” y “antonitos”, vocacionalmente inclinados al maquillaje y el stand up televisivo, vanidosamente vulnerables, superficiales y operables. Les salieron rebeldes, místicos, alegres y contraculturales. Quieren ser como Néstor y Cristina, descolgar cuadros, hacer vivible este país. No tienen como modelo a Fernando de la Rúa.

Es demasiada novedad para un poder fosilizado, orgulloso de glorias que no tuvo, soberbio con nada, o casi nada: la juventud que ellos anhelan es la que aparecía sonriente en la tapa de la revista Viva de Clarín en 2000, que llevaba por título “La Joven Guardia”. Un año después, el país ardía y cuarenta argentinos regaban con su sangre las plazas de la república.

No se trata de la doble vara. El poder elogia lo que pretende y castiga aquello que desafía su plan. Trata con mano de seda a unos y a sablazos a los otros. La Cámpora nunca tuvo una tapa como la que Clarín le dedicó a los “sushis” delarruistas. Por el contrario, hay una saga implacable de títulos, copetes y notas de Clarín, La Nación y la revista Noticias que la asocian a lo maldito. En ese marco deben leerse las notas de Clarín sobre cuentas en el exterior y la última tapa que dedicó el newsmagazine de Jorge Fontevecchia a Máximo Kirchner. O el intento previo de vincular a Andrés Larroque con el encubrimiento de la voladura de la AMIA.

Es un intento de demonización para domesticar lo indomesticable. Un esfuerzo sideral por tapar lo que no les gusta que pase: la sobrevida de un proyecto que los puso bajo el reflector y la crítica democrática, que es a lo que temen de verdad.

Cuando Máximo Kirchner habló con Víctor Hugo Morales, lo menos importante fue que desmintiera a Clarín. Una investigación periodística, por definición, no se puede asentar en potenciales, porque estos debilitan aquello que se pretende hacer público. Lo afirma el propio Daniel Santoro en “Técnica de Investigación”, libro que editó en los ‘90. Si se investiga, se revela algo, no se conjetura sobre hechos. Si se publica, es porque ya no hay dudas de que estos fueron una manera comprobable y no de otra imaginaria. Es una cuestión de metodología profesional. Santoro escribió que sus jefes lo obligaron a hacer lo que hizo. Y que Máximo Kirchner ahora debería certificar que él miente. Lo correcto, sería lo inverso. Cuando este diario reveló que Héctor Magnetto, Bartolomé Mitre y Ernestina Noble, dos de ellos jefes de Santoro, se apropiaron de Papel Prensa en complicidad con la dictadura genocida, aportó documentación incontrastable.

Que un sector del Poder Judicial sea, por decirlo de manera liviana, perezoso cuando se trata de empresarios, no inhabilita la evidencia que hoy obra en poder del juzgado. Jueces y fiscales ya confirmaron la necesidad de investigar de manera urgente la existencia de delitos de lesa humanidad y se ratificó el pedido de las indagatorias de los dueños de Clarín y La Nación, que ya tiene casi media década. Eso, con potenciales, no se logra.

Pero decíamos que lo menos relevante fue la explicación del líder de La Cámpora sobre este asunto. Lo trascendente fue su nueva aparición pública, después del acto en Argentinos Juniors. Otra vez generó estupor en unos y admiración en otros. Su hablar pausado, su retórica sencilla y honda, su conceptualización del momento político, dejó embobado incluso al panel de “Intratables”, que no se caracteriza precisamente por ser complaciente con el oficialismo.

Silvia Fernández Barrio, que tiene una suerte de máster en antikirchnerismo militante, dijo que el hijo de la presidenta estaba llamado a ser el hombre que cierre “la grieta” y que podría sentarse a hablar con él sin problemas. No es que Fernández Barrio sea la analista excluyente para mensurar el ADN ideológico de Máximo Kirchner, pero el rol que juega en ese programa, como representante de un sentido común extendido que estaría molesto por los modales y gestualidades de Cristina Kirchner, admite que sea citada para corroborar un dato interesante: cuando habla, el jefe de La Cámpora concita atención y respeto porque es duro y sereno a la vez, aún entre aquellos que detestan al oficialismo por múltiples razones, algunas atendibles y otras insufribles.

Aunque resulte prematuro afirmarlo, habría –y en este caso, el potencial vale porque es una hipótesis a ser demostrada- una porción nada desdeñable de la sociedad que estaría dispuesta a prestar el oído para escuchar lo que tiene para decir un kircherista puro que habla más claro y mejor que sus muchos y voluntariosos exégetas.

Máximo Kirchner es visualizado como un kirchnerista auténtico que reúne las virtudes de sus padres, pero incontaminado de ciertos defectos que, forzadamente, les atribuyen a sus mayores los encarnizados y poderosos enemigos que colectaron en estos años.

Es a eso, en verdad, a la eventual reconexión del kircherismo con ese sector cuya subjetividad es machacada insistentemente por los medios hegemónicos, que la derecha teme. De cara a las elecciones que vienen, pero incluso más allá. Los asusta que haya alguien que pueda descolonizar a su clientela sin frases hirientes, ni estropicios ideológicos.

Máximo Kirchner demuestra que hay otra manera de hacer política. Una que no grita, que puede autonomizarse de la exigencia mediática, que no se casa con modelitos para dejarse ver en un yate, que llena estadios y habla con tono pastoral, que consigue seguidores que le creen, que dirige algo de verdad, que tiene sentimientos –cuando explicó la sensación que le produjo íntimamente que Mirtha Legrand dudara de que su padre estuviera en el ataúd, desnudó el grado de bestialización del debate público naturalizado por los voceros del establishment- y mucha vida por delante.

La desesperación es evidente en sus tapas. La de Noticias, del dueño de Perfil y accionista de Veja, que alimentó la operación de Clarín, sobre todo. Ponerle esposas a un dirigente político es una orden a los jueces de fuerte carácter simbólico, pero la preocupación que atribuyen a la Casa Rosada, en realidad, es la propia. Hay un Kirchner al que no pueden proscribir. Está ahí. Ya no “juega a la Play”. Ahora los desafía y aparecen audiencias masivas que quieren escuchar qué tiene para decirles.

Máximo Kirchner asumió su verdadera excepcionalidad, no encaja en ninguna matriz conocida y tiene naturales dotes de estratega. Sus próximos pasos, por ahora, son un enigma. Pero se equivocan los que temen a su candidatura. Llegan tarde. Porque Máximo Kirchner ya es candidato. Sólo es una cuestión de tiempo.

IMFONEWS

09/04/2015 Posted by | General, Política Argentina, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , | Deja un comentario

Una aparición que destrozó varios mitos – Hernàn Brienza


Una aparición que destrozó varios mitos
La gran respuesta que debe dar en el futuro Máximo Kirchner no es política, es metafísica.

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El paro-boicot del martes transcurría anodino. Perpetrada por el dúo dinámico Hugo Moyano y el antisemita Luis Barrionuevo, y secundada por los superhéroes menores del desatino como Pablo Micheli y los dirigentes del trotskismo, la medida de fuerza impedía ir a trabajar a millones de trabajadores que desgraciadamente no pagan el impuesto a las Ganancias porque sus sueldos no son tan altos en defensa de los intereses unos pocos (desgraciadamente, otra vez) trabajadores que sí perciben un salario que los obliga a pagar porcentualmente el impuesto a la ganancia. Para que quede claro, un empleado de un Kiosco del micro-centro que vive en Lanús, por ejemplo, no pudo ir a trabajar porque los transportistas y quienes cortaron el Puente Pueyrredón lo tomaron de rehén porque estaban muy preocupados, por ejemplo, por los ingresos de un pobre gerente bancario que, como cobra 80 mil pesos de sueldo, debe retribuir al Estado 15 mil pesos, 15 mil pesos que el Estado, a través de las políticas de subsidio del gobierno, destina a abaratar el precio del colectivo o del tren, por ejemplo. Un verdadero desatino, que se entiende en el caso de dirigentes gremiales como Moyano, cuyos empleados cobran más de 15 mil pesos gracias a las paritarias que instituyó el gobierno y también en el caso del empresario gastronómico, ya que su odio al Peronismo lo ciega. No se entiende mucho en los demás convocantes, excepto que uno comprenda profundamente ese dicho que reza “en política, los extremos se tocan, pero sólo uno de ellos es consciente de ello”.

“Creo que Máximo no debe ser ni Néstor ni Cristina. Máximo debe ser Máximo. Es decir, una expresión generacional diferente del Kirchnerismo. Toda repetición es conservadora”.
El paro-boicot del martes había logrado parte de su efecto: convertir a Buenos Aires en un sábado sin colectivos ni trenes ni subtes. Y cuando todos los canales de televisión y las radios hablaban de eso, Víctor Hugo Morales anunció que en unos minutos saldría al aire Máximo Kirchner, el hijo de la presidenta, en su programa de Radio Continental. A medida que pasaban los minutos, el reportaje al líder de la Cámpora se convirtió en una verdadera cadena nacional privada: decenas de radios y varios canales de tevé levantaron la señal y pusieron al aire en forma simultánea la palabra de Máximo Kirchner. En un rinconcito patético quedaba TN mostrando las cicatrices que la medida de fuerza había dejado en la ciudad.

¿Por qué la aparición de Máximo produjo tanto efecto político y mediático? Buena parte de la respuesta se la lleva los dos pilares centrales de la táctica kirchnerista: Oportunidad y Sorpresa. ¿Por qué fue oportuna su aparición? Sencillo: porque a media mañana del martes ya nadie hablaba del paro-boicot, ya nadie esperaba lo que dijera Moyano y se había generado cierta ansiedad en saber qué iba a decir la presidenta a las 18 horas. La voz de Máximo tapó los gritos de los convocantes a la medida de fuerza. Si lo hubieran planeado no habría salido mejor, y por eso estoy seguro, justamente, de que planearon hasta el mínimo detalle, valga la ironía.

En segundo término, la salida de Máximo generó sorpresa porque fue del orden de lo “No dado”. No tengo registro en mi memoria de que el líder de La Cámpora haya dado una entrevista radial tan extensa. No puede ser esperado algo que nunca ha sido. He allí su excepcionalidad. Y segundo, porque nadie se esperaba que hablara públicamente. Quizás por esa razón, un hecho mediático se convirtió en un acto político.

Escuchar hablar a Máximo Kirchner generó un sinfín de reacciones. Salvo el inefable Grupo Clarín y la desagradable tapa de la revista Noticias, no hubo consecuencias negativas de la emergencia de la voz de Máximo. Respecto de la tapa de Noticias, creo que una vez más han logrado superarse a sí mismos en el grado de perversión y mal gusto. Me pregunto qué habría pasado si, por ejemplo, el diario Miradas del Sur hubiera publicado en su tapa las fotos de los hijos de Jorge Fontevecchia con dos tiros en la frente y una leyenda que dijera: “La pesadilla de Jorge”. Habría sido un escándalo mediático, un atentado contra la libertad de prensa y, seguramente, muchos habrían leído allí un mensaje de tipo mafioso. Sin embargo, eso no ocurrió con la tapa de la revista Noticias: El fotoshop no da licencia para herir la humanidad del adversario, colegas. Ni los políticos opositores se animan a tanta maldad. El periodismo es más cruel y despiadado que la política.

La aparición de Máximo Kirchner ha despertado en el Kirchnerismo social un revuelo de ponchos felices. Los deseos imaginarios de un gran sector de la población partidaria del gobierno nacional ha escuchado en el hijo los fraseos del padre, la inteligencia de la madre, la frente de la hermana, las manos de la tía y la mirada del abuelo. Como si estuvieran delante de la “nurserí” se reparten parecidos imaginándole un futuro inmediato y a largo plazo. No faltó incluso aquel que lo vio presidente en diciembre de este año.

Pero más allá de las fantasías, lo cierto es que su aparición destrozó varios mitos y dejó algunas cosas claras: 1) Máximo tiene un muy buen discurso mediático (tiró al menos cinco títulos distintos), 2) tiene una gran capacidad de generar frases cortas y comprensibles para todos, es decir, consignas políticas, 3) posee capacidad discursiva y buena oratoria, 4) ocupó el espacio público con un discurso político con contenidos, no sólo en términos teóricos sino también ocupando territorios de voluntad política, 5) Si juega a la Play Station o no es un dato secundario. Evidentemente, se puede jugar a la Play y tener capacidad para la acción política.

Quizás la gran respuesta que debería dar Máximo sea metafísica. Es decir, ¿quién es Máximo Kirchner más allá de la mirada de quiénes lo miran? ¿qué quiere Máximo más allá de los deseos de quienes lo proclaman, lo reclaman, le exigen o lo presionan? Cuándo él responda esas preguntas habrá dado el gran salto de su vida y se encontrará finalmente con su destino. Hay quienes ven en Máximo a Néstor resucitado. Hay quienes consideran que en realidad ha recibida toda la herencia de su madre Cristina. Posiblemente, Máximo sea una síntesis de su padre y de su madre con todo lo bueno y lo malo que ello significa para cualquier hijo. Para que el Kirchnerismo tenga futuro, Máximo debe ser Máximo. La base social del Kirchnerismo descree de cualquier otro líder político que no se apellide Kirchner. Esto no es ni bueno ni malo en sí mismo.

Gran parte de la sociedad descree de la clase política en su conjunto. Hay un vasto sector que cree en un apellido como “control ideológico” en la acción política. No cree en otros apellidos, no cree en liderazgos institucionalizados o en partidos políticos. Cree sólo en liderazgos personales. Esto habla más de las debilidades del sistema político argentino (o latinoamericano) que de las cualidades de un apellido y sus miembros. No se trata de providencialismo sino de confianza política. El Kirchnerismo cree que “un Kirchner” no sería capaz de traicionar el legado de “los Kirchner”. No está vinculado al “nivel de atraso” de las sociedades latinoamericanos sumidas en el populismo barbárico sino que es consecuencia del nivel de desconfianza que generan las democracias modernas en el mundo. La confianza en los Kirchner no es un signo “del atraso de los pueblos” es una consecuencia del vaciamiento de las democracias modernas mediáticas, como bien explicó Pierre Rosanvallon en su libro La Contrademocracia.

Por último, creo que Máximo no debe ser ni Néstor ni Cristina. Máximo debe ser Máximo. Es decir, una expresión generacional diferente del Kirchnerismo. Toda repetición es conservadora. Y el Kirchnerismo será transformador o no será nada.

Infonews

05/04/2015 Posted by | General, Política Argentina, Politica Internacional, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , , , | Deja un comentario

La libertad de expresión tiene la cara de Víctor Hugo



Pensé mucho en Víctor Hugo. Cada minuto de ese patético muestrario de mal gusto y autoritarismo que fue la transmisión de los premios Martín Fierro, lo recordé y agradecí a la vida de estar de “este” lado. Agradecí haberme criado profesionalmente con él. Porque cuando uno está con alguien de esta magnitud, es primordial saberlo in situ, en la contemporaneidad.
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Por Diego Fucks
No serviría de nada pensar en la enorme dimensión de Víctor Hugo ahora, que pasé los 50 y que será difícil que volvamos a estar en aquellas situaciones. Mensuré a Víctor Hugo desde el mismísimo primer día que lo tuve enfrente. Es el único tipo en esta profesión que nunca (jamás) hizo algo en contra de lo que dijo. Siempre su palabra y su acción fueron en el mismo sentido. Siempre la libertad como estandarte y, sobre todo, como forma de vida. Generando escuela, inculcando principios, luchando contra gigantes de la comunicación que se quedaban con todo lo que era de la gente. Jamás especuló ni midió consecuencias o los daños que sus opiniones pudiera ocasionarle. Sus posiciones –siempre claras, transparentes– le trajeron incondicionales como yo y, también, empresarios inescrupulosos que no lograron amedrentarlo con la quita de tandas comerciales o no contratándolo para trabajos tan simples como una locución.

Estuvo enfrente del gobierno nacional cuando entendió que el gobierno nacional no estaba actuando con el Grupo Clarín como él creía que había que hacerlo. Fue muy crítico de Kirchner en este sentido. Cuando él sintió que el gobierno nacional tomó una dirección más importante, con la dirección que pretendía, no se volvió un opositor compulsivo. El asunto giró hacia su lado. Bancó posiciones en una radio con ideología hostil, entre profesionales que lo dejaron solo y lo señalaron con el dedo y con patrones que no lo ponen en la calle sólo para no pagarle una suma astronómica.

Uno prende la radio y sabe que Víctor Hugo no defrauda nunca. Cada palabra que diga repercutirá en el cuerpo, en el alma y en el corazón de todos los que nos fuimos habituando a esa voz que dice como ninguna. Cada una de esas palabras, de esas ideas, se nos meterán en la sangre cada día y nos llenarán de felicidad.

Que Héctor Magnetto intente enjuiciarlo es una medalla de honor para un tipo como Víctor Hugo. Lo subieron al ring mayor en la pelea principal por la libertad de expresión.

Víctor Hugo es la cara de la libertad de expresión en la Argentina y los grupos concentrados se dieron cuenta. Ahora, la lucha será cruel y mucha. Pero la ganará Víctor Hugo, como viene sucediendo hace más de 30 años.

INFONEWS

09/08/2013 Posted by | General, Justicia, Medios de Comunicaciòn, Política Argentina, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , | 3 comentarios

Papel Prensa, Víctor Hugo y el Nunca Más – Roberto Caballero


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La impunidad de los cómplices de la dictadura y sus ataques a la libertad de expresión que proclaman defender.

Por:

Roberto Caballero
Esta semana, en el programa Puerto Cultura, de Canal 9, que conduce el secretario de Cultura, Jorge Coscia, alguien de la tribuna me preguntó cuál era la tapa de Tiempo Argentino que más orgullo me había dado, desde su fundación, el 16 de mayo de 2010.

No lo dudé ni un instante. Dije que la que revelaba que el general Bartolomé Gallino –con poder de mando en los centros clandestinos de detención donde estaban secuestrados los miembros de la familia Graiver– se reunía con los directores de los diarios Clarín y La Nación –Héctor Magnetto y Bartolomé Mitre–, para preparar los interrogatorios sobre Papel Prensa que sufría indefensa Lidia Papaleo de Graiver. Fue tanta la impunidad de la que gozaban en esa época sombría, que tanto Magnetto como Mitre dejaron por escritos editoriales que blanqueaban sus vínculos con el interrogador Gallino: lo señalaban como el hombre de “la Junta Militar” que recibía los supuestos pagos para apropiarse definitivamente de la empresa productora de papel, cimiento de su exponencial desarrollo empresario posterior.

Es el leading case más contundente de la complicidad entre la picana y los resultados contables de dos empresas que renunciaron a la defensa de la libertad de expresión, cuando tanta falta hizo para evitar que una generación de argentinos fuera arrojada a las aguas barrosas del Río de la Plata. Callaron por plata, eludieron la responsabilidad de informar sobre un genocidio para que sus accionistas se convirtieran de millonarios en multimillonarios.

En 27 años, nadie, salvo Tiempo Argentino, se había atrevido a investigar los hechos, a reunir las pruebas que estaban descuartizadas en distintos expedientes judiciales, y menos que menos a armar una tapa así, con documentos exclusivos y notas al pie, una rareza para la prensa gráfica tradicional.

El silencio tiene una explicación. El primer consenso democrático contra el horror fue limitar las acusaciones por genocidio a los militares sanguinarios y no apuntar contra sus mandantes civiles. El segundo, ir apenas contra los jefes uniformados que habían dado las órdenes a sus subordinados. El tercero, en tiempos de Carlos Menem, llevar al paroxismo la Teoría de los Dos Demonios y clausurar la memoria para que aceptáramos la impunidad como un hecho natural e inamovible, de la que el Grupo Clarín SA sacó jugosos dividendos en todas estas décadas.

Tuvo que llegar el kirchnerismo para rescatar definitivamente una verdad que los organismos de Derechos Humanos, desde Madres hasta Abuelas, desde Hijos hasta Ex detenidos, denunciaban casi en soledad desde el primer día: el terrorismo de Estado, que se instauró con el golpe del ’76, vino a implantar un cambio de matriz económica y cultural que garantizara los negocios de los grupos concentrados por medio siglo. Fue de militares y civiles trajeados.

Creo que esa tapa de Tiempo Argentino que desnudó la vergonzosa alianza entre los represores y los empresarios de medios monopólicos, justifica la existencia y la supervivencia de este diario en el kiosco. Lo hace indispensable, necesario.
Clarín y La Nación se convirtieron en el brazo propagandístico de la dictadura, además silenciando una matanza horrorosa e injustificable, la peor y más trágica del Siglo XX en Argentina. Casi tres décadas después, hay libertad para escribirlo con detalle.

Para que la historia sea dicha, como debe ser en una sociedad madura y democrática, de manera completa y sin miedos. Libertad también para que la Secretaría de Derechos Humanos, en los tiempos del Eduardo Luis Duhalde, pidiera a la justicia federal el llamado a indagatoria de Magnetto, Ernestina Noble y Mitre por la supuesta comisión de delitos de lesa humanidad en el despojo accionario de Papel Prensa. La denuncia lleva más de tres años, sin consecuencias para los denunciados.

No fue gratuito, sin embargo. Por denunciar estas maniobras y dilaciones, el Grupo Clarín SA quiso meter preso a fines del año pasado al director fundador de este diario inventando una causa por “incitación a la violencia”. Una torpeza mayúscula, un despropósito de Héctor Magnetto, repudiada incluso por sus propios periodistas. Fue no entender que la democracia argentina no tolera ya las extorsiones, ni las presiones corporativas. No es con el Código Penal que se castiga la opinión de nadie, ni se atemoriza a los que hacemos uso de la libertad de expresión y ejercemos el periodismo sin mordaza. No lo hace el gobierno, tampoco puede hacerlo un grupo empresario. Los que no decimos las cosas que Magnetto quiere escuchar, también tenemos derecho a decirlas.

Ahora le toca recibir el ataque a Víctor Hugo Morales. Como sucede con las jaurías, la arremetida es contra el que aparece aventajando a la manada. Es verdad: Víctor Hugo no ha resignado un segundo en denunciar los negociados del Grupo Clarín SA, antes y después del kirchnerismo, antes y después de la Ley de Medios, antes y después del informe “Papel Prensa, la Verdad” de la Secretaría de Comercio. Ha sido consecuente, enfático y cristalino desde el micrófono. Levantando su voz, incluso, cuando un sector del oficialismo creyó que la pelea contra Magnetto era coyuntural, un simple posicionamiento político, una pelea para la tribuna, una contienda efímera, parte del toma y daca del TEG retórico al que nos tienen acostumbrados los medios hegemónicos.
Pero el uruguayo fue coherente, casi en soledad, y eso lo hace gigante. Solidario con los muchos que dijimos basta. Poniendo su prestigio, su trayectoria, su opinión respetable en juego por una comunicación democrática, sin temor a los magnettos de este país. En todo este tiempo, sus enemigos, los mismos que los nuestros, intentaron despedazarlo. Pretendieron arrastrar por el barro al “barrilete cósmico” que relató el gol a los ingleses de Maradona en el Mundial. De loco suelto que peleaba contra el monopolio, trataron de convertirlo en punta de lanza de una imaginaria conspiración estatal. Como si el antes no hubiera existido. Como si Víctor Hugo hubiera nacido con el kirchnerismo o fuera resultado de la crispación falaz entre “Argen” y “Tina”.

Resulta que Magnetto lo acaba de denunciar por “daños y perjuicios”. Lo citó mediante escribanos furtivos, en medio de la noche, a una mediación, paso previo a la causa judicial. El CEO de Clarín SA se va a llevar una sorpresa mayúscula ese día, el 8 de agosto. Víctor Hugo, seguro, no va a estar solo. Ahí estaremos nosotros. Lo que le pase a él, nos va a tener que pasar a todos, porque ya no le tenemos miedo a Clarín.

Es paradójico. Ni diez años de kirchnerismo pudieron con la justicia corporativa. Víctor Hugo está a un paso de ser enjuiciado por un magnate que hace cuatro años torpedea la Ley de Medios de la democracia, desconociendo sus artículos antimonopólicos. Él no cumple la ley y quiere llevar al banquillo al que se lo señala. El CEO de una compañía que se burla, en democracia, del Poder Ejecutivo, del Parlamento, de la AFSCA, de los dictámenes de un juez de primera instancia, de un fiscal de primera instancia, de un fiscal de Cámara, de la Procuración General, de la Secretaría de Comercio y de la Secretaría de Derechos Humanos, apuesta a que sus jueces amigos, a los que parece manipular, castiguen a un periodista que no se deja domesticar.

El que está acusado de cometer supuestos delitos de lesa humanidad quiere que caiga todo el peso de la ley sobre quien lo denuncia. Es el mundo al revés. El mismo donde parece vivir el juez federal Julián Ercolini, en quien recaló la causa Papel Prensa después de tres años y medio donde sus colegas de La Plata y Capital Federal se fueron pasando el expediente como si fuera una brasa caliente, para no enfrentarse con Héctor Magnetto, por temor a ver estropeada su carrera judicial con denuncias de corrupción desde las páginas de su diario.

Ercolini citó a Lidia Papaleo y, en vez de avanzar y verificar la documentación que acredita el despojo y apropiación bajo situación de tormento tras el Golpe cruento, dilata la causa tratando de averiguar cuánto se le pagaron por las acciones que debió ceder aterrorizada por los dueños de la vida y de la muerte en aquel momento. No se trata de un asunto comercial, en un contexto normal de negociaciones, es la consumación de una vejación imperdonable: Papel Prensa debía quedar en manos de Clarín y La Nación para que dijeran que Videla y Camps eran los salvadores de la Patria. Si citara a indagatoria a Magnetto, a Ernestina de Noble y a Mitre, tendría más claro el panorama. Las cosas ocurren en un contexto histórico. ¿Qué es lo que no sabe o ignora Ercolini sobre lo sucedido entre el 24 de marzo de 1976 y el 30 de octubre de 1983?

No es con el Código Civil y Comercial que se comprende lo ocurrido. Es con el Nunca Más. «

Los de unen se desunen

Después de mucho tiempo, el piso de TN nos enfrentó a una verdad: los de UNEN se desunen. Como si fuera una fotografía del futuro, el debate entre sus integrantes dejó en evidencia que se juntaron para competir con alguna chance en las PASO, pero son el agua y el aceite, el veneno y el antídoto, conviviendo en un armado, en una arquitectura coyuntural, como la vieja Alianza que estalló por los aires en el 2001, o incluso antes. La única certeza es que no se toleran, más allá de las fotos de campaña.

Si en la vida hay que elegir, Lilita eligió a Carrió. Las encuestas que le dan ventaja sobre sus aliados eventuales la convencieron de que son un lastre del cual hay que diferenciarse ya mismo. No se explica, si no, su dureza a la hora de tratarlos o de maltratarlos. ¿Cómo pueden construir algo en común si hoy, en la previa a las elecciones, se acusan mutuamente de corruptos, blandos, autoritarios, personalistas e ineficaces? ¿Alguien imagina qué puede ocurrir si finalmente logran acceder al Parlamento?

Sí, claro: se desunirán. Cada uno seguirá con su proyecto, tan lejos como lo lleve su ego.
Lo realmente curioso es que, tratándose como se tratan, hayan convenido un sistema por el cual, con los resultados en la mano, se dividirán las candidaturas para presentar una lista común. Es decir, saben que no se soportan, que no son lo mismo, pero urgidos por acceder a bancas y sueldos, son capaces de apretarse la nariz y marchar juntos a las elecciones de octubre para probar suerte.

El debate por TN arroja un saldo positivo. Se dejaron ver cómo serán: un espacio de gente que no tiene nada que ver, unidos por el afán de llegar al Congreso, sin acuerdos estratégicos ni ideológicos.
Pero, de todo lo que les pase, claro está, le echarán la culpa al kirchnerismo. Eso sí.

Cortita y al pie

Esta semana se darán a conocer las encuestas definitivas sobre la elección en el mayor distrito del país, la provincia de Buenos Aires. Según quién las pague, dirán que Sergio Massa aventaja a Martín Insaurralde o viceversa. Están los que hablan de un empate técnico, también.

Lo cierto es que en apenas siete días se develará el misterio. Por ahora, para no jugar ingenuamente detrás de las cifras provisionales, hay que decir que se trata de una elección primaria, que las definitivas son en octubre, que se eligen diputados y senadores y no presidentes, y que los dos candidatos con mayores posibilidades son dos intendentes, uno de Tigre, un partido con 380 mil habitantes, y otro de Lomas de Zamora, de casi un millón. El primero se fue del kirchnerismo hace poco, el segundo es kirchnerista ciento por ciento puro.

En el caso de Massa, la estrategia final es sumar referencias antikirchneristas para captarle votos a Francisco De Narváez; y en el caso de Insaurralde, mostrarse todo lo que pueda junto a Daniel Scioli y Cristina Kirchner para dejar en claro que es el único candidato oficialista. El tigrense aspira a obtener una ventaja que lo posicione como la apuesta anti-K en octubre, y el kirchnerismo a mejorar su peor elección, que fue la de 2009, lo cual no parece imposible.

Todo eso, recién, podrá verse cuando las urnas se abran, pero dentro de dos meses.
Infonews

04/08/2013 Posted by | General, Política Argentina, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized | , , , , , , | Deja un comentario

“El mensaje es que nadie puede tocar los intereses del Grupo Clarín” por Sebastián Feijoo


Entrevista a Víctor Hugo Morales. El periodista analiza las medidas cautelares que impiden la total aplicación de la ley de comunicación audiovisual. Su mirada sobre la actualidad política y los medios.

Apoco de cumplirse 30 años de su llegada a la Argentina, mucha agua ha pasado bajo el puente en la carrera de Víctor Hugo Morales. Aquel joven oriundo de Cardona (Uruguay), de voz engolada y palabras precisas, cruzó el Río de la Plata en 1981 para ser el nuevo relator de radio El Mundo. Su ritmo febril y metáforas de épica literaria rápidamente calaron hondo en los oyentes. Poco después, de la mano de aquel inoxidable “barrilete cósmico” con que describió el primer gol de Maradona ante Inglaterra, Víctor Hugo se metía definitivamente en el ADN argentino. Hoy también es un referente único del periodismo político. Desde su programa La Mañana (lunes a viernes, de 9 a 13) tomó posición sobre los temas más conflictivos que cruzan la sociedad argentina, sabiendo que su franqueza y convicciones contrariaban a muchos de sus seguidores, colegas e incluso la línea editorial de AM Continental, al punto de casi hacerle perder su trabajo. Ese compromiso también encontró su cauce en televisión, de la mano de Bajada de Línea (domingos a las 21.30, Canal 9).
En 1982 Víctor Hugo fue uno de los referentes del hoy legendario equipo de Sport 80 (Radio Mitre). Lo acompañaban Néstor Ibarra, Marcelo Araujo, Fernando Niembro, Adrián Paenza y Alejandro Apo, entre otros. El programa rompió con el paradigma del periodismo deportivo de la época. Ese posicionamiento y la personalidad única de Víctor Hugo como relator lograron postergar en las preferencias populares mayoritarias a José María Muñoz, la voz deportiva de la dictadura. El desembarco del relator uruguayo en Continental como jefe de Deportes profundizó esa línea y se transformó en una piedra angular de un verdadero periodismo independiente que no dudó en denunciar la vampirización del fútbol local por parte de Torneos y Competencias –primero- y el Grupo Clarín –después-. Su silencio quiso ser garantizado con jugosos contratos que nunca firmó.
En 1991 Víctor Hugo tuvo su primer programa de actualidad en Continental. “Al final de ese año, las autoridades de entonces de la radio me dijeron que les había gustado mucho el programa, pero que era muy piantavotos. Estábamos en plena era menemista y sólo se querían escuchar voces neoliberales. Yo fui uno de los prematuros luchadores contra esas políticas”, rememora. Víctor Hugo canalizó su mirada en el libro Un grito en el desierto (1998), un ensayo novelado que funcionaba como una alerta sobre los resultados de la aplicación del neoliberalismo: el quiebre en la cultura del trabajo, el abandono de la educación y el impacto de ese deterioro a futuro. Desde diciembre de 2006 comanda La Mañana de AM Continental. El programa se posicionó entre los más escuchados de su franja horaria e hizo mucho más notorias sus posturas ideológicas. Decididamente la política no era algo nuevo en la vida de Víctor Hugo. A los 10 años ya se apasionaba en discusiones sobre el tema con su abuelo y hasta le puso su voz a propagandas de los blancos intransigentes, en las elecciones de 1958.
El 2009 resultó un año de definiciones tajantes para la Argentina y Víctor Hugo. Con el lanzamiento de Fútbol para Todos y el debate que generó la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, el periodista uruguayo hizo todavía más visibles las posturas que marcaron desde siempre su vida profesional. Eso sí: los costos de esa audacia no se hicieron esperar y ciertos colegas y sectores de la sociedad le quitaron el estatus de prócer.

–Su continuidad en AM Continental estuvo casi descartada. ¿Cómo es hoy la situación?
–Un cúmulo de situaciones que tienen que ver con mi discurso, la convivencia y lo económico, me hicieron pensar que las autoridades de la radio no tenían muchas ganas de renovarme el contrato. Pero mediante una consultora realizaron una encuesta muy ambiciosa. Midieron las preferencias de la gente entre varios potenciales reemplazantes y mi persona. Con los resultados en la mano, tuvieron que reconocer que no era tan fácil prescindir de mí, que por lo menos en lo inmediato los resultados para la radio serían muy negativos. Así que reconsideraron su posición original y ahora estamos negociando otra vez. Decididamente, después de 22 años de trabajo ininterrumpido, yo prefiero quedarme en Continental. La encuesta me ayudó y el resultado ha sido el mayor halago que me llevé este año.
–Es notoria la diferencia de agendas entre La Mañana y el resto de los programas de la radio. ¿A partir de ahí surgieron los problemas?
–Es muy probable que en algún momento estuvieran un poco molestos por mi apoyo fortísimo a la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. A eso le podemos sumar alguna otra situación que se planteó… Ellos habían hecho la lectura de que muchos oyentes se habían enojado conmigo y dejado de escuchar el programa. Pero después los números les demostraron que no era así. Y la encuesta que antes comentaba les permitió pensar desde otro lado: “caramba, no es malo tener en la radio a una persona que tiene una opinión tan formada, a pesar de que no es la nuestra”.
–Recién mencionó a la Ley Audiovisual. ¿Le sorprenden las sucesivas trabas judiciales que está sufriendo después de su sanción por amplia mayoría en el Congreso?
–Desgraciadamente no. La pelea es contra un monstruo de mil cabezas. Se corta una y aparecen muchas otras que nacen de los propios medios, jueces y políticos de la oposición. Hoy existe casi un ejército de políticos que están al servicio de Clarín, seres que han perdido cualquier rasgo de dignidad. Cada juez corrupto o temeroso actúa en la misma forma. El Grupo Clarín hizo realidad a Hidra, el monstruo de mil cabezas de la mitología griega. Hay que tener paciencia, seguir peleando. Yo creo que la Ley ya posibilitó triunfos muy significativos, como una sociedad cada vez más consciente de cómo funcionan los medios. Hay cosas que ya están en funcionamiento. Lo que va a demorar más es la aplicación del artículo 161, que pone plazos para que las empresas que poseen más señales de las permitidas se desprendan de ellas. En este caso deberemos esperar cómo se expide la Corte Suprema.
–¿Tiene algún pálpito al respecto?
–Es muy paradójico que cuando la Corte falló en contra de las cautelares que frenaban toda la ley inmediatamente aparecieron las voces de siempre preguntándose si este máximo tribunal era verdaderamente independiente. Pero son los mismos que ahora se pavonean dando a entender que la Corte votará seis a uno en contra del artículo 161. A mí me dolería muchísimo que así sea. Al mismo tiempo, no me sorprendería de tres o cuatro miembros de la Corte porque pertenecen a un mundo en el cual están atrapados. Quizás extiendan el plazo para que los grandes grupos se desprendan de las licencias. Con eso seguramente el Grupo Clarín se sentirá victorioso, porque si ganan sus políticos amigos por ahí consiguen dejar el artículo sin efecto para siempre. Esto sería un trago muy amargo.
–¿Cómo caracterizaría los dichos de Hebe de Bonafini sobre la Corte Suprema?
–Muy a su pesar, Hebe abrió una puerta para minimizar la marcha a favor de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual y ofreció un flanco débil para los que trabajan a favor del Grupo Clarín. Pero Hebe es Hebe. Una mujer temperamental, de enorme valentía, que no esconde lo que piensa. Lo que da vergüenza es el comportamiento posterior de cierto periodismo, tratando de hacer foco solamente en una parte del discurso de Hebe y tapando todo lo positivo que pasó en esa marcha. Y por último, no olvidemos que Hebe es una víctima a quien le asesinaron y desaparecieron hijos. Por el otro lado, (Héctor) Magnetto y Ernestina Herrera de Noble son supuestos apropiadores de hijos, posiblemente de personas asesinadas.
–El reordenamiento de la grilla de canales de los operadores de cable también fue frenada por medidas cautelares.
–Es terrible. El mensaje es que nadie puede tocar los intereses del Grupo Clarín. Yo creo que si quisieran cambiar de mano la calle donde están las oficinas de Magnetto, también habría una cautelar. TN se apropió hace años del espacio entre los dos canales de aire de mayor rating y es inadmisible. Se trata de otro abuso de la posición dominante del Grupo. Los canales de aire deben estar juntos por un lado, los de noticias juntos por el otro y así sucesivamente.
–Sus críticas al Grupo Clarín vienen de larga data. ¿En qué momento y cómo formó esa opinión?
–Yo ya había sido muy crítico de la forma en que Torneos y Competencias dominaba el fútbol local. Cuando se da la asociación de Clarín y Torneos y Competencias, la hegemonía del Grupo se hace manifiesta enseguida. A partir de ahí construyen el imperio que absorbe cientos de canales de cable del interior de la mano de la llave que les daba el fútbol. Cuando percibí ese manejo mafioso, dije basta. Porque esos mismos códigos y/o formas los fueron imponiendo en otras actividades. Hace 12 años que no toco el diario Clarín. Al principio me expresaba sobre el Grupo con cierta timidez porque todos le temimos. Sin darme cuenta, me fui animando un poco más y cuando me quise acordar ya estaba en un nivel de pronunciamiento que sólo me invitaba a ir más adelante. La maravilla fue que en determinado momento el Gobierno se puso en línea con lo que yo venía diciendo todos estos años.
–¿Qué mensaje le envía a la sociedad la reunión de Magnetto con los líderes del Peronismo Federal?
–Uno nefasto. Esos políticos tienen la esperanza de que la amistad con el Grupo los ayude a llegar al poder. No se dan cuenta de que de ese sometimiento es prácticamente imposible volver. El Grupo Clarín sabe prodigar caricias en los comienzos de las gestiones para obtener cosas. Es un poco lo que sucedió con los Kirchner. Durante cuatro o cinco años el Gobierno vio con buenos ojos a Clarín porque lo trataba muy bien. La diferencia es que cuando se dio cuenta de que las exigencias de Magnetto superaban toda lógica, apareció una valentía y un coraje que no se había visto nunca en la política argentina. Este es el momento para que todos los políticos retomen su autonomía respecto a las corporaciones, pero gran parte de la oposición renunció expresamente a eso.
–¿Cuál sería la mejor solución para el caso Papel Prensa?
–Dejemos de lado por un momento, sólo por un momento, la sangre con la que está teñida la historia de Papel Prensa. Resulta absolutamente increíble que la venta de papel para los diarios esté en manos de Clarín y La Nación. Es algo que todos los que participamos en el periodismo supimos siempre, pero lo habíamos aceptado como normal. Por eso, más allá de las investigaciones que haga la Justicia, es el momento para que actúe el Congreso. Si alguien me dice: “estoy de acuerdo con que dos diarios no sean los dueños del papel, pero que tampoco lo sea el Estado”, apoyaré esa idea fervientemente.
–El proyecto para que las empresas con más de 300 empleados repartan entre sus trabajadores el 10% de las ganancias generó cruces muy duros de parte de la UIA. ¿Los ataques no fueron desproporcionados?
–Decididamente. Decir sobre el proyecto que nos asemeja a Cuba demuestra la torpeza y cierta imbecilidad de algunos empresarios. En muchas empresas de Estados Unidos se reconoce ese derecho con los llamados bonos de fin de año. ¿Alguien se anima a decir que Estados Unidos se parece a Cuba? Cuando a mí me va bien, me gusta que a las personas que están a mi alrededor también les vaya bien. Lo aplico en mi vida personal, por consiguiente me siento con la autoridad moral para apoyar el proyecto de Héctor Recalde. Todos queremos ser buenos ciudadanos, pero no alcanza con no matar y no robar. Este proyecto es una gran oportunidad para que los empresarios se sientan un poco mejor con su conciencia.
–Usted expresa muchas coincidencias con este Gobierno. ¿Qué asignaturas pendientes más importantes le señalaría?
–Si me preguntabas hace algunos días te decía que la Ley de Glaciares y un proyecto para despenalizar el aborto. La primera ya fue aprobada por el Congreso y en estos días la presidenta la reglamentará. Y el proyecto para la despenalización del aborto parece que llegará en breve al Congreso. Por eso puedo decir que mi margen de discrepancia con el Gobierno se va reduciendo. Creo que un tema no resuelto es el gran crecimiento de la fortuna familiar de los Kirchner, durante las presidencias de Néstor y Cristina. Aunque sea legal, me parece que no corresponde. Como presidentes debieran haber estado totalmente alejados de cualquier negocio personal. Mantengo la esperanza de que pongan ese dinero o una gran parte en una fundación. Para gobernantes de criterio progresista, ese crecimiento económico es dañino.

• “NUNCA HABÍA DISFRUTADO TANTO EN TELEVISIÓN COMO CON BAJADA DE LÍNEA
“Estoy muy feliz con Bajada de Línea (domingos 22 hs., Canal 9). Desde el punto de vista periodístico no puedo sentirme más conforme. Logramos una correspondencia excepcional entre la agenda que yo propongo y la realización del equipo de producción que me ha puesto la gente de Gastón Portal. La comunión entre el proyecto y la puesta en práctica del programa es muy alta, nunca había disfrutado algo similar en televisión. En relación al rating, superó mis expectativas en los primeros programas, y en el del 19 de septiembre vivimos algo rarísimo. El minuto a minuto de Ibope nos daba siempre más de cuatro puntos, pero al otro día nos dijeron que tuvimos 2,6 de promedio. Las mediciones de Aresco sí coincidían con el minuto a minuto de Ibope. El canal pidió las explicaciones del caso, pero no obtuvo ninguna respuesta coherente. Más allá de esto, me siento muy a gusto con el programa, muy tranquilo. Me está dando felicidad y yo pensaba que no me iba a generar más que problemas”, explica Víctor Hugo.
–Su producción logró llevar al piso a Mauricio Macri en el momento más álgido de la crisis educativa. ¿Rinden finalmente esos reportajes?
–Macri no es un entrevistado que me resulte particularmente atractivo. Y tampoco soy muy partidario del reportaje televisivo porque hay poco tiempo y -para obtener buenos resultados- es obligatorio hacer algo con lo que no me siento cómodo: salir permanentemente al cruce del invitado. Pero habíamos tenido muy buenos resultados con Lidia Papaleo y Macri ese día, en ese contexto, era muy oportuno. Finalmente fue una experiencia desencantadora. Macri demostró ser uno de esos entrevistados entrenados. Eluden las preguntas y desarrollan un discurso que sólo tiene que ver con sus intereses. En una entrevista de una hora se pueden obtener buenos resultados. Pero en un marco de a lo sumo 15’ uno se queda con las ganas.
–Luis Majul dijo que cambió el horario Bajada de Línea para no competir con La Cornisa.
–Nada de lo que diga o haga esa cosa babosa conocida por ese nombre puede motivarme absolutamente nada. El cambio de horario fue una decisión coyuntural del canal. Pero, sinceramente, no creo que nadie que siga a Majul se pueda sentir seducido por mis valores y viceversa.

• “LOS MEDIOS CREAN OTRA JUVENTUD”
La crisis en la educación que vive la Ciudad de Buenos Aires provocó en los medios y buena parte de la sociedad porteña discusiones acaloradas y opiniones antagónicas. Más allá del grave problema de gestión que exhibe el jefe de Gobierno Mauricio Macri –que en el área de la educación pública se hace particularmente grosero-, la decisión que demostraron los jóvenes en sus reclamos para estudiar en espacios dignos puso en primer plano un compromiso que, hasta hace poco, muchos ni siquiera imaginaban. Víctor Hugo entiende este fenómeno como una oportunidad para la reflexión. “La actitud de los jóvenes me entusiasma mucho. Se los ve comprometidos, con ganas de participar. Su respuesta a las deplorables condiciones de las escuelas porteñas demuestra que no están dispuestos a convalidar situaciones de agravio con el silencio o la inacción. Este grado de compromiso hacía mucho que no era tan notorio. Estoy convencido de que tenemos una juventud mucho más linda de la que a veces los medios nos muestran. Hace algunas semanas, con los festejos del día de la primavera, los canales de televisión no se cansaban de repetir una pelea de jóvenes alcoholizados. Parecía que todos hicieron lo mismo. Pero ese día había 70 mil chicos en la calle y la inmensa mayoría se portó perfectamente. Vivimos un periodismo que crea sensaciones y distorsiona la realidad.
–¿En qué otros aspectos ve que la mirada de los medios modifica la percepción de la realidad?
–En muchos. Creo que estamos viviendo la peor etapa del periodismo y hemos tocado fondo en el comportamiento de muchísimos medios. Como anécdota siempre cuento algo que viví en la ciudad de Laprida. Al dar vueltas por el centro vi cientos de bicicletas. Es uno de sus medios de transporte más queridos y un motivo de orgullo. Todas estaban sin candado. Pero cuando les preguntan cuál es su mayor problema como ciudadanos dicen la inseguridad. Eso es un reflejo inequívoco del discurso de los medios de Buenos Aires.

Miradas al Sur

09/10/2010 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones | , , | Deja un comentario

Gracias Diego, Gracias Muchachos.


04/07/2010 Posted by | General, Uncategorized, Videos | , , , , , | 1 comentario

678 – Clarín escracha a los que piensan diferente 21-06-10


03/07/2010 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Sociedad y Cultura, Uncategorized, Videos | , , , , , , | Deja un comentario

Argentina – Kirchner y el inconsciente de Majul – Eduardo Anguita


14-05-2010 /


Eduardo Anguita

Luis Majul se propuso un récord Guinness: superar la frase menos ingeniosa del periodismo y la política de los últimos años. Cuando llegaba la democracia, Herminio Iglesias le permitió a la clase media confirmar lo torpes e incultos que eran los sindicalistas peronistas. Eran tiempos de alfonsinismo y el frustrado candidato a gobernar la provincia de Buenos Aires Herminio Iglesias dijo en un programa de televisión “Vamos a trabajar las 24 horas del día y, si es necesario, a la noche también”. Muchos argentinos, tan psicoanalizados, descubrían que a Herminio lo había traicionado el inconsciente y no iba a trabajar, que lo suyo era quemar ataúdes en los actos de campaña.

Majul, que no se priva de llamar a Víctor Hugo Morales “el locutor oficialista”, publicó un artículo el último miércoles en La Nación titulado “El plan de Kirchner para volver en 2011” y empieza así: “Néstor Kirchner hace política las 24 horas del día, hasta cuando duerme”. Cualquier inspiración en el blooper –verbal– de Herminio es interpretación de quien lea estas líneas. A renglón seguido, el periodista “de investigación” no explica si Kirchner es sonámbulo o está conectado a algún dispositivo que le permita transmitir instrucciones. Nada de eso. Viene otra sentencia, digna de un manual de psiquiatría: “Y la diferencia entre él y la mayoría de sus adversarios, es que la hace sin culpa y sin demasiados escrúpulos”. Tampoco hay ninguna explicación del diagnóstico de Majul –o mister Freud– que parecería corresponder a un caso clínico agudo de psicopatía o a un personaje despiadado de un filme de Alfred Hitchcock.

Aunque cada cual es libre de publicar lo quiera, no deja de llamar la atención que el diario de los Mitre anuncie que los miércoles se puede leer la columna de Majul y los jueves la de Mariano Grondona. Son dos plumas tan distintas como distintas son las procedencias de los comunicadores del establishment que decidieron ocupar el lugar de “oposición” ya que los políticos anti K no ponen lo que hay que poner para terminar con la dictadura chavista.

El problema de ese artículo es que “Kirchner ya se mueve, con intensidad brutal, para suceder a Cristina Fernández” y “trabaja con herramientas y maquinaria pesada”. ¡¿Cuál Majul?! Kirchner –no aclara si dormido o despierto– se ocupa de supervisar “desde la calidad de los codificadores para que por lo menos un millón de argentinos puedan acceder a la televisión digital hasta la posibilidad de dar un aumento generalizado a jubilados y pensionados y también de efectivizar a la mayoría de los trabajadores de la administración pública”.

Es decir, que el Estado diseñe la nueva era digital de la televisión con un sentido claro de inclusión social en vez de que cada hogar tenga que pagar más de $100 para ver por cable (Majul, el 66% de los argentinos tiene que pagar el cable y las dos terceras partes de ellos están abonados al monopolio Clarín) es propio de un tipo sin culpas ni escrúpulos. Pero, ¿y mejorar los ingresos de los jubilados está mal? Quizá no leyó lo que pasa en España a partir de las recomendaciones del FMI a ese país de recortes a los asalariados y pensionados. En estos años, en la Argentina se recuperaron los ingresos a los jubilados y gracias a la estatización de las AFJP hoy hay fondos también para la asignación por hijo (llega ya a 3.500.000 beneficiarios y se está ampliando) y para que los chicos del secundario puedan tener una computadora entregada por el Estado.

En cuanto a la efectivización de los empleados públicos, quizá Majul no sepa que fueron los planes contingentes del FMI los que impidieron el aumento de las plantas permanentes en la administración pública y por eso se inventaron categorías como planta transitoria o contratados. Es cierto, la Presidenta acaba de anunciar el pase a planta permanente de los empleados públicos. Y lo hizo en medio del derrumbe de Grecia y del reciente llamado de Barack Obama a José Luis Rodríguez Zapatero para que no desoiga los consejos del FMI.

Sobre el final, Majul cumple con el libreto hecho a medida por los directivos del monopolio conducidos por Héctor Magnetto: “Su fuerza de choque mediática [la de Kirchner] lastima a Clarín y busca desacreditar a los periodistas que no forman parte de su ejército de incondicionales y fanáticos. Pero no logra impedir que la información, los datos duros y las investigaciones se propaguen y lleguen a la mayoría de los argentinos”.

A continuación dice: “El ejercicio de descalificación anónima que practican contra los colegas y contra los libros que contienen denuncias se les está volviendo en contra”. Y acá es donde este cronista decidió contestarle claramente a Majul, que es periodista, sin duda, pero que es un empresario que factura publicidad a niveles muy altos. No sé si lo hace con escrúpulos o sin culpas, pero a billetera batiente. Y esos “periodistas” de los que habla son comunicadores del establishment que se congratulan con la política de persecución y prohibición de representaciones gremiales de los trabajadores de prensa tal como lo viven en Clarín y La Nación. Esos “periodistas” tienen programas de radio y de televisión o consultoras que reciben los avisos de publicidad. Una caricatura del periodismo.

Majul advierte que “todavía el largo brazo del poder no alcanzó a las editoriales y no pudo doblegar la conciencia individual de muchos que ponen la firma debajo de lo que escriben”. Este muchacho se siente un héroe en medio de la batalla y, según parece, no tiene la menor idea del país en el que vive. Alguna vez, quizá, deberían sugerirle algunas lecturas sobre el rol de los medios en la dictadura. Le bastaría con ir a la hemeroteca de La Nación y hojearla un poco. Dice Majul: “Y Kirchner espera el fallo de la Corte sobre la ley de medios como si se tratara del resultado de las próximas elecciones presidenciales”. Efectivamente, Magnetto les transmite a los comunicadores que lo acompañan que si ganan un poco de tiempo, los efectos de desmonopolización de la democrática ley 26.552 se podrían evitar. Así se los dice el CEO de Clarín: bastaría con que la Corte se demore, que recién falle en septiembre y así, reglamentación mediante, los plazos de un año para democratizar el espectro se cruzarían con la campaña presidencial.

Majul, vivimos en un país donde no “hubo un muerto” como auguró Joaquín Morales Solá, ni “se vive una dictadura” como se alarma Magdalena Ruiz Guiñazú. Ellos mismos podrían contarte lo que era la dictadura. Yo también, claro, con otro punto de vista. Por suerte estamos en un país donde rigen todas las garantías constitucionales, hasta para quienes están presos por delitos de lesa humanidad, hasta para quienes se apropian de hijos de desaparecidos, hasta para quienes se quedaron con la única empresa de papel de diarios. Pero, ¡ay, Majul!, las cosas están cambiando.

Miradas al Sur

15/05/2010 Posted by | General, Medios de Comunicaciòn, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , , , , , | 1 comentario

Víctor Hugo afirmó que Clarín y Multicanal compraron “decenas de millones de dólares”


inversiones vs especulaciones

03-02-2010 /  El periodista y conductor afirmó hoy que varias empresas periodísticas “han comprado decenas de millones de dólares en porfolios en el exterior” y eso significa “dinero que se va del país”, en el marco del conflicto generado por la adquisición de divisas por parte del ex presidente Néstor Kirchner.


Víctor Hugo Morales.

El periodista y conductor Víctor Hugo Morales afirmó hoy que varias empresas periodísticas, entre ellas Clarín, Multicanal y Torneos y Competencia, “han comprado decenas de millones de dólares en porfolios en el exterior” y eso significa “dinero que se va del país”.

“Ha trascendido, se sabe, cuánto han comprado en el exterior empresas periodísticas, en las mismas que pueden poner, o alguna de ellas, no todas por supuesto, que pueden poner en tapa la compra de dólares de (Néstor) Kirchner, y que han comprado decenas de millones de dólares el año pasado”, comentó el conductor en su programa “La mañana”, que se emite por Continental.

“Esta es información a la que se puede recurrir y que en algún momento podemos dar con algún detalle más”, dijo Morales y añadió: “Decenas de millones de dólares. Clarín, Multicanal, Torneos y Competencias. Estoy hablando de decenas de millones de dólares comprados en porfolios en el exterior, dinero que se va del país”, destacó Télam.

El periodista formuló estos conceptos en el marco de su habitual respuesta a los mensajes que le dejan sus oyentes, en este caso referidas al mail que recibió ayer por parte del ex presidente Kirchner donde el actual diputado dio detalles sobra una compra de dólares que realizó en 2008.

El Argentino

04/02/2010 Posted by | General, Politica Latinoamerica, Reflexiones, Uncategorized | , , , , , | Deja un comentario