Argentina – Carta Abierta número siete La nueva declaración de la agrupación de intelectuales
CARTA ABIERTA / 7
El tiempo que viene
Los intelectuales de todo el país que publicaron la primera carta abierta durante el conflicto por la resolución 125 dan a conocer hoy la séptima carta –que Página/12 adelanta aquí–, en la que hacen una lectura de la nueva realidad que se crea a partir del 28 de junio y los próximos dos años de gobierno.
El tiempo no es una abstracción sin contornos. Imperioso, es una cuchilla que nos clava fatalmente al presente. No es posible omitir la realidad coyuntural. Juraron los nuevos diputados, estremecen los robos que desembocan en asesinatos, la prensa arrecia en sus campañas, los movimientos entre las fuerzas enfrentadas no cesan. Ante los micrófonos y en la calle se alzan voces de degüello. El Gobierno rechaza las presiones y la injerencia en la vida política nacional de un alto funcionario del Departamento de Estado norteamericano. Un nostálgico del orden dictatorial es nombrado ministro de Educación de la ciudad de Buenos Aires. Los sectores conservadores, que venían largamente agitados de antemano, han conseguido sonar verosímiles al acusar al gobierno nacional de provocar la agitación. Franjas considerables del viejo pensamiento progresista aceptan el dictamen y entregan a las derechas un inusual protagonismo. ¿Pero no hemos hablado ya de todo esto? Sí, porque en los tramos más inmediatos y condensados de la historia se presentan las tensiones del gran tiempo que se habita, las premuras, las urgencias que no dejan de conmovernos.
Pero sólo es posible iluminarla si nos sustraemos de lo más evidente de esa temporalidad. (…) Hacer propio el tiempo es tan necesario como hacer aquello que ya hicimos, y en esta Carta insistimos: hacer ejercicio vivo de la palabra, juego activo con la lengua, afectuoso encuentro con sus potencias. (…) Se trata de hablar distinto del hablar de los medios de comunicación masivos. Distingamos nuestras urgencias de las suyas; pensemos nuestros proyectos sin sus ataduras. La coyuntura nos merece como mujeres y hombres no sometidos a sus coacciones evidentes. La crítica a los medios de comunicación es la necesaria crítica a la razón de la época, y sus enseñanzas son materias reconstructivas de la comunicación tecnológica y humana. Sin ahondar en su poderosa significación, en su capacidad para crear sentido común y articular los lenguajes de las derechas contemporáneas, resultará muy difícil dar la batalla cultural indispensable, esa que nos permita disputar los relatos de la patria.
Se dirá que pedimos grandes encuadres históricos cuando es preciso vivir en el fervor de una coyuntura. Alertar precisamente sobre la necesidad de una mirada que abarque un ciclo mayor de tiempo es el motivo de esta Carta. Estamos ante dos años que condensan tramos de tiempo muy vastos, en los que se jugarán para el pueblo argentino los horizontes mayores de justicia, democracia y economía pública distributiva (…) Hablemos pues del tiempo por venir. Contemplar más secuencias exige interpretar el momento que vivimos con más riqueza conceptual. Una épica social debe salir de este juego entre la estructura del presente y sus puntos de condensación más dramáticos; una épica social que trabaje para un vuelco consistente de la situación, porque peligra una experiencia sustantiva en la vida política de los argentinos. (…) ¿Cuáles serían esos trazos épicos en una sociedad desmenuzada por lógicas de acumulación y consumo que sustraen las vidas de lo público? Los sectores medios urbanos que en otros momentos cultivaron la modernización cultural y política, hoy se dejan entusiasmar por el barniz eficientista de las derechas, cuando esa tintura enmascara el huevo de la serpiente: el anudamiento de la retórica securitista, la sensibilidad del caceroleo y la defensa del terrorismo de Estado. Es necesario desarmar estos complejos acertijos, porque los dos años próximos serán una eternidad metida en el pliegue diario de la historia.
Con esa perspectiva, no decimos nada nuevo si advertimos que, sin tener asumida la dimensión latinoamericana, las acciones políticas nacionales se ven menguadas en su potencia y su horizonte. Las situaciones y las experiencias en las naciones de nuestra región son disímiles y requieren ser tomadas en relación con el mundo histórico del que surgen, sin anteponer estereotipos de cofradía frente a las realidades singulares. Los recientes pronunciamientos electorales en Uruguay y Bolivia reafirman la persistencia del proceso histórico abierto con el inicio del nuevo siglo para los pueblos del continente, al tiempo que se inscriben en lo profundo de sus tradiciones populares y libertarias. (…) En cada uno de nuestros países se juega hoy el destino de la región toda (Chile es un ejemplo elocuente), y el conjunto entero es puesto en riesgo cuando uno de sus eslabones se rompe. La cruda realidad del procedimiento golpista en Honduras obliga a nuevas modulaciones tan firmes como preocupadas que sepan, por un lado, desnudar las complicidades de los poderosos de siempre y, por el otro, desarmar las retóricas que esgrimiendo supuestas virtudes republicanas vienen a horadar a los gobiernos democráticos, acusándolos (si han elegido proyectos de transformación) de ser responsables de un vaciamiento de esas mismas instituciones, como lo preanuncian los sordos y alarmantes ruidos destituyentes que suenan en Paraguay. Nuestro tiempo y nuestro porvenir merecen la profundización de la integración latinoamericana y la alertada denuncia de las políticas imperialistas.
En la sal inmediata de los acontecimientos argentinos percibimos recrudecer las acciones de un vasto bloque político que actúa para debilitar el mandato presidencial y dar por agotado un ciclo para que llegue mortecino al 2011. No nos resignamos a que un conjunto de críticas al Gobierno –a las que en ciertos casos no restamos validez– sean el pretexto para entronizar mediocres derechismos, con sus exaltadas patronales, sus monaguillos pretendidamente republicanos y sus tribunos jacobinos que hablan por izquierda para zambullirse sin disgusto en la correntada neoconservadora.
Pero no apresuremos los trazos. Muchos son los conflictos que agitan las calles de la política argentina, y verlos bajo un único régimen de significación se parece a no verlos. (…) Esto es, no debemos poner en las mismas columnas las disputas por recursos encaradas por los movimientos sociales, las acciones parlamentarias de los dirigentes opositores, las movilizaciones urbanas bajo las banderas de la seguridad. No debemos hacerlo nosotros cuando son muchos los que procuran incluirlos en una misma narración que, enlazando esas vetas heterogéneas, las haga confluir como única fuerza de demolición. No es así. Constituir otra explicitación que haga momentáneo el acuerdo parlamentario de heterogéneos grupos es necesario, así como actuar sensiblemente en dirección a las izquierdas y los progresismos sociales y políticos es ineludible (…) Del mismo modo, esas fuerzas están exigidas de una responsabilidad mayúscula: la de evitar su confluencia –sean cuales fueran las razones o las coartadas– con las acciones de la oposición que buscan hacer girar en un sentido regresivo el tiempo de la historia.
Las necesarias argumentaciones no se constituyen en el interior de un palacio, ni siquiera en la amistad que nos reúne en un colectivo político. (…) Una narrativa entonces debe ser consecuencia de una novedosa estrategia de composición y de una voluntad crítica capaz de desmenuzar la actualidad y, dentro de la actualidad, los problemas que ponen en juego las nuevas derechas, pero también los que arrastran los movimientos populares y las fuerzas gubernamentales.
Esta narración debe poder decir los nombres adecuados para hechos efectivamente acaecidos. No tiene derecho a obviar las palabras necesarias y tiene la obligación de proveer las que faltan para que no sean sugeridas por el equívoco, la mala fe o la ignorancia. Algunas medidas gubernamentales muchas veces se presentan despojadas del marco interpretativo que dé cuenta de su real importancia. Porque esa interpretación reclama una discusión sobre qué significan la idea de desarrollo, las formas contemporáneas del trabajo y la situación del Estado. ¿Qué son hoy las instituciones estatales? ¿Cuál es su capacidad de incidencia y realización de políticas para todo el territorio nacional? ¿Cuánto arrastran de modos burocráticos, cuando no de confrontaciones mezquinas por recursos escasos en las que la alusión a lo público es más una mascarada que una efectiva apuesta a su reconstitución? ¿Se han desprendido esas instituciones de lo que una profunda reconversión neoliberal instauró en ellas o adormecen sus contornos más nítidos bajo otra lengua ideológica? Cada una de las instituciones estatales puede verse como un terreno minado de conflictos entre lógicas distintas, y una de las deudas del momento es poder diferenciarlas para apostar a la expansión de sus núcleos más renovados. (…)
Del mismo modo, la movilización social no puede considerarse sin situarla, en cada momento, bajo las preguntas de su condición y legitimidad. No para menoscabarla en nombre de una empresa ordenancista, sino para considerarla en sus ambigüedades y contradicciones. (…) La experiencia gubernamental en curso supo poner como enunciado central la renuencia a la represión. Lo sostuvo, sustrayéndose con valentía a la airada vociferación del orden. Esto no impide reconocer que los conflictos laborales, las representaciones sindicales, los movimientos sociales, configuran un mapa de reclamos por la justicia tanto como –paradójicamente– una superficie de disputa que a menudo se ve atravesada por el desdén hacia lo público en función de intereses privados o sectoriales. Nuestro país tiene profundas reservas democráticas, las tiene en su idea del conflicto, en los usos de las calles, en su sistema educativo. Y ninguna de esas prácticas está eximida del riesgo de caer en alguna forma de cooperación involuntaria con la destrucción de la vida colectiva.
Un Bicentenario con compromiso social
Sigamos revisando lo que acucia. Cuestiones como la de la seguridad exigen un trato capaz de abrevar en las fuentes profundas de la democracia argentina, no para negarlas en tanto problema sino, por el contrario, para sustraerlas de la gritonería linchadora. La vida en las grandes metrópolis mundiales registra la dificultad de resolver los abismos en los que caen porciones enormes de poblaciones desplazadas. Actos de violencia irracional son llevados a cabo al servicio de una economía ilegal que a veces involucra tramos oscuros del mismo Estado. Existen distintos estratos de culpabilidad para tratar esto, lo que no excluye la interpretación exacta del momento culpable en que alguien dispara un arma homicida. Es para bien del conjunto que hay necesidad de mantener una sociedad abierta, sin concesiones a las formas medievales de vindicta. Leer con perspectiva crítica una escena urbana atravesada por complejas formas de anomia y de violencia no puede hacernos soslayar la significación que estos dramas de lo cotidiano tienen en el interior de las conciencias públicas y privadas. (…) Son las derechas a cielo abierto las que se solazan cada vez que una voz humilde grita su desgarramiento. Argumentos que ni siquiera deben tener forma argumental: les basta con golpes comando de sensiblería y gimoteo, no el auténtico dolor de las víctimas sino el inducido por el gabinete de asesores en el marketing lagrimeante. El progresismo no ha sabido tratar estas cuestiones. Ni el problema del Estado ni las características de las luchas, menos aún la violencia de las sociedades contemporáneas. Esa incapacidad abona la causa de aquellos que creen resolver los dramas reales con el grito de orden. No olvidar de qué modo la travesía del miedo suele concluir en el sumidero del autoritarismo (…)
Es necesario responder con imaginación específica y trazar razonamientos de largo plazo en estos asuntos y en todos los que inquietan y demandan soluciones concretas, sean muy visibles o no. También configurar un mapa de encuentros y alianzas que procuren la preservación de las mejores políticas desplegadas en estos años. Se requieren, por ejemplo, observaciones más agudas sobre el movimiento social y las orientaciones democráticas que se mueven en el ámbito de las representaciones laborales, y en esa dirección, son bienvenidas las medidas cautelosas pero progresistas en relación con los trabajadores del subterráneo. (…) Creemos en una Argentina con esferas y agremiaciones sindicales en las que, a la vez que resuene la voz del tradicional movimiento obrero, también los nuevos movimientos puedan esbozar sus primicias, actuando con la lucidez que requiere un país sometido al ataque de fuerzas reaccionarias bien conocidas.
(…) Romper el hechizo neoliberal de los noventa implica regresar creativamente sobre una idea de política que sea portadora de una amalgama de sueños utópicos y de proyectos históricamente realizables. Es necesario recorrer el Bicentenario y el año 2011 munidos de una nueva imaginación pública, democrática y movilizadora. Lo solemos denominar un proyecto y más modestamente un plan, un tejido de previsiones. ¿Se le puede imponer a la historia una retícula cargada a priori? Sabemos que no. Pero una previsión general sobre el devenir puede y debe ser explicitada. Convoquemos nuevos pensamientos para hacer leyes sociales, reformemos la educación para elevar su nivel teórico y social, y para que el justo afán de sus luchas gremiales no descuide una convivencia productiva con la preservación de la escuela pública como sujeto social atesorado en la memoria democrática argentina.
La realidad de la escuela pública habla, con la gravedad de un alerta, sobre el destino completo del país. Su fundación estuvo entre los logros más relevantes de una política laica y republicana que funciona como la imagen invertida de lo que llaman republicanismo las derechas contemporáneas. (…) En la década del ’90, bajo la idea de reforma se hizo trizas el sistema educativo. No sólo por una cuestión de escuálidos presupuestos, también porque se dejó cada región y cada escuela a su suerte, y el Estado nacional se privó de la facultad de intervenir en programas, en regulaciones y en la formación docente. Porque no fue sólo un problema económico, es que los dramas de la educación pública actual no se resuelven con la bienvenida expansión presupuestaria. Son problemas no tan sólo de calidad, sino de sentido, de formación y de derechos. Porque una escuela pública disminuida es un mecanismo de profundización de las diferencias sociales, como lo prueba el incesante crecimiento de la enseñanza privada. Lejos de la escuela igualadora, estamos ante el abismo de instituciones que en muchos casos acentúan la polarización social.
No decimos con esto que haya vacancias de medidas sociales destinadas a disminuir esa polaridad. Las hay y de profundo alcance. Las hay que portan una innovación profunda como son la universalización de la asignación por hijo y el programa de ingreso social con trabajo. (…)
La política es una apuesta sobre el tiempo que vivimos y el tiempo que adviene. (…) Es así que son necesarias imaginativas movilizaciones en la ciudad y en la mente colectiva dispuesta a la aventura del pensar crítico. Un hito legal se ha instituido: la ley de servicios audiovisuales. Ahora, precisamos canales mediáticos de expresión renovada, poéticas comunicacionales y a la vez un nuevo rigor en la información que recree la objetividad pública de las noticias. Un país no puede vivir facciosamente todos los años de su historia, pues para atrás no sabrá interpretar su linaje, y hacia delante se deshace.
La Pirámide
Modesto monumento republicano, la Pirámide de Mayo testimonia un recorrido, la necesidad de evaluarlo y el deseo de no postergar el anuncio concertado de nuevos proyectos. Los gobernantes deben hacerlo. La sociedad argentina también debe hacerlo sin ira y con pasión transformadora. El Bicentenario y el 2011 no deben transcurrir huecos de imaginación. Es preciso detener a las fuerzas conservadoras que se mancomunan para el batacazo. Podremos hacerlo con despliegues públicos de la economía justa y soberana, propuestas educativas que favorezcan la lucha por el conocimiento clásico, moderno, técnico y humanístico, con nuevos horizontes del pensamiento social, científico y tecnológico. Todos podemos presentar nuestros enunciados. Invitamos a hacerlo y este es el momento. Lo decimos frente a la Pirámide, con ánimo fundador que se sabe deudor de lo mejor de su pasado, obelisco sugerente de la presencia conductora del pueblo histórico y del pueblo que busca respuestas inmediatas. Somos parte de ambos pueblos. (…)
La Pirámide deberá decirles no a las abstracciones publicitarias euforizantes que se presentan como plan de gobierno, lo mismo da un Lacalle, un Cobos, un Piñera o un De Narváez, o desarrollismos que se llaman productivos para no pronunciar –como Duhalde– el verdadero nombre de un giro a la derecha. Cualquier proyecto de transformación igualitario y democrático debe buscar sus enlaces con la anómala experiencia política abierta en el 2003. No son tolerables los retrocesos ni las menguas, como pretenden los adalides de la restauración. Pero la persistencia de los hechos más valorables no es concebible si muchos de los que dependen de su destino no son conmovidos por la revelación de ese enlace. No para sumarse o aprobar a ciegas, sino para ser protagonistas directos en un pie de igualdad de una tarea común en una etapa nueva.
Habrá que bosquejar un tejido de previsiones, un proyecto sensible a las exigencias de la época, promovido a la manera de una gran convocatoria social. Ni el Bicentenario puede ser un conjunto autosatisfecho de celebraciones ni el 2011 pura reiteración de lo ya hecho. Perdura lo que cambia y cambia lo que sabe barajarse de nuevo. Se precisa una política que aglutine voluntades. (…)
Sugestivo monolito, la Pirámide de Mayo tiene en su interior otra pirámide y en su exterior, la Plaza que la rubrica con sus sonidos. ¿Qué escuchamos? ¿Qué intuimos? Que revistiendo una esperanza hay otra esperanza, como verdadera moral de los insistentes. Que el pueblo quiere saber de qué se trata en materias que van desde una seguridad ciudadana, que no surge de la voz de los trogloditas, a una política económica que lo tenga como protagonista, una economía con el universo de soberanías eficientes que el hilo conductor de nuestra historia siempre ha reclamado. Sin concesiones a las formas más cuestionables de la globalización. (…)
La Pirámide: lugar de una invocación o de un llamado. Les habla a los que procuran ahondar las medidas de justicia desde la centroizquierda, a los movimientos sociales, a los sindicatos en su reflexión madura sobre nuevas representaciones del trabajo, a las izquierdas que unan la pasión de un legado a las duras enseñanzas recibidas, a los liberales capaces de juzgar sin odios redundantes, al peronismo en su archipiélago incesante, buscando nuevas palabras orientadoras para sostener los cambios de época y una nueva época de cambios. (…)
Escuchemos las voces. La economía justa reclama que las explotaciones de la naturaleza, las políticas extractivas y agropecuarias atiendan los reclamos de los movimientos que cuidan la casa común del hombre. (…) No en nombre de un ecologismo globalizado que considera esas cuestiones con olvido de su horizonte de realización. Más bien, desde la perspectiva de las ideas que, surgidas de los socavones mineros, las organizaciones campesinas o los saberes de los pueblos indígenas, reclaman formas no destructivas del trato a la naturaleza. Una economía más justa reclama también una revisión del sistema de transporte, que coloque al ferrocarril en su centro. Razones hay de todo tipo para hacerlo. Económicas, sociales, laborales, de integración regional. Dificultades también de todo tipo: las brutales concesiones y desguaces realizados en los ’90 dejaron una escena catastrófica, pueblos abandonados, vías levantadas, estaciones cerradas, material vendido como chatarra. Y otro tanto cabe decir del hospital público y las políticas de atención primaria de la salud, aún no recuperados de la devastación sufrida en los ’90 con el único propósito de convertir a la enfermedad en un negocio, manejado por mafias y grupos empresarios privados que siguen cobrando millonarios dividendos y víctimas.
Economía con autonomía creativa, decimos entonces. Aludimos a la revisión de lo que por momentos es sancionado como imposibilidad y al salto necesario sobre las vallas que restringen la redistribución de los ingresos. Uno de esos obstáculos continúa siendo el trabajo no registrado, fuente inagotable de inequidad y atropellos que afecta a poco menos de la mitad de la mano de obra ocupada. Tributos más progresivos y un sistema impositivo renovado son imprescindibles si el horizonte es el de la distribución de los recursos económicos hacia los más desposeídos. La reforma financiera lo es para orientar el flujo de los capitales a zonas de rentabilidad social y ampliación laboral. Nos espera un duro trabajo de demolición de los valores y las prácticas de la injusticia y de la desigualdad que se han vuelto parte de un sentido común naturalizado por los ideólogos del mercado y de su inexorabilidad incuestionable. (…)
Los nuevos facciosos han avanzado mucho. Se presentan en nombre del interés general. Han fabricado la figura de los gobernantes advenedizos, del falsario y del impostor para señalar una experiencia política que, sin embargo, en una fisura inesperada de la historia, originó cambios a partir de 2003, los balbuceó de improviso, indudablemente con menguas y desperfectos pero abriendo un surco sin el cual seguiríamos encerrados en la pura lógica de lo testimonial. Y muchas veces los plasmó con oportuno sentido de la excepcionalidad que encarnaban. Una parte de la sociedad y el invisible esqueleto minoritario que anima los cánones de la conflagración general contra el gobierno, combate las aspiraciones generales a la transformación de la vida colectiva. Están más activos que nunca los destituyentes mientras a los constituyentes nos hacen aparecer como errantes en un desierto por apoyar a un gobierno democrático. La palabra corrupción, la palabra seguridad, están listas para provocar el escandalizado martillazo final. (…)
El lenguaje ha sido detonado por dentro. La Pirámide en su intencionada mudez no puede aceptarlo. No puede ser ella el sepulcro de la memoria del pueblo argentino y la pérdida de sus nociones orientadoras de progreso y crítica. No puede contemplar pasivamente el espectáculo de los que se frotan las manos cada vez que una porción popular se opone con masculladas injurias a las mismas medidas que objetivamente los favorecen. ¡Algo grave ha pasado! (…) Una parte del país recibe con apatía lo que debía reanimarlo, y los que perciben su misión reanimadora cargan vacía, demasiadas veces, la mochila del largo plazo, del lenguaje material y efectivo de la promesa a ser cumplida. Precisamos ver nuevamente la política como promesa y proyecto. Y la precisamos ver todos, incluso quienes aún no sospechan que formarán parte del tendal de víctimas de los descabezadores y aplanadores que no se detendrán en un gobierno ni en un sector social –la historia argentina es pródiga en ejemplos–, a la hora de la cosecha y la revancha.
La situación actual, tan compleja que es, sigue manteniendo sin embargo una apertura histórica. Es necesario saber que las operaciones de cierre de ciclo que pululan por doquier tienen a su favor el estado real de agrietamiento en la opinión general, sometida a operaciones de escepticismo, folletín moralizador y miedo. La cancelación de expectativas es un martilleo diario. ¿No lo escuchamos presentado de muchas maneras? Con gravedad, con inocencia, con taimadas denuncias ante los gobiernos extranjeros. En el colmo de la estulticia, son acusaciones permanentes que minan la creencia pública, pues lo importante es generar el cuadro mayor de incredulidad y el hartazgo. En nombre de la política procuran la despolitización general. (…)
Es necesario crear e imaginar nuevos lenguajes. La Pirámide es símbolo laico y profundo de un republicanismo democrático y social, no de un republicanismo que haga retroceder a la democracia. En ella, la idea de patria es una memoria que viene de la infancia y adquiere la gravedad de un mejor destino para todos. Puede entonces desprenderse de las visiones que finalmente la condenan a ser mera rememoración de los hechos bélicos fundantes. Liberada de ampulosas y gastadas atribuciones, puede también acoger a todos aquellos que hoy habitan el suelo argentino y muy especialmente a los contingentes migratorios que hacen realidad, en estas calles, este momento de nuestra América. Son, por eso, la de patria y la de república, ideas capaces de tramarse con formas políticas nuevas y en gran parte ajenas a las tradiciones que aquellas palabras connotan. La Pirámide fue un lenguaje nuevo con las Madres de Plaza de Mayo y sigue siendo a la vez clásico. Es la forma geométrica y conmemorativa de los antiguos, viviente en las culturas milenarias de los pueblos americanos preexistentes y de los revolucionarios que inauguraron el siglo XIX sudamericano. (…) Por la necesidad imperiosa de recuperar lenguaje y memoria, por darle curso a sueños y poéticas emancipatorias, leemos esta carta en el corazón de una patria urgida y que nos reclama intensidad reflexiva, pasión del espíritu y compromiso con el pueblo al que pertenecemos.
Por razones de espacio, se eliminaron algunas líneas. La versión completa de la Carta 7 en www.cartaabierta.com.ar
Página 12
El discurso de Chavez en Copenhague.
XV Conferencia Internacional de la Organización de Naciones Unidas sobre Cambio Climático
Copenhague, Reino de Dinamarca
Miércoles, 16 de diciembre de 2009
Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez
Señor Presidente, señores, señoras, excelencias, amigas y amigos, les prometo que no voy a hablar más del que más ha hablado esta tarde aquí, permítanme un comentario inicial que hubiera querido hacer como parte del punto previo que fue ejercido por la delegación de Brasil, de China, de India, Bolivia, nosotros estábamos allá pidiendo la palabra pero, no fue posible tomarla. Dijo la representante Bolivia, mi saludo por cierto al compañero Presidente Evo Morales quien está por allí, Presidente de la República de Bolivia.
Asistentes [Aplausos].
Ella dijo entre otras cosas lo siguiente, tomé nota por aquí, dijo: el texto presentado no es democrático, no es inclusivo.
Yo venía llegando apenas y nos estábamos sentando cuando oímos a la Presidenta de la sesión anterior, la Ministra, decir que venía un documento por ahí, pero que nadie conoce, yo he preguntado por el documento, aún no lo tenemos, creo que nadie sabe de ese documento top secret.
Ahora ciertamente, la camarada boliviana lo dijo, no es democrático, no es inclusivo, ahora señoras, señores:
¿Acaso no es esa precisamente la realidad de este mundo?
¿Acaso estamos en un mundo democrático? ¿Acaso el sistema mundial es inclusivo?
¿Podemos esperar algo democrático, inclusivo del sistema mundial actual?
Lo que vivimos en este planeta es una dictadura imperial, y desde aquí la seguimos denunciando ¡Abajo la dictadura imperial! ¡Y que vivan los pueblos y la democracia y la igualdad en este planeta!
Asistentes [Aplausos].
Y esto que aquí vemos es reflejo de ello: exclusión.
Hay un grupo de países que se creen superiores a nosotros los del sur, a nosotros el tercer mundo, a nosotros los subdesarrollados, o como dice el gran amigo Eduardo Galeano: nosotros lo países arrollados como por un tren que nos arrolló en la historia.
Así que no nos extrañemos pues de esto, no nos extrañemos, no hay democracia en el mundo y aquí estamos una vez más ante una poderosa evidencia de la dictadura imperial mundial. Luego aquí subieron dos jóvenes, afortunadamente los agentes del orden han sido decentes, algún empujón por ahí, y ellos colaboraron ¿no? Allá afuera hay mucha gente ¿saben? Claro, no caben en este salón, mucha gente; he leído por prensa que hubo algunos detenidos, algunas protestas intensas, ahí en las calles de Copenhague, y quiero saludar a toda esa gente que esta allá afuera, la mayor parte de ella jóvenes.
Asistentes [Aplausos].
Claro son jóvenes preocupados, creo que con razón mucho más que nosotros por el futuro del mundo; nosotros tenemos -la mayoría de los que estamos aquí- ya el sol a la espalda, ellos tienen el sol al frente y están muy preocupados.
Uno pudiera decir señor Presidente que un fantasma recorre Copenhague, parafraseando a Carlos Marx, el gran Carlos Marx, un fantasma recorre las calles de Copenhague, y creo que ese fantasma anda en silencio por esta sala, por ahí anda, entre nosotros, se mete por los pasillos, sale por debajo, sube, ese fantasma es un fantasma espantoso casi nadie quiere nombrarlo: el capitalismo es el fantasma, casi nadie quiere nombrarlo.
Asistentes [Aplausos].
Es el capitalismo, ahí rugen los pueblos, allá afuera se oyen.
Yo venía leyendo algunas consignas que hay en las calles pintadas, y yo creo que esas consignas de estos jóvenes, algunas de ellas la oí cuando iba el joven allá y la joven, hay dos de las que tomé nota. Se oyen entre otras dos poderosas consignas. Una: No cambien el clima, cambien el sistema.
Asistentes [aplausos].
Y yo la tomo para nosotros.
No cambiemos el clima ¡Cambiemos el sistema!
Y en consecuencia comenzaremos a salvar el planeta. El capitalismo, el modelo de desarrollo destructivo está acabando con la vida, amenaza con acabar definitivamente con la especie humana.
Y el otro lema llama a la reflexión. Muy a tono con la crisis bancaria que recorrió al mundo y todavía lo golpea, y la forma cómo los países del norte rico auxiliaron a los banqueros y a los grandes bancos, sólo Estados Unidos, bueno, se perdió la cifra, es astronómica; para salvar bancos. Dicen en las calles lo siguiente: Si el clima fuera un banco ya lo habrían salvado.
Asistentes [aplausos].
Y creo que es verdad. Si el clima fuera un banco capitalista de los más grandes, ya lo habrían salvado los gobiernos ricos.
Creo que Obama no ha llegado, recibió el Premio Nóbel de la Paz casi el mismo día que mandaba 30 mil soldados más a matar inocentes en Afganistán, y viene ahora a presentarse aquí con el Premio Nóbel de la Paz, el Presidente de los Estados Unidos.
Pero Estados Unidos tiene la maquinita de hacer billetes, de hacer dólares, y ha salvado, bueno creen haber salvado los bancos y el sistema capitalista.
Bien, esto, comentario al margen, que yo quería hacerlo allá, estábamos levantando la mano para acompañar a Brasil, a India, a Bolivia, a China, en su interesante posición que Venezuela comparte y los países de la Alianza Bolivariana, con firmeza; pero bueno, no nos dieron la palabra, así que no me cuente estos minutos por favor Presidente.
Asistentes [aplausos].
Fíjense, por ahí conocí, tuve el gusto de conocer a este escritor francés Hervé Kempf, recomiendo este libro, lo recomiendo, se consigue en español -por ahí está Hervé- también en francés, en inglés seguramente, Cómo los ricos destruyen el planeta. Hervé Kempf: Cómo los ricos destruyen el planeta. Por eso fue que Cristo lo dijo: Más fácil será que un camello entre por el ojo de una aguja, a que un rico entre al Reino de los cielos. Eso lo dijo Cristo nuestro señor.
Asistentes [aplausos].
Los ricos están destruyendo el planeta.
¿Será que piensan irse para otro cuando destruyan este?
¿Tendrán planes para irse a otro planeta?
Hasta ahora no se ve ninguno en el horizonte de la galaxia.
Apenas este libro me ha llegado, me lo ha regalado Ignacio Ramonet que está por ahí también en esta sala; y terminando el prólogo o el preámbulo esta frase es muy importante, dice Kempf lo siguiente, leo: “No podremos reducir el consumo material a nivel global si no hacemos que los poderosos bajen varios escalones, y si no combatimos la desigualdad. Es necesario que al principio ecologista tan útil a la hora de tomar conciencia, pensar globalmente y actuar localmente, le sumemos el principio que impone la situación: consumir menos y repartir mejor”. Creo que es un buen consejo que nos da este escritor francés Hervé Kempf.
Asistentes [aplausos].
Ahora bien señor Presidente, el cambio climático es sin duda el problema ambiental más devastador del presente siglo, inundaciones, sequías, tormentas severas, huracanes, deshielos, ascenso del nivel medio del mar, acidificación de los océanos y olas de calor, todo eso agudiza el impacto de las crisis globales que nos azotan.
La actual actividad humana supera los umbrales de la sostenibilidad, poniendo en peligro la vida en el planeta, pero también en ello somos profundamente desiguales.
Quiero recodarlo: los 500 millones de personas más ricas, 500 millones, esto es el siete por ciento, siete por ciento, seven por ciento de la población mundial. Ese siete por ciento es responsable, esos quinientos millones de personas más ricas son responsables del cincuenta por ciento de las emisiones contaminantes, mientras que el 50 por ciento más pobre es responsable de sólo siete por ciento de las emisiones contaminantes. Por eso a mí me llama la atención, es un poco extraño, llamar aquí a Estados Unidos y a China al mismo nivel. Estados Unidos tiene apenas, bueno, que, llegará si acaso a 300 millones de habitantes.
China tiene casi 5 veces más población que Estados Unidos.
Estados Unidos consume más de 20 millones de barriles diarios de petróleo, China llega apenas a 5, 6 millones de barriles diarios, no se puede pedir lo mismo a Estados Unidos y a China.
He allí temas que hay que discutir, ojalá pudiéramos los Jefes de Estado y de Gobierno sentarnos a discutir de verdad, verdad sobre estos temas.
Luego señor Presidente, el 60 por ciento de los ecosistemas del planeta están dañados, el 20 por ciento de la corteza terrestre está degradada; hemos sido testigos impasibles de la deforestación, la conversión de tierras, la desertificación, las alteraciones de los sistemas de agua dulce, la sobreexplotació n de los recursos marinos, la contaminación y la pérdida de la diversidad biológica.
La utilización exacerbada de la tierra sobrepasa en un 30 por ciento la capacidad para regenerarla. El planeta está perdiendo lo que llaman los técnicos la capacidad para autorregularse, eso lo está perdiendo el Planeta, cada día se liberan más desechos de los que pueden ser procesados. La supervivencia de nuestra especie martilla en la conciencia de la humanidad. A pesar de la urgencia, han transcurrido dos años de negociaciones para concluir un segundo período de compromiso bajo el Protocolo de Kyoto, y asistimos a esta cita sin un acuerdo real y significativo.
Y por cierto, acerca del texto que viene de la nada, como algunos lo calificaron, el representante chino, Venezuela dice, y los países del ALBA decimos, la Alianza Bolivariana que nosotros no aceptamos, desde ya lo decimos, ningún otro texto que no sea el que venga de los grupos de trabajo del Protocolo de Kyoto y de la Convención, son los textos legítimos que se han estado discutiendo con tanta intensidad en estos años.
Asistentes [aplausos].
Y en estas últimas horas, creo que ustedes no han dormido, además de que no han almorzado, no han dormido. No me parece lógico que salga ahora un documento de la nada, como dicen ustedes.
El objetivo científicamente sustentado de reducir la emisión de gases contaminantes y lograr un convenio de cooperación a largo plazo a todas luces, hoy a esta hora, parece haber fracasado, por ahora.
La razón ¿Cuál es? No tenemos duda.
La razón es la actitud irresponsable y la falta de voluntad política de las naciones más poderosas del planeta, nadie se sienta ofendido, recurro al gran José Gervasio Artigas cuando dijo: “Con la verdad ni ofendo ni temo”. Pero en verdad es una actitud irresponsable de marchas, de contramarchas, de exclusión, de un manejo elitesco, de un problema que es de todos y que sólo podremos resolver todos.
El conservadurismo político y el egoísmo de los grandes consumidores, de los países más ricos denotan una alta insensibilidad y falta de solidaridad con los más pobres, con los hambrientos, con los más vulnerables a las enfermedades, a los desastres naturales, señor Presidente, es imprescindible un nuevo y único acuerdo aplicable a partes absolutamente desiguales, por la magnitud de sus contribuciones y capacidades económicas, financieras y tecnológicas y que esté basado en el respeto irrestricto a los principios contenidos en la Convención.
Los países desarrollados deberían establecer compromisos vinculantes, claros y concretos en la disminución sustancial de sus emisiones y asumir obligaciones de asistencia financiera y tecnológica a los países pobres para hacer frente a los peligros destructivos del cambio climático. En tal sentido la singularidad de los estados insulares y de los países menos desarrollados, debería ser plenamente reconocida.
Señor Presidente el cambio climático no es el único problema que afecta hoy a la humanidad, otros flagelos e injusticias nos acechan, la brecha que separa los países ricos y pobres no ha dejado de crecer, a pesar de todos los objetivos del milenio, la cumbre de financiamiento de Monterrey, todas esas cumbres como decía aquí el Presidente de Senegal denunciando una gran verdad, promesas y promesas incumplidas y el mundo sigue su marcha destructiva.
El ingreso total de los 500 individuos más ricos del mundo es superior al ingreso de los 416 millones de personas más pobres, los 2 mil 800 millones de personas que viven en la pobreza, con menos de 2 dólares al día y que representan el 40 por ciento de la población global obtiene sólo el 5 por ciento del ingreso mundial.
Hoy mueren al año unos 9,2 millones de niños antes de alcanzar el quinto año de vida y el 99,9 por ciento de estas muertes ocurren en los países más pobres.
La mortalidad infantil es de 47 muertes por mil nacidos vivos, pero es de sólo 5 por cada mil en los países ricos. La esperanza de vida en el planeta es de 67 años, en los países ricos es de 79, mientras en algunas naciones pobres es de sólo 40 años.
Adicionalmente existen mil cien millones de habitantes sin acceso al agua potable, 2 mil 600 millones sin servicio de saneamiento, más de 800 millones de analfabetos y mil veinte millones de personas hambrientas, ese es el escenario del mundo.
Ahora la causa ¿cuál es la causa?
Hablemos de la causa, no evadamos responsabilidades, no evadamos la profundidad de este problema, la causa sin duda, vuelvo al tema de todo este desastroso panorama es el sistema metabólico destructivo del capital y su modelo encarnado: el capitalismo.
Aquí hay una cita que quiero leerles brevemente de ese gran teólogo de la liberación Leonardo Boff, como sabemos brasileño, nuestro americano. Leonardo Boff dice sobre este tema lo siguiente:
¿Cuál es la causa? Ah, la causa es el sueño de buscar la felicidad a través de la acumulación material y del progreso sin fin, usando para eso la ciencia y la técnica con las cuales se puede explotar de forma ilimitada todos los recursos de la tierra; y cita por aquí a Charles Darwin y su “Selección natural” la sobrevivencia de los más fuertes, pero sabemos que los más fuertes sobreviven sobre la ceniza de los más débiles.
Juan Jacobo Rousseau siempre hay que recordarlo decía aquello: entre el fuerte y el débil la libertad oprime. Por eso es que el imperio habla de libertad, es la libertad para oprimir, para invadir, para asesinar, para aniquilar, para explotar, esa es su libertad y Rousseau agrega la frase salvadora: sólo la ley libera.
Hay algunos países que están jugando a que aquí no haya documento, porque precisamente no quieren una ley, no quieren una norma, porque la inexistencia de esa norma les permite jugar su libertad explotadora, su libertad arrolladora.
Hagamos un esfuerzo y presionemos aquí y en las calles para que aquí salga un compromiso, salga un documento que comprometa a los países más poderosos de la tierra.
Asistentes [Aplausos]
Bueno se pregunta Presidente Leonardo Boff ¿Usted le ha conocido a Boff? No sé si pudo venir Leonardo, yo le conocí hace poco en Paraguay, siempre lo hemos leído.
¿Puede una tierra finita soportar un proyecto infinito? La tesis del capitalismo, el desarrollismo infinito es un modelo destructivo, aceptémoslo.
Luego nos pregunta Boff: ¿qué podríamos esperar de Copenhague? Apenas esta sencilla confesión: así como estamos no podemos continuar, y un propósito simple, vamos a cambiar de rumbo, hagámoslo, pero sin cinismo, sin mentira, sin dobles agendas, sin documentos salidos de la nada, con la verdad por delante.
Hasta cuándo nos preguntamos desde Venezuela señor Presidente, señoras, señores, hasta cuándo vamos a permitir tales injusticias y desigualdades; hasta cuándo vamos a tolerar el actual orden económico internacional y los mecanismos de mercado vigente; hasta cuándo vamos a permitir que grandes epidemias como el VIH SIDA arrasen con poblaciones enteras; hasta cuándo vamos a permitir que los hambrientos no puedan alimentarse, ni alimentar a sus propios hijos; hasta cuándo vamos a permitir que sigan muriendo millones de niños por enfermedades curables; hasta cuándo vamos a permitir conflictos armados que masacran a millones de seres humanos inocentes, con el fin de apropiarse los poderosos de los recursos de otros pueblos.
Cesen las agresiones y las guerras pedimos los pueblos del mundo a los imperios, a los que pretenden seguir dominando el mundo y explotándonos.
No más bases militares imperiales, ni golpes de Estado, construyamos un orden económico y social más justo y equitativo, erradiquemos la pobreza, detengamos de inmediato los altos niveles de emisión, frenemos el deterioro ambiental y evitemos la gran catástrofe del cambio climático, integrémonos en el noble objetivo de ser todos más libres y solidarios.
Señor Presidente, hace casi dos siglos un venezolano universal, libertador de naciones y precursor de conciencias dejó para la posteridad un apotegma pleno de voluntad: “Si la naturaleza se opone lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca…” Era Simón Bolívar el Libertador.
Desde la Venezuela Bolivariana, donde un día como hoy por cierto hace diez años, diez años exactos vivimos la tragedia climática más grande de nuestra historia: la tragedia de Vargas así llamada, desde esa Venezuela cuya Revolución intenta conquistar la justicia para todo su pueblo.
Sólo posible por el camino del socialismo, el socialismo, el otro fantasma del que hablaba Carlos Marx, ese anda por ahí también, más bien es como un contra fantasma, el socialismo, ese es el rumbo, ese es el rumbo para la salvación del planeta, no tengo yo la menor duda, y el capitalismo es el camino del infierno, a la destrucción del mundo. El socialismo, desde esa Venezuela que enfrenta por ello las amenazas del imperio norteamericano. Desde los países que conformamos el ALBA, la Alianza Bolivariana exhortamos, yo quiero con respeto, pero desde mi alma exhortar a nombre de muchos en este planeta, exhortamos a los gobiernos y a los pueblos de la Tierra, parafraseando a Simón Bolívar, El Libertador; si la naturaleza destructiva del capitalismo se opone, pues luchemos contra ella y hagamos que nos obedezca, no esperemos de brazos cruzados la muerte de la humanidad.
La historia nos llama a la unión y a la lucha.
Si el capitalismo se resiste, nosotros estamos obligados a dar la batalla contra el capitalismo y abrir los caminos de la salvación de la especie humana, nos toca a nosotros, levantando las banderas de Cristo, de Mahoma, de la igualdad, del amor, de la justicia, del humanismo, del verdadero y más profundo humanismo. Si no lo hiciéramos, la más maravillosa creación del universo: el ser humano, desaparecerá, desaparecerá.
Este planeta tiene miles de millones de años, y vivió este planeta miles de millones de años sin nosotros la especie humana, es decir, no le hacemos falta nosotros para que él exista. Ahora, nosotros sin la Tierra no vivimos, y estamos destrozando la Pachamama, como dice Evo, como dicen nuestros hermanos aborígenes de Suramérica.
Finalmente señor Presidente ya para terminar, oigamos a Fidel Castro cuando dijo: Una especie está en peligro de extinción, el hombre.
Oigamos a Rosa Luxemburgo cuando dijo: Socialismo o barbarie.
Oigamos a Cristo el redentor cuando dijo: Bienaventurados los pobres porque de ellos será el reino de los cielos.
Señor Presidente, señoras y señores seamos capaces de hacer de esta Tierra no la tumba de la humanidad, hagamos de esta Tierra un cielo, un cielo de vida, de paz, y de paz de hermandad para toda la humanidad, para la especie humana.
Señor Presidente, señoras y señores muchísimas gracias y buen provecho.
Asistentes [aplausos]
Aporrea.org
Enviado por CORA
Argentina – Institucionalidad
Por Alfredo Zaiat
“Oye, hijo, las cosas están de este modo,
la radio en mi cuarto me lo dice todo.
No preguntes más.”
Instituciones, Charly García, Sui Generis
En 1974, en un marco de tensión por la censura previa y presiones para cambiar letras y títulos de canciones, Sui Generis presentó el tercero de sus discos: Pequeñas anécdotas sobre las instituciones. Eran años donde se cuestionaba a las organizaciones tradicionales y represivas de la sociedad, desde la propia familia hasta las estructuras conservadoras del poder. Esas banderas de rebeldía habían sido apropiadas por jóvenes y fuerzas políticas que aspiraban a cambiar la sociedad. Para ellos, hablar de instituciones significaba el proyecto de cambiarlas con el objetivo de transformarlas en instrumentos de liberación individual y, fundamentalmente, de alteración del orden político-económico. Más de treinta años han pasado desde ese tiempo de convulsiones sociales y de desafío a las instituciones, en un derrotero político que ha implicado una reformulación de los estudios de ese tema complejo. También en ese período se ha producido un retroceso en la batalla cultural donde las ideas conservadoras se han naturalizado registrando una notable penetración hasta en sectores insospechados. En particular en el abordaje de la cuestión económica, aunque también en ámbitos de la ciencia política. En los últimos años, cierta intelectualidad, grupos políticos y especialistas enrolados en el pensamiento heterodoxo o crítico han concentrado su atención en aspectos vinculados con lo que hoy ha instalado la corriente dominante como “la institucionalidad”. Se detienen con dedicación en ese aspecto, que no es una cuestión a ignorar para mejorar el espacio democrático, pero a nivel discursivo le han dedicado más relevancia que el contenido y la tendencia de un proceso económico y social. La actual etapa requiere un análisis más agudo para profundizar los cambios y de ese modo no caer en la trampa de las formalidades que imponen los límites de la institucionalidad conservadora. Formalidad que es adaptada a conveniencia por el establishment, como lo refleja la convalidación y el respaldo de una de las situaciones que debería generar incomodidad para aquellos preocupados por la calidad institucional: la anomia de un vicepresidente en ejercicio de la oposición.
El poder económico ha logrado instalar la idea de “institucionalidad” y su carencia en el presente período político. Esta característica merece traducirse porque incluso el actual gobierno comenzó su gestión hablando de que iba a satisfacer esa demanda. A esta altura resulta evidente que para el establishment no la ha cumplido, insatisfacción que lo resume en ese reclamo insistente respecto de la necesidad de definir “reglas de juego muy claras para el sector privado” o en la exigencia de mejorar “la calidad de la institucionalidad”. En esa concepción, por ejemplo, el fin del negocio especulativo con el aporte previsional de los trabajadores por parte de las AFJP ha sido una violación a la institucionalidad. No evaluaban de la misma manera cuando el nacimiento de las Administradoras arrasó con la sustentabilidad de la anterior institucionalidad del régimen previsional público. La visión parcial de esos acontecimientos deriva entonces en no considerar que el fin de las AFJP fue la creación de una “nueva” institucionalidad para defender el futuro previsional de los trabajadores, como así también el presente de los haberes de los jubilados.
Y no lo pueden interpretar de ese modo porque esos cambios han afectado uno de sus nichos de privilegios. Lo mismo sucede cuando el Estado ejerce su derecho de nombrar directores en compañías donde tiene una porción importante de acciones, paquete en manos de la Anses al administrar los activos recibidos cuando desaparecieron las AFJP. La preocupación sobre cómo se “cuidan” los recursos previsionales cuando la Anses financia proyectos de inversión o la universalización de la asignación familiar no se reitera, en cambio, cuando se evalúa la decisión política de designar directores que busca “custodiar” esas colocaciones financieras en esas empresas.
Las situaciones que enumera el poder económico acerca de la debilidad de las instituciones son varias. Además de la muerte de las AFJP, señala los procesos que derivaron en la estatización de empresas de servicios públicos privatizados; la actuación de la Secretaría de Comercio Interior en el control de precios (a pesar de su ineficiencia); la intervención del Estado en el sector agropecuario a través de retenciones a las exportaciones; las operaciones de financiamiento intrasector público; la defensa de trabajadores que buscan encuadrarse en gremios que protegen mejor sus derechos; iniciativas que pretenden generar competencia en el área de la comunicación en mercados monopólicos; la más reciente decisión de utilizar las reservas del Banco Central para integrar un fondo de garantía de pago de deudas, entre otras medidas. Esa resistencia, que rechaza una “nueva” institucionalidad, se reconoce en las ideas neoliberales. Para éstas, todo el orden institucional debe adecuarse o subordinarse a la lógica del libre mercado, lo que significa, de hecho, la instauración del mercado como “sociedad perfecta”.
Jorge Iván Vergara explica en Teorías conservadoras y teorías críticas de las instituciones sociales, publicado en Revista Ciencias Sociales Nº 11 (2001), que esa corriente “elabora una noción de institución cuasi-natural, que enfatiza su carácter de tradición histórica, pero la concibe como fijada y no sujeta a su transformación radical o reemplazo”. El chileno Iván Vergara señala que “se trata de una retórica que apoya la afirmación del orden establecido como el único viable o el mejor de todos los mundos posibles”. Antropólogo y doctor en Sociología, este especialista afirma que esa noción conservadora de instituciones acentúa el carácter de tradición, de permanencia y su “trascendencia” respecto de los individuos, basando su argumentación en términos de lo concreto y lo práctico.
Sin embargo, esas ideas no dan cuenta de la complejidad de la sociedad contemporánea, sus transformaciones y sus problemas. Y las corrientes reunidas en el arco de la centroizquierda deberían eludir ese sentido común conservador denominado “institucionalidad”. Su desafío no es menor porque al tiempo de cuestionarla debe buscar su transformación en el marco democrático, aspecto esencial que en décadas pasadas fue minimizado. Al respecto, Iván Vergara apunta que “las alternativas no se reducen a la aceptación del statu quo ni a su rechazo global. Tampoco pueden ser comprendidas como una opción entre el antiinstitucionalismo y la defensa de las instituciones vigentes”. “Se trata, entonces, de elaborar una concepción capaz de contribuir decisivamente a la comprensión de las instituciones en vías a su transformación democrática, no a su eliminación”, concluye. En un proceso complejo, donde en algunas áreas se ha avanzado en transformaciones y en otras se han mantenido estructuras inalteradas, el debate sobre una “nueva” institucionalidad tiene que apuntar a crearla en función de la defensa del interés de las mayorías sin caer en las trampas discursivas del establishment.
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Argentina – Las reuniones de Valenzuela
Por Luis Bruschtein
“Fuimos a la reunión como partido de oposición con neta vocación de poder”, fue la declaración del flamante jefe del principal partido de la oposición, el senador Ernesto Sanz, al salir del encuentro con Arturo Valenzuela, el subsecretario para Asuntos Latinoamericanos del Departamento de Estado norteamericano. Pero en el grupo que lo acompañó estaba el vicepresidente Julio Cobos, que dijo todo lo contrario: “Vine aquí en mi carácter de vicepresidente”.
Si Valenzuela fuera ingenuo podría haber pensado que se trataba de un grupo de esquizofrénicos salidos del Borda. Pero lo que menos hubo en esa reunión fue ingenuidad y cada quien se sabía protagonista del disparate institucional argentino, donde el mismo grupo que se asume como “de oposición, con vocación de poder” lleva al vicepresidente del oficialismo. El radicalismo, cuya carta más fuerte a lo largo de su historia ha sido la institucionalidad, se convierte así en el protagonista del equívoco institucional más grande.
La vicepresidencia le da a Cobos un escenario que lo pone a mucha distancia de sus competidores en la carrera para el 2011. Sin embargo, es nada más una estratagema, una picardía, que a medida que se prolonga puede comenzar a producir un efecto contrario y cuando eso suceda el proceso puede ser irreversible. No es un buen lugar para Cobos ni para ningún político aunque por ahora no tenga costos por la condescendencia de la mayoría de los grandes medios y los periodistas políticos, más enfrascados en una pelea sin cuartel con el oficialismo.
Resulta que para el Departamento de Estado, los tres candidatos de la oposición con más posibilidades en las presidenciales del 2011 son Francisco de Narváez, Mauricio Macri y Julio Cobos. Si la administración norteamericana pensara que hubiera otros, entonces, éstos fueron sus preferidos ya que fue con quienes pidió reunirse Valenzuela. De los tres, De Narváez es el único que se presenta como peronista, lo que los mismos peronistas no terminan de digerir. Y tampoco es tan seguro que pueda ser candidato a la presidencia por su nacionalidad colombiana. De alguna manera, los consultores argentinos de la embajada y los mismos analistas del Departamento de Estado parecieran descontar que el próximo presidente o no es peronista o sale del oficialismo.
Desde el punto de vista de Valenzuela sería lógica su intención de conocer a los posibles futuros inquilinos de la Rosada, pero para cualquier argentino resulta evidente la cortedad de un análisis que en este momento ya limita la carrera en la oposición a esos tres candidatos, cuando hay otros nombres, incluso dentro del peronismo, de centroderecha y centroizquierda, que pueden ostentar los mismos diplomas para esa competencia.
La agenda de Valenzuela tuvo intención política. Las tres reuniones con políticos no fueron al azar ni solamente porque son los que tienen más posibilidades, porque la realidad demuestra que no es así. De la misma manera funciona con los encuentros que mantuvo con los directivos de empresas norteamericanas radicadas en Argentina ya que después convocó a una conferencia de prensa donde usó los argumentos retrógrados de esos empresarios para hostigar al Gobierno. Fue un evento planificado y controlado donde no había forma de repreguntar y donde cada palabra estaba muy pensada.
Esta primera visita de Valenzuela a la Argentina plantea algunos contrastes con su antecesor Thomas Shannon, un diplomático de carrera que manejaba con mucho pragmatismo la relación con un gobierno argentino que resulta difícil de etiquetar desde Washington ya que se permite ciertas radicalidades diferentes a los gobiernos de Brasil y Chile, pero no se enrola en la línea bolivariana de Venezuela o Bolivia. Shannon evitó ideologizar su diplomacia y tendió a establecer relaciones personales con los mandatarios, en especial con Cristina Fernández.
Valenzuela es profesor titular de la materia Gobierno y director del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Georgetown, es un intelectual de la derecha demócrata y ha sido funcionario del gobierno de Bill Clinton. Por lo menos en esta primera visita demostró que, al revés que Shannon, tiende a ideologizar las relaciones diplomáticas desde la visión que él considera como republicana y democrática. Es un admirador del sistema político de Chile (el país donde nació) y hasta ha llegado a expresar sus simpatías por el candidato extrapartidario Marco Enríquez-Ominami.
El sistema chileno es uno de los más cerrados si se lo compara con otros latinoamericanos, incluyendo al argentino. Prácticamente no deja espacio para las fuerzas menores y otorga casi todo el manejo del poder a la primera minoría. El que gana, gana todo y el que pierde, acompaña. Es un sistema que está pensado para evitar desbordes, sorpresas o largas deliberaciones y negociaciones. Una democracia prolija y ordenada desde donde se puede mirar a otras versiones más abiertas y dinámicas, como populistas.
Otro de los invitados de Valenzuela fue un Mauricio Macri en el peor momento de su gestión, golpeado por un escándalo de espionaje realizado por sus funcionarios y por otro escándalo por la designación en el Ministerio de Educación de alguien acusado de masserista. La imagen de un Macri que nombra jefe de policía a su amigo Fino Palacios, acusado de encubrimiento en el atentado a la AMIA y de montar una oficina de espionaje político y comercial, no es la mejor para mostrarse al mundo. Y menos si se le suma la designación de Abel Posse en Educación, un ministro que reclama represión y responsabiliza al rock “foráneo” por la criminalidad juvenil y la drogadicción. Ninguna de las dos situaciones tiene atenuantes ni puede negarse, son hechos reales y provocados por el mismo jefe de Gobierno.
Igual, Macri le dijo a Valenzuela que el “ciclo de los Kirchner en Argentina está terminando y les pedí que nos tengan fe, que después venimos nosotros”, amenazó. Lo más gracioso es que el reemplazante del Fino Palacios, Eugenio Burzaco, fue discípulo de Valenzuela en la Universidad de Georgetown. El macrismo se esforzó por difundir que, a partir de esta relación con Burzaco, Valenzuela se había comprometido a apoyar a la policía porteña con programas de capacitación permanentes. El único problema es que los cursos que ofrece Estados Unidos están relacionados con el combate a la droga y el terrorismo, pero la nueva policía porteña no podrá intervenir en delitos federales.
De la reunión con De Narváez, un ex empresario que vive de la renta que producen fondos fiduciarios en algún paraíso fiscal, no trascendieron detalles, aunque es probable que haya tenido un contenido similar. El colombiano-argentino está haciendo circular encuestas en los medios que lo sitúan con probabilidades para disputar el año próximo la interna del PJ por la gobernación bonaerense. Así empezó su campaña mediática para la elección del 28 de junio, distribuyendo encuestas que finalmente se hicieron realidad. Pero primero deberá decidir si compite en la presidencial.
Valenzuela es hijo de un obispo metodista chileno que a los 16 años viajó a los Estados Unidos para estudiar y allí se quedó. Sus cuestionamientos conocidos a la Argentina apuntaron siempre al default y a los intereses de los tenedores de bonos que quedaron fuera de la negociación. Por eso su reclamo sobre la “inseguridad jurídica” no es nuevo. Antes lo hizo por los “holdouts” y ahora por los empresarios norteamericanos con quienes se reunió. Su añoranza por el menemismo tiene sentido porque en la época de las relaciones carnales, él era el que estaba del otro lado (como subsecretario de Clinton). Obama designó a Hillary Clinton en el Departamento de Estado y la ex primera dama nombró a Valenzuela, un ex colaborador de su marido, al frente de las relaciones con América latina. Y la agenda de la primera visita de Valenzuela a la Argentina mostró a una diplomacia que, si insiste por ese camino, podría llegar a resultar tanto o más perjudicial para América latina que la de George Bush, porque expresa objetivos y conceptos parecidos, pero con una actitud más militante.
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LA LUCHA DE MIGRANTES LATINAS EN LAS FÁBRICAS DE EE UU
‘Made in LA’: hacerse en la lucha
Maura, Lupe y María, tres inmigrantes latinas, hicieron frente a la compañía que las contrataba por sueldos de miseria. Almudena Carracedo las acompañó cámara en mano, y el resultado es ‘Made in LA’, un documental que muestra su transformación como trabajadoras y mujeres.
IRENE G. RUBIO
Martes 15 de diciembre de 2009. Número 115
DIAGONAL: ¿Cuál era tu idea inicial y cómo evolucionó con el tiempo?
A. CARRACEDO: Mi objetivo era tan sólo realizar un pequeño corto documental que retratara las condiciones de las inmigrantes latinas en las fábricas de Los Ángeles. Las mujeres acababan de empezar un boicot contra una empresa de ropa para la que cosían, y la energía en esos días era electrizante. Pero lo que no anticipaba es que su campaña iba a llevar tres largos años, y que acabaría grabando todo ese proceso.
D.: ¿Qué intención tenías: denunciar una situación, mostrar una realidad silenciada a un público que quizás ni sabe que existe…?
A.C.: Quería realizar un retrato íntimo y profundo de una experiencia cada vez más universal: la lucha de muchos inmigrantes para comenzar una nueva vida, para aprender sus derechos y proclamar su voz. Espero que Made in LA pueda proporcionar un ventana profundamente humana para ver y entender esta lucha del inmigrante.
D.: Acompañar con tu cámara un proceso que duró unos tres años te ha permitido presenciar la transformación de las protagonistas. ¿Cómo te planteaste el rodaje?
A.C.: Las trabajadoras retratadas en el documental pertenecen a un colectivo ignorado, marginado y sin voz. A medida que empecé a conocerlas, me impresionó su necesidad de contar su historia. Les sorprendía y a la vez enorgullecía que alguien quisiera escuchar. Pasé muchísimo tiempo con ellas y se fue forjando entre nosotras una intimidad muy profunda, que pude capturar con la cámara. Hablar en español, ser mujer, y trabajar prácticamente sola fue poco a poco inspirando confianza y me permitió abrir una puerta de amistad y de respeto mutuo. No llegué con la cámara, grabé y me fui, sino que conviví con ellas y me convertí en un integrante más de su campaña.
Luchar cambia a la gente y fue impresionante observar, con la cámara, cómo cada mujer desarrollaba su sentido de autoestima y valía, y empezaba a entender y afirmar su dignidad personal. Fue en ese momento cuando nos dimos cuenta de que ‘ésta’ era la historia que teníamos que contar, y que su lucha contra la tienda de ropa no tenía valor sólo en sí misma, sino que estaba sirviendo de catalizador para que cada una de ellas experimentara su camino hacia la afirmación personal.
D.: ¿Qué te llevó a adoptar el punto de vista de las mujeres, frente a enfoques más clásicos que priorizan las entrevistas a expertos?
A.C.: Tras siete meses de edición a tiempo completo, con el reto de convertir 150 horas de grabación verité en una película, el documental no estaba mal, pero no funcionaba del todo. Fue un momento muy, muy duro. Durante dos meses, con la editora ausente por vacaciones, Robert (productor y coguionista) y yo nos sentamos y recomenzamos la edición desde un punto de vista diferente: el de las mujeres. Ellas eran la voz del documental, y todo lo que había ocurrido tenía que experimentarse a través de sus miradas y sentimientos. Así reeditamos las secuencias, y todo empezó a fluir como si la historia hubiera estado ahí en todo momento, esperando a que la encontráramos.
Parte del proceso de esta película fue precisamente entender que las mujeres eran las expertas de sus propias circunstancias. Así, las entrevistas que había hecho con expertos como Noam Chomsky o Howard Zinn, quedaron para los extras del DVD, y la película evolucionó hacia una narrativa basada en los personajes. La historia no se construye sobre entrevistas de algo ‘que ya ha pasado’, sino sobre escenas que retratan la vida y la evolución de las mujeres. Esto permite al espectador experimentar, ponerse en su piel, y convierte al documental en una herramienta valiosa de lucha y educación.
D.: ¿Cómo ha sido la recepción del documental? ¿Qué respuesta habéis obtenido del público?
A.C.: Made in L.A. se estrenó en el Festival de Documentales Silverdocs en Washington D.C. y luego en el Festival de Cine de Los Ángeles. Fue impresionante ver una audiencia tan diversa, con personas que no hablaban el mismo idioma y que normalmente jamás se habrían conocido, sentadas en la misma sala, riendo y llorando. Creo que la gente no esperaba divertirse tanto y a la vez emocionarse tanto con las historias. Aunque siempre creímos que la película iba a ser muy bonita, ¡fue increíble ver su impacto en la gente cuando apenas está empezando a salir al mundo!
DE LA DIFICULTAD, VIRTUD
D.: ¿Sigues en contacto con las protagonistas? ¿Qué les pareció la película?
A.C.: La mujeres han estado involucradas en el proceso en todo momento. Antes del estreno, les mostré la película. Yo estaba bastante nerviosa. Las tres rieron y lloraron durante toda la película. Al final, Maura me abrazó contenta: “¡Por fin entiendo lo que has estado haciendo todos estos años!”. En ese momento yo también acabé de entenderlo. Por mi parte, como creadora he aprendido a hacer un documental. Producir un trabajo así requiere mucho sacrificio y esfuerzo, muchos años y mucha perseverancia. No tener financiación durante los cuatro primeros años fue una experiencia muy difícil que sin embargo me formó como ‘empresaria’ y creadora. Como persona, he aprendido a ver. Antes era bastante activista, pero estaba más enfadada con el mundo, no había encontrado mi manera de expresarme y de generar cambio. Ahora intento entender a la gente y sus motivaciones personales.
Fuente- http://www.diagonalperiodico.net/Made-in-LA-hacerse-en-la-lucha,9643.html
P.O.V. – Made in L.A. . Trailer | PBS
Made in L.A. – Go Sweatfree
Made in L.A. – Nation of Immigrants
Gob. de la Ciudad de Buenos Aires – El otro yo de Macri
Perfil de Abel Posse
Imagen: Veintitres
17-12-2009 / El pensamiento vivo del polémico ministro de Educación que logró que todo el arco social y político opositor exija su renuncia. Ideología Pro: paranoia macartista, militarismo y rechazo a la juventud.
Por Diego Rojas
Si de algo no se puede acusar a Abel Posse es de improvisado. Desde muy joven formó sus ideas –tanto políticas, filosóficas y estéticas– de tal modo que, a los 75 años, es un representante acabado del ultramontanismo ilustrado, de aquellos que mixturan ideas reaccionarias con sofisticadas lecturas. Posse es un escritor y diplomático que no duda en defender a militares genocidas con el mismo ímpetu que lo convirtió en traductor del filósofo alemán Martin Heidegger. Un modelo de intelectual derechista que Mauricio Macri conocía de antemano, ya que bien se ocupó Posse de hacer conocer el talante de sus ideas a través de novelas, ensayos y columnas periodísticas. Tanto que Luciano Benjamín Menéndez, uno de los represores símbolos de la última dictadura debido a su ferocidad, no dudó en citarlo como forma de justificar su accionar en el juicio que actualmente se le sigue. Un funcionario que Macri eligió conscientemente y que revela las verdaderas ideas que impulsa su partido y su gobierno, más allá de los consejos de los consultores o de las estrategias de marketing. Se podría asegurar que nada de lo humano le es ajeno a Posse. Por eso es posible rastrear en su obra opiniones sobre los temas más diversos. Veintitrés escarbó en esos textos para profundizar en el perfil ideológico que cobija el hombre elegido por Macri para influir sobre las conciencias de los niños y los jóvenes de la ciudad de Buenos Aires a través del Ministerio de Educación.
La agitada primera mitad de la década del setenta continúa provocando debates apasionados en nuestros días. Sin embargo, ya en 1975 Posse había tomado una posición tajante. En la novela Momento de morir –escrita en Venecia, donde cumplía funciones como cónsul–, el escritor reflejó a través de la ficción su visión personal sobre aquellos años. Su alter ego, Medardo Rabagiati, es un abogado algo pusilánime que observa temeroso los enfrentamientos entre las distintas facciones políticas de la sociedad, que se realizan a través de las armas y el miedo. El combate se produce entre trotzcristianos y ortoleninistas (especie de marxistas cuyas diferencias residen en el grado de delirio y uso del terror) y nacionalmazorqueros. El país, dirigido por el presidente Viganó (una caricatura de Héctor Cámpora), es un caos: una juventud delirante, violenta y expropiadora recorre las calles para instaurar la dictadura del proletariado. La visión paranoica no excluye a las fuerzas de la sinarquía que se disputan la nación. Finalmente Rabagiati se convierte en un líder que repone el orden con el apoyo de las fuerzas armadas y reinstaura la Constitución de 1853. El pavor ante la situación política de entonces y ante la revolución que exuda el libro trae a la memoria del lector aquella frase de Bertolt Brecht: “No hay nada más parecido a un fascista que un pequeñoburgués asustado”.
Posse cumplió sus funciones incluso una vez que la dictadura tomó el poder en 1976. “Entre 1973 y 1979 era secretario y cónsul en la deliciosa Venecia. Me causaría horror haber renunciado y tener que pensar hoy que lo hice por Galimberti y Firmenich”, aseguró ante las críticas por no haber interrumpido esa tarea como forma de protesta ante la dictadura de Videla. Ese mismo tesón puesto en la defensa de los militares represores es el que motivó un repudio en toda la línea a su asunción como ministro porteño. “El gobierno constitucional, en 1975, ordenó a las Fuerzas Armadas aniquilar (sic) a la guerrilla, con la aprobación y la firma de sus máximos dirigentes, que pertenecían al mismo partido que hoy, treinta años después, apaña al residuo de subversivos, los destaca casi como personalidades morales, los acoge en el Gobierno y hasta les paga una abundante indemnización por las molestias causadas”, escribió. Debe notarse que “las molestias causadas” a las que se refiere son ni más ni menos que las detenciones ilegales, la tortura, el secuestro de niños y la desaparición de aquellos “subversivos”. “A la vez se busca mantener ilegítimamente encarcelados a los militares que cumplieron el mandato del gobierno peronista, logrando desarticular la guerrilla en apenas diez meses”, agrega. Toda una radiografía del pensamiento reaccionario.
Posse estima que los procesos y encarcelamientos de represores son “un ejercicio de venganza disfrazada de justicia”. Tal vez funde su opinión en la valoración que hace sobre las Fuerzas Armadas: “Serán garantes de la unión nacional, de la integración de Nación ante cualquier desborde secesionista provincial”, augura. Esa obstinación militar lo lleva a plantear, contra toda opinión autorizada sobre el tema, que la guerra de las Malvinas “fue una operación militarmente admirable”.
En la otra vereda se encuentran sus valoraciones sobre todo aquello que huela a izquierda, que lo lleva a realizar afiebradas definiciones que solían escucharse en los reductos más extremos de los apologistas de la Guerra Fría. De esa manera, atribuye al matrimonio Kirchner el haber impuesto “una visión troscoleninista de demoler las instituciones militares y policiales”. En su libro Argentina, el gran viraje, sigue: “Los que se alzaron en armas para imponer la patria socialista se nos proponen como celadores de los Derechos Humanos y de las costumbres democráticas. (…) Abandonaron a sus hijos en la lucha. Iniciaron la guerra, pero en vez de pelear se entregaron sin luchar. Aparecieron en México, Venezuela, Suecia, España o París, iniciándose en el llanto sinfónico, internacional, de sus desdichas y acusando la crueldad represiva. (…) Bastaba un suboficial de la SIDE represiva, guía telefónica en mano, para que con un par de llamadas amenazadoras, el combatiente o ‘militante’ apareciera al día siguiente en su puesto en el exilio”. Posse, sin embargo, tiene una rara manera de “elogiar” a la izquierda: atribuye a los bolcheviques la baja en la edad de la imputabilidad que él mismo propone en doce años, pero omite decir que, según sus fuentes, este hecho habría sucedido en la URSS de 1932, cuando el estalinismo y su política de regresión de los derechos ganados con la revolución de octubre se encontraba en pleno auge.
Una visión exaltadora del pasado retorna constantemente en su prosa. Posse insiste con el mito de una Argentina que lideraba al mundo y que se codeaba, en el imperio de las naciones, con las que luego integraron el en ese entonces no fundado G7. “A partir de 1920, sobre todo con el apogeo de Alvear, estábamos entre los más poderosos del mundo”, escribió en La santa locura de los argentinos. Sin embargo, parece haber sucumbido al hechizo del peronismo, a la mitología que protagoniza Eva Perón y al rumor que aún se escucha de los obreros movilizados aquel 17 de octubre (llegó a escribir una biografía de Evita). Sin embargo, a pesar de todo, su visión política pertenece al ámbito de la ortodoxia derechista y la económica se caracteriza por sus coincidencias con el liberalismo. Pero liberalismo económico, claro, no aquel que se refiere a las costumbres. El ministro de Educación, que debería tener una visión actual de la juventud, declaró: “Hoy vemos la degradación familiar, padres que no controlan a sus hijos, jóvenes drogados y estupidizados por el rock”. Tal vez por eso, en el único texto donde se propone algunas líneas de acción educativa, sugiere: “Esta batalla suprema exige reaccionar sin cobardías ante la invasión audiovisual subculturizadora. Esos productos nefastos deberán expulsarse y sustituirse con la producción nacional y continental adecuada”. Un furibundo rechazo al rock que denota una incomprensión severa de la juventud.
Admirador de Borges, Heidegger, embajador en varios destinos –incluso, bajo el menemismo, en el Perú, donde defendió con ahínco al gobierno de Fujimori, quien hoy se encuentra preso por sus crímenes (“Había vencido a la guerrilla más virulenta y detenido a la mafia de las drogas, un gobierno con un extraordinario récord de logros”, escribió en 2003)–, Posse es una expresión rancia y honesta de ideologías que se acercan al poder de la mano de Macri y sus socios que, tal vez, decidan por una cuestión de imagen no dar rienda suelta a sus bajos instintos políticos. El rechazo a la designación de Posse como titular de la cartera educativa porteña –persona que dictamina los caminos que recorrerán los niños y los jóvenes en la adquisición de sus conciencias– atraviesa todo el arco social y político. Cuánto tiempo más podrá sostenerlo Macri en su puesto es la pregunta que se hace toda una sociedad.
VEINTITRÉS
Argentina – ¿Quiénes cuidan a la Presidenta de la Nación?
Con la guardia baja
Ataque. La jefa de Estado fue amenazada cuando volaba en helicóptero.
17-12-2009 / Las amenazas a Cristina K mostraron la fragilidad de su custodia. La conexión ESMA y el antecedente de Alfonsín.
Por Carlos Romero
Como todo lo que rodea a la figura del Presidente de la Nación, su seguridad es “un asunto de Estado”. En países con una larga “tradición” magnicida, como los Estados Unidos, este aparato de custodia puede llegar a niveles de paroxismo. En el caso de la Argentina reciente, en cambio, ese “escudo” encargado de velar por la vida del jefe de Estado ha mostrado grietas considerables. Algunas veces, las fallas quedaron en evidencia de manera fortuita, pero en otras fueron fruto de acciones políticas y mecanismos de coacción tendientes a amedrentar y condicionar al Poder Ejecutivo, en una clara demostración de fuerza. La interferencia a las comunicaciones del helicóptero presidencial y las amenazas a la figura de Cristina Kirchner, sucedidas el pasado viernes 11 de diciembre, caen en esta última categoría. Por eso hicieron sonar la alarma en el Gobierno nacional.
Desde el retorno de la democracia, la seguridad del morador de Balcarce 50 corre por cuenta de un complejo entramado de fuerzas, cada una de ellas con su propia naturaleza, lógica interna e intereses corporativos. En teoría, los integrantes de esta heterogénea task force no revistan a la cúpula de sus instituciones de origen, sino a una coordinación que en términos políticos está en manos del secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, y que en lo operativo depende de la Casa Militar de la Casa Rosada, cuyo jefe es el coronel del Ejército Alejandro Graham. En los papeles, este aparato que vela por la integridad de CFK y su familia funciona de la siguiente forma:
- Dentro de Balcarce 50, el dispositivo corre por cuenta del Regimiento de Granaderos destinados a la Casa Militar. Lo mismo sucede en la quinta de Olivos y otras residencias transitorias. La Casa Militar también tiene a su cargo el manejo de las aeronaves que forman parte de la flota presidencial.
- La Policía Bonaerense se ocupa de vigilar el perímetro exterior de Olivos.
- La Policía Federal está a cargo de los alrededores de la Casa Rosada y, con una división especial, de custodiar el traslado de Cristina y su familia.
A la dificultad de coordinar a bonaerenses y federales, se suma la propia estructura de la Casa Militar, donde conviven las tres ramas de las FF.AA. y se replican las pujas históricas del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea.
En la Secretaría General de la Presidencia reconocen que el problema de fondo es que la custodia actual responde más al “microclima” de la interna castrense que a las necesidades reales de la seguridad del jefe de Estado. Por esto mismo, en el entorno de Parrilli saben que no es simple cambiar de escenario sin abrir un nuevo frente de conflicto con los uniformados, y dudan de que este sea el mejor momento para avanzar con otro modelo.
Lo mismo sucedió a fines de 2004, cuando una serie de fallas mecánicas en la flota presidencial y un intruso que se paseó sin problemas por la quinta de Olivos dejaron “patinando” a la custodia K y algunos creyeron que era la hora de modificarla. Parrilli y el ex jefe de Gabinete Alberto Fernández impulsaron la creación de un cuerpo especial, abocado exclusivamente a la guarda del Presidente, su familia y los mandatarios que visiten el país. Mucho se habló de emular a los agentes del Secret Service norteamericano pero el proyecto se fue desinflando. El “cajoneo” también respondió al propio estilo de K, que si bien nunca tuvo buen trato con los edecanes de la Casa Militar, menos aún quería que lo “asfixiara” una custodia más estricta.
Así las cosas, ya con Cristina en la gestión, la seguridad siguió mostrando sus fisuras. Sin embargo, la interferencia a las comunicaciones del vuelo en que CFK viajaba de Olivos a la Rosada constituye quizá la amenaza más clara recibida por el kirchnerismo desde su llegada al poder. No hace falta atar muchos cabos para ver que el mismo día en que una voz interceptó la frecuencia del helicóptero Sikorsky H-03 y dijo “maten a la yegua”, se iniciaba el juicio oral por los crímenes cometidos en la ESMA. Y que dos días después de esa primera sesión, el fiscal de la causa, Eduardo Taiano –ahora también a cargo de la denuncia por las interferencias al helicóptero K–, recibió una llamada intimidatoria. “Dormí tranquilo, tío. El mensaje es para Federico”, fue lo que una voz anónima grabó en el contestador de la madre de Taiano. Federico es su hijo.
No es la primera vez que el juzgamiento a los genocidas viene acompañado de aprietes. En 1985, a un mes del comienzo de las audiencias por el Juicio a las Juntas, el gobierno de Raúl Alfonsín sufrió todo tipo de presiones de color verde oliva. En ese clima, a principios de marzo de ese año, el avión que trasladaba a Alfonsín a los Estados Unidos tuvo que regresar de urgencia a Brasilia cuando una turbina se descompuso.
En el caso de Cristina no hubo fallas que pusieran en riesgo el vuelo, pero el mensaje se escuchó bien claro. Y aunque el juez Ariel Lijo, a cargo de la causa, ya dispuso todas las medidas solicitadas por el fiscal Taiano, ambos saben que hay pocas chances de detectar el origen de la interferencia. Sucede que el sistema de comunicaciones de la Presidencia, que no está encriptado, ofrece un flanco abierto para quienes tengan la tecnología y la logística necesarias, además de datos precisos sobre los movimientos de la Presidenta. Los que escupieron el cobarde y misógino “maten a la yegua” tenían la información. Y eso es lo más preocupante.
VEINTITRES
Atilio Borón: “Uribe es el Caballo de Troya de Estados Unidos”
América Latina enfrenta un nuevo panorama geopolítico con la presencia norteamericana en Colombia. Borón explica la postura de los Estados Unidos y la militarización en la región, el panorama en Honduras, la situación de Chávez y el Amazonas.
Por Julio Ferrer
Es sociólogo y uno de los más destacados pensadores latinoamericanos. Acaba de obtener el Premio Internacional José Martí 2009 otorgado por la Unesco. Fue secretario ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO). Actualmente dirige el PLED (Programa Latinoamericano de Educación a Distancia) y es titular de las cátedras de Teoría y Filosofía Política en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. Entre sus numerosos libros se destacan “Reflexiones sobre el poder, el estado y la revolución”, “Consolidando la explotación, la academia y le Banco Mundial contra el pensamiento crítico”, “Socialismo siglo XXI ¿hay vida después del neoliberalismo? y “Crisis civilizatoria y agonía del capitalismo, diálogos con Fidel Castro” de reciente aparición. En esta entrevista reflexiona sobre el golpe cívico-militar en Honduras, las bases militares de EEUU en territorio colombiano y el nuevo escenario de América Latina.
Crisis en Honduras
Si el gobierno de los Estados Unidos prometió suspender todas las visas, cortar los fondos a los golpistas y no reconocer las próximas elecciones hondureñas de noviembre, ¿por qué todavía no ha declarado que la vida política de Honduras se ha transformado en una dictadura cívico-militar?
Sin ninguna duda, la brutalidad de los hechos lleva la marca indeleble de la CIA y la Escuela de las Américas. Un presidente constitucional- Manuel Zelaya- es violentamente secuestrado en horas de la madrugada por militares encapuchados y trasladado a una base militar norteamericana (la Soto Cano, en Palmerotas), una carta de renuncia apócrifa que se dio a conocer con el propósito de engañar y desmovilizar a la población –tal como se hiciera en el golpe contra Chávez- y que fue de inmediato retransmitida a todo el mundo por la CNN; la reacción del pueblo que sale a la calle a detener a los tanques y los vehículos del Ejército a mano limpia y exigir el retorno de Zelaya a la presidencia; el corte de la energía eléctrica para impedir el funcionamiento de las radios y la televisión, la censura a la prensa, todo para sembrar pánico y confusión. De todas maneras, los gobiernos de la región han repudiado al golpismo y la OEA se ha manifestado en los mismos términos, exigiendo la restitución inmediata de Zelaya. El presidente Obama debe saber que el golpe en Honduras sólo fue posible por la aquiescencia brindada por su gobierno. Pese a todo este cúmulo de evidencias, Washington se niega a hablar de golpe de Estado y a sancionar con toda severidad al nuevo régimen.
Además no es la primera vez que Estados Unidos intervienen en los asuntos políticos en Honduras para proteger sus intereses
Absolutamente. EEUU lo viene haciendo desde 1903, pero la gran invasión ocurriría en 1983, cuando el embajador de EEUU en Honduras era nada menos que John Negroponte, cuya carrera “diplomática” lo llevó a cubrir destinos como Vietnam, Honduras, México, Irak para, posteriormente, hacerse cargo del organismo de inteligencia llamado Consejo Nacional de Inteligencia de su país. No está de más recordar que durante los años ochenta las fuerzas armadas de Honduras fueron reestructuradas y reeducadas integralmente por la Escuela de las Américas. En Tegucigalpa se establecería la gran base de operaciones desde donde se monitorearon los actos terroristas realizados contra el gobierno Sandinista y se promovió la creación del Escuadrón de la Muerte (Batallón 316) que secuestró, torturó y asesinó a centenares de personas dentro de Honduras. Se brindó apoyo logístico y militar al ejército salvadoreño y a los paramilitares que combatían a la guerrilla del Frente Farabundo Martí. El presidente Obama no puede ignorar estos nefastos antecedentes. Lo que se le está pidiendo es que Estados Unidos deje de intervenir, que retire su apoyo a los golpistas, único sustento que los mantiene en el poder, y que de ese modo facilite el retorno de Zelaya a Tegucigalpa. La Casa Blanca dispone de muchos instrumentos económicos y financieros para disciplinarlos. Si no lo hace es porque no quiere, y los gobiernos y pueblos de América Latina deberían sacar sus propias conclusiones.
Álvaro Uribe: “Caballo de Troya del Imperio”
En un artículo reciente, usted sostiene que Uribe es uno de los principales narcotraficante de Colombia ¿Podría hacer una ampliación de ésto?
Hay un documento que se hizo público recientemente y que resume información que han venido compilando el FBI, la DEA, y varias agencias de inteligencia norteamericanas, donde se demuestra irrefutablemente el vínculo que liga Uribe con el narcotráfico. En 2004, el Archivo Federal de Seguridad de Estados Unidos dio a conocer un documento producido en 1991 en el que se acusa al por entonces senador Álvaro Uribe Vélez de ser uno de los principales narcotraficantes de Colombia, referenciado como el hombre número 82 en un listado, cuyo puesto 79 ocupaba Pablo Escobar de Gaviria, capo del Cartel de Medellín y amigo de toda la familia de Uribe. El informe, que puede leerse en http://www.gwu.edu/%7Ensarchiv/NSAEBB/NSAEBB131/dia910923.pdf, asegura que el hoy presidente colombiano “se dedicó a colaborar con el cartel de Medellín en los más altos niveles del gobierno. Uribe estaba vinculado a un negocio involucrado en el tráfico de narcóticos en Estados Unidos. Su padre fue asesinado en Colombia por su conexión con los narcos. Uribe trabajó para el cartel de Medellín y es un estrecho amigo personal de Pablo Escobar Gaviria… (y) fue uno de los políticos que desde el Senado atacó toda forma de tratado de extradición”. Y siguen unas series de acusaciones muy fundadas y probadas, a las cuales se agrega un cuantioso volumen de informaciones que todavía no han sido desclasificadas pero que demuestran los lazos indestructibles y comprobables entre Uribe y el narcotráfico. Esto para ni hablar de su probada vinculación con los paramilitares y su complicidad en el asesinato de miles de civiles en Colombia perpetrado por aquellos en los últimos años y que, entre otras cosas, motivara el bloqueo en el Congreso de Estados Unidos del Tratado de Libre Comercio firmado por George W. Bush y Álvaro Uribe hace ya algunos años.
¿Usted define a Uribe como “el Caballo de Troya del Imperio” en base a esta información?
Absolutamente. Su misión es ser el Caballo de Troya de EEUU dentro del cual penetrará la máquina militar norteamericana con el pretexto de combatir al narcotráfico. Si los norteamericanos le piden siete bases, Uribe pondrá siete bases. Si él llegara a reaccionar o rechazara los pedidos del Imperio, correría la misma suerte del “ex hombre fuerte” de Panamá Manuel Antonio Noriega, quien una vez cumplida con las tareas que le impusiera la Casa Blanca, fue derrocado y apresado por la cruenta invasión de 1989. Noriega fue encerrado en una cárcel de máxima seguridad y condenado a 40 años de prisión por sus vinculaciones con el cartel de Medellín. Eso les ocurre a estos personajes cuando dejan de ser funcionales a los intereses del Imperio. Es por eso que Uribe no puede oponerse a nada de lo que le pida. Y está decidido, si es necesario, en convertir a Colombia en un protectorado norteamericano.
Ahora se entiende porque Uribe intenta a cualquier costo conseguir que la Corte Suprema declare constitucional su reelección…
Claro, por eso Uribe está tan desesperado por obtener su reelección, en medio de un proceso plagado de ilegalidades, fraudes y sobornos. La mal llamada “prensa libre” que se rasga las vestiduras por las iniciativas de consulta popular sobre la reelección de presidentes nobles y patrióticos como Hugo Chávez, Evo Morales o Rafael Correa, no escriben ni una sola línea sobre el proyecto reeleccionista de un personaje del bajo fondo como Uribe, donde más de 70 personas involucradas en su campaña -sobre todo parlamentarios de su partido y altos funcionarios del gobierno- que se encuentran procesadas (y algunas ya condenadas) por la justicia colombiana por la comisión de toda suerte de ilícitos encaminados a facilitar la re-elección de Uribe.
Las bases militares norteamericanas en Colombia
¿Cuántas bases tiene EEUU diseminada por el mundo?
Según Douglas Chalmers, un especialista en este tema, el imperio tiene 872 bases y misiones militares a lo largo y ancho del planeta. Tal como lo dijera ese notable pensador estadounidense Noam Chomsky -a quien el poeta y ensayista cubano Roberto Fernández Retamar denominara “El Bartolomé de Las Casas del imperio norteamericano”- este inmenso dispositivo militar es el principal instrumento de un plan de dominación mundial solo comparable al que alucinara la mente patológica de Adolf Hitler.
Con respecto a las siete bases norteamericanas en territorio colombiano, el presidente Uribe las justifica “para librar una batalla contra el narcotráfico y el terrorismo”.
Es una excusa insostenible a la luz de la experiencia: según una agencia especializada de las Naciones Unidas los dos países donde creció la producción y exportación de amapola y coca son Afganistán y Colombia, ambos bajo una suerte de ocupación militar norteamericana. Y, por otra parte, si algo enseña la historia del último medio siglo de Colombia es la probada incapacidad de la vía militar para resolver el desafío planteado por las FARC. La solución a la crisis es política, no militar.
¿Dónde se instalarían las bases?
Las siete bases estarían localizadas en Larandia y en Aplay (ambas en el Oriente Colombiano); en Tolemaida y en Palanquero (en el centro de Colombia); en Malambo (sobre el Atlántico, en la costa Norte); en Cartagena, sobre el Caribe colombiano y la séptima en un lugar aún no determinado del Pacífico. El Congreso de EEUU ya aprobó la suma de 46 millones de dólares para instalar su personal y sus equipos bélicos y de monitoreo en la más importante de estas bases: Palanquero. En la actualidad ya hay en Colombia 800 hombres de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos y 600 “contratistas civiles”-en realidad, mercenarios-pero los analistas coinciden en señalar que la cifra real es mucho más elevada que la oficialmente reconocida. También hay evidencia de que en el Perú de Alan García se han destinado algunos apostaderos navales como base de operaciones de la Cuarta Flota.
Con las bases funcionando en Colombia, ¿el objetivo inmediato es desestabilizar la revolución bolivariana de Venezuela? ¿Puede producirse un efecto dominó en el continente?
Con la entrega de estas bases, Venezuela queda completamente rodeada, sometida al acoso permanente de las tropas del Imperio estacionadas en Colombia, aparte de las nativas y los “paramilitares”. A ello habría que agregar el apoyo que aporta en esta ofensiva en contra en contra de la revolución bolivariana las bases norteamericanas en Aruba, Curaçao y Guantánamo, la de Palmerola, en Honduras; y la IV Flota que dispone de suficiente recursos para patrullar el litoral marítimo y penetrar en los ríos interiores de América Latina. También Bolivia y Ecuador. También Evo Morales y Correa quedan en la mira. En Paraguay, Estados Unidos se aseguro el control de la base estratégica de Estigarribia-a menos de cien kilómetros de la frontera con Bolivia- y que cuenta con unas de las pistas de aviación más extensas y resistentes de Sudamérica, apta para recibir los gigantescos aviones de transporte Galaxy con tanques, aviones y armamento pesado de todo tipo que utiliza el Pentágono. También tiene otra base, a cien metros de la frontera con Brasil (sí, cien metros), actualmente bajo el control formal de la DEA pero que, en realidad es una base militar. Está situada en la localidad de Pedro Juan Caballero, justo frente a la ciudad brasileña de Ponta Porá, en Mato Grosso do Sul. El plan es clarísimo: tienen completamente rodeada al Amazonas, que para los estrategos norteamericanos es una suerte de “tierra de nadie” que será ocupada por quienes tengan la capacidad técnica, logística y militar para hacerlo. No reconocen la soberanía del Brasil, y mucho menos de Colombia, Venezuela, Perú, Ecuador o Bolivia sobre esa inmensa región, el pulmón del planeta Tierra.
En la reunión última del Unasur en Bariloche, ¿se pudo consensuar algo concreto sobre las bases de EEUU en territorio colombiano?
Si bien no se condenó ni se exigió el retiro de las bases norteamericanas en territorio colombiano-cosa que se podría haber hecho- Uribe tuvo que aceptar la creación de una Comisión del Consejo Sudamericano de Defensa con autoridad para visitar esas siete bases, inspeccionar su armamento, las tropas, los civiles-mercenarios contratados. Veremos si cumple. Evo Morales dijo una cosa muy interesante en Bariloche: si EE.UU. es un país tan democrático entonces debería aceptar la realización de un plebiscito continental para que los pueblos de Latinoamérica decidan si aceptan o no la instalación de bases extranjeras en sus territorios. Esta sería una interesante propuesta. De todos modos lo que hay que decir es que pese a su tono lavado la resolución de la UNASUR es importante, que el conflicto no termina aquí y que la disputa será muy larga y con incontables idas y venidas. Haber preservado la unidad de UNASUR y elaborado una declaración por consenso alienta a los distintos gobiernos democráticos de la región para seguir en la lucha contra la militarización desencadenada por la política estadounidense. Y, además, es un moderado revés para la política de la Casa Blanca, uno de cuyos objetivos es abortar a la UNASUR y a cualquier organismo regional que no cuente con su activa presencia.
El Amazonas: el objetivo estratégico de Estados Unidos
Lula y su gigante sudamericano ¿corre peligro también de caer en las garras del imperio?
Como dije antes, el objetivo inmediato es derrocar a Chávez, y con el efecto carambola acabar con Evo Morales y Correa. Pero el objetivo estratégico de largo alcance, es tomar el Amazonas.
¿Por qué?
Porque en el Amazonas se encuentra la más grande reserva de agua subterránea del planeta (sobre todo por su inmensa capacidad de recarga) que es el acuífero Guaraní, que compartimos Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay. En la zona hay grandes ríos como el Amazonas, el Orinoco, el Paraná e innumerables afluentes, muchos de los cuales desembocan en la Cuenca del Plata. Esta es una región que los expertos consideran como la más rica del planeta por sus recursos naturales: agua, petróleo, gas, energía hidroeléctrica, minerales estratégicos, agricultura, biodiversidad, etcétera. Esas bases militares son la avanzada de una agresión militar orientada a apoderarse de esas riquezas, la que se desencadenará inexorablemente una vez que el imperio lo considere oportuno y necesario. Por lo tanto, sabemos que esto va a ocurrir; lo único que no sabemos es cuándo ocurrirá. Y Uribe es quien descaradamente ofrece a Colombia como la base territorial más importante para semejante plan de rapiña, aspirando emular en América Latina el papel que Israel desempeña en Medio Oriente.
-Ante este panorama, donde EEUU planea recolonizar América Latina y el Caribe, ¿qué posición tienen que tomar los distintos gobiernos democráticos de la región?
Ante estas amenazas los países sudamericanos tienen que reaccionar con mucha firmeza, exigiéndole a Estados Unidos archivar sus planes belicistas en Colombia, desmilitarizar América Latina y el Caribe y desactivar la IV Flota. Por su parte los gobiernos de la región nucleados en la Unsaur y el Consejo Sudamericano de Defensa deberían reforzar esta demanda mediante algunas iniciativas que claramente demuestren la seriedad de este reclamo: por ejemplo, una primera medida podría ser ordenar el inmediato retiro de las misiones militares y el personal militar estadounidense estacionado en nuestros países mientras no se reviertan las políticas belicistas del imperio. Luego se debería ir escalando meticulosamente estas medidas hasta forzar a Estados Unidos a abandonar sus pretensiones en esta región. Es difícil, sin duda; pero no es imposible.
Revista 2010
Los dilemas de la pobreza – Enrique Martínez, presidente del INTI
Enrique Martínez, presidente del INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial) reflexiona sobre el problema de la pobreza y la desigualdad.
El primer problema es entender la pobreza de necesidades y no confundirla con la pobreza de expectativas. La primera es una deficiencia casi biológica, intolerable en una comunidad digna. La segunda es un conflicto del capitalismo moderno, en que quien más tiene más quiere, tanto más agudo cuanto más se unifica el mercado mundial.
El segundo problema es quienes tienen la responsabilidad institucional de atacar la cuestión, no son pobres y muy probablemente no lo han sido nunca, ni ellos ni su entorno habitual. Operan sobre escenarios donde la pobreza está corporizada en otros. Se imaginan como sienten y qué quieren los pobres, leen sobre ellos, formulan y aplican teorías, pero en definitiva nunca pueden estar suficientemente seguros de ir en la dirección correcta, porque actúan sobre grupos humanos, no sobre la materia inanimada.
Con esos dos dilemas a medio resolver, el camino habitual es buscar asegurar que un pobre sea un consumidor de los bienes básicos que necesita. Trabaje o no. Es decir: Si trabaja mejor, pero se entiende que esa posibilidad tiene fuertes condicionantes de mercado y puede no darse. Si no trabaja, se buscan opciones para subsidiar su consumo.
Tal es en definitiva el marco en que quedan contenida las políticas de reducción de la pobreza en nuestros países.
Yo creo que esta lógica, sea por izquierda o por derecha, convalida la teoría del derrame. Es que en definitiva lleva a admitir que un país tiene una capacidad de generar trabajo acotada, que puede ser menor que la cantidad de gente que necesita trabajar. Eso tiene que ver con la perversa figura de la competitividad, ya que se postula que alguien gana y alguien pierde y desea que los perdedores no seamos nosotros. A su vez, asocia la competitividad con los niveles de salario real y termina señalando que si queremos tener capacidad de ocupación plena, debemos tener salarios reales bajos. O contrario sensu, si aspiramos a salarios reales altos, deberemos estar preparados a subsidiar el consumo de quienes queden fuera de la producción.
No estoy de acuerdo con limitarse de este modo.
La forma sustentable de eliminar la pobreza es con toda la población trabajando. La manera de conseguir esto tiene que solo parcialmente con el mercado. Bien focalizada, una política de producción de bienes básicos que tenga dimensión local – en cada rincón de la República – y que tenga como demanda primaria la reducción del subconsumo actual de indigentes y pobres, permitiría asegurar ocupación y consumo al mismo tiempo. Hay problemas de tecnología, de logística, de comercialización, a resolver. Muchos y algunos bien complejos. Pero es un camino solvente para escapar a la trampa de pensar por izquierda y actuar por derecha, convalidando sin quererlo el sistema vigente.
A mi criterio, todo plan de reducción de pobreza que sostenga la inviabilidad de generar trabajo para alguna franja de la población, basándose en argumentos culturales – más de una generación sin trabajar -, de formación técnica – solo título primario o menos -, de contexto comunitario desordenado – villas, violencia, aislamiento – es falaz. Estas situaciones de enfermedad social se resuelven solo poniendo a los ciudadanos frente a su responsabilidad de asegurar su supervivencia, pero dando a la vez la contención técnica, económica y social debida. La única opción a este esfuerzo es el subsidio al consumo, combinado con la represión cuando el subsidio es insuficiente, situación habitual.
Revista 2010
Argentina – La pluma y la picana
Que quede claro. Una cosa es el Grupo Clarín, el monopolio y la nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (LSCA), y otra es Clarín y los derechos humanos.
Ambas cosas se entrelazan, pero corren por caminos separados, y en el marco de un sistema con independencia relativa de poderes. Pero, ¿desde dónde podemos reclamar que el Poder Ejecutivo se mantenga independiente del Poder Judicial y del Legislativo, si la misma justicia y parte del Legislativo demuestran no ser independientes del poder de los medios de comunicación concentrados?
Porque una cosa es el nuevo marco legal y sus posibles implicancias económicas y políticas, y otro asunto, que debe correr por otro carril, son los hechos vinculados a las violaciones de los derechos humanos y la complicidad de ese aparato ideológico formado en la dictadura que hoy proclama defender la “libertad de prensa”.
Sabemos que muchos de los beneficios que obtuvieron fueron gracias a Videla y compañía: la vitoreada Ley de Radiodifusión, Papel Prensa, y el secuestro de dos niños en manos de su dueña, Ernestina Herrera de Noble, con la connivencia de altos directivos y periodistas del grupo empresario.
Pero el rol de los medios en la dictadura no puede recortarse al plano de los beneficios económicos obtenidos, sino que se debe expandir el debate hacia sus implicancias culturales.
El modelo político, social y económico, impuesto con el secuestro y la desaparición, permitió también la decadencia cultural, el miedo, la imposición de falsos valores, cuantificables en moneda extranjera.
Nunca los grandes medios de comunicación fueron tan oficialistas en este país como lo fueron con la Junta Militar y el plan económico de Martínez de Hoz.
Represión cultural
Ni los juicios por la verdad contra los jerarcas militares, ni la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (LSCA) nos deben hacer olvidar la complicidad de los civiles, principalmente periodistas, con la dictadura militar.
Es hora de avanzar en el debate acerca de los responsables culturales del golpe militar, porque atrás de ellos se esconden verdades fundamentales para la reparación histórica que merece todo pueblo que ha sido víctima de un genocidio.
Lo que nunca confesaran los militares, para llevarse sus secretos a la tumba o por el desconocimiento propio de una institución con información compartimentada, pueden saberlo Joaquín Morales Solá, Samuel Gelblund o Mariano Grondona.
Ellos seguramente saben más que lo que saben muchos implicados militares. Ellos usaron como materia prima de su infamia periodística la información mejor guardada por los militares. Nadie busca con esto hacer una caza de brujas, sino simplemente encontrar la verdad.
Diana Maffia, del ARI, en el documental “Propaganda negra”, realizado en 2005 por la Universidad de Lomas de Zamora, es clara: “La desaparición de personas, secuestros de niños, tortura, fue tan fuerte, que hablar de la represión cultural parecía superficial. Tuvieron que pasar muchos años para darle una verdadera dimensión política y que no resulte ofensivo, sobre todo por las víctimas humanas”.
“El hombre que sabía demasiado”
Como periodista, intento ponerme en el lugar de la prensa en la dictadura. No puedo decir simplemente que fueron sus ideólogos. Para entender la situación de estas personas y su falta de humanidad voy a recurrir al dilema ético que plantea la película de Alfred Hitchcock.
Una pareja de vacaciones en Marruecos entabla una amistad con un francés, que antes de morir asesinado les revela que es un espía y que deben hacer llegar cierto mensaje a la embajada británica para evitar que un alto mandatario extranjero sea ultimado en Londres.
Aquí, se pone en juego el valor de la vida por sobre las propias implicancias políticas que puedan desatar el asesinato del diplomático, que son una guerra mundial y posteriormente la vida de la hija de la pareja.
Qué puede pensarse de un periodista que entra a un campo de concentración y no busca salvar a las víctimas. Qué puede pensarse de un periodista que a más de 30 años sigue en silencio, ocultando información, no sólo en función de saber la verdad, sino de mostrar cierta humanidad para con los familiares de las víctimas que quieren conocer el destino de sus hijos, hermanos o nietos.
Entiendan esto: los máximos popes de nuestra profesión son de la calaña más baja en la que pueda catalogarse un ser humano. Cobardes, cómplices de secuestro, tortura y asesinato. Deberían ser declarados personas non gratas en todas las Facultades de Comunicación del país. ¿Habrán tenido aunque sea el dilema moral del protagonista de “El hombre que sabía demasiado”?
La nota de la vergüenza
Es difícil sentirse periodista después de leer esta nota. Pienso todavía si es real. Prefiero suponer que no fue hecha por periodistas, que directamente fue armada por los militares y publicada en Clarín. Algo muy usual en los medios de comunicación. El que paga ve su información publicada.
Se trata de asumir que hay periodistas, todavía en actividad, que más allá de su ideología han sido cómplices del secuestro, la tortura y el asesinato. Y que la justicia viene obviando su participación activa en estos delitos.
La nota de Clarín, fechada el jueves 1º de Diciembre de 1977, y que viene circulando estos días por Internet es estremecedora. En ella, un periodista sin nombre narra la excursión a un campo de concentración militar junto a un grupo de (sus) colegas.
La nota mereció una denuncia presentada hace unos días en el Juzgado Federal Nº 3 en lo penal, a cargo del juez Daniel Rafecas, en la causa donde se investigan los hechos de terrorismo de estado de la zona del Primer Cuerpo de Ejército, por el abogado y periodista colaborador de esta revista Pablo Llonto.
La crónica en cuestión, titulada “La ardua recuperación”, reza en su bajada que los periodistas fueron “Invitados por el Comando en Jefe del Ejército”, mostrando claramente las vinculaciones entre la Junta Militar y el diario.
No se trató de una investigación, de una especie de “cámara oculta” de la actualidad. Se trata lisa y llanamente de una complicidad. Narran su excursión al campo clandestino de detención como si se tratara de una visita guiada a un museo, donde en vez de obras de arte describen la situación de “jóvenes en recuperación”.
“Los hombres de prensa observaron las instalaciones donde se encuentran alojados e, incluso, pudieron dialogar con algunos jóvenes”. ¿Quiénes eran esos jóvenes? ¿En qué lugar estaban? ¿Quiénes administraban el centro clandestino de detención? Todos interrogantes que la justicia debería buscar develar.
“Esta experiencia se realiza con el directo apoyo de un equipo interdisciplinario, compuesto por médicos, psicólogos, asistentes sociales, abogados, que prestan asistencia a los detenidos, y tratan de resolver sus problemas y el de sus familias”, narra el cronista al finalizar la nota, abriendo un abanico de complicidades que la justicia no puede obviar.
Deberían investigarse los pormenores de esta nota y de todas las notas que abiertamente reflejan que hay periodistas que tienen información vital para la historia de este país. Pueden ser declarados inocentes, partícipes involuntarios, pero no pueden no declarar y ocultar información.
www.censurarte.ar
Que la página web de nuestra revista sea dada de baja por la empresa de hosting mendocina Host Rentable sin previo aviso y utilizando argumentos falsos, como es el envío de “spam” o “correo basura” desde nuestra cuenta de correo, también suministrada por dicha empresa, abrió el debate con relación a la libertad de información y la red de redes.
Nuestra base de datos de e-mails no ha sido realizada con fines comerciales, sino con el objetivo de difundir material periodístico a personas relacionadas con la revista, y no existe ninguna denuncia presentada por un particular que recibiese dicha información mensual sobre los contenidos de Revista 2010 sin su consentimiento.
Por esto, además de las acciones legales en curso, el hecho debe abrir el debate para tener una legislación en la materia y que ninguna empresa de hosting se reserve “el derecho de rechazar, fijar o quitar cualquier información o material, en enteros o en parte, que, en su discreción única, son inaceptables, indeseables”, lo que puede servir de excusa para dar de baja ya sea contenidos pornográficos como periodísticos.
Si a esto le sumamos que la empresa Host Rentable es casualmente de la misma provincia de donde es el Grupo Uno, propiedad de Vila y Manzano, que actuó judicialmente en su momento para impedir que se reproduzca la señal de Canal 7 en Mendoza, y que intimidó a la cooperativa que edita Revista 2010 en una nota salida en el diario Uno, días antes de la supresión de la página y mientras lanzábamos la agencia noticiasmendoza.com, las sospechas son más que fundadas, aunque quede de ahora en más en manos de la justicia.
Por otra parte, los artilugios legales del Grupo Clarín, utilizados contra blogs y eliminando material periodístico subido a Youtube con el pretexto del derecho de Copyright para la palabra “Clarín”, también abren un capítulo que no contempla la nueva LCSA y que deberá ampliarse, para legislar en la materia y extender así las libertades de prensa y de información.
Los impedimentos judiciales impulsados por el Grupo Uno para que no se transmita Canal 7 en Mendoza o que Telesur no esté en la grilla de programación de Multicanal y Cablevisión, y la feroz casería de contenidos periodísticos que se realiza en Internet, reflejan, una vez más, que los fines de estas empresas no son sólo económicos sino que, como en la dictadura, siguen cumpliendo su rol en la represión cultural en función del pensamiento único.
Se trata de poderes económicos, pero también políticos y culturales, quienes desprecian como nadie la verdadera libertad de prensa y de información. Los oligopolios no sólo concentran señales, tienen prisionera a la palabra y no quieren soltarla.
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